martes, 24 de marzo de 2026

“SU MALDITO IDIOMA” Por Álvaro García Linera.

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“Pero también hay dos aspectos gravitantes que pueden bloquear este calvario migrante que aspira a una futura redención integradora.

“El primero, es que el latino en EE. UU. no es una minoría más que podría esperar su dilución en la sociedad dominante. Los latinos son la segunda mayoría poblacional del país, la más joven y la de mayor crecimiento. Además, un 94 % se define a sí misma como hispana (Pew Research Center, 2025). Se trata de una densidad social que, tarde o temprano, va a dar lugar a una acción colectiva por la construcción de algún tipo de nación multicultural y de institucionalidad estatal multiétnica, tal como lo hizo la población norteamericana afrodescendiente con el poderoso movimiento por los derechos civiles, entre los años 50 y 70 del siglo XX.

“El segundo, que el racismo es un tipo de fuerza económica que devalúa el trabajo y los bienes de los sujetos racializados. Bloquea oportunidades de ascenso social de los segregados y sobre valúa artificialmente la posición y los recursos de los sujetos que racializan a los demás. Estamos ante modalidades de transferencia económica por vía de la jerarquización discursiva de los cuerpos. Y ello, ejercido violentamente contra una población numerosa que posee un patrimonio económico relevante, no puede pasar desapercibido en la conciencia de los usurpados. Lo propio puede afirmarse respecto a los países hoy arrastrados al vasallaje por sus elites políticas. Con el tiempo, la sumisión resignada que acepta la despiadada expropiación de fuerza de trabajo y recursos naturales puede transformarse en una explosiva insurgencia anticolonial orientada a la recuperación de sus riquezas.

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Fuente…Página /12 lunes 23 de marzo del 2026.

(AFP/AFP)

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“SU MALDITO IDIOMA”

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Por Álvaro García Linera.

Ex vicepresidente de Bolivia.  MAS.

Sociólogo y Maestro Universitario.

En una reciente reunión de Trump con algunos presidentes latinoamericanos, con lapidaria sinceridad, les dijo a todos ellos que no va a «aprender su maldito idioma», refiriéndose al español.

Decir esto ante un auditorio donde todos tienen como idioma materno el español y apenas balbucean un inglés rústico -como luego lo demostró Milei-, puede ser visto como una grosería inapropiada. Pero, en realidad, estamos ante un clásico síntoma lacaniano de metáfora y goce (El Seminario, Libro III).

El “maldito idioma” es el “sustituto de posición” de un idioma que al presidente Trump le resulta detestable y molesto porque se le presenta como una infección en el cuerpo social estadounidense imaginado como blanco, monolingüe (inglés) y protestante. Y el goce porque, si bien conscientemente sabe de los costos políticos que pueden arrastrar las humillaciones desplegadas hacia los migrantes latinos y la población latinoamericana en general, hay una desbordante satisfacción corporal que le provocan las crueldades y agravios que ha ordenado implementar contra ellos.

No es tanto un ataque a un idioma como a una población que mayoritariamente habla el idioma español.

En 2025, ha firmado la Orden Ejecutiva 14.224, que declara único idioma oficial de EE.UU. al inglés, a pesar de que el 20% de la población habla español. Esto ha supuesto que todas las oficinas gubernamentales federales suspendan la asistencia en cualquier otro idioma.


¿Algún día aprenderá el idioma español? Ese año lo declaramos que puede aspirar a conversar con una persona de nuestro pueblo, el "menos culto", pero eso sí un verdadero "tesoro" de cultura, tradición e identidad.-

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Pero el golpe más duro contra la presencia latina ha venido de la mano del ICE, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, que durante el último año ha desplegado una despiadada persecución de latinos en todo el territorio. Se trata de una persecución racializada contra los migrantes, legales o ilegales, provenientes de Latinoamérica. Como lo expresaba una migrante argentina, el ICE “no busca papeles, busca cuerpos. Es una cacería”.

Y más allá de los centenares de miles de detenciones y deportaciones ilegales, están el miedo y escarmiento como políticas de Estado que se despliega hoy como modo de legitimación política. En esas circunstancias, la crueldad ejercida contra una parte de la población galvaniza la cohesión de la otra parte de sus habitantes. Así, el “latino” para la mitad de los estadounidenses no solo es el “intruso” que alimenta todas las desquiciadas teorías sobre el “gran reemplazo” de los “verdaderos” norteamericanos (“blancos”): sino que, también, es el chivo expiatorio del deterioro económico de clases medias y populares “olvidadas” por la globalización neoliberal.

Todo esto está llevando a que la “latinidad” comience a presentarse en las instituciones y en el sentido común dominante como un estigma devaluatorio que quita derechos y ralentiza reconocimientos. Con el tiempo, en el prejuicio popular, la latinidad ya deviene en un marcador de ‘inferioridad” social. Resulta irrelevante si los sujetos posean una pigmentación de piel semejante a los norteamericanos anglosajones o si su apellido tiene raíz italiana o alemana; igual son peyorativamente categorizados como “latinos”, “frijoleros”, “spic”, “greaser (J, Hill, 2008). De este modo la cadena de desprecios raciales escalonados a nivel nacional alcanza ahora una dimensión global. Los que en España llaman despectivamente “panchitos” a los migrantes latinoamericanos, en Argentina “bolitas” a los migrantes bolivianos o, en Bolivia, “indios de mierda” a las poblaciones indígenas, no bien ponen un pie en Miami o New York, no son más que variantes de latinos provenientes de lo que Trump ha calificado como “shithole countries”.


Álvaro García Linera. Ex vicepresidente de Bolivia. Científico Social y Maestro Universitario.
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Sin embargo, si uno se fija en los costos y beneficios de carácter económico y político que conlleva esta cruzada antiinmigrante y de sometimiento brutal del sur del continente, las consecuencias pueden resultar contraproducentes para la propia estrategia trumpista de “limpieza” étnica en lo interno y de vasallaje del continente.

La población hispanohablante del mundo es de 635 millones, la tercera más hablada del planeta (Instituto Cervantes, 2025). En EE. UU. los “latinos” -que es como llaman a los hispanohablantes- son 68 millones de personas, por encima de los “asiáticos” (21 millones) y los “negros” (39 millones). De ese total de latinos, 45 millones han nacido en EE. UU.; 8.6 millones son migrantes ciudadanizados y 14 millones (21 %), son no ciudadanos (Pew Research Center, 2025).

Económicamente, los latinos generan una actividad económica anual de 4 billones de dólares, más que Alemania o la India. Pagan cerca de 300.000 millones de dólares en impuestos (USLatinGDP, 2025), y más del 80% de lo que generan se queda en el país (Sheinbaum, 2025).

Dada esta importancia demográfica y económica de la migración latina,

¿cómo entender, entonces, esta gramática de la crueldad racializada que el Gobierno norteamericano está desplegando?

Es probable que el presidente Trump y la oligarquía que lo acompaña confíen en la capacidad seductora de la fuerza bruta de la dominación. Es una norma que se repite en la historia de todos los países del mundo que los migrantes de una región o país más pobre que se dirigen a otro más próspero tengan como modelo aspiracional a las élites exitosas de ese país o región de destino.

Es lo que Hegel, en la fase primera de la dialéctica del amo y el esclavo, llamó la “conciencia servil” del dominado ante el temor absoluto a la muerte que le puede infligir el amo. En este caso, el temor a la deportación o la exclusión.

Algunos datos apuntan a este camino de aceptación silenciosa de los agravios. En EE. UU., los migrantes latinos tienden a integrarse económica y culturalmente rápido a las estructuras sociales. Son los más propensos a creer en el “sueño americano” y están dispuestos a cualquier sacrificio para lograrlo (Noah Smith, 31, II, 2023).

Pero también hay dos aspectos gravitantes que pueden bloquear este calvario migrante que aspira a una futura redención integradora.



El primero, es que el latino en EE. UU. no es una minoría más que podría esperar su dilución en la sociedad dominante. Los latinos son la segunda mayoría poblacional del país, la más joven y la de mayor crecimiento. Además, un 94 % se define a sí misma como hispana (Pew Research Center, 2025).

Se trata de una densidad social que, tarde o temprano, va a dar lugar a una acción colectiva por la construcción de algún tipo de nación multicultural y de institucionalidad estatal multiétnica, tal como lo hizo la población norteamericana afrodescendiente con el poderoso movimiento por los derechos civiles, entre los años 50 y 70 del siglo XX.

El segundo, que el racismo es un tipo de fuerza económica que devalúa el trabajo y los bienes de los sujetos racializados. Bloquea oportunidades de ascenso social de los segregados y sobre valúa artificialmente la posición y los recursos de los sujetos que racializan a los demás. Estamos ante modalidades de transferencia económica por vía de la jerarquización discursiva de los cuerpos. Y ello, ejercido violentamente contra una población numerosa que posee un patrimonio económico relevante, no puede pasar desapercibido en la conciencia de los usurpados.

Lo propio puede afirmarse respecto a los países hoy arrastrados al vasallaje por sus elites políticas. Con el tiempo, la sumisión resignada que acepta la despiadada expropiación de fuerza de trabajo y recursos naturales puede transformarse en una explosiva insurgencia anticolonial orientada a la recuperación de sus riquezas.

¿Se expresará todo esto en el desplazamiento del voto latino en las elecciones de medio término de noviembre de 2026? Es muy probable. Pero me inclino a pensar que lo más importante viene del lado de una intensificación de las ya elevadas frustraciones y resentimientos explosivos que vive la sociedad estadounidense, con el consiguiente aumento de la polarización política y la anomia social que prevalece desde el asalto al Capitolio en 2021.

+ Artículo publicado en simultáneo con Diario Red, de España. https://www.diario-red.com/opinion/alvaro-garcia-linera/sumalditoidioma/20260321203857066237.html?utm_source=social&utm_medium=whatsapp&utm_campaign=share_button

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lunes, 23 de marzo de 2026

ENTRA EN VIGENCIA PROVISIONAL EL ACUERDO MERCOSUR-UNIÓN EUROPEA. Se habilita la baja de determinados aranceles y nuevas reglas de comercio.

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“Sin embargo, los riesgos también son significativos. La apertura comercial frente a economías con mayor nivel de desarrollo industrial plantea desafíos para sectores locales que compiten con productos europeos. La reducción de aranceles puede impactar sobre la industria manufacturera, en particular en rubros como el automotriz, el metalmecánico y el farmacéutico, donde la brecha de competitividad es más marcada. Además, el acuerdo podría profundizar un patrón de especialización basado en la exportación de productos primarios y la importación de bienes con mayor valor agregado, lo que históricamente ha sido señalado como un factor de fragilidad para la estructura productiva. En ese marco, el riesgo es consolidar una inserción internacional que limite el desarrollo industrial y el empleo calificado.

“Otro punto de tensión está vinculado a las exigencias en materia ambiental y de estándares productivos. Si bien el acuerdo incluye compromisos sobre cambio climático y derechos laborales, también establece condiciones que podrían funcionar como barreras indirectas para las exportaciones. En paralelo, la liberalización del comercio puede generar mayor presión competitiva sobre empresas nacionales que ya enfrentan un contexto de debilidad en la demanda y restricciones financieras.

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Los presidentes del bloque junto a Ursula Von Der Leyen. (AFP/AFP)

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ENTRA EN VIGENCIA PROVISIONAL EL ACUERDO MERCOSUR-UNIÓN EUROPEA.

Se habilita la baja de determinados aranceles y nuevas reglas de comercio.

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La Unión Europea confirmó que el acuerdo comercial con el Mercosur comenzará a aplicarse de manera provisional a partir del 1 de mayo.

Por Juan Garriga.

Fuente- Página /12 lunes 23 de marzo del 2026.

La Unión Europea confirmó que el acuerdo comercial con el Mercosur comenzará a aplicarse de manera provisional a partir del 1 de mayo, lo que habilita desde esa fecha la reducción de aranceles y la puesta en marcha de nuevas reglas para el comercio y la inversión entre ambos bloques.

La decisión fue comunicada por la Comisión Europea a través de una “nota verbal” enviada a Paraguay, país depositario de los tratados del Mercosur, en la que se formaliza el último paso procedimental necesario para activar el acuerdo de manera parcial. El tratado había sido firmado a mediados de febrero y su implementación quedó sujeta a la revisión del Consejo europeo, que finalmente dio luz verde.

La aplicación provisional implica que comenzarán a regir de inmediato algunos de los aspectos centrales del acuerdo, en particular la eliminación de aranceles sobre determinados productos. Según el comunicado oficial, esto permitirá generar “normas predecibles para el comercio y la inversión”, al tiempo que asegura que los sectores considerados sensibles dentro de la Unión Europea estarán protegidos mediante mecanismos de salvaguarda.

Sin embargo, la entrada en vigor plena del tratado todavía no está garantizada. Para eso será necesario el aval del Parlamento Europeo, que a su vez aguarda un dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la compatibilidad del acuerdo con la normativa comunitaria. Además, las disposiciones políticas y de cooperación deberán ser aprobadas por los parlamentos de los 27 países que integran el bloque.



Desde Bruselas, el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, destacó la decisión como “un paso importante” y subrayó que la prioridad será traducir el acuerdo en resultados concretos para los exportadores europeos, con impacto en comercio, crecimiento y empleo. El mensaje expone con claridad el interés estratégico del bloque en consolidar su presencia en América del Sur.

El entendimiento entre ambas regiones abarca un mercado de aproximadamente 720 millones de personas y una economía conjunta estimada en torno a 22 billones de dólares. En ese marco, uno de los puntos centrales es la construcción de cadenas de suministro que aseguren el acceso a materias primas consideradas críticas, en un contexto global de creciente competencia por recursos estratégicos.

Más allá de los anuncios oficiales, el acuerdo abre un escenario de efectos heterogéneos para la Argentina. Por un lado, aparecen oportunidades vinculadas a la ampliación de mercados para ciertos sectores exportadores, especialmente aquellos ligados a la producción agroindustrial, que podrían beneficiarse de una reducción de barreras arancelarias y una mayor previsibilidad en el acceso al mercado europeo.



También se prevé una mejora en el flujo de inversiones en áreas estratégicas, en particular aquellas vinculadas a recursos naturales y sectores con ventajas comparativas. En ese sentido, el acuerdo busca consolidar un esquema de integración que facilite el intercambio de bienes y capitales, bajo reglas más estables.

Sin embargo, los riesgos también son significativos. La apertura comercial frente a economías con mayor nivel de desarrollo industrial plantea desafíos para sectores locales que compiten con productos europeos. La reducción de aranceles puede impactar sobre la industria manufacturera, en particular en rubros como el automotriz, el metalmecánico y el farmacéutico, donde la brecha de competitividad es más marcada.

Además, el acuerdo podría profundizar un patrón de especialización basado en la exportación de productos primarios y la importación de bienes con mayor valor agregado, lo que históricamente ha sido señalado como un factor de fragilidad para la estructura productiva. En ese marco, el riesgo es consolidar una inserción internacional que limite el desarrollo industrial y el empleo calificado.

Otro punto de tensión está vinculado a las exigencias en materia ambiental y de estándares productivos. Si bien el acuerdo incluye compromisos sobre cambio climático y derechos laborales, también establece condiciones que podrían funcionar como barreras indirectas para las exportaciones.

En paralelo, la liberalización del comercio puede generar mayor presión competitiva sobre empresas nacionales que ya enfrentan un contexto de debilidad en la demanda y restricciones financieras.

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¿QUIÉN CONTROLA LAS GUERRAS DE ESTADOS UNIDOS?

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“Cuando termine esta guerra, si es que termina, y comiencen las retrospectivas, los historiadores se preguntarán cómo una nación que afirmaba tener como prioridad estratégica contener a China terminó enfrascada en una guerra de desgaste en Oriente Medio. La respuesta estará en los archivos: en los memorandos de los think tanks financiados por Lockheed Martin, en los correos electrónicos entre asesores y lobistas, en las actas de las reuniones donde se decidió que la voz del pueblo, mayoritariamente opuesta a la guerra, importaba menos que los intereses de una minoría poderosa y bien organizada. No es una conspiración. Es un mecanismo económico perfectamente documentado. Y mientras no se aborde el problema estructural del dinero en la configuración de la política de seguridad nacional, ningún presidente —sea Trump, Biden o cualquier otro— podrá escapar de sus garras. La democracia estadounidense en materia de política exterior ha sido secuestrada. Y los secuestradores, como suele ocurrir, piden rescate en forma de misiles, bombarderos y contratos millonarios. El rescate se paga con vidas ajenas, en países lejanos, y con la seguridad futura de una nación que olvidó cómo decidir la paz.

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Fuentes: El tábano economista [Imagen: "Los jugadores de Skat", de Otto Dix]

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¿QUIÉN CONTROLA LAS GUERRAS DE ESTADOS UNIDOS?

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Por Alejandro Marcó del Pont | 23/03/2026 | Economía

Fuentes. Revista rebelión lunes 23 de marzo del 2026.

Fuentes: El tábano economista [Imagen: "Los jugadores de Skat", de Otto Dix]

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Cualquiera puede ir a Bagdad. Los hombres de verdad van a Teherán (El Tábano Economista)

La frase, atribuida indistintamente a Rambo o a Boogie el aceitoso, según el gusto del lector, resume una tentación que lleva décadas rondando los pasillos del poder en Washington. Pero la cuestión real no es si Estados Unidos debe o no bombardear Irán. La pregunta es quién decide que esa sea siquiera una opción sobre la mesa cuando la mayoría de los ciudadanos se opone, cuando los militares advierten de las consecuencias y cuando la propia estrategia de defensa nacional dice que el verdadero enemigo está a miles de kilómetros, en China.

La respuesta es incómoda, pero está documentada: la política exterior estadounidense es el producto de una estrategia nacional coherente como ya lo expusimos en el artículo Trump no improvisa, pero el resultado es de una lucha feroz entre élites con visiones del mundo radicalmente distintas y, sobre todo, con intereses económicos muy concretos. No se trata de una conspiración con un único cerebro, sino de un ecosistema opaco de intelectuales neoconservadores, contratistas de defensa, lobbies extranjeros y facciones internas de la Casa Blanca que compiten por controlar la narrativa y, de paso, los presupuestos.


Históricos analizan que primero aparecen en Roma Calígula y Nerón. Siglo después insurgen en Alemania e Italia Hitler y Mussolini y en pleno siglo XXI Trump y Netanyahu.  Comparaciones Políticas, son considerados como "grandes enemigos dels er humano y la Paz en el mundo. ¿ será cierto tales comparaciones?
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Lo que hace que el análisis sea particularmente confuso es que un conjunto paralelo de debates económicos y de negocios se desarrolla casi independientemente de las consideraciones estratégicas. Para entenderlo, hay que observar tres corrientes de pensamiento que hoy se disputan el alma de la política exterior estadounidense. Por un lado, están los asociados al movimiento MAGA, que desean unos Estados Unidos más conservador y una política exterior que sea extensión de las guerras culturales domésticas. El vicepresidente JD Vance lo ha resumido con claridad: Estados Unidos no debería «desperdiciar vidas siendo el policía del mundo». Pero también existe un profundo escepticismo hacia las élites washingtonianas, a las que consideran belicistas empedernidas.

Una segunda perspectiva, la de los autodenominados «realistas», considera que la prioridad absoluta es el Indo-Pacífico. China, no Irán, es el verdadero desafío existencial. Una guerra en Oriente Medio sería un problema sin fin que desviaría recursos cruciales de la contención de Pekín. Abogan por la contención de Irán, no por su destrucción, y creen posible algún tipo de modus vivendi que permita a Estados Unidos salir de la región. Su mentor intelectual es Elbridge Colby, y sus propuestas suenan a música celestial para oídos cansados de guerras interminables.

Finalmente, persiste el enfoque más tradicional de la seguridad nacional estadounidense, los neoconservadores o, ahora, Sion Con, el que percibe amenazas interrelacionadas con China, Rusia, Irán y Corea del Norte. Esta visión del mundo, que los críticos tachan de «neoconservadora», aboga por un alto nivel de preparación militar y cooperación con aliados en tres frentes simultáneos: el Indo-Pacífico, Europa y Oriente Medio. Para ellos, China es ciertamente el principal adversario, como reconocía Marco Rubio cuando aún era senador, pero eso no implica descuidar los demás frentes.

El problema es que este debate estratégico, ya de por sí complejo, se desarrolla en paralelo a otro mucho más mundano: el de los negocios. Y ahí las cosas cambian drásticamente.

El enfrentamiento entre estas élites no es puramente intelectual. La «lógica fragmentada» que produce decisiones erráticas y aparentemente contradictorias se debe en gran medida a los potentísimos intereses económicos que financian a los centros de pensamiento (think tanks), que generan la cobertura intelectual para las guerras, que a su vez benefician a las corporaciones que financiaron los think tanks. Es un ciclo perfecto, autorreforzado y opaco.



El bloque halcón, heredero del pensamiento neoconservador, parte de una premisa simple: Estados Unidos debe mantener su primacía global mediante una posición de fuerza militar indiscutible. Su objetivo no es contener a Irán, sino buscar activamente el cambio de régimen o, al menos, una degradación tal que le impida proyectar poder en la región. Creen que Irán solo entiende por la fuerza, que cualquier negociación es una concesión al mal y que la eliminación de la amenaza iraní es innegociable, especialmente por la supervivencia de Israel.

Este bando está liderado por figuras con larga trayectoria intervencionista: Marco Rubio como secretario de Estado, Mike Pompeo, John Bolton, Mike Waltz, este último embajador ante la ONU y John Ratcliffe al frente de la CIA. En el Congreso cuentan con senadores como Lindsey Graham y Tom Cotton. Y su brazo intelectual son think tanks perfectamente identificados: la Foundation for Defense of Democracies (FDD), el American Enterprise Institute (AEI), el Jewish Institute for National Security of America (JINSA), el Hudson Institute y el Washington Institute for Near East Policy.

Son instituciones respetables, con expertos brillantes y publicaciones influyentes. Pero también son instituciones financiadas de manera muy particular. Y ahí es donde conviene detenerse, porque el corazón del control reside en el dinero.

Según una investigación reciente del Quincy Institute publicada por Responsible Statecraft, los think tanks más belicistas reciben millones directamente de quienes fabrican las municiones que se están usando ahora mismo en Irán. El Hudson Institute ha cobrado más de cuatro millones de dólares desde 2019 de Lockheed Martin, Northrop Grumman, General Atomics y RTX. Northrop fabrica los bombarderos furtivos B-2, valorados en 2.000 millones de dólares cada uno, que están atacando Irán. Lockheed fabrica los aviones de combate y el sistema de radar THAAD, valorado en 300 millones, que Irán destruyó recientemente. General Atomics produce los drones MQ-9 Reaper. RTX fabrica el misil Tomahawk que, según los informes, mató a 168 niñas en una escuela primaria de Minab.

El Atlantic Council, que acepta más financiación de la industria armamentística que ningún otro think tank, publicó el año pasado un informe recomendando que Estados Unidos adquiriera más misiles THAAD y SM-3 para hacer frente a amenazas como Irán. Los fabricantes de esos misiles, RTX y Lockheed Martin, habían donado al Atlantic Council 850.000 y 700.000 dólares, respectivamente, desde 2019. Ambos sistemas se están utilizando intensamente en la campaña actual.

El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), cuyo presidente, el general retirado Jack Keane, ha pedido abiertamente «borrar a Irán del mapa» en Fox News, aparece financiado por General Dynamics y CACI International Inc, aunque recientemente eliminó los nombres de ambos donantes de su sitio web. Cuando se les preguntó, respondieron que no comparten información sobre sus donantes más allá de lo exigido por ley.

Pero quizás lo más revelador es el fenómeno de los «dark money think tanks». Alrededor del 40% de los principales centros de análisis estadounidenses no revelan la identidad de sus donantesLa Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD), fundada originalmente para «mejorar la imagen de Israel en Norteamérica», fue crucial para presionar a Trump a retirarse del acuerdo nuclear con Irán en 2018. Históricamente, FDD recibió millones de Bernard Marcus, Paul Singer y Miriam Adelson, megadonantes pro-Israel que, en el caso de Adelson, llegó a donar 100 millones a la campaña de Trump.

El Instituto Judío para la Seguridad Nacional de Estados Unidos (JINSA) es otro de estos grupos de dinero opaco. Entre sus miembros se cuentan el exasesor de Seguridad Nacional de Benjamin Netanyahu, el excomandante de la Fuerza Aérea israelí y Elliott Abrams, exasesor de Trump para Irán, además de más de una docena de generales y almirantes estadounidenses retirados. Cuando comenzó la operación militar, JINSA publicó una carta abierta firmada por 75 generales retirados apoyando la guerra.

Y luego están los gobiernos extranjeros. El Atlantic Council ha recibido 20,8 millones de dólares desde 2019, principalmente de Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia SauditaEl Washington Institute for Near East Policy, fundado como una escisión del lobby pro-israelí AIPAC, obtiene alrededor del 95% de su financiación de contribuciones privadas, dinero oscuro y donantes pro-seguridad de Israel.

Para quien quiera profundizar, existe una herramienta pionera: el Rastreador de Financiación de Think Tanks del Quincy Institute, que rastrea la financiación recibida de gobiernos extranjeros, el gobierno estadounidense y contratistas del Pentágono para los 50 think tanks más importantes del país durante los últimos cinco años. Los datos son abrumadores.


¿Expresan todos los Halcones, China, es el verdadero enemigo?
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Frente a esta maquinaria, el bloque realista parece casi amateur. El Quincy Institute, Defense Priorities, el Cato Institute, y en menor medida Brookings y CNAS, abogan por una política exterior más sobria, centrada en China y escéptica de las aventuras militares en Oriente Medio. Pero su financiación es ínfima comparada con la de los halcones. No fabrican misiles, no tienen gobiernos extranjeros que quieran influir en la narrativa, no cuentan con multimillonarios dispuestos a gastar fortunas en promover el cambio de régimen en Teherán.

La consecuencia de todo esto es una política exterior esquizofrénica. La Estrategia de Defensa Nacional publicada en enero afirma que la prioridad es China. Pero la administración se encuentra inmersa en una guerra de desgaste en Oriente Medio. El enviado especial Steve Witkoff, que representa el ala pragmática, ha hecho declaraciones sorprendentemente belicosas en los últimos días. «Tienen uranio enriquecido al 60%, suficiente para once bombas», dijo a los periodistas.

Mientras tanto, en el Congreso, se suceden las votaciones sobre resoluciones de poderes de guerra que intentan, sin éxito, recuperar la autoridad constitucional para declarar la guerra que el legislativo lleva décadas cediendo al ejecutivo. Esta misma semana, el Senado derrotó una medida para detener la acción militar por 47 votos a favor y 53 en contra, en una votación eminentemente partidista. La Cámara se prepara para votar otra similar, pero incluso si prosperara, enfrentaría un veto presidencial casi seguro.

El resultado es un presidente que actúa como comandante en jefe con una libertad que los fundadores de esta nación jamás imaginaron. Y unos think tanks que, financiados por quienes se benefician de las guerras, proporcionan la cobertura intelectual para que eso sea posible.

Cuando comenzó la operación militar, las acciones de RTX, Northrop Grumman y Lockheed Martin se dispararon. La guerra, para ellos, había comenzado excelentemente bien.

Cuando termine esta guerra, si es que termina, y comiencen las retrospectivas, los historiadores se preguntarán cómo una nación que afirmaba tener como prioridad estratégica contener a China terminó enfrascada en una guerra de desgaste en Oriente Medio. La respuesta estará en los archivos: en los memorandos de los think tanks financiados por Lockheed Martin, en los correos electrónicos entre asesores y lobistas, en las actas de las reuniones donde se decidió que la voz del pueblo, mayoritariamente opuesta a la guerra, importaba menos que los intereses de una minoría poderosa y bien organizada.

No es una conspiración. Es un mecanismo económico perfectamente documentado. Y mientras no se aborde el problema estructural del dinero en la configuración de la política de seguridad nacional, ningún presidente —sea Trump, Biden o cualquier otro— podrá escapar de sus garras.

La democracia estadounidense en materia de política exterior ha sido secuestrada. Y los secuestradores, como suele ocurrir, piden rescate en forma de misiles, bombarderos y contratos millonarios. El rescate se paga con vidas ajenas, en países lejanos, y con la seguridad futura de una nación que olvidó cómo decidir la paz.

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domingo, 22 de marzo de 2026

DONALD TRUMP, ENTRE CALÍGULA Y NERÓN.

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“Desde la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pasando por Javier Milei, José Antonio Kast o el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, avalan sus bombardeos a Irán y justifican el genocidio de Israel al pueblo palestino. Y su primer ministro, Benjamin Netanyahu, lo agasaja con carantoñas, mientras el movimiento sionista lo financia.  Ejerce el poder como un tirano. Mientras, el pueblo estadunidense sufre sus decisiones: inflación, empobrecimiento y represión. Sólo las empresas armamentísticas y sus negocios obtienen beneficios. 

“Mientras juega al golf, remodela la Casa Blanca, decide invasiones, secuestros, torturas y asesinatos. Bombardea Irán, con un coste diario de mil millones de dólares para abastecer a su ejército, y cuando desespera, emprende nuevas acciones. No busque comparaciones en el siglo XX. A su lado, Hitler y Mussolini son hermanas de la caridad. Sólo Calígula y Nerón le hacen sombra. Donald Trump se ha convertido en el primer tirano trasnacional del siglo XXI.  Como la frase pronunciada por los condenados a muerte en el año 52 de nuestra era “¡Ave, César, los que van a morir te saludan!” A lo cual el emperador Claudio respondió ¿o no? Hoy podemos recrearla: “¡Ave, Trump, tus crímenes no caerán en el olvido!

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto Ap.

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DONALD TRUMP, ENTRE CALÍGULA Y NERÓN.

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Marcos Roitman Rosenmann

La Jornada Ciudad de México sábado 21 de marzo del 2026.

19 de marzo de 2026 00:03

Ni el nazi-fascismo con su Führer o la Italia de Mussolini se atrevieron a tanto. Sólo en la Roma imperial surgen personajes cuyas conductas erráticas guardan semejanzas con Donald Trump. El primero, Calígula. Gobernó entre los años 37 y 41 de nuestra era. Para coronarse emperador, asesinó a su primo Tiberio Gemelo. Se anexionó Mauritania y acabó con la vida del rey Ptolomeo, hijo de Cleopatra y Marco Antonio, quien, como Tiberio, era su primo. 


Calígula, ¿ Asesino y depravado, o víctima de la historia?

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Su ego no tuvo límites. Mandó construir bustos y estatuas con su figura para adornar calles y templos. Sus apetitos sexuales eran variados. Mujeres, hombres, niños y niñas, además de sus hermanas, obligadas a prostituirse, entraban en su agenda (Jeffrey Epstein y Donald Trump juntos). Durante su mandato, Roma sufrió una de sus peores crisis económicas, acompañada de hambruna. Vació las arcas públicas, pero no dejó de enriquecerse. Tuvo algún éxito militar, pero sus derrotas lo acompañaron.

En Britania ordenó a su ejército recoger conchas marinas como tributo al Monte Palatino. Y si hacemos caso a la leyenda negra, le gustaba presenciar torturas y ejecuciones. Aunque no llegó a nombrar cónsul a su caballo Incitatus, señaló que su equino tenía más inteligencia que todos los senadores. En consonancia, le mandó construir una cuadra en mármol, con túnicas, sedas y sirvientes en exclusiva

La historia no lo deja bien parado. Acabó asesinado.

No pasó mucho tiempo para que emergiese otro emperador con ínfulas de dios. La sucesión de Claudio llevó al trono a un singular sujeto: Claudio César Augusto Germánico, Nerón. 

Como su primo, se convirtió en tirano. 

Gobernó del año 54 al 68 de nuestra era. No rehuyó matar a sus opositores. Entre sus víctimas, Agripina, su madre, y hermanastro, Tiberio Claudio César Británico. 


Nerón, el barba de bronce. La cola de rata.

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Le gustaba frecuentar prostíbulos y, como Calígula, disfrutaba de hombres y mujeres. Sufría delirio de persecución. Asesinó a generales, miembros de su guardia y senadores. Su ira se revertía de odio. Tenía gustos exquisitos: le gustaban el juego, el circo, componer canciones, tocar el arpa y recitar poemas. (En esos años no disfrutaba del golf, como Trump en su campo de Miami). 

Se consideraba un mecenas. Tenía la debilidad de mandar crucificar a los condenados a muerte o bien que sufriesen tormentos antes de ser devorados por perros. En guerra continua, salvo un interregno, se declaró pacifista. Acabó desangrando las arcas para financiar sus campañas militares, pero su fortuna creció y creció. Con políticas de pan y circo, se ganó el apoyo de una parte de sus conciudadanos.

Sobre el gran incendio de Roma, aunque todas las sospechas recaen sobre su persona, culpó a los cristianos y comenzó su persecución. Entre sus delirios de grandeza, fue a participar a las Olimpiadas. No logró triunfar. Pero los griegos, para no causar un conflicto internacional, le otorgaron corona de laureles. Una vez en Roma, montó un desfile para que el pueblo la contemplase en señal de victoria. Le encantaba la lisonja. Si alguien manifestaba desacuerdo, terminaba mal. Así le fue a su tutor, Séneca, a quien acusó de malversación de fondos en dos ocasiones y de mantener relaciones sexuales con Agripina. Nerón acabó suicidándose a los 30 años.

¿Cuántos asesores, secretarios de Estado han sido destituidos por Trump cuando han mostrado disconformidad con sus políticas? Calígula y Nerón expresan la personalidad de Donald Trump. Igual de melodramático, el actual inquilino de la Casa Blanca sufre de megalomanía. Amante de los excesos y complejo de superioridad, reviste su poder con mansiones, torres que llevan su nombre o retretes de oro.

Sus devaneos sexuales no tienen nada que envidiar a Nerón y Calígula. Prostitutas, menores de edad, orgías y drogas. 

Busca el reconocimiento y ser condecorado. Tiene mentalidad de un niño de cinco años, dirá Guillermo Fesser, corresponsal español en Estados Unidos.

Un día piensa en blanco, al siguiente en negro, luego en gris y por último en verde. Sus acciones, declarando la guerra al mundo, proyectan derrotas estratégicas en el medio y largo plazos. Ningún objetivo alcanzado. Conmigo o sin ti es el mensaje

La realidad no acompaña sus declaraciones. Sus aliados naturales son degradados a la condición de comparsas. Y sus detractores reciben insultos, descalificaciones y los caricaturiza. Se rodea de aduladores. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se inventa un premio de la paz para entregar, por primera vez, a su amigo Trump, como desagravio al no obtener el Premio Nobel. Su receptora, en audiencia pública en la Casa Blanca, le hace entrega del recibido en Oslo. ¿No sea que se enfade? 

Desde la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pasando por Javier Milei, José Antonio Kast o el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, avalan sus bombardeos a Irán y justifican el genocidio de Israel al pueblo palestino. Y su primer ministro, Benjamin Netanyahu, lo agasaja con carantoñas, mientras el movimiento sionista lo financia. 

Ejerce el poder como un tirano. Mientras, el pueblo estadunidense sufre sus decisiones: inflación, empobrecimiento y represión. Sólo las empresas armamentísticas y sus negocios obtienen beneficios. 



Mientras juega al golf, remodela la Casa Blanca, decide invasiones, secuestros, torturas y asesinatos. Bombardea Irán, con un coste diario de mil millones de dólares para abastecer a su ejército, y cuando desespera, emprende nuevas acciones. No busque comparaciones en el siglo XX. A su lado, Hitler y Mussolini son hermanas de la caridad. Sólo Calígula y Nerón le hacen sombra.

Donald Trump se ha convertido en el primer tirano trasnacional del siglo XXI. 

Como la frase pronunciada por los condenados a muerte en el año 52 de nuestra era “¡Ave, César, los que van a morir te saludan!” A lo cual el emperador Claudio respondió ¿o no? Hoy podemos recrearla: “¡Ave, Trump, tus crímenes no caerán en el olvido!

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sábado, 21 de marzo de 2026

LA GUERRA EN MEDIO ORIENTE AUMENTA EL HAMBRE EN EL MUNDO.

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“Los obstáculos propios del conflicto y la escala de costos mundiales de alimentos, carburantes y fertilizantes “podría privar a millones de familias de productos básicos, en particular en países dependientes de las importaciones, como los de África subsahariana y Asia”, expuso el responsable del PMA. Sudán, por ejemplo, importa alrededor de 80 % de su trigo, y un precio más alto de este alimento básico empujará a más familias al hambre. En Somalia, un país en medio de una grave sequía, el precio de algunos productos básicos esenciales ha aumentado al menos 20 % desde que comenzó el conflicto. Ambos son países con altos niveles de inseguridad alimentaria y han sufrido hambrunas en años recientes.

“En África oriental y austral, con 16 países analizados, el estudio estima que 17,7 millones de personas podrían encontrarse en situación de inseguridad alimentaria aguda, aumentando también en 17,7 %. En África occidental y central, con 12 países analizados, se calcula que 10,4 millones de personas enfrentarían inseguridad alimentaria aguda, un aumento de 21 %.

“Medio Oriente y Norte de África: en 12 países analizados se considera que 5,2 millones de personas podrían enfrentarse a una inseguridad alimentaria aguda, 14 % más que antes del conflicto que sacude a la región. En Asia, con 10 países analizados, se agregan 9,1 millones de personas que podrían encontrarse en situación de inseguridad alimentaria aguda, un aumento de 24 %.

“Y en América del Sur y el Caribe, donde se revisó la situación de tres países, 2,2 millones de personas más podrían enfrentarse a una inseguridad alimentaria aguda, es decir, un aumento de 16 %.

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Fuentes: IPS [Imagen: familias desplazadas por el conflicto en el Líbano instalan tiendas de campaña y una hoguera en una vía de Beirut, en espera de refugio y alimentos. Ali Yunes / PMA]

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LA GUERRA EN MEDIO ORIENTE AUMENTA

EL HAMBRE EN EL MUNDO.

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Por | 21/03/2026 | Economía

Fuentes. Revista Rebelión sábado21 de marzo del 2026.

La inseguridad alimentaria aguda, que ya afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, crecerá con el actual conflicto en el Medio Oriente y alcanzará a millones de personas mucho más allá de la región que es el actual escenario de guerra, advierte el Programa Mundial de Alimentos.

ROMA – Decenas de millones de personas adicionales se enfrentarán a una hambruna aguda si la guerra en Oriente Medio prosigue hasta junio próximo, advirtió en un análisis el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas.

“Si este conflicto continúa, provocará una onda expansiva en todo el mundo, y las familias que ya no pueden permitirse su próxima comida serán las más afectadas”, afirmó Carl Skau, director ejecutivo adjunto y director de operaciones del PMA.

El análisis del PMA indica que la inseguridad alimentaria aguda ya afecta en el mundo a 318 millones de personas, una cifra récord, y otros 45 millones se agregarán este año si el conflicto persiste y los precios de petróleo se mantienen elevados.



Este miércoles 18 los mercados reportaban nuevas alzas en los precios del petróleo, con el crudo Brent del mar del Norte rozando los 110 dólares por barril (de 159 litros) cuando en febrero se cotizaba alrededor de 70, y el West Texas Intermediate alcanzaba los 100 dólares, cuando hace tres semanas se vendía a 65.

Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzaron el 28 de febrero y fueron seguidos por una respuesta iraní en toda la región, están obstaculizando la producción y el comercio de petróleo, de gas y de fertilizantes, y se bloquean vías esenciales, en particular el estrecho de Ormuz, la salida desde el golfo Pérsico.

Según el PMA, el conflicto podría provocar además la peor perturbación de las operaciones de socorro desde la pandemia covid-19 (2020-2023) y la guerra en Ucrania iniciada con los ataques de Rusia en 2022.

“Más allá de las repercusiones inmediatas en el Líbano (bajo fuertes ataques de Israel en su confrontación con la milicia Hizbolá), el conflicto también ha tenido repercusiones importantes en las operaciones humanitarias mundiales. Realmente estamos sufriendo las consecuencias”, observó Skau.

Indicó que las operaciones de socorro sufren alargamiento de los plazos de entrega y un aumento de los costos, con inconveniente logísticos por la situación de conflictividad que envuelve a una docena de países en el Medio Oriente.

“Nuestras cadenas de suministro podrían muy bien estar al borde de la mayor perturbación desde la pandemia de covid y la guerra en Ucrania. Esto llevaría el nivel del hambre en el mundo a un récord histórico, y es una perspectiva terrible, realmente terrible», insistió Skau.

Durante la pandemia de covid las operaciones humanitarias mundiales se enfrentaron a perturbaciones sin precedentes: cierre de fronteras, hundimiento de los vuelos comerciales y parálisis de las cadenas de suministro.

En un momento dado de 2020, el tráfico aéreo mundial de pasajeros cayó más de 60 %, según la Organización de Aviación Civil Internacional, lo que obligó a las Naciones Unidas a establecer puentes aéreos de urgencia para asegurar el suministro de ayuda y vacunas.



Esta vez, mientras prosiguen las hostilidades, los gastos de transporte del PMA han aumentado 18 % hasta ahora

“y tenemos miles de camiones en las carreteras cada día. Circulan ahora con un combustible mucho más caro”.

El impacto del alza de los costos “significa comprar menos alimentos o proporcionar menos dinero a los beneficiarios”, agregó.

Por ejemplo, la agencia se ha visto obligada a reducir las raciones alimentarias destinadas a las poblaciones en situación de hambruna en Sudán, y solo puede ayudar a uno de cada cuatro niños que sufren desnutrición aguda en Afganistán.

La paralización casi total del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y los crecientes riesgos en el mar Rojo, elevando los costos de la energía, el combustible y los fertilizantes, agrava el hambre más allá de Medio Oriente.

Los obstáculos propios del conflicto y la escala de costos mundiales de alimentos, carburantes y fertilizantes

“podría privar a millones de familias de productos básicos, en particular en países dependientes de las importaciones, como los de África subsahariana y Asia”, expuso el responsable del PMA.

Sudán, por ejemplo, importa alrededor de 80 % de su trigo, y un precio más alto de este alimento básico empujará a más familias al hambre. En Somalia, un país en medio de una grave sequía, el precio de algunos productos básicos esenciales ha aumentado al menos 20 % desde que comenzó el conflicto.

Ambos son países con altos niveles de inseguridad alimentaria y han sufrido hambrunas en años recientes.

En África oriental y austral, con 16 países analizados, el estudio estima que 17,7 millones de personas podrían encontrarse en situación de inseguridad alimentaria aguda, aumentando también en 17,7 %.

En África occidental y central, con 12 países analizados, se calcula que 10,4 millones de personas enfrentarían inseguridad alimentaria aguda, un aumento de 21 %.



Medio Oriente y Norte de África: en 12 países analizados se considera que 5,2 millones de personas podrían enfrentarse a una inseguridad alimentaria aguda, 14 % más que antes del conflicto que sacude a la región.

En Asia, con 10 países analizados, se agregan 9,1 millones de personas que podrían encontrarse en situación de inseguridad alimentaria aguda, un aumento de 24 %.

Y en América del Sur y el Caribe, donde se revisó la situación de tres países, 2,2 millones de personas más podrían enfrentarse a una inseguridad alimentaria aguda, es decir, un aumento de 16 %.

A-E/HM

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