jueves, 30 de abril de 2026

¿CÓMO LA GEOPOLÍTICA INFLUYE EN EL CRIMEN ORGANIZADO Y LA MINERÍA ILEGAL EN ECUADOR?.

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“El dinero fluye hacia el norte. Un punto fundamental discutido fue la corresponsabilidad internacional. Mientras Ecuador y Colombia sufren la degradación ambiental en la Amazonía y sus afectaciones a la población civil de cada zona, Rivera enfatiza que no basta con capturar mineros en la selva si no se atacan las redes financieras globales. » Hay una distribución asimétrica en el mundo donde gran parte de la rentabilidad de los mercados ilícitos se queda en los países del norte. Esto obliga a repensar la lógica de investigación criminal desde el país que está recibiendo este material,» explica el experto.  Adicionalmente, ante tales niveles de inseguridad y violencia generada por grupos del crimen organizado, Ecuador se encuentra en disparidad. Por un lado, existe la necesidad de inteligencia y apoyo de potencias como Estados Unidos, pero por otro, debe respetarse la soberanía del país.

“Lo grave no es la cooperación con Estados Unidos, Europa o China; lo que es preocupante es que se violenten normas constitucionales, como el impedimento de que existan fuerzas militares de otro país en territorio ecuatoriano», enfatiza el exministro. Además, para el exfuncionario, la región perdió la capacidad de desarrollar proyectos económicos y políticas de seguridad conjuntas tras el fin de iniciativas regionales poderosas como UNASUR, que, a su parecer, jugaba un rol muy importante. La minería ilegal en Ecuador no se solucionará únicamente con la fuerza. Los expertos coinciden en que el país requiere recuperar la institucionalidad que se ha venido debilitando desde hace algunos años. Esto implica fortalecer la fiscalía, limpiar las estructuras políticas y, sobre todo, ofrecer alternativas económicas a las comunidades que hoy ven en la minería ilegal su única opción de supervivencia ante la ausencia del Estado. Mientras el Gobierno mantenga la mirada fija únicamente en el patrullaje militar, el « hub logístico» de la diversificación de ingresos de los grupos de crimen organizado seguirá operando en las sombras de la legalidad ficticia, financiando una violencia que amenaza con desmantelar la democracia ecuatoriana y el avance socioeconómico del país.

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Fuentes: Sputnik Mundo.

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¿CÓMO LA GEOPOLÍTICA INFLUYE EN EL CRIMEN ORGANIZADO Y LA MINERÍA ILEGAL EN ECUADOR?.

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Por Samantha Arias | 30/04/2026 | Ecuador

Fuente- Revista Rebelión jueves 30 de abril del 2026.

Durante el Seminario Internacional de Minería Ilegal en Quito, la advertencia de los panelistas fue unánime: Ecuador ya no solo enfrenta a bandas criminales, sino a una mutación sistémica donde el oro legal o ilegal se ha vuelto muy rentable. Mientras el Gobierno de Daniel Noboa apuesta por la militarización del territorio, expertos señalan que el debilitamiento institucional y la falta de cooperación regional están permitiendo que el crimen organizado capte las estructuras de justicia y política, borrando la frontera entre lo legal e ilegal. La nación sudamericana es ahora un tablero estratégico del crimen transnacional. Lo que inició como una crisis de seguridad ciudadana ha evolucionado hacia una economía ilícita diversificada. En el reciente Seminario Internacional de Minería Ilegal y Crimen Organizado Transnacional en la Región Andino-Amazónica, la atmósfera era de urgencia. La minería ilegal ya no es una actividad de subsistencia: es el brazo financiero que sostiene estructuras criminales que operan desde la frontera norte hasta el sur.

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⛏️ ¿Cómo la geopolítica influye en el crimen organizado y la minería ilegal en Ecuador?

🌐 Durante el Seminario Internacional de Minería Ilegal en Quito, la advertencia de los panelistas fue unánime: Ecuador ya no solo enfrenta a bandas criminales, sino a una mutación….  pic.twitter.com/UhxzSEyBcE— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) April 29, 2026.

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«Efecto pandemia» y la pérdida de soberanía.

El quiebre no fue repentino. Para Miguel Carvajal Aguirre, exministro de Defensa y Seguridad, la crisis actual es el resultado de una erosión institucional que se agravó en un momento crítico de la historia reciente.

«Tenemos un problema de presencia de organizaciones del crimen transnacional, no solamente en narcotráfico, también en minería ilegal, porque son actividades que se vinculan unas con otras, sobre todo a partir de la pandemia», explica para Sputnik.

Esta visión coincide con la de Renato Rivera, analista sénior de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, quien destaca que los grupos criminales han aplicado una lógica empresarial de diversificación.

«Los grupos que se dedicaban al narcotráfico también han visto otros delitos como una oportunidad de negocios, la minería ilegal, la extorsión y la tala», señala.

Esta expansión ha provocado que el Estado pierda el control de áreas estratégicas, un fenómeno que Carvajal califica como inédito.

»En algunos espacios el Estado ecuatoriano ha perdido soberanía, ha perdido control sobre el territorio. Y esto es una circunstancia que nunca la hemos vivido como país,» enfatiza el exfuncionario.



La paradoja de la ‘mano dura’.

La respuesta oficial del Gobierno ha sido el despliegue masivo de las Fuerzas Armadas y la gobernanza bajo estados de excepción constantes. Sin embargo, los datos oficiales muestran una realidad persistente: la tasa de homicidios y la violencia extorsiva en zonas mineras no ceden. Tanto Carvajal como Rivera concuerdan en que la respuesta exclusivamente militar es insuficiente y, en ocasiones, contraproducente. Para el exministro, la estrategia militar «no está dando buenos resultados» y el mejor ejemplo es el disparo de la tasa de homicidios. En el caso de Rivera, el problema radica en lo que llama «populismo alrededor de la mano dura», lo cual genera una dependencia exclusiva de los militares y hace que las instituciones civiles dejen de operar y regular.

» Ante una ausencia de regulación y cambios constantes en las instituciones, hay mayor probabilidad de que los grupos puedan cooptar estas instituciones», advierte Rivera.

La transnacionalidad.

A diferencia de la cocaína, donde cada gramo es ilícito por definición, el oro permite un «lavado» mucho más sofisticado. Ecuador tiene una historia de pequeña minería y extracción artesanal ancestral, pero este tejido social está siendo penetrado por el crimen organizado. Carvajal destaca que el crimen transnacional controla ahora desde la producción y la seguridad hasta las exportaciones.

» Cuando se trafica cocaína, todo es ilegal; cuando se exporta oro, hay un gran margen de legalidad y es muy difícil detectar dónde está la ilegalidad», precisa.

El oro es un bien altamente cotizado debido a una convergencia de factores económicos, financieros y de mercado, tanto legales como ilegales. Rivera destacó durante su exposición que es importante entender que actualmente existe una mayor demanda de oro por parte de los bancos centrales; esto se debe a que el oro es visto tradicionalmente como una reserva de valor estable por los países. Por otro lado, el incremento en la demanda de inversores privados de países con gran peso económico como Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, China y Suiza, esta demanda global constante de actores poderosos presiona el precio al alza.

Este mineral se percibe como un activo de refugio seguro en tiempos de inestabilidad, y esta demanda está impulsada por conflictos y tensiones internacionales que hacen que los inversores busquen seguridad en el oro, entre ellos, el conflicto actual en Oriente Medio y los efectos colaterales de la fluctuación del dólar. Según datos de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, la onza de oro aumentó un 258% entre 2015 y 2025. Este crecimiento exponencial del valor lo convierte en un negocio increíblemente lucrativo y atractivo para actores ilegales. Mientras que el oro ha subido un 258%, el valor del kilo de cocaína en la frontera sur de Colombia se ha reducido, demostrando la razón de la diversificación que buscan los grupos de crimen organizado. Existen brechas en las estadísticas de exportación que sugieren que gran parte del oro que sale formalmente del país tiene un origen ilícito, a menudo con la complicidad de funcionarios públicos o mediante la penetración en el sistema de justicia y las fuerzas del orden.

La minería ilegal es una de las mayores amenazas para la seguridad nacional, superando al narcotráfico”

El dinero fluye hacia el norte.

Un punto fundamental discutido fue la corresponsabilidad internacional. Mientras Ecuador y Colombia sufren la degradación ambiental en la Amazonía y sus afectaciones a la población civil de cada zona, Rivera enfatiza que no basta con capturar mineros en la selva si no se atacan las redes financieras globales.

» Hay una distribución asimétrica en el mundo donde gran parte de la rentabilidad de los mercados ilícitos se queda en los países del norte. Esto obliga a repensar la lógica de investigación criminal desde el país que está recibiendo este material,» explica el experto.

Adicionalmente, ante tales niveles de inseguridad y violencia generada por grupos del crimen organizado, Ecuador se encuentra en disparidad. Por un lado, existe la necesidad de inteligencia y apoyo de potencias como Estados Unidos, pero por otro, debe respetarse la soberanía del país.

Lo grave no es la cooperación con Estados Unidos, Europa o China; lo que es preocupante es que se violenten normas constitucionales, como el impedimento de que existan fuerzas militares de otro país en territorio ecuatoriano», enfatiza el exministro. Además, para el exfuncionario, la región perdió la capacidad de desarrollar proyectos económicos y políticas de seguridad conjuntas tras el fin de iniciativas regionales poderosas como UNASUR, que, a su parecer, jugaba un rol muy importante. La minería ilegal en Ecuador no se solucionará únicamente con la fuerza. Los expertos coinciden en que el país requiere recuperar la institucionalidad que se ha venido debilitando desde hace algunos años. Esto implica fortalecer la fiscalía, limpiar las estructuras políticas y, sobre todo, ofrecer alternativas económicas a las comunidades que hoy ven en la minería ilegal su única opción de supervivencia ante la ausencia del Estado. Mientras el Gobierno mantenga la mirada fija únicamente en el patrullaje militar, el « hub logístico» de la diversificación de ingresos de los grupos de crimen organizado seguirá operando en las sombras de la legalidad ficticia, financiando una violencia que amenaza con desmantelar la democracia ecuatoriana y el avance socioeconómico del país.

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miércoles, 29 de abril de 2026

EL PROGRESISMO ANTAGÓNICO A TRUMP SE REARMÓ EN BARCELONA.

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“Progresismo latinoamericano. Tras el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, la ola progresista comenzó a propagarse en América latina, de la mano del expresidente colombiano Ernesto Samper Pisano, y el Grupo de Puebla. Con esta corriente vincularon a varios presidentes en América Latina:  Néstor Kirchner y Cristina Fernández en Argentina, Rafael Correa en Ecuador, Pedro Castillo en Perú, Gabriel Boric en Chile, Gustavo Petro en Colombia, Evo Morales y Luis Arce en Bolivia, Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, Andrés López Obrador y Claudia Sheinbaum en México, José «Pepe» Mujica, Tabaré Vázquez y Yamandú Orsi en Uruguay.

“No se trata solo de mandatarios, sino también de partidos, alianzas y movimientos que se congregan bajo el lema del «progresismo». Sin embargo, el hecho de haber convocado a partidos «progresistas» no logra cubrir la alta heterogeneidad de los planes de gobierno y sus protagonistas. La «cumbre» de Barcelona dejó en claro que la profundidad de la crisis actual cuestiona al capitalismo. Ya no se trata de reformar al Estado sino de cambiar los paradigmas que hacen a su vigencia, existencia, constitución y organización, y ponerle freno a la ofensiva libertaria de la ultraderecha bien financiada desde Washington, para imponer gobiernos que sean cómodos para el gobierno de Estados Unidos y sus financistas. La nueva doctrina de seguridad estratégica de los Estados Unidos radicaliza el injerencismo político y el intervencionismo militar ya no sólo en lo que Washington llama su “patio trasero”, sino en todo el mundo.

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Fuentes: Rebelión. Presidentes: Uruguay, México, Colombia y Brasil, presentes en Barcelona, España por Nuestra América, la Patria Grande, para fortalecer el Progresismo. 

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EL PROGRESISMO ANTAGÓNICO A TRUMP

SE REARMÓ EN BARCELONA.

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Por Aram Aharonian | 28/04/2026 | Opinión

Fuentes- Revista Rebelión martes28 de abril del 2025.

La española ciudad de Barcelona acogió varias cumbres progresistas donde el eje antagónico a Donald Trump tuvo un protagonismo especial. Una semana después, la filtración del Pentágono sobre una supuesta intención de expulsar a España de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN ) sirvió como un ejemplo más de lo incómodo que se siente el omnipotente presidente estadounidense ante las críticas a su gobierno y a él mismo.

En el cónclave, los líderes coincidieron en la necesidad de reformar el multilateralismo, lo que implica el fortalecimiento del derecho internacional. La irrelevancia de Naciones Unidas se ha mostrado con crudeza en la incapacidad de prevenir o detener las guerras en curso, las invasiones, los genocidios, asesinatos, secuestros y violaciones a los derechos humanos que han provocado que la opinión pública mundial ya no crea en el sistema.

La cumbre buscó no solo resistir, sino proponer y liderar soluciones progresistas globales, visibilizarlas como creíbles y efectivas, y sentar las bases para una acción coordinada a largo plazo que defienda la democracia, la justicia social y un mundo más igualitario y sostenible.  Los líderes destacaron que el progresismo debe actualizarse y actuar con ambición para demostrar que ofrece respuestas reales a los problemas de las personas, anticipando desafíos futuros.

El evento reunió a líderes, representantes de partidos progresistas, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil de decenas de países, con el objetivo de coordinar respuestas frente a la extrema derecha, el autoritarismo y la erosión del multilateralismo. Asistieron figuras como los presidentes Lula da Silva (Brasil), Claudia Sheinbaum (México), Gustavo Petro (Colombia), Yamandú Orsi (Uruguay) y el exmandatario chileno Gabriel Boric, entre otros.



Y el anfitrión Pedro Sánchez sorprendió citando al presidente estadounidense Abraham Lincoln: “la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Obviamente un recordatorio a un Trump, acusado en su país de autoritarismo, lo que llevó a una enorme movilización contra «el reinado»: No Kings, dijo todo el país. 

Sánchez promovió el encuentro en su doble rol como presidente de la Internacional Socialista y líder del PSOE, en colaboración con Stefan Löfven, presidente del Partido de los Socialistas Europeos (PES) y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (quien copresidió algunos actos y compartió liderazgo en el foro más amplio). Las plataformas promotoras principales fueron el Partido de los Socialistas Europeos (PES), la Internacional Socialista y la Alianza Progresista.

Los objetivos fundamentales fueron la defensa de la democracia y fortalecimiento de las instituciones democráticas frente al avance de la extrema derecha, el autoritarismo, la polarización, la desinformación y los retrocesos democráticos; y el rechazo a la ola reaccionaria y ultraderecha global, posicionando el progresismo como alternativa que promueve esperanza, justicia social y valores como la igualdad, en contraposición al odio, el pesimismo y la fragmentación.

Asimismo, el fortalecimiento del multilateralismo y del orden internacional basado en reglas, con énfasis en la reforma y renovación de instituciones como la ONU (haciéndola más plural, representativa y eficaz), y oposición al unilateralismo o imposición de reglas por parte de potencias individuales y la promoción de la cooperación internacional y la construcción de una red o comunidad progresista duradera (no un evento puntual, sino el inicio de una movilización permanente), uniendo partidos, sindicatos, sociedad civil y líderes de diferentes regiones y generaciones para trabajar en agendas compartidas. 


Presidente Trump; solo me voy quedando, solo he salido.

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Hay que reconocer que fue Donald Trump quien logró movilizar al progresismo al romper los principios básicos del derecho internacional en un intento de imponer políticas que buscan privilegiar los intereses de Estados Unidos por sobre los individuales, a través de su uso indiscriminado del poder, castigando con la fuerza militar o económica, con aranceles, con suspensiones de visas u otras medidas a todos aquellos países o personas que se nieguen a aceptar o privilegiar las políticas de Estados Unidos por sobre el interés nacional de cada país.

Desde América latina quedó patentada la voluntad política de tres de los principales países de la región, México, Brasil y Colombia, cuyos presidentes (Claudia Sheinbaum, Lula da Silva y Gustavo Petro) asistieron al encuentro en Barcelona, demostrando independencia, liderazgo y un discurso valiente, sin temor a las habituales rabietas de Trump. Sheinbaum propuso destinar el 10% del gasto militar a reforestar el planeta afectado cada día más por la crisis ecológica, así como su oposición decidida a una eventual intervención militar en Cuba, junto con la defensa de la democracia.

Pedro Sánchez, quien se ha transformado en un referente europeo para oponerse y enfrentar las políticas hegemónicas del presidente Trump, también se refirió a la desinformación que abunda en las redes, a la necesidad de proteger la democracia de la ultraderecha, remarcando que España “es hija de la migración, por lo que no puede ser madre de la xenofobia”. Además, reiteró su llamado de no a la guerra y sí a la paz, que ha sido su consigna.

La asistencia de alrededor de cinco mil personas refleja el interés por denunciar el estado actual en el mundo, Así lo manifestaron los presidentes de Colombia, Sudáfrica, Uruguay, la primera ministra de Barbados, políticos como la exsenadora Isabel Allende, la líder del Partido Democrático de Italia, Elly Schlein, y muchos otros, junto a mensajes grabados con saludos de Hillary Clinton, Michelle Bachelet, Zohran Mamdani o Bernie Sanders.

Sánchez reafirmó su compromiso con la OTAN y con los países «aliados». Evadió entrar en el cuerpo a cuerpo directo con Trump sobre la contribución española a la organización atlántica pero sí reiteró que cumplía sus compromisos pese a no querer acceder a subir al 5% del PIB el gasto militar.  Esa negativa fue precisamente uno de los orígenes de la tensión entre Trump y el gobierno español.


Históricos en América Latina.

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La relación entre ambos países escaló de manera progresiva hasta el estallido de la guerra en Oriente Medio y los ataques de EE. UU. e Israel a Irán. Sánchez enarboló el ‘no a la guerra’ e impidió a los aviones estadounidenses usar las bases de Rota y Morón en suelo español, para sus operaciones.

Como en la mayoría de las ocasiones, el gobierno español minimizó el impacto de la información salida del Pentágono, señalando que lo que se ha filtrado es simplemente

«un documento interno de Estados Unidos» un «correo electrónico entre trabajadores». Y recordó que la OTAN no tiene prevista en su normativa interna la expulsión de sus miembros. Y en todo caso si eso pudiera suceder tendría que ser avalado por unanimidad de todos los países miembros. «Esto es una anécdota de la época que nos ha tocado vivir, pero nada más», señalaron desde el palacio de la Moncloa

Desde allí señalan además que Trump ya se ha quejado de España con mucha mayor vehemencia en otras ocasiones pero que las relaciones en la OTAN y a nivel bilateral no han variado demasiado. El último sábado, mientras Sánchez y Lula Da Silva lideraban la alianza progresista y democrática, el presidente de EE. UU. cargó contra España en sus redes sociales.

«¿Alguien ha mirado lo mal que le está yendo al país de España? Sus cifras económicas, a pesar de aportar casi nada a la OTAN y a su defensa militar, son absolutamente horrendas. ¡Es triste de ver!», destacó. 

Hoy, en medio de una ofensiva a fondo de la derecha más reaccionaria y dependiente, el progresismo, la izquierda, no sale de su laberinto, incapaz de rediseñar su discurso y sus formas de acción. Algunos de los gobiernos progresistas surgidos en este siglo en nuestra región se dedicaron más a defender lo logrado que a profundizar los cambios. y sembrar futuro.

Progresismo latinoamericano.

Tras el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, la ola progresista comenzó a propagarse en América latina, de la mano del expresidente colombiano Ernesto Samper Pisano, y el Grupo de Puebla. Con esta corriente vincularon a varios presidentes en América Latina:  Néstor Kirchner y Cristina Fernández en Argentina, Rafael Correa en Ecuador, Pedro Castillo en Perú, Gabriel Boric en Chile, Gustavo Petro en Colombia, Evo Morales y Luis Arce en Bolivia, Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, Andrés López Obrador y Claudia Sheinbaum en México, José «Pepe» Mujica, Tabaré Vázquez y Yamandú Orsi en Uruguay.

No se trata solo de mandatarios, sino también de partidos, alianzas y movimientos que se congregan bajo el lema del «progresismo». Sin embargo, el hecho de haber convocado a partidos «progresistas» no logra cubrir la alta heterogeneidad de los planes de gobierno y sus protagonistas.

La «cumbre» de Barcelona dejó en claro que la profundidad de la crisis actual cuestiona al capitalismo. Ya no se trata de reformar al Estado sino de cambiar los paradigmas que hacen a su vigencia, existencia, constitución y organización, y ponerle freno a la ofensiva libertaria de la ultraderecha bien financiada desde Washington, para imponer gobiernos que sean cómodos para el gobierno de Estados Unidos y sus financistas.

La nueva doctrina de seguridad estratégica de los Estados Unidos radicaliza el injerencismo político y el intervencionismo militar ya no sólo en lo que Washington llama su “patio trasero”, sino en todo el mundo.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

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martes, 28 de abril de 2026

EL GIRO NEOLIBERAL FUE Y ES UNA VICTORIA DEL PODER, NO DE UNA TEORÍA ECONÓMICA.

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“La transición de las élites hacia este modelo ya está en marcha. Como ocurrió en los años setenta, las élites están utilizando la crisis —esta vez la crisis de la deuda, la crisis climática, la crisis de legitimidad democrática— para imponer un nuevo proyecto político que consolide su poder. Y lo están haciendo con una ventaja que no tenían hace cuarenta años: controlan la infraestructura digital sobre la que se sostiene la vida moderna. Controlan los datos, los algoritmos, las plataformas. Controlan la información que consumimos, las opiniones que nos formamos, las emociones que sentimos. Varoufakis lo ha advertido, los “tecnolords” controlan nuestras mentes, atrapando a millones en un ciclo incesante de dependencia digital, el circuito de la cloud rent. Y mientras nosotros debatimos sobre si la renta básica universal o la semana laboral de cuatro días son soluciones viables, ellos están construyendo un sistema a prueba de democracia, blindado por algoritmos y vigilancia, diseñado para perpetuarse más allá de cualquier ciclo electoral.

“El manifiesto de Palantir es un grito de guerra, pero también es un síntoma de debilidad. Si tuvieran el poder absoluto, no necesitarían justificarse. El hecho de que hayan sentido la necesidad de publicar sus 22 puntos, de explicar su ideología, de convencer a la opinión pública, indica que todavía no están seguros de haber ganado la batalla definitiva. Y mientras haya espacio para la duda, hay espacio para la resistencia. Pero el tiempo corre en nuestra contra. O reconstruimos un nuevo contrato social basado en la justicia, la igualdad y la democracia real, o aceptaremos mansamente la jaula de cristal que nos están preparando. La elección, todavía, es nuestra. Pero no por mucho tiempo. Mientras tanto anda un monstruo suelto en Argentina. Peter Thiel, el fundador de Paypal y Palantir, se instaló en el país para respaldar el experimento anarcocapitalista del sociópata Milei: autoridad, hambre y control social.

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Fuentes: El tábano economista [Imagen: los nuevos chupasangres de la tecnología: Musk, Mark Zuckerberg, Peter Thiel, Larry Ellison, Sam Altman y Jeff Bezos]

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EL GIRO NEOLIBERAL FUE Y ES UNA VICTORIA DEL PODER, NO DE UNA TEORÍA ECONÓMICA.

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Por Alejandro Marcó del Pont | 27/04/2026 | Economía

Fuente. Revista rebeliónmlunes 27 de abril del 2026.

Cómo la clase dominante cambió el mercado por la vigilancia (El Tábano Economista)

La última vez que alguien en el poder utilizó la palabra “mercado” con verdadera convicción el mundo era otro. Corrían los años setenta y el sistema capitalista enfrentaba una doble crisis que parecía anunciar su propio colapso, las tasas de beneficio se derrumbaban y las calles de Occidente hervían con la mayor oleada de luchas obreras desde los años treinta. Los capitalistas se sintieron acorralados.

Su respuesta no fue intelectual ni académica. Fue una ofensiva de clase perfectamente orquestada. El geógrafo marxista David Harvey ha sido implacable al señalar que el neoliberalismo no emergió como una teoría económica superior que derrotó al keynesianismo en el libre mercado de las ideas, sino como una respuesta política feroz de una clase dominante que vio peligrar sus privilegios. No fue una revolución intelectual, fue una guerra de clases. Harvey lo ha repetido hasta el cansancio. El neoliberalismo es, ante todo,

un proyecto para restaurar la dominación de clase de sectores que vieron amenazado su poder”.

Los capitalistas se sintieron amenazados en su propia casa. Y no estaban dispuestos a permitirlo. La respuesta fue brutal y meticulosa. No hubo debate académico. Hubo una estrategia de clase, desmantelar el estado de bienestar, aplastar la negociación colectiva, restaurar el poder de los propietarios del capital sobre los cuerpos de los trabajadores. El neoliberalismo nunca fue una verdad revelada por Milton Friedman o Friedrich Hayek, que anduvieron 40 años por los pasillos de la marginalidad. Fue la maquinaria de guerra de una élite asustada quien lo tomó para su beneficio. Y funcionó y sigue funcionando. Durante casi medio siglo, la clase trabajadora ha pagado el precio de aquella ofensiva con salarios estancados, se restauró el poder de los propietarios del capital, se desguazaron o privatizaron servicios públicos y se instaló una desigualdad que no dejó de crecer.



Los empleadores y las élites políticas de las décadas de 1970 y 1980 transformaron la turbulencia económica en una oportunidad para reconfigurar la sociedad según sus propios términos. No hubo un debate de ideas donde Keynes cayera derrotado por la superioridad lógica de Friedman. Hubo un golpe de clase silencioso, financiado con miles de millones de dólares, ejecutado a través de cátedras universitarias, medios de comunicación y parlamentos capturados. El estado de bienestar, aquel pacto social forjado tras la Segunda Guerra Mundial, que vinculaba el trabajo con la seguridad y el crecimiento con la redistribución, como consecuencia de dos guerras y la crisis del 1930, fue pulverizado pieza por pieza.

Hoy, ese viejo orden neoliberal agoniza. No es una recesión más. Es lo que Antonio Gramsci llamó una “crisis orgánica de hegemonía”: el paradigma que nos gobernó durante cuarenta años ya no sirve para explicar el mundo, y el nuevo aún no termina de nacer. La desregulación financiera llevó la deuda global a niveles insostenibles. El libre comercio, que alguna vez fue el evangelio de los mercados, ha desatado fuerzas que ahora devoran a sus propios creadores. Nacionalismos agresivos, guerras comerciales perpetuas, cadenas de suministro devastadas.

El sistema financiarizado ha llegado a un límite que amenaza con colapsar el edificio entero. Las élites lo saben. Y por eso están cambiando de estrategia. Ya no pueden permitirse el lujo del caos del mercado. Lo que necesitan ahora es orden. Control absoluto. Predictibilidad. Y lo están encontrando en un lugar que, hace apenas una década, parecía la promesa de un futuro más libre, la tecnología. Pero no cualquier tecnología. Una tecnología que no nos libera, sino que nos encierra. Una tecnología que no nos conecta, sino que nos vigila. Una tecnología que no nos da poder, sino que nos convierte en siervos de un nuevo orden, que el economista Yanis Varoufakis ha llamado “tecnofeudalismo”.



Y para entender hacia dónde nos llevan, no hay mejor guía que el manifiesto que la empresa Palantir publicó hace apenas unos días, una especie de programa político de las Big Tech para un siglo de guerras. Un programa autoritario para dar aún más poder a las élites occidentales. Palantir no es una empresa cualquiera. Fundada en 2003 con una inversión de In-Q-Tel —el brazo de inversión de capital de la CIA—, desarrolló su tecnología de la mano de los analistas de la agencia, lo que le permitió crear un software de análisis de datos sin parangón en el mundo. Hoy, sus herramientas son de amplio uso en la CIA, el FBI, la NSA, y de manera controversial en agencias migratorias como ICE para identificar y localizar migrantes que busca detener y deportar.

Varoufakis ha comentado uno por uno esos 22 puntos con una lucidez que corta el aliento. El primer punto de Palantir afirma que “Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge” y que “la élite de ingenieros tiene la obligación de participar en la defensa de la nación”. Varoufakis responde:

“Silicon Valley tiene una deuda inconmensurable con la clase dominante que rescató a los banqueros criminales que arruinaron el sustento de la mayoría de los estadounidenses. La élite de ingenieros de Silicon Valley defenderá a esa clase dominante hasta la muerte (¡literalmente!), en nombre de la mayoría de los estadounidenses a quienes tratan con desprecio –es decir, como ganado que ha perdido su valor de mercado–”.

No es casualidad. Este manifiesto no es un documento aislado. Es la punta del iceberg de un fenómeno mucho más profundo. La emergencia de una oligarquía tecnológica que ya no se conforma con acumular riqueza, sino que quiere rediseñar la política, la economía y la sociedad a su imagen y semejanza. Individuos como Elon Musk, Jeff Bezos, Peter Thiel y Mark Zuckerberg ejercen una influencia sin precedentes sobre los Estados y las sociedades, aprovechando su riqueza personal, su dominio tecnológico y su control monopólico para eludir la autoridad estatal tradicional, convirtiéndose en actores cuasi soberanos.

La imagen de esos tres multimillonarios ocupando lugares de honor en la investidura de Donald Trump no fue una anécdota. Fue la puesta en escena de un nuevo orden, el matrimonio entre el poder político y el poder tecnológico ha consumado su luna de miel. Los ideólogos de la llamada Ilustración Oscura”, teorizan explícitamente sobre un orden posdemocrático basado en la figura del director general-monarca. Alex Karp CEO de Palantir, sin llegar tan lejos, propone una República tecnológica que, bajo un vocabulario republicano, despliega una estrategia que puede resumirse en una fórmula: transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, vaciando así la soberanía de su dimensión democrática.


El giro neoliberal es y fue una victoria del poder, no de una teoría económica. La nueva Tecnoligarquía.

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Este modelo, al que apunta esta nueva oligarquía, no es el neoliberalismo. El neoliberalismo fue una fase necesaria, pero ya cumplió su función. Su tarea era desmantelar el estado de bienestar, debilitar a la clase trabajadora y concentrar la riqueza. Ahora, con la clase trabajadora fragmentada y la desigualdad en niveles récord, las élites necesitan algo más eficiente que el caos del mercado. Necesitan una planificación centralizada de alta tecnología. Necesitan algoritmos que administren, plataformas que gobiernen y sistemas que predigan. Necesitan gobernanza algorítmica.

El mundo que están construyendo no es una democracia. Tampoco es una dictadura tradicional. Es algo nuevo, es la “república tecnológica”, donde el poder no reside en el pueblo ni en un partido, sino en los códigos y en los hombres que los controlan. Un sistema donde las decisiones sobre quién vive y quién muere, quién obtiene un préstamo y quién no, quién es vigilado y quién no, son delegadas a sistemas automatizados que operan bajo una aparente neutralidad técnica que oculta la más brutal de las arbitrariedades. Cualquier error, como un misil en una escuela de niñas en la localidad de Minab, en el sur de Irán, que mató a 165 de ellas es un traspié sin importancia, forma parte del aprendizaje de la IA de Palantir.

La transición de las élites hacia este modelo ya está en marcha. Como ocurrió en los años setenta, las élites están utilizando la crisis —esta vez la crisis de la deuda, la crisis climática, la crisis de legitimidad democrática— para imponer un nuevo proyecto político que consolide su poder. Y lo están haciendo con una ventaja que no tenían hace cuarenta años: controlan la infraestructura digital sobre la que se sostiene la vida moderna. Controlan los datos, los algoritmos, las plataformas.

Controlan la información que consumimos, las opiniones que nos formamos, las emociones que sentimos. Varoufakis lo ha advertido, los “tecnolords” controlan nuestras mentes, atrapando a millones en un ciclo incesante de dependencia digital, el circuito de la cloud rent. Y mientras nosotros debatimos sobre si la renta básica universal o la semana laboral de cuatro días son soluciones viables, ellos están construyendo un sistema a prueba de democracia, blindado por algoritmos y vigilancia, diseñado para perpetuarse más allá de cualquier ciclo electoral.



El manifiesto de Palantir es un grito de guerra, pero también es un síntoma de debilidad. Si tuvieran el poder absoluto, no necesitarían justificarse. El hecho de que hayan sentido la necesidad de publicar sus 22 puntos, de explicar su ideología, de convencer a la opinión pública, indica que todavía no están seguros de haber ganado la batalla definitiva. Y mientras haya espacio para la duda, hay espacio para la resistencia. Pero el tiempo corre en nuestra contra. O reconstruimos un nuevo contrato social basado en la justicia, la igualdad y la democracia real, o aceptaremos mansamente la jaula de cristal que nos están preparando. La elección, todavía, es nuestra. Pero no por mucho tiempo.

Mientras tanto anda un monstruo suelto en Argentina. Peter Thiel, el fundador de Paypal y Palantir, se instaló en el país para respaldar el experimento anarcocapitalista del sociópata Milei: autoridad, hambre y control social.

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lunes, 27 de abril de 2026

CRISIS MUNDIAL Y CRISIS POR FALTA DE CONCIENCIA.

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“Con el paso de los años se fue desarrollando el estudio de la conciencia, conforme el ser humano fue evolucionando desde la antigüedad. Se cree que las conciencias provienen desde los primeros homos sapiens hace miles de años.  Hasta la fecha, investigadores especialistas en temas relacionado al estudio de la conciencia, como la filosofía e incluso el mundo del arte, han intentado explicar qué es en sí y principalmente cómo es que se genera en el ser humano. Se dice que la conciencia la tenemos todos al nacer, e incluso se puede ser una persona muy consciente incluso ya siendo adulta y entender el mundo que nos rodea sin haber tenido los conocimientos previos o estar especializado en algún tema en particular, como la mayoría de las personas que han tenido acceso a la información desde la edad temprana. Lo que sí podemos asegurar es que la ciencia tiene un problema difícil de resolver en cuanto conocer el origen de la profunda falta de conciencia de gente como Netanyahu, Milei, Bukele y, sobre todo, Donald Trump. 

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Fotos Ap, Afp y Europa Press.

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CRISIS MUNDIAL Y CRISIS POR FALTA DE CONCIENCIA.

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Por Antonio Geshenson

Fuentes. Diario La Jornada. Ciudad de México domingo 26 de abril del 2026.

El mundo en los meses recientes ha sufrido grandes y devastadores acontecimientos, tanto para los pueblos agredidos como para el medio ambiente. El motivo es la ambición desmedida por los recursos naturales y por el poder. La falta del uso de la razón ha sido uno de los factores principales que han promovido las peores prácticas neoliberales. 

Concretamente, los gobiernos de Estados Unidos de América y países aliados se han convertido en los principales enemigos de la humanidad. La carencia de ética, responsabilidad, de conciencia, empatía y razonamiento, han sido elementos principales generadores de profundo sufrimiento para decenas de países y su población. 

Sin duda, es urgente promover y destacar en los programas educativos –desde los niveles primarios– la cultura de la conciencia. ¿Qué nos señala el uso de armas de alta destrucción y la imposición de “seudopolíticas” que más bien son restricciones para someter a la ciudadanía del país en la mira de la CIA, para someterlo, especialmente si se trata de un gobierno progresista? 



¿Por qué tiene que pagar la población civil los actos de ambición de aquellas naciones neoliberales que buscan extender su territorio y acaparar la riqueza natural de los países sometidos? 

Ahora, recordemos que las armas en sí, no matan humanos. Son las personas inconscientes quienes lo hacen y, lo peor, esto se ha convertido en el gran negocio de los millonarios irresponsables e inhumanos. También recordemos, que las órdenes plasmadas en un “documento oficial de gobierno” o divulgadas en los medios de comunicación, son sólo ideas al aire, no tienen en sí un valor propio o actúan por sí solas. Podemos decir que hasta pueden llegan a ser pensamientos o ideas efímeras, ningún valor humano puede avalar una orden de genocidio, por ejemplo. 

No obstante, dichas órdenes se aplican con efectividad, como es el caso del bloqueo a Cuba, o las invasiones o intervenciones en muchos países (es larga la lista de ejemplos), como se ha demostrado a lo largo de la historia y, especialmente con la enorme irresponsabilidad del presidente Donald Trump. Es decir, como lo estuvieron planificando, desde hace tiempo, para infiltrarse en Chihuahua y crear una beachhead (cabeza de playa). En este caso, con la complicidad del gobierno estatal, para desestabilizar al gobierno de la 4T. 

¿Qué mentalidades son aquellas que se aplican para crear enormes arsenales mortales? Muchos opinan: son simples ideas, por supuesto, sin sentido, para garantizar la paz mundial. Otros opinarán y argumentarán el derecho a tener armas guardadas en un almacén militar sin ser empuñadas por un soldado, claro eso puede parecer inocente y, hasta civilizado. Pero, no. También los arsenales acumulados son la causa de todo el sufrimiento mundial. Las armas, cualesquiera que sean, son dinero acumulado inservible. Dinero que no se invierte en el desarrollo intelectual y físico de millones de seres humanos en el mundo. Millones de dólares desviados, únicamente para mantener la idea de que ese armamento se traduce en paz. 



Por donde quiera que se le observe, ese asunto, el de resguardar la paz mundial con la amenaza latente de un ataque nuclear, es totalmente irracional, porque, si se le da la gana a cualquier mente tan ambiciosa que no ve las consecuencias desastrosas para nuestro planeta Tierra y sus ocupantes, el desastre puede ser una inadmisible realidad. 

Hablemos un poco de la conciencia, ¿qué es y para qué sirve? En palabras científicas médicas, es una mezcla de autoconciencia, procesamiento de información; una forma de cómo percibimos el mundo. 

Con el paso de los años se fue desarrollando el estudio de la conciencia, conforme el ser humano fue evolucionando desde la antigüedad. Se cree que las conciencias provienen desde los primeros homo sapiens hace miles de años. 

Hasta la fecha, investigadores especialistas en temas relacionado al estudio de la conciencia, como la filosofía e incluso el mundo del arte, han intentado explicar qué es en sí y principalmente cómo es que se genera en el ser humano. Se dice que la conciencia la tenemos todos al nacer, e incluso se puede ser una persona muy consciente incluso ya siendo adulta y entender el mundo que nos rodea sin haber tenido los conocimientos previos o estar especializado en algún tema en particular, como la mayoría de personas que han tenido acceso a la información desde la edad temprana. 

Lo que sí podemos asegurar es que la ciencia tiene un problema difícil de resolver en cuanto conocer el origen de la profunda falta de conciencia de gente como Netanyahu, Milei, Bukele y, sobre todo, Donald Trump. 

Colaboró Ruxi Mendieta

“Para Ximena Guzmán Cuevas y José Muñoz Vega, la justicia llegará”

 antonio.gershenson@gmail.com

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