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“El secretario general de la UTEP, Alejandro Gramajo, destacó
el amplio acompañamiento social a la marcha, incluido el del movimiento
estudiantil. Y agradeció las contundentes palabras del obispo
García Cuerca, “su bendición y su acompañamiento, la bendición a las
herramientas de trabajo que expresan todo lo que hacen cotidianamente los
trabajadores de la economía popular, produciendo y cuidando en las
comunidades”.
“En
la desconcentración, y mientras sonaba el Indio Solari -otro
ícono dibujado en las banderas-, el barro de la plaza mostraba todo lo
que había pasado allí el día anterior. No solo la lluvia intensa.
También algunos papeles y carteles que quedaron recordando una continuidad
en la calle.“Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos
vende. Fíjate de qué lado de la mecha te encontrás”, decía un cartel
que tenía pintados un hornero y una bandera argentina. Alguien se había ocupado de
resguardarlo cuidadosamente entre las rejas de la pirámide. También pasó a
formar parte de esta marcha.
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Acto final, marcha San Cayetano. El acto central incluyó un homenaje a Taty Almeida, a cargo de Adolfo Pérez Esquivel y María Adela Antokoletz. Guido Piotrkowski.
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“NO ACEPTAMOS ESTA ARGENTINA PARA UNOS POCOS”
Organizaciones sociales y sindicales marcharon de Liniers a Plaza de
Mayo por “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”
Organizada por la UTEP junto a la CGT
y las dos CTA, la convocatoria trazó un duro diagnóstico social y un urgente
llamado a la unidad en la lucha.
Por Karina Micheletto.
Fuente. Página /12 sábado 8 de agosto del 2026.
“Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”. Una consigna tan concreta como
poderosa movilizó a organizaciones sindicales, sociales y políticas a
marchar a lo largo de quince kilómetros, partiendo desde Liniers
para concluir en un acto en Plaza de Mayo. Fue después de las
palabras del obispo García Cuerva y la conmovedora manifestación en el
santuario de San Cayetano (ver nota aparte), que todos los
años expresa un sentir popular arraigado, pero que esta vez dejó evidenciado
algo más en el clima social, una continuidad palpable de la
jornada de protesta y represión del jueves frente al Congreso.
“Este gobierno no solo ajusta, también necesita construir enemigos. Y ha elegido a los trabajadores y a sus organizaciones como las principales destinatarias de sus agravios”, se denunció en el documento que leyeron integrantes de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular.
Bajo una bandera que reclamaba “Unidad
de las trabajadoras y los trabajadores para reconstruir la Argentina”, y junto a referentes sociales y
sindicales, las palabras elegidas trazaron un duro diagnóstico, y también un
llamado a la acción en unidad.
“Nos quieren
convencer de que los trabajadores somos el problema. Pero el problema nunca fue
quien trabaja; el problema es un modelo económico que concentra riqueza para
unos pocos y condena a las grandes mayorías a la exclusión. El problema es un
gobierno que remata nuestra soberanía y le pone el cartel de venta a nuestro
territorio nacional”, advirtieron. “Están destruyendo derechos conquistados en
décadas de lucha. Quieren imponer una sociedad donde el mercado
decida quién merece vivir con dignidad y quién queda descartado. No vamos
a aceptar esta Argentina para pocos”.
Junto a la UTEP, la CGT, las dos CTA y
los distintos sindicatos que
las integran dieron muestras de la declamada unidad en la asistencia y
la organización. Y con ellos organizaciones como La Poderosa, el
Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (integrado entre otros por Curas
en Opción por los Pobres y Curas Villeros), Barrios de Pie, el
Movimiento Evita, Cuba MTR, entre muchas banderas.
Pero si hubo una bandera
multiplicada en momentos y asistentes, también en cantidad de carteles,
remeras, pañuelos y pines, fue la de “Las Malvinas
son Argentinas” que quedó como un ícono
tras el partido Argentina - Inglaterra.
Junto a esas letras fijadas en aerosol en una sábada de hotel, aparecieron aquí y allá los símbolos de la economía popular. El carrito cartonero, las ollas, los cucharones, los delantales de las que cuidan y dan de comer en los barrios. Ellas marcharon en primera fila y fueron de las primeras en entrar a la plaza, tras la larga caminata.
El homenaje a Taty.
Sobre el escenario hubo también un
momento para un homenaje a TATY ALMEIDA, a cargo de Adolfo Pérez Esquivel
y María Adela Antokoletz, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
“Estamos viendo
resurgir la rebelión de las conciencias, la resistencia del pueblo que
está harto de la entrega y el desprecio de un presidente que hizo 17
viajes a Estados Unidos y ni uno solo a una provincia, a hablar con un
conciudadano”, le dijo el Nobel de la Paz a Página/12.
A sus “recién casi 95 años″, Pérez
Esquivel también
contó que el jueves intentó llegar a la manifestación en defensa de la
tierra, pero la policía se lo impidió. Como a muchos y muchas, el
desproporcionado vallado policial y la represión que enseguida empezó a “correr
a la gente para afuera de la plaza” lo obligaron a volver sin poder llegar
al Congreso. “Si el pueblo se une y resiste, este engendro se termina”, aseguró.
Verdura, leche y solidaridad.
La jornada en Plaza de Mayo arrancó a las 11 con un “verdurazo”
solidario: cooperativas
frutihortícolas de La Plata y la cooperativa láctea Colonia Ferrari
distribuyeron 500 litros de leche y 500 kilos de verduras, principalmente de
hoja verde. “Acá nadie se salva solo”, resaltaban también los feriantes de
la UTEP, que montaron sus puestos a lo largo de la calle, frente a la
Catedral y la siguiente.
Hubo otras formas de visibilizarían.
Una muestra de fotos en
las rejas de la pirámide puso en valor los distintos trabajos de la economía
popular. Y mostró datos contundentes: Desde fines de 2023 a abril de
2026 cayeron 141 mil puestos de trabajo. Se incorporaron más de 400
mil monotributistas. Más de 9 millones de personas trabajan en la informalidad.
Argentina es el país con peor salario de la región: 250 dólares,
contra los 600 o 700 de Costa Rica, México o Uruguay.
En un puesto informativo se denunciaron las obras en barrios populares paralizadas por el gobierno nacional, con el pedido de “no frenar lo que funciona”. “Si el Estado retrocede, avanza el narcotráfico”, advertía el reclamo por la restitución del FISU, el Fondo de Integración Socio Urbana, que mientras funcionó financió más de 1.200 obras en mil barrios.
Las y los que marcharon.
Pasadas las 2 de la tarde, las
columnas con un
enorme cartel de la UTEP y carteles de las distintas organizaciones
ingresaron a la plaza por Avenida de Mayo. Al momento del acto
alcanzaron las 50 mil personas, según el cálculo de los
organizadores.
A las figuras religiosas tradicionales -la Virgen de Luján, San Cayetano,
las espigas con la estampita- se sumaron otras como un Papa Francisco
“cartonero”, hecho artesanalmente. Y a las consignas de “Unidad de los
trabajadores”, las de “La tierra no se vende, se defiende”.
“Reconocimiento
salarial para las cuidadoras comunitarias”, pedía el colorido cartel que
llevaban las mujeres de las primeras filas. “Fue muy cansadora la caminata,
pero hermosa. Es cansador, pero da mucha fuerza a la vez”, le dijeron a Página/12 Romina
y Lorena, de la organización 25 de Mayo, una responsable de una panificadora,
la otra docente a cargo de un espacio de primera infancia.
En el documento consensuado que
leyeron, las
organizaciones recordaron los 10 años que se están cumpliendo de esta
marcha, con esta misma consigna de “Paz, Pan, Tierra,
Techo y Trabajo”, renovada
cada vez.
“Son diez años de
este camino colectivo, inspirado en aquella histórica movilización de Paz, Pan
y Trabajo de 1982, cuando el movimiento obrero enfrentó a la dictadura
cívico-militar marchando desde esta Catedral hasta Liniers”, evocaron. “Esa
lucha sigue siendo un faro para quienes creemos que la dignidad del pueblo se
defiende con organización y solidaridad”.
Entre las consignas leídas en el
escenario, se repitió el pedido de libertad para Cristina Kirchner y
para Milagro Sala.
El secretario general de la UTEP, Alejandro
Gramajo, destacó el
amplio acompañamiento social a la marcha, incluido el del movimiento
estudiantil. Y agradeció las contundentes palabras del obispo
García Cuerca,
“su bendición y su
acompañamiento, la bendición a las herramientas de trabajo que expresan todo lo
que hacen cotidianamente los trabajadores de la economía popular, produciendo y
cuidando en las comunidades”.
En la desconcentración, y mientras
sonaba el Indio Solari
-otro ícono dibujado en las banderas-, el barro de la plaza mostraba
todo lo que había pasado allí el día anterior. No solo la lluvia intensa.
También algunos papeles y carteles que quedaron recordando una continuidad
en la calle.
“Si malo es el
gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende. Fíjate de qué lado de
la mecha te encontrás”,
decía un cartel que tenía pintados un hornero y una bandera
argentina.
Alguien se había ocupado de resguardarlo cuidadosamente entre
las rejas de la pirámide. También pasó a formar parte de esta marcha.
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