martes, 29 de octubre de 2013

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES. UBA : JUAN CARLOS PORTANTIERO.

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CLARIN 10 de marzo del 2007.-La noticia llegó anoche, al cierre de esta edición: murió Juan Carlos Portantiero, el prestigioso intelectual socialista que, como pocos, fue capaz de abordar y entender el fenómeno peronista. Sociólogo y ex decano de la UBA, Portantiero se hizo conocido en el mundo político local a partir de su estrecha vinculación con Raúl Alfonsín, a quien asesoró durante su presidencia. Con menor protagonismo, también colaboró para la Alianza, siempre de la mano de Alfonsín. Nacido en Buenos Aires en 1934, Portantiero fue —junto a su colega socialista José Aricó—, en las décadas de los 60 y los 70, uno de los emblemas del proyecto político-intelectual articulado en torno a la revista Pasado y Presente. El dueto Portantiero-Arico fundaría a mediados de los 80 el Club de Cultura Socialista y la revista La Ciudad Futura. El pensamiento y las actividades de este teórico que gustaba fumar pipa naturalmente no contaban con el beneplácito de los militares que asaltaron el poder en 1976. Esto determinó un exilio forzoso en México, donde dirigió una publicación: Controversia.

De regreso en el país, ya con la vuelta de la democracia, se convirtió en profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, de la que sería su decano entre 1990 y 1998. Hace dos años fue reeditada una de las grandes obras de Portantiero: Estudios sobre los orígenes del Peronismo, que escribió con Miguel Murmis. En su rol de politógo, Portantiero decía que el peronismo era un fenómeno perdurable y mutante. "En esas mutaciones están las razones de su perdurabilidad". Al abordar el análisis de la marcha del gobierno de Carlos Menem, Portantiero dijo en un reportaje con Clarín, en 1992, que "el menemismo si no mató al peronismo, al menos lo hirió de gravedad". También en la misma entrevista anticipó, clarividente, que la sociedad argentina exigiría "algo más" del gobierno menemista, cuando se apaciguaran los temores inflacionarios. Tampoco esquivaba la autocrítica por la actuación que le cupo a Alfonsín mientras ocupó la Casa Rosada: "El radicalismo no supo manejarse, tradicionalmente, con los factores de poder real, como los empresarios, los trabajadores y los militares". En cuanto a Kirchner, Portantiero se mostraba crítico de la "retórica" de Kirchner. "La concertación que propone el Presidente es subordinación", señaló.
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Homenaje a un intelectual Socialista. Hombre de Izquierda, Sociólogo. Politólogo. Profesor y Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Sus grandes y extraordinarias enseñanzas aún perduran en cientos de investigadores científico-sociales.
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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES. UBA : JUAN CARLOS PORTANTIERO.
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Maximiliano Campos Ríos.

Página /12 martes 19 de octubre del 2013.

La Facultad de Ciencias Sociales cumple 25 años y entre los nombres que han forjado este cuarto de siglo se encuentra el de Juan Carlos Portantiero. No hay estudiante de la UBA que no haya leído en algún momento un texto de él. Su formación de origen era la de sociólogo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, pero se especializó en “materialismo histórico”, y sobre todo, en Antonio Gramsci. Un marxista heterodoxo, que emprendió el camino de la investigación y la academia con una visión crítica, lo que lo llevó a convertirse en maestro de generaciones de sociólogos, politólogos y filósofos. Su visión del peronismo, plasmada en Estudios sobre los orígenes del peronismo, de 1971, junto a Miguel Murnis, es quizás uno de los grandes aportes a la sociología política de Argentina y un texto de referencia obligada para intelectuales de distintos países.

Portantiero trabajó por la divulgación académica y por el desarrollo científico, y fundó junto a José Aricó la revista Pasado y Presente, que se transformó en un proyecto político e intelectual de la izquierda. Estas actividades y su pensamiento marxista lo obligaron, luego del golpe de 1976, a exiliarse en México. Fue allí donde encontró su lugar para continuar su carrera científica y donde participó de la fundación de la revista Controversia. El retorno a la democracia le permitió volver a la Argentina, donde empezó quizás una de sus etapas más fructíferas en lo académico y político. En 1984 fundó con José Aricó y otros el Club de Cultura Socialista y la revista La Ciudad Futura, como una toma de posición, pero también como un centro de pensamiento para los problemas políticos.

Asimismo, participó, junto a Margarita Graziano, Gabriel Kessler, Daniel Lutzky, Emilio De Ipola y Claudia Hilb, del Grupo Esmeralda, que estaba dentro del proyecto político de Raúl Alfonsín, siendo uno de los redactores del famoso “Discurso de Parque Norte”, que marcó un hito en la historia de los grandes discursos políticos nacionales. Pero como graduado de Sociología y profesor universitario, quizá su labor como decano de Sociales sea uno de sus grandes méritos. Un conocedor de la facultad, un referente de la sociología, pero sobre todo un intelectual brillante y comprometido con el decanato de la Facultad de Ciencias Sociales más importante del país, que permitió el debate y la transferencia académica, y que además puso de relieve la importancia de las ciencias sociales en un momento en que las ideas neoliberales arremetían con todo. Sus ocho años como decano (1990-1998) dejaron su huella en miles de graduados, profesores e investigadores.

Sus obras son aún leídas en diferentes carreras, tanto de la casa de estudios que lo vio formarse como de la que lo tuvo como decano, y en un sinfín de universidades nacionales y del exterior. Todo esto le valió el Doctorado Honoris Causa de Flacso en 2006. Portantiero fue un intelectual que, tanto desde las aulas como desde sus escritos, intentó que la sociedad debatiera sobre sus problemas, pero sobre todo intentó reflexionar de manera lúcida y comprometida sobre esos problemas. Un intelectual que no tuvo miedo de comprometerse en política, o un político que prefirió la intelectualidad. Profesor, maestro, investigador, militante, intelectual. Ese era Juan Carlos Portantiero. Es difícil pensar en los 25 años de la Facultad de Ciencias Sociales sin pensar en él.

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* Ciencia Política-UBA.

lunes, 28 de octubre de 2013

SOCIÓLOGO RENATO ORTIZ: EL BIÓGRAFO DE LA CIUDAD “GLOBAL”.

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Mundialización de la cultura.- “El proceso de mundialización de la cultura, para Renato Ortiz, es un proceso que contiene reglas, modelos que son hegemónicos con la gran diferencia de que éstos son mundiales y no globales. Es por ello que no se da una identidad global y puede que tampoco se de un gobierno global. No puede existir una cultura global. Renato Ortiz dice que la mundialización debería traducirse en una igualdad de derechos sociales y no de formas culturales. Es por eso que para él lo que se globaliza es el mercado acompañado de la tecnología y lo que se mundializa es la cultura, es decir, que el primer proceso se posesiona como una táctica económica y tecnológica para así poder expandir sus macro-empresas y corporaciones financieras, apropiándose por lo general, de los recursos de los países pobres; y el segundo proceso que da a conocer una red de imaginarios, tanto individuales como colectivos, a través de industrias culturales. Aclara expresando que se está pasando por una época en donde surgen conceptos nuevos para la comprensión de un conjunto de fenómenos también nuevos y es por ello que quiere dar a conocer ante todo cuáles son las fuerzas estructurantes más importantes en el contexto de la sociedad globalizada y de la mundialización de la cultura. Pero sin embargo, consideramos que el concepto de lo que es la mundialización de la cultura radica en un proceso que integra no sólo la cultura, sino además la economía, la tecnología, la estructura de gobierno, que se caracteriza por nuevos mercados, nuevos participantes, nuevas reglas, normas y nuevos instrumentos de comunicación y todo por efecto de la globalización. Esta mundialización permitiría erradicar la pobreza y continuar el progreso sin precedentes. Sin embargo, se podría progresar más en materia de normas, estándares, políticas e instituciones relativos a los mercados mundiales que respecto de la gente y sus derechos.
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Dr. Renato Ortiz, Sociólogo y Antropólogo Brasileño, considera: El proceso de mundialización de la cultura, es un proceso que contiene reglas, modelos que son hegemónicos con la gran diferencia de que éstos son mundiales y no globales. Es por ello que no se da una identidad global y puede que tampoco se de un gobierno global. No puede existir una cultura global.
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SOCIÓLOGO RENATO ORTIZ: EL BIÓGRAFO DE LA CIUDAD “GLOBAL”.
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De paso por Buenos Aires, Renato Ortiz, el reconocido pensador brasileño analiza las mutaciones por las que atraviesan las metrópolis contemporáneas.

Por Marcelo Pisarro.

Octubre del 2013.

El antropólogo y sociólogo brasileño Renato Ortiz estuvo en Buenos Aires. Dictó una conferencia en el seminario internacional “Ciudades, cultura y futuro” que se realizó en la Usina del Arte, en La Boca. El tema de la convocatoria y los intereses del orador dieron la excusa para repasar algunas de sus preocupaciones recurrentes.

–¿Qué es una ciudad?

–Es difícil definirla. Hoy las ciudades son básicamente configuraciones del espacio urbano. En el pasado las ciudades no eran necesariamente urbanas. Tenían otra naturaleza. La ciudad moderna es una aglomeración, en el interior de la cual están presentes el anonimato y la impersonalidad. De una manera metafórica, una ciudad es una sociedad que tiene nostalgia de una comunidad. Muchas personas quieren transformar ese espacio heterogéneo e impersonal en un lugar más habitable. Más comunal. Es un dilema que emerge con la revolución industrial y que todavía está presente.

–Durante el siglo XX se usaron diferentes metáforas para entender la ciudad: organismo biológico, máquina, texto. ¿Qué metáfora usaría hoy?

–La ciudad moderna se pensaba a partir de la idea de totalidad. En ese sentido los arquitectos hablan de reforma urbana: suponen la existencia de una totalidad urbana que se puede trabajar, planear, decidir qué hacer o no hacer. En la ciudad “posmoderna”, como se dice, esta totalidad se rompió. Las ciudades no son sólo una totalidad; las conglomeraciones incorporan zonas conurbanas, se hace difícil establecer las fronteras. Habría que buscar metáforas de agregación pero también de disfunción para referirse a las ciudades contemporáneas.

–¿Por qué entrecomilló la posmodernidad?

–Porque la posmodernidad ya no existe. El debate sobre la posmodernidad declinó al final de los 90. Ya no hay arquitectos posmodernos. Ni siquiera quedan filósofos posmodernos. En el siglo XXI aquello que se denominaba “posmodernidad” decayó en el debate en contraposición con la globalización. La discusión sobre la globalización tomó una dimensión mucho más importante de la que tenía en los 80 y 90. Eso no quiere decir que los puntos discutidos en el debate posmoderno no hayan sido importantes, por ejemplo, el tema de las diferencias, la crítica a los universales, al eurocentrismo.

–¿Los debates sobre la globalización no están empezando a caer también en desuso? Parecen haberse corrido del centro de la escena pública; la globalización ya no aparece como objeto principal de queja.

–Es bueno quejarse de la globalización. Al menos del tipo de globalización que tiene efectos negativos en la vida de las personas. Yo creo más bien que el debate sobre la globalización está cada vez más asimilado. Llegará un momento en el que ya no necesitaremos hablar sobre globalización. Los problemas estarán insertos en un contexto más amplio. Todavía no llegamos a ese punto, pero el camino es ése.

–Usted señaló que la mundialización, para tornarse cultura, debe materializarse como cotidianeidad.

–Sí. Cuando escribí Mundialización y cultura en 1994 la gran dificultad, lo urgente, era entender este fenómeno, que se tomaba como algo que venía de afuera. Como yo tenía una formación antropológica además de sociológica, al trabajar sobre cultura podía mirar cómo la globalización actuaba en los hechos cotidianos. Decía entonces, por ejemplo, que Madonna ya no es estadounidense, que está mundializada. El otro día bromeaba con que Pelé ya no es más brasileño, ya es un icono internacional; Maradona no, Maradona es argentino, no está trasnacionalizado; Messi, en cambio, nunca fue argentino. Es una provocación pero sirve para pensar cómo los signos –no las personas concretas–, las imágenes, son significadas y percibidas en ciertos contextos.

–En Taquigrafiando lo social escribió que “al instituirse como espacio autónomo de conocimiento, la sociología se separa del periodismo, de la filosofía, de la política, de otros textos y del sentido común, pero sin anularlos. Estos discursos permanecen intactos como formas de conocimiento, muchas veces, en oposición al razonamiento sociológico”. ¿Qué es, en cuanto al estudio de las ciudades, lo claramente distintivo del razonamiento sociológico?

–No hablaría sólo de las ciudades ni de la sociología. Las ciencias sociales establecen un espacio diferencial a partir del cual se establece un “mundo aparte”. Este “mundo aparte” no está del todo aparte, sino que dialoga, o más bien, está en fricción, que puede ser positiva o negativa, con el periodismo, la filosofía, la política. Las ciencias sociales no pueden coincidir ni con el periodismo ni con la política, pues no tendrían una especificidad; al mismo tiempo, no pueden prescindir del mundo contemporáneo, pues lo que hacen es una especie de taquigrafía de su época. La relación es de proximidad y distancia. El caso de la ciudad no se diferencia de los demás fenómenos que pueden ser estudiados por las ciencias sociales.

–Esta taquigrafía producida por las ciencias sociales, ¿es tomada en cuenta por las otras formas de conocimiento?
–Sí y no. Usan lo que les interesa. Debe ser así. Las ciencias sociales no tienen que rendir cuentas a los políticos, ni a los periodistas, de la misma manera en que los periodistas no tienen que rendir cuentas a las ciencias sociales, aunque busquen en ellas elementos, conceptos, diagnósticos.

–Todos estos conceptos, cuando refieren a la mundialización, ¿son más “aplicables” a las grandes ciudades que a los pueblos, pequeñas ciudades o zonas rurales?

–Las ciencias sociales no tienen que pensar conceptos “aplicables”; deben pensar de manera crítica diferentes niveles de la vida social. Lo que se llama “ciudad” tiene una connotación distinta en función de su tamaño, historia, contextos; en un pueblito, por ejemplo, la noción de anonimato no funciona. Depende de la perspectiva. Por supuesto que las ciudades globales predominan en estos pensamientos, en especial a partir de los trabajos de Saskia Sassen. Estas ciudades juegan un papel económico decisivo. Es importante, pero a mí me interesa el proceso de mundialización; este proceso involucra a ciudades grandes, chicas, pueblitos, zonas rurales. Lo importante es saber cómo se involucran en ese proceso. No existe, no puede existir, una gran teoría general de la globalización. Hay rasgos generales pero debe enfocarse dónde están inmersas las prácticas. Una gran metrópoli tiene espacios mundializados, historia local, etc.

–En Lo próximo y lo distante habló de “dislocarse en un continuum espacial diferenciado” para pensar Japón. ¿Este continuum resulta más apropiado que la imagen fracturada que prevalece acerca de las ciudades?
–Esta idea de fractura es complicada porque implica separación. En realidad son distinciones que deberían ser pensadas en cuanto tales. Hay que evitar esa idea de fractura esquizofrénica que aparecía mucho en la literatura posmoderna. Lo interesante es percibir las conexiones, las distinciones, el proceso de diversificación, que ya existía en la modernidad y que se amplía en la sociedad global.

–Hace dos décadas escribió que “la comprensión de un mundo desterritorializado requiere un punto de vista desterritorializado”. ¿Se llegó a este punto de vista desterritorializado?

–La pregunta en ese momento era si yo, como brasileño, podía pensar algo que no fuera Brasil. Y mi respuesta fue que sí, que no debía encadenarme sólo en la realidad nacional. La idea de desarraigo era importante para pensar cualquier cosa, pero sobre todo los procesos de globalización. Para pensarlos no a partir de Brasil, no a partir de América latina. Quería hacer un esfuerzo metodológico para desenraizarme y tener una mirada, no más neutra, sino más abarcadora. Y todavía vale la pena. Mucho de lo escrito sobre globalización está marcado por la perspectiva anglosajona y no hay ningún esmero para salir de esa perspectiva. Hay límites, pero es importante hacer un esfuerzo. En el estudio de las ciencias sociales, no importa el tema. Es posible salir del espacio y del tiempo. Sirven para eso algunas figuras: el extrañamiento, el flâneur y el viaje.

–De nuevo la idea de que el desarraigo es una condición de época, la expresión de otro territorio.

–Sí, podemos ver otros espacios por fuera del lugar donde el espacio se materializa, al que estamos obligados a llamar local, nacional, etc. La modernidad-mundo se materializa en la vida cotidiana. Por supuesto, no hay ningún “ciudadano global”; es sólo un esmero metodológico. Cuando empezamos las discusiones sobre globalización, en San Pablo, fundé un pequeño grupo para debatir el tema. Había un inconveniente: cada vez que queríamos hablar de todo esto, aparecían los problemas de Brasil, la pobreza, el subdesarrollo, el imperialismo norteamericano… Hasta que propuse cerrar la puerta e imaginar que no estábamos en Brasil, que podíamos pensar el mundo; pero que nadie se preocupara, después abríamos la puerta y todos hablábamos en portugués, nuestros sueldos estaban en ese momento en cruzeiros, gustábamos de los platos brasileños y mirábamos televisión brasileña. Hay que hacer el esfuerzo.

–En general el espacio se piensa en relación al medio físico, la sociedad se piensa en relación al espacio, la cultura se piensa en relación a la sociedad. ¿Por qué es tan difícil sacudirse esta idea?

–Creo que tiene que ver con la noción de sociedad nacional. La idea de que la nación es un territorio, una cultura. Por supuesto, los antropólogos estudiaron así las culturas que hoy llamamos indígenas y antes llamábamos primitivas; esas culturas tampoco podían ser pensadas de esta manera, y sin embargo los antropólogos lo hacían. La construcción de la identidad indígena no se limita a un territorio específico. Implica relaciones con el Estado nacional, con ONG y el Banco Mundial, relaciones que no pueden ser comprendidas sólo en el espacio territorial. La dificultad surge de la combinación entre nación y política. La política se hace predominantemente en la nación; es su lugar por excelencia, también en el mundo globalizado. El territorio nacional es la referencia política. Con la economía y la cultura no sucede así; los elementos de transnacionalización son otros, diferentes a los de la esfera política. Este malestar es contemporáneo. En los 30 o 40 no existía; estaban Brasil, Argentina, Francia, y no había problemas. Ahora esta imagen de los territorios nacionales ya no es la única; hay una asimetría entre el territorio y las imágenes culturales que tenemos de las naciones.

"De la misma manera que hay que ser crítico con lo universal, también hay que ser crítico con la diversidad", dice Ortiz.


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domingo, 27 de octubre de 2013

SOCIEDAD Y CULTURA EN EL SIGLO XX, SEGÚN HOBSBAWM. Reseña de “Un tiempo de rupturas ".

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Marx predijo la naturaleza de la economía mundial en el comienzo del Siglo XXI, sobre la base de su análisis de la "sociedad burguesa", ciento cincuenta años antes. No es sorprendente que los capitalistas inteligentes, especialmente en el sector financiero globalizado, fueran impresionados por Marx, ya que ellos fueron necesariamente más conscientes que otros de la naturaleza y las inestabilidades de la economía capitalista en la cual ellos operaban. La mayoría de la izquierda intelectual ya no supo que hacer con Marx. Fue desmoralizada por el colapso del proyecto social-demócrata en la mayoría de los Estados Atlánticos del Norte en los ochenta y la conversión masiva de los gobiernos nacionales a la ideología de libre mercado así como por el colapso de los sistemas políticos y económicos que afirmaban ser inspirados por Marx y Lenin. Los así llamados, "nuevos movimientos sociales" como el feminismo, tampoco tuvieron una conexión lógica con el anti-capitalismo (aunque como individuos sus miembros pudieran estar alineados con él) o cuestionaron la creencia en el progreso sin fin del control humano sobre la naturaleza que tanto el capitalismo como el socialismo tradicional habían compartido. Al mismo tiempo, "el proletariado", dividido y disminuido, dejó de ser creíble como el agente histórico de la transformación social de Marx. Es también el caso que desde 1968, los más prominentes movimientos radicales han preferido la acción directa no necesariamente basada sobre muchas lecturas y análisis teóricos. Claro, esto no significa que Marx dejara de ser considerado como un gran y clásico pensador, aunque por razones políticas, especialmente en países como Francia e Italia, que alguna vez tuvieron poderosos Partidos Comunistas, ha habido una ofensiva intelectual apasionada contra Marx y los análisis marxistas, que probablemente llegaron a su más alto nivel en los ochenta y noventa. Hay signos de que ahora el agua retomará su nivel.
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SOCIEDAD Y CULTURA EN EL SIGLO XX, SEGÚN HOBSBAWM.
Reseña de “Un tiempo de rupturas.  Sociedad y cultura en el siglo XX”.
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Gilberto López y Rivas.

La Jornada. Sábado 26 de octubre del 2013.

Magna última obra de Erik Hobsbawm, Un tiempo de rupturas. Sociedad y cultura en el siglo XX. (Editorial Planeta, México, 2013), da cuenta del estado de la cultura y el arte de la sociedad burguesa, una vez que ésta se desvaneció, con la generación posterior a 1914, para no regresar jamás. Escrita mayoritariamente a partir de conferencias impartidas en el Festival de Salzburgo, Austria, entre 1964 y 2012, el historiador sostiene que pese a la globalización actual, el gran arte sigue siendo eurocéntrico, modelado en lo esencial en la Europa decimonónica, “que creó no sólo el canon fundamental de los clásicos –sobre todo en cuanto se refiere a la música, la ópera, el ballet y el teatro–, sino también en muchos países, el lenguaje fundamental de la literatura moderna.” Este es el mundo que el autor denomina civilización burguesa europea, que le tocó vivir en su juventud, que se impone en el siglo XIX y se expande en el ámbito mundial por la vía de la conquista, la superioridad técnica y la globalización económica.

Se reflexiona de manera realista sobre la situación de las artes al principio del nuevo milenio, que no podemos comprender si no nos remontamos al mundo perdido de ayer. Se responde a la pregunta: ¿Cómo pudo el siglo XX afrontar la descomposición de la sociedad burguesa tradicional y los valores que la mantienen unida? Se observa el impacto de las ciencias del siglo XX en una civilización que, por muy entregada que estuviera al progreso, no podía comprenderlas y se veía socavada por ellas.

Cierra el texto con capítulos que refieren a la necropsia del artista y la cultura, utilizando la metáfora del caballo, noble animal que fue indispensable para la vida corriente, que hoy ha sido sustituido por el automóvil, el tractor y otras máquinas, y sobrevive como un bien de lujo. La situación que viven las artes en el siglo XX es análoga.

El último capítulo trata de responder a las razones y vicisitudes del surgimiento y permanencia del mito del cowboy de Estados Unidos, que se ha propalado universalmente.

El recorrido temático y el abordaje minucioso de los contextos que determinan el estado de las artes y la cultura de la sociedad burguesa son extraordinarios, y hay que reconocer la genialidad de Hobsbawm, su singular sentido de la crítica y la observación profunda. No obstante, desde de las miradas del mundo periférico, se deja sentir el peso del eurocentrismo y el occidentalismo, que el propio autor reconoce y critica en muchos de los capítulos.

Por más que es una realidad que Europa y Estados Unidos imponen su hegemonía cultural en el resto del mundo, es notable la ausencia de un análisis más allá de lo producido en las metrópolis capitalistas: el intento siquiera por identificar algunas influencias y entrecruzamientos culturales del nuevo mundo en la vieja Europa que desarrolla el capitalismo durante los siglos XIX y el XX; las aportaciones, por lo menos secundarias del mundo árabe, Asia o África. Podría sostenerse, en defensa del autor, que el tratamiento de estos temas no constituye el objetivo de su trabajo, pero entonces habría que especificar, incluso en el título de la obra, que ésta hace referencia a la sociedad y a la cultura… europea y estadunidense.

También, aunque el autor se fundamenta en un concepto de cultura no antropológico, y en esa dirección se trata de la alta cultura, por definición elitista, uno se cuestiona: ¿las clases subalternas europeas fueron omisas en el desarrollo de ese mundo de las artes que construyó la sociedad burguesa durante los siglos XIX y XX? ¿Fueron sólo receptáculos pasivos de acciones y determinaciones de las clases dominantes?

Asimismo, salvo alusiones tangenciales y casi siempre satanizadas a lo que derivó en el estalinismo, tampoco se profundiza debidamente en las aportaciones culturales del cataclismo social que representó la Revolución Rusa de 1917 ni se hace mención a la contribución decisiva de la Unión Soviética en la derrota del fascismo, el que constituyó en el terreno cultural la expresión misma del antintelectualismo, el saqueo y la destrucción de obras de arte y el aniquilamiento de una generación de creadores.

Por último, para un historiador de la talla de Hobsbawm es sorprendente que en el análisis del mito del cowboy no se mencione el contexto histórico específico del expansionismo estadunidense sobre los territorios de los pueblos indios, el viejo imperio español y la naciente República de México, contra la que lleva a cabo una guerra de conquista, acompañada de las ideas del destino manifiesto.

El Lejano Oeste no era un espacio vacío de una frontera sin límites, ni el mito del vaquero estadunidense fue una reacción racista sólo por la presencia creciente de inmigrantes: históricamente el enfrentamiento contra mexicanos e indios, y la práctica de su linchamiento, eran cotidianos desde la terminación de la guerra mexicana en 1848. Habría que recordar que de-sesperados de esos años, como Billy the Kid, en los territorios que fueron mexicanos, marcaban en sus armas con una raya el número de muertos que llevaban en su carrera como pistoleros, sin contar a los mexicanos. También, es necesario tomar en cuenta la aparición de los primeros revólveres Colt en 1838, que cambiaron la correlación de fuerza en el enfrentamiento del anglo con indios y mexicanos, quienes eran proyectados en las dime novels como traicioneros y cobardes por el uso magistral del cuchillo. Américo Paredes, Carey McWilliams o Rodolfo Acuña dan cuenta con mayor rigor de la historia y el mito del cowboy, su origen directo a partir del vaquero mexicano y su relación estrecha con la confrontación y el racismo de los anglos hacia la población india-mexicana.

Con todo, el libro es indispensable para comprender los temas expuestos y estas críticas no demeritan la contribución postrera de quien podemos divergir, pero siempre valorar como uno de los grandes pensadores de nuestra época.


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sábado, 26 de octubre de 2013

ALEMANIA NO HACE SITIO A LOS REFUGIADOS LLEGADOS DE LAMPEDUSA.. U.E. Estiran la crisis migratoria.

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UNIÓN EUROPEA.- Estiran la crisis migratoria. Crean un grupo de expertos para analizar el problema.

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En un documento preparatorio firmado también por España, Francia, Grecia, Chipre, Malta y Bulgaria, Italia pidió que la UE afrontara el problema como un asunto europeo, y no sólo mediterráneo, y en el marco de la “solidaridad”. Mientras otros 800 inmigrantes, muchos de Eritrea pero también sirios –incluidos más de 50 niños–, llegaban el jueves a las costas del sur de Italia y de Lampedusa, los gobiernos de la Unión Europea (UE) discutían qué hacer con ellos de ahora en más. También con los que han llegado hasta ahora y están esperando una respuesta sobre sus pedidos de asilo y con todos los que seguirán llegando, según estiman numerosas agencias humanitarias internacionales, aunque en el invierno europeo el mar se hace más peligroso y los viajes disminuyen. El tema fue discutido ayer y anteayer en Bruselas donde estaban reunidos los jefes de Estado y de gobierno de los 28 países de la UE y, según dijo el primer ministro italiano, Enrico Letta, en una rueda de prensa, los pedidos de Italia fueron acogidos. “Los resultados obtenidos son suficientes respecto de las expectativas que se tenían”, dijo Letta. Pero muchos piensan que se podría haber hecho más.
Italia, después del naufragio de una barcaza en el Mediterráneo con casi 500 migrantes que costó la vida a más de 350 de ellos, pidió que el tema migraciones fuera incluido en la agenda de esta reunión. Y en un documento preparatorio firmado también por España, Francia, Grecia, Chipre, Malta y Bulgaria, Italia pidió que la UE afrontara el problema como un asunto europeo y no sólo mediterráneo y en el marco de la “solidaridad”. “Se ha incorporado el concepto de solidaridad y no era obvio que así iba a ser –explicó Letta–. Y se ha considerado el problema como un asunto europeo y no sólo de los países mediterráneos. Ha sido muy importante el paso dado porque la UE afronta después de tantos años el drama del Mediterráneo.” En la reunión se acordó reforzar la task force, es decir el grupo de expertos creado hace algunas semanas en una reunión de ministros del Interior, que ya está trabajando sobre el tema. Las conclusiones y alternativas deberán ser presentadas en la próxima reunión de los gobiernos UE, que se hará en diciembre. “Europa ha dado un paso adelante. Pero eso no nos exime de responsabilidades. Debemos hacer nuestra parte”, concluyó Letta.


Distintos líderes europeos, incluyendo a Hollande y Rajoy, posan para la foto de la Cumbre y más acuerdos de políticas de austeridad, pero "cero" de humanidad en favor de los miles de refugiados y/o migrantes ilegales. "lindo y hermoso" es "nuestro" mundo capitalista y que grande es la "inclusión social", acordada como Políticas de Estado por la Unión Europea, las NN.UU. y el G-20.
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Uno de los temas más delicados en materia de migraciones es la política de asilo y sobre esto hay importantes diferencias entre los países. Para afrontarlo, lo que significaría hacer más humana y solidaria la política de asilo, algunos jefes de Estado y de gobierno, especialmente del norte de Europa, preferirían esperar que se hagan las elecciones europeas de junio 2014. Es que el asunto les podría hacer perder votos. Con la crisis económica y la desocupación creciente que viven muchos países europeos como Grecia, Italia, España y Portugal entre otros, nuevas migraciones arriesgan producir reacciones muy negativas en la población. Al menos en esa parte de la población que no piensa que los que llegan, afrontando todo tipo de riesgos y hasta la muerte en el mar, con mujeres y niños, es porque realmente en sus países estaban mucho pero mucho peor. En Grecia se han verificado ataques a inmigrantes por parte de patoteros de derecha, que los acusan injustamente de robar o de sacarles el trabajo a los griegos. En Kent, Inglaterra, un muchacho italiano de 19 años fue asesinado a golpes hace pocos días por una patota de lituanos que lo acusaba de lo mismo.
Y la línea dura en este sentido la lleva en Europa el gobierno de la alemana Angela Merkel. Según un documento del Ministerio del Interior alemán publicado por la prensa alemana, el gobierno de Berlín no aflojará, no hará ninguna concesión en lo que se refiere a las políticas de asilo que existen hasta ahora. Para el gobierno alemán es fundamental que las tareas de la task force queden en el marco de las políticas e instrumentos existentes. Los países mediterráneos, dicen los alemanes, podrán tener ayuda financiera en lo que se refiere a patrullar el Mediterráneo y a construir una cooperación con los países nordafricanos. Pero nada más. Hasta ahora la UE cuenta con dos organismos para controlar sus fronteras, Frontex, la agencia UE que coordina la cooperación internacional en lo que se refiere a las fronteras externas de la Unión Europea. Fue creada en 2004 y funciona desde 2005. Tiene base en Varsovia y su función es ayudar a las guardias de frontera, incluso en la formación. Tiene un presupuesto propio pero bastante disminuido en los últimos años. Pero no tiene aviones o barcos propios, sino que se apoya en los de los países interesados. El pasado 10 de octubre el Parlamento europeo aprobó un nuevo organismo, Eurosur, un sistema de vigilancia de las fronteras terrestres y marítimas que entrará en vigor el 2 de diciembre. La organización humanitaria Human Rights Watch dijo que con el nuevo organismo, la UE hará más rígidos los controles de las fronteras pero conseguirá sólo cambiar las rutas migratorias. Elena Llorente.- Desde Roma. Página /12 sábado 26 de octubre del 2013.
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No hay un mínimo de humanidad con los pobres, los excluidos, los migrantes ilegales, los refugiados del mundo. Así sólo esperan los miles que "llegan por Lampedusa", la muerte inmediata.
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ALEMANIA NO HACE SITIO A LOS REFUGIADOS LLEGADOS DE LAMPEDUSA.

El Senado de Hamburgo contra 350 inmigrantes.
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Carmela Negrete.

Diagonal.-Sábado 26 de octubre del 2013.

“Declaramos un ultimátum al Senado para que acabe con los controles racistas y la persecución policial contra los refugiados. Si no cesan, hasta el martes a las 20h [en referencia al 15 de octubre], no vamos a permanecer más tiempo mirando sin hacer nada (…). No vamos a tolerar que en nuestra ciudad se persiga a los refugiados y se les ponga en búsqueda y captura. No vamos a tolerar que todos los seres humanos que no tengan el color de piel blanco sean sometidos a controles racistas, a la violencia policial. No vamos a permitir más ataques, vamos a actuar”. Estas frases están extraídas de un comunicado que activistas por los derechos humanos y miembros de la conocida casa ocupada Rote Flora de Hamburgo, en Alemania, colgaron el pasado 14 de octubre en internet

Las autoridades italianas les dieron dinero y papeles y les recomendaron marcharse al norte El comunicado de los activistas fue la respuesta a un ultimátum del Senado de Hamburgo que conminaba a cerca de 350 refugiados, que han llegado en los últimos meses a esta ciudad, a identificarse voluntariamente o a ser deportados a Italia. Los migrantes entraron a Europa a través de Lampedusa, donde recibieron un visado de turistas y una donación de entre 500 a 1.000 euros de la policía italiana, según han informado varios medios de comunicación alemanes.
Asilo ‘eclesiástico’

De ellas, unas 80 personas han sido acogidas por un párroco en la iglesia de Sankt Pauli. Allí descansan en sacos de dormir y comen gracias a la caridad de los vecinos de la ciudad. En las iglesias no entra la policía a realizar controles. Es el llamado kirchenasyl, “asilo eclesiástico”. Sin embargo, un número aún desconocido de refugiados ya han sido detenidos. Una abogada de estos inmigrantes asegura que fueron detenidos unos cincuenta, aunque ya se encuentran en libertad. Otros tantos duermen en casas de particulares o en espacios habilitados por diferentes asociaciones. En estos días, todas las personas de color han de soportar constantes controles policiales en el centro de Hamburgo.

Con pasaporte italiano

En realidad la policía de esta ciudad está actuando al límite de la legalidad, ya que estos refugiados sí disponen de una documentación en regla, que en este caso es un pasaporte italiano. De hecho, el grupo de inmigrantes ha denunciado a la policía por los controles raciales. El senador de Interior Michael Neumann, del Partido Socialde­mócrata (SPD), había exigido a los refugiados que se sometiesen a una identificación voluntaria con el fin de determinar su situación legal. Si no se presentaban ante las autoridades antes del pasado 18 de octubre, se declararía una orden de búsqueda y captura contra los que no hubiesen realizado solicitud de asilo alguna.

Las tres posibilidades, tras la identificación y la solicitud de asilo, sería la concesión de la llamada “tolerancia”, (Duldung, en alemán), un tiempo de gracia que concede la ley alemana para demostrar que la persona tiene derecho al asilo que puede demorarse meses y meses, o la deportación. Esta última es lo que temen los partidarios de los refugiados. Desde hace una semana, siguiendo el ultimátum, en Hamburgo se realizan manifestaciones diarias a favor de los refugiados que se prolongan hasta tarde.

Sus visados de turista ya han caducado y, por ello, se encuentran en situación irregular en Alemania El Senado de Hamburgo estaba decidido a deportarlos de nuevo a Italia, donde las autoridades han asegurado que los recibirían. Según han relatado algunos inmigrantes a organizaciones de derechos humanos de Alemania, la situación de los refugiados en ciudades como Roma o Milán, afectadas por la crisis económica, no es buena. Muchos inmigrantes dormían, hasta cuarenta personas, en un cuarto y pasaban hambre.

El grupo de refugiados, que se autodenomina ‘Lampedusa in Hamburg’, ha escrito una carta al alcalde de la ciudad, Olaf Scholz, y al senador de Interior en la que explican que no se han presentado ante las autoridades hasta este momento porque tienen miedo a ser deportados. Asimismo, los refugiados se han distanciado de la violencia que ha seguido a alguna de las manifestaciones: “No queremos que defiendan nuestros derechos con violencia”, han declarado. Los Verdes (Die Grüne) y el partido La Izquierda (Die Linke) han mostrado su apoyo a los refugiados procedentes de diferentes países africanos y que trabajaban en Libia hasta que comenzó la guerra en 2011.

Fue entonces cuando huyeron en barco y llegaron a la isla de Lampedusa, en Italia. Desde allí fueron trasladados a un centro de internamiento en tierra firme. En 2012 cerraron ese centro y las autoridades italianas les proporcionaron dinero y papeles y les recomendaron marcharse al norte de Europa. Sus visados de turista ya han caducado y, por ello, se encuentran en situación ‘irregular’ en Alemania.

El Senado de Hamburgo alega tener derecho a deportar a los refugiados según el acuerdo Dublin II que explicita que los responsables de las solicitudes de asilo de los refugiados son las autoridades del país al que llegaron por primera vez y donde realizaron la solicitud. Pero la cuestión que se plantea en Hamburgo va más allá de la situación concreta que están viviendo estos inmigrantes, ya que supone crear un precedente que las autoridades alemanas no de­sean en estos momentos.

Huelga de hambre

Mientras, en la capital alemana ha tenido lugar estos días una protesta similar. Un grupo de unos 30 refugiados procedentes de Pakistán, Iraq, Afganistán, Congo y Senegal se declaró en huelga de hambre para pedir que sus solicitudes de asilo fueran resueltas. Algunos esperan desde hace siete años. Tras el quinto día, el grupo decidió en asamblea dejar de beber agua. Desde ese momento, cada día varios de ellos fueron trasladados al hospital. Los refugiados, agotados, abandonaron la huelga de hambre el pasado viernes 19 y la pospusieron hasta el próximo mes de enero.

Por su parte, la senadora de integración de Berlín, Dilek Kolat, les ha prometido revisar sus solicitudes de asilo después de que un portavoz del servicio de emergencias médicas de la ciudad asegurase que los refugiados se encontraban “en peligro de fallecer” en cualquier momento, después de pasar diez días sin comer y cinco sin beber.

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viernes, 25 de octubre de 2013

SOCIOLOGÍA DE LA CRISIS.- CRISIS EN EL MERCADO.- Miren tres millones de desgracias en España.

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George Soros, con su "Globalización", y Jeffrey Sachs, con "El Precio de la Civilización", también han aportado interesantes puntos de vista a este apasionante debate. Este último enjuicia con severidad la impunidad con la cual calificadoras de riesgo y banqueros estafaron a la sociedad estadounidense, expresa sin tapujos su decepción con la timorata gestión de Barack Obama, y se queja con acritud del secuestro de los intereses colectivos que grandes corporaciones vinculadas a la industria militar, petrolera y bancaria ejecutan todos los días en ese país. Sachs clama por el regreso de los tiempos de Paul Samuelson, su maestro, el gran economista estadounidense de los años 60, emblema del keynesianismo en el mundo.

Incluso Mario Vargas Llosa, probablemente uno de los diez intelectuales más completos del planeta, ha ido atenuando con el paso de los años su entusiasmo en torno a la conducta civilizadora del capital, el individualismo acrítico, la pasión por la sabrosura y el dogma de fe, prescrito en clave de comunión, de la pastilla retórica del "estado mínimo". La Civilización del Espectáculo", su polémico y aclamado último ensayo, también da cuenta de una honda inconformidad con el actual estado de cosas en la cultura de masas y la opinión pública mundial. A Vargas Llosa le irritan parte de las claves cotidianas del mundo moderno, muchas de ellas de una innegable matriz neoliberal. La decadencia del compromiso civil, la compostura silenciosa de los intelectuales, la ausencia de contenido del debate público, el individualismo acomodado y renuente, la irremediable banalidad de buena parte de la industria del entretenimiento.
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Es una poli-crisis del sistema capitalista. Crisis estructural que hunde un modelo y fabrica o construye un nuevo modelo de acumulación mundial.
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SOCIOLOGÍA DE LA CRISIS.-
CRISIS EN EL MERCADO.
Miren tres millones de desgracias en España.
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Miércoles 2 de octubre del 2013.

ENTORNOINTELIGENTE.COM / Tal Cual / Desde hace algunos años tiene lugar en el mundo desarrollado un hondo proceso de cuestionamiento hacia los cimientos doctrinarios del denominado fundamentalismo de mercado.

Las desregulaciones financieras indiscriminadas, el comportamiento amoral de ciertos estamentos de la banca, las imposturas y engañifas del actual orden económico internacional.

Por supuesto que el malestar es la consecuencia directa de la debacle financiera que tuvo lugar en los Estados Unidos y muchas naciones europeas a partir del año 2008.

Una circunstancia que ha incubado una fundamentada sensación de estafa en la opinión pública de muchas de esas naciones, y que se expresa, entre otras muchas variantes, en los títulos que pueden observarse en las librerías de sus ciudades.

En "El malestar de la Globalización", por ejemplo, Joseph Stiligtz elabora un inteligente retrato del perfil cultural y los hábitos de conducta de los funcionarios económicos globales.

Elementos prepotentes y dogmáticos, cuyo hábitat natural es el aire acondicionado, absolutamente desconectados de los contextos sociales y políticos en los cuales se han desempeñado como asesores. Sujetos con una aproximación insular al conocimiento, que condicionan los préstamos a las naciones en crisis al seguimiento dogmático y descontextualizado de unos fundamentos económicos que, en cualquier caso, no son nada inocentes y no han resultado tan efectivos.

Stligtz hace un énfasis especial en el caso más bien poco comentado de la Rusia de los años de Boris Yeltsin. El espacio postsoviético fue invadido en los años 90 por un atajo de mercachifles vinculados a las finanzas que en todo momento recomendaban voltear la mirada al gigante transiberiano. Nos la presentaban como una nación que obtenía 20 en conducta en materia macroeconómica.

Una "oportunidad para la inversión y los negocios" que desmanteló el aparato productivo de aquel país, incluyendo a su sistema financiero, y colocó el grueso de los intereses de la sociedad en manos de un puño de empresarios mafiosos beneficiados por el antiguo dirigente comunista.

Pórtico perfecto para la posterior asunción del repugnante Vladimir Putin: dirigente que, con todas sus taras, logro restituir la gobernabilidad en su país y le devolvió a los rusos el poderío geopolítico perdido. Una historia similar se merece Domingo Cavallo en Argentina.

Hay, por supuesto, otros autores, muy citados y comentados en este momento, que claman por el regreso de una dimensión ética en el comportamiento del capitalismo moderno.

Todos parecen suspirar por el regreso de los tiempos de Bretton Woods: el rescate de la dimensión mixta de la gestión de gobierno; la restitución del protagonismo del Estado como ente regulador de los intereses parciales y garante de la voluntad general en las sociedades.

Que la política no deje sola a la economía y las finanzas en la arquitectura de gobierno. El regreso de la mística a la gestión política.

George Soros, con su "Globalización", y Jeffrey Sachs, con "El Precio de la Civilización", también han aportado interesantes puntos de vista a este apasionante debate.

Este último enjuicia con severidad la impunidad con la cual calificadoras de riesgo y banqueros estafaron a la sociedad estadounidense, expresa sin tapujos su decepción con la timorata gestión de Barack Obama, y se queja con acritud del secuestro de los intereses colectivos que grandes corporaciones vinculadas a la industria militar, petrolera y bancaria ejecutan todos los días en ese país.

Sachs clama por el regreso de los tiempos de Paul Samuelson, su maestro, el gran economista estadounidense de los años 60, emblema del keynesianismo en el mundo.

Incluso Mario Vargas Llosa, probablemente uno de los diez intelectuales más completos del planeta, ha ido atenuando con el paso de los años su entusiasmo en torno a la conducta civilizadora del capital, el individualismo acrítico, la pasión por la sabrosura y el dogma de fe, prescrito en clave de comunión, de la pastilla retórica del "estado mínimo".

La Civilización del Espectáculo", su polémico y aclamado último ensayo, también da cuenta de una honda inconformidad con el actual estado de cosas en la cultura de masas y la opinión pública mundial.

A Vargas Llosa le irritan parte de las claves cotidianas del mundo moderno, muchas de ellas de una innegable matriz neoliberal. La decadencia del compromiso civil, la compostura silenciosa de los intelectuales, la ausencia de contenido del debate público, el individualismo acomodado y renuente, la irremediable banalidad de buena parte de la industria del entretenimiento.

Expresados, a mi parecer, en una frase aparentemente muy inocente que todos los días tenemos parada al lado de nuestros oídos: "la importancia de la calidad de vida". El mantra de la contemporaneidad; el piso conceptual que necesita aquel que decidió que nadie se debe tomar molestias adicionales por nada.

Vargas Llosa ve con prevención "la idea temeraria de convertir en bien supremo nuestra natural propensión a divertirnos": que el norte sagrado y exclusivo de todo el mundo sea exclusivamente pasársela bien."La civilización del espectáculo" constituye una especie de revisión en clave política de su cada vez menos visible fe neoliberal.

Ninguno de ellos está planteando la supresión de las economías de mercado, el quebranto del fuero personal, el derecho a viajar por el mundo ni el fin de la televisión por cable. Son voceros muy alejados del colectivismo o cualquier acto de espiritismo leninista.

Han sido los primeros en postular que las sociedades abiertas y la cultura de la libertad son bienes irrenunciables en la fragua de la civilización. Huelga decir que son cuatro de los autores más importantes de este momento en toda la industria del pensamiento moderno.

Elementos para la reflexión, informaciones que produce el entorno, nuevos insumos para revisar los fundamentos del mundo de hoy. Circunstancias sobre las cuales debe tomar nota las aproximaciones del liberalismo criollo y cierto aburguesamiento cotidiano vinculado a la cultura del placer.


España, tres millones de pobres, tres millones de Ciudadanos y Ciudadanas sin prestación económico-social,  sin subsidio ni recursos propios. Tres millones de seres humanos excluidos de la sociedad. La gran obra del Sr. Rajoy y sus políticas salvajes de austeridad.
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ESPAÑA: TRES MILLONES DE DESGRACIAS.00
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Miércoles, 16 de octubre del 2013.

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

De una en una, de uno en uno nadie habla de ellas y de ellos. Nadie piensa particularmente en ellas ni en ellos. No tienen rostro. Ni alma. Gozan de un sinfín de derechos que les atribuyen las leyes y la Constitución y la Declaración Universal de Derechos Humanos. Todo papel mojado...

En España flotan en el magma colectivo 3.000.000 (TRES MILLONES) de ciudadanas y ciudadanos sin prestación social económica ni subsidio, ni recursos propios. Y la cifra aumenta de manera exponencial cada día, cada mes, cada año. Es decir, 3 millones de seres humanos excluidos de la sociedad, del reparto de la riqueza colectiva, ésa que es de todos, y del acceso a un mínimo de dignidad.

¿Qué se supone pueden hacer tres millones de personas sin oficio ni beneficio, sin más consuelo y, lo que es peor, sin más esperanza que el socorro, la caridad o la filantropía de otros? Si mendigan, son acosados por los poderes públicos. Y si no, son multados o estorbados o perseguidos. Si tratan de vender alguna cosa, se les relaciona con bandas organizadas. Si protestan en la calle o en la sede de las instituciones, se les multa o se les conduce a comisaría. Son ciudadanos y ciudadanas que no cuentan en el concierto social, que propiamente no existen...

Tres millones entre cuarenta y siete millones es una doceava parte de la población española: la parte que soporta directamente el desvalijamiento de las arcas públicas, de las Cajas de Ahorro, de las empresas públicas a cargo de unos puñados de facinerosos que representan quizá un 1 por ciento; clanes que vegetan a costa de todos los demás y principalmente de esos tres millones de desheredados de la fortuna y por si fuera poco víctimas de honor del desguace económico de la sociedad española a que aquellos les han sometido.

El sistema, este sistema, no tiene soluciones para todos. Ni las prevé. Sólo para quienes no las necesitan. El sistema funciona o no funciona. Pero si no funciona es porque los menos abusan de los más. No porque tres millones, como se les ha oído hasta la náusea a los intérpretes solemnes y habituales del sistema, "no quieren trabajar", vagos, maleantes, parásitos... sino porque vivieron confiando en el sistema y en el futuro, y se les engañó miserablemente.

¿Qué, repito, se puede uno imaginar que puedan hacer, y cómo pueden vivir esos millones? ¿Qué pueden pensar acerca del derecho al voto, del derecho al trabajo o del derecho a una vivienda digna que les atribuye, como a todos, la ampulosa Constitución? Tres millones de personas en estas condiciones son tres millones de desgraciados. ¿De verdad creen los políticos, los magistrados, los empresarios, los títulos nobiliarios, los terratenientes, los banqueros, la realeza... que esto es una democracia, que hay justicia ordinaria, que hay justicia social, que vale la pena luchar por sostener un modelo político que no determine a esos y a muchos otros millones que nos solidarizamos con ellos a maldecirlo y a maldecir a los que se creen dueños de este país y referencia para el resto de la sociedad y se comportan como tales? Reconózcanlo.

Ellos, esos poseedores, esos saqueadores han triunfado, pero este sistema ha fracasado. Lo que no conduce a nada es hacer lo que los bienpensantes y los voluntariosos vienen haciendo desde que este país se imaginó democracia: perseguir, dialéctica o materialmente, los efectos pero dejando intactas siempre las verdaderas causas de todos los males. La democracia no se hace por decreto o a base de decretos. Una democracia eficaz, como la eficacia en la recaudación de impuestos (por eso es indiferente el número de los inspectores), se constituyen por la voluntad de todos, sin coerción. Es la voluntad mayoritaria de toda la ciudadanía y la contribución prioritaria de los favorecidos y poderosos lo que pone la impronta a un país digno, a una justicia digna, a una sociedad digna, a un modelo sociopolítico digno. Y esa contribución no existe y parece que en este país siempre faltará. Por eso lo que urge es otro sistema de recambio. Es hora de que abandonemos tanto discutir, y pongamos manos a la obra...


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