&&&&&
“La diversidad del electorado estadounidense constituye otro
elemento que puede influir en el resultado. Los votantes latinos, los trabajadores sin
título universitario, los electores de las zonas suburbanas y los independientes
no conforman bloques homogéneos: sus prioridades pueden variar según el
estado, la situación laboral, la edad y las circunstancias familiares. Por
ejemplo, para estas elecciones se observa una amplia movilización del
electorado latino que después de ser crucial en la victoria de
Trump en noviembre de 2024, está inclinándose hacia el lado demócrata en
2026. Citada en la prensa local, la presidenta de la organización Voto
Latino, María Teresa Kumar, describió el alcance de esta participación
durante una reciente conferencia virtual. “No estamos viendo un goteo. Es el
tsunami que Voto Latino venía pronosticando. Los votantes latinos están
acudiendo a sufragar de forma anticipada porque saben exactamente lo que está
en juego: no es un debate abstracto, es absolutamente personal”, advirtió.
"Las elecciones de medio término no
determinan quién ocupa
la presidencia, pero pueden modificar sustancialmente las condiciones
en las que un mandatario ejerce su poder. Si los demócratas recuperan
una o ambas cámaras, tendrían mayores herramientas para supervisar a la
administración, influir en el presupuesto y negociar o bloquear
iniciativas legislativas. Si, por el contrario, los republicanos
mantienen el control, Trump conservaría un entorno parlamentario más favorable
para impulsar su agenda, aunque no sin obstáculos para aprobar iniciativas.
/////
*****
ESTADOS UNIDOS: MÁS QUE EL CONGRESO EN JUEGO.
*****
Washington (Prensa Latina) Estados
Unidos tendrá elecciones de medio término hoy 3 de noviembre en un escenario de
creciente tensión política, con la economía como centro de las preocupaciones
de votantes y el control del Congreso en la mira de republicanos y demócratas.
Fuente. Prensa Latina. martes 3 de noviembre
del 2026.
18:14 ( UTC -05:00 )
Por Deisy Francis Mexidor
Corresponsal jefa en Estados Unidos
Pero más que una renovación de
bancadas en la totalidad de la Cámara de Representantes, 435 asientos, y en 35
de las 100 butacas del Senado, los comicios constituirán una prueba para el
liderazgo del presidente Donald Trump y para la disposición de los electores a
respaldar o cuestionar el rumbo de la actual administración republicana.
Para no pocos observadores, la
economía será el principal examen que deberán pasar los dos partidos.
El debate de fondo pasa por el costo
de la vida, la inmigración, la gestión presidencial y el dinero que mueve la
campaña. Proyecciones de OpenSecrets alertan que el gasto total podría rondar
los 11 mil 900 millones de dólares, una cifra récord en este tipo de comicios.
Recuerdan informes de prensa que los
candidatos y los partidos compiten en un ecosistema donde también pesan los
Super PACs, los grandes donantes y las reglas sobre el financiamiento
electoral.
La inflación, los precios de los
combustibles, la situación del empleo y el acceso a servicios esenciales
inciden directamente en la percepción ciudadana sobre el desempeño del
Gobierno.
Será entonces la economía el pase de
factura y en este contexto, para votantes descontentos la guerra contra Irán
está asociada directamente con las dificultades del día a día.
David Swanson, cofundador y director ejecutivo de la organización pacifista World BEYOND War, dijo a Prensa Latina que si se analiza en más detalle la causa fundamental de tales problemas, es el desvío de enormes sumas de dinero hacia el presupuesto militar y los bolsillos de los más ricos, cuando deberían destinarse al gasto público útil.
EN EL RANGO DE LAS PROBABILIDADES.
Swanson afirmó que este 3 de noviembre
es probable que algunas personas que votaron por Donald Trump en 2024 -considerándolo un supuesto ‘candidato
de la paz’- lo hagan ahora en contra de cualquier miembro de su formación,
vista como el ‘partido de la guerra’.
“Otros, en cambio,
considerarán que el esfuerzo es inútil y optarán por abstenerse”, enfatizó.
La buena noticia es que esta apertura
hacia un nuevo enfoque podría propiciar la elección de un número sin
precedentes de representantes y senadores mucho mejores -quizás una docena aproximadamente-, lo
que permitiría -al menos en teoría- que un bloque de legisladores
progresistas ejerciera influencia durante el próximo año, comentó.
Estos se enfrentarían tanto a la
cúpula de su propio partido como al de Trump, agregó.
Sobre las políticas migratorias del
presidente Trump, especialmente las redadas y las deportaciones, Swanson
comentó que el ICE
(Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) goza de una impopularidad aún
mayor que las guerras en el extranjero.
“Quienes proponen su
abolición (del ICE) -o la del Departamento de Seguridad Nacional en su
totalidad- saldrán beneficiados por ello. De hecho, obtendrían un beneficio aún
mayor si formaran parte de un partido que plantee, de manera creíble, la
posibilidad de tomar tales medidas”, señaló.
Según Swanson, “el maltrato a los inmigrantes
es la única gran promesa de campaña que Trump ha cumplido; sin embargo, para
aquellos votantes que realmente creyeron que maltratar a los inmigrantes
mejoraría sus propias vidas, el espejismo se está disipando, ya que sus condiciones
de vida no han mejorado”.
Por otro lado, muchos electores que
antes no prestaban mucha atención han sido testigos de estos abusos y, en
consecuencia, han pasado a oponerse a ellos, expresó al insistir que
“cualquier intento
de militarizar los centros de votación resultará, probablemente, muy impopular,
además de intimidatorio”.
Espero que cualquier manipulación flagrante de los resultados electorales, que exija a gritos una respuesta mediante protestas masivas y no violentas, derive precisamente en eso; aunque, cabe señalar, tal posibilidad se verá obstaculizada por la intimidación y la deportación de muchos de nuestros mejores activistas: los inmigrantes, concluyó.
DE PREFERENCIAS ELECTORALES.
Para algunos analistas, la verdadera
dimensión de esta elección
reside precisamente en que no solo se decidirá quién ocupará los
escaños del Congreso, sino también qué margen político tendrá la Casa Blanca y
qué capacidad demostrará la oposición para transformar sus críticas en una
alternativa legislativa.
Las encuestas -que solo son instrumentos para
medir tendencias en un momento específico y jamás sustituirán a las urnas- han
ido ofreciendo una fotografía de las preferencias actuales. Consistentemente
muestran en el rango de las probabilidades que los demócratas podrían
convertirse en una ola en este 2026.
Uno de los sondeos más ilustrativos se
aplicó entre finales de septiembre y principios de octubre por el Pew Research
Center, y encontró que el 84% de los votantes registrados
consideró a la economía un asunto muy importante para decidir su voto.
La proporción alcanzó el 88% entre
quienes respaldan a los candidatos demócratas y el 82% entre los simpatizantes
republicanos.
El estudio, que reveló también un
descenso en la aprobación general del presidente Trump, advirtió que, aunque los
electores discrepen sobre las soluciones, la situación económica representa una
preocupación compartida.
Además, el Pew Research Center
registró una ventaja de ocho puntos porcentuales para los candidatos demócratas
en la preferencia general
por el Congreso al obtener 44% frente al 36% los republicanos entre
los votantes registrados.
“Todos tenemos que
salir a votar”, expresó Amanda Saunders, afroamericana residente en Washington
DC y votante demócrata, a esta reportera.
“Si me preguntas por
qué voto, pues mi respuesta es simple: los precios en los supermercados y la
inflación que estamos viviendo ahora mismo son como una depresión silenciosa
para nosotros”.
Cambiar el ritmo de las cosas ahora
mismo en la economía y en el gobierno -añadió Saunders- requiere salir a votar. “Yo lo
hice ya”, subrayó.
Según las estadísticas, este año el
voto anticipado alcanza números récord.
Cerca de 55 millones, superando ampliamente los 46 millones
registrados antes de los comicios de 2022.
El Laboratorio de Elecciones de la Universidad de Florida reveló que existe un aumento de la participación previo a la jornada electoral, con más de la mitad de las papeletas emitidas de manera presencial.
OTROS ELEMENTOS PARA VALORAR.
La diversidad del electorado
estadounidense constituye otro elemento que puede influir en el resultado. Los votantes latinos, los trabajadores
sin título universitario, los electores de las zonas suburbanas y
los independientes no conforman bloques homogéneos: sus prioridades
pueden variar según el estado, la situación laboral, la edad y las
circunstancias familiares.
Por ejemplo, para estas elecciones se
observa una amplia movilización del electorado latino que después de ser crucial en
la victoria de Trump en noviembre de 2024, está inclinándose hacia el
lado demócrata en 2026.
Citada en la prensa local, la
presidenta de la organización Voto Latino, María Teresa Kumar, describió el alcance de esta
participación durante una reciente conferencia virtual.
“No estamos viendo
un goteo. Es el tsunami que Voto Latino venía pronosticando. Los votantes
latinos están acudiendo a sufragar de forma anticipada porque saben exactamente
lo que está en juego: no es un debate abstracto, es absolutamente personal”,
advirtió.
Las elecciones de medio término no
determinan quién ocupa
la presidencia, pero pueden modificar sustancialmente las condiciones
en las que un mandatario ejerce su poder.
Si los demócratas recuperan una o
ambas cámaras, tendrían mayores herramientas para supervisar a la
administración, influir
en el presupuesto y negociar o bloquear iniciativas legislativas.
Si por el contrario, los republicanos
mantienen el control, Trump conservaría un entorno parlamentario más favorable
para impulsar su agenda, aunque no sin obstáculos para aprobar iniciativas.
El 3 de noviembre no ofrecerá una
respuesta definitiva a la profunda división y polarización que corroe a la
sociedad estadounidense,
pero sí establecerá una nueva correlación de fuerzas en Washington y
revelará hasta qué punto los votantes escogerán entre mantener el rumbo
actual o introducir cambios en el ejercicio del poder.
Trump matizó hace poco aquello de “la edad de oro de
Estados Unidos” anda a la vuelta de la esquina. El mensaje de la
bonanza prometida y los bajos precios desde el primer día de su gobierno chocan
casi dos años después con la realidad de los bolsillos estresados.
Cerca de 250 millones de electores en
el norteño país están convocados
a decidir la próxima mayoría en el próximo Congreso -el número 120-,
cuya inauguración será el 3 de enero de 2027.
arb/dfm
#congreso
#Donald Tump #republicanos
*****


















