sábado, 31 de octubre de 2026

BRASIL. RECHAZO POPULAR A LA ULTRADERECHA.

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"Quienes sostienen que los caudillos hacen la historia y no los pueblos, aseguran que Lula le dio la vuelta a la elección, como si las personas fueran arcilla en manos de los “grandes hombres” de la historia. Incluso prefieren atribuir a las redes sociales un carácter mágico que serían capaces, sólo con un like, de cambiar la realidad. El llamado “ejército” de Lula, creación del diputado André Janones, habría derrotado a la ultraderecha, a la que suelen nombrar fascismo. ¿Alguna vez en la historia el fascismo fue vencido por medio de las urnas?

"Por el contrario, creo que quienes todo lo explican por los caudillos y las redes desconfían profundamente de la capacidad de los pueblos para encontrar sus caminos. ¿Quién llevó a los pueblos a resistir cinco siglos de colonialismo y exterminio? Las revoluciones que conocimos en la historia nunca fueron diseñadas por los medios. Los levantamientos populares de Chile en 2019, de Colombia en 2021, de Brasil en junio de 2013 y tantos otros fueron amplificados por las redes, no provocados por ellas.

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Fuentes: La Jornada [Imagen: Habitantes de las favelas movilizándose a favor de Lula unos días antes del segundo turno. Créditos: Leonardo Guimaraes / @leo.costa.guimaraes]

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BRASIL. RECHAZO POPULAR A LA ULTRADERECHA.

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Por Raúl Zibechi | 31/10/2026 | Brasil.

Fuentes. Diario la Jornada Ciudad de México sábado 31 de octubre del 2026.

En este artículo el autor reflexiona sobre el proceso político en el Complejó de Maré (Río de Janeiro), donde en los días que transcurrieron entre los dos turnos de las elecciones presidenciales se produjo un proceso espontáneo -en el sentido profundo del término-, de toma de «decisión colectiva en los espacios dominados por los de abajo».


Dependiendo del lugar desde donde se observe la realidad, se llega a conclusiones completamente diferentes. Los grandes medios y los intelectuales apuntan que el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva se debió a su genialidad y al papel que jugaron las redes sociales, ya que la izquierda electoral consiguió arrastrar hasta 11 millones de “soldados” en apoyo del presidente.

Desde el Complejo de Maré, el mayor conjunto de favelas de Río de Janeiro, con más de 130 mil habitantes, en la región norte de la ciudad, las cosas son diferentes de como las pintan los medios, habitualmente asentados en las áreas donde viven las clases medias y altas. Los jóvenes y las madres que se acercan al Museo de la Maré, espacio comunitario de la memoria barrial, los intercambios en las calles empinadas, en comercios y comedores, nos muestran la otra cara de la realidad.


En los días previos a la segunda vuelta, predominaba una inocultable tensión en la favela, diferente a la que viven los vecinos cuando ingresa la Policía Militar disparando y matando; distinto a lo que sucedía en otras ocasiones, en las que hubo tensiones con los comandos del narcotráfico. En la favela no se habla abiertamente de política, todos se cuidan porque se saben vigilados y vulnerables.

En esa semana decisiva estallaron pequeñas y breves discusiones entre vecinos, a favor o en contra de uno de los candidatos. En todas las actividades en las que participé, los jóvenes y las madres se identificaron claramente en contra de Bolsonaro, algo que las personas que viven en barriadas marginalizadas no hacen con frecuencia. No eran lulistas, o sea, no pertenecían ni al Partido de los Trabajadores (PT) ni defendían directamente a Lula, sino que rechazaban activamente al candidato de ultraderecha.

Aunque bajo el gobierno de Lula aumentó la militarización de las favelas, el rechazo a Bolsonaro surge de la propia experiencia, porque su triunfo hubiera animado a los paramilitares a escalar su presencia y agresividad contra jóvenes pobres, negros y favelados. Por su parte, las madres temen por sus hijas, a menudo víctimas de acoso y hasta de violaciones por los machos armados de la ultraderecha.

El domingo la gente respiró alegría, estallaron fuegos artificiales y cientos se echaron a la calle, saliendo de las favelas hacia la zona costera donde se concentraron los festejos. Hubo entusiasmo colectivo, pero también alivio por haber impedido el acceso de un miliciano al gobierno.

Por lo que conviví y comprendí durante días, sucedió una reacción masiva y maciza de carácter comunitario, no dirigida ni por Lula ni por el PT ni por las redes sociales, como pretenden los analistas de los grandes medios y los intelectuales de la izquierda electoral. Fue una actitud, como hubiera dicho Immanuel Wallerstein, “espontánea en el sentido profundo del término”, que no es espontaneísmo, sino decisión colectiva en los espacios dominados por los de abajo.


Quienes sostienen que los caudillos hacen la historia y no los pueblos, aseguran que Lula le dio la vuelta a la elección, como si las personas fueran arcilla en manos de los “grandes hombres” de la historia. Incluso prefieren atribuir a las redes sociales un carácter mágico que serían capaces, sólo con un like, de cambiar la realidad. El llamado “ejército” de Lula, creación del diputado André Janones, habría derrotado a la ultraderecha, a la que suelen nombrar fascismo. ¿Alguna vez en la historia el fascismo fue vencido por medio de las urnas?

Por el contrario, creo que quienes todo lo explican por los caudillos y las redes desconfían profundamente de la capacidad de los pueblos para encontrar sus caminos. ¿Quién llevó a los pueblos a resistir cinco siglos de colonialismo y exterminio? Las revoluciones que conocimos en la historia nunca fueron diseñadas por los medios. Los levantamientos populares de Chile en 2019, de Colombia en 2021, de Brasil en junio de 2013 y tantos otros fueron amplificados por las redes, no provocados por ellas.

Esta grosera simplificación de la lucha de los pueblos supone una mirada desde arriba, colonial y patriarcal, que seguirá siendo hegemónica durante mucho tiempo, porque las culturas cambian a paso de tortuga. ¿No era que la historia la hacen los pueblos y que “la historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases”? Una pena que personas que dicen ser de izquierda repitan análisis cargados de capitalismo.

Las redes sociales no pueden ser un atajo para comprender y explicar las resistencias y las luchas de los pueblos. Es imposible realizar cambios políticos y sociales profundos mediante ellas. Si así fuera, Lula debería prestarle su “ejército” de WhatsApp al pueblo palestino. Suena a delirio, ¿cierto? Algunos nos seguimos inclinando por la lucha cuerpo a cuerpo, cara a cara. El intercambio con las madres buscadoras, escuchar y sentir sus dolores vale muchísimo más que los millones de “soldados” movilizados por medio de Internet.

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viernes, 30 de octubre de 2026

EL MUNDO TIENE LOS OJOS PUESTOS EN NORUEGA, ¿PROTEGERÁ EL PAÍS LA ANTÁRTIDA?

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“La industria noruega del krill afirma que apoya la protección marina y una mejor gestión pesquera. Ese compromiso debería incluir la aceptación de una moratoria. Pero también deberíamos preguntarnos: ¿por qué las empresas noruegas siguen extrayendo esta fuente de alimento de la Antártida? Ya existen fuentes de omega-3 a base de algas que se utilizan en los suplementos. Una moratoria es la prioridad inmediata. A largo plazo, los gobiernos y las empresas deberían invertir en alternativas y planificar la eliminación gradual de la pesca comercial de krill.

“La industria del krill de Noruega está estrechamente vinculada a uno de los multimillonarios más ricos del país. Nuestro gobierno debe explicar qué intereses está defendiendo: ¿los de las empresas privadas o los de una de las últimas grandes zonas vírgenes de la Tierra? He llevado la bandera de Noruega por toda la Antártida. Quiero que nuestra delegación lleve a Hobart un compromiso claro con su protección: apoyar una moratoria sobre la pesca comercial de krill, garantizar áreas protegidas significativas y rechazar el aumento de las capturas. El mundo está pendiente. Noruega debería darle una razón para creer que la protección aún puede prevalecer sobre el beneficio económico.

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Fuentes: IPS [Foto. Las exploradoras Liv Arnesen y Ann Bancroft durante su cruce por la Antártida. Agnes SK]

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EL MUNDO TIENE LOS OJOS PUESTOS EN NORUEGA, ¿PROTEGERÁ EL PAÍS LA

ANTÁRTIDA?

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Por Liv Arnesen | 30/10/2026 | Ecología social

Fuente. Revista Rebelión viernes 30 e3 octubre del 2026.

OSLO – Un boicot mundial a los productos derivados del krill antártico (Euphausia superba, un pequeño crustáceo parecido al camarón) está ganando adeptos. Como noruega, quiero que mi país —la mayor nación pesquera de krill del mundo— cambie de rumbo en lo que respecta a la protección de la Antártida.

Científicos, exploradores y defensores de los océanos instan a los consumidores a dejar de comprar suplementos y alimentos para mascotas que contengan krill antártico, así como a evitar el pescado de piscifactoría alimentado con piensos que lo contengan.

Esto se suma a las medidas adoptadas anteriormente por minoristas —desde Holland & Barrett en Reino Unido hasta DM-drogerie markt en Alemania, pasando por los gigantes de los supermercados Woolworths y Coles en Australia— para retirar los suplementos de krill de sus estanterías.

Espero que mi gobierno esté prestando atención. Este boicot está sacando a la luz una industria poco conocida y ejerciendo presión sobre los gobiernos que la apoyan.

Los 27 miembros de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) se reunieron entre los días 19 y este jueves 30 de octubre, en Hobart, en la región australiana de Tasmania, para negociar las normas de pesca y la protección marina del último lugar virgen de nuestro planeta.

Las medidas que adopte Noruega a partir de ahora tendrán repercusiones mucho más allá de nuestras fronteras.

En 1994, esquié en solitario hasta el Polo Sur, convirtiéndome en la primera mujer en hacerlo sin ayuda y por mi cuenta.

Seis años más tarde, Ann Bancroft y yo cruzamos la Antártida, esquiando desde la Tierra de la Reina Maud, pasando por el Polo Sur, hasta el mar de Ross. Esos viajes acapararon los titulares de todo el mundo, poniendo de relieve los logros de las mujeres. Para mí, marcaron el inicio de una conexión con la Antártida que durará toda la vida.



La Antártida me enseñó lo que significa vivir según las reglas de la naturaleza. Su inmensidad parecía casi atemporal. Pero al volver como guía y conferenciante, y al remar por sus aguas, mi sensación de permanencia ha dado paso a la preocupación. La actividad humana está cambiando este lugar remoto. Lo que antes parecía fuera de nuestro alcance está cada vez más expuesto a nuestro apetito por los recursos.

Entre ellos se encuentra el krill: pequeños animales parecidos a los camarones o gambas que sirven de sustento a ballenas, pingüinos, focas y aves marinas.

Sin embargo, capturamos krill para elaborar suplementos, comida para mascotas y pienso para la acuicultura, mientras que el cambio climático altera las condiciones de las que depende el ecosistema.

Este mes de octubre, los científicos han informado de que la población de pingüinos de barbijo de la isla Zavodovski se ha reducido en casi dos tercios desde 2011, ya que el calentamiento de las aguas está alterando la disponibilidad de krill, su principal fuente de alimento.

Esto plantea una pregunta urgente: ¿cómo podemos justificar la expansión de la pesca industrial cuando el ecosistema del que depende está cambiando tan profundamente?

Como principal nación pesquera de krill antártico, Noruega no puede seguir reivindicando el liderazgo en la protección de los océanos mientras considera las necesidades de la fauna antártica como algo secundario frente a la expansión comercial.


Durante dos temporadas consecutivas, la flota de krill ha alcanzado el umbral de captura de 620 000 toneladas meses antes del final de la temporada, lo que ha obligado a un cierre anticipado. Esto no es prueba de que la gestión esté funcionando.

Esa cifra total de capturas oculta hasta qué punto la pesca se ha concentrado en las zonas de alimentación de ballenas, pingüinos y focas tras la expiración de las restricciones regionales en 2024.

Puede que el krill sea abundante en un océano inmenso, pero la fauna necesita su alimento allí donde pueda alcanzarlo. Un pingüino que alimenta a sus polluelos debe regresar repetidamente a su colonia. El krill que se encuentra a cientos de kilómetros de distancia no puede sustituir al alimento extraído de las aguas cercanas. La gestión pesquera debe tener en cuenta esas necesidades locales.

Las decisiones de la CCRVMA requieren el consenso de los 27 miembros. Noruega no puede lograr un acuerdo por sí sola, pero el gobierno noruego debe utilizar su influencia para impulsar una protección más sólida.

Debe apoyar una moratoria sobre la pesca del krill antártico hasta que existan normas vinculantes y basadas en la ciencia que protejan las zonas de alimentación vitales para la fauna silvestre. La pesca solo debería reanudarse cuando haya pruebas actualizadas que demuestren que no dañará el ecosistema.

Las áreas protegidas necesitan restricciones efectivas que salvaguarden los hábitats y la fauna a largo plazo.

Noruega debe apoyar todas las áreas marinas protegidas propuestas —alrededor de la península Antártica, la Antártida oriental y el mar de Weddell— y trabajar para garantizar su adopción. Estas áreas deben proporcionar una protección significativa y duradera, sin condicionarla a la autorización para capturar aún más krill en otros lugares.

China y Rusia deben dejar de bloquear su adopción.

La industria noruega del krill afirma que apoya la protección marina y una mejor gestión pesquera. Ese compromiso debería incluir la aceptación de una moratoria. Pero también deberíamos preguntarnos: ¿por qué las empresas noruegas siguen extrayendo esta fuente de alimento de la Antártida?

Ya existen fuentes de omega-3 a base de algas que se utilizan en los suplementos. Una moratoria es la prioridad inmediata. A largo plazo, los gobiernos y las empresas deberían invertir en alternativas y planificar la eliminación gradual de la pesca comercial de krill.

La industria del krill de Noruega está estrechamente vinculada a uno de los multimillonarios más ricos del país. Nuestro gobierno debe explicar qué intereses está defendiendo: ¿los de las empresas privadas o los de una de las últimas grandes zonas vírgenes de la Tierra?

He llevado la bandera de Noruega por toda la Antártida. Quiero que nuestra delegación lleve a Hobart un compromiso claro con su protección: apoyar una moratoria sobre la pesca comercial de krill, garantizar áreas protegidas significativas y rechazar el aumento de las capturas.

El mundo está pendiente. Noruega debería darle una razón para creer que la protección aún puede prevalecer sobre el beneficio económico.

T: MF / ED: EG

Liv Arnesen es exploradora polar noruega, educadora y embajadora de Nuestra Antártida.

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jueves, 29 de octubre de 2026

FLÁVIO, HAMPÓN EN FUGA // ARROPADO POR TRUMP // ¿NETANYAHU A LA HAYA? - MÉXICO SA.

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"Con el triunfo de Lula, Trump y su pandilla perdieron Brasil, su añorada joya de la corona en el tablero de títeres sudamericanos; con la caída del genocida Benjamín Netanyahu perderá a su titiritero sionista, aunque es claro que sin este asesino en el poder la balanza no se moverá, porque todos los candidatos son igual de salvajes que él; y con su propia derrota en la elección intermedia del 3 de noviembre el magnate naranja recibiría una fuerte patada en el culo, con la esperanza de que termine en prisión (al igual que el sionista) por la cantidad de ilícitos por él cometidos en lo que va de su “gobierno”. Y de postre, caída de los “gobiernos” que impuso en su “patio trasero”.

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Desde México, explica la huida de este dirigente de la extrema derecha. l ano entrega de su pasaporte por tener investigación fiscal por corrupción. lavado de dinero.

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FLÁVIO, HAMPÓN EN FUGA // ARROPADO POR TRUMP // ¿NETANYAHU A LA HAYA? - MÉXICO SA.

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Por Carlos Fernández Vega.

Fuente. Diario La Jornada Ciudad de México, jueves 29 de octubre del 2026.

El candidato perdedor de las elecciones presidenciales de Brasil, Flávio Bolsonaro, huyó hacia Estados Unidos, cuyo gobierno otorgará visas al senador ultraderechista y a su familia. Antes de escapar, Bolsonaro desacató una orden del Supremo Tribunal Federal para entregar su pasaporte, como parte de una investigación por presunto lavado de dinero. También se le acusa de nexos con grupos paramilitares y de injerencia extranjera en el proceso electoral.

Como dicta la tradición delictiva del clan familiar, tras su estrepitosa derrota electoral del pasado domingo, Flavio Bolsonaro no aguantó más de 24 horas para huir de Brasil –de forma ilegal, desde luego, sin visa, con pasaporte cancelado y tras de sí un interminable catálogo de causas judiciales– con rumbo a Estados Unidos para recibir el manto protector de Donald Trump, su titiritero, quien, generoso, de inmediato le concedió permiso de entrada y “asilo político”. En su momento así lo hicieron su padre Jair –hoy preso por golpista– y su hermano Eduardo. Y qué mejor refugio para el ex candidato que Florida, la gran cueva de bandidos de la ultraderecha latinoamericana.


Ayer, desde muy temprano, circuló la noticia de que Flavio “pasó a la clandestinidad” y fue a la frontera brasileño-paraguayo-argentina (Puerto Iguazú, sin control migratorio, por cortesía de Javier Milei, otro impresentable que apoyó al prófugo de la justicia carioca), donde ilegalmente abordó un avión rumbo a Florida (aterrizó en el aeropuerto de Fort Lauderdale, de acuerdo con la información disponible). ¡Y a vivir la vida loca y gozar de los dineros mal habidos! Atrás dejó tirados a sus votantes, a quienes ni ahí se ven les dijo.

Desde antes de los comicios del pasado domingo, Eduardo Bolsonaro –“diputado en el exilo”, condenado a cuatro años de cárcel y hermano del otro prófugo de la justicia– instó a Flavio para que huyera de Brasil lo más rápido posible si el resultado electoral no le favorecía, de tal suerte que la derrota no sólo estaba en su perspectiva, sino que desde entonces la fuga estaba organizada y la apuró, especialmente a raíz de que desde temprana hora del lunes el Tribunal Supremo Federal, por medio del juez Alexandre de Moraes, prohibió a Flavio abandonar Brasil y le canceló su pasaporte. De todas maneras, ilegalmente subió al avión y ahora está en Florida, por lo cual la autoridad debe investigar quiénes participaron en el operativo tanto del lado brasileño como del argentino (de este no hay mucho que esperar, porque todo apunta a la complicidad de Javier Milei), sin olvidar al director de la orquesta, Marco Rubio, en otra acción de abierta violación de la soberanía de terceros países.

Ya que, junto con su familia, Flavio viajó a Estados Unidos sin pasaporte ni visa (léase ilegalmente), habrá que ver si el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (el grupo de matones conocido como ICE) lo detiene y envía a esas prisiones inhumanas habilitadas para los migrantes indocumentados. No será así, desde luego, porque el ex candidato cuenta con la protección de la Casa Blanca. De hecho, circula versión de que Trump y su pandilla lo “reconocerían” como una suerte de “presidente de Brasil en el exilio”, prófugo de la democracia, en la dinámica del culebrón venezolano, es decir, de los hampones en fuga Juan Guaidó –residente en Miami– y Edmundo González Urrutia –vive en Madrid–, junto a su titiritera María Corina Machado, que retornó a su país natal sólo para hacer otro ridículo, en el entendido de que Delcy Rodríguez ya le quitó el puesto.


Con el triunfo de Lula, Trump y su pandilla perdieron Brasil, su añorada joya de la corona en el tablero de títeres sudamericanos; con la caída del genocida Benjamín Netanyahu perderá a su titiritero sionista, aunque es claro que sin este asesino en el poder la balanza no se moverá, porque todos los candidatos son igual de salvajes que él; y con su propia derrota en la elección intermedia del 3 de noviembre el magnate naranja recibiría una fuerte patada en el culo, con la esperanza de que termine en prisión (al igual que el sionista) por la cantidad de ilícitos por él cometidos en lo que va de su “gobierno”. Y de postre, caída de los “gobiernos” que impuso en su “patio trasero”.

Entonces, tan organizada estaba la fuga, que la ultraderechista Conferencia de Acción Política Conservadora (“retiro y gala del círculo CPAC”, cuyos participantes deben pagar entre 95 mil y 2 mil 500 dólares por cubierto, según gusto y bolsillo) anuncia desde ya que en su próxima reunión (en Mar a Lago, propiedad de Trump, 4 de noviembre) serán oradores los impresentables hermanos Flavio y Eduardo, fascistas prófugos de la justicia.

Las rebanadas del pastel.

Tras las elecciones en Israel, parece que se abrió la puerta para que el genocida Benjamín Netanyahu se vaya mucho a La Haya, sede de la Corte Penal Internacional (ahí lo esperan desde 2024), para ser procesado por crímenes de guerra y de lesa humanidad contra el pueblo palestino. Los votos de los árabes-israelíes son decisivos para que no quede impune. Lamentablemente, otro genocida ocupará el cargo.

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TRUMP ENCONTRÓ SU LÍMITE EN BRASIL.

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"Derrocar a un dirigente de izquierda en Brasil habría sido un premio enorme para la «Doctrina Donroe» de Trump. En cambio, el resultado ha puesto de manifiesto los límites de su poder para reconfigurar la política incluso en lo que Estados Unidos considera su propio «patio trasero». Mientras tanto, el gobierno de Lula ha respondido con firmeza, acusando formalmente a Washington de interferir en las elecciones y denegando visas a dos funcionarios estadounidenses a los que señaló como participantes en esas maniobras, entre otras medidas. Ante la negativa de Trump a reconocer la victoria de Lula, un exasesor del presidente brasileño le restó importancia. «El mundo entero ya se ha pronunciado. Estados Unidos no puede oponerse al resultado electoral», afirmó, antes de señalar que Brasil estaba preparado para mantener una mala relación con la administración Trump si fuera necesario.

"Tampoco deberíamos exagerar el alcance de esta derrota. Lula ha ganado —una victoria de enorme importancia tanto para la izquierda brasileña como para cualquiera que quiera preservar un planeta habitable para la humanidad—, pero tendrá que gobernar con un Congreso en el que la extrema derecha bolsonarista conserva una enorme influencia. Se trata de una situación difícil, que podría complicarse todavía más si Washington, resentido por la derrota, mantiene su empeño en debilitar a uno de los principales dirigentes de la izquierda latinoamericana. Con todo, la victoria de Lula le ofrece a la izquierda brasileña una oportunidad real de dar la batalla. Y, como mínimo, el hecho de que sea la primera vez que un país latinoamericano consigue asestarle un golpe contundente a la administración Trump en medio de sus intentos de intervenir en los asuntos de sus vecinos constituye un hito nada desdeñable.

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Fuentes: Revista Jacobin.

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TRUMP ENCONTRÓ SU LÍMITE EN BRASIL.

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Por Branko Marcetic | 29/10/2026 | Brasil, EE.UU.

Fuentes. Revista Rebelión jueves 29 de octubre del 2026.

Durante los últimos veintiún meses, la administración de Donald Trump se ha dedicado a intervenir allí donde ha podido para debilitar a los gobiernos de izquierda de América Latina y favorecer a los dirigentes autoritarios de derecha de la región

La victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil está siendo ampliamente celebrada como una de las grandes remontadas políticas de nuestro tiempo. Es la primera vez que un candidato presidencial brasileño logra revertir una derrota en la primera vuelta, gracias al renovado impulso de la izquierda brasileña y a una nueva estrategia digital. Y lo consiguió un dirigente que todavía en 2019 se encontraba encerrado en una celda.

Pero la victoria es aún más impresionante porque Lula no solo tuvo que superar a las poderosas fuerzas que se alinearon contra la izquierda dentro de Brasil, sino también a una administración hostil en Washington decidida a apartarlo del poder.

Durante los últimos veintiún meses, la administración de Donald Trump se ha dedicado a intervenir allí donde ha podido para debilitar a los gobiernos de izquierda de América Latina y favorecer a los dirigentes autoritarios de derecha de la región, cortados por el mismo patrón. Esta política está en consonancia con la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que establece explícitamente el objetivo de

«reafirmar y hacer cumplir la Doctrina Monroe» y de «recompensar y alentar a los gobiernos, partidos políticos y movimientos de la región que estén ampliamente alineados con nuestros principios y nuestra estrategia».


Esta estrategia ha tenido un éxito extraordinario. Trump utilizó una combinación de amenazas y una línea de crédito para mantener a flote al caótico e impopular gobierno de Javier Milei en Argentina. Impuso sanciones al presidente izquierdista de Colombia, Gustavo Petro, antes de respaldar al candidato presidencial de derecha y detener a uno de sus críticos más destacados. También está apoyando una ofensiva de la derecha contra funcionarios del gobierno boliviano destinada a proteger a la derecha del país de las acusaciones de corrupción.

Y en Venezuela, sencillamente secuestró al presidente en ejercicio y amenazó con hacer lo mismo con su sucesora si no se sometía a sus exigencias.

Brasil debía ser la siguiente pieza del dominó en caer. Un día antes de la segunda vuelta presidencial, Reuters informó que la administración estadounidense había estado trabajando para debilitar a Lula en los meses previos a las elecciones. Según ese informe, los dos funcionarios del Departamento de Estado responsables de esta campaña habían comunicado explícitamente a los diplomáticos estadounidenses en Brasil que el objetivo final de la administración era devolver al poder a Jair Bolsonaro, el expresidente y padre del rival de Lula, que se encuentra inhabilitado para presentarse a las elecciones y cumple actualmente una condena de veintisiete años de prisión por conspirar para dar un golpe de Estado.

El informe de Reuters no hizo más que confirmar, con pruebas más contundentes, algo que ya resultaba bastante evidente. Los distintos componentes de la campaña de presión contra Lula nunca fueron un secreto, desde la imposición de aranceles del 50 % a Brasil como represalia por el procesamiento de Bolsonaro hasta las sanciones contra un juez del Supremo Tribunal Federal brasileño. Hasta el momento, Trump no ha reconocido oficialmente el resultado electoral, aunque el resto de los países de la región, incluidos sus dirigentes de derecha, ya han felicitado públicamente a Lula.

A todo esto, probablemente debamos sumar también las maniobras de Meta —la empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp— para restringir la presencia de Lula y sus aliados en las redes sociales y favorecer a su adversario. Ayer, trabajadores de Meta en el Reino Unido difundieron un comunicado en el que responsabilizaron a los «ejecutivos y directivos de la empresa», cuyas inclinaciones políticas, señalaron, «nunca han sido un secreto». El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, es uno de los numerosos magnates tecnológicos que se han desvivido por ganarse el favor del presidente desde su reelección en 2024. Donó un millón de dólares para su ceremonia de investidura y apareció detrás de él durante el acto. Tanto es así que, según trascendió, el propio Trump se ha burlado de Zuckerberg, jactándose ante otras personas de que «le estaba besando el culo» mientras les mostraba los mensajes aduladores que le había enviado.

La derrota se la comen viva. El triunfo de Lula no solo es la derota del bolsonarismo, es la derrota del "MAGA TRUMP" y su "Escudo de las Americas".

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Por lo tanto, no estamos solamente ante una gran derrota de la derecha brasileña, sino también de sus aliados del movimiento MAGA en Estados Unidos. Brasil es el país más grande de América del Sur, y su importancia geopolítica queda de manifiesto en el hecho de que incluso sus vecinos gobernados por la derecha han preferido no enemistarse con el gobierno de Lula sumándose a la última farsa de Trump sobre unas elecciones supuestamente robadas.

Derrocar a un dirigente de izquierda en Brasil habría sido un premio enorme para la «Doctrina Donroe» de Trump. En cambio, el resultado ha puesto de manifiesto los límites de su poder para reconfigurar la política incluso en lo que Estados Unidos considera su propio «patio trasero». Mientras tanto, el gobierno de Lula ha respondido con firmeza, acusando formalmente a Washington de interferir en las elecciones y denegando visas a dos funcionarios estadounidenses a los que señaló como participantes en esas maniobras, entre otras medidas. Ante la negativa de Trump a reconocer la victoria de Lula, un exasesor del presidente brasileño le restó importancia.

«El mundo entero ya se ha pronunciado. Estados Unidos no puede oponerse al resultado electoral», afirmó, antes de señalar que Brasil estaba preparado para mantener una mala relación con la administración Trump si fuera necesario.

Tampoco deberíamos exagerar el alcance de esta derrota. Lula ha ganado —una victoria de enorme importancia tanto para la izquierda brasileña como para cualquiera que quiera preservar un planeta habitable para la humanidad—, pero tendrá que gobernar con un Congreso en el que la extrema derecha bolsonarista conserva una enorme influencia. Se trata de una situación difícil, que podría complicarse todavía más si Washington, resentido por la derrota, mantiene su empeño en debilitar a uno de los principales dirigentes de la izquierda latinoamericana.

Con todo, la victoria de Lula le ofrece a la izquierda brasileña una oportunidad real de dar la batalla. Y, como mínimo, el hecho de que sea la primera vez que un país latinoamericano consigue asestarle un golpe contundente a la administración Trump en medio de sus intentos de intervenir en los asuntos de sus vecinos constituye un hito nada desdeñable.

Branko Marcetic: Redactor de Jacobin Magazine y autor de Yesterday’s Man: The Case Against Joe Biden (Verso, 2020).

Traducción: Natalia López

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miércoles, 28 de octubre de 2026

QUIÉN ES ANA ELISA SANTOS SILVA. La estratega de 21 años que hackeó al bolsonarismo y blindó a Lula.

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“Frente a la interferencia de las plataformas estadounidenses en las redes sociales del país hermano, la Justicia electoral actuó para que Meta, Facebook y WhatsApp demostrara que las campañas de Lula y Bolsonaro era consideradas de igual modo. Justificando su favoritismo por el referente ultraderechista, la corporación dijo que se trató de “errores técnicos”. El esfuerzo de Ana Elisa y del resto del equipo petista permitió que la balanza se inclinará en favor del primero, que el domingo último ganó la compleja disputa.

Santos Silva es la diputada federal electa más joven por Minas Gerais, con más de 524 mil votos. En su cuenta de Instagram estableció una profunda y clara relación entre su práctica política y el legado familiar. Al cargar con una historia atravesada por el dolor y ahora también por amenazas y críticas, reprodujo partes de una nota que le hizo GlobalNews donde quedó plasmado cuál es el origen de su lugar en la lucha: “Vivo un día a la vez. Mis ancestros estuvieron en la picota (el pelourinho, donde eran azotadas y torturadas las personas esclavizadas). Yo soy el sueño más soñado de mi ancestralidad”.

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La diputada brasileña Ana Elisa Santos Silva, clave en la estrategia digital que impulsó la campaña de videos cortos y formatos dinámicos que resultó decisiva para la reelección de Lula. Imagen Web.

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QUIÉN ES ANA ELISA SANTOS SILVA.

La estratega de 21 años que hackeó al bolsonarismo y blindó a Lula.

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Ignorada por los medios tradicionales, la joven diputada Ana Elisa Santos Silva revolucionó la campaña digital del PT. Desde el formato selfie y con la soberanía tecnológica como bandera, demostró que la resistencia contra el fascismo de Occidente se gana en las urnas, en las calles y en los algoritmos.

Por Laura Haimovichi.

Fuente. Página 12 martes 27 de octubre de 2026 - 17:14

Aunque la mayoría de los medios, sobre todo los de derecha, mantuvieron a Ana Elisa Santos Silva en un segundo plano, o directamente la ignoraron, la joven diputada brasileña fue una de las responsables principales del éxito de la campaña digital que llevó a la re re re reeleción de Lula como presidente del país latinoamericano “mais grande do mundo”.

PERO ¿quién es esta chica cuya práctica monumental permitió darle una nueva esperanza a los tímidos e incipientes vientos de cambio que quieren ponerle un límite rotundo al fascismo en el que está deviniendo la política neoliberal de Occidente, con el motor de las tecno oligarquías de Silicon Valley?

Ya lo dijo Lula cuando en su discurso de flamante presidente electo señaló que una de las líneas directrices de su próximo mandato ampliará su ejército digital. Y no sólo eso, Lula prometió crear un universo digital soberano, que incluirá una IA brasileña, con independencia de la que nos domina desde el norte del continente. Reconoció el valor insustituible del territorio digital y valoró el rol de las mujeres en general, mucho más allá de su papel de reproductoras domésticas, como nos quiere (¡y gratis!) el capitalismo.



Atención políticos progres del mundo que todavía no la ven. Atención, dirigentes que creen que es suficiente un “comunity manager”, cuando de lo que se trata es de crear un software (la parte lógica e intangible, los programas y códigos de los sistemas virtuales) y el hardware (la parte física y tangible de los equipos). Y, por supuesto, personas entrenadas con una cosmovisión propia.

No es sin las mujeres en espacios decisivos. No es sin el despliegue de una tecnología con identidad.

Volviendo a Ana Elisa, la muchacha de 21 años que resultó decisiva para que el PT, partido al que pertenece, se alzara con más del 51 por ciento frente al ultra requeté conservador neonazi, hijo de Jair, Flavio Bolsonaro, nació cuando el metalúrgico con su apellido ya era presidente y veinte años después, le sugirió la forma más apropiada de usar las redes sociales para ir por un cuarto mandato.

El último 4 de octubre, con medio millón de votos en su debut, pareció ganarse un premio consuelo cuando la ola de derecha se impuso en el Congreso. Sólo un par de días después recibió una invitación desde Brasilia para convertirse en asesora de Lula, de cara al balotaje. No estuvo sola en esta etapa breve y vertiginosa de su carrera política. Había, como ella, otros chicos electos que fueron convocados.

Lula escuchó a los más jóvenes.

El veterano presidente, el viejo y querido Lula, llama a los usuarios de celular (implemento que no tiene, hasta ahora): “generación del dedito”. Si embargo, en las últimas semanas, se autoproclamó “rey de la selfie”. “Es una persona que siempre está abierta a escuchar, a oír críticas, obviamente constructivas” le dijo a AFP Ana, durante una mini entrevista que tuvo lugar en un parque de Divinópolis, su municipio natal.

Con más de cinco millones de seguidores en IG, Silva (ella) se propuso ayudarlo junto a los pares de su misma edad. “Nuestras ideas fueron muy bien recibidas”, contó esta oriunda de la periferia de la región sureste, integrante de una familia afrodescendiente e hija de una maestra de escuela pública.

Es estudiante de Derecho, usa remeras con eslóganes feministas y el cabello trenzado, tiene una marca de ropa, “Vista Politica”, y se hizo famosa haciendo videos opuestos al bolsonarismo. Comenzó hace sólo dos años a hacer política con el teléfono móvil, en la pieza de su mamá. Más adelante, salió al territorio. Explicó su propuesta de protección social, acompañando a un repartidor de comida de las plataformas.

Por otra parte, Ana Elisa es una apasionada de la serie Grey´s Anatomy de los Estados Unidos y en febrero ya estará radicada en Brasilia para cumplir sus nuevas funciones de legisladora. Dejará, entonces, la casa en la que vive con su madre, su abuela y su hermano menor y se ocupará de defender el transporte público gratuito y los apoyos para que los estudiantes como ella puedan acceder a viviendas.

Consciente de que la izquierda está

“rezagada” en la fértil área digital, sostuvo que “ya no existe separación entre redes sociales y calle”. El video donde pronunció estas palabras se compartió 16 mil veces. “Del otro lado lo llaman fuerza política, aquí ustedes lo llaman influencer. Es por eso que estamos perdiendo el debate”, había declarado.

Esas mismas ides fueron las que, brillante como es, capturó Lula. Ideas con las que, según afirmó, irá más allá de la coyuntura. Mientras Milei, acá en nuestro país, insiste con la absurda educación financiera, en el país de María Bethania, Caetano Veloso y Chico Buarque lo que vendrá será una muy amplia alfabetización digital y, si no se tuercen los propósitos político-pedagógicos, la creación de algo así como una lengua virtual y una cyber maquinaria brasileña.

Frente a la interferencia de las plataformas estadounidenses en las redes sociales del país hermano, la Justicia electoral actuó para que Meta, Facebook y WhatsApp demostrara que las campañas de Lula y Bolsonaro era consideradas de igual modo. Justificando su favoritismo por el referente ultraderechista, la corporación dijo que se trató de “errores técnicos”.

El esfuerzo de Ana Elisa y del resto del equipo petista permitió que la balanza se inclinará en favor del primero, que el domingo último ganó la compleja disputa.

Santos Silva es la diputada federal electa más joven por Minas Gerais, con más de 524 mil votos. En su cuenta de Instagram estableció una profunda y clara relación entre su práctica política y el legado familiar. Al cargar con una historia atravesada por el dolor y ahora también por amenazas y críticas, reprodujo partes de una nota que le hizo GlobalNews donde quedó plasmado cuál es el origen de su lugar en la lucha:

“Vivo un día a la vez. Mis ancestros estuvieron en la picota (el pelourinho, donde eran azotadas y torturadas las personas esclavizadas). Yo soy el sueño más soñado de mi ancestralidad”.

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martes, 27 de octubre de 2026

VASALLAJE O EXTERMINIO VS. RESISTENCIA Y DIGNIDAD.

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“El bloqueo energético, un acto de guerra, está haciendo estragos en la isla y busca generar un deterioro ético y moral en la población cubana para provocar un levantamiento que justifique una intervención extranjera con fines “humanitarios”. Hace pocos días, el presidente de la Casa de las Américas, Abel Prieto, dijo en México que Cuba vive la peor situación de la historia desde el triunfo de la revolución el 1° de enero de 1959. Sin combustible, sin agua, sin electricidad, no funciona nada. Es la misma lógica del criminal cerco israelí en Gaza. Fidel decía que hay que tener sentido del momento histórico. Hoy, en Cuba, la palabra clave es unidad. Porque dignidad y resistencia, sobran; más de seis décadas de enfrentar al criminal bloqueo lo atestiguan. Habrá que ver, ahora, el comportamiento de la comunidad internacional.

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Fuentes: La Jornada.

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VASALLAJE O EXTERMINIO VS. 

RESISTENCIA Y DIGNIDAD.

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Por Carlos Fazio | 27/10/2026 | Cuba

Fuentes Diario La Jornada ciudad de México martes 27 de octubre del 2026.

En el marco de una guerra de desgaste multidimensional signada en la coyuntura por la política de “máxima presión” de Washington, el miércoles 28 de octubre la diplomacia cubana librará otra batalla asimétrica contra el imperio en el seno de la Asamblea General de la ONU. Ese día se llevará a cabo la votación anual de la resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba”. Y esta vez la votación llega en un año particularmente duro para la isla debido al genocida cerco marítimo de combustibles y al recrudecimiento de las ilegales y extraterritoriales medidas sancionatorias contra la mayor de las Antillas. Washington pretende quebrar el respaldo histórico y casi unánime de la comunidad internacional a la isla. Por eso, en las últimas semanas, el secretario de Estado, Marco Rubio, y sus embajadas han arreciado los chantajes y presiones sobre gobiernos soberanos para que cambien su tradicional voto, o se abstengan o abandonen la sala al momento del sufragio.

Cada narrativa tiene su vocabulario. Elegir una palabra es optar por una interpretación. El 22 de septiembre en la ONU, Donald Trump dijo que Cuba es un “Estado fallido” ( failed state). Esa narrativa busca imponer la noción de que la crítica situación socioeconómica en la isla se debe al modelo socialista y su liderazgo. El verdugo culpa a las víctimas y no deja opción: se rinden o las aniquila. Cuba no es un Estado fallido, es un país bloqueado. En inglés, la diferencia entre blockade y embargo (término utilizado por Washington) tiene un peso jurídico particular: un blockade es una medida de fuerza y, aplicado por mar, un acto bélico. Así lo reconoció el 8 de octubre el congresista estadunidense Jim McGovern: “Un bloqueo naval es un acto de guerra. Provocar la hambruna de la población civil es un crimen de guerra”.


Para que no quedara duda de su intención, el 23 de octubre, en un acto de campaña en Florida, Trump aseguró que cuando sus buques de guerra regresen de sus operaciones contra Irán, uno de ellos se detendrá a “unas 50 yardas de la costa de Cuba”, el gobierno de Cuba “levantará las manos” y entonces él enviará al secretario de Estado, Marco Rubio, para “cerrar el acuerdo”. Refrendó su típico lenguaje gansteril y mafioso. Desde La Habana, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, le respondió: “En nuestras costas hay bellas playas, pero también dientes de perro, inhóspito para quienes llegan con fines hostiles y ansias de dominación. Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”.

A su vez, apuntaladas por las operaciones sicológicas encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Pentágono, las sanciones económicas y financieras son acciones de guerra por medios no militares. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, perteneciente al Departamento del Tesoro) utiliza las sanciones como mecanismos de defensa de la dictadura del dólar e instrumentos coercitivos al servicio de la Estrategia de Seguridad Nacional. El objetivo de las sanciones es generar daño y castigo colectivo ( collective punishment) a la población civil; son una forma de guerra no militar utilizada para generar un colapso interno que prepare el escenario de una guerra física.

En esa perspectiva, acicateado por la gusanera de Miami en tiempos electorales, la semana pasada el secretario de Estado, Marco Rubio, publicó un mensaje en X dirigido “a quienes buscan un cambio en Cuba”, en el que instó a aprovechar el momento para establecer una “colaboración discreta con la CIA”. El tono y el método de esa práctica fueron respondidos por el vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío: “Ahora Estados Unidos se apea con reclutamientos públicos de la CIA. Debe haber mucho desespero o pobreza en las filas de la agencia cuando tiene que vender sus ofrecimientos como pasta de dientes”.


Como parte de esa guerra híbrida que incorpora en la etapa a gobiernos cipayos y sectores reaccionarios de la región, la dimensión cognitiva es un elemento esencial de las operaciones sicológicas diseñadas para la demonización sistemática de las experiencias socialistas y progresistas de América Latina, y cancelar la memoria histórica de los procesos de descolonización y autodeterminación. En paralelo, a dos semanas de las elecciones legislativas en Estados Unidos, la fiscalía de Florida aportó su propia comedia negra con fines propagandísticos: anunció una nueva orden de arresto contra el líder histórico cubano Raúl Castro. A ello se suman otras sucias calumnias que buscan generar la histeria belicista y atizar el chovinismo entre los fanáticos trumpistas de MAGA. Y también bulos sin sustento ni evidencia alguna, como la supuesta participación cubana en el conflicto militar en Ucrania. El objetivo es desinformar y confundir a la comunidad internacional. A diferencia de Estados Unidos, Cuba tiene un historial limpio en materia de lucha contra el grave flagelo del mercenarismo.

El bloqueo energético, un acto de guerra, está haciendo estragos en la isla y busca generar un deterioro ético y moral en la población cubana para provocar un levantamiento que justifique una intervención extranjera con fines “humanitarios”. Hace pocos días, el presidente de la Casa de las Américas, Abel Prieto, dijo en México que Cuba vive la peor situación de la historia desde el triunfo de la revolución el 1° de enero de 1959. Sin combustible, sin agua, sin electricidad, no funciona nada. Es la misma lógica del criminal cerco israelí en Gaza. Fidel decía que hay que tener sentido del momento histórico. Hoy, en Cuba, la palabra clave es unidad. Porque dignidad y resistencia, sobran; más de seis décadas de enfrentar al criminal bloqueo lo atestiguan. Habrá que ver, ahora, el comportamiento de la comunidad internacional.

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