lunes, 2 de noviembre de 2026

LA PEREGRINA DE BUKELE, POR ROSA MARÍA PALACIOS.

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PREGUNTO Y PIENSO MUY TEMPRANO HOY EN LA MAÑANA. ¿SOMOS O NO UN GOBIERNO DEMOCRATICO, ELEGIDO EN ELECCIONES DEMOCRATICAS? ¿Somos Una verdadera Democracia?, que no es capaz de acabar con el crimen, el sicariato y toda la estructura nacional de un País, que se encuentra controlado, "mordido" por la INSEGURIDAD, LA CORRUPCIÓN Y EL CRIMEN ORGANIZADO". Es importante, necesario - la aplicar, recurrir con “música y propaganda” opción que solo un Gobierno "débil en Democracia, sin Programa de Gobierno y principalmente que NO ha tenido la capacidad política de eliminar, desde el primer día, si se considera “un nuevo gobierno" con toda la, Herencia de leyes procrimen que dejaron ellos y sus socios del pasado Congreso de la República. Hoy ellos viven un “fortuna de vida con toda la Corrupción acumulada”, y el presente gobierno, que ha sido la "cabeza política y el mando de ese congreso del Pacto Corrupto No se atreve a eliminar, ninguna de la Leyes Pro-Crimen. Podrá haber hasta el Mejor Plan del Mundo contra la Delincuencia, copiado o preparado por el propio gobierno, pero, todo en funcionamiento sobre una estructura molida por la propia CORRUPCIÓN. Donde y cómo actúan o aplican el MEJOR PROGRAMA ANTICRIMEN, SI HAY LEYES QUE PROTEGEN A LOS GRUPOS DELINCUENCIALES”. Toda pura propaganda para seguir engañando a la Ciudadanía Nacional, quienes somos víctimas directas de la distintas y variadas formas del crimen organizado- Hasta los límites de la aplicación directa hoy de los millones de la ECONOMÍA DELICTIVA EN LA CIUDAD. Pablo Raúl. 

"Nadie pone en cuestión la necesidad de construir cárceles. Solo para cubrir la demanda actual se necesita duplicar el número de plazas. ¿Por qué hace 20 años que no se construye un penal nuevo? Porque es impopular. Nadie lo quiere cerca y nadie ve ese gasto como una prioridad. Pero tiene que hacerse urgentemente. Lo siguiente es modificar las leyes que amputaron a la Policía su capacidad de investigar. Reducir la escucha telefónica autorizada por un juez a solo dos meses es un error grave (tributo del Congreso anterior a los hermanitos). Obstaculizar la colaboración eficaz, la extinción de dominio y los allanamientos, o reducir la prescripción, solo favorece a los criminales. Llamar a todos «terroristas», pero restringir el tipo penal de «crimen organizado», revela las intenciones.

"Acabar con la corrupción policial parece imposible, pero el Perú tiene amplia experiencia evadiéndola a través de grupos de élite. No hay otra forma, por ahora. Grupos policiales limpios, con una inversión tecnológica importante (software de interceptación de WhatsApp, reconocimiento facial y escuchas masivas de teléfonos dentro de las cárceles), pueden producir inteligencia que garantice capturas y condenas. Eso no se hace con visores nocturnos y trajes de Rambo. Tampoco se resuelve en TikTok. Mucho menos en El Salvador.

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Keiko Fujimori y Nayib Bukele compartieron durante visita de la presidenta peruana a El Salvador | Foto: Presidencia del Perú.

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LA PEREGRINA DE BUKELE, POR ROSA MARÍA PALACIOS.

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Acabar con la corrupción policial parece imposible, pero el Perú tiene amplia experiencia evadiéndola a través de grupos de élite. No hay otra forma, por ahora.

Por Rosa María Palacios-

Abogada y Periodista

Fuente La Republica lunes 2 de noviembre del 2026

El peregrinaje a Bukele se ha vuelto un ritual político latinoamericano. Desde usar su nombre («el Bukele peruano», «alguien como Bukele»), hasta presidentes que van de visita; «expertos» salvadoreños que van vendiendo sus servicios por la región; gobernadores, alcaldes y una diversidad de funcionarios públicos que desfilan por los distintos niveles de la administración pública salvadoreña. Algunos, quiero creer, irán a buscar la varita mágica para resolver un problema multifactorial y se irán con las manos vacías. La varita no existe. Pero otros, que bien lo saben, van para tratar de que algo se les pegue del presidente más popular de América. Como ha podido saborear Keiko Fujimori, tampoco funciona.

El Salvador es el país más pequeño de América continental. Apenas tiene una superficie de 21.041 km². Para que hagan los números, el Perú tiene 1.285.215 km². Puedes meter dentro de nuestro país 61 veces el territorio de El Salvador. Como se ha mencionado varias veces, es del tamaño de ICA, que tiene 21.327 km². Sin embargo, es un país densamente poblado para esa superficie, con un poco más de 6 millones de habitantes, según el censo de 2024.


Según cifras oficiales proporcionadas este mes por el mismo Bukele, en una conferencia de prensa con la presidenta de Costa Rica, tienen 120.956 personas en prisión. De ellas, 96.457 están vinculadas a pandillas. Estas han sido calificadas como «terroristas». Sin embargo, Bukele ha anunciado que en menos de una década el 70% de los presos de El Salvador estarán libres, aunque ha tenido declaraciones anteriores contradictorias. Se ha anunciado una pronta liberación de un contingente importante de presos, aunque las cifras han variado en diversas declaraciones y han llegado al 50%.

Vamos, otra vez, a los números. El Salvador tiene hoy aproximadamente al 2% de su población en la cárcel. Mayoritariamente, se trata de población joven que está excluida de un mercado laboral que necesita mano de obra. ¿Cuánto es el 2% de la población del Perú si consideramos 34 millones de habitantes? 680.000 presos. ¿Cuántos presos hay hoy en nuestro país? Más de 103.000, repartidos en 69 penales. La capacidad instalada penitenciaria del Perú está diseñada para 41.764 personas. Si ya tenemos un grave problema de hacinamiento, ¿dónde van a meter a 500.000 presos más si se quiere imitar a Bukele?

Estas cifras son públicas y muy básicas. ¿No las conoce la Cancillería peruana? ¿No debía advertir a la presidenta sobre las profundas diferencias que existen entre las dos realidades? En 2015, El Salvador llegó a tener una tasa de 105 asesinatos por cada 100.000 habitantes. En 2025 cerró con una tasa de 1,3 por cada 100.000 habitantes. Bajar de 103 a 1 es, por supuesto, un éxito. Sin embargo, Bukele asumió el poder en 2019, ya con una tasa de 36 asesinatos por cada 100.000 habitantes. A pesar de poner en práctica un plan de seguridad que redujo para 2021 esa tasa a 17,6, fue en 2022 cuando radicalizó las medidas, luego de un ataque letal de las maras (pandillas) en marzo.


¿Cuál es la tasa actual de homicidios en el Perú? Según cifras del INEI, en 2025 tuvimos 10,7 homicidios por cada 100.000 habitantes. ¿La cifra está aumentando? Lamentablemente, sí. En 2021 fue de 8,6; en 2023, de 9,3; y en 2024, de 10,1. Por eso es que Bukele miraba a Keiko casi con compasión. Nuestras cifras, siendo trágicas en su aumento, no son ni remotamente las de El Salvador. Apenas hace cuatro años estaban en 17,6. ¿Esto no lo sabía el Ministerio de Justicia? Por supuesto que lo saben. Y obviamente lo saben las autoridades de El Salvador, que no terminan de entender qué podría querer Keiko Fujimori de una visita de cuatro días.

Estas son las cifras frías. Ahora hablemos de costos. ¿Qué le cuesta a una sociedad tener al 2% de su población presa? Lo han denunciado desde la prensa libre hasta organizaciones de todo calibre: miles de inocentes están presos. No hay nada que se parezca a un debido proceso. Juicios exprés y colectivos, con suerte, o presos sin condena. Las condiciones pueden ser duras en un penal, pero estas no pueden condenar a muerte a cientos de internos. No hay proteína, no hay visitas. Los castigos físicos y otras formas de tortura también han sido denunciados. Bukele ha justificado la modificación de la Constitución para reelegirse y planea hacerlo de nuevo en 2029, en su rol de «pacificador». Por supuesto, la «medicina amarga» que le ofreció a su pueblo es cada vez más difícil de tragar. Miles de salvadoreños están felices de vivir en paz mientras lloran la ausencia de hijos inocentes, de los que no tienen noticias desde hace ya varios años. Eso, ¿es imitable en el Perú?

El asesinato, el sicariato, la extorsión y el secuestro son realidades duras en el Perú. Pasar de dos a seis asesinatos diarios en un quinquenio es una tragedia que sí tiene cura. Una solución que no pasa por someter al país a una dictadura. No es cierto que solo un régimen autoritario puede combatir el crimen. Es más bien la excusa que todo aspirante a dictador usa para perpetuarse en el poder.

Sorprendió que un aburrido Bukele fuera quien le pinchara el globo a Keiko Fujimori. Se lo tuvo que decir él para que lo entienda: este modelo no es para el Perú. Un trabajo más prolijo de los ministros que acompañaron a la presidenta le habría ahorrado el papelón. Sin embargo, el viaje puede iluminar al gobierno para que haga ya lo que sí puede y tiene que hacer.

Nadie pone en cuestión la necesidad de construir cárceles. Solo para cubrir la demanda actual se necesita duplicar el número de plazas. ¿Por qué hace 20 años que no se construye un penal nuevo? Porque es impopular. Nadie lo quiere cerca y nadie ve ese gasto como una prioridad. Pero tiene que hacerse urgentemente. Lo siguiente es modificar las leyes que amputaron a la Policía su capacidad de investigar. Reducir la escucha telefónica autorizada por un juez a solo dos meses es un error grave (tributo del Congreso anterior a los hermanitos). Obstaculizar la colaboración eficaz, la extinción de dominio y los allanamientos, o reducir la prescripción, solo favorece a los criminales. Llamar a todos «terroristas», pero restringir el tipo penal de «crimen organizado», revela las intenciones.

Acabar con la corrupción policial parece imposible, pero el Perú tiene amplia experiencia evadiéndola a través de grupos de élite. No hay otra forma, por ahora. Grupos policiales limpios, con una inversión tecnológica importante (software de interceptación de WhatsApp, reconocimiento facial y escuchas masivas de teléfonos dentro de las cárceles), pueden producir inteligencia que garantice capturas y condenas. Eso no se hace con visores nocturnos y trajes de Rambo. Tampoco se resuelve en TikTok. Mucho menos en El Salvador.

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domingo, 1 de noviembre de 2026

EL PRECIPICIO ELECTORAL DE TRUMP.

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“Donald Trump ha articulado una serie de amenazas y acciones concretas que, en conjunto, buscan sembrar dudas sobre la legitimidad del proceso y preparar el terreno para no reconocer una eventual derrota republicana. En una medida inédita, Trump anunció en su red Truth Social una recompensa de un millón de dólares para cualquier persona que denuncie un caso de fraude electoral (en comicios pasados o en los próximos) que derive en una detención y condena. Esta oferta busca incentivar la creación de un relato de fraude generalizado que justifique una impugnación posterior. Existe un temor real a que Trump utilice la fuerza del Estado para intimidar a votantes o interrumpir el recuento. Se ha especulado con la posibilidad de que invoque la Ley de Insurrección para desplegar la Guardia Nacional o de que agentes federales lleven a cabo redadas migratorias cerca de los colegios electorales, para intimidar a las minorías. El propio Trump ha expresado su arrepentimiento por no haber confiscado las máquinas de votación en 2020.

“El martes 27, antes de partir hacia dos actos de campaña en Texas, un periodista le preguntó a Trump si respetaría el resultado, fuera cual fuese. Respondió que sí, «si son elecciones honestas». La fórmula es conocida: en 2016 prometió aceptar el resultado «si gano»; en 2020 se negó a comprometerse; después perdió más de sesenta demandas contra el escrutinio y jamás reconoció su derrota. Siete de cada diez estadounidenses, según una encuesta difundida en octubre, no creen que acepte el resultado de este martes. Dicen que Milei vuelve a sentir el mismo escozor de samba que lo atravesó el último domingo.

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JIM LO SCALZO. EFE

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EL PRECIPICIO ELECTORAL DE TRUMP.

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Por Jorge Elbaum.

Fuente. Página /12 domingo 1 de noviembre del 2026.

Las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre definirán el control del Congreso, pondrán a prueba la capacidad de Donald Trump para condicionar la institucionalidad electoral y habilitarán el relanzamiento de las investigaciones, en la Cámara de Representantes, relativas a los Archivos Epstein. El impacto de la elección de medio término será relevante, sobre todo, para América latina y el Caribe (ALyC), que vienen sufriendo la ofensiva de la Doctrina Donroe impulsada mediante bombardeos en aguas internacionales, secuestros, financiamientos políticos ilegales y mecanismos de guerra híbrida. Uno de los mandatarios de la región, Javier Milei, será uno de los más atentos, dada la frustración vivida una semana atrás, en la segunda vuelta electoral en Brasil, y su posterior complicidad en la fuga de Favio Bolsonario. El futuro político y judicial del presidente argentino depende cada vez más del magnate neoyorquino y de la capacidad de este último para sostenerlo en términos financieros y garantizarle un refugio seguro para 2027, para el caso de que abandone sus ansias de reelección o que sea derrotado.

Los antecedentes de la campaña electoral estadounidense incluyen maniobras de extorsión, amenazas a los colegios electorales, propagación de noticias falsas, generación de pánico contra inmigrantes y contra los ciudadanos que no portan una imagen compatible con el fenotipo de los WASP (blancos anglosajones y protestantes). Este entramado persecutorio se combina con


(a) un malestar económico subyacente, motivado por una inflación sostenida, que repercute en lo que se conoce como la “asequibilidad”, término con el que se designa el aumento del costo de vida. La Oficina de Estadísticas Laborales informó que en septiembre el índice de precios al consumidor aumentó un 3,7% interanual y un 0,6 mensual. En doce meses, la energía subió 20 puntos porcentuales y los hidrocarburos, un 35%. A este malestar se suman

(b) la incapacidad militar de derrotar a la República Islámica de Irán, que impulsó el incremento de la energía, y

(c) las promesas incumplidas de la nueva panacea económica imperial, la Inteligencia Artificial (IA), que concentra una gran parte de las inversiones, pero que todavía no brinda los beneficios esperados. El último viernes, las acciones de Intel —uno de los animadores centrales de la IA— se desplomaron un 25% después de que el fabricante de chips informara resultados insuficientes.

Durante el último año, el inquilino de la Casa Blanca ordenó al Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) que atemorizara a los sectores racializados y a los más vulnerables, para impedir que voten. Además, se dispone a llevar a cabo apelaciones en todos los Estados donde sean derrotados sus candidatos. En Alaska, el DOJ advirtió que un triunfo de la senadora demócrata Mary Peltola sería considerado como fraudulento porque la justicia electoral de ese Estado aceptó a un candidato independiente que es un homónimo del postulante MAGA, Sullivan. En California, los agentes federales denunciaron que existen 20 mil votantes registrados cuya ciudadanía debe ser cuestionada. El objetivo de los republicanos es impedir que los ciudadanos legalmente nacionalizados concurran a las urnas ante el potencial peligro de ser detenidos por el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), por “portación de rostro”.

El martes 3 se empezará a completar el escrutinio de un largo proceso que se inició meses atrás con la emisión de los sufragios por correo. Ese mecanismo, disponible en casi la mitad de los Estados, fue cuestionado por Trump, pero el último 11 de agosto, un tribunal federal bloqueó cautelarmente la orden trumpista de 2026 que limitaba el reparto de papeletas por el Servicio Postal a listas de electores habilitados. Posteriormente, la Corte Suprema habilitó esa histórica forma de sufragio, situación que se constituyó en uno de los grandes reveses judiciales del republicano. Los votos que se empezarán a contabilizar el martes a la noche serán la base para la elección de las 435 bancas de la Cámara de Representantes. Serán el insumo, también, para la designación de las 35 bancas del Senado, aproximadamente un tercio de los 100 escaños efectivos.


En 36 Estados también se elegirán gobernadores y magistrados de Cortes Supremas de 24 Estados. Además, en más de dos docenas de los Estados se llevarán a cabo “elecciones de retención” en las que la ciudadanía decidirá si los jueces en funciones tienen que ser revocados o pueden continuar en funciones. Las elecciones de integrantes del poder judicial son abiertamente invisibilizadas por los medios de ALyC para impedir que dichos procedimientos puedan ser imitados a nivel regional.

El otro componente de la elección se relaciona con el desbalance de los recursos de campaña. Elon Musk destinó 366 millones de dólares a grupos y campañas republicanas en el último año. El monto refiere a la propaganda, la publicidad, la organización territorial y, sobre todo, a la visibilidad diferencial que tienen los candidatos. La supuesta equidad del voto convive con una escandalosa disparidad para imponer imágenes, destrozar a rivales y manipular consciencias. Además de los aportes de los tecnooligarcas, conviven —para esta campaña— flujos de dinero opaco que suman un total de mil millones de dólares, dos tercios de los cuales han sido “invertidos” en los candidatos republicanos.

Donald Trump ha articulado una serie de amenazas y acciones concretas que, en conjunto, buscan sembrar dudas sobre la legitimidad del proceso y preparar el terreno para no reconocer una eventual derrota republicana. En una medida inédita, Trump anunció en su red Truth Social una recompensa de un millón de dólares para cualquier persona que denuncie un caso de fraude electoral (en comicios pasados o en los próximos) que derive en una detención y condena. Esta oferta busca incentivar la creación de un relato de fraude generalizado que justifique una impugnación posterior. Existe un temor real a que Trump utilice la fuerza del Estado para intimidar a votantes o interrumpir el recuento.

Se ha especulado con la posibilidad de que invoque la Ley de Insurrección para desplegar la Guardia Nacional o de que agentes federales lleven a cabo redadas migratorias cerca de los colegios electorales, para intimidar a las minorías. El propio Trump ha expresado su arrepentimiento por no haber confiscado las máquinas de votación en 2020.

El martes 27, antes de partir hacia dos actos de campaña en Texas, un periodista le preguntó a Trump si respetaría el resultado, fuera cual fuese. Respondió que sí, «si son elecciones honestas». La fórmula es conocida: en 2016 prometió aceptar el resultado «si gano»; en 2020 se negó a comprometerse; después perdió más de sesenta demandas contra el escrutinio y jamás reconoció su derrota. Siete de cada diez estadounidenses, según una encuesta difundida en octubre, no creen que acepte el resultado de este martes. Dicen que Milei vuelve a sentir el mismo escozor de samba que lo atravesó el último domingo.

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sábado, 31 de octubre de 2026

BRASIL. RECHAZO POPULAR A LA ULTRADERECHA.

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"Quienes sostienen que los caudillos hacen la historia y no los pueblos, aseguran que Lula le dio la vuelta a la elección, como si las personas fueran arcilla en manos de los “grandes hombres” de la historia. Incluso prefieren atribuir a las redes sociales un carácter mágico que serían capaces, sólo con un like, de cambiar la realidad. El llamado “ejército” de Lula, creación del diputado André Janones, habría derrotado a la ultraderecha, a la que suelen nombrar fascismo. ¿Alguna vez en la historia el fascismo fue vencido por medio de las urnas?

"Por el contrario, creo que quienes todo lo explican por los caudillos y las redes desconfían profundamente de la capacidad de los pueblos para encontrar sus caminos. ¿Quién llevó a los pueblos a resistir cinco siglos de colonialismo y exterminio? Las revoluciones que conocimos en la historia nunca fueron diseñadas por los medios. Los levantamientos populares de Chile en 2019, de Colombia en 2021, de Brasil en junio de 2013 y tantos otros fueron amplificados por las redes, no provocados por ellas.

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Fuentes: La Jornada [Imagen: Habitantes de las favelas movilizándose a favor de Lula unos días antes del segundo turno. Créditos: Leonardo Guimaraes / @leo.costa.guimaraes]

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BRASIL. RECHAZO POPULAR A LA ULTRADERECHA.

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Por Raúl Zibechi | 31/10/2026 | Brasil.

Fuentes. Diario la Jornada Ciudad de México sábado 31 de octubre del 2026.

En este artículo el autor reflexiona sobre el proceso político en el Complejó de Maré (Río de Janeiro), donde en los días que transcurrieron entre los dos turnos de las elecciones presidenciales se produjo un proceso espontáneo -en el sentido profundo del término-, de toma de «decisión colectiva en los espacios dominados por los de abajo».


Dependiendo del lugar desde donde se observe la realidad, se llega a conclusiones completamente diferentes. Los grandes medios y los intelectuales apuntan que el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva se debió a su genialidad y al papel que jugaron las redes sociales, ya que la izquierda electoral consiguió arrastrar hasta 11 millones de “soldados” en apoyo del presidente.

Desde el Complejo de Maré, el mayor conjunto de favelas de Río de Janeiro, con más de 130 mil habitantes, en la región norte de la ciudad, las cosas son diferentes de como las pintan los medios, habitualmente asentados en las áreas donde viven las clases medias y altas. Los jóvenes y las madres que se acercan al Museo de la Maré, espacio comunitario de la memoria barrial, los intercambios en las calles empinadas, en comercios y comedores, nos muestran la otra cara de la realidad.


En los días previos a la segunda vuelta, predominaba una inocultable tensión en la favela, diferente a la que viven los vecinos cuando ingresa la Policía Militar disparando y matando; distinto a lo que sucedía en otras ocasiones, en las que hubo tensiones con los comandos del narcotráfico. En la favela no se habla abiertamente de política, todos se cuidan porque se saben vigilados y vulnerables.

En esa semana decisiva estallaron pequeñas y breves discusiones entre vecinos, a favor o en contra de uno de los candidatos. En todas las actividades en las que participé, los jóvenes y las madres se identificaron claramente en contra de Bolsonaro, algo que las personas que viven en barriadas marginalizadas no hacen con frecuencia. No eran lulistas, o sea, no pertenecían ni al Partido de los Trabajadores (PT) ni defendían directamente a Lula, sino que rechazaban activamente al candidato de ultraderecha.

Aunque bajo el gobierno de Lula aumentó la militarización de las favelas, el rechazo a Bolsonaro surge de la propia experiencia, porque su triunfo hubiera animado a los paramilitares a escalar su presencia y agresividad contra jóvenes pobres, negros y favelados. Por su parte, las madres temen por sus hijas, a menudo víctimas de acoso y hasta de violaciones por los machos armados de la ultraderecha.

El domingo la gente respiró alegría, estallaron fuegos artificiales y cientos se echaron a la calle, saliendo de las favelas hacia la zona costera donde se concentraron los festejos. Hubo entusiasmo colectivo, pero también alivio por haber impedido el acceso de un miliciano al gobierno.

Por lo que conviví y comprendí durante días, sucedió una reacción masiva y maciza de carácter comunitario, no dirigida ni por Lula ni por el PT ni por las redes sociales, como pretenden los analistas de los grandes medios y los intelectuales de la izquierda electoral. Fue una actitud, como hubiera dicho Immanuel Wallerstein, “espontánea en el sentido profundo del término”, que no es espontaneísmo, sino decisión colectiva en los espacios dominados por los de abajo.


Quienes sostienen que los caudillos hacen la historia y no los pueblos, aseguran que Lula le dio la vuelta a la elección, como si las personas fueran arcilla en manos de los “grandes hombres” de la historia. Incluso prefieren atribuir a las redes sociales un carácter mágico que serían capaces, sólo con un like, de cambiar la realidad. El llamado “ejército” de Lula, creación del diputado André Janones, habría derrotado a la ultraderecha, a la que suelen nombrar fascismo. ¿Alguna vez en la historia el fascismo fue vencido por medio de las urnas?

Por el contrario, creo que quienes todo lo explican por los caudillos y las redes desconfían profundamente de la capacidad de los pueblos para encontrar sus caminos. ¿Quién llevó a los pueblos a resistir cinco siglos de colonialismo y exterminio? Las revoluciones que conocimos en la historia nunca fueron diseñadas por los medios. Los levantamientos populares de Chile en 2019, de Colombia en 2021, de Brasil en junio de 2013 y tantos otros fueron amplificados por las redes, no provocados por ellas.

Esta grosera simplificación de la lucha de los pueblos supone una mirada desde arriba, colonial y patriarcal, que seguirá siendo hegemónica durante mucho tiempo, porque las culturas cambian a paso de tortuga. ¿No era que la historia la hacen los pueblos y que “la historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases”? Una pena que personas que dicen ser de izquierda repitan análisis cargados de capitalismo.

Las redes sociales no pueden ser un atajo para comprender y explicar las resistencias y las luchas de los pueblos. Es imposible realizar cambios políticos y sociales profundos mediante ellas. Si así fuera, Lula debería prestarle su “ejército” de WhatsApp al pueblo palestino. Suena a delirio, ¿cierto? Algunos nos seguimos inclinando por la lucha cuerpo a cuerpo, cara a cara. El intercambio con las madres buscadoras, escuchar y sentir sus dolores vale muchísimo más que los millones de “soldados” movilizados por medio de Internet.

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viernes, 30 de octubre de 2026

EL MUNDO TIENE LOS OJOS PUESTOS EN NORUEGA, ¿PROTEGERÁ EL PAÍS LA ANTÁRTIDA?

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“La industria noruega del krill afirma que apoya la protección marina y una mejor gestión pesquera. Ese compromiso debería incluir la aceptación de una moratoria. Pero también deberíamos preguntarnos: ¿por qué las empresas noruegas siguen extrayendo esta fuente de alimento de la Antártida? Ya existen fuentes de omega-3 a base de algas que se utilizan en los suplementos. Una moratoria es la prioridad inmediata. A largo plazo, los gobiernos y las empresas deberían invertir en alternativas y planificar la eliminación gradual de la pesca comercial de krill.

“La industria del krill de Noruega está estrechamente vinculada a uno de los multimillonarios más ricos del país. Nuestro gobierno debe explicar qué intereses está defendiendo: ¿los de las empresas privadas o los de una de las últimas grandes zonas vírgenes de la Tierra? He llevado la bandera de Noruega por toda la Antártida. Quiero que nuestra delegación lleve a Hobart un compromiso claro con su protección: apoyar una moratoria sobre la pesca comercial de krill, garantizar áreas protegidas significativas y rechazar el aumento de las capturas. El mundo está pendiente. Noruega debería darle una razón para creer que la protección aún puede prevalecer sobre el beneficio económico.

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Fuentes: IPS [Foto. Las exploradoras Liv Arnesen y Ann Bancroft durante su cruce por la Antártida. Agnes SK]

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EL MUNDO TIENE LOS OJOS PUESTOS EN NORUEGA, ¿PROTEGERÁ EL PAÍS LA

ANTÁRTIDA?

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Por Liv Arnesen | 30/10/2026 | Ecología social

Fuente. Revista Rebelión viernes 30 e3 octubre del 2026.

OSLO – Un boicot mundial a los productos derivados del krill antártico (Euphausia superba, un pequeño crustáceo parecido al camarón) está ganando adeptos. Como noruega, quiero que mi país —la mayor nación pesquera de krill del mundo— cambie de rumbo en lo que respecta a la protección de la Antártida.

Científicos, exploradores y defensores de los océanos instan a los consumidores a dejar de comprar suplementos y alimentos para mascotas que contengan krill antártico, así como a evitar el pescado de piscifactoría alimentado con piensos que lo contengan.

Esto se suma a las medidas adoptadas anteriormente por minoristas —desde Holland & Barrett en Reino Unido hasta DM-drogerie markt en Alemania, pasando por los gigantes de los supermercados Woolworths y Coles en Australia— para retirar los suplementos de krill de sus estanterías.

Espero que mi gobierno esté prestando atención. Este boicot está sacando a la luz una industria poco conocida y ejerciendo presión sobre los gobiernos que la apoyan.

Los 27 miembros de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) se reunieron entre los días 19 y este jueves 30 de octubre, en Hobart, en la región australiana de Tasmania, para negociar las normas de pesca y la protección marina del último lugar virgen de nuestro planeta.

Las medidas que adopte Noruega a partir de ahora tendrán repercusiones mucho más allá de nuestras fronteras.

En 1994, esquié en solitario hasta el Polo Sur, convirtiéndome en la primera mujer en hacerlo sin ayuda y por mi cuenta.

Seis años más tarde, Ann Bancroft y yo cruzamos la Antártida, esquiando desde la Tierra de la Reina Maud, pasando por el Polo Sur, hasta el mar de Ross. Esos viajes acapararon los titulares de todo el mundo, poniendo de relieve los logros de las mujeres. Para mí, marcaron el inicio de una conexión con la Antártida que durará toda la vida.



La Antártida me enseñó lo que significa vivir según las reglas de la naturaleza. Su inmensidad parecía casi atemporal. Pero al volver como guía y conferenciante, y al remar por sus aguas, mi sensación de permanencia ha dado paso a la preocupación. La actividad humana está cambiando este lugar remoto. Lo que antes parecía fuera de nuestro alcance está cada vez más expuesto a nuestro apetito por los recursos.

Entre ellos se encuentra el krill: pequeños animales parecidos a los camarones o gambas que sirven de sustento a ballenas, pingüinos, focas y aves marinas.

Sin embargo, capturamos krill para elaborar suplementos, comida para mascotas y pienso para la acuicultura, mientras que el cambio climático altera las condiciones de las que depende el ecosistema.

Este mes de octubre, los científicos han informado de que la población de pingüinos de barbijo de la isla Zavodovski se ha reducido en casi dos tercios desde 2011, ya que el calentamiento de las aguas está alterando la disponibilidad de krill, su principal fuente de alimento.

Esto plantea una pregunta urgente: ¿cómo podemos justificar la expansión de la pesca industrial cuando el ecosistema del que depende está cambiando tan profundamente?

Como principal nación pesquera de krill antártico, Noruega no puede seguir reivindicando el liderazgo en la protección de los océanos mientras considera las necesidades de la fauna antártica como algo secundario frente a la expansión comercial.


Durante dos temporadas consecutivas, la flota de krill ha alcanzado el umbral de captura de 620 000 toneladas meses antes del final de la temporada, lo que ha obligado a un cierre anticipado. Esto no es prueba de que la gestión esté funcionando.

Esa cifra total de capturas oculta hasta qué punto la pesca se ha concentrado en las zonas de alimentación de ballenas, pingüinos y focas tras la expiración de las restricciones regionales en 2024.

Puede que el krill sea abundante en un océano inmenso, pero la fauna necesita su alimento allí donde pueda alcanzarlo. Un pingüino que alimenta a sus polluelos debe regresar repetidamente a su colonia. El krill que se encuentra a cientos de kilómetros de distancia no puede sustituir al alimento extraído de las aguas cercanas. La gestión pesquera debe tener en cuenta esas necesidades locales.

Las decisiones de la CCRVMA requieren el consenso de los 27 miembros. Noruega no puede lograr un acuerdo por sí sola, pero el gobierno noruego debe utilizar su influencia para impulsar una protección más sólida.

Debe apoyar una moratoria sobre la pesca del krill antártico hasta que existan normas vinculantes y basadas en la ciencia que protejan las zonas de alimentación vitales para la fauna silvestre. La pesca solo debería reanudarse cuando haya pruebas actualizadas que demuestren que no dañará el ecosistema.

Las áreas protegidas necesitan restricciones efectivas que salvaguarden los hábitats y la fauna a largo plazo.

Noruega debe apoyar todas las áreas marinas protegidas propuestas —alrededor de la península Antártica, la Antártida oriental y el mar de Weddell— y trabajar para garantizar su adopción. Estas áreas deben proporcionar una protección significativa y duradera, sin condicionarla a la autorización para capturar aún más krill en otros lugares.

China y Rusia deben dejar de bloquear su adopción.

La industria noruega del krill afirma que apoya la protección marina y una mejor gestión pesquera. Ese compromiso debería incluir la aceptación de una moratoria. Pero también deberíamos preguntarnos: ¿por qué las empresas noruegas siguen extrayendo esta fuente de alimento de la Antártida?

Ya existen fuentes de omega-3 a base de algas que se utilizan en los suplementos. Una moratoria es la prioridad inmediata. A largo plazo, los gobiernos y las empresas deberían invertir en alternativas y planificar la eliminación gradual de la pesca comercial de krill.

La industria del krill de Noruega está estrechamente vinculada a uno de los multimillonarios más ricos del país. Nuestro gobierno debe explicar qué intereses está defendiendo: ¿los de las empresas privadas o los de una de las últimas grandes zonas vírgenes de la Tierra?

He llevado la bandera de Noruega por toda la Antártida. Quiero que nuestra delegación lleve a Hobart un compromiso claro con su protección: apoyar una moratoria sobre la pesca comercial de krill, garantizar áreas protegidas significativas y rechazar el aumento de las capturas.

El mundo está pendiente. Noruega debería darle una razón para creer que la protección aún puede prevalecer sobre el beneficio económico.

T: MF / ED: EG

Liv Arnesen es exploradora polar noruega, educadora y embajadora de Nuestra Antártida.

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jueves, 29 de octubre de 2026

FLÁVIO, HAMPÓN EN FUGA // ARROPADO POR TRUMP // ¿NETANYAHU A LA HAYA? - MÉXICO SA.

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"Con el triunfo de Lula, Trump y su pandilla perdieron Brasil, su añorada joya de la corona en el tablero de títeres sudamericanos; con la caída del genocida Benjamín Netanyahu perderá a su titiritero sionista, aunque es claro que sin este asesino en el poder la balanza no se moverá, porque todos los candidatos son igual de salvajes que él; y con su propia derrota en la elección intermedia del 3 de noviembre el magnate naranja recibiría una fuerte patada en el culo, con la esperanza de que termine en prisión (al igual que el sionista) por la cantidad de ilícitos por él cometidos en lo que va de su “gobierno”. Y de postre, caída de los “gobiernos” que impuso en su “patio trasero”.

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Desde México, explica la huida de este dirigente de la extrema derecha. l ano entrega de su pasaporte por tener investigación fiscal por corrupción. lavado de dinero.

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FLÁVIO, HAMPÓN EN FUGA // ARROPADO POR TRUMP // ¿NETANYAHU A LA HAYA? - MÉXICO SA.

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Por Carlos Fernández Vega.

Fuente. Diario La Jornada Ciudad de México, jueves 29 de octubre del 2026.

El candidato perdedor de las elecciones presidenciales de Brasil, Flávio Bolsonaro, huyó hacia Estados Unidos, cuyo gobierno otorgará visas al senador ultraderechista y a su familia. Antes de escapar, Bolsonaro desacató una orden del Supremo Tribunal Federal para entregar su pasaporte, como parte de una investigación por presunto lavado de dinero. También se le acusa de nexos con grupos paramilitares y de injerencia extranjera en el proceso electoral.

Como dicta la tradición delictiva del clan familiar, tras su estrepitosa derrota electoral del pasado domingo, Flavio Bolsonaro no aguantó más de 24 horas para huir de Brasil –de forma ilegal, desde luego, sin visa, con pasaporte cancelado y tras de sí un interminable catálogo de causas judiciales– con rumbo a Estados Unidos para recibir el manto protector de Donald Trump, su titiritero, quien, generoso, de inmediato le concedió permiso de entrada y “asilo político”. En su momento así lo hicieron su padre Jair –hoy preso por golpista– y su hermano Eduardo. Y qué mejor refugio para el ex candidato que Florida, la gran cueva de bandidos de la ultraderecha latinoamericana.


Ayer, desde muy temprano, circuló la noticia de que Flavio “pasó a la clandestinidad” y fue a la frontera brasileño-paraguayo-argentina (Puerto Iguazú, sin control migratorio, por cortesía de Javier Milei, otro impresentable que apoyó al prófugo de la justicia carioca), donde ilegalmente abordó un avión rumbo a Florida (aterrizó en el aeropuerto de Fort Lauderdale, de acuerdo con la información disponible). ¡Y a vivir la vida loca y gozar de los dineros mal habidos! Atrás dejó tirados a sus votantes, a quienes ni ahí se ven les dijo.

Desde antes de los comicios del pasado domingo, Eduardo Bolsonaro –“diputado en el exilo”, condenado a cuatro años de cárcel y hermano del otro prófugo de la justicia– instó a Flavio para que huyera de Brasil lo más rápido posible si el resultado electoral no le favorecía, de tal suerte que la derrota no sólo estaba en su perspectiva, sino que desde entonces la fuga estaba organizada y la apuró, especialmente a raíz de que desde temprana hora del lunes el Tribunal Supremo Federal, por medio del juez Alexandre de Moraes, prohibió a Flavio abandonar Brasil y le canceló su pasaporte. De todas maneras, ilegalmente subió al avión y ahora está en Florida, por lo cual la autoridad debe investigar quiénes participaron en el operativo tanto del lado brasileño como del argentino (de este no hay mucho que esperar, porque todo apunta a la complicidad de Javier Milei), sin olvidar al director de la orquesta, Marco Rubio, en otra acción de abierta violación de la soberanía de terceros países.

Ya que, junto con su familia, Flavio viajó a Estados Unidos sin pasaporte ni visa (léase ilegalmente), habrá que ver si el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (el grupo de matones conocido como ICE) lo detiene y envía a esas prisiones inhumanas habilitadas para los migrantes indocumentados. No será así, desde luego, porque el ex candidato cuenta con la protección de la Casa Blanca. De hecho, circula versión de que Trump y su pandilla lo “reconocerían” como una suerte de “presidente de Brasil en el exilio”, prófugo de la democracia, en la dinámica del culebrón venezolano, es decir, de los hampones en fuga Juan Guaidó –residente en Miami– y Edmundo González Urrutia –vive en Madrid–, junto a su titiritera María Corina Machado, que retornó a su país natal sólo para hacer otro ridículo, en el entendido de que Delcy Rodríguez ya le quitó el puesto.


Con el triunfo de Lula, Trump y su pandilla perdieron Brasil, su añorada joya de la corona en el tablero de títeres sudamericanos; con la caída del genocida Benjamín Netanyahu perderá a su titiritero sionista, aunque es claro que sin este asesino en el poder la balanza no se moverá, porque todos los candidatos son igual de salvajes que él; y con su propia derrota en la elección intermedia del 3 de noviembre el magnate naranja recibiría una fuerte patada en el culo, con la esperanza de que termine en prisión (al igual que el sionista) por la cantidad de ilícitos por él cometidos en lo que va de su “gobierno”. Y de postre, caída de los “gobiernos” que impuso en su “patio trasero”.

Entonces, tan organizada estaba la fuga, que la ultraderechista Conferencia de Acción Política Conservadora (“retiro y gala del círculo CPAC”, cuyos participantes deben pagar entre 95 mil y 2 mil 500 dólares por cubierto, según gusto y bolsillo) anuncia desde ya que en su próxima reunión (en Mar a Lago, propiedad de Trump, 4 de noviembre) serán oradores los impresentables hermanos Flavio y Eduardo, fascistas prófugos de la justicia.

Las rebanadas del pastel.

Tras las elecciones en Israel, parece que se abrió la puerta para que el genocida Benjamín Netanyahu se vaya mucho a La Haya, sede de la Corte Penal Internacional (ahí lo esperan desde 2024), para ser procesado por crímenes de guerra y de lesa humanidad contra el pueblo palestino. Los votos de los árabes-israelíes son decisivos para que no quede impune. Lamentablemente, otro genocida ocupará el cargo.

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TRUMP ENCONTRÓ SU LÍMITE EN BRASIL.

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"Derrocar a un dirigente de izquierda en Brasil habría sido un premio enorme para la «Doctrina Donroe» de Trump. En cambio, el resultado ha puesto de manifiesto los límites de su poder para reconfigurar la política incluso en lo que Estados Unidos considera su propio «patio trasero». Mientras tanto, el gobierno de Lula ha respondido con firmeza, acusando formalmente a Washington de interferir en las elecciones y denegando visas a dos funcionarios estadounidenses a los que señaló como participantes en esas maniobras, entre otras medidas. Ante la negativa de Trump a reconocer la victoria de Lula, un exasesor del presidente brasileño le restó importancia. «El mundo entero ya se ha pronunciado. Estados Unidos no puede oponerse al resultado electoral», afirmó, antes de señalar que Brasil estaba preparado para mantener una mala relación con la administración Trump si fuera necesario.

"Tampoco deberíamos exagerar el alcance de esta derrota. Lula ha ganado —una victoria de enorme importancia tanto para la izquierda brasileña como para cualquiera que quiera preservar un planeta habitable para la humanidad—, pero tendrá que gobernar con un Congreso en el que la extrema derecha bolsonarista conserva una enorme influencia. Se trata de una situación difícil, que podría complicarse todavía más si Washington, resentido por la derrota, mantiene su empeño en debilitar a uno de los principales dirigentes de la izquierda latinoamericana. Con todo, la victoria de Lula le ofrece a la izquierda brasileña una oportunidad real de dar la batalla. Y, como mínimo, el hecho de que sea la primera vez que un país latinoamericano consigue asestarle un golpe contundente a la administración Trump en medio de sus intentos de intervenir en los asuntos de sus vecinos constituye un hito nada desdeñable.

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Fuentes: Revista Jacobin.

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TRUMP ENCONTRÓ SU LÍMITE EN BRASIL.

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Por Branko Marcetic | 29/10/2026 | Brasil, EE.UU.

Fuentes. Revista Rebelión jueves 29 de octubre del 2026.

Durante los últimos veintiún meses, la administración de Donald Trump se ha dedicado a intervenir allí donde ha podido para debilitar a los gobiernos de izquierda de América Latina y favorecer a los dirigentes autoritarios de derecha de la región

La victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil está siendo ampliamente celebrada como una de las grandes remontadas políticas de nuestro tiempo. Es la primera vez que un candidato presidencial brasileño logra revertir una derrota en la primera vuelta, gracias al renovado impulso de la izquierda brasileña y a una nueva estrategia digital. Y lo consiguió un dirigente que todavía en 2019 se encontraba encerrado en una celda.

Pero la victoria es aún más impresionante porque Lula no solo tuvo que superar a las poderosas fuerzas que se alinearon contra la izquierda dentro de Brasil, sino también a una administración hostil en Washington decidida a apartarlo del poder.

Durante los últimos veintiún meses, la administración de Donald Trump se ha dedicado a intervenir allí donde ha podido para debilitar a los gobiernos de izquierda de América Latina y favorecer a los dirigentes autoritarios de derecha de la región, cortados por el mismo patrón. Esta política está en consonancia con la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que establece explícitamente el objetivo de

«reafirmar y hacer cumplir la Doctrina Monroe» y de «recompensar y alentar a los gobiernos, partidos políticos y movimientos de la región que estén ampliamente alineados con nuestros principios y nuestra estrategia».


Esta estrategia ha tenido un éxito extraordinario. Trump utilizó una combinación de amenazas y una línea de crédito para mantener a flote al caótico e impopular gobierno de Javier Milei en Argentina. Impuso sanciones al presidente izquierdista de Colombia, Gustavo Petro, antes de respaldar al candidato presidencial de derecha y detener a uno de sus críticos más destacados. También está apoyando una ofensiva de la derecha contra funcionarios del gobierno boliviano destinada a proteger a la derecha del país de las acusaciones de corrupción.

Y en Venezuela, sencillamente secuestró al presidente en ejercicio y amenazó con hacer lo mismo con su sucesora si no se sometía a sus exigencias.

Brasil debía ser la siguiente pieza del dominó en caer. Un día antes de la segunda vuelta presidencial, Reuters informó que la administración estadounidense había estado trabajando para debilitar a Lula en los meses previos a las elecciones. Según ese informe, los dos funcionarios del Departamento de Estado responsables de esta campaña habían comunicado explícitamente a los diplomáticos estadounidenses en Brasil que el objetivo final de la administración era devolver al poder a Jair Bolsonaro, el expresidente y padre del rival de Lula, que se encuentra inhabilitado para presentarse a las elecciones y cumple actualmente una condena de veintisiete años de prisión por conspirar para dar un golpe de Estado.

El informe de Reuters no hizo más que confirmar, con pruebas más contundentes, algo que ya resultaba bastante evidente. Los distintos componentes de la campaña de presión contra Lula nunca fueron un secreto, desde la imposición de aranceles del 50 % a Brasil como represalia por el procesamiento de Bolsonaro hasta las sanciones contra un juez del Supremo Tribunal Federal brasileño. Hasta el momento, Trump no ha reconocido oficialmente el resultado electoral, aunque el resto de los países de la región, incluidos sus dirigentes de derecha, ya han felicitado públicamente a Lula.

A todo esto, probablemente debamos sumar también las maniobras de Meta —la empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp— para restringir la presencia de Lula y sus aliados en las redes sociales y favorecer a su adversario. Ayer, trabajadores de Meta en el Reino Unido difundieron un comunicado en el que responsabilizaron a los «ejecutivos y directivos de la empresa», cuyas inclinaciones políticas, señalaron, «nunca han sido un secreto». El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, es uno de los numerosos magnates tecnológicos que se han desvivido por ganarse el favor del presidente desde su reelección en 2024. Donó un millón de dólares para su ceremonia de investidura y apareció detrás de él durante el acto. Tanto es así que, según trascendió, el propio Trump se ha burlado de Zuckerberg, jactándose ante otras personas de que «le estaba besando el culo» mientras les mostraba los mensajes aduladores que le había enviado.

La derrota se la comen viva. El triunfo de Lula no solo es la derota del bolsonarismo, es la derrota del "MAGA TRUMP" y su "Escudo de las Americas".

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Por lo tanto, no estamos solamente ante una gran derrota de la derecha brasileña, sino también de sus aliados del movimiento MAGA en Estados Unidos. Brasil es el país más grande de América del Sur, y su importancia geopolítica queda de manifiesto en el hecho de que incluso sus vecinos gobernados por la derecha han preferido no enemistarse con el gobierno de Lula sumándose a la última farsa de Trump sobre unas elecciones supuestamente robadas.

Derrocar a un dirigente de izquierda en Brasil habría sido un premio enorme para la «Doctrina Donroe» de Trump. En cambio, el resultado ha puesto de manifiesto los límites de su poder para reconfigurar la política incluso en lo que Estados Unidos considera su propio «patio trasero». Mientras tanto, el gobierno de Lula ha respondido con firmeza, acusando formalmente a Washington de interferir en las elecciones y denegando visas a dos funcionarios estadounidenses a los que señaló como participantes en esas maniobras, entre otras medidas. Ante la negativa de Trump a reconocer la victoria de Lula, un exasesor del presidente brasileño le restó importancia.

«El mundo entero ya se ha pronunciado. Estados Unidos no puede oponerse al resultado electoral», afirmó, antes de señalar que Brasil estaba preparado para mantener una mala relación con la administración Trump si fuera necesario.

Tampoco deberíamos exagerar el alcance de esta derrota. Lula ha ganado —una victoria de enorme importancia tanto para la izquierda brasileña como para cualquiera que quiera preservar un planeta habitable para la humanidad—, pero tendrá que gobernar con un Congreso en el que la extrema derecha bolsonarista conserva una enorme influencia. Se trata de una situación difícil, que podría complicarse todavía más si Washington, resentido por la derrota, mantiene su empeño en debilitar a uno de los principales dirigentes de la izquierda latinoamericana.

Con todo, la victoria de Lula le ofrece a la izquierda brasileña una oportunidad real de dar la batalla. Y, como mínimo, el hecho de que sea la primera vez que un país latinoamericano consigue asestarle un golpe contundente a la administración Trump en medio de sus intentos de intervenir en los asuntos de sus vecinos constituye un hito nada desdeñable.

Branko Marcetic: Redactor de Jacobin Magazine y autor de Yesterday’s Man: The Case Against Joe Biden (Verso, 2020).

Traducción: Natalia López

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