martes, 9 de junio de 2026

EL PUEBLO ESTÁ ENFRENTADO A UN GOBIERNO SIN APOYO POPULAR. Rodrigo Paz perdió la legitimidad.

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“La economía política de la crisis se refleja en este protagonismo popular: mientras el Estado concentra beneficios en las élites y reproduce medidas impuestas desde afuera, el pueblo organiza su propia agenda de justicia distributiva y de soberanía. La legitimidad que nace desde abajo no se mide en indicadores macroeconómicos, sino en la capacidad de resistir, de mantener viva la memoria y de proyectar un futuro donde la democracia se reconstruya en las calles y carreteras. La legitimidad no se decreta, se construye. Y cuando el gobierno quiebra la Constitución, se sostiene en una justicia corrupta y concentra beneficios para las élites, pierde toda autoridad moral y política. Hoy, las calles y carreteras son el verdadero escenario de la democracia: allí el pueblo recuerda que la justicia no puede ser comprada, que los derechos no se negocian y que la dignidad no se posterga. La crisis que vivimos es el precio de la corrupción y de la traición al pacto social. Pero también es la oportunidad de reorganizar la fuerza popular, de levantar una legitimidad nueva que nazca desde abajo, desde la resistencia y la memoria. Porque cuando el pueblo habla en las calles y carreteras, ningún poder puede fingir legitimidad.

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Fuentes: Red de Economía Política.

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EL PUEBLO ESTÁ ENFRENTADO A UN GOBIERNO SIN APOYO POPULAR.

Rodrigo Paz perdió la legitimidad.

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Por | 09/06/2026 | Bolivia

Fuentes. Revista Rebelión martes 9 de junio del 2026.

RED DE ECONOMÍA POLÍTICA.

N°14 – junio 5/2026

La legitimidad de un gobierno no se sostiene únicamente en las urnas. Deviene de la autoridad moral, del respeto y de lo justo que es un presidente con su pueblo. Si el pueblo acepta, reconoce y respalda a su presidente y obedece las directrices políticas y económicas que dicte o proponga, entonces diremos que la autoridad cuenta con legitimidad, que cuenta con el respaldo sino el cariño de los sectores populares. En Bolivia, esas grandes mayorías hoy le exigen ¡que renuncie!!! y con ello, le dieron la espalda a un presidente y a su gestión, que, en solo 6 meses, echó por tierra algún atisbo de que el neoliberalismo no regresaría al país.

Rodrigo Paz ha perdido toda la legitimidad y está en la disyuntiva de aferrarse a un estado de sitio o dejar el poder, evitando mayor sacrificio de vidas.



1. La legitimidad se gana o se pierde.

La pérdida de legitimidad del gobierno de Rodrigo Paz no fue un accidente ni un error de gestión. Es consecuencia de las medidas económicas dictadas contrarias a las postuladas en la campaña electoral; su “programa de centro” con el que llegó al poder, no prometía medidas neoliberales agresivas como las que hoy sostiene y defiende, pese a haber retrocedido en varios intentos. El abismo entre el respaldo popular (mandato) a todas las promesas y las decisiones gubernamentales asumidas al llegar a la Plaza Murillo, convierte a su gestión en un engaño, en una impostura, en un acto político fraudulento, sostenido en la mentira y la demagogia.

Desde la perspectiva de la economía política, la crisis dejada por Arce Catacora -inflada y sobredimensionada por la banca, la oligarquía, la derecha y los medios de comunicación- al no resolverse, desnudó la contradicción entre el relato oficialista de estabilidad y la realidad del pueblo que enfrenta el deterioro de la economía familiar, colas inmensas para comprar gasolina y diésel, inflación, desempleo y precariedad. Las medidas económicas del gobierno de Rodrigo Paz concentran beneficios en los sectores privilegiados y distribuye los costos sociales sobre las mayorías, vulnerando la Constitución y el pacto social que sostiene al Estado Plurinacional. Se hizo todo lo contrario de lo que se prometió y la decepción llegó al límite.

Los bloqueos y marchas son la respuesta popular de rechazo, denuncia, enojo, condena a ese cambio a ese giro, a ese salto al neoliberalismo fracasado. No son simples actos de protesta coyuntural, sino la explicitación de una ruptura, de un abandono y rechazo social a un presidente y gobierno que ya no les representa y al que perdieron todo el respeto. El bloque social popular votó con la esperanza de que Rodrigo Paz podría respetar las grandes conquistas económicas, sociales políticas y culturales logradas por el pueblo en los últimos años frente a las amenazas de la extrema derecha de Tuto Quiroga; seis meses después, han pasado a un desprecio y enojo popular que se mide en los adjetivos más duros y crueles contra el presidente. La legitimidad institucional se vació, cuando el pueblo, en las calles y carreteras, demuestra que la verdadera democracia, se mide en la justicia distributiva y en la defensa de los derechos conquistados.



2. La ruptura con la Constitución y el pacto social.

La pérdida de legitimidad del gobierno no se limita a la gestión económica: se profundiza en el terreno político y jurídico. El intento de modificar, vaciar o reinterpretar la Constitución Política del Estado (CPE), convierte al gobierno en un actor que rompe el pacto fundacional del Estado

Plurinacional. No hablamos de errores administrativos, sino de una ofensiva consciente contra los derechos conquistados por el pueblo.

Al debilitar la CPE, se debilitan también los mecanismos de respeto a los derechos humanos, de redistribución de la riqueza, de soberanía, de control social y de participación democrática. El resultado es un Estado que deja de ser garante de derechos para transformarse en administrador de intereses externos y de élites internas.

La legitimidad se fractura porque el pacto social – ese acuerdo que dio origen al Estado Plurinacionalya no se respeta. La protesta en las calles y carreteras es, entonces, también una defensa de la Constitución: un recordatorio de que la democracia boliviana no puede sobrevivir si se mutila su base jurídica y social, que en Bolivia no se puede gobernar sin la participación del pueblo.

Por eso, las calles y carreteras se han convertido en el verdadero tribunal popular. Allí, sindicatos, comunidades y sectores movilizados reclaman lo que la justicia auto prorrogada les negó: el respeto a la Constitución, la defensa de los derechos conquistados y la recuperación de un pacto social roto. La medida del Estado de Sitio simplemente traerá luto al país.



3. La legitimidad de las medidas populares.

La pérdida de legitimidad del gobierno abre un nuevo escenario: la reorganización popular frente a un poder que ya no les representa. Cuando las instituciones se vacían de dignidad y la justicia se corrompe, es el pueblo quien asume el rol de garante de derechos y memoria. Las calles y carreteras se convierten en espacios de soberanía, dónde la Central Obrera Boliviana (COB), comunidades campesinas y pueblos originarios, transportistas y organizaciones sociales levantan su voz contra un gobierno que los excluye.

La resistencia no es únicamente social: es moral y política. Los bloqueos y marchas expresan la dignidad de sectores que se niegan a aceptar la precariedad como destino. Cada punto de resistencia en las carreteras es también un recordatorio de los derechos arrebatados y de la necesidad de reconstruir un pacto social desde abajo. En este sentido, la movilización popular no solo desafía al gobierno, sino que plantea una alternativa de legitimidad basada en la acción colectiva y en la defensa de la Constitución.

La economía política de la crisis se refleja en este protagonismo popular: mientras el Estado concentra beneficios en las élites y reproduce medidas impuestas desde afuera, el pueblo organiza su propia agenda de justicia distributiva y de soberanía. La legitimidad que nace desde abajo no se mide en indicadores macroeconómicos, sino en la capacidad de resistir, de mantener viva la memoria y de proyectar un futuro donde la democracia se reconstruya en las calles y carreteras.

La legitimidad no se decreta, se construye. Y cuando el gobierno quiebra la Constitución, se sostiene en una justicia corrupta y concentra beneficios para las élites, pierde toda autoridad moral y política. Hoy, las calles y carreteras son el verdadero escenario de la democracia: allí el pueblo recuerda que la justicia no puede ser comprada, que los derechos no se negocian y que la dignidad no se posterga.

La crisis que vivimos es el precio de la corrupción y de la traición al pacto social. Pero también es la oportunidad de reorganizar la fuerza popular, de levantar una legitimidad nueva que nazca desde abajo, desde la resistencia y la memoria. Porque cuando el pueblo habla en las calles y carreteras, ningún poder puede fingir legitimidad.

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lunes, 8 de junio de 2026

OTRO FÚTBOL Y OTRO MUNDO SON POSIBLES… E IMPRESCINDIBLES.

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“Asistiremos a una sofisticada ingeniería tecnológica, que fuera de la competencia deportiva ya está siendo usada para vigilar a las poblaciones y asesinar selectivamente. Los juegos tendrán lugar en un escenario geopolítico que, más allá de sus resultados deportivos estará signado por un nuevo (des)equilibrio internacional que ya no estará asentado sobre la hegemonía del eje occidental. Sucede que el fútbol y el deporte en general, absorbido por intereses mezquinos, convierte la alegría en mercancía y el juego en negocio. Los mundiales y megaproyectos deportivos no favorecen a las comunidades, ponen las ganancias por encima de la vida y venden la ilusión efímera de que la felicidad puede vestirse con la casaca de un equipo nacional. Frente al futbol espectáculo, frente al fútbol que oculta la desigualdad y la discriminación, es preciso reivindicar el futbol de los barrios, de las comunidades y de los pueblos. El fútbol que siempre nace y se nutre del corazón de los desheredados, de los excluidos y despojados.

“Otro fútbol es posible e imprescindible, el que sirve al encuentro y a la paz, no a la división, a la manipulación o al enfrentamiento. Ese fútbol que hoy crece desde la convicción de todas y todos aquellos que queremos un mundo justo, con igualdad de derechos y oportunidades de desarrollo para todo ser humano sobre la Tierra, por el solo hecho de haber nacido. Un mundo humanista.

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Fuentes: Rebelión.

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OTRO FÚTBOL Y OTRO MUNDO SON POSIBLES… E IMPRESCINDIBLES.

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Por Javier Tolcachier | 08/06/2026 | Otro mundo es posible.

Fuente. Revista Rebelión lunes 8 de junio del 2026

En pocos días más, las y los aficionados al fútbol (y no solo ellos y ellas) tendrán sus ojos puestos en las incidencias de la Copa Mundial de Fútbol 2026. Un torneo que se disputará en medio de una crisis sistémica, también de proporciones mundiales y que al igual que muchas de sus ediciones anteriores pretenderá distraer de problemas severos e inocultables.

Haciendo un breve recuento, el primer campeonato tuvo lugar en Uruguay en 1930, en medio de la Gran Depresión ocasionada por la burbuja financiera en los Estados Unidos. Cuatro años después, la Copa se jugó en la Italia de Benito Mussolini. El fascismo descubrió que once jugadores podían serle de gran utilidad, sobre todo con el triunfo que obtuvo la escuadra nacional.

En 1938, Francia hospedó el torneo con la sombra de la guerra que se desataría poco tiempo después. Doce años después, la Copa saldría de su escondite en una caja de zapatos, debajo de la cama del vicepresidente de la FIFA para viajar al Brasil, quien perdió la final con el equipo uruguayo en un memorable partido definitorio en el Maracaná.

Suiza, que se había mantenido neutral durante la Guerra, debía simbolizar el regreso de la paz en el Mundial de 1954. Sin embargo, el mundo había entrado en una nueva guerra entre el bloque socialista y el bloque capitalista capitaneado por los Estados Unidos. Alemania, que regresaba al torneo después de haber estado prohibida su participación, venció a los favoritos húngaros en la final.



La Unión Soviética consiguió participar por primera vez en la sexta edición que se jugó en Suecia en 1958. La lucha por la liberación del colonialismo entraba a las canchas. Por vez primera tuvieron un cupo para participar seleccionados de Asia y África.

En 1962, dos años después del terrible terremoto de Valdivia, la Copa se jugó en Chile. Uno de los cuatro estadios utilizados era propiedad de la minera estadounidense Braden Copper Company – nacionalizada nueve años después por el gobierno de Salvador Allende. Brasil se llevó el trofeo de la mano de Garrincha y Pelé, pero la alegría desatada no duró mucho. El país, presidido por el progresista João Goulart, se vería ensombrecido por el golpe militar de 1964, dictadura que recién vería su fin veintiún años después.

En el 66´ la corona volvería a Europa y la ganó el local Inglaterra, mientras que en México 1970, en plena ebullición de la ola de rebeldía juvenil y a dos años de la masacre de estudiantes en Tlatelolco, Brasil consagraría su tercer triunfo. Los alemanes ganarían su segundo trofeo también como locales en 1974 superando, una vez más, al favorito equipo magiar. Pocos meses antes había ocurrido el embargo petrolífero de los países árabes, como represalia al apoyo que prestaron varios países occidentales a Israel en la guerra de Yom Kippur.

Mientras tanto, sangrientas dictaduras se ensañaban con los impulsos revolucionarios en América Latina. El mundial de 1978 intentaría tapar en Argentina la terrible violación a los Derechos Humanos de los sucesivos gobiernos militares que dejaría treinta mil víctimas.

Los mundiales jamás han estado separados de la política, del dinero o del poder.

España, poco después del fin de la dictadura franquista, organizó la Copa en 1982, en la que por primera vez participaron equipos de todos los continentes, un preludio de la globalización en ciernes.

En México 86, la “mano de Dios” y los pies de Maradona llevaron a Argentina a lograr su segundo galardón, derrotando en fase de cuartos de final a la escuadra inglesa, con las heridas aun frescas de la guerra en las colonizadas Islas Malvinas. Los sudamericanos no pudieron revalidar su título en el siguiente Mundial en Italia (1990), cayendo ante el conjunto alemán, cuyo pueblo celebraba la reciente reunificación nacional.



Regida por la preeminencia del neoliberalismo, en 1994 el Mundial de fútbol se disputó en los Estados Unidos, un país sin tradición en este deporte. En 1998, el evento tendría lugar en Francia con el triunfo de la escuadra gala en el Estadio de Saint-Denis, un suburbio de París con una gran población inmigrante. Tiempo después, la ultraderechista Marine Le Pen calificaría a este barrio de la periferia capitalina como un área «fuera de control», una «zona sin ley» en manos de «escoria».

En el evento inaugural del siglo XXI, la Copa se disputó en Corea del Sur y Japón, siendo atravesada esta edición por la rampante corrupción de altos directivos de la FIFA. El lema del torneo siguiente, disputado en Alemania en 2006, (“El mundo entre amigos») no pudo plasmarse en el juego, rompiéndose el récord del mayor número de tarjetas amarillas y rojas. Fuera de la cancha, millones de personas sensibles habían llenado las calles en contra de la invasión estadounidense a Irak. Esta furiosa avanzada por recursos petrolíferos y control geopolítico había intentado legitimarse como “guerra contra el terrorismo islámico”, estigmatizando a las poblaciones musulmanas, sin distinción alguna, como fanáticos peligrosos.

El enorme Nelson Mandela celebraría la elección de Sudáfrica como sede del primer Mundial en suelo africano en 2010 a pesar de la enorme erogación financiera que suponía la construcción de nuevos estadios, mientras el país seguía cargando las enormes desigualdades heredadas del apartheid. También en Brasil, cuatro años después, el alto coste de las millonarias obras motivaron extendidas protestas por parte de la población brasileña, antes y durante el torneo. El clamor popular, más allá de la habitual euforia futbolera que caracteriza al país insistió – con toda la razón – en que hubiera sido mucho más importante que el dinero de los estadios se hubiera invertido en hospitales y escuelas.

La vigésima edición fue en Rusia 2018, cuya elección como sede fue cuestionada por presuntas denuncias de corrupción. El entonces primer ministro Vladimir Putin dijo que consideraba las investigaciones como un intento de los Estados Unidos de expulsar a Joseph Blatter del cargo de presidente de la FIFA como castigo por su apoyo a Rusia como anfitrión del certamen. La elección del Reino de Qatar para el certamen 2022 tuvo idénticas sospechas, sumadas a los cuestionamientos por la violación de derechos humanos. En esa edición, en un final no apto para dolencias cardíacas, Argentina obtuvo su tercer trofeo.

La inminente Copa Mundial de Fútbol 2026, organizado por México, Estados Unidos y Canadá, no logrará ocultar el intento de limpieza étnica de la población palestina, los bombardeos israelíes y estadounidenses contra Irán, el secuestro del presidente venezolano, las redadas antiinmigrantes y las agresivas medidas y la descarada injerencia del gobierno reaccionario de Donald Trump. Será un Mundial con una guerra abierta entre Rusia y Ucrania, conflictos armados en Sudán y República Democrática del Congo, catástrofes climáticas y la continuidad del expolio de los recursos naturales para beneficiar a unos pocos conglomerados financieros. Ningún gol podrá aliviar las violaciones a los derechos humanos, la violencia contra las mujeres, los intentos de recolonización, la discriminación racista o el incremento de las afecciones de salud mental.

Asistiremos a una sofisticada ingeniería tecnológica, que fuera de la competencia deportiva ya está siendo usada para vigilar a las poblaciones y asesinar selectivamente. Los juegos tendrán lugar en un escenario geopolítico que, más allá de sus resultados deportivos estará signado por un nuevo (des)equilibrio internacional que ya no estará asentado sobre la hegemonía del eje occidental.



Sucede que el fútbol y el deporte en general, absorbido por intereses mezquinos, convierte la alegría en mercancía y el juego en negocio. Los mundiales y megaproyectos deportivos no favorecen a las comunidades, ponen las ganancias por encima de la vida y venden la ilusión efímera de que la felicidad puede vestirse con la casaca de un equipo nacional.

Frente al futbol espectáculo, frente al fútbol que oculta la desigualdad y la discriminación, es preciso reivindicar el futbol de los barrios, de las comunidades y de los pueblos. El fútbol que siempre nace y se nutre del corazón de los desheredados, de los excluidos y despojados.

Otro fútbol es posible e imprescindible, el que sirve al encuentro y a la paz, no a la división, a la manipulación o al enfrentamiento. Ese fútbol que hoy crece desde la convicción de todas y todos aquellos que queremos un mundo justo, con igualdad de derechos y oportunidades de desarrollo para todo ser humano sobre la Tierra, por el solo hecho de haber nacido. Un mundo humanista.

Javier Tolcachier es investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas, comunicador en Agencia Internacional de Noticias Pressenza e integrante del Secretariado del Foro Humanista Mundial.

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domingo, 7 de junio de 2026

EL REPRESENTANTE DE LA IZQUIERDA ENFRENTA A LA HIJA DEL DICTADOR EN EL BALOTAJE ESTE DOMINGO EN PERÚ. Perú: Robert Sánchez desafía el poder de Keiko Fujimori.

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Indulto a Castillo. Sánchez, que fue ministro de Comercio

Exterior durante todo el gobierno de Pedro Castillo, entre julio de 2021 y diciembre de 2022, ha anunciado desde el primer día de su campaña el indulto a Castillo si llega a la presidencia. Ha convertido el sombrero campesino de ala ancha que usaba Castillo en el símbolo de su campaña. Ofrece un gobierno amplio de coalición nacional, convocando a sectores más allá de la izquierda. Ya ha avanzado en cerrar acuerdos en ese sentido. Para enfrentar la creciente delincuencia ha anunciado como primera acción derogar las “leyes procrimen”, dadas por el actual Congreso controlado por una coalición derechista que encabeza el fujimorismo, que limitan la capacidad fiscal para investigar al crimen organizado y la corrupción política. También anuncia que impulsará que el nuevo Congreso derogue las leyes de impunidad que favorecen a los acusados de violaciones a los derechos humanos dadas por el actual Parlamento. Se ha comprometido a mantener al Perú en la Corte IDH.

“En el terreno económico, ofrece mejorar la recaudación  

fiscal y terminar con las exoneraciones tributarias a grandes grupos de poder económico para invertir esos recursos en fortalecer los programas sociales, aumentar los presupuestos para educación y salud, respetar la autonomía del Banco Central de Reserva, programas de apoyo a las micro y pequeñas empresas y a la agricultura familiar que es la mayoritaria en el país, defender los derechos laborales, el aumento del sueldo mínimo, priorizar el combate a la pobreza.

“El amplio triunfo de Sánchez en el debate del domingo pasado,

el respaldo que ha recibido en los últimos días de varios candidatos presidenciales de distintas tendencias, su alianza con partidos políticos desde la izquierda a la centroderecha y con sindicatos y organizaciones sociales, los mensajes esta semana en redes sociales de líderes de opinión y personalidades que habían dicho viciarían su voto y que ahora señalan que por el peligro autoritario que representa el fujimorismo han decidido cambiar y votarán por Sánchez, le han dado a la candidatura progresista un importante impulso en el decisivo tramo final de la campaña. Está por verse si le alcanza.

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Roberto Sánchez reacciona durante una reunión con corresponsales extranjeros. Paolo Aguilar. EFE.

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EL REPRESENTANTE DE LA IZQUIERDA ENFRENTA A LA HIJA DEL DICTADOR EN EL BALOTAJE ESTE DOMINGO EN PERÚ.

Perú: Robert Sánchez desafía el poder de Keiko Fujimori.

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Con el resultado abierto los peruanos van a las urnas envueltos en una crisis de inestabilidad política y desborde de la delincuencia.

Por. Carlos Noriega.

Fuente. Página /12 sábado 6 de junio del 2026.

Desde Lima

Envueltos en una crisis de inestabilidad política y desborde de la delincuencia, este domingo los peruanos van a las urnas para elegir un nuevo gobierno para los próximos cinco años. En la última década ningún presidente ha podido terminar su mandato, el país ha tenido ocho jefes de Estado en los últimos diez años. Más de 27 millones de peruanos elegirán entre el izquierdista Roberto Sánchez y la ultraderechista Keiko Fujimori. Para la elección de este domingo llegan en un empate técnico, lo que deja el resultado abierto. Keiko Fujimori postula a la presidencia por cuarta ocasión consecutiva. En las tres anteriores perdió en el balotaje, una sombra que la persigue, que la ha cubierto de una fama de perdedora en las instancias decisivas.

Keiko postula reivindicando la dictadura de su padre, Alberto Fujimori, quien fue sentenciado por crímenes de lesa humanidad y corrupción. Sánchez lo hace como heredero político del expresidente Pedro Castillo, el maestro rural de izquierda que en diciembre de 2022 fue destituido y encarcelado por su fallido intento de cerrar el Congreso controlado por la derecha que maniobraba para derrocarlo.


Cancha inclinada.

Ha sido una campaña con la cancha inclinada contra la candidatura progresista. Los grandes medios se han alineado en una campaña de ataques y desprestigio contra Sánchez, y de lavado de los muchos cuestionamientos y denuncias de corrupción que tiene el fujimorismo. Insólitamente, los medios han presentado como la carta de la democracia y la estabilidad a Keiko Fujimori, que reivindica una dictadura y que en los últimos años ha utilizado su poder en el Congreso para capturar el sistema de justicia y ha sido un factor clave en la inestabilidad política de la última década.

Durante la campaña se ha visto, de un lado a una candidata respaldada, además de los grandes medios, por los grandes grupos económicos y todo el establishment, que para ganar votos ha apostado al miedo a la izquierda y a un supuesto comunismo que lo estatizaría todo, y del otro lado a un candidato de discurso popular, impulsado por los sectores más pobres y excluidos, que llama a detener el autoritarismo fujimorista y enfrentar las grandes desigualdades y la pobreza. Una polarización que se asemeja a la de 2021, cuando Castillo derrotó a Keiko. Como en 2021, el fujimorismo saca una importante ventaja en Lima, que es un tercio del electorado. Sánchez, como Castillo hace cinco años, gana con una amplia diferencia en las zonas andinas, entre la población rural.



Qué dicen los sondeos.

Keiko encabeza los sondeos por una diferencia mínima que está dentro del margen de error, por lo que las encuestadoras hablan de empate técnico. En la última semana se ha registrado una tendencia al alza de Sánchez. El pasado domingo, en las últimas encuestas que la ley permite difundir, la diferencia a favor de Keiko era entre dos y cuatro puntos. Esta semana se ha reducido a entre 0,4 y un punto. Página 12 tuvo acceso este sábado a dos sondeos realizados por las encuestadoras para sus clientes empresariales, que la ley prohíbe difundir en el país.

De acuerdo con la encuestadora Ipsos, Keiko tiene 44,1 por ciento y Sánchez 43,7 por ciento. El pasado domingo, esta misma encuestadora le daba a Fujimori 40,4 por ciento, contra 38,3 por ciento de Sánchez. Un sondeo de Datum le da a Fujimori 44,9 por ciento y a Sánchez 43,9 por ciento. El domingo pasado, Datum le otorgaba a Fujimori 39,7 por ciento y a Sánchez 35,4 por ciento.



Nerviosismo.

En el fujimorismo han pasado de la arrogancia al nerviosismo. Cuando se sentían seguros ganadores, la dirigencia fujimorista rechazó la posibilidad de convocar a otras fuerzas políticas, no pudieron ocultar su ADN autoritario. En la víspera de la elección, cuando ya no sentía segura su victoria, Keiko difundió un video en el que llamaba al excandidato presidencial de derecha Carlos Álvarez a trabajar juntos, a lo que hasta ahora se había negado. Un día antes había elogiado al ultraderechista excandidato presidencial Rafael López Aliaga, que le dio su apoyo.

Keiko declaró el viernes que si llega a la presidencia evaluaría un indulto a los expresidentes Pedro Castillo, cuyo respaldo ha sido clave para el éxito electoral de Sánchez, y Martín Vizcarra, rival del fujimorismo, sentenciado por corrupción y con cierto nivel de respaldo. Antes había atacado duramente a Sánchez por ofrecer el indulto para Castillo. Una movida interpretada como un acto de desesperación para buscar votos. Con la esperanza de fortalecer su candidatura, su equipo de campaña difundió en la víspera de la elección el respaldo que ha recibido de personajes de la derecha internacional, como el candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella y la venezolana María Corina Machado.

La candidata fujimorista ha centrado su campaña en proponer mano dura para enfrentar la creciente delincuencia. Ha dicho que si llega a la presidencia retiraría al Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), cuya defensa de los derechos humanos considera una limitación para combatir la delincuencia. Defender el equilibrio fiscal y macroeconómico son sus propuestas económicas centrales, pero la bancada parlamentaria fujimorista se ha convertido en la mayor amenaza al equilibrio fiscal con una serie de exoneraciones tributarias a grandes empresarios. Sobre esas exoneraciones la candidata ha guardado silencio.



Indulto a Castillo.

Sánchez, que fue ministro de Comercio Exterior durante todo el gobierno de Pedro Castillo, entre julio de 2021 y diciembre de 2022, ha anunciado desde el primer día de su campaña el indulto a Castillo si llega a la presidencia. Ha convertido el sombrero campesino de ala ancha que usaba Castillo en el símbolo de su campaña. Ofrece un gobierno amplio de coalición nacional, convocando a sectores más allá de la izquierda. Ya ha avanzado en cerrar acuerdos en ese sentido. Para enfrentar la creciente delincuencia ha anunciado como primera acción derogar las “leyes procrimen”, dadas por el actual Congreso controlado por una coalición derechista que encabeza el fujimorismo, que limitan la capacidad fiscal para investigar al crimen organizado y la corrupción política. También anuncia que impulsará que el nuevo Congreso derogue las leyes de impunidad que favorecen a los acusados de violaciones a los derechos humanos dadas por el actual Parlamento. Se ha comprometido a mantener al Perú en la Corte IDH.

En el terreno económico, ofrece mejorar la recaudación fiscal y terminar con las exoneraciones tributarias a grandes grupos de poder económico para invertir esos recursos en fortalecer los programas sociales, aumentar los presupuestos para educación y salud, respetar la autonomía del Banco Central de Reserva, programas de apoyo a las micro y pequeñas empresas y a la agricultura familiar que es la mayoritaria en el país, defender los derechos laborales, el aumento del sueldo mínimo, priorizar el combate a la pobreza.

El amplio triunfo de Sánchez en el debate del domingo pasado, el respaldo que ha recibido en los últimos días de varios candidatos presidenciales de distintas tendencias, su alianza con partidos políticos desde la izquierda a la centroderecha y con sindicatos y organizaciones sociales, los mensajes esta semana en redes sociales de líderes de opinión y personalidades que habían dicho viciarían su voto y que ahora señalan que por el peligro autoritario que representa el fujimorismo han decidido cambiar y votarán por Sánchez, le han dado a la candidatura progresista un importante impulso en el decisivo tramo final de la campaña. Está por verse si le alcanza.

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DECLIVE HEGEMÓNICO, ASCENSO DEL SUR GLOBAL ¿DESCOLONIZACIÓN?

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“La migración se vuelve un indicador esclarecedor, es decir, las potencias en ascenso suelen integrar fuerza de trabajo, y las potencias en declive tienden a securitizar fronteras y administrar la crisis mediante exclusión. Por eso Estados Unidos endurece sus políticas migratorias, criminaliza a los migrantes y busca cerrar fronteras, construir muros, aumentar las inhumanas deportaciones y fortalecer el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, todo lo cual refleja no sólo racismo estructural sino debilitamiento económico y social interno. China y otras economías asiáticas, por el contrario, avanzan en un proceso distinto: absorben a su población, amplían mercados internos, desarrollan infraestructura y, progresivamente atraen migración.  Por otro lado, la resistencia al orden hegemónico estadunidense no proviene de un único bloque ideológico, sino que es heterogéneo lo que podría explicar tanto la conformación de organismos tales como el BRICS+ y por qué es el Sur global el que busca alcanzar un orden mundial multipolar y la autonomía estratégica para Asia, África, América Latina y Medio Oriente. 

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El presidente chino, Xi Jinping junto al mandatario bnrasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, el 13 de mayo de 2025. Foto Afp

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Por. Ana María Aragonés.

Fuente. Diario La Jornada Ciudad de México sábado 6 de junio del 2026.

En el siglo XX, la crisis de 1929 y la Segunda Guerra Mundial debilitaron a las viejas potencias europeas, lo que permitió la independencia formal de países de Asia, África y el Caribe. Parecía darse por hecho que independencia era igual a descolonización, pero el colonialismo se amplió a través de la consolidación de la dependencia, la deuda, el comercio desigual, el control tecnológico y una profunda subordinación, sobre todo a los organismos internacionales creados al término de la guerra. 

La hegemonía inglesa entró en declive, tomó su lugar Estados Unidos y el colonialismo continuó. Las potencias coloniales crearon fronteras y dividieron a los países manteniendo en su interior grupos étnicos distintos que, enfrentados entre ellos, les permitía a esas potencias imponer líderes y caciques que actuaron en favor del colonizador. 

Si algún líder buscaba la superación de esas condiciones era, en muchas ocasiones, asesinado, como fue el caso de Thomas Sankara en 1987, presidente del llamado Alto Volta, nombre que él mismo cambió a Burkina Faso en 1984. En relación con América Latina, el efecto emancipador de los teóricos latinoamericanos fue cercenado por las brutales dictaduras para impedir que la región superara dependencia y subordinación. 



Hay que resaltar que veintinueve países asiáticos y africanos recién independizados decidieron, frente a la bipolaridad de la Guerra Fría, reunirse en Bandung (Indonesia) en la Conferencia Afroasiática en 1955. 

Se reunieron “no para pedir un lugar en la mesa del poder mundial, sino para construir otra mesa”, y lanzaron un conjunto de principios para la coexistencia pacífica que hoy suenan actuales (Javier Vadell). Sin embargo, como señala el autor, la globalización neoliberal en los años 90 y la implosión de la Unión Soviética fragmentaron al Sur global y “el espíritu de Bandung se declaró obsoleto”. 

En el siglo XXI ocurre algo comparable, pero en otro nivel. La crisis de 2008 mostró los límites del capitalismo financiero occidental y se aceleró el cuestionamiento del orden unipolar construido tras la Guerra Fría

Estados Unidos está en un declive hegemónico que se expresa en parte por un desplazamiento estructural del centro económico eurooccidental mundial hacia el sudeste asiático, dentro del cual China representa el caso más sobresaliente no sólo porque resistió la subordinación colonial, sino que logró industrializarse, desarrolló tecnología a niveles extraordinarios, sacó de la pobreza a 800 millones de personas y ha mostrado una sustancial disciplina económica con el cumplimiento de los llamados planes quinquenales. 

China está dispuesta a relacionarse con otros países no a través de amenazas, sino de la cooperación. Por eso resultan de enorme interés proyectos como la iniciativa de la franja y la Ruta de la Seda, que se han convertido en un centro de articulación económica para Asia, África y partes de América Latina. No obstante, China enfrenta problemas demográficos: por un lado, el envejecimiento de la población, además de la caída de los índices de natalidad. 

Estas son consecuencias de las políticas demográficas impuestas a partir de 1979 que obligaba a las parejas a tener sólo un hijo, de lo contrario eran seriamente penalizados, sobre todo laboralmente. Ahora esa política se ha flexibilizado; sin embargo, hay una enorme resistencia por parte de las parejas no solo acostumbradas a familias con un sólo hijo, sino al elevado costo que supone.



Pero, por otro lado, lo que muestran los datos de su modelo económico actual es que China ya no sólo retiene población que es absorbida en sectores industriales, tecnológicos y urbanos, sino que comienza a atraer migración, mostrando una transformación histórica del sistema mundial y confirmando así algunos supuestos que hemos ido planteando. 

En primer lugar, que procesos de desarrollo absorben a la población nativa, se elimina prácticamente la emigración forzada y se hace efectivo el derecho a no migrar. Por eso, las ciudades chinas empiezan a atraer estudiantes, trabajadores especializados, comerciantes y empresarios extranjeros, especialmente del Sur global. 

Es importante recordar que hace pocos años realizamos un estudio en el que claramente se observaba que en Estados Unidos, la migración proveniente de China alcanzaba niveles superiores a los migrantes procedentes de México, lo que sucedía por primera vez. Ahora la situación ha dado un vuelco. 

La migración se vuelve un indicador esclarecedor, es decir, las potencias en ascenso suelen integrar fuerza de trabajo, y las potencias en declive tienden a securitizar fronteras y administrar la crisis mediante exclusión. Por eso Estados Unidos endurece sus políticas migratorias, criminaliza a los migrantes y busca cerrar fronteras, construir muros, aumentar las inhumanas deportaciones y fortalecer el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, todo lo cual refleja no sólo racismo estructural sino debilitamiento económico y social interno. China y otras economías asiáticas, por el contrario, avanzan en un proceso distinto: absorben a su población, amplían mercados internos, desarrollan infraestructura y, progresivamente atraen migración. 

Por otro lado, la resistencia al orden hegemónico estadunidense no proviene de un único bloque ideológico, sino que es heterogéneo lo que podría explicar tanto la conformación de organismos tales como el BRICS+ y por qué es el Sur global el que busca alcanzar un orden mundial multipolar y la autonomía estratégica para Asia, África, América Latina y Medio Oriente. 

“Alianzas sin subordinación, solidaridad sin amenazas” Aime Césaire

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sábado, 6 de junio de 2026

TODOS CONTRA LA MARIONETA DE MÍSTER TRUMP.

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“Pero para el pueblo colombiano también estas elecciones son un asunto de supervivencia. No sólo para esa izquierda que confunde política con bolsa de empleo y que teme perder sus puestos. Para la gente del común también. De la Espriella acabará con lo poco que se ha podido avanzar en términos de derechos, en términos de paz, en términos de bienestar social, en términos de derechos ambientales y derechos de las mujeres, y pretende llevarnos con un programa político sacado literalmente de las cavernas a un escalamiento de la guerra, a una explotación feroz de los más pobres en el país que ya es uno de los más desiguales en el mundo, a la misoginia desenfrenada, a la destrucción del ambiente con graves consecuencias para la sociedad, a la militarización absoluta de la vida social. Seremos reducidos a una mera colonia de USA, país que ya nos quitó Panamá y ahora quiere acabar con nuestra soberanía, porque de la Espriella no es un líder sino una triste marioneta. Lo peor, es que el país quedará en manos ya no sólo de los corruptos, sino de los delincuentes, mafiosos, maltratadores de mujeres, y criminales a los que, de la Espriella, como abogado, tantos favores ya les ha hecho. Y dirán que eso es ley y orden.

“Cada cual tendrá sus razones, pero para la segunda vuelta todos (menos la mafia) deberíamos estar en contra del candidato de la Espriella. Pero lo más importante, es que esto no se decide en las urnas, sino que al final de cuentas, se decidirá con la movilización popular. Movilización en defensa de la vida, de la igualdad, de la libertad, de la soberanía, de la economía solidaria, del medio ambiente, del agua, por la paz y contra la guerra. Así la guerra y la contrainsurgencia se disfracen solapadamente de progresismo como bajo Petro, o se muestren de manera pornográfica como con de la Espriella. He dicho.

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Fuentes: Rebelión.

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TODOS CONTRA LA MARIONETA

DE MÍSTER TRUMP.

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Por Espartaco | 06/06/2026 | Colombia.

Fuentes Revista Rebelión sábado 6 de junio del 2026.

El apoyo del político más detestado e impopular en el mundo dice todo lo que uno necesita saber de este fraude llamado de la Espriella.

Dije que de la Espriella es algo peor que el uribismo y me sostengo en esa opinión. Es un salto cualitativo hacia algo muchísimo más podrido, y ojo, que el uribismo ya había puesto la vara delincuencial bastante alta. Pero la historia de Colombia demuestra que cada vez que pensamos que se había tocado fondo, hay algo más abajo. Hasta un derechista como Héctor Abad Facho-lince se da cuenta de lo que tenemos en juego, y hace una magnífica descripción del autodenominado Tigre:

No es necesario mostrarles una foto ni decirles el nombre y apellido de un petardo; ustedes van a verlo dibujado con palabras.

Me refiero a un tipo tan ridículo que sostiene que solo lo saben afeitar en Miami. Un macho tan inseguro de su aspecto –y a pesar de eso tan vanidoso– que confiesa gastar cada mañana una hora entera acicalándose la barba, pelo a pelo, ante el espejo. Un varón tan dudoso de su virilidad que les señala a las mujeres, para que se lo admiren, el magnífico tamaño de su paquete erecto.

Un salvador de la patria cuya consorte sostiene que si no ganan las elecciones volverán a su amena vida de rentistas en Miami o en Florencia. Un patriota que hará lo que el mandamás de Estados Unidos le indique y que seguirá su ejemplo de mezclar el Estado con sus negocios privados para hacer aún más grande el paquete de sus propiedades. Un firme por la patria que en realidad sería un procónsul del Imperio.

Un tipo tan deshonesto que tiene mala fama entre los bandidos. Tan perezoso y mediocre que su programa de gobierno se reduce a tres páginas de lugares comunes y amenazas violentas. Con tan mal oído que se cree buen cantante; con tal mal gusto que se cree elegante porque se viste más ceñido que un torero, quizá, precisamente, para que se le forre el paquete chileno. O, si no chileno, al menos siciliano.

Un autoritario sin autoridad, porque jamás ha gobernado nada; un mandón que desconoce la eficacia porque confunde la gritería histérica con el don de mando. Uno que jamás prestó servicio militar, pero se apropia de los gestos marciales para hacerse pasar por comandante en jefe del ejército. Un altanero y engreído que cree que humillar a los demás es un triunfo y no una infamia.

Ahí hay un retrato perfecto. En fin, de la Espriella es un tipo tan torcido, que hace ver al uribismo casi como algo decente. Su prontuario ya es bien conocido.



EL FACTOR TRUMP.

Como prueba de lo que digo, ha recibido el respaldo del torcido en jefe de la política internacional, Donald Trump: un pederasta y protector del círculo de pedófilos de Epstein, un corrupto que no sabe distinguir la cosa pública de sus asuntos privados, un asesino de niñas iraníes, un depredador misógino y maltratador de mujeres, el financiador del único genocidio contemporáneo, un matón de segunda, secuestrador, acusado en su propio país de felonía y traiciónEste es el mensaje que deja en las redes sociales el delincuente Trump:


¡Felicitaciones al candidato presidencial colombiano, El Tigre, Abelardo de la Espriella, un líder inteligente, fuerte y tenaz, ¡por su contundente victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas! Abelardo lucha incansablemente por su gran país y su gente, y los ama, al igual que yo a los Estados Unidos de América. Como presidente, Abelardo tendría un éxito rotundo al liderar a Colombia para impulsar la economía, crear empleos, promover el comercio, detener la inmigración ilegal, combatir el crimen y las drogas, ¡y restaurar el orden público! Abelardo se enfrentará a un marxista de la izquierda radical en la segunda vuelta del 21 de junio. Los resultados de estas elecciones son cruciales para el futuro de Colombia y su relación con los Estados Unidos. Debido a sus grandes logros y a su apoyo político a mi persona, es un honor para mí brindarle a Abelardo mi respaldo total ¡“EL TIGRE” ABELARDO DE LA ESPRIELLA NO DEFRAUDARÁ AL MARAVILLOSO PUEBLO DE COLOMBIA!

Da risa ver cómo estos delincuentes se adulan uno a otro y cómo presumen de lo que adolecen. Son militaristas que no prestaron el servicio militar, salvadores de la patria cuyos intereses están en el extranjero, patriotas al servicio de potencias foráneas (USA en el caso del colombiano, Israel en el caso del gringo), defensores de la ley y el orden que andan de parceros de la mafia.

¿Grandes logros? Por favor, diga cuáles, porque este tipo nunca ha estado en cargo alguno (a lo mejor se refiere a los favores como tinterillo de narcos). ¿Combatir el crimen y las drogas? Hombre, si es que Abelardo es el abogado estrella de los capos, traquetos y paracos. Pero si lo dice Trump, que es un criminal que dice él mismo que no tiene porqué respetar el derecho internacional… en fin, burros hablando de orejas.

Pero en realidad, el apoyo del político más detestado e impopular en el mundo dice todo lo que uno necesita saber de este fraude llamado de la Espriella. Trump está acabando con la economía de USA, tiene a su país en graves dificultades por sus aventuras militares y nunca ha estado tan aislado como en el presente. Sus virajes y arrebatos tienen al mundo de cabeza, mientras los ciudadanos de USA no pueden ya con el precio del petróleo, de las cuentas y de la canasta básica. Hasta sus acólitos más fanáticos lo están abandonandosu impopularidad supera el 60% según todas las encuestas, rechazo que ningún otro presidente de USA ha tenido. El apoyo de Trump por este candidato debería sonar todas las alarmas para el pueblo colombiano.



TODOS CONTRA DE LA ESPRIELLA.

Petro, quien se jacta de hablar personalmente con Trump y de ser su amigo (como si eso fuera un honor), debe estar con los nervios de punta. Petro, quién lamentó que Corina Machado y no Trump ganara esa farsa de Nóbel de la Paz –“No debió quitarle el Nóbel a Trump” dijo Petro-, Petro, quien defendió a Trump como un pragmático, quien le entregó la Isla Gorgona a los USA como si ya no tuvieran suficientes bases militares en Colombia desde las que intervenir aquí y en Ecuador y en Venezuela, quien después de su reunión en la Casa Blanca le dio a Trump todo lo que éste quiso, sobre todo en el tema de contrainsurgencia, drogas y de migración. Aparte de olvidarse de Palestina. Petro se debe sentir traicionado porque su nueva amistad le diera la espalda y apoya al candidato de la Espriella que dice que de ganar las elecciones lo entregará en extradición a USA por narco. Pero así es la vida, y Roma nunca ha pagado traidores. Estas elecciones para Petro son un asunto de autoconservación, de sobrevivencia.

Pero para el pueblo colombiano también estas elecciones son un asunto de supervivencia. No sólo para esa izquierda que confunde política con bolsa de empleo y que teme perder sus puestos. Para la gente del común también. De la Espriella acabará con lo poco que se ha podido avanzar en términos de derechos, en términos de paz, en términos de bienestar social, en términos de derechos ambientales y derechos de las mujeres, y pretende llevarnos con un programa político sacado literalmente de las cavernas a un escalamiento de la guerra, a una explotación feroz de los más pobres en el país que ya es uno de los más desiguales en el mundo, a la misoginia desenfrenada, a la destrucción del ambiente con graves consecuencias para la sociedad, a la militarización absoluta de la vida social. Seremos reducidos a una mera colonia de USA, país que ya nos quitó Panamá y ahora quiere acabar con nuestra soberanía, porque de la Espriella no es un líder sino una triste marioneta. Lo peor, es que el país quedará en manos ya no sólo de los corruptos, sino de los delincuentes, mafiosos, maltratadores de mujeres, y criminales a los que, de la Espriella, como abogado, tantos favores ya les ha hecho. Y dirán que eso es ley y orden.

Cada cual tendrá sus razones, pero para la segunda vuelta todos (menos la mafia) deberíamos estar en contra del candidato de la Espriella. Pero lo más importante, es que esto no se decide en las urnas, sino que al final de cuentas, se decidirá con la movilización popular. Movilización en defensa de la vida, de la igualdad, de la libertad, de la soberanía, de la economía solidaria, del medio ambiente, del agua, por la paz y contra la guerra. Así la guerra y la contrainsurgencia se disfracen solapadamente de progresismo como bajo Petro, o se muestren de manera pornográfica como con de la Espriella. He dicho.

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