miércoles, 12 de agosto de 2026

EL MANIFIESTO DE NUEVE CIENTÍFICOS SOBRE UN PLANETA QUE YA NO PUEDE MÁS.

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“La atmósfera. Los océanos. El conocimiento. El agua. El código genético de la vida. Los comunes no son una reliquia medieval. Son el marco jurídico, económico y ético para la supervivencia en el siglo XXI. Por todo ello, o seguimos por la senda actual de degradación ecológica, fragmentación social y erosión democrática, o forjamos un nuevo paradigma que alinee los sistemas humanos con nuestra naturaleza social y los límites del planeta. No es una elección entre economía y ecología. No es una elección entre crecimiento y bienestar. Es una elección entre seguir fingiendo que somos máquinas de consumir en un planeta infinito, o aceptar por fin que somos criaturas sociales, vulnerables, interdependientes, viviendo en un mundo finito que nos necesita tanto como nosotros a él. El periodo 2026-2030, dicen los autores, es la ventana. Evaluar los ODS, construir el marco post-2030 mediante procesos deliberativos a múltiples escalas. A partir de 2031, implementar. Adaptar. Corregir. Aprender.

“No es un plan quinquenal. Es un acto de fe colectiva. Hay algo en este artículo que trasciende lo académico. Quizá sea la honestidad brutal con la que nombra el sufrimiento: la soledad, la ansiedad de estatus, el trabajo vacío, la tierra envenenada. Quizá sea la ternura con la que recuerda que evolucionamos para cuidarnos unos a otros, y que cada política que ignora ese hecho es una pequeña violencia cotidiana. O quizá sea simplemente que, por primera vez en mucho tiempo, un grupo de científicos de primer nivel se atreve a decir, con datos y con citas, lo que mucha gente siente, pero no sabe articular: que este sistema no está diseñado para que seamos felices. Que no estamos locos por querer otra cosa. Que otra cosa es posible. Y que es urgente. Nueve firmas. Una revista médica. Un planeta al borde. Y una pregunta que ya no podemos esquivar: ¿Qué vamos a hacer con el tiempo que nos queda?

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Fuentes: Rebelión.

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EL MANIFIESTO DE NUEVE CIENTÍFICOS SOBRE UN PLANETA QUE YA NO PUEDE MÁS.

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Por J. Luis Carpintero | 12/08/2026 | Ecología social.

Fuentes Revista Rebelión miércoles 12 de agosto del 2026.

Hay artículos que informan, pero el que firman Kate Pickett, Robert Costanza y siete colegas más, es una petición de auxilio escrita con datos, con evidencia, con la desesperación contenida de quien ve el reloj acercarse a medianoche y decide, por fin, decir la verdad en voz alta.

En mayo de 2025 nueve expertos —epidemiólogos, economistas ecológicos, psicólogos sociales, defensores de los derechos de la naturaleza— se encerraron durante tres días para deliberar sobre ¿Qué viene después de 2030?

Lo que encontraron fue devastador. Solo el 17% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible van por buen camino. No el 50%. No el 70%. El 17%. Una cifra que no es un fracaso logístico: es una sentencia. Es la prueba de que no estamos ante un problema de implementación, sino ante una contradicción estructural tan profunda como el cimiento mismo sobre el que se construyó la idea moderna de «progreso».

Hemos cruzado ya seis de los nueve límites planetarios, los. umbrales que, según la ciencia, no conviene superar si queremos mantener condiciones seguras para la vida humana en la Tierra.

(1-Cambio climático; 2-Integridad de la biosfera (pérdida de biodiversidad y degradación de funciones biológicas), 3-Cambio en el uso del suelo, 4- Alteración del ciclo del nitrógeno; 5-Alteración del ciclo del fósforo; 6-Uso de agua dulce; 7-Cambio atmosférico (p. ej., aerosoles y otros componentes que afectan la química/temperatura del aire); 8-Carga de aerosoles (a menudo se trata como parte del “cambio atmosférico” en formulaciones); Y 9-Entidades nuevas (contaminantes químicos y materiales “nuevos” no naturales de forma amplia, como plásticos persistentes, PFAS, etc.)

 El clima se está desestabilizando, la biosfera se desangra, y los ciclos del nitrógeno y el fósforo están rotos.

Mientras tanto, una de cada ocho personas en el mundo sufre un trastorno de salud mental, la soledad se ha convertido en epidemia, y miles de millones siguen excluidos de una vida digna.

Los expertos indican que estas crisis no son accidentes paralelos, sino manifestaciones interconectadas de un sistema que entendió mal qué somos como especie y qué necesitamos para vivir, nos enfrentan a lo que nos han contado: un cuento falso sobre quiénes somos.

Durante décadas, el modelo del homo economicus —ese ser racional, egoísta, consumidor compulsivo, obsesionado con maximizar su utilidad individual— ha dictado políticas económicas, diseños institucionales y hasta la forma en que nos miramos unos a otros. Nos dijeron que la competencia era nuestra esencia. Que el mercado era el espejo fiel de nuestra naturaleza.



Y es mentira.

La biología evolutiva, la neurociencia, la antropología, la psicología social se unen en ese escrito para explicar que el ser humano evolucionó para cooperar, para cuidar, para pertenecer. Nuestros cerebros desarrollaron circuitos neuronales especializados para la conexión social. La cooperación activa nuestros sistemas de recompensa con más fuerza que el interés propio. Porque no somos lobos solitarios disfrazados de consumidores, somos animales sociales cuya supervivencia dependió, durante milenios, del vínculo, del compartir, de la comunidad.

Lo que Pickett y sus colegas llaman «desajuste adaptativo» es, en el fondo, una tragedia silenciosa: hemos obligado a criaturas diseñadas para la ternura y la reciprocidad a vivir dentro de estructuras que premian la competencia feroz y el estatus. Y el resultado está a la vista: ansiedad crónica, adicciones, depresión, sociedades fracturadas.

Hay algo profundamente humano —casi tierno— en esta constatación. Como si la ciencia, por fin, nos estuviera diciendo: «No estás roto. El sistema en el que vives es el que está roto.»

El artículo dedica una sección entera a desmontar la idolatría del Producto Interior Bruto, y lo hace recordando que no debemos confundir crecimiento económico con bienestar, que nuestra herramienta de medición de crecimiento, el PIB, suma como «positivo» la tala de un bosque, el derrame de petróleo que exige limpieza, la construcción de una cárcel. Y resta —o mejor dicho, ignora— el cuidado no remunerado de una madre, la polinización de las abejas, la confianza entre vecinos, la belleza de un río limpio. Es un termómetro que mide la fiebre y la llama salud.

Frente a esto, el artículo recoge las semillas de esperanza que ya germinan: Bután con su Felicidad Nacional Bruta, Nueva Zelanda con su primer Presupuesto de Bienestar en 2019, la alianza de Gobiernos de Escocia, Gales, Islandia, Finlandia y Nueva Zelanda reorientando sus políticas hacia lo que realmente importa. No son utopías. Son políticas públicas. Están ocurriendo. Ahora.

El corazón analítico del texto propone tres transformaciones sistémicas que se refuerzan mutuamente. No son recetas técnicas. Son, en esencia, actos de rehumanización.



1. Democracia deliberativa: devolver la voz a quienes la perdieron

El artículo cita el estudio de Gilens y Page sobre 1.779 decisiones políticas en EE. UU.: las élites económicas y los grupos empresariales influyen sustancialmente en las políticas; los ciudadanos comunes, prácticamente no tienen influencia independiente. La palabra «democracia» se vacía cuando el poder real reside en quien puede pagar un lobista.

Frente a esa plutocracia disfrazada, los autores proponen las asambleas ciudadanas: cuerpos de personas elegidas por sorteo que deliberan informadas, libres de la presión de campañas, donantes y encuestas. Irlanda resolvió el aborto tras décadas de bloqueo. Francia produjo 149 medidas climáticas con 150 ciudadanos elegidos al azar, en Bélgica, la comunidad germanófona. Donde desde 2019, su Parlamento estableció un consejo ciudadano permanente (formado por ciudadanos sorteados) que organiza asambleas ciudadanas y da seguimiento a recomendaciones.

Son ejemplos de confianza en la gente común, de creer que, con información y espacio para escucharse, las personas pueden decidir mejor que los intereses concentrados. Es una apuesta por la inteligencia colectiva, por la razón entendida como empresa social, como negociación cooperativa, no como arma de guerra retórica.

Y Pickett y colaboradores se atreven a soñar en grande, en una asamblea ciudadana global que alimente el marco post-2030. No como sustituto de la ONU, sino como su conciencia. Como la voz de los miles de millones que nunca tuvieron silla en la mesa.

Plantean trabajar por la democracia económica, de forma que el trabajo vuelva a tener alma, pues solo el 21% de los trabajadores del mundo se siente comprometido con su empleo. Veintiuno por ciento. El resto va cada mañana a un lugar donde su humanidad se reduce a una transacción: horas por dinero, esfuerzo por supervivencia, vida por salario.

Para ello proponen empresas de propiedad y gestión democrática: cooperativas, empresas de empleados, organizaciones donde quien trabaja decide. Y no es romanticismo, ya que los metaanálisis muestran que estas firmas son más productivas, más innovadoras, más resilientes en las crisis., por ejemplo, en nuestro país Mondragón emplea a más de 80.000 trabajadores-propietarios, o en Italia, la Emilia-Romagna genera cerca del 30% de su PIB en redes cooperativas.

Esto nos lleva a que cuando la actividad económica la gobiernan quienes tienen un compromiso a largo plazo con sus comunidades, y no accionistas lejanos buscando rendimientos trimestrales, las decisiones se alinean naturalmente con la protección del entorno. La democracia económica no es solo justicia laboral. Es ecología.

Pero también nos hablan de despojo. Como ocurre cuando existen 3.200 millones de personas afectadas por la degradación del suelo, o de los 1.600 a 3.000 millones que carecen de vivienda adecuada, no porque falte espacio, sino porque la distribución está rota. Del 60% de la tierra africana bajo tenencia consuetudinaria que los marcos legales no reconocen, dejándola expuesta al acaparamiento.

Pero también nos hablan de reencuentro. De los pueblos indígenas que siempre supierony la ciencia ahora confirma— que el valor de la tierra trasciende cualquier precio de mercado. De los servicios ecosistémicos invisibles: la purificación del agua, la captura de carbono, la polinización. De la capacidad evolutiva del cuerpo humano para detectar alimentos nutritivos cuando está conectado con paisajes diversos, una capacidad que la industrialización alimentaria ha atrofiado.

La justicia territorial, plantean, exige pasar de la lógica de propiedad y extracción a la de custodia y reciprocidad. No somos dueños de la tierra. Somos parte de ella. Y ella, de nosotros.

El concepto de los comunes atraviesa el texto como un hilo dorado. De Ostrom a Barnes, de los derechos del río Whanganui en Nueva Zelanda a la propuesta de tipificar el ecocidio como delito internacional, el artículo traza una genealogía de la idea más radical y antigua de la humanidad: hay cosas que no pueden ser de nadie porque son de todos.


La atmósfera. Los océanos. El conocimiento. El agua. El código genético de la vida. Los comunes no son una reliquia medieval. Son el marco jurídico, económico y ético para la supervivencia en el siglo XXI.

Por todo ello, o seguimos por la senda actual de degradación ecológica, fragmentación social y erosión democrática, o forjamos un nuevo paradigma que alinee los sistemas humanos con nuestra naturaleza social y los límites del planeta.

No es una elección entre economía y ecología. No es una elección entre crecimiento y bienestar. Es una elección entre seguir fingiendo que somos máquinas de consumir en un planeta infinito, o aceptar por fin que somos criaturas sociales, vulnerables, interdependientes, viviendo en un mundo finito que nos necesita tanto como nosotros a él.

El periodo 2026-2030, dicen los autores, es la ventana. Evaluar los ODS, construir el marco post-2030 mediante procesos deliberativos a múltiples escalas. A partir de 2031, implementar. Adaptar. Corregir. Aprender.

No es un plan quinquenal. Es un acto de fe colectiva.

Hay algo en este artículo que trasciende lo académico. Quizá sea la honestidad brutal con la que nombra el sufrimiento: la soledad, la ansiedad de estatus, el trabajo vacío, la tierra envenenada. Quizá sea la ternura con la que recuerda que evolucionamos para cuidarnos unos a otros, y que cada política que ignora ese hecho es una pequeña violencia cotidiana.

O quizá sea simplemente que, por primera vez en mucho tiempo, un grupo de científicos de primer nivel se atreve a decir, con datos y con citas, lo que mucha gente siente, pero no sabe articular: que este sistema no está diseñado para que seamos felices. Que no estamos locos por querer otra cosa. Que otra cosa es posible. Y que es urgente.

Nueve firmas. Una revista médica. Un planeta al borde. Y una pregunta que ya no podemos esquivar: ¿Qué vamos a hacer con el tiempo que nos queda?

– Pickett, K.E., Costanza, R., De Vogli, R., Kubiszewski, I., McGlade, J., Mortensen, L.F., Ragnasdottir, K.V., Wallis, S. y Wilkinson, R.G. «Wellbeing for people and the planet: how to value everyone and everything on a thriving planet beyond 2030.»The Lancet Planetary Health, vol. 10, 101475. 2026.

J Luis Carpintero Avellaneda. Profesional sanitario jubilado y exprofesor de la UMA.

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martes, 11 de agosto de 2026

EL SUR DE EUROPA EN LLAMAS: UN CAPITALISMO PIRÓMANO. *****

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"En el sur de Europa, además del calentamiento acelerado del clima, los indicadores globales como El Niño-Oscilación Austral (ENSO), que afecta más directamente al Pacífico tropical, pero influye en la circulación atmosférica global, sobre todo en la NAO (Oscilación del Atlántico Norte), parecen desempeñar un papel agravante. En su fase negativa (presiones por debajo de lo normal en el Atlántico norte central y por encima de lo normal en las latitudes más altas), esta última suele provocar veranos más calurosos y secos en el sur de Europa. La combinación de estos factores pone especialmente a la Península Ibérica en una situación crítica. De hecho, en el periodo 1981-2010, de media, tuvo menos de diez días de verano con condiciones meteorológicas extremas, especialmente propicias para los incendios, frente a más de 25 en la última década.

"Ahora, la propensión climática a los incendios supera con creces los recursos de los que disponen los Estados europeos para hacerles frente, y esto está ocurriendo mucho más rápido de lo que se había previsto. Según El Garroussi et al., las previsiones climáticas disponibles para el sur de Europa apuntan a una probabilidad de incendio del 50 % en las zonas más expuestas (frente al 5 % actual), lo que condena, a corto y medio plazo, a la Península Ibérica, el sur de Francia, Italia y los Balcanes a catástrofes de unas proporciones que hoy por hoy aún son inimaginables. Para hacerles frente, tenemos que intensificar, por supuesto, la lucha contra el calentamiento global, aunque los próximos mega incendios ya estén programados. También es urgente romper con una ordenación del territorio guiada por el beneficio privado y combatir la especulación inmobiliaria. De momento, es fundamental reforzar a lo grande la prevención y los medios para combatir los mega incendios, y convertirlos en una prioridad absoluta de las políticas públicas.

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Fuentes: Viento sur.

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EL SUR DE EUROPA EN LLAMAS:

UN CAPITALISMO PIRÓMANO.

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Por Jean Batou | 11/08/2026 | Ecología social

Fuentes. Revistas Rebelión martes 11 de agosto del 2026.

Hasta mediados de la década de 2010, las medidas de prevención y lucha contra los incendios habían logrado contener, como podían, el avance de los incendios en la Europa mediterránea. Desde entonces, los frenos se han soltado de un solo golpe y el sur del Viejo Continente va a toda velocidad hacia un incendio aterrador. Pero ¿quiénes son los responsables de una catástrofe que no deja de empeorar? Ante todo, claro, la aceleración del calentamiento global; después, una ordenación del territorio guiada cada vez más exclusivamente por el beneficio privado; y, por último, unas medidas de prevención y unos medios de lucha notoriamente insuficientes.

«Los incendios forestales se cuentan entre los riesgos naturales más destructivos a escala mundial, con graves repercusiones medioambientales, económicas y sociales», señalan Sarah et al. en Scientific Reports, el 26 de julio de 2026.

Este equipo de investigación también señala que el sur de Europa, sobre todo España e Italia, había experimentado un descenso constante en la incidencia de estos incendios incontrolables desde principios de los años 80, gracias a las medidas de prevención adoptadas, pero que la tendencia se invirtió claramente a partir de mediados de la década de 2010. De hecho, todas las medidas que se han ido poniendo en marcha desde hace unos cuarenta años han resultado cada vez más ineficaces ante la evolución de los riesgos.

Incendios gigantes cada vez más destructivos.

Si nos centramos en los cinco países más expuestos –Francia, Grecia, Italia, España y Portugal– entre 2008 y 2014, la extensión de las superficies arrasadas por el fuego se mantuvo relativamente estable, en unas 250000 hectáreas al año [en el gráfico de abajo, para eliminar las variaciones anuales, los valores de cada año corresponden a la media de los cinco años que lo rodean; por ejemplo, el valor de 2008 representa la media de los años 2006-2010]. En cambio, esta superficie no ha dejado de aumentar desde 2015. Siguiendo con las medias móviles de cinco años, de 2015 a 2020 las superficies quemadas superaron las 300000 ha al año; alcanzaron las 360000 ha en 2021, 380000 ha en 2022, 505000 ha en 2023 y 570000 en 2024 La última cifra disponible solo para el año 2025 es de 841000 ha y probablemente será del mismo orden, o incluso superior, para 2026.


Territorios destruidos por el fuego en Francia, Grecia, Italia, España y Portugal, 2009-2024 (medias móviles de 5 años centradas en el año mencionado)

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Desde el punto de vista medioambiental, una hectárea en llamas libera entre 60 y 150 toneladas de CO₂ a la atmósfera, según el tipo de vegetación que se queme, a lo que hay que sumar una cierta cantidad de metano y óxido nitroso.

Así, las más de un millón de hectáreas quemadas en la Unión Europea en 2025 seguramente han generado entre 60 y 150 millones de toneladas de CO₂, lo que equivale al 10-25 % de las emisiones de los coches particulares.

En el plano económico y social, hay que sumar, obviamente, los costes inmediatos de la lucha contra el fuego, las obras de restauración necesarias (edificios, equipamientos, cultivos, etc.) y las pérdidas de ingresos relacionadas con los días de trabajo y los ingresos turísticos perdidos, entre otras cosas. Así, en 2025, a escala de la UE, se esfumaron entre 3000 y 8000 millones de euros, lo que equivale a la mitad del presupuesto de la ciudad de París, y eso sin contar los efectos a largo plazo de estos incendios gigantescos, que son muy difíciles de medir, sobre todo en cuanto a la destrucción de ecosistemas que tardan mucho en recuperarse (desaparición de especies animales y vegetales, alteración del ciclo del agua, cambio de los ecosistemas forestales a otros con menos vegetación, etc.).

Los incendios forestales también se cobran vidas: 13 muertos en el mega incendio de Los Gallardos, en Andalucía, el pasado 12 de julio (66 muertos en el mega incendio de Pedrógão Grande, en Portugal, en 2017). A esto hay que sumar los heridos y las víctimas con problemas de salud a medio y largo plazo a causa de los incendios. De hecho, el humo contiene partículas finas PM 2,5, que penetran en los pulmones y, en parte, pasan al torrente sanguíneo, a las que se suman, entre otras cosas, el ozono, el monóxido de carbono y diversos compuestos orgánicos tóxicos.


Las causas de los incendios y cómo combatirlos.

En Francia, las estadísticas atribuyen el 90 % de los focos de incendio a causas humanas: el 35 % está relacionado con actividades económicas, el 25 % con actos malintencionados, el 15 % con actividades de ocio y el 15 % con accidentes (transporte, infraestructuras, etc.). En este sentido, la prevención juega un papel importante. Explica en parte la disminución de los incendios forestales en Europa desde los años 80 hasta mediados de la década de 2010.

La detección rápida de los focos de incendio, que permite una intervención más eficaz, es un aspecto esencial para frenar la propagación de los incendios. Se basa en la observación humana, las redes de cámaras instaladas en las zonas de riesgo y las observaciones mediante drones o satélites. Sin embargo, la rápida actuación de los bomberos depende en gran medida de la morfología del terreno y de los medios de que disponen, sobre todo los medios aéreos y la disponibilidad de grandes reservas de agua en las cercanías, que se reducen con las sequías.

Ya hemos hablado de la prevención en lo que respecta al inicio de los incendios, pero la ordenación del territorio también juega un papel clave para frenar su propagación: creación de franjas cortafuegos alrededor de las viviendas y las infraestructuras, donde la cantidad y la continuidad de la vegetación se reducen considerablemente (y requieren un mantenimiento constante); el mantenimiento de un paisaje en mosaico (con usos alternados); el apoyo al pastoreo extensivo; y una gestión forestal que favorezca la diversidad de especies y el mantenimiento de un ecosistema húmedo. Todas estas medidas van en contra de una ordenación del territorio guiada por el beneficio privado.

En Francia, la Confédération paysanne denuncia…

Desde hace varias décadas, una parte del bosque francés se gestiona siguiendo una lógica de producción industrial. Se han desarrollado masas forestales muy homogéneas, a menudo compuestas por coníferas de crecimiento rápido, para satisfacer las necesidades de la industria maderera.

Hoy en día, casi la mitad de las masas forestales francesas están formadas por una sola especie. Las plantaciones forestales suman unos 2,1 millones de hectáreas, de las cuales casi el 80 % son de coníferas.



El problema no son las coníferas en sí mismas. El pino marítimo, el douglas o la pícea tienen su lugar según la zona. El problema surge cuando se sustituyen bosques diversos por masas forestales uniformes, a veces en superficies muy extensas.

Los científicos demuestran que los bosques mixtos suelen ser más resistentes a las sequías, las enfermedades y los fenómenos climáticos extremos. Almacenan mejor el agua, aportan más frescor y suelen ser más resistentes a los incendios.

Otro tema que merece un debate en profundidad: las talas a ras.

Según un estudio de la asociación Canopée, el 87 % de los proyectos financiados por el plan «France Relance» se referían a talas a ras, con replantaciones mayoritariamente en monocultivo. Estas conclusiones son cuestionadas por una parte del sector, pero plantean dudas sobre el uso del dinero público y sobre el modelo forestal que queremos fomentar.

A esto se suman sequías cada vez más largas, olas de calor más frecuentes y vientos violentos. El cambio climático es una realidad. Pero la forma en que gestionamos nuestros bosques lo es igualmente.

Ya no podemos limitarnos a decir que «es culpa del clima». El clima aumenta el riesgo. Nuestras decisiones de ordenación del territorio pueden agravarlo… o limitarlo.

En cuanto a los medios de lucha contra el fuego, los equipos aéreos desempeñan un papel esencial. Sin embargo, los aviones (el Canadair CL-415 y los nuevos DHC-515, que aún no están en servicio) los fabrica la empresa canadiense De Havilland en cantidades limitadas. Los costes de adquisición, mantenimiento y formación de las tripulaciones también son muy elevados para un uso exclusivamente estacional. Los helicópteros cisterna, más eficaces por la noche, son también más versátiles, pero suelen transportar menos agua (4 toneladas en lugar de 6,1 toneladas) y tardan más en recargarse.



Subida de las temperaturas, El Niño y la carrera hacia la catástrofe.

La expansión de los focos de incendio depende en parte de una variable socioeconómica de gran peso: la concentración de las actividades agrícolas y ganaderas en las zonas más rentables y el abandono de las zonas marginales. Según un estudio del Centro Comn de Investigación de la Comisión Europea de 2018,ún de Investigación de la Comisión Europea de 2018, más de 20 millones de hectáreas de tierras agrícolas corren un alto riesgo de abandono de aquí a 2030, sobre todo en España, Portugal, Grecia y el sur de Francia.

Esta tendencia reduce en la misma medida la alternancia entre campos de cultivo, pastos, olivares, viñedos, huertos, bosques y pueblos, un paisaje discontinuo que no favorece la propagación de los incendios.

Pero, sobre todo, desde 2015, el cambio climático juega un papel decisivo, sobre todo en Europa, un continente que se está calentando, de media, el doble de rápido que el resto de la superficie terrestre. Según Feron et al., ya citados,

en amplias zonas de la Península Ibérica, Francia, Italia y Grecia, el número de días de verano con condiciones extremas que favorecen los incendios se ha más que duplicado entre 1981 y 2025 (…) En el sur de España, el sur de Francia y la mayor parte de Italia, las temperaturas fueron, de media, hasta 2 °C más altas entre 2016 y 2025 en comparación con la media a largo plazo.

En el sur de Europa, además del calentamiento acelerado del clima, los indicadores globales como El Niño-Oscilación Austral (ENSO), que afecta más directamente al Pacífico tropical, pero influye en la circulación atmosférica global, sobre todo en la NAO (Oscilación del Atlántico Norte), parecen desempeñar un papel agravante. En su fase negativa (presiones por debajo de lo normal en el Atlántico norte central y por encima de lo normal en las latitudes más altas), esta última suele provocar veranos más calurosos y secos en el sur de Europa. La combinación de estos factores pone especialmente a la Península Ibérica en una situación crítica. De hecho, en el periodo 1981-2010, de media, tuvo menos de diez días de verano con condiciones meteorológicas extremas, especialmente propicias para los incendios, frente a más de 25 en la última década.

Ahora, la propensión climática a los incendios supera con creces los recursos de los que disponen los Estados europeos para hacerles frente, y esto está ocurriendo mucho más rápido de lo que se había previsto. Según El Garroussi et al., las previsiones climáticas disponibles para el sur de Europa apuntan a una probabilidad de incendio del 50 % en las zonas más expuestas (frente al 5 % actual), lo que condena, a corto y medio plazo, a la Península Ibérica, el sur de Francia, Italia y los Balcanes a catástrofes de unas proporciones que hoy por hoy aún son inimaginables.

Para hacerles frente, tenemos que intensificar, por supuesto, la lucha contra el calentamiento global, aunque los próximos mega incendios ya estén programados. También es urgente romper con una ordenación del territorio guiada por el beneficio privado y combatir la especulación inmobiliaria.

De momento, es fundamental reforzar a lo grande la prevención y los medios para combatir los mega incendios, y convertirlos en una prioridad absoluta de las políticas públicas.

Texto original: Marx21

Traducción: viento sur

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lunes, 10 de agosto de 2026

MÉXICO. CASO AYOTZINAPA // ÁNGEL AGUIRRE, EL OTRORA INVISIBLE // El silencio de expertos y organismos - Ciudad Perdida.

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MÉXICO. EL CASO AYOTZINAPA. 2014-2026- 12 AÑOS DE OSCURIDAD. ASESINARON A MÁS DE 40 ESTUDIANTES DE LA ESCUELA NORMAL DE AYOTZINAPA. ESTADO DE GUERRERO. HASTA HOY NO HAY UN SOLO RESULTADO. La noche del 26 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero, tuvo lugar uno de los más emblemáticos episodios de violación a los derechos humanos en la historia reciente de nuestro país. Los hechos sucedieron cuando un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, de entre 17 y 25 años, acudió a la ciudad de Iguala, Guerrero, ubicada en ese mismo estado, con la finalidad de “tomar” autobuses que requerían para participar en la conmemoración del 2 de octubre, que cada año mantiene viva en México la memoria de esa represión contra estudiantes acaecida en 1968. Aunque la retención y el uso temporal de autobuses por los estudiantes para realizar sus actividades había sido habitual en Guerrero y contaba incluso con el aval tácito de empresas y autoridades, el 26 de septiembre la respuesta de las autoridades no fue la ordinaria: Policías Municipales de Iguala abrieron fuego contra los estudiantes para impedir que salieran de la ciudad con los autobuses. De esta manera, auxiliados por otras corporaciones y por civiles, los policías lograron cerrar el paso a cinco autobuses -tres que transitaban por una calle céntrica y dos que lo hacían por una calle periférica-. En esos dos escenarios fueron detenidos 43 estudiantes que habrían de ser desaparecidos. Más tarde esa misma noche, continuaron las agresiones contra los estudiantes y contra la población en general, ya no sólo por parte de agentes estatales sino también por civiles que, como después se demostró, eran parte de la estructura de una organización criminal fuertemente imbricada con las instancias estatales presentes en esa zona de Guerrero, denominada Guerreros Unidos.


El saldo de la cruenta noche de Iguala fue brutal: 43 jóvenes estudiantes que siguen desaparecidos; 6 personas ejecutadas, entre ellas 3 normalistas, incluyendo el caso de un joven cuyo cuerpo apareció al día siguiente en un paraje inhabitado con claras muestras de tortura; al menos 40 personas fueron lesionadas, contando a dos estudiantes que resultaron con afectaciones graves y permanentes a su salud. En total, más de 180 personas fueron víctimas directas de violaciones a derechos humanos esa noche y alrededor de 700 personas resultaron víctimas indirectas, considerando a los familiares de los agraviados.

A pesar del proceso de búsqueda de verdad y justicia que iniciaron las y los familiares de los desaparecidos y de las víctimas de ejecución, la obstrucción de la investigación por parte de las Autoridades ha impedido que la verdad de los hechos ocurridos a los normalistas de Ayotzinapa el 26 y 27 de septiembre de 2014 sea conocido por las familias y por toda la sociedad; y por ende, tampoco se ha investigado, procesado y sancionado a todos los responsables de dichos sucesos.

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Por parte del gobierno no hallaron a lo largo de más de una década nada que pudiera vincular al priista Ángel Aguirre con la desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa. Nada. Foto Jaír Cabrera Torres / Archivo.

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MÉXICO. CASO AYOTZINAPA // ÁNGEL AGUIRRE, EL OTRORA INVISIBLE //

El silencio de expertos y organismos - Ciudad Perdida.

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Por Miguel Ángel Velázquez.

Fuente. La Jornada. Ciudad de México lunes 10 de agosto del 2026.

¿CÓMO? NO ES fácil creer que después de 631 tomos públicos y reservados que significan hasta ahora el expediente oficial, es decir, la averiguación previa y sus ampliaciones, nadie, ninguno de los expertos contratados para la investigación, se haya dado cuenta de la presencia nefasta del que en el momento de los hechos era el gobernador del estado, en el caso Ayotzinapa. 

MARCHAS, MÍTINES, PLANTONES, gritos y sombrerazos, pero principalmente “expertos” y organizaciones civiles dedicadas a la vigilancia del respeto a los derechos humanos por parte del gobierno no hallaron a lo largo de más de una década nada que pudiera vincular al priista Ángel Aguirre con la desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa. Nada. 

EN EL SENADO de la República se logró documentar la participación de manera directa o indirecta de 21 instancias de las llamadas globales y nacionales en la investigación, que nunca llegó a inquietar a Aguirre Rivero. Pese a que las pruebas en las que se fincó la acusación que hoy endereza en su contra la Fiscalía General estaban a los ojos de todos, un manto de impunidad tejido a base de intereses que no son precisamente los de hallar la verdad lo hicieron invisible. 



LA COMISIÓN INTERAMERICANA de Derechos Humanos meció la cuna desde donde salieron las acusaciones y los ataques al gobierno no precisamente de Peña Nieto, quien gobernaba el país en aquella terrible noche en Iguala, sino de los gobiernos de López Obrador y de la actual Presidenta, Claudia Sheinbaum, que se reivindican de izquierda. 

Y FUE LA misma CIDH la que organizó al llamado GIEI (grupo interdisciplinario de expertos independientes), organismo que nunca lastimó, ni con el pétalo de una marcha, el nombre del exgobernador, lo que parece, ahora, casi inexplicable si no se supiera de qué lado masca la iguana en la misma CIDH. 

DESDE LA OFICINA del Alto Comisionado de la ONU se “documentaron” irregularidades, torturas y falta de cooperación por parte de los miembros del Ejército, que nadie puede ni debe exculpar, pero se olvidaron del gobernador priista, cuyo accionar tampoco llamó la atención de los expertos, pese a que el nombre de Aguirre sí figuraba en los expedientes. 

¿QUÉ DATOS O qué intereses desviaron la mirada de quienes se dedicaban a esclarecer el paradero de los jóvenes estudiantes? Esa debería ser la pregunta que también debió hacer el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, otro de los organismos que no halló mácula del ex miembro del PRI y del PRD, pese a los datos que ya estaban sobre la mesa. 

AHÍ ESTÁN LOS dos técnicos en informática y cómputo del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero que cuentan con órdenes de aprehensión que aún no se cumplen y que son las dos piezas claves que sirvieron para que se pusiera el acento en Aguirre, testigos que al parecer fueron ignorados por las investigaciones de los expertos. 

Y ¿CÓMO FUE que, a Emilio Álvarez Icaza, un escrutador con vocación frustrada de inquisidor, y a su equipo de monaguillos se les fue el asunto? Hay que aclarar que Álvarez Icaza es uno de los acérrimos enemigos de la 4T y tal vez el mayor impulsor de los grupos de investigación del caso, el mismo que no halló nada en el nombre del político guerrerense. 

ÁLVAREZ ICAZA ERA el secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en septiembre de 2014, cuando sucedió la desaparición de los 43, y fue la CIDH el organismo que dio vida a las instancias de investigación que pasaron por alto la actuación de Ángel Aguirre. 

Y NO SÓLO, es de todos conocida las coincidencias de agenda entre el que en algún momento fue un colaborador fundamental de panismo de Calderón y el Prodh, organismo destacado en las acusaciones en contra del gobierno por el mismo caso, desde donde nunca se tocó al priista y luego perredista

Detienen a Ángel Aguirre ex Gobernador de Guerrero, hace 48 horas. Seguirá en prisión preventiva por el caso de los Estudiantes de Ayotzinapa.
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ES MUY PROBABLE que en la declaración de la Presidenta, en la que dice que no debe politizarse el caso, más bien se quiso asegurar que el caso debe mantenerse fuera del concurso de los partidos, pero el accionar político de ciertos organismos que aseguran luchar por la verdad dan idea de la confrontación ideológica de dos partes que están en plena batalla. Por eso debemos decir que sí, el asunto es político. 

¿QUÉ PASÓ ENTONCES? ¿Alguien debe tener alguna explicación, ¿no? 

De pasadita 

ES MUY POSIBLE que algunos de los funcionarios del Gobierno de la CDMX vivan en un mundo que no sea el de la capital del país y por eso se atrevan a lanzar declaraciones que caen de inmediato por el peso de la verdad y complican la percepción que se tiene de la administración actual. 

HACE UNOS DÍAS, el 5, el titular de la Secretaría de Obras y Servicios del gobierno capitalino, Raúl Basulto, dijo que se había cumplido con la meta de repavimentación de 3.5 kilómetros de metros cuadrados de vialidades principales y calles. ¿Se habrá referido a alguna ciudad que no conocemos? Porque en Chilangolandia el bache manda, si no, pregúnteselo a cualquiera. 

cd_perdida@jornada.com.mx

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domingo, 9 de agosto de 2026

TERRORISMO GLOBAL DE ESTADO, MILITARIZACIÓN Y RECOLONIZACIÓN DE LOS TERRITORIOS.

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“Estados Unidos, como poder hegemónico, ha instaurado la barbarie como proceso devastador del género humano y la naturaleza. El terrorismo global de Estado o terrorismo trasnacional cuenta con la complicidad de la ONU, y gobiernos supuestamente democráticos, que establecen, paradójicamente, una democracia despojada de todo contenido participativo y justicia social, con violaciones permanentes a los derechos humanos, lo que viene a demostrar que históricamente capitalismo y democracia son incompatibles. 

“Para el caso de México, el contexto de esta trágica situación no es otro que el continuismo de la llamada Cuarta Transformación, con la extensión de sus mega proyectos y programas clientelares individualizados, que en múltiples regiones operan en clave contrainsurgente, o como la “ingeniería de conflictos” de la recolonización de los territorios, en el proceso de una visible y creciente militarización del país, la presencia y actividad permanente del crimen organizado, el otro actor armado del capitalismo que va despoblando y desposeyendo, fragmentando los tejidos comunitarios, que desgasta las resistencias, y descabeza los movimientos, recluta juventud por doquier y secuestra su futuro.

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Una mujer palestina reacciona frente a las fuerzas de seguridad israelíes que revisan la documentación de los pasajeros durante una redada militar israelí en el campamento de refugiados de Qalandia, en la Cisjordania ocupada por Israel, el 6 de agosto de 2026. Foto.

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TERRORISMO GLOBAL DE ESTADO, MILITARIZACIÓN Y RECOLONIZACIÓN DE LOS TERRITORIOS.

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Por Gilberto López y Rivas.

Fuente, Diario La Jornada Ciudad de México sábado 8 de agosto del 2026.

La actual forma de acumulación capitalista se caracteriza por la exacerbación máxima de la violencia y las contradicciones sistémicas, que abandonan toda mediación y las formas relativamente pacíficas con las que capitalismo impuso su hegemonía.

Las guerras neocoloniales que incluyen la ocupación de países y territorios, la militarización, la criminalización de las oposiciones por la vía de las supuestas “lucha contra el terrorismo” y “guerra contra el narcotráfico”, el terrorismo de Estado global y nacional, y la violación continua y creciente de los marcos jurídicos nacionales e internacionales, son características de esta etapa del capitalismo en la que el Estado se sostiene con base en la coerción y la represión civilizatoria, una guerra generalizada contra la fuerza de trabajo, los pueblos, la ciudadanía y la sociedad civil. 



Todo el andamiaje de cohesión, control, mediatización, regulación de las contradicciones sociales basadas en las conquistas de la clase trabajadora: contratos, sindicatos, prestaciones, del llamado eufemísticamente, Estado benefactor, se vienen abajo, y la explotación y dominación quedan al desnudo, repercutiendo brutalmente sobre la sobrevivencia de millones de seres humanos. 

La fuerza de trabajo queda expuesta a la criminalización, persecución y agravamiento de sus condiciones laborales y de vida, a la violación de los derechos humanos elementales, particularmente de los millones de trabajadores migrantes. Se produce la exclusión de trabajadores por la automatización, la edad, el género y los orígenes étnico-nacionales. Se instala la inestabilidad laboral, trabajo precarizado, informal, desempleo masivo y la penetración del narcotráfico y el crimen organizado en los ámbitos urbano y rural. 

Nos encontramos en las derivas de lo que los mayas zapatistas han denominado como tormenta que no es ni metafórica ni simbólica y que alude no a una visión apocalíptica o de vocaciones proféticas milenaristas, sino a la posibilidad real y fundada científicamente de una catástrofe de escala mundial, que Carlos Taibo denomina colapso, esto es, el hundimiento general y masivo del sistema dominante, caracterizado por reducciones sustanciales en la producción industrial; el derrumbe simultáneo y combinado de carácter financiero, comercial, político, social, cultural y ecológico, debido a sus propias contradicciones, que están teniendo lugar: el cambio climático, el agotamiento de las materias primas energéticas, la agresión contra la biodiversidad, las condiciones sociales de pobreza, hambre, desplazamientos forzados masivos, incremento exponencial de la mortalidad por enfermedades curables, guerras por materias primas y el agua, genocidios, etnocidios, ecocidios, terrorismos de Estado, proliferación de armas nucleares, derrumbe de las mega urbes y el paso a las necrópolis, extensión de las bandas criminales. 



Asimismo, se impone el terrorismo global de Estado para caracterizar la política de violencia perpetrada por aparatos estatales imperialistas en el ámbito mundial, contra pueblos y gobiernos, con el propósito de infundir terror y en violación de las normas del derecho nacional e internacional. 

En el estudio y análisis del terrorismo se ha enfatizado el de grupos de todo el espectro político, obviando el papel del imperialismo estadunidense y los estados capitalistas en el establecimiento del terrorismo interno e internacional. El terrorismo global de Estado violenta los marcos de la represión “legal” y apela a métodos extrajudiciales, extensivos e intensivos para aniquilar a la oposición política y la protesta social planetaria. Recordar las 867 bases militares estadunidenses distribuidas por los cinco continentes. 

Estados Unidos, como poder hegemónico, ha instaurado la barbarie como proceso devastador del género humano y la naturaleza. El terrorismo global de Estado o terrorismo trasnacional cuenta con la complicidad de la ONU, y gobiernos supuestamente democráticos, que establecen, paradójicamente, una democracia despojada de todo contenido participativo y justicia social, con violaciones permanentes a los derechos humanos, lo que viene a demostrar que históricamente capitalismo y democracia son incompatibles. 

Para el caso de México, el contexto de esta trágica situación no es otro que el continuismo de la llamada Cuarta Transformación, con la extensión de sus mega proyectos y programas clientelares individualizados, que en múltiples regiones operan en clave contrainsurgente, o como la “ingeniería de conflictos” de la recolonización de los territorios, en el proceso de una visible y creciente militarización del país, la presencia y actividad permanente del crimen organizado, el otro actor armado del capitalismo que va despoblando y desposeyendo, fragmentando los tejidos comunitarios, que desgasta las resistencias, y descabeza los movimientos, recluta juventud por doquier y secuestra su futuro.

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