jueves, 30 de julio de 2026

FRANCISCO REIVINDICÓ LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN.

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"Para contrarrestar el avance de la Teología de la Liberación, los papas Wotyla y Ratzinger aislaron, sustituyeron a los actores claves y nombraron a obispos conservadores. Favorecieron a los movimientos tradicionalistas como los Legionarios de Cristo, Sodalicio, Opus Dei y movimientos carismáticos. Resulta paradójico que Juan Pablo II otorgara al Opus Dei un estatus tan especial que resultó una Iglesia dentro de la Iglesia bajo la figura de la prelatura personal, contradiciendo el recelo a la Iglesia popular como paralela. 

"El papa Francisco trata a Gustavo Gutiérrez en el prefacio del libro con ternura. Y se reconcilia con esta gran corriente eclesial que fue perseguida y maltratada. Ahí afirma lo siguiente: “… en este último libro, Gustavo nos ofrece una vez más los frutos de su compromiso, su oración y su reflexión. Quiero destacar en estas páginas su profunda y perdurable fidelidad a la Iglesia a lo largo de su camino. Una fidelidad vivida con humildad, a veces con dolor, y fundamentalmente con libertad. Ya en la década de 1960, las inquietudes teológicas de Gustavo fueron surgiendo gradualmente a través de su historia personal, sus estudios y su labor pastoral”. 

"Los tiempos han cambiado. La guerra ideológica de la posguerra tiene otros tintes de aquellos que obsesionaron a Juan Pablo II. La Teología de la Liberación está lejos de extinguirse. Mientras existan exclusión e injusticia, estará vigente.

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Foto Cuartoscuro.

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FRANCISCO REIVINDICÓ LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN.

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Por. Fernando Barranco.

Fuente. La Jornada Diario Ciudad de México jueves 39 de julio del 2026.

En diciembre de 2025, el Vaticano dio a conocer fragmentos del prefacio que el papa Francisco escribió para el libro póstumo de Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación titulado: Vivir y pensar el Dios de los pobres. El teólogo peruano falleció el 22 de octubre de 2024. 

Es poco usual que los pontífices prologuen libros y menos aún a un teólogo anatemizado por sus antecesores. En efecto, los pontificados de Juan Pablo II (1978-2005) y de Benedicto XVI (2005- 2013) condenaron con rudeza eclesiástica a teólogos y clérigos que simpatizaron con la teología que optaba por los pobres en Latinoamérica. Gustavo Gutiérrez sufrió una severa persecución de casi 35 años. La guerra fría aplicada por el papa Wojtyla fue implacable con la corriente liberacionista de la Iglesia. Su mayor recriminación era la cercanía conceptual de la Teología de la Liberación con ciertos fundamentos marxistas. Las medidas fueron severas contra obispos, sacerdotes, congregaciones de religiosos y religiosas, seminarios, laicos, centros de investigación, revistas y por supuesto teólogos. Hubo disposiciones de férreo control ideológico, pastoral y teológico.



Por ello, llama la atención que el papa Francisco reconozca, no sólo el aporte teológico y pastoral del sacerdote peruano, sino valore positivamente esta vertiente de la Iglesia católica en América Latina. Bergoglio es cálido y obsequioso con uno de los personajes más emblemáticos de la Iglesia que inspiró un influyente movimiento religioso enfocado en la justicia social y la defensa de los pobres. 

En realidad, el papa Francisco en uno de sus últimos escritos, quiso rendir homenaje a Gustavo Gutiérrez, así lo expresó: “Gustavo Gutiérrez, a lo largo de su larga vida, fue un fiel siervo de Dios y amigo de los pobres. Su teología moldeó la vida de la Iglesia y sigue vigente hoy, con una frescura que abre nuevos caminos para el seguimiento de Jesús”. El Papa argentino reconoce que el epicentro del pensamiento de Gutiérrez se encuentra en el Concilio Vaticano II. Citando a Juan XXII quien también deseaba una Iglesia pobre para los pobres. 

En contraste, años atrás, en el constante acoso al teólogo peruano, Juan Pablo II utilizó el brazo represor del Vaticano, éste fue la Congregación para la Doctrina de la Fe, antiguo Santo Oficio, dirigida por el cardenal Joseph Ratzinger, futuro Benedicto XVI. Fue uno de sus principales opositores, quien publicó en 1984 la instrucción Libertatis nuntius y en 1986 el texto Libertatis consciente, piezas doctrinales que pretendían decretar y ordenar lo válido para la ortodoxia de la Iglesia y someter filosófica y teológicamente a la pujante teología latinoamericana. Se afirmó que construir un cristo revolucionario iba en contra de las sagradas escrituras. 

El momento álgido de censura fue el silencio impuesto al teólogo brasileño Leonardo Boff. En torno a su libro: Iglesia, carisma y poder, el cardenal Ratzinger genera una sanción severa aplicada por el Vaticano en mayo de 1985. La medida prohibía al teólogo brasileño dar conferencias y escribir debido a sus posturas liberacionistas. 


La Teología de la Liberación tuvo años de esplendor durante los años 70 y 80 en Latinoamérica. Causó preocupación en las cúpulas del poder vaticano porque no sólo fue un discurso sobre Dios. Fue también un poderoso movimiento social en diferentes partes del continente. Tan sólo en Brasil llegó a aglutinar 90 mil comunidades de base. La entonces llamada Iglesia popular fue percibida con temor por Roma como una potencial “Iglesia paralela” con una vigorosa base social que podría contraponer la autoridad de aparato institucional de la Iglesia. 

Para contrarrestar el avance de la Teología de la Liberación, los papas Wotyla y Ratzinger aislaron, sustituyeron a los actores claves y nombraron a obispos conservadores. Favorecieron a los movimientos tradicionalistas como los Legionarios de Cristo, Sodalicio, Opus Dei y movimientos carismáticos. Resulta paradójico que Juan Pablo II otorgara al Opus Dei un estatus tan especial que resultó una Iglesia dentro de la Iglesia bajo la figura de la prelatura personal, contradiciendo el recelo a la Iglesia popular como paralela. 

El papa Francisco trata a Gustavo Gutiérrez en el prefacio del libro con ternura. Y se reconcilia con esta gran corriente eclesial que fue perseguida y maltratada. Ahí afirma lo siguiente: “… en este último libro, Gustavo nos ofrece una vez más los frutos de su compromiso, su oración y su reflexión. Quiero destacar en estas páginas su profunda y perdurable fidelidad a la Iglesia a lo largo de su camino. Una fidelidad vivida con humildad, a veces con dolor, y fundamentalmente con libertad. Ya en la década de 1960, las inquietudes teológicas de Gustavo fueron surgiendo gradualmente a través de su historia personal, sus estudios y su labor pastoral”. 

Los tiempos han cambiado. La guerra ideológica de la posguerra tiene otros tintes de aquellos que obsesionaron a Juan Pablo II. La Teología de la Liberación está lejos de extinguirse. Mientras existan exclusión e injusticia, estará vigente.

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miércoles, 29 de julio de 2026

UN ABRAZO BENDECIDO POR TRUMP. MILEI Y KEIKO se abrazan al sueño de un bloque de ultraderecha.

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"Milei tiene la intención de liderar un bloque de derecha en la región a las órdenes del secretario de Estado Marco Rubio. Con esa idea en mente, se esperaba que el mandatario argentino hiciera el anuncio del que habló en reiteradas ocasiones acerca del lanzamiento de un bloque de derecha o al menos que llegue a algún tipo de acuerdo con sus pares. Sin embargo, solo consiguió una foto en el Congreso peruano en la que posaron el presidente de Paraguay Santiago Peña, el de Ecuador Daniel Noboa, el de Chile, Antonio Kast, José Raúl Mulino de Panamá, Rodrigo Paz de Bolivia y Nasry Asfura de Honduras. La foto fue compartida por el asesor de Milei, Santiago Caputo, que semanas atrás se había reunido en su despacho de Casa Rosada con el vicepresidente de Fujimori. Él escribió junto a la imágen: “faro de faros”. Según consideran analistas internacionales, por ahora es difícil que la ilusión de Milei se termine de concretar. Tanto Perú como Chile tienen gobiernos de derecha que, más allá de responder a Estados Unidos y pertenecer a los think thanks vinculados al gobierno republicano, tienen sus recaudos y ponen ciertos límites a los planes de Trump de desplazar a China de la región.

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Revival de los años 90. Keiko Fujimori y Javier Milei, juntos. Oficina de la Presidenta Electa de Perú. EFE.

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UN ABRAZO BENDECIDO POR TRUMP.

MILEI Y KEIKO se abrazan

al sueño de un bloque de ultraderecha.

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El libertario participó en Perú de la asunción de la hija de Alberto Fujimori. También viajó su expareja Fátima Flórez, aunque en la Rosada niegan que haya sido parte de la comitiva oficial. La ilusión de un nuevo grupo de Lima.

Por Melisa Molina.

Fuente. Página /12 miércoles 29 de julio del 2026.

El presidente Javier Milei tiene la ilusión de liderar un bloque de ultraderecha en la región bajo las órdenes del gobierno de Estados Unidos. Con eso en mente, el mandatario argentino se subió a un avión de la Fuerza Aérea el lunes por la noche y arribó a Lima. El objetivo fue presenciar la asunción presidencial de Keiko Fujimori y reunirse con ella en privado. Si bien se especuló con que Milei podría hacer desde allí algún anuncio o llegar a algún tipo de acuerdo con los mandatarios de derecha de la región, solo consiguió una foto en el Congreso peruano con algunos de ellos.

El que no participó de los actos en Lima fue el presidente de Brasil Luis Ignacio “Lula” da Silva. El mandatario del país vecino, en medio de la escalada del conflicto diplomático con la Argentina, decidió enviar a Perú a su canciller Mauro Vieira. El escándalo con el gobierno de Brasil continúa su curso y, después de las agresiones de Milei, el PT presentó una denuncia ante la fiscalía electoral de ese país para pedir que se investiguen las circunstancias de la visita del argentino a San Pablo.

Tampoco participó de la asunción de Keiko la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. En su caso, decidió no enviar a ningún representante del gobierno.

Milei estuvo acompañado por su hermana Karina Milei y por el canciller Pablo Quirno. También viajó la expareja del presidente, Fátima Flórez. En medio de los rumores que indican que la comediante sería nuevamente la novia de Milei, ella subió una selfie que decía “Hola, Perú”.


Ante la consulta acerca de quién pagó el viaje de la actriz, y si lo hicieron con fondos públicos --teniendo en cuenta el antecedente de la esposa del exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, que viajó a Nueva York en el avión presidencial--, los colaboradores del Presidente tuvieron que salir a aclarar que “Fátima Florez fue invitada por Keiko Fujimori a su acto de asunción”. Y añadieron: “No fue parte de la delegación argentina, ni fue en el avión presidencial”.

Esa información no fue respaldada con ningún documento, ni pasaje. Lo único que se divulgó fue una entrevista que Flórez dio a un portal de espectáculos en la que dijo que

“no está en pareja con Milei”, y que con Fujimori “nos conocimos el año pasado en una gala benéfica de la fundación de Antonio Banderas, en Marbella, y pegamos buena química”; por eso, según ella, la presidenta electa la habría invitado a su asunción.

Durante el encuentro bilateral de Milei con Fujimori, también estuvo quien se desempeñará como canciller de Perú, Carlos Espá. Allí el mandatario argentino elogió a la flamante presidenta, le comentó que el día de la asunción “es un tanto tedioso”, y ella le dijo: “Eres una inspiración”.


La Ultraderecha y el Orden sehan Unido. ¿Que opinas?

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Según lo que contaron desde la Casa Rosada,

“en el encuentro se destacaron los profundos lazos históricos entre ambos países, así como la importancia de fortalecer la cooperación bilateral en ámbitos estratégicos como el económico, la seguridad, la ciencia y tecnología”.

En la previa del acto de asunción, la presidenta electa participó de una cena privada en el Museo Larco organizada por el Adam Smith Center for Economic Freedom de la Florida International University. Milei no formó parte de ese encuentro, pero sí el presidente de Ecuador Daniel Noboa, el presidente del Partido Popular español, Alberto Núñez Feijóo y los expresidentes de Chile, Eduardo Frei y de México Vicente Fox. Por parte de la Argentina, en tanto, estuvo como invitado Fulvio Pompeo, secretario de relaciones internacionales del PRO.

El Adam Smith Center for Economic Freedom es un think tank ubicado en Miami y liderado por Carlos Díaz Rosillo, una figura del trumpismo, nacido en Miami e hijo de cubanos. Díaz Rosillo fue asesor adjunto de Trump, luego director de Políticas y de Coordinación Interinstitucional en la Casa Blanca y, finalmente, subsecretario de Defensa en Seguridad Internacional dentro del Pentágono.

En una entrevista que concedió al medio Infobae en mayo de este año, tras participar de la Conferencia de Seguridad Hemisférica organizada por la Universidad Internacional de Florida, Díaz Rosillo aseguró que:

“por mucho tiempo Estados Unidos ha ignorado la región, pero ahora tenemos una política muy clara en América Latina y el Caribe”. En esa línea, agregó que “los gobiernos de la región tienen que entender la importancia de colaborar con Estados Unidos”.



Milei tiene la intención de liderar un bloque de derecha en la región a las órdenes del secretario de Estado Marco Rubio. Con esa idea en mente, se esperaba que el mandatario argentino hiciera el anuncio del que habló en reiteradas ocasiones acerca del lanzamiento de un bloque de derecha o al menos que llegue a algún tipo de acuerdo con sus pares.

Sin embargo, solo consiguió una foto en el Congreso peruano en la que posaron el presidente de Paraguay Santiago Peña, el de Ecuador Daniel Noboa, el de Chile, Antonio Kast, José Raúl Mulino de Panamá, Rodrigo Paz de Bolivia y Nasry Asfura de Honduras.

La foto fue compartida por el asesor de Milei, Santiago Caputo, que semanas atrás se había reunido en su despacho de Casa Rosada con el vicepresidente de Fujimori. Él escribió junto a la imágen: “faro de faros”.

Según consideran analistas internacionales, por ahora es difícil que la ilusión de Milei se termine de concretar. Tanto Perú como Chile tienen gobiernos de derecha que, más allá de responder a Estados Unidos y pertenecer a los think thanks vinculados al gobierno republicano, tienen sus recaudos y ponen ciertos límites a los planes de Trump de desplazar a China de la región.

Ambos países tienen sectores de las oligarquías locales con gran dependencia a las exportaciones a China y, más allá de las demandas políticas de la Casa Blanca y del interés del gobierno de Trump por el corredor Pacífico, no ven que esas exigencias se traduzcan en alternativas económicas.

Milei, en tanto, seguirá con su gira en apoyo a los mandatarios y personajes de extrema derecha. Después de participar de un acto de campaña de Bolsonaro y de la asunción de Fujimori, volverá a la Argentina y el 7 de agosto despegará con destino a Colombia. Allí asistirá a la asunción de Abelardo de la Espriella.

Antes de volver al país, Milei participó en Perú de una ceremonia en la Universidad San Martín de Porres donde le entregaron un doctorado honoris causa.

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NOTA. Que asco y vergüenza para la Universidad y el Perú en su conjunto, entregar el Doctorado Honoris Causa, al enemigo de la EDUCACIÓN UNIVERSITARIA PÚBLICA. Está destruyendo y ahogando la Educación Universitaria en la Argentina. Cuantas Marchas, protestas y huelgas de Docentes y Estudiantes dirigidos por la FUA – Federación Universitaria de Argentina -  se han producido en el tiempo que este aventurero de ultraderecha es Presidente. Es La Universidad San Martín de Porras, dirigida “casi en propiedad privada” por los apristas por muchos años, a pesar de ser una Universidad pública.

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martes, 28 de julio de 2026

HUMANISMO LATINOAMERICANO Y SOCIALISMO.

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“El avance de las extremas derechas en América Latina aprovecha de las nuevas condiciones geopolíticas. Sus gobiernos, que representan a oligarquías empresariales, no tienen idea del humanismo latinoamericano. Incluso cuestionan las instituciones y derechos nacidos del liberalismo clásico, que en el siglo XIX implantó los derechos individuales -civiles y políticos-, y el contrabalanceo de las funciones del Estado. No tienen límites al afectar las democracias liberales, un fenómeno que diversos estudios centralizan en algunos gobiernos actuales, como en Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, El Salvador, Honduras o Paraguay, que están entre los que se unieron al “Escudo de las Américas” convocado por Donald Trump

“En la región predomina la construcción de economías basadas en las rentabilidades de grupos económicos -y dinásticos- que instrumentalizan la corrupción privada, la reducción del Estado, el saqueo a la naturaleza, la remisión y elusión tributaria y el redoblamiento de la explotación a todo tipo de trabajadores, gracias a la “flexibilidad” laboral. Se suma el nuevo e inédito fenómeno del crimen y la delincuencia organizada, para el cual el neoliberalismo no tiene respuestas, pues destruye capacidades del Estado para controlar las fuentes irregulares de la riqueza. Históricamente, por tanto, no tiene sentido acusar al marxismo, al “comunismo” y a todo tipo de izquierdas como las grandes “amenazas” del siglo XXI. La historia del humanismo latinoamericano lo desmiente. Y en la actualidad las confrontaciones contra el poder concentrado en élites ricas se mantienen, a pesar de las adversas condiciones que han creado las nuevas derechas latinoamericanas para la acción y movilización de los pueblos.

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Fuentes: Rebelión.

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HUMANISMO LATINOAMERICANO

Y SOCIALISMO.

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Por Juan J. Paz-y-Miño Cepeda | 28/07/2026 | América Latina y Caribe

Fuentes. Revista Rebelión martes 28 de julio del 2026.

El socialismo como teoría para la transformación del capitalismo nació en Europa del siglo XIX. Pero las ideas sobre equidad social, propiedad comunitaria, crítica a la acumulación de riqueza, bienestar colectivo y justicia social tienen una larga historia tanto en ese continente como en América Latina.

El primer elemento para considerar es la lucha de las clases dominadas contra la explotación. Levantamientos, rebeliones y revoluciones son ampliamente conocidos y estudiados desde la Edad Antigua, una de las fases de la cronología histórica eurocentrista. En América Latina esas luchas están bien marcados desde la época colonial, lo cual no descarta la existencia de conflictos sociales en las culturas aborígenes. En la época republicana de la región las constantes reacciones sociales contra las dominaciones oligárquicas están documentada. Pero es en el siglo XX, con el desarrollo del capitalismo, cuando se expresa, cada vez con mayor transparencia, la lucha de clases, en los términos que formulara Karl Marx.

Los procesos de lucha social fueron siempre los determinantes para el surgimiento de teorías que no solo los interpretaban, sino que buscaban solucionarlos. En la Antigüedad, el filósofo Platón, por ejemplo, imaginó una sociedad gobernada por los filósofos e incluso con abolición de la propiedad privada. En el cristianismo temprano, los Padres de la iglesia condenaron el dominio privado de los bienes, que, como la tierra, fueron entregados por Dios a todos los seres humanos y no a unos pocos. Durante la Edad Media y el Renacimiento surgieron pensadores que criticaron la desigualdad. Tomás Moro describió en su Utopía (1516) una isla sostenida en la propiedad colectiva, trabajo comunitario y sin dinero. Los distintos y tempranos socialismos utópicos de Saint Simon, Fourier y Owen en el siglo XIX constituyeron propuestas de solución al capitalismo de la primera revolución industrial.



Los procesos latinoamericanos, tan diferentes a los europeos, tuvieron su propio camino. Pese al brutal colonialismo implantado al iniciarse el siglo XVI, no se logró destruir la base comunitaria del ayllu incásico o del calpulli azteca. Y las misiones jesuitas guaraníes de los siglos XVII y XVIII mantuvieron sociedades comunitarias. Sin embargo, a partir del siglo XIX surgen pensadores que cuestionan severamente las herencias coloniales basadas en la explotación humana y las nuevas formas de opresión republicanas. Uno de los autores que ha incursionado en el estudio de las teorías sociales de la época republicana es el filósofo y profesor cubano Pablo Guadarrama, quien ha defendido la autenticidad y novedad de numerosos autores, cuyas concepciones no se reducen a “copiar” las ideas europeas. Fueron creadores de un pensamiento emancipador, humanista e incluso promarxista, entre otros: Simón Rodríguez (Venezuela), el maestro de Simón Bolívar; José Martí (Cuba), Juan Bautista Alberdi (Argentina), Manuel González Prada (Perú), Ignacio Ramírez “Nigromante” (México), Tobías Barreto (Brasil). Agreguemos al ecuatoriano Juan Montalvo. Todos ellos pusieron los cimientos de una larga tradición de humanismo latinoamericano que fundamenta el sentido de justicia social. Advirtieron la necesidad de cambiar las condiciones de vida material, potenciar la educación, realizar la justicia. Una “utopía teórica” sobre cuya riqueza se asentó el marxismo del siglo XX.

Durante el siglo XIX América Latina tuvo múltiples rebeliones campesinas e indígenas, así como de movimientos artesanos y mutuales. Con el siglo XX llegaron las huelgas y los sindicatos. El capitalismo avanzó sobre terribles masacres: Santa María de Iquique en Chile (1907), Cananea (1906) y Río Blanco (1907) en México, la Semana Trágica en Argentina (1919), la de Obreros en Guayaquil, Ecuador (1922), o las Bananeras en Colombia (1928). La primera campanada antisistema fue la Revolución Mexicana de 1910. Y para la época habían aparecido ideas indigenistas y agraristas, anarquistas, anarcosindicalistas, gremialistas e incluso católicas basadas en la doctrina social de la iglesia, que abiertamente denunciaron al capitalismo explotador y abogaban por una sociedad “socialista” o comunitaria, que aboliera la riqueza y la propiedad privada. En ese mismo contexto, la llegada del marxismo a la región y el nacimiento de los primeros partidos socialistas y comunistas, contribuyeron poderosamente a que las teorías basadas en el humanismo latinoamericano se enriquecieran con los fundamentos científicos que aportó el marxismo. En ese ambiente José Carlos Mariátegui (1894-1930) fue un renovador genial, al romper con los dogmas del marxismo “oficial” de la Unión Soviética y generar un avance marxista crucial, al encontrar en la comunidad indígena de los Andes y su sistema de propiedad colectiva una base real para la construcción de la nueva sociedad socialista y comunista.



Saltando hechos y tiempos, la Revolución Cubana de 1959 no surgió solo por la necesidad de liquidar el dominio oligárquico, la feroz dictadura de Fulgencio Batista y la presencia monroísta de los Estados Unidos, sino que se asentó en una historia latinoamericana que cultivó ideales igualitarios, humanistas, comunitaristas, obreristas y anticapitalistas de las épocas anteriores.  Y como se convirtió en ejemplo para la región, Cuba es el único país en el mundo que ha sufrido el peso de un bloqueo que dura más de seis décadas, un Estado que soporta en la actualidad un recrudecimiento total del mismo en medio de amenazas injerencistas, y que se ha visto impedido de lograr el desarrollo que esperaba. Ese estrangulamiento ha puesto en riesgo la vida de toda la población. Sin embargo, el Departamento de Estado de los EE. UU., guiado por la Doctrina Donroe del Corolario Trump, ha lanzado el documento “Cuba. La capital del comunismo del siglo XXI” (https://t.ly/htlih), que tergiversa y desconoce la historia latinoamericana, inaugura una nueva época de neomacartismo, y que resulta una amenaza para todas las izquierdas de la región.

El avance de las extremas derechas en América Latina aprovecha de las nuevas condiciones geopolíticas. Sus gobiernos, que representan a oligarquías empresariales, no tienen idea del humanismo latinoamericano. Incluso cuestionan las instituciones y derechos nacidos del liberalismo clásico, que en el siglo XIX implantó los derechos individuales -civiles y políticos-, y el contrabalanceo de las funciones del Estado. No tienen límites al afectar las democracias liberales, un fenómeno que diversos estudios centralizan en algunos gobiernos actuales, como en Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, El Salvador, Honduras o Paraguay, que están entre los que se unieron al “Escudo de las Américas” convocado por Donald Trump (https://t.ly/oHZZW).

En la región predomina la construcción de economías basadas en las rentabilidades de grupos económicos -y dinásticos- que instrumentalizan la corrupción privada, la reducción del Estado, el saqueo a la naturaleza, la remisión y elusión tributaria y el redoblamiento de la explotación a todo tipo de trabajadores, gracias a la “flexibilidad” laboral. Se suma el nuevo e inédito fenómeno del crimen y la delincuencia organizada, para el cual el neoliberalismo no tiene respuestas, pues destruye capacidades del Estado para controlar las fuentes irregulares de la riqueza.

Históricamente, por tanto, no tiene sentido acusar al marxismo, al “comunismo” y a todo tipo de izquierdas como las grandes “amenazas” del siglo XXI. La historia del humanismo latinoamericano lo desmiente. Y en la actualidad las confrontaciones contra el poder concentrado en élites ricas se mantienen, a pesar de las adversas condiciones que han creado las nuevas derechas latinoamericanas para la acción y movilización de los pueblos.

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lunes, 27 de julio de 2026

EL LARGO ADIÓS AL DÓLAR ESTADOUNIDENSE.

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“El dinero es el eje central de todo en nuestro mundo porque gran parte de la vida se ha mercantilizado y se ha sometido a la disciplina del mercado capitalista. El agua se embotella y el aire se acondiciona, mientras que la nostalgia por el trueque permanece al margen de todas las negociaciones. El dólar se cierne sobre nosotros, y detrás de él se encuentra el vasto arsenal militar de Estados Unidos y la voluntad política de usar esa fuerza para defender su moneda. Cuando Washington Irving escribió sobre “el dólar todopoderoso” en La aldea criolla (1837), la frase era prematura. En nuestra época ha llegado a sentirse casi natural. La riqueza de los países del Sur Global ricos en recursos sale en dólares y regresa en forma de deuda, mientras que las ciudades irreales del dinero como Londres y Nueva York resplandecen con la riqueza social del mundo. Pero hay un estremecimiento aquí y allá, como indica nuestro dossier. No queremos exagerar la realidad de la desdolarización. Queremos mostrar cómo el régimen del dólar sigue operando hoy, cómo se ha debilitado y por qué permanece estructuralmente intacto.

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Fuentes: Instituto Tricontinental de Investigación Social - Imagen: Mark Wagner (Estados Unidos), "Fit for a King" (A la altura de un rey), s.f.

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EL LARGO ADIÓS AL DÓLAR ESTADOUNIDENSE.

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Por Vijay Prashad | 27/07/2026 | EconomíaEE.UU.

Fuente, Revista Rebelión lunes 27 de julio del 2026.

El dólar puede parecer una moneda neutral, pero en realidad es una forma de poder imperial que disciplina economías, financia guerras y obliga al Sur Global a costear su propia subordinación.

Queridas amigas y amigos,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

Hay momentos en la historia en los que un sistema parece tan completo que cuesta imaginar su fin. Cuando Gran Bretaña “dominaba los mares”, en gran parte del mundo se consideraba que la libra esterlina no era simplemente una moneda, sino el lenguaje natural del comercio en sí mismo. Desde mediados del siglo XX, Estados Unidos ha hablado del dólar estadounidense de manera muy similar. Escribiendo en 1980, en medio de la crisis del orden post-Bretton Woods, el economista argentino Raúl Prebisch observó que “en Estados Unidos imperaba la ilusión del dólar todopoderoso”. Sin embargo, para entonces no se trataba solo de una ilusión estadounidense. El dólar ya se había convertido en la principal moneda de reserva del mundo y en la divisa dominante del comercio internacional. Ahora esa ilusión ha comenzado, lenta y desigual, a desmoronarse.

Nuestro último dossier, La arquitectura del poder: el dólar, la financiarización y la lucha por la soberanía, muestra que el dólar no es meramente dinero, sino una institución de poder imperialista. El sistema del dólar organiza el comercio, determina el acceso al crédito, disciplina a los gobiernos, financia la guerra y reproduce una jerarquía entre el Norte Global y el Sur Global. El debate sobre el dólar no es, por lo tanto, una cuestión de preferir una moneda a otra, el dólar sobre el renminbi (RMB) o el euro, sino de si la humanidad puede construir un orden monetario internacional que sirva al desarrollo en lugar de a la dominación.

La tentación en los últimos años ha sido responder a esta pregunta de manera demasiado precipitada. Cada acuerdo bilateral liquidado en RMB en lugar de dólares, cada anuncio de los BRICS+ sobre comercio en monedas locales, cada aumento de las compras de oro por parte de los bancos centrales ha sido saludado con declaraciones de que la desdolarización ha llegado. Los titulares son seductores, pero la realidad es considerablemente más compleja. Una de las grandes fortalezas de nuestro dossier es su negativa a confundir el deseo político con la realidad económica.

Al mismo tiempo, algo profundo ha cambiado. Estados Unidos ha transformado cada vez más el dólar, de ser un instrumento de intercambio a una herramienta de coerción. Las sanciones financieras, el congelamiento de reservas soberanas, la exclusión de los sistemas de pago y la militarización de las finanzas internacionales han demostrado a los gobiernos de todo el Sur Global que la dependencia del dólar conlleva crecientes riesgos políticos. Cuando aproximadamente la mitad de las reservas de divisas de Rusia fueron congeladas, muchos ministerios de finanzas en todo el mundo se hicieron en silencio una pregunta que antes parecía casi inimaginable: si esto puede pasarle a Rusia, ¿por qué no a nosotros? El dólar, antes presentado como políticamente neutral, ha revelado estar profundamente incrustado en los objetivos estratégicos de Estados Unidos.

 


Sir Grayson Perry (Reino Unido), Comfort Blanket [Manta de consuelo], 2014.

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El dólar sigue dominando la economía mundial no porque Estados Unidos produzca la mayor parte de los bienes del mundo, que no es así, ni porque represente la mayor parte del comercio mundial, que tampoco es así. En realidad, el dólar domina la economía mundial porque el sistema financiero internacional se articula en torno a él y porque los mercados construidos a lo largo de generaciones producen inmensos efectos de red. Las monedas de reserva no pueden reducirse a medios de intercambio. También son reservas de valor, unidades de cuenta, mecanismos de liquidación y los cimientos sobre los que se construyen vastos mercados financieros. Los gobiernos tienen dólares porque otros gobiernos los usan y los bancos prestan en dólares porque los prestatarios esperan devolverlos en esa moneda. Como demuestra cuidadosamente el dossier, el dólar sigue representando la mayor parte de la fijación de precios de las materias primas, las transacciones de divisas, las reservas oficiales y el financiamiento del comercio, aunque el peso económico relativo de EE. UU. haya disminuido constantemente. Esta contradicción, entre el menguante peso productivo de Estados Unidos y el papel central que sigue desempeñando el dólar, es lo que otorga urgencia al debate sobre la desdolarización.

Si bien gran parte del dinamismo industrial del siglo XXI se concentra ahora en Asia más que en el Atlántico Norte, las finanzas siguen organizadas en torno a Wall Street. La producción y las finanzas operan en distintas regiones geográficas y esa divergencia no puede resolverse automáticamente. La apertura de una bóveda de oro en Hong Kong, por ejemplo, demuestra la rápida expansión de la infraestructura de almacenamiento y comercio de lingotes en Asia, pero esos avances no crean por sí mismos un nuevo orden monetario. Gran Bretaña siguió siendo el centro financiero del mundo mucho después de que su supremacía industrial se erosionara, y del mismo modo EE. UU. sigue gozando del “privilegio desmesurado” mediante el uso global del dólar mucho después de que su participación en la manufactura se haya desplomado. La pregunta decisiva no es si el sistema del dólar está en declive (lo está), sino qué podría reemplazarlo de manera realista.

Sin embargo, la transición más allá del dólar no dependerá solo de cambios económicos, sino también de la innovación y construcción institucional. En su reciente artículo “Geopolitics and International Money – A Path to a New Reserve Currency” [Geopolítica y dinero internacional: un camino hacia una nueva moneda de reserva], el exdirector ejecutivo del Fondo Monetario Internacional y exvicepresidente del Nuevo Banco de Desarrollo, Paulo Nogueira Batista, Jr., plantea la pregunta:

 ¿qué arquitectura institucional se requeriría para construir una alternativa al sistema del dólar? Nogueira Batista sostiene que el RMB no reemplazará simplemente al dólar, lo que no sería ni probable ni deseable.

El gobierno chino tiene poco interés en tal movimiento porque exigiría una liberalización mucho mayor de la cuenta de capital, permitiendo que el capital entre y salga de China con mayor libertad. Esto podría exponer al país a flujos financieros desestabilizadores, elevar el valor del RMB, encarecer las exportaciones chinas y debilitar precisamente las ventajas productivas que han hecho posible el desarrollo de China. El economista chino Yu Yongding ha presentado importantes propuestas para expandir el uso internacional del RMB, incluso en el contexto de los debates de los BRICS+ sobre la desdolarización. Sin embargo, incluso estas propuestas no sugieren reemplazar la hegemonía monetaria estadounidense por la hegemonía monetaria china.



A lo largo de la última década, los sistemas bilaterales y multilaterales de liquidación de divisas se han expandido rápidamente. Estos incluyen: el Sistema de Transmisión de Mensajes Financieros de Rusia (SPFS por su sigla en inglés), desarrollado en 2014; el Sistema de Pago Interbancario Transfronterizo de China (CIPS por su sigla en inglés), puesto en marcha en 2015; marcos de liquidación en monedas locales como el acuerdo entre Indonesia, Malasia y Tailandia establecido en 2018; acuerdos de bancos centrales que permiten a los países acceder a las divisas de otros en momentos de necesidad y cuentas especializadas, como las cuentas K de Gazprombank, que permiten que ciertos pagos transfronterizos eludan los canales basados en el dólar. Aunque estos instrumentos aún no han reemplazado al sistema del dólar, son parte de la infraestructura a partir de la cual podría surgir un nuevo orden financiero.

Nogueira Batista presenta un plan más ambicioso de construcción gradual y colectiva de un nuevo activo de reserva por parte de una coalición de países del Sur Global, respaldado por una nueva institución internacional y diseñado exclusivamente para liquidaciones internacionales y tenencias de reservas, no para la circulación doméstica. Tal moneda no aboliría las monedas nacionales, pero funcionaría como un instrumento de reserva común capaz de reducir la dependencia del dólar. Como sostiene nuestro dossier, la importancia de las alternativas institucionales al dólar no reside en el reemplazo inmediato de un marco monetario por otro, sino en la construcción de infraestructuras duraderas capaces de potenciar la emancipación de la humanidad.

No obstante, las instituciones por sí solas no agotan la cuestión más profunda. El debilitamiento del orden centrado en el dólar plantea un problema mayor que el diseño de una nueva moneda de reserva o una arquitectura de pagos diferente. El principal problema no es solo monetario, sino de desarrollo. Las instituciones que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial organizaron las finanzas globales en torno a la protección de la riqueza más que a la transformación de la producción, fomentando la especulación mientras restringían la industrialización en gran parte del mundo antes colonizado. Un nuevo orden monetario debe ser juzgado, por lo tanto, no solo por la estabilidad del tipo de cambio, sino por su capacidad para financiar la transformación estructural, la actualización tecnológica, la soberanía alimentaria, la transición ecológica y el empleo digno. Los controles de capital, los bancos de desarrollo, los sistemas de pago y los activos de reserva deben servir para expandir las capacidades productivas en lugar de acumular activos financieros. En este sentido, el sucesor del régimen del dólar no puede simplemente reemplazar una moneda internacional por otra. Debe integrar las finanzas dentro de una arquitectura más amplia del desarrollo, de modo que la cooperación monetaria se convierta en un instrumento para la prosperidad compartida, el desarrollo soberano y la reducción de la desigualdad global.

El dinero es el eje central de todo en nuestro mundo porque gran parte de la vida se ha mercantilizado y se ha sometido a la disciplina del mercado capitalista. El agua se embotella y el aire se acondiciona, mientras que la nostalgia por el trueque permanece al margen de todas las negociaciones. El dólar se cierne sobre nosotros, y detrás de él se encuentra el vasto arsenal militar de Estados Unidos y la voluntad política de usar esa fuerza para defender su moneda. Cuando Washington Irving escribió sobre “el dólar todopoderoso” en La aldea criolla (1837), la frase era prematura. En nuestra época ha llegado a sentirse casi natural. La riqueza de los países del Sur Global ricos en recursos sale en dólares y regresa en forma de deuda, mientras que las ciudades irreales del dinero como Londres y Nueva York resplandecen con la riqueza social del mundo.

Pero hay un estremecimiento aquí y allá, como indica nuestro dossier. No queremos exagerar la realidad de la desdolarización. Queremos mostrar cómo el régimen del dólar sigue operando hoy, cómo se ha debilitado y por qué permanece estructuralmente intacto.

Cordialmente,

Vijay

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domingo, 26 de julio de 2026

CAMBIO DE MANDO SIN CAMBIO: UNA MEMORIA DEL PRESENTE. POR CECILIA MÉNDEZ.

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¿Cómo perder un país? No tengo la respuesta. Solo tristeza, y la sensación de “estar perdiendo un país”, ¿cómo lo expresó la escritora turca Ece Temelkuran en ‘How do lose a country? The siete Steps from Democracy to Fascism' (The Canons, 2024). Porque, aunque a muchos les incomode el término fascismo y minimicen el grado de descomposición moral y política que vivimos, el Perú no es una isla y exhibe varios de los signos que Temelkuran asocia con la pérdida de la democracia, camino al fascismo. La impunidad estructural y la instrumentalización de las fuerzas de seguridad para ejercer violencia contra los ciudadanos en virtual calidad de inimputables, es uno de los más, si no el más, preocupante

"En una reciente entrevista con el periodista Chris Hedges, Temelkuran dijo que cuando perdemos la democracia “perdemos muchas otras cosas, sobre todo la dignidad humana, y ese es el principal problema de la política de este siglo. Creo que tenemos que volver a situar la dignidad humana en el centro”, afirmó. Coincido, y pienso en ese otro artículo olvidado, esta vez, el 1 de la Constitución vigente: “La defensa de la persona humana y el respeto a su dignidad son el fin supremo de la sociedad y el Estado”. El Congreso no lo tocó, tal vez porque pensó que era letra muerta. De seguirse ignorando, “democracia” seguirá siendo una palabra hueca.

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CAMBIO DE MANDO SIN CAMBIO: UNA MEMORIA DEL PRESENTE.

POR CECILIA MÉNDEZ.

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Porque aunque a muchos les incomode el término “fascismo” y minimicen el grado de descomposición moral y política que vivimos, el Perú no es una isla y exhibe varios de los signos que Temelkuran asocia con la pérdida de la democracia, camino al fascismo.

Por Cecilia Méndez.

Doctora en Historia*

Fuente La República domingo 26 de julio del 2026.

Es julio, “el mes de la patria”. El del aniversario de la independencia.  “Independencia” remite al sentido fundacional de la soberanía nacional, pero hoy suena hueco. Porque, mientras este 28 conmemoramos un año más de que nuestros antepasados juraron

“sostener y defender con su opinión, persona y propiedades, la independencia del Perú del gobierno español y de cualquiera otra dominación extranjera”, asumirá la presidencia K. Fujimori, a quien no es fácil asociar con los valores de este juramento.

El juramento de la independencia fue un ritual cívico que realizaron muchos pueblos del Perú antes de que San Martín proclamara la independencia en Lima; muchos otros pueblos lo continuaron haciendo después. Y aunque se trata de un juramento olvidado, para San Martín fue crucial:  era lo que validaba su proclama independentista, que se realizaba por “la voluntad general de los pueblos”. Una versión del juramento pasó a ser parte de nuestra segunda Constitución republicana, la de 1834, cuyo artículo primero dice:

“La nación peruana es independiente; y no puede ser patrimonio de persona o familia alguna”.  


 

En anteriores oportunidades he planteado (siempre fuera de moda…), que la independencia del Perú debe entenderse como una revolución, tal como la experimentaron sus contemporáneos y artífices. Una revolución política y jurídica, radical para su tiempo y —temo decirlo— más aún para el nuestro, en que el propio término revolución no está más en el horizonte de lo pensable.  

La incongruencia entre el país (¿post?) neoliberal de hoy y el ideal de su fundación republicana no puede ser mayor. En tres décadas de neoliberalismo, el mercado desplazó a la historia como fuente de identidad colectiva y el país se convirtió en una marca. Pero es necesario incidir en la historia que tuvimos, que tenemos, porque en el intento de reescribirla se librarán muchas batallas políticas. Por ello, creo más necesario que nunca rescatar de la historia lo que el dogma neoliberal prefirió que olvidáramos:  la historia de nuestros derechos políticos y ciudadanos... Por ejemplo, el que nuestra primera constitución republicana, de 1823, ya incorporaba la igualdad ante la ley en el capítulo de garantías constitucionales, en clara ruptura con la legislación colonial. 

Dictadura parlamentaria.

Si bien estos principios han sido burlados sistemáticamente a lo largo de dos siglos de vida republicana, creo que el régimen que se inicia con la vacancia irregular de Castillo el 7 de diciembre de 2022 y llega a su fin en unos días, será considerado uno de los más corrosivos a este respecto.  Y no será fácil para la señora Fujimori desvincularse de él, ni de su origen espurio, porque fue su propio vicepresidente, 'Miki' Torres, quien confesó, a modo de alarde, que el Congreso, la Fiscalía y medios, conjuntamente depusieron a Castillo. En sus palabras:

“Sacar al señor Castillo no fue sencillo. Claro, van a decir: ‘No, se sacó solo’. No fue así. Los periodistas lo hicieron, el Congreso también lo hizo, el Ministerio Público también lo hizo. O sea, fue verdaderamente una suma de esfuerzos para que ese señor se vaya”. Es decir, si bien Castillo quiso dar un golpe, el golpe se lo terminó dando a él un Congreso dominado por el fujimorismo, que desde entonces ha gobernado el país vía presidentes títere.



 Tampoco le será fácil a Fujimori desasociarse de la masacre de 50 peruanos con la que se inauguró el régimen parlamentario que tuvo en Boluarte a su primera presidenta títere, porque, siendo la responsable política de estos crímenes, su bancada Fuerza Popular blindó siete veces de la vacancia; ni de la captura de los poderes del Estado e instituciones claves para el sistema de justicia,  como Fiscalía, TC,  JNJ, Defensoría del Pueblo, de las que Fujimori y sus coacusados se beneficiaron directamente cuando el TC anuló inconstitucionalmente su juicio en curso por lavado de activos. Luego vinieron el hostigamiento, acusaciones y remoción arbitraria de jueces y fiscales que investigaban casos que involucraban al fujimorismo y aliados, mientras los organismos tomados reponían a jueces y fiscales comprometidos con la red criminal Los Cuellos Blancos. ¡Un verdadero mundo al revés!

Más allá del ámbito judicial, la nueva arquitectura legal creada por el régimencon sus 12 leyes proimpunidad, persiguió un control político cerrado a futuro.  Arrogándose poderes constituyentes para los que no fue elegido, el Congreso alteró, a puerta cerrada, el 57%, de la Constitución, modificando la propia estructura del sistema representativo y las reglas de juego del sistema electoral, sobrepasando sus atribuciones. Llamarlo dictadura parlamentaria no es hipérbole. 

Y siendo su obra reprensible, la más alarmante de todas las leyes que urdió es la que permite que policías y militares puedan ser juzgados por crímenes comunes en tribunales militares y policiales, lo que nos revierte al tiempo de los fueros coloniales y la “sociedad de castas”, donde las penas no se daban tanto en función del delito, sino de quién lo cometía. Una reversión de más 200 años del principio de igualdad jurídica con el que se fundó la república. 

Cabe entonces preguntarse

¿por qué, si más del 90 % de peruanos desaprobaba a un Congreso que perpetró las iniquidades que conocemos, el país terminó llevando a la presidencia a quien estuvo detrás de todo esto?

¿Qué le hace a un país elegir a su propio verdugo de presidente?


Dra. Cecilia Méndez.
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¿Cómo perder un país?

No tengo la respuesta. Solo tristeza, y la sensación de “estar perdiendo un país”, ¿cómo lo expresó la escritora turca Ece Temelkuran en ‘How do lose a country? The siete Steps from Democracy to Fascism' (The Canons, 2024). Porque, aunque a muchos les incomode el término fascismo y minimicen el grado de descomposición moral y política que vivimos, el Perú no es una isla y exhibe varios de los signos que Temelkuran asocia con la pérdida de la democracia, camino al fascismo. La impunidad estructural y la instrumentalización de las fuerzas de seguridad para ejercer violencia contra los ciudadanos en virtual calidad de inimputables, es uno de los más, si no el más, preocupante

En una reciente entrevista con el periodista Chris Hedges, Temelkuran dijo que cuando perdemos la democracia

“perdemos muchas otras cosas, sobre todo la dignidad humana, y ese es el principal problema de la política de este siglo. Creo que tenemos que volver a situar la dignidad humana en el centro”, afirmó. Coincido, y pienso en ese otro artículo olvidado, esta vez, el 1 de la Constitución vigente: “La defensa de la persona humana y el respeto a su dignidad son el fin supremo de la sociedad y el Estado”. El Congreso no lo tocó, tal vez porque pensó que era letra muerta. De seguirse ignorando, “democracia” seguirá siendo una palabra hueca.

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*Historiadora y profesora principal en la Univ. de California, Santa Bárbara. Doctora en Historia por la Universidad del Estado de Nueva York, con estancia posdoctoral en la Univ. de Yale. Ha sido profesora invitada en la Escuela de Altos Estudios de París y profesora asociada en la UNSCH, Ayacucho. Autora de La república plebeya, entre otros.

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