viernes, 3 de abril de 2026

LA SEGUNDA DECLARACIÓN DE LA HABANA HOY.

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“En el contexto del creciente antagonismo entre las economías de Estados Unidos y China, y sus respectivas alianzas imperialistas, la pervivencia de la Revolución Cubana implica dos problemas para el imperialismo rumbo a su futura conflagración mundial. Por una parte, para el imperialismo en general, Cuba significa el ejemplo latente de que la alternativa a la guerra y barbarie imperialista es el socialismo. Por otra parte, para los intereses de los monopolios estadunidenses en particular, la pervivencia de Cuba implica un obstáculo para la alineación omnímoda de los países de la región, a la alianza con Estados Unidos en su confrontación contra China, que es el camino que dicta la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. 

“Sin embargo, el imperialismo olvida que también son vigentes las líneas de la Segunda Declaración que afirman que las revoluciones no se exportan, y que Cuba da el ejemplo de que “la revolución es posible, que los pueblos pueden hacerla”. Esta lección dada al mundo es ya irreversible, pero el pacífico pueblo de Martí aún puede dar otra lección al mundo en su confrontación con el imperialismo, cumpliendo la advertencia que el poeta chileno Pablo Neruda escribió para los monopolios estadunidenses en su Canto General: “No entres a Cuba, que del fulgor marino/ de los cañaverales sudorosos, / hay una sola oscura mirada que te espera, / un solo grito hasta morir o matar”. 

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Fidel Castro durante la Segunda Declaración de La Habana, el 4 de febrero de 1962. Foto Cubadebate.

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LA SEGUNDA DECLARACIÓN DE LA HABANA HOY.

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Por Ángel Chávez Mansilla.

Fuente. La Jornada. Ciudad de México viernes 3 de abril del 2026.

Frente a más de un millón de personas congregadas en la Plaza de la Revolución, el 4 de febrero de 1962 el comandante Fidel Castro Ruz presentó la Segunda Declaración de La Habana, documento trascendental de la Revolución Cubana que, con la sentencia: “el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”, y la idea central de que la revolución es posible en otros países de Latinoamérica, inspiró en las siguientes décadas la acción de miles de jóvenes insatisfechos con la vida que les ofrecía el mundo capitalista. 

Esta declaración fue la respuesta al embate imperialista que buscaba aislar a Cuba en el ámbito internacional, pues a partir de la VIII Reunión de consulta de ministros de relaciones exteriores de la Organización de Estados Americanos (OEA), reunida en Punta del Este a finales de enero de 1962, se decidió expulsar a Cuba de la OEA e impulsar la ruptura de relaciones de los países con la naciente revolución. La respuesta de Fidel, redactor de la Segunda Declaración, fue la afirmación del carácter socialista de la revolución, señalando que, en la reunión de Punta del Este, Uruguay: “Cuba habló por el socialismo y Estados Unidos por el capitalismo”, y además sentenció que en otros países de América Latina también era posible desarrollar una revolución con ese carácter. 

De esta forma Fidel daba la enseñanza de que, ante la agresión imperialista, la respuesta era la ofensiva. Tal lección la retrató didáctica al hablar de su experiencia con una picúa, pez barracuda que lo persiguió mientras nadaba, y que cuanto más se replegaba Fidel, más se envalentonaba el pez, y sólo hasta que decidió dar la vuelta y enfrentar a la alimaña, ésta salió en desbandada. Pero ¿qué implica hoy la ofensiva? La afirmación del carácter socialista de la Revolución Cubana, reconociendo que la solidaridad con Cuba no es solamente una causa humanitaria, sino también la defensa del proyecto de sociedad antagónica al capitalismo. 



El carácter socialista de la Revolución Cubana, públicamente afirmado en el mitin del 16 de abril de 1961, pero previamente anunciado en la condena de “la explotación del hombre por el hombre” en la Primera Declaración de La Habana el 2 de septiembre de 1960, fue el motivo que llevó al imperialismo a desatar el virulento ataque contra el pueblo de Cuba. La afirmación del socialismo llevó al imperialismo a ejercer el embargo económico y comercial contra Cuba, la invasión militar en Bahía de Cochinos, las acciones terroristas y los cientos de atentados contra Fidel Castro; y es lo que hoy lleva a la orden ejecutiva de Donald Trump para restringir el suministro de petróleo a Cuba. 

Aunque los propagandistas del capital cuestionan la posibilidad de una revolución socialista hoy, ésta sigue siendo tan posible como en 1962, pues como se explica en la Segunda Declaración de La Habana, la revolución es producto de condiciones objetivas de la época de crisis del imperialismo, y aún hoy vivimos “el choque del mundo que nace y el mundo que muere”. Con la agresión contra Cuba el imperialismo busca blindarse de que nuevas revoluciones surjan una vez que se abra la caja de Pandora que es la guerra de dimensión global que está por venir. En el pasado y hoy, lo que buscan los monopolios al agredir a Cuba es “disipar el miedo que los atormenta y el fantasma de la revolución”. 

En el contexto del creciente antagonismo entre las economías de Estados Unidos y China, y sus respectivas alianzas imperialistas, la pervivencia de la Revolución Cubana implica dos problemas para el imperialismo rumbo a su futura conflagración mundial. Por una parte, para el imperialismo en general, Cuba significa el ejemplo latente de que la alternativa a la guerra y barbarie imperialista es el socialismo. Por otra parte, para los intereses de los monopolios estadunidenses en particular, la pervivencia de Cuba implica un obstáculo para la alineación omnímoda de los países de la región, a la alianza con Estados Unidos en su confrontación contra China, que es el camino que dicta la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. 

Sin embargo, el imperialismo olvida que también son vigentes las líneas de la Segunda Declaración que afirman que las revoluciones no se exportan, y que Cuba da el ejemplo de que “la revolución es posible, que los pueblos pueden hacerla”. Esta lección dada al mundo es ya irreversible, pero el pacífico pueblo de Martí aún puede dar otra lección al mundo en su confrontación con el imperialismo, cumpliendo la advertencia que el poeta chileno Pablo Neruda escribió para los monopolios estadunidenses en su Canto General:

“No entres a Cuba, que del fulgor marino/ de los cañaverales sudorosos, / hay una sola oscura mirada que te espera,/ un solo grito hasta morir o matar”. 



Ante el recrudecimiento de la agresión contra Cuba se requiere la hermandad de los trabajadores del mundo. La solidaridad de los pueblos del mundo con el pueblo de Cuba y su revolución debe implicar ahora el impulso de acciones para romper el cerco energético impuesto contra Cuba. En el caso del pueblo de México, la afirmación de la soberanía nacional, para que no se permita el amedrentamiento de otros gobiernos y se restablezca el comercio de petróleo mexicano para el pueblo cubano. 

Exigir el envío de petróleo a Cuba es un paso con el que el pueblo trabajador de México afirma su independencia de las decisiones del imperialismo, tanto el que tiene asiento en Estados Unidos como el que anida en nuestra propia nación. Es el primer paso para afirmar la vigencia de la sentencia final de la Segunda Revolución de La Habana, que la humanidad ha dicho ¡basta! Y ha echado a andar, y que su marcha no se detendrá. 

*Historiador de la ENAH

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jueves, 2 de abril de 2026

EL CIERRE DEL ESTRECHO DE ORMUZ LLEVA AL IMPERIO AL BORDE DEL ABISMO.

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“Sin embargo, la Armada «no ha demostrado que este tipo de buque pueda cumplir las misiones previstas». La guerra contra Irán ofrece una demostración palpable de la total inadecuación de los buques de combate litorales de Washington para dichas misiones. En 2025, se enviaron tres buques litorales a Asia Occidental para cubrir las deficiencias de capacidad operativa derivadas del desmantelamiento de cuatro cazaminas de la clase Avenger, desplegados en la región durante décadas. Desde el inicio del conflicto, estos buques han desaparecido de la zona. Dos de estos buques han sido avistados en Singapur, no solo fuera de la línea de fuego, sino literalmente al otro lado del mundo, justo cuando crece la preocupación de que Teherán pueda minar el estrecho de Ormuz, y Trump ha prometido revertir cualquier intento de hacerlo con la fuerza bruta. Un portavoz de la Armada afirma que ambos buques están recibiendo apoyo logístico y de mantenimiento en la base naval de Changi. Queda por ver si regresarán a Asia Occidental y cuándo lo harán.

“Mientras tanto, el Imperio se está quedando rápidamente sin portaaviones, y el USS Gerald Ford se retiró del Mar Rojo, donde lideró la guerra sionista-estadounidense contra Irán, tras más de 300 días de servicio ininterrumpido. Después de que surgieran informes sobre la peligrosa obstrucción de sus inodoros a bordo, un incendio en el barco ardió durante 30 horas, hiriendo a marineros e incinerando una parte importante de los camarotes de la tripulación, lo que obligó a muchos a dormir en mesas y en el suelo. Ahora se encuentra en Creta, en reparación. Durante años, ha sido cada vez más evidente que el ejército estadounidense está en desventaja armamentística, numérica y de producción frente a un número creciente de adversarios, y que no sobreviviría al primer contacto con una guerra real. Ahora, el Imperio se ha visto envuelto en una crisis histórica, potencialmente letal, de su propia creación, y esta impotencia no podría ser más evidente. Los ataques militares de EE. UU. e Israel contra Irán están fracasando, y el conflicto económico se ha perdido definitivamente. Cuanto más se prolongue esta situación, más perderán.

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EL CIERRE DEL ESTRECHO DE ORMUZ LLEVA AL IMPERIO AL BORDE DEL ABISMO.

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El cierre del Estrecho de Ormuz ha desencadenado una crisis económica y militar sistémica para el orden liderado por Estados Unidos. El bloqueo está exponiendo profundas vulnerabilidades en las cadenas de suministro global y los límites de la capacidad bélica occidental.

Por Kit Klarenberg, Al Mayadeen.

Fuente. Jaque al Neoliberalismo jueves 2 de abril del 2026.

Desde que estalló la criminal guerra sionista-estadounidense contra Irán, el Estrecho de Ormuz ha permanecido obstinadamente cerrado. A pesar de las terribles amenazas de Donald Trump, Teherán ha llevado el tráfico marítimo a un nivel estancamiento total. Desde entonces, el Imperio se ha apresurado inútilmente a formar una coalición internacional para reabrir la vía fluvial económicamente vital, sólo para ser rechazado. Los aliados de la OTAN han sido duramente criticados por cometer un “error garrafal”, al negarse a ayudar a asegurar militarmente el Estrecho. En realidad, no hay esperanza de que pueda reabrirse por la fuerza en el futuro previsible.

Según informa Bloomberg, si bien los miembros del G7 mantienen conversaciones sobre posibles métodos para reanudar el comercio en el estrecho, el consenso general entre los aliados de EE. UU. es que esto no puede ocurrir hasta que las hostilidades disminuyan o cesen por completo. El jefe de investigación de Bank of America advirtió de forma alarmante que los precios del petróleo podrían superar los 200 dólares por barril «si las interrupciones persisten durante varios meses». Pronostica que, si el estrecho no se reabre en cuestión de días, su cierre podría desencadenar una recesión mundial.

El bloqueo impuesto por Teherán al estrecho era absolutamente inevitable y ampliamente previsto en caso de guerra. Incluso si el conflicto termina pronto, ya se han producido daños duraderos en muchos ámbitos económicos, y los ciudadanos de a pie sentirán cada vez más sus efectos en forma de precios más altos para los productos básicos. El transporte marítimo mundial se ha visto paralizado, con importantes empresas de logística cancelando rutas en Asia Occidental, lo que ha provocado un aumento de las tarifas de transporte y seguros, además de retrasos. Una vez más, el aumento de los costes repercutirá en los consumidores.


El cierre del Estrecho de Ormuz, lleva al Imperio, al borde del abismo. El pensamiento crítico.

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En total, aproximadamente el 11 % del comercio marítimo mundial transita anualmente por el Estrecho, lo que representa el 20 % del suministro mundial total de petróleo. El bloqueo iraní, sumado a los ataques de la Resistencia contra refinerías en toda la región, provocará un caos duradero en los mercados energéticos y afectará la disponibilidad durante los próximos años. Sin embargo, a pesar de la atención generalizada que se presta a las implicaciones del cierre del Estrecho para el petróleo y el gas, muchas materias primas vitales que sustentan el funcionamiento de las principales industrias a nivel mundial también transitan regularmente por él en cantidades sustanciales.
Su disponibilidad y costo fluctúan drásticamente en algunos casos, impactando la agricultura, la construcción, la industria manufacturera y, por ende, muchos ámbitos de la vida cotidiana de innumerables personas. Y esto es solo el comienzo. Aproximadamente un tercio del suministro mundial de fertilizantes transportados por mar pasa por el Estrecho cada año. Antes de la guerra, los estados del Golfo ocupaban un lugar destacado entre los proveedores internacionales de fertilizantes. Hasta el 43% del comercio mundial de urea, un componente fundamental de la producción de alimentos provenía de la región. El precio de la urea puede afectar los costos de producción hasta en un 90%. Ahora que ha llegado la primavera y la temporada de siembra ha comenzado en Occidente, la urea se ha convertido repentinamente en un bien escaso. Muchos agricultores ya están operando sin obtener ganancias, y crece la preocupación generalizada sobre cuánto tiempo podrá mantenerse esta situación. La posibilidad de que se levanten las sanciones occidentales contra Rusia, uno de los principales productores de fertilizantes, para paliar el caos del mercado, se vuelve cada vez más probable con el paso del tiempo. El azufre es un elemento fundamental en la producción de fertilizantes y, antes de la guerra, el estrecho de Ormuz suministraba hasta el 45 % del total mundial. Como advirtió un ensayo de la prestigiosa academia militar estadounidense de West Point el 13 de marzo, el precio del azufre ha aumentado un 25 %, lo que supone una grave escasez de uno de los insumos más importantes para la industria moderna. El ácido sulfúrico no solo es vital para las funciones económicas básicas, sino también para la guerra moderna. Irónicamente, el bloqueo del estrecho de Ormuz paralizará la industria de defensa de Washington y su capacidad para mantener el conflicto con Irán.

"[El azufre] es necesario para todo, desde el cobre en la red eléctrica estadounidense hasta los semiconductores en las municiones guiadas de precisión... Para los planificadores y estrategas militares, la inminente pérdida de azufre es una crisis prelogística... Los productos químicos como el ácido sulfúrico se encuentran antes de la extracción de cobre, el procesamiento de materiales para baterías y la fabricación de semiconductores, lo que significa que pueden determinar si el ejército estadounidense puede mantener la producción industrial de los sistemas eléctricos y digitales necesarios para sostener la lucha a medida que se agotan las municiones y aumentan las bajas en combate."



El cobre constituye el ejemplo más claro de por qué el bloqueo del estrecho representa un problema bélico de proporciones históricas para el Imperio. Este metal, de uso generalizado, está presente en los transformadores, motores y equipos de comunicaciones que permiten el funcionamiento de las bases estadounidenses y de las fábricas de defensa. Esto se traduce rápidamente en un problema de preparación y capacidad de respuesta para las fuerzas armadas. Se necesitarán más de 30 000 kilogramos de cobre para reemplazar los sistemas de radar estadounidenses destruidos por la Resistencia tan solo en Bahréin y Qatar.

También se necesitarán miles de kilogramos de cobre para reparar o reemplazar otros equipos de comunicación, sensores y radares estadounidenses dañados en Jordania, Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, las «limitaciones activas al poder de combate estadounidense» impuestas por el embargo iraní del estrecho de Ormuz no se limitan al suministro de cobre. Problemas similares surgen del acceso restringido al cobalto y al níquel,

«fundamentales para las aleaciones de alta temperatura en los motores a reacción» y las cruciales baterías de iones de litio que alimentan los drones y la electrónica táctica.

La escasez de semiconductores comprometerá una amplia gama de equipos militares estadounidenses, desde la aviónica del caza F-35 hasta los sistemas de guiado de interceptores y misiles. Además, la industria de defensa de Washington no puede aumentar su producción, a pesar de las exigencias de Trump de que los contratistas cuadrupliquen la producción de municiones. Los pedidos estadounidenses de insumos bélicos vitales no pueden incrementarse de forma independiente en una emergencia de defensa. Las cadenas de suministro estadounidenses están fundamentalmente rotas desde una perspectiva de defensa y son completamente ineficaces cuando los mercados globales se contraen. En resumen, la base industrial de defensa del Imperio está supeditada a condiciones que Washington no puede controlar, pero que Teherán sí puede.

Según West Point, "esto se ha convertido en un problema paralizante y en tiempo real para la base industrial de defensa". La capacidad de combate colectiva de las fuerzas estadounidenses e israelíes que atacan a Irán está estrictamente limitada por los "cimientos industriales invisibles" necesarios para reabastecer sus capacidades, que ahora están sometidos a un férreo control de la Resistencia. Cuando y en qué condiciones se aflojará este control, es algo que la República Islámica decidirá por completo. Este golpe devastador a las capacidades militares y de adquisición de EEUU llega en un momento en que la inflada maquinaria bélica del Imperio ya se está derrumbando.



Según una ficha informativa oficial de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EE. UU., casi dos décadas de conflicto perpetuo y costoso han deteriorado la capacidad militar de Washington hasta el punto de que no puede adaptarse a las crecientes amenazas que plantean las grandes potencias, como China y Rusia, u otros adversarios. Irán y la Resistencia se incluyen en esta última categoría. Resultan especialmente preocupantes la Fuerza Aérea y la Armada estadounidenses, precisamente los recursos militares desplegados actualmente en Asia Occidental, que reciben la mayor parte del gasto bélico estadounidense.

La Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) informa que las flotas estadounidenses de aeronaves y buques están envejeciendo y presentando fallas, debido a la escasez de repuestos, los retrasos en el mantenimiento y otros problemas que dificultan o impiden por completo su reparación. Las instalaciones de Washington para la restauración de sistemas de armas y equipos, así como los astilleros navales, se encuentran en mal estado. En términos humanos, la Armada de los EE. UU. sufre una escasez crónica de personal, sus marineros, sobrecargados de trabajo, padecen niveles peligrosos de fatiga y sus elevadas cargas laborales provocan colisiones fatales entre buques.

Por otra parte, una revisión sobre si 15 aviones de combate y terrestres estadounidenses cumplieron con sus objetivos anuales de capacidad operativa en 2023 concluyó que ninguno lo había hecho. La Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) determinó que el Ejército ha desplegado equipo nuevo antes de que los planes para las instalaciones, el personal y el entrenamiento estén listos. Esto también se aplica a la Armada, que durante mucho tiempo ha confiado en una flota de tres docenas de buques de combate litoral, diseñados para operar en aguas poco profundas cerca de la costa, para restaurar sus capacidades defensivas y ofensivas, incluido el desminado.

Sin embargo, la Armada «no ha demostrado que este tipo de buque pueda cumplir las misiones previstas». La guerra contra Irán ofrece una demostración palpable de la total inadecuación de los buques de combate litorales de Washington para dichas misiones. En 2025, se enviaron tres buques litorales a Asia Occidental para cubrir las deficiencias de capacidad operativa derivadas del desmantelamiento de cuatro cazaminas de la clase Avenger, desplegados en la región durante décadas. Desde el inicio del conflicto, estos buques han desaparecido de la zona.

Dos de estos buques han sido avistados en Singapur, no solo fuera de la línea de fuego, sino literalmente al otro lado del mundo, justo cuando crece la preocupación de que Teherán pueda minar el estrecho de Ormuz, y Trump ha prometido revertir cualquier intento de hacerlo con la fuerza bruta. Un portavoz de la Armada afirma que ambos buques están recibiendo apoyo logístico y de mantenimiento en la base naval de Changi. Queda por ver si regresarán a Asia Occidental y cuándo lo harán.

Mientras tanto, el Imperio se está quedando rápidamente sin portaaviones, y el USS Gerald Ford se retiró del Mar Rojo, donde lideró la guerra sionista-estadounidense contra Irán, tras más de 300 días de servicio ininterrumpido. Después de que surgieran informes sobre la peligrosa obstrucción de sus inodoros a bordo, un incendio en el barco ardió durante 30 horas, hiriendo a marineros e incinerando una parte importante de los camarotes de la tripulación, lo que obligó a muchos a dormir en mesas y en el suelo. Ahora se encuentra en Creta, en reparación.

Durante años, ha sido cada vez más evidente que el ejército estadounidense está en desventaja armamentística, numérica y de producción frente a un número creciente de adversarios, y que no sobreviviría al primer contacto con una guerra real. Ahora, el Imperio se ha visto envuelto en una crisis histórica, potencialmente letal, de su propia creación, y esta impotencia no podría ser más evidente. Los ataques militares de EE. UU. e Israel contra Irán están fracasando, y el conflicto económico se ha perdido definitivamente. Cuanto más se prolongue esta situación, más perderán.

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miércoles, 1 de abril de 2026

IRÁN, ¿UN NUEVO VIETNAM PARA ESTADOS UNIDOS?.

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“Pero más allá de la propia lógica del conflicto, cuanto más se prolonga, más frecuentes son las comparaciones con Vietnam: a pesar de su superioridad militar, Washington corre el riesgo de verse envuelto en una agotadora guerra de desgaste sin un desenlace claro. Vietnam demostró que, incluso al perder en el campo de batalla, se puede ganar estratégicamente. A los generales vietnamitas se les atribuye una fórmula que se ha convertido casi en un axioma de los conflictos asimétricos: perder las batallas, pero ganar la guerra. Dado el carácter existencial del conflicto, todo indica que Irán está actuando así. Le va en ello su supervivencia. 

“Por eso, a pesar de los graves daños sufridos, Irán aumenta de manera constante el costo del enfrentamiento para Estados Unidos (e Israel), mediante la presión sobre los mercados globales y el bloqueo del estrecho de Ormuz (lo que con la entrada de los hutíes de Yemen al conflicto, podría replicarse en el estrecho de Bab el Mandeb, que une el mar Rojo con el golfo de Adén). La guerra trasciende el enfrentamiento con sus agresores y afecta los intereses de todo el mundo. Ante Trump se perfila un dilema al que ya se enfrentaron sus predecesores, desde Vietnam hasta Irak: llevar la escalada militar a un nuevo nivel o retroceder y asumir una derrota estratégica. Esa es la cuestión.

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La Jornada.

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IRÁN, ¿UN NUEVO VIETNAM PARA ESTADOS UNIDOS?.

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Por Carlos Fazio | 01/04/2026 | EE.UU.Palestina y Oriente Próximo

Fuentes: La Jornada, Ciudad de México miércoles 1 de abril del 2026.

Fuentes Revista Rebelión.

Al cumplirse un mes del artero e ilegal ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, resulta difícil entender qué está ocurriendo sobre el terreno y qué decisiones toman las partes en la realidad.

El conflicto se dirime en dos planos, el de las narrativas y el de los hechos. La guerra está ligada a los discursos de uno y otro bando: los ultimátums maximalistas de Donald Trump con énfasis en la “rendición incondicional” son respondidos por la dirección iraní con una nutrida matriz de represalias y exigencias que, de aplicarse, transformaría el círculo estratégico de la guerra, consciente de que enfrenta una amenaza existencial y está dispuesta a luchar hasta el final frente a dos potencias nucleares. Por eso, los ataques aéreos de saturación del bando agresor son respondidos con acciones simétricas de retaliación de la parte iraní. 

Esto no es simplemente la “niebla de la guerra” ni la propaganda gris o negra clásicas. Se trata de un estilo completamente nuevo de llevar a cabo operaciones militares, que en un alto porcentaje se libran y se ganan en el ámbito de las simulaciones virtuales. Por eso resulta muy difícil evaluar y considerar con seriedad el ultimátum postrero de Trump que vence el 6 de abril o las acciones reales de la república islámica. Por supuesto, hay que verificarlo todo y buscar las fuentes originales, pero, en última instancia, sólo la realidad da la respuesta. 



En ese intercambio de golpes virtuales se entremezclan imágenes de acontecimientos reales y separar unas de otras se vuelve casi imposible. Si bien parece claro que está en curso una nueva fase de un plan de Washington y Tel Aviv por destruir, desmembrar y dividir a Irán en pequeños estados étnicos sectarios y anárquicos (siguiendo el modelo sirio) y reconfigurar de raíz la economía mundial y la geopolítica, no se alcanza a comprender del todo las contradictorias tácticas de guerra híbrida de Trump; su diatriba en Truth Social se presenta y suena como una completa farsa. A su vez, aunque parece incontrovertible que Irán cuenta con una estrategia cuidadosamente elaborada que se está desarrollando en fases diferenciadas, tampoco resulta nítida la lógica de la Guardia Revolucionaria Islámica. Menos aún, las acciones de las monarquías petroleras vasallas del golfo Pérsico y del mundo islámico. 

Aunque sí es plausible señalar, que de ser simplemente una potencia proxy, un portaviones terrestre del Occidente colectivo en Medio Oriente que vivía de las subvenciones de Estados Unidos y Europa, Israel (al influjo de los megamillonarios del lobby judío israelí-estadunidense) se ha convertido en un centro de toma de decisiones que incide directamente sobre el jefe de la Casa Blanca y el Estado profundo (deep state). Según se infiere de los dichos del periodista Tucker Carlson y del dimitente ex director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, Joe Kent, ambos no hace mucho cercanos a Trump, Israel ya no es “la cola que mueve al perro”, sino el cerebro; con Benjamín Netanyahu y los sionistas a la vanguardia ideológica del conflicto y haciendo el “trabajo sucio” (Drecksarbeit), Friedrich “Blackrock” Merz dixit. 

Otra novedad del conflicto es que, a diferencia de las guerras tradicionales, en las que los ejércitos dirigían su potencia de fuego hacia infraestructuras estratégicas del enemigo –bases militares, aeródromos, fábricas de armas– y en las que se podían rastrear las líneas de suministro y trazar planes de batalla con relativa certeza, en las dos últimas décadas, la lógica ha ido más allá de la zona de guerra física. La revolución digital ha construido una segunda capa de infraestructura estratégica tras las líneas del frente, transformando silenciosamente la proyección de fuerza y la manera en que se libran las guerras. La infraestructura digital ha pasado de la periferia de la guerra a su núcleo operativo. 



La recopilación de inteligencia, la logística del campo de batalla y la coordinación de mando y control en múltiples teatros dependen cada vez más de los sistemas en la nube de inteligencia artificial. Según la perspectiva estratégica de Irán, la columna vertebral tecnológica que sustenta las operaciones militares de Estados Unidos e Israel (Amazon, Microsoft, Google, Oracle, Nvidia, IBM, Palantir) no puede considerarse políticamente neutral; constituye una extensión del propio espacio de batalla, un dominio donde se cruzan los activos económicos, las plataformas empresariales y los objetivos de seguridad nacional. 

Pero más allá de la propia lógica del conflicto, cuanto más se prolonga, más frecuentes son las comparaciones con Vietnam: a pesar de su superioridad militar, Washington corre el riesgo de verse envuelto en una agotadora guerra de desgaste sin un desenlace claro. Vietnam demostró que, incluso al perder en el campo de batalla, se puede ganar estratégicamente. A los generales vietnamitas se les atribuye una fórmula que se ha convertido casi en un axioma de los conflictos asimétricos: perder las batallas, pero ganar la guerra. Dado el carácter existencial del conflicto, todo indica que Irán está actuando así. Le va en ello su supervivencia. 

Por eso, a pesar de los graves daños sufridos, Irán aumenta de manera constante el costo del enfrentamiento para Estados Unidos (e Israel), mediante la presión sobre los mercados globales y el bloqueo del estrecho de Ormuz (lo que con la entrada de los hutíes de Yemen al conflicto, podría replicarse en el estrecho de Bab el Mandeb, que une el mar Rojo con el golfo de Adén). La guerra trasciende el enfrentamiento con sus agresores y afecta los intereses de todo el mundo. Ante Trump se perfila un dilema al que ya se enfrentaron sus predecesores, desde Vietnam hasta Irak: llevar la escalada militar a un nuevo nivel o retroceder y asumir una derrota estratégica. Esa es la cuestión.

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martes, 31 de marzo de 2026

LOS MÉDICOS CUBANOS Y LA INJERENCIA «HUMANITARIA» YANKEE.

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“Las brigadas médicas cubanas empezaron en 1960, tras la victoria de la Revolución en 1959. Según las autoridades cubanas, han atendido a cientos de miles de personas en más de 150 países y han permitido cubrir necesidades médicas hasta incluso en zonas remotas. A todo ello subyace –además de la manifiesta solidaridad internacionalista del pueblo cubano— una realidad insoslayable: Mientras que en Estados Unidos la atención sanitaria y la formación universitaria tienen unos costes elevadísimos para cualquier ciudadano, en Cuba, por el contrario, la Sanidad y la Educación –incluida la formación universitaria– son totalmente gratuitas, con cargo al Estado cubano. Por eso, el envío de médicos al extranjero durante un cierto periodo de tiempo puede considerarse una contraprestación a su formación universitaria gratuita.

“Mientras unos envían bombas, misiles, marines y portaviones a otros países, Cuba envía profesionales médicos que, en lugar de matar, salvan vidas. Una diferencia muy importante para quien quiera ver, y que molesta al Tío Sam. Y por si no quedara suficientemente claro, la Asamblea General de la ONU ha aprobado ya más de una treintena de resoluciones exigiendo el fin del ilegal bloqueo yankee a la Isla. Claro es que Trump se pasa esas resoluciones por el forro, como hacen también Netanyahu y Mohamed VI de Marruecos, este último, con la ocupación militar ilegal del Sáhara Occidental.

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Fuentes: Rebelión [Imagen: El presidente de la Región de Calabria, Roberto Occhiuto, con un grupo de médicos cubanos]

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LOS MÉDICOS CUBANOS Y LA INJERENCIA «HUMANITARIA» YANKEE.

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Por Luis Portillo Pasqual del Riquelme | 31/03/2026 | Cuba

Fuentes- Revista rebelión martes 31 de marzo del 2026.

El martes 3 de marzo, el diario El País publicó un artículo firmado por Mariangela Paoney tituladoLas presiones de Estados Unidos para asfixiar a Cuba llegan hasta los hospitales de Calabria”. Me puse a leerlo con mucho interés y, según iba avanzando en la lectura, iba subiendo el tono de mi cabreo. De modo que entré en el apartado de Comentarios” al artículo y, sin siquiera leer los 11 que ya había de otros tantos lectores del periódico, escribí el mío propio, tratando de sintetizar expresivamente mi espontáneo cabreo: Los yankees, ellos, siempre tan caritativos y preocupados por el bienestar de la gente…”

El comentario quedó “pendiente de aprobación por EL PAÍS” (más tarde quedaría aprobado). Intuí que el artículo objeto de mi atención e indignación podría pasar desapercibido para muchas personas, sobre todo para quienes no leen y/o no tienen acceso a ese periódico. En mi opinión, la información que proporcionaba la autora, Mariangela Paone, era muy oportuna, y especialmente relevante para hacer visible –aunque fuera de forma minúscula– la falaz propaganda trumpista-imperialista con la que se pretende justificar más de medio siglo de bloqueo a Cuba, demonizar a sus dirigentes y preparar el asalto final, como amenazan de forma frívola y procaz de Donald Trump y Marco Rubio para contentar a sus bases de Miami.


Médicos Cubanos, llegaron a varios países del mundo en tiempos de la Pandemia- Alguna vez el Imperio Yanquee hará un servicio gratuito y de solidaridad por ejemplo en Salud o Educación. Pero que no vayan primero los agentes de la CIA.

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Una propaganda que se limita a ‘sacar la foto’ (inmediata y estática, por definición) de ‘la situación’ actual en Cuba, de la basura sin recoger en La Habana y la suciedad de sus calles, de los apagones, de una ciudad a oscuras y sin energía eléctrica, del hambre y malestar del pueblo cubano… Todo ello omitiendo el origen y la dinámica de los hechos que –desde hace más de 60 años– han abocado a esta situación. Y ocultando también la enorme responsabilidad de los mismísimos yankees, con su bendita injerencia en su ‘patio trasero’, como sucedió también en Panamá, en Chile, en Nicaragua, en Venezuela y en tantos otros países de América Latina. Y no solo allí, como estamos presenciando en estos mismos días.

Decidí que tenía que dejar de lado mi previsto plan de trabajo para esa misma tarde –mi lentitud y mis atrasos son ya irremediables– y redactar estas líneas para difundir de alguna manera el artículo de título tan expresivo como indignante. Ese titular lo decía bien claro: “para asfixiar a Cuba” –y en ello están–, no para ayudar a la población de Calabria. Esa población –como la de otros países– les importa un pimiento a los supremacistas USA; no es su objetivo ni su negocio.

La ‘entradilla’ del artículo era, sin maldad alguna, la denuncia de un canalla y de una política miserable, rastrera, repugnante:

“La región del sur de Italia defiende la contratación de 400 médicos cubanos, que llegaron hace tres años para suplir la carencia de especialistas. Trump envió hasta allí [a Calabria, en el sur de Italia] a su encargado de negocios para tratar la cuestión”.

¡”Para tratar la cuestión…”! De manera que Cuba, haciendo ella misma un gran esfuerzo, envía a sus profesionales médicos para paliar una carencia humanitaria en una precaria región necesitada y el mandatario imperial yankee, en lugar de prestar todo su apoyo a esa tarea, envía ¡a su encargado de negocios! a intentar deshacer esa aportación ‘comunista’ de una Cuba solidaria y a denigrar sus encomiables acciones ejemplares también fuera de Cuba, la Isla que antaño fuera lupanar de Estados Unidos en el Caribe, hasta que “llegó Fidel y mandó parar”. El Tío Sam no se lo perdonó jamás. Y ahí sigue con sus amenazas obscenas, su asedio medieval y su terrorismo de Estado.



Para Trump y los suyos, todo es negocio, tanto la vida como la muerte. En cambio, Cuba y sus gentes, a pesar de sus problemas y sus inmensas carencias, cuando tuvo lugar la pandemia de coronavirus, desplegó por todo el mundo, desde México hasta Andorra, en grupos numerosos o reducidos, a través de distintos acuerdos o convenios, sus médicos y especialistas de la salud (El País, 25/04/2020), todo un ejemplo –convenientemente silenciado– para los países ricos y ‘desarrollados’. Y, en particular, para el Imperio imperial USA, que no se lo perdona.

Tal como relata Mariangela Paone en su artículo, desde 2022 un grupo de 12 médicos cubanos hace posible mantener abierto el servicio de Urgencias -¡nada menos que, precisamente, las Urgencias!– del hospital Juan Pablo II de Lamezia Terme (Calabria, en el sur de Italia). Así lo confirma, de forma tajante, la responsable de ese Servicio, que desde hace tres años tiene a esos médicos a su cargo: Sin ellos, el servicio de Urgencias no podría seguir existiendo” (Calabria es una de las regiones más pobres de Europa, con carencia crónica de médicos). Forman parte de un contingente que llegó en 2022 a esta región para paliar una carencia crónica de médicos que abocaba al cierre de unidades hospitalarias enteras.

Para algunos de esos médicos, Calabria no es su primer destino en el extranjero. Antes, ya habían trabajado en otros países igualmente necesitados de estos profesionales. Eran aquellas famosas misiones internacionales que durante décadas han mostrado al mundo la solidaridad internacionalista de Cuba. Una tarea que para sus detractores y enemigos es solo una fuente de divisas y de propaganda ideológica, porque una parte de los ingresos generados se envían a La Habana.

Con la escalada de las presiones de Estados Unidos para asfixiar económicamente a la isla, esos médicos han vuelto a estar en el punto de mira de la Administración Trump. Hasta el punto de que el Encargado de Negocios estadounidense en Cuba, Mike Hammer, se desplazó a finales de febrero hasta Calabria para –como se dice en la entradilla– ‘tratar la cuestión’ con el presidente de la región, Roberto Occhiuto, una visita, la de Hammer, que ha levantado polvareda.


Los Médicos cubanos también llegaron al Perú. Ahí el recibimiento en la Región Moquegua. Y todos recordarán cuando el terremoto del 2006 a la región Ica. Pisco.
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Y es que, ante la situación límite del sistema sanitario de la región y la escasa respuesta a las convocatorias para captar profesionales, el presidente Occhiuto decidió contratar a los médicos cubanos, teniendo en cuenta que ya antes, en 2020, profesionales cubanos habían sido empleados en el norte de Italia (Lombardía) para paliar la grave situación creada por la pandemia de COVID. Para ello, se firmó el correspondiente contrato con la entidad –dependiente del Gobierno cubano— que gestiona esos servicios médicos. El acuerdo se firmó en agosto de 2022 y los primeros 51 médicos llegaron antes de fin de año.

“Los calabreses serán felices de acogeros porque conocen vuestras calidades profesionales y la calidad del servicio médico cubano”, dijo aquel día el presidente Occhiuto al recibir a los recién llegados entre aplausos, señala en su artículo Mariangela Paone.

La Administración estadounidense, incluso durante la presidencia de Biden, nunca ha ocultado su… “falta de entusiasmo por esta iniciativa”. El Gobierno de Calabria tenía previsto llegar a mil médicos cubanos a lo largo de 2026. Pero, debido a las presiones estadounidenses –que no se confiesan públicamente— publicó en enero una nueva convocatoria para reclutar profesionales de países de la UE y terceros. Además, el deterioro de la situación en Cuba, propiciado por la Administración Trump con el endurecimiento del embargo petrolífero, también podría restringir la salida de médicos de la Isla.

Para muchas personas, estamos ante una injerencia o una imposición de EE. UU., como pone de manifiesto la visita a Calabria del mencionado Encargado de Negocios norteamericano en Cuba, Mike Hammer. Sobre su encuentro con éste –relata la autora del artículo–, el presidente Occhiuto afirma:

“Le expliqué con franqueza que los médicos cubanos presentes hoy son indispensables para mantener operativos hospitales y urgencias. Aclaré que nuestro sistema de salud está abierto a profesionales de todas las nacionalidades”. Y subraya que “el Departamento de Estado de EE. UU. ha expresado su disposición a brindar asistencia concreta en el proceso de contratación de médicos”, sin precisar en qué consistiría dicho presunto apoyo…

¿Por qué la Administración Trump no envía sus propios médicos, como viene haciendo Cuba desde hace décadas, en lugar de enviar marines, misiles y portaviones por doquier…? El presidente calabrés concluye afirmando que los 400 médicos que ya han llegado se quedarán al menos hasta 2027. Sin ellos, afirman fuentes locales, “tendrían que cerrar todos los hospitales”.

“En una región que aún no cuenta con la escuela de especialización en medicina de urgencias, poder disponer de médicos formados representa un recurso difícilmente sustituible”, comenta el general exjefe de Sanidad del ejército italiano, que fue quien se encargó de la selección de los profesionales. Fueron contratados mediante la prórroga de una norma que se adoptó durante la pandemia para permitir la llegada de personal extranjero. “He evaluado los currículos, las experiencias profesionales y también he estudiado el sistema sanitario cubano, que es muy similar al nuestro”, comenta el general, quien destaca la “competencia clínica” de los médicos cubanos.

Por su parte, el jefe de Medicina Interna del hospital reconoce que

“su contribución se ha notado no solo desde el punto de vista cuantitativo, sino [también] cualitativo”. En este centro no quieren ni imaginar su posible salida. “No faltan nunca, no piden vacaciones o días por enfermedad. Son un ejemplo de dedicación y capacidad de trabajo. Si no estuvieran, primero echaríamos de menos a las personas. Luego, como profesionales, tendríamos más problemas”, añade el jefe de Cardiología

Los médicos cubanos han mostrado su preocupación ante las amenazas trumpistas para que no continúen su trabajo. El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció ya en febrero del año pasado la restricción de visados para funcionarios de gobiernos extranjeros “implicados” en lo que EE UU define como “trabajo forzoso”. Y esas presiones y amenazas de Washington ya han tenido perniciosos efectos: Honduras acaba de anunciar que cerrará el programa, como ya habían hecho Guatemala, Paraguay, Bahamas, Jamaica, Guyana, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas y recientemente Venezuela….



Las brigadas médicas cubanas empezaron en 1960, tras la victoria de la Revolución en 1959. Según las autoridades cubanas, han atendido a cientos de miles de personas en más de 150 países y han permitido cubrir necesidades médicas hasta incluso en zonas remotas.

A todo ello subyace –además de la manifiesta solidaridad internacionalista del pueblo cubano— una realidad insoslayable: Mientras que en Estados Unidos la atención sanitaria y la formación universitaria tienen unos costes elevadísimos para cualquier ciudadano, en Cuba, por el contrario, la Sanidad y la Educación –incluida la formación universitaria– son totalmente gratuitas, con cargo al Estado cubano. Por eso, el envío de médicos al extranjero durante un cierto periodo de tiempo puede considerarse una contraprestación a su formación universitaria gratuita.

Mientras unos envían bombas, misiles, marines y portaviones a otros países, Cuba envía profesionales médicos que, en lugar de matar, salvan vidas. Una diferencia muy importante para quien quiera ver, y que molesta al Tío Sam.

Y por si no quedara suficientemente claro, la Asamblea General de la ONU ha aprobado ya más de una treintena de resoluciones exigiendo el fin del ilegal bloqueo yankee a la Isla. Claro es que Trump se pasa esas resoluciones por el forro, como hacen también Netanyahu y Mohamed VI de Marruecos, este último, con la ocupación militar ilegal del Sáhara Occidental.

Luis Portillo es autor de ¿Alimentos para la Paz? La ‘ayuda’ de Estados Unidos (IEPALA, Madrid, 1987). Una síntesis del libro se ofrece en el artículo “Los beneficios de la ayuda alimentaria para Estados Unidos. Un estudio del Programa <<Alimentos para la Paz>>” (Información Comercial Española (ICE). Revista de Economía, Nº 643, 1987, págs. 153-172).

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lunes, 30 de marzo de 2026

ERRORES DE CÁLCULO. EE. UU. y sus subordinados europeos: factor principal del caos.

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“Veremos, pero de momento la guerra está demostrando urbi et orbe que el Imperio de Estados Unidos y sus perritos falderos europeos son el principal factor mundial de caos. Países como Japón y Corea del Sur, y hasta las mismas monarquías del Golfo pueden constatar ahora mismo que mientras el Imperio no se vaya de la principal región energética del mundo, el peligro de una gran recesión está servido. A los gobernantes de esos países espero, en buena lógica, la puede dar igual la masacre de poblaciones y la destrucción de sociedades enteras, contracción de sus economías y la ruina de sus castillos de naipes financieros les debería espabilar.  

“Y sobre la “operación terrestre” que el improvisador e iluminado Nerón podría estar barajando, un despacho de la CIA, fechado el 11 de agosto de 2008 en Arabia Saudí y divulgado por Wikileaks, resulta revelador. Dice lo siguiente:  «La planta de desalinización El-Dyubail suministra a Riad (capital de Arabia Saudita, población 7 millones, 20% de la población total del país) el 90% de su agua potable. Si esa planta, sus conductos y las infraestructuras energéticas a ella asociadas resultaran seriamente dañados o destruidos, Riad debería ser evacuada en el plazo de una semana». 

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Fuentes: CTXT

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ERRORES DE CÁLCULO.

EE. UU. y sus subordinados europeos: factor principal del caos.

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Por Rafael Poch de Feliu | 30/03/2026 | EE.UU.Palestina y Oriente Próximo.

Fuente Revista Rebelión lunes 30 de marzo del 2026.

La falta de visión de EE.UU. tiene que ver con la soberbia de quien está acostumbrado a dictar su voluntad en el mundo y encuentra grandes dificultades en cambiar y adaptarse a la nueva realidad

En los últimos cuatro años, hemos ayudado a tres grandes errores de cálculo del hegemonismo occidental liderado por Estados Unidos. El primero fue el de Rusia. Se creía que, provocando la invasión de Ucrania, Moscú sufriría una “derrota estratégica” y una debacle económica como resultado de las sanciones y de un aislamiento internacional que se daba como seguro. Nada de eso ha ocurrido. El segundo fue con China. Creían que las barreras y sanciones comerciales y tecnológicas se duplicarían a Pekín. Tampoco eso ha ocurrido. China ya es una gran potencia tecnológica que, por ejemplo, produce sus propios microprocesadores. Bastó con que Pekín amenazara con responder cortando toda su exportación de tierras raras, los minerales esenciales para alta tecnología, defensa y energías renovables de los que dispone casi en solitario, para anular todo aquello. El tercer error de cálculo lo estamos viendo ahora con Irán.  

Creían que la decapitación de su liderazgo político y el bombardeo general desencadenaría una revuelta y que esta propiciaría el cambio de régimen. Resultó que Irán resistió y aplicó un plan de guerra asimétrica perfectamente conocido desde hace años: misiles y drones fabricados y lanzados desde instalaciones subterráneas contra Israel y las bases americanas de Oriente Medio, más cierre del estrecho de Ormuz. La consecuencia es que Irán necesita no perder en esa guerra asimétrica para ganar la guerra, mientras que Estados Unidos e Israel necesitan una victoria total. Si la reserva iraní de misiles y drones es superior a la reserva de interceptores de Estados Unidos e Israel, esta verbena estaría sentenciada…



Tres errores de cálculo tan monumentales y manifiestos en tan poco tiempo, obligan a preguntarse por las causas. Me parece que la principal es de índole general: ignorando que el mundo ya es multipolar, es decir que cuenta con diversos polos de poder que interactúan, Occidente continúa comportándose como si su hegemonismo sigue siendo viable. Esa falta de visión tiene que ver, a su vez, con la soberbia de quien está acostumbrado a dictar su voluntad en el mundo y encuentra grandes dificultades para cambiar y adaptarse a la nueva realidad. 

También tiene que ver con la decadencia de los procedimientos de toma de decisiones y cierto colapso institucional. Por ejemplo, ahora, el 12 de marzo, la Asamblea Popular Nacional de China acaba de aprobar su XV plan quinquenal para el periodo 2026/2030. Uno puede sonreír al contemplar la ordenada geometría aprobatoria de la Asamblea –el documento final fue aprobado por 2.758 votos a favor, uno en contra y dos abstenciones– siempre que se olvide que detrás de ese plan ha habido un ingente trabajo de institutos y expertos, y controversias entre diferentes corrientes de pensamiento sobre cada uno de sus aspectos. ¿Cómo se toman las decisiones hoy en el soberbio Imperio que va a menos? Si hay que creer lo que se filtra, la administración del Nerón narcisista sospechoso de pedofilia que manda en Washington ignora manifiestamente los dictámenes y consejos de sus agencias de seguridad y de toda la burocracia militar que solía avalar sus fechorías. El secretario de Guerra, Peter Hegseth, por ejemplo, no solo es un criminal como sus predecesores en el cargo, sino que además es un chulo de piscina que antes había sido presentador y comentarista del canal de telebasura Fox. Su colega Marco Rubio unifica en su persona el Ministerio de Exteriores (secretario de Estado) y la Consejería de Seguridad Nacional, dos burocracias enormes, además de la administración de la agencia de ayuda (al golpe de Estado) USAID. Ni uno ni otro pueden decidir gran cosa contra la infalible voluntad del desequilibrado Nerón, cuya principal virtud es concentrar todos los rasgos del típico hombre de negocios/gánster estadounidense de acuerdo con la conocida máxima de Mark Twain: “Pertenecemos a la raza anglosajona, y cuando el anglosajón quiere algo simplemente lo toma”.

Tanto en Washington como en Bruselas no hay estrategia, sino más bien un cuadro de decadencia tardorromana a cargo de toda una serie de políticos desprestigiados e incompetentes, obsesionados con la “imagen” y la “comunicación”, y rodeados de un complejo mediático y pseudoacadémico estructuralmente corrupto y servil, lo que justifica con creces la nostalgia hacia sus predecesores de los años sesenta, setenta y ochenta. ¿Qué plan quinquenal se puede esperar de esta tropa.


La decadencia institucional puede verse también en la incapacidad de las Naciones Unidas para detener la loca carrera de Israel y de Estados Unidos, para poner fin al genocidio de Gaza, condenar la guerra contra Irán y denunciar el peligro de una recesión económica mundial que contiene. El 11 de marzo, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución, la 2817 / 2026, que “condena en los términos más enérgicos” los “atroces ataques” de Irán contra los siete países del Golfo Pérsico que albergan bases militares e instalaciones de Estados Unidos. La resolución ignoró olímpicamente que los ataques eran respuesta al hecho de que desde esos países se bombardea Irán y se asesina a sus máximos dirigentes. La resolución ni mencionó ni condenó la agresión contra Irán y fue aprobada por trece votos a favor y cero en contra. Rusia y China vergonzosamente se abstuvieron. 

“Probablemente”, dice el economista Michael Hudson, “el resultado de todo esto será o bien reestructurar la ONU, o crear una organización completamente nueva que no contará con el poder de veto de EE. UU., ni estará bajo el control de EE. UU., y tendrá su propia financiación y presupuesto, y probablemente deberá mudarse fuera de Nueva York, ya que, como ha dicho el secretario general, Guterres, la ONU está en bancarrota y tendrá que abandonar Nueva York en agosto”.

Veremos, pero de momento la guerra está demostrando urbi et orbe  que el Imperio de Estados Unidos y sus perritos falderos europeos son el principal factor mundial de caos. Países como Japón y Corea del Sur, y hasta las mismas monarquías del Golfo pueden constatar ahora mismo que mientras el Imperio no se vaya de la principal región energética del mundo, el peligro de una gran recesión está servido. A los gobernantes de esos países espero, en buena lógica, la puede dar igual la masacre de poblaciones y la destrucción de sociedades enteras, contracción de sus economías y la ruina de sus castillos de naipes financieros les debería espabilar.  



Y sobre la “operación terrestre” que el improvisador e iluminado Nerón podría estar barajando, un despacho de la CIA, fechado el 11 de agosto de 2008 en Arabia Saudí y divulgado por Wikileaks, resulta revelador. Dice lo siguiente:

«La planta de desalinización El-Dyubail suministra a Riad (capital de Arabia Saudita, población 7 millones, 20% de la población total del país) el 90% de su agua potable. Si esa planta, sus conductos y las infraestructuras energéticas a ella asociadas resultaran seriamente dañados o destruidos, Riad debería ser evacuada en el plazo de una semana». 

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