jueves, 20 de agosto de 2026

«LA HISTORIA ME ABSOLVERÁ» Un discurso político que cambió el rumbo de América Latina

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"En el imaginario cubano primero y latinoamericano luego, se posicionó la idea de que la revolución era única forma de cambiar la realidad social, política y económica. Si bien no es posible analizar qué hubiese ocurrido si Fidel Castro no realizaba su defensa y pronunciaba su alegato, si es posible determinar que el mismo se convirtió en un hecho político que superó la derrota militar.La historia me absolverá no es un discurso más de Fidel Castro. Si bien son muchos sus discursos trascendentes al triunfar la Revolución y durante el proceso de construcción revolucionaria, éste es el más importante porque estableció las bases y marcó el camino hacia un triunfo revolucionario a pocos kilómetros de las costas estadounidenses en un momento histórico en que las luchas sociales empezaron a propagarse por todo el mundo

"Pero, además, es un documento político estratégico y de increíble vigencia en la actualidad. Ese alegato, que hoy la Campaña de Lectura Eugenio Espejo acerca en este libro, transformó la derrota militar en una victoria política de los revolucionarios cubanos. Al leer La historia me absolverá, los jóvenes podrán comprender de mejor forma la relevancia histórica que adquirió Fidel Castro, más allá de la Revolución Cubana. En su excelente novela El año de la muerte de Ricardo Reis, José Saramago señala A esta ciudad le basta saber que la rosa de los vientos existe, este no es el lugar donde los rumbos se abren, tampoco es el punto magnífico donde los rumbos convergen, aquí precisamente cambian los rumbos”. Con La historia me absolverá, se abren, convergen y cambian los rumbos…

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Fuentes: Rebelión.

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«LA HISTORIA ME ABSOLVERÁ»

Un discurso político que cambió el rumbo de América Latina.

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Por Kintto Lucas | 20/08/2026 | Cuba

Fuentes Revista Rebelión jueves 29 de agosto del 2026.

Las palabras son, a veces, como imágenes escondidas en la memoria. La memoria es como un laberinto por donde caminan los recuerdos. Hay palabras que se pierden en el camino, hay palabras marcadas por la pasión o el miedo, hay palabras cubiertas de dolor, hay palabras eternas y fugaces. Pero las palabras, sean eternas o fugaces, sirven para construir el mundo que queremos o el mundo que no queremos.

De los encontronazos con la realidad que queremos y con la realidad que no queremos nacieron, y nacen, palabras que, en el instante de su alumbramiento, son parte palpitante de la historia, se hacen síntesis de ideales y pasiones.

La palabra revolución, por ejemplo, con el andar de los siglos se fue ahuecando, envileciendo, entrampando en su propio laberinto. Sin embargo, hay momentos históricos que no solo reivindicaron la palabra, si no que se constituyeron en hechos fundamentales para posicionar la revolución social en la memoria colectiva.

En los procesos revolucionarios existen derrotas militares que finalmente se transformaron en victorias políticas y hechos que marcaron el rumbo de los acontecimientos en el futuro. Los Asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en julio de 1953 en Cuba, fueron una derrota militar del movimiento revolucionario cubano, que Fidel Castro transformó en victoria política, pronunciando el discurso más trascendente del siglo XX en América Latina.


En Cuba a principios de 1953, el movimiento opositor a Batista liderado por Fidel Castro contaba ya con unos 1200 integrantes entre obreros, campesinos, profesionales universitarios y estudiantes. La realidad política hacía necesaria una acción importante para posicionar al movimiento y luego provocar una insurrección que llevará a la caída de Batista. Entonces, planificaron la toma de dos cuarteles.

Ubicado en Santiago de Cuba, el Cuartel Moncada era el segundo del país, con unos mil efectivos, pero estaba alejado como para recibir ayuda militar inmediato en caso de ser tomado. Santiago se hallaba situada en la costa sur, junto al mar, rodeada de montañas, lo que, en parte podía facilitar la defensa posterior a la ocupación y el inicio de la lucha guerrillera en las montañas si había que retirarse.

En la elección del lugar había además un contenido de reivindicación histórica y simbólica, ya que las tres guerras independentistas del siglo XIX fueron en esa zona del país. También el pueblo de esa región era reconocido por su rebeldía ya que ahí se produjeron importantes insurrecciones populares en el siglo XX. En paralelo al asalto del Moncada se tomaría el cuartel Carlos Manuel de Céspedes en el municipio de Bayamo.

El mando militar del operativo era dirigido por Fidel Castro y el mando civil por Abel Santamaría. Los pocos recursos que habían logrado reunir sirvieron para adquirir 165 armas, entre fusiles calibre 22 y escopetas de caza, los uniformes y realizar el entrenamiento previo al asalto ya que nadie tenía experiencia militar.

El 26 de julio era domingo de carnaval, un festejo popular tradicional en Santiago, al que concurría gente de distintos lugares del país. Esa fiesta por un lado mantendría distraída a la población y a las fuerzas represivas y por otro no despertaría sospechas de que jóvenes de otras provincias estuvieran en la ciudad. Participaron 131 combatientes, organizados en tres grupos. El primero al mando de Fidel atacaría el Moncada. Los otros dirigidos por Abel Santamaría y Raúl Castro ocuparían el Hospital y el Palacio de Justicia que estaban al lado.

Antes de la acción Fidel Castro pronunció las siguientes palabras:

«Compañeros: Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero, de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras, el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡Libertad o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. Aún están a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrán que quedarse por falta de armas. Los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por última necesidad”.




El Hospital y el Palacio de Justicia fueron tomados. En el Moncada, el grupo principal, logró desarmar la guardia, pero llegó una patrulla y se provocó un tiroteo. Eso alertó a la tropa que se movilizó rápidamente para atacar a los rebeldes. Tras un duro enfrentamiento y ante un enemigo superior en efectivos y armas, Fidel Castro vio que era imposible continuar la lucha y ordenó la retirada. Los 28 combatientes que intentaron tomar el Cuartel de Bayamo también fracasaron.

Tras la derrota, Batista decretó estado de sitio y aumentó la represión contra diversos sectores opositores, clausuró medios de comunicación de izquierda y aplicó medidas de censura a la prensa y la radio. Seis combatientes de los dos cuarteles murieron en los enfrentamientos, más de cincuenta fueron asesinados después por el ejército, pero los presentaron como caídos en el combate, unos pocos escaparon y los demás fueron capturados y torturados.

Como nadie es amigo de las derrotas, en la época muchos sectores de la izquierda latinoamericana criticaron la acción diciendo que fue una aventura.

Meses después, en octubre, el juicio a Fidel Castro se transformará en una tribuna para denunciar los asesinatos y torturas, cuando el líder revolucionario pronunciará su alegato de autodefensa, conocido posteriormente como La historia me absolverá, por la última frase pronunciada al realizar su defensa.

El discurso de cuatro horas provocó la reacción de distintos sectores de la sociedad y se transformó en un golpe directo a la imagen de Batista. La indignación de la población por el trato a los prisioneros dañó seriamente la imagen de Batista. Hubo pronunciamiento de jueces, religiosos y diversas organizaciones condenando el asesinato y la tortura de los prisioneros. Tras el discurso Fidel Castro se convirtió en un héroe para los sectores populares. En el alegato, al decir de diversos analistas, Fidel Castro se transformó de acusado en acusador y logró quebrar el silencio impuesto por la dictadura, posicionando el discurso revolucionario y provocando un crecimiento de su imagen como líder.

No se mató durante un minuto, una hora o un día entero, sino que, en una semana completa, los golpes, las torturas, los lanzamientos de azotea y los disparos no cesaron un instante como instrumento de exterminio manejados por artesanos perfectos del crimen. El cuartel Moncada se convirtió en un taller de tortura y muerte, y unos hombres indignos convirtieron el uniforme militar en delantales de carniceros «, explicó Fidel.



El cuestionamiento de Fidel al pedido de sentencia realizado por el fiscal acusador fue en un cuestionamiento político al régimen de Batista y su sistema judicial.

Más adelante incluso ironizó utilizando un lenguaje que llegaba a la mayoría de la gente. El alegato también se transformó en un cuestionamiento al sistema económico e indirectamente al propio sistema capitalista.

Fidel denunció, describió y analizó la realidad política, social y económica de Cuba resumida en seis temas fundamentales y desarrolló propuestas para superar los problemas a partir de un gobierno revolucionario. La necesidad de distribuir de la tierra entre los campesinos para mejorar la producción, la urgencia de un proceso de industrialización para promover el desarrollo, la construcción de vivienda para los sectores populares en las ciudades, políticas para mejorar la educación con planes de alfabetización y mejora del salario de los maestros, y acciones urgentes para desarrollar el sistema de salud.

Para cumplir las propuestas sería necesario promulgar cinco leyes revolucionarias. Primero establecer la vigencia de la Constitución cubana de 1940 y restablecer el estado de derecho. Segundo realizar la Reforma Agraria. Tercero establecer que los trabajadores industriales reciban el 30 por ciento de los beneficios de sus empresas. Cuarto, decretar que los trabajadores de la industria azucarera reciban el 55 por ciento de los beneficios generados por su empresa. Quinto, confiscar los bienes de las personas culpables de fraude al Estado. Así, con estas y otras políticas se superaría el desempleo tan alto que existía en Cuba. Además, el discurso de Fidel estuvo atravesado por una reivindicación permanente de José Martí, de su figura histórica y de su pensamiento, generando simpatía en la población.

Luego describió las acciones que debería tomar un gobierno para solucionar los problemas económicos y sociales con propuestas que hasta hoy están vigentes.

Explicó además cómo resolver el problema agrario.

Sobre la falta de viviendas también hizo propuestas que seguramente sorprenden todavía a muchos.

También remarcó la importancia de la Educación para el avance de los pueblos y señaló la necesidad de una reforma estructural.

¿De dónde sacar el dinero necesario?”, se preguntó Fidel. Y respondió con una acusación que golpea hasta hoy. “Cuando no se lo roben, cuando no haya funcionarios venales que se dejen sobornar por las grandes empresas con detrimento del fisco, cuando los inmensos recursos de la nación estén movilizados y se dejen de comprar tanques, bombarderos y cañones en este país sin fronteras, sólo para guerrear contra el pueblo, y se le quiera educar en vez de matar, entonces habrá dinero de sobra –explicó”.

El manifiesto fue además un llamado a la conciencia colectiva poniendo en evidencia la indiferencia de la sociedad ante la realidad social.

La historia me absolverá es la defensa de la causa revolucionaria y la base teórica fundamental del plan de gobierno que sería asumido luego por el Movimiento 26 de Julio y diversos sectores políticos y sociales, que se aglutinarán en torno al documento político. Su posterior impresión y distribución clandestina aportó a un rápido crecimiento del movimiento revolucionario.

La historia me absolverá no fue solamente un manifiesto de denuncia de los crímenes de las fuerzas represivas y defensa de los combatientes, si no, sobre todo, un pronunciamiento político que se transformará en antecedente fundamental para el triunfo de la Revolución en Cuba y pieza política clave en los distintos procesos revolucionarios que surgirán en toda América Latina.

En el imaginario cubano primero y latinoamericano luego, se posicionó la idea de que la revolución era única forma de cambiar la realidad social, política y económica. Si bien no es posible analizar qué hubiese ocurrido si Fidel Castro no realizaba su defensa y pronunciaba su alegato, si es posible determinar que el mismo se convirtió en un hecho político que superó la derrota militar.


La historia me absolverá no es un discurso más de Fidel Castro. Si bien son muchos sus discursos trascendentes al triunfar la Revolución y durante el proceso de construcción revolucionaria, éste es el más importante porque estableció las bases y marcó el camino hacia un triunfo revolucionario a pocos kilómetros de las costas estadounidenses en un momento histórico en que las luchas sociales empezaron a propagarse por todo el mundo. Pero, además, es un documento político estratégico y de increíble vigencia en la actualidad. Ese alegato, que hoy la Campaña de Lectura Eugenio Espejo acerca en este libro, transformó la derrota militar en una victoria política de los revolucionarios cubanos. Al leer La historia me absolverá, los jóvenes podrán comprender de mejor forma la relevancia histórica que adquirió Fidel Castro, más allá de la Revolución Cubana.

En su excelente novela El año de la muerte de Ricardo Reis, José Saramago señala

A esta ciudad le basta saber que la rosa de los vientos existe, este no es el lugar donde los rumbos se abren, tampoco es el punto magnífico donde los rumbos convergen, aquí precisamente cambian los rumbos”.

Con La historia me absolverá, se abren, convergen y cambian los rumbos…

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miércoles, 19 de agosto de 2026

HOMENAJE AL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE FIDEL: FIDEL, TU NOMBRE ES REVOLUCIÓN. FIDEL EL PUEBLO Y LA VERDAD.

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“FIDEL CASTRO, ARTÍFICE DE LA DIPLOMACIA CUBANA COMO SÍMBOLO MUNDIAL. La respuesta está en la diplomacia forjada por el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, basada en principios éticos que ningún chantaje logró quebrar. A 100 años de su nacimiento, el 13 de agosto, la periodista y ensayista Katiuska Blanco reveló en entrevista con Prensa Latina las claves de una política exterior que convirtió a Cuba en símbolo de solidaridad y resistencia para los pueblos del mundo. “Fidel ocupó un papel protagónico en la diplomacia revolucionaria que se inauguró con el triunfo de la Revolución, a lo que él llamaba siempre ‘el triunfo de la rebelión’, porque consideraba la Revolución como un proceso inacabado, como algo que había que construir, desarrollar y perfeccionar”, señaló Blanco. La investigadora precisó que el cambio fue radical: “Trae otros preceptos que son los del apoyo a los movimientos revolucionarios en el mundo, a las causas nobles, a los movimientos antiimperialistas, anticolonialistas, a las luchas de los pueblos por sus derechos, por vivir una vida mejor, por desarrollarse”.


PRINCIPIOS INNEGOCIABLES: LA PALABRA DE CUBA.

Blanco identificó los pilares éticos sobre los que Fidel edificó la política exterior cubana: el respeto a la palabra empeñada, la lealtad a los principios revolucionarios, el cumplimiento de los acuerdos diplomáticos y la voluntad de paz con justicia en función del desarrollo, con respeto al derecho a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. “Cuba nunca ha sido un país que promueva la guerra ni la confrontación. Fidel siempre fue un abanderado de las luchas populares contra la dominación, pero a su vez estaba a favor de los diálogos”, reafirmó la periodista, quien recordó la participación cubana en las conversaciones de paz en Colombia como ejemplo de esa coherencia.

La investigadora rememoró un episodio que ilustra la astucia diplomática del líder histórico cubano: “En los años 70, a un movimiento revolucionario en América Latina se le ocuparon armas y se informaba que procedían de Cuba. Fidel intervino y dijo: ‘Si las armas proceden de Cuba, ¿por qué esas armas son de fabricación norteamericana?’. Estaba convirtiendo el tema en algo reactivo: Cuba no era la promotora, Cuba era la víctima”. Washington intentó en múltiples ocasiones condicionar la normalización de relaciones a que Cuba abandonara su solidaridad internacional. Las exigencias incluían el retiro de su respaldo a las luchas anticolonialistas de África, la ruptura de vínculos con la Unión Soviética, y el abandono del apoyo a Puerto Rico y a movimientos de liberación en Centroamérica.

Fidel rechazó cada una de esas condiciones. “¡La solidaridad de Cuba con los pueblos de África no se negocia!”, declaró ante la posibilidad de canjear la presencia cubana en el continente africano por el levantamiento del bloqueo estadounidense. Blanco explicó la lógica detrás de esa intransigencia: “Cuba nunca puso en riesgo ni la vida de un luchador social, ni a un movimiento revolucionario por interés propio o porque se aminorará la agresión contra la isla”. En tal sentido, recordó el caso del llamado “link Age” propuesto por Washington: Cuba se retiraría de Angola, se levantaría el bloqueo, pero no se cumpliría la Resolución 435 para la independencia de Namibia ni desaparecería el apartheid en Sudáfrica. “Cuba no aceptó”, sentenció.

AMÉRICA LATINA: DEL BOGOTAZO AL ALBA.

La vocación latinoamericanista de Fidel se forjó antes de la Revolución. Blanco recordó que, en 1948, con apenas 21 años, el joven estudiante viajó a Bogotá con cinco causas a defender: la independencia de Puerto Rico, la lucha contra las dictaduras de Trujillo en República Dominicana y de Somoza en Nicaragua, la soberanía panameña sobre el canal interoceánico y el derecho argentino sobre las Islas Malvinas. Durante el Bogotazo, tras el asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, Fidel tomó una decisión que Blanco considera fundacional: “Razoné que los pueblos eran iguales en todas partes, que su causa era justa y que mi deber era quedarme, y me quedé toda la noche, esperando el ataque hasta el amanecer”, recordaría el propio Fidel años después. Tras el triunfo de 1959, esa vocación se multiplicó. La Revolución cubana inspiró los procesos de Salvador Allende en Chile, la Revolución Sandinista en Nicaragua (1979) y, décadas después, la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela (1999). La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el Foro de São Paulo y la derrota del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) llevan la impronta del pensamiento integracionista de Fidel. Fuente Prensa Latina 18/08/2026/.

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Ernesto 'Che' Guevara y Fidel Castro, en una imagen fechada en la década de 1960. Foto Afp.

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FIDEL, TU NOMBRE ES REVOLUCIÓN.

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Por Emir Sader. Sociólogo.

Doctor de Ciencias Sociales.

Fuente. Diario La Jornada Ciudad de México lunes 17 de agosto del 2026.

Hasta la revolución cubana, la revolución y el socialismo eran conceptos lejanos para nosotros en Brasil y en toda Latinoamérica. Se asociaban con Lenin y Mao, un fenómeno asiático distante. 

La revolución cubana nos tomó a todos por sorpresa. Estaba aquella foto de unos hombres barbudos posando como un equipo de futbol, que habían derrotado a un dictador en Centroamérica (el Caribe aún no existía como tal para los medios). 
Primero, hubo euforia generalizada. (Una de las Mesquita, de Estadão, estuvo en uno de los primeros grupos que viajaron a la isla para celebrar la victoria de la democracia sobre la dictadura). Pronto el proceso comenzó a tomar forma, volviéndose primero antimperialista, luego socialista, y la izquierda revolucionaria aquí se identificó cada vez más con ese proceso. 

El debate entre reforma y revolución, liderado aquí por el Partido Comunista Brasileño (PCB) por un lado y por grupos revolucionarios por el otro (Polop, PC do B, AP, en orden de aparición, a partir de 1961), encontró su respuesta en el triunfo de Fidel, el Che y sus compañeros. Mientras los proyectos reformistas se agotaron aquí –y los nuestros se agotarían poco después, cinco años después de la victoria cubana–, el camino revolucionario se abrió a través de la guerra de guerrillas. 

Los problemas que no se resolvieron aquí o que sólo se abordaron parcialmente fueron resueltos de la manera más radical y profunda por la Cuba revolucionaria. La primera medida revolucionaria que nos impactó profundamente fue la consulta con los estudiantes sobre si querían suspender el año escolar e ir a enseñar a leer y escribir a la población cubana, concentrada principalmente en el campo. Y así, Cuba resolvió el problema del analfabetismo de la manera más radical y popular. 

Al mismo tiempo, en el primer año de la revolución se fundó la Casa de las Américas, que comenzó a reunir a intelectuales latinoamericanos. (Más tarde, Antonio Cándido diría que sólo conoció la literatura latinoamericana por medio de Cuba, a través de la Casa de las Américas. Antes de eso, a lo sumo conocía la literatura argentina, a lo sumo Borges). Se fundó el ICAIC, que impulsaría el cine revolucionario cubano.


Y, en el plano estructural de la sociedad cubana, se implementaron una reforma agraria, una reforma urbana y la nacionalización de las empresas azucareras. A partir de ahí, la confrontación con Estados Unidos se aceleró, y Cuba, marcando el camino revolucionario, pasó de su fase nacional y democrática a su fase antimperialista y socialista. “Revolución socialista o caricatura de revolución”, en palabras del Che

En Brasil y Latinoamérica, fue el momento decisivo para la izquierda. Los partidos comunistas se sentían incómodos con el triunfo revolucionario en Cuba y la capacidad de captación de jóvenes que les brindaba la imagen de Fidel y el Che. Los movimientos de izquierda radical proliferaron y adoptaron la lucha armada a medida que se desarrollaba el golpe de Estado en Brasil, poniendo fin al poder hegemónico del PCB dentro de la izquierda brasileña. 

Los discursos de Fidel se difundieron ampliamente mediante la edición internacional de Granma y otros canales, como los publicados en Uruguay o Argentina, que luego se transmitían en Cuba. En ocasiones, se veían imágenes de la Plaza de la Revolución repleta de millones de personas escuchando los discursos de Fidel, que duraban horas. “¡Patria o muerte, venceremos!” se hizo conocido por todos. 

Fidel se convirtió en el líder de izquierda más importante del mundo en el siglo XX, proyectando la imagen de la revolución cubana a escala mundial. Sus viajes, desde Estados Unidos hasta países de África, como Argelia, y Asia, como Vietnam, llevaron su discurso internacionalista por todo el mundo. 

Tuvo que afrontar difíciles dilemas. Cuando el primer ciclo de movimientos guerrilleros –Venezuela, Perú, Guatemala– fue derrotado, Cuba quedó condenada al aislamiento, aún más porque los partidos comunistas tampoco eran un aliado importante. La muerte del Che consolidó este aislamiento en el continente. Fidel, una vez más, tuvo la audacia de establecer una alianza estratégica con la URSS, dado que China había cerrado las puertas a esta posibilidad. 

Con esto, Fidel aseguró el futuro de la revolución en un pequeño país caribeño, exportador de azúcar, rodeado por la mayor potencia imperialista de la historia. Pero tuvo que someter a la isla a la división del trabajo del bloque socialista, que no preveía la industrialización de Cuba, el sueño del Che cuando era ministro de Economía al inicio de la revolución. Sin embargo, Cuba garantizaba el suministro de petróleo, el armamento necesario y la seguridad de un mercado con buenos precios para su producción azucarera. Fue el periodo de mayor desarrollo económico en Cuba y de mayor mejora en las condiciones de vida de su población. 

Fidel tuvo la oportunidad de ejercer su audacia revolucionaria de diversas maneras, por ejemplo, cuando envió tropas cubanas de élite para detener el avance de las tropas sudafricanas en Angola, hazaña que se logró con éxito. O cuando apoyó abiertamente a las fuerzas sandinistas, creyendo que la victoria era posible con Estados Unidos neutralizado.

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Fidel había reconocido que el campo socialista ya no existía y EU intentaría una vez más torcerle el brazo. Foto Luis Castillo.

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FIDEL EL PUEBLO Y LA VERDAD.

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Por Carlos Fazio.

Fuente, Diario La Jornada Ciudad de México lunes 17 de agosto del 2026.

A zancadas entre dos siglos al frente de una revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes en la mayor de las Antillas, Fidel encarnó hasta el final de sus días la conexión estructurada entre la dirigencia y la masa, como señaló Ernesto Guevara en El socialismo y el hombre en Cuba, texto dirigido a Carlos Quijano, director del semanario Marcha de Montevideo, en 1965. Allí el Che dijo cómo desde el inicio de la lucha armada se había ido gestando ese vínculo estrecho entre “el pueblo, masa todavía dormida” y los barbudos de la Sierra Maestra. 

Ese diálogo entre Fidel y el pueblo masa al que había que movilizar mientras se creaban las condiciones subjetivas para la victoria; ése decir la verdad, siempre, más allá de los errores, había iniciado en su fase final el 14 de abril de 1958 desde una radio clandestina ubicada en Pata de la Mesa, en el Alto de Conrado. Desde allí, a través de los micrófonos de Radio Rebelde, Fidel pronunció sus primeras palabras denunciando el control absoluto de la prensa, escrita, radial y televisiva por la tiranía de Fulgencio Batista: “Mientras ocultan la verdad a toda costa, divulgan la mentira por todos los medios.”

La confianza y la credibilidad de las transmisiones de Radio Rebelde radicaba en el contacto directo con el pueblo de los líderes de la gesta revolucionaria, comenzando por Fidel, mediante un lenguaje ajeno a formalismos retóricos y sobre la base de la más absoluta transparencia. Además de dar a conocer la vitalidad del foco guerrillero en la Sierra Maestra y romper el cerco mediático de la dictadura batistiana, que impedía a la población tomar el pulso de la creciente actividad insurgente, la emisora perfiló un inédito modelo de comunicación asociado a las luchas populares. Sumado a su inmediatez y capacidad multiplicadora las emisiones fueron realizadas diariamente desde el 24 de febrero de 1958 hasta el 1° de enero de 1959 en dos horarios nocturnos–, las transmisiones a través del éter generaron un mayor impacto en la población, pudiendo superar las dificultades de circulación de la prensa escrita clandestina. Se agregaba a ello su papel estratégico por ser un medio de divulgación masivo y por su carácter esclarecedor, orientador y movilizador, sobre la base de que todos los mensajes estaban avalados por la verdad.

“En la Radio Rebelde –afirmó Fidel− no se puso nunca ni una bala de más, ni se dijo una mentira”. 



Cuando la revolución apenas empezaba a gatear –no habían pasado ni dos semanas de la victoria–, el aparato propagandístico de Estados Unidos de la era Eisenhower, principalmente a través de sus agencias cablegráficas AP y UPI, revistas como Life, Newsweek, US News and World Report y sus principales periódicos, montó una campaña de intoxicación mediática internacional acusando a Fidel Castro y a otros dirigentes del proceso de convertir al país en un “baño de sangre” con los juicios de los tribunales revolucionarios y las sanciones de fusilamiento a un grupo de los más connotados criminales de guerra de la dictadura de Batista. 

En respuesta, Fidel convocó a la “Operación Verdad” en el hotel Habana Riviera de la capital cubana los días 21 y 22 de enero de 1959. Allí comenzó el enfrentamiento que hoy conocemos como guerra mediática. Muchos años después, Fidel dijo:

“Si no se está dispuesto a desafiar los riesgos de cualquier tipo, los riesgos de agresión militar como los riesgos de su propaganda, no se puede dar respuesta adecuada al enemigo; intimidarse frente a la propaganda es como intimidarse frente a los fusiles del enemigo. No hay que tener miedo a nada”. Pocos meses después nacía la agencia Prensa Latina (PL). 

En 1989, tras la implosión de la URSS y la descomposición del campo socialista en Europa Oriental, la dirección cubana se vio obligada a aplicar el llamado Periodo Especial. En septiembre de 1990, al abordar las dificultades que enfrentaban el país y la Revolución ante la gravedad de la situación en Cuba, Fidel dijo:

“Ahora, les pregunto (…) ¿Qué vamos a hacer, darnos por vencidos? ¿Rendirnos? ¡Jamás! ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a renunciar a la revolución? ¿Renunciar al socialismo? ¿Renunciar a la independencia? ¡Jamás! Lo que debemos hacer es resistir, luchar y vencer, por supuesto.”

Cuba vivía una trágica soledad. Desde Washington, la administración de George Bush padre intentó sacar réditos. Acorralar a Cuba fue la consigna. Fidel había reconocido que el campo socialista ya no existía y EU intentaría una vez más torcerle el brazo. La contradicción volvía a ser anexión versus independencia nacional. EU exploraba nuevos mecanismos de presión y su nueva punta de lanza para la etapa sería el denominado “Proyecto TV Martí”. Para justificar su accionar subversivo desestabilizador, los políticos estadunidenses se escudaban en una doctrina de seductora y demagógica denominación: “Libre flujo de información”. Pero la “Tele-agresión” −como la denominaron los cubanos− era una acción de ablandamiento con claros objetivos políticoideológicos. Producto del Documento de Santa Fe II, formaba parte de la guerra sicológica al servicio de la desinformación. Fidel la calificó como una estación “gusana” y “subversiva” al servicio del Departamento de Estado. La emisora comenzó a transmitir a las 1 horas 45 minutos del 27 de marzo de 1990, pero no habían pasado 10 minutos, cuando la eficaz interferencia electrónica de un grupo de científicos y técnicos cubanos pareció dar la razón a quienes, en EU, consideraron que el proyecto era una “estupidez”. Fidel lo explicó como una cuestión de soberanía e independencia. Dijo:

“Una vez más, esta es la guerra entre David y Goliat. Una guerra electrónica. Y ahora bien, ¿por qué fue derrotado Goliat? Por bruto.” 

Hoy, cuando la guerra cognitiva arrecia y el líder ya no está, la isla sigue sus enseñanzas: resiste y lucha. Y sin duda, vencerá.

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martes, 18 de agosto de 2026

VICUÑAS: EL GRAN TESORO DE LAS ALTURAS DE AREQUIPA RECUPERA SU FUERZA.

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"Detrás de cada vicuña que corre por las pampas de Salinas y Aguada Blanca existe un ecosistema que debe mantenerse vivo y una historia de protección que todavía no termina. El crecimiento de 41,2 % registrado en las áreas naturales protegidas demuestra que las medidas de conservación pueden dar resultados. Pero las cifras también recuerdan que ningún logro está garantizado para siempreEn las alturas de Arequipa, donde el frío, el viento y la inmensidad del paisaje acompañan el paso de estos animales, la vicuña continúa representando mucho más que una especie protegida. Es parte del patrimonio natural de la región y un símbolo de la capacidad del país para recuperar aquello que alguna vez estuvo en peligro.

"La tarea de las próximas décadas será conseguir que esa recuperación sea sostenible. Que haya agua en las cochas y bofedales, pastizales en condiciones adecuadas, vigilancia frente a las enfermedades y comunidades comprometidas con su conservación. Así, el silencioso andar de las vicuñas podrá continuar formando parte del paisaje arequipeño. Y las nuevas generaciones podrán mirar hacia las pampas y reconocer allí no solo una riqueza natural, sino también el resultado de una historia en la que proteger la naturaleza significó proteger una parte esencial de la identidad de Arequipa.

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VICUÑAS: EL GRAN TESORO DE LAS

ALTURAS DE AREQUIPA RECUPERA

SU FUERZA.

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Fuente. Diario El Pueblo Arequipa sábado 15 de agosto del 2026.

Por. Especiales. Portada Regional. Diario El Pueblo.

 


Vicuñas el gran tesoro en las alturas de Arequipa, recupera su fuerza. Foto Diario El Pueblo.

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16 de agosto de 2026 ESPECIALES PORTADA REGIONAL-

La recuperación de la vicuña en las alturas del Perú tiene en Arequipa uno de sus principales escenarios. El más reciente V Censo Nacional de Vicuñas confirma que esta especie emblemática de los Andes atraviesa un momento favorable: su población en las áreas naturales protegidas del país creció 41,2 % en apenas un año, al pasar de 28 mil 856 ejemplares en 2024 a 40 mil 738 en 2025.


El dato adquiere especial relevancia para Arequipa porque la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca concentra 36 mil 219 vicuñas, equivalentes al 88,9 % de todos los ejemplares contabilizados dentro de las áreas naturales protegidas del país. Es decir, casi nueve de cada diez vicuñas registradas en estos espacios de conservación se encuentran en este territorio altoandino compartido por Arequipa y parte de Moquegua.

La cifra no solo representa un éxito para la conservación de una especie que durante décadas estuvo amenazada por la caza furtiva y la pérdida de su hábitat. También revela la importancia de los ecosistemas altoandinos de Arequipa y del trabajo que realizan guardaparques, comunidades campesinas y especialistas para proteger una especie cuya fibra es considerada una de las más finas y valiosas del mundo.

SALINAS Y AGUADA BLANCA.

La Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca es uno de los principales pulmones naturales de la región. Su paisaje, dominado por extensas pampas, bofedales, volcanes, lagunas y pastizales, constituye un hábitat fundamental para la vicuña y otras especies propias de las alturas.

La presencia de más de 36 mil vicuñas convierte a esta reserva en un espacio estratégico para la conservación de la fauna silvestre del Perú. Allí, estos camélidos recorren grandes extensiones en busca de pastos, enfrentando condiciones climáticas extremas, bajas temperaturas y períodos de escasez de agua.

En este escenario, conservar a la vicuña significa también proteger los ecosistemas de los que depende. La disponibilidad de agua y pastos resulta determinante para mantener poblaciones saludables, especialmente frente a los períodos de déficit hídrico que afectan cada vez con mayor frecuencia a las zonas altoandinas.

Por ello, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) viene impulsando acciones para mejorar las condiciones del hábitat. Entre ellas se encuentra la instalación de micro represas con geomembrana y la ampliación de 32 cochas destinadas a incrementar la disponibilidad de agua y favorecer la recuperación de los pastizales.

Estas intervenciones tienen un impacto que va más allá de la vicuña. El agua almacenada beneficia a todo el ecosistema y contribuye a sostener a otras especies y a las propias comunidades que desarrollan actividades productivas en las zonas de influencia de la reserva.

El paisaje de Salinas y Aguada Blanca resume buena parte de la riqueza natural de las alturas arequipeñas. Las vicuñas comparten este territorio con guanacos, tarucas, vizcachas y diversas especies de aves, en un ecosistema donde cada elemento cumple una función. Por eso, la recuperación de la vicuña también puede entenderse como un indicador de la importancia de mantener saludables los pastizales, bofedales y fuentes de agua.



VIGILANCIA COMIENZA EN EL CAMPO.

El crecimiento de la población también plantea nuevos desafíos. Una mayor cantidad de animales exige fortalecer el monitoreo, prevenir enfermedades y garantizar que el aprovechamiento de la fibra se realice bajo criterios de sostenibilidad.

Uno de los principales riesgos sanitarios es la sarna, enfermedad que puede afectar seriamente a las vicuñas cuando no es detectada y atendida oportunamente. Durante 2025 se reportaron 92 ejemplares afectados en las áreas naturales protegidas, los cuales fueron atendidos mediante cercos sanitarios, tratamiento especializado, alimentación y seguimiento hasta su recuperación.

En esta tarea los guardaparques cumplen una función fundamental. Durante los tradicionales chaccusactividades de captura y esquila controlada de vicuñas— pueden identificar animales con signos de enfermedad, separarlos y coordinar su atención.

El chaccu tiene además un significado que trasciende la actividad productiva. Se trata de una práctica en la que participan comunidades y autoridades para realizar la captura temporal de los animales, esquilarlos de manera controlada y devolverlos posteriormente a su hábitat. Bien ejecutado, permite aprovechar la fibra sin sacrificar a la vicuña y convierte la conservación en una actividad compatible con las necesidades económicas de las poblaciones altoandinas.

El trabajo sanitario se desarrolla además mediante la coordinación entre SERNANP, gobiernos regionales, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) y el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA). La articulación permite mejorar la capacidad de respuesta y aplicar protocolos de atención en campo.

Una de las herramientas utilizadas procede de investigaciones científicas desarrolladas en la Reserva Nacional Pampa Galeras Bárbara D’Achille, en Ayacucho, otro de los territorios emblemáticos para la recuperación de la vicuña en el Perú.

La vigilancia resulta particularmente importante porque una enfermedad puede propagarse rápidamente cuando existen concentraciones importantes de animales. La detección temprana, el aislamiento de ejemplares afectados y el seguimiento posterior constituyen, por ello, una primera línea de defensa para preservar los avances alcanzados.

CONSERVACIÓN Y DESARROLLO.



Durante el chaccu, la vicuña es capturada para ser esquilada.
Además, se verifica su estado de salud para detectar
posibles enfermedades y brindarle el tratamiento
correspondiente.

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La recuperación de la vicuña tiene también una dimensión económica y social. La fibra de este camélido, conocida por su extraordinaria finura, representa una oportunidad de generación de ingresos para las comunidades altoandinas cuando su aprovechamiento se realiza de manera legal, organizada y sostenible.

En Arequipa, esta relación entre conservación y actividad comunal resulta especialmente importante. Las poblaciones de vicuñas comparten territorio con familias dedicadas a actividades tradicionales de las zonas altas, por lo que la protección de la especie debe ir acompañada de alternativas que permitan mejorar las condiciones de vida de la población.

El modelo de conservación busca precisamente que las comunidades sean parte activa de la protección. La vicuña deja así de ser solamente una especie que debe ser vigilada y se convierte en un recurso natural cuya permanencia puede contribuir al desarrollo de quienes viven en su hábitat.

La experiencia demuestra que la presencia del Estado, la vigilancia permanente y la participación de las comunidades pueden producir resultados concretos. El crecimiento registrado en el último censo es una señal alentadora, pero también un compromiso para evitar que enfermedades, caza furtiva, degradación de pastizales o escasez de agua reviertan los avances alcanzados.

La historia de la vicuña en el Perú demuestra que la conservación no ha sido un proceso sencillo. Durante décadas, la especie fue perseguida por el valor de su fibra y su población llegó a niveles críticos. La protección de sus territorios, la creación de áreas naturales protegidas y la participación de las comunidades permitieron revertir progresivamente esa situación.

Hoy, el reto es diferente: no se trata únicamente de evitar la desaparición, sino de garantizar que las poblaciones puedan mantenerse saludables y que el aprovechamiento de sus recursos no vuelva a ponerlas en riesgo.



PATRIMONIO DE LAS ALTURAS.

Para Arequipa, donde la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca alberga la mayor concentración de vicuñas dentro de las áreas naturales protegidas del país, la conservación de este camélido representa además una responsabilidad regional.

La vicuña forma parte del paisaje y de la identidad natural de las provincias y distritos ubicados en las zonas altoandinas. Su presencia acompaña al viajero en las extensas pampas y permite observar, en estado silvestre, una especie que constituye uno de los símbolos más reconocibles de la fauna peruana.

Pero también representa una oportunidad para promover una relación distinta entre conservación y turismo. Los paisajes donde habita pueden convertirse en espacios para la educación ambiental y el turismo de naturaleza, siempre bajo condiciones que eviten alterar los ecosistemas y perturbar a los animales.

En medio de un paisaje marcado por volcanes, pampas y nevados, la vicuña forma parte de la identidad natural de las alturas arequipeñas. Su recuperación confirma que la protección de la biodiversidad puede convivir con el desarrollo rural y que el patrimonio natural puede convertirse en una oportunidad para las futuras generaciones.

El desafío ahora es consolidar lo conseguido. Más agua para los pastizales, vigilancia sanitaria, control de la caza furtiva, manejo responsable de la fibra y participación de las comunidades serán claves para que las nuevas generaciones continúen encontrando en las alturas de Arequipa el silencioso andar de miles de vicuñas.

También será necesario mantener una mirada permanente sobre el cambio de las condiciones ambientales. La disponibilidad de agua, la calidad de los pastizales y la conservación de los bofedales están estrechamente relacionadas con la supervivencia de la fauna altoandina. Cuidar a la vicuña implica, por tanto, cuidar el territorio que la sostiene.

El crecimiento poblacional registrado en el último censo ofrece una oportunidad para reforzar esa tarea. Una población mayor significa también una mayor responsabilidad para las instituciones y comunidades encargadas de su protección

La cifra de 36 mil 219 ejemplares no es solamente un registro estadístico. Es también la evidencia de que una especie que estuvo al borde de la desaparición puede recuperar sus territorios cuando conservación, ciencia y comunidad avanzan en una misma dirección.



Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca.

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Detrás de cada vicuña que corre por las pampas de Salinas y Aguada Blanca existe un ecosistema que debe mantenerse vivo y una historia de protección que todavía no termina.

El crecimiento de 41,2 % registrado en las áreas naturales protegidas demuestra que las medidas de conservación pueden dar resultados. Pero las cifras también recuerdan que ningún logro está garantizado para siempre.

En las alturas de Arequipa, donde el frío, el viento y la inmensidad del paisaje acompañan el paso de estos animales, la vicuña continúa representando mucho más que una especie protegida. Es parte del patrimonio natural de la región y un símbolo de la capacidad del país para recuperar aquello que alguna vez estuvo en peligro.

La tarea de las próximas décadas será conseguir que esa recuperación sea sostenible. Que haya agua en las cochas y bofedales, pastizales en condiciones adecuadas, vigilancia frente a las enfermedades y comunidades comprometidas con su conservación.

Así, el silencioso andar de las vicuñas podrá continuar formando parte del paisaje arequipeño. Y las nuevas generaciones podrán mirar hacia las pampas y reconocer allí no solo una riqueza natural, sino también el resultado de una historia en la que proteger la naturaleza significó proteger una parte esencial de la identidad de Arequipa.

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