lunes, 16 de marzo de 2026

LA GUERRA DE LOS CORREDORES: EL MODELO DE GLOBALIZACIÓN DEL SIGLO XXI.

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“La volatilidad energética será la norma, con precios sensibles a cualquier chispa en la región, lo que pone bajo la lupa la matriz energética mundial y su vulnerabilidad. Un escenario menos probable pero no imposible sería una negociación entre las grandes potencias para establecer reglas claras que garanticen el flujo por los estrechos a cambio de concesiones mutuas. Esto requeriría un nivel de cooperación que hoy parece utópico, pero no puede descartarse si los costes del conflicto se vuelven insoportables para todos. Lo que estamos presenciando no es una guerra convencional. Es una batalla por la arquitectura misma del comercio global en el siglo XXI. Y en esta batalla, las victorias militares pueden ser irrelevantes si no van acompañadas del control efectivo de los flujos económicos. Irán seguirá siendo el pivote, el cerrojo que abre o cierra la integración euroasiática. ¿Israel seguirá siendo la tenaza que busca cerrarle el paso al Mediterráneo? China, Rusia, India y las potencias occidentales seguirán tejiendo alianzas y financiando infraestructuras. Pero al final, la pregunta decisiva no es quién controla más territorio, sino quién controla los caminos por donde viajará la energía y las mercancías que mueven el mundo. Como señala un reciente análisis, en esta vinculación entre los proyectos geopolíticos y la participación de los actores regionales, se hace necesaria una condición clave y escasa: la estabilidad. Tan escasa como el agua en la región. Y sin ella, ningún corredor, por ambicioso que sea, podrá cumplir su promesa. La guerra de los corredores no ha hecho más que empezar. Y sus consecuencias definirán el equilibrio de poder global durante las próximas décadas.

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No se trata de ideologías, sino de quién controla los nodos de transferencia (El Tábano Economista).

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LA GUERRA DE LOS CORREDORES: EL MODELO DE GLOBALIZACIÓN DEL SIGLO XXI.

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Por Alejandro Marcó del Pont | 16/03/2026 | Economía

Fuentes. Revista rebelión lunes 16 de marzo del 2026.

Fuentes: El tábano economista

En el tablero geopolítico de 2026, los corredores comerciales han dejado de ser simples infraestructuras para convertirse en el campo de batalla definitivo. No se lucha por territorios, sino por el control de los flujos que mueven la economía mundial. Y en el centro de esta tormenta, emerge un país que concentra las miradas de todas las potencias: Irán. Lo que está en juego no es un programa nuclear ni una disputa ideológica. Es algo mucho más profundo: quién controlará el sistema circulatorio de la economía global durante las próximas décadas. La «verdadera guerra» por Irán es, en esencia, una guerra por el modelo de globalización que prevalecerá en el siglo XXI.

Para entenderlo, hay que mirar el mapa con otros ojos. No como una colección de fronteras, sino como una red de arterias por donde viajará la energía y las mercancías que mueven el mundo. Y en ese mapa, Irán ocupa una posición que ningún otro país puede igualar, es el único territorio que ofrece una conexión terrestre continua entre el Mar Caspio y el Golfo Pérsico, y simultáneamente entre China y el Mediterráneo. Imaginemos el tablero euroasiático. Al norte, Rusia busca desesperadamente una salida al sur que esquive las sanciones occidentales. Al este, China necesita una ruta terrestre segura hacia Europa que burle la armada estadounidense.

Al sur, India ansía acceder a los mercados de Asia Central sin tener que pasar por su rival paquistaní. Irán es la respuesta a todas estas necesidades. Su geografía es única: posee costas en el Caspio y en el Golfo Pérsico, y su territorio conecta naturalmente Asia Central con Mesopotamia y el Mediterráneo. Quien controle Irán tendrá la llave que abre o cierra la integración de todo el continente euroasiático. Por eso, cuando hablamos del conflicto actual entre EE. UU./Israel e Irán, miramos al lugar equivocado si solo observamos los intercambios de misiles.

La verdadera guerra se libra por los corredores, y los ataques israelíes a posiciones iraníes en Siria y Líbano que tienen un objetivo estratégico claro: impedir que Teherán consolide su salida al Mediterráneo. Como señala un reciente análisis académico, la región de Medio Oriente ha resignificado su participación internacional, convirtiéndose en un centro neurálgico y estratégico para las iniciativas de conectividad multidimensional.

En esta partida global, hay tres grandes proyectos compitiendo por dominar el flujo de mercancías entre Asia y Europa. Cada uno representa una visión geopolítica diferente y tiene a grandes potencias respaldándolo. El primero es el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC), el proyecto que Rusia, India e Irán han impulsado silenciosamente durante años. Se trata de una red multimodal de 7.200 kilómetros que conecta Mumbai con San Petersburgo a través de los puertos iraníes y el Mar Caspio. Los datos son elocuentes: esta ruta reduce los tiempos de tránsito entre un 40% y un 60%, y los costes hasta un 55% en comparación con la ruta tradicional a través del Canal de Suez.

Para hacerse una idea, lo que antes requería 40 días de navegación ahora puede hacerse en 25. Las mercancías que fluyen por esta arteria son el corazón de la economía euroasiática: petróleo crudo, solo las exportaciones de Rusia a India alcanzaron 88,9 millones de toneladas en 2023-2024, fertilizantes, India aumentó sus importaciones desde Rusia un 20%, trigo, carbón, metales y productos agrícolas. El recientemente completado ferrocarril Rasht-Astara ha sido un hito crucial: permite que las mercancías rusas lleguen al océano Índico sin pisar el Canal de Suez, esquivando así cualquier posible bloqueo occidental (en amarillo en el mapa).



El segundo corredor es la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), conocida como la Nueva Ruta de la Seda, el megaproyecto con el que China aspira a reconfigurar el comercio global. Lanzada en 2013, posiciona a Irán como puente entre Asia Central, el Golfo Pérsico y el Mediterráneo. En 2019, Teherán firmó un acuerdo de cooperación de 25 años con Pekín valorado en 400.000 millones de dólares, enfocado en infraestructuras ferroviarias y portuarias (en rojo en el mapa).

En 2025 se inauguró un ferrocarril directo desde Xian a Teherán, profundizando una integración que ya es imparable. Las ventajas son abrumadoras: mientras que la ruta marítima tradicional requiere entre 30 y 40 días para llevar mercancías de China a Europa, el corredor terrestre a través de Irán reduce ese tiempo a solo 15 días. Para productos de alto valor como electrónica o maquinaria, la diferencia es determinante. Pero hay un factor geopolítico aún más importante: esta ruta permite a China evitar el llamado «Dilema de Malaca», el riesgo de que la armada estadounidense pueda bloquear sus suministros energéticos en el estrecho que da acceso al océano Índico. El corredor China-Irán-Turquía es, en palabras de los estrategas chinos, el «bypass definitivo» contra la hegemonía naval estadounidense.

Ante el avance de estos proyectos euroasiáticos, Estados Unidos e Israel impulsaron en 2023 el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC). Anunciado con gran pompa en la cumbre del G20, este corredor pretende conectar India con Europa a través de Arabia Saudita, Jordania e Israel. Su objetivo es explícitamente geopolítico: crear una ruta que evite completamente a Irán, aislando a Teherán y ofreciendo una alternativa bajo control occidental. El puerto israelí de Haifa se convertiría en la puerta de entrada de las mercancías indias a Europa, compitiendo directamente con el iraní Chabahar. Sin embargo, el IMEC enfrenta obstáculos considerables. La guerra en Gaza y la escalada regional han retrasado su desarrollo. Además, como ha señalado recientemente el embajador de Egipto en India, el Canal de Suez no puede ser excluido del comercio global, proponiendo en su lugar una red comercial más flexible que integre a Egipto en lugar de marginarlo.

Para entender la magnitud de lo que está en juego, hay que observar los «cuellos de botella» del comercio marítimo tradicional. Estos puntos son extremadamente vulnerables, y quien los controle puede influir decisivamente en los precios globales de la energía.

  


Por el estrecho de Ormuz, de solo 33 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, transitan aproximadamente 20,5 millones de barriles diarios de petróleo, lo que representa entre el 20% y el 25% del consumo mundial. En marzo de 2026, las tensiones han reducido los tránsitos diarios a menos de 40 buques en días de crisis, acercándose peligrosamente a cero. La capacidad de Irán para amenazar este paso es su principal arma de disuasión. Como señalan los analistas, más allá de un bloqueo físico, el simple aumento de la percepción de riesgo puede disparar las primas de seguro y hacer que el estrecho sea intransitable en la práctica.

El estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén, ve pasar 6,5 millones de barriles diarios. La inestabilidad generada por los ataques hutíes ha forzado el desvío de gran parte del tráfico hacia el Cabo de Buena Esperanza, encareciendo los fletes un 40%. El Canal de Suez, por su parte, cerró 2025 con una caída del 3,4% en el tránsito de buques. Las toneladas transportadas se estancaron en 525 millones, evidenciando que las rutas alternativas están empezando a absorber carga. Egipto ha perdido aproximadamente 13.000 millones de dólares en ingresos por peajes en el último año.

  


En este complejo tablero, ¿qué papel juega Israel? La respuesta es simple, pero contundente. Su supervivencia como potencia regional dominante depende de que Irán no consolide su posición como nodo central de Eurasia. La estrategia israelí tiene varias capas. Primero, la fragmentación del eje chiita. Israel busca romper la continuidad terrestre Teherán-Bagdad-Damasco-Beirut. Si este eje se consolida, Irán obtiene una salida al Mediterráneo que anula la relevancia del IMEC. Los ataques en el Líbano y Siria responden directamente a este objetivo.

Segundo, la promoción del Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC). Israel apuesta a convertirse en el guardián comercial del Mediterráneo oriental. El puerto de Haifa compite directamente con el iraní Chabahar por ser la puerta de entrada de las mercancías indias a Europa. Tercero, el concepto del «Gran Israel». Aunque a menudo se presenta como una reliquia bíblica, la visión de un Israel que se extiende desde el Nilo hasta el Éufrates tiene implicaciones geopolíticas muy concretas. Implica el control efectivo o la influencia hegemónica sobre territorios clave para los corredores alternativos: la costa libanesa y siria, el valle del Jordán, y las rutas que conectan Irak con el Mediterráneo. Desde la perspectiva iraní, el «Gran Israel» y el «Gran Oriente Medio» de Estados Unidos son dos caras de la misma moneda: un orden regional donde Israel es la potencia dominante y los estados nacionales árabes y persas están fragmentados y debilitados.

Analicemos los probables ganadores y perdedores de esta competencia geopolítica. India es, paradójicamente, la gran favorecida. Es el único país que participa simultáneamente en el INSTC y en el IMEC. Invierte en Chabahar para acceder a Asia Central, pero también desarrolla el corredor con Estados Unidos e Israel. Esta posición de equilibrio le otorga una capacidad de negociación única.



Rusia ve en el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC) su salvavidas económico hacia el sur. Ante el cierre de mercados europeos, la ruta que conecta con India a través de Irán se ha vuelto existencial. El comercio bilateral casi se duplicó en 2024. China juega la partida más larga. Su BRI avanza independientemente de quién gane las batallas inmediatas. Puede financiar infraestructuras en ambos lados y adaptarse a cualquier escenario. Su capacidad para integrar a Irán en su red comercial, pese a las sanciones, es una demostración de poderío geoeconómico.

Egipto enfrenta una amenaza de supervivencia. El Canal de Suez pierde su monopolio a medida que el INSTC y el IMEC ganan tracción. Los ingresos por peajes, vitales para su economía, están en riesgo estructural. La propuesta egipcia de convertir el corredor en una red más flexible es un intento desesperado por no quedar marginado. Irán, si pierde la guerra, corre el riesgo de quedar reducido a una vía exclusiva para China y Rusia, perdiendo el acceso a los mercados globales. La diferencia entre ser un pivote global o un apéndice regional es, para Teherán, una cuestión de supervivencia. Los puntos de estrangulamiento tradicionales, como Ormuz, Bab el-Mandeb y Suez, ven erosionado su papel a medida que los corredores terrestres ofrecen alternativas más seguras y predecibles. La volatilidad y las primas de riesgo jugarán en su contra.

Si Estados Unidos e Israel lograran una victoria militar decisiva sobre Irán, con un cambio de régimen que alinee a Teherán con Occidente, el mapa se reconfiguraría radicalmente. China perdería su acceso terrestre seguro a Europa, Rusia quedaría embotellada en el norte, y el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC) se consolidaría como la ruta dominante. Israel se convertiría en el nodo central del comercio entre Asia y Europa.

Sin embargo, este escenario requiere una intervención militar masiva y un control posterior del territorio iraní, algo que parece improbable dada la fatiga de guerras en Oriente Medio y la profundidad estratégica de Irán. El escenario más probable a corto plazo es el de estancamiento y coexistencia entre rivales. Irán sobrevive, comienza a reconfigurar el Medio Oriente, pero sigue bajo sanciones. La inestabilidad crónica en Ormuz y Bab el-Mandeb desvía tráfico hacia las rutas terrestres. El INSTC y la BRI prosperan como alternativas más seguras, mientras el IMEC avanza lentamente, afectado por la inestabilidad regional. En este escenario, los grandes beneficiados son claramente Irán, Rusia, China y la India.

La volatilidad energética será la norma, con precios sensibles a cualquier chispa en la región, lo que pone bajo la lupa la matriz energética mundial y su vulnerabilidad. Un escenario menos probable pero no imposible sería una negociación entre las grandes potencias para establecer reglas claras que garanticen el flujo por los estrechos a cambio de concesiones mutuas. Esto requeriría un nivel de cooperación que hoy parece utópico, pero no puede descartarse si los costes del conflicto se vuelven insoportables para todos.

Lo que estamos presenciando no es una guerra convencional. Es una batalla por la arquitectura misma del comercio global en el siglo XXI. Y en esta batalla, las victorias militares pueden ser irrelevantes si no van acompañadas del control efectivo de los flujos económicos. Irán seguirá siendo el pivote, el cerrojo que abre o cierra la integración euroasiática. ¿Israel seguirá siendo la tenaza que busca cerrarle el paso al Mediterráneo? China, Rusia, India y las potencias occidentales seguirán tejiendo alianzas y financiando infraestructuras.

Pero al final, la pregunta decisiva no es quién controla más territorio, sino quién controla los caminos por donde viajará la energía y las mercancías que mueven el mundo. Como señala un reciente análisis, en esta vinculación entre los proyectos geopolíticos y la participación de los actores regionales, se hace necesaria una condición clave y escasa: la estabilidad. Tan escasa como el agua en la región. Y sin ella, ningún corredor, por ambicioso que sea, podrá cumplir su promesa. La guerra de los corredores no ha hecho más que empezar. Y sus consecuencias definirán el equilibrio de poder global durante las próximas décadas.

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domingo, 15 de marzo de 2026

LA VULGARIDAD COMO SÍNTOMA DE ÉPOCA. EL LENGUAJE COMO UN ARMA PARA HUMILLAR, SILENCIAR Y DESPOLITIZAR.

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“Odio, despolitización y crueldad. La economía política del odio no produce politización, sino su contrario. Al reducir el conflicto social a batallas morales simplificadas, se ocultan las estructuras materiales de desigualdad y poder financieroEl enemigo ya no es un sistema, sino un individuo ridiculizado. La crueldad discursiva se normaliza como entretenimiento y como prueba de autenticidad. En este proceso, la ciudadanía es entrenada para reaccionar, no para comprender. La fe sustituye a la evidencia; la pertenencia afectiva, al análisis.

“Donald Trump, el espejo de Javier Milei no constituye una anomalía excéntrica dentro del sistema político estadounidense, sino la explicitación extrema de tendencias largamente incubadas en el neoliberalismo tardío anglosajón. Su irrupción no inaugura la vulgaridad política, la convierte en doctrina de poder. En este sentido, Trump opera como prototipo transnacional, un modelo exportable que articula agresión discursiva, desinformación sistemática y fetichización del éxito financiero.

“Trump construye un vínculo cuasirreligioso con su base electoral. El líder no es evaluado por resultados, sino venerado por su capacidad de transgredir normas. La vulgaridad se presenta como autenticidad; la agresión, como coraje; la ignorancia, como prueba de independencia frente a las élites culturales. Este régimen de fe política desplaza la racionalidad democrática. El seguidor no exige consistencia programática ni rendición de cuentas. Exige lealtad simbólica. La traición ya no es cambiar de posición, sino dudar.

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Javier Milei, el mejor alumno del presidente norteamericano Donald Trump. (EFE/EFE)

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LA VULGARIDAD COMO SÍNTOMA DE ÉPOCA.

EL LENGUAJE COMO UN ARMA PARA HUMILLAR, SILENCIAR Y DESPOLITIZAR.

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La vulgaridad tiene un papel estructural en los discursos de Javier Milei en la Argentina y Donald Trump en los Estados Unidos. No constituye un exceso retórico accidental sino un instrumento de dominación.

Por Pablo Tigani.

Dr. En Ciencia Política.

Fuente. Página /12 domingo 14 de marzo del 2026.

La vulgaridad no constituye un exceso retórico accidental, sino un instrumento estratégico de dominación, despolitización y violencia simbólica. Su uso sistemático, la agresión performativa y la jerga económica opaca produce un régimen de creencia antes que de conocimiento, sustituyendo la validación empírica por la adhesión afectiva.

Este proceso es reforzado por plataformas digitales, ecosistemas de trolls y formaciones ideológicas propias de ciertas escuelas de negocios hostiles al pensamiento crítico. Al situar estos fenómenos en el marco más amplio del autoritarismo neoliberal y del poder financiero global, sostenemos que la vulgaridad opera como una tecnología de gobierno que erosiona la deliberación democrática, legitima la crueldad social y normaliza la degradación institucional.

Agresión.

La vulgaridad es el núcleo operativo del discurso político contemporáneo. En la Argentina actual, como en los Estados Unidos de la era Trump, la obscenidad verbal, el insulto sistemático, la agresión performativa y la jerga económica ininteligible no constituyen desvíos del orden democrático, sino su mutación autoritaria. Javier Milei no es simplemente un político “mal educado”; es la expresión concentrada de un régimen discursivo que desprecia el conocimiento, ridiculiza la evidencia y sustituye la razón pública por la fe.

La escena se repite ahora con una regularidad inquietante. Vuelven el economista sin trayectoria académica sólida, los tuiteros profesionalizados y los egresados de escuelas de negocios que repiten consignas huecas envueltas en tecnicismos vacíos, mientras reducen toda crítica a insultos, amenazas o acusaciones morales. No hay debate, hay escarnio. No hay argumentos, hay obscenidad. El lenguaje se vuelve un arma para humillar, silenciar y despolitizar.



Problema político.

Desde una perspectiva sociológica crítica, el lenguaje no es un instrumento neutral de transmisión de ideas, sino un campo de lucha donde se producen y reproducen jerarquías sociales, cognitivas y morales. Como mostró Bourdieu, toda práctica lingüística está atravesada por relaciones de poder que determinan qué formas de decir son legítimas y cuáles son descalificadas como ignorantes, impropias o irrelevantes. La vulgaridad, en este sentido, no es simplemente “hablar mal”, sino intervenir estratégicamente en el “mercado lingüístico” para producir efectos de dominación simbólica.

Esta intervención adopta una forma específica, la inversión del principio de legitimidad. Allí donde el discurso político moderno se apoyaba -al menos normativamente- en la racionalidad, la argumentación y la referencia empírica, el discurso vulgar se legitima por su capacidad de humillar, agredir y desorganizar cognitivamente al interlocutor. El insulto sustituye al argumento; la obscenidad, a la demostración; la violencia verbal, al debate.

Este desplazamiento es clave, el poder deja de persuadir para imponer climas emocionales como en el Congreso, el primero de marzo. El odio, el desprecio y la burla se convierten en formas ordinarias de relación política. En este sentido, la vulgaridad no es antihegemónica, como a veces se la presenta, sino profundamente funcional a una hegemonía que ya no necesita convencer, sino neutralizar.

Los llamados “trolls” no son meros usuarios exaltados, sino nodos de una división del trabajo digital que articula influencers, cuentas automatizadas, operadores semiprofesionalizados y funcionarios con acceso privilegiado a información y amplificación.



Milei-Trump y la máquina transnacional.

Los casos de Javier Milei y Donald Trump no pueden analizarse aisladamente. Ambos se inscriben en un ecosistema transnacional donde circulan estrategias, formatos y lenguajes. La retórica del insulto, la teatralización del enemigo y la exaltación de la ignorancia como virtud se replican con sorprendente coherencia.

El ecosistema Milei-Trump funciona como una máquina discursiva que articula tres niveles: liderazgo carismático, operadores digitales y plataformas algorítmicasEl líder produce enunciados provocativos; los trolls los amplifican y radicalizan; las plataformas los monetizan.

Odio, despolitización y crueldad.

La economía política del odio no produce politización, sino su contrario. Al reducir el conflicto social a batallas morales simplificadas, se ocultan las estructuras materiales de desigualdad y poder financieroEl enemigo ya no es un sistema, sino un individuo ridiculizado.

La crueldad discursiva se normaliza como entretenimiento y como prueba de autenticidad. En este proceso, la ciudadanía es entrenada para reaccionar, no para comprender. La fe sustituye a la evidencia; la pertenencia afectiva, al análisis.

Donald Trump, el espejo de Javier Milei no constituye una anomalía excéntrica dentro del sistema político estadounidense, sino la explicitación extrema de tendencias largamente incubadas en el neoliberalismo tardío anglosajón. Su irrupción no inaugura la vulgaridad política, la convierte en doctrina de poder. En este sentido, Trump opera como prototipo transnacional, un modelo exportable que articula agresión discursiva, desinformación sistemática y fetichización del éxito financiero.

Trump construye un vínculo cuasirreligioso con su base electoral. El líder no es evaluado por resultados, sino venerado por su capacidad de transgredir normas. La vulgaridad se presenta como autenticidad; la agresión, como coraje; la ignorancia, como prueba de independencia frente a las élites culturales.

Este régimen de fe política desplaza la racionalidad democrática. El seguidor no exige consistencia programática ni rendición de cuentas. Exige lealtad simbólica. La traición ya no es cambiar de posición, sino dudar.



El caso argentino.

Las similitudes entre Trump y Milei no son accidentales. Ambos movilizan el insulto como método, la mentira como rutina y la fe como sustituto del conocimiento. Ambos se apoyan en ecosistemas digitales que amplifican la agresión y penalizan la crítica.

La diferencia central reside en la posición estructural de cada país en el sistema internacional. Mientras Estados Unidos exporta modelos de dominación simbólica, países periféricos como la Argentina los importan y los radicalizan.

En los países centrales, la vulgaridad autoritaria coexiste con mayores colchones institucionales. En la periferia, donde las capacidades estatales son más frágiles, la importación de estos modelos produce daños sociales más intensos y duraderos.

Pablo Tigani es Doctor en Ciencia Política y Máster en Política Económica Internacional

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sábado, 14 de marzo de 2026

ARCHIVOS EPSTEIN, UNA PELÍCULA DE TERROR HECHA REALIDAD EN EL CAPITALISMO ACTUAL.

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“Lo que muestran los Archivos Epstein es la quiebra moral del capitalismo y del imperialismo en su fase terminal. Es como si estuviéramos regresando a la decadencia del imperio romano, en donde reinaba Calígula (por eso a Donald Trump se le podría calificare de neo-Calígula). No es la quiebra moral de un individuo, Jeffrey Epstein, sino de una civilización, la occidental y cristiana, que naufraga en su propia podredumbre de mercantilización, consumo, lujo, derroche, sevicia, violencia, tráfico sexual y sangre.

“Finalmente, películas como Salo, los 120 días de Sodoma de Pierre Paolo Passolini o la de Stanley Kubrick Ojos bien cerrados, han pasado de los estudios cinematográficos, a la vida real, por obra y gracia del capitalismo en su fase de putrefacción total. Y el mayor indicador de esa podredumbre tiene nombre propio, como personificación individual del capitalismo: Donald Trump, empresario inmobiliario, violador sexual, pedófilo redomado, evasor de la justicia y en la actualidad presidente de los Estados Unidos, con tanto poder que su vanidad y su espíritu de maldad congénita ponen en peligro al mundo.

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Fuentes: El Colectivo (Medellín) - Rebelión / Imagen: "Parsing Bill', obra realizada por Petrina Ryan-Kleid; se hallaba en una pared de la mansión de Jeffrey Epstein, representa al expresidente de Estados Unidos Bill Clinton.

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ARCHIVOS EPSTEIN,

UNA PELÍCULA DE TERROR HECHA REALIDAD EN EL CAPITALISMO ACTUAL.

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Por Renán Vega Cantor | 14/03/2026 | EE. UU.

Fuentes. Revista Rebelión sábado 14 de marzo del 2026.

Imaginemos el guion de una terrorífica película de ciencia ficción. Es la historia de un supermillonario sionista al servicio de varios servicios de inteligencia de Estados poderosos (el Mossad de Israel, la CIA de Estados Unidos, el M-16 de Gran Bretaña) es un negociante de éxito, que tiene actividades en las finanzas, el sector inmobiliario y acumulaba al final de su vida la suma de miles de millones de dólares. Ese personaje es además un depredador sexual, que tiene predilección sádica por niñas y jóvenes. Para realizar sus orgias y bacanales cuentan con propiedades suntuosas que ha adaptado para tal propósito: una isla privada, que está en territorio de los Estados Unidos (en Islas Vírgenes, y el nombre no parece casual por lo de vírgenes), varias mansiones en ciudades de Estados Unidos (Miami, Nueva York) y de otros países (Paris), un “rancho de los horrores” en Nuevo México, aislado y acondicionado para torturar, violar y matar mujeres jóvenes… Para trasladarse libremente, sin las restricciones, demoras y cortapisas de aeropuertos y vuelos comerciales, tiene su propio avión, al que denomina Lolita Express, por aquello de la niña que protagoniza la novela Lolita de Vladimir Nabokov. En el filme aparecen centenares de niñas y jóvenes abusadas, asesinadas y desaparecidas, se ven desgarradoras escenas de torturas y conversión de las mujeres en vulgares mercancías y objetos sexuales intercambiables y desechables. Entre sombras aparecen imágenes de cultos satánicos en las que hombres multimillonarios matan a niños y bebes, mutilan sus cuerpos y consumen su sangre y algunos de sus órganos.

El personaje de la película no es un sicópata solitario, sino que forma parte de un engranaje global en el que sirve de intermediario de una red transnacional de tráfico sexual, negocios diversos, violencia y sadismo, academia e investigación científica y sofisticado desarrollo tecnológico. De ese engranaje forman parte presidentes y expresidentes de varios países (incluyendo a uno de Colombia), miembros de monarquías de Europa (de Gran Bretaña y Noruega), científicos expertos en biología, genética con tendencias eugenésicas y racistas, multimillonarios dueños o accionistas principales de grandes empresas tecnológicas del mundo informático y de la Inteligencia Artificial. También desfilan en la película cantantes, actores, gentes del jet set y de la farándula, que cuentan con millones de dólares en sus arcas.



Como el protagonista central de la película forma parte de tenebrosos servicios secretos tiene la misión, que asume con una impresionante meticulosidad, rigor y disciplina, de registrar cualquier movimiento de los miles de multimillonarios y hombres de éxito que participan en sus fiestas y orgías y vuelan periódicamente en el Lolita Express. También registra cualquier charla, por informal que fuera, con investigadores o científicos que no participan en esas fiestas de sexo y sangre, pero reciben sus favores, porque, además de todo, el protagonista de este filme de terror se presenta como un filántropo que patrocina proyectos, aparentemente desinteresados, en el campo de la genética, la biología, la IA y el transhumanismo. E impulsa esos conocimientos porque el protagonista tiene una manía esquizofrénica de alcanzar la eternidad. Como resultado de su culto a la información sobre sus tropelías y, sobre todo, la de “sus invitados”, archiva millones de correos electrónicos, miles de llamadas telefónicas, toma miles de fotografías y graba cientos de horas de videos, en los que aparecen escenas horripilantes de vejación y degradación de la condición humana de mujeres jóvenes.

El protagonista quiere que, por su potencia sexual y por la inteligencia que dice poseer, se conserven su pene y su cabeza para la eternidad, como una contribución personal a su visión de un mundo de supermillonarios egoístas y brutales que creen una realidad distópica en donde exista solamente ellos, junto con unos pocos miles de esclavos que sean sometidos por engranajes de tipo tecnológico.  El personaje cree que es de una raza superior y por eso pretende inocular con su semen a muchas mujeres para que estas queden embarazadas y traigan hijos superdotados al mundo.

El personaje se mueve en un mundo de supermillonarios y poderosos que son racistas, machistas, depredadores sexuales, que desprecian a los pobres y humildes. Ellos no tienen límites morales que les impidan bestializar a mujeres jóvenes con tal ejercer su poder y conseguir con ello todo tipo de placer corporal. Las mujeres pobres son simples objetos de placer, a las que puede violarse, torturarse y matarse si es necesario.



Todos estos vicios paganos no se realizan de forma completamente secreta, sino más bien reservada, porque periodistas, autoridades, senadores y presidentes saben de su existencia, pero como son protagonistas de los crímenes del pedófilo visible, guardan un silencio absoluto y aparecen en el escenario público como honestos hombres de la política y el espectáculo que cuentan con un amigo especial, al que idolatran por su audacia y capacidad de agenciar emprendimientos de fiesta, diversión y jolgorio en privado. En público presumen de su honestidad y transparencia, en privado ponen en funcionamiento todas sus perversiones y capacidad de hacer daño, sin ningún tipo de piedad ni arrepentimiento.

Todo es posible en estos “islotes de fantasía” porque quienes dictan e imponen el derecho son los poderosos, los mismos que participan en los crímenes y violaciones. Por eso, nada ni nadie los puede tocar, gozan de inmunidad e impunidad absolutas. E incluso, esos mismos superpoderosos son los que le dictan las normas y formas adecuadas y obedientes de comportamiento a los súbditos de sus propios países y a los del mundo entero.

Al final de la película, cuando es evidente que ya no pueden ocultarse por más tiempo estos paraísos del crimen, del sadismo y la sevicia, el protagonista de la película es juzgado y condenado. Termina en la cárcel, pero allí dura poco tiempo, porque sabe demasiado para vivir mucho tiempo. Un día aparece muerto y los medios de desinformación dicen que se ha suicidado, aunque la película muestra en directo que lo han matado.

Allí parece terminar todo, pero al final la película, anuncia una segunda parte en la que se dan a conocer los archivos secretos del pedófilo sionista. Y anticipa que son millones de documentos y se dice que su revelación hará temblar a los poderosos de la red internacional de sexo, negocios, academia y poder científico, porque en esos archivos están registradas todas sus acciones criminales.

Esto que se acaba de contar, por desgracia no es una película. Es la vida real. El personaje se llamaba Jeffrey Epstein, las escenas escabrosas transcurren en los Estados Unidos y los personajes famosos que aparecen son Bill Clinton, Donald Trump, Bill Gates, el príncipe Andrés, Michael Jackson, Andrés Pastrana y miles de nombres más, de famosos, que forman parte de ese entramado criminal del capitalismo realmente existente.

Lo que muestran los Archivos Epstein es la quiebra moral del capitalismo y del imperialismo en su fase terminal. Es como si estuviéramos regresando a la decadencia del imperio romano, en donde reinaba Calígula (por eso a Donald Trump se le podría calificare de neo-Calígula).

No es la quiebra moral de un individuo, Jeffrey Epstein, sino de una civilización, la occidental y cristiana, que naufraga en su propia podredumbre de mercantilización, consumo, lujo, derroche, sevicia, violencia, tráfico sexual y sangre.



Finalmente, películas como Salo, los 120 días de Sodoma de Pierre Paolo Passolini o la de Stanley Kubrick Ojos bien cerrados, han pasado de los estudios cinematográficos, a la vida real, por obra y gracia del capitalismo en su fase de putrefacción total. Y el mayor indicador de esa podredumbre tiene nombre propio, como personificación individual del capitalismo: Donald Trump, empresario inmobiliario, violador sexual, pedófilo redomado, evasor de la justicia y en la actualidad presidente de los Estados Unidos, con tanto poder que su vanidad y su espíritu de maldad congénita ponen en peligro al mundo.

Publicado en papel en El Colectivo (Medellín), No. 115, marzo de 2026.

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viernes, 13 de marzo de 2026

EL NARCO NOBOA SE ARRODILLA ANTE TRUMP Y ATACA A CUBA.

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“En un extenso artículo, la revista colombiana Raya, que tuvo acceso a documentos de la policía ecuatoriana, detalla cómo la empresa bananera de la familia del presidente Daniel Noboa está involucrada con la exportación de más de media tonelada de cocaína desde 2020 a varios países de Europa. La droga se camufla en medio de cajas de bananos en puertos de Guayaquil. A Noboa se le ha implicado también en el asesinato en 2023 del candidato presidencial Fernando Villavicencio. La viuda de Villavicencio acusó a Daniel Noboa y a Diana Salazar (exfiscal general) de estar detrás de la muerte de su esposo, lo que dio paso a que ganara las elecciones mediante fraude.

“Recientemente, Wilmer Chavarría (Pipo), detenido en España en noviembre pasado y máximo líder de la banda delictiva Los lobos, acusó a Noboa de ordenar el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio en 2023. Chavarría ante la Fiscalía de la ciudad española de Zaragoza declaró que una persona cercana al ministro del Interior, John Reimberg, le había manifestado que el crimen fue ordenado por Noboa, ante el temor de que Villavicencio ganara las elecciones. Así, entre acciones sucias, tráfico de drogas y asesinatos premeditados Noboa llegó a la denominada Cumbre «Escudo de las Américas» para arrodillarse ante el convicto presidente Trump y entregarle como regalo su hazaña de haber expulsado de su país a los funcionarios diplomáticos cubanos.

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Fuentes: Rebelión [Imagen: Daniel Noboa y Donald Trump en la Escudo de las Américas. (Foto: captura)]

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EL NARCO NOBOA SE ARRODILLA ANTE TRUMP Y ATACA A CUBA.

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Por Hedelberto López Blanch | 13/03/2026 | América Latina y Caribe

Fuentes Revista Rebelión viernes 13 de marzo del 2026.

La decisión del ecuatoriano Daniel Noboa de expulsar sin motivos a los diplomáticos cubanos de ese país solo se justifica por la actitud sumisa del millonario presidente para seguir los dictados del convicto y pedófilo mandatario estadounidense Donald Trump.

Solo dos días antes de que Trump convocara una «pequeña cumbre reaccionaria y neocolonial» con 12 regímenes de la derecha regional, como la calificó el presidente cubano Miguel Díaz Canel, Noboa anunció la deleznable decisión para congraciarse con la actual dictadura estadounidense.

Noboa del partido Acción Democrática Nacional, asumió el poder el 23 de noviembre de 2023 hasta mayo de 2025 y fue reelegido mediante un sonado fraude electoral ante la candidata progresista Luisa Gonzáles del Movimiento Revolución Ciudadana.

Desde su investidura han existido graves problemas como el aumento de la violencia, el narcotráfico, falta de avances en la reducción de la inseguridad, apagones de electricidad, mala gestión gubernamental con empeoramiento de indicadores económicos, desempleo y un alineamiento total con Estados Unidos.



Para él, que nació en Miami, Florida, el 30 de noviembre de 1987 y se graduó en la universidad George Washington en 2022, no significa nada entregar la soberanía e independencia del país, siempre y cuando Washington lo acepte como un aliado incondicional en la región.

Su padre es el multimillonario banquero Álvaro Noboa, quien intentó alcanzar la presidencia del país en varias ocasiones y ahora su hijo lo condecoró recientemente con la Orden Nacional al Mérito en el grado de Gran Cruz. Increíble pero cierto.

A finales de agosto de 2024, la exjefa del Comando Sur de Estados Unidos, coronela Laura Richardson, y el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Ecuador, Jaime Patricio Vela Erazo, firmaron un convenio militar que permite realizar operaciones conjuntas así como la participación de tropas estadounidenses en la nación andina. También permitirá el establecimiento de bases norteamericanas en Malta y en las islas Galápagos.

La economía ecuatoriana está estancada y la delincuencia resulta incontrolable con 48 % de homicidios por encima de los ocurridos en 2023, antes de que él llegara al poder.

A toda esa debacle se suma el control del narcotráfico que Noboa mantiene dentro del país. Un análisis del portal especializado InsightCrime, define a Ecuador como una

«autopista de la cocaína hacia Estados Unidos y Europa», y señala que ya no es un país “de tránsito de la droga, sino uno donde se almacena, se exporta e incluso se procesa».



Según InsightCrime, la Corporación Noboa controla el 75 % de las exportaciones de banano y es la única empresa que deja sus productos en los puertos más grandes del mundo, con su propia flota naviera. 

En un extenso artículo, la revista colombiana Raya, que tuvo acceso a documentos de la policía ecuatoriana, detalla cómo la empresa bananera de la familia del presidente Daniel Noboa está involucrada con la exportación de más de media tonelada de cocaína desde 2020 a varios países de Europa. La droga se camufla en medio de cajas de bananos en puertos de Guayaquil.

A Noboa se le ha implicado también en el asesinato en 2023 del candidato presidencial Fernando Villavicencio.

La viuda de Villavicencio acusó a Daniel Noboa y a Diana Salazar (exfiscal general) de estar detrás de la muerte de su esposo, lo que dio paso a que ganara las elecciones mediante fraude.



Recientemente, Wilmer Chavarría (Pipo), detenido en España en noviembre pasado y máximo líder de la banda delictiva Los lobos, acusó a Noboa de ordenar el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio en 2023. Chavarría ante la Fiscalía de la ciudad española de Zaragoza declaró que una persona cercana al ministro del Interior, John Reimberg, le había manifestado que el crimen fue ordenado por Noboa, ante el temor de que Villavicencio ganara las elecciones.

Así, entre acciones sucias, tráfico de drogas y asesinatos premeditados Noboa llegó a la denominada Cumbre «Escudo de las Américas» para arrodillarse ante el convicto presidente Trump y entregarle como regalo su hazaña de haber expulsado de su país a los funcionarios diplomáticos cubanos.

El presidente cubano Díaz Canel catalogó la acción de

«injustificada, hostil e inamistosa, un hecho sin precedentes que daña las históricas relaciones de amistad y cooperación entre nuestros pueblos» y agregó que solo «responde a una clara sumisión a intereses imperiales».

El canciller cubano en un comunicado emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores rechazó en los términos más enérgicos la decisión y precisó:

“No parece casual que haya sido tomada la medida en un contexto caracterizado por el reforzamiento de la agresión de Estados Unidos contra Cuba y de las fuertes presiones del Gobierno de ese país a terceros Estados para que se sumen a esa política, a escasos días de la Cumbre convocada en Miami»

Sin moral y con numerosos hechos delictivos en su contra, al igual que su anfitrión, se puede parafrasear el viejo refrán: Trump (en vez de Roma) paga a sus traidores, pero los desprecia.

Mientras Cuba, con su inmensa fuerza ética continuará brillando como faro de libertad, soberanía e independencia para toda América Latina. 

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jueves, 12 de marzo de 2026

EL ASESINATO DEL MULTILATERALISMO. *****

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“Adiós al multilateralismo. En su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, el primer ministro canadiense Mark Carney describió el final del multilateralismo como una ruptura y no como una crisis pasajera: es que cuando la economía se convierte en arma, la política deja de fingir. Mark Carney se animó a decir algo que en los foros globales se evita: el mundo ya no está cambiando de fase, está rompiéndose. dejó una frase que resume la épocasi no te sientas a la mesa, acabas en el menú. Mientras, las potencias intermedias —ni imperios ni satélites— empiezan a moverse juntas porque negociar en solitario frente a un hegemón es aceptar las condiciones del más grande. 

“Mientras, han aumentado los ataques a buques en el estrecho de Ormuz, e Irán ha advertido que no dejará pasar el petróleo de EE. UU. e Israel. La subida del precio del petróleo continúa y EE. UU. aún no ha logrado apoderarse de él. Ante esta situación, la Agencia Internacional de Energía ha decidido librar 400 millones de barriles, en lo que es la mayor intervención de la reserva de petróleo conocida hasta la fecha. Recapitulemos: Mark Carney subió al atril para decir algo que en los foros globales se evita y que los gobernantes del norte no quieren oír: el mundo ya no está cambiando de fase, está rompiéndose.

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Fuentes: CLAE - Rebelión / Imagen: Columnas de humo se levantan desde la Torre Azadi en Teherán, después de un bombardeo israelí-estadounidense [AFP].

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EL ASESINATO DEL MULTILATERALISMO.

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Por Aram Aharonian | 12/03/2026 | Opinión.

Fuente. Revista Rebelión jueves 12 de marzo del 2026.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha vuelto a ser noticia al recular y afirmar que la UE «siempre respetará el derecho internacional». Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue insistiendo en que la guerra acabará cuando él lo diga, pese a que el conflicto se está alargando demasiado. 

Sí, son tiempos de la posverdad, las fake news y el periodismo en tiempo real que se ha convertido en una fábrica de noticias falsas y desinformación, en manos de grandes conglomerados empresariales que siguen el paso de los dirigentes de sus países (entre otras cosas para poder sobrevivir). Sí, son tiempos finales del multilateralismo y se está armando el coronamiento de Donald, el hegemón.

Las redes sociales están llenas de bromas sobre los comunicados vacíos con los que la Unión Europea responde a las crisis mundiales que se suceden con ritmo frenético en la era Trump 2.0. El ataque estadounidense-israelí contra Irán también motivó una serie de reuniones sin conclusiones concretas y comunicados llenos de hipocresía.

Pero el premio a la más caradura se lo llevó la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, que mientras callaba ante la agresión inicial de Washington y Tel Aviv contra Irán, obviamente ilegal, en la que asesinaron al Jefe de Estado y bombardearon ciudades, calificaba de «inaceptables» las represalias defensivas iraníes.

Fue la enésima muestra de la sumisión de Von der Leyen a las aventuras imperialistas de Donald Trump y Benjamín Netanyahu, que se reprodujo con diversos matices en las principales capitales europeas.

Ambos parecen olvidar que Trump lanzó su ataque cuando el gobierno iraní había aceptado importantes concesiones en las negociaciones destinadas a parar su programa nuclear, según explicó el ministro de Exteriores de Omán, que hizo de mediador.  También olvida que Trump ya dinamitó durante su primer mandato el acuerdo con Teherán para evitar que adquiriese armas nucleares (impulsado en buena medida por Europa), sin que los líderes europeos moviesen un dedo para reactivar la vía diplomática.



Gaza, Venezuela, Cuba… e Irán.

En nombre de la democracia -quizás- el canciller alemán, Friedrich Merz, aprovechó su reunión con Trump en la Casa Blanca pocos días después del inicio de los bombardeos para manifestar su «sintonía» con el objetivo de derribar el régimen iraní, una de las cambiantes justificaciones con las que el republicano ha defendido su nueva guerra. Merz renunció a «sermonear» a Trump (es decir, a defender la legalidad internacional). 

Igual que el presidente polaco, Karol Nawrocki, Merz ha apoyado el ataque ilegal aduciendo que Irán es una amenaza a la seguridad internacional por su empeño en adquirir armas nucleares. ¿Será más peligrosa la amenaza de usar una bomba atómica en manos de un ayatolá que en las de Trump?

 Mientras la maquinaria propagandística de Trump queda atrapada (Fox News es descubierta por imágenes falsas, Alexandria Ocasio-Cortez critica a los medios corporativos, Anthropic demanda al régimen), el primer ministro británico, Keir Starmer, se ha mostrado fiel a la volubilidad que le caracteriza. Mientras el Pentágono mantenga más de doscientas bases, decenas de miles de militares y armas nucleares en Europa, la autonomía estratégica será una quimera, ya de por sí vapuleada por la compra masiva de armamento a Estados Unidos, otro elemento clave de dependencia.

Su gobierno denegó la utilización de su base en Diego García (océano Índico) para los primeros bombardeos, por las dudas sobre la legalidad del ataque, pero después abrieron las puertas a los aviones estadounidenses. Demasiado tarde para Trump, que se mostró «muy decepcionado» con Starmer por su retraso en el cumplimiento de sus deseos.

Emmanuel Macron, consciente del antiamericanismo arraigado en la sociedad francesa, ha intentado hacer equilibrio, pero trastabilla demasiado. Hay que reconocer que fue uno de los pocos líderes europeos, junto al español Pedro Sánchez, en señalar explícitamente que la guerra de Trump y Netanyahu «está fuera del Derecho internacional». Pero -hete aquí siempre hay un pero–  a la vez ha permitido el uso de bases francesas para la ofensiva. Macron, que se enfrenta a unas elecciones municipales con malas perspectivas, ha intentado tapar la incoherencia de su posicionamiento anunciando un incremento del armamento nuclear francés y ofreciendo ampliar su paraguas nuclear a otros países europeos.

Para Pablo Castaño, del diario español Público, es el clásico recurso al belicismo para tapar las vergüenzas, al que se están haciendo adictos los líderes más impopulares de Europa. Los mismos que reivindican el derecho internacional para defender a Ucrania, pero lo olvidan en Gaza, Venezuela o Irán. Recuerda que en enero pareció que la amenaza directa de Trump de apropiarse de Groenlandia consiguió convencer a las élites europeas de que Estados Unidos ya no es un aliado, sino un rival que se puede convertir rápidamente en enemigo.

En esa ocasión, recordemos, el Parlamento Europeo suspendió el humillante acuerdo comercial impuesto por Trump a Von der Leyen en julio de 2025 y la UE respondió de forma conjunta a la enésima ronda de amenazas comerciales del estadounidense. Sin embargo, la aquiescencia al secuestro de Nicolás Maduro y la cacofonía tras el bombardeo de Irán confirman que Europa sigue oscilando entre el desconcierto y la sumisión al intervencionismo imperialistas de Trump, añade Castaño.



Adiós al multilateralismo.

En su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, el primer ministro canadiense Mark Carney describió el final del multilateralismo como una ruptura y no como una crisis pasajera: es que cuando la economía se convierte en arma, la política deja de fingir. Mark Carney se animó a decir algo que en los foros globales se evita: el mundo ya no está cambiando de fase, está rompiéndose. dejó una frase que resume la épocasi no te sientas a la mesa, acabas en el menú. Mientras, las potencias intermedias —ni imperios ni satélites— empiezan a moverse juntas porque negociar en solitario frente a un hegemón es aceptar las condiciones del más grande. 

Mientras, han aumentado los ataques a buques en el estrecho de Ormuz, e Irán ha advertido que no dejará pasar el petróleo de EE. UU. e Israel. La subida del precio del petróleo continúa y EE. UU. aún no ha logrado apoderarse de él. Ante esta situación, la Agencia Internacional de Energía ha decidido librar 400 millones de barriles, en lo que es la mayor intervención de la reserva de petróleo conocida hasta la fecha.

Recapitulemos: Mark Carney subió al atril para decir algo que en los foros globales se evita y que los gobernantes del norte no quieren oír: el mundo ya no está cambiando de fase, está rompiéndose.

Aram Aharonian: Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

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