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“Viaje y test. A
este continente polarizado y en ebullición, llegará el 6 de noviembre el papa León XIV,
comenzando su gira en Uruguay y continuándola en Argentina y Perú. Según
el Cardenal Spengler este viaje reafirma “la urgencia de anunciar
y testimoniar el Evangelio a todos, manteniendo viva la opción preferencial por
los pobres, la defensa de la justicia, la promoción de la ética, del bien común
y el cuidado de la Casa Común”.
“Para Washington Uranga, periodista especializado en temas religiosos
del cotidiano argentino Página 12 y responsable del medio independiente
4 Palabras, la visita del sumo pontífice al continente
tendrá una particular trascendencia no solo para la Iglesia Católica,
sino también para el conjunto de la sociedad latinoamericana. Su estadía
en Argentina, por ejemplo, “promete convertirse en un choque de
dos modelos, entre la doctrina social de la Iglesia y el dogma del ajuste
libertario, que puede derivar en una intensa disputa simbólica que ya inquieta
al gobierno de Javier Milei”.
“Uranga afirma que, en la actual coyuntura, la
Conferencia Episcopal argentina es muy crítica hacia al gobierno
y constituye, en la práctica, “la principal oposición”. Y recuerda que
en un reciente documento que publicaron los obispos a inicios de
septiembre al concluir la Semana Social insistieron en que la persona
humana nunca debe ser la variable del ajuste económico estructural.
En ese documento reafirmaron su compromiso con la justicia social, ratifican
la decisión de caminar junto al pueblo “escuchando el clamor de la
tierra y de los pobres”, y subrayan que la paz es fruto de la
justicia y se cimenta en la verdad histórica. León XIV se reconoce
como heredero de Francisco y en ese sentido, “este viaje al continente
será una verdadera prueba de fuego para medirlo en los hechos” concluye Uranga.
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Fuentes: Rebelión [Foto: Nelson Villarreal activo defensor de derechos humanos en Uruguay y asesor de la Conferencia Pastoral de su país en temas de Memoria. Foto NV uso libre]
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FE, POLÍTICA Y DESIGUALDAD:
UNA ENCRUCIJADA LATINOAMERICANA.
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Por Sergio
Ferrari | 03/10/2026 | América Latina y Caribe
Fuentes. Revista rebelión domingo 4 de
octubre del 2026.
En el último año en varios países de América Latina asumieron gobiernos que, como los de Chile, Ecuador, Colombia y Perú, se alinean detrás del presidente norteamericano Donald Trump y multiplican discursos integristas cuando no mesiánicos. En ese contexto de un continente que gira hacia la derecha tienen particular importancia las elecciones presidenciales en Brasil, así como la próxima visita de noviembre del papa León XIV a Sudamérica. En esta particular coyuntura de una región mayoritariamente cristiana – profundamente debilitada y polarizada en lo económico-, adquiere una dimensión particular la pregunta sobre qué permanece todavía vigente de la Teología de la Liberación promotora del cambio social y nacida allí en la década de los 60.
"El compromiso central de la iglesia con los pobres fue incorporado por el papa Francisco al propio magisterio y a la Constitución de la Iglesia”,
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Proyectos
confrontados.
«Si algo sigue
siendo constante dentro del amplio mundo de la cristiandad latinoamericana es
la existencia de dos sectores o proyectos», explica Nelson Villarreal Durán,
filósofo, catedrático, especialista uruguayo en temas religiosos y asesor de la
Conferencia Episcopal de su país en temas ligados a la memoria y a la búsqueda
de desaparecidos durante la dictadura.
Lo que se denomina Teología de
Liberación, explica Villarreal,
“sigue presente en
la dinámica de muchas comunidades, en sus prácticas cotidianas e incluso se
consolidó y penetró en la estructura cultural católica y también evangélica
como un método para partir de la realidad. Este aspecto metodológico es clave,
porque la Teología de la Liberación con el método VER (la realidad, mediada por
las ciencias sociales), JUZGAR (enfoque bíblico), ACTUAR (praxis
transformadora), se distingue de otras concepciones teológicas abstractas, en
particular defendidas en Europa”.
El papa Francisco dio legitimidad a algunos de los conceptos que eran
sus pilares, y los incorporó en sus encíclicas y documentos. De igual forma, su
sucesor León XIV,
“marcado por su
propia experiencia durante años en el trabajo pastoral en barrios y comunidades
humildes de Perú los mantiene y defiende en tanto esencia de la práctica de una
Iglesia centrada en los pobres”. Ambos “sostienen que el ser cristiano es estar
con los pobres y excluidos, a favor del ambiente, defender la Tierra y oponerse
a la guerra. Y esta concepción sigue teniendo una fuerza importante en la
Iglesia latinoamericana”. En general, las Conferencias Episcopales del
continente, con un buen número de obispos y cardenales designados por el papa
Francisco, “defienden en parte esos lineamientos que, paradójicamente, hasta su
elección, habían sido combatidos por el propio poder institucional del
Vaticano”.
Por otra parte, el otro proyecto de Iglesia,
“también sigue
existiendo y es asumido por un sector del obispado y cuerpo sacerdotal,
especialmente los curas más jóvenes. Prioriza los temas morales a los
políticos, se nutre de todo lo que expresa la religiosidad popular para estar
en consonancia con la base social y aboga por valores tradicionales, negando
los valores que se generan en las nuevas realidades sociales y culturales.
Representa una visión conservadora que coincide con la que propugnan los
sectores más reaccionarios de las iglesias evangélicas. Si para aquellos, por
ejemplo, la Virgen es la expresión de un tipo de familia, de igual forma, los
tele-evangelistas reivindican desde su perspectiva la familia tradicional y la
práctica espiritual despolitizada”.
Según Villarreal, esa iglesia tradicional se
entrelaza con los nuevos gobiernos conservadores. Y completa:
“si la Teología de
la Liberación nutrió a comunidades eclesiales, movimientos sociales del campo y
la ciudad, fuerzas y gobiernos progresistas en todo el continente, los sectores
tradicionales y sus discursos fundamentalistas sustentan las propuestas de esta
nueva derecha hoy en expansión”.
“La
voz de los sin voz frente a las injusticias”
El rol principal de la Iglesia,
“anclada en el
Evangelio y en su rica tradición, es ser señal de contradicción ante cualquier
poder político”, afirma en entrevista exclusiva el Cardenal brasilero Jaime
Spengler quien preside en la actualidad tanto la Conferencia Episcopal de su
país como el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM). “La
Iglesia estuvo, está y estará lista para colaborar donde haya determinación
política para cuidar de la vida y promoverla -sobre todo la de los más
vulnerables-, en conformidad con los valores evangélicos”. En las últimas
décadas, precisa el Cardenal Spengler, “ha sido frecuentemente la voz de los
sin voz frente a regímenes de excepción y a injusticias promovidas por fuerzas
oscuras en la sociedad”.
Si se trata de conceptualizar el
catolicismo latinoamericano,
el prelado brasilero menciona la larga tradición y la religiosidad popular.
Reconoce el surgimiento de diversas denominaciones cristianas y no
cristianas que han comenzado a desafiar a la Iglesia y sus opciones
pastorales. Pero también subraya con optimismo el
“regreso de fieles a
la comunidad católica, destacándose el impresionante número de adultos que
buscan los sacramentos de la iniciación cristiana” aunque no subestima la
preocupación por el crecimiento del número de jóvenes que se declaran «sin
religión».
En recientes declaraciones a
ADN/CELAM, el Cardenal Spengler
llamó a un ejercicio profundo de discernimiento y participación de los
cristianos (contra toda forma de abstención) en las próximas votaciones
de Brasil. Citó como referencia para poder optar en las urnas, el
capítulo 10 del Evangelio de Juan:
«He venido para que
tengan vida, y la tengan en abundancia. Lo que nos lleva a posicionarnos y
expresarnos en este momento de la historia es la preocupación por la vida y la
vida digna de nuestro pueblo”
En una entrevista publicada a mediados de septiembre en el
periódico religioso italiano Avvenire el Cardenal brasilero
se pronunció a favor de un
“diálogo entre el
Norte y el Sur globales [como] una respuesta a la injusticia. Y a Trump”.
Expresó su preocupación “por las acciones del presidente de Estados Unidos en
Sudamérica” y llamó a “unir las mejores energías de ambos hemisferios para
redimir la vida de todos, no solo de unos pocos”
Viaje
y test.
A este continente polarizado y en
ebullición, llegará
el 6 de noviembre el papa León XIV, comenzando su gira en Uruguay y
continuándola en Argentina y Perú. Según el Cardenal Spengler
este viaje reafirma
“la urgencia de
anunciar y testimoniar el Evangelio a todos, manteniendo viva la opción
preferencial por los pobres, la defensa de la justicia, la promoción de la
ética, del bien común y el cuidado de la Casa Común”.
Para Washington Uranga, periodista especializado en temas religiosos
del cotidiano argentino Página 12 y responsable del medio independiente
4 Palabras, la visita del sumo pontífice al continente
tendrá una particular trascendencia no solo para la Iglesia Católica,
sino también para el conjunto de la sociedad latinoamericana. Su estadía
en Argentina, por ejemplo,
“promete convertirse
en un choque de dos modelos, entre la doctrina social de la Iglesia y el dogma
del ajuste libertario, que puede derivar en una intensa disputa simbólica que
ya inquieta al gobierno de Javier Milei”.
Uranga afirma que, en la actual coyuntura,
la Conferencia Episcopal argentina es muy crítica hacia al gobierno
y constituye, en la práctica, “la principal oposición”. Y recuerda que
en un reciente documento que publicaron los obispos a inicios de
septiembre al concluir la Semana Social insistieron en que la persona
humana nunca debe ser la variable del ajuste económico estructural.
En ese documento reafirmaron su compromiso con la justicia social, ratifican
la decisión de caminar junto al pueblo “escuchando el clamor de la
tierra y de los pobres”, y subrayan que la paz es fruto de la
justicia y se cimenta en la verdad histórica. León XIV se reconoce
como heredero de Francisco y en ese sentido, “este viaje al continente
será una verdadera prueba de fuego para medirlo en los hechos” concluye Uranga.
Conceptos con los que coincide también
Italo Cherubini, teólogo italiano-suizo que formó parte del Grupo de Trabajo que redactó
la nueva Constitución vaticana.
Considera que el viaje de León XIV tendrá un particular componente simbólico
para la iglesia y para el poder,
“en particular lo
que suceda en Argentina y más aún en Perú, donde el actual papa ejerció toda su
vida pastoral, hasta que Francisco lo convocó a integrarse en su equipo en el
Vaticano”.
Los sectores más conservadores tratarán de buscar en este viaje
signos que los refuercen.
“Sin embargo, estoy
convencido que no hay posibilidad de grandes sorpresas. El compromiso central
de la iglesia con los pobres fue incorporado por el papa Francisco al propio
magisterio y a la Constitución de la Iglesia”, insiste Cherubini. Quien concluye
que “León XIV, aunque diferente a Francisco en algunas cuestiones formales,
viene ratificando las renovadas premisas esenciales doctrinarias. La Teología
de la Liberación que nació en América Latina ya hace parte de la misma doctrina
de la Iglesia”, concluye.
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