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“Adiós al multilateralismo. En su intervención en
el Foro Económico Mundial de Davos, el primer ministro
canadiense Mark Carney describió el final del multilateralismo como una
ruptura y no como una crisis pasajera: es que cuando la economía
se convierte en arma, la política deja de fingir. Mark Carney se
animó a decir algo que en los foros globales se evita: el mundo ya
no está cambiando de fase, está rompiéndose. dejó una frase
que resume la época: si no te sientas a la mesa, acabas en
el menú. Mientras, las potencias intermedias —ni imperios ni
satélites— empiezan a moverse juntas porque negociar en solitario
frente a un hegemón es aceptar las condiciones del más grande.
“Mientras,
han aumentado los ataques a buques en el estrecho de Ormuz, e Irán ha
advertido que no dejará pasar el petróleo de EE. UU. e Israel. La subida
del precio del petróleo continúa y EE. UU. aún no ha logrado
apoderarse de él. Ante esta situación, la Agencia Internacional de Energía ha
decidido librar 400 millones de barriles, en lo que es la mayor
intervención de la reserva de petróleo conocida hasta la fecha. Recapitulemos: Mark
Carney subió al atril para decir algo que en los foros globales se
evita y que los gobernantes del norte no quieren oír: el mundo ya no
está cambiando de fase, está rompiéndose.
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Fuentes: CLAE - Rebelión / Imagen: Columnas de humo se levantan desde la Torre Azadi en Teherán, después de un bombardeo israelí-estadounidense [AFP].
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EL ASESINATO DEL MULTILATERALISMO.
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Por Aram Aharonian | 12/03/2026 | Opinión.
Fuente. Revista Rebelión jueves 12 de marzo del 2026.
La presidenta de la Comisión Europea,
Ursula von der Leyen,
ha vuelto a ser noticia al recular y afirmar que la UE «siempre respetará el
derecho internacional». Por su parte, el presidente de Estados Unidos,
Donald Trump, sigue insistiendo en que la guerra acabará cuando él lo
diga, pese a que el conflicto se está alargando demasiado.
Sí, son tiempos de la posverdad,
las fake news y el periodismo en tiempo real que se ha convertido
en una fábrica de noticias falsas y desinformación, en manos
de grandes conglomerados empresariales que siguen el paso de los dirigentes de
sus países (entre otras cosas para poder sobrevivir). Sí,
son tiempos finales del multilateralismo y se está armando el coronamiento
de Donald, el hegemón.
Las redes sociales están llenas de
bromas sobre los comunicados
vacíos con los que la Unión Europea responde a las crisis mundiales que
se suceden con ritmo frenético en la era Trump 2.0. El ataque
estadounidense-israelí contra Irán también motivó una serie de reuniones
sin conclusiones concretas y comunicados llenos de hipocresía.
Pero el premio a la más caradura se lo
llevó la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, que mientras callaba ante la
agresión inicial de Washington y Tel Aviv contra Irán,
obviamente ilegal, en la que asesinaron al Jefe de Estado y bombardearon
ciudades, calificaba de «inaceptables» las represalias defensivas
iraníes.
Fue la enésima muestra de la sumisión
de Von der Leyen a
las aventuras imperialistas de Donald Trump y Benjamín Netanyahu, que se
reprodujo con diversos matices en las principales capitales
europeas.
Ambos parecen olvidar que Trump lanzó su ataque cuando el gobierno
iraní había aceptado importantes concesiones en las negociaciones
destinadas a parar su programa nuclear, según explicó el
ministro de Exteriores de Omán, que hizo de mediador.
También olvida que Trump ya dinamitó durante su primer mandato el
acuerdo con Teherán para evitar que adquiriese armas nucleares
(impulsado en buena medida por Europa), sin que los líderes
europeos moviesen un dedo para reactivar la vía diplomática.
Gaza, Venezuela, Cuba… e Irán.
En nombre de la democracia -quizás- el canciller alemán,
Friedrich Merz, aprovechó su reunión con Trump en la Casa Blanca
pocos días después del inicio de los bombardeos para manifestar su
«sintonía» con el objetivo de derribar el régimen iraní, una de las cambiantes
justificaciones con las que el republicano ha defendido su nueva guerra. Merz
renunció a «sermonear» a Trump (es decir, a defender la legalidad
internacional).
Igual que el presidente polaco, Karol
Nawrocki, Merz ha
apoyado el ataque ilegal aduciendo que Irán es una amenaza a la seguridad
internacional por su empeño en adquirir armas nucleares. ¿Será
más peligrosa la amenaza de usar una bomba atómica en manos de un ayatolá que
en las de Trump?
Mientras la maquinaria
propagandística de Trump queda atrapada (Fox News es descubierta por
imágenes falsas, Alexandria Ocasio-Cortez critica a los medios corporativos,
Anthropic demanda al régimen), el primer ministro británico, Keir
Starmer, se ha mostrado fiel a la volubilidad que le caracteriza.
Mientras el Pentágono mantenga más de doscientas bases,
decenas de miles de militares y armas nucleares en Europa, la autonomía
estratégica será una quimera, ya de por sí vapuleada por la compra
masiva de armamento a Estados Unidos, otro elemento clave de dependencia.
Su gobierno denegó la utilización de
su base en Diego García
(océano Índico) para los primeros bombardeos, por las dudas sobre la legalidad
del ataque, pero después abrieron las puertas a los aviones
estadounidenses. Demasiado tarde para Trump, que se mostró «muy
decepcionado» con Starmer por su retraso en el cumplimiento de sus
deseos.
Emmanuel Macron, consciente del
antiamericanismo
arraigado en la sociedad francesa, ha intentado hacer equilibrio,
pero trastabilla demasiado. Hay que reconocer que fue uno de los
pocos líderes europeos, junto al español Pedro Sánchez, en señalar
explícitamente que la guerra de Trump y Netanyahu «está fuera del
Derecho internacional». Pero -hete aquí siempre hay un pero–
a la vez ha permitido el uso de bases francesas para la ofensiva.
Macron, que se enfrenta a unas elecciones municipales
con malas perspectivas, ha intentado tapar la incoherencia
de su posicionamiento anunciando un incremento del
armamento nuclear francés y ofreciendo ampliar su paraguas nuclear a
otros países europeos.
Para Pablo Castaño, del diario
español Público,
es el clásico recurso al belicismo para tapar las vergüenzas, al
que se están haciendo adictos los líderes más impopulares de Europa.
Los mismos que reivindican el derecho internacional para defender a Ucrania,
pero lo olvidan en Gaza, Venezuela o Irán. Recuerda que en enero pareció
que la amenaza directa de Trump de apropiarse de Groenlandia consiguió
convencer a las élites europeas de que Estados Unidos ya no es un aliado,
sino un rival que se puede convertir rápidamente en enemigo.
En esa ocasión, recordemos, el Parlamento Europeo suspendió el humillante acuerdo comercial impuesto por Trump a Von der Leyen en julio de 2025 y la UE respondió de forma conjunta a la enésima ronda de amenazas comerciales del estadounidense. Sin embargo, la aquiescencia al secuestro de Nicolás Maduro y la cacofonía tras el bombardeo de Irán confirman que Europa sigue oscilando entre el desconcierto y la sumisión al intervencionismo imperialistas de Trump, añade Castaño.
Adiós al multilateralismo.
En su intervención en el Foro
Económico Mundial de Davos,
el primer ministro canadiense Mark Carney describió el final del
multilateralismo como una ruptura y no como una crisis pasajera:
es que cuando la economía se convierte en arma, la política deja de fingir.
Mark Carney se animó a decir algo que en los foros globales se
evita: el mundo ya no está cambiando de fase, está
rompiéndose. dejó una frase que resume la época: si
no te sientas a la mesa, acabas en el menú. Mientras, las
potencias intermedias —ni imperios ni satélites— empiezan a moverse
juntas porque negociar en solitario frente a un hegemón es aceptar
las condiciones del más grande.
Mientras, han aumentado los ataques a
buques en el estrecho de Ormuz, e Irán
ha advertido que no dejará pasar el petróleo de EE. UU. e Israel. La subida
del precio del petróleo continúa y EE. UU. aún no ha logrado
apoderarse de él. Ante esta situación, la Agencia Internacional de Energía ha
decidido librar 400 millones de barriles, en lo que es la mayor
intervención de la reserva de petróleo conocida hasta la fecha.
Recapitulemos: Mark Carney subió al atril para decir algo
que en los foros globales se evita y que los gobernantes del norte no quieren
oír: el mundo ya no está cambiando de fase, está rompiéndose.
Aram Aharonian: Periodista y
comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur.
Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el
Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)
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