domingo, 8 de noviembre de 2026

TODOS INVITADOS POR MILEI AL ENCUENTRO, MENOS LOS EXPRESIDENTES. Roces y codazos por la visita papal.

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"El Presidente no devolverá gentilezas a los gobernadores: no estará ni en Luján ni en Córdoba. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, y Fabián Fernández, secretario de Comunicación y Prensa, lo representarán en la Basílica de la Virgen patrona del país, mientras que Karina Milei y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, se sumarán a las actividades papales que tendrán lugar el martes en Córdoba. Aunque públicamente todos los involucrados intentaron suavizar los roces, los hubo y los hay. Por ejemplo, respecto a los costos que demanda la organización. nación asumió la seguridad en los anillos que corresponden a las fuerzas federales y cada distrito, la de las fuerzas que les competen. Córdoba y Buenos Aires, junto a las intendencias de la capital mediterránea y Luján, se hacen cargo de todo el resto de los gastos locales, mientras que, en Ciudad de Buenos Aires, la Casa Rosada asume por lo menos el 50% de los gastos.

"Las diferencias que hubo en detalles protocolares y logísticos, aparentemente, se aliviaron con el cambio de mando, cuando Karina Milei designó a su amiga Mara Gorini como enlace con la Conferencia Episcopal Argentina. En la Iglesia admiten desinteligencias con Cancillería. Según supo Página/12, la segunda batalla que perdió la Rosada fue con la organización de la visita al Cottolengo Don Orione en Claypole. Desde Seguridad se pretendía que solo Milei acompañara al Papa. Finalmente, junto al Santo Padre, también estará Kicillof.

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Milei, durante su visita a León XIV en El Vaticano. Presidencia

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TODOS INVITADOS POR MILEI AL ENCUENTRO, MENOS LOS EXPRESIDENTES.

Roces y codazos por la visita papal.

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La agenda de León XIV irrumpió en el mapa político de las diferentes jurisdicciones provinciales, generó tensiones y concesiones mutuas, sobre todo en torno a los gastos. El peronismo, incluyendo a Kicillof, será parte de los actos de gobierno. Karina tuvo que extender la invitación a la vicepresidenta Villarruel, abiertamente enfrentada con el Ejecutivo.

Por Amalia Argento.

Fuente. Página /12 domingo 8 de noviembre del 2026.

Jorge Macri invitó a los exjefes de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a la misa del Papa León XIV en el Monumento a los españoles. Axel Kicillof hizo lo mismo con sus antecesores para la Misa de la Misericordia frente a la Basílica de Luján. En cambio, Javier Milei logró su propia burbuja y excluyó a los expresidentes del encuentro más institucional y político en el exCentro Cultural Néstor Kirchner, en contraste con la buena convivencia que en Uruguay mostraron Yamandú Orsi y sus predecesores Pedro Lacalle Pou, Julio Sanguinetti y Luis Lacalle Herrera. Forzada por el Vaticano, Karina Milei tuvo que enviar notificación a la vicepresidenta Victoria Villarruel, que había pedido audiencia al Papa, e intentó que el sumo pontífice asistiera al Parlamento.


Por necesidad mutua, desde la jefatura de la Ciudad y Casa Rosada dividieron gastos e invitados, unos 150 para Jorge Macri y otros 250 convocados por nación para las actividades en Palermo donde estará Milei. Aunque preservan las listas, Página/12 supo que quienes cumplieron funciones como jefes de gobierno de la Ciudad fueron convocados, entre ellos Mauricio Macri, aunque pegaría el faltazo por el distanciamiento con su primo. En cambio, Horacio Rodríguez Larreta, enfrentado abiertamente con su sucesor, confirmó que participará. “Es el Papa” subrayaron en su entorno sobre la inmediata aceptación al llamado.

De la misma manera, se expresaron ante este diario dirigentes opositores. Los gobernadores, que fueron los primeros convocados, confirmaron uno a uno su asistencia sin excepciones, lo que convertirá el encuentro en un hecho inédito en torno a la figura del Papa, pero también con el presidente como anfitrión y tras protagonizar desaires y enfrentamientos que solo se acallan por estos días. En las pocas ocasiones que compartió con los jefes provinciales, evitó llamar a los opositores más extremos, vínculo que ahora delega en el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Estarán en el exCCK incluso los habitualmente excluidos Axel Kicillof, Ricardo Quintela y Gildo Insfrán, que darán el presente mientras mantienen sus reclamos y denuncias judiciales a nación.


Sin excepciones fueron invitados todos los diputados y senadores nacionales. Los emails fueron enviados desde Ceremonial y no a través del diálogo político, un sutil gesto para mostrar que el acercamiento no implica nada más que la bienvenida al Papa. Para facilitar los ingresos y en línea con el megaoperativo de seguridad en el Congreso, se dispusieron vehículos que trasladarán a los legisladores en grupos.

Desde el Parlamento confirmaron su asistencia todos los peronistas, entre ellos Máximo Kirchner y los representantes de La Cámpora, que pondrán en evidencia la prisión domiciliaria de la expresidenta Cristina Kirchner, amiga del papa Francisco.

En ese marco, Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria, dijo a Página/12 que

“los que desempeñamos responsabilidades institucionales tenemos que acompañar a nuestro pueblo, escuchar las palabras del Papa y confrontar nuestras prácticas y decisiones con su mensaje” y agregó que “lo central de los próximos días es el mensaje del papa León, recordando dos de los principios básicos que señalaba Francisco: El todo es superior a las partes y la unidad es superior al conflicto”. Con palabras parecidas se refirió al encuentro el diputado Nicolás Trotta, que pidió a toda la dirigencia estar presente.

La mayoría de los opositores consultados apuntaron que será imposible no analizar en tono político las palabras y gestos del pontífice. También será inevitable que cada sector haga su interpretación, aunque la oposición se esperance con el mensaje de misericordia y de cuidado hacia los más desprotegidos que contradice e incómoda el discurso del presidente. Señalaron que sería un error ausentarse de las actividades o dejar toda la tribuna a Milei.

En ese marco, el diputado Esteban Paulón, uno de los opositores más duros, consideró que el papa León XIV tiene

“una mirada muy disruptiva en términos de los debates que vienen para el futuro sobre justicia social, inteligencia artificial, desigualdad, concentración de la riqueza y el poder”. Agregó también que “al menos en nuestro país esos debates son los que incomodan al Gobierno, de hecho, la propia presencia del Papa es un mensaje en sí mismo frente a un gobierno que ha hecho de la crueldad, de la liberación total de cualquier regulación del Estado en términos de desarrollo tecnológico y acumulación económica, su bandera. Todo eso habla claramente del impacto que va a tener la presencia del Papa en Argentina y las dificultades que puede tener el Gobierno en sostener sus principios en el debate público”.

Con la misma postura que Macri en la Ciudad, Kicillof invitó a sus predecesores, entre ellos a María Eugenia Vidal y a Daniel Scioli devenido en defensor de la gestión Milei. Vidal prefirió aceptar la invitación macrista al Monumento a los españoles, misa próxima al departamento al que se mudó tras cumplir su mandato en la Provincia. El exgobernador Scioli, en cambio, no se perderá ningún evento y estará en Luján, pero también irá al exCCK y al Monumento a los españoles, un privilegio que pocos tendrán.

En la organización bonaerense compensaron lo que no hizo nación y hubo otro gesto hacia el exsecretario de Culto Guillermo Oliveri hacia el diputado y exembajador en El Vaticano Eduardo Valdés, que al ser diputado también tiene butaca en el exCCK.

Entre los exgobernadores bonaerenses, Felipe Solá consideró que las declaraciones de León XIV

“me parecen muy inteligentes y prudentes, creo que sigue la línea de Francisco. Lo que espero es que vea la verdadera Argentina, que la escuche y que diga la palabra de la Iglesia, que no es una palabra politizada, pero a veces puede ser interpretada como una palabra que influye en la política. Quiero que emocione, que emocione a millones de almas” concluyó.

El Presidente no devolverá gentilezas a los gobernadores: no estará ni en Luján ni en Córdoba. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, y Fabián Fernández, secretario de Comunicación y Prensa, lo representarán en la Basílica de la Virgen patrona del país, mientras que Karina Milei y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, se sumarán a las actividades papales que tendrán lugar el martes en Córdoba.

Aunque públicamente todos los involucrados intentaron suavizar los roces, los hubo y los hay. Por ejemplo, respecto a los costos que demanda la organización. nación asumió la seguridad en los anillos que corresponden a las fuerzas federales y cada distrito, la de las fuerzas que les competen. Córdoba y Buenos Aires, junto a las intendencias de la capital mediterránea y Luján, se hacen cargo de todo el resto de los gastos locales, mientras que, en Ciudad de Buenos Aires, la Casa Rosada asume por lo menos el 50% de los gastos.

Las diferencias que hubo en detalles protocolares y logísticos, aparentemente, se aliviaron con el cambio de mando, cuando Karina Milei designó a su amiga Mara Gorini como enlace con la Conferencia Episcopal Argentina. En la Iglesia admiten desinteligencias con Cancillería.

Según supo Página/12, la segunda batalla que perdió la Rosada fue con la organización de la visita al Cottolengo Don Orione en Claypole. Desde Seguridad se pretendía que solo Milei acompañara al Papa. Finalmente, junto al Santo Padre, también estará Kicillof.

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sábado, 7 de noviembre de 2026

EUROPA: EL RETORNO DE LA REVOLUCIÓN SOCIAL.

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¿QUÉ ES UNA REVOLUCIÓN SOCIAL?

Una revolución social es un cambio radical y acelerado en la estructura de la sociedad que transforma el sistema político, económico o de clases dominante. Cualquier revolución social es un shock para la sociedad, cuyas consecuencias se pueden sentir durante años y décadas. Es como una terapia de choque: en el caso de la evolución, los cambios ocurren lentamente, y en el caso de la revolución, inmediatamente, de manera muy abrupta y rápida. En la mayoría de los casos, las consecuencias negativas prevalecen sobre las positivas, pero lo primero es lo primero.

Esta definición se entiende como cualquier cambio revolucionario en la sociedad que lleve a un cambio en el sistema social. En consecuencia, las revoluciones industriales, científica o científico-tecnológica no tienen nada que ver con este término. Todos ellos también modifican la sociedad, pero no lo hacen de manera tan abrupta, y no suelen ir acompañados de conflictos a gran escala.

Causas de la revolución social.

La lista completa de razones puede ser muy larga. Por lo general, los estados de ánimo revolucionarios en la sociedad surgen cuando el número de personas insatisfechas con el sistema existente supera una cierta masa crítica. Al mismo tiempo, es importante que estos sentimientos sean apoyados tanto por la élite (que dirigirá la revolución) como por la masa principal de la población (que será su principal fuerza motriz, por así decirlo, los músculos).

Che Guevara se ha convertido en un símbolo de la revolución en todo el mundo.

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Las revoluciones sociales no son espontáneas, suelen ser iniciadas por un grupo de organizadores que luchan por el poder, y son fruto de un largo y arduo trabajo. No siempre terminan con éxito: la historia conoce muchos más ejemplos de intentos fallidos de organizar una revolución que exitosos. E incluso el éxito no garantiza el logro de objetivos a largo plazo, porque con el tiempo todo puede volver a la normalidad. En Inglaterra y Francia, las revoluciones sociales en un principio condujeron al derrocamiento de la monarquía absoluta y al establecimiento de un sistema republicano, pero en ambos casos, poco después de estos hechos, la monarquía fue nuevamente restaurada.

Consecuencias de las revoluciones sociales.

En cualquier caso, causan un enorme daño a la sociedad, pudiendo retrasarla décadas en su desarrollo. Los eventos revolucionarios casi siempre conllevan derramamiento de sangre a mayor o menor escala. Francia, potencia líder en Europa antes de 1789, tardó décadas en estabilizarse políticamente tras la Revolución: una guerra civil interior, el Terror y las guerras napoleónicas se sucedieron, ralentizando su desarrollo económico frente a países como Reino Unido.

Las consecuencias económicas de las revoluciones sociales son aún más globales. A veces pueden no aparecer de inmediato, pero en un año, dos, cinco o diez se harán sentir con toda su fuerza. Cuantos más daños a la infraestructura y a la población se hayan causado durante los hechos revolucionarios, más graves serán. Por ejemplo, después de la revolución en Cuba, este país se convirtió en un peón en el juego entre los EE. UU. y la URSS, y como resultado se convirtió en uno de los estados más pobres del mundo.

Fuente. Cuales. Administrador.

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Manifestantes se movilizan en calles europeas en medio del descontento por las condiciones económicas y sociales. Foto Ap

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EUROPA: EL RETORNO DE LA REVOLUCIÓN SOCIAL.

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Por Claudio Albertani.

Fuente. Diario La Jornada, Ciudad de México viernes 6 de noviembre del 2026.

Tengo dos pasiones: la fanfarria y la revolución,

las huelgas y los sabotajes,

las ZAD y las manifestaciones espontáneas.

Tengo dos pasiones: la fanfarria, la revolución,

resistamos, hagamos realidad el sueño,

¡que la tierra entera se levante!

Himno de la revuelta estudiantil.

Nadie lo había previsto. La televisión, los partidos políticos y los grandes periódicos no tienen otra explicación que la denostación, pero los hechos hablan por sí solos. Los liceos empezaron a movilizarse a mediados de septiembre con demandas estrictamente educativas. 

Frente al deterioro de las escuelas, la falta de profesores y el hacinamiento, pedían más presupuesto. Macron –el rey sin corona, responsable del desmantelamiento de los servicios públicos y, particularmente, del desastre educativo– los reprimió con extrema dureza. Antes lo había hecho con los chalecos amarillos (2018-2020), la ZAD –Zona a Defender– de Notre-Dame-des-Landes (2018), las protestas por las pensiones (2019-2020 y 2023), los ecologistas de Sainte-Soline (2023), y las revueltas en los suburbios tras el asesinato de Nahel Merzouk por parte de la policía en Nanterre (2023), sin olvidar las movilizaciones contra el genocidio en Palestina.

Creía salirse con la suya, pero el 17 de octubre la manifestación contra el costo de la vida –convocadas semanas antes por sindicatos, asociaciones vecinales y partidos de izquierda– se convirtió en otra cosa: a las 11 de la mañana, la Place de la République estaba llena y no se podía entrar. El recorrido de tres kilómetros y medio hasta la Place de Clichy desbordó calles y bulevares: marcharon más de 100 mil personas; 400 mil en el resto de Francia.

La Revolución Social más importante de la Historia.
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Explotó, acto seguido, la cólera de los jóvenes: se habla de 3 mil comercios dañados y mil detenciones; 8 mil en toda Francia desde el principio del movimiento. Las fotografías de la torre del palacio municipal de Limoges en llamas dieron la vuelta al mundo. El lunes 19, el Louvre –el museo más famoso del mundo– no abrió sus puertas: las estudiantes bloquearon los accesos al grito de “dinero para la cultura, no para las guerras”. Francia, no lo olvidemos, ha invertido cerca de 8 mil millones de euros en la impopular guerra de Ucrania.

Impresiona ver cómo los estudiantes se han adueñado del espacio público. Emocionan su creatividad, el humor, las orquestas callejeras, las fanfarrias, sus bailes y su teatro. La inteligencia colectiva no tiene prejuicios: echa mano incluso de la inteligencia artificial; basta ver el reel de la Pantera Rosa ridiculizando a los policías. Destaca la claridad política de los estudiantes: explican sus razones con lucidez e ironía. Entonan La Internacional, Bella Ciao, El pueblo unido jamás será vencido y La Marsellesa, rescatada tras un siglo de nacionalismo rancio.

El primer ministro, Sébastien Lecornu, cree tener la solución: toques de queda parciales y prohibición de concentrarse a partir de las ocho de la noche en los centros históricos y los suburbios conflictivos. No va a funcionar: esto no tiene precedentes. Leo en un blog del movimiento: “¡Al basurero de la historia esos pájaros de mal agüero que daban por arruinada a una generación a causa de las redes sociales y la IA!”. Es verdad. Además, las reivindicaciones de los estudiantes son igualitarias: piden educación y cultura, pero también una vida mejor para todos (https://tinyurl.com/mx223ed3).


Ese mismo fin de semana Milán ardió durante dos noches; Turín y Bolonia registraron severos disturbios. Inmediatamente, los medios corporativos pusieron el grito en el cielo argumentando que el “malvado” Putin estaba detrás de los facinerosos. Pero el escenario era similar al de Francia: adolescentes hartos de tanta injusticia saquearon tiendas de moda. Algunos regalaron prendas a personas en situación de calle. Completamente desbordados, los policías confesaron que no sabían cómo lidiar con estos “sujetos inéditos”. Una explicación plausible se encuentra en el Manifiesto del Movimiento 17 de Octubre, difundido vía Instagram y Telegram: “Somos jóvenes hartos de esperar; no nos representa nadie. Nos representamos solos. No confiamos en la política institucional; los partidos institucionales y los sindicatos forman parte del mismo Estado al que nos oponemos. Necesitamos algo nuevo” (bit.ly/4dTeH3M).

En respuesta, la neofascista Giorgia Meloni inventó el delito de “participación violenta en manifestación” –hasta cinco años de cárcel por sumarse a un grupo de cinco o más personas–, extendió el arresto preventivo a los menores de edad y exigió que los padres paguen por los daños causados por sus hijos: ser adolescente es ahora un indicio de delito. Y desplegó quinientos paracaidistas en Milán para reforzar el contingente militar.

Las protestas no se limitan a Francia e Italia. En España, el trágico caso del desalojo de María del Carmen Abascal Martín (Maricarmen) ha detonado una histórica ola de indignación popular. En Portugal, las calles de las principales ciudades se llenan de manifestaciones por la falta de vivienda. Albania es el caso menos documentado, aunque no por ello de menor importancia: un movimiento cívico contra la corrupción y contra un desarrollo turístico de lujo vinculado a Jared Kushner, yerno de Donald Trump, se ha transformado en un factor de movilización nacional hasta ahora desconocido.

Todo esto desconcierta. De París a Tirana, se respira la misma alegría irreverente. Quienes pontificaban sobre una generación embrutecida por las pantallas –y desde el poder la tildaban de apolítica– se topan hoy con lo contrario: una politización extrema que no pasa por las urnas, sino por el cuerpo, la calle y el humor. La revolución social no regresa como doctrina ni como programa, sino como experiencia: la idea de que otra vida es posible aquí y ahora y la firme decisión de vivirla en común. Enhorabuena.

Posdata: dedico estas palabras a la memoria de Raoul Vaneigem, incansable profeta de las pasiones alegres.

*UACM, plantel San Lorenzo Tezonco

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¿SISMO POLÍTICO EN ESTADOS UNIDOS?

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"La ola contra la derecha populista mundial se ha manifestado este año en Hungría, Serbia y Brasil. Protestas contra la austeridad neoliberal han surgido en Francia, Italia, Austria, Albania y otros países europeos. Los derechistas nunca cumplieron lo prometido. Para los jóvenes, la expansión descontrolada de la inteligencia artificial amenaza con producir desempleo y aumentar los desastres ecológicos. El uso de la “política de distracción”, promoviendo el odio contra los inmigrantes, los que practican una fe diferente o las personas trans, sólo funciona por poco tiempo en condiciones de crisis económica. A largo plazo, no logran sostener a gobiernos incompetentes y corruptos.

"La gran mayoría de la población resulta indiferente ante la ideología. Esto es una realidad no sólo para la derecha, sino también para la izquierda. El dramaturgo Bertolt Brecht escribió en La ópera de los tres centavos que “primero va el comer, después lo moral”. Si no aseguramos una vida próspera y segura para todos y todas, no contaremos con un futuro sustentable. El camino es claro: los demócratas tienen que impulsar una reforma migratoria y desautorizar las acciones del ICE, promover nuevas leyes electorales que restrinjan el poder de los multimillonarios e impulsar un paquete de garantías sociales y económicas, al igual que avances ecológicos. Este es el reto que enfrentan los demócratas. ¿Estarán a la altura del momento?

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"La ineptitud de Trump y sus asesores aseguraron que los candidatos republicanos fueran incompetentes y corruptos, llevando al Partido Republicano a una derrota histórica". Foto Afp.

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¿SISMO POLÍTICO EN ESTADOS UNIDOS?

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Por. Víctor Silverman y Miguel Tinker Salas.

Fuente. Diario La Jornada Ciudad de México viernes 6 de noviembre del 2026.

“Toda política es local”, decía Tip O’Neill, el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos durante la década de los 70 y 80. No hay duda de que los triunfos electorales del Partido Demócrata surgen a raíz de la crisis económica que afecta a familias en Estados Unidos. Ante una feroz campaña, la población rechazó la victimización de sus vecinos inmigrantes. Tampoco aceptaron el sacrificio económico que la guerra contra Irán impone. Esfuerzos por reprimir el voto de afrodescendientes movilizaron a la población a votar tanto en pueblos rurales como en centros urbanos. En gran medida, la victoria de los demócratas derivó de la energía entre votantes de color y los jóvenes en comunidades que han cambiado como consecuencia de la migración. Las rebeliones en Mineápolis y Los Ángeles, y manifestaciones contra el ICE por todo el país el año pasado prefiguraron los resultados electorales.

Los demócratas obtuvieron casi una mayoría calificada en el Senado, una mayoría de más de 50 por ciento en la Cámara de Representantes y una mayoría de gobernadores. Hay muchas primicias para mujeres y personas de color: la primera gobernadora indígena, Deb Haaland, en Nuevo México; la primera gobernadora afrodescendiente, Keisha Lance Bottoms, en Georgia; la primera gobernadora latina, Gina Hinojosa, en Texas; el primer senador demócrata en Kansas desde 1932, Adam Hamilton, y muchos más.


Muchos reciben estos resultados como una reafirmación de la razonabilidad fundamental de Estados Unidos. Para otros, las elecciones significan una nueva era, como ocurrió en 1932, cuando se inició el sistema del Estado de bienestar, o en 1980, que inauguró el neoliberalismo. Aunque no somos tan optimistas, no hay duda de que algo importante ha ocurrido en Estados Unidos.

La ineptitud de Donald Trump y sus asesores aseguraron que los candidatos republicanos fueran incompetentes y corruptos, llevando al Partido Republicano a una derrota histórica. La política impulsada por Trump, la imposición de aranceles y su guerra contra Irán en particular, provocaron una inflación persistente. Mientras esto ocurre, Trump, su familia y un grupo de amigos cercanos operan como si el gobierno fuera su cajero automático personal.

La corrupción de esta administración no tiene precedente en la historia de Estados Unidos. La revista financiera Forbes estima que desde que llegó a la Casa Blanca hace dos años, la fortuna personal de Trump ha aumentado en 2.7 mil millones de dólares. Y ni hablar de su familia. La revista Vanity Fair recién publicó una investigación sobre Jared Kushner, yerno de Trump, quien manejaba cuentas clandestinas de miles de millones de dólares.

Tradicionalmente, los estadunidenses toleran la desigualdad e incluso hasta respetan a los ricos. En California, a pesar de la ola liberal, la Proposición 40, que impondría un impuesto único a los multimillonarios para financiar la salud y la educación, fue rechazada por los votantes. Sin embargo, la mayoría de la población rechaza el uso del Estado para enriquecerse y reconocen que el sistema político es injusto y desigual. El caso más concreto en esta elección fue el multimillonario Elon Musk, quien invirtió más de 500 millones de dólares de su propio dinero en candidatos republicanos para determinar los resultados de las elecciones y fracasó. Encuesta tras encuesta, la mayoría de la población indicaba que la economía y la corrupción motivaron sus votos.


Aunque es posible que Estados Unidos esté ante una nueva época, es dudoso que los dirigentes del Partido Demócrata estén dispuestos a hacer lo que los votantes están exigiendo. A pesar de la elección de más de ocho integrantes de los Democratic Socialists of America, los líderes del Partido Demócrata no van a desafiar a los sectores pudientes, ya que éstos también financian sus campañas y comparten su ámbito social. Cuando los demócratas controlaban el gobierno (presidencia, Senado y Cámara de Representantes) durante las administraciones de Barack Obama y Joe Biden, iniciaron importantes reformas, pero nunca promulgaron una reforma migratoria, ni tampoco un plan de salud universal ni mucho menos un proyecto para impulsar la igualdad económica.

Aun cuando las condiciones locales suelen ser determinantes, la ola demócrata en Estados Unidos se nutre de corrientes globales. Como México en 2018, los votantes en Estados Unidos rechazan la corrupción descarada de este gobierno, una característica clave de gobiernos de la derecha populista. Como Nerón ante Roma en llamas, Trump se jactaba públicamente de los millones que él y sus familiares ganaban en criptomonedas, contratos gubernamentales y otras supuestas inversiones.

La ola contra la derecha populista mundial se ha manifestado este año en Hungría, Serbia y Brasil. Protestas contra la austeridad neoliberal han surgido en Francia, Italia, Austria, Albania y otros países europeos. Los derechistas nunca cumplieron lo prometido. Para los jóvenes, la expansión descontrolada de la inteligencia artificial amenaza con producir desempleo y aumentar los desastres ecológicos. El uso de la “política de distracción”, promoviendo el odio contra los inmigrantes, los que practican una fe diferente o las personas trans, sólo funciona por poco tiempo en condiciones de crisis económica. A largo plazo, no logran sostener a gobiernos incompetentes y corruptos.

La gran mayoría de la población resulta indiferente ante la ideología. Esto es una realidad no sólo para la derecha, sino también para la izquierda. El dramaturgo Bertolt Brecht escribió en La ópera de los tres centavos que “primero va el comer, después lo moral”. Si no aseguramos una vida próspera y segura para todos y todas, no contaremos con un futuro sustentable.

El camino es claro: los demócratas tienen que impulsar una reforma migratoria y desautorizar las acciones del ICE, promover nuevas leyes electorales que restrinjan el poder de los multimillonarios e impulsar un paquete de garantías sociales y económicas, al igual que avances ecológicos. Este es el reto que enfrentan los demócratas. ¿Estarán a la altura del momento?

*Profesores eméritos, Departamento de Historia, Pomona College

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viernes, 6 de noviembre de 2026

TRUMP VA DE SALIDA.. Dr, ATILIO. A. BORON.

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"Las razones de fondo para esta debacle republicana son múltiples y serán examinadas en otro artículo. Entre ellas, las consecuencias económicas de la guerra que Trump y Netanyahu están librando en contra de Irán, desatando un aumento generalizado de precios debido a la duplicación del costo del galón de diésel con el consecuente recorte del poder adquisitivo de la población. A eso súmese la indignación provocada por la cruzada para cazar inmigrantes desatada por el ICE y el malestar (más bien la rabia) generalizada por esa política promovida desde la Casa Blanca, reflejada en los bajos niveles de aprobación popular de la figura del presidente, oscilando en torno al 32 o 35 por ciento, según las diversas encuestas.

"Dadas estas circunstancias, la vieja teoría del “pato rengo” retoma plena vigencia después de estos resultados, que entre otras cosas arrojan pesadas sombras de dudas sobre el futuro de James D. Vance y Marco Rubio, aspirantes a conducir a un barco seriamente averiado en medio de una tormenta perfecta en alta mar. Y golpea además con mucha fuerza en contra del ya oxidado “Escudo de las Américas”, esa banda de fachos latinoamericanos de ultraderecha que ve que su jefe está groggy en un rincón del ring y rogando que no le asesten el puñetazo final. Igual de consternado debe estar en estas horas el  Besatraseros mayor del imperio, Javier Milei, viendo cómo se derrumba su alianza mafiosa con Bolsonaro, Bibi y ahora Trump. Por suerte, estará en España para irradiar su mística redentora y lograr que también en España sus amigos de Vox y el PP muerdan el polvo de la derrota.

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Un póster gigante contra Trump y Netanyahu en Teherán. AFP. Anadolu via AFP

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TRUMP VA DE SALIDA.

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El magnate neoyorquino había transformado esta elección legislativa en un plebiscito sobre su gestión en la Casa Blanca. Estos resultados arrojan, entre otras cosas, pesadas sombras de dudas sobre el futuro de James D. Vance y Marco Rubio, aspirantes a conducir a un barco seriamente averiado en medio de una tormenta perfecta en alta mar.

Por Dr. Atilio A. Boron.

Sociólogo.

Dr. en Ciencias Sociales Maestro Universitario

Fuente. Página/12 jueves 6 de noviembre del 2026.

Donald Trump pone punto final a una semana aciaga para las extremas derechas. Comenzó el domingo 25 de octubre con la aplastante derrota sufrida por Flávio Bolsonaro a manos de Luiz Inácio “Lula” da Silva; siguió dos días después con la derrota política, si bien no electoral, de Benjamín Netanyahu en Israel: su rejunte de genocidas y violentos supremacistas obtuvo la mayoría de las bancas en el Kneset, 53, pero los 48 escaños obtenidos por el bloque de centro-derecha opositor tienen condiciones para formar gobierno si logra forjar una coalición con los mal llamados “partidos árabes” (porque incluyen algunas formaciones políticas judías y al partido comunista de Israel) que en una histórica performance se alzaron con 19 escaños. Netanyahu, en cambio, no tiene margen alguno para crear una alianza de gobierno. Y, por último, este martes 3 de noviembre, el electorado le dio la espalda a Trump, en una derrota aplastante.

El magnate neoyorquino había transformado esta elección legislativa en un plebiscito sobre su gestión en la Casa Blanca. Aunque “mi nombre no esté en las listas, saben que yo estoy detrás de cada candidato republicano”, y perdió sin atenuantes. De nada sirvió su demagógica oferta de retribuir con 5.000 dólares a cada ciudadano estadounidense si obtenía mayoría en ambas cámaras del Congreso. La población hizo oídos sordos a su promesa.


Particularmente dolorosa debe haber sido para él y sus multimillonarios compinches la derrota sufrida en Texas, uno de los principales bastiones de los republicanos. Trump se jugó entero en contra de James Talarico, el candidato demócrata que competía contra Ken Paxton, el tenebroso y ultraconservador abogado —¡y fiscal general del estado! — beneficiado con un generoso donativo de Elon Musk (190 millones de dólares), una cifra apenas levemente inferior a la que gastarían los demócratas en toda la campaña y casi la mitad de lo que el dueño de la red social X invirtió para “fortalecer” la democracia estadounidense, perdón. La “plutocracia” que rige los destinos de ese país, y que ascendió a 446 millones de dólares. Lo cierto es que con Talarico retorna al Senado un demócrata por primera vez desde 1988.

Hay que tener en cuenta que la importancia de Texas suele ser subestimada en muchos análisis sobre la política norteamericana: no tiene el atractivo de Nueva York o de California, lo cual es un grueso error. Con sus 32 millones de habitantes, es el segundo estado más grande de la Unión, solo superado por California con sus 39 millones de habitantes. El producto bruto de Texas es de unos 3 billones de dólares, superior al de Brasil (2.2 billones) y al de cualquier otra economía latinoamericana. Si hiciéramos un ranking de las principales economías del mundo, California estaría en el quinto lugar y Texas en el noveno, pisándole los talones a Francia. Además, en su extenso territorio se encuentran cuatro de las diez mayores ciudades de Estados Unidos: Houston, San Antonio, Dallas y Fort Worth.

Por otra parte, con sus 695 mil kilómetros cuadrados, es el segundo estado más grande del país, solo superado por Alaska, con sus 1.700.000 kilómetros cuadrados. Se entiende la desesperación del dueño de Tesla y Starlink y X por retener tan fabuloso emporio. Allí no solo se perdió un senador, sino también la gobernación del estado a manos de Regina “Gina” Hinojosa, de ascendencia mexicana, convertida en la primera latina que gobernará ese estado derrotando ampliamente a Greg Abbott, el gobernador republicano de los últimos diez años y fiel aliado de Trump. Junto con Texas, la otra obsesión de Trump era Kansas, un estado que desde 1932 había sido totalmente adverso a los demócratas, pero esa tradición fue quebrada este martes con el triunfo de un pastor metodista y escritor, Adam Hamilton. Talarico, conviene anotarlo, hasta ahora compartía su tiempo como legislador estatal y como estudiante en el Seminario Presbiteriano de Teología. Ambos se convirtieron en verdugos del magnate neoyorquino. Para colmo de males, el tan vilipendiado (por Trump) candidato demócrata de Michigan, Abdul El-Sayed, triunfó en las elecciones de ese estado, transformándose en el primer senador musulmán en la historia del Senado de Estados Unidos.


Trump es el gran perdedor de estas elecciones, pese a que se involucró como ningún otro presidente en una elección de medio término. Movilizó a sus amigos milmillonarios, que abrieron sus arcas para garantizar que los republicanos mantuvieran su predominio en el Congreso. Las cifras son escandalosas: a los 446 millones de Musk hay que sumar los aportes de Richard y Elizabet Uihlein, 150 millones, Jeff y Janine Yass, 110 millones, la zarina de los casinos Miriam Adelson, 67 millones. Todos esos fondos fueron para la campaña de los republicanos; los demócratas, a su vez, se beneficiaron de la generosidad de George Soros, que aportó 102 millones, Michael Bloomberg hizo una donación de 84 millones y Reid Hoffman y Michelle Yee (Linkedin) aportaron 41 millones de dólares. Si alguna evidencia era necesaria para ratificar la penosa involución de la democracia norteamericana en una oprobiosa plutocracia los datos del financiamiento de la elección de ayer hablan con una elocuencia irrefutable.

Las razones de fondo para esta debacle republicana son múltiples y serán examinadas en otro artículo. Entre ellas, las consecuencias económicas de la guerra que Trump y Netanyahu están librando en contra de Irán, desatando un aumento generalizado de precios debido a la duplicación del costo del galón de diésel con el consecuente recorte del poder adquisitivo de la población. A eso súmese la indignación provocada por la cruzada para cazar inmigrantes desatada por el ICE y el malestar (más bien la rabia) generalizada por esa política promovida desde la Casa Blanca, reflejada en los bajos niveles de aprobación popular de la figura del presidente, oscilando en torno al 32 o 35 por ciento, según las diversas encuestas.

Dadas estas circunstancias, la vieja teoría del “pato rengo” retoma plena vigencia después de estos resultados, que entre otras cosas arrojan pesadas sombras de dudas sobre el futuro de James D. Vance y Marco Rubio, aspirantes a conducir a un barco seriamente averiado en medio de una tormenta perfecta en alta mar. Y golpea además con mucha fuerza en contra del ya oxidado “Escudo de las Américas”, esa banda de fachos latinoamericanos de ultraderecha que ve que su jefe está groggy en un rincón del ring y rogando que no le asesten el puñetazo final. Igual de consternado debe estar en estas horas el  Besatraseros mayor del imperio, Javier Milei, viendo cómo se derrumba su alianza mafiosa con Bolsonaro, Bibi y ahora Trump. Por suerte, estará en España para irradiar su mística redentora y lograr que también en España sus amigos de Vox y el PP muerdan el polvo de la derrota.

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jueves, 5 de noviembre de 2026

DEMOCRACIAS CONTROLADAS, DICTADURAS PARTICIPATIVAS.

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"La verdadera batalla de 2028 no será entre demócratas y republicanos, sino dentro del Partido Demócrata. El aparato y sus donantes intentarán lo de siempre con los rebeldes: absorberlos, domesticarlos o financiar a sus rivales en las primarias. Del otro lado, el vicepresidente JD Vance (un candidato fabricado por Silicon Valley, con una biografía ficticia) o el secretario Marco Rubio (con su historial de ejecuciones sumarias en el Caribe y de niños muertos en los hospitales de Cuba), tendrán que vender otra versión de Make America Great Again, un dogma que no resiste ninguna rendición de cuentas. "El problema central no es un presidente ni un partido, sino una estructura que concentra la riqueza a un ritmo sin precedentes y la convierte en medios, plataformas, campañas y leyes. La redistribución, demonizada como socialismo, es lo que menos se discute. Algunas elecciones se pueden perder; la obscena acumulación de capital nunca está en duda. Sin reformas profundas y sostenidas, los años 40 verán una intifada social hoy impensable, no porque los pueblos sean violentos, sino porque cuando los poderosos les cierran todas las puertas a las reformas, la justicia social encuentra sus 1789. Los nuevos demócratas de la Generación Gaza pueden ganar una elección. Lo que no han ganado, todavía, es la oportunidad de cambiar lo que una o dos elecciones nunca cambiarán. Si no lo hacen ellos, lo hará la historia desatada, que es mucho menos amable.

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Fuentes: Página/12 - Imagen: Celebración del Partido Demócrata por la elección de Talarico como nuevo gobernador de Texas, 3 de noviembre de 2026. [Ronaldo Schemidt/AFP]

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DEMOCRACIAS CONTROLADAS, DICTADURAS PARTICIPATIVAS.

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Por Jorge Majfud | 05/11/2026 | EE. UU.

Fuente. Revista rebelión jueves 5 de noviembre del 2026.

La verdadera batalla de 2028 no será entre demócratas y republicanos, sino dentro del Partido Demócrata.

A mediados de octubre, apenas el 30 por ciento de los estadounidenses aprobaba la gestión de Donald Trump. Desde que Gallup comenzó estas encuestas en los años 30, solo cinco presidentes cayeron más bajo: Truman empantanado en Corea; Nixon días antes de renunciar; o George W. Bush entre las ruinas de Irak y de Wall Street. 

En estas elecciones, el voto anticipado fue de 54 millones de ciudadanos (22%). La ansiedad suele indicar un deseo de cambio y predecir un tsunami. Pero no debemos confundir frustración con cambio. Los votantes no eligen otro sistema; eligen otra administración del mismo sistema. El poder, el verdadero, no se somete a referéndum ni nunca lo hará. Nunca un sistema cambió en alguna elección. La esclavitud no fue abolida en las urnas, sino en una guerra civil. Las reformas socialistas de los años 30 no nacieron de algún debate de ideas, sino de la Gran Depresión. 

Bueno, ya sabemos; es folklore: demócratas y republicanos siempre fueron dos facciones de un mismo partido: el del capital financiero, del complejo militar-industrial y de las corporaciones que financian a ambos. Discuten con pasión sobre el aborto o los baños públicos; rara vez sobre el presupuesto del Pentágono o la concentración de la riqueza que escribe las leyes y decide las guerras. En una democracia de mercado, el votante elige el envoltorio, no el contenido. Es terapia de grupo.



Aun así, las elecciones importan. No es lo mismo para un inmigrante manejar mirando por el retrovisor por si aparece un agente de ICE que volver a su casa a disfrutar de una cerveza, aunque no sea más que el alivio del esclavo. 

Por otro lado, la Generación Gaza mueve el tablero y un puño intenta detenerla. Thomas Massie, senador libertario de Kentucky, ganó siete veces su banca oponiéndose a la ayuda a Israel, pero en mayo de 2026 perdió la elección primaria más cara en la historia: más de 32 millones de dólares, unos nueve millones aportados por grupos proisraelíes lo dejaron afuera.

Elon Musk donó a los republicanos unos 446 millones de dólares (una propina para su fortuna), más de lo que recibieron los diez principales candidatos demócratas. Comprar políticos que luego firmarán billonarios contratos con las empresas de los donantes es una corrupción legalizada, tan obscena como la cloaca Epstein.

Así, el sistema electoral de las democracias liberales se ha convertido, si alguna vez no lo fue, en el principal instrumento de extorsión de las élites ―el verdadero poder. Un presidente puede jugar a ser el hombre más poderoso del mundo, pero siempre hasta cierto límite. Si lo cruza, el sistema lo sustituye. Por eso las elecciones son tan importantes. No porque le den el poder al pueblo, sino porque funcionan como una extorsión permanente sobre quien gobierna. 

¿Hay algo nuevo? Algo. Entre los menores de treinta años el rechazo a Trump y a la política tradicional es abrumador. La Generación Gaza heredó deudas universitarias, alquileres imposibles y un planeta en llamas, mientras veía, en tiempo real, lo que los grandes medios llamaban “conflicto de Palestina”. Su opinión sobre el apartheid israelí ya era desfavorable años antes del ataque de Hamás de 2023; el genocidio la radicalizó. Como los estudiantes que presionaron contra el apartheid sudafricano en los 80, el último movimiento universitario fue un golpe moral que hoy se traduce en un nuevo grupo de políticos exitosos. El apoyo incondicional a Israel dejó de ser un consenso bipartidista y se convirtió en un cuestionamiento que alcanzó al mismo capitalismo como dogma. 


Esa generación ya tiene rostros. Zohran Mamdani ganó la alcaldía de Nueva York con el aparato demócrata en contra. Jon Ossoff ganará una banca en el senado en la conservadora Georgia. En Michigan, Abdul El-Sayed, hijo de inmigrantes egipcios, el doctor que defendió “Salud para todos”, resistió una guerra cultural contra su nombre y su religión, y no le tembló la voz para condenar las guerras en Irán y Palestina, se convertirá en el primer senador musulmán. En Texas, donde los demócratas no ganan el Senado desde 1988, James Talarico, exmaestro de 36 años, quien hizo campaña contra los donantes millonarios, con su cristianismo que recuerda más a la Teología de la liberación que a los Predicadores de la prosperidad, podría ganar el Senado.

Lo nuevo no es que estos políticos de izquierda existan, sino que ahora pueden ganar. Hasta Trump ha sugerido terminar con los 3.800 millones de dólares anuales de ayuda militar a Israel (dinero que vuelve a los fabricantes de armas estadounidenses) es una vieja maniobra, pero indica que hasta el poder más reaccionario empieza a hablar el idioma de la Generación Gaza. 

Luego de la derrota, Trump hará lo que hace un buen vendedor: mientras se hunde vende su salvavidas. Como cuando Bolsonaro perdió en Brasil, mentirá que no se involucró. Es la narrativa del empresario, pero también la del religioso: si un rayo cae sobre un templo, es “una prueba divina”; si cae sobre un sindicato, es “un castigo de Dios”. La fe nunca se ajusta a los hechos; los hechos se ajustan a la fe.

La primera tentación de los demócratas triunfantes será el impeachment. Probablemente no les convenga. Destituir a un presidente requiere dos tercios del Senado, y un juicio fallido convertiría a Trump en héroe o mártir. Es más probable que, con el control de comités en el Congreso, crezca la presión para desclasificar los archivos Epstein. Si a una revelación grave se sumara la necesidad psicoanalítica de matar al padre en decadencia, el juicio político dejaría de ser impensable hasta para los republicanos.

En el frente externo, el peligro es la distracción. Washington e Israel preparan planes para reanudar los ataques contra Irán, porque cuando un gobierno pierde en casa, la solución está en victorias afuera. La guerra es la forma más antigua de cambiar de tema. También de sostener una economía que crece para unos pocos.

La verdadera batalla de 2028 no será entre demócratas y republicanos, sino dentro del Partido Demócrata. El aparato y sus donantes intentarán lo de siempre con los rebeldes: absorberlos, domesticarlos o financiar a sus rivales en las primarias. Del otro lado, el vicepresidente JD Vance (un candidato fabricado por Silicon Valley, con una biografía ficticia) o el secretario Marco Rubio (con su historial de ejecuciones sumarias en el Caribe y de niños muertos en los hospitales de Cuba), tendrán que vender otra versión de Make America Great Again, un dogma que no resiste ninguna rendición de cuentas.

El problema central no es un presidente ni un partido, sino una estructura que concentra la riqueza a un ritmo sin precedentes y la convierte en medios, plataformas, campañas y leyes. La redistribución, demonizada como socialismo, es lo que menos se discute. Algunas elecciones se pueden perder; la obscena acumulación de capital nunca está en duda.

Sin reformas profundas y sostenidas, los años 40 verán una intifada social hoy impensable, no porque los pueblos sean violentos, sino porque cuando los poderosos les cierran todas las puertas a las reformas, la justicia social encuentra sus 1789.

Los nuevos demócratas de la Generación Gaza pueden ganar una elección. Lo que no han ganado, todavía, es la oportunidad de cambiar lo que una o dos elecciones nunca cambiarán. Si no lo hacen ellos, lo hará la historia desatada, que es mucho menos amable.

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miércoles, 4 de noviembre de 2026

LOS DEMÓCRATAS TOMAN EL CONTROL TOTAL DEL CONGRESO DE EE. UU. EN UN DURO GOLPE A TRUMP.

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“DEMÓCRATAS DERROTAN A LOS REPUBLICANOS DE TRUMP EN LAS ELECCIONES INTERMEDIAS 2026 Y TOMAN EL CONTROL TOTAL DEL CONGRESO DE EE. UU. Los resultados de las elecciones de medio término castigan la gestión del presidente Los demócratas toman el control total del Congreso de EE. UU. en un duro golpe a Trump.  La derrota pone en jaque a Trump, que ya venía golpeado por la economía y la guerra con Irán. LA oposición logra una victoria histórica en las elecciones intermedias 2026 al ganar el Senado, con triunfos clave en Texas y Kansas, y recuperar la Cámara de Representantes. El Partido Demócrata logró un cambio histórico al asegurar la mayoría en el Senado tras ganar en bastiones clave como Texas y Kansas, donde el candidato azul no triunfaba desde hace décadas.

"Esta victoria, impulsada por el descontento de los electores con la administración de Donald Trump, se sumó a la recuperación de la Cámara de Representantes. Según las proyecciones de las cadenas CNN y NBC News, "la oposición sumó sus primeras victorias en las elecciones intermedias de Estados Unidos del 3 de noviembre y recuperaría el control de la Cámara de Representantes", un resultado que concluye con dos años de hegemonía republicana en el Capitolio. Durante la jornada comicial se renovaron 435 escaños parlamentarios y 35 bancas senatoriales en todo el territorio estadounidense. Aunque la contienda por la Cámara Alta mostró cifras muy disputadas en sus primeras horas, los triunfos del bloque opositor en zonas históricamente conservadoras inclinaron de forma definitiva la balanza institucional. Con este triunfo legislativo doble, el oficialismo enfrenta la recta final del mandato presidencial con un contrapeso total en el Poder Legislativo.

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Trump dijo que el partido republicano habría ganado por un “margen aplastante” si él hubiera sido candidato AFP. AFP

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LOS DEMÓCRATAS TOMAN EL CONTROL TOTAL DEL CONGRESO DE EE. UU. EN UN DURO GOLPE A TRUMP.  

Los resultados de las elecciones de medio término castigan la gestión del presidente.

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Los demócratas ganaron varios bastiones republicanos como Kansas, Texas y Carolina del Sur. La derrota pone en jaque a Trump, que ya venía golpeado por la economía y la guerra con Irán.

Por. Guido Vasallo.

Fuente. Página /12 miércoles 4 de noviembre del 2026.

Los demócratas tomaron el control de ambas cámaras este martes, según las proyecciones de los medios estadounidenses, provocando una derrota contundente de los republicanos del presidente Donald Trump en las elecciones de medio término. Después de quedarse con la mayoría en la Cámara de Representantes, los demócratas ganaron varios bastiones republicanos como Kansas, Texas, Carolina del Norte, Carolina del Sur o Iowa, con lo que podrán restringir considerablemente los poderes del presidente estadounidense durante el resto de su mandato.

En vivo. Dura derrota de Trump en las elecciones de Estados Unidos.

El partido republicano se vio visiblemente afectado por la creciente impopularidad de Trump, los efectos de sus políticas y la guerra iniciada por EE.UU. e Israel contra Irán hace más de ocho meses. En su primera reacción pasada la medianoche, Trump afirmó que el partido republicano habría ganado por un “margen aplastante” si él hubiera sido candidato.

Los demócratas festejaron en Virginia, Massachusetts, Delaware, Nueva Jersey, Rhode Island e Illinois, estados que se presentaban como victorias claras para los demócratas en su carrera por el Senado. Los republicanos retenían varios de los escaños del Senado en los que tradicionalmente se imponen, entre ellos los de Florida, Virginia Occidental, Wyoming y Tennessee. Estos comicios ponían en juego 35 escaños de la Cámara Alta, los 435 de la Cámara de Representantes y más de 30 gobernaciones estatales.

La derrota republicana en el Senado abre la puerta a un nuevo intento de destitución de Trump, tras las dos votaciones de censura que sufrió en su primer mandato (2017-2021). Trump aseguró que estaba dispuesto a convertirse en “Mr Veto” y bloquear las iniciativas legislativas de un Congreso opositor, lo que elevaría aún más la temperatura política del país.

Gabriel Puricelli, coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas, dijo en diálogo con Página/12: “Trump le hace pagar al partido republicano el alto costo de sus dos promesas incumplidas más reprochadas por sus votantes: la suba de los precios con más impacto en el consumo de los hogares y las nuevas guerras y agresiones a otros países”.


Las disputas clave en el Senado.

Los primeros resultados llegaron desde el estado sureño de Virginia, donde el senador demócrata Mark Warner, que buscaba la reelección, ganó las elecciones derrotando al republicano Bert Mizusawa con el 59 por ciento de los votos. CNN recordó que la victoria de Warner se produce en un estado con una de las mayores concentraciones de empleados federales, quienes sufrieron en carne propia las consecuencias de los recortes presupuestarios de Trump al inicio de su segundo mandato.

El senador demócrata Jon Ossoff retuvo su escaño en Georgia, un estado en el que Trump ganó en las elecciones de 2024 y que llegó a las urnas tras un récord de participación anticipada. Ossoff, el senador más joven del país y una de las figuras demócratas mencionadas como posible aspirante a la candidatura presidencial de 2028, venció al republicano Mike Collins sumando más del 65 por ciento de los votos, de acuerdo con el recuento parcial de votos.

En un resultado histórico, James Talarico se convirtió en el primer senador demócrata elegido por Texas en 38 años. La demócrata Annie Andrews ganó sorpresivamente la elección al Senado por Carolina del Sur frente a la republicana Darline Graham, según las proyecciones de las cadenas CNN y NBC News. El último demócrata que ganó una elección al Senado por ese estado del sudeste fue Firtz Hollings en 1998.

El candidato demócrata por Nuevo Hampshire al Senado, Chris Pappas, venció a su rival republicano y se convertirá en el primer hombre abiertamente gay en el Senado estadounidense. La republicana Ashley Moody ganó la banca en el Senado estadounidense que dejó Marco Rubio tras asumir como secretario de Estado del presidente Donald Trump, en una reñida contienda contra la demócrata Angie Nixon. El otro triunfo republicano, al cierre de esta edición, se daba en Virginia Occidental.

Cabe destacar también a la demócrata Gina Hinojosa, quien se convertirá en la primera gobernadora latina de Texas, poniendo fin a más de tres décadas de dominio republicano en el cargo. Por su parte el republicano Byron Donalds fue elegido nuevo gobernador de Florida tras imponerse al demócrata David Jolly, y se convertirá en el primer mandatario negro en la historia de ese estado.

Los datos preliminares de boca de urna y de voto por adelantado apuntaban a una mayor participación con respecto a 2022 en estados considerados clave para el control del Senado. Más de 60 millones de estadounidenses votaron ya por anticipado, casi 15 millones más que en las elecciones de medio mandato de 2022.

Gonzalo Fiore Viani, doctor en Relaciones Internacionales (CONICET), aseguró a este diario:

“Los primeros resultados arrojan una clara debacle en el ala trumpista del partido republicano. Los demócratas están logrando un verdadero tsunami azul. Todo indica que serán dos años complejos para lo que queda de la administración Trump”. Según Fiore Viani “va a haber una reorganización dentro del propio partido republicano”, mientras que “los posicionamientos internacionales de EE. UU. también se encuentran en crisis”.


Trump en el centro del ring.

A medida que se cierran las urnas y el optimismo republicano flaquea, los funcionarios de la Casa Blanca insisten en que Trump no interferirá en las elecciones declarando la ley marcial ni instando a los funcionarios a no certificar los resultados electorales. Trump trató de movilizar a su base con más de dos docenas de actos de campaña desde principios de octubre, la gran mayoría en estados en los que ganó fácilmente en 2024, lo que pone de relieve hasta qué punto los republicanos estaban a la defensiva.

Las encuestas de opinión muestran que lo que más preocupa a los votantes es la economía hogareña y que desaprueban la gestión de Trump en este tema, después de que su política arancelaria y su decisión de atacar Irán en febrero aumentaran los costos dentro del país. Los candidatos republicanos, por su parte, tuvieron dificultades para distanciarse de un presidente que exige lealtad y rara vez reconoce sus errores.

Trump enfrenta el peor índice de popularidad de un presidente a medio mandato, con cerca de un 70 por ciento de desaprobación. El 53 por ciento de los votantes latinos se declararon “extremadamente motivados” para acudir a las urnas, una suba considerable si se compara con el 41 por ciento de hace cuatro años, según el centro de estudios Pew. Trump ganó casi la mitad de esos votos en 2024. Ahora solo el 24 por ciento de los votantes de esa importante minoría aprueba su gestión de gobierno. “Va camino de perder todo lo ganado entre los latinos en 2022 como consecuencia de las deportaciones masivas indiscriminadas”, remarcó Puricelli a este diario.

La posible reacción de Trump.

Una Cámara de Representantes o un Senado demócratas podrán iniciar investigaciones sobre los “negocios en beneficio propio” —según los demócratas— en el gobierno de Trump y exigir concesiones para aprobar leyes. Un Senado demócrata también tendrá el poder de bloquear los nombramientos de Trump, incluidas las candidaturas a la Corte Suprema de Estados Unidos si surgieran vacantes.

Según una encuesta del Instituto de Estudios Gubernamentales de la UC Berkeley, el 63 por ciento de los votantes del estado de California, bastión demócrata, temen que el gobierno de Trump intente frenar el recuento de votos tras las elecciones de este martes. ¿El republicano tiene algún margen para volver a agitar el fantasma del fraude o las irregularidades si se confirma una derrota contundente?

“No tiene margen en los hechos”, aseguró Puricelli, aunque, agrega, “alguien que no aceptó aún haber perdido la presidencial del 2020 es probable que cuestione todo. No hay que olvidar que el movimiento MAGA pasó los últimos seis años ubicando leales en juntas electorales, secretarías de estado y otros organismos estaduales encargados de certificar resultados electorales. Ningún grupo político invierte tanto tiempo y esfuerzo en acumular semejante poder de fuego si no está dispuesto a usarlo”.

Trump recibió el martes por la noche a miembros del gabinete y asesores políticos en el Salón Este de la Casa Blanca, para seguir de cerca los resultados. Su humor no parecía ser el mejor, ya que arremetió contra Fox News por una encuesta sobre las elecciones de medio mandato en las que vio “un ataque premeditado” contra sus políticas. La encuesta de la cadena, cercana a Trump, mostraba que el 87 por ciento de los ciudadanos consultados estaban preocupados por el precio de los combustibles y un 68 por ciento desaprobaba la gestión presidencial.

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