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“Estas Jornadas
México-brasileñas fueron
importantes no sólo porque representó un intercambio y conexión de ideas
entre dos países de gran importancia en el ámbito latinoamericano
ante los surgimientos de movimientos ultraderechistas y alineaciones
de los múltiples países al conservadurismo, que pasan sobre los derechos
humanos y los derechos ancestrales, y que además buscan hacerse
de todo. Sino porque dio espacio al diálogo, a crear conciencia
sobre algunas problemáticas y luchas de las poblaciones que
comparten México y Brasil, principalmente en cuestiones de marginalización
de comunidades frente a megaproyectos. Permitieron repensar la
exposición de comunidades racializadas e invisibilizadas
sistemáticamente ante los efectos del capitalismo y explotación; así
como las acciones, violencias y posicionamientos de los sujetos involucrados
en los acontecimientos sociales que sostienen este tipo de estructuras.
El evento llevó al público a analizar desde la
subalternidad, el activismo, la teoría factual y de blanquitud,
a posicionarnos ante las injusticias y ver la colectividad
como una respuesta. Se espera que puedan continuar y fortalecer
sus redes de discusión y apoyo como lo fueron estas jornadas
de intercambio, ya que su aporte es de vital importancia
para afrontar los paradigmas cotidianos en los que uno está inserto.
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Fuentes: Rebelión [Imagen: Una de las sesiones de las Jornadas de Intercambio México Brasil el 10 de abril de 2026. Créditos: RRSS]
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MÉXICO Y BRASIL, HERMANOS EN LA LUCHA.
Jornadas de Intercambio México Brasil (10 de abril de 2026)
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Por Yamanik Midori y Dohi Vásquez
/26/05/2026/ Brasil México, Racismo y opresión capitalista.
Fuentes Revista Rebelión martes 26 de mayo del 2026.
El pasado 10 de abril de 2026, en las
instalaciones de la Facultad de Filosofía y Letras (UNAM) se llevó a cabo el evento Jornadas
de Intercambio México Brasil: Miradas críticas y territorialidades en diálogo.
El evento fue organizado por las investigadoras Luz Elena García,
profesora del Colegio de Geografía de la UNAM, y Karina Agatha, profesora
de la Universidad de Santa Catarina, principales coordinadoras y
posibilitadoras del evento, cuyo deseo era presentar investigaciones acerca de
los obstáculos que enfrentan las poblaciones en materia de educación, salud,
territorialidad, resistencias y luchas jurídicas en coexistencia con
el racismo y el machismo, además de crear comunidad entre diversos
investigadores configurando una red de resistencia que ante
la polarización de los contextos actuales es de suma importancia.
A las Jornadas asistieron en total 12 académicos, investigadores, profesores y estudiantes de posgrado: Héctor Rodolfo Andrade López, Juliana Santos, Luciana Freitas, Beatriz Gomes, Antonio José Araujo, Ricardo Asís Goncalves, Marina Paula Oliveira, María Fernanda Uribe Cruz, Luz Elena García, Joyce Nunes, Karina Agatha y Gilmar Santos. (9 de nacionalidad brasileña provenientes de los estados de Minas Gerais, Bahía, Santa Catarina y Goiás; y 3 de origen mexicano, Michoacán y CDMX), quienes abordaron sus ponencias desde el posicionamiento crítico de grupos quilombos, palabra brasileña usada para referir a los grupos afrodescendientes, e indígenas existentes tanto en México como en Brasil, sujetos que han sido insertados en las narrativas legales e institucionales a partir de 1990 y en caso de los afroamericanos hasta 2019; generando no solo coincidencias a partir de estudios comparativos, sino también promoviendo posibilidades de cambio.
En el primer eje se planteó las desigualdades sociales
y legales que
existen en la actualidad respecto al acceso de servicios médicos y educativos,
así como la destrucción y unilateralidad en la que estos se basan.
La investigadora Juliana Santos en su ponencia refirió el sexismo
y la estereotipación de los cuerpos de las mujeres negras, a
quienes se les brinda menos acceso por racismo; ya que ideológicamente
se les asigna el dicho de “ser más fuertes y aguantar más”. Siendo
el problema que no hay enfoque en los cuerpos negros y además que sus
saberes, bajo esta uniculturalidad, se ven minorizados y sin
reconocimiento, obligándolos a la desaparición.
Siguiendo la línea sobre los saberes, también se planteó el hecho
de la educación como una construcción eurocéntrica y hegemónica. Beatriz
Gomes, investigadora de la Universidad Federal de Santa Catarina, explicó
el cómo la historia de las comunidades afroamericanas es algo
reciente, expuso que su integración ha sido más por una
lucha y defensa de los pueblos que por un planteamiento nacional; asimismo
a pesar de estar insertada en escuelas y programas
interculturales, en la práctica tiene aún muchas deficiencias
y por tal se busca formular una propuesta para dicha cuestión.
El segundo eje sobre territorialidades llevó
a la discusión sobre el despojo, la violencia y el extractivismo
que ocurre en ambos países; cómo a pesar de que legalmente
están regulados, las empresas, las mineras y los agronegocios
destruyen a las comunidades, sus economías y al medio ambiente,
ya que al terminar de explotar tanto los recursos como la mano de
obra abandonan los recintos sin responsabilizarse de las afectaciones
ya realizadas. Dentro de estos diálogos lo más interesante e indignante
fue la experiencia de la investigadora Marina Paula Oliveira, cuya
ponencia trató sobre el litio en Brasil, en la que narró el
activismo de las comunidades ante los intentos extractivistas y
aunque no han podido detenerlo en todos los lugares que implica el estado
de Minas Gerais, sí han logrado sacarlos al menos en su pueblo
origen, Brumadinho.
El intercambio de ideas cerró con ponencias enfocadas en la invisibilización de los pueblos afrodescendientes en la historia mexicana, la desigualdad de los indígenas ante tribunales y puso en debate la cuestión de los pactos entre las élites;
¿Cómo es que se forman estas redes
políticas?,
¿cuál es la intervención de la policía
y de los funcionarios en general? y
¿Cómo se presenta el racismo para
explotar privilegios?
son preguntas que florecieron entre el público
oyente. Aunado, el ponente Gilmar Santos incluyó ejemplos
específicos de ecocidio y racismo ambiental en Veracruz y Oaxaca.
Durante este intercambio, fue destacable la cuestión de
que no todos los ponentes hablaban español, o por lo menos
no lo hablaban con total fluidez; por lo que, en sus
exposiciones, hicieron un ejercicio del habla que mezclaba
los dos idiomas. Sin embargo, esto, lejos de impedir el entendimiento
de lo que deseaban expresar, se convirtió en una muestra de
cómo el lenguaje no representa una barrera para denunciar
la disparidad de derechos y la coexistencia de las resistencias
subalternas que se desarrollan de manera paralela en México y
Brasil.
Estas Jornadas México-brasileñas fueron importantes no sólo porque
representó un intercambio y conexión de ideas entre dos países de gran
importancia en el ámbito latinoamericano ante los surgimientos de
movimientos ultraderechistas y alineaciones de los múltiples países
al conservadurismo, que pasan sobre los derechos humanos y
los derechos ancestrales, y que además buscan hacerse de todo. Sino
porque dio espacio al diálogo, a crear conciencia sobre algunas
problemáticas y luchas de las poblaciones que comparten México
y Brasil, principalmente en cuestiones de marginalización de comunidades
frente a megaproyectos. Permitieron repensar la exposición de comunidades
racializadas e invisibilizadas sistemáticamente ante los efectos del
capitalismo y explotación; así como las acciones, violencias y
posicionamientos de los sujetos involucrados en los acontecimientos
sociales que sostienen este tipo de estructuras.
El evento llevó al público a analizar desde la
subalternidad, el activismo, la teoría factual y de blanquitud,
a posicionarnos ante las injusticias y ver la colectividad
como una respuesta. Se espera que puedan continuar y fortalecer
sus redes de discusión y apoyo como lo fueron estas jornadas
de intercambio, ya que su aporte es de vital importancia
para afrontar los paradigmas cotidianos en los que uno está inserto.
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