lunes, 5 de octubre de 2026

AMERICA LATINA, EL PROTECTORADO DE LA ÉLITE ENERGÉTICA Y TECNOLÓGICA DE EE. UU.

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“Silicon Valley y las grandes tecnológicas de inteligencia artificial necesitan dos insumos en escala masiva: energía barata y abundante, porque los data centers consumen gigavatios, y minerales críticos —litio, cobre, tierras raras, níquel, cobalto— para baterías, chips y electrónica. El petróleo venezolano ayuda a mantener precios energéticos competitivos. El Triángulo del litio y el cobre de Chile y Perú, bajo mayor influencia estadounidense, reducen la dependencia de cadenas controladas por Beijing. Microsoft, Google, Amazon, Meta, Nvidia, AMD y Oracle ganan seguridad de suministro.

“El sector energético estadounidense —Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips y las empresas de servicios como Halliburton y Schlumberger— encuentra en la rehabilitación de la industria petrolera venezolana contratos, inversión y participación en la renta. La minería de minerales críticos y el capital financiero que financia defensa, energía e infraestructura completan el círculo de ganadores.

“América Latina no es el fin. Es el medio. Energía para alimentar data centers y la base industrial. Minerales para baterías, chips y sistemas de defensa. Estabilidad política y exclusión de China y Rusia para garantizar el suministro a largo plazo. Las élites locales que colaboran, como se vio con Rodríguez, administran el territorio, legitiman los acuerdos y capturan una porción de la renta. El valor agregado y el poder de decisión permanecen del otro lado. Por eso, una elección, no cambia la influencia. El resto —gobiernos, poblaciones y parte de las propias élites regionales— queda como variable de ajuste dentro de un esquema de primacía hemisférica diseñado para sostener la carrera tecnológica y militar de Estados Unidos. Lo que se exhibió en la ONU no fue un incidente. Fue la confirmación pública de quién manda, quién agradece y para quién trabaja realmente el protectorado.

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Fuentes: El tábano economista.

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AMERICA LATINA,

EL PROTECTORADO DE LA ÉLITE ENERGÉTICA Y TECNOLÓGICA DE 

EE. UU.

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Por Alejandro Marcó del Pont | 05/10/2026 | Economía, Venezuela

Fuentes. Revista Rebelión lunes 5 de octubre del 2026.

Cuando la presidenta agradece al que se llevó al presidente (El Tábano Economista)

El podio de mármol de la Asamblea General de las Naciones Unidas ha escuchado durante décadas llamados a la paz, a la cooperación y al fin de las desigualdades. El 22 de septiembre de 2026 escuchó otra cosa. Donald Trump subió a esa tribuna y habló como quien dicta condiciones. Amenazó con “aniquilar” a Irán. Celebró haber detenido a “un criminal, un dictador” llamado Nicolás Maduro. Reivindicó el derecho a usar la fuerza militar en cualquier punto del hemisferio occidental si considera que hay una amenaza. Y, refiriéndose al petróleo venezolano, soltó la frase más antigua del poder: “Al vencedor le pertenecen los despojos”.

Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, estaba presente y escuchaba. Al día siguiente subió al mismo podio. Agradeció explícitamente a Trump y a su Gobierno por

“su disposición a retomar el camino de las relaciones diplomáticas y de cooperación”. Calificó de histórica la reunión bilateral. Valoró el acuerdo energético como uno de los más grandes jamás firmados. Habló de “renacimiento”. Prometió elecciones sin fijar fecha. No mencionó a Maduro. El tono no fue de denuncia. Fue de alineamiento y gratitud.

Esa secuencia —el vencedor reivindicando el botín y la autoridad local agradeciendo en el máximo foro mundial— es la imagen más nítida de un protectorado de facto. No hay tropas de ocupación permanente ni anexión jurídica. Hay tutela. Estados Unidos controla los recursos estratégicos, gran parte de los ingresos y las condiciones de la transición. El Gobierno interino mantiene la fachada de soberanía y colabora abiertamente.

El precedente es grave. Un Estado poderoso puede entrar en territorio ajeno, secuestrar a un jefe de Estado y juzgarlo en sus tribunales bajo la etiqueta de “aplicación de la ley”, sin autorización del Consejo de Seguridad. La Carta de las Naciones Unidas prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier país. La inmunidad de los jefes de Estado en ejercicio también queda vulnerada. Cuando un miembro permanente del Consejo de Seguridad actúa así y el sistema solo emite declaraciones, las reglas se revelan selectivas. La ONU se convierte cada vez más en escenario de legitimación o de queja, no en mecanismo real de contención del poder.



Pero Trump no improvisa, ya lo hemos dejado en claro en otros artículos, por lo que seguir la secuencia resulta revelador. Los discursos de la ONU (amenaza a Irán, celebración de la captura de Maduro, afirmación de primacía hemisférica seguidos al pie de la letra, son la expresión pública de una cadena de documentos que se viene ejecutando con disciplina). El Project 2025 de la Heritage Foundation que aportó el plan de gobierno y de personal. El libro de Elbridge Colby, La estrategia de la denegación (The Strategy of Denial), suministró la teoría: denegar a China la hegemonía en Asia, especialmente en torno a Taiwán, concentrando recursos y eliminando distracciones. La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 y la Estrategia de Defensa Nacional 2026 tradujeron esa lógica en política oficial: prioridad en el Indo-Pacífico y fortificación del hemisferio occidental. El  Plan estratégico del Departamento de Estado para los años fiscales 2026-2030 coronó el edificio. Su Objetivo 2 se titula sin rodeos “El hemisferio occidental y el establecimiento de la Doctrina Donroe”.

Trump es el ejecutor ruidoso de un manual escrito antes. La “estrategia de denegación” de Colby exige que EE. UU. no pelee en dos frentes de gran potencia al mismo tiempo. Por él Europa debe asumir más carga, Medio Oriente debe “gestionarse” o neutralizarse, y el hemisferio occidental debe quedar asegurado como patio trasero estable, libre de influencia china/rusa y de amenazas (migración, drogas, gobiernos hostiles). Solo así se puede concentrar fuerza real en el Indo-Pacífico.

En el esquema que une cada uno de los documentos, las élites estadounidenses son el sujeto principal cuyas necesidades se atienden. América Latina funciona, en esta lógica, como la góndola del supermercado que abastece energía y minerales críticos a bajo costo relativo y con control geopolítico. Trump no inventa el menú: ejecuta lo que esas élites requieren para mantener primacía tecnológica y militar frente a China.

Ya no se trata solo de expulsar influencia militar extra-hemisféricas como la doctrina Monroe de 1823. Ahora incluye contrarrestar a China y Rusia en lo económico, en la infraestructura y en la deuda; fortalecer alianzas estratégicas en la región, y reprimir carteles y narcotráfico, incluso con fuerza si se considera necesario. La captura de Maduro, el control del petróleo y la normalización con Rodríguez son la aplicación concreta de ese capítulo.



El complejo militar-industrial es el gran beneficiario estructural. Requiere reindustrialización de la base de defensa —submarinos, misiles, drones, municiones, construcción naval— para desplegar capacidades de denegación en Asia. Un hemisferio estabilizado libera presupuesto, atención y plataformas. Lockheed Martin, RTX, Northrop Grumman, General Dynamics, Huntington Ingalls y el ecosistema de contratistas firman acuerdos de largo plazo y una narrativa que justifica presupuestos elevados.

Silicon Valley y las grandes tecnológicas de inteligencia artificial necesitan dos insumos en escala masiva: energía barata y abundante, porque los data centers consumen gigavatios, y minerales críticos —litio, cobre, tierras raras, níquel, cobalto— para baterías, chips y electrónica. El petróleo venezolano ayuda a mantener precios energéticos competitivos. El Triángulo del litio y el cobre de Chile y Perú, bajo mayor influencia estadounidense, reducen la dependencia de cadenas controladas por Beijing. Microsoft, Google, Amazon, Meta, Nvidia, AMD y Oracle ganan seguridad de suministro.

El sector energético estadounidense —Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips y las empresas de servicios como Halliburton y Schlumberger— encuentra en la rehabilitación de la industria petrolera venezolana contratos, inversión y participación en la renta. La minería de minerales críticos y el capital financiero que financia defensa, energía e infraestructura completan el círculo de ganadores.

América Latina no es el fin. Es el medio. Energía para alimentar data centers y la base industrial. Minerales para baterías, chips y sistemas de defensa. Estabilidad política y exclusión de China y Rusia para garantizar el suministro a largo plazo. Las élites locales que colaboran, como se vio con Rodríguez, administran el territorio, legitiman los acuerdos y capturan una porción de la renta. El valor agregado y el poder de decisión permanecen del otro lado. Por eso, una elección, no cambia la influencia.

El resto —gobiernos, poblaciones y parte de las propias élites regionales— queda como variable de ajuste dentro de un esquema de primacía hemisférica diseñado para sostener la carrera tecnológica y militar de Estados Unidos. Lo que se exhibió en la ONU no fue un incidente. Fue la confirmación pública de quién manda, quién agradece y para quién trabaja realmente el protectorado.

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domingo, 4 de octubre de 2026

FE, POLÍTICA Y DESIGUALDAD: UNA ENCRUCIJADA LATINOAMERICANA.

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“Viaje y test. A este continente polarizado y en ebullición, llegará el 6 de noviembre el papa León XIV, comenzando su gira en Uruguay y continuándola en Argentina y Perú. Según el Cardenal Spengler este viaje reafirma “la urgencia de anunciar y testimoniar el Evangelio a todos, manteniendo viva la opción preferencial por los pobres, la defensa de la justicia, la promoción de la ética, del bien común y el cuidado de la Casa Común”.

“Para Washington Uranga, periodista especializado en temas religiosos del cotidiano argentino Página 12 y responsable del medio independiente 4 Palabras, la visita del sumo pontífice al continente tendrá una particular trascendencia no solo para la Iglesia Católica, sino también para el conjunto de la sociedad latinoamericana. Su estadía en Argentina, por ejemplo, “promete convertirse en un choque de dos modelos, entre la doctrina social de la Iglesia y el dogma del ajuste libertario, que puede derivar en una intensa disputa simbólica que ya inquieta al gobierno de Javier Milei”.

“Uranga afirma que, en la actual coyuntura, la Conferencia Episcopal argentina es muy crítica hacia al gobierno y constituye, en la práctica, “la principal oposición”. Y recuerda que en un reciente documento que publicaron los obispos a inicios de septiembre al concluir la Semana Social insistieron en que la persona humana nunca debe ser la variable del ajuste económico estructural. En ese documento reafirmaron su compromiso con la justicia social, ratifican la decisión de caminar junto al pueblo “escuchando el clamor de la tierra y de los pobres”, y subrayan que la paz es fruto de la justicia y se cimenta en la verdad histórica. León XIV se reconoce como heredero de Francisco y en ese sentido, “este viaje al continente será una verdadera prueba de fuego para medirlo en los hechos” concluye Uranga.

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Fuentes: Rebelión [Foto: Nelson Villarreal activo defensor de derechos humanos en Uruguay y asesor de la Conferencia Pastoral de su país en temas de Memoria. Foto NV uso libre]

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FE, POLÍTICA Y DESIGUALDAD: 

UNA ENCRUCIJADA LATINOAMERICANA.

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Por Sergio Ferrari | 03/10/2026 | América Latina y Caribe

Fuentes. Revista rebelión domingo 4 de octubre del 2026.

En el último año en varios países de América Latina asumieron gobiernos que, como los de Chile, Ecuador, Colombia y Perú, se alinean detrás del presidente norteamericano Donald Trump y multiplican discursos integristas cuando no mesiánicos. En ese contexto de un continente que gira hacia la derecha tienen particular importancia las elecciones presidenciales en Brasil, así como la próxima visita de noviembre del papa León XIV a Sudamérica. En esta particular coyuntura de una región mayoritariamente cristiana – profundamente debilitada y polarizada en lo económico-, adquiere una dimensión particular la pregunta sobre qué permanece todavía vigente de la Teología de la Liberación promotora del cambio social y nacida allí en la década de los 60.


"El compromiso central de la iglesia con los pobres fue incorporado por el papa Francisco al propio magisterio y a la Constitución de la Iglesia”,

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Proyectos confrontados.

«Si algo sigue siendo constante dentro del amplio mundo de la cristiandad latinoamericana es la existencia de dos sectores o proyectos», explica Nelson Villarreal Durán, filósofo, catedrático, especialista uruguayo en temas religiosos y asesor de la Conferencia Episcopal de su país en temas ligados a la memoria y a la búsqueda de desaparecidos durante la dictadura.

Lo que se denomina Teología de Liberación, explica Villarreal,

“sigue presente en la dinámica de muchas comunidades, en sus prácticas cotidianas e incluso se consolidó y penetró en la estructura cultural católica y también evangélica como un método para partir de la realidad. Este aspecto metodológico es clave, porque la Teología de la Liberación con el método VER (la realidad, mediada por las ciencias sociales), JUZGAR (enfoque bíblico), ACTUAR (praxis transformadora), se distingue de otras concepciones teológicas abstractas, en particular defendidas en Europa”.

El papa Francisco dio legitimidad a algunos de los conceptos que eran sus pilares, y los incorporó en sus encíclicas y documentos. De igual forma, su sucesor León XIV,

“marcado por su propia experiencia durante años en el trabajo pastoral en barrios y comunidades humildes de Perú los mantiene y defiende en tanto esencia de la práctica de una Iglesia centrada en los pobres”. Ambos “sostienen que el ser cristiano es estar con los pobres y excluidos, a favor del ambiente, defender la Tierra y oponerse a la guerra. Y esta concepción sigue teniendo una fuerza importante en la Iglesia latinoamericana”. En general, las Conferencias Episcopales del continente, con un buen número de obispos y cardenales designados por el papa Francisco, “defienden en parte esos lineamientos que, paradójicamente, hasta su elección, habían sido combatidos por el propio poder institucional del Vaticano”.
Por otra parte, el otro proyecto de Iglesia,

“también sigue existiendo y es asumido por un sector del obispado y cuerpo sacerdotal, especialmente los curas más jóvenes. Prioriza los temas morales a los políticos, se nutre de todo lo que expresa la religiosidad popular para estar en consonancia con la base social y aboga por valores tradicionales, negando los valores que se generan en las nuevas realidades sociales y culturales. Representa una visión conservadora que coincide con la que propugnan los sectores más reaccionarios de las iglesias evangélicas. Si para aquellos, por ejemplo, la Virgen es la expresión de un tipo de familia, de igual forma, los tele-evangelistas reivindican desde su perspectiva la familia tradicional y la práctica espiritual despolitizada”.

Según Villarreal, esa iglesia tradicional se entrelaza con los nuevos gobiernos conservadores. Y completa:

“si la Teología de la Liberación nutrió a comunidades eclesiales, movimientos sociales del campo y la ciudad, fuerzas y gobiernos progresistas en todo el continente, los sectores tradicionales y sus discursos fundamentalistas sustentan las propuestas de esta nueva derecha hoy en expansión”.

“La voz de los sin voz frente a las injusticias”

El rol principal de la Iglesia
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“anclada en el Evangelio y en su rica tradición, es ser señal de contradicción ante cualquier poder político”, afirma en entrevista exclusiva el Cardenal brasilero Jaime Spengler quien preside en la actualidad tanto la Conferencia Episcopal de su país como el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM).  “La Iglesia estuvo, está y estará lista para colaborar donde haya determinación política para cuidar de la vida y promoverla -sobre todo la de los más vulnerables-, en conformidad con los valores evangélicos”. En las últimas décadas, precisa el Cardenal Spengler, “ha sido frecuentemente la voz de los sin voz frente a regímenes de excepción y a injusticias promovidas por fuerzas oscuras en la sociedad”.

Si se trata de conceptualizar el catolicismo latinoamericano, el prelado brasilero menciona la larga tradición y la religiosidad popular. Reconoce el surgimiento de diversas denominaciones cristianas y no cristianas que han comenzado a desafiar a la Iglesia y sus opciones pastorales. Pero también subraya con optimismo el

“regreso de fieles a la comunidad católica, destacándose el impresionante número de adultos que buscan los sacramentos de la iniciación cristiana” aunque no subestima la preocupación por el crecimiento del número de jóvenes que se declaran «sin religión».

En recientes declaraciones a ADN/CELAM, el Cardenal Spengler llamó a un ejercicio profundo de discernimiento y participación de los cristianos (contra toda forma de abstención) en las próximas votaciones de Brasil. Citó como referencia para poder optar en las urnas, el capítulo 10 del Evangelio de Juan:

«He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Lo que nos lleva a posicionarnos y expresarnos en este momento de la historia es la preocupación por la vida y la vida digna de nuestro pueblo”

En una entrevista publicada a mediados de septiembre en el periódico religioso italiano Avvenire el Cardenal brasilero se pronunció a favor de un

“diálogo entre el Norte y el Sur globales [como] una respuesta a la injusticia. Y a Trump”. Expresó su preocupación “por las acciones del presidente de Estados Unidos en Sudamérica” y llamó a “unir las mejores energías de ambos hemisferios para redimir la vida de todos, no solo de unos pocos”



Viaje y test.

A este continente polarizado y en ebullición, llegará el 6 de noviembre el papa León XIV, comenzando su gira en Uruguay y continuándola en Argentina y Perú. Según el Cardenal Spengler este viaje reafirma

“la urgencia de anunciar y testimoniar el Evangelio a todos, manteniendo viva la opción preferencial por los pobres, la defensa de la justicia, la promoción de la ética, del bien común y el cuidado de la Casa Común”.

Para Washington Uranga, periodista especializado en temas religiosos del cotidiano argentino Página 12 y responsable del medio independiente 4 Palabras, la visita del sumo pontífice al continente tendrá una particular trascendencia no solo para la Iglesia Católica, sino también para el conjunto de la sociedad latinoamericana. Su estadía en Argentina, por ejemplo,

“promete convertirse en un choque de dos modelos, entre la doctrina social de la Iglesia y el dogma del ajuste libertario, que puede derivar en una intensa disputa simbólica que ya inquieta al gobierno de Javier Milei”.

Uranga afirma que, en la actual coyuntura, la Conferencia Episcopal argentina es muy crítica hacia al gobierno y constituye, en la práctica, “la principal oposición”. Y recuerda que en un reciente documento que publicaron los obispos a inicios de septiembre al concluir la Semana Social insistieron en que la persona humana nunca debe ser la variable del ajuste económico estructural. En ese documento reafirmaron su compromiso con la justicia social, ratifican la decisión de caminar junto al pueblo “escuchando el clamor de la tierra y de los pobres”, y subrayan que la paz es fruto de la justicia y se cimenta en la verdad histórica. León XIV se reconoce como heredero de Francisco y en ese sentido, “este viaje al continente será una verdadera prueba de fuego para medirlo en los hechos” concluye Uranga.

Conceptos con los que coincide también Italo Cherubini, teólogo italiano-suizo que formó parte del Grupo de Trabajo que redactó la nueva Constitución vaticana.

Considera que el viaje de León XIV tendrá un particular componente simbólico para la iglesia y para el poder,

“en particular lo que suceda en Argentina y más aún en Perú, donde el actual papa ejerció toda su vida pastoral, hasta que Francisco lo convocó a integrarse en su equipo en el Vaticano”.

Los sectores más conservadores tratarán de buscar en este viaje signos que los refuercen.

“Sin embargo, estoy convencido que no hay posibilidad de grandes sorpresas. El compromiso central de la iglesia con los pobres fue incorporado por el papa Francisco al propio magisterio y a la Constitución de la Iglesia”, insiste Cherubini. Quien concluye que “León XIV, aunque diferente a Francisco en algunas cuestiones formales, viene ratificando las renovadas premisas esenciales doctrinarias. La Teología de la Liberación que nació en América Latina ya hace parte de la misma doctrina de la Iglesia”, concluye.

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sábado, 3 de octubre de 2026

TRUMP PERDIÓ LA GUERRA COMERCIAL CONTRA CHINA.

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"Trump invitó a algunos de los oligarcas multimillonarios más poderosos del mundo a sentarse literalmente a la mesa con él y Xi, entre ellos Elon Musk, Jensen Huang y Tim Cook (el presidente ejecutivo de Apple, que es la segunda corporación más valiosa del mundo por capitalización de mercado). Entre los demás altos ejecutivos de empresas que fueron invitados a la fastuosa gala se encontraban Mark Zuckerberg (CEO de Meta), Jeff Bezos (presidente ejecutivo de Amazon), Sundar Pichai (CEO de Google/Alphabet), Satya Nadella (CEO de Microsoft) y Sam Altman (CEO de OpenAI). A ellos se unieron los directores ejecutivos de importantes corporaciones del complejo militar-industrial, la industria automotriz, las grandes petroleras, las grandes farmacéuticas, los medios de comunicación y el sector de artículos de lujo. Al final de este artículo se encuentra la lista completa de ejecutivos de empresas que la administración Trump invitó a la cena en la Casa Blanca con el presidente Xi. En conjunto, estos ejecutivos poseían una fortuna de 2,4 billones de dólares. Son los oligarcas en cuyo nombre se elaboran las políticas del Gobierno estadounidense.

"La verdadera razón de la pausa en la guerra comercial: las principales corporaciones estadounidenses no podrían funcionar sin China. China tiene el mercado de consumo más grande del mundo, con una población de 1.400 millones de personas, de las cuales más de 900 millones pertenecen a la clase media mundial. Las corporaciones estadounidenses como Microsoft han dominado durante mucho tiempo el mercado chino, pero en los últimos años han ido perdiendo cuota de mercado gradualmente por dos razones principales: primero, China ha desarrollado sus propias empresas tecnológicas nacionales; y segundo, la guerra comercial y tecnológica de Estados Unidos provocó que Pekín tomara represalias restringiendo su acceso. Además, muchas empresas estadounidenses siguen dependiendo en gran medida de China y de su extensa cadena de suministro. Tesla fabrica la mayoría de sus vehículos eléctricos en China (el 54% a finales del primer semestre de 2026), en su enorme «gigafábrica» de Shanghái. Estas corporaciones estadounidenses simplemente no podrían operar sin China. La fallida guerra comercial nuclear de Trump tuvo un efecto contraproducente y puso de manifiesto la gran dependencia que la economía estadounidense sigue teniendo de China.

La tregua político-económica a corto plazo que la Administración Trump negoció con China era una cuestión de necesidad para estas corporaciones. Esto no significa que la guerra comercial haya terminado a largo ni siquiera a mediano plazo. Washington busca desvincular gradualmente la economía estadounidense de China y el Departamento de Estado impulsa la creación de una nueva cadena de suministro global que excluya al gigante asiático. Sin embargo, este proceso llevará años, si no décadas. Esto explica el alto el fuego temporal entre Estados Unidos y China y por qué Trump ha suavizado repentinamente su retórica anti China y ha posado sonriente ante las cámaras junto al presidente Xi Jinping.

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Fuentes: Observatorio de la crisis [Sam Altman y Mark Zuckerberg en la cena de gala en la Casa Blanca en septiembre de 2026]

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TRUMP PERDIÓ LA GUERRA COMERCIAL CONTRA CHINA.

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Por Ben Norton | 03/10/2026 | Economía

Fuentes Revista rebelión sábado 3 de octubre del 2026.

La cumbre arrojó pocos resultados, pero simbolizó la derrota de Estados Unidos en la guerra comercial. Ahora, las principales corporaciones estadounidenses quieren entrar en el mercado chino. Por eso Trump las invitó a cenar en la Casa Blanca.

El presidente chino, Xi Jinping, fue invitado a Washington el pasado mes de septiembre, donde asistió a una cumbre de tres días con Donald Trump.

Esta reunión tuvo una amplia cobertura mediática, pero arrojó muy pocos resultados concretos .

La cumbre, que transcurrió sin incidentes, simbolizó dos puntos clave: primero, que Estados Unidos ha perdido claramente la guerra comercial que libró contra China; y segundo, que las corporaciones estadounidenses están intentando desesperadamente acceder al enorme mercado chino.

La guerra comercial de Estados Unidos fracasó.

Trump inició la guerra comercial durante su primer mandato como presidente. Posteriormente, su sucesor demócrata, Joe Biden, la continuó en gran medida, imponiendo aranceles de hasta el 100% al sector tecnológico chino y prohibiendo la exportación de chips de inteligencia artificial al gigante asiático.

Cuando Trump inició su segundo mandato en 2025, intensificó drásticamente el conflicto hasta convertirlo en el equivalente a una guerra comercial nuclear. En abril de ese año, la guerra económica de la Casa Blanca contra China alcanzó su punto álgido, con aranceles generales exorbitantes del 145% .

China se defendió del ataque comercial de Trump, respondiendo con aranceles recíprocos del mismo nivel, al tiempo que restringía la exportación de elementos de tierras raras, sin los cuales muchas empresas estadounidenses simplemente no pueden funcionar (especialmente las de Silicon Valley y el complejo militar-industrial).

Esto conmocionó a Washington y a las grandes corporaciones en cuyos intereses actúa.

En última instancia, la Administración Trump se vio obligada a dar marcha atrás. La guerra comercial resultó contraproducente, perjudicando la economía estadounidense y demostrando de forma concluyente que Estados Unidos depende mucho más de China que viceversa.

Actualmente, incluso los principales medios de comunicación estadounidenses reconocen que Trump perdió la guerra comercial .

Trump invita a los principales directores ejecutivos de grandes empresas a acompañarlo en su viaje a China

Este contexto es crucial para comprender el viaje de Trump a China en mayo pasado.



En esta reunión, ambas partes anunciaron un estancamiento político. Si bien las tensiones siguen siendo altas, describieron su relación como de «estabilidad estratégica» temporal, un término utilizado en los estudios de relaciones internacionales que significa que ninguna de las partes tiene incentivos para intensificar aún más el conflicto, ya que podría resultar contraproducente y socavar su propia seguridad, con consecuencias más negativas que positivas.

Lo más destacable del viaje del presidente estadounidense a Pekín fue que invitó a los directores ejecutivos de las principales corporaciones estadounidenses a acompañarlo.

Estuvieron presentes junto a Trump en sus reuniones con el presidente Xi y otros altos funcionarios chinos.

De hecho, cuando Trump voló a China, le acompañaron en el Air Force One Elon Musk, el oligarca más rico del planeta, y Jensen Huang, el director ejecutivo de Nvidia, que ahora es la corporación más valiosa del mundo por capitalización de mercado gracias al auge de la IA.

Esto simbolizaba cómo las políticas del gobierno estadounidense son elaboradas por y para estas poderosas corporaciones.

Ahora que la guerra comercial de Estados Unidos contra China ha fracasado —al menos a corto plazo— estas corporaciones están intentando abrirse paso a duras penas en el enorme mercado chino.



En la cena en la Casa Blanca Trump invito a los principales directores ejecutivos de grandes empresas.

La cumbre que Trump sostuvo con el presidente Xi en Washington el pasado mes de septiembre dio como resultado muy pocos acuerdos concretos.

Sin embargo, lo más destacado del viaje de tres días fue una cena celebrada en la Casa Blanca el 24 de septiembre, a la que asistieron ejecutivos de lo más selecto de las corporaciones estadounidenses.

Trump invitó a algunos de los oligarcas multimillonarios más poderosos del mundo a sentarse literalmente a la mesa con él y Xi, entre ellos Elon Musk, Jensen Huang y Tim Cook (el presidente ejecutivo de Apple, que es la segunda corporación más valiosa del mundo por capitalización de mercado).

Entre los demás altos ejecutivos de empresas que fueron invitados a la fastuosa gala se encontraban Mark Zuckerberg (CEO de Meta), Jeff Bezos (presidente ejecutivo de Amazon), Sundar Pichai (CEO de Google/Alphabet), Satya Nadella (CEO de Microsoft) y Sam Altman (CEO de OpenAI).

A ellos se unieron los directores ejecutivos de importantes corporaciones del complejo militar-industrial, la industria automotriz, las grandes petroleras, las grandes farmacéuticas, los medios de comunicación y el sector de artículos de lujo.

Al final de este artículo se encuentra la lista completa de ejecutivos de empresas que la administración Trump invitó a la cena en la Casa Blanca con el presidente Xi.

En conjunto, estos ejecutivos poseían una fortuna de 2,4 billones de dólares. Son los oligarcas en cuyo nombre se elaboran las políticas del Gobierno estadounidense.



La verdadera razón de la pausa en la guerra comercial: las principales corporaciones estadounidenses no podrían funcionar sin China.

China tiene el mercado de consumo más grande del mundo, con una población de 1.400 millones de personas, de las cuales más de 900 millones pertenecen a la clase media mundial.

Las corporaciones estadounidenses como Microsoft han dominado durante mucho tiempo el mercado chino, pero en los últimos años han ido perdiendo cuota de mercado gradualmente por dos razones principales: primero, China ha desarrollado sus propias empresas tecnológicas nacionales; y segundo, la guerra comercial y tecnológica de Estados Unidos provocó que Pekín tomara represalias restringiendo su acceso.

Además, muchas empresas estadounidenses siguen dependiendo en gran medida de China y de su extensa cadena de suministro.

Tesla fabrica la mayoría de sus vehículos eléctricos en China (el 54% a finales del primer semestre de 2026), en su enorme «gigafábrica» de Shanghái.

Estas corporaciones estadounidenses simplemente no podrían operar sin China.

La fallida guerra comercial nuclear de Trump tuvo un efecto contraproducente y puso de manifiesto la gran dependencia que la economía estadounidense sigue teniendo de China.

La tregua político-económica a corto plazo que la Administración Trump negoció con China era una cuestión de necesidad para estas corporaciones.

Esto no significa que la guerra comercial haya terminado a largo ni siquiera a mediano plazo. Washington busca desvincular gradualmente la economía estadounidense de China y el Departamento de Estado impulsa la creación de una nueva cadena de suministro global que excluya al gigante asiático.

Sin embargo, este proceso llevará años, si no décadas. Esto explica el alto el fuego temporal entre Estados Unidos y China y por qué Trump ha suavizado repentinamente su retórica anti China y ha posado sonriente ante las cámaras junto al presidente Xi Jinping.

Lista de ejecutivos de empresas estadounidenses invitados por la Casa Blanca a asistir a la cena Trump-Xi el 24 de septiembre.

Grandes empresas tecnológicas:

Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX

Jensen Huang, CEO de NVIDIA

Mark Zuckerberg, CEO de Meta

Jeff Bezos, presidente de Amazon

Tim Cook, presidente ejecutivo de Apple

Sundar Pichai, director ejecutivo de Google/Alphabet

Satya Nadella, CEO de Microsoft

Sam Altman, CEO de OpenAI

Mundo financiero:

Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase

Larry Fink, director ejecutivo de Blackrock

Stephen Schwarzman, director ejecutivo de Blackstone

David Solomon, director ejecutivo de Goldman Sachs

Jane Fraser, directora ejecutiva de Citigroup

Lynn Martin, presidenta de la Bolsa de Nueva York

Ryan McInerney, CEO de Visa

Michael Miebach, CEO de Mastercard

Complejo militar-industrial:

Kelly Ortberg, CEO de Boeing

James Taiclet, director ejecutivo de Lockheed Martin

Larry Culp, director ejecutivo de GE Aerospace

Otras empresas tecnológicas:

Michael Dell, CEO de Dell Technologies

Eric Yuan, CEO de Zoom

La directora ejecutiva de AMD, Lisa Su

Sanjay Mehrotra, CEO de Micron

Cristiano Amon, CEO de Qualcomm

Medios de comunicación, cine y televisión:

David Ellison, director ejecutivo de Paramount Skydance

Artículos de lujo:

Bernard Arnault, director ejecutivo de LVMH

Grandes farmacéuticas:

Albert Bourla, director ejecutivo de Pfizer

Grandes petroleras:

Darren Woods, director ejecutivo de ExxonMobil

Coches:

La directora ejecutiva de General Motors, Mary Barra

Principal donante de Trump:

Miriam Adelson, viuda de Sheldon Adelson, difunto director ejecutivo de Las Vegas Sands.

Ben Norton, periodista económico estadounidense

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viernes, 2 de octubre de 2026

ALERTA SOBRE LA AGRICULTURA MUNDIAL. El hambre que se avecina.

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“Los efectos de El Niño sobre los alimentos básicos serán tanto más graves por cuanto se conjugarán con los de las guerras y la sequía. Según la FAO, es posible que varios cientos de millones de personas se encuentren en una situación de grave inseguridad alimentaria en 2026. Muchos morirían entonces de hambre; otros fallecerían por los efectos de una contaminación proteiforme (gas, partículas, compuestos polis aromáticos cancerígenos debidos a incendios y vertidos) causada por los bombardeos israelí-estadounidenses sobre las refinerías iraníes, así como por los mega incendios. El panorama quedaría incompleto, sin embargo, si no se mencionara un último azote no menos devastador: la especulación. “Los actores que dominan los mercados financieros de las materias primas agrícolas exacerban los efectos de las crisis especulando sobre el hambre y sacan provecho de estas situaciones —señala un informe de CCFD-Terre Solidaire publicado en 2023—. Esta alarmante tendencia nos resulta demasiado familiar: la favorece la progresiva desregulación de los mercados, que ha abierto las puertas a la financiarización de nuestra alimentación y a sus nefastas consecuencias”.

“Es poco probable que estos especuladores renuncien a sus beneficios, aunque ello implique dejar que los más desfavorecidos padezcan los tormentos del hambre. Ese sufrimiento que, como dejó escrito Louis Calaferte, “deriva en obsesión” y a causa del cual se pierde “dignidad, honor y orgullo”. La situación aquí descrita no es fruto de ninguna fatalidad. Es la consecuencia lógica y previsible de un modelo de organización social y de decisiones políticas tomadas con pleno conocimiento de causa. ¿Hasta cuándo?

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Fuentes: Le Monde diploma tique en español.

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ALERTA SOBRE LA AGRICULTURA MUNDIAL.

El hambre que se avecina.

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Por Mohamed Larbi Bouguerra | 01/10/2026 | Ecología social

Fuentes Revista rebelión viernes 2 de octubre del 2026,

Tras las olas de calor, los mega incendios y las sequías de este verano, una pregunta debería obsesionar a los responsables políticos europeos: ¿cómo salir de un sistema que engendra devastación? La mayoría de ellos prefiere seguir agitando sus sonajeros favoritos: austeridad, inmigración, fiscalidad…

Mientras tanto, el deterioro de las cosechas, las guerras, el encarecimiento de los fertilizantes y la llegada de un episodio de El Niño especialmente intenso amenazan la seguridad alimentaria mundial. Se está gestando un nuevo azote que, en todo el planeta, podría alimentar otra hoguera: la de la cólera.

Entre dos embates contra la orilla, las olas suelen caracterizarse por un movimiento de retroceso: la resaca. Por desgracia, no ha ocurrido así con el clima este verano. La sucesión de olas de calor se ha parecido más bien a un anegamiento. Con temperaturas superiores a los 40° en unas áreas que, en algunos momentos, llegaron a cubrir el 40% de la Francia continental, el país se ha convertido en una hoguera. A veces, literalmente: mega incendios capaces de engendrar su propio sistema climático han devorado cerca de 100.000 hectáreas en Francia. Algo nunca visto. En España, la superficie quemada ha llegado casi al triple, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales. Toda Europa occidental se ha visto afectada.

“¡Por suerte, se acerca el otoño!”, nos tranquilizan los boletines meteorológicos, mientras las cadenas informativas se congratulan del descenso de las temperaturas. Lo peor habría quedado atrás y por fin se abriría un periodo de alivio. Desgraciadamente, semejante análisis equivale a confundir los tres golpes que en el teatro anuncian el levantamiento del telón con el propio drama. Porque esto no ha hecho más que empezar. Además de los diluvios que de ordinario suceden a los episodios de calor extremo, la sequía y los incendios han encendido una bomba de relojería cuya mecha había acortado la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán al provocar el cierre del estrecho de Ormuz.

Hay una señal inequívoca. Cuando el nivel de los ríos desciende, aparecen rocas en la superficie del Elba, el Danubio o el Rin. A veces revelan fechas grabadas en ellas durante las sequías severas del pasado: 1616, 1746, 1842… Unos episodios caracterizados por cosechas catastróficas, aumento de los precios y escasez. De ahí el nombre que reciben estas formaciones que hoy afloran amenazadoramente: las “piedras del hambre”. El Támesis y el Po mostraban sus caudales más bajos “para un mes de julio en 34 años de registros”, según el observatorio europeo del cambio climático Copernicus. En Francia, un Sena “con gotero” debe ya “la mitad de su caudal” al aporte de los lagos-embalse situados aguas arriba del río y de sus afluentes, en Champaña y en Borgoña. El 40% de los pequeños cursos de agua objeto de seguimiento sufren interrupciones de caudal, y 97 departamentos han decretado restricciones en el uso del “oro azul”. Su ciclo se ve alterado por la artificialización de los suelos y por prácticas agrícolas que favorecen la escorrentía y dificultan la recarga de los acuíferos.

El impacto en los cultivos ya está siendo dramático. El servicio de estadísticas del Ministerio de Agricultura francés estima que la cosecha de maíz caerá un 35% en 2026, lo que podría situarla en su nivel más bajo desde 1980. “Existe un riesgo de escasez de ciertos productos en los lineales de los supermercados —explica Cyril Pogu, copresidente de la federación Légumes de France (‘Hortalizas de Francia’)—. Hay pérdidas muy importantes que llegan al 100% en lechugas, brócolis, puerros, coles y rábanos”. En Bélgica, “se habla fácilmente de una disminución de los rendimientos de entre el 10% y el 30%” en el caso de los cereales, calcula Guillaume Van Binst, secretario general de la Federación de Jóvenes Agricultores. Una apreciación que comparten los agricultores británicos.

En materia de suministro alimentario mundial, este panorama viene a oscurecer un horizonte de por sí ensombrecido por el conflicto entre Rusia y Ucrania, así como por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Como señalaba un informe del Parlamento Europeo de 2022. antes de la guerra, Ucrania suministraba cerca de la mitad de los cereales y un cuarto de las aves de corral importadas por Europa. En conjunto, Rusia y Ucrania suponían un 30% de las exportaciones mundiales de trigo y un porcentaje semejante de las exportaciones de cebada. Pero Moscú ataca los buques ucranianos y ha impuesto el bloqueo de los puertos ucranianos en el mar Negro, por los que transitaba el 90% de las exportaciones agrícolas del país. Kiev no se queda atrás y ataca los puertos bajo control ruso y sus silos de granos. Los flujos de cereales se han visto por ello gravemente perturbados.



Carestía de fertilizantes.

Lo mismo sucede con la circulación de las materias primas esenciales para la fabricación de fertilizantes por el golfo Arábigo-Pérsico. De resultas de los bombardeos estadounidenses contra Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, las instalaciones de producción dañadas o reducidas a la inactividad han provocado la escasez de insumos clave, ocasionando un fuerte aumento de los precios y ralentizando la producción a escala planetaria. Ya en marzo de 2026, antes incluso de que el hemisferio norte empezara a asarse, el economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Máximo Torero, advertía de que la guerra en Irán estaba

“provocando una de las conmociones más graves en los flujos mundiales de productos básicos de los últimos años, lo que tiene implicaciones importantes para la seguridad alimentaria, la producción agrícola y los mercados mundiales”.

Además de la urea —un fertilizante nitrogenado del cual Irán, Arabia Saudí, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin suministran colectivamente más de un tercio de las exportaciones mundiales—, la región del Golfo es responsable de cerca de la mitad del comercio internacional de azufre. The Mosaic Company, un gigante estadounidense del sector agrícola, ha citado recientemente el brusco aumento del precio de este recurso como el principal motivo de su decisión de reducir la producción de fertilizantes fosfatados en sus plantas de Estados Unidos y Brasil. El fosfato natural de las minas de Marruecos, por ejemplo, solo se convierte en superfosfato —un valioso fertilizante— después de ser tratado con ácido sulfúrico, para la fabricación del cual es necesario el azufre. En opinión de Torero, el cierre de Ormuz no solo constituye “una perturbación energética. Es una perturbación sistemática que afecta a los sistemas agroalimentarios de todo el mundo”.

El conjunto de estos trastornos económicos no dejará de repercutir en los rendimientos agrícolas, en especial en los de los cereales que requieren grandes cantidades de fertilizantes. Se verán afectados el trigo en Egipto y el arroz en la India, así como grandes países agrícolas exportadores, como Brasil, y Estados subsaharianos como Somalia, Tanzania, Mozambique o Kenia, muy dependientes de las importaciones de fertilizantes. La FAO considera que la región de Asia meridional se enfrenta a un “riesgo extremo”. Los agricultores de países como Pakistán o Bangladés —incapaces de pujar más que los países ricos por los fertilizantes— se han visto obligados a sembrar en suelos empobrecidos. Según el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), también están en peligro los pequeños agricultores africanos, que producen el 70% de los alimentos del África subsahariana. La gravedad de la presente crisis queda probada por el hecho de que China ha limitado sus exportaciones de fertilizantes y de que los productores australianos de cereales han reducido la superficie sembrada. En cuanto a los agricultores estadounidenses de maíz y soja, han pedido ayuda al presidente Donald Trump. Su presión ha llevado a la Administración estadounidense a levantar las sanciones impuestas a los fertilizantes bielorrusos y venezolanos. Pero los agricultores quieren más, y exigen la revocación de los aranceles sobre el superfosfato marroquí.



Los efectos de El Niño.

Sin embargo, lo más preocupante aún está por venir. No se trata de una guerra ni de una nueva ola de calor, sino de la intensificación de un fenómeno meteorológico cíclico que este año se anuncia especialmente intenso: El Niño, un fenómeno oceanográfico que se caracteriza por un aumento de la temperatura del agua en el Pacífico y que conlleva tanto lluvias torrenciales en el continente americano como sequía (e incendios) en Australia y el sudeste asiático, además de tifones en todo el Extremo Oriente.

Hace más de un siglo, entre 1876 y 1878, el mundo conoció el episodio de El Niño más intenso jamás registrado. Provocó sequías catastróficas en China, África meridional, Brasil, Egipto y la India. Este último país, sometido a una tutela colonial singularmente violenta, contabilizó más de seis millones de fallecimientos atribuibles a la hambruna. El episodio actual, que la Organización Meteorológica Mundial prevé que se intensifique este otoño y prolongue sus efectos hasta la primavera de 2027, podría alcanzar una intensidad aún mayor.

En Perú ya se ha dejado sentir: la temperatura anormalmente elevada de las aguas del Pacífico ha llevado a las autoridades a prohibir la pesca de anchovetas, un alimento básico para la población. Esta medida, destinada a proteger la especie, ha provocado que se doblara el precio de la harina de pescado y se triplicara el del aceite de pescado. La India e Indonesia, grandes productores de café robusta, van a sufrir un fuerte calor; en Vietnam, el fenómeno amenaza los embalses que tradicionalmente sirven para irrigar los cafetales, comprometiendo así la cosecha de 2027-2028.

Los efectos de El Niño sobre los alimentos básicos serán tanto más graves por cuanto se conjugarán con los de las guerras y la sequía. Según la FAO, es posible que varios cientos de millones de personas se encuentren en una situación de grave inseguridad alimentaria en 2026. Muchos morirían entonces de hambre; otros fallecerían por los efectos de una contaminación proteiforme (gas, partículas, compuestos polis aromáticos cancerígenos debidos a incendios y vertidos) causada por los bombardeos israelí-estadounidenses sobre las refinerías iraníes, así como por los mega incendios.

El panorama quedaría incompleto, sin embargo, si no se mencionara un último azote no menos devastador: la especulación.

“Los actores que dominan los mercados financieros de las materias primas agrícolas exacerban los efectos de las crisis especulando sobre el hambre y sacan provecho de estas situaciones —señala un informe de CCFD-Terre Solidaire publicado en 2023—. Esta alarmante tendencia nos resulta demasiado familiar: la favorece la progresiva desregulación de los mercados, que ha abierto las puertas a la financiarización de nuestra alimentación y a sus nefastas consecuencias”.

Es poco probable que estos especuladores renuncien a sus beneficios, aunque ello implique dejar que los más desfavorecidos padezcan los tormentos del hambre. Ese sufrimiento que, como dejó escrito Louis Calaferte, “deriva en obsesión” y a causa del cual se pierde “dignidad, honor y orgullo”.

La situación aquí descrita no es fruto de ninguna fatalidad. Es la consecuencia lógica y previsible de un modelo de organización social y de decisiones políticas tomadas con pleno conocimiento de causa. ¿Hasta cuándo?

Mohamed Larbi Bouguerra. Profesor universitario, miembro de la Academia de Ciencias, Letras y Artes Bayt al Hikma, (Cartago, Túnez).

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