lunes, 7 de septiembre de 2026

EL VENENO DE LA DISCRIMINACIÓN. Esclavitud ayer, racismo hoy.

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“Estados temerosos, ejemplos ilustrativos. La relación entre el esclavismo histórico y el racismo actual, como acaba de afirmar el Comité de expertos de las Naciones Unidas hace unos pocos días, es tan estrecha como desencadenante, dos expresiones de una misma violencia segregacionista y de dominación. Sin embargo, muchos Estados no parecen reconocer esta lectura y por lo tanto se niegan a pronunciarse contra la brutalidad del sistema esclavista. En una decisión histórica hace menos de seis meses, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución que califica la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud racializada de africanos como “el crimen de lesa humanidad más grave” de la historia. Promovida por una coalición de 60 países africanos, caribeños y latinoamericanos, la resolución reconoce que dicho sistema de explotación, que se prolongó durante más de cuatro siglos, constituye una violación del derecho internacional que no prescribe y que sus consecuencias siguen afectando a millones de personas en el mundo. Aunque aprobada con una cómoda mayoría de 123 votos a favor, 52 países del bloque occidental (prácticamente todos los europeos y Japón) se abstuvieron. Estados Unidos, Argentina e Israel fueron los únicos que se opusieron.

“La trata y la esclavitud de personas africanas, alega la resolución, representan “la injusticia más inhumana” debido a “su magnitud, duración, carácter sistémico, brutalidad y consecuencias perdurables que siguen estructurando la vida de todas las personas a través de regímenes racializados de trabajo, propiedad y capital”. La instauración de este sistema alega la resolución, no tiene precedentes históricos: es el “el primer régimen mundial que codificó a los seres humanos y a sus descendientes como propiedad hereditaria, enajenable y perpetua”, lo cual convirtió “la reproducción humana en un mecanismo de acumulación de capital” e institucionalizó “la jerarquía racial como principio rector del orden político y económico internacional”.

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Fuentes: Rebelión [Foto: Selección de fútbol francesa Mundial 2026]

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EL VENENO DE LA DISCRIMINACIÓN.

Esclavitud ayer, racismo hoy.

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Por Sergio Ferrari | 07/09/2026 | Mundo.

Fuentes. Revista Rebelión lunes 7 de septiembre del 2026.

El reciente Mundial de Fútbol no hizo más que poner en evidencia en la gran vidriera internacional el peso cotidiano que tienen el racismo y la discriminación.

Lo que pasó en muchos estadios circuló en las redes y animó debates que develaron un mal social que, lejos de extinguirse, se refuerza. Y en algunos casos, estrechamente integrado a políticas negacionistas de los mismos Estados.

No sorprende, entonces, que el 31 de agosto el Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial recordara, una vez más, que

“la esclavitud no es solo cosa del pasado [y que] sus efectos siguen presentes en forma de desigualdad sistémica y racismo”.

Este Comité de 18 miembros examina los informes que los países miembros presentan periódicamente sobre las medidas que han adoptado para combatir el racismo y la segregación

Los daños vinculados con la trata y la esclavitud de pueblos africanos durante siglos, subrayó el Comité, persisten en forma de

“discriminación racial sistémica y desigualdades estructurales”. Y “la violencia racializada, los estereotipos y las barreras estructurales alimentan las desigualdades en esferas como la educación, la salud y la movilidad económica, entre otras”. Se trata de una nefasta herencia de la esclavitud, reforzada en el presente por “políticas que perpetúan el racismo contra las personas negras”. De allí la necesidad imperiosa de “aplicar una justicia reparadora integral que combine indemnizaciones, restitución, rehabilitación y reformas estructurales”. Y de recordar y advertir que el paso del tiempo no puede servir de pretexto para que los Estados se nieguen a reconocer estas injusticias históricas y adoptar “medidas adecuadas de justicia reparadora y rendición de cuentas por estos crímenes”



El racismo en el deporte y la contra mirada.

Para el reciente Campeonato Mundial, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) estableció un servicio dedicado al seguimiento y el control de los contenidos que pudieran circular en las redes sociales. Su análisis de 6 millones de publicaciones y comentarios en la fase de grupos le permitió detectar 89.000 ofensas, 11% de las cuales fue de corte netamente racista. Porcentaje que representa no solo un incremento del 3% con respecto a la misma fase del Mundial de Catar en 2022, sino también un aumento notable de contenidos mucho más ofensivos que los de cuatro años antes.

Durante el último Mundial no faltaron las polémicas mediáticas y sociales a raíz de expresiones descalificativas por personalidades políticas, como las de la senadora paraguaya Celeste Amarilla contra el jugador francés Kylian Mbappé. Por su parte, Mariano Rajoy, expresidente del gobierno español y antiguo dirigente del Partido Popular, profirió comentarios sobre la selección francesa que buena parte de la prensa internacional consideró xenófobos y degradantes y ante los cuales las autoridades galas reaccionaron en forma oficial.

En algunos estadios no faltaron cánticos racistas, como ocurrió en varias ocasiones con la hinchada de la selección argentina, una de las más numerosas y eufóricas a lo largo del campeonato. Por sus eslóganes discriminatorios, la Comisión de Disciplina de la FIFA castigó con particular rigor a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Además del componente financiero de la sanción, los dos próximos partidos que la selección argentina juegue como local deberá hacerlo solamente con la mitad del estadio habilitado. Adicionalmente, una parte del monto impuesto por la sanción deberá destinarse a promover un plan de lucha contra la discriminación en los estadios argentinos.

El problema no se limita al Mundial. Las agresiones retóricas racistas contra los jugadores, al igual que los cánticos y las consignas discriminatorias, son frecuentes, por no decir generalizadas, en las competiciones futbolísticas en muchas partes del mundo, especialmente en Europa y América Latina. Por esta razón, desde hace unos cuantos años numerosas asociaciones nacionales y continentales han estado promoviendo campañas contra el racismo en el deporte. En Europa, por ejemplo, Fútbol contra el Racismo (FARE), plataforma que reúne a individuos, asociaciones y organizaciones no gubernamentales que promueven iniciativas contra este flagelo.

Un buen número de clubes han puesto en marcha iniciativas en esa misma dirección. Entre otros, el Celtic, en Escocia, cuya “Green Brigade” propaga sus contenidos antifascistas y contra la exclusión, y el Barcelona, en España, en colaboración con la “Fundación contra el Racismo” y la iniciativa “La Liga VS Racismo”. El club St. Pauli, en Alemania, una de las instituciones más progresistas en el ambiente deportivo a nivel continental, en sus estatutos oficiales sostiene valores antirracistas, anti homofóbicos, antifascistas y feministas. Así mismo, todos los años desde1996 al presente, el club Young Boys, de la ciudad de Berna, la capital suiza, activa la campaña “Unidos contra el Racismo”. Asociada con organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, este programa ha confrontado todo tipo de expresión discriminatoria en el deporte. Prácticamente en cada partido de local en su Estadio Wankdorf, Young Boys proyecta mensajes que apuntan a fomentar una conciencia colectiva antirracista y de respeto a las diversidades.



Estados temerosos, ejemplos ilustrativos.

La relación entre el esclavismo histórico y el racismo actual, como acaba de afirmar el Comité de expertos de las Naciones Unidas hace unos pocos días, es tan estrecha como desencadenante, dos expresiones de una misma violencia segregacionista y de dominación. Sin embargo, muchos Estados no parecen reconocer esta lectura y por lo tanto se niegan a pronunciarse contra la brutalidad del sistema esclavista.

En una decisión histórica hace menos de seis meses, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución que califica la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud racializada de africanos como “el crimen de lesa humanidad más grave” de la historia. Promovida por una coalición de 60 países africanos, caribeños y latinoamericanos, la resolución reconoce que dicho sistema de explotación, que se prolongó durante más de cuatro siglos, constituye una violación del derecho internacional que no prescribe y que sus consecuencias siguen afectando a millones de personas en el mundo. Aunque aprobada con una cómoda mayoría de 123 votos a favor, 52 países del bloque occidental (prácticamente todos los europeos y Japón) se abstuvieron. Estados Unidos, Argentina e Israel fueron los únicos que se opusieron.

La trata y la esclavitud de personas africanas, alega la resolución, representan

“la injusticia más inhumana” debido a “su magnitud, duración, carácter sistémico, brutalidad y consecuencias perdurables que siguen estructurando la vida de todas las personas a través de regímenes racializados de trabajo, propiedad y capital”. La instauración de este sistema alega la resolución, no tiene precedentes históricos: es el “el primer régimen mundial que codificó a los seres humanos y a sus descendientes como propiedad hereditaria, enajenable y perpetua”, lo cual convirtió “la reproducción humana en un mecanismo de acumulación de capital” e institucionalizó “la jerarquía racial como principio rector del orden político y económico internacional”.



Racismo enraizado.

En Suiza, en 2025, se registraron 1245 casos de discriminación racial, lo que representa un aumento del 3% con respecto al año precedente. Según un estudio elaborado por la Comisión Federal contra el Racismo publicado en abril de este año las personas negras siguen siendo las más afectadas, mientras que el incremento más pronunciado se observó en el racismo anti musulmán. Sostiene el documento helvético que tras el fuerte aumento de casi el 40% registrado en 2024, las cifras se han «estabilizado en un nivel alto. Los motivos de discriminación más frecuentes siguen siendo el racismo contra las personas negras (33 %) y la xenofobia (30 %). También un aumento significativo en los casos de racismo anti musulmán (23 % en 2025 en comparación con el 17 % en 2024). Le siguen el racismo antiárabe (9 %), el racismo contra las personas de origen asiático (8 %) y el antisemitismo (5 %).

En Alemania, un detallado estudio recientemente publicado constató que la discriminación en ese país es masiva. Fenómeno que se expresa en la cotidianeidad, por ejemplo, en la búsqueda de vivienda, el trabajo e incluso el supermercado. ¿Por qué creen las víctimas de estas diferentes formas de prejuicio que son discriminadas?, pregunta la encuesta alemana. El grupo más numeroso de encuestados, aproximadamente un 42%, se siente discriminado por su origen, el color de su piel y los prejuicios raciales. Otro 24%, en su mayoría mujeres, atribuye su discriminación a su identidad de género. La edad, la orientación religiosa y condiciones adversas de salud también son motivos de discriminación.
En España, estadísticas oficiales informan que solo en el mes de junio se detectaron más de 40.000 contenidos de odio en las redes sociales y que el lenguaje agresivo explícito se constató en el 89% de los mensajes monitorizados. Según el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, los mensajes que aluden a la inseguridad ciudadana, en muchos casos descontextualizados o falsos, aglutinan el 69% de los contenidos agraviantes detectados. Llamativamente, los contenidos agresivos en el ámbito deportivo comprenden el 16% del total.

En España, durante el reciente Mundial de Fútbol, se detectó una circulación significativa de mensajes racistas e islamófobos, con un volumen llamativo de contenidos hostiles y discriminatorios sobre origen e identidad, como ocurrió con el jugador de la selección española Lamine Yamal. Reiteradas agresiones verbales contra Yamal, casi siempre por parte de sus rivales deportivos directos en la misma España, se registran a partir de octubre de 2024. Es de imaginar que buena parte de los ataques a Yamal también tienen que ver con su decisión de enarbolar una bandera palestina el año pasado cuando su club ganó el campeonato español

Por su parte, la Federación española SOS Racismo recoge en su reciente informe anual 528 denuncias verificadas de actos racistas y discriminatorios, en su mayoría dentro y desde el propio ámbito institucional, y casi siempre de la mano de la negación de acceso a distintos servicios públicos. Este dato resulta especialmente significativo en el marco de la nueva Estrategia de la Unión Europea contra el Racismo para los años 2026-2030, cuyo objetivo prioritario es “la lucha contra el racismo estructural”, es decir, las políticas institucionales y las concepciones culturales

Esclavismo-racismo-discriminación: un explosivo componente antisocial del cual no puede desprenderse la sociedad planetaria en general y cuya defensa se convierte en política oficial de los Estados negacionistas. Estados que, por otra parte, subestiman sistemáticamente la esclavitud histórica y edulcoran la segregación contra todo lo que es diverso y diferente

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domingo, 6 de septiembre de 2026

ALBERTO VERGARA SOBRE PRIMER MES DE GOBIERNO: “KEIKO FUJIMORI ES MÁS HIJA DE LA ÚLTIMA DÉCADA QUE DE SU PAPÁ” .

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Alejandro Céspedes García: ¿Y qué le recomendarías al nuevo Parlamento bicameral?

"Alberto Vergara: Sí, bueno, ahí, nuevamente, creo que hay la necesidad de recuperar un funcionamiento del Congreso que sea, para usar una frase manida, una oposición sin ser obstruccionista, que visibilice temas clave en el país —que pueden ser, a veces, casos de corrupción—, pero también que politice ciertos temas. En el Perú siempre pensé que había un déficit, a veces, mucho mayor de deliberación que de participación. Es un país en el que desapareció la discusión programática; que a veces se vuelvan a discutir ciertos temas, que se obligue al gobierno a tomar posición sobre algunos asuntos que simplemente se ha acostumbrado a cabalgar de manera inercial o interesada. Y, también, desde luego, pensar hacia adentro las estrategias para que el Congreso no se desplace, gradual o rápidamente, a ser de nuevo un gran bazar en el que todo se compra, todo se alquila y todo el mundo tiene su precio, para depredar lo público.

"Entonces, creo que ahí también —ahora hay el rumor, de hecho La República sacó la nota— de que diputados de Juntos por el Perú se pasarían al fujimorismo y a Renovación Nacional. Ellos, que eran tan diferentes del fujimorismo, que eran el agua y el aceite, serían los primeros en pasarse: ya tendríamos los primeros tránsfugas. Entonces, creo que está la necesidad de mantener una representación nacional que sea eso, nacional, y no la representación del interés particular; tratar de impedir esa deriva que hemos visto tantas veces, y que va a ser inevitable que ocurra, porque, nuevamente, las elecciones en el Perú, ya lo sabemos, no son un hito que modifica radicalmente el mapa político. Encontramos muchas más continuidades que rupturas. Pero, por lo menos, intentar que esa deriva particularista no se produzca, que no llegue a sus peores proporciones. Todo es bien difícil; alguien dijo que en el Perú todo es difícil, pero nada es imposible. Así que, ¿por qué no pensar que se pueden ver algunas mejoras en distintos ámbitos?

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El politólogo peruano advierte de "incentivos perversos" que estarían configurando el gobierno fujimorista. | La República | Marco Cotrina

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ALBERTO VERGARA SOBRE PRIMER MES DE GOBIERNO: “KEIKO FUJIMORI ES MÁS HIJA DE LA ÚLTIMA DÉCADA QUE DE SU PAPÁ”

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En esta entrevista con La República, Vergara repasa cómo se ha construido la identidad nacional peruana en los últimos años a través de la gastronomía popular, además de analizar el primer mes de gobierno de Keiko Fujimori y sus diferencias con el de su padre

Por Alejandro Céspedes García.

Fuente. La Republica domingo 6 de septiembre del 2026

Alejandro Céspedes García: En tu libro destacas que lo nacional está construido por procesos que han logrado una identidad culinaria que nos une y nos pone en alerta contra quienes piensan distinto. ¿En qué consiste esta identidad y por qué dices que es tan endeble?

Alberto Vergara: En este segundo volumen, me acerqué a lo gastronómico, a la cocina, para mostrar —me interesaba— el fenómeno recientísimo, pero profundo, de cómo la comida ha pasado a ser la dimensión simbólica por la cual los peruanos encuentran ahí la principal forma de reconocerse en tanto peruanos. Eso es súper reciente: hace treinta años no hubiera sido así. Hace treinta años, si tú querías graficar la peruanidad, la gente hubiera dicho el huayno, Vallejo, Machu Picchu, los incas; hubiera encontrado una serie de símbolos, pero no hubiera acudido a la comida. Hoy, tanto en el interior del Perú como en el extranjero, el reconocimiento nacional pasa por esa dimensión culinaria.

Es un proceso muy reciente, pero sobre todo muy global, porque analizo tanto el fenómeno gastronómico —vamos a decir, "por arriba", la gran gastronomía— como "por abajo", la comida popular: la aparición de una cantidad de platos que tiene que ver con esta construcción nacional, con influencias de todas partes

Alejandro Céspedes García: Anotas el éxito del 'mostrito' y el 'pollo a la brasa' en esa construcción. Que no provienen de élites.

Alberto Vergara:  Y que no son por antonomasia peruanos. Es la llegada al Perú de formas europeas de cocinar el pollo. O, en el caso del mostrito, que es con arroz chaufa, tiene influencia china. Y entonces puedes encontrar cómo esa dimensión tan fundamental de la construcción nacional de los últimos años, en realidad, es una forma nacional de procesar algo que hace muy poco hubiera podido ser leído como algo ajeno.

Alejandro Céspedes García: Hasta el papa León XIV contrató a una cocinera peruana al Vaticano, y tras su elección las redes explotaron con memes de comida.

Alberto Vergara: Sí, y que ahora el agua bendita iba a ser Inca Kola y la hostia unos chifles (risas) Es decir, mi punto es que hace treinta años graficar la peruanidad del papa no hubiera pasado por la comida.

Alejandro Céspedes García: Al final de tu texto también destacas que nuestro desafío principal no es la lealtad nacional como la que puede generar un ceviche, sino la injusticia y la indolencia ante la pobreza. Y estamos como estamos. En la actualidad hay algunos peruanos que siguen esperando que Keiko Fujimori gobierne como su padre. ¿Existen realmente similitudes entre Alberto y Keiko?

Alberto Vergara: Yo creo que, en lo fundamental, no. Yo creo que Keiko Fujimori es más hija de los últimos diez años que de su padre. Es decir, tal vez el padre es una buena forma de llegar al gobierno, de plantear la diferencia. El padre supuso una gran ruptura en el Perú. Te puede gustar más o te puede gustar menos, pero creo que si de algo estamos claros es que el gobierno de Alberto Fujimori supone la ruptura de un statu quo que prevalecía en el país. Es decir, en un montón de ámbitos, Alberto Fujimori resetea el país de unas maneras, con unas consecuencias, que pocos gobiernos en la historia del Perú han tenido.



Es decir, tú puedes decir que, en el plano estatal, la derrota de Sendero Luminoso y de los grupos subversivos es la readquisición de las funciones básicas de un Estado, de la estatalidad, del monopolio de la violencia. En términos políticos, el autogolpe y toda una serie de prácticas que él impone —el desprecio a la deliberación, a la partidocracia, al Congreso— es la llegada del mundo del independiente, del outsider, del tránsfuga. Resetea la política también y, además, resetea la economía: rearticula, renueva la relación entre economía, Estado y sociedad en el Perú, cosa que queda sellada y sacramentada en la Constitución del 93.

Entonces es alguien, diría, transformador, un modernizador —con corrupción, con violaciones a los derechos humanos, con autoritarismo—, pero no es un agente del statu quo; es un agente del cambio. Que, por cierto, no lo hace porque él sea un personaje iluminado; lo hace porque funciona dentro de una coalición con actores que, cada uno, tenía interés en el cambio: es una coalición recambio. Tenías a los militares, que querían sobre todo la cuestión de seguridad; tenías a los empresarios; y tienes, por supuesto, el Consenso de Washington en los noventa y las reformas de mercado en toda América Latina.

Alejandro Céspedes García: ¿Estás diciendo que ella no cambiará nada?

Alberto Vergara: Estoy diciendo que ella es lo opuesto. El padre encarna un momento de transformaciones; ella encarna el statu quo, y por lo menos en este mes en el Ejecutivo deja ver que es también un agente —creo que en la campaña se notó— cuya inclinación es a reproducir el statu quo, no a transformarlo. Entonces, en ese sentido fundamental, de lectura con distancia histórica, más allá de los detalles, ella es, digamos, lo contrario del padre: es una fuerza del statu quo y no de su transformación.

Alejandro Céspedes García: ¿Y si la comparas con Pedro Castillo?

Alberto Vergara: Yo diría que, por lo que hemos visto en este mes, que el peligro mayor en el Perú sigue siendo el desorden antes que la tiranía. Es más peligrosa la mediocridad que te lleve al desgobierno que la producción de un régimen autoritario, totalitario. Yo creo que ni la izquierda ni la derecha estaban en capacidad de producir realmente eso. Uno podría decir, como Mafalda, que esto no es el “acabose” sino el "continuose". Y, la verdad, la veo perdida, en el sentido de que en ella me parece un problema más grave que en otros, porque ella ha vendido la idea de que con ella llega el orden. Pensemos en la inseguridad y muchas otras incertidumbres que aquejan a los peruanos. No tiene el poder ni siquiera para dar un indicador de que está pensando cómo transforma eso; peor aún, ni siquiera da la imagen de tener poder, autoridad, control sobre su gobierno.

Es decir: el ministro de Justicia dice una cosa, el ministro de Cultura dice otra; el jefe de la Policía dice una cosa, el ministro de Defensa dice otra; el ministro de Educación nombra a alguien y luego se desnombra. En fin, en solo un mes hay un montón de estos casos en los cuales está claro que ella manda poco sobre el país y sobre su gabinete.}

Alejandro Céspedes García: ¿Manda poco porque tiene poco poder, o manda poco por incompetente?

Alberto Vergara: A mí me da la impresión de que, en realidad, la incapacidad para gobernar proviene, en primer lugar, de la incompetencia, y, en segundo lugar, porque tiene unos incentivos perversos, me parece, para sostener el statu quo que produce el desorden en el país.

Alejandro Céspedes García: ¿De qué incentivos perversos hablas?

Alberto Vergara: Por ejemplo, en Trujillo. ¿Cuál ha sido el interés fundamental del gobierno? ¿Ha sido resolver el crimen, capturar a los malhechores, hacer una investigación seria para entender qué ha ocurrido? ¿O estaban realmente desesperados por hacer control de daños mediático ante lo que ocurría? Además, un control de daños mediático realmente malo: unos aprendices de brujo, mentirosos amateurs del asunto.



Y a mí me parece que tiene que ver con que ella y su gente, su grupo, necesita una policía poco profesional, precarizada, corrupta, que pueda funcionar en los márgenes o por fuera de la ley, porque, eventualmente, cuando haya que reprimir, cuando haya algún problema que los involucre, los necesita en esa condición de poco profesional. Pero esa misma condición de policía —del sector del Interior— poco profesional, sin reforma, es lo mismo que hace imposible que tú puedas solucionar la situación de inseguridad y criminalidad del país.

Entonces, por eso digo que están los incentivos: no lo tienen. Por eso es que, a esa misma policía, que todo el mundo sabe que en Trujillo hace años está involucrada, de una u otra manera, con la corrupción y con el crimen —no digo que lean los informes, pero podrían leer la novela de Marco Avilés sobre el crimen en Trujillo, una excelente novela—, se darían cuenta de que hace años que eso funciona así. Pero, en realidad, es a esa policía a la que hay que destacar, premiar, amnistiar, llenar de loas, porque saben que eventualmente la van a necesitar: son un roto para un descosido. Por eso creo que ese es un ejemplo, por ejemplo, en donde el incentivo del gobierno, lamentablemente, no está en poder hacer un buen gobierno.

Alejandro Céspedes García: Déjame hacer un poco de abogado del diablo: dicen que es muy poco tiempo para evaluar al gobierno. Comparado con los primeros días de gobiernos de la última década, ¿cómo observas este primer mes frente a ese riesgo de anarquía que mencionas?

Alberto Vergara: Yo creo que hay dos cosas. Vamos a tratar de, como dices tú, seguir en tu línea de abogado del diablo, dando el beneficio de la duda. Yo creo que una cosa que podemos decir de positivo es que, primero, a diferencia, como dices, de lo que hemos visto en los últimos años, apareció un gabinete de ministros. En los últimos años nos habíamos acostumbrado a que no había ministros, básicamente, que no había conducción. Ahora, por lo menos, hay un gabinete más visible. Más visible no quiere decir que sea más efectivo, porque no necesariamente es un buen gabinete —más allá de que creo que hay un par de ministros que pueden serlo, que lo son—.

Pero, efectivamente, volvió un gabinete, y creo que, en algún sentido, en el país vuelve un poquito, al menos, la política. Es decir, nos acostumbramos, los últimos años, a que había una aplanadora permanente de nada más que impunidad y microchoreo. Creo que ahora aparecen ciertos debates: la Cámara de Diputados le dice que no a esto, el Ejecutivo tiene que explicar. Hay como la reaparición de un poquito de política, que me parece saludable. No es ese mundo en el cual el Ejecutivo y el Legislativo estaban todos en combina, en el cual todo el plan que tenían era una gran repartija. Ahora me parece que vuelve un poco la política, y eso está bien, de un lado.

Pero, del otro lado, está —insisto, lo principal, me parece— que volvemos a lo de la continuidad: la incompetencia, la mediocridad. Me parece que eso es lo que hereda, esencialmente, de los últimos diez años. Los últimos diez años son lo que ha sido la verdadera escuela política de Keiko Fujimori: ese mundo detrás, en el Congreso, organizando el toma y daca de las leyes que dan impunidad, que dan prebendas, que clientelizan.

Alejandro Céspedes García: De hostigar al opositor.

Alberto Vergara: De hostigar al opositor, por supuesto. Pero de gobernar, nada. Es ese mercado persa, el mundo del toma y daca, en el cual todo tiene su precio. Y ese mundo no te prepara para gobernar, no te prepara para el mundo del Ejecutivo. Más bien, creo que se acostumbraron a ese espacio de politiquería, y por eso no tienen planes, no tienen iniciativas, no tienen cuadros, no tienen la competencia.

Alejandro Céspedes García: Y pretende gobernar haciendo TikToks

Alberto Vergara: Exactamente. Termina siendo una cosa un poco frívola, desconectada, y de gente que, aun cuando tratas de recuperar a gente de los noventa, o de hace varios años, ya no tiene contacto con el Estado. El Estado no es lo que era, la sociedad no es lo que era, y entonces están ahí, más bien perdidos en el intento de ser Ejecutivo.

Alejandro Céspedes García: El gabinete Galarreta ha solicitado facultades legislativas para gobernar, y una diputada, Rossana Alayza, les respondió que para eso bastan los decretos de urgencia. ¿Es una victimización que el gobierno le eche la culpa al Congreso por no poder gobernar?

Alberto Vergara: Mira, honestamente, independientemente de que les den o no les den esas facultades, a mí me parece que, al gobierno, más que facultades legislativas, lo que le hace falta son facultades políticas. Yo los veo... más que facultades legislativas, necesitan facultades para gobernar, competencia para gobernar.

Luego, no es un problema, en esencia; no es la legalidad vigente la que les impide o les bloquea realizar una serie de cosas, ¿no? Es mucho más eso: tener las ideas, las iniciativas, el conocimiento, la competencia para gobernar, y por el momento lo que vemos, más bien, es que no tienen mucha idea en ese ámbito. Entonces, las facultades legislativas no parecieran ser el centro de la carencia.



Alejandro Céspedes García: Vinculando esto con el plano global: el Perú se abre a las iniciativas del gobierno de Trump y hace unos días rompió relaciones con Irán. Pareciera que se está administrando para el gobierno de Trump y no para el país.

Alberto Vergara: Bueno, hay varias cosas ahí. Primero, sí, y no es la única. Creo que hay un alineamiento decidido de muchos de los gobiernos de la región con Estados Unidos, y el nuestro no es la excepción. Digamos que, el caso del canciller Espá, o es una imposición de los Estados Unidos, o les pareció que era una forma de quedar muy bien con ellos poniendo a alguien que haya sido funcionario de ellos por muchos, muchos años. Entonces, creo que eso es algo que está ocurriendo. De hecho, habrá que ver: Marco Rubio llega al Perú la próxima semana, así que habrá que ver cómo se sigue desarrollando esa relación y qué impacto tiene para nosotros, sobre todo en la relación con China, que creo que es la que más debería cuidar el Perú, la relación con los dos países. Pero vamos a ver si tenemos la capacidad y la voluntad de poder hacerlo.

Alejandro Céspedes García: Pero Trump está a punto de perder terreno en el parlamento por cómo lleva su gobierno en los comicios de medio término de EE. UU. ¿Estamos llegando a la cúspide de esta anarquía libertaria?

Alberto Vergara: Yo creo que sí. Me da la impresión, por una serie de dimensiones, de que nadie tiene hoy mucha capacidad en América Latina de realizar, realmente, gobiernos decididamente exitosos. La capacidad estatal no te alcanza, la economía política de los países tampoco te da para redistribuir, el crecimiento económico es mucho menor del que debería ser, la criminalidad y la inseguridad avanzan, y al mismo tiempo tienes sociedades mucho más impacientes, por no decir neurotizadas por el teléfono y su avalancha incontenible de videos y malas noticias. En ese contexto, no es tan fácil construir, a partir del mandato que se recibe en las elecciones, un gobierno efectivo. Creo que no es fácil hoy y no lo está siendo para muchos de esos gobiernos, ¿no?

Milei, por ejemplo, ha tenido éxito en reducir la inflación, pero sigue siendo una inflación del treinta por ciento anual; la capacidad de generar reservas ha sido mucho más lenta de la que se deseaba o se esperaba. Uno podría decir que Noboa, en Ecuador, a pesar de todo el performance bukelista, la verdad es que no consigue reducir de manera importante la tasa de homicidios en Ecuador; de hecho, perdió un referéndum importante hace unos meses. No sé, creo que es más fácil tener una retórica inflamada para excitar a los propios y enervar a los contrarios que tener, realmente, la capacidad de construir gobiernos eficaces. Y me temo que el fujimorismo pasará un poco por ahí también. Curiosamente, me parece que, en lo que hemos visto en los últimos años y en este mes en el Ejecutivo, no encaja en esa derecha radical nueva: la de Bukele, la de Milei, la de Bolsonaro. No tiene ese ánimo, no tiene ese afán polarizante, no tiene esa relectura de la historia del país, no se ve como un punto de quiebre; no hay una lectura, no hay batalla cultural.



Alejandro Céspedes García: ¿Cómo que no? ¿Y el LUM?

Alberto Vergara: El LUM me parece que es una controversia de este momento en la que ni siquiera están de acuerdo; fíjate que no se ponen de acuerdo: el ministro de Justicia se lo quiere llevar, el ministro de Cultura dice que no, que el LUM se queda ahí. Me parece que eso es, nuevamente, mediocridad: ni siquiera tienen un discurso establecido sobre qué quieren hacer con el LUM. Es decir, si sabemos lo que quisieran es que no exista nada, ¿no? Pero, ni siquiera a ese nivel tienes un desarrollo ideológico, programático, un discurso sobre el asunto; es más bien un rechazo visceral, identitario, digamos. Es una derecha que ni siquiera cumple con esas características. Y tampoco, obviamente, es ya una derecha neoliberal: me parece que está claro, desde hace años, que el fujimorismo erosiona el orden macroeconómico cada vez que puede, que es un actor principal del debilitamiento tecnocrático del país, que ha apoyado todas las normas que el Consejo Fiscal dice que están haciendo un boquete en la economía peruana. Entonces, tampoco es una derecha neoliberal: es una derecha del patrimonialismo.

O sea, un partido de intuiciones, de prácticas, de reflejos patrimonialistas, que es la utilización constante de lo público para beneficiar a mi familia, a mi partido, a mi clan, a mis militantes, y, obviamente, también para perjudicar al adversario. Esa forma de relación con lo público, con los recursos, con la ley, me parece que es mucho más saliente en el fujimorismo que esta vena contemporánea de derecha populista, radical, reaccionaria, o de la derecha más neoliberal. De hecho, en el discurso de Keiko, en su toma de posesión, la palabra que más repite es "Estado".

Alejandro Céspedes García: ¿Qué le recomendarías al gobierno?

Alberto Vergara: Puede parecer una gran ingenuidad. Pero yo creo que no hay un destino marcado a ser un gobierno lamentable. El otro día Felipe Portocarrero me decía: "Estamos a la deriva, pero no hemos naufragado".

Alejandro Céspedes García: Pero vaya que vivimos en tormenta.

Alberto Vergara: Sí, sí, seguro. Pero eso implica que ella se haga cargo, que asuma, que rectifique también, porque ella tiene que reconocer que ha producido, en buena parte, con su acción en los últimos diez años, a este país. Entonces, tiene que hacerse cargo de eso. Y eso implica que no se sienta cómoda con los adulones que aparecen, con su entorno pituco, sino que se dé cuenta de que, en este momento, su compromiso ya no es con su partido ni con sus problemas judiciales, sino con el Perú, con un país en donde vivir es, cada día más, una agonía, una angustia, y que, por lo tanto, tiene el deber de intentar movernos de ahí.

Y, de hecho, esto lo conversaba el otro día con Eduardo Dargent: cómo, en los últimos años, en esta ideologización cretina de las élites políticas y empresariales, todo lo que fuera alguna reforma pasó a ser visto como "caviar". Reformas que ni siquiera eran de izquierda, sino que serían sensatas en cualquier país del mundo, pasaron a ser censuradas por "caviares". Entonces, creo que el gobierno debería tener un margen para recuperar algunas de esas reformas necesarias. La seguridad, de la que hablábamos hace un rato, me parece esencial. Tiene que romper con la inercia y con ciertos incentivos que tiene, en términos patrimonialistas, personales, particularistas, pero que ahora le toca pensar en el interés general. En fin, puede parecer muy improbable, pero en el Perú todo es raro...

Alejandro Céspedes García: Hablas como si la presidenta estuviese acogotada. ¿O es ella quien acogota a su séquito?

Alberto Vergara: Por el momento, no veo que acogote a su séquito. Para ser honesto, tampoco le veo, como mucha gente esperaba, un ánimo despiadadamente revanchista. Por el momento, digamos, me parece que acogotaba más a sus bancadas que a su gabinete.

Alejandro Céspedes García: ¿Y qué le recomendarías al nuevo Parlamento bicameral?

Alberto Vergara: Sí, bueno, ahí, nuevamente, creo que hay la necesidad de recuperar un funcionamiento del Congreso que sea, para usar una frase manida, una oposición sin ser obstruccionista, que visibilice temas clave en el país —que pueden ser, a veces, casos de corrupción—, pero también que politice ciertos temas. En el Perú siempre pensé que había un déficit, a veces, mucho mayor de deliberación que de participación. Es un país en el que desapareció la discusión programática; que a veces se vuelvan a discutir ciertos temas, que se obligue al gobierno a tomar posición sobre algunos asuntos que simplemente se ha acostumbrado a cabalgar de manera inercial o interesada. Y, también, desde luego, pensar hacia adentro las estrategias para que el Congreso no se desplace, gradual o rápidamente, a ser de nuevo un gran bazar en el que todo se compra, todo se alquila y todo el mundo tiene su precio, para depredar lo público.

Entonces, creo que ahí también —ahora hay el rumor, de hecho La República sacó la nota— de que diputados de Juntos por el Perú se pasarían al fujimorismo y a Renovación Nacional. Ellos, que eran tan diferentes del fujimorismo, que eran el agua y el aceite, serían los primeros en pasarse: ya tendríamos los primeros tránsfugas. Entonces, creo que está la necesidad de mantener una representación nacional que sea eso, nacional, y no la representación del interés particular; tratar de impedir esa deriva que hemos visto tantas veces, y que va a ser inevitable que ocurra, porque, nuevamente, las elecciones en el Perú, ya lo sabemos, no son un hito que modifica radicalmente el mapa político. Encontramos muchas más continuidades que rupturas. Pero, por lo menos, intentar que esa deriva particularista no se produzca, que no llegue a sus peores proporciones. Todo es bien difícil; alguien dijo que en el Perú todo es difícil, pero nada es imposible. Así que, ¿por qué no pensar que se pueden ver algunas mejoras en distintos ámbitos?

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sábado, 5 de septiembre de 2026

¿PODRÁ EL BRICS ROMPER EL BLOQUEO PETROLERO CONTRA CUBA?

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"Recientemente, ante la gran ayuda solidaria en alimentos, paneles solares y otros implementos que la República Popular China ha enviado a la Isla, Díaz-Canel enfatizó: “Cuando un imperio nos estrangula con un bloqueo que ya sobrepasa seis décadas, un país hermano decidió extendernos la mano sin condiciones…es solidaridad pura, no es caridad, es justicia”. Y agregó, “Cuba dio al mundo médicos, profesores, vacunas. Enviamos brigadas a los lugares más remotos del planeta. Compartimos lo poco que tenemos. Somos un ejemplo de humanidad. Ahora cuando más necesitamos, alguien nos retribuye ese gesto. Y no es un favor, es un reconocimiento de que el bloqueo no es un problema de Cuba, sino un problema de humanidad”.

Por eso, pienso que es hora de poner freno a ese fantasmagórico mundo unipolar que quiere seguir imponiendo Estados Unidos y pasar a la acción política para acabar de crear uno verdaderamente multipolar. 

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Fuentes: Rebelión.

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¿PODRÁ EL BRICS ROMPER EL BLOQUEO PETROLERO CONTRA CUBA?

Gobiernos Amigos y Pueblos del Mundo es hora de la Gran Ayuda al pueblo Cubano.

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Por Hedelberto López Blanch | 05/09/2026 | CubaEconomía

Fuente. Revista Rebelión sábado 6 de septiembre del 2026.

Durante los días 12 y 13 de septiembre tendrá lugar en Nueva Delhi, India, la decimoctava Cumbre del BRICS con los países miembros, asociados e invitados especiales, bajo el lema Construir para la resiliencia, la innovación, la cooperación y la sostenibilidad.

La cancillería de la India significó que el evento sesionará en el Centro de Convenciones Bharat Mandapam de Nueva Delhi, y los asistentes intercambiarán opiniones sobre el fortalecimiento de la cooperación interna del BRICS en torno a prioridades comunes y compartirán perspectivas sobre asuntos mundiales y regionales de interés mutuo.

Esta sería una buena oportunidad para que el BRICS, como organización progresista que lucha por la concreción de un mundo multipolar, tomara la iniciativa política de enviar combustible a Cuba, rompiendo la inhumana y prepotente medida de Estados Unidos que trata de derrocar a la Revolución cubana con un férreo bloqueo petrolero.

Como han denunciado dirigentes cubanos y organizaciones solidarias y progresistas del mundo, lo que el convicto presidente estadounidense Donald Trump y su canciller Marco Rubio están cometiendo es un genocidio contra la población cubana.



En la Declaración Final de la reunión de cancilleres del Grupo realizada en Nueva Delhi los días 12 y 13 de mayo del presente año, los asistentes reiteraron la necesidad de poner fin a las medidas económicas, comerciales y financieras contra Cuba.

Recordemos que el 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” ante la absurda “amenaza inusual” para la seguridad de Estados Unidos y la región que representa la Isla del Caribe.

Sobre esas bases, anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, a lo que se suman amenazas de represalias contra los que actúen en desacato a la orden ejecutiva de la Casa Blanca.

Al reforzar el bloqueo que desde hace más de 60 años Washington mantiene contra Cuba, y al no tener posibilidad de adquirir petróleo en cualquier mercado, se han afectado los servicios de electricidad, alimentación, sanitarios, educativos y de transporte.    

En la reunión de cancilleres, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla denunció que

«con ese acto criminal, violatorio del derecho internacional y de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, Estados Unidos pretende imponer al mundo entero la obligación de acatar el bloqueo a Cuba con independencia de la soberanía de cada gobierno y la voluntad de sus pueblos”.

A continuación, explicó que solo una amplia y resuelta coalición internacional permitirá enfrentar con éxito la depredación global de Estados Unidos que estará condenada al fracaso si los Estados no nos dejamos intimidar. En este contexto, la reforma de la gobernanza global y del sistema multilateral no es una mera aspiración, es una necesidad política urgente e indispensable, señaló.

Resulta innegable la fuerza que tiene el BRICS integrado primeramente en 2006 por Brasil, Rusia, India y China, después en 2011 por Sudáfrica al que se le unieron como miembros permanentes en 2024, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán y después Indonesia. Como socios desde enero de 2025 aparecen Cuba, Bolivia, Bielorrusia, Uzbekistán, Malasia, Kazajistán, Uganda y Tailandia.

Con todos sus miembros y asociados, La Habana ha mantenido una relevante amistad y cooperación a lo largo de los años.

En la actualidad el Grupo tiene una influencia global al representar el 46 % del Producto Interno Bruto mundial y el 55 % de la población del orbe.



Y ante estas circunstancias me permito preguntar: 

¿Permitirán gobiernos del orbe y en específico el BRICS que se cometa un genocidio contra Cuba como lo está llevando a cabo la agresiva e inhumana política implementada por el imperio estadounidense contra la Isla?

¿Continuarán aceptando las organizaciones internacionales como Naciones Unidos, BRICS, la Unión Africana, la Unión Económica Euroasiática, la Organización de Cooperación de Shanghái o la ASEAN con las cuales La Habana tiene buenas relaciones, que Estados Unidos siga presionando para que los países no envíen el necesario petróleo?

¿Hasta cuándo naciones amigas de Cuba (muchas de las cuales también han sufrido extorsiones llamadas eufemísticamente “sanciones”) obedecerán las genocidas e injustas acciones de Washington?

¿No podrán ponerse todas de acuerdo para enviar combustible a Cuba, país que está sufriendo una de las guerras más despiadadas por parte de un imperio en decadencia, pero sumamente agresivo?

Durante el discurso por las celebraciones del 26 de Julio, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, expresó:

“Denunciamos que quienes diseñaron esa política de asfixia, quienes la implementan y la sostienen, son responsables del sufrimiento del pueblo cubano. Denunciamos también a quienes callan y toleran los desmanes de la envalentonada ultraderecha fascista estadounidense, que miente, roba, mata y pretende erigirse en Dios de todos los destinos”.

Recientemente, ante la gran ayuda solidaria en alimentos, paneles solares y otros implementos que la República Popular China ha enviado a la Isla, Díaz-Canel enfatizó:

“Cuando un imperio nos estrangula con un bloqueo que ya sobrepasa seis décadas, un país hermano decidió extendernos la mano sin condiciones…es solidaridad pura, no es caridad, es justicia”.

Y agregó,

“Cuba dio al mundo médicos, profesores, vacunas. Enviamos brigadas a los lugares más remotos del planeta. Compartimos lo poco que tenemos. Somos un ejemplo de humanidad. Ahora cuando más necesitamos, alguien nos retribuye ese gesto. Y no es un favor, es un reconocimiento de que el bloqueo no es un problema de Cuba, sino un problema de humanidad”.

Por eso, pienso que es hora de poner freno a ese fantasmagórico mundo unipolar que quiere seguir imponiendo Estados Unidos y pasar a la acción política para acabar de crear uno verdaderamente multipolar. 

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viernes, 4 de septiembre de 2026

EL TALÓN DE HIERRO APLASTA A LOS TRABAJADORES DE OCCIDENTE.

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“La ultraderecha como nuevo Talón de Hierro. El propio Trump y la mayoría de los líderes europeos provienen de la oligarquía y sus acciones contrarias a las mayorías están encaminadas a fortalecer los privilegios de ésta utilizando la inacción de las masas como base para crear enemigos que hagan posible redoblar el poder de la minoría acaudalada y sus corporaciones, los paralelismos con El Talón de Hierro son indudables mientras imponen como el enemigo a vencer a Rusia, China e Irán. El desarrollo de la inteligencia artificial en Occidente es un escenario soñado por la oligarquía al poner en peligro los puestos de trabajo bajando el precio que pagan por éste, manteniendo a los trabajadores bajo una amenaza permanente, obligándoles a doblar el enfrentamiento fratricida por la sobrevivencia. La transnacional ultraderechista es la conexión internacional de la oligarquía que cubre a Occidente con un manto de reaccionarismo, asalta a los gobiernos con una fórmula exitosa repetida como un manual de acción al usar el miedo en la crisis de seguridad o la inmigración para lograr el apoyo electoral popular.

“Para denigrar a Rusia se usa el término de oligarcas para denominar a los capitalistas que se hicieron con las empresas privatizadas como si fuera exclusivo de países atrasados y antidemocráticos, pero para los súper millonarios de Occidente de las empresas tecnológicas, verdaderos representantes de la oligarquía, ese apelativo es considerado peyorativo. Para consolidar el poder, Putin tuvo que poner en su lugar a los oligarcas que destruyen la cohesión del Estado con el pueblo al inclinarse por el servicio de los intereses occidentales. En la lucha contra la oligarquía el marco mental de análisis de los partidos y la clase popular es siempre atávicamente legalista, les cuesta asumir que la ley ha sido superada, que el conflicto de clase es una realidad usada desde el poder para aplastar a los trabajadores en la versión del Talón de Hierro del siglo XXI.

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Fuentes: Rebelión.

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EL TALÓN DE HIERRO APLASTA A LOS TRABAJADORES DE OCCIDENTE.

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Por Ignacio Figueroa Foessel | 04/09/2026 | Opinión

Fuente. Revista Rebelión viernes 4 de septiembre del 2026,

El presidente socialista Salvador Allende en su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972 advirtió a los pueblos del poder corruptor y el latrocinio de las corporaciones, sus capacidades para determinar la política tanto como de hacer girar los intereses nacionales en torno de sus beneficios particulares:

“las grandes empresas transnacionales no sólo atentan contra los intereses genuinos de los países en desarrollo, sino que su acción avasalladora e incontrolada se da también en los países industrializados donde se asientan. Ello ha sido denunciado en los últimos tiempos en Europa y Estados Unidos, lo que ha originado una investigación en el propio Senado norteamericano. Ante este peligro, los pueblos desarrollados no están más seguros que los subdesarrollados”.

La advertencia de Allende se convirtió en clarividente al anunciar cuál sería el devenir de las corporaciones como actores fundamentales en la construcción de poder político/económico en los años subsiguientes, hasta nuestros tiempos donde las corporaciones se transforman en los aliados indispensables del poder imperial.

Los Estados Unidos construyen su agenda internacional siguiendo los intereses de sus corporaciones como un ariete que prepara el terreno político con una armadura económica que se vuelve militar cuando los países resisten a los postulados corporativos apelando a condicionantes nacionales o de soberanía. El acuerdo petrolero de EE. UU. con Venezuela firmado hace unos días es un ejemplo de aquello.

El caso chileno con el golpe de Estado que derrocó a la Unidad Popular con la muerte del presidente Allende fue un manual de cómo se produce la simbiosis entre corporaciones y poder desestabilizador imperial usando a las fuerzas militares nacionales en contra de su propia nación y pueblo.

En la misma línea de anticipación que presentó Allende en 1972 se encuentra en la novela de Jack London de 1908 llamada “El Talón de Hierro”, donde se plantea la toma del poder político y económica total por parte de la oligarquía en una guerra civil desde la plutocracia hacia el pueblo organizado en partidos políticos y sindicatos:

“con mano férrea y su talón de hierro, dominaba a millones; transformaba la confusión en orden; del mismísimo caos obtenía su forja, su estructura y fundamento”.

Las palabras de London parecen describir cómo el régimen de Trump gestiona la política interna y la geopolítica al imponer el caos como arma que favorece su posición hegemónica para mantener la supremacía del poder mundial.

La perspicacia de London viene de la mano con una capacidad de análisis de cómo el poder de la corporación aglutina la fuerza económica de la minoría oligárquica como rector absoluto de la sociedad tempranamente en los albores del siglo XX. La sociedad y el conjunto de la apariencia democrática dan paso a una dictadura brutal de la minoría de los acaudalados que disponen de todas las instituciones tanto como los poderes del Estado los que usan sin pudor para aplastar a los trabajadores.

La propia organización de los proletarios es usada para justificar las acciones antidemocráticas junto a la represión total de estos, en un escenario que prefigura el nazismo o el fascismo como la unidad política entre partido, Estado y corporación.

En la distopía de El Talón de Hierro se usa a los sindicatos para crear una “casta” de privilegiados para destruir al dividir el movimiento popular al favorecer a los trabajadores de las empresas imprescindibles para el funcionamiento de la maquinaria industrial como los ferrocarriles, el acero, el hierro y los obreros altamente cualificados que hacen funcionar las fábricas y las locomotoras. Se crea una “aristocracia obrera” (término acuñado por Mijaíl Bakunin y Friedrich Engels) que aniquila la posibilidad de unidad clave para la resistencia, mientras el grueso del proletariado es lanzado hacia los brazos de la miseria.



El Neoliberalismo preparó el terreno.

El modelo de las corporaciones como ariete de la fuerza económica del Estado comenzó temprano en la formación capitalista, ya en 1600 en Inglaterra la reina Isabel I otorgó licencia a la Compañía Británica de las Indias Orientales para la explotación de los países colonizados por la fuerza militar. La creación de la compañía significó la privatización como acto cofundador de la colonización de la India y un modelo que ha seguido profundizando debido al éxito en traspasar el capital desde el Estado a manos de la oligarquía.

El neoliberalismo puso una piedra más en la construcción de la corporación transnacional como detentadora del poder económico/político total. La oligarquía usa todas las prerrogativas del Estado, pero en una dictadura encubierta sin la presencia de un tirano, sino que con una apariencia de democracia manejada completamente por ellos. Usan el egoísmo para que el pueblo quiera ser como los privilegiados o pertenecer a la casta de los trabajadores elegidos, sean estos de las industrias claves o los que son promovidos a la clase de los capataces o a la gerencia.

El modelo de las empresas militares de contratistas ha sido un salto cualitativo del neoliberalismo para hacer de la guerra un negocio aún más lucrativo para el poder corporativo. Existió un boom de estas empresas en los EE. UU. desde 1990, en la Guerra del Golfo de 1991 o la invasión de Irak en 2003.

En Occidente, ya sea en los EE.UU., Europa o Latinoamérica el sistema democrático está siendo reemplazado abiertamente por el Talón de Hierro de la oligarquía aprovechando la destrucción del tejido social llevado a cabo por el neoliberalismo, esa visión extrema del capitalismo en conjunto con la aniquilación de los movimientos revolucionarios dejaron la puerta abierta para la toma del poder total por la plutocracia cuando Occidente se ve envuelto en una lucha existencial por mantener la hegemonía frente a la amenaza creciente de un oriente comunitario que se hace fuerte al ofrecer al Sur Global la esperanza de relaciones horizontales.



La ultraderecha como nuevo Talón de Hierro.

El propio Trump y la mayoría de los líderes europeos provienen de la oligarquía y sus acciones contrarias a las mayorías están encaminadas a fortalecer los privilegios de ésta utilizando la inacción de las masas como base para crear enemigos que hagan posible redoblar el poder de la minoría acaudalada y sus corporaciones, los paralelismos con El Talón de Hierro son indudables mientras imponen como el enemigo a vencer a Rusia, China e Irán.

El desarrollo de la inteligencia artificial en Occidente es un escenario soñado por la oligarquía al poner en peligro los puestos de trabajo bajando el precio que pagan por éste, manteniendo a los trabajadores bajo una amenaza permanente, obligándoles a doblar el enfrentamiento fratricida por la sobrevivencia.

La transnacional ultraderechista es la conexión internacional de la oligarquía que cubre a Occidente con un manto de reaccionarismo, asalta a los gobiernos con una fórmula exitosa repetida como un manual de acción al usar el miedo en la crisis de seguridad o la inmigración para lograr el apoyo electoral popular.

Para denigrar a Rusia se usa el término de oligarcas para denominar a los capitalistas que se hicieron con las empresas privatizadas como si fuera exclusivo de países atrasados y antidemocráticos, pero para los súper millonarios de Occidente de las empresas tecnológicas, verdaderos representantes de la oligarquía, ese apelativo es considerado peyorativo. Para consolidar el poder, Putin tuvo que poner en su lugar a los oligarcas que destruyen la cohesión del Estado con el pueblo al inclinarse por el servicio de los intereses occidentales.

En la lucha contra la oligarquía el marco mental de análisis de los partidos y la clase popular es siempre atávicamente legalista, les cuesta asumir que la ley ha sido superada, que el conflicto de clase es una realidad usada desde el poder para aplastar a los trabajadores en la versión del Talón de Hierro del siglo XXI.

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