viernes, 9 de octubre de 2026

EN MADRID EN MEMORIA DE MARICARMEN Y SU LUCHA POR LA VIVIEND

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“ESPAÑA. MUERE MARICARMEN ABASCAL, LA MUJER DE 87 AÑOS CUYO DESAHUCIO ENCENDIÓ A TODA ESPAÑA Y GENERÓ EL ADELANTO DE LAS ELECCIONES. MARICARMEN ABASCAL SE CONVIRTIÓ EN ÍCONO DEL DERECHO A LA VIVIENDA. Maricarmen murió hoy miércoles 07 de octubre, catorce días después de que la sacaran de su casa. EL Sindicato de Inquilinas informó del fallecimiento de la mujer, cuyo desalojo del 23 de septiembre se convirtió en símbolo de la crisis habitacional y aceleró la crisis del gobierno de Pedro Sánchez. Tenía 87 años y se apagó en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, donde estaba ingresada desde el día del desalojo. El Sindicato de Inquilinas, que la acompañó hasta el final, dio la noticia con un mensaje que termina con la promesa de seguir luchando por ella. Setenta años en la misma casa Maricarmen Abascal llegó a la calle Alcalde Sainz de Baranda, en Retiro, en 1956. Ahí hizo su vida. En 2018 una sociedad llamada Urbagestión compró el edificio, sostuvo que su contrato ya había vencido y le planteó una salida imposible. Comprar el piso por unos 250.000 euros o pagar una renta de 1.650 euros al mes con una pensión que rondaba los 1.400.

“ELLA nunca fingió que podía. Lo dijo con su propia voz hace un par de años, "no tenía ese capital ni loca", y a su edad ningún banco iba a prestarle. Siguió pagando los 450 euros de siempre. La Justicia le dio la razón solo al principio. Un juzgado de Madrid rechazó la demanda, pero la Audiencia Provincial y después el Tribunal Supremo respaldaron a la empresa. El desahucio, de hecho, era legal. Cuatro intentos después, la ONU pidió frenarlo y nadie lo frenó. EL día en que la sacaron en camilla El 23 de septiembre la puerta del edificio cedió ante un ariete. Dentro quedaban familiares y cuatro integrantes del Sindicato. Maricarmen salió en camilla y terminó en el hospital. La foto recorrió el país antes de que anocheciera. LA protesta llegó antes que la noticia en los telediarios. Esa misma tarde el Sindicato convocó concentraciones urgentes en doce ciudades. En Madrid más de diez mil personas se plantaron frente al ático de Isabel Díaz Ayuso, y la Policía cargó contra un grupo. Al día siguiente se sumaron dieciséis ciudades más. El fin de semana trajo más de cincuenta movilizaciones bajo un lema que ya miraba lejos, "Hacia la huelga general". En la Puerta del Sol se instaló una acampada que sigue en pie. "NO he logrado defender mi casa" Dos días después, el Sindicato difundió un vídeo en el que Maricarmen habla desde el Gregorio Marañón. Agradeció a quienes fueron a su desahucio, entre ellos a los niños, y sobre su derrota lamentó la situación en la que estaba: "No he logrado defender mi casa”, sentenció. Fuente La república. Página /12. Prensa latina/. 8/10/2026

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De la Puerta del Sol a la casa de Maricarmen. Europa Press. Europa Press.

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MILES DE PERSONAS MARCHARON EN MADRID EN MEMORIA DE MARICARMEN Y SU LUCHA POR LA VIVIENDA.

Desde la acampada en la Puerta del Sol hasta la que fue su casa por más de 70 años

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En un velatorio a cielo abierto con velas encendidas, fotos, flores y poemas, se multiplican las voces para que “no haya ninguna Maricarmen más” en España.

Por. Redes Sociales.

Fuente. Página /12 viernes 9 de octubre del 2026.

23 de septiembre en Madrid y que activó la lucha por la crisis de la vivienda, reavivó las protestas en toda España con movilizaciones para homenajearla, velatorios y resistencia a otros desahucios para que “no haya ninguna Maricarmen más”. En Madrid, el Sindicato de Inquilinos e Inquilinas convocó una marcha desde la acampada en la céntrica Puerta del Sol hasta la que fue su casa durante más de 70 años, esa en la que “solo quería permanecer hasta el final”, explicó la organización en un comunicado.

El pequeño altar instalado en la Puerta del Sol frente a la sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid en recuerdo de Maricarmen sigue recibiendo la visita de personas que quieren despedirse de la anciana. Débora, una vecina que se acercó al altar, dijo a la agencia Europa Press que se siente “triste”, ya que el fallecimiento de Maricarmen “representa la metáfora de lo que está pasando en España con el tema de la vivienda, la justicia social y el desajuste que hay”.

La acampada —que empezó el mismo día de su desahucio y hoy ya tiene más de 1.200 carpas— y las inmediaciones del Congreso se convirtieron en un velatorio, con velas encendidas, fotos, dedicatorias, lecturas de poemas y reivindicaciones tales como: “Se lo debemos”. La organización de la acampada, instalada en Sol desde el 26 de septiembre, lamentó su muerte

“en una cama de hospital a la que la mandaron en camilla el día que la echaron de su vivienda, tras un desahucio que jamás debió de haberse producido”, así como que el acuerdo para que volviera a su casa llegara “tarde”.

“No llegó porqué a los rentistas, a los especuladores, a los gobiernos o las instituciones les importara, sino por la presión de cientos de miles de personas que inundamos las calles”, señaló el Sindicato de Inquilinos en un comunicado. También recordaron las palabras de Maricarmen: “Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”. “Eso vamos a hacer. La recordaremos cada día, en cada desahucio que paremos”, le responden ahora.



Homenajes en Barcelona, Andalucía y Valencia.

En Barcelona, las principales organizaciones en defensa del derecho a la vivienda de la región convocaron una nueva protesta para el viernes contra las muertes vinculadas a la crisis de la vivienda bajo el lema “Por Olga y Maricarmen: ¡El negocio de la vivienda mata!“. La manifestación también recordará a Olga, una mujer de 54 años que se suicidó el pasado 7 de septiembre tras ser desahuciada del piso donde vivía en L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona.



Las acampadas por la vivienda que se mantienen en Sevilla, Málaga, Granada y Almería (todas en la región de Andalucía, sur de España) prepararon también nuevas movilizaciones. En Sevilla se instaló un altar improvisado en recuerdo de Maricarmen, y los acampados convocaron a una manifestación a las 19 horas. Uno de sus organizadores, Noel García, explicó a la agencia EFE que el fallecimiento resultó un “jarro de agua fría” pero a la vez un revulsivo para seguir organizando actos reivindicativos con la huelga general del 11 de noviembre en el horizonte.

Tensión política.

Mientras tanto, la esfera política española vivió una jornada tensa y de enfrentamientos por la muerte de Maricarmen, como el vivido entre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (del Partido Popular), con la portavoz del principal partido opositor local, Más Madrid, Manuela Bergerot.

En el pleno de la Asamblea regional, Bergerot afirmó que “en las calles de Madrid no va a haber paz” tras la muerte de Maricarmen, lo que provocó un tenso cruce con Ayuso, que preguntó si los “están amenazando físicamente”.

El líder nacional del derechista Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, advirtió al PSOE, que gobierna actualmente en España, que no van a permitir “un intento de manipulación emocional a los españoles”, mientras que José Luis Martínez-Almeida, el alcalde de Madrid, también del PP, acusó al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, de permitir el desahucio y apropiarse de la memoria de Maricarmen.

El miércoles, Sánchez mostró sus condolencias a la familia de Maricarmen y afirmó que siente su pérdida como propia. Tras el desahucio de Maricarmen Abascal el pasado 23 de septiembre, se encendieron varias protestas que desembocaron en una acampada en la céntrica Puerta del Sol de Madrid y llevaron al gobierno de España a aprobar dos decretos de vivienda. El rechazo del Congreso de los Diputados a esos dos decretos movió a Sánchez a convocar elecciones generales para el próximo 29 de noviembre.

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jueves, 8 de octubre de 2026

EL PROBLEMA CHINO DE EUROPA: ENTRE DEPENDENCIA, COMPETENCIA Y COOPERACIÓN.

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“Tratar las inversiones de forma más recíproca. Europa permite inversiones chinas si estas generan empleos, producción e investigación, dentro de reglas claras sobre ayuda estatal y seguridad. China, por su parte, debería dar a las empresas extranjeras igual acceso a su mercado, servicios y contratos públicos. El Comprehensive Agreement on Investment (CAI), negociado en 2020, contenía muchos de esos acuerdos, pero políticamente sigue bloqueado en el Parlamento Europeo. Una reactivación completa del mismo parece actualmente más difícil que acuerdos separados más pequeños.

“Autonomía. En el pasado Europa se ha dejado arrastrar demasiado por EE. UU.; basta pensar en la militarización vinculada a la importación de armas de EE. UU., la dependencia energética, la infraestructura digital, la política comercial, pero también la política de confrontación con China. La UE solo puede construir relaciones equilibradas con China si sigue un rumbo propio y autónomo sobre la base de sus propios intereses y valores; de lo contrario, corre el riesgo de verse arrastrada a una política de suma cero funesta.

“Pedagogía. Europa se siente la gobernante del mundo desde las conquistas de Colón, lo cual tiene sus consecuencias, como Kishore Mahbubani ha expresado con agudeza: “La tendencia europea a tratar a las culturas y sociedades no europeas con desprecio y condescendencia está profundamente arraigada en la psique europea.” Europa se considera superior y considera evidente repartir las cartas. Esa supremacía de poder ha sido completamente trastocada en 25 años, pero la psique de 500 años de dominación y superioridad está muy profundamente anclada y sigue persistiendo obstinadamente. Europa no puede imaginarse tratar a los países del Sur Global como socios iguales. Sin embargo, tendrá que aprenderlo, aunque sea muy difícil. Corresponde a los responsables políticos y a los creadores de opinión tanto en Europa como en China encontrar buenos caminos y métodos – la pedagogía adecuada – para fomentar ese proceso.

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Fuentes: Rebelión.

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EL PROBLEMA CHINO DE EUROPA: ENTRE DEPENDENCIA, COMPETENCIA Y COOPERACIÓN.

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Por Marc Vandepitte | 08/10/2026 | Mundo.

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El 8 y 9 de octubre se reúnen el Ministerio de Comercio chino y la Comisión Europea en una nueva reunión del Comité de Comercio e Inversión China-UE. Ocurre en un momento en el que las relaciones de poder económico en el mundo se desplazan a toda velocidad. Analizamos los cinco mayores conflictos comerciales entre las dos grandes potencias económicas y las claves para una relación viable.

Vivimos en un mundo inestable en el que las relaciones geopolíticas cambian a gran velocidad. Hace tiempo que EE. UU. dejó de ser un socio fiable en el campo occidental. Al mismo tiempo, los países del Sur Global están en fuerte ascenso y el centro de gravedad económico del mundo se desplaza de manera inequívoca hacia el Sudeste Asiático.

Las relaciones económicas entre la Unión Europea y China están bajo tensión en este orden mundial cambiante. El miércoles 7 de octubre de 2026 el Parlamento Europeo votó por una mayoría abrumadora a favor de una postura oficial considerablemente más estricta respecto a China, bajo el lema: “No más dumping, no más espionaje y competencia justa”.

En este artículo profundizamos en las disputas comerciales entre ambos bloques de poder económico. Formulamos los cinco principales reproches de la UE a China y ofrecemos la respuesta de Pekín en cada uno de ellos. Concluimos con algunas posibles medidas o impulsos para desactivar el conflicto comercial.

Disputas.

1. Ayuda estatal masiva y competencia desleal.

Según la UE, China apoya a gran escala a sus industrias estratégicas mediante créditos baratos de bancos estatales, ventajas fiscales, suelo y energía baratos, subvenciones y otras formas de ayuda estatal. A consecuencia de ello las empresas chinas pueden ofrecer productos por debajo de las condiciones de mercado, algo con lo que las empresas europeas difícilmente pueden competir.

China no niega que el Estado desempeñe un gran papel en su economía, pero cuestiona la conclusión europea de que ese papel haga que la competencia china sea por definición “desleal”.

Según China, la ventaja competitiva de sus empresas no proviene de las subvenciones, sino sobre todo de economías de escala, una cadena industrial completa, un gran mercado interno, innovación tecnológica e inversiones empresariales de muchos años.

En segundo lugar, China acusa a la UE de doble estándar. China no puede conceder subvenciones, pero la propia UE también lo hace.

2. Sobrecapacidad industrial, exportación barata y balanza comercial desequilibrada.

China ha construido una enorme capacidad de producción en sectores como los coches eléctricos, las baterías, los paneles solares, el acero, la química y la maquinaria. La demanda interna china no puede absorber completamente esa producción. Según la UE, surge una “sobrecapacidad” por la cual una parte cada vez mayor se exporta a mercados extranjeros. Bruselas teme que la producción china subvencionada expulse del mercado a los fabricantes europeos. Eso causa un gran déficit comercial.

Pekín responde a esto que no se puede determinar que un país tiene “sobrecapacidad” solo porque produce más de lo que consume y exporta la diferencia. De ser así, los coches alemanes, los medicamentos europeos, el vino francés y los aviones Airbus serían igualmente ejemplos de “sobrecapacidad” europea. El comercio internacional existe precisamente porque los países producen para los mercados extranjeros.

Además, el superávit comercial de China no es excepcional: se sitúa justo por debajo del 4 % del PIB, es decir, menos que el superávit de Alemania, que asciende al 4,6 %.

En segundo lugar, Europa limita ella misma lo que quiere vender a China y luego se queja de un déficit comercial.

Cuando se trata de paneles solares, baterías y coches eléctricos, el mundo necesita precisamente mucha más tecnología verde para hacer posible la transición climática. Los productos chinos baratos aumentan la oferta mundial y reducen los costes de la transición energética.

Finalmente, China reconoce que dentro de algunos sectores propios sí existe efectivamente una competencia de precios problemática y capacidad ineficiente. Por eso el gobierno chino ha hecho un llamamiento a combatir la competencia desbocada (“involution”) y dejar desaparecer la capacidad obsoleta.


3. Las empresas europeas obtienen acceso insuficiente al mercado chino.

Las empresas chinas pueden entrar, adquirir e invertir en muchos sectores del mercado europeo, mientras que las empresas europeas en China, según Bruselas, se enfrentan a restricciones, requisitos de permisos, discriminación y sectores que permanecen total o parcialmente cerrados. La UE menciona, entre otros, los medicamentos, los cosméticos y la alimentación como sectores problemáticos.

Pekín responde que este argumento es anticuado y unilateral. Señala que en los últimos años ha abierto considerablemente su mercado. Desde noviembre de 2024, por ejemplo, ya no existen restricciones específicas a las inversiones extranjeras en la industria manufacturera china.

China invierte la acusación: según Pekín, Europa misma está cada vez menos abierta a las empresas chinas, entre otras cosas por la supervisión de inversiones, las restricciones en torno al 5G y los semiconductores, los aranceles sobre los vehículos eléctricos y la política europea de “reducción de riesgos” (de-risking).

4. China favorece a sus propias empresas y aspira a la autosuficiencia.

Bruselas está preocupada por la política de China de sustituir gradualmente la tecnología y los productos extranjeros por alternativas chinas. El objetivo de la autosuficiencia tecnológica podría, según la UE, empujar cada vez más a las empresas extranjeras a los márgenes.

También desempeña un papel aquí una crítica europea más antigua sobre la transferencia forzada de tecnología: las empresas extranjeras estarían, en determinados casos, obligadas a compartir tecnología, conocimientos o propiedad intelectual para obtener acceso al mercado chino.

Pekín no oculta que quiere ser menos dependiente de otros países para tecnologías esenciales como chips, máquinas, software y materiales avanzados, pero añade que la autosuficiencia tecnológica y el comercio abierto no se excluyen mutuamente.

Formalmente hablando, la transferencia de tecnología está prohibida en China, aunque quizás aun así ocurra. Pero en la UE precisamente se alzan ahora voces para exigir exactamente lo mismo a las empresas chinas que quieren invertir en Europa.

5. Restricciones a la exportación de materias primas críticas.

La UE acusa a China de utilizar cada vez más su fuerte posición en este terreno como medio de presión estratégico.

Pekín responde que las restricciones a la exportación no son un arma económica, sino controles normales de exportación para bienes que pueden ser utilizados tanto de forma civil como militar. Los controles son necesarios para la seguridad nacional y para cumplir las obligaciones internacionales en materia de no proliferación, igual que los países occidentales aplican controles de exportación, por ejemplo, a chips avanzados y tecnología militar.

En ese contexto Pekín considera hipócrita que Europa y sobre todo EE. UU. consideren justificadas las amplias restricciones a la exportación de semiconductores y máquinas de alta tecnología sobre la base de la “seguridad nacional”, pero consideren los controles chinos de exportación sobre materias primas estratégicas como “coacción económica”.

Además, China reprocha a Bruselas que conceptos como ‘de-risking’, ‘seguridad económica’ y ‘autonomía estratégica’ se utilicen cada vez más para politizar el comercio y las inversiones ordinarias. Según China, se apunta sobre todo a sectores en los que las empresas chinas son fuertes, como los vehículos eléctricos, el 5G y los semiconductores.



Dependientes uno de otro.

Hasta aquí los reproches de la Unión Europea y la réplica de China. Si se analiza esa lista, es poco probable que este conflicto comercial pueda resolverse completamente en el sentido de que desaparezcan todas las tensiones económicas. No debemos olvidar que China y la UE tienen modelos económicos diferentes y que compiten cada vez más directamente en los mismos sectores industriales.

Pero eso no significa que el conflicto no pueda gestionarse. Con algo de flexibilidad por ambas partes la relación comercial puede volverse más equilibrada y se puede evitar una guerra comercial.

Es interesante en ese sentido que desde el 29 de junio de 2026 existe efectivamente un marco de negociación para ello. China y la UE crearon entonces las Trade and Investment Consultations (TIC), con cuatro grupos de trabajo. Una próxima ronda ministerial está prevista para el otoño de 2026.

En cualquier caso, China y Europa dependen la una de la otra y una guerra comercial resultaría nefasta para ambas.

Europa es importante para China porque es uno de sus mayores mercados de venta y una fuente de tecnología y know-how industrial. En 2025 la UE fue la segunda mayor fuente de importaciones de alta tecnología de China y al mismo tiempo el tercer mayor mercado de exportación de China. Una mala relación con Europa golpearía a China en sus exportaciones, inversiones y acceso a tecnología avanzada.

A la inversa, China también es importante para Europa. Las baterías y los paneles solares chinos baratos son indispensables para la transición verde. El ascenso de los modelos abiertos chinos de IA es para Europa una palanca importante para no volverse completamente dependiente de las empresas tecnológicas estadounidenses. Además, Europa depende del suministro de metales raros procesados. Una ruptura con China golpearía duramente a la industria europea, al desarrollo digital y a la transición energética.

A continuación, esbozamos nueve impulsos para una solución o una flexibilización del conflicto comercial.



Soluciones.

1. Mejorar el comercio en lugar de deteriorarlo.

La UE no tiene que reducir su déficit comercial con China importando menos, es decir, mediante el proteccionismo. Una solución más sostenible es que China abra más su mercado a bienes y servicios europeos, por ejemplo, en atención sanitaria, farmacia, servicios financieros y contratos públicos.

En junio de 2026 ambas partes acordaron investigar más exportaciones europeas a China. Pekín llama a eso “balancing upward rather than downward” (“ajustar más hacia arriba que hacia abajo”).

2. Cerrar acuerdos sectoriales concretos en lugar de aspirar a un acuerdo global.

La disputa sobre los coches eléctricos muestra cómo puede hacerse. En lugar de solo aranceles europeos y contramedidas chinas, los productores chinos pueden, por ejemplo, acordar precios mínimos, volúmenes de importación o inversiones en producción europea.

En febrero de 2026 la Comisión aceptó una regulación para Volkswagen Anhui. A consecuencia de ello el CUPRA Tavascan construido en China puede importarse en la UE sin el arancel adicional sobre vehículos eléctricos, siempre que Volkswagen Anhui respete las condiciones relativas al precio mínimo, la cuota anual de importación, los informes y el control.

Acuerdos de este tipo también serían concebibles para baterías, paneles solares, acero y otros sectores sensibles.

3. Hacer las subvenciones mucho más transparentes por ambas partes.

Bruselas ve la ayuda estatal china como distorsionadora del mercado, mientras que Pekín señala que Europa hoy en día subvenciona fuertemente a su propia industria. Un compromiso sería que ambas partes informen de forma mucho más sistemática sobre qué subvenciones, préstamos baratos, ventajas fiscales y otras formas de apoyo reciben las empresas.

A ello se pueden vincular criterios comunes para determinar cuándo la ayuda estatal se considera efectivamente perjudicial. Eso haría más difícil tanto para Bruselas como para Pekín calificar simplemente sus propias subvenciones como legítimas y las del otro como “desleales”.

4. China reequilibra su economía interna.

Reequilibrar es, en última instancia, más fundamental que los aranceles. China produce muchísimo, mientras que el consumo interno sigue siendo relativamente débil, por lo que una parte cada vez mayor de la producción se coloca en mercados extranjeros. Por eso, el FMI aconseja a China dirigir más recursos hacia los hogares, la seguridad social y el consumo, y menos hacia inversiones ineficientes y apoyo industrial.

Un mayor consumo chino elevaría al mismo tiempo el nivel de vida en China, haría posible más importaciones europeas y reduciría la presión de las exportaciones chinas sobre Europa. El decimoquinto plan quinquenal chino para 2026-2030 reconoce que el consumo debe convertirse en un motor mayor del crecimiento.

5. Limitar la “seguridad económica” a sectores realmente estratégicos.

Europa probablemente no volverá atrás en el principio de de-risking. La dependencia de un solo país para, por ejemplo, determinadas tierras raras, semiconductores o infraestructuras críticas constituye efectivamente un riesgo. Pero eso no es creíble cuando prácticamente cualquier sector comercial empieza a caer bajo la “seguridad nacional”.

Un compromiso requeriría por tanto criterios claros y limitados: control estricto sobre tecnologías e infraestructuras verdaderamente estratégicas, pero acceso normal al mercado para inversiones y productos chinos fuera de eso.

A la inversa, China podría hacer más previsibles los controles de exportación sobre tierras raras, con permisos generales para uso civil normal. Eso ya es explícitamente tema de la nueva consulta UE-China.


6. Llevar más conflictos de vuelta a reglas multilaterales.

China y la UE tienen interés en una Organización Mundial del Comercio (OMC) funcional, especialmente ahora que Estados Unidos utiliza con mucha más frecuencia aranceles unilaterales. Sin embargo, las reglas actuales de la OMC están mal equipadas para una economía con dirección estatal, amplias subvenciones industriales, empresas estatales, controles de exportación y nuevas formas de política industrial. Se impone hacer reformas.

Un acuerdo conjunto sobre nuevas reglas de subvenciones sería mucho más sostenible que una serie interminable de investigaciones antidumping europeas y medidas de represalia chinas.

7. Tratar las inversiones de forma más recíproca.

Europa permite inversiones chinas si estas generan empleos, producción e investigación, dentro de reglas claras sobre ayuda estatal y seguridad. China, por su parte, debería dar a las empresas extranjeras igual acceso a su mercado, servicios y contratos públicos.

El Comprehensive Agreement on Investment (CAI), negociado en 2020, contenía muchos de esos acuerdos, pero políticamente sigue bloqueado en el Parlamento Europeo. Una reactivación completa del mismo parece actualmente más difícil que acuerdos separados más pequeños.

8. Autonomía.

En el pasado Europa se ha dejado arrastrar demasiado por EE. UU.; basta pensar en la militarización vinculada a la importación de armas de EE. UU., la dependencia energética, la infraestructura digital, la política comercial, pero también la política de confrontación con China.

La UE solo puede construir relaciones equilibradas con China si sigue un rumbo propio y autónomo sobre la base de sus propios intereses y valores; de lo contrario, corre el riesgo de verse arrastrada a una política de suma cero funesta.

9. Pedagogía.

Europa se siente la gobernante del mundo desde las conquistas de Colón, lo cual tiene sus consecuencias, como Kishore Mahbubani ha expresado con agudeza: “La tendencia europea a tratar a las culturas y sociedades no europeas con desprecio y condescendencia está profundamente arraigada en la psique europea.” Europa se considera superior y considera evidente repartir las cartas.

Esa supremacía de poder ha sido completamente trastocada en 25 años, pero la psique de 500 años de dominación y superioridad está muy profundamente anclada y sigue persistiendo obstinadamente. Europa no puede imaginarse tratar a los países del Sur Global como socios iguales. Sin embargo, tendrá que aprenderlo, aunque sea muy difícil.

Corresponde a los responsables políticos y a los creadores de opinión tanto en Europa como en China encontrar buenos caminos y métodos – la pedagogía adecuada – para fomentar ese proceso.

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miércoles, 7 de octubre de 2026

EL RETORNO DE LA DOCTRINA MONROE: AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE EN EL NUEVO TABLERO GLOBAL.

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“Este reposicionamiento se manifiesta en diversas iniciativas estadounidenses en la región. Por un lado, el renovado interés en infraestructuras críticas, como el Canal de Panamá o el puerto de Chancay en Perú, así como las presiones políticas para asegurar condiciones favorables de uso y limitar la influencia china, evidencian la centralidad geoeconómica de los corredores logísticos globales. Por otro lado, los acuerdos de cooperación militar en países como Ecuador reflejan una estrategia de mayor presencia en el Pacífico latinoamericano, vinculada tanto a la gestión de la geoestrategia militar como a los intereses minerales ubicados en la Zona Clarion-Clipperton. La atención creciente sobre puertos, bases logísticas y corredores marítimos en el Pacífico, así como la disputa en el Caribe, particularmente en torno a Venezuela y Cuba, responden a esta lógica de un mundo en proceso de reorganización.

“Así, la región no solo resulta relevante por sus recursos, sino también por su posición geopolítica en la arquitectura del comercio global y en la estrategia militar. El control territorial ya no se ejerce únicamente mediante el dominio directo, sino que se articula a través de redes logísticas, acuerdos de seguridad y mecanismos de influencia económica. La disputa contemporánea combina así dimensiones geoeconómicas y geoestratégicas en un mismo proceso. En este tablero de ajedrez reconfigurado, América Latina y el Caribe se consolidan como un espacio estratégico en la reorganización del poder global.

“El principal desafío para la región no radica en la escasez de recursos, sino en las limitaciones para gestionar y gobernar soberanamente su abundancia. En un contexto de creciente multipolaridad, la construcción de estrategias regionales de cooperación no solo es deseable, sino necesaria para evitar la profundización de una inserción subordinada y dependiente en una economía global en plena reorganización. En última instancia, América Latina y el Caribe enfrentan una disyuntiva estructural: continuar siendo el territorio donde otros disputan el futuro o constituirse en un actor capaz de intervenir activamente en la definición de las reglas de esa disputa. La región no es infortunada; es estratégicamente rica en un sistema que históricamente ha transformado su riqueza en subordinación.

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Fuentes: Rebelión.

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EL RETORNO DE LA DOCTRINA MONROE: 

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE EN EL NUEVO TABLERO GLOBAL.

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Por Héctor López-Terán | 07/10/2026 | América Latina y Caribe.

Fuente Revista Rebelión miércoles 7 de otubre del 2026.

En 1823, el presidente James Monroe advirtió a las potencias europeas que el continente americano ya no era territorio de colonización. Dos siglos después, la Casa Blanca ha vuelto a esa doctrina ahora con un ‘corolario Trump’ inscrito en su Estrategia de Seguridad Nacional para disputarle a China el acceso a los minerales que sostienen la nueva oleada tecnológica

En el contexto actual, marcado por la transición hacia un orden internacional multipolar, América Latina y el Caribe adquieren una renovada relevancia estratégica. La demanda de minerales críticos —como el litio, el cobre o el molibdeno— podría multiplicarse exponencialmente en las próximas décadas, impulsada por la innovación tecnológica, las nuevas tecnologías de la información, la automatización, la digitalización y la incorporación de energías renovables. Esa demanda podría reconfigurar en la región la geografía de la extracción y, con ella, la organización económica y las relaciones sociales asociadas. [i] El resultado es un tablero de disputa integrado por los minerales, el monopolio tecnológico de las manufacturas y las energías renovables, que se expresa en la contienda global entre Estados y sus corporaciones.

Estados Unidos llega debilitado a esta contienda. Su capitalismo financiarizado —más orientado a la ganancia financiera que a la producción— privilegió durante años la rentabilidad de corto plazo, relocalizó su producción fuera del país y limitó así su propia transformación industrial. Enfrente tiene a China. Este país, a partir de una estrategia económica y política articulada tanto en el plano interno como externo, ha logrado posicionarse progresivamente como un actor central en la economía mundial. Hoy, su poder económico no solo se sustenta en su capacidad industrial y tecnológica, sino también en la concentración de insumos estratégicos, su extracción y refinación, así como en el incremento sostenido de la innovación. En contraste, Estados Unidos ha desarrollado una vulnerabilidad estratégica estructural, caracterizada por su creciente dependencia de minerales provenientes del exterior: su lista oficial de minerales críticos incluye hoy sesenta, diez más que la de 2022, particularmente para sectores clave como los semiconductores, la tecnología, la electrónica, la industria nuclear y la defensa. [II]

En esta disputa, América Latina y el Caribe emergen como un espacio clave para garantizar el acceso a recursos estratégicos. Su riqueza mineral la sitúa en el centro de las estrategias geopolíticas contemporáneas, intensificando la competencia entre potencias por el acceso a los yacimientos de la región. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe [III], la región alberga cerca del 35 % del molibdeno, el 40 % del cobre y el 50 % del litio de las reservas mundiales.   Pese a esta riqueza minera explotada desde tiempos coloniales, la región continúa ocupando una posición subordinada en la economía mundial. Esta condición no es contingente: responde a una posición periférica producida históricamente por la dinámica del capitalismo global, que ha relegado a la región.



Históricamente, la centralidad de la región ha estado vinculada a los recursos que sustentan los distintos ciclos de acumulación capitalista. El carbón fue fundamental para la Revolución Industrial británica; el petróleo, para la hegemonía estadounidense y la consolidación del capitalismo fósil; y, en la actualidad, los minerales críticos sostienen una nueva oleada tecnológica y de reorganización económica. Aunque la relevancia de cada recurso ha variado según el periodo histórico, la expansión constante de la frontera extractiva ha reforzado el patrón de acumulación, bajo nuevas formas técnicas y organizativas, pero manteniendo una orientación exportadora destinada al beneficio de los mercados externos y a los procesos de reconfiguración tecnológica de los países centrales. La demanda mundial de ciertos recursos naturales, indispensables para la reproducción metabólica del capitalismo en materia y energía, ha anclado a la región en una posición estratégica. Pero esa centralidad se debe a lo que la región tiene, no a lo que transforma: la dependencia tecnológica ha impedido que su riqueza se traduzca en la. transformación de sus matrices productivas

Estados Unidos ha respondido al avance de China en la región —que Pekín enmarca en su documento de política hacia América Latina y el Caribe, actualizado en 2025— con una estrategia de reposicionamiento que combina instrumentos diplomáticos, económicos y militares. Con Donald Trump, la Doctrina Monroe se reactualiza en formas, más confrontativas y directas, orientadas al control político y económico de la región, con el objetivo de limitar la presencia de actores extrarregionales y garantizar el acceso a recursos estratégicos que respalden sus cadenas de suministro. La estrategia se expresa en la noción de un “mundo libre” promovida por la Estrategia de Seguridad Nacional y por diversas declaraciones del presidente Trump.

La securitización —es decir, presentar el narcotráfico, las organizaciones criminales y la migración como amenazas a la seguridad nacional— opera como mecanismo de legitimación de la intervención geopolítica: permite ampliar la presencia estadounidense en la región bajo marcos discursivos renovados y acompaña un reajuste de la presencia militar en el hemisferio occidental. La seguridad se convierte así en el lenguaje moral de la intervención: justifica tanto el combate a los grupos criminales del hemisferio como la contención de la denominada “amenaza extranjera”. Esa doble agenda tomó forma en marzo de 2026 con el Escudo de las Américas, respaldado por una docena de gobiernos de la región. A su vez, las diferencias políticas y la fragmentación diplomática regional sirven para reimpulsar la presencia militar estadounidense bajo una versión renovada de la estrategia aplicada durante el último cuarto del siglo XX.



Frente a esta presión, América Latina y el Caribe atraviesan un momento de inflexión: la Casa Blanca ha profundizado la divergencia de posiciones políticas entre los países de la región. Mientras algunos gobiernos han optado por alineamientos estratégicos con Estados Unidos, priorizando acuerdos de seguridad, inversión y cooperación militar como en los casos de Argentina, Ecuador y Colombia, otros han buscado preservar márgenes de autonomía frente a las presiones externas, como México y Brasil. Esta fragmentación limita la capacidad de acción colectiva y genera conflictos internos. Lejos de ser un accidente, esta desintegración funciona como una condición que facilita la presión externa, reproduciendo patrones históricos de subordinación y control derivados de la política exterior estadounidense. La región sigue apareciendo en la estrategia estadounidense más como un archipiélago de intereses nacionales que como un bloque articulado, capaz de negociar no solo los beneficios del ciclo extractivo, sino también la transferencia tecnológica que exige la reorganización económica contemporánea.

Desde la perspectiva estadounidense, América Latina y el Caribe sigue siendo concebida como un espacio de alta relevancia estratégica. Más allá de la noción retórica de “patio trasero”, que expresa una relación de subordinación, la región representa para Estados Unidos un territorio clave para la proyección del poder económico, político y militar, especialmente en un contexto en el que se hacen cada vez más evidentes los dos modelos económicos en disputa. Estados Unidos impulsa una reorganización económica interna orientada a la reindustrialización —mediante subsidios e inversiones para repotenciar los sectores en los que perdió competitividad—, acompañada de una política exterior altanera, amenazante y beligerante, destinada a garantizar el acceso preferente a recursos estratégicos y a contener la influencia de actores extrarregionales. China, en cambio, promueve una estrategia anclada en la economía real y en una propuesta de gobernanza global, expresada en su XV Plan Quinquenal (2026–2030) y en la Iniciativa de Desarrollo Global.  Ante su ya evidente desventaja frente al país asiático, los estadounidenses recurren, quizás, a lo que pudieran ser sus dos últimos instrumentos de poder: la jerarquía del dólar y su aparato militar.

Este reposicionamiento se manifiesta en diversas iniciativas estadounidenses en la región. Por un lado, el renovado interés en infraestructuras críticas, como el Canal de Panamá o el puerto de Chancay en Perú, así como las presiones políticas para asegurar condiciones favorables de uso y limitar la influencia china, evidencian la centralidad geoeconómica de los corredores logísticos globales. Por otro lado, los acuerdos de cooperación militar en países como Ecuador reflejan una estrategia de mayor presencia en el Pacífico latinoamericano, vinculada tanto a la gestión de la geoestrategia militar como a los intereses minerales ubicados en la Zona Clarion-Clipperton. La atención creciente sobre puertos, bases logísticas y corredores marítimos en el Pacífico, así como la disputa en el Caribe, particularmente en torno a Venezuela y Cuba, responden a esta lógica de un mundo en proceso de reorganización.

Así, la región no solo resulta relevante por sus recursos, sino también por su posición geopolítica en la arquitectura del comercio global y en la estrategia militar. El control territorial ya no se ejerce únicamente mediante el dominio directo, sino que se articula a través de redes logísticas, acuerdos de seguridad y mecanismos de influencia económica. La disputa contemporánea combina así dimensiones geoeconómicas y geoestratégicas en un mismo proceso. En este tablero de ajedrez reconfigurado, América Latina y el Caribe se consolidan como un espacio estratégico en la reorganización del poder global.

El principal desafío para la región no radica en la escasez de recursos, sino en las limitaciones para gestionar y gobernar soberanamente su abundancia. En un contexto de creciente multipolaridad, la construcción de estrategias regionales de cooperación no solo es deseable, sino necesaria para evitar la profundización de una inserción subordinada y dependiente en una economía global en plena reorganización. En última instancia, América Latina y el Caribe enfrentan una disyuntiva estructural: continuar siendo el territorio donde otros disputan el futuro o constituirse en un actor capaz de intervenir activamente en la definición de las reglas de esa disputa. La región no es infortunada; es estratégicamente rica en un sistema que históricamente ha transformado su riqueza en subordinación.

Notas:

[I] Rivera Ríos, M., Araujo Loredo, O., García Veiga, J., & Lujano López, J. B. (2023). El capitalismo del quinto Kondratiev. Acumulación de capital, tecnología digital y procesossocioinstitucionales.

[II] Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2024, diciembre 8). Minerales críticos para la transición energética y la electromovilidad: Oportunidades para el desarrollo económico con desafíos socioambientales | Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

[III] Ministerio de Relaciones Exteriores de China, & Gobierno de la República Popular China. (2025). Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe.

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martes, 6 de octubre de 2026

LA URGENCIA DE REMONTAR ESTA NUEVA BATALLA ELECTORAL.

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"Obviamente que la cuestión no es así tan fácil de resolver y esa decisión tampoco pasa por una decisión personal, como lo ha señalado el propio presidente Lula. En estos momentos Brasil y México son los únicos países capaces de liderar la contención a la arremetida de una derecha neofascista que asola al continente. Si la situación actual es dramática, un triunfo del bolsonarismo en Brasil acabará con cualquier manifestación de soberanía y autonomía por parte de nuestros países, que se vienen doblegando abyectamente a los caprichos de Trump y sus secuaces. Con todas las dificultades en el horizonte, el pueblo brasileño que todavía cree en la democracia y en la independencia deberá aumentar sus esfuerzos para salir triunfante este próximo 25 de octubre. De lo contrario, tiempos aún más sombríos se abatirán sobre nuestra región.

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Fuentes: Rebelión / Socialismo y Democracia [Imagen: Lula da Silva en su primera intervención tras conocerse los resultados del primeo turno de las elecciones celebradas el 4 de octubre de 2026. Créditos: Paulo Pinto/Agencia Brasil]

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LA URGENCIA DE REMONTAR ESTA NUEVA BATALLA ELECTORAL.

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Por Fernando de la Cuadra | 06/10/2026 | Brasil

Fuente Revista Rebelión martes 6 de septiembre del 2026.

En este artículo el autor realiza una lectura de los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en clave optimista, ya que sostiene que hay una puerta abierta para la esperanza, siempre que el pueblo que cree en la democracia y en la soberanía salga a votar el próximo 25 de octubre.


Antes del pleito de este domingo, la casi totalidad de las encuestan daban como ganador al presidente Lula da Silva -aunque por un estrecho margen-, en torno de dos o cuatro puntos porcentuales. Con el 100 por ciento de los cómputos escrutados ya en la madrugada, esta situación se invirtió y aparece Flavio Bolsonaro con un 47,03 por ciento de los votos, frente al actual mandatario que obtuvo un 45,16 por ciento, es decir, poco menos de 2 puntos de diferencia.

Estos datos representan una sorpresa evidente, no obstante, no implican una catástrofe incontrarrestable. Las estrategias que surgen en primera instancia se orientan a obtener el voto de otros tres candidatos (Cury, Santos y Caiado), que juntos obtuvieron el 7,31 por ciento de los sufragios. Indagaciones recientes revelaron que muchos de los electores de esos 3 candidatos derrotados se inclinarían por Flavio Bolsonaro, aunque la mayoría de ellos poseen una fuerte resistencia o rechazo a los dos candidatos que continúan en la disputa presidencial.

Por lo mismo, el verdadero trabajo para construir una mayoría en la segunda vuelta debe orientarse hacia quienes anularon, votaron en blanco y, especialmente, hacia quienes no comparecieron a las urnas. Estos últimos superan el 20 por ciento de los electores, lo cual suma más de 33 millones de votantes. Es un conjunto considerable de personas que es ineludible convencer en tres semanas, personas que desistieron de la idea de que su voto puede hacer la diferencia para mejorar sus condiciones y su calidad de vida.



Va a ser una lucha titánica sacar a estos millones de potenciales electores de su pasividad y revertir su decepción con la política y su ausencia de credibilidad en la participación ciudadana, pero es un esfuerzo urgente y necesario que va a ser asumido desde ahora por el equipo y los apoyadores del presidente Lula. La misma noche de la contienda y después de conocerse los resultados, Lula declaró que “El resultado es muchas veces inesperado, confieso de que estaba convencido de que iría a ganar en la primera vuelta, pero eso ya sucedió en otras ocasiones. A partir de mañana comenzaremos una nueva campaña, una campaña apenas entre dos candidatos, donde podremos mostrar la diferencia entre las propuestas que existen para Brasil”.

Dependiendo de la disposición y del trabajo que se despliegue en estas próximas semanas es probable que Lula da Silva consiga su cuarto mandato al frente de los destinos del país. Sin embargo, de ganar la elección, su mayor desafío seguirá siendo como lidiar con un Congreso tomado por la extrema derecha. En efecto, el Partido Liberal, del clan Bolsonaro, consiguió elegir a 19 senadores, que se suman a los 9 que permanecen. Otros partidos de extrema derecha (Novo) y de derecha (Unión Brasil, Republicanos, PP o PSD) ocuparán otras 28 sillas en el Senado, creando una mayoría confortable de más de dos tercios entre los 81 senadores. En la Cámara de Diputados, la situación es parecida, con una expresiva presencia de los partidos de extrema derecha y de derecha a partir de 2027.


Con el desplazamiento del poder desde el Ejecutivo hacia el Legislativo, utilizando para ello los mecanismos de las enmiendas parlamentarias y los fondos partidarios basados en el resultado de las elecciones, la tendencia será que los partidos del espectro de ultraderecha tendrán mayor autonomía para consolidar su vida política y financiera, pudiendo chantajear con mayor vigor al gobierno Lula, en caso de ser reelecto. Un escenario nefasto que ha llevado incluso a algunos analistas a señalar que el Presidente Lula se debería proteger de este futuro complejo y desistir de su empeño para obtener un nuevo mandato.

Obviamente que la cuestión no es así tan fácil de resolver y esa decisión tampoco pasa por una decisión personal, como lo ha señalado el propio presidente Lula. En estos momentos Brasil y México son los únicos países capaces de liderar la contención a la arremetida de una derecha neofascista que asola al continente. Si la situación actual es dramática, un triunfo del bolsonarismo en Brasil acabará con cualquier manifestación de soberanía y autonomía por parte de nuestros países, que se vienen doblegando abyectamente a los caprichos de Trump y sus secuaces. Con todas las dificultades en el horizonte, el pueblo brasileño que todavía cree en la democracia y en la independencia deberá aumentar sus esfuerzos para salir triunfante este próximo 25 de octubre. De lo contrario, tiempos aún más sombríos se abatirán sobre nuestra región.

Fernando de la Cuadra es doctor en Ciencias Sociales, editor del blog Socialismo y Democracia, autor del libro De Dilma a Bolsonaro: itinerario de la tragedia sociopolítica brasileña (editorial RIL, 2021) y coeditor del libro EP Thompson en Chile: solidaridad, historia y poesía de un intelectual militante (Ariadna Ediciones, 2024).

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