miércoles, 11 de marzo de 2026

LA NARRATIVA QUE HA IMPERADO SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO ES LA OCCIDENTAL.

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“Las consecuencias de una visión occidental imperante. Por último, y no menos relevante, el denominado mapa de las narrativas propuesto en el artículo Climate Change–»The Measure of All Things»: The Missing Map of Climate Narratives, ofrece evidencias del carácter predominantemente occidental y etnocéntrico de la construcción discursiva hegemónica sobre el cambio climático. En particular, pone de manifiesto cómo dicha perspectiva no solo se origina en marcos epistemológicos occidentales, sino que además tiende a proyectarse de manera universalizante sobre territorios y contextos cuyas lógicas y racionalidades socioculturales difieren sustancialmente. En consecuencia, múltiples narrativas no occidentalesvinculadas a topografías, cosmologías y marcos relacionales alternativosno se encuentran representadas ni disponen de un lugar claramente identificable dentro de dicho esquema analítico. En contraste, las contribuciones emanadas del Informe Brundtland y del Protocolo de Kioto sí aparecen incorporadas, lo que evidencia un sesgo hacia los marcos institucionales y normativos dominantes y, a su vez, limita la capacidad del mapa para entablar un diálogo verdaderamente plural con narrativas alternativas.

“Los hallazgos concuerdan con otros estudios, cuyos principales resultados identifican “factores institucionales y estructurales” que limitan a los autores del Sur Global o de los territorios no occidentales en su capacidad de contribuir en la misma medida que el Norte Global. Es más, existe un riesgo significativo de subestimar o ignorar formas de conocimiento local y enfoques comunitarios, incluyendo los saberes tradicionales de los pueblos indígenas de la Amazonía (por ejemplo, los yanomami y los kayapó en Brasil), de los sami en Finlandia y Noruega, o de los aborígenes australianos, como los yolngu y los noongar, que consagran conocimientos ancestrales sobre la naturaleza y la interdependencia entre los seres humanos y los ecosistemas. Reconocer y valorar estas perspectivas resulta fundamental para diseñar estrategias climáticas más inclusivas, efectivas y culturalmente pertinentes.

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Fuentes: The Conversation.

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LA NARRATIVA QUE HA IMPERADO SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO ES LA OCCIDENTAL.

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Por Zarina Kulaeva | 11/03/2026 | Ecología social

Fuentes Revista Rebelión miércoles 11 de marzo del 2026.

La historia del cambio climático comenzó a tomar forma a finales de la década de 1960, en un contexto marcado por la creciente preocupación científica y social por los efectos de la actividad humana sobre el medio ambiente.

Un hito clave en este proceso fue la publicación de Primavera silenciosa en 1962, de Rachel Carson, uno de los libros más influyentes sobre el uso indiscriminado de productos químicos agrícolas, pesticidas y otras sustancias sintéticas (DDT) que contaminaban las aguas, afectando gravemente a las poblaciones de aves y fauna silvestre e infligiendo riesgos significativos para la salud humana.

El impacto de esta obra fue tal que, solo tres años después, en 1965, la Comisión de Contaminación Ambiental de Estados Unidos elaboró un informe exhaustivo sobre la “calidad de nuestro medio ambiente”. En él alertaba sobre la contaminación, la gestión del agua y la salud pública, para presentarlo al entonces presidente Lyndon B. Johnson.

Un año más tarde, en 1966, Johnson promulgó la National Traffic and Motor Vehicle Safety Act, legislación que sentó las bases para una regulación más estricta de la industria automotriz en materia de seguridad y control de emisiones. Como resultado de este nuevo marco normativo, y del creciente escrutinio público sobre el impacto ambiental del transporte, la empresa General Motors publicó en 1970 el folleto titulado Progress toward Pollution-Free Cars, en el que reconocía la necesidad de avanzar hacia vehículos menos contaminantes.

Ese mismo año, el 22 de abril de 1970, se instauró oficialmente la celebración del Día de la Tierra, que marcó un punto de inflexión en la articulación de políticas, movimientos sociales y compromisos institucionales en favor de la protección del medio ambiente.



Dos visiones contrapuestas sobre el clima.

La historia del cambio climático tiene, no obstante, precedentes aún más influyentes. Robin Lybbi profesora emérita de la Universidad Nacional de Australia, relata en su último libro The Environment. A History of the Idea que en 1949 se celebraron dos conferencias muy relevantes en el ámbito del medio ambiente y la conservación de los recursos. Por un lado, tuvo lugar la Conferencia Científica de las Naciones Unidas sobre la Conservación y Utilización de los Recursos (UNSCCUR) y por el otro, la Conferencia Técnica Internacional sobre la Protección de la Naturaleza (ITCPN). Ambas se celebraron en Lake Success, Nueva York.

Como describe Lybbi en su libro.

“Más de 500 delegados de unos cincuenta países asistieron a la UNSCCUR. El desarrollo económico fue una de las principales preocupaciones […] Por el contrario, la reunión de la International Technical Conference on the Protection of Nature (ITCPN) fue más pequeña, con representación de más continentes pero con menos delegados de cada uno de ellos, y se centró directamente en la protección de la naturaleza. Las mujeres representaron hasta una décima parte de los asistentes a la ITCPN, mientras que, significativamente, en la U.N. Scientific Conference on Conservation and Utilization of Resources (UNSCCUR) las mujeres fueron casi inexistentes, lo que subraya aún más los vínculos de esta última con la seguridad, la economía y la alta política”.

Así, comenzaron a consolidarse dos enfoques diferenciados frente al cambio climático y la gestión ambiental. Por un lado, la UNSCCUR promovía la resolución de los problemas ecológicos mediante la innovación tecnológica y la modernización, mientras que el ITCPN defendía la prevención, subrayando la necesidad de minimizar el impacto de la actividad humana sobre los ecosistemas. Con el paso del tiempo, y con la llegada del siglo XXI, estas perspectivas se reflejaron en las estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático. Inicialmente concebida como un complemento de la mitigación, la adaptación ha adquirido creciente relevancia, consolidándose como una estrategia indispensable para enfrentar los impactos inevitables del cambio climático.

De hecho, como evidencia el nuevo mapa de las narrativas climáticas presentado en recientes estudios, tanto la mitigación como la adaptación encuentran su origen en compromisos internacionales como el Protocolo de Kioto de 1997. Este, a su vez, incorpora gran parte de la conceptualización del desarrollo sostenible propuesta por el Informe Brundtland en 1987.

No sorprende, por tanto, que estas narrativas estén estrechamente interconectadas, dada la complejidad del fenómeno climático y la persistencia de la idea de progreso. Durante estas décadas, la fe ciega en el desarrollo tecnológico sirvió como fuerza unificadora para grandes inversiones en la promoción de nuevas infraestructuras; mientras que el acceso sin restricciones a los recursos naturales facilitó su mercantilización, modificación y la generación de beneficios a expensas del agotamiento de estos.



‘Oportunidad de inversión’.

En este sentido, el cambio climático se ha convertido en una importante demanda de innovación mucho más generalizada y poderosa que cualquier programa medioambiental”, según Robert W. Fri, subdirector de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos entre 1971 y 1973. Tampoco nos ha de extrañar que la promulgación de la modernización por medio de la conferencia de UNSCCUR se haya materializado años más tarde en las ideas de eco-modernización, estrechamente vinculadas con la idea del desarrollo sostenible.

Por el contrario, los paradigmas centrados en el decrecimiento que orientan hacia la reducción de la producción y el consumo en el Norte Global, a una construcción autodeterminada de la sociedad en el Sur Global y a desarrollar procesos de decisión democráticos más participativos para solucionar problemas ecológicos, han permanecido más marginales. Y se debe no únicamente a la primacía de la idea de progreso, el desarrollo tecnológico y la maximización de la eficiencia, sino también al uso insaciable de los recursos naturales. Tampoco es nada nuevo. En un diálogo de hace más de 2 000 años, Hipócrates conversa con Demócrito sobre este ávido impulso del ser humano que:

“por deseos insaciables” llega “hasta los confines de la tierra y sus abismos infinitos, fundiendo plata y oro, sin dejar nunca de adquirir más, y siempre preocupado por tener más, para no caer en la ruina” (Hippocrates, 1839, carta 17).

No resulta sorprendente que el decrecimiento se plantee en abierta contraposición a la apuesta exclusiva por el desarrollo tecnológico y la maximización de la eficiencia como ejes rectores del progreso. Tal como se expone en Degrowth.info –plataforma mediática independiente impulsada por un colectivo político internacional orientado a difundir y articular las perspectivas del decrecimiento–, esta perspectiva pone de relieve hasta qué punto las posturas críticas frente a la concepción lineal del progreso han ocupado históricamente un lugar marginal en el debate público.

En este sentidoDiana M. Liverman, profesora emérita de Geografía en la Universidad de Arizona, ha señalado cómo el cambio climático ha sido conceptualizado en términos económicos como “una oportunidad de inversión”. Esta capitalización del cambio climático y de los gases de efecto invernadero se evidencia mediante instrumentos como los mercados de carbono y la influencia del orden neoliberal en la “comodificación” de la naturaleza.

Llamamos “comodificación” al fenómeno mediante el cual bienes, servicios, ideas o recursos naturales, anteriormente no comerciales, se transforman en productos básicos intercambiables en el mercado, valorados principalmente por su precio.

Este enfoque revela la tensión persistente entre la gestión ambiental basada en la prevención y la explotación de oportunidades económicas derivadas del cambio climático, un dilema que sigue configurando las políticas climáticas contemporáneas.



Las consecuencias de una visión occidental imperante.

Por último, y no menos relevante, el denominado mapa de las narrativas propuesto en el artículo Climate Change–»The Measure of All Things»: The Missing Map of Climate Narratives, ofrece evidencias del carácter predominantemente occidental y etnocéntrico de la construcción discursiva hegemónica sobre el cambio climático. En particular, pone de manifiesto cómo dicha perspectiva no solo se origina en marcos epistemológicos occidentales, sino que además tiende a proyectarse de manera universalizante sobre territorios y contextos cuyas lógicas y racionalidades socioculturales difieren sustancialmente.

En consecuencia, múltiples narrativas no occidentalesvinculadas a topografías, cosmologías y marcos relacionales alternativosno se encuentran representadas ni disponen de un lugar claramente identificable dentro de dicho esquema analítico. En contraste, las contribuciones emanadas del Informe Brundtland y del Protocolo de Kioto sí aparecen incorporadas, lo que evidencia un sesgo hacia los marcos institucionales y normativos dominantes y, a su vez, limita la capacidad del mapa para entablar un diálogo verdaderamente plural con narrativas alternativas.

Los hallazgos concuerdan con otros estudios, cuyos principales resultados identifican “factores institucionales y estructurales” que limitan a los autores del Sur Global o de los territorios no occidentales en su capacidad de contribuir en la misma medida que el Norte Global. Es más, existe un riesgo significativo de subestimar o ignorar formas de conocimiento local y enfoques comunitarios, incluyendo los saberes tradicionales de los pueblos indígenas de la Amazonía (por ejemplo, los yanomami y los kayapó en Brasil), de los sami en Finlandia y Noruega, o de los aborígenes australianos, como los yolngu y los noongar, que consagran conocimientos ancestrales sobre la naturaleza y la interdependencia entre los seres humanos y los ecosistemas.

Reconocer y valorar estas perspectivas resulta fundamental para diseñar estrategias climáticas más inclusivas, efectivas y culturalmente pertinentes.

Zarina Kulaeva. Postdoctoral research fellow, UOC – Universitat Oberta de Catalunya.

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martes, 10 de marzo de 2026

UNA MULTITUD MARCHÓ DE CONGRESO A PLAZA DE MAYO. LA MAREA DE MUJERES SE HIZO SENTIR CON FUERZA.

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“Las mujeres, las más castigadas. El mapa de la lucha feminista está en los barrios populares, en las casas endeudadas, en los trabajos precarizados y también en las escuelas: Myriam Marinozzi es secretaria general de SUTEBA Berazategui y directora de nivel inicial: “En las escuelas se sufre, porque vemos que el hambre, el juego clandestino y los consumos problemáticos crecen. Para nuestras pibas y pibes, Milei mete la baja de edad de imputabilidad y nosotras, (porque somos principalmente mujeres, sobre todo frente a las niñas y niños más pequeños), estamos sobrecargadas, endeudadas, con salarios insuficientes, y con todas las tareas de cuidado en los hombros y acusadas de adoctrinar”, dice. El documento también puso especial énfasis en la reciente aprobación de la baja de punibilidad en el Congreso: “Les pibes no son peligrosos: están en peligro”.

“Femicidios. La familia de Brenda, Morena y Lara estuvieron en la marcha exigiendo justicia por las tres jóvenes asesinadas y descuartizadas en Florencio Varela en septiembre de 2025.Es más violento un femicidio que una protesta”, dice el cartel que sostiene Clara, una joven de 15 años que fue a la marcha con sus amigas no está en ninguna organización, pero fue a la Plaza porque considera que este gobierno “le mete miedo a la gente para que no salga a protestar. Te dicen que los que protestan son violentos y ¿a nadie le parece violento que maten a una mina cada 34 horas? “, se pregunta.

“En el texto se denuncia también que en 2025 hubo 271 femicidios y transfemicidios “y que es una responsabilidad directa del Estado”. En lo que va de 2026 ya se contabilizan 43 crímenes por violencia de género mientras que el gobierno de Milei “niega la figura de femicidio y desmantela todas las herramientas jurídicas y políticas destinadas a su prevención”. Si el feminismo fuera una moda, ayer no hubiesen tenido ese gran día que le sumaron a su historia. Frente a un gobierno que, apuesta a la fragmentación, al miedo y al ajuste la Plaza de Mayo volvió a ser el lugar donde la rabia se organiza para transformarse en refugio

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(Alejandra Morasano)

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UNA MULTITUD MARCHÓ DE CONGRESO A PLAZA DE MAYO.

LA MAREA DE MUJERES SE HIZO SENTIR CON FUERZA.

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La movilización en el marco del paro internacional de mujeres y diversidades congregó a decenas de miles de personas en reclamo por los derechos eliminados por este Gobierno y contra la violencia de género, que la gestión libertaria niega.

Por Euge Murillo.

Fuente. Página /12 martes 10 de marzo del 2026.

 

“Ojo que la marea vuelve”, decía un cartel pequeño de cartulina sostenido en el medio de la Plaza de Mayo y dirigido a la Casa Rosada como una advertencia y también como un recordatorio de lo que es el movimiento feminista en este país: una fuerza en la calle que no pasa desapercibida. Ese cartel lo sostenían las primeras personas que llegaban a la Plaza en un 8M que se trasladó al 9 de marzo y sostuvo la consigna de unir las luchas. Esa --dicen desde la organización-- es la tarea. Cerca de las 19, ya ante decenas de miles de personas, Liliana Daunes leyó el documento, como lo hizo más de una vez en las marchas feministas. Luego entraron sindicatos y partidos políticos en la retaguardia de una convocatoria masiva y plural que estuvo encabezada por organizaciones feministas. Durante la tarde, el Frente de Mujeres de La Cámpora visitó San José 1111 para luego unirse a una marcha que propuso organizar la rabia y plantarse como oposición al gobierno con una fuerte presencia de las trabajadoras sindicalizadas y el feminismo popular.

“El gobierno nos ha colocado como enemigas políticas porque el movimiento feminista y transfeminista es hoy una de las principales fuerzas de resistencia”, decía Daunes en una lectura del documento extensa porque es verdad que los feminismos nunca pueden confluir en una sola consigna y se caracterizan por ser transversales. Su voz intentaba invocar a una memoria colectiva de marchas feministas que son para este pueblo una historia difícil de olvidar: es por eso que estaban las jóvenes, las jubiladas, las que luchan contra los abusos sexuales, contra los femicidios, las que trabajan y saben que la reforma laboral les afecta especialmente, las que pelearon por el derecho al aborto y las que están en contra de que la respuesta para los pibes y las pibas sea la cárcel mientras ellas se ocupan de sostener la vida en barrios. Estaban también las discas que siguen exigiendo al gobierno una ley que no aplica, las que encuentran en expresiones artísticas las formas de protestar, las que crecieron al calor de una demanda que trascendió la exigencia por la “igualdad” y que pasó a ser una forma de estar en mundo, como también leyó Daunes en el documento: “Organizar la rabia es también construir una alternativa de vida”


El feminismo popular al frente.

“Nuestras trincheras son las ollas populares”, dice la referente Dina Sánchez, trabajadora de la economía popular y secretaria general adjunta de la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular), quien advierte que esta reforma laboral tendrá un costo altísimo en los barrios:

“Nuestro sector nace de la exclusión a la que el sistema nos empujó, sacándonos totalmente del mapa. Desde ese descarte, empezamos a inventar nuestro propio trabajo y a construir un sindicato de nuevo tipo, acorde a la realidad laboral actual”, explica. Las trabajadoras de los barrios populares, las que sostienen las tareas de cuidado, los comedores y la destrucción que provocan las políticas de un gobierno declarado antifeminista fueron protagonistas en la calle: “Desde el 10 de diciembre de 2023, este gobierno nos señaló como enemigas. Nos subió al ring desde el primer momento, dándole la espalda al Congreso y apuntando contra quienes no solo sostienen ollas, comedores y merenderos, sino que venimos a plantear que la economía popular llegó para quedarse”.



Contra un gobierno de ajuste.

El domingo, 8M, el gobierno nacional difundió un spot en donde mencionaba las “causas nobles convertidas en estafa” y hablaba de una igualdad que solo reside en la libertad de mercado: “Este es un gobierno absolutamente misógino y machista que enaltece las violencias y lo deja en evidencia a diario”, retruca Ludmila López, referente de Género de la Juventud Sindical de la CGT y de la Juventud de la Federación de la Industria del Gas (Federación de Trabajadores de la Industria del Gas Natural de la República Argentina). En la misma sintonía, Bárbara Acevedo, enfermera del Hospital Garrahan, desarma la narrativa oficial sobre el gasto público: lo que el spot define como “saqueo”, para ella es el presupuesto que falta para que un pibe no se muera por falta de insumos oncológicos.

“Ajuste y guerra son las dos políticas imperialistas con las que quieren atacar nuestras vidas, y acá vamos a estar las mujeres trabajadoras en la primera línea enfrentándolas”, dice Bárbara, que junto a sus compañeras vienen resistiendo el ajuste y el vaciamiento del Hospital: “Esto deja sin atención a las infancias y por eso marchamos, pero también hay que decir que todos los días están bombardeando a niñas y niños por la injerencia imperialista de Trump y Netanyahu, por eso también marchamos”.

“Cada vez nos cuesta más todo: pagar el alquiler, los servicios y hasta comer”, dice Melina Lezcano, de la organización Mujeres y Disidencias en Tren de Lucha, de Zona Oeste GBA. Viajaron en grupo desde Morón y aseguran que mantener la organización es también una forma de sostener el ánimo: “Esta marcha es una demostración de que hay fuerza para seguir enfrentando este modelo y ante tanta crueldad nosotras estamos respondiendo con organización y con una pedagogía del encuentro. Vemos que ellos ajustan y reprimen cada vez más, pero nosotras estamos pelando para que haya una unión masiva”.



Primer 8M con CFK presa.

El frente de Mujeres de la Cámpora convocó a movilizar más temprano a la casa de Cristina Kirchner para luego marchar:

“Este modelo económico de ajuste y miseria necesita que la principal dirigente de la oposición esté proscripta para avanzar sobre todos y cada uno de los derechos del pueblo que impacta más fuerte en las mujeres y diversidades por las desigualdades estructurales”, dice la legisladora nacional Paula Pennaca, quien estuvo en San José junto a Mayra Mendoza, Juliana di Tulio, Teresa García, Eva Mieri, Lohana Volnovich, Florencia Saintout, Estela Díaz, Vanesa Siley, Mónica Macha, Soledad Alonso y Julia Strada entre otras.

“Marchamos porque en Argentina hay un femicidio cada 34 horas y algunos todavía creen que el feminismo ´pasó de moda´, dice la legisladora Lucia Cámpora, que también estuvo en la convocatoria y agrega: “La mujer cuyo nombre más veces se introdujo en una urna se llama Cristina Fernández de Kirchner y está secuestrada por una mafia patriarcal judicial económica y política”.



Las mujeres, las más castigadas.

El mapa de la lucha feminista está en los barrios populares, en las casas endeudadas, en los trabajos precarizados y también en las escuelas: Myriam Marinozzi es secretaria general de SUTEBA Berazategui y directora de nivel inicial:

“En las escuelas se sufre, porque vemos que el hambre, el juego clandestino y los consumos problemáticos crecen. Para nuestras pibas y pibes, Milei mete la baja de edad de imputabilidad y nosotras, (porque somos principalmente mujeres, sobre todo frente a las niñas y niños más pequeños), estamos sobrecargadas, endeudadas, con salarios insuficientes, y con todas las tareas de cuidado en los hombros y acusadas de adoctrinar”, dice. El documento también puso especial énfasis en la reciente aprobación de la baja de punibilidad en el Congreso: “Les pibes no son peligrosos: están en peligro”.

Femicidios.

La familia de Brenda, Morena y Lara estuvieron en la marcha exigiendo justicia por las tres jóvenes asesinadas y descuartizadas en Florencio Varela en septiembre de 2025.

Es más violento un femicidio que una protesta”, dice el cartel que sostiene Clara, una joven de 15 años que fue a la marcha con sus amigas no está en ninguna organización, pero fue a la Plaza porque considera que este gobierno “le mete miedo a la gente para que no salga a protestar. Te dicen que los que protestan son violentos y ¿a nadie le parece violento que maten a una mina cada 34 horas? “, se pregunta.

En el texto se denuncia también que en 2025 hubo 271 femicidios y transfemicidios “y que es una responsabilidad directa del Estado”. En lo que va de 2026 ya se contabilizan 43 crímenes por violencia de género mientras que el gobierno de Milei “niega la figura de femicidio y desmantela todas las herramientas jurídicas y políticas destinadas a su prevención”.

Si el feminismo fuera una moda, ayer no hubiesen tenido ese gran día que le sumaron a su historia. Frente a un gobierno que, apuesta a la fragmentación, al miedo y al ajuste la Plaza de Mayo volvió a ser el lugar donde la rabia se organiza para transformarse en refugio

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A 50 AÑOS DE GOLPE EN ARGENTINA. MEMORIA ANTIDICTATORIAL, SOLIDARIDAD ANTI-NEGACIONISTA.

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“La Francia fraterna dice “presente”.  Al igual que en Suiza, Italia y otros países del continente también en Francia el mes de marzo se perfila como el “Mes de la memoria”, como puede verse por el frondoso programa de iniciativas organizadas en París por la Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia (ACAF). El 4 de marzo, un primer coloquio con el aporte testimonial y reflexivo de militantes de diferentes movimientos y organizaciones en los años 70, seguido, días más tarde, por otro con el análisis político de los golpes de Estado en Argentina de 1930 en adelante. Entre el 19 y el 23 se realizarán tres actividades culturales y conmemorativas: la presentación de Un ciudadano común en época de dictadura, el último libro del periodista rioplatense Víctor Hugo Morales; el Itinerario de la memoria en varios sitios parisinos ligados a la resistencia argentina de los 70 y la proyección en la Universidad París-Cité de la película Yo, la hermana Alice, del realizador Alberto Marquardt. El mismo 24 de marzo, la comunidad argentina y latinoamericana, con el apoyo de diversos partidos y sindicatos, convocan a una manifestación masiva en las inmediaciones de la Embajada argentina, sitio emblemático de la protesta solidaria estas últimas cinco décadas.

“Con este programa, la ACAF se propone, en primer lugar, “homenajear a las 30.000 personas desaparecidas, y no solo desde la perspectiva de la denuncia al terrorismo de Estado, sino también a partir de una reivindicación de los hechos y las motivaciones que llevaron en aquel entonces a tantos jóvenes a comprometerse políticamente”, como explica en una entrevista telefónica María Laura Stirnemann, una de las organizadoras. Hija de padre desparecido y madre expresa política, Stirnemann impulsó con su hermana la creación de HIJOS en Francia durante los años noventa y estuvo entre las promotoras del nacimiento de la ACAF en 2016. Si una virtud ha demostrado la década de existencia de esta Asamblea, ha sido la unidad en la diversidad. Además, su decisión de movilización y protesta frente a los proyectos neoliberales en Argentina, promoviendo para ello una sólida red de apoyo en la sociedad civil francesa.

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Fuentes: Rebelión [Imagen: Manifestación de solidaridad con Argentina en Francia. Foto: Silvina Stirnemann]

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A 50 AÑOS DE GOLPE EN ARGENTINA.

MEMORIA ANTIDICTATORIAL, SOLIDARIDAD

ANTI-NEGACIONISTA.

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Por Sergio Ferrari | 10/03/2026 | ArgentinaEuropa

Fuentes Revista rebelión martes 10 de marzo del 2026

La brutalidad represiva de los Videla, Massera y Agosti no se olvida. Tampoco la juventud desaparecida y torturada. Marzo, mes de la memoria y de la SOLIDARIDAD, con mayúsculas.

En este momento político y justo a medio siglo del último golpe de Estado en Argentina, esta solidaridad se expresa hoy en dos direcciones: la reivindicación y defensa de la memoria, la verdad y la justicia, y la denuncia del proyecto antisocial del actual Gobierno Milei.



Una declaración contundente.

Para el medio centenar de organizaciones argentinas, latinoamericanas y suizas que firmaron la declaración Del Golpe de 1976 al proyecto neoliberal de Milei, se trata de desenmascarar ante la opinión pública un proyecto económico-social que tiene grades similitudes –casi un continuismo– con el de los militares de entonces.

Elaborada conjuntamente por Nunca Más, Argentinos para la Victoria Provincia 25 (regional suiza), la Asociación El Periscopio de expresos políticos de Coronda, el Jardín de los Desaparecidos, Latino Lab y AMISesta Declaración obtuvo, además, el respaldo de personalidades políticas y sociales helvéticas. Entre ellas, senadores y diputados nacionales, así como dirigentes de los principales sindicatos.

Muchas de las adhesiones fueron inmediatas, algunas, argumentadas. La exdiputada nacional Anne-Catherine Menetrey, por ejemplo, escribió:

“Por supuesto, ¡firmo con gusto esta declaración! Es tan importante, no solo por esta fecha conmemorativa, sino también debido a la oscuridad del futuro que nos preparan los nuevos dictadores depredadores y la evolución política del mundo, en particular en América Latina. Es aterrador constatar el terror que propaga Donald Trump, que nos deja atónitos e impotentes”. O la dirigente del principal sindicato helvético que adhirió a la Declaración agradeciendo infinitamente a los promotores “por este gran compromiso” militante.

A partir del 2 de marzo y hasta fin de mes se realiza una decena de muy diversas actividades en Ginebra y en Berna, como el bordado de un patchwork por la memoria; presentación de libros y proyección de películas; un coloquio universitario y una videoconferencia con el Colectivo INTERMESAS de Sitios de la Memoria de la Argentina, https://jardindesdisparus.org/wp-content/uploads/2026/02/Flyer-bleu-mars-mois-de-la-memoire.pdf

Otras cuantas organizaciones convocan el mismo 24 de marzo, en la capital suiza, una actividad político-cultural centrada en la actual situación argentina en un “continente amenazado”, https://www.solifonds.ch/veranstaltungen.

Para la profesora Marcella Camerano, argentina residente en Suiza, militante de derechos humanos e integrante de argentinos para la Victoria-provincia 25, este 50 aniversario del golpe de 1976 la tarea principal desde Europa consiste en recordar, reactualizar y dinamizar la militancia de proximidad con los actores sociales más dinámicos de Argentina.

“Fundamentalmente, solidarizarse con el compromiso de una gran parte de la sociedad argentina por la memoria, la verdad y la justicia que fue y es el hilo conductor de esa lucha por los derechos humanos”.

Este compromiso, enfatiza Camerano, convierte a Argentina en un

“verdadero ejemplo internacional del trabajo cotidiano para que la memoria colectiva se imponga al olvido y el negacionismo”. Sin duda, un reto muy especial, precisamente “en esta etapa en la cual el proyecto de Milei se propone, entre otros objetivos, imponer el negacionismo como ideología dominante y justificar los crímenes de la dictadura”. En efecto, explica Camerano, este proyecto “Niega el Estado de Derecho, las diversidades y la lucha de las mujeres por la igualdad de género”. Por otra parte, “Ignora el calentamiento planetario. Desconoce a las organizaciones multilaterales internacionales y sus programas consensuales, como la Agenda 2030”.  Visión reaccionaria, concluye Camerano, que lleva a Milei “a tener como principales referentes internacionales a Donald Trump y Benjamín Netanyahu, manteniendo relaciones estrechas, casi carnales, con los máximos dirigentes neofascistas de Europa”.



Solidaridad italiana.

También en Italia durante el mes de marzo se promueven múltiples iniciativas. En ámbitos universitarios como en iglesias históricamente solidarias, como la Valdense, y proyecciones de la película Identidad en varias ciudades. Un testimonio-denuncia basado en la vida de Daniel Santucho, el nieto número 133 restituido a su legítima familia en julio de 2023 cuando ya tenía 46 años.

Las actividades de solidaridad arrancaron con un Coloquio Internacional del 4 al 6 de marzo en la Universidad Roma Tre, convocado por una quincena de organizaciones italianas con presentaciones por una veintena de personalidades de Italia y de Argentina. Una de ellas es Enrico Calami, quien como Cónsul de Italia en Buenos Aires en los años de la dictadura promovió el asilo y protegió a más de 300 personas, en su mayoría militantes perseguidos por las fuerzas represivas, https://www.amnesty.it/eventi/a-50-anni-dal-golpe-argentino-nunca-mas/.

Entrevistado por este corresponsal, Calamai recuerda aún hoy, con gran emoción, imágenes de terror y represión:

“Los coches sin patente circulando por Buenos Aires. Las declaraciones de familiares de desaparecidos que iban al Consulado a presentar el recurso de habeas corpus para sus hijas o hijos desaparecidos. Los que se presentaban al Consulado diciendo que si los echábamos a la calle les esperaba tortura y muerte. En una palabra, la violencia escondida, en contraste con la normalidad aparente de la vida en una ciudad como Buenos Aires”.

Seguir mirando con atención el pasado, subraya Enrico Calamai, “ayuda a comprender el presente”. Y permite así reforzar la solidaridad en un momento latinoamericano muy complejo donde

“Estados Unidos promueve una política supremacista cada vez más violenta y arrogante hacia Venezuela, México, Colombia, Cuba y buena parte del continente” y del mundo.

Para el exdiplomático italiano, es muy preocupante el nuevo impulso bélico, fundamentalmente promovido desde Occidente en una realidad mundial donde parece imperar el olvido del saldo de

“los millones de personas que murieron en las dos guerras mundiales”. Con el agravante de que hoy se dispone de “una tecnología destructiva desligada de cualquier consideración ética, que puede abrir paso al abismo nuclear”. Una nueva guerra mundial, concluye Calamai, podría llegar a borrar cualquier posibilidad de vida humana o de vida en general sobre la Tierra. “Y todo ocurre ante la indiferencia de la opinión pública, parecido a lo que pasaba en la Argentina frente al fenómeno de la desaparición”.


La Francia fraterna dice “presente”

Al igual que en Suiza, Italia y otros países del continente también en Francia el mes de marzo se perfila como el “Mes de la memoria”, como puede verse por el frondoso programa de iniciativas organizadas en París por la Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia (ACAF). El 4 de marzo, un primer coloquio con el aporte testimonial y reflexivo de militantes de diferentes movimientos y organizaciones en los años 70, seguido, días más tarde, por otro con el análisis político de los golpes de Estado en Argentina de 1930 en adelante. Entre el 19 y el 23 se realizarán tres actividades culturales y conmemorativas: la presentación de Un ciudadano común en época de dictadura, el último libro del periodista rioplatense Víctor Hugo Morales; el Itinerario de la memoria en varios sitios parisinos ligados a la resistencia argentina de los 70 y la proyección en la Universidad París-Cité de la película Yo, la hermana Alice, del realizador Alberto Marquardt. El mismo 24 de marzo, la comunidad argentina y latinoamericana, con el apoyo de diversos partidos y sindicatos, convocan a una manifestación masiva en las inmediaciones de la Embajada argentina, sitio emblemático de la protesta solidaria estas últimas cinco décadas, https://www.facebook.com/ACAFasamblea/?locale=fr_FR.

Con este programa, la ACAF se propone, en primer lugar,

“homenajear a las 30.000 personas desaparecidas, y no solo desde la perspectiva de la denuncia al terrorismo de Estado, sino también a partir de una reivindicación de los hechos y las motivaciones que llevaron en aquel entonces a tantos jóvenes a comprometerse políticamente”, como explica en una entrevista telefónica María Laura Stirnemann, una de las organizadoras. Hija de padre desparecido y madre expresa política, Stirnemann impulsó con su hermana la creación de HIJOS en Francia durante los años noventa y estuvo entre las promotoras del nacimiento de la ACAF en 2016.

Si una virtud ha demostrado la década de existencia de esta Asamblea, ha sido la unidad en la diversidad. Además, su decisión de movilización y protesta frente a los proyectos neoliberales en Argentina, promoviendo para ello una sólida red de apoyo en la sociedad civil francesa.

“Numerosos dirigentes de partidos progresistas y sindicalistas nos vienen acompañando ya desde hace mucho tiempo. Y contamos nuevamente con ellos para la manifestación del próximo 24 de marzo”, comenta Stiernemann. En la actualidad, como siempre, agrega, “buscamos romper el discurso dominante con respecto a Argentina y deconstruir las mentiras que se relatan”. Según ella, “Hay más artículos de prensa que reivindican a Milei que los que lo critican. Es esencial contar la verdadera historia cotidiana de la gente; denunciar el intento gubernativo para desmantelar toda la construcción colectiva de la memoria verdad y justicia; confrontar el negacionismo de este Gobierno retrógrado; desnudar la violencia policial y los mecanismos actuales de represión; confrontar la nueva reforma laboral con los lastres sociales y las pérdidas de derecho que ella implica”.



La crítica que tiene alternativas. La denuncia que genera conciencia. Las consignas que definen prioridades. Como concluye la Declaración suiza:

“Nunca más al terrorismo de Estado. No al proyecto económico-social de Milei. No al negacionismo en cualquiera de sus versiones en cualquier lugar del planeta”.

Más que nunca, ahora se trata de reforzar la solidaridad internacional.

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lunes, 9 de marzo de 2026

EL «FELPUDO DE LAS AMÉRICAS».

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“Que los “arrastrados” no nos arrastren a la guerra. El escenario de actual confrontación geopolítica ha tomado ya ribetes de conflicto bélico abierto y extendido. Conflicto que, por el carácter planetario que va asumiendo esta civilización, extiende su influencia a todos los rincones del globo. Por lo que es necesario colocarse en postura decidida contra estos afanes destructivos. La posición humanista es no dejarse arrastrar a discursos belicistas, que provocan mayor dolor y sufrimiento en los pueblos. Es la forma justa y coherente para resistir la pandemia de la guerra. Hay que denunciar, resistir y finalmente vencer esta pretensión de unos cuantos cortesanos del poder de arrastrar a la destrucción que conllevan las guerras. Pretensión que solo sirve a intereses particulares y mezquinos y nunca, más allá de cualquier argumento que se enuncie, al bienestar común de los pueblos.

“Jean Paul Sartre decía que “Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren.”, y no se equivocó en lo más mínimo. El juglar rockero León Gieco, en su canción-plegaria, pide que la guerra no nos sea indiferente. “Es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente”.

“Si los presidentes “arrastrados”, con voluntad de sometimientolamebotas en la jerga popularson incapaces de priorizar la vida de su propia gente e intentan arrastrar al resto a la violencia, debemos oponernos y adherir a tácticas de no colaboración con la barbarie. Si quieren hacer la guerra, que vayan ellos y no cuenten con nosotros.  Es preciso alentar a las mayorías a asumir una decidida postura de rechazo a la intención de profundizar las violencias ya existentes en nuestras sociedades. Instalar y preservar la paz y el derecho humano de poder vivir sin violencia comienza en cada uno, pero debe constituirse asimismo en proyecto político colectivo. Ese es el escudo que debemos construir hasta que la no violencia se convierta en un rasgo permanente de la conciencia humana.

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Fuentes: Rebelión.

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EL «FELPUDO DE LAS AMÉRICAS».

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Por Javier Tolcachier | 09/03/2026 | América Latina y CaribeEE.UU.

Fuentes. Revista Rebelión lunes 9 de marzo del 2026.


Doce primeros mandatarios de América Latina y el Caribe acudieron a la cita con el presidente de los Estados Unidos de América, en Doral, Florida, quien los convocó a la firma del así llamado “Escudo de las Américas”. 

La foto es en sí misma elocuente. Una decena de varones blancos, en representación de los sectores oligárquicos de Argentina, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Ecuador, Costa Rica, Estados Unidos y El Salvador, más los recientemente electos en Chile y Honduras, José Antonio Kast y Nasry “Tito” Asfura. A los que se sumó el presidente de Guyana, Irfaan Alí (apoyado por EE. UU. en su diferendo territorial con Venezuela). Al costado, casi como una concesión, pero visiblemente diferenciada de este cuadro patriarcal, la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, quien ha sido funcional a la presencia militar norteamericana en aguas del Caribe a través del Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA) firmado con Estados Unidos.

Más allá de la pose comunicacional, destinada a mostrar el inequívoco alineamiento de confesos derechistas y su sumisión a los dictados de Washington, el documento expone a las claras las intenciones imperialistas del anfitrión. 




¿Qué dice la “carta de Doral”?

En una escueta declaración de cuatro líneas, bajo la premisa de “fortalecer la seguridad en el hemisferio occidental” expresa la intención de

“cooperar en materia de seguridad fronteriza, en la lucha contra el narcoterrorismo y el narcotráfico y la protección de infraestructuras críticas”.

El documento, firmado por 17 países, habilita claramente el uso de contingentes militares para la seguridad interna, la creación de mecanismos de inteligencia compartida y la coordinación de operativos para atacar – en principio – a las organizaciones criminales transnacionales dedicadas al tráfico de estupefacientes.

Los dos últimos puntos de la “Carta” merecen atención. Más allá de postular el contrasentido de una supuesta “promoción de la Paz a través de la Fortaleza”, se afirma en ellos la intención de “hacer frente a amenazas futuras a intereses mutuos.” y a otras “amenazas compartidas que enfrenta el hemisferio occidental.” ¿A qué amenazas se refiere?

¿A la pobreza generalizada, a la precarización de las mayorías, la degradación del medio ambiente o la progresiva destrucción del tejido de protección social que promueven los dirigentes políticos signatarios de la declaración? ¿O quizás al peligro de extinción masiva si no se eliminan de inmediato los arsenales nucleares?

Claro que no. La denominación de “escudo” hace referencia a la ya importante penetración del capital chino en la economía latinoamericana, cuestión que difícilmente pueda resolver una alianza militar, salvo que se piense en una confrontación futura directa.

En cuanto a la supuesta “lucha contra el narcotráfico”, el fracaso de anteriores programas como el Plan Colombia o la Iniciativa Mérida, – entre tantos otros – indican a las claras la ineficacia de esas estrategias. 

Uno de los momentos más violentos del discurso de Trump en el cónclave fue cuando ofreció utilizar misiles estadounidenses para atacar directamente a los jefes de los cárteles.

“Algunos de ustedes están en peligro. Si quieren podemos utilizar nuestros misiles. ¡Bum! Son muy precisos. Justo en el salón y fin de la persona del cártel”, dijo. 

Asimismo, hizo explícita referencia a la intención de “ocuparse de Cuba”, en el sentido de forzar un cambio de orientación política contrarrevolucionario.


El Felpudo número uno de América Latina y el Caribe y el Nuevo Emperador del Imperio, sediento de Poder y mirada perdida frente a “La Trampa de Tucídides”.

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El “Felpudo de las Américas”.

Un felpudo es una suerte de alfombrilla que se coloca delante de las puertas de entrada para que el visitante se limpie el calzado antes de ingresar. En el lenguaje coloquial, la palabra “felpudo” es usada despectivamente para señalar a una persona que intenta de manera interesada agradar de palabra u obra a otra que generalmente tiene poder. Otros diccionarios lo definen como

“individuo adulador, obsecuente y servil, que se usa a gusto y antojo para limpiarse los zapatos, o simplemente para pisar. Cuando a uno lo tienen de felpudo entonces lo están tratando sin consideración ni respeto.”, concluye la referencia. En relación con la analogía, los comentarios sobran.

Otra característica de los felpudos es que pueden contener mensajes de bienvenida.

¿Pero bienvenida a qué? ¿Cuál es el barro que debe quitarse para ser aceptado en este espacio? ¿Acaso el barro de las botas militares de las numerosas incursiones militares estadounidenses en estas tierras? ¿O el barro en el que penosamente intentan sobrevivir los refugiados expulsados de sus hogares por el incesante bombardeo de sus ciudades? Nada de eso.

La premisa de este documento, más allá del impacto comunicacional, es alinearse en la práctica con los intereses estratégicos de dominación de Washington. ¿Y cuáles son esos intereses? Ante todo, intereses económicos. Al igual que en la época de la colonización – y en el más reciente intento de anexión como el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Estados Unidos pretende blindar a Latinoamérica y el Caribe para usufructo particular de las empresas estadounidenses, intentando evitar que la arrolladora competencia china siga copando el mercado, tanto en término de flujos comerciales como de dividendos obtenidos de inversiones en infraestructura.

Un tema central de esta carrera centrada en la preeminencia geoeconómica es el de las tecnologías de punta. En este ámbito, es fundamental para las potencias evitar que otros instalen sus propios estándares y lógicas, condicionando así a largo plazo la producción.

Del mismo modo, Estados Unidos quiere conservar el dominio sobre el entorno digital en América Latina y el Caribe, asunto que quedó a las claras con las medidas de presión con las que la administración trumpista apunta a barrer con el proyecto de cable transoceánico que conectaría a China con Chile, abriendo una vía de conectividad importante independiente del flujo de datos que hasta ahora deben pasar por los Estados Unidos. Asunto que, más allá de lo estrictamente económico, reviste importancia desde el punto de vista de la ciberseguridad civil y militar.

Por último, no es menor el tema del aprovisionamiento de materias primas. Si bien China ha ido reduciendo su dependencia externa en el campo agroalimentario, la importación minero-energética sigue siendo un tema clave para poder sostener su aparato productivo. 

Sin embargo, los países presentes en la cita de Doral no tienen peso específico irremplazable en estos aspectos. En la práctica, Brasil, México, Colombia, Chile y Perú – que no fueron invitados a la reunión – representan alrededor del 90% de la actividad comercial de América Latina con China, según señala Gilberto García, economista en jefe del Observatorio de Complejidad Económica (OEC). Pero esto explica hacia donde apuntarán los esfuerzos de los cañones geopolíticos de la administración norteamericana en los próximos tiempos.



El lado sucio del felpudo.

Más allá del espectro económico, como ya señaláramos en una nota anterior, otro objetivo de este “pacto” asimétrico es continuar militarizando la región, de intervenir en los conflictos aportando más destrucción y sobre todo, de intentar ejercer un control armado y represivo sobre las poblaciones a través de la difusión del miedo y la inseguridad ciudadana. Asunto que, al igual de lo sucedido en la II guerra mundial, aportará además pingues ganancias a la industria de armamentos estadounidense, incluida la producción de sistemas de vigilancia, espionaje y varios etcéteras. una arista del capitalismo de plataformas que se acompaña con el control corporativo del discurso social y la vigilancia de la subjetividad. 

Lejos de aportar mayor seguridadsin duda una preocupación masiva de la población – contraponer mayor violencia a la violencia es intentar apagar el fuego con nafta. Pero la ecuación resultante de inducir el miedo, el odio y la polarización resulta, por ahora, efectiva y ha dado dividendos políticos al avance de las derechas en la región. 

Con la declaración de “alianza militar” se pretende arrastrar a la guerra a una región que explícitamente se declaró Zona de Paz en 2014, cuando la integración regional todavía respiraba bajo un signo de soberanía. 

Doce años después, todo eso parece haberse esfumado bajo la presión de un imperio en plena decadencia, que encuentra como último bastión la utilización de la fuerza bruta.

Parece así confirmarse la tesis de la “Trampa de Tucídides”, señalada por el politólogo estadounidense Graham Allison, al analizar a lo largo de la historia la reacción de potencias en declive ante el ascenso de poderes que disputan su hegemonía. En clara referencia a un potencial conflicto armado con China, en un estudio realizado por el Centro Belfer de Ciencia y Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard, Allison concluyó que, de dieciséis casos estudiados, en trece las partes entraron en guerra.



Que los “arrastrados” no nos arrastren a la guerra.

El escenario de actual confrontación geopolítica ha tomado ya ribetes de conflicto bélico abierto y extendido. Conflicto que, por el carácter planetario que va asumiendo esta civilización, extiende su influencia a todos los rincones del globo. Por lo que es necesario colocarse en postura decidida contra estos afanes destructivos. La posición humanista es no dejarse arrastrar a discursos belicistas, que provocan mayor dolor y sufrimiento en los pueblos. Es la forma justa y coherente para resistir la pandemia de la guerra.

Hay que denunciar, resistir y finalmente vencer esta pretensión de unos cuantos cortesanos del poder de arrastrar a la destrucción que conllevan las guerras. Pretensión que solo sirve a intereses particulares y mezquinos y nunca, más allá de cualquier argumento que se enuncie, al bienestar común de los pueblos.

Jean Paul Sartre decía que 

“Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren.”, y no se equivocó en lo más mínimo. El juglar rockero León Gieco, en su canción-plegaria, pide que la guerra no nos sea indiferente. “Es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente”.

Si los presidentes “arrastrados”, con voluntad de sometimientolamebotas en la jerga popularson incapaces de priorizar la vida de su propia gente e intentan arrastrar al resto a la violencia, debemos oponernos y adherir a tácticas de no colaboración con la barbarie. Si quieren hacer la guerra, que vayan ellos y no cuenten con nosotros. 

Es preciso alentar a las mayorías a asumir una decidida postura de rechazo a la intención de profundizar las violencias ya existentes en nuestras sociedades. Instalar y preservar la paz y el derecho humano de poder vivir sin violencia comienza en cada uno, pero debe constituirse asimismo en proyecto político colectivo. Ese es el escudo que debemos construir hasta que la no violencia se convierta en un rasgo permanente de la conciencia humana.

Javier Tolcachier es un investigador perteneciente al Centro Mundial de Estudios Humanistas, organismo del Movimiento Humanista y comunicador en Agencia Internacional de Noticias Pressenza.

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