martes, 7 de julio de 2026

LA LUCHA POR UNA SOCIEDAD FUNDADA EN LA VIDA.

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"Soñar con una sociedad diferente no constituye una ingenuidad; es un acto de rebeldía, de responsabilidad histórica y de esperanza. Las grandes transformaciones de la humanidad siempre nacieron de mujeres y hombres que se negaron a aceptar la injusticia como destino y decidieron construir caminos alternativos. El porvenir pertenece a quienes sean capaces de crear instituciones al servicio de la vida, economías orientadas al bien común y culturas donde la solidaridad constituya el fundamento de las relaciones sociales.

"Porque la verdadera riqueza de una nación no se mide por la cantidad de capital acumulado, sino por la capacidad de sus hijas e hijos para cuidar la vida, compartir los frutos del trabajo colectivo y hacer de la dignidad humana el fundamento de toda convivencia. Allí reside la posibilidad de una nueva civilización: una en la que la libertad deje de ser el privilegio de unos pocos para convertirse en el patrimonio de todos; donde la justicia sea una práctica cotidiana; y donde la solidaridad deje de ser una virtud excepcional para transformarse en la forma natural de vivir en comunidad.

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Fuentes: Rebelión,

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LA LUCHA POR UNA SOCIEDAD FUNDADA EN LA VIDA.

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Por Ibsen X Hernández | 07/07/2026 | Otro mundo es posible

Fuente. Revista Rebelión martes 7 de julio del 2026,

La sociedad dominante posee ventajas materiales y, sobre todo, institucionales frente a quienes sueñan con una patria organizada alrededor de la libertad, la justicia y la dignidad humana. Los poderes establecidos diseñaron sistemas educativos, estructuraron la economía y moldearon formas de organización política orientadas a perpetuar privilegios y presentar las desigualdades como fenómenos naturales e inevitables. El capital ha sido elevado a la categoría de fin supremo, mientras que el ser humano y la naturaleza han sido relegados a la condición de simples instrumentos de acumulación.

En ese escenario, los patriotas que colocan la vida por encima de la mercancía libran una batalla profundamente desigual. Se ven obligados a actuar dentro de instituciones concebidas bajo la lógica de la competencia, el individualismo y la concentración de la riqueza. Con frecuencia, se les exige transformar la realidad utilizando herramientas diseñadas para proteger los mismos intereses que producen la exclusión y la explotación. Esta es la contradicción permanente de quienes aspiran a construir una sociedad diferente con instrumentos creados para preservar el orden existente.



Sin embargo, la historia demuestra que ninguna estructura de dominación es eterna. Las civilizaciones cambian cuando los seres humanos son capaces de imaginar nuevos horizontes y de crear las condiciones materiales, culturales y espirituales que hagan posible su realización. La verdadera revolución no consiste únicamente en conquistar el poder político; consiste, sobre todo, en fundar nuevas formas de convivencia, nuevas instituciones y nuevas relaciones humanas, donde el desarrollo económico esté subordinado al cuidado de la vida y no al contrario.

El desafío histórico consiste en construir una pedagogía de la solidaridad. No se trata solamente de cambiar gobiernos, sino de formar mujeres y hombres nuevos, capaces de pensar desde la cooperación y no desde la competencia; desde la comunidad y no desde el egoísmo; desde el respeto por la naturaleza y no desde su saqueo. Ninguna sociedad se transforma únicamente mediante leyes o decretos. Las transformaciones profundas nacen de una nueva cultura, capaz de convertir la fraternidad, la corresponsabilidad y el cuidado de la vida en prácticas cotidianas.

La humanidad atraviesa una crisis que no es solamente económica; es, ante todo, una crisis ética y civilizatoria. La destrucción de los ecosistemas, las guerras, el racismo, la exclusión y la obscena concentración de la riqueza revelan el agotamiento de un modelo que ha colocado el lucro por encima del cuidado de la existencia. Frente a esta realidad, emerge la necesidad de construir una nueva racionalidad, fundada en la interdependencia entre los seres humanos y en una relación respetuosa con la naturaleza.



Los pueblos ancestrales y las comunidades que históricamente han hecho de la solidaridad una forma de resistencia poseen una sabiduría indispensable para este tiempo. Ellos nos recuerdan que nadie se salva solo; que la tierra no es una mercancía, sino una madre generosa; y que la felicidad individual pierde sentido cuando la comunidad sufre.

Soñar con una sociedad diferente no constituye una ingenuidad; es un acto de rebeldía, de responsabilidad histórica y de esperanza. Las grandes transformaciones de la humanidad siempre nacieron de mujeres y hombres que se negaron a aceptar la injusticia como destino y decidieron construir caminos alternativos. El porvenir pertenece a quienes sean capaces de crear instituciones al servicio de la vida, economías orientadas al bien común y culturas donde la solidaridad constituya el fundamento de las relaciones sociales.

Porque la verdadera riqueza de una nación no se mide por la cantidad de capital acumulado, sino por la capacidad de sus hijas e hijos para cuidar la vida, compartir los frutos del trabajo colectivo y hacer de la dignidad humana el fundamento de toda convivencia. Allí reside la posibilidad de una nueva civilización: una en la que la libertad deje de ser el privilegio de unos pocos para convertirse en el patrimonio de todos; donde la justicia sea una práctica cotidiana; y donde la solidaridad deje de ser una virtud excepcional para transformarse en la forma natural de vivir en comunidad.

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lunes, 6 de julio de 2026

LA POBREZA VISTA DESDE EL BOLSILLO Y DESDE LA PERCEPCIÓN DE LOS HOGARES, por Javier Herrera.

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"Precisamente por ello, la discusión no debería centrarse en cuál indicador es "mejor". Cada uno responde a una pregunta distinta. La pobreza monetaria cuantifica las privaciones económicas de manera objetiva y comparable en el tiempo; los indicadores no monetarios muestran dimensiones específicas del bienestar que el ingreso no alcanza a reflejar; y los indicadores subjetivos revelan cómo las personas perciben su situación y enfrentan el futuro. Utilizados conjuntamente, ofrecen una visión mucho más rica y útil para la formulación de políticas públicas.

"No necesitamos reemplazar el indicador de pobreza monetaria ni buscar una cifra única capaz de resumir una realidad compleja. Lo que se necesita para comprender cómo evolucionan las distintas dimensiones del bienestar y orientar con mayor eficacia las políticas públicas es aprovechar mejor la información que ya produce el sistema estadístico. La pobreza monetaria seguirá siendo el principal termómetro de las privaciones económicas. Pero ningún médico diagnostica el estado de salud de un paciente observando únicamente su temperatura y sin preguntarle cómo se siente. Del mismo modo, ninguna sociedad puede evaluar su bienestar mirando una sola cifra. Medir la pobreza monetaria es indispensable, pero solo adquiere todo su significado cuando se interpreta junto con los demás indicadores que describen las múltiples dimensiones del desarrollo humano.

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LA POBREZA VISTA DESDE EL BOLSILLO Y DESDE LA PERCEPCIÓN DE LOS HOGARES, por Javier Herrera.

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"La pandemia deterioró simultáneamente la pobreza monetaria y los indicadores subjetivos de condiciones de vida; la recuperación recién comenzó a apreciarse en 2025"

Por Javier Herrera.

Profesor Visitante del Departamento de Economía de la PUCP.

Fuente. La República lunes 6 de julio del 2026.

Quién sabe mejor si un hogar es pobre: ¿los expertos estadísticos o las propias personas? ¿Debemos escoger entre un enfoque objetivo o uno centrado en cómo las personas perciben su propia situación económica y su nivel de vida?

En el Perú, como en la mayoría de los países, la pobreza monetaria se define como el porcentaje de personas que viven en hogares cuyos gastos son insuficientes para adquirir la canasta básica de consumo. Es una medida objetiva, basada en el consumo efectivo de los hogares y no en la percepción que estos tienen sobre sus condiciones de vida. Es por ello por lo que constituye una herramienta indispensable para diseñar, monitorear y evaluar las políticas de lucha contra la pobreza. Precisemos que el hecho de que la pobreza se mida en términos monetarios no significa que pueda resolverse únicamente mediante transferencias de dinero. Su reducción sostenida exige generar empleos de calidad, de mayor productividad e ingresos estables. El crecimiento económico es una condición necesaria para lograrlo, pero no suficiente.

Pero el bienestar depende de mucho más que del ingreso. La calidad de la educación y la salud, el acceso al agua segura, la conectividad, la infraestructura y la seguridad ciudadana también forman parte de las condiciones de vida. Estas dependen crucialmente de la acción del Estado y pueden ampliarse con inversión pública, inversión privada o asociaciones público-privadas, sin esperar a que el crecimiento económico por sí solo beneficie a toda la población. Esta idea ha sido ampliamente documentada. En El gran escape, Angus Deaton, premio Nobel de Economía, muestra que, en numerosos países, los avances sanitarios precedieron al crecimiento económico gracias a políticas públicas como las campañas de vacunación, el acceso al agua segura, la electrificación y la educación gratuita. Muchas mejoras del bienestar pueden alcanzarse antes de que aumenten los ingresos de los hogares. Estas políticas no sustituyen al crecimiento, pero amplían las oportunidades, atienden las urgencias y reducen las desigualdades mientras este llega.


La pobreza en el Perú. aumentaría el presente año y estará lejos de recuperar el nivel prepandemia.

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Por ello, aunque la pobreza monetaria siga siendo el principal indicador de privación económica, no agota el concepto de bienestar. Una sociedad progresa no solo cuando aumentan los ingresos, sino también cuando mejoran la salud, la educación, la seguridad, la calidad del empleo y el funcionamiento de sus instituciones. Afortunadamente, contamos con un sistema estadístico que permite observar esa realidad desde múltiples dimensiones y perspectivas. Además de la pobreza monetaria, el INEI mide la vulnerabilidad —es decir, el riesgo de caer en pobreza ante un evento adverso: pérdida del empleo, enfermedad o desastre natural— y las necesidades básicas insatisfechas, considerando la calidad de la vivienda, el hacinamiento, la asistencia escolar y la dependencia económica.

A ello se suman indicadores provenientes de otras encuestas, como la ENDES y la ENAPRES, sobre anemia y desnutrición infantil, seguridad ciudadana y calidad de los servicios públicos, así como módulos especializados de la ENAHO sobre empleo, discriminación, asistencia escolar, confianza en las instituciones y otros aspectos del bienestar. Ninguno reemplaza a los demás. Juntos ofrecen una visión mucho más completa de las condiciones de vida de la población que la que podría proporcionar una sola cifra.

A estas mediciones objetivas se suman las subjetivas, basadas en la percepción que tienen los propios hogares sobre su situación económica. La ENAHO pregunta si el nivel de vida ha mejorado o empeorado, si los ingresos son suficientes para cubrir las necesidades del hogar, si estos son estables o si, por su situación económica, el hogar se ve obligado a recurrir a sus ahorros o endeudarse. También consulta cuál consideran que es el ingreso mínimo mensual necesario para vivir adecuadamente. Cuando los ingresos se sitúan por debajo de ese umbral, puede hablarse de pobreza monetaria subjetiva.

Lejos de sustituir a las mediciones objetivas, estos indicadores permiten saber cómo experimentan las personas su situación económica y cuáles son sus expectativas. El bienestar no depende únicamente de los recursos disponibles, sino también de la estabilidad de los ingresos, de la incertidumbre y de las oportunidades que las personas perciben para mejorar sus condiciones de vida.

Lo notable es que ambos tipos de indicadores han evolucionado de manera muy similar. Entre 2007 y 2019, cuando la pobreza monetaria cayó de 42.4% a 20.2%, también disminuyeron el estrés financiero (de 32.5% a 21.9%), la proporción de hogares que declara vivir mal o muy mal con sus ingresos (de 40.8% a 22.5%), la percepción de inestabilidad de estos (de 42.2% a 23.2%) y el porcentaje que considera que su nivel de vida había empeorado (de 22.3% a 12.3%). La desaceleración económica frenó esa mejora y la pandemia provocó un deterioro generalizado. Entre 2024 y 2025, el estrés financiero se redujo (de 21.0% a 18.7%), al igual que la inestabilidad de los ingresos (de 32.5% a 29.6%), así como la proporción de quienes consideran que viven mal o muy mal (de 25.9% a 23.6%) o que su nivel de vida empeoró (de 24.7% a 17.4%). En el primer trimestre de 2026, comparados con el mismo periodo de 2025, todos los indicadores subjetivos de peores condiciones se desaceleraron significativamente, aunque no tanto como para compensar los años perdidos.

 

percepción subjetiva de condiciones de vida y pobreza monetaria

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Existe, sin embargo, una diferencia interesante. La pobreza monetaria subjetiva suele disminuir más lentamente que la pobreza monetaria objetiva durante las fases de crecimiento económico. La explicación es conocida como la paradoja de Easterlin o el fenómeno de las preferencias adaptativas: a medida que aumentan los ingresos, también aumentan las aspiraciones y el nivel de vida que las personas consideran aceptable. En consecuencia, la percepción de suficiencia económica mejora con mayor lentitud que los ingresos efectivos.

Precisamente por ello, la discusión no debería centrarse en cuál indicador es "mejor". Cada uno responde a una pregunta distinta. La pobreza monetaria cuantifica las privaciones económicas de manera objetiva y comparable en el tiempo; los indicadores no monetarios muestran dimensiones específicas del bienestar que el ingreso no alcanza a reflejar; y los indicadores subjetivos revelan cómo las personas perciben su situación y enfrentan el futuro. Utilizados conjuntamente, ofrecen una visión mucho más rica y útil para la formulación de políticas públicas.

No necesitamos reemplazar el indicador de pobreza monetaria ni buscar una cifra única capaz de resumir una realidad compleja. Lo que se necesita para comprender cómo evolucionan las distintas dimensiones del bienestar y orientar con mayor eficacia las políticas públicas es aprovechar mejor la información que ya produce el sistema estadístico. La pobreza monetaria seguirá siendo el principal termómetro de las privaciones económicas. Pero ningún médico diagnostica el estado de salud de un paciente observando únicamente su temperatura y sin preguntarle cómo se siente. Del mismo modo, ninguna sociedad puede evaluar su bienestar mirando una sola cifra. Medir la pobreza monetaria es indispensable, pero solo adquiere todo su significado cuando se interpreta junto con los demás indicadores que describen las múltiples dimensiones del desarrollo humano.

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domingo, 5 de julio de 2026

CHINA TOMA MEDIDAS CONTRA LA LOCURA MILITARISTA DE TRUMP.

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"El militarismo japonés, otrora ideología y sistema de Estado, subordinó la política, y la economía, la cultura, la educación y la vida de sus ciudadanos japoneses a los asuntos militares y las guerras de agresión externa, infligiendo inmensas catástrofes a los pueblos de Asia y del mundo.  Con un Trump delirante a la cabeza del Occidente colectivo China no puede saber si el Japón contemporáneo está retrocediendo hacia el militarismo, no depende de si se vuelve a izar la bandera del Sol Naciente para cubrir a Asia. Puede que, impulsado por su patrón estadounidense, Japón esté utilizando la maquinaria del Estado para movilizar a la sociedad japonesa hacia la guerra.

"Este «neomilitarismo» prescinde de la retórica de la «Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental» y para despistar opta por un lenguaje más moderado: en lugar de hablar de «expansión militar y preparativos bélicos», habla de «fortalecer las capacidades de autodefensa»; en vez de «proyectar poder militar en el extranjero», como antaño, enfatiza la «alianza Japón-EE. UU.»; y en vez de referirse a «expansión externa», cita la necesidad de «abordar amenazas comunes». Traduce y reformula la lógica de movilización nacional de antes de la guerra, adaptándola a un lenguaje compatible con el sistema de posguerra, aunque impulsa gradualmente su agenda bélica.

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CHINA TOMA MEDIDAS CONTRA LA LOCURA MILITARISTA DE TRUMP.

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Por Umberto Mazzei | 03/07/2026 | Economía.

Fuente. Revista rebelión domingo 5 de julio del 2026.

Fuentes: Rebelión+}

Trump se ha convertido en un loco peligroso. Ahora se proclamó el mayor guerrero de todos los tiempos: Más grande que Genghis-Khan y que Alejandro Magno. Luego dijo que su poder no tenía límites. En realidad, no se sabe bien si Trump está loco o borracho de poder. Pero no hay duda de que su militarismo es peligroso.

Por ese motivo y por temor del resurgir del militarismo japonés que China padeció por 20 años, el pasado lunes China tomó nuevas medidas. El Ministerio de Comercio incluyó a 20 entidades japonesas, entre ellas el Instituto Nacional de Estudios de Defensa, en la lista de control de exportaciones, y a otras 20, como MITSUI E&S Co., Ltd., en una lista de vigilancia. Tras las listas iniciales publicadas el 24 de febrero, esta segunda tanda de designaciones busca frenar con firmeza las temerarias acciones del renaciente «neomilitarismo» de Japón. Con esta medida, China pretende asegurar que Japón pague un precio tangible por cualquier plan aventurero que alimente este «neomilitarismo», haciendo que cada acto provocador sea sumamente doloroso y, en última instancia, contraproducente.

China mantiene su firme compromiso de salvaguardar su propia seguridad, así como la paz y la estabilidad regionales y cuenta con la capacidad suficiente para hacerlo.



A diferencia de la ronda inicial de controles dirigida al sector manufacturero, esta última medida se centra en los institutos de investigación militar y las empresas de apoyo clave, apuntando de hecho al «cerebro» de todo el complejo industrial de defensa de Japón, para frenar la modernización del armamento ofensivo desde su origen: el diseño, la I+D y la evolución tecnológica. Si la publicación de la primera lista sirvió como advertencia inicial, esta última medida indica que China puede, dependiendo de las acciones posteriores de Japón, añadir más entidades vinculadas al sector militar a la lista en cualquier momento, estableciendo así un mecanismo de control sostenible a largo plazo. Japón debería anticiparse a esto.

Según informes de los medios japoneses, las exportaciones a Japón de materiales clave para imanes de alto rendimiento, como el disprosio y el terbio, se han reducido a cero, y el suministro de productos relacionados con el tungsteno también se ha visto interrumpido. Las instituciones japonesas han estimado que, si se interrumpieran las importaciones de tierras raras procedentes de China durante un año, sumado a las restricciones sobre los componentes, el PIB real de Japón podría contraerse aproximadamente un 1,3% o alrededor de 7 billones de yenes (43.000 millones de dólares). Estas cifras demuestran la profunda dependencia de los sectores de defensa y manufactura de alta tecnología de Japón respecto a las cadenas de suministro chinas.

Al haber convertido esta dependencia en una «amenaza para la seguridad proveniente de China», Japón no puede esperar que China continúe suministrando provisiones incondicionalmente. China no puede ni permitirá que sus recursos y su mercado alimenten una maquinaria militar que socave su propia seguridad soberana.



China ha jugado sus cartas abiertamente. El objetivo de ambas rondas de medidas de control de exportaciones es el mismo: frenar la «remilitarización» de Japón y sus ambiciones de adquirir capacidades nucleares. Cuando China jugó esta carta por primera vez en febrero, claramente tocó una fibra sensible en Japón.  Japón en lugar de rectificar, el Gobierno de Sanae Takaichi ha redoblado la apuesta, intensificando su impulso hacia el «neomilitarismo» y acelerando la «remilitarización» mediante el despliegue de armas ofensivas y el lanzamiento de misiles ofensivos más allá de sus fronteras.

 Mientras tanto, en el ámbito internacional, Japón ha explotado los foros multilaterales para distorsionar la verdad y fabricar una narrativa falsa de ser «coaccionado por China», intentando sumar a las naciones occidentales a su causa y promoviendo agresivamente la creación de cadenas de suministro que excluyan a China. La relación de causa y efecto entre las acciones de Japón y las contramedidas de China es evidente.

El militarismo japonés, otrora ideología y sistema de Estado, subordinó la política, y la economía, la cultura, la educación y la vida de sus ciudadanos japoneses a los asuntos militares y las guerras de agresión externa, infligiendo inmensas catástrofes a los pueblos de Asia y del mundo.  Con un Trump delirante a la cabeza del Occidente colectivo China no puede saber si el Japón contemporáneo está retrocediendo hacia el militarismo, no depende de si se vuelve a izar la bandera del Sol Naciente para cubrir a Asia. Puede que, impulsado por su patrón estadounidense, Japón esté utilizando la maquinaria del Estado para movilizar a la sociedad japonesa hacia la guerra.


Este «neomilitarismo» prescinde de la retórica de la «Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental» y para despistar opta por un lenguaje más moderado: en lugar de hablar de «expansión militar y preparativos bélicos», habla de «fortalecer las capacidades de autodefensa»; en vez de «proyectar poder militar en el extranjero», como antaño, enfatiza la «alianza Japón-EE. UU.»; y en vez de referirse a «expansión externa», cita la necesidad de «abordar amenazas comunes». Traduce y reformula la lógica de movilización nacional de antes de la guerra, adaptándola a un lenguaje compatible con el sistema de posguerra, aunque impulsa gradualmente su agenda bélica.

Esto es precisamente lo que hace que el «neomilitarismo» estadounidense o japonés sea tan peligroso. Su camino oculto, sistemático y normalizado hacia la expansión militar no solo es más engañoso, sino también más destructivo. A diferencia del militarismo manifiesto del pasado, el actual rearme militar de Japón avanza mediante mecanismos integrales e institucionalizados en múltiples ámbitos.

En este contexto, es particularmente importante recordar a los países indecisos que ningún país o bloque que socave la soberanía, la seguridad o los intereses de desarrollo de China debe esperar que China asuma sola las consecuencias sin sufrir daños. Japón no es una excepción, sino un claro ejemplo y conviene recordarle que así como EEUU no está dispuesto a permitir que Irán se convierta en potencia nuclear porque es vecino de su aliado sionista, China nunca permitirá que Japón se convierta en una potencia nuclear militarista.

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sábado, 4 de julio de 2026

EUROPA ARDE. LA CRIMINALIDAD DEL CAPITALISMO FÓSIL Y LA ECONOMÍA DEL GENOCIDIO.

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"A Europa le gusta proclamarse como líder climático, pero lo cierto es que sigue estando peligrosamente poco preparada. La mayoría de sus ciudades carecen de una infraestructura adecuada de refrigeración. Los planes de acción contra el calor son insuficientes. La población vulnerable es abandonada a su suerte mientras los gobiernos priorizan los beneficios empresariales y a los presupuestos militares por encima de la supervivencia humanaEl mensaje de esta ola de calor es brutalmente sencillo: ya no estamos aproximándonos al abismo, estamos en caída libre. Cada nueva fracción de grado significa más cadáveres, más sufrimiento y más daños irreversibles al único hogar que tenemos.

"Ya pasó el tiempo de las medias tintas y las promesas ecologistas vacías (greenwashing). Necesitamos un implacable e inmediato desmantelamiento de la economía de los combustibles fósiles y poner fin a las guerras que la alimentan, así como una reorientación radical hacia una auténtica justicia, para las personas y para el planeta. El calor no está por venir. Está aquí. E incluso si desmanteláramos el sistema criminal que lo impulsa, es probable que empeore hasta hacerse insostenible. Existen estrategias que podrían brindar un alivio temporal si el mundo colabora y coopera para implementarlas. La lucha por la existencia humana ha comenzado. La pregunta es si lucharemos con la urgencia que el momento exige para priorizar nuestra humanidad común y nuestro planeta o si dejaremos que las cosas sigan como hasta ahora.

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Fuentes: Rebelión [Imagen: Mapa de la ola de calor en Europa a finales de junio (ERCC-CC BY 4.0)].

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EUROPA ARDE.

LA CRIMINALIDAD DEL CAPITALISMO FÓSIL Y LA ECONOMÍA DEL GENOCIDIO.

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Por Michael Leonardi | 04/07/2026 | Ecología socialEuropa

Fuente. Revista Rebelión sábado 4 r4 julio del 2026.


Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo.

Europa está en llamas. Olas de calor sin precedentes han azotado el continente, elevando las temperaturas por encima de los 40 °C en numerosos países, colapsando infraestructuras, saturando hospitales y cobrándose miles de vidas. Esto no es un desastre natural. Es la consecuencia previsible y lucrativa de décadas de dependencia de los combustibles fósiles y la explotación capitalista.

Según un análisis alarmante de The Economist, la ola de calor de finales de junio podría causar alrededor de 12.000 muertes adicionales en toda Europa. El estudio, que abarca 854 ciudades, muestra que el cambio climático provocado por el ser humano ha hecho que el fenómeno sea mucho más letal de lo que habría sido de otro modo. Solo Francia ya ha reportado más de 1.000 muertes adicionales, y España, Italia y Alemania también sufren un elevado número de víctimas. Los países del norte, a menudo menos preparados para el calor, se enfrentan a temperaturas muy superiores a los 30°C. Los ancianos y los pobres son quienes pagan el precio más alto. La Organización Mundial de la Salud ha confirmado más de 1.300 muertes adicionales relacionadas con el calor desde el 21 de junio.

Ola de calor en Alemania.

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Los océanos cuentan una historia aún más sombría. En junio de este año las temperaturas globales de la superficie del mar alcanzaron un nuevo récord histórico, alcanzando medias de 21ºC, según el Servicio Marino Copernicus de la UE, superando los récords anteriores establecidos en 2023 y 2024. Los científicos advierten que estamos entrando en un territorio desconocido, con olas de calor marinas que se expanden e intensifican. Un fenómeno de El Niño de gran magnitud ha echado más leña al fuego en un planeta que ya arde, pero la causa principal es clara: décadas de emisiones descontroladas de carbono por parte de la industria de los combustibles fósiles.

No es una desgracia. Es un asesinato masivo con fines de lucro.

Los gigantes de la industria fósil (ExxonMobil, Shell, BP, Chevron o la italiana ENI) saben desde hace medio siglo que sus productos están calentando el planeta. Mintieron, presionaron, demoraron el proceso y continuaron perforando, practicando el fracking y expandiéndose. Solo en 2025, ENI reportó ganancias netas ajustadas de alrededor de 5.000 millones de euros, mientras que las grandes petroleras europeas, en conjunto, obtuvieron ganancias extraordinarias desorbitadas. Informes de Greenpeace y otras instituciones han denunciado repetidamente que estas empresas siguen priorizando la extracción sobre la supervivencia, mientras tratan de lavar su imagen con inversiones simbólicas en la «transición» energética, que representan una fracción de su gasto en combustibles fósiles.

ENI ha estado profundamente implicada en acuerdos energéticos vinculados a las operaciones de Israel en aguas palestinas ocupadas, suministrando petróleo crudo que alimenta el aparato militar que lleva a cabo lo que muchos expertos legales describen como acciones genocidas en Gaza. El capital derivado de los combustibles fósiles no solo calienta el planeta, sino que alimenta las guerras y ocupaciones que aceleran el colapso ecológico.



La manifestación más obscena de este crimen se produce en la fusión entre guerra y destrucción ecológica. Los ejércitos del mundo, encabezados por los de Estados Unidos y sus aliados, se encuentran entre los mayores emisores institucionales del planeta. Los genocidios actualmente en curso en Gaza y Sudán, así como las guerras en Ucrania, Irán y otros lugares tienen como consecuencia la emisión de decenas de millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, fruto de la combustión de motores de aviones, tanques, la explosión de bombas y misiles y las tareas posteriores de reconstrucción. Cada misil, cada dron, cada ciudad reducida a escombros acelera el colapso climático que provoca que estas olas de calor sean cada vez más letales. La guerra no está separada de la crisis climática; es uno de sus más perversos motores.

Los nuevos sacerdotes de la era digital, los centros de datos a hiperescala que impulsan la inteligencia artificial (IA), están incorporando gran cantidad de calor adicional a un planeta que ya está sobrecalentado. En 2024 estos centros consumieron alrededor de 415 TWh [terawatios-hora] en el ámbito global, lo que significa aproximadamente el 1,5% de la electricidad consumida en el mundo, y se prevé que esta pueda duplicarse para 2030. En Europa la demanda está disparada. Una sola gran instalación de entrenamiento de IA puede consumir tanta energía como 100.000 hogares, y generar un calor que aumente la temperatura de la superficie del suelo a nivel local unos 2ºC, con picos de hasta 9ºC en ciertos lugares. El auge de la inteligencia artificial no es “tecnología limpia”, sino otro consumidor voraz de energía fósil en un sistema que no puede dejar de crecer.

Aún más aterrador es el límite de resistencia del cuerpo humano. Los científicos definen una temperatura de bulbo húmedo de 35 °C como el umbral teórico de supervivencia: el punto en el que, incluso a la sombra y con agua ilimitada, el cuerpo humano ya no puede enfriarse mediante la transpiración. Estudios recientes demuestran que el estrés por calor mortal ya se produce a temperaturas de bulbo húmedo más bajas, especialmente en personas mayores y con enfermedades preexistentes. Durante esta ola de calor gran parte del sur de Europa se acercó o superó umbrales peligrosos, en los que la mortalidad aumenta drásticamente. No solo estamos perdiendo comodidad, sino también las condiciones ambientales básicas necesarias para la supervivencia humana.


Otra vez el calor extremo. Europa arde, porque el capitalismo fósil la está recalentando.
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Los escépticos siguen machacando con argumentos manidos: “son ciclos naturales”, “los modelos están equivocados”, o “alarmistas como Guy McPherson llevan años prediciendo la catástrofe”. McPherson, el polémico ecólogo que lleva tiempo advirtiendo de la extinción humana a corto plazo, continúa diciendo que estamos siendo testigos de un colapso abrupto e irreversible provocado por ciclos de retroalimentación: la liberación del metano del Ártico, el deshielo del permafrost y el calentamiento acelerado. Si bien su cronología exacta sigue siendo objeto de debate, la ciencia subyacente que cita —el calentamiento descontrolado y los puntos de inflexión— se ve cada vez más validada por observaciones generalizadas. El historial real de los negacionistas es de constante fracaso: cada predicción de “enfriamiento” o “estabilización” ha sido refutada por los implacables registros de temperatura, el deshielo y el aumento del nivel del mar. Su escepticismo no es ciencia, sino una defensa ideológica de un modelo de negocio obsoleto.

A Europa le gusta proclamarse como líder climático, pero lo cierto es que sigue estando peligrosamente poco preparada. La mayoría de sus ciudades carecen de una infraestructura adecuada de refrigeración. Los planes de acción contra el calor son insuficientes. La población vulnerable es abandonada a su suerte mientras los gobiernos priorizan los beneficios empresariales y a los presupuestos militares por encima de la supervivencia humana.

El mensaje de esta ola de calor es brutalmente sencillo: ya no estamos aproximándonos al abismo, estamos en caída libre. Cada nueva fracción de grado significa más cadáveres, más sufrimiento y más daños irreversibles al único hogar que tenemos.

Ya pasó el tiempo de las medias tintas y las promesas ecologistas vacías (greenwashing). Necesitamos un implacable e inmediato desmantelamiento de la economía de los combustibles fósiles y poner fin a las guerras que la alimentan, así como una reorientación radical hacia una auténtica justicia, para las personas y para el planeta.

El calor no está por venir. Está aquí. E incluso si desmanteláramos el sistema criminal que lo impulsa, es probable que empeore hasta hacerse insostenible. Existen estrategias que podrían brindar un alivio temporal si el mundo colabora y coopera para implementarlas. La lucha por la existencia humana ha comenzado. La pregunta es si lucharemos con la urgencia que el momento exige para priorizar nuestra humanidad común y nuestro planeta o si dejaremos que las cosas sigan como hasta ahora.

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viernes, 3 de julio de 2026

CHINA-ÁFRICA: UN PARTEAGUAS COMERCIAL CON ARANCEL CERO HACIA EL SUR GLOBAL. "Una Visión Sociológica del Sur global".

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"UN CATALIZADOR PARA LA PAZ Y EL DESARROLLOMás allá del comercio, la política arancelaria es vista como un motor para la estabilidad regional. Omar Touray, presidente de la Comisión de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental, consideró que la medida tendrá un impacto en el desarrollo general y la productividad. La política de aranceles cero probablemente impulsará nuestro desarrollo, así como nos ayudará a afianzar la paz y la seguridad en nuestra región, aseveró. En la misma línea, Bianca Ojukwu, ministra de Estado de Asuntos Exteriores de Nigeria, auguró que la iniciativa actuará como un gran catalizador para mejorar el comercio, fortalecer las relaciones económicas y también para la industrialización, dentro de la propia África. 

"Chen Yusong, subdirector del Departamento de la OMC en el Ministerio de Comercio chino, definió la medida como un acuerdo innovador y pionero destinado a responder a las dificultades prácticas de los países africanos. La aplicación de esta política de arancel cero reafirma el papel de China como el mayor socio comercial de África y subraya la vitalidad del FOCAC como mecanismo de cooperación. En un contexto global marcado por incertidumbres, la alianza sino-africana emerge como un paradigma de comercio abierto, inclusivo y mutuamente beneficioso, y traza de esta forma una nueva oportunidad de prosperidad compartida para el Sur Global.

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Beijing (Prensa Latina) En un mundo donde el proteccionismo y los aranceles se multiplican como respuesta a la incertidumbre global, China opta por un camino radicalmente opuesto: abrir las compuertas de su colosal mercado interno a 53 naciones africanas sin condiciones arancelarias. ¿Porqué?

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CHINA-ÁFRICA: UN PARTEAGUAS COMERCIAL CON ARANCEL CERO HACIA EL SUR GLOBAL.

"Una Visión Sociológica del Sur global".

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Por. Isaura Diez Millán.

Corresponsal Jefa en China.

Fuente Prensa Latina viernes 3 de julio del 2026.

La decisión, efectiva desde el 1 de mayo de 2026, no es un acto de caridad geopolítica ni una concesión táctica, sino un reposicionamiento estratégico que redefine las dinámicas comerciales entre potencias emergentes y el Sur Global.

Esta política de arancel cero representa un parteaguas histórico en las relaciones sino-africanas: un momento en el que ambas partes reconocen que su prosperidad compartida depende de la construcción de cadenas de valor integradas, industrialización mutua y beneficio económico tangible.

La decisión amplía los beneficios que ya disfrutaban 33 países africanos menos adelantados desde diciembre de 2024, y abre ahora las puertas del vasto mercado chino a economías más desarrolladas como Kenia, Egipto, Nigeria y Sudáfrica.

Este paso consolida los esfuerzos promovidos a través del Foro de Cooperación China-África (Focac), plataforma que durante más de dos décadas ha cimentado una asociación estratégica integral.

Las importaciones y exportaciones de China con países africanos registraron 885.340 millones de yuanes (aproximadamente 128.300 millones de dólares) en los primeros cuatro meses de 2026, un aumento interanual del 19,4 por ciento, según los datos publicados por la Administración General de Aduanas (GAC).


NUEVAS VENTANAS DE OPORTUNIDAD.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China subrayó que la medida es un ejemplo del compromiso del presidente Xi Jinping con los principios de sinceridad, resultados reales, amistad y buena fe.

El arancel cero para 53 países africanos con relaciones diplomáticas con China es una nueva ventana de oportunidad para las exportaciones africanas, afirmó Mao Ning, portavoz de la Cancillería.

La funcionaria destacó que Beijing espera ver más productos africanos de calidad y especialidad en su mercado.

Tales resultados ya son palpables. Según Lyu Daliang, director del Departamento de Estadística y Análisis de la Administración General de Aduanas, en los primeros cuatro meses del año las importaciones chinas desde África aumentaron un 11,2 por ciento interanual.

Hasta ahora, productos agrícolas de temporada como manzanas, naranjas y aguacates han sido declarados para importación bajo la política de aranceles cero. Con su mercado ultra grande, China ofrece nuevas oportunidades de desarrollo para África, explicó Lyu.

IMPULSO AL SECTOR AGRÍCOLA.

El impacto en el sector agrícola africano es notable. John Steenhuisen, ministro de Agricultura de Sudáfrica, calificó la medida como un cambio radical para la agricultura de su país, especialmente ante las presiones del proteccionismo global.

Fuimos de los primeros en desembarcar bajo la política de aranceles cero, con 24 toneladas de manzanas, y obviamente va a ser un cambio radical porque ahora podemos empezar a abrirnos camino en ese mercado en China, que es muy significativo, señaló el titular sudafricano.

Steenhuisen enfatizó que cuando la demanda internacional aumenta, la oferta debe igualarse, lo que se traduce en expansión industrial y creación de empleos.

Además, destacó que esta política ayuda a equilibrar la balanza comercial, apoyada en asociaciones existentes como el FOCAC y los BRICS.

Un ejemplo emblemático de esta apertura es el café. A partir del 20 de julio de este año, China permitirá el ingreso de granos de café de los 53 países africanos que cumplan con los requisitos fitosanitarios unificados, con lo cual eliminará la necesidad de negociar acuerdos bilaterales separados.

Liu Yuxi, embajador para Asuntos del FOCAC, explicó que el costo de los granos de café africano se reducirá entre un 8 y un 10 por ciento.

La política de aranceles cero animará a las empresas chinas y africanas a ampliar la cadena industrial, yendo más allá del simple cultivo hacia el procesamiento, el tueste y el envasado, precisó el diplomático, destacando la creación de empleos y el desarrollo común.

FACILITACIÓN Y SINERGIAS FINANCIERAS.

Para garantizar el éxito de esta iniciativa, las autoridades aduaneras chinas han implementado medidas de facilitación. Tong Shubo, subdirectora de la división de inspección en las Aduanas del Aeropuerto Capital de Beijing, detalló que operan con un modelo de inspección a la llegada, examen y liberación, para asegurar la frescura de productos perecederos.

Asimismo, Guo Xueyan, director general del Departamento de Cooperación Internacional de la GAC, informó sobre el lanzamiento de un sistema de emisión de certificados de origen en línea, permitiendo a las empresas africanas eximirse de presentar documentos en papel.

En el ámbito financiero, la visión a largo plazo también rinde frutos. Youssef Rouissi, director general delegado del banco marroquí Attijariwafa, destacó durante el Foro de Puentes Financieros China-África, el crecimiento asombroso del comercio bilateral, que pasó de 10 mil millones de dólares en 2000 a casi 350 mil millones en 2025.

Esta decisión vuelve a mostrar la visión a largo plazo de China hacia África, afirmó Rouissi, resaltando la importancia de construir puentes y sinergias para aumentar el comercio y la inversión.

 


UN CATALIZADOR PARA LA PAZ Y EL DESARROLLO.

Más allá del comercio, la política arancelaria es vista como un motor para la estabilidad regional.

Omar Touray, presidente de la Comisión de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental, consideró que la medida tendrá un impacto en el desarrollo general y la productividad.

La política de aranceles cero probablemente impulsará nuestro desarrollo, así como nos ayudará a afianzar la paz y la seguridad en nuestra región, aseveró.

En la misma línea, Bianca Ojukwu, ministra de Estado de Asuntos Exteriores de Nigeria, auguró que la iniciativa actuará como un gran catalizador para mejorar el comercio, fortalecer las relaciones económicas y también para la industrialización, dentro de la propia África.

Chen Yusong, subdirector del Departamento de la OMC en el Ministerio de Comercio chino, definió la medida como un acuerdo innovador y pionero destinado a responder a las dificultades prácticas de los países africanos.

La aplicación de esta política de arancel cero reafirma el papel de China como el mayor socio comercial de África y subraya la vitalidad del FOCAC como mecanismo de cooperación.

En un contexto global marcado por incertidumbres, la alianza sino-africana emerge como un paradigma de comercio abierto, inclusivo y mutuamente beneficioso, y traza de esta forma una nueva oportunidad de prosperidad compartida para el Sur Global.



arb/obf/idm

#África #China #economía #Sur global

Colaboraron en este trabajo:

Amelia Roque.

Editora Especiales Prensa Latina

Oscar Bravo.

Jefe de la Redacción África y Medio Oriente

Laura Esquivel.

Editora Web Prensa Latina

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