martes, 3 de noviembre de 2026

ESTADOS UNIDOS: MÁS QUE EL CONGRESO EN JUEGO.

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“La diversidad del electorado estadounidense constituye otro elemento que puede influir en el resultado. Los votantes latinos, los trabajadores sin título universitario, los electores de las zonas suburbanas y los independientes no conforman bloques homogéneos: sus prioridades pueden variar según el estado, la situación laboral, la edad y las circunstancias familiares. Por ejemplo, para estas elecciones se observa una amplia movilización del electorado latino que después de ser crucial en la victoria de Trump en noviembre de 2024, está inclinándose hacia el lado demócrata en 2026. Citada en la prensa local, la presidenta de la organización Voto Latino, María Teresa Kumar, describió el alcance de esta participación durante una reciente conferencia virtual. “No estamos viendo un goteo. Es el tsunami que Voto Latino venía pronosticando. Los votantes latinos están acudiendo a sufragar de forma anticipada porque saben exactamente lo que está en juego: no es un debate abstracto, es absolutamente personal”, advirtió.

"Las elecciones de medio término no determinan quién ocupa la presidencia, pero pueden modificar sustancialmente las condiciones en las que un mandatario ejerce su poder. Si los demócratas recuperan una o ambas cámaras, tendrían mayores herramientas para supervisar a la administración, influir en el presupuesto y negociar o bloquear iniciativas legislativas. Si, por el contrario, los republicanos mantienen el control, Trump conservaría un entorno parlamentario más favorable para impulsar su agenda, aunque no sin obstáculos para aprobar iniciativas.

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Trump se juega em control del Congreso en las Elecciones de medio Término de Estados Unidos.
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ESTADOS UNIDOS: MÁS QUE EL CONGRESO EN JUEGO.

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Washington (Prensa Latina) Estados Unidos tendrá elecciones de medio término hoy 3 de noviembre en un escenario de creciente tensión política, con la economía como centro de las preocupaciones de votantes y el control del Congreso en la mira de republicanos y demócratas.

Fuente. Prensa Latina. martes 3 de noviembre del 2026.

18:14 ( UTC -05:00 )

Por Deisy Francis Mexidor

Corresponsal jefa en Estados Unidos

Pero más que una renovación de bancadas en la totalidad de la Cámara de Representantes, 435 asientos, y en 35 de las 100 butacas del Senado, los comicios constituirán una prueba para el liderazgo del presidente Donald Trump y para la disposición de los electores a respaldar o cuestionar el rumbo de la actual administración republicana.

Para no pocos observadores, la economía será el principal examen que deberán pasar los dos partidos.

El debate de fondo pasa por el costo de la vida, la inmigración, la gestión presidencial y el dinero que mueve la campaña. Proyecciones de OpenSecrets alertan que el gasto total podría rondar los 11 mil 900 millones de dólares, una cifra récord en este tipo de comicios.

Recuerdan informes de prensa que los candidatos y los partidos compiten en un ecosistema donde también pesan los Super PACs, los grandes donantes y las reglas sobre el financiamiento electoral.

La inflación, los precios de los combustibles, la situación del empleo y el acceso a servicios esenciales inciden directamente en la percepción ciudadana sobre el desempeño del Gobierno.

Será entonces la economía el pase de factura y en este contexto, para votantes descontentos la guerra contra Irán está asociada directamente con las dificultades del día a día.

David Swanson, cofundador y director ejecutivo de la organización pacifista World BEYOND War, dijo a Prensa Latina que si se analiza en más detalle la causa fundamental de tales problemas, es el desvío de enormes sumas de dinero hacia el presupuesto militar y los bolsillos de los más ricos, cuando deberían destinarse al gasto público útil.



EN EL RANGO DE LAS PROBABILIDADES.

Swanson afirmó que este 3 de noviembre es probable que algunas personas que votaron por Donald Trump en 2024 -considerándolo un supuesto ‘candidato de la paz’- lo hagan ahora en contra de cualquier miembro de su formación, vista como el ‘partido de la guerra’.

“Otros, en cambio, considerarán que el esfuerzo es inútil y optarán por abstenerse”, enfatizó.

La buena noticia es que esta apertura hacia un nuevo enfoque podría propiciar la elección de un número sin precedentes de representantes y senadores mucho mejores -quizás una docena aproximadamente-, lo que permitiría -al menos en teoría- que un bloque de legisladores progresistas ejerciera influencia durante el próximo año, comentó.

Estos se enfrentarían tanto a la cúpula de su propio partido como al de Trump, agregó.

Sobre las políticas migratorias del presidente Trump, especialmente las redadas y las deportaciones, Swanson comentó que el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) goza de una impopularidad aún mayor que las guerras en el extranjero.

“Quienes proponen su abolición (del ICE) -o la del Departamento de Seguridad Nacional en su totalidad- saldrán beneficiados por ello. De hecho, obtendrían un beneficio aún mayor si formaran parte de un partido que plantee, de manera creíble, la posibilidad de tomar tales medidas”, señaló.

Según Swanson, “el maltrato a los inmigrantes es la única gran promesa de campaña que Trump ha cumplido; sin embargo, para aquellos votantes que realmente creyeron que maltratar a los inmigrantes mejoraría sus propias vidas, el espejismo se está disipando, ya que sus condiciones de vida no han mejorado”.

Por otro lado, muchos electores que antes no prestaban mucha atención han sido testigos de estos abusos y, en consecuencia, han pasado a oponerse a ellos, expresó al insistir que

“cualquier intento de militarizar los centros de votación resultará, probablemente, muy impopular, además de intimidatorio”.

Espero que cualquier manipulación flagrante de los resultados electorales, que exija a gritos una respuesta mediante protestas masivas y no violentas, derive precisamente en eso; aunque, cabe señalar, tal posibilidad se verá obstaculizada por la intimidación y la deportación de muchos de nuestros mejores activistas: los inmigrantes, concluyó.


DE PREFERENCIAS ELECTORALES.

Para algunos analistas, la verdadera dimensión de esta elección reside precisamente en que no solo se decidirá quién ocupará los escaños del Congreso, sino también qué margen político tendrá la Casa Blanca y qué capacidad demostrará la oposición para transformar sus críticas en una alternativa legislativa.

Las encuestas -que solo son instrumentos para medir tendencias en un momento específico y jamás sustituirán a las urnas- han ido ofreciendo una fotografía de las preferencias actuales. Consistentemente muestran en el rango de las probabilidades que los demócratas podrían convertirse en una ola en este 2026.

Uno de los sondeos más ilustrativos se aplicó entre finales de septiembre y principios de octubre por el Pew Research Center, y encontró que el 84% de los votantes registrados consideró a la economía un asunto muy importante para decidir su voto.

La proporción alcanzó el 88% entre quienes respaldan a los candidatos demócratas y el 82% entre los simpatizantes republicanos.

El estudio, que reveló también un descenso en la aprobación general del presidente Trump, advirtió que, aunque los electores discrepen sobre las soluciones, la situación económica representa una preocupación compartida.

Además, el Pew Research Center registró una ventaja de ocho puntos porcentuales para los candidatos demócratas en la preferencia general por el Congreso al obtener 44% frente al 36% los republicanos entre los votantes registrados.

“Todos tenemos que salir a votar”, expresó Amanda Saunders, afroamericana residente en Washington DC y votante demócrata, a esta reportera.

“Si me preguntas por qué voto, pues mi respuesta es simple: los precios en los supermercados y la inflación que estamos viviendo ahora mismo son como una depresión silenciosa para nosotros”.

Cambiar el ritmo de las cosas ahora mismo en la economía y en el gobierno -añadió Saunders- requiere salir a votar. “Yo lo hice ya”, subrayó.

Según las estadísticas, este año el voto anticipado alcanza números récord. Cerca de 55 millones, superando ampliamente los 46 millones registrados antes de los comicios de 2022.

El Laboratorio de Elecciones de la Universidad de Florida reveló que existe un aumento de la participación previo a la jornada electoral, con más de la mitad de las papeletas emitidas de manera presencial.


OTROS ELEMENTOS PARA VALORAR.

La diversidad del electorado estadounidense constituye otro elemento que puede influir en el resultado. Los votantes latinos, los trabajadores sin título universitario, los electores de las zonas suburbanas y los independientes no conforman bloques homogéneos: sus prioridades pueden variar según el estado, la situación laboral, la edad y las circunstancias familiares.

Por ejemplo, para estas elecciones se observa una amplia movilización del electorado latino que después de ser crucial en la victoria de Trump en noviembre de 2024, está inclinándose hacia el lado demócrata en 2026.

Citada en la prensa local, la presidenta de la organización Voto Latino, María Teresa Kumar, describió el alcance de esta participación durante una reciente conferencia virtual.

“No estamos viendo un goteo. Es el tsunami que Voto Latino venía pronosticando. Los votantes latinos están acudiendo a sufragar de forma anticipada porque saben exactamente lo que está en juego: no es un debate abstracto, es absolutamente personal”, advirtió.

Las elecciones de medio término no determinan quién ocupa la presidencia, pero pueden modificar sustancialmente las condiciones en las que un mandatario ejerce su poder.

Si los demócratas recuperan una o ambas cámaras, tendrían mayores herramientas para supervisar a la administración, influir en el presupuesto y negociar o bloquear iniciativas legislativas.

Si por el contrario, los republicanos mantienen el control, Trump conservaría un entorno parlamentario más favorable para impulsar su agenda, aunque no sin obstáculos para aprobar iniciativas.

El 3 de noviembre no ofrecerá una respuesta definitiva a la profunda división y polarización que corroe a la sociedad estadounidense, pero sí establecerá una nueva correlación de fuerzas en Washington y revelará hasta qué punto los votantes escogerán entre mantener el rumbo actual o introducir cambios en el ejercicio del poder.

Trump matizó hace poco aquello de “la edad de oro de Estados Unidos” anda a la vuelta de la esquina. El mensaje de la bonanza prometida y los bajos precios desde el primer día de su gobierno chocan casi dos años después con la realidad de los bolsillos estresados.

Cerca de 250 millones de electores en el norteño país están convocados a decidir la próxima mayoría en el próximo Congreso -el número 120-, cuya inauguración será el 3 de enero de 2027.

arb/dfm

#congreso #Donald Tump #republicanos

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LULA Y SHEINBAUM, ALEGRÍA COMPARTIDA. EL EJE MÉXICO-BRASIL.

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Víctima también de una soterrada «guerra cultural» −tanto en la arena política como en las plataformas digitales− librada por los sectores conservadores vernáculos estrechamente ligados con el trumpismo y la ultraderecha española (Vox y el Partido Popular), Sheinbaum, al igual que Lula, impulsa la continuidad de un proyecto reformista y progresista anclado en el multilateralismo, la defensa de la Carta de la ONU, el soberanismo defensivo, la neoindustrialización y la soberanía tecnológica. Y así como el tardío ejército de Lula en WhatsApp le permitió al brasileño remontar en el balotaje, las mañaneras y la infantería digital son los antídotos de Sheinbaum para librar las batallas en el plano simbólico. Padrino desembozado de los prófugos de la Justicia brasileña Flávio y Eduardo Bolsonaro, Trump no las tiene todas consigo. Incluso, una potencial alianza entre Brasil y México podría significar un punto de inflexión en el avance continental y mundial de las ultraderechas de nuevo tipo en boga.

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Fuentes: Brecha - Imagen: La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, celebra la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva, durante una conferencia de prensa en el Palacio Nacional, Ciudad de México, 26/10/2026. Foto EFE: José Méndez.

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LULA Y SHEINBAUM, ALEGRÍA COMPARTIDA.

EL EJE MÉXICO-BRASIL.

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Por Carlos Fazio | 02/11/2026 | Brasil, México

Fuente. Revista Rebelión. De la Jornada diario de la Ciudad de México, lunes 2 de noviembre del 2026.

Para la presidenta de México, la victoria de Lula en Brasil representa un balón de oxígeno en su casi solitaria resistencia regional a la monroeización de América Latina.

Como cada jornada cuando ingresa al recinto de sus habituales conferencias mañaneras en el Palacio Nacional, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó sus «buenos días» a los reporteros allí reunidos. Pero este lunes 26 su saludo tuvo un sesgo particular. Con una sonrisa dibujada en su rostro, seguidamente, expresó: «Estamos felices, muy contentos del triunfo de Lula en Brasil. Muchas, muchas, muchas felicidades al presidente Lula, al pueblo de Brasil. Es una bocanada de aire fresco para América Latina y el Caribe. Muy muy contentos». Más adelante, al responder a una pregunta, agregaría que la victoria del carismático líder del Partido de los Trabajadores

«es el triunfo de un mandatario, un movimiento popular, un Gobierno que representa a su pueblo» y «la derrota de un movimiento de derecha». Después del mediodía se conocería que Lula y Sheinbaum habían sostenido una «llamada breve» pero «muy emotiva», en la que acordaron un encuentro en una fecha próxima.

La alegría de Sheinbaum estaba justificada. Nadie, como ella, al frente de un país con más de 3.000 kilómetros de frontera y con una dependencia estructural asimétrica con su vecino del norte a nivel económico encadenada al T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá), podía aquilatar la victoria de Lula en momentos en que desde la Casa Blanca se está impulsando un agresivo proyecto de reconfiguración hemisférica de corte colonial.

Sometida a las presiones intermitentes de Donald Trump −quien desde el inicio de su segundo mandato ha venido amagando con una intervención militar terrestre unilateral en México bajo el señuelo del combate a las drogas−, Sheinbaum comprende, como pocos mandatarios del área, que, en la coyuntura, por primera vez desde el fin de la Guerra Fría, la región latinoamericana y caribeña se encuentra ante una bifurcación histórica.



Después de una seguidilla de tramposas victorias electorales de oscuros outsiders políticos (el ecuatoriano Daniel Noboa, el hondureño Nasry Asfura, el chileno José Antonio Kast, el boliviano Rodrigo Paz, el colombiano Abelardo de la Espriella, la peruana Keiko Fujimori) impulsados por Washington −en algunos casos, vía manipulación algorítmica−, el triunfo del bolsonarismo habría coronado un radical giro regional hacia una derechización conservadora y un alineamiento incondicional con Washington e Israel. Como en los años 60, México habría quedado aislado junto con el pequeño Uruguay y Cuba, que desde aquellos años (merced a sendas reuniones interamericanas en Punta del Este) sigue resistiendo al bloqueo imperial.

Otro elemento común que enlaza a Sheinbaum y Lula es la oposición a integrar el Escudo de las Américas. En el marco de la Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración Trump 2.0, la finalidad de ese nuevo instrumento del Pentágono es conformar una arquitectura castrense, de seguridad y de inteligencia que preserve al llamado hemisferio occidental como «espacio vital» de Estados Unidos en su repliegue estratégico en una fase de declinación de su hegemonía. Ambos mandatarios se han opuesto a aceptar la categoría trumpista que asimila a los grupos de la economía criminal como «organizaciones terroristas internacionales», el mañoso subterfugio de Washington para justificar operaciones militares directas o encubiertas en terceros países.

Víctima también de una soterrada «guerra cultural» −tanto en la arena política como en las plataformas digitales− librada por los sectores conservadores vernáculos estrechamente ligados con el trumpismo y la ultraderecha española (Vox y el Partido Popular), Sheinbaum, al igual que Lula, impulsa la continuidad de un proyecto reformista y progresista anclado en el multilateralismo, la defensa de la Carta de la ONU, el soberanismo defensivo, la neoindustrialización y la soberanía tecnológica. Y así como el tardío ejército de Lula en WhatsApp le permitió al brasileño remontar en el balotaje, las mañaneras y la infantería digital son los antídotos de Sheinbaum para librar las batallas en el plano simbólico.

Padrino desembozado de los prófugos de la Justicia brasileña Flávio y Eduardo Bolsonaro, Trump no las tiene todas consigo. Incluso, una potencial alianza entre Brasil y México podría significar un punto de inflexión en el avance continental y mundial de las ultraderechas de nuevo tipo en boga.

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lunes, 2 de noviembre de 2026

LA PEREGRINA DE BUKELE, POR ROSA MARÍA PALACIOS.

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PREGUNTO Y PIENSO MUY TEMPRANO HOY EN LA MAÑANA. ¿SOMOS O NO UN GOBIERNO DEMOCRATICO, ELEGIDO EN ELECCIONES DEMOCRATICAS? ¿Somos Una verdadera Democracia?, que no es capaz de acabar con el crimen, el sicariato y toda la estructura nacional de un País, que se encuentra controlado, "mordido" por la INSEGURIDAD, LA CORRUPCIÓN Y EL CRIMEN ORGANIZADO". Es importante, necesario - la aplicar, recurrir con “música y propaganda” opción que solo un Gobierno "débil en Democracia, sin Programa de Gobierno y principalmente que NO ha tenido la capacidad política de eliminar, desde el primer día, si se considera “un nuevo gobierno" con toda la, Herencia de leyes procrimen que dejaron ellos y sus socios del pasado Congreso de la República. Hoy ellos viven un “fortuna de vida con toda la Corrupción acumulada”, y el presente gobierno, que ha sido la "cabeza política y el mando de ese congreso del Pacto Corrupto No se atreve a eliminar, ninguna de la Leyes Pro-Crimen. Podrá haber hasta el Mejor Plan del Mundo contra la Delincuencia, copiado o preparado por el propio gobierno, pero, todo en funcionamiento sobre una estructura molida por la propia CORRUPCIÓN. Donde y cómo actúan o aplican el MEJOR PROGRAMA ANTICRIMEN, SI HAY LEYES QUE PROTEGEN A LOS GRUPOS DELINCUENCIALES”. Toda pura propaganda para seguir engañando a la Ciudadanía Nacional, quienes somos víctimas directas de la distintas y variadas formas del crimen organizado- Hasta los límites de la aplicación directa hoy de los millones de la ECONOMÍA DELICTIVA EN LA CIUDAD. Pablo Raúl. 

"Nadie pone en cuestión la necesidad de construir cárceles. Solo para cubrir la demanda actual se necesita duplicar el número de plazas. ¿Por qué hace 20 años que no se construye un penal nuevo? Porque es impopular. Nadie lo quiere cerca y nadie ve ese gasto como una prioridad. Pero tiene que hacerse urgentemente. Lo siguiente es modificar las leyes que amputaron a la Policía su capacidad de investigar. Reducir la escucha telefónica autorizada por un juez a solo dos meses es un error grave (tributo del Congreso anterior a los hermanitos). Obstaculizar la colaboración eficaz, la extinción de dominio y los allanamientos, o reducir la prescripción, solo favorece a los criminales. Llamar a todos «terroristas», pero restringir el tipo penal de «crimen organizado», revela las intenciones.

"Acabar con la corrupción policial parece imposible, pero el Perú tiene amplia experiencia evadiéndola a través de grupos de élite. No hay otra forma, por ahora. Grupos policiales limpios, con una inversión tecnológica importante (software de interceptación de WhatsApp, reconocimiento facial y escuchas masivas de teléfonos dentro de las cárceles), pueden producir inteligencia que garantice capturas y condenas. Eso no se hace con visores nocturnos y trajes de Rambo. Tampoco se resuelve en TikTok. Mucho menos en El Salvador.

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Keiko Fujimori y Nayib Bukele compartieron durante visita de la presidenta peruana a El Salvador | Foto: Presidencia del Perú.

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LA PEREGRINA DE BUKELE, POR ROSA MARÍA PALACIOS.

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Acabar con la corrupción policial parece imposible, pero el Perú tiene amplia experiencia evadiéndola a través de grupos de élite. No hay otra forma, por ahora.

Por Rosa María Palacios-

Abogada y Periodista

Fuente La Republica lunes 2 de noviembre del 2026

El peregrinaje a Bukele se ha vuelto un ritual político latinoamericano. Desde usar su nombre («el Bukele peruano», «alguien como Bukele»), hasta presidentes que van de visita; «expertos» salvadoreños que van vendiendo sus servicios por la región; gobernadores, alcaldes y una diversidad de funcionarios públicos que desfilan por los distintos niveles de la administración pública salvadoreña. Algunos, quiero creer, irán a buscar la varita mágica para resolver un problema multifactorial y se irán con las manos vacías. La varita no existe. Pero otros, que bien lo saben, van para tratar de que algo se les pegue del presidente más popular de América. Como ha podido saborear Keiko Fujimori, tampoco funciona.

El Salvador es el país más pequeño de América continental. Apenas tiene una superficie de 21.041 km². Para que hagan los números, el Perú tiene 1.285.215 km². Puedes meter dentro de nuestro país 61 veces el territorio de El Salvador. Como se ha mencionado varias veces, es del tamaño de ICA, que tiene 21.327 km². Sin embargo, es un país densamente poblado para esa superficie, con un poco más de 6 millones de habitantes, según el censo de 2024.


Según cifras oficiales proporcionadas este mes por el mismo Bukele, en una conferencia de prensa con la presidenta de Costa Rica, tienen 120.956 personas en prisión. De ellas, 96.457 están vinculadas a pandillas. Estas han sido calificadas como «terroristas». Sin embargo, Bukele ha anunciado que en menos de una década el 70% de los presos de El Salvador estarán libres, aunque ha tenido declaraciones anteriores contradictorias. Se ha anunciado una pronta liberación de un contingente importante de presos, aunque las cifras han variado en diversas declaraciones y han llegado al 50%.

Vamos, otra vez, a los números. El Salvador tiene hoy aproximadamente al 2% de su población en la cárcel. Mayoritariamente, se trata de población joven que está excluida de un mercado laboral que necesita mano de obra. ¿Cuánto es el 2% de la población del Perú si consideramos 34 millones de habitantes? 680.000 presos. ¿Cuántos presos hay hoy en nuestro país? Más de 103.000, repartidos en 69 penales. La capacidad instalada penitenciaria del Perú está diseñada para 41.764 personas. Si ya tenemos un grave problema de hacinamiento, ¿dónde van a meter a 500.000 presos más si se quiere imitar a Bukele?

Estas cifras son públicas y muy básicas. ¿No las conoce la Cancillería peruana? ¿No debía advertir a la presidenta sobre las profundas diferencias que existen entre las dos realidades? En 2015, El Salvador llegó a tener una tasa de 105 asesinatos por cada 100.000 habitantes. En 2025 cerró con una tasa de 1,3 por cada 100.000 habitantes. Bajar de 103 a 1 es, por supuesto, un éxito. Sin embargo, Bukele asumió el poder en 2019, ya con una tasa de 36 asesinatos por cada 100.000 habitantes. A pesar de poner en práctica un plan de seguridad que redujo para 2021 esa tasa a 17,6, fue en 2022 cuando radicalizó las medidas, luego de un ataque letal de las maras (pandillas) en marzo.


¿Cuál es la tasa actual de homicidios en el Perú? Según cifras del INEI, en 2025 tuvimos 10,7 homicidios por cada 100.000 habitantes. ¿La cifra está aumentando? Lamentablemente, sí. En 2021 fue de 8,6; en 2023, de 9,3; y en 2024, de 10,1. Por eso es que Bukele miraba a Keiko casi con compasión. Nuestras cifras, siendo trágicas en su aumento, no son ni remotamente las de El Salvador. Apenas hace cuatro años estaban en 17,6. ¿Esto no lo sabía el Ministerio de Justicia? Por supuesto que lo saben. Y obviamente lo saben las autoridades de El Salvador, que no terminan de entender qué podría querer Keiko Fujimori de una visita de cuatro días.

Estas son las cifras frías. Ahora hablemos de costos. ¿Qué le cuesta a una sociedad tener al 2% de su población presa? Lo han denunciado desde la prensa libre hasta organizaciones de todo calibre: miles de inocentes están presos. No hay nada que se parezca a un debido proceso. Juicios exprés y colectivos, con suerte, o presos sin condena. Las condiciones pueden ser duras en un penal, pero estas no pueden condenar a muerte a cientos de internos. No hay proteína, no hay visitas. Los castigos físicos y otras formas de tortura también han sido denunciados. Bukele ha justificado la modificación de la Constitución para reelegirse y planea hacerlo de nuevo en 2029, en su rol de «pacificador». Por supuesto, la «medicina amarga» que le ofreció a su pueblo es cada vez más difícil de tragar. Miles de salvadoreños están felices de vivir en paz mientras lloran la ausencia de hijos inocentes, de los que no tienen noticias desde hace ya varios años. Eso, ¿es imitable en el Perú?

El asesinato, el sicariato, la extorsión y el secuestro son realidades duras en el Perú. Pasar de dos a seis asesinatos diarios en un quinquenio es una tragedia que sí tiene cura. Una solución que no pasa por someter al país a una dictadura. No es cierto que solo un régimen autoritario puede combatir el crimen. Es más bien la excusa que todo aspirante a dictador usa para perpetuarse en el poder.

Sorprendió que un aburrido Bukele fuera quien le pinchara el globo a Keiko Fujimori. Se lo tuvo que decir él para que lo entienda: este modelo no es para el Perú. Un trabajo más prolijo de los ministros que acompañaron a la presidenta le habría ahorrado el papelón. Sin embargo, el viaje puede iluminar al gobierno para que haga ya lo que sí puede y tiene que hacer.

Nadie pone en cuestión la necesidad de construir cárceles. Solo para cubrir la demanda actual se necesita duplicar el número de plazas. ¿Por qué hace 20 años que no se construye un penal nuevo? Porque es impopular. Nadie lo quiere cerca y nadie ve ese gasto como una prioridad. Pero tiene que hacerse urgentemente. Lo siguiente es modificar las leyes que amputaron a la Policía su capacidad de investigar. Reducir la escucha telefónica autorizada por un juez a solo dos meses es un error grave (tributo del Congreso anterior a los hermanitos). Obstaculizar la colaboración eficaz, la extinción de dominio y los allanamientos, o reducir la prescripción, solo favorece a los criminales. Llamar a todos «terroristas», pero restringir el tipo penal de «crimen organizado», revela las intenciones.

Acabar con la corrupción policial parece imposible, pero el Perú tiene amplia experiencia evadiéndola a través de grupos de élite. No hay otra forma, por ahora. Grupos policiales limpios, con una inversión tecnológica importante (software de interceptación de WhatsApp, reconocimiento facial y escuchas masivas de teléfonos dentro de las cárceles), pueden producir inteligencia que garantice capturas y condenas. Eso no se hace con visores nocturnos y trajes de Rambo. Tampoco se resuelve en TikTok. Mucho menos en El Salvador.

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domingo, 1 de noviembre de 2026

EL PRECIPICIO ELECTORAL DE TRUMP.

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“Donald Trump ha articulado una serie de amenazas y acciones concretas que, en conjunto, buscan sembrar dudas sobre la legitimidad del proceso y preparar el terreno para no reconocer una eventual derrota republicana. En una medida inédita, Trump anunció en su red Truth Social una recompensa de un millón de dólares para cualquier persona que denuncie un caso de fraude electoral (en comicios pasados o en los próximos) que derive en una detención y condena. Esta oferta busca incentivar la creación de un relato de fraude generalizado que justifique una impugnación posterior. Existe un temor real a que Trump utilice la fuerza del Estado para intimidar a votantes o interrumpir el recuento. Se ha especulado con la posibilidad de que invoque la Ley de Insurrección para desplegar la Guardia Nacional o de que agentes federales lleven a cabo redadas migratorias cerca de los colegios electorales, para intimidar a las minorías. El propio Trump ha expresado su arrepentimiento por no haber confiscado las máquinas de votación en 2020.

“El martes 27, antes de partir hacia dos actos de campaña en Texas, un periodista le preguntó a Trump si respetaría el resultado, fuera cual fuese. Respondió que sí, «si son elecciones honestas». La fórmula es conocida: en 2016 prometió aceptar el resultado «si gano»; en 2020 se negó a comprometerse; después perdió más de sesenta demandas contra el escrutinio y jamás reconoció su derrota. Siete de cada diez estadounidenses, según una encuesta difundida en octubre, no creen que acepte el resultado de este martes. Dicen que Milei vuelve a sentir el mismo escozor de samba que lo atravesó el último domingo.

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JIM LO SCALZO. EFE

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EL PRECIPICIO ELECTORAL DE TRUMP.

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Por Jorge Elbaum.

Fuente. Página /12 domingo 1 de noviembre del 2026.

Las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre definirán el control del Congreso, pondrán a prueba la capacidad de Donald Trump para condicionar la institucionalidad electoral y habilitarán el relanzamiento de las investigaciones, en la Cámara de Representantes, relativas a los Archivos Epstein. El impacto de la elección de medio término será relevante, sobre todo, para América latina y el Caribe (ALyC), que vienen sufriendo la ofensiva de la Doctrina Donroe impulsada mediante bombardeos en aguas internacionales, secuestros, financiamientos políticos ilegales y mecanismos de guerra híbrida. Uno de los mandatarios de la región, Javier Milei, será uno de los más atentos, dada la frustración vivida una semana atrás, en la segunda vuelta electoral en Brasil, y su posterior complicidad en la fuga de Favio Bolsonario. El futuro político y judicial del presidente argentino depende cada vez más del magnate neoyorquino y de la capacidad de este último para sostenerlo en términos financieros y garantizarle un refugio seguro para 2027, para el caso de que abandone sus ansias de reelección o que sea derrotado.

Los antecedentes de la campaña electoral estadounidense incluyen maniobras de extorsión, amenazas a los colegios electorales, propagación de noticias falsas, generación de pánico contra inmigrantes y contra los ciudadanos que no portan una imagen compatible con el fenotipo de los WASP (blancos anglosajones y protestantes). Este entramado persecutorio se combina con


(a) un malestar económico subyacente, motivado por una inflación sostenida, que repercute en lo que se conoce como la “asequibilidad”, término con el que se designa el aumento del costo de vida. La Oficina de Estadísticas Laborales informó que en septiembre el índice de precios al consumidor aumentó un 3,7% interanual y un 0,6 mensual. En doce meses, la energía subió 20 puntos porcentuales y los hidrocarburos, un 35%. A este malestar se suman

(b) la incapacidad militar de derrotar a la República Islámica de Irán, que impulsó el incremento de la energía, y

(c) las promesas incumplidas de la nueva panacea económica imperial, la Inteligencia Artificial (IA), que concentra una gran parte de las inversiones, pero que todavía no brinda los beneficios esperados. El último viernes, las acciones de Intel —uno de los animadores centrales de la IA— se desplomaron un 25% después de que el fabricante de chips informara resultados insuficientes.

Durante el último año, el inquilino de la Casa Blanca ordenó al Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) que atemorizara a los sectores racializados y a los más vulnerables, para impedir que voten. Además, se dispone a llevar a cabo apelaciones en todos los Estados donde sean derrotados sus candidatos. En Alaska, el DOJ advirtió que un triunfo de la senadora demócrata Mary Peltola sería considerado como fraudulento porque la justicia electoral de ese Estado aceptó a un candidato independiente que es un homónimo del postulante MAGA, Sullivan. En California, los agentes federales denunciaron que existen 20 mil votantes registrados cuya ciudadanía debe ser cuestionada. El objetivo de los republicanos es impedir que los ciudadanos legalmente nacionalizados concurran a las urnas ante el potencial peligro de ser detenidos por el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), por “portación de rostro”.

El martes 3 se empezará a completar el escrutinio de un largo proceso que se inició meses atrás con la emisión de los sufragios por correo. Ese mecanismo, disponible en casi la mitad de los Estados, fue cuestionado por Trump, pero el último 11 de agosto, un tribunal federal bloqueó cautelarmente la orden trumpista de 2026 que limitaba el reparto de papeletas por el Servicio Postal a listas de electores habilitados. Posteriormente, la Corte Suprema habilitó esa histórica forma de sufragio, situación que se constituyó en uno de los grandes reveses judiciales del republicano. Los votos que se empezarán a contabilizar el martes a la noche serán la base para la elección de las 435 bancas de la Cámara de Representantes. Serán el insumo, también, para la designación de las 35 bancas del Senado, aproximadamente un tercio de los 100 escaños efectivos.


En 36 Estados también se elegirán gobernadores y magistrados de Cortes Supremas de 24 Estados. Además, en más de dos docenas de los Estados se llevarán a cabo “elecciones de retención” en las que la ciudadanía decidirá si los jueces en funciones tienen que ser revocados o pueden continuar en funciones. Las elecciones de integrantes del poder judicial son abiertamente invisibilizadas por los medios de ALyC para impedir que dichos procedimientos puedan ser imitados a nivel regional.

El otro componente de la elección se relaciona con el desbalance de los recursos de campaña. Elon Musk destinó 366 millones de dólares a grupos y campañas republicanas en el último año. El monto refiere a la propaganda, la publicidad, la organización territorial y, sobre todo, a la visibilidad diferencial que tienen los candidatos. La supuesta equidad del voto convive con una escandalosa disparidad para imponer imágenes, destrozar a rivales y manipular consciencias. Además de los aportes de los tecnooligarcas, conviven —para esta campaña— flujos de dinero opaco que suman un total de mil millones de dólares, dos tercios de los cuales han sido “invertidos” en los candidatos republicanos.

Donald Trump ha articulado una serie de amenazas y acciones concretas que, en conjunto, buscan sembrar dudas sobre la legitimidad del proceso y preparar el terreno para no reconocer una eventual derrota republicana. En una medida inédita, Trump anunció en su red Truth Social una recompensa de un millón de dólares para cualquier persona que denuncie un caso de fraude electoral (en comicios pasados o en los próximos) que derive en una detención y condena. Esta oferta busca incentivar la creación de un relato de fraude generalizado que justifique una impugnación posterior. Existe un temor real a que Trump utilice la fuerza del Estado para intimidar a votantes o interrumpir el recuento.

Se ha especulado con la posibilidad de que invoque la Ley de Insurrección para desplegar la Guardia Nacional o de que agentes federales lleven a cabo redadas migratorias cerca de los colegios electorales, para intimidar a las minorías. El propio Trump ha expresado su arrepentimiento por no haber confiscado las máquinas de votación en 2020.

El martes 27, antes de partir hacia dos actos de campaña en Texas, un periodista le preguntó a Trump si respetaría el resultado, fuera cual fuese. Respondió que sí, «si son elecciones honestas». La fórmula es conocida: en 2016 prometió aceptar el resultado «si gano»; en 2020 se negó a comprometerse; después perdió más de sesenta demandas contra el escrutinio y jamás reconoció su derrota. Siete de cada diez estadounidenses, según una encuesta difundida en octubre, no creen que acepte el resultado de este martes. Dicen que Milei vuelve a sentir el mismo escozor de samba que lo atravesó el último domingo.

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sábado, 31 de octubre de 2026

BRASIL. RECHAZO POPULAR A LA ULTRADERECHA.

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"Quienes sostienen que los caudillos hacen la historia y no los pueblos, aseguran que Lula le dio la vuelta a la elección, como si las personas fueran arcilla en manos de los “grandes hombres” de la historia. Incluso prefieren atribuir a las redes sociales un carácter mágico que serían capaces, sólo con un like, de cambiar la realidad. El llamado “ejército” de Lula, creación del diputado André Janones, habría derrotado a la ultraderecha, a la que suelen nombrar fascismo. ¿Alguna vez en la historia el fascismo fue vencido por medio de las urnas?

"Por el contrario, creo que quienes todo lo explican por los caudillos y las redes desconfían profundamente de la capacidad de los pueblos para encontrar sus caminos. ¿Quién llevó a los pueblos a resistir cinco siglos de colonialismo y exterminio? Las revoluciones que conocimos en la historia nunca fueron diseñadas por los medios. Los levantamientos populares de Chile en 2019, de Colombia en 2021, de Brasil en junio de 2013 y tantos otros fueron amplificados por las redes, no provocados por ellas.

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Fuentes: La Jornada [Imagen: Habitantes de las favelas movilizándose a favor de Lula unos días antes del segundo turno. Créditos: Leonardo Guimaraes / @leo.costa.guimaraes]

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BRASIL. RECHAZO POPULAR A LA ULTRADERECHA.

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Por Raúl Zibechi | 31/10/2026 | Brasil.

Fuentes. Diario la Jornada Ciudad de México sábado 31 de octubre del 2026.

En este artículo el autor reflexiona sobre el proceso político en el Complejó de Maré (Río de Janeiro), donde en los días que transcurrieron entre los dos turnos de las elecciones presidenciales se produjo un proceso espontáneo -en el sentido profundo del término-, de toma de «decisión colectiva en los espacios dominados por los de abajo».


Dependiendo del lugar desde donde se observe la realidad, se llega a conclusiones completamente diferentes. Los grandes medios y los intelectuales apuntan que el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva se debió a su genialidad y al papel que jugaron las redes sociales, ya que la izquierda electoral consiguió arrastrar hasta 11 millones de “soldados” en apoyo del presidente.

Desde el Complejo de Maré, el mayor conjunto de favelas de Río de Janeiro, con más de 130 mil habitantes, en la región norte de la ciudad, las cosas son diferentes de como las pintan los medios, habitualmente asentados en las áreas donde viven las clases medias y altas. Los jóvenes y las madres que se acercan al Museo de la Maré, espacio comunitario de la memoria barrial, los intercambios en las calles empinadas, en comercios y comedores, nos muestran la otra cara de la realidad.


En los días previos a la segunda vuelta, predominaba una inocultable tensión en la favela, diferente a la que viven los vecinos cuando ingresa la Policía Militar disparando y matando; distinto a lo que sucedía en otras ocasiones, en las que hubo tensiones con los comandos del narcotráfico. En la favela no se habla abiertamente de política, todos se cuidan porque se saben vigilados y vulnerables.

En esa semana decisiva estallaron pequeñas y breves discusiones entre vecinos, a favor o en contra de uno de los candidatos. En todas las actividades en las que participé, los jóvenes y las madres se identificaron claramente en contra de Bolsonaro, algo que las personas que viven en barriadas marginalizadas no hacen con frecuencia. No eran lulistas, o sea, no pertenecían ni al Partido de los Trabajadores (PT) ni defendían directamente a Lula, sino que rechazaban activamente al candidato de ultraderecha.

Aunque bajo el gobierno de Lula aumentó la militarización de las favelas, el rechazo a Bolsonaro surge de la propia experiencia, porque su triunfo hubiera animado a los paramilitares a escalar su presencia y agresividad contra jóvenes pobres, negros y favelados. Por su parte, las madres temen por sus hijas, a menudo víctimas de acoso y hasta de violaciones por los machos armados de la ultraderecha.

El domingo la gente respiró alegría, estallaron fuegos artificiales y cientos se echaron a la calle, saliendo de las favelas hacia la zona costera donde se concentraron los festejos. Hubo entusiasmo colectivo, pero también alivio por haber impedido el acceso de un miliciano al gobierno.

Por lo que conviví y comprendí durante días, sucedió una reacción masiva y maciza de carácter comunitario, no dirigida ni por Lula ni por el PT ni por las redes sociales, como pretenden los analistas de los grandes medios y los intelectuales de la izquierda electoral. Fue una actitud, como hubiera dicho Immanuel Wallerstein, “espontánea en el sentido profundo del término”, que no es espontaneísmo, sino decisión colectiva en los espacios dominados por los de abajo.


Quienes sostienen que los caudillos hacen la historia y no los pueblos, aseguran que Lula le dio la vuelta a la elección, como si las personas fueran arcilla en manos de los “grandes hombres” de la historia. Incluso prefieren atribuir a las redes sociales un carácter mágico que serían capaces, sólo con un like, de cambiar la realidad. El llamado “ejército” de Lula, creación del diputado André Janones, habría derrotado a la ultraderecha, a la que suelen nombrar fascismo. ¿Alguna vez en la historia el fascismo fue vencido por medio de las urnas?

Por el contrario, creo que quienes todo lo explican por los caudillos y las redes desconfían profundamente de la capacidad de los pueblos para encontrar sus caminos. ¿Quién llevó a los pueblos a resistir cinco siglos de colonialismo y exterminio? Las revoluciones que conocimos en la historia nunca fueron diseñadas por los medios. Los levantamientos populares de Chile en 2019, de Colombia en 2021, de Brasil en junio de 2013 y tantos otros fueron amplificados por las redes, no provocados por ellas.

Esta grosera simplificación de la lucha de los pueblos supone una mirada desde arriba, colonial y patriarcal, que seguirá siendo hegemónica durante mucho tiempo, porque las culturas cambian a paso de tortuga. ¿No era que la historia la hacen los pueblos y que “la historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases”? Una pena que personas que dicen ser de izquierda repitan análisis cargados de capitalismo.

Las redes sociales no pueden ser un atajo para comprender y explicar las resistencias y las luchas de los pueblos. Es imposible realizar cambios políticos y sociales profundos mediante ellas. Si así fuera, Lula debería prestarle su “ejército” de WhatsApp al pueblo palestino. Suena a delirio, ¿cierto? Algunos nos seguimos inclinando por la lucha cuerpo a cuerpo, cara a cara. El intercambio con las madres buscadoras, escuchar y sentir sus dolores vale muchísimo más que los millones de “soldados” movilizados por medio de Internet.

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viernes, 30 de octubre de 2026

EL MUNDO TIENE LOS OJOS PUESTOS EN NORUEGA, ¿PROTEGERÁ EL PAÍS LA ANTÁRTIDA?

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“La industria noruega del krill afirma que apoya la protección marina y una mejor gestión pesquera. Ese compromiso debería incluir la aceptación de una moratoria. Pero también deberíamos preguntarnos: ¿por qué las empresas noruegas siguen extrayendo esta fuente de alimento de la Antártida? Ya existen fuentes de omega-3 a base de algas que se utilizan en los suplementos. Una moratoria es la prioridad inmediata. A largo plazo, los gobiernos y las empresas deberían invertir en alternativas y planificar la eliminación gradual de la pesca comercial de krill.

“La industria del krill de Noruega está estrechamente vinculada a uno de los multimillonarios más ricos del país. Nuestro gobierno debe explicar qué intereses está defendiendo: ¿los de las empresas privadas o los de una de las últimas grandes zonas vírgenes de la Tierra? He llevado la bandera de Noruega por toda la Antártida. Quiero que nuestra delegación lleve a Hobart un compromiso claro con su protección: apoyar una moratoria sobre la pesca comercial de krill, garantizar áreas protegidas significativas y rechazar el aumento de las capturas. El mundo está pendiente. Noruega debería darle una razón para creer que la protección aún puede prevalecer sobre el beneficio económico.

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Fuentes: IPS [Foto. Las exploradoras Liv Arnesen y Ann Bancroft durante su cruce por la Antártida. Agnes SK]

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EL MUNDO TIENE LOS OJOS PUESTOS EN NORUEGA, ¿PROTEGERÁ EL PAÍS LA

ANTÁRTIDA?

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Por Liv Arnesen | 30/10/2026 | Ecología social

Fuente. Revista Rebelión viernes 30 e3 octubre del 2026.

OSLO – Un boicot mundial a los productos derivados del krill antártico (Euphausia superba, un pequeño crustáceo parecido al camarón) está ganando adeptos. Como noruega, quiero que mi país —la mayor nación pesquera de krill del mundo— cambie de rumbo en lo que respecta a la protección de la Antártida.

Científicos, exploradores y defensores de los océanos instan a los consumidores a dejar de comprar suplementos y alimentos para mascotas que contengan krill antártico, así como a evitar el pescado de piscifactoría alimentado con piensos que lo contengan.

Esto se suma a las medidas adoptadas anteriormente por minoristas —desde Holland & Barrett en Reino Unido hasta DM-drogerie markt en Alemania, pasando por los gigantes de los supermercados Woolworths y Coles en Australia— para retirar los suplementos de krill de sus estanterías.

Espero que mi gobierno esté prestando atención. Este boicot está sacando a la luz una industria poco conocida y ejerciendo presión sobre los gobiernos que la apoyan.

Los 27 miembros de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) se reunieron entre los días 19 y este jueves 30 de octubre, en Hobart, en la región australiana de Tasmania, para negociar las normas de pesca y la protección marina del último lugar virgen de nuestro planeta.

Las medidas que adopte Noruega a partir de ahora tendrán repercusiones mucho más allá de nuestras fronteras.

En 1994, esquié en solitario hasta el Polo Sur, convirtiéndome en la primera mujer en hacerlo sin ayuda y por mi cuenta.

Seis años más tarde, Ann Bancroft y yo cruzamos la Antártida, esquiando desde la Tierra de la Reina Maud, pasando por el Polo Sur, hasta el mar de Ross. Esos viajes acapararon los titulares de todo el mundo, poniendo de relieve los logros de las mujeres. Para mí, marcaron el inicio de una conexión con la Antártida que durará toda la vida.



La Antártida me enseñó lo que significa vivir según las reglas de la naturaleza. Su inmensidad parecía casi atemporal. Pero al volver como guía y conferenciante, y al remar por sus aguas, mi sensación de permanencia ha dado paso a la preocupación. La actividad humana está cambiando este lugar remoto. Lo que antes parecía fuera de nuestro alcance está cada vez más expuesto a nuestro apetito por los recursos.

Entre ellos se encuentra el krill: pequeños animales parecidos a los camarones o gambas que sirven de sustento a ballenas, pingüinos, focas y aves marinas.

Sin embargo, capturamos krill para elaborar suplementos, comida para mascotas y pienso para la acuicultura, mientras que el cambio climático altera las condiciones de las que depende el ecosistema.

Este mes de octubre, los científicos han informado de que la población de pingüinos de barbijo de la isla Zavodovski se ha reducido en casi dos tercios desde 2011, ya que el calentamiento de las aguas está alterando la disponibilidad de krill, su principal fuente de alimento.

Esto plantea una pregunta urgente: ¿cómo podemos justificar la expansión de la pesca industrial cuando el ecosistema del que depende está cambiando tan profundamente?

Como principal nación pesquera de krill antártico, Noruega no puede seguir reivindicando el liderazgo en la protección de los océanos mientras considera las necesidades de la fauna antártica como algo secundario frente a la expansión comercial.


Durante dos temporadas consecutivas, la flota de krill ha alcanzado el umbral de captura de 620 000 toneladas meses antes del final de la temporada, lo que ha obligado a un cierre anticipado. Esto no es prueba de que la gestión esté funcionando.

Esa cifra total de capturas oculta hasta qué punto la pesca se ha concentrado en las zonas de alimentación de ballenas, pingüinos y focas tras la expiración de las restricciones regionales en 2024.

Puede que el krill sea abundante en un océano inmenso, pero la fauna necesita su alimento allí donde pueda alcanzarlo. Un pingüino que alimenta a sus polluelos debe regresar repetidamente a su colonia. El krill que se encuentra a cientos de kilómetros de distancia no puede sustituir al alimento extraído de las aguas cercanas. La gestión pesquera debe tener en cuenta esas necesidades locales.

Las decisiones de la CCRVMA requieren el consenso de los 27 miembros. Noruega no puede lograr un acuerdo por sí sola, pero el gobierno noruego debe utilizar su influencia para impulsar una protección más sólida.

Debe apoyar una moratoria sobre la pesca del krill antártico hasta que existan normas vinculantes y basadas en la ciencia que protejan las zonas de alimentación vitales para la fauna silvestre. La pesca solo debería reanudarse cuando haya pruebas actualizadas que demuestren que no dañará el ecosistema.

Las áreas protegidas necesitan restricciones efectivas que salvaguarden los hábitats y la fauna a largo plazo.

Noruega debe apoyar todas las áreas marinas protegidas propuestas —alrededor de la península Antártica, la Antártida oriental y el mar de Weddell— y trabajar para garantizar su adopción. Estas áreas deben proporcionar una protección significativa y duradera, sin condicionarla a la autorización para capturar aún más krill en otros lugares.

China y Rusia deben dejar de bloquear su adopción.

La industria noruega del krill afirma que apoya la protección marina y una mejor gestión pesquera. Ese compromiso debería incluir la aceptación de una moratoria. Pero también deberíamos preguntarnos: ¿por qué las empresas noruegas siguen extrayendo esta fuente de alimento de la Antártida?

Ya existen fuentes de omega-3 a base de algas que se utilizan en los suplementos. Una moratoria es la prioridad inmediata. A largo plazo, los gobiernos y las empresas deberían invertir en alternativas y planificar la eliminación gradual de la pesca comercial de krill.

La industria del krill de Noruega está estrechamente vinculada a uno de los multimillonarios más ricos del país. Nuestro gobierno debe explicar qué intereses está defendiendo: ¿los de las empresas privadas o los de una de las últimas grandes zonas vírgenes de la Tierra?

He llevado la bandera de Noruega por toda la Antártida. Quiero que nuestra delegación lleve a Hobart un compromiso claro con su protección: apoyar una moratoria sobre la pesca comercial de krill, garantizar áreas protegidas significativas y rechazar el aumento de las capturas.

El mundo está pendiente. Noruega debería darle una razón para creer que la protección aún puede prevalecer sobre el beneficio económico.

T: MF / ED: EG

Liv Arnesen es exploradora polar noruega, educadora y embajadora de Nuestra Antártida.

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