miércoles, 29 de abril de 2026

EL PROGRESISMO ANTAGÓNICO A TRUMP SE REARMÓ EN BARCELONA.

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“Progresismo latinoamericano. Tras el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, la ola progresista comenzó a propagarse en América latina, de la mano del expresidente colombiano Ernesto Samper Pisano, y el Grupo de Puebla. Con esta corriente vincularon a varios presidentes en América Latina:  Néstor Kirchner y Cristina Fernández en Argentina, Rafael Correa en Ecuador, Pedro Castillo en Perú, Gabriel Boric en Chile, Gustavo Petro en Colombia, Evo Morales y Luis Arce en Bolivia, Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, Andrés López Obrador y Claudia Sheinbaum en México, José «Pepe» Mujica, Tabaré Vázquez y Yamandú Orsi en Uruguay.

“No se trata solo de mandatarios, sino también de partidos, alianzas y movimientos que se congregan bajo el lema del «progresismo». Sin embargo, el hecho de haber convocado a partidos «progresistas» no logra cubrir la alta heterogeneidad de los planes de gobierno y sus protagonistas. La «cumbre» de Barcelona dejó en claro que la profundidad de la crisis actual cuestiona al capitalismo. Ya no se trata de reformar al Estado sino de cambiar los paradigmas que hacen a su vigencia, existencia, constitución y organización, y ponerle freno a la ofensiva libertaria de la ultraderecha bien financiada desde Washington, para imponer gobiernos que sean cómodos para el gobierno de Estados Unidos y sus financistas. La nueva doctrina de seguridad estratégica de los Estados Unidos radicaliza el injerencismo político y el intervencionismo militar ya no sólo en lo que Washington llama su “patio trasero”, sino en todo el mundo.

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Fuentes: Rebelión. Presidentes: Uruguay, México, Colombia y Brasil, presentes en Barcelona, España por Nuestra América, la Patria Grande, para fortalecer el Progresismo. 

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EL PROGRESISMO ANTAGÓNICO A TRUMP

SE REARMÓ EN BARCELONA.

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Por Aram Aharonian | 28/04/2026 | Opinión

Fuentes- Revista Rebelión martes28 de abril del 2025.

La española ciudad de Barcelona acogió varias cumbres progresistas donde el eje antagónico a Donald Trump tuvo un protagonismo especial. Una semana después, la filtración del Pentágono sobre una supuesta intención de expulsar a España de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN ) sirvió como un ejemplo más de lo incómodo que se siente el omnipotente presidente estadounidense ante las críticas a su gobierno y a él mismo.

En el cónclave, los líderes coincidieron en la necesidad de reformar el multilateralismo, lo que implica el fortalecimiento del derecho internacional. La irrelevancia de Naciones Unidas se ha mostrado con crudeza en la incapacidad de prevenir o detener las guerras en curso, las invasiones, los genocidios, asesinatos, secuestros y violaciones a los derechos humanos que han provocado que la opinión pública mundial ya no crea en el sistema.

La cumbre buscó no solo resistir, sino proponer y liderar soluciones progresistas globales, visibilizarlas como creíbles y efectivas, y sentar las bases para una acción coordinada a largo plazo que defienda la democracia, la justicia social y un mundo más igualitario y sostenible.  Los líderes destacaron que el progresismo debe actualizarse y actuar con ambición para demostrar que ofrece respuestas reales a los problemas de las personas, anticipando desafíos futuros.

El evento reunió a líderes, representantes de partidos progresistas, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil de decenas de países, con el objetivo de coordinar respuestas frente a la extrema derecha, el autoritarismo y la erosión del multilateralismo. Asistieron figuras como los presidentes Lula da Silva (Brasil), Claudia Sheinbaum (México), Gustavo Petro (Colombia), Yamandú Orsi (Uruguay) y el exmandatario chileno Gabriel Boric, entre otros.



Y el anfitrión Pedro Sánchez sorprendió citando al presidente estadounidense Abraham Lincoln: “la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Obviamente un recordatorio a un Trump, acusado en su país de autoritarismo, lo que llevó a una enorme movilización contra «el reinado»: No Kings, dijo todo el país. 

Sánchez promovió el encuentro en su doble rol como presidente de la Internacional Socialista y líder del PSOE, en colaboración con Stefan Löfven, presidente del Partido de los Socialistas Europeos (PES) y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (quien copresidió algunos actos y compartió liderazgo en el foro más amplio). Las plataformas promotoras principales fueron el Partido de los Socialistas Europeos (PES), la Internacional Socialista y la Alianza Progresista.

Los objetivos fundamentales fueron la defensa de la democracia y fortalecimiento de las instituciones democráticas frente al avance de la extrema derecha, el autoritarismo, la polarización, la desinformación y los retrocesos democráticos; y el rechazo a la ola reaccionaria y ultraderecha global, posicionando el progresismo como alternativa que promueve esperanza, justicia social y valores como la igualdad, en contraposición al odio, el pesimismo y la fragmentación.

Asimismo, el fortalecimiento del multilateralismo y del orden internacional basado en reglas, con énfasis en la reforma y renovación de instituciones como la ONU (haciéndola más plural, representativa y eficaz), y oposición al unilateralismo o imposición de reglas por parte de potencias individuales y la promoción de la cooperación internacional y la construcción de una red o comunidad progresista duradera (no un evento puntual, sino el inicio de una movilización permanente), uniendo partidos, sindicatos, sociedad civil y líderes de diferentes regiones y generaciones para trabajar en agendas compartidas. 


Presidente Trump; solo me voy quedando, solo he salido.

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Hay que reconocer que fue Donald Trump quien logró movilizar al progresismo al romper los principios básicos del derecho internacional en un intento de imponer políticas que buscan privilegiar los intereses de Estados Unidos por sobre los individuales, a través de su uso indiscriminado del poder, castigando con la fuerza militar o económica, con aranceles, con suspensiones de visas u otras medidas a todos aquellos países o personas que se nieguen a aceptar o privilegiar las políticas de Estados Unidos por sobre el interés nacional de cada país.

Desde América latina quedó patentada la voluntad política de tres de los principales países de la región, México, Brasil y Colombia, cuyos presidentes (Claudia Sheinbaum, Lula da Silva y Gustavo Petro) asistieron al encuentro en Barcelona, demostrando independencia, liderazgo y un discurso valiente, sin temor a las habituales rabietas de Trump. Sheinbaum propuso destinar el 10% del gasto militar a reforestar el planeta afectado cada día más por la crisis ecológica, así como su oposición decidida a una eventual intervención militar en Cuba, junto con la defensa de la democracia.

Pedro Sánchez, quien se ha transformado en un referente europeo para oponerse y enfrentar las políticas hegemónicas del presidente Trump, también se refirió a la desinformación que abunda en las redes, a la necesidad de proteger la democracia de la ultraderecha, remarcando que España “es hija de la migración, por lo que no puede ser madre de la xenofobia”. Además, reiteró su llamado de no a la guerra y sí a la paz, que ha sido su consigna.

La asistencia de alrededor de cinco mil personas refleja el interés por denunciar el estado actual en el mundo, Así lo manifestaron los presidentes de Colombia, Sudáfrica, Uruguay, la primera ministra de Barbados, políticos como la exsenadora Isabel Allende, la líder del Partido Democrático de Italia, Elly Schlein, y muchos otros, junto a mensajes grabados con saludos de Hillary Clinton, Michelle Bachelet, Zohran Mamdani o Bernie Sanders.

Sánchez reafirmó su compromiso con la OTAN y con los países «aliados». Evadió entrar en el cuerpo a cuerpo directo con Trump sobre la contribución española a la organización atlántica pero sí reiteró que cumplía sus compromisos pese a no querer acceder a subir al 5% del PIB el gasto militar.  Esa negativa fue precisamente uno de los orígenes de la tensión entre Trump y el gobierno español.


Históricos en América Latina.

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La relación entre ambos países escaló de manera progresiva hasta el estallido de la guerra en Oriente Medio y los ataques de EE. UU. e Israel a Irán. Sánchez enarboló el ‘no a la guerra’ e impidió a los aviones estadounidenses usar las bases de Rota y Morón en suelo español, para sus operaciones.

Como en la mayoría de las ocasiones, el gobierno español minimizó el impacto de la información salida del Pentágono, señalando que lo que se ha filtrado es simplemente

«un documento interno de Estados Unidos» un «correo electrónico entre trabajadores». Y recordó que la OTAN no tiene prevista en su normativa interna la expulsión de sus miembros. Y en todo caso si eso pudiera suceder tendría que ser avalado por unanimidad de todos los países miembros. «Esto es una anécdota de la época que nos ha tocado vivir, pero nada más», señalaron desde el palacio de la Moncloa

Desde allí señalan además que Trump ya se ha quejado de España con mucha mayor vehemencia en otras ocasiones pero que las relaciones en la OTAN y a nivel bilateral no han variado demasiado. El último sábado, mientras Sánchez y Lula Da Silva lideraban la alianza progresista y democrática, el presidente de EE. UU. cargó contra España en sus redes sociales.

«¿Alguien ha mirado lo mal que le está yendo al país de España? Sus cifras económicas, a pesar de aportar casi nada a la OTAN y a su defensa militar, son absolutamente horrendas. ¡Es triste de ver!», destacó. 

Hoy, en medio de una ofensiva a fondo de la derecha más reaccionaria y dependiente, el progresismo, la izquierda, no sale de su laberinto, incapaz de rediseñar su discurso y sus formas de acción. Algunos de los gobiernos progresistas surgidos en este siglo en nuestra región se dedicaron más a defender lo logrado que a profundizar los cambios. y sembrar futuro.

Progresismo latinoamericano.

Tras el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, la ola progresista comenzó a propagarse en América latina, de la mano del expresidente colombiano Ernesto Samper Pisano, y el Grupo de Puebla. Con esta corriente vincularon a varios presidentes en América Latina:  Néstor Kirchner y Cristina Fernández en Argentina, Rafael Correa en Ecuador, Pedro Castillo en Perú, Gabriel Boric en Chile, Gustavo Petro en Colombia, Evo Morales y Luis Arce en Bolivia, Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, Andrés López Obrador y Claudia Sheinbaum en México, José «Pepe» Mujica, Tabaré Vázquez y Yamandú Orsi en Uruguay.

No se trata solo de mandatarios, sino también de partidos, alianzas y movimientos que se congregan bajo el lema del «progresismo». Sin embargo, el hecho de haber convocado a partidos «progresistas» no logra cubrir la alta heterogeneidad de los planes de gobierno y sus protagonistas.

La «cumbre» de Barcelona dejó en claro que la profundidad de la crisis actual cuestiona al capitalismo. Ya no se trata de reformar al Estado sino de cambiar los paradigmas que hacen a su vigencia, existencia, constitución y organización, y ponerle freno a la ofensiva libertaria de la ultraderecha bien financiada desde Washington, para imponer gobiernos que sean cómodos para el gobierno de Estados Unidos y sus financistas.

La nueva doctrina de seguridad estratégica de los Estados Unidos radicaliza el injerencismo político y el intervencionismo militar ya no sólo en lo que Washington llama su “patio trasero”, sino en todo el mundo.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

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martes, 28 de abril de 2026

EL GIRO NEOLIBERAL FUE Y ES UNA VICTORIA DEL PODER, NO DE UNA TEORÍA ECONÓMICA.

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“La transición de las élites hacia este modelo ya está en marcha. Como ocurrió en los años setenta, las élites están utilizando la crisis —esta vez la crisis de la deuda, la crisis climática, la crisis de legitimidad democrática— para imponer un nuevo proyecto político que consolide su poder. Y lo están haciendo con una ventaja que no tenían hace cuarenta años: controlan la infraestructura digital sobre la que se sostiene la vida moderna. Controlan los datos, los algoritmos, las plataformas. Controlan la información que consumimos, las opiniones que nos formamos, las emociones que sentimos. Varoufakis lo ha advertido, los “tecnolords” controlan nuestras mentes, atrapando a millones en un ciclo incesante de dependencia digital, el circuito de la cloud rent. Y mientras nosotros debatimos sobre si la renta básica universal o la semana laboral de cuatro días son soluciones viables, ellos están construyendo un sistema a prueba de democracia, blindado por algoritmos y vigilancia, diseñado para perpetuarse más allá de cualquier ciclo electoral.

“El manifiesto de Palantir es un grito de guerra, pero también es un síntoma de debilidad. Si tuvieran el poder absoluto, no necesitarían justificarse. El hecho de que hayan sentido la necesidad de publicar sus 22 puntos, de explicar su ideología, de convencer a la opinión pública, indica que todavía no están seguros de haber ganado la batalla definitiva. Y mientras haya espacio para la duda, hay espacio para la resistencia. Pero el tiempo corre en nuestra contra. O reconstruimos un nuevo contrato social basado en la justicia, la igualdad y la democracia real, o aceptaremos mansamente la jaula de cristal que nos están preparando. La elección, todavía, es nuestra. Pero no por mucho tiempo. Mientras tanto anda un monstruo suelto en Argentina. Peter Thiel, el fundador de Paypal y Palantir, se instaló en el país para respaldar el experimento anarcocapitalista del sociópata Milei: autoridad, hambre y control social.

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Fuentes: El tábano economista [Imagen: los nuevos chupasangres de la tecnología: Musk, Mark Zuckerberg, Peter Thiel, Larry Ellison, Sam Altman y Jeff Bezos]

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EL GIRO NEOLIBERAL FUE Y ES UNA VICTORIA DEL PODER, NO DE UNA TEORÍA ECONÓMICA.

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Por Alejandro Marcó del Pont | 27/04/2026 | Economía

Fuente. Revista rebeliónmlunes 27 de abril del 2026.

Cómo la clase dominante cambió el mercado por la vigilancia (El Tábano Economista)

La última vez que alguien en el poder utilizó la palabra “mercado” con verdadera convicción el mundo era otro. Corrían los años setenta y el sistema capitalista enfrentaba una doble crisis que parecía anunciar su propio colapso, las tasas de beneficio se derrumbaban y las calles de Occidente hervían con la mayor oleada de luchas obreras desde los años treinta. Los capitalistas se sintieron acorralados.

Su respuesta no fue intelectual ni académica. Fue una ofensiva de clase perfectamente orquestada. El geógrafo marxista David Harvey ha sido implacable al señalar que el neoliberalismo no emergió como una teoría económica superior que derrotó al keynesianismo en el libre mercado de las ideas, sino como una respuesta política feroz de una clase dominante que vio peligrar sus privilegios. No fue una revolución intelectual, fue una guerra de clases. Harvey lo ha repetido hasta el cansancio. El neoliberalismo es, ante todo,

un proyecto para restaurar la dominación de clase de sectores que vieron amenazado su poder”.

Los capitalistas se sintieron amenazados en su propia casa. Y no estaban dispuestos a permitirlo. La respuesta fue brutal y meticulosa. No hubo debate académico. Hubo una estrategia de clase, desmantelar el estado de bienestar, aplastar la negociación colectiva, restaurar el poder de los propietarios del capital sobre los cuerpos de los trabajadores. El neoliberalismo nunca fue una verdad revelada por Milton Friedman o Friedrich Hayek, que anduvieron 40 años por los pasillos de la marginalidad. Fue la maquinaria de guerra de una élite asustada quien lo tomó para su beneficio. Y funcionó y sigue funcionando. Durante casi medio siglo, la clase trabajadora ha pagado el precio de aquella ofensiva con salarios estancados, se restauró el poder de los propietarios del capital, se desguazaron o privatizaron servicios públicos y se instaló una desigualdad que no dejó de crecer.



Los empleadores y las élites políticas de las décadas de 1970 y 1980 transformaron la turbulencia económica en una oportunidad para reconfigurar la sociedad según sus propios términos. No hubo un debate de ideas donde Keynes cayera derrotado por la superioridad lógica de Friedman. Hubo un golpe de clase silencioso, financiado con miles de millones de dólares, ejecutado a través de cátedras universitarias, medios de comunicación y parlamentos capturados. El estado de bienestar, aquel pacto social forjado tras la Segunda Guerra Mundial, que vinculaba el trabajo con la seguridad y el crecimiento con la redistribución, como consecuencia de dos guerras y la crisis del 1930, fue pulverizado pieza por pieza.

Hoy, ese viejo orden neoliberal agoniza. No es una recesión más. Es lo que Antonio Gramsci llamó una “crisis orgánica de hegemonía”: el paradigma que nos gobernó durante cuarenta años ya no sirve para explicar el mundo, y el nuevo aún no termina de nacer. La desregulación financiera llevó la deuda global a niveles insostenibles. El libre comercio, que alguna vez fue el evangelio de los mercados, ha desatado fuerzas que ahora devoran a sus propios creadores. Nacionalismos agresivos, guerras comerciales perpetuas, cadenas de suministro devastadas.

El sistema financiarizado ha llegado a un límite que amenaza con colapsar el edificio entero. Las élites lo saben. Y por eso están cambiando de estrategia. Ya no pueden permitirse el lujo del caos del mercado. Lo que necesitan ahora es orden. Control absoluto. Predictibilidad. Y lo están encontrando en un lugar que, hace apenas una década, parecía la promesa de un futuro más libre, la tecnología. Pero no cualquier tecnología. Una tecnología que no nos libera, sino que nos encierra. Una tecnología que no nos conecta, sino que nos vigila. Una tecnología que no nos da poder, sino que nos convierte en siervos de un nuevo orden, que el economista Yanis Varoufakis ha llamado “tecnofeudalismo”.



Y para entender hacia dónde nos llevan, no hay mejor guía que el manifiesto que la empresa Palantir publicó hace apenas unos días, una especie de programa político de las Big Tech para un siglo de guerras. Un programa autoritario para dar aún más poder a las élites occidentales. Palantir no es una empresa cualquiera. Fundada en 2003 con una inversión de In-Q-Tel —el brazo de inversión de capital de la CIA—, desarrolló su tecnología de la mano de los analistas de la agencia, lo que le permitió crear un software de análisis de datos sin parangón en el mundo. Hoy, sus herramientas son de amplio uso en la CIA, el FBI, la NSA, y de manera controversial en agencias migratorias como ICE para identificar y localizar migrantes que busca detener y deportar.

Varoufakis ha comentado uno por uno esos 22 puntos con una lucidez que corta el aliento. El primer punto de Palantir afirma que “Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge” y que “la élite de ingenieros tiene la obligación de participar en la defensa de la nación”. Varoufakis responde:

“Silicon Valley tiene una deuda inconmensurable con la clase dominante que rescató a los banqueros criminales que arruinaron el sustento de la mayoría de los estadounidenses. La élite de ingenieros de Silicon Valley defenderá a esa clase dominante hasta la muerte (¡literalmente!), en nombre de la mayoría de los estadounidenses a quienes tratan con desprecio –es decir, como ganado que ha perdido su valor de mercado–”.

No es casualidad. Este manifiesto no es un documento aislado. Es la punta del iceberg de un fenómeno mucho más profundo. La emergencia de una oligarquía tecnológica que ya no se conforma con acumular riqueza, sino que quiere rediseñar la política, la economía y la sociedad a su imagen y semejanza. Individuos como Elon Musk, Jeff Bezos, Peter Thiel y Mark Zuckerberg ejercen una influencia sin precedentes sobre los Estados y las sociedades, aprovechando su riqueza personal, su dominio tecnológico y su control monopólico para eludir la autoridad estatal tradicional, convirtiéndose en actores cuasi soberanos.

La imagen de esos tres multimillonarios ocupando lugares de honor en la investidura de Donald Trump no fue una anécdota. Fue la puesta en escena de un nuevo orden, el matrimonio entre el poder político y el poder tecnológico ha consumado su luna de miel. Los ideólogos de la llamada Ilustración Oscura”, teorizan explícitamente sobre un orden posdemocrático basado en la figura del director general-monarca. Alex Karp CEO de Palantir, sin llegar tan lejos, propone una República tecnológica que, bajo un vocabulario republicano, despliega una estrategia que puede resumirse en una fórmula: transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, vaciando así la soberanía de su dimensión democrática.


El giro neoliberal es y fue una victoria del poder, no de una teoría económica. La nueva Tecnoligarquía.

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Este modelo, al que apunta esta nueva oligarquía, no es el neoliberalismo. El neoliberalismo fue una fase necesaria, pero ya cumplió su función. Su tarea era desmantelar el estado de bienestar, debilitar a la clase trabajadora y concentrar la riqueza. Ahora, con la clase trabajadora fragmentada y la desigualdad en niveles récord, las élites necesitan algo más eficiente que el caos del mercado. Necesitan una planificación centralizada de alta tecnología. Necesitan algoritmos que administren, plataformas que gobiernen y sistemas que predigan. Necesitan gobernanza algorítmica.

El mundo que están construyendo no es una democracia. Tampoco es una dictadura tradicional. Es algo nuevo, es la “república tecnológica”, donde el poder no reside en el pueblo ni en un partido, sino en los códigos y en los hombres que los controlan. Un sistema donde las decisiones sobre quién vive y quién muere, quién obtiene un préstamo y quién no, quién es vigilado y quién no, son delegadas a sistemas automatizados que operan bajo una aparente neutralidad técnica que oculta la más brutal de las arbitrariedades. Cualquier error, como un misil en una escuela de niñas en la localidad de Minab, en el sur de Irán, que mató a 165 de ellas es un traspié sin importancia, forma parte del aprendizaje de la IA de Palantir.

La transición de las élites hacia este modelo ya está en marcha. Como ocurrió en los años setenta, las élites están utilizando la crisis —esta vez la crisis de la deuda, la crisis climática, la crisis de legitimidad democrática— para imponer un nuevo proyecto político que consolide su poder. Y lo están haciendo con una ventaja que no tenían hace cuarenta años: controlan la infraestructura digital sobre la que se sostiene la vida moderna. Controlan los datos, los algoritmos, las plataformas.

Controlan la información que consumimos, las opiniones que nos formamos, las emociones que sentimos. Varoufakis lo ha advertido, los “tecnolords” controlan nuestras mentes, atrapando a millones en un ciclo incesante de dependencia digital, el circuito de la cloud rent. Y mientras nosotros debatimos sobre si la renta básica universal o la semana laboral de cuatro días son soluciones viables, ellos están construyendo un sistema a prueba de democracia, blindado por algoritmos y vigilancia, diseñado para perpetuarse más allá de cualquier ciclo electoral.



El manifiesto de Palantir es un grito de guerra, pero también es un síntoma de debilidad. Si tuvieran el poder absoluto, no necesitarían justificarse. El hecho de que hayan sentido la necesidad de publicar sus 22 puntos, de explicar su ideología, de convencer a la opinión pública, indica que todavía no están seguros de haber ganado la batalla definitiva. Y mientras haya espacio para la duda, hay espacio para la resistencia. Pero el tiempo corre en nuestra contra. O reconstruimos un nuevo contrato social basado en la justicia, la igualdad y la democracia real, o aceptaremos mansamente la jaula de cristal que nos están preparando. La elección, todavía, es nuestra. Pero no por mucho tiempo.

Mientras tanto anda un monstruo suelto en Argentina. Peter Thiel, el fundador de Paypal y Palantir, se instaló en el país para respaldar el experimento anarcocapitalista del sociópata Milei: autoridad, hambre y control social.

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lunes, 27 de abril de 2026

CRISIS MUNDIAL Y CRISIS POR FALTA DE CONCIENCIA.

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“Con el paso de los años se fue desarrollando el estudio de la conciencia, conforme el ser humano fue evolucionando desde la antigüedad. Se cree que las conciencias provienen desde los primeros homos sapiens hace miles de años.  Hasta la fecha, investigadores especialistas en temas relacionado al estudio de la conciencia, como la filosofía e incluso el mundo del arte, han intentado explicar qué es en sí y principalmente cómo es que se genera en el ser humano. Se dice que la conciencia la tenemos todos al nacer, e incluso se puede ser una persona muy consciente incluso ya siendo adulta y entender el mundo que nos rodea sin haber tenido los conocimientos previos o estar especializado en algún tema en particular, como la mayoría de las personas que han tenido acceso a la información desde la edad temprana. Lo que sí podemos asegurar es que la ciencia tiene un problema difícil de resolver en cuanto conocer el origen de la profunda falta de conciencia de gente como Netanyahu, Milei, Bukele y, sobre todo, Donald Trump. 

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Fotos Ap, Afp y Europa Press.

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CRISIS MUNDIAL Y CRISIS POR FALTA DE CONCIENCIA.

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Por Antonio Geshenson

Fuentes. Diario La Jornada. Ciudad de México domingo 26 de abril del 2026.

El mundo en los meses recientes ha sufrido grandes y devastadores acontecimientos, tanto para los pueblos agredidos como para el medio ambiente. El motivo es la ambición desmedida por los recursos naturales y por el poder. La falta del uso de la razón ha sido uno de los factores principales que han promovido las peores prácticas neoliberales. 

Concretamente, los gobiernos de Estados Unidos de América y países aliados se han convertido en los principales enemigos de la humanidad. La carencia de ética, responsabilidad, de conciencia, empatía y razonamiento, han sido elementos principales generadores de profundo sufrimiento para decenas de países y su población. 

Sin duda, es urgente promover y destacar en los programas educativos –desde los niveles primarios– la cultura de la conciencia. ¿Qué nos señala el uso de armas de alta destrucción y la imposición de “seudopolíticas” que más bien son restricciones para someter a la ciudadanía del país en la mira de la CIA, para someterlo, especialmente si se trata de un gobierno progresista? 



¿Por qué tiene que pagar la población civil los actos de ambición de aquellas naciones neoliberales que buscan extender su territorio y acaparar la riqueza natural de los países sometidos? 

Ahora, recordemos que las armas en sí, no matan humanos. Son las personas inconscientes quienes lo hacen y, lo peor, esto se ha convertido en el gran negocio de los millonarios irresponsables e inhumanos. También recordemos, que las órdenes plasmadas en un “documento oficial de gobierno” o divulgadas en los medios de comunicación, son sólo ideas al aire, no tienen en sí un valor propio o actúan por sí solas. Podemos decir que hasta pueden llegan a ser pensamientos o ideas efímeras, ningún valor humano puede avalar una orden de genocidio, por ejemplo. 

No obstante, dichas órdenes se aplican con efectividad, como es el caso del bloqueo a Cuba, o las invasiones o intervenciones en muchos países (es larga la lista de ejemplos), como se ha demostrado a lo largo de la historia y, especialmente con la enorme irresponsabilidad del presidente Donald Trump. Es decir, como lo estuvieron planificando, desde hace tiempo, para infiltrarse en Chihuahua y crear una beachhead (cabeza de playa). En este caso, con la complicidad del gobierno estatal, para desestabilizar al gobierno de la 4T. 

¿Qué mentalidades son aquellas que se aplican para crear enormes arsenales mortales? Muchos opinan: son simples ideas, por supuesto, sin sentido, para garantizar la paz mundial. Otros opinarán y argumentarán el derecho a tener armas guardadas en un almacén militar sin ser empuñadas por un soldado, claro eso puede parecer inocente y, hasta civilizado. Pero, no. También los arsenales acumulados son la causa de todo el sufrimiento mundial. Las armas, cualesquiera que sean, son dinero acumulado inservible. Dinero que no se invierte en el desarrollo intelectual y físico de millones de seres humanos en el mundo. Millones de dólares desviados, únicamente para mantener la idea de que ese armamento se traduce en paz. 



Por donde quiera que se le observe, ese asunto, el de resguardar la paz mundial con la amenaza latente de un ataque nuclear, es totalmente irracional, porque, si se le da la gana a cualquier mente tan ambiciosa que no ve las consecuencias desastrosas para nuestro planeta Tierra y sus ocupantes, el desastre puede ser una inadmisible realidad. 

Hablemos un poco de la conciencia, ¿qué es y para qué sirve? En palabras científicas médicas, es una mezcla de autoconciencia, procesamiento de información; una forma de cómo percibimos el mundo. 

Con el paso de los años se fue desarrollando el estudio de la conciencia, conforme el ser humano fue evolucionando desde la antigüedad. Se cree que las conciencias provienen desde los primeros homo sapiens hace miles de años. 

Hasta la fecha, investigadores especialistas en temas relacionado al estudio de la conciencia, como la filosofía e incluso el mundo del arte, han intentado explicar qué es en sí y principalmente cómo es que se genera en el ser humano. Se dice que la conciencia la tenemos todos al nacer, e incluso se puede ser una persona muy consciente incluso ya siendo adulta y entender el mundo que nos rodea sin haber tenido los conocimientos previos o estar especializado en algún tema en particular, como la mayoría de personas que han tenido acceso a la información desde la edad temprana. 

Lo que sí podemos asegurar es que la ciencia tiene un problema difícil de resolver en cuanto conocer el origen de la profunda falta de conciencia de gente como Netanyahu, Milei, Bukele y, sobre todo, Donald Trump. 

Colaboró Ruxi Mendieta

“Para Ximena Guzmán Cuevas y José Muñoz Vega, la justicia llegará”

 antonio.gershenson@gmail.com

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sábado, 25 de abril de 2026

GUERRA CON IRÁN: EL ELEFANTE NUCLEAR EN LA HABITACIÓN DE GUERRA DE TRUMP.

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“Es un hecho innegable que lo único que Bibi pudo haber estado pensando fue que sería capaz de desencadenar una serie de eventos que llevarían a que Trump lanzara un ataque nuclear contra Irán o a que Israel se viera "justificado" en el uso de sus propias armas nucleares. Preferiría lo primero, pero se conformaría con lo segundo. Los chinos han llegado a la misma conclusión que yo, aunque no lo han declarado abiertamente. Portavoces estatales chinos, de forma extraoficial (o quizás semioficial), han afirmado que, si Israel utiliza armas nucleares, «dejará de existir como país». Si bien se ha emitido de forma discreta, se trata de una amenaza muy grave por parte de un país capaz de cumplirla. Quizás eso disuada a Bibi. Lo dudo. 

“La vía más sencilla para un ataque nuclear “justificado” sería un atentado al estilo del 11-S orquestado por Israel en territorio estadounidense. Esto probablemente llevaría a Trump a apretar el botón. Sin embargo, si eso no funciona, parece probable, si no seguro, que en algún momento Israel simplemente inventará alguna atrocidad en su propio territorio, alegará que “nuestra existencia está amenazada” y lanzará las armas nucleares. “dimitiría entonces y sería indultado por el tribunal israelí. Obviamente, no sé si esto sucederá. No soy un mago. No puedo predecir el futuro. Todo está en marcha y podrían ocurrir muchas cosas diferentes. Hay un sinfín de imprevistos que podrían ocurrir e impedirlo. Sin embargo, ahora mismo, es muy probable que la guerra con Irán termine con un ataque nuclear a gran escala contra el país.

¿Y qué sucede entonces?

No tengo ni idea.

Nadie lo hace.

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GUERRA CON IRÁN: EL ELEFANTE NUCLEAR EN LA HABITACIÓN DE GUERRA DE TRUMP.

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Por Andrew Anglin, The Unz Review

Fuente. Jaque al Neoliberalismo. Sábado 25 de abril del 2026

La mayoría obtenemos información y análisis sobre la guerra de Irán a través de podcasts. Los medios de comunicación tradicionales son inútiles y, para mi pesar, la época de los blogs prácticamente ha terminado. Las voces alternativas prefieren los podcasts.

El juez Napolitano, Glenn Diesen, Danny Davis, ese tipo uzbeko, todos repiten los mismos comentarios una y otra vez, creando suficiente contenido para escuchar a todas horas. (Dado que todo esto está permitido en YouTube y se está volviendo muy popular, cabe preguntarse si hay algo más turbio detrás, aunque la mayoría me parece honesta, así que, si se trata de una operación psicológica, la mayoría no está involucrada).

Tucker Carlson, la estrella de los podcasts, cuenta con una mayor variedad de invitados y, además, ofrece sus propios comentarios.

El profesor Jiang representa la perspectiva china. Si bien su contenido coincide en gran medida con el de los demás podcasts, incluye información más centrada en teorías conspirativas, como la relacionada con la masonería, lo que refleja una visión más conspirativa en China actualmente que en Estados Unidos. Su enfoque de la "historia predictiva" también tiene un carácter chino, una forma de añadir un toque místico al "análisis racional basado en los datos disponibles".

(Nota: Me sentí profundamente ofendido de que Tucker llamara a Jiang "profeta" en el título de su entrevista por predecir, después del incidente en el que se rascó la oreja, que Trump ganaría y luego iniciaría una guerra con Irán. Alguien más lo predijo. Alguien muy cercano. Alguien que está escribiendo esto ahora mismo).



En mi opinión, aproximadamente el 85% de lo que se dice en estos podcasts sobre la guerra es correcto.

(Nota: Excluyo a Scott Ritter, que es un chiflado desquiciado y/o un instrumento diseñado para hacer quedar mal a cualquiera que lo acoja. Atrapado públicamente en dos redadas contra menores, sería fácil de manipular. En serio, ¿sabes cuántas "chicas menores de edad" han intentado contactarme en los últimos 15 años? Adivina a cuántas les respondí. ¿Hasta qué punto puede llegar la estupidez?)

En ese 15% donde la mayoría, si no todos, los presentadores de podcasts no dan en el clavo, hay un gran problema. Se trata principalmente de señores mayores que parecen incapaces de comprender que alguien, incluido Netanyahu, esté dispuesto a iniciar una guerra nuclear. Sin embargo, él sí está dispuesto y es evidente que ese es su plan.



Vamos a repasar esto.

La versión actual, según la entendemos, es que el jefe del Mossad, el carismático y apuesto judío David Barnea, convenció a Donald Trump de que podía provocar un "cambio de régimen desde el aire" en Irán. Afirmaba que, si mataba al ayatolá y a otros líderes, y bombardeaba un poco, la población del país se sublevaría e instauraría una democracia jeffersoniana, o tal vez exigiría el regreso del sha, o lo que fuera. Puedo creer que Trump se lo creyera. No puedo creer que nadie más involucrado, a ningún nivel, se lo creyera. Según un reportaje del New York Times, vemos que todos en el gabinete de Trump, excepto Pete Hegseth (que realmente no cuenta), dijeron que el plan era absurdo. Eso incluye a Rubio, Ratcliffe, todos ellos.

Un cambio de régimen desde el aire nunca ha ocurrido (nota: hubo un ejército terrorista armado por Estados Unidos en Libia, pero eso tampoco fue un "cambio de régimen", sino simplemente la creación de anarquía, algo inviable en Irán, dado que las reservas de misiles y drones seguirían existiendo y alguien las usaría). Suponiendo que no se desmantele por completo el gobierno, asesinar a un líder nacional, por muy impopular que sea, siempre e invariablemente resulta en un fenómeno de "unión en torno a la bandera".

En este caso, imagínense a hombres de 19 años que estaban en una discoteca clandestina bajo los efectos del éxtasis el 28 de febrero y en una cueva, con turbantes y entrenando con Kalashnikovs el 1 de marzo. La gente simplemente no apoya a los países que atacan al suyo.

Existen décadas de estudios que demuestran que lo que hemos visto en esta guerra es exactamente lo que ocurriría: una represalia con misiles balísticos capaz de devastar las bases estadounidenses en la región y paralizar durante décadas a los estados del Golfo Pérsico, destruyendo puertos, yacimientos petrolíferos y plantas desalinizadoras; ataques exitosos contra Israel; y el cierre del estrecho de Ormuz. Además, todos los que estudiaron la situación sabían que esto conduciría a una crisis económica mundial, con el consiguiente colapso del suministro de petróleo, gas, fertilizantes y helio.



Es completamente imposible que los israelíes creyeran en la teoría de que "mata al ayatolá y la democracia brotará extremidades y saldrá del Golfo Pérsico como un tetrápodo de la era paleozoica y se arrastrará hasta Teherán". Bibi es muchas cosas, pero no es tonto. El Mossad tiene todos los datos de espionaje electrónico y la mejor inteligencia humana de cualquier agencia de inteligencia del mundo. No se van a creer tonterías que harían reír a cualquier estudiante de primer año de ciencias políticas.

Consideremos la situación actual: Irán ha hecho lo que obviamente iba a hacer y está ganando la guerra. Ningún bombardeo podrá impedir que lancen misiles contra los países del Golfo, las bases estadounidenses, Israel y cualquier embarcación no autorizada que intente cruzar el estrecho. Ni siquiera arrasar completamente las ciudades, al estilo de Gaza, acabará con esta capacidad iraní.

Las posibilidades que se presentan en los podcasts son que Trump puede rendirse y ceder, accediendo a la mayoría o a todas las demandas de Irán, incluyendo la retirada de las tropas estadounidenses de la región, el fin de la agresión israelí y permitir que Teherán cobre un peaje en el estrecho, o puede seguir bombardeando hasta quedarse sin bombas mientras la economía mundial se derrumba e Irán seguirá teniendo el control indefinidamente.

Si adoptamos esta postura, entonces debemos preguntarnos por qué Bibi presionó tanto para que esta guerra continuara. Cualquiera de los dos posibles desenlaces planteados deja a Israel en una situación mucho peor que la que tenía antes del bombardeo.



Entonces, ¿cuál era el plan de Bibi?

La única respuesta posible a esa pregunta es que Bibi planeaba preparar el terreno para un ataque nuclear contra Irán. No se trataba de lanzar una sola bomba nuclear sobre Teherán, claro está, ya que eso no solucionaría nada, sino de lanzar entre 15 y 20 bombas nucleares e intentar acabar por completo con la civilización.

Trump debe haber oído hablar de este plan (presumiblemente después de que comenzara su "guerra de 48 horas"), dado el lenguaje utilizado en algunas de sus publicaciones en Truth Social, que incluyen frases como "toda una civilización morirá esta noche y nunca volverá a ser resucitada".

Sería injusto decir que los podcasters no hablan sobre el potencial de una guerra nuclear. Sí se menciona. Sin embargo, no se aborda el hecho de que este deba haber sido el plan de Bibi. No he visto a nadie decirlo. Y, sin embargo, no hay otra forma lógica de llegar a esa conclusión.

He oído a algunos de estos comentaristas abordar la idea de que Bibi no podía haber creído en la teoría del "levantamiento popular", y sus respuestas son que tal vez quería degradar a Irán, lo cual es definitivamente imposible dado que habría sabido exactamente que esto iba a suceder, o que estaba preocupado por sus casos judiciales, lo cual también es ridículo, dado que puede evitarlo con guerras en Gaza, Líbano y Cisjordania.

Es un hecho innegable que lo único que Bibi pudo haber estado pensando fue que sería capaz de desencadenar una serie de eventos que llevarían a que Trump lanzara un ataque nuclear contra Irán o a que Israel se viera "justificado" en el uso de sus propias armas nucleares. Preferiría lo primero, pero se conformaría con lo segundo.

Los chinos han llegado a la misma conclusión que yo, aunque no lo han declarado abiertamente. Portavoces estatales chinos, de forma extraoficial (o quizás semioficial), han afirmado que, si Israel utiliza armas nucleares, «dejará de existir como país». Si bien se ha emitido de forma discreta, se trata de una amenaza muy grave por parte de un país capaz de cumplirla. Quizás eso disuada a Bibi. Lo dudo.

La vía más sencilla para un ataque nuclear “justificado” sería un atentado al estilo del 11-S orquestado por Israel en territorio estadounidense. Esto probablemente llevaría a Trump a apretar el botón. Sin embargo, si eso no funciona, parece probable, si no seguro, que en algún momento Israel simplemente inventará alguna atrocidad en su propio territorio, alegará que “nuestra existencia está amenazada” y lanzará las armas nucleares.

Netanyahu dimitiría entonces y sería indultado por el tribunal israelí.

Obviamente, no sé si esto sucederá. No soy un mago. No puedo predecir el futuro. Todo está en marcha y podrían ocurrir muchas cosas diferentes. Hay un sinfín de imprevistos que podrían ocurrir e impedirlo. Sin embargo, ahora mismo, es muy probable que la guerra con Irán termine con un ataque nuclear a gran escala contra el país.

¿Y qué sucede entonces?

No tengo ni idea.

Nadie lo hace.

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