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NOTA. IMPORTANTE. En
el Norte de Europa, aún quedan algunos países, con un sistema Democrático, con
Economía social del mercado, como Estado de Bienestar Social surgidos después de
la Segunda Guerra Mundial. Uno de ellos es NORUEGA, donde se mantiene la
vigencia de la Monarquía, y políticamente el primer ministro es Elegido en
Elecciones Generales y es el que conduce la Política del País.
“Igualdad de oportunidades como política de Estado. Uno de los principios del modelo
noruego es promover
la igualdad de oportunidades. La legislación prohíbe la discriminación
por motivos de sexo, orientación sexual, identidad de género,
discapacidad, origen étnico o religión. El
país desarrolló políticas destinadas a incrementar la participación de las mujeres
en la vida política y económica. Entre ellas destacan las licencias
parentales compartidas, medidas para favorecer la conciliación entre
la vida laboral y familiar y normas destinadas a reducir las brechas
de género.
De hecho, con una alta representación
femenina en posiciones ministeriales y profesionales, Noruega se
encuentra en el tercer puesto del Global Gender Gap Report y
ocupa la séptima posición en el Women Peace and Security Index. En el ámbito
deportivo, las competiciones masculinas y femeninas continúan regulándose
conforme a normas establecidas por las federaciones nacionales e
internacionales. Un ejemplo claro es la presencia de Lise Klaveness, quien en su presentación como
la primera presidenta de la federación noruega acusó a la FIFA de
haber adjudicado la Copa del Mundo a Qatar 'de una manera inaceptable'.
Sin embargo, la abogada y exfutbolista no limitó sus declaraciones
públicas a temas vinculados con el deporte o con los premios
y vuelos del presidente Gianni Infantino. En su momento, pidió que Israel
sea suspendido del fútbol internacional en el contexto de la guerra
en Gaza. "Personalmente, creo que, dado que Rusia está fuera, Israel
también debería estarlo", declaró en aquel momento.
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Mientras se destaca como una de las economías más verdes, Noruega combina un modelo de economía social de mercado con un fuerte Estado de bienestar. Foto: Composición LR.
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MÁS ALLÁ DEL MUNDIAL: EL MODELO NORUEGO que promueve la
sostenibilidad, la igualdad y el aprovechamiento de los recursos.
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Política. Con una monarquía y un primer ministro laboralista que dirige el Gobierno, Noruega tiene una economía y una democracia estables, con gran participación de la población en las elecciones. La Constitución establece una clara separación de los poderes y las políticas públicas promueven la igualdad de oportunidades y reducen las brechas de género.
Por Mauricio Guevara Condori.
Fuente. La República domingo 19 de
julio del 2026.
El 11 de julio pasado, la selección noruega le dijo adiós a la
cita futbolística más importante del deporte rey: el Mundial. Junto con esta eliminación,
culminó una tendencia representada por Erling Haaland e impulsada por las
arengas nórdicas implementadas por el equipo durante y después de cada
encuentro. Sin embargo, la grandeza de esta nación no se limita a esta
histórica presentación deportiva.
Noruega es considerada una de las democracias
más sólidas del planeta, según el Democracy Index by Country
2026, y figura de manera recurrente entre los países con mayor
desarrollo humano y calidad de vida. Su modelo combina una
economía de mercado con un amplio Estado de bienestar, instituciones
fuertes y una administración responsable de los recursos naturales.
Con una población de alrededor de 5,6
millones de habitantes, la nación construyó un sistema
que busca equilibrar el crecimiento económico con la protección
social.
A diferencia de lo que suele creerse, el país no responde a un modelo
socialista, sino a una economía social de mercado, en
la que la iniciativa privada convive con una importante presencia del
Estado en sectores estratégicos y en la prestación de servicios
públicos.
Además, es considerado uno de los países más verdes
del mundo, con 98% de su electricidad proveniente de fuentes
renovables, aunque mantiene el aumento de su producción de gas y
petróleo, combustibles fósiles que exporta de forma masiva y que
constituyen la principal fuente de ingresos, según datos de la BBC.
Una democracia parlamentaria consolidada.
Noruega es una monarquía
constitucional parlamentaria.
El rey Harald V es el jefe de Estado y desempeña funciones
representativas, mientras que el poder ejecutivo recae en el primer
ministro y el Consejo de Estado, responsables de dirigir el Gobierno.
En septiembre de 2025, el Partido
Laborista noruego,
liderado por Jonas Gahr Støre, logró
un segundo mandato en las elecciones generales, al superar a un partido
populista de derecha. Con una participación del 78,9%, el movimiento
de izquierda obtuvo 28,2% de los votos y 53 escaños, una mejora
con respecto a su resultado en las elecciones del 2021.
La victoria del laborismo ocurre en medio del avance de
partidos de derecha y ultraderecha en otros
países de Europa, además de la preocupación interna por
temas como el aumento del costo de vida, la industria petrolera y
la reforma tributaria.
Cabe indicar que el Parlamento, conocido como Storting,
está conformado por representantes elegidos mediante sufragio
universal cada cuatro años. El sistema político es multipartidista,
por lo que la formación de gobiernos de coalición es frecuente.
La Constitución establece una clara separación entre los
poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Asimismo, los municipios
y condados cuentan con amplias competencias para administrar
servicios como educación, salud y planificación territorial, lo que
fortalece la descentralización del Estado.
Noruega mantiene, además, altos estándares de
transparencia pública. De acuerdo con Transparencia
Internacional, el país se ubica de forma constante entre
las naciones con menor percepción de corrupción en el mundo.
El petróleo como pieza clave dentro de la economía.
El sistema económico noruego se basa en el libre mercado.
Las empresas privadas generan la mayor parte del empleo y la inversión,
mientras que el Estado establece reglas para garantizar la competencia
y corregir fallas del mercado.
La intervención estatal se concentra principalmente en
sectores considerados estratégicos, como la energía. El Gobierno
mantiene participación en compañías vinculadas a la explotación
de petróleo y gas, recursos que representan
una parte importante de las exportaciones nacionales y de los ingresos
públicos.
Para evitar que la economía dependa
exclusivamente de los hidrocarburos, Noruega creó
en 1990 el Government Pension Fund Global, administrado por Norges Bank
Investment Management.
El Estado mantiene una participación
importante dentro del conglomerado Equinor, principal operador
en la plataforma continental noruega, y destina la mayor parte de sus
beneficios al fondo soberano, que a finales de 2025 presentó activos
por un valor estimado de US$1,9 billones, equivalente a un ahorro
de US$350.000 por cada ciudadano.
Actualmente, el manejo de la
producción de petróleo
ha hecho que el país se alce como uno de los más beneficiados por
el bloqueo del estrecho de Ormuz, en medio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Esto no es un episodio inusual, pues una situación similar se
produjo al inicio de los enfrentamientos entre Rusia y Ucrania.
Datos recogidos por la BBC indican que las exportaciones
del sector suponen más del 60% del total de los bienes vendidos al exterior
y representan más del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
En la misma línea, Thina Saltvedt, analista de la corporación financiera
Nordea,
aseguró para el mismo medio que Europa consume 'alrededor de un 30%
del gas y un 15% del petróleo' y que hacia ese continente se envía el
'90% de nuestras exportaciones'.
Paralelamente, el país ha impulsado el desarrollo de
otros sectores, como la pesca, la acuicultura, el transporte
marítimo, la energía hidroeléctrica, la industria tecnológica
y los servicios avanzados.
Impuestos para financiar el Estado de bienestar.
El modelo noruego se sostiene mediante una elevada
recaudación tributaria. Los impuestos financian un amplio sistema
de servicios públicos.
La educación es gratuita en la enseñanza obligatoria y
secundaria, mientras que las universidades públicas continúan
ofreciendo formación sin costo de matrícula para muchos estudiantes,
aunque desde el 2023 algunos estudiantes internacionales
provenientes de países fuera del Espacio
Económico Europeo deben pagar matrícula, conforme a la legislación
aprobada por el Parlamento.
El sistema sanitario ofrece cobertura universal y combina
financiamiento público con copagos en determinados servicios.
Asimismo, el Estado garantiza pensiones, seguros de desempleo y diversas
prestaciones destinadas a proteger a la población frente a la vulnerabilidad.
El sistema tributario noruego se basa en impuestos directos e
indirectos. El principal es el impuesto sobre la renta, que grava
los ingresos de personas y empresas mediante un sistema progresivo:
quienes tienen mayores ingresos pagan una proporción mayor.
Además, las personas cuyo patrimonio neto supera un umbral
establecido por la ley deben pagar un impuesto sobre el patrimonio,
calculado sobre el valor de sus activos menos sus deudas.
También se aplica un impuesto al
valor agregado (IVA) sobre
la compra de bienes y servicios. La tasa general es del 25%,
aunque algunos productos y servicios, como los alimentos y el transporte
de pasajeros, cuentan con tasas reducidas. A esto se suman
impuestos especiales sobre combustibles, bebidas alcohólicas, tabaco y
actividades contaminantes.
No obstante, este manejo terminó por generar
una consecuencia: la fuga de millonarios del país, la mayoría con
destino a Suiza. Según los datos del think tank Civita, en 2022
quedaban 261 residentes con activos de más de 10 millones de coronas
(855.000 euros) y en 2023 eran ya solo 254, un descenso que se
aceleró desde la última subida.
Igualdad de oportunidades como política de Estado.
Uno de los principios del modelo
noruego es promover
la igualdad de oportunidades. La legislación prohíbe la discriminación
por motivos de sexo, orientación sexual, identidad de género,
discapacidad, origen étnico o religión.
El país desarrolló políticas
destinadas a incrementar
la participación de las mujeres en la vida política y económica.
Entre ellas destacan las licencias parentales compartidas, medidas para favorecer
la conciliación entre la vida laboral y familiar y normas destinadas
a reducir las brechas de género.
De hecho, con una alta representación
femenina en posiciones ministeriales y profesionales, Noruega se
encuentra en el tercer puesto del Global Gender Gap Report y
ocupa la séptima posición en el Women Peace and Security Index.
En el ámbito deportivo, las competiciones masculinas y
femeninas continúan regulándose conforme a normas establecidas por
las federaciones nacionales e internacionales. Un ejemplo claro es la presencia
de Lise Klaveness, quien en su presentación
como la primera presidenta de la federación noruega acusó a la FIFA
de haber adjudicado la Copa del Mundo a Qatar 'de una manera
inaceptable'.
Sin embargo, la abogada y exfutbolista no limitó sus declaraciones públicas
a temas vinculados con el deporte o con los premios y vuelos
del presidente Gianni Infantino. En su momento, pidió que Israel sea
suspendido del fútbol internacional en el contexto de la guerra
en Gaza. "Personalmente, creo que, dado que Rusia está fuera, Israel
también debería estarlo", declaró en aquel momento.
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