jueves, 29 de octubre de 2026

FLÁVIO, HAMPÓN EN FUGA // ARROPADO POR TRUMP // ¿NETANYAHU A LA HAYA? - MÉXICO SA.

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"Con el triunfo de Lula, Trump y su pandilla perdieron Brasil, su añorada joya de la corona en el tablero de títeres sudamericanos; con la caída del genocida Benjamín Netanyahu perderá a su titiritero sionista, aunque es claro que sin este asesino en el poder la balanza no se moverá, porque todos los candidatos son igual de salvajes que él; y con su propia derrota en la elección intermedia del 3 de noviembre el magnate naranja recibiría una fuerte patada en el culo, con la esperanza de que termine en prisión (al igual que el sionista) por la cantidad de ilícitos por él cometidos en lo que va de su “gobierno”. Y de postre, caída de los “gobiernos” que impuso en su “patio trasero”.

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Desde México, explica la huida de este dirigente de la extrema derecha. l ano entrega de su pasaporte por tener investigación fiscal por corrupción. lavado de dinero.

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FLÁVIO, HAMPÓN EN FUGA // ARROPADO POR TRUMP // ¿NETANYAHU A LA HAYA? - MÉXICO SA.

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Por Carlos Fernández Vega.

Fuente. Diario La Jornada Ciudad de México, jueves 29 de octubre del 2026.

El candidato perdedor de las elecciones presidenciales de Brasil, Flávio Bolsonaro, huyó hacia Estados Unidos, cuyo gobierno otorgará visas al senador ultraderechista y a su familia. Antes de escapar, Bolsonaro desacató una orden del Supremo Tribunal Federal para entregar su pasaporte, como parte de una investigación por presunto lavado de dinero. También se le acusa de nexos con grupos paramilitares y de injerencia extranjera en el proceso electoral.

Como dicta la tradición delictiva del clan familiar, tras su estrepitosa derrota electoral del pasado domingo, Flavio Bolsonaro no aguantó más de 24 horas para huir de Brasil –de forma ilegal, desde luego, sin visa, con pasaporte cancelado y tras de sí un interminable catálogo de causas judiciales– con rumbo a Estados Unidos para recibir el manto protector de Donald Trump, su titiritero, quien, generoso, de inmediato le concedió permiso de entrada y “asilo político”. En su momento así lo hicieron su padre Jair –hoy preso por golpista– y su hermano Eduardo. Y qué mejor refugio para el ex candidato que Florida, la gran cueva de bandidos de la ultraderecha latinoamericana.


Ayer, desde muy temprano, circuló la noticia de que Flavio “pasó a la clandestinidad” y fue a la frontera brasileño-paraguayo-argentina (Puerto Iguazú, sin control migratorio, por cortesía de Javier Milei, otro impresentable que apoyó al prófugo de la justicia carioca), donde ilegalmente abordó un avión rumbo a Florida (aterrizó en el aeropuerto de Fort Lauderdale, de acuerdo con la información disponible). ¡Y a vivir la vida loca y gozar de los dineros mal habidos! Atrás dejó tirados a sus votantes, a quienes ni ahí se ven les dijo.

Desde antes de los comicios del pasado domingo, Eduardo Bolsonaro –“diputado en el exilo”, condenado a cuatro años de cárcel y hermano del otro prófugo de la justicia– instó a Flavio para que huyera de Brasil lo más rápido posible si el resultado electoral no le favorecía, de tal suerte que la derrota no sólo estaba en su perspectiva, sino que desde entonces la fuga estaba organizada y la apuró, especialmente a raíz de que desde temprana hora del lunes el Tribunal Supremo Federal, por medio del juez Alexandre de Moraes, prohibió a Flavio abandonar Brasil y le canceló su pasaporte. De todas maneras, ilegalmente subió al avión y ahora está en Florida, por lo cual la autoridad debe investigar quiénes participaron en el operativo tanto del lado brasileño como del argentino (de este no hay mucho que esperar, porque todo apunta a la complicidad de Javier Milei), sin olvidar al director de la orquesta, Marco Rubio, en otra acción de abierta violación de la soberanía de terceros países.

Ya que, junto con su familia, Flavio viajó a Estados Unidos sin pasaporte ni visa (léase ilegalmente), habrá que ver si el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (el grupo de matones conocido como ICE) lo detiene y envía a esas prisiones inhumanas habilitadas para los migrantes indocumentados. No será así, desde luego, porque el ex candidato cuenta con la protección de la Casa Blanca. De hecho, circula versión de que Trump y su pandilla lo “reconocerían” como una suerte de “presidente de Brasil en el exilio”, prófugo de la democracia, en la dinámica del culebrón venezolano, es decir, de los hampones en fuga Juan Guaidó –residente en Miami– y Edmundo González Urrutia –vive en Madrid–, junto a su titiritera María Corina Machado, que retornó a su país natal sólo para hacer otro ridículo, en el entendido de que Delcy Rodríguez ya le quitó el puesto.


Con el triunfo de Lula, Trump y su pandilla perdieron Brasil, su añorada joya de la corona en el tablero de títeres sudamericanos; con la caída del genocida Benjamín Netanyahu perderá a su titiritero sionista, aunque es claro que sin este asesino en el poder la balanza no se moverá, porque todos los candidatos son igual de salvajes que él; y con su propia derrota en la elección intermedia del 3 de noviembre el magnate naranja recibiría una fuerte patada en el culo, con la esperanza de que termine en prisión (al igual que el sionista) por la cantidad de ilícitos por él cometidos en lo que va de su “gobierno”. Y de postre, caída de los “gobiernos” que impuso en su “patio trasero”.

Entonces, tan organizada estaba la fuga, que la ultraderechista Conferencia de Acción Política Conservadora (“retiro y gala del círculo CPAC”, cuyos participantes deben pagar entre 95 mil y 2 mil 500 dólares por cubierto, según gusto y bolsillo) anuncia desde ya que en su próxima reunión (en Mar a Lago, propiedad de Trump, 4 de noviembre) serán oradores los impresentables hermanos Flavio y Eduardo, fascistas prófugos de la justicia.

Las rebanadas del pastel.

Tras las elecciones en Israel, parece que se abrió la puerta para que el genocida Benjamín Netanyahu se vaya mucho a La Haya, sede de la Corte Penal Internacional (ahí lo esperan desde 2024), para ser procesado por crímenes de guerra y de lesa humanidad contra el pueblo palestino. Los votos de los árabes-israelíes son decisivos para que no quede impune. Lamentablemente, otro genocida ocupará el cargo.

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TRUMP ENCONTRÓ SU LÍMITE EN BRASIL.

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"Derrocar a un dirigente de izquierda en Brasil habría sido un premio enorme para la «Doctrina Donroe» de Trump. En cambio, el resultado ha puesto de manifiesto los límites de su poder para reconfigurar la política incluso en lo que Estados Unidos considera su propio «patio trasero». Mientras tanto, el gobierno de Lula ha respondido con firmeza, acusando formalmente a Washington de interferir en las elecciones y denegando visas a dos funcionarios estadounidenses a los que señaló como participantes en esas maniobras, entre otras medidas. Ante la negativa de Trump a reconocer la victoria de Lula, un exasesor del presidente brasileño le restó importancia. «El mundo entero ya se ha pronunciado. Estados Unidos no puede oponerse al resultado electoral», afirmó, antes de señalar que Brasil estaba preparado para mantener una mala relación con la administración Trump si fuera necesario.

"Tampoco deberíamos exagerar el alcance de esta derrota. Lula ha ganado —una victoria de enorme importancia tanto para la izquierda brasileña como para cualquiera que quiera preservar un planeta habitable para la humanidad—, pero tendrá que gobernar con un Congreso en el que la extrema derecha bolsonarista conserva una enorme influencia. Se trata de una situación difícil, que podría complicarse todavía más si Washington, resentido por la derrota, mantiene su empeño en debilitar a uno de los principales dirigentes de la izquierda latinoamericana. Con todo, la victoria de Lula le ofrece a la izquierda brasileña una oportunidad real de dar la batalla. Y, como mínimo, el hecho de que sea la primera vez que un país latinoamericano consigue asestarle un golpe contundente a la administración Trump en medio de sus intentos de intervenir en los asuntos de sus vecinos constituye un hito nada desdeñable.

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Fuentes: Revista Jacobin.

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TRUMP ENCONTRÓ SU LÍMITE EN BRASIL.

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Por Branko Marcetic | 29/10/2026 | Brasil, EE.UU.

Fuentes. Revista Rebelión jueves 29 de octubre del 2026.

Durante los últimos veintiún meses, la administración de Donald Trump se ha dedicado a intervenir allí donde ha podido para debilitar a los gobiernos de izquierda de América Latina y favorecer a los dirigentes autoritarios de derecha de la región

La victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil está siendo ampliamente celebrada como una de las grandes remontadas políticas de nuestro tiempo. Es la primera vez que un candidato presidencial brasileño logra revertir una derrota en la primera vuelta, gracias al renovado impulso de la izquierda brasileña y a una nueva estrategia digital. Y lo consiguió un dirigente que todavía en 2019 se encontraba encerrado en una celda.

Pero la victoria es aún más impresionante porque Lula no solo tuvo que superar a las poderosas fuerzas que se alinearon contra la izquierda dentro de Brasil, sino también a una administración hostil en Washington decidida a apartarlo del poder.

Durante los últimos veintiún meses, la administración de Donald Trump se ha dedicado a intervenir allí donde ha podido para debilitar a los gobiernos de izquierda de América Latina y favorecer a los dirigentes autoritarios de derecha de la región, cortados por el mismo patrón. Esta política está en consonancia con la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que establece explícitamente el objetivo de

«reafirmar y hacer cumplir la Doctrina Monroe» y de «recompensar y alentar a los gobiernos, partidos políticos y movimientos de la región que estén ampliamente alineados con nuestros principios y nuestra estrategia».


Esta estrategia ha tenido un éxito extraordinario. Trump utilizó una combinación de amenazas y una línea de crédito para mantener a flote al caótico e impopular gobierno de Javier Milei en Argentina. Impuso sanciones al presidente izquierdista de Colombia, Gustavo Petro, antes de respaldar al candidato presidencial de derecha y detener a uno de sus críticos más destacados. También está apoyando una ofensiva de la derecha contra funcionarios del gobierno boliviano destinada a proteger a la derecha del país de las acusaciones de corrupción.

Y en Venezuela, sencillamente secuestró al presidente en ejercicio y amenazó con hacer lo mismo con su sucesora si no se sometía a sus exigencias.

Brasil debía ser la siguiente pieza del dominó en caer. Un día antes de la segunda vuelta presidencial, Reuters informó que la administración estadounidense había estado trabajando para debilitar a Lula en los meses previos a las elecciones. Según ese informe, los dos funcionarios del Departamento de Estado responsables de esta campaña habían comunicado explícitamente a los diplomáticos estadounidenses en Brasil que el objetivo final de la administración era devolver al poder a Jair Bolsonaro, el expresidente y padre del rival de Lula, que se encuentra inhabilitado para presentarse a las elecciones y cumple actualmente una condena de veintisiete años de prisión por conspirar para dar un golpe de Estado.

El informe de Reuters no hizo más que confirmar, con pruebas más contundentes, algo que ya resultaba bastante evidente. Los distintos componentes de la campaña de presión contra Lula nunca fueron un secreto, desde la imposición de aranceles del 50 % a Brasil como represalia por el procesamiento de Bolsonaro hasta las sanciones contra un juez del Supremo Tribunal Federal brasileño. Hasta el momento, Trump no ha reconocido oficialmente el resultado electoral, aunque el resto de los países de la región, incluidos sus dirigentes de derecha, ya han felicitado públicamente a Lula.

A todo esto, probablemente debamos sumar también las maniobras de Meta —la empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp— para restringir la presencia de Lula y sus aliados en las redes sociales y favorecer a su adversario. Ayer, trabajadores de Meta en el Reino Unido difundieron un comunicado en el que responsabilizaron a los «ejecutivos y directivos de la empresa», cuyas inclinaciones políticas, señalaron, «nunca han sido un secreto». El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, es uno de los numerosos magnates tecnológicos que se han desvivido por ganarse el favor del presidente desde su reelección en 2024. Donó un millón de dólares para su ceremonia de investidura y apareció detrás de él durante el acto. Tanto es así que, según trascendió, el propio Trump se ha burlado de Zuckerberg, jactándose ante otras personas de que «le estaba besando el culo» mientras les mostraba los mensajes aduladores que le había enviado.

La derrota se la comen viva. El triunfo de Lula no solo es la derota del bolsonarismo, es la derrota del "MAGA TRUMP" y su "Escudo de las Americas".

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Por lo tanto, no estamos solamente ante una gran derrota de la derecha brasileña, sino también de sus aliados del movimiento MAGA en Estados Unidos. Brasil es el país más grande de América del Sur, y su importancia geopolítica queda de manifiesto en el hecho de que incluso sus vecinos gobernados por la derecha han preferido no enemistarse con el gobierno de Lula sumándose a la última farsa de Trump sobre unas elecciones supuestamente robadas.

Derrocar a un dirigente de izquierda en Brasil habría sido un premio enorme para la «Doctrina Donroe» de Trump. En cambio, el resultado ha puesto de manifiesto los límites de su poder para reconfigurar la política incluso en lo que Estados Unidos considera su propio «patio trasero». Mientras tanto, el gobierno de Lula ha respondido con firmeza, acusando formalmente a Washington de interferir en las elecciones y denegando visas a dos funcionarios estadounidenses a los que señaló como participantes en esas maniobras, entre otras medidas. Ante la negativa de Trump a reconocer la victoria de Lula, un exasesor del presidente brasileño le restó importancia.

«El mundo entero ya se ha pronunciado. Estados Unidos no puede oponerse al resultado electoral», afirmó, antes de señalar que Brasil estaba preparado para mantener una mala relación con la administración Trump si fuera necesario.

Tampoco deberíamos exagerar el alcance de esta derrota. Lula ha ganado —una victoria de enorme importancia tanto para la izquierda brasileña como para cualquiera que quiera preservar un planeta habitable para la humanidad—, pero tendrá que gobernar con un Congreso en el que la extrema derecha bolsonarista conserva una enorme influencia. Se trata de una situación difícil, que podría complicarse todavía más si Washington, resentido por la derrota, mantiene su empeño en debilitar a uno de los principales dirigentes de la izquierda latinoamericana.

Con todo, la victoria de Lula le ofrece a la izquierda brasileña una oportunidad real de dar la batalla. Y, como mínimo, el hecho de que sea la primera vez que un país latinoamericano consigue asestarle un golpe contundente a la administración Trump en medio de sus intentos de intervenir en los asuntos de sus vecinos constituye un hito nada desdeñable.

Branko Marcetic: Redactor de Jacobin Magazine y autor de Yesterday’s Man: The Case Against Joe Biden (Verso, 2020).

Traducción: Natalia López

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miércoles, 28 de octubre de 2026

QUIÉN ES ANA ELISA SANTOS SILVA. La estratega de 21 años que hackeó al bolsonarismo y blindó a Lula.

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“Frente a la interferencia de las plataformas estadounidenses en las redes sociales del país hermano, la Justicia electoral actuó para que Meta, Facebook y WhatsApp demostrara que las campañas de Lula y Bolsonaro era consideradas de igual modo. Justificando su favoritismo por el referente ultraderechista, la corporación dijo que se trató de “errores técnicos”. El esfuerzo de Ana Elisa y del resto del equipo petista permitió que la balanza se inclinará en favor del primero, que el domingo último ganó la compleja disputa.

Santos Silva es la diputada federal electa más joven por Minas Gerais, con más de 524 mil votos. En su cuenta de Instagram estableció una profunda y clara relación entre su práctica política y el legado familiar. Al cargar con una historia atravesada por el dolor y ahora también por amenazas y críticas, reprodujo partes de una nota que le hizo GlobalNews donde quedó plasmado cuál es el origen de su lugar en la lucha: “Vivo un día a la vez. Mis ancestros estuvieron en la picota (el pelourinho, donde eran azotadas y torturadas las personas esclavizadas). Yo soy el sueño más soñado de mi ancestralidad”.

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La diputada brasileña Ana Elisa Santos Silva, clave en la estrategia digital que impulsó la campaña de videos cortos y formatos dinámicos que resultó decisiva para la reelección de Lula. Imagen Web.

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QUIÉN ES ANA ELISA SANTOS SILVA.

La estratega de 21 años que hackeó al bolsonarismo y blindó a Lula.

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Ignorada por los medios tradicionales, la joven diputada Ana Elisa Santos Silva revolucionó la campaña digital del PT. Desde el formato selfie y con la soberanía tecnológica como bandera, demostró que la resistencia contra el fascismo de Occidente se gana en las urnas, en las calles y en los algoritmos.

Por Laura Haimovichi.

Fuente. Página 12 martes 27 de octubre de 2026 - 17:14

Aunque la mayoría de los medios, sobre todo los de derecha, mantuvieron a Ana Elisa Santos Silva en un segundo plano, o directamente la ignoraron, la joven diputada brasileña fue una de las responsables principales del éxito de la campaña digital que llevó a la re re re reeleción de Lula como presidente del país latinoamericano “mais grande do mundo”.

PERO ¿quién es esta chica cuya práctica monumental permitió darle una nueva esperanza a los tímidos e incipientes vientos de cambio que quieren ponerle un límite rotundo al fascismo en el que está deviniendo la política neoliberal de Occidente, con el motor de las tecno oligarquías de Silicon Valley?

Ya lo dijo Lula cuando en su discurso de flamante presidente electo señaló que una de las líneas directrices de su próximo mandato ampliará su ejército digital. Y no sólo eso, Lula prometió crear un universo digital soberano, que incluirá una IA brasileña, con independencia de la que nos domina desde el norte del continente. Reconoció el valor insustituible del territorio digital y valoró el rol de las mujeres en general, mucho más allá de su papel de reproductoras domésticas, como nos quiere (¡y gratis!) el capitalismo.



Atención políticos progres del mundo que todavía no la ven. Atención, dirigentes que creen que es suficiente un “comunity manager”, cuando de lo que se trata es de crear un software (la parte lógica e intangible, los programas y códigos de los sistemas virtuales) y el hardware (la parte física y tangible de los equipos). Y, por supuesto, personas entrenadas con una cosmovisión propia.

No es sin las mujeres en espacios decisivos. No es sin el despliegue de una tecnología con identidad.

Volviendo a Ana Elisa, la muchacha de 21 años que resultó decisiva para que el PT, partido al que pertenece, se alzara con más del 51 por ciento frente al ultra requeté conservador neonazi, hijo de Jair, Flavio Bolsonaro, nació cuando el metalúrgico con su apellido ya era presidente y veinte años después, le sugirió la forma más apropiada de usar las redes sociales para ir por un cuarto mandato.

El último 4 de octubre, con medio millón de votos en su debut, pareció ganarse un premio consuelo cuando la ola de derecha se impuso en el Congreso. Sólo un par de días después recibió una invitación desde Brasilia para convertirse en asesora de Lula, de cara al balotaje. No estuvo sola en esta etapa breve y vertiginosa de su carrera política. Había, como ella, otros chicos electos que fueron convocados.

Lula escuchó a los más jóvenes.

El veterano presidente, el viejo y querido Lula, llama a los usuarios de celular (implemento que no tiene, hasta ahora): “generación del dedito”. Si embargo, en las últimas semanas, se autoproclamó “rey de la selfie”. “Es una persona que siempre está abierta a escuchar, a oír críticas, obviamente constructivas” le dijo a AFP Ana, durante una mini entrevista que tuvo lugar en un parque de Divinópolis, su municipio natal.

Con más de cinco millones de seguidores en IG, Silva (ella) se propuso ayudarlo junto a los pares de su misma edad. “Nuestras ideas fueron muy bien recibidas”, contó esta oriunda de la periferia de la región sureste, integrante de una familia afrodescendiente e hija de una maestra de escuela pública.

Es estudiante de Derecho, usa remeras con eslóganes feministas y el cabello trenzado, tiene una marca de ropa, “Vista Politica”, y se hizo famosa haciendo videos opuestos al bolsonarismo. Comenzó hace sólo dos años a hacer política con el teléfono móvil, en la pieza de su mamá. Más adelante, salió al territorio. Explicó su propuesta de protección social, acompañando a un repartidor de comida de las plataformas.

Por otra parte, Ana Elisa es una apasionada de la serie Grey´s Anatomy de los Estados Unidos y en febrero ya estará radicada en Brasilia para cumplir sus nuevas funciones de legisladora. Dejará, entonces, la casa en la que vive con su madre, su abuela y su hermano menor y se ocupará de defender el transporte público gratuito y los apoyos para que los estudiantes como ella puedan acceder a viviendas.

Consciente de que la izquierda está

“rezagada” en la fértil área digital, sostuvo que “ya no existe separación entre redes sociales y calle”. El video donde pronunció estas palabras se compartió 16 mil veces. “Del otro lado lo llaman fuerza política, aquí ustedes lo llaman influencer. Es por eso que estamos perdiendo el debate”, había declarado.

Esas mismas ides fueron las que, brillante como es, capturó Lula. Ideas con las que, según afirmó, irá más allá de la coyuntura. Mientras Milei, acá en nuestro país, insiste con la absurda educación financiera, en el país de María Bethania, Caetano Veloso y Chico Buarque lo que vendrá será una muy amplia alfabetización digital y, si no se tuercen los propósitos político-pedagógicos, la creación de algo así como una lengua virtual y una cyber maquinaria brasileña.

Frente a la interferencia de las plataformas estadounidenses en las redes sociales del país hermano, la Justicia electoral actuó para que Meta, Facebook y WhatsApp demostrara que las campañas de Lula y Bolsonaro era consideradas de igual modo. Justificando su favoritismo por el referente ultraderechista, la corporación dijo que se trató de “errores técnicos”.

El esfuerzo de Ana Elisa y del resto del equipo petista permitió que la balanza se inclinará en favor del primero, que el domingo último ganó la compleja disputa.

Santos Silva es la diputada federal electa más joven por Minas Gerais, con más de 524 mil votos. En su cuenta de Instagram estableció una profunda y clara relación entre su práctica política y el legado familiar. Al cargar con una historia atravesada por el dolor y ahora también por amenazas y críticas, reprodujo partes de una nota que le hizo GlobalNews donde quedó plasmado cuál es el origen de su lugar en la lucha:

“Vivo un día a la vez. Mis ancestros estuvieron en la picota (el pelourinho, donde eran azotadas y torturadas las personas esclavizadas). Yo soy el sueño más soñado de mi ancestralidad”.

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martes, 27 de octubre de 2026

VASALLAJE O EXTERMINIO VS. RESISTENCIA Y DIGNIDAD.

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“El bloqueo energético, un acto de guerra, está haciendo estragos en la isla y busca generar un deterioro ético y moral en la población cubana para provocar un levantamiento que justifique una intervención extranjera con fines “humanitarios”. Hace pocos días, el presidente de la Casa de las Américas, Abel Prieto, dijo en México que Cuba vive la peor situación de la historia desde el triunfo de la revolución el 1° de enero de 1959. Sin combustible, sin agua, sin electricidad, no funciona nada. Es la misma lógica del criminal cerco israelí en Gaza. Fidel decía que hay que tener sentido del momento histórico. Hoy, en Cuba, la palabra clave es unidad. Porque dignidad y resistencia, sobran; más de seis décadas de enfrentar al criminal bloqueo lo atestiguan. Habrá que ver, ahora, el comportamiento de la comunidad internacional.

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Fuentes: La Jornada.

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VASALLAJE O EXTERMINIO VS. 

RESISTENCIA Y DIGNIDAD.

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Por Carlos Fazio | 27/10/2026 | Cuba

Fuentes Diario La Jornada ciudad de México martes 27 de octubre del 2026.

En el marco de una guerra de desgaste multidimensional signada en la coyuntura por la política de “máxima presión” de Washington, el miércoles 28 de octubre la diplomacia cubana librará otra batalla asimétrica contra el imperio en el seno de la Asamblea General de la ONU. Ese día se llevará a cabo la votación anual de la resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba”. Y esta vez la votación llega en un año particularmente duro para la isla debido al genocida cerco marítimo de combustibles y al recrudecimiento de las ilegales y extraterritoriales medidas sancionatorias contra la mayor de las Antillas. Washington pretende quebrar el respaldo histórico y casi unánime de la comunidad internacional a la isla. Por eso, en las últimas semanas, el secretario de Estado, Marco Rubio, y sus embajadas han arreciado los chantajes y presiones sobre gobiernos soberanos para que cambien su tradicional voto, o se abstengan o abandonen la sala al momento del sufragio.

Cada narrativa tiene su vocabulario. Elegir una palabra es optar por una interpretación. El 22 de septiembre en la ONU, Donald Trump dijo que Cuba es un “Estado fallido” ( failed state). Esa narrativa busca imponer la noción de que la crítica situación socioeconómica en la isla se debe al modelo socialista y su liderazgo. El verdugo culpa a las víctimas y no deja opción: se rinden o las aniquila. Cuba no es un Estado fallido, es un país bloqueado. En inglés, la diferencia entre blockade y embargo (término utilizado por Washington) tiene un peso jurídico particular: un blockade es una medida de fuerza y, aplicado por mar, un acto bélico. Así lo reconoció el 8 de octubre el congresista estadunidense Jim McGovern: “Un bloqueo naval es un acto de guerra. Provocar la hambruna de la población civil es un crimen de guerra”.


Para que no quedara duda de su intención, el 23 de octubre, en un acto de campaña en Florida, Trump aseguró que cuando sus buques de guerra regresen de sus operaciones contra Irán, uno de ellos se detendrá a “unas 50 yardas de la costa de Cuba”, el gobierno de Cuba “levantará las manos” y entonces él enviará al secretario de Estado, Marco Rubio, para “cerrar el acuerdo”. Refrendó su típico lenguaje gansteril y mafioso. Desde La Habana, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, le respondió: “En nuestras costas hay bellas playas, pero también dientes de perro, inhóspito para quienes llegan con fines hostiles y ansias de dominación. Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”.

A su vez, apuntaladas por las operaciones sicológicas encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Pentágono, las sanciones económicas y financieras son acciones de guerra por medios no militares. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, perteneciente al Departamento del Tesoro) utiliza las sanciones como mecanismos de defensa de la dictadura del dólar e instrumentos coercitivos al servicio de la Estrategia de Seguridad Nacional. El objetivo de las sanciones es generar daño y castigo colectivo ( collective punishment) a la población civil; son una forma de guerra no militar utilizada para generar un colapso interno que prepare el escenario de una guerra física.

En esa perspectiva, acicateado por la gusanera de Miami en tiempos electorales, la semana pasada el secretario de Estado, Marco Rubio, publicó un mensaje en X dirigido “a quienes buscan un cambio en Cuba”, en el que instó a aprovechar el momento para establecer una “colaboración discreta con la CIA”. El tono y el método de esa práctica fueron respondidos por el vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío: “Ahora Estados Unidos se apea con reclutamientos públicos de la CIA. Debe haber mucho desespero o pobreza en las filas de la agencia cuando tiene que vender sus ofrecimientos como pasta de dientes”.


Como parte de esa guerra híbrida que incorpora en la etapa a gobiernos cipayos y sectores reaccionarios de la región, la dimensión cognitiva es un elemento esencial de las operaciones sicológicas diseñadas para la demonización sistemática de las experiencias socialistas y progresistas de América Latina, y cancelar la memoria histórica de los procesos de descolonización y autodeterminación. En paralelo, a dos semanas de las elecciones legislativas en Estados Unidos, la fiscalía de Florida aportó su propia comedia negra con fines propagandísticos: anunció una nueva orden de arresto contra el líder histórico cubano Raúl Castro. A ello se suman otras sucias calumnias que buscan generar la histeria belicista y atizar el chovinismo entre los fanáticos trumpistas de MAGA. Y también bulos sin sustento ni evidencia alguna, como la supuesta participación cubana en el conflicto militar en Ucrania. El objetivo es desinformar y confundir a la comunidad internacional. A diferencia de Estados Unidos, Cuba tiene un historial limpio en materia de lucha contra el grave flagelo del mercenarismo.

El bloqueo energético, un acto de guerra, está haciendo estragos en la isla y busca generar un deterioro ético y moral en la población cubana para provocar un levantamiento que justifique una intervención extranjera con fines “humanitarios”. Hace pocos días, el presidente de la Casa de las Américas, Abel Prieto, dijo en México que Cuba vive la peor situación de la historia desde el triunfo de la revolución el 1° de enero de 1959. Sin combustible, sin agua, sin electricidad, no funciona nada. Es la misma lógica del criminal cerco israelí en Gaza. Fidel decía que hay que tener sentido del momento histórico. Hoy, en Cuba, la palabra clave es unidad. Porque dignidad y resistencia, sobran; más de seis décadas de enfrentar al criminal bloqueo lo atestiguan. Habrá que ver, ahora, el comportamiento de la comunidad internacional.

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lunes, 26 de octubre de 2026

LULA GANÓ CÓMODO EN UNA REMONTADA HISTÓRICA. La victoria del líder brasileño puso un freno a la ultraderecha. Lula ganó y perdió Bolsonaro, pero también Milei y Trump

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AMERICA LATINA, NUESTRA AMERICA. LA PATRIA GRANDE. VIVA LA DEMOCRACIA DIRECTA Y LA VIDA DE LOS PUEBLOS DEL MUNDO. LULA DA SILVA ES REELECTO PRESIDENTE DE BRASIL TRAS UNA REMONTADA HISTÓRICA FRENTE A FLÁVIO BOLSONARO. Viva el Partido de los Trabajadores del Brasil. Lula por siempre serás un defensor mundial de la Vida y la Democracia de los pueblos del mundo. ¿Contra todos los pronósticos, Lula da Silva concretó una épica remontada y será presidente por cuarta vez. Dio vuelta los resultados de la primera vuelta por primera vez en la historia del país y le ganó por más de tres puntos a Flávio Bolsonaro, que no reconoció los resultados. El triunfo sobre la ultraderecha apoyada por Trump tendrá un fuerte impacto en el equilibrio regional?.

“LA renovación de la promesa. La continuidad del proyecto del Partido de los Trabajadores abre un nuevo capítulo en la disputa ideológica sudamericana, en medio del avance de fuerzas conservadoras y de las tensiones con gobiernos como los de Javier Milei y Donald Trump. El nuevo periodo presidencial estará condicionado por la fragmentación política, el peso de la derecha en el Congreso y las dificultades fiscales. LUIZ INÁCIO LULA DA SILVA continuará al frente de la Presidencia de Brasil tras imponerse a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta electoral con el 51,79% de los votos, en una remontada que redefine el escenario político del país. El resultado representa un nuevo respaldo al líder del Partido de los Trabajadores (PT), quien afrontará un cuarto mandato con desafíos en materia económica, social y de seguridad. Los brasileños "fueron a votar porque logramos convencerlos de que el voto era muy importante para garantizar la democracia" en Brasil, dijo Lula en sus primeras declaraciones. El mandatario reelecto dijo además que los votantes vencieron "la intromisión" desde el extranjero de las plataformas digitales, y prometió regularlas. Fuente. Página /12 y La república. 26/10/2026/.

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Seguidores de Lula da Silva celebran la victoria del líder histórico del PT. AFP -. AFP.

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LULA GANÓ CÓMODO EN UNA REMONTADA HISTÓRICA.

La victoria del líder brasileño puso un freno a la ultraderecha.

Lula ganó y perdió Bolsonaro, pero también Milei y Trump.

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El presidente consigue un cuarto mandato tras vencer a Flávio Bolsonaro con más de cuatro millones de votos. “Esta elección fue una derrota del negacionismo”, celebró.

Página12 en Brasil.

Por Gustavo Veiga.

Desde San Pablo lunes 26 de octubre del 2026.

Brasil detuvo a la extrema derecha, la puso en pausa. Bajó los decibeles de su violencia dialéctica, de su crueldad manifiesta, su xenofobia y su racismo, y transformó a Lula en presidente por un mandato más. El cuarto de su extensa y rica trayectoria política. Fue posible porque, entre el primer turno y el segundo, consiguió aumentar en más de 10 millones de votos su caudal electoral. Una avalancha de sufragios. También una bocanada de aire fresco recorre América Latina entre tanto trumpismo rancio y algorítmico, de redes cloacales más que sociales, donde el PT también dio su batalla cultural entre la primera vuelta y el balotaje. La remontada del histórico dirigente del PT se produjo y derrotó a Flavio Bolsonaro, como lo había hecho con su padre cuatro años antes. Pero su rival pidió la anulación de las elecciones. “Es imposible reconocer el resultado”.

La página de la Justicia Electoral colocó una inscripción con los comicios resueltos:” “Elección definida matemáticamente”. Faltaba todavía poco más del 3 por ciento de las urnas por escrutar. Los números casi cerrados eran 64.136.514 votos contra 59.767.869 de su rival. Una diferencia de 4.368.645 sufragios. En porcentajes: 51,70 por ciento contra 48,22 %.

Con la voz tomada, Lula dijo sus primeras palabras:

“Tenemos el menor número de abstenciones y voto nulo en la historia del país y tengo que agradecer a la militancia y al pueblo brasileño por su generosidad. A la generosidad de la juventud para defender la democracia”. Y agregó, de forma contundente: “Esta elección fue una derrota del negacionismo”. Además, dijo que “tuvimos que vencer la intromisión extranjera”, en relación a la denuncia del PT sobre el favoritismo de Meta por la extrema derecha.

La fuerza de la movilización, de los ciudadanos de a pie, transversal y no ceñida a un sector social determinado, lo hizo posible. El oficialismo ganó por paliza en el Nordeste, pero también en Minas Gerais, en el centro este del país, donde el perdedor había cerrado su campaña e incluso derrotado a Lula en el primer turno. Un estado clave porque se trata del segundo más poblado con algo más de 21 millones de habitantes, pero lejos de San Pablo que casi posee la misma población de Argentina.

La victoria de Lula, con más luz que la estimada en los sondeos previos, en encuestas que mayoritariamente incluso siempre lo dieron por debajo, también fue letal para la credibilidad de ciertos consultores que indujeron el voto hacia la oposición de ultraderecha. El presidente argentino Javier Milei deberá desandar el camino del agravio, de una motosierra que empezó a quedarse sin filo y que la tijera de su amigo Bolsonaro intentó emular con su política de recorte al presupuesto social, o al estilo de estado destruido desde adentro.

Con el triunfo del PT, es el Brasil movilizado que abre una ventana de ilusión a los países vecinos y que detiene el ímpetu de las usinas reaccionarias. Las de Milei, De la Espriella en Colombia, Bukele en El Salvador y, por supuesto, Trump y su secretario de Estado Marco Rubio.


Particularidades de Brasil.

La elección tuvo una peculiaridad geográfica. Promediaba el escrutinio y Lula lideraba en solo una región de las cinco en que se divide el país: el Nordeste. Perdía en las restantes cuatro, incluso la más populosa del centro este, donde están San Pablo, Río de Janeiro y Minas Gerais, los estados de mayor población. También caía, como finalmente sucedió, en el sur, por escasísimo margen en el norte y en el centro oeste, la zona más agropecuaria. A las 20.46, exactamente, el sitio de la justicia electoral que se actualizaba de manera sostenida y minuto a minuto, daba al presidente una diferencia que parecía consolidarse de más de dos puntos porcentuales con casi el 80 por ciento de las urnas escrutadas.

Fue un momento clave, casi un parteaguas, y coincidió con las demostraciones callejeras vecinas a la avenida Paulista de los partidarios del histórico dirigente. La virada (remontada en español), hecha carne en el electorado y la militancia del PT, comenzaba a tomar forma.

Aunque transcurridas dos horas después del cierre (a las 21), la diferencia de Lula sobre Flavio se extendía de a poquito, esa curva ascendente no permitía cantar victoria en el oficialismo. Todo estaba por definirse. No era decisiva la ventaja en comicios tan parejos, pero sí ya hacía pensar que el pueblo brasileño cambiaría la tendencia histórica y esta vez un perdedor en primera vuelta podía debutar como ganador en la segunda. Lula fue el primero en batir ese récord.

Un balotaje que, en términos futbolísticos, el periodista deportivo Dante Panzeri hubiera definido como “dinámica de lo impensado”.



Un hecho inédito.

Cuando a las 17 se cerraron las urnas electrónicas y empezó el conteo, se produjo una distopía electoral. A las denuncias del oficialismo de que en dos grandes ciudades, San Pablo y Salvador de Bahía, había presunción de fraude por entorpecimiento de la votación –sobre todo por escasez de transporte–, siguió la prórroga de dos horas otorgada por el juez Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal (STF), la corte brasileña.

¿Qué había sucedido antes? El máximo responsable de la justicia electoral, Kassio Nunes Marques, un magistrado de vínculo estrecho con el bolsonarismo, había cerrado los comicios como estaba establecido. Pero de manera deliberada, ignoró un dato clave. Durmió por más de tres horas el pedido del presidente Lula para que se extendiera el horario hasta las 19. Entre Nunes Marques y Zanin, que dijo sí a la solicitud, medió una situación que dio paso a la confusión y el escrutinio quedó momentáneamente suspendido hasta que se cumplieran las dos horas.

En el búnker del PT ubicado en el hotel Intercontinental, superpoblado por periodistas de distintas nacionalidades, hubo incertidumbre, preguntas sin respuestas y una vigilia que combinaba especulaciones con información no comprobada sobre la continuidad del proceso electoral. Finalmente, el conteo de los votos se reanudó y el porcentaje del 0,25 por ciento de los sufragios escrutados hasta la interrupción empezó a crecer de nuevo. Con Lula en la delantera, pero el exsenador Bolsonaro muy cerca en las cifras.

El hijo del expresidente pasó al frente minutos antes de las 20 cuando venía abajo por alrededor de dos puntos desde la reanudación del escrutinio. Indicio, al fin, de la paridad de una elección que nunca fue tan reñida en la historia democrática de Brasil. Ni siquiera en 2022, cuando Lula enfrentó y superó a Jair Bolsonaro.

El senador del Partido Liberal (PL) y coordinador de la campaña de Flavio señaló sobre la postergación:

El nivel de intervención de algunos magistrados del Supremo es impresionante”. Se refería a Zanin, que primero había concedido la extensión para Bahía y después para todo el territorio nacional. Desde el PT se argumentaba algo semejante sobre el papel que jugó Nunes Marques, un juez designado por Jair Bolsonaro en 2020 para que controlara la justicia electoral.

El retraso que demoró la votación, inducido por el contrapunto entre dos magistrados, generó zozobra, disparó críticas cruzadas y prolongó la vigilia de un desenlace digno de una novela costumbrista de Jorge Amado. Un epílogo que parecía un partido de fútbol cambiante, donde Lula empezó adelante, lo pasó Bolsonaro y, casi una hora y media después de terminada la prórroga electoral, el presidente había retomado la delantera, como un buen definidor de área. Daba la sensación de que cualquiera pediría “la hora referí”, cuando los porcentajes los favorecían.

Como fuere, se trató de una elección donde el protagonismo lo tuvo la gente común, los seres anónimos del Brasil profundo y marginal, en la amplia geografía de un país multicultural, donde Lula ha sido un personaje omnipresente desde finales de la dictadura. Un político con un recorrido como ganador o perdedor, pero que lo coloca en la historia más grande de nuestra América Latina.

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LULA GANÓ Y PERDIÓ BOLSONARO, PERO TAMBIÉN MILEI Y TRUMP.

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Lula da Silva votó en un colegio electoral de São Bernardo do Campo. EFE. EFE

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Por. Emir Sader.

Sociólogo, Dr. En Ciencias Sociales.

Desde Río de Janeiro.

Fue una larga campaña, con muchas idas y vueltas, con una danza de encuestas para todos los gustos. Pero, al final, fue una linda campaña, una gran fiesta popular. Lula recorrió todo el país, con varias docenas de actos de norte a sur de Brasil. Nunca renunció a que la campaña se hiciera con el contacto directo con la gente, más allá del reconocimiento del rol estratégico de la disputa en las redes. Lula será el presidente democrático con más tiempo en el gobierno en toda la historia de Brasil, sin nunca dejar de ser un líder sindical.

Fue una gran victoria de la izquierda, una gran derrota de la extrema derecha. Aunque el país salga dividido en dos partes casi iguales, solo Lula tiene la capacidad de reunificar el país. Porque sabe que lo que atiende a las necesidades de la gente no es la prioridad del ajuste fiscal, sino la extensión de los derechos sociales a todos.

Lula sale fuerte, más fuerte, de la campaña. Como el principal dirigente político de la historia de Brasil, pero también como un gran dirigente latinoamericano y mundial. Pierde la derecha brasileña, pero pierden también Donald Trump y el nuevo bloque de la extrema derecha latinoamericana, incluido Javier Milei.

¿Qué ha pasado en Brasil en tres semanas que ha alterado tan radicalmente la decisión de los brasileños? La movilización y el ingreso de lleno a la política de millones de jóvenes, hasta hace poco desinteresados de la política. Hasta que han decidido hacer su política, su forma de hacer política, cuando se dieron cuenta de que lo que estaba en juego no era una disputa entre partidos, sino que la democracia estaba en riesgo. La democracia como condición de su existencia como jóvenes libres. Ahí salieron a promover las más grandes movilizaciones populares que el país ha conocido.

No es excesivo decir que el mundo miraba hacia Brasil. Por la importancia que el país ha adquirido con la presidencia de Lula, pero también porque la extrema derecha apostó a que aquí podría imponerse y derrotar al que se ha vuelto el principal dirigente político de la izquierda.

El país sale dividido. No será fácil dirigirlo, aún más que está dividido entre posiciones radicalmente distintas y contradictorias. Pero si alguien puede gobernar para todos y reunificar el país, esa persona es Lula, con un programa que atiende a las necesidades de todos.

De todas maneras, no solo Lula ganó, sino que el hijo de Bolsonaro perdió. La izquierda venció y la derecha, en su versión más radical, perdió.

Los ojos, a partir de ahora, se concentran en Argentina, en las elecciones de aquí a un año, cuando el país podrá salir del gobierno neoliberal de Javier Milei y tener un presidente que restablezca la alianza estratégica con Brasil, establecida desde 2003, con el abrazo fraternal de Lula con Néstor.

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domingo, 25 de octubre de 2026

ARGENTINA. UN MODELO CON TURBULENCIAS.

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"El gobierno desarrolla una fuerte “creatividad” con las estadísticas. Pero, comparado con el segundo semestre de 2023, los datos actuales son en general peores que los que había en aquella fecha. El modelo sufre turbulencias. Incluso el mismo presidente reconoció “Los indicadores de Argentina no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento”. Atribuyó parte de las dificultades a un “shock externo” vinculado con los conflictos internacionales y el encarecimiento de la energía y los alimentos. “Hay más inflación, más tasa de interés y menor actividad. Argentina no es ajena a eso, está sufriendo las consecuencias”, sostuvo.

"En ese escenario, se visualiza un proceso que podríamos llamar de construcción del mileísmo sin Milei. El modelo nunca juega una carta sola. Si Milei no garantiza el triunfo, entonces se necesita construir una alternativa. Es ahí donde aparece la senadora Patricia Bullrich como la otra candidata del modelo para garantizar su continuidad. Para mí, no hay nada que festejar. Desde el punto de vista de los intereses populares, incluidos los sectores medios, Bullrich no es mejor que Milei. Son lo mismo, apenas con ciertas diferencias de estilo. Sigue siendo imprescindible fortalecer el espacio de oposición para que continúe tratando de convencer a la sociedad de que otro modelo es posible y tiene sentido luchar para conseguirlo.

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Pobreza extrema. Las calles ahora son "hoteles para dormir de familias enteras" Pero NO dice nada de los Suicidios "Gota a Gota" de quienes NO llegan a fin de mes. Pero él, Milei, sigue gritando e insultando. 

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ARGENTINA. UN MODELO CON TURBULENCIAS.

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Por Carlos Heller.

Fuente Página 23 domingo 25 de octubre del 2026.

La Cámara de Diputados de la Nación aprobó y devolvió con modificaciones al Senado el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada. La iniciativa repone la vigencia de la Ley de Tierras Rurales (Ley 26.737) impulsada y enviada al Congreso por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner en abril de 2011. De este modo, se mantienen las restricciones a la venta de campos a ciudadanos o empresas extranjeras y se da marcha atrás con el artículo 154 del DNU 70/23, que pretendía derogarla. La votación en general fue muy ajustada: 124 votos afirmativos, 119 negativos y 6 abstenciones. Pero el capítulo específico que restituye la Ley de Tierras se sancionó por 239 votos a favor, 4 en contra y 6 abstenciones.

Se cumple lo que veníamos diciendo: en la medida en que nos aproximamos a las fechas electorales, el gobierno tiene más dificultades para sostener sus alianzas. En los próximos meses tendrá que negociar mucho y hacer diversas concesiones para construir mayorías.

En la sesión en Diputados, entre otras iniciativas, también se le dio media sanción a la “Ley de Fortalecimiento, Sostenibilidad y Eficiencia permanente del sistema de discapacidad”. Además, los proyectos sobre endeudamiento volvieron a comisión sin aprobación por falta de consenso.

Mientras, el presidente en su visita a España continuó ganando enemigos. En pocos días, protagonizó una saga de insultos contra el primer mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y varios periodistas argentinos y españoles con los que interactuó en la visita.

En paralelo, se encontró en España con una especie de vacío: el Rey no lo recibió y Santiago Abascal, el líder de Vox, se excusó de reunirse porque estaba de gira por el país. En la misma línea, Alberto Núñez-Feijóo, candidato del Partido Popular a presidente en las próximas elecciones, señaló: “Yo no comparto el lenguaje ni la forma del lenguaje que utiliza el señor Milei”. Es muy difícil ver los resultados positivos del viaje. Dentro del estilo rupturista que le ha dado resultados, me da la impresión de que el presidente no encuentra el punto de equilibrio. Tanto en Brasil como en España pareció favorecer más a los equipos contrarios que a los que defiende.

El presidente y el ministro de Economía venían insistiendo en que la Argentina atraviesa una experiencia de crecimiento exponencial. Hay dos países: por un lado, el que está en la mente del gobierno y es el resultado de negar todos los datos de la realidad (no existe el desempleo, las persianas cerradas en los centros comerciales del país no son un indicador del cierre masivo de comercios, etc.). La actual gestión ejerce una obstinada negación de lo que está a la vista de todos. Por el otro lado, está el país de una buena parte de la población sin trabajo o con trabajos precarios, con menos ingresos que los que les permitirían llegar a fin de mes, con endeudamiento creciente, con problemas para seguir alquilando o que terminan durmiendo en la calle, entre otras calamidades.

No es que, en el marco de la actual gestión, la economía no pueda crecer. Posiblemente podría hacerlo, sostenida en los sectores que priorizan las políticas públicas, como combustibles, minería, agro e industria del conocimiento. Pero hay que ver cuál es el beneficio para las mayorías. Por ejemplo, si se produce una inversión favorecida con franquicia impositiva, que puede traer maquinaria usada desde el exterior, y que tiene libertad absoluta para llevarse las utilidades una vez que concluye el ciclo productivo, la pregunta clave es si, además de beneficiarse la empresa, hay algún derrame para nuestro país y la ciudadanía.

Es totalmente posible tener una economía con un PBI creciendo y, al mismo tiempo, con aumento de la pobreza, la indigencia, la desocupación, la desigualdad, etc. Pero con el actual modelo ni siquiera están logrando eso: pasa todo lo segundo, pero muy poco de lo primero.

Cuando se trató el Presupuesto 2026, en 2025, se proyectaba un crecimiento del 5%. Pero el Presupuesto 2027, el que enviaron al Congreso en septiembre de este año, redujo esa previsión al 3%. El Fondo Monetario Internacional y el JP Morgan lo bajan aún más: al 2,1% el FMI y al 1,5% el JP Morgan. Finalmente, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), una encuesta mensual coordinada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en el que participan unas 45 consultoras económicas, centros de investigación y entidades financieras locales e internacionales, prevé un crecimiento menor: en el orden del 1,5%. Algunas consultoras el viernes pronosticaban un crecimiento aún menor.

La síntesis podría ser: hubo crecimiento. Sin embargo, el dato más significativo es que la economía iba a crecer al 5% y va a terminar haciéndolo muy por debajo. En ese escenario, los ingresos caen en la misma proporción. Lo cual significa que, para mantener el equilibrio fiscal, desde la perspectiva del gobierno es necesario hacer más recortes del lado del gasto.


El gobierno desarrolla una fuerte “creatividad” con las estadísticas. Pero, comparado con el segundo semestre de 2023, los datos actuales son en general peores que los que había en aquella fecha. El modelo sufre turbulencias.

Incluso el mismo presidente reconoció:

“Los indicadores de Argentina no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento”. Atribuyó parte de las dificultades a un “shock externo” vinculado con los conflictos internacionales y el encarecimiento de la energía y los alimentos. “Hay más inflación, más tasa de interés y menor actividad. Argentina no es ajena a eso, está sufriendo las consecuencias”, sostuvo.

En ese escenario, se visualiza un proceso que podríamos llamar de construcción del mileísmo sin Milei. El modelo nunca juega una carta sola. Si Milei no garantiza el triunfo, entonces se necesita construir una alternativa. Es ahí donde aparece la senadora Patricia Bullrich como la otra candidata del modelo para garantizar su continuidad. Para mí, no hay nada que festejar. Desde el punto de vista de los intereses populares, incluidos los sectores medios, Bullrich no es mejor que Milei. Son lo mismo, apenas con ciertas diferencias de estilo.

Sigue siendo imprescindible fortalecer el espacio de oposición para que continúe tratando de convencer a la sociedad de que otro modelo es posible y tiene sentido luchar para conseguirlo.

*Presidente del Partido Solidario.

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