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“John Kennedy, científico climático,
dijo durante la presentación del informe que los últimos once
años son los más cálidos de los que se tiene constancia, que
los glaciares están perdiendo masa a un ritmo acelerado y que el hielo
marino está disminuyendo en ambas regiones polares. Afirmó
que, de hecho, ocho de los 10 años con el balance de masa
glaciar más negativo se han producido desde 2016, y que en los últimos
cuatro años se han registrado los mínimos de hielo marino antártico
más bajos de la historia.«También estamos observando los efectos de este
calentamiento en la frecuencia y la magnitud de los fenómenos extremos. Las
olas de calor se están generalizando tanto que cada vez es más difícil
documentarlas individualmente», dijo Kennedy.
“Al
mismo tiempo, agregó, «el contenido de calor de los océanos
sigue aumentando drásticamente, y la energía absorbida por los océanos equivale
a muchas veces el consumo total de energía humana cada año». «Cuando
evaluamos estos cambios frente a las proyecciones de los modelos climáticos, se
mantienen dentro de los rangos esperados, pero la pregunta clave ahora es cómo
evolucionarán estas tendencias y si la tasa de calentamiento podría
acelerarse aún más en los próximos años», concluyó Kennedy.
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Fuentes: IPS [ Imagen: La tierra agrietada por la falta de agua y resecada por el calor del sol forma un patrón en la Reserva Natural de Popenguine, en Senegal. Evan Schneider / ONU ]
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EL PLANETA SE CALIENTA MÁS RÁPIDO DE LO PREVISTO Y LOS CIENTÍFICOS
DAN LA VOZ DE ALARMA.
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Por Umar Manzoor Shah | 26/03/2026 | Ecología social
Fuentes. Revista Rebelión jueves 26 de marzo del 2026.
GINEBRA / SRINAGAR, India – El sistema
climático mundial continuó su alarmante trayectoria el año pasado, con múltiples indicadores que
alcanzaron valores extremos récord o casi récord, lo que pone de relieve el
ritmo acelerado del cambio climático y sus efectos en cadena sobre los
ecosistemas y las sociedades humanas, según el último informe de la Organización
Meteorológica Mundial (OMM), el «Estado del clima mundial 2025».
El informe presenta una evaluación
desoladora. Las concentraciones de gases de efecto invernadero, las
temperaturas globales, el calor de los océanos y el nivel del mar continuaron
aumentando, mientras
que los glaciares y el hielo marino disminuyeron a ritmos sin precedentes.
Los científicos advierten de que estos cambios no son
aislados. Son señales interconectadas de un planeta que se calienta
rápidamente.
«El desequilibrio
energético de la Tierra se ha vuelto cada vez más positivo», señala el informe,
refiriéndose a la creciente brecha entre la radiación solar entrante y el calor
saliente. «Esto conduce a una acumulación de exceso de energía» dentro del sistema climático,
añade.
Ko Barrett, secretario general adjunto
de la OMM declaró
a los periodistas durante la presentación del informe que su organización
lleva más de 30 años publicando informes sobre el estado del clima
mundial para compartir la base empírica anual de nuestros indicadores
globales clave.
«Nuestro informe
confirma que 2025 fue uno de los años más cálidos jamás registrados, con unos
1,43 grados Celsius por encima de la referencia preindustrial, y forma parte de
una racha sin precedentes en la que los últimos once años se han clasificado como
los más cálidos de la historia».
Pero, agregó, «lo que resulta especialmente
preocupante es que este calentamiento no solo se refleja en las temperaturas,
sino en todo el sistema climático».
«Estamos viendo cómo
los glaciares siguen retrocediendo, los océanos se calientan a niveles récord y
el nivel del mar sube como consecuencia tanto de la expansión térmica como del
deshielo», detalló.
Al mismo tiempo, continuó revisando,
«fenómenos extremos
como olas de calor, lluvias torrenciales y ciclones tropicales están afectando
prácticamente a todos los continentes, lo que demuestra cómo las sociedades ya
están experimentando los efectos del cambio climático en tiempo real».
Barrett consideró que estos hallazgos ponen de
manifiesto por qué es tan crucial la vigilancia del sistema
climático.
«Los datos que
recopilamos no son abstractos. Nos ayudan a mejorar las previsiones, reforzar
los sistemas de alerta temprana y, en última instancia, proteger vidas y medios
de subsistencia. La ciencia es clara y la situación se está volviendo más
urgente», puntualizó.
Y añadió: «Nuestro
objetivo ahora es garantizar que esta información llegue a los responsables de
la toma de decisiones y a las comunidades, de modo que pueda servir de base
para la planificación y la respuesta en un clima que cambia rápidamente».
Según el informe, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó las 423,9 partes por millón en 2024, el nivel más alto en al menos dos millones de años. El metano y el óxido nitroso también alcanzaron niveles récord, registrando las concentraciones más altas en 800 000 años.
Los científicos atribuyen este aumento al uso continuado de combustibles
fósiles, al incremento de las emisiones de los incendios forestales y
al debilitamiento de los sumideros naturales de carbono. El informe
destaca que casi la mitad de todo el dióxido de carbono emitido
por el ser humano permanece en la atmósfera, lo que intensifica
el efecto invernadero.
«El aumento de la
concentración anual de dióxido de carbono en 2024 fue el mayor desde que
comenzaron las mediciones modernas en 1957», reza el informe, añadiendo que este aumento
persistente de los gases de efecto invernadero sigue siendo el principal
impulsor del calentamiento global, representando una parte
significativa del forzamiento radiactivo desde la era industrial.
Las temperaturas globales en 2025 se
mantuvieron excepcionalmente altas.
El planeta fue aproximadamente 1,43 °C más cálido que los niveles
preindustriales, lo que lo convirtió en el segundo o tercer año más
cálido registrado.
El informe señala que los últimos once
años, de 2015 a 2025, se han clasificado entre los más cálidos jamás
registrados.
Aunque 2025 fue ligeramente más frío que el
récord de 2024, debido en gran parte a un cambio de las condiciones
de los fenómenos El Niño a La Niña, la tendencia general al
calentamiento sigue siendo clara.
«A pesar de las
condiciones de La Niña, alrededor del 90 % de la superficie oceánica sufrió al
menos una ola de calor marina durante 2025», observa el informe, añadiendo que estas olas de calor
marinas tan extendidas perturban los ecosistemas, dañan la pesca e intensifican
los fenómenos meteorológicos extremos.
Karina von Schuckmann, autora
principal del informe de la OMM,
afirmó que uno de los mensajes más importantes de este informe es que
la Tierra ya no se encuentra en equilibrio energético.
«Ahora estamos viendo que entra más energía en el sistema climático de la que sale, y este exceso de energía se está acumulando a un ritmo acelerado. Lo que llama la atención es adónde va este calor. Alrededor de 91 % es absorbido por los océanos, y el resto se distribuye entre la tierra, el hielo y la atmósfera. Esto convierte al océano en un elemento central para comprender el cambio climático, no solo como amortiguador, sino como un factor clave de los impactos a largo plazo», explicó.
Añadió que también se está observando
que este calor se transfiere cada vez más a capas más profundas del océano.
Según Schuckmann, el hallazgo es
significativo porque,
una vez que el calor se desplaza por debajo de la superficie, pasa a
formar parte del cambio climático a largo plazo, que puede
persistir durante cientos o miles de años.
«En ese sentido, lo que
estamos viendo hoy no es solo una fluctuación a corto plazo. Representa un
compromiso a largo plazo del sistema climático. Al mismo tiempo, las
concentraciones de gases de efecto invernadero siguen aumentando, y indicadores
como el nivel del mar muestran claros signos de aceleración, lo que refuerza la
magnitud y la persistencia de los cambios en curso», aseguró.
El informe indica que
«la tasa de
calentamiento de los océanos en las últimas dos décadas es más del doble de la
observada entre 1960 y 2005».
Señala que este rápido calentamiento tiene consecuencias de gran alcance. Alimenta
tormentas más intensas, acelera el deshielo y contribuye al aumento
del nivel del mar. También amenaza la biodiversidad marina y altera
las cadenas alimentarias.
El informe ha señalado que el nivel
medio global del mar
se mantuvo cerca de máximos históricos en 2025, continuando una
tendencia al alza a largo plazo. Desde que comenzaron las mediciones por
satélite en 1993, el nivel del mar ha subido unos 11 centímetros.
La tasa de aumento también se ha
acelerado. Entre 2012
y 2025, el nivel del mar aumentó a un ritmo casi el doble del observado
entre 1993 y 2011.
«El nivel del mar ha
subido en todas las regiones oceánicas», afirma el informe, advirtiendo del
aumento de los riesgos para las comunidades costeras», precisa.
La subida del nivel del mar amenaza
las infraestructuras,
el suministro de agua dulce y los medios de subsistencia,
especialmente en las regiones de baja altitud y los pequeños Estados
insulares.
La criósfera, que incluye los
glaciares y el hielo
polar, sigue reduciéndose a un ritmo alarmante. El año
hidrológico 2024-2025 registró uno de los cinco balances de masa
glaciar más negativos desde 1950. Cabe destacar que ocho de los 10peores
años en cuanto a pérdida de glaciares se han producido desde 2016.
Las tendencias del hielo marino son igualmente preocupantes. La
extensión del hielo marino del Ártico en 2025 fue una de las más bajas
de las registradas, mientras que el hielo marino de la Antártida
alcanzó su tercer nivel más bajo desde que comenzó el seguimiento por satélite
en 1979.
«La extensión máxima
diaria del hielo marino del Ártico en 2025 fue la máxima anual más baja de los
registros observados. La reducción del hielo disminuye la capacidad de la
Tierra para reflejar la luz solar, lo que acelera aún más el calentamiento”,
señala el informe.
Se ha afirmado que los océanos, además de calentarse, se están
volviendo más ácidos debido a la absorción de dióxido de carbono. El pH
de la superficie del océano ha disminuido de forma constante durante las
últimas cuatro décadas.
«Los valores actuales
del pH de la superficie no tienen precedentes en al menos 26 000 años», afirma
el informe, citando hallazgos de alta fiabilidad.
Este cambio químico, según el informe, amenaza a los
arrecifes de coral, los mariscos y los ecosistemas marinos que sustentan el
sustento de millones de personas en todo el mundo.
Una de las novedades más
significativas del
informe de este año es el énfasis en el desequilibrio energético de la
Tierra, una medida del exceso de calor que retiene el planeta.
En 2025, este desequilibrio alcanzó su nivel más alto desde
que comenzaron los registros en 1960. Los científicos afirman que
este indicador ofrece una visión global del calentamiento global.
«La cantidad total de
calor almacenada en la Tierra no solo está aumentando, sino que se está
acelerando. Este desequilibrio provoca cambios en todo el sistema climático,
desde el aumento de las temperaturas hasta el deshielo y los cambios en los
patrones meteorológicos», advierte el informe.
El documento afirma que el cambio
climático ya
está afectando a las vidas humanas y que los fenómenos
meteorológicos extremos, como inundaciones, sequías y olas de calor,
son cada vez más frecuentes e intensos.
Según el informe, estos cambios están asociados a la inseguridad
alimentaria, los desplazamientos y las pérdidas económicas,
especialmente en las regiones vulnerables.
«Los rápidos cambios a
gran escala en el sistema terrestre tienen repercusiones en cadena sobre los
sistemas humanos y naturales. Los riesgos para la salud también están
aumentando. Las olas de calor, en particular, plantean graves amenazas,
especialmente en las zonas urbanas y en las regiones con capacidad de
adaptación limitada», asegura el informe.
John Kennedy, científico climático, dijo durante la presentación
del informe que los últimos once años son los más cálidos de los
que se tiene constancia, que los glaciares están perdiendo
masa a un ritmo acelerado y que el hielo marino está
disminuyendo en ambas regiones polares.
Afirmó que, de hecho, ocho de los 10 años con el
balance de masa glaciar más negativo se han producido desde
2016, y que en los últimos cuatro años se han registrado los
mínimos de hielo marino antártico más bajos de la historia.
«También estamos
observando los efectos de este calentamiento en la frecuencia y la magnitud de
los fenómenos extremos. Las olas de calor se están generalizando tanto que cada
vez es más difícil documentarlas individualmente», dijo Kennedy.
Al mismo tiempo, agregó,
«el contenido de calor
de los océanos sigue aumentando drásticamente, y la energía absorbida por los
océanos equivale a muchas veces el consumo total de energía humana cada año».
«Cuando evaluamos estos
cambios frente a las proyecciones de los modelos climáticos, se mantienen
dentro de los rangos esperados, pero la pregunta clave ahora es cómo
evolucionarán estas tendencias y si la tasa de calentamiento podría
acelerarse aún más en los próximos años», concluyó Kennedy.
T: MF / ED: EG
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