lunes, 13 de julio de 2026

LA MILITARIZACIÓN DEL SISTEMA FINANCIERO INTERNACIONAL.

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"La pregunta fundamental que debe hacerse cualquier ciudadano consciente es si este sistema es sostenible. Históricamente, los imperios y las naciones que han priorizado el gasto militar sobre la inversión civil, que han financiero sus guerras mediante la devaluación monetaria y la deuda oculta, han colapsado. La Unión Soviética se desmoronó en parte porque no podía sostener la carga de su complejo militar-industrial. Roma cayó bajo el peso de sus legiones y la devaluación de su moneda. El sistema actual de economía de guerra permanente puede parecer sostenible a corto plazo, impulsado por la inercia financiera y la impresión de dinero, pero a largo plazo es una bomba de relojería.

"Eventualmente, los costes superarán a los beneficios, la base imponible de los estados se erosionará por la fuga de capitales hacia los paraísos fiscales, y la ciudadanía, empobrecida por la inflación y los recortes sociales, se rebelará contra una élite que le ha vendido seguridad a cambio de esclavitud financiera.

"La paradoja final de este sistema es que requiere la escalada continua de amenazas, la perpetuación del miedo y la imposibilidad de la paz para justificar su propia existencia. La paz no es rentable para BlackRock; la paz es un riesgo sistémico que amenaza con quebrar el modelo de negocio. Por eso, la militarización bancaria no es solo una política económica; es la declaración de guerra de las finanzas contra la sociedad, la conversión definitiva de la muerte en el activo financiero más perfecto, y la confirmación de que, en el nuevo orden mundial, la única guerra que importa es la que se libra en los balances de los bancos.

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Fuentes: El tábano economista [Foto: Luc Frieden, el Primer Ministro de Luxemburgo, y Mark Carney, el Primer Ministro de Canadá]

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LA MILITARIZACIÓN DEL SISTEMA FINANCIERO INTERNACIONAL.

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Por Alejandro Marcó del Pont | 13/07/2026 | Economía

Fuente. Revista Rebelión lunes 13 de julio del 2026.

La paz es mala para los negocios (El Tábano Economista)

Nos encontramos en una era donde la retórica de la paz es meramente el guante de terciopelo que oculta el puño de hierro del complejo militar-industrial-financiero. La transformación de la OTAN de una simple alianza militar defensiva a un ecosistema financiero-industrial permanente ya no es una teoría de conspiración marginal; es la política oficial y declarada de la élite occidental. En el centro de este cambio de paradigma histórico se encuentra una propuesta que ha sido presentada con el lenguaje estéril y tranquilizador de la salvación tecnocrática: el Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia, conocido por sus siglas en inglés como DSRB.

Para el ojo no entrenado, o para aquel que se conforma con los comunicados de prensa institucionales, esta iniciativa suena como un mecanismo burocrático más, diseñado para garantizar la seguridad continental frente a las amenazas del siglo XXI. Pero para los que saben leer la letra pequeña de las finanzas globales y entender los flujos de capital subterráneos, el DSRB es el plano arquitectónico para la mayor transferencia de riqueza en la historia de Occidente. Estamos presenciando la financiarización absoluta de la guerra, un sistema donde la propia arquitectura del crédito está diseñada matemáticamente para hacer que la paz sea económicamente inviable y el conflicto armado una necesidad permanente, estructural y, sobre todo, extraordinariamente rentable.

Para comprender la verdadera naturaleza financiera, uno debe mirar primero a sus arquitectos, porque en el mundo de las altas finanzas, el mensajero siempre revela la verdadera naturaleza del mensaje. No es ninguna coincidencia, ni mucho menos un accidente histórico, que los principales promotores de este leviatán bancario sean Luc Frieden, el Primer Ministro de Luxemburgo, y Mark Carney, el Primer Ministro de Canadá en un artículo firmado por ambos en el Financial Times (FT) periódico de origen británico favorable a la globalización. La geografía y el currículum de estos dos líderes son la clave de todo el engranaje.

Luxemburgo no es un país normal en términos financieros; es la gran catedral de la optimización fiscal europea, el domicilio legal donde los fondos de inversión más grandes del planeta, incluido BlackRock, estacionan sus billones de dólares para evitar la tributación nacional y esquivar el escrutinio democrático. Frieden no propone un banco por un repentino y fervoroso patriotismo por la defensa de las fronteras europeas; lo propone para crear una nueva clase de activos altamente lucrativa, un nuevo vehículo de deuda soberana para los fondos domiciliados en su paraíso fiscal.



Al otro lado del Atlántico se encuentra Mark Carney, la encarnación perfecta y acabada de la élite financiera globalista. Su currículum se lee como el directorio de un gobierno en la sombra que opera por encima de las naciones. Goldman Sachs, Gobernador del Banco de Canadá, Gobernador del Banco de Inglaterra y alto ejecutivo de Brookfield Asset Management. Carney no ve el mundo a través de la lente de un político tradicional preocupado por construir escuelas, mantener hospitales o fortalecer el tejido social; lo ve exclusivamente como un gestor de carteras buscando rentabilidad en una economía global estancada que carece de activos seguros.

La fusión del poder estatal y la especulación financiera en la esfera pública es absoluta, y se manifiesta de manera descarada a través de la vertiginosa puerta giratoria que conecta los más altos cargos del gobierno con las salas de juntas de Wall Street y la City de Londres. Cuando Carney necesitaba dirigir el nuevo y masivo gasto de defensa de Canadá, no buscó a diplomáticos experimentados, ni a estrategas militares, ni a expertos en relaciones internacionales. Nombró a Doug Guzman, un ex colega de Goldman Sachs y viejo amigo de sus días en la banca de inversión, como el CEO de la nueva Agencia de Inversión en Defensa.

Mientras tanto, en Ottawa, el papel crucial de viceministro de Comercio Internacional fue entregado a Glenn Purves, quien fue economista en jefe del Instituto de Inversión de BlackRock. Este nombramiento no es un mero movimiento de personal; es la institucionalización explícita de un conflicto de intereses colosal. El gestor de activos más grande del planeta, el fondo que lo posee todo y que tiene participaciones cruzadas en todas las grandes empresas de defensa del mundo, ahora tiene un conducto directo y oficial hacia las políticas comerciales y de defensa del gobierno canadiense. El Estado ya no regula al mercado; el mercado ha capturado al Estado de manera formal, y sus ejecutivos ahora escriben las leyes de la guerra desde los despachos ministeriales.

¿Pero cómo funciona realmente esta magnífica máquina de extracción de riqueza? ¿Por qué insisten Frieden y Carney en que el DSRB es una necesidad absoluta e ineludible? Su argumento público está envuelto en el lenguaje de la frustración regulatoria y la urgencia geopolítica. Afirman que las regulaciones bancarias internacionales actuales, específicamente los acuerdos de Basilea III y IV, están obstaculizando la acumulación militar y frenando la reestructuración de las fuerzas armadas occidentales. Bajo las reglas de Basilea, que fueron diseñadas tras la crisis de 2008 para evitar que los bancos se endeuden hasta el cuello, prestar a empresas de defensa, especialmente a las de tamaño medio que están expandiendo sus líneas de producción, se considera una actividad riesgosa.



Los bancos están obligados por ley a mantener una cierta cantidad de su propio capital en reserva como colchón de seguridad contra estos préstamos. La regla de oro de Basilea dicta que un banco comercial solo puede prestar aproximadamente doce euros por cada euro de capital propio destinado a cubrir el riesgo de la deuda. Los bancos, que están ansiosos por financiar el auge de los armamentos porque es un negocio extremadamente lucrativo, encuentran sus manos atadas por estas normas de prudencia financiera. La solución propuesta por los banqueros globalistas reconvertidos en políticos es crear el DSRB, una institución multilateral que no funcionará prestando su propio dinero, sino que operará como una magnífica y sofisticada máquina de transferencia de riesgo.

El truco del DSRB opera en tres pasos engañosamente simples, diseñados para evadir el sentido común y las regulaciones financieras. El primer paso es la emisión de bonos con calificación AAA, lo que ellos llaman eufemísticamente «dinero barato». El DSRB sale a los mercados de capital globales y emite deuda masiva. Debido a que este nuevo banco está respaldado por las garantías soberanas de los estados miembros de la OTAN y la Unión Europea, inversores institucionales como BlackRock, los fondos de pensiones globales y las compañías de seguros consideran que estos bonos son tan seguros como la deuda de una nación rica y estable. Reciben la calificación crediticia más alta posible, la AAA, y, por lo tanto, el DSRB puede pagar tasas de interés muy bajas.

Este es dinero barato, extraído directamente de los ahorros globales de la clase trabajadora y de los fondos de pensiones de los ciudadanos. El segundo paso es la garantía multilateral, que funciona como el truco de la varita mágica. El DSRB toma este dinero barato y no se lo presta directamente a los contratistas de defensa. En su lugar, proporciona una garantía soberana a los bancos comerciales como Deutsche Bank, JPMorgan, ING o Santander. El DSRB les dice a estos bancos: presten todo el dinero que necesiten a Rheinmetall o Leonardo para construir misiles, drones y munición. Si la empresa de defensa quiebra, sufre un revés tecnológico o no puede pagaros, el DSRB, y por ende los estados contribuyentes a través de sus tesorerías nacionales, los devolverá el dinero íntegramente.

El tercer paso es la multiplicación milagrosa del capital, donde la magia contable alcanza su cenit. Al poner una garantía soberana AAA sobre un préstamo de defensa que originalmente era riesgoso, las regulaciones de Basilea cambian repentinamente su cálculo de riesgo. El banco comercial ya no ve en su balance un fabricante de misiles de tamaño medio y volátil; ve un instrumento de deuda soberana libre de riesgo. Los requisitos de capital del banco para ese préstamo caen en picado, acercándose a cero.

De repente, en lugar de estar limitado a prestar doce euros por cada euro de capital, el banco puede prestar el doble, el triple o incluso más. El DSRB ha desbloqueado mágicamente miles de millones de euros que estaban atrapados en las bóvedas de los bancos por las regulaciones de prudencia. Un sistema de garantías que, según sus propios folletos,

«desbloqueará préstamos comerciales a estas empresas, manteniendo las cadenas de suministro en movimiento y los precios estables». Esto significa que los bancos comerciales, que normalmente serían cautelosos al prestar a empresas de defensa en etapas de crecimiento, ahora tendrán garantías soberanas que eliminan el riesgo mientras mantienen las ganancias estrictamente privatizadas.





Esto nos lleva a la alquimia definitiva del DSRB, la transformación del dinero del contribuyente en un misil, y la extracción de beneficios en cada paso del viaje. Imagina el circuito de esta transferencia de riqueza, un ciclo perfecto de ingeniería financiera. Comienza con el ciudadano, que sin saberlo proporciona la garantía a través de la firma soberana de su gobierno. El estado firma un papel que establece que, si el contratista de defensa incumple, el tesoro nacional cubrirá la pérdida con los impuestos de su gente.

El ciudadano asume el riesgo total sin haber votado nunca un presupuesto militar específico para ello. A continuación, los bancos comerciales utilizan esta garantía estatal para multiplicar sus préstamos, originando miles de millones en crédito y cobrando fuertes comisiones por el privilegio de actuar como intermediarios. Los gobiernos, a su vez, compran estas armas a precios inflados, comprometiendo presupuestos nacionales a largo plazo. Los contratistas de defensa, inundados con capital barato a largo plazo, construyen sus fábricas y elaboran sus municiones. Las empresas de defensa obtienen ganancias garantizadas por contratos estatales a décadas de vista. Sus beneficios se disparan, el precio de sus acciones se aprecia en las bolsas de valores y pagan dividendos gigantescos a sus accionistas.

Y aquí es donde el genio oscuro del sistema alcanza su máxima expresión, pues BlackRock y los megafondos de inversión cierran el círculo y ganan en ambos lados del tablero, sin importar el resultado. En el lado de la deuda, los fondos de inversión gestionados por BlackRock, muchos de los cuales están domiciliados en el paraíso fiscal de Luxemburgo que tanto defiende Luc Frieden, compran los bonos AAA emitidos por el DSRB. Cada bono AAA genera comisiones de suscripción del 2% del valor nominal. Para lograr los 850 mil millones de euros, significa 17 mil millones de euros en comisiones, además de cobrar un interés seguro y constante, pagado en última instancia por los contribuyentes europeos y canadienses.

En el lado del capital, BlackRock es uno de los mayores accionistas de Rheinmetall, Leonardo, BAE Systems y Thales a través de su fondo de inversión que permite invertir en empresas europeas del sector militar y de defensa (ETF iShares Europe Defence). A medida que estas empresas recaudan miles de millones de los contratos estatales financiados por el DSRB, el precio de sus acciones se dispara, y BlackRock cobra masivas comisiones de gestión sobre los fondos y obtiene ganancias de capital extraordinarias. El contribuyente financia el riesgo, el banco origina el préstamo y cobra comisiones, la fábrica construye el misil y obtiene márgenes garantizados, y BlackRock cobra los intereses del bono y los dividendos de la acción. El dinero público se privatiza en forma de beneficios financieros de manera sistemática e incesante.

Este ciclo crea lo que los economistas críticos llaman el negocio de la guerra permanente, un sistema donde todos los actores con poder tienen un incentivo financiero directo, matemático y estructural para oponerse a la paz y promover la perpetuación del conflicto. Es la forma definitiva y perversa de keynesianismo militar, una doctrina económica que utiliza el gasto en armamento para estimular la economía y mantener el empleo.

Pero en realidad, este keynesianismo militar desvía recursos masivos lejos de la provisión social, de la transición ecológica y de la innovación civil. Es un callejón sin salida, tanto económica como políticamente, porque destruye el tejido productivo real de la nación en favor de una industria que no produce bienestar, sino capacidad de destrucción. El término «economía de guerra permanente» ya no es una advertencia de los años cincuenta; es el modelo de negocio operativo del siglo XXI.

La gran mentira que se le vende al electorado es que este sistema no va a endeudar a los países. Los políticos saldrán en las pantallas de televisión a asegurar que el DSRB es dinero privado, que no cuenta como deuda pública y que no afectará a los servicios sociales. Pero esto es una falacia contable basada en los llamados «pasivos contingentes«. La deuda está ahí, oculta en las sombras del balance, esperando el momento de la crisis para materializarse.

Cuando la burbuja estalle, o cuando los costes de los proyectos se disparen por la corrupción y la ineficiencia inherentes a los monopolios de defensa, la garantía soberana será ejecutada. En ese momento, la deuda privada de las empresas de defensa se convertirá mágicamente en deuda pública soberana. Los estados tendrán que rescatar al sistema, y lo harán subiendo los impuestos a la clase media, recortando las pensiones y privatizando aún más los servicios públicos. La estrategia de Mark Carney de construir un eje financiero entre Canadá y Europa no es más que la materialización de esta visión. Carney, con su experiencia en Goldman Sachs y Brookfield, está utilizando su posición como Primer Ministro de Canadá para canalizar flujos de capital hacia el sector de defensa, beneficiando directamente a Brookfield, BlackRock y los grandes bancos internacionales que conforman su círculo íntimo.

El complejo militar-industrial está evolucionando hacia un complejo militar-industrial-financiero, donde el capital de riesgo fluye hacia industrias cada vez más militarizadas, y donde la frontera entre el estado, la banca y la fábrica de armas ha desaparecido por completo. Los beneficiarios concretos de este nuevo orden son fácilmente identificables. En el sector de las empresas de defensa, los gigantes europeos y americanos como Rheinmetall, Leonardo, BAE Systems, Thales, Lockheed Martin y RTX están experimentando una edad de oro, con pedidos que superan los cientos de miles de millones de euros.

En el sector bancario, las instituciones internacionales como JP Morgan, Deutsche Bank, ING, Royal Bank of Canada y Commerzbank se llenan los bolsillos con comisiones de emisión, garantía y gestión de deuda. Los gestores de activos, encabezados por el oligopolio de BlackRock, Vanguard y State Street, canalizan los ahorros globales hacia este ciclo de destrucción creativa. Los centros financieros como Luxemburgo, Londres, Nueva York y Frankfurt se consolidan como los nodos por donde fluye esta riqueza extraída. Y los políticos, desde Frieden hasta Carney, pasando por la Comisión Europea y la administración de la OTAN, actúan como los gerentes de esta gran corporación transnacional, asegurándose de que el grifo del gasto público nunca se cierre.



Sin embargo, para entender el tablero completo de esta geopolítica del despojo, es imperativo analizar la fisura transatlántica que subyace a toda esta arquitectura financiera. Detrás de la «militarización bancaria» y el DSRB, se está librando una guerra comercial y geopolítica feroz por quién se queda con el pastel de los billones de euros que se van a gastar en rearme. Esta realidad fue brillantemente expuesta en un reciente análisis de Politico que revela las tensiones internas de la alianza.

Por un lado, tenemos la postura de la OTAN, liderada por su Secretario General Mark Rutte, que promueve la doctrina del «Made in NATO». Rutte y la administración estadounidense exigen que el dinero europeo se gaste comprando y coproduciendo armas con la industria militar de Estados Unidos. El objetivo de Washington es mantener a su propia industria militar en niveles de producción récord, abaratando costes por escala y asegurando que los billones de dólares del rearme europeo terminen en las arcas de Texas, Virginia y Connecticut.

Por otro lado, la Comisión Europea intenta resistir con la doctrina del «compra en Europa», argumentando que, si los contribuyentes europeos pagan la factura, la industria y los empleos deben quedarse en Europa. Para ello, han diseñado mecanismos como el programa Instrumento de Acción por la Seguridad de Europa (SAFE), que moviliza 150.000 millones de euros para financiar la producción militar y la compra de armamento. Permite a los Estados miembros obtener préstamos a largo plazo para reforzar su defensa, con un mínimo del 65% del material exigido de origen europeo.

Pero esta fisura transatlántica es, en gran medida, una ilusión óptica diseñada para ocultar la realidad del saqueo. El Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia (DSRB) actúa como el puente perfecto que reconcilia ambas posturas en beneficio del capital financiero. A BlackRock o a JPMorgan les da exactamente igual si el misil lleva la etiqueta «Made in NATO» o «compra europea». Si el misil es estadounidense, BlackRock cobra dividendos en Wall Street; si es europeo, cobra en Fráncfort o Milán.

Las empresas estadounidenses no están perdiendo el mercado europeo; lo están capturando mediante empresas conjuntas y acuerdos de coproducción, llevándose el know-how, los márgenes de beneficio y el respaldo financiero del DSRB, mientras que los europeos ponen la mano de obra, las fábricas y el riesgo político. La supuesta «autonomía estratégica» europea es una quimera. Al aceptar la arquitectura financiera del DSRB, Europa está permitiendo que la Reserva Federal y los bancos de Wall Street dicten las condiciones de su rearme. Europa está diciendo que va a gastar el cinco por ciento de su PIB en defensa, pero en lugar de emitir deuda europea conjunta para pagarlo directamente, va a dejar que los bancos privados le presten ese dinero a través del DSRB, cobrándole intereses usureros.

La pregunta fundamental que debe hacerse cualquier ciudadano consciente es si este sistema es sostenible. Históricamente, los imperios y las naciones que han priorizado el gasto militar sobre la inversión civil, que han financiero sus guerras mediante la devaluación monetaria y la deuda oculta, han colapsado. La Unión Soviética se desmoronó en parte porque no podía sostener la carga de su complejo militar-industrial. Roma cayó bajo el peso de sus legiones y la devaluación de su moneda. El sistema actual de economía de guerra permanente puede parecer sostenible a corto plazo, impulsado por la inercia financiera y la impresión de dinero, pero a largo plazo es una bomba de relojería.

Eventualmente, los costes superarán a los beneficios, la base imponible de los estados se erosionará por la fuga de capitales hacia los paraísos fiscales, y la ciudadanía, empobrecida por la inflación y los recortes sociales, se rebelará contra una élite que le ha vendido seguridad a cambio de esclavitud financiera.

La paradoja final de este sistema es que requiere la escalada continua de amenazas, la perpetuación del miedo y la imposibilidad de la paz para justificar su propia existencia. La paz no es rentable para BlackRock; la paz es un riesgo sistémico que amenaza con quebrar el modelo de negocio. Por eso, la militarización bancaria no es solo una política económica; es la declaración de guerra de las finanzas contra la sociedad, la conversión definitiva de la muerte en el activo financiero más perfecto, y la confirmación de que, en el nuevo orden mundial, la única guerra que importa es la que se libra en los balances de los bancos.

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domingo, 12 de julio de 2026

SER OPOSICIÓN A FUJIMORI, por Marisa Glave.

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"Ahí es donde creo que radica la vigencia del caso de Pedro Huilca y lo que nos permite conectar el pasado con el presente. La sentencia señala la necesidad de evaluar adecuadamente el contexto en el que se desarrolla el asesinato de Huilca, líder sindical excepcional en el país, en un momento clave de la historia. Huilca fue un verdadero opositor al régimen de Fujimori y un organizador de la resistencia ciudadana frente a la imposición del autoritarismo neoliberal de Fujimori. Su asesinato, señala la sentencia, no es un crimen más: se inscribe en una política estatal de eliminación selectiva y, por tanto, en un contexto de lesa humanidad. Si se demuestra la tesis fiscal, se desbarata el relato de una persecución dirigida únicamente contra supuestos senderistas.

"Esta sentencia desafía los nuevos intentos de impunidad normativa del fujimorismo, como la Ley 32107, que promueve la prescripción de los delitos de lesa humanidad. En el ejercicio de su potestad de control de convencionalidad, los magistrados asumen una posición garantista y señalan que este caso tiene repercusiones en el presente. Así, el asesinato de Pedro Huilca en 1992 puede ser una pieza clave para poner en evidencia la lógica autoritaria del nuevo régimen de la hija del exdictador.

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SER OPOSICIÓN A FUJIMORI, por Marisa Glave.

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Por Marisa Glave.

Socióloga.

Fuente. La Republica domingo 12 de julio del 2026.

"Esta sentencia desafía los nuevos intentos de impunidad normativa del fujimorismo, como la Ley 32107, que promueve la prescripción de los delitos de lesa humanidad"

Estos días se intensifican los rumores en torno a posibles alianzas, pactos o prebendas para la conformación de las mesas directivas del nuevo Congreso. En el caso de la Cámara de Diputados, se presume —creo que con demasiada ligereza— que las fuerzas de oposición se harán fácilmente de la presidencia. El número de diputados de Juntos por el Perú (JPP), Obras y Ahora Nación (AN), que han anunciado públicamente la conformación de una coalición se equipara al de las bancadas de Fuerza Popular (FP) y Renovación Popular (RP). Ambos bloques contarían con 56 diputados. Se espera que Buen Gobierno (BG), con 18, incline la balanza hacia la oposición.

Sin embargo, habría que poner aún entre comillas a la 'oposición'. Este título no se obtiene al momento de la elección, sino que se gana conforme se actúa frente al régimen. Cabría recordar la vieja mala práctica del fujimorismo de cooptar parlamentarios de 'oposición' y volverlos útiles a sus pretensiones, sea a través de votos explícitos o de inasistencias en momentos clave.

En el caso de la Cámara de Senadores, este riesgo es mayor. FP y RP tienen juntos 29 senadores —si es que López Aliaga cumple su palabra y no se presenta a juramentar—, mientras que la incipiente coalición parlamentaria de JPP, Obras y AN tiene 23 senadores. Los votos de BG, siete, permitirían un triunfo de la oposición por un voto. Esta elección es central, pues, al existir un escenario de empate permanente en esa cámara, el voto de quien presida el Senado se vuelve dirimente.



Si esto es así, es vital que la ciudadanía que votó en contra de Fujimori —más de nueve millones de personas— interpele a las fuerzas políticas que se han autoproclamado de oposición para que cumplan con un mandato democrático central: asegurar un contrapeso en el poder. El equilibrio de poderes se ha roto gracias al desempeño del Congreso que se va y de los títeres que ocuparon el sillón presidencial. Esta situación puede verse agravada si el fujimorismo logra capturar nuevamente el control de las mesas directivas.

Oposición con memoria.

Los autoritarismos, como el que encarna una fuerza política como el fujimorismo, buscan imponer su dominación sobre la base del miedo represivo, pero también de la hegemonía cultural. En otras palabras, esperan tener legitimidad en su acción. Por eso necesitan instalar maneras de interpretar la realidad que les convengan, al punto de transformar acciones violentas en necesarias para la salvaguarda de la nación.

La llamada posverdad, la distorsión antojadiza de la verdad, ha estado presente en la política de los Fujimori: del padre en los noventa y de la hija en la última década. Ser oposición democrática hoy en el Perú requiere actuar con memoria. Requiere posicionarse contra las políticas de olvido, de impunidad y de cinismo. Por tanto, junto con mantener un mínimo de equilibrio de poderes, salvaguardando las mesas directivas del nuevo Congreso, la oposición tiene que implementar una agenda de desmantelamiento de las leyes de impunidad que buscan liberar de culpa a policías y militares que hayan violado derechos humanos, tanto en escenarios recientes de represión como respecto de quienes hayan sido artífices o autores mediatos de graves violaciones de derechos humanos en contextos de lesa humanidad.

La memoria que quieren borrar.

Hoy existe una oposición valiente a las políticas de impunidad en el Poder Judicial. Algunas magistradas y algunos magistrados han demostrado que la defensa de los derechos fundamentales está por encima de la imposición violenta de la impunidad, y sufren represalias.



Por ejemplo, la última sentencia en el caso de Pedro Huilca Tecse, que declara la nulidad de la absolución de Montesinos, Rivas y otros miembros del Grupo Colina, debe ser leída con atención y saludada como un esfuerzo de la Corte Suprema por defender el derecho a la justicia.

La sentencia señala que el juicio debe volver a llevarse a cabo, pues los jueces que revisaron el caso en primera instancia no fundamentaron adecuadamente las razones de la absolución y no valoraron las pruebas aportadas por la Fiscalía y la familia de Pedro Huilca.

La sentencia rebate la supuesta desactivación del Grupo Colina a finales de 1992 y recuerda que incluso en 1993 seguía operando de manera puntual al servicio del régimen. También expresa extrañeza por la ausencia de valoración del testimonio y de las misivas escritas por dos exagentes de inteligencia, integrantes del Grupo Colina, quienes señalan que este comando paramilitar recibió la orden de asesinar a Huilca por ser un opositor al régimen.

Ahí es donde creo que radica la vigencia del caso de Pedro Huilca y lo que nos permite conectar el pasado con el presente. La sentencia señala la necesidad de evaluar adecuadamente el contexto en el que se desarrolla el asesinato de Huilca, líder sindical excepcional en el país, en un momento clave de la historia. Huilca fue un verdadero opositor al régimen de Fujimori y un organizador de la resistencia ciudadana frente a la imposición del autoritarismo neoliberal de Fujimori. Su asesinato, señala la sentencia, no es un crimen más: se inscribe en una política estatal de eliminación selectiva y, por tanto, en un contexto de lesa humanidad. Si se demuestra la tesis fiscal, se desbarata el relato de una persecución dirigida únicamente contra supuestos senderistas.

Esta sentencia desafía los nuevos intentos de impunidad normativa del fujimorismo, como la Ley 32107, que promueve la prescripción de los delitos de lesa humanidad. En el ejercicio de su potestad de control de convencionalidad, los magistrados asumen una posición garantista y señalan que este caso tiene repercusiones en el presente. Así, el asesinato de Pedro Huilca en 1992 puede ser una pieza clave para poner en evidencia la lógica autoritaria del nuevo régimen de la hija del exdictador.

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sábado, 11 de julio de 2026

NORUEGA E INGLATERRA: LA RIVALIDAD DE MÁS DE MIL AÑOS QUE NACIÓ CON LOS VIKINGOS Y REVIVE EN EL MUNDIAL 2026.

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"Durante el siglo XI, la relación dio un giro excepcional con el ascenso de Canuto el Grande. Este monarca asumió el trono inglés en 1016 y luego unificó bajo su corona a Dinamarca y Noruega, un territorio conocido como el Imperio del Mar del Norte. La World History Encyclopedia destaca que este dominio "permitió consolidar una amplia red comercial marítima y facilitó la integración política de territorios que hasta entonces habían mantenido constantes disputas".

"La era de las grandes campañas bélicas finalizó simbólicamente en 1066 con la Batalla de Stamford Bridge, donde el rey noruego Harald Hardrada falleció ante las tropas de Harold Godwinson. Para diversos investigadores, este combate "representa el final de la expansión vikinga sobre Inglaterra", lo que dio paso a una larga transición hacia la cooperación bilateral que actualmente se traslada a los estadios del Mundial 2026.

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El choque entre Noruega e Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 revive un vínculo histórico de más de mil años, comenzando con el saqueo de Lindisfarne en 793 d.C. | Ilustración LR/CDN/ChatGPT.

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NORUEGA E INGLATERRA: LA RIVALIDAD DE MÁS DE MIL AÑOS QUE NACIÓ CON LOS VIKINGOS Y REVIVE EN EL MUNDIAL 2026.

"Sociología de la Historia Universal: 

LOS IMPERIOS"

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A pesar de los conflictos pasados, hoy ambos territorios mantienen fuertes lazos diplomáticos en sectores clave, como la cooperación energética y de seguridad.

Por Jennifer Valqui.

Fuente. La República sábado 11 de julio del 2026-

El choque entre Noruega e Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 supera el ámbito futbolístico. Este duelo crucial definirá al finalista según el cronograma de la FIFA, pero además revive un lazo originado hace 12 siglos con el desembarco de los primeros navegantes escandinavos en las costas británicas durante la Era Vikinga.

Más allá de la competencia contemporánea, la relación bilateral incluyó incursiones, comercio y pactos dinásticos. Diversos especialistas de la Encyclopaedia Britannica resaltan que dicha interacción medieval estructuró la política y economía de Europa septentrional, un legado histórico que añade máxima expectación a este cruce definitivo.

¿Cómo revive en el Mundial 2026 la histórica rivalidad vikinga de 1.200 años entre Noruega e Inglaterra? El origen de este choque histórico se remonta al año 793 d. C., fecha en la que guerreros escandinavos saquearon el monasterio de Lindisfarne en la costa noreste británica. De acuerdo con la Encyclopaedia Britannica y el British Museum, este suceso marcó el inicio oficial de la Era Vikinga, una época caracterizada por incursiones militares que posteriormente se transformaron en asentamientos permanentes en diversas regiones de las islas.



Durante el siglo XI, la relación dio un giro excepcional con el ascenso de Canuto el Grande. Este monarca asumió el trono inglés en 1016 y luego unificó bajo su corona a Dinamarca y Noruega, un territorio conocido como el Imperio del Mar del Norte. La World History Encyclopedia destaca que este dominio "permitió consolidar una amplia red comercial marítima y facilitó la integración política de territorios que hasta entonces habían mantenido constantes disputas".

La era de las grandes campañas bélicas finalizó simbólicamente en 1066 con la Batalla de Stamford Bridge, donde el rey noruego Harald Hardrada falleció ante las tropas de Harold Godwinson. Para diversos investigadores, este combate "representa el final de la expansión vikinga sobre Inglaterra", lo que dio paso a una larga transición hacia la cooperación bilateral que actualmente se traslada a los estadios del Mundial 2026.

¿Cómo evolucionaron los lazos históricos y la cooperación actual entre Noruega y el Reino Unido? Tras el medievo, los conflictos persistieron. Durante las Guerras Napoleónicas, la alianza dano-noruega respaldó a Francia, lo que provocó bloqueos navales británicos para restringir el comercio marítimo. Tras la caída de Napoleón, el Tratado de Kiel (1814) reconfiguró el mapa escandinavo y transfirió el territorio noruego al Reino de Suecia, un movimiento respaldado por las potencias europeas.

El siglo XX transformó por completo esta relación bilateral. Cuando la nación nórdica alcanzó su soberanía en 1905, el príncipe Carlos de Dinamarca asumió el trono como Haakon VII junto a la reina Maud, hija del monarca británico Eduardo VII. Años después, ante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial, la Corona y el Ejecutivo noruego se exiliaron en Londres, un hecho que consolidó una alianza militar y política estratégica.


Actualmente, ambas naciones sostienen un sólido vínculo diplomático fundado en la cooperación energética, comercial, científica y de seguridad. Pese al Brexit, el Estado británico figura como un socio clave para Oslo en el continente y dentro de la OTAN. Aunque el historial futbolístico favorece a Inglaterra, de acuerdo con los registros oficiales de la FIFA, el próximo duelo en las semifinales del Mundial 2026 promete añadir una página inédita a una cronología común de 12 siglos.

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viernes, 10 de julio de 2026

GANA LAS PRIMARIAS DEMÓCRATAS EN COLORADO MELAT KIROS (socialista) contra la candidata de derecha del partido. EL EJEMPLO MAMDANI.

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"Ahora es cuando toca ser aguafiestas, porque “el asalto socialista” que denuncian los medios tradicionales –“comunista” en Fox– tiene sus líneas rojas cuidadosamente trazadas, y se llaman Hakeem Jeffries y Kathy Hochul. Mamdani y la DSA neoyorquina se cuidaron muy mucho de no presentar a nadie contra el líder demócrata en la Cámara ni contra la gobernadora del estado, que ganaron sus primarias sin oposición, faltaría más. A este relato de rodillo imparable le falta un dato que conviene no perder de vista: la propia DSA reconoce que ha respaldado a 145 candidatos este ciclo electoral. De esos 145, han ganado 16. Dieciséis no es una ola, es una marea que sube despacio. El Partido Demócrata no se ha vuelto DSA de la noche a la mañana. Solo lo ha hecho en los distritos más progresistas, donde los socialistas de EE. UU. ya tenían ganada la batalla cultural, que no es lo mismo que ganarla en Ohio.

"No se sabe todavía dónde va a acabar este río revuelto. Puede que dentro de dos años miremos estas primarias como el principio de algo. El momento en que el Partido Demócrata dejó de ser el partido de los Clinton y empezó a ser el de Mamdani y compañía. O puede que sea simplemente el ruido lógico de un partido sin liderazgo claro y con una militancia joven que ya no está dispuesta a esperar su turno en la cola. 16 victorias sobre 145 candidaturas no son una revolución. Son, eso sí, 16 avisos muy bien colocados, en los sitios donde más duele, porque las ciudades más importantes del país –Nueva York, Washington y Los Ángeles– podrían quedar en manos de estos “comunistas” desaprensivos que congelan los alquileres y facilitan guarderías gratuitas. Ya lo decía el escritor chileno Benjamín Labatut cuando Trump ganó las elecciones: “En tiempos de crisis, no hay peor instinto que la estabilidad”. 

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Fuentes: CTXT.

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GANA LAS PRIMARIAS DEMÓCRATAS EN COLORADO MELAT KIROS (socialista)

contra la candidata de derecha del partido.

EL EJEMPLO MAMDANI.

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Por Mercedes Gallego | 10/07/2026 | EE. UU.

Fuente. Revista Rebelión viernes 10 de julio del 2026-

Puede que dentro de dos años miremos estas primarias como el principio de algo. El momento en que el Partido Demócrata dejó de ser el partido de los Clinton y empezó a ser el de Mamdani y compañía. O puede que sea simplemente el ruido lógico de un partido sin liderazgo claro

Toda acción trae una reacción. Donald Trump no puede escapar a la ley del karma. La abogada socialista Melat Kiros es, en cierto modo, su creación, como él la nuestra. Así como la victoria de Trump fue el producto de un sistema político fallido, la mujer que previsiblemente se sentará en el Congreso a partir de enero, siguiendo la estela de Zohran Mamdani, vendrá a equilibrar las leyes del Universo.

En los Estados (des)Unidos de América, hablar de la crueldad israelí hacia los palestinos lo mismo puede costarte el trabajo que granjearte una victoria electoral. A sus 29 años, Kiros ha vivido ambas consecuencias. En noviembre de 2023 perdió su trabajo en una firma de abogados de Nueva York por expresar lo obvio, que confundir la defensa de los palestinos con antisemitismo es “una de las mayores tergiversaciones de este conflicto”. Comenzaba, como mandan los cánones, condenando la persecución judía a lo largo de la historia y los ataques de Hamás del 7 de octubre, pero en tiempos de fanatismo no fue suficiente para blindarla. Hubo que esperar a que pasaran casi tres años de atrocidades para que los votantes de Denver (Colorado) hicieran justicia el martes pasado, al grito de “¡Palestina Libre!”. Al final, el karma se impone.



Ya decían algunos nihilistas de izquierda que la única forma de abrir paso a algo nueva era permitir que Donald Trump llegase al poder. De seguro arrasaría con todo. Cuando, si no, íbamos a ver a tanto socialista de Bernie Sanders pasándole factura a los demócratas que juran lealtad a Israel y se venden al gran dinero. Porque Kiros no está sola. Le arrebató el escaño a una congresista demócrata considerada “muy progresista”, Diana DeGette, que ya estaba en el Congreso cuando ella ni había nacido (en Etiopía, por cierto, sus padres la trajeron en brazos a EE. UU.).

El ejemplo de Mamdani ya no es solo cosa de Nueva York, sino una especie de manual de instrucciones que la izquierda demócrata está fotocopiando por todo el país, distrito a distrito, con la eficacia –y la ansiedad– de quien ha encontrado por fin una fórmula que funciona y no sabe muy bien hasta cuándo.

En el laboratorio neoyorquino, Brad Lander –judío, exmilitante de los Socialistas Demócratas de América (DSA) y hasta hace nada rival del propio Mamdani en la carrera por la alcaldía– aplastó la semana pasada –con el respaldo de Mamdani– al congresista Dan Goldman por 65,8% a 34%. Gaza fue el argumento decisivo. Lander pasó la prueba de fuego al calificar de genocidio la masacre israelí, y le sacó los colores a Goldman por cobrar del AIPAC (Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos). Dos judíos disputándose quién estaba más incómodo con Israel, y ganó el más incómodo.

Ese mismo martes 23 de junio, el alcalde de Nueva York dejó compungido a Trump en las redes sociales, cuando otra de sus apadrinados ganó las primarias demócratas: Claire Valdez, legisladora estatal y militante confesa de DSA, le ganó al presidente del distrito de Brooklyn, el hispano Antonio Reynoso, por un abrumador 58,1% a 32,5%. Y en el distrito 13, la victoria que de verdad dolió: Darializa Ávila Chevalier, hija de inmigrantes dominicanos, sin cargo público previo, trabajadora de una oficina de defensa legal para víctimas de brutalidad policial, tumbó a Adriano Espaillat, presidente del Caucus Hispano del Congreso, con cinco mandatos y setenta y un años a sus espaldas.


Cuando Mamdani subió al escenario en Brooklyn, la multitud coreaba “DSA” y “Palestina libre”. Él remató con la frase que ya es titular fijo:

Este es un nuevo capítulo en la historia de nuestro partido”. Y también, más funcional, más de estratega que de profeta: se trataba de elegir “mejores demócratas” que “vuelvan a poner a la gente trabajadora en el centro de la política”.

Frente a cuantos pensábamos que el Partido Demócrata estaba acabado, los progresistas de EE. UU. han decidido utilizar su carcasa para hacer la revolución desde dentro, que a fin de cuentas es lo más práctico en un sistema bipartidista que desde 1948 no ha dejado a ninguna otra formación conquistar un solo escaño.

Mamdani y Sanders no son los únicos padrinos que reparten bendiciones electorales: está también Chris Rabb, que en Filadelfia ganó por casi 15 puntos con el aval de Ocasio-Cortez. Se le suma Aber Kawas, organizadora comunitaria palestina que ganó su primaria como parte del “barrido” de DSA en Queens. Y la propia AOC, que revalidó su escaño con el 87% de los votos, un porcentaje que confirma que en el Bronx ya no hace falta ni hacer campaña. Qué decir de Rashida Tlaib, la única congresista palestino-estadounidense. Y Nithya Raman, concejala de Los Ángeles, que remontó del tercer al segundo puesto cuando llegó el voto por correo de los barrios trabajados a conciencia por el aparato DSA, financiado, ironías de la vida, con dinero del magnate demócrata Tom Steyer, que aspiró a la presidencia en 2020.

Trump respondió desde su ego herido, con una publicación en Truth Social que se ajusta a su habitual mezcla de burla y despecho victimista. Llamó a los tres candidatos “sólidos comunistas” y se quejó de que la prensa aplaudiera a Mamdani mientras ignora su propio historial: alardeó de haber logrado 259 victorias en primarias en los últimos dos años, “casi ninguna derrota”, rematando que esa noche el marcador quedaba a su favor, porque había ayudado a elegir “maravillosos patriotas americanos”, sin que los medios dijeran “ni una palabra”.



Preguntado en el Despacho Oval, subió la apuesta hasta un lugar que visita con naturalidad: dijo que el avance de estos socialistas es

“la amenaza más grande que ha enfrentado nuestra nación desde que fue fundada”. Para que no quedara duda de la escala, la puso al nivel de la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, el 11 de septiembre y Pearl Harbor. “Es básicamente la introducción del comunismo en Estados Unidos”, sentenció. “Nunca había habido algo tan peligroso”.

Ahora es cuando toca ser aguafiestas, porque “el asalto socialista” que denuncian los medios tradicionales –“comunista” en Fox– tiene sus líneas rojas cuidadosamente trazadas, y se llaman Hakeem Jeffries y Kathy Hochul. Mamdani y la DSA neoyorquina se cuidaron muy mucho de no presentar a nadie contra el líder demócrata en la Cámara ni contra la gobernadora del estado, que ganaron sus primarias sin oposición, faltaría más.

A este relato de rodillo imparable le falta un dato que conviene no perder de vista: la propia DSA reconoce que ha respaldado a 145 candidatos este ciclo electoral. De esos 145, han ganado 16. Dieciséis no es una ola, es una marea que sube despacio. El Partido Demócrata no se ha vuelto DSA de la noche a la mañana. Solo lo ha hecho en los distritos más progresistas, donde los socialistas de EE. UU. ya tenían ganada la batalla cultural, que no es lo mismo que ganarla en Ohio.

No se sabe todavía dónde va a acabar este río revuelto. Puede que dentro de dos años miremos estas primarias como el principio de algo. El momento en que el Partido Demócrata dejó de ser el partido de los Clinton y empezó a ser el de Mamdani y compañía. O puede que sea simplemente el ruido lógico de un partido sin liderazgo claro y con una militancia joven que ya no está dispuesta a esperar su turno en la cola. 16 victorias sobre 145 candidaturas no son una revolución. Son, eso sí, 16 avisos muy bien colocados, en los sitios donde más duele, porque las ciudades más importantes del país –Nueva York, Washington y Los Ángeles– podrían quedar en manos de estos “comunistas” desaprensivos que congelan los alquileres y facilitan guarderías gratuitas.

Ya lo decía el escritor chileno Benjamín Labatut cuando Trump ganó las elecciones: “En tiempos de crisis, no hay peor instinto que la estabilidad”. 

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jueves, 9 de julio de 2026

UN SIGLO DE LUCHA HACIA EL GRAN FUTURO: 105 ANIVERSARIO DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA.

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"Franja y la Ruta de alta calidad; comparte su mega mercado a través de la Exposición Internacional de Importaciones de China y la Feria de Cantón, y amplía la cooperación en el comercio de servicios y en las cadenas industriales y de suministro mediante la Feria Internacional del Comercio de Servicios de China y la Exposición Internacional de la Cadena de Suministro. Hoy, el desarrollo de China está cada vez más conectado con los mercados, las industrias y el bienestar de más países. Frente a los cambios mundiales nunca vistos en una centuria, el Secretario General Xi Jinping propuso la construcción de la comunidad de futuro compartido para la humanidad y promovió la Iniciativa para el Desarrollo Global, la Iniciativa para la Seguridad Global, la Iniciativa para la Civilización Global y la Iniciativa para la Gobernanza Global, reflejando una visión basada en la paz, el desarrollo, la cooperación y el beneficio mutuo. El PCCh sostiene que todos los países tienen derecho a elegir su camino de desarrollo conforme a sus propias condiciones y a compartir las oportunidades del desarrollo en la cooperación en pie de igualdad. 

"Al mirar hacia atrás, el PCCh ha conducido al pueblo chino a levantarse frente a la adversidad y a avanzar en la lucha, abriendo un camino de modernización basado en las propias condiciones nacionales y abierto al mundo. El viento de la historia sopla con fuerza, y el que avanza en camino justo nunca está solo. En ambos lados del Pacífico, China y México comparten la memoria de antiguas civilizaciones y enfrentan los mismos desafíos del desarrollo en esta nueva era. De cara al futuro, ambos países pueden ampliar la cooperación en la modernización industrial, unir esfuerzos en el desarrollo verde y fortalecer el aprendizaje mutuo en los intercambios culturales y de pueblo a pueblo, con el fin de que las relaciones sino-mexicanas avancen de forma sólida y sostenida y generen resultados tangibles para ambos pueblos. 

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Al mirar hacia atrás, el PCCh ha conducido al pueblo chino a levantarse frente a la adversidad y a avanzar en la lucha, abriendo un camino de modernización basado en las propias condiciones nacionales y abierto al mundo. Foto Xinhua / archivo.

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UN SIGLO DE LUCHA HACIA EL GRAN FUTURO:

105 ANIVERSARIO DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA.

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Por Chen Daojiang.

Fuente. Diario La Jornada, Ciudad de México jueves 9 de julio del 2026.

¿Qué puede cambiar en 105 años? Para China, 105 años han transformado el destino de una nación milenaria y la vida de cientos de millones de personas. Desde levantarse frente al peligro de la sobrevivencia del país hasta conducir hoy el vigoroso avance de la modernización china, el camino recorrido por el Partido Comunista de China (PCCh) ha sido también el camino por el que el pueblo chino logró levantarse frente a la adversidad y conquistar el control de su propio destino. 

En el gran curso de la historia, se comprende la fuerza del Partido Comunista de China. Nacido en uno de los momentos más difíciles para la nación china, el PCCh se forjó en la gran causa de salvar, reconstruir, fortalecer y revitalizar el país. Con el propósito fundamental de procurar la felicidad del pueblo y la revitalización de la nación, el PCCh ha guiado al pueblo a conquistar la independencia y la emancipación de la nación, promover la construcción socialista y la política de reforma y apertura, y abrir su propio camino hacia la modernización china. En 2025, el PIB de China se acercó a los 20 billones de dólares, registrando un crecimiento del 5.0 por ciento. Con una planificación a largo plazo, un esfuerzo sostenido, una constante modernización industrial y un firme compromiso con el bienestar del pueblo, el PCCh ha hecho posible un salto histórico en el desarrollo de China. La clave de estos logros reside en que el PCCh nunca ha dejado de perseguir el desarrollo del país, la revitalización de la nación y el bienestar del pueblo. 



Más allá de la distancia geográfica, se comprende el desarrollo compartido entre China y América Latina y el Caribe (ALC). Aunque geográficamente separados, China y ALC comparten el compromiso con la independencia, el desarrollo y la búsqueda de un camino propio hacia la modernización. El PCCh concede gran importancia a la cooperación con otros países del Sur Global, incluidos los países de América Latina y el Caribe, para ampliar conjuntamente las oportunidades de desarrollo, fortalecer las capacidades de crecimiento y mejorar el bienestar de los pueblos en un mundo cambiante y turbulento. El año pasado, el Secretario General del Comité Central del PCCh, Xi Jinping, anunció los cinco programas de la solidaridad, el desarrollo, las civilizaciones, la paz y los pueblos para la construcción de la comunidad de futuro compartido China-ALC, marcando una nueva dirección en la cooperación entre ambas regiones. La clave del desarrollo nacional reside en la independencia y la soberanía, la de la cooperación internacional radica en el beneficio mutuo y la visión largoplacista, y la de la modernización se refleja en una mejor vida para los pueblos y el desarrollo integral de sus personas. Esa es también la base sobre la que la cooperación China-ALC ha seguido fortaleciéndose y ampliándose. 


Con una visión que trasciende las fronteras, se comprende la contribución de China al mundo. Bajo el liderazgo del PCCh, el desarrollo de China nunca ha perseguido ningún beneficio egoísta, sino el progreso común de la humanidad. Mientras impulsa un desarrollo de alta calidad, China continúa creando nuevas oportunidades para el mundo. China impulsa el proceso de modernización mundial mediante la construcción conjunta de la Franja y la Ruta de alta calidad; comparte su mega mercado a través de la Exposición Internacional de Importaciones de China y la Feria de Cantón, y amplía la cooperación en el comercio de servicios y en las cadenas industriales y de suministro mediante la Feria Internacional del Comercio de Servicios de China y la Exposición Internacional de la Cadena de Suministro. Hoy, el desarrollo de China está cada vez más conectado con los mercados, las industrias y el bienestar de más países. Frente a los cambios mundiales nunca vistos en una centuria, el Secretario General Xi Jinping propuso la construcción de la comunidad de futuro compartido para la humanidad y promovió la Iniciativa para el Desarrollo Global, la Iniciativa para la Seguridad Global, la Iniciativa para la Civilización Global y la Iniciativa para la Gobernanza Global, reflejando una visión basada en la paz, el desarrollo, la cooperación y el beneficio mutuo. El PCCh sostiene que todos los países tienen derecho a elegir su camino de desarrollo conforme a sus propias condiciones y a compartir las oportunidades del desarrollo en la cooperación en pie de igualdad. 

Al mirar hacia atrás, el PCCh ha conducido al pueblo chino a levantarse frente a la adversidad y a avanzar en la lucha, abriendo un camino de modernización basado en las propias condiciones nacionales y abierto al mundo. El viento de la historia sopla con fuerza, y el que avanza en camino justo nunca está solo. En ambos lados del Pacífico, China y México comparten la memoria de antiguas civilizaciones y enfrentan los mismos desafíos del desarrollo en esta nueva era. De cara al futuro, ambos países pueden ampliar la cooperación en la modernización industrial, unir esfuerzos en el desarrollo verde y fortalecer el aprendizaje mutuo en los intercambios culturales y de pueblo a pueblo, con el fin de que las relaciones sino-mexicanas avancen de forma sólida y sostenida y generen resultados tangibles para ambos pueblos. 

*Embajador de China en México 

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