sábado, 23 de mayo de 2026

TESIS EN LA ONU: ERRADICAR LA POBREZA SIN CRECIMIENTO PERPETUO.

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“Se plantea la necesidad de financiar esas transformaciones mediante impuestos a la riqueza y a las herencias, así como la cancelación de las cargas de deuda soberana insostenibles que impiden a muchos países invertir en protección social. Aunque los países de ingresos bajos y medios puedan necesitar aún cierto crecimiento para invertir en infraestructuras y servicios públicos, el desafío es “apoyar un crecimiento menos dependiente de las cadenas de suministro mundiales explotadoras”.

“Ese crecimiento debería “permitir el desarrollo sin perpetuar la desigualdad o el daño medioambiental” de acuerdo con la hoja. “Cuando comencé mi mandato hace seis años, la agenda ‘más allá del crecimiento’ estaba en los márgenes. Hoy, mientras nuestras estructuras económicas nos precipitan hacia la catástrofe climática y niveles extremos de desigualdad, está configurando cada vez más el debate”, afirmó De Schutter.

“La hoja de ruta se presenta en un momento crucial, cuando la comunidad internacional comienza a diseñar la próxima generación de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que sustituirán a los actuales cuando expiren en 2030. De Schutter advirtió que estos nuevos objetivos «se quedarán cortos si no miran más allá del crecimiento».“Poner fin a la pobreza es uno de los desafíos más urgentes de la humanidad, pero seguirá siendo inalcanzable a menos que estemos dispuestos a repensar los supuestos económicos que han guiado mal las políticas durante generaciones”, concluyó De Shutter.

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Fuentes: IPS.

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TESIS EN LA ONU: ERRADICAR LA POBREZA SIN CRECIMIENTO PERPETUO.

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Por | 23/05/2026 | EconomíaOtro mundo es posible

Fuentes Revista rebelión sábado 23 de mayo del 2026.

La pobreza puede superarse más allá del crecimiento económico con políticas diferentes a las sostenidas hasta ahora por numerosos economistas, organizaciones y gobiernos, con acuerdos y políticas como mejores empleos, una renta básica universal y cancelación de las deudas soberanas insostenibles, afirma una nueva hoja de ruta presentada por un experto de la ONU.

GINEBRA – Un experto independiente de las Naciones Unidas presentó el miércoles 22 de abril una hoja de ruta para erradicar la pobreza sin necesidad de un crecimiento económico perpetuo, un enfoque que desafía décadas de ortodoxia en las políticas de desarrollo.

El modelo actual “no es realista ni sostenible, y a menudo es contraproducente”, afirmó Olivier de Schutter, relator especial sobre pobreza extrema y derechos humanos, en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en esta ciudad suiza de Ginebra.

“Durante décadas, la narrativa dominante ha sido que el crecimiento económico es la única salida de la pobreza», declaró De Schutter en la presentación de su Hoja de Ruta para la Erradicación de la Pobreza más allá del Crecimiento.

Sin embargo,

“la economía global que hemos construido canaliza una inmensa riqueza hacia las manos de una élite diminuta, debilita las instituciones democráticas y atrapa a millones en trabajos mal pagados”, aseveró.

“Se basa en el saqueo de los recursos naturales y la mano de obra barata del Sur global, y ha causado daños irreparables al planeta”, dijo De Schutter.



Agregó que

“en nombre de la competitividad y el crecimiento, los gobiernos también han debilitado las protecciones laborales, desregulado los mercados y recortado los servicios públicos, profundizando la inseguridad y las desigualdades”.

La hoja expone que el crecimiento económico, definido como el aumento del producto interno bruto (PIB),

“se ha visto durante mucho tiempo como algo deseable en sí mismo, y los economistas han estudiado cómo conseguirlo, y los políticos cómo repartir sus beneficios”.

A su vez, los órganos de derechos humanos han considerado el crecimiento como una condición indispensable para el ejercicio de los derechos económicos y sociales, bajo el supuesto de que sin crecimiento no habría recursos que movilizar para

La asistencia sanitaria, viviendas sociales, educación o crear puestos de trabajo.

En cuanto a los gobiernos

“siguen actuando como si el crecimiento infinito fuera posible. Desoyendo las advertencias de los científicos, parecen creer que la actividad económica puede expandirse sin fin, como si la Tierra fuese a proporcionar recursos ilimitados eternamente”, advierte el documento.

Sostiene la hoja que mientras la economía se rija principalmente por la obtención del máximo beneficio, responderá a la demanda expresada por los grupos más ricos de la sociedad,

“provocando formas de producción extractivas que empeoran la exclusión social en nombre de la creación de más riqueza”.

“No logrará hacer efectivos los derechos de las personas en situación de pobreza”, sentencia el texto.



De Shutter afirma que

“el paso de una economía impulsada por la búsqueda de la maximización de los beneficios a una economía basada en los derechos humanos no solo es posible, sino que resulta necesario para mantenerse dentro de los límites planetarios”.

La nueva hoja de ruta fue construida con las contribuciones de más de 400 expertos de todo el sistema de la ONU, el mundo académico, los gobiernos, la sociedad civil y los sindicatos, y ofrece opciones de política concretas para una transición hacia una economía de derechos humanos.

Entre las medidas propuestas se incluye el fortalecimiento de los servicios públicos universales y los sistemas de cuidados, y la introducción de mecanismos de seguridad de los ingresos, como la renta básica universal.

Asimismo, la garantía de acceso a un trabajo digno a través de un empleo público garantizado, y la reducción del tiempo de trabajo, garantizando al mismo tiempo salarios justos y dignos.

Se plantea la necesidad de financiar esas transformaciones mediante impuestos a la riqueza y a las herencias, así como la cancelación de las cargas de deuda soberana insostenibles que impiden a muchos países invertir en protección social.

Aunque los países de ingresos bajos y medios puedan necesitar aún cierto crecimiento para invertir en infraestructuras y servicios públicos, el desafío es

“apoyar un crecimiento menos dependiente de las cadenas de suministro mundiales explotadoras”.

Ese crecimiento debería

“permitir el desarrollo sin perpetuar la desigualdad o el daño medioambiental” de acuerdo con la hoja.

“Cuando comencé mi mandato hace seis años, la agenda ‘más allá del crecimiento’ estaba en los márgenes. Hoy, mientras nuestras estructuras económicas nos precipitan hacia la catástrofe climática y niveles extremos de desigualdad, está configurando cada vez más el debate”, afirmó De Schutter.

La hoja de ruta se presenta en un momento crucial, cuando la comunidad internacional comienza a diseñar la próxima generación de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que sustituirán a los actuales cuando expiren en 2030.

De Schutter advirtió que estos nuevos objetivos «se quedarán cortos si no miran más allá del crecimiento».

“Poner fin a la pobreza es uno de los desafíos más urgentes de la humanidad, pero seguirá siendo inalcanzable a menos que estemos dispuestos a repensar los supuestos económicos que han guiado mal las políticas durante generaciones”, concluyó De Shutter.

A-E/HM

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viernes, 22 de mayo de 2026

LA PRESENCIA DE CHINA EN AMÉRICA LATINA.

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“Pero al mismo tiempo, muchos gobiernos responden con un argumento sencillo, occidente nunca ofreció el nivel de financiamiento e infraestructura que ahora ofrece China, y aquí está la gran contradicción del asunto; para algunos, Beijing representa una oportunidad histórica de crecimiento, desarrollo, modernización y diversificación económica. Para otros, representa el nacimiento de una nueva dependencia extranjera disfrazada de cooperación. Lo cierto es que en 2026 América Latina ya no es un simple espectador del conflicto global, ahora es uno de los campos de batalla más importantes de la disputa entre China y EE. UU. por recursos, tecnología, energía y control económico. China ya no es solamente un comprador de materias primas, se convierte en un actor profundamente metido en sectores clave de la región, como el litio, cobre, puertos, telecomunicaciones, inteligencia artificial, minería, energía, vigilancia digital y movilidad eléctrica. La gran pregunta es si América Latina logrará usar esta relación para fortalecer industrias propias y ganar soberanía económica y desarrollo, o si terminará atrapada en un modelo de dependencia, deuda y control tecnológico extranjero. Porque la pelea por América Latina ya inició, y lo que pase en esta región durante las próximas décadas, podría definir buena parte del nuevo equilibrio mundial. 

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Fuentes: Rebelión.

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LA PRESENCIA DE CHINA EN AMÉRICA LATINA.

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Por Mg. José A. Amesty Rivera | 22/05/2026 | América Latina y Caribe.

Fuentes. Revista Rebelión viernes 22 de mayo del 2026.

La gente común de nuestros pueblos latinoamericanos ya no habla de China solamente como un país lejano que compra petróleo, hierro o soya, ahora se habla de una potencia que se está metiendo “hasta la cocina” en América Latina, y no solo en comercio, también en tecnología, puertos, carreteras, energía, telecomunicaciones, inteligencia artificial, vigilancia digital y hasta en el juego político de la región. 

En 2026, China dejó de ser simplemente “un cliente grande”, hoy es uno de los actores más poderosos dentro de América Latina y está peleando cara a cara con EE. UU. y Europa por el control económico y estratégico del continente.

Y la verdad es que esto no pasa de la noche a la mañana; mientras América Latina se hunde entre deuda, crisis económicas, corrupción, industrias quebradas y gobiernos desesperados buscando financiamiento, Beijing llega ofreciendo plata rápida, obras gigantescas y tecnología sin sermones políticos ni condiciones incómodas.

Ahí fue donde China encuentra la puerta abierta, lo que hace veinte años parecía un simple negocio comercial, hoy es una transformación completa del mapa de poder latinoamericano. 



China ya controla o participa en puertos, redes eléctricas, minas, telecomunicaciones, proyectos energéticos, satélites y sistemas tecnológicos sensibles; su influencia se mete desde las calles de Bogotá hasta las minas de litio en Bolivia, pasando por el petróleo venezolano y los puertos gigantes del Pacífico.

Y mientras muchos gobiernos celebran inversiones y acuerdos, otros advierten que la región podría estar entrando en una nueva forma de dependencia extranjera; porque sí, cambió el jugador, pero el riesgo de subordinación sigue allí.  

El comercio es probablemente la cara más visible de esta expansión, China ya es el principal socio comercial de varios países sudamericanos, compra cantidades cuantiosas de soya, cobre, hierro, petróleo, carne y litio, mientras inunda la región con maquinaria, tecnología, paneles solares, productos industriales y vehículos eléctricos.

Hoy el comercio entre China y América Latina supera el medio billón de dólares al año, una cifra que hace dos décadas parecía pura ciencia ficción. 

Pero detrás de estos números bonitos aparece una realidad incómoda; América Latina sigue exportando materia prima barata e importando productos industrializados, o sea, seguimos jugando el viejo papel de proveedores de recursos mientras otros se quedan con la tecnología, la industria y las ganancias grandes



Brasil es uno de los mejores ejemplos. China se convirtió en el principal comprador de soya brasileña y también absorbe enormes cantidades de hierro, petróleo y carne; hay regiones enteras del agro brasileño que dependen directamente de lo que decida Beijing. Si China compra más, la economía rural respira, si China baja las compras, miles de productores tiemblan. Este nivel de dependencia ya preocupa dentro de sectores industriales brasileños, especialmente porque productos chinos mucho más baratos están golpeando fábricas locales y aumentando la vulnerabilidad económica.

Mientras tanto, empresas chinas avanzan sobre redes eléctricas, energía, puertos y telecomunicaciones. Huawei prácticamente se volvió protagonista del despliegue tecnológico brasileño y juega fuerte en las redes 5G.

Además, marcas chinas de vehículos eléctricos están entrando agresivamente al mercado latinoamericano, desplazando poco a poco a fabricantes occidentales. Y aquí es donde la pelea geopolítica se pone seria, porque el 5G no es solamente internet rápido, aquí también se juega inteligencia artificial, automatización industrial, vigilancia urbana y control de infraestructura crítica. 

Washington lo sabe perfectamente, por esto Estados Unidos lleva años presionando a gobiernos latinoamericanos para frenar el avance tecnológico chino.



Argentina enfrenta otro escenario delicado. El país tiene una de las mayores reservas de litio del planeta, un recurso fundamental para baterías, autos eléctricos y toda la transición energética mundial. China ya se está posicionando fuerte dentro del llamado “triángulo del litio”, compartido con Bolivia y Chile. Pero además del litio, Beijing financió represas, ferrocarriles y proyectos energéticos argentinos. Y el punto más sensible sigue siendo la estación espacial china instalada en Neuquén, en plena Patagonia. Oficialmente es una base científica.

Extraoficialmente, muchos en Washington sospechan posibles usos militares o de inteligencia. Esto demuestra que la competencia entre China y EE. UU. ya no ocurre solamente en Asia o en el Mar del Sur de China, la batalla también se está jugando en territorio latinoamericano. 

Chile ocupa otro lugar clave porque controla algunos de los minerales más importantes para el futuro energético global. El cobre chileno es vital para industrias tecnológicas y eléctricas, mientras el litio se vuelve prácticamente oro moderno; China ya participa en minería, energía y telecomunicaciones chilenas. 

Y EE. UU. mira con preocupación proyectos relacionados con cables submarinos, centros de datos y redes digitales estratégicas, porque quien controle los minerales críticos y la infraestructura digital del futuro tendrá una ventaja brutal sobre la economía mundial. 


Perú se ha convertido en uno de los principales laboratorios de expansión china en infraestructura; empresas chinas tienen enorme presencia en minas de cobre y oro, pero el proyecto que más preocupa a Washington es el mega puerto de Chancay. Este puerto, financiado con capital chino, podría cambiar completamente las rutas comerciales entre Sudamérica y Asia. Para Beijing, es una pieza estratégica dentro de su expansión marítima global, para EE. UU. es otro punto de influencia china creciendo en el Pacífico latinoamericano.

Bolivia también entró de lleno en el tablero geopolítico gracias al litio. Durante años el país tuvo dificultades para industrializar sus reservas, y ahí apareció China ofreciendo financiamiento, tecnología y acuerdos industriales. Además, crecieron convenios relacionados con satélites, telecomunicaciones y vigilancia digital. Muchos ya llaman al litio “el petróleo del siglo XXI”, y no es exageración. El país o bloque que domine ese recurso tendrá poder enorme sobre la economía energética del futuro.

Venezuela representa probablemente uno de los vínculos más profundos entre China y América Latina. Durante años, Beijing prestó miles de millones de dólares respaldados con petróleo venezolano, incluso después del colapso económico, China mantuvo apoyo financiero, tecnológico y diplomático al gobierno venezolano. Empresas chinas participaron en telecomunicaciones, sistemas de monitoreo estatal y vigilancia digital, y esto encendió todas las alarmas en Washington. Porque para EE. UU. no se trata solamente de negocios, también ven una expansión de modelos de control político apoyados en tecnología china.

Colombia muestra otro fenómeno interesante, aunque históricamente fue uno de los aliados más cercanos de Estados Unidos en Sudamérica, China logró avanzar fuerte en infraestructura y tecnología. El metro de Bogotá, construido por un consorcio chino, es uno de los símbolos más visibles de ese avance. Incluso empresarios colombianos comenzaron a mirar más hacia Asia mientras algunos mercados occidentales se desaceleran; esto manda un mensaje clarísimo, hasta los aliados tradicionales de Washington están buscando diversificar relaciones. 



México vive quizás el equilibrio más complicado de todos, su economía depende profundamente de EE. UU., pero China ya se volvió clave en manufactura, electrónica y vehículos eléctricos. Washington acusa constantemente a empresas chinas de usar territorio mexicano para esquivar aranceles y entrar indirectamente al mercado norteamericano. Mientras tanto, fabricantes chinos siguen creciendo gracias a precios más baratos y producción masiva; México intenta jugar en ambos bandos sin romper con ninguno. 

Panamá sigue siendo una joya geopolítica por el canal interoceánico; China entendió hace años que controlar rutas logísticas globales vale tanto como controlar petróleo o minerales. Empresas chinas participaron en puertos, infraestructura marítima y proyectos estratégicos vinculados al comercio internacional, y claro, EE. UU. no piensa quedarse tranquilo viendo cómo Beijing gana terreno en uno de los puntos más sensibles del continente. 

Ecuador también recibió una ola fuerte de capital chino en hidroeléctricas, minería y petróleo, pero varios proyectos terminaron cuestionados por sobrecostos, fallas técnicas y dependencia financiera. Ahí nace otra discusión cada vez más fuerte en América Latina; ¿China realmente ayuda al desarrollo o simplemente está construyendo una nueva forma de dependencia?

Uruguay intenta mantener el equilibrio, comercia cada vez más con China, vende productos agrícolas y fortalece acuerdos tecnológicos, pero sin romper totalmente con Occidente. 

Costa Rica tiene un peso simbólico importante porque fue uno de los primeros países centroamericanos en romper relaciones con Taiwán para reconocer oficialmente a China, desde entonces crecieron inversiones, cooperación tecnológica e infraestructura. Pero también aparecieron investigaciones sobre minería ilegal y tráfico de oro vinculadas a cadenas internacionales conectadas, supuestamente con el mercado chino. Esto demuestra la posibilidad que la expansión económica también puede mezclarse con redes criminales, corrupción y destrucción ambiental. 



En Cuba y Nicaragua, la relación con China tiene además un componente político clarísimo, ambos gobiernos ven en Beijing un aliado frente a sanciones y presiones occidentales; China participa en telecomunicaciones, infraestructura y financiamiento estatal.

En Nicaragua, el acercamiento explotó después de romper relaciones diplomáticas con Taiwán. Y mientras eso ocurre, países como Paraguay enfrentan presiones económicas internas para acercarse también a Beijing.

La pelea diplomática entre China y Taiwán ya aterrizó de lleno en América Latina

Uno de los sectores donde China avanza más rápido es el de vehículos eléctricos, marcas como BYD, Chery, Geely y MG están entrando con fuerza gracias a modelos más baratos y agresivos que muchos competidores occidentales, en este sentido, Brasil, México, Chile y Colombia son mercados prioritarios. 

Esto acelera la transición energética, sí, pero también aumenta la dependencia tecnológica de cadenas industriales controladas por China. Huawei sigue dominando buena parte de las telecomunicaciones latinoamericanas pese a toda la presión de Washington, y aquí ya no estamos hablando solamente de celulares o internet, estamos hablando de inteligencia artificial, automatización, vigilancia urbana y seguridad nacional.

EE. UU. teme que China termine obteniendo acceso privilegiado a infraestructura crítica latinoamericana mediante estas tecnologías. 

El espacio también entró en la pelea. China desarrolla cooperación espacial con Argentina, Bolivia, Venezuela y Brasil, oficialmente son proyectos científicos, pero Washington sospecha posibles usos militares duales. La competencia espacial ya dejó de ser cosa exclusiva de las superpotencias tradicionales



América Latina ahora forma parte del tablero geopolítico; las críticas al avance chino son cada vez más fuertes. Muchos economistas creen que la región corre el riesgo de hundirse otra vez en el viejo modelo extractivista, que es, exportar recursos baratos mientras otros desarrollan industria y tecnología. Otros alertan sobre deuda, pérdida de soberanía y dependencia tecnológica.

Además, comunidades indígenas y grupos ambientalistas denuncian contaminación, destrucción ecológica y conflictos sociales relacionados con proyectos extractivos impulsados por empresas extranjeras, incluidas compañías chinas.

Pero al mismo tiempo, muchos gobiernos responden con un argumento sencillo, occidente nunca ofreció el nivel de financiamiento e infraestructura que ahora ofrece China, y aquí está la gran contradicción del asunto; para algunos, Beijing representa una oportunidad histórica de crecimiento, desarrollo, modernización y diversificación económica. Para otros, representa el nacimiento de una nueva dependencia extranjera disfrazada de cooperación.

Lo cierto es que en 2026 América Latina ya no es un simple espectador del conflicto global, ahora es uno de los campos de batalla más importantes de la disputa entre China y EE. UU. por recursos, tecnología, energía y control económico. China ya no es solamente un comprador de materias primas, se convierte en un actor profundamente metido en sectores clave de la región, como el litio, cobre, puertos, telecomunicaciones, inteligencia artificial, minería, energía, vigilancia digital y movilidad eléctrica.

La gran pregunta es si América Latina logrará usar esta relación para fortalecer industrias propias y ganar soberanía económica y desarrollo, o si terminará atrapada en un modelo de dependencia, deuda y control tecnológico extranjero. Porque la pelea por América Latina ya inició, y lo que pase en esta región durante las próximas décadas, podría definir buena parte del nuevo equilibrio mundial. 

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jueves, 21 de mayo de 2026

¿BOLIVIA POR QUÉ DEBE RENUNCIAR RODRIGO PAZ ¿A LA PRESIDENCIA?

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“La reorganización del pueblo frente a los derechos arrebatados. A pesar de la represión y del aparato institucional que bloquea la legalidad – el Tribunal Constitucional Plurinacional y el Tribunal Supremo Electoral actuando como brazos del Poder Ejecutivo–, el pueblo mantiene viva su capacidad de reorganización. Los derechos arrebatados por el Gobierno de Arce y ahora profundizados por Paz no han sido olvidados: están en la memoria colectiva y alimentan la combatividad de sindicatos, organizaciones sociales y sectores populares.

“La resistencia se articula en torno a la defensa de la CPE y a la denuncia de la ilegalidad que impide la participación del instrumento político del Pueblo. Esa energía latente anuncia que la renuncia de Paz no es solo un reclamo político, sino una necesidad para restablecer la soberanía popular para retomar el proceso de cambio y la revolución cultural que vive Bolivia. El ente aglutinador de todas las demandas nítidamente es la Constitución Política del Estado, y ésta se ha convertido en la bandera de lucha de las protestas y demandas populares y en el mayor temor de las minorías privilegiadas.

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Fuentes: Red de Economía Política.

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¿BOLIVIA POR QUÉ DEBE RENUNCIAR RODRIGO PAZ

¿A LA PRESIDENCIA?

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Por | 21/05/2026 | Bolivia

Fuente. Revista rebelión jueves 21 de mayo del 2026.

Desde el 1° de mayo, el pueblo ha puesto sobre la mesa un conjunto de demandas dirigidas al Gobierno, exigiendo que cumpla con su mandato constitucional de hacer respetar y respetar la CPE y, de defender, sin ambigüedades, los intereses nacionales y la voluntad popular que lo llevó al poder, hasta llegar a la demanda de que el Presidente Rodrigo Paz debe renunciar a la presidencia, no por capricho o consigna aislada producto del pueblo movilizado en las calles y carreteras, sino por la conclusión de seis meses de fracaso como Gobierno que se basa en la permanente mentira, la violación a la CPE y el intento de sofocar la voluntad popular.

1. La mentira como argumento y práctica política.

En estos seis meses, el Gobierno de Rodrigo Paz ha convertido la mentira en herramienta cotidiana de gestión. Promesas de estabilidad económica, transparencia institucional y respeto a la Constitución se han revelado como discursos vacíos. La práctica política se sostiene en anuncios sin respaldo técnico, en cifras maquilladas y en narrativas que buscan encubrir la improvisación. La mentira no es un error aislado: es el método de gobierno, un mecanismo de gestión para ganar tiempo mientras la crisis se profundiza y la confianza ciudadana se erosiona.

En estos seis meses, el Gobierno de Rodrigo Paz ha convertido la mentira en una marca corporativa registrada como forma de gobierno, la ha convertido en herramienta cotidiana de gestión. Promesas de estabilidad económica, transparencia institucional y respeto a la Constitución se han revelado como discursos vacíos. La práctica política se sostiene en anuncios sin respaldo técnico, en cifras maquilladas y en narrativas que buscan encubrir la improvisación.



El Gobierno insiste en reciclar el neoliberalismo, mientras convierte a la “CONFEDERACION OBRERA BOLIVIANA” COB y a los trabajadores en objeto de olvido y marginación.

La memoria inmediata nos remite al frustrado D.S. 5503, aquel intento burdo de reinstalar el neoliberalismo, y a los primeros gestos de reorganización del movimiento popular. Pese a ese fracaso, el Gobierno de Paz no cesa en su empeño: ahora retorna con medidas fragmentadas y encubiertas, buscando imponer la receta dictada por los organismos internacionales en beneficio del sector más acaudalado y reaccionario de la economía. En ese camino, relega y desprecia las demandas de la COB y de los trabajadores, hasta el extremo de convertir su rol histórico en objeto de burla y de reducción sistemática dentro de la sociedad boliviana.

La corrupción persistente en el negocio de los hidrocarburos, expresada en la compra de gasolina “basura” y diésel que deterioran el parque automotor; la rebaja de cuatro impuestos que favoreció directamente a las grandes fortunas; y la intención de beneficiar al sector agroindustrial mediante una ley de tierras en perjuicio de la economía comunitaria, constituyen los ejes que revelan y aceleran el frágil manejo del Estado.

En esa virtud falaz, Rodrigo Paz ha diseñado un discurso propio de sofistas, en los que se dirige a los sectores populares como si sus acciones fueran en beneficio a ellos, cuando la realidad demuestra que su proximidad a los sectores agroindustriales y a la banca son los que prevalecen a la hora de beneficiar con sus medidas inconstitucionales.



2. Un plan de gobierno ajeno y la intención de violentar la Constitución Política del Estado (CPE)

Las acciones aplicadas por Rodrigo Paz no corresponden a su propio programa electoral, sino que reproducen medidas de otro candidato y de sectores que buscan imponer un proyecto neoliberal. Esta apropiación revela dos cosas:

Falta de legitimidad política, porque gobierna con un plan que no fue votado.

Intención de modificar la Constitución Política del Estado, debilitando sus garantías y abriendo la puerta a la privatización de recursos estratégicos y a la concentración de poder. La CPE, conquistada como pacto social, se convierte en blanco de una ofensiva que pretende vaciarla de contenido y someterla a intereses externos.

La ausencia de un plan de gobierno se percibe por la debilidad en el discurso improvisado que le obligar a seguir mintiendo, difamando o elucubrando teorías “magníficas” sin contenido ni sentido político, de ahí su aplicación y tibieza al sostenerlo a través de un Órgano Ejecutivo sin claridad política ni técnica en su ejecución, acompañada por una Asamblea Legislativa que desconoce su mandato y por tanto inoperable y parasitaria.

La realidad nos demuestra el surgimiento de nuevos liderazgos populares desde el 1° de mayo. Las COB y sus 16 resoluciones del cabildo, se constituyeron en una línea base para las diferentes expresiones populares que permitieron organizar sus demandas hasta llegar a consolidarse como una consigna de lucha la Renuncia de Rodrigo Paz a la presidencia.

3. La reorganización del pueblo frente a los derechos arrebatados

A pesar de la represión y del aparato institucional que bloquea la legalidad – el Tribunal Constitucional Plurinacional y el Tribunal Supremo Electoral actuando como brazos del Poder Ejecutivo–, el pueblo mantiene viva su capacidad de reorganización. Los derechos arrebatados por el Gobierno de Arce y ahora profundizados por Paz no han sido olvidados: están en la memoria colectiva y alimentan la combatividad de sindicatos, organizaciones sociales y sectores populares.

La resistencia se articula en torno a la defensa de la CPE y a la denuncia de la ilegalidad que impide la participación del instrumento político del Pueblo. Esa energía latente anuncia que la renuncia de Paz no es solo un reclamo político, sino una necesidad para restablecer la soberanía popular para retomar el proceso de cambio y la revolución cultural que vive Bolivia.

El ente aglutinador de todas las demandas nítidamente es la Constitución Política del Estado, y ésta se ha convertido en la bandera de lucha de las protestas y demandas populares y en el mayor temor de las minorías privilegiadas.

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miércoles, 20 de mayo de 2026

ODIAR A LAS MUJERES COMO PROPUESTA POLÍTICA.

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"En España algunos influencers de la derecha se jactan de menospreciar a las feminazis, cuatro locas pancarteras de pelo azul como la inteligentísima Marta Carmona, diputada de Más Madrid en la Asamblea de la CAM. En el debate se está introduciendo cada vez con más frecuencia la baja natalidad de los países occidentales, como muestra de una creciente tendencia de esta derecha populista a depreciar a las mujeres sin hijos. Este será uno de los puntos calientes en un futuro próximo, el rol principal de la mujer como madre y la supeditación de su carrera profesional a este “objetivo natural”. El papel de la mujer madre tradicional compite en popularidad al recurso de la victimización masculina. Los que acusan a las mujeres de victimizarse recurriendo falsamente a la violencia sexual y machista están, a su vez, victimizándose como héroes de la libertad de expresión y los derechos pisoteados de los hombres. Ni mujeres ni hombres somos santos ni villanos todos los días de la semana, pero en esta que concluimos hoy, la política socialista Pilar Alegría ha sufrido ataques machistas por las supuestas acciones de José Luis Ábalos, y hemos tenido que recordar que se puede criticar a Isabel Díaz Ayuso sin aludir a su físico. 

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Fuentes: El diario [Imagen: La mesa de autoridades de China y EE. UU. durante la visita de Trump al país asiático. EFE/EPA/MAXIM SHEMETOV / POOL].

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ODIAR A LAS MUJERES COMO PROPUESTA POLÍTICA.

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Por Raquel Marcos Oliva | 20/05/2026 | Feminismos

Fuente Revista rebelión miércoles 20 de mayo del 2026.

Si hay algo que es capaz de unir a toda la derecha populista es que el feminismo ha ido demasiado lejos, y por el camino a arrollado los derechos de los hombres, la competitividad de las empresas, la eficacia de los gobiernos y los ejércitos, la meritocracia, la libertad de expresión y la presunción de inocencia.

Una foto de la cumbre de las dos economías más grandes del planeta, China y EE. UU: en la nutrida mesa para tratar el futuro de todos nosotros no hay sentada una sola mujer. Abro X y, pese a la cruda realidad de la actual hegemonía del hombre fuerte, tuiteros en busca del éxito personal hablan de abolir la peligrosa «Charocracia» (1). En EE. UU. el mundo MAGA comenta lo desastroso que podría ser para el país el voto de las “wine moms” (¿madres del vino?), etiqueta que designa a las mujeres de mediana edad que votan demócrata y son activistas de la defensa de los derechos civiles y los inmigrantes, también conocidas peyorativamente como AWFUL (Affluent White Female Urban Liberal), acrónimo que en inglés significa “horrible”. 

Lara Putnam, profesora de historia en la Universidad de Pittsburgh, y Theda Skocpol, politóloga de Harvard, ya hablaban en 2018 del poder político de las mujeres liberales de mediana edad que sistemáticamente votaban opciones de izquierda, y a partir de ahí las mujeres y, como consecuencia, el feminismo, comenzaron a convertirse en un objetivo evidente de la derecha trumpista. En 2022, Tucker Carlson atacó a Kamala Harris llamándola “madre de vino de bajo cociente intelectual”, uniendo dos de las obsesiones del trumpismo actual, la misoginia y los resultados de las pruebas de inteligencia. Si hay algo que es capaz de unir a toda la derecha populista es que el feminismo ha ido demasiado lejos, y por el camino a arrollado los derechos de los hombres, la competitividad de las empresas, la eficacia de los gobiernos y los ejércitos, la meritocracia, la libertad de expresión y la presunción de inocencia. Ahí es nada, mujeres del mundo. Cualquiera lo diría viendo quién gobierna y tiene el poder y el dinero en los principales países del mundo. Un reciente artículo en The Atlantic analizaba la misoginia de la derecha populista, que no quieren que las mujeres trabajen, tengan opiniones y en los casos más extremos, voten. Hombres como Douglas Wilson, cofundador de la Comunión de Iglesias Evangélicas Reformadas, que opina que debe haber un solo voto por hogar a cargo del “Páter familias”. Para la autora del artículo, Helen Lewis, el masculinismo es el principal punto de unión de la extrema derecha estadounidense e internacional. Los valores masculinos como muestra extrema de virtud y fortaleza y los femeninos, de debilidad e histerismo. 



Los problemas reales de los hombres en educación y en el entorno laboral, propensión a la violencia o al suicidio o pérdida del estatus que deberían tener se convierten en coartadas para un sexismo explícito y desacomplejado de personajes como Nick Fuentes. Se acusa a las mujeres de emascular a los hombres e impedirles ser los héroes que están llamados a ser. Scott Yenor, quien ha declarado que las mujeres modernas son “medicadas, entrometidas y pendencieras”. Ideólogos como Scott Yenor, que enseña filosofía política en la Universidad Estatal de Boise, en Idaho, opinan que las empresas deberían limitarse a ascender a hombres y pagarles un salario familiar mucho más alto que a las mujeres para incentivar que estas se queden en casa teniendo hijos. 

En España algunos influencers de la derecha se jactan de menospreciar a las feminazis, cuatro locas pancarteras de pelo azul como la inteligentísima Marta Carmona, diputada de Más Madrid en la Asamblea de la CAM. En el debate se está introduciendo cada vez con más frecuencia la baja natalidad de los países occidentales, como muestra de una creciente tendencia de esta derecha populista a depreciar a las mujeres sin hijos. Este será uno de los puntos calientes en un futuro próximo, el rol principal de la mujer como madre y la supeditación de su carrera profesional a este “objetivo natural”. El papel de la mujer madre tradicional compite en popularidad al recurso de la victimización masculina. Los que acusan a las mujeres de victimizarse recurriendo falsamente a la violencia sexual y machista están, a su vez, victimizándose como héroes de la libertad de expresión y los derechos pisoteados de los hombres. Ni mujeres ni hombres somos santos ni villanos todos los días de la semana, pero en esta que concluimos hoy, la política socialista Pilar Alegría ha sufrido ataques machistas por las supuestas acciones de José Luis Ábalos, y hemos tenido que recordar que se puede criticar a Isabel Díaz Ayuso sin aludir a su físico. 


Uno de los reproches de la misoginia como ideología política es que las mujeres somos más sensibles a los problemas sociales y nos cuesta aceptar que se deporte a inmigrantes o maten a niños en Gaza. Evidentemente, la empatía no es una cualidad de la que disfrutemos solo las mujeres, pero su punto de vista nos da pistas de la sociedad deseada por esa derecha populista que quiere acallarlas y ponerlas a parir (en las dos acepciones de la expresión). Tras la misoginia evidente, se oculta un desprecio más sutil y general del que estamos a tiempo de defendernos. 

(1) N. de E.: «Charocracia» es un neologismo político y sociológico, originado en foros de internet y la «manosfera», usado de forma despectiva para caricaturizar lo que algunos sectores consideran un poder hegemónico femenino, feminista o burocrático, asociado a la izquierda. El término deriva del despectivo «Charo».

 @rakelmarkos

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martes, 19 de mayo de 2026

CUBA, BOMBAS O MÉDICOS.

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Una egresada mexicana de la escuela recuerda:

“En clase hablábamos mucho de nuestros países. En mi aula compartíamos, si no mal recuerdo, las siguientes procedencias: Ecuador, Bolivia, Surinam, Guyana, Mongolia, Tanzania, Palestina, El Salvador, Jamaica, República Dominicana, México, Guatemala, y San Vicente.

Hablábamos a manera de anécdotas y de análisis. Alguien platicaba su situación y se iba desglosando naturalmente; con el medio ambiente, con el servicio de salud, con la situación política, con los movimientos sociales, con los índices de desarrollo humano. Todo para formar parte de la salud y después parte del proceso de salud-enfermedad. Nunca se nos exigió nada, solamente se nos recordaba: lo único que les pedimos es que vuelvan a sus países y que, tal vez, no le cobren lo mismo al pobre que al rico”.Y añade: “Una de las noches en que más nos comprendimos los estudiantes fue cuando murió Nelson Mandela.

En ese instante corrieron a la Junta Estudiantil queriendo participar y organizar actividades. Después de unas horas de planificación, volví a mi cuarto para estudiar un poco y en el camino atravesé su albergue. Unos metros antes de llegar, escuché gritos al unísono ininteligibles. Cuando llegué al pie de las escaleras, vi a cientos de muchachos corriendo, subiendo y bajando, en una especie de marcha energética, cantando a Mandela. Entonces comprendí lo que hasta entonces había solamente leído: lo que Mandela significaba en la vida de cada uno de mis compañeros y la manera en que habitaba cada uno de sus corazones”. 

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La doctora Mariuska Forteza Sáez es la jefa del servicio de oncopediatría del Instituto Nacional de Oncología de La Habana. Foto Jair Cabrera Torres / Archivo.

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CUBA, BOMBAS O MÉDICOS.

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Por Luis Hernández Navarro.

Fuente. Diario La Jornada. Ciudad de México martes 19 de mayo del 2026.

En su primera estrofa, la canción del rapero argentino Daniel Devita, en solidaridad con los médicos cubanos, dice:

“Sanar o provocar heridas/ Salvar o arrebatar las vidas/Ganar por ser el que más cuida/o matar, ser el campeón homicida”.

Participante en la primera línea de combate por dar salud a su pueblo en pleno recrudecimiento del bloqueo económico, la doctora Mariuska Forteza Sáez es una de las galenas que merecen el reconocimiento de este himno.

Madre de dos hijos, Mariuska es la jefa del servicio de oncopediatría del Instituto Nacional de Oncología de La Habana. 

Allí llegan los casos más difíciles de entre 350 y 400 niños y adolescentes afectados cada año por el mal. En la isla hay mil 400 pequeños con esa enfermedad. Cada día, ella batalla para curarlos y atenderlos, dando lo mejor sí misma.

Es casi una especialista en hacer milagros, aunque diga que no los hace. 

“Los médicos –advierte– no hacemos milagros. Se necesita una infraestructura, recursos, medicinas, combustible. Voluntad existe, también conocimientos y personas dispuestas, pese a todo”.

A las dificultades de tratar un padecimiento tan difícil en una población tan sensible, hay que añadirle la escasez, falta de insumos sanitarios y carencia de repuestos del equipo médico provocados por la nueva vuelta de tuerca del bloqueo estadunidense.

“Donde quiera que vayas a poner la mirada –nos dice en el hospital– vas a ver que hay una complicación extra a la que ya teníamos. Pero, a pesar de todas esas complejidades, todos los pacientes reciben su atención especializada”.

“Todo nuestro empeño –explica en sus redes sociales– se centra en brindar una atención especializada para lograr control de la enfermedad, y tenemos los conocimientos y la voluntad para ello; pero cada día es más difícil”.



A la doctora Forteza –como al resto de sus colegas– le duele enormemente el descenso de la supervivencia de sus niños.

“No son cifras de producción de algo material o de cualquier otra índole –escribe–; son seres humanos, niños que no pudieron disfrutar de la vida; los perdimos, pudiéndolo evitar. Duele”.

Y, a pesar de toda su experiencia, no sabe bien a bien cómo explicarles esto a las madres, que la miran directamente a los ojos, que reciben cada palabra llevándola hasta lo más profundo de su alma.

Pero, a unos cuantos kilómetros de distancia de allí, un imperio sostiene que Mariuska y los miles de médicos y personal sanitario cubanos, así como los científicos capaces de producir las más sorprendentes vacunas y medicamentos para derrotar al mal, que forman el ejército de batas blancas que batalla para procurar la salud de millones de personas, son una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos. Y hace todo lo posible para que esos niños con cáncer, y muchos otros enfermos más, no sanen.

Ese mismo imperio quiere estrangular experiencias como la de la Escuela Latinoamericana de Medicina (Elam), una de las criaturas educativas y sanitarias de Fidel Castro. Se fundó en 1999. 

Forma parte del Programa Integral de Salud, que se desarrolló desde octubre de 1998 para atender los desastres naturales causados por los huracanes Mitch Georges, que afectaron a países centroamericanos y caribeños. En ella se entremezclan dos grandes cruzadas de la revolución cubana: la pedagógica y la de salud.

En esta institución educativa, ubicada en las antiguas instalaciones de la Academia Naval Granma, cedidas por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, se han formado 31 mil profesionales de la salud de 105 países, todos extranjeros. Sus estudiantes provienen de naciones latinoamericanas, caribeñas, de Estados Unidos, África, Asia y Oceanía. Pertenecen a más de 100 grupos étnicos y decenas de religiones. Su objetivo es formar gratuitamente como médicos a jóvenes de otras latitudes. En su mayoría, los alumnos son parte de familias de bajos recursos y de lugares apartados. Visitar la Elan es como llegar a una sucursal de Naciones Unidas. Se escuchan todo tipo de idiomas. 

Una egresada mexicana de la escuela, recuerda:

“En clase hablábamos mucho de nuestros países. En mi aula compartíamos, si no mal recuerdo, las siguientes procedencias: Ecuador, Bolivia, Surinam, Guyana, Mongolia, Tanzania, Palestina, El Salvador, Jamaica, República Dominicana, México, Guatemala, y San Vicente.

Hablábamos a manera de anécdotas y de análisis. Alguien platicaba su situación y se iba desglosando naturalmente; con el medio ambiente, con el servicio de salud, con la situación política, con los movimientos sociales, con los índices de desarrollo humano. Todo para formar parte de la salud y después parte del proceso de salud-enfermedad. Nunca se nos exigió nada, solamente se nos recordaba: lo único que les pedimos es que vuelvan a sus países y que, tal vez, no le cobren lo mismo al pobre que al rico”.



Y añade: “Una de las noches en que más nos comprendimos los estudiantes fue cuando murió Nelson Mandela.

En ese instante corrieron a la Junta Estudiantil queriendo participar y organizar actividades. Después de unas horas de planificación, volví a mi cuarto para estudiar un poco y en el camino atravesé su albergue. Unos metros antes de llegar, escuché gritos al unísono ininteligibles. Cuando llegué al pie de las escaleras, vi a cientos de muchachos corriendo, subiendo y bajando, en una especie de marcha energética, cantando a Mandela. Entonces comprendí lo que hasta entonces había solamente leído: lo que Mandela significaba en la vida de cada uno de mis compañeros y la manera en que habitaba cada uno de sus corazones”. 

Muchos de los médicos graduados regresan a sus lugares de origen para brindar servicios en áreas con escasez de profesionales médicos.

¿Qué peligro representa para Washington una escuela de medicina ejemplar, con muy alto nivel educativo, en la que se han formado incluso ciudadanos estadunidenses? ¿Acaso querer vestir de blanco la vida es una amenaza contra el imperio? Salvar o arrebatar las vidas, he allí el dilema. 

X: @lhan55

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