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“En rigor, Gianni Infantino y el
grupo de mafiosos que lo rodea
han mostrado hasta ahora un silencio cobarde por las aberrantes
políticas aplicadas por el gobierno de Estados Unidos
para impedir la entrada de árbitros, jugadores, cuerpo técnico, personal
de apoyo y, sobre todo, de los principales actores que sustentan
el espectáculo, el público que llena los estadios. Al final,
la constatación más triste es ver que la entidad que dirige el fútbol
mundial se transformó en un rehén del narcicismo y la megalomanía
de Trump, mostrándose incapaz de proteger la autonomía y
soberanía de su propio torneo y velando por el respeto de las
personas que debieran ser los verdaderos protagonistas de
la fiesta del fútbol.
“Como
Hitler en las Olimpiadas de Berlín en 1936, el presidente Trump desea transformar la Copa
del Mundo en un palco de su ambición personal para autoproclamarse
como el dueño del planeta y sellar con su alma de déspota las
jornadas deportivas que, por bien o por mal, seducen y
entusiasman a una parte significativa de la humanidad.
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Fuentes: Rebelión.
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FIFA, UNA MAFIA QUE GARANTIZA EL AUTORITARISMO DE TRUMP.
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Por Fernando de la Cuadra | 13/06/2026 | Mundo.
Fuentes.
Revista Rebelión sábado 13 de junio del 2026.
Fuentes: Rebelión.
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Está
comenzando la Copa del Mundo 2026 y la fiesta del futbol deja una vez más un
sabor amargo entre los amantes de este deporte. Por todo lo visto antes de la
inauguración oficial, la actual Copa del Mundo se destaca por la secuencia de
barbaridades cometidas en contra de los derechos fundamentales de sus
participantes, dentro y fuera de la cancha.
Por
cierto, la FIFA cada vez se parece más a un grupo de mafiosos y corruptos que solo se interesan por
apropiarse de los millonarios recursos que genera el futbol,
no importándole las condiciones restrictivas a la democracia que imponen
los países anfitriones. La anterior Copa de 2022 fue realizada en Catar,
país administrado por una monarquía absolutista e teocrática que desde
mediados del siglo XIX se encuentra bajo el poder discrecional de
una única familia, la dinastía Al Thani.
La
presente edición de la Copa del Mundo
se realizará en tres países, siendo que uno de ellos es gobernado por
un psicópata aspirante a transformarse en un tirano con dimensión
global. Desde antes que comenzara la Copa, las restricciones del
gobierno de Estados Unidos han violado todas las normas
de fraternidad universal que deberían representar el espíritu a
ser simbolizado por el rey de los deportes.
En
una medida inexplicable,
el Departamento de Migración norteamericano impidió el ingreso
de un árbitro, Omar Artan -ciudadano de Somalia y considerado
el mejor juez de África-, bajo el pretexto de que representaría
un riesgo para la seguridad interna de la nación. Al
respecto, el comunicado oficial de la FIFA antes de condenar esta
medida arbitraria, solo se limita a declarar que, en este caso,
el gobierno anfitrión es quien decide si puede o
no conceder la visa para el ingreso de cualquier ciudadano
en ese país.
Arbitro de Somalia, es recibido como HEROE, por su pueblo después de ser Expulsado de los Estrados Unidos. por las políticas migratorias del ICE.
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Las
restricciones impuestas
por la agencia migratoria también vienen impactando en las posibilidades
de ingreso de los equipos de varios países, siendo el caso
de Irán el más grave. Según las autoridades de Estados Unidos,
las visas para los jugadores y la delegación de ese país ya
fueron emitidas, pero estas mismas visas condicionan a que el equipo
iraní se hospede en territorio mexicano (Tijuana) y viaje
durante el mismo día del partido hacia el territorio
estadounidense, regresando ese mismo día a la ciudad mexicana. Todavía
está por verse cuál será el trato dispensado a la delegación de Irán
en la frontera, pues la política migratoria del ICE se ha
caracterizado por su extrema truculencia y imprevisibilidad.
Ya el atacante y estrella del equipo de Irak, Aymen
Hussein, fue sometido injustamente a un interrogatorio de 8 horas
en el Aeropuerto de Chicago, cuando intentaba junto al resto de su delegación
entrar al territorio de Estados Unidos para comenzar con los preparativos
y entrenamientos necesarios para enfrentar los correspondientes partidos
del Grupo I.
El
propio Departamento de Estado
ha anunciado que los hinchas de Irán y Haití se encuentran
totalmente prohibidos de ingresar al país, mientras que
participantes de otros países (Senegal y Costa de Marfil) obtendrán
sus visas con restricciones o validad limitada. Para los hinchas
de estos países y para muchos otros posibles viajeros, la serie de obstáculos
administrativos y monetarios impuestos por las autoridades
norteamericanas va a significar resignarse a ver la Copa por las pantallas
de televisión. Además, los fanáticos que provienen de Argelia,
Túnez o Cabo Verde deberán desembolsar valores que podrán llegar
a los 15 mil dólares por persona si desean obtener el permiso
necesario para ver los juegos. Junto con ello, el miedo a ser
abordados por el terrorífico ICE y ser expulsados del país,
está provocando la renuncia de gran cantidad de seguidores del fútbol
para asistir a los partidos en vivo. Por lo mismo, las empresas
de turismo y los hoteles ya se están quejando de tener una
caída notable en las reservas de habitaciones durante los días
del evento, frustrando las expectativas que existían antes del inicio de
la Copa.
Toda
esta política restrictiva
se aplica a pesar de que Estados Unidos firmó un documento de
compromiso con la FIFA para facilitar la concesión de visas o
simplificar los procedimientos actualmente vigentes, de forma de no
discriminar entre los diversos y eventuales participantes del gigante
evento, sea entre los grupos de atletas o sea entre el público.
Contraria
y sorprendentemente,
el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se ha dedicado a
lisonjear al abusivo presidente Trump concediéndole un
bizarro Premio FIFA de la Paz, el que le fue entregado el mismo día
del sorteo de los grupos, en una actitud de sumisión y
abyección que debería avergonzar a cualquier dirigente
deportivo que posea un mínimo de pudor y decoro. No es gratuito
precisamente que la portada de la revista deportiva L´equipe muestre
a Infantino como una marioneta ridícula manipulada por Trump.
Por
lo mismo, la pregunta que queda suspendida es la siguiente:
¿Será
posible organizar una actividad deportiva de confraternización universal, en
países que se destacan por su carácter despótico y antidemocrático?
Para
la FIFA la respuesta es simple.
Claro que se puede, si el evento significa la obtención ganancia
y lucro para enriquecer el bolsillo de los delincuentes de cuello y
corbata que controlan el organismo.
En
rigor, Gianni Infantino
y el grupo de mafiosos que lo rodea han mostrado hasta ahora
un silencio cobarde por las aberrantes políticas aplicadas por el gobierno
de Estados Unidos para impedir la entrada de árbitros,
jugadores, cuerpo técnico, personal de apoyo y, sobre todo, de
los principales actores que sustentan el espectáculo, el público
que llena los estadios. Al final, la constatación más triste es
ver que la entidad que dirige el fútbol mundial se transformó
en un rehén del narcicismo y la megalomanía de Trump, mostrándose
incapaz de proteger la autonomía y soberanía de su propio torneo
y velando por el respeto de las personas que debieran ser
los verdaderos protagonistas de la fiesta del fútbol.
Como
Hitler en las Olimpiadas de Berlín en 1936, el presidente Trump desea transformar la Copa
del Mundo en un palco de su ambición personal para autoproclamarse
como el dueño del planeta y sellar con su alma de déspota las
jornadas deportivas que, por bien o por mal, seducen y
entusiasman a una parte significativa de la humanidad.
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