lunes, 15 de junio de 2026

MÉXICO. LOS MAESTROS Y EL LEGADO NEOLIBERAL.

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"La movilización de los maestros en esta coyuntura ha intensificado las tensiones con las autoridades locales y federales, quienes han impedido la instalación de un plantón en el Zócalo –espacio reservado para el Fan Fest de la FIFA– que ha llevado a denuncias de represión, con un profesor herido de gravedad. Pero el gobierno también criticó lo que calificó como actos de provocación de los manifestantes. La presidenta Sheinbaum los condenó como actos de violencia que ya no responden únicamente a demandas legítimas, sino a una estrategia para proyectar una imagen de caos e inestabilidad en México. Hizo un “llamado a todos a que cualquier manifestación sea pacífica”, y subrayó que aunque los provocadores buscan una respuesta violenta, su gobierno jamás reprimirá a los manifestantes. En un editorial, La Jornada advirtió que “la tentación de aprovechar la coyuntura para empujar sus demandas en coincidencia con la ultraderecha puede tener un enorme costo en términos de respaldo popular y solidaridad con sus causas”.

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Fuentes: La Jornada Internacional - Imagen: Durante una marcha magisterial, en la CDMX, el pasado 9 de junio. Foto Jair Cabrera Torres/ La Jornada.

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MÉXICO. LOS MAESTROS Y EL LEGADO NEOLIBERAL.

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Por | 15/06/2026 | México

 Fuentes . La Jornada. Ciudad de México lunes 6 de junio del 2026. 

Recuperando el futuro

Los maestros democráticos han estado en las trincheras contra el neoliberalismo durante cuatro décadas, y hoy día el legado de ese proyecto nacional derrotado sigue teniendo consecuencias que, para ellos, son intolerables. Una vez más, su resistencia se expresa en las calles de México al arrancar la Copa del Mundo, con miles de maestros militantes de la CNTE en huelga para exigir mejores prestaciones de jubilación y un aumento salarial del 100 por ciento. El gobierno de Claudia Sheinbaum ofrece una serie de cambios en el sistema, pero reitera que después de 40 años de neoliberalismo el Estado no tiene los fondos necesarios para atender las demandas del magisterio democrático.

El jueves se jugó en México el primer partido de la Copa del Mundo, con numerosas protestas, pero sin incidentes graves. Sin embargo, las tensiones siguen y la movilización de los maestros en gran parte del país es uno de los desafíos sociales más difíciles que ha enfrentado el gobierno antineoliberal de Sheinbaum.

La principal demanda de los maestros es revertir una ley de 2007 que sustituye un régimen de pensiones públicas –que garantiza un monto específico– con un sistema de cuentas individuales gestionadas principalmente por las AFORE; según los docentes, este sistema los condena a percibir sólo 30 por ciento de lo que les corresponde. De hecho, esa demanda central no es nueva: los profesores llevan más de 18 años movilizados contra la ley de pensiones de 2007 y han interpuesto más de 2 millones de amparos.

La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, sostuvo en la mesa de negociación que no es posible regresar al sistema solidario de pensiones, ya que costaría el equivalente a 20 puntos del PIB, pero ha propuesto la creación de una aseguradora especializada en el pago de pensiones y fortalecer el Fondo Nacional de Pensiones de los Trabajadores al Servicio del Estado. Rodríguez afirmó que el gobierno cumpliría con otra de las demandas de los maestros al eliminar la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (Usicamm). Además, el gobierno señaló que durante la Cuarta Transformación, el magisterio nacional recuperó poder adquisitivo y se han basificado a más de un millón 200 mil docentes.



La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y la presidenta Claudia Sheinbaum. Foto Cristina Rodríguez/ La Jornada.

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La CNTE insiste en un diálogo directo con la Presidenta. “El cuadro es complicado”, escribe Julio Hernández López, en su columna Astillero. “Como candidata a la Presidencia de la República, Claudia Sheinbaum prometió a la CNTE cumplir con la exigencia de abolir las normas de retiro y pensiones que los profesores consideran lesivas, ya como Presidenta de la República ha expresado que no hay condiciones presupuestales para cumplir lo prometido”.

Vale recordar que México es uno de los países de la OCDE con los peores salarios magisteriales: en 2023 eran 23 por ciento menores que el promedio. El promedio mensual de pensiones de los maestros es de cerca de 7 mil pesos.

La movilización de los maestros en esta coyuntura ha intensificado las tensiones con las autoridades locales y federales, quienes han impedido la instalación de un plantón en el Zócalo –espacio reservado para el Fan Fest de la FIFA– que ha llevado a denuncias de represión, con un profesor herido de gravedad. Pero el gobierno también criticó lo que calificó como actos de provocación de los manifestantes. La presidenta Sheinbaum los condenó como actos de violencia que ya no responden únicamente a demandas legítimas, sino a una estrategia para proyectar una imagen de caos e inestabilidad en México. Hizo un “llamado a todos a que cualquier manifestación sea pacífica”, y subrayó que aunque los provocadores buscan una respuesta violenta, su gobierno jamás reprimirá a los manifestantes. En un editorialLa Jornada advirtió que “la tentación de aprovechar la coyuntura para empujar sus demandas en coincidencia con la ultraderecha puede tener un enorme costo en términos de respaldo popular y solidaridad con sus causas”.

En el fondo, la disputa es resultado de 40 años de neoliberalismo. El expolio de activos públicos durante las privatizaciones de la década de 1990 y las modificaciones del sistema de pensiones de 2007 prepararon el terreno para la crisis actual. “Mientras los bancos y las Afore han tenido rendimientos multimillonarios, los maestros y servidores del Estado se retiran con pensiones, frecuentemente, miserables”, señala Luis Hernández Navarro. “El presupuesto gubernamental no alcanza porque los ricos no pagan suficientes impuestos. Hace falta una reforma fiscal que grave al capital”.

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domingo, 14 de junio de 2026

DEL ORO ROMANO A LOS RECURSOS CRÍTICOS: LA NUEVA FIEBRE DE LOS METALES.

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"Dos mil años más tarde, el oro conserva su papel de “valor refugio”. No porque su precio permanezca establees en condiciones extremas del mercado, de hecho, cuando se mantiene más estable–, sino porque es líquido (o sea, se puede convertir fácil y rápidamente en dinero en efectivo) y no depende de la solvencia de un emisor concreto. Esta condición brinda tranquilidad a los mercados mundiales, lo que hace que aumente su demanda en tiempos de inestabilidad política y económica.

"No obstante, recientes conflictos armados, como la invasión rusa a Ucrania, el conflicto en Oriente Medio y la crisis energética global, han derivado en que los bancos centrales de las grandes potencias, como Estados Unidos o China, hayan intensificado la compra de oro como una estrategia ante los grandes vaivenes de las economías y la inestabilidad geopolítica. Se trata de una forma de liberar activos y reforzar la búsqueda de diversificación, liquidez y protección frente a riesgos financieros y tensiones geopolíticas.

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Fuentes: The Conversation [Imagen: Antigua mina de oro romana en Las Médulas, León, España].

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DEL ORO ROMANO A LOS RECURSOS CRÍTICOS: LA NUEVA FIEBRE DE LOS METALES.

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Por Javier Fernández Lozano y Enrique Ferrari. /143/06/2026/ Ecología Social.

Fuentes Revista Rebelión domingo 14 de junio del 2026.

La Historia Natural de Plinio el Viejo es, para muchos, la primera enciclopedia de la historia, y la obra de referencia sobre “la naturaleza de todas las cosas”, como él mismo decía, al menos hasta el Renacimiento, aunque el texto deba más a la tradición literaria que a la observación y la investigación.

Los años no pasan en balde para textos como este. Plinio no es uno de los clásicos más leídos, pero de los 37 libros que componen esta vastísima obra, con más de 20.000 referencias y más de 400 autores citados, hay uno de ellos que parece haber recuperado actualidad en estos últimos años. Es el libro XXXIII, dedicado en buena medida al oro y la plata. En él, el autor le dio al oro un valor especial como símbolo de la codicia y el poder, y que, en nuestro tiempo, vuelve a ser una pieza central de la geopolítica. 


Partícula de oro procedente de los materiales sedimentarios de la mina de oro romana de Las Médulas. Javier Fernández Lozano.

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La dominación del orbis terrarum (“la totalidad del mundo conocido”) es una constante en la retórica romana: suponía la capacidad del imperio para “alcanzar los límites del mundo”. Para Plinio, era el afán romano por hacerse con el preciado metal lo que los llevó a “bajar a las entrañas de la tierra”. El escritor, que en sus textos se preguntaba hasta dónde penetraría la codicia humana , interpretaba la expansión de la minería como una consecuencia de la avaricia y de la búsqueda de riqueza.

 

 

Mina de oro romana de Las Médulas, declarada Patrimonio de la Humanidad UNESCO en 1997.

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El regreso a una geopolítica colonial por los recursos.

Para los romanos, conseguir oro constituyó también un incentivo para conquistar territorios. Lo fue en el noroeste hispano: tan solo en las romanas Asturia, Gallaecia y Lusitania se producían anualmente 20.000 libras de peso en oro, aproximadamente 6,5 toneladas métricas. También se obtenía en otras regiones, como la provincia romana de la Dacia Trajana (actual Rumanía), convirtiéndose en un metal estratégico para el Imperio.

Dos mil años más tarde, el oro conserva su papel de “valor refugio”. No porque su precio permanezca establees en condiciones extremas del mercado, de hecho, cuando se mantiene más estable–, sino porque es líquido (o sea, se puede convertir fácil y rápidamente en dinero en efectivo) y no depende de la solvencia de un emisor concreto. Esta condición brinda tranquilidad a los mercados mundiales, lo que hace que aumente su demanda en tiempos de inestabilidad política y económica.

No obstante, recientes conflictos armados, como la invasión rusa a Ucrania, el conflicto en Oriente Medio y la crisis energética global, han derivado en que los bancos centrales de las grandes potencias, como Estados Unidos o China, hayan intensificado la compra de oro como una estrategia ante los grandes vaivenes de las economías y la inestabilidad geopolítica. Se trata de una forma de liberar activos y reforzar la búsqueda de diversificación, liquidez y protección frente a riesgos financieros y tensiones geopolíticas.

Esta situación ha llevado a una gran subida del precio de este metal, hasta superar en el primer trimestre de 2026 los 4.500 dólares por onza. Un incremento vertiginoso, similar al que se vivió en enero de 1980 como resultado de la segunda crisis del petróleo y la revolución iraní, y que supuso una subida interanual nominal cercana al 140 % (más de lo que subió el precio del petróleo en ese mismo periodo).

Pero, a diferencia de entonces, ahora la subida del oro ha derivado en una demanda a corto plazo entre los pequeños ahorradores, que buscan aprovechar el alza. Esta estrategia podría poner en riesgo la condición del metal como “valor refugio”, pues las compras y ventas rápidas contribuyen a una mayor volatilidad y lo convierten en un activo sujeto a movimientos especulativos.

Hoy por hoy, el oro es sólo la punta del iceberg. Salvando las distancias con Roma, las grandes potencias fundamentan ahora su poder en el acceso a las materias primas que contribuyen al crecimiento y al desarrollo de los Estados.

En la geopolítica actualel acceso a los metales estratégicos es decisivo para la industria, la defensa, la transición energética y las tecnologías avanzadas. Sin ellas, las economías del planeta tendrían enormes dificultades para sostener sectores clave.

Tierras raras, cobre, níquel, wolframio, litio, cobalto y boro son algunas de las materias primas necesarias para la fabricación de teléfonos móviles, vehículos eléctricos o aerogeneradores, y para las que la industria carece actualmente de sustitutos eficientes a gran escala. Muchos de estos recursos se encuentran, además, en zonas muy concretas del planeta y están controlados por unos pocos países. De modo que el cuello de botella no está solo en el proceso extractivo, sino también en el procesamiento de estas materias primas.


Peña del Seo y poblado minero de la Piela (Cadafresnas, Bierzo), uno de los principales yacimientos de wolframio en el noroeste de la península ibérica. Javier Fernández Lozano.

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Esta realidad ha alimentado nuevas formas de competencia geopolítica por el control de recursos, que recuerdan lógicas coloniales o neocoloniales. Una amenaza muy tangible que nos ha devuelto aquella visión de Plinio sobre la condición humana: “¿Hasta dónde penetrará la avaricia del ser humano?”.

Javier Fernández Lozano. Profesor Titular de Universidad, Área de Prospección e Investigación Minera, Escuela de Minas, Universidad de León

Enrique Ferrari. Vicedecano de investigación de la Facultad de Artes y Ciencias Sociales, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

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sábado, 13 de junio de 2026

FIFA, UNA MAFIA QUE GARANTIZA EL AUTORITARISMO DE TRUMP.

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“En rigor, Gianni Infantino y el grupo de mafiosos que lo rodea han mostrado hasta ahora un silencio cobarde por las aberrantes políticas aplicadas por el gobierno de Estados Unidos para impedir la entrada de árbitros, jugadores, cuerpo técnico, personal de apoyo y, sobre todo, de los principales actores que sustentan el espectáculo, el público que llena los estadios. Al final, la constatación más triste es ver que la entidad que dirige el fútbol mundial se transformó en un rehén del narcicismo y la megalomanía de Trump, mostrándose incapaz de proteger la autonomía y soberanía de su propio torneo y velando por el respeto de las personas que debieran ser los verdaderos protagonistas de la fiesta del fútbol.

“Como Hitler en las Olimpiadas de Berlín en 1936, el presidente Trump desea transformar la Copa del Mundo en un palco de su ambición personal para autoproclamarse como el dueño del planeta y sellar con su alma de déspota las jornadas deportivas que, por bien o por mal, seducen y entusiasman a una parte significativa de la humanidad.

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Fuentes: Rebelión.

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FIFA, UNA MAFIA QUE GARANTIZA EL AUTORITARISMO DE TRUMP.

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Por Fernando de la Cuadra | 13/06/2026 | Mundo.

Fuentes. Revista Rebelión sábado 13 de junio del 2026.

Fuentes: Rebelión.

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Está comenzando la Copa del Mundo 2026 y la fiesta del futbol deja una vez más un sabor amargo entre los amantes de este deporte. Por todo lo visto antes de la inauguración oficial, la actual Copa del Mundo se destaca por la secuencia de barbaridades cometidas en contra de los derechos fundamentales de sus participantes, dentro y fuera de la cancha.

Por cierto, la FIFA cada vez se parece más a un grupo de mafiosos y corruptos que solo se interesan por apropiarse de los millonarios recursos que genera el futbol, no importándole las condiciones restrictivas a la democracia que imponen los países anfitriones. La anterior Copa de 2022 fue realizada en Catar, país administrado por una monarquía absolutista e teocrática que desde mediados del siglo XIX se encuentra bajo el poder discrecional de una única familia, la dinastía Al Thani.

La presente edición de la Copa del Mundo se realizará en tres países, siendo que uno de ellos es gobernado por un psicópata aspirante a transformarse en un tirano con dimensión global. Desde antes que comenzara la Copa, las restricciones del gobierno de Estados Unidos han violado todas las normas de fraternidad universal que deberían representar el espíritu a ser simbolizado por el rey de los deportes.

En una medida inexplicable, el Departamento de Migración norteamericano impidió el ingreso de un árbitro, Omar Artan -ciudadano de Somalia y considerado el mejor juez de África-, bajo el pretexto de que representaría un riesgo para la seguridad interna de la nación. Al respecto, el comunicado oficial de la FIFA antes de condenar esta medida arbitraria, solo se limita a declarar que, en este caso, el gobierno anfitrión es quien decide si puede o no conceder la visa para el ingreso de cualquier ciudadano en ese país.


Arbitro de Somalia, es recibido como HEROE, por su pueblo después de ser Expulsado de los Estrados Unidos. por las políticas migratorias del ICE.

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Las restricciones impuestas por la agencia migratoria también vienen impactando en las posibilidades de ingreso de los equipos de varios países, siendo el caso de Irán el más grave. Según las autoridades de Estados Unidos, las visas para los jugadores y la delegación de ese país ya fueron emitidas, pero estas mismas visas condicionan a que el equipo iraní se hospede en territorio mexicano (Tijuana) y viaje durante el mismo día del partido hacia el territorio estadounidense, regresando ese mismo día a la ciudad mexicana. Todavía está por verse cuál será el trato dispensado a la delegación de Irán en la frontera, pues la política migratoria del ICE se ha caracterizado por su extrema truculencia y imprevisibilidad. Ya el atacante y estrella del equipo de Irak, Aymen Hussein, fue sometido injustamente a un interrogatorio de 8 horas en el Aeropuerto de Chicago, cuando intentaba junto al resto de su delegación entrar al territorio de Estados Unidos para comenzar con los preparativos y entrenamientos necesarios para enfrentar los correspondientes partidos del Grupo I.

El propio Departamento de Estado ha anunciado que los hinchas de Irán y Haití se encuentran totalmente prohibidos de ingresar al país, mientras que participantes de otros países (Senegal y Costa de Marfil) obtendrán sus visas con restricciones o validad limitada. Para los hinchas de estos países y para muchos otros posibles viajeros, la serie de obstáculos administrativos y monetarios impuestos por las autoridades norteamericanas va a significar resignarse a ver la Copa por las pantallas de televisión. Además, los fanáticos que provienen de Argelia, Túnez o Cabo Verde deberán desembolsar valores que podrán llegar a los 15 mil dólares por persona si desean obtener el permiso necesario para ver los juegos. Junto con ello, el miedo a ser abordados por el terrorífico ICE y ser expulsados del país, está provocando la renuncia de gran cantidad de seguidores del fútbol para asistir a los partidos en vivo. Por lo mismo, las empresas de turismo y los hoteles ya se están quejando de tener una caída notable en las reservas de habitaciones durante los días del evento, frustrando las expectativas que existían antes del inicio de la Copa.

Toda esta política restrictiva se aplica a pesar de que Estados Unidos firmó un documento de compromiso con la FIFA para facilitar la concesión de visas o simplificar los procedimientos actualmente vigentes, de forma de no discriminar entre los diversos y eventuales participantes del gigante evento, sea entre los grupos de atletas o sea entre el público.



Contraria y sorprendentemente, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se ha dedicado a lisonjear al abusivo presidente Trump concediéndole un bizarro Premio FIFA de la Paz, el que le fue entregado el mismo día del sorteo de los grupos, en una actitud de sumisión y abyección que debería avergonzar a cualquier dirigente deportivo que posea un mínimo de pudor y decoro. No es gratuito precisamente que la portada de la revista deportiva L´equipe muestre a Infantino como una marioneta ridícula manipulada por Trump.

Por lo mismo, la pregunta que queda suspendida es la siguiente:

¿Será posible organizar una actividad deportiva de confraternización universal, en países que se destacan por su carácter despótico y antidemocrático?

Para la FIFA la respuesta es simple. Claro que se puede, si el evento significa la obtención ganancia y lucro para enriquecer el bolsillo de los delincuentes de cuello y corbata que controlan el organismo.

En rigor, Gianni Infantino y el grupo de mafiosos que lo rodea han mostrado hasta ahora un silencio cobarde por las aberrantes políticas aplicadas por el gobierno de Estados Unidos para impedir la entrada de árbitros, jugadores, cuerpo técnico, personal de apoyo y, sobre todo, de los principales actores que sustentan el espectáculo, el público que llena los estadios. Al final, la constatación más triste es ver que la entidad que dirige el fútbol mundial se transformó en un rehén del narcicismo y la megalomanía de Trump, mostrándose incapaz de proteger la autonomía y soberanía de su propio torneo y velando por el respeto de las personas que debieran ser los verdaderos protagonistas de la fiesta del fútbol.

Como Hitler en las Olimpiadas de Berlín en 1936, el presidente Trump desea transformar la Copa del Mundo en un palco de su ambición personal para autoproclamarse como el dueño del planeta y sellar con su alma de déspota las jornadas deportivas que, por bien o por mal, seducen y entusiasman a una parte significativa de la humanidad.

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viernes, 12 de junio de 2026

FÁBRICA Y TERRITORIO: DOS CULTURAS POLÍTICAS.

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“Los problemas de nuevo tipo que van surgiendo son: cómo defenderse mejor frente a la violencia militar-narco-paramilitar que confluyen para facilitar el despojo; cómo y de qué modos construir lo nuevo en los territorios propios para que no sea calco y copia de lo viejo. Son debates mayores. Un tema difícil de resolver, en el que poco hemos avanzado, es cómo se pueden relacionar ambas culturas políticas, la del trabajo asalariado y la del territorio, la que mira al Estado y la que construye autonomías. 

“Es posible que una sola de esas dos culturas no sea suficiente para frenar al capitalismo, por lo que parece necesario tender puentes y, con suerte, hermanarse. Estoy convencido de que las autonomías son el mejor modo de defender la vida, pero también comprendo que para las poblaciones urbanas se trata de un desafío tan potente, que parece inalcanzable.

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Foto Afp.

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FÁBRICA Y TERRITORIO: DOS CULTURAS POLÍTICAS.

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Por Raúl Zibechi.

Fuente- Diario La Jornada, Ciudad de México. viernes 12 de abril del 2026.

En buena parte del siglo XX, pero también en una porción del siglo anterior, los capitalistas se empeñaron en conseguir trabajadores, en particular calificados, para poder explotarlos y aumentar su riqueza. El centro de la vida económica giraba en torno al trabajo asalariado. Los empleados se convirtieron en clase mediante conflictos con los capitalistas y el Estado, construyeron sindicatos y partidos para disputarles el poder político. 

Con la “revolución mundial de 1968” (Wallerstein), el capital se sintió acorralado y comenzó a desmantelar los complejos fabriles tradicionales, trasladando las fábricas hacia China y Asia, y automatizando las plantas de producción, para luego robotizarlas, evitando de ese modo la presencia molesta de los obreros. El núcleo de la acumulación pasó del capital productivo al especulativo. 

La acumulación por despojo o robo (Harvey), pasó a ser más importante que la reproducción ampliada del capital (Marx), que nunca desapareció pero dejó de ser el núcleo del enriquecimiento capitalista en Occidente. En paralelo, pero como parte de un mismo proceso, el capital más concentrado fue monopolizando el poder político, tomando por asalto los Estados-nación para convertirlos en escudos de sus intereses. Las llamadas libertades democráticas son cada vez más restringidas, cuando existen. 


Con estos cambios aparecen también nuevos desafíos para las personas oprimidas y explotadas del mundo. El más importante, es que la cultura de la acción colectiva del periodo de hegemonía industrial (siempre en Occidente), ya no resultaba suficiente ni útil en el periodo del despojo. La centralidad que tuvieron las fábricas, el salario y las relaciones con el Estado (desde la confrontación hasta la negociación) pasaron a ocupar un lugar mucho menos importante en la vida real. 

Pero no así en la conciencia colectiva, de modo que el mundo del trabajo siguió operando casi del mismo modo. Esto es algo habitual en la historia social, ya que la cultura en general, y la cultura política en particular, evolucionan de manera mucho más lenta que las relaciones sociales. Aunque las artes suelen anticipar lo que viene y mantienen el filo de la crítica, la potencia creativa suele ser aplastada por la machacona hostilidad de los grandes medios y la mercantilización de las manifestaciones artísticas, de modo que la creatividad termina sujetándose al mercado o se asfixia en los márgenes. 

Poco a poco, los pueblos fueron descubriendo que la mutación capitalista convirtió los territorios en el centro de la acumulación a través del despojo. La década de 1990 fue decisiva, con el despliegue del neoliberalismo que generó ondas sísmicas que reorganizaron completamente las industrias y el mundo del trabajo. 

En esos mismos años hubo un cambio de gran calado en el concepto mismo de territorio, que dejó de ser el espacio donde se asienta el monopolio de la violencia legítima (Weber), para desplegarse una diversidad de territorios dentro mismo del Estado-nación. Lo realmente nuevo es el papel de los pueblos que viven en los territorios: pueblos originarios, negros y campesinos, principalmente, aunque las periferias urbanas comenzaron a jugar un papel destacado. 

La acumulación por despojo supone desplazar poblaciones para reordenar los territorios en beneficio del capital (subcomandante Marcos), lo que en realidad visibiliza a los sujetos colectivos que se asientan en ellos. Aunque no quiero caer en un determinismo simplificador, creo que la transformación del capitalismo y del Estado, y la emergencia de nuevos sujetos colectivos, está en la base del ascenso de una nueva cultura política que comenzó a despegar, también, en la década de 1990. 

Esta nueva cultura de la acción colectiva, que coloca en el centro los territorios y a los pueblos que los habitan, gira en torno al autogobierno territorial y la defensa de sus espacios, modos que denominamos autonomía. No es casualidad que las autonomías levanten vuelo en todo el continente justo cuando el despojo se intensifica, porque para los pueblos es el mejor modo de defender el territorio y la vida. 

Los problemas de nuevo tipo que van surgiendo son: cómo defenderse mejor frente a la violencia militar-narco-paramilitar que confluyen para facilitar el despojo; cómo y de qué modos construir lo nuevo en los territorios propios para que no sea calco y copia de lo viejo. Son debates mayores. Un tema difícil de resolver, en el que poco hemos avanzado, es cómo se pueden relacionar ambas culturas políticas, la del trabajo asalariado y la del territorio, la que mira al Estado y la que construye autonomías. 

Es posible que una sola de esas dos culturas no sea suficiente para frenar al capitalismo, por lo que parece necesario tender puentes y, con suerte, hermanarse. Estoy convencido de que las autonomías son el mejor modo de defender la vida, pero también comprendo que para las poblaciones urbanas se trata de un desafío tan potente, que parece inalcanzable.

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jueves, 11 de junio de 2026

LOS IMPONDERABLES DEL FÚTBOL Y EL EVENTUAL «FRACASO» DE LA COPA MUNDIAL 2026: ALGUNOS ESCENARIOS POSIBLES.

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“Otro imponderable son los recientes anuncios de probables marchas y protestas en la Ciudad de México previstas para el próximo jueves 11 de junio y que desembocarían en las inmediaciones del Estado Azteca, recinto donde se realizará la inauguración de la Copa Mundial. En medio de la crisis de violencia, de la criminalización de los pobres y de las estrategias de “limpieza social” que caracterizan a México desde hace varios lustros, colectivos de docentes, transportistas, organizaciones campesinas, empleados del sector salud, pensionados del sector público, colectivos de colonos que radican alrededor del Estadio Azteca y madres buscadoras de desaparecidos, marcharán desde distintos puntos de la ciudad para llegar al recinto tres veces mundialista. La inconformidad social, si es que ésta tiene bases populares y no es mediada por agentes dedicados a cooptar la acción colectiva, no es para menos: tan solo en Monterrey, el gobierno local instaló lonas y vallas para encubrir las condiciones de vida en las que viven miles de habitantes alrededor de aquellos corredores y vialidades por las que cruzarán las delegaciones deportivas y los turistas en su camino al estadio (https://shre.ink/3otW). Misma fortuna experimenta la ciudad de Guadalajara con la privatización de facto de su centro histórico vía el territorio delimitado para el FIFA Fan Fest y las quejas ciudadanas por la exclusión padecida en este evento futbolístico.

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Fuentes: Rebelión.

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LOS IMPONDERABLES DEL FÚTBOL Y EL EVENTUAL «FRACASO» DE LA COPA MUNDIAL 2026:

ALGUNOS ESCENARIOS POSIBLES.

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Por Isaac Enríquez Pérez | 11/06/2026 | EconomíaMundo

Fuentes. Revista Rebelión jueves 11 de junio del 2026.

Si bien la Copa Mundial de la FIFA es, históricamente, un negocio privado altamente rentable, que aprovecha la pasión de las aficiones y el despliegue en un aparato global de comercialización que de manera sincronizada actúa sin mecanismos reguladores de su condición monopolística, no por ello deja de exponerse a tropiezos y a problemáticas imprevistas como parte de la misma voracidad de quienes organizan la justa mundialista.

Con un impacto económico total previsto por 80.000 millones de dólares –30.500 millones de dólares solo para los Estados Unidos– y ganancias que la FIFA estima para sí misma por entre 11.000 y 14.000 millones de dólares –cifra esta última que casi duplicaría los 7.500 millones de dólares embolsados por este organismo internacional privado durante el ciclo mundialista Catar 2019-2022–. A esas cifras no se les catalogaría como fracaso y menos si se trata de un mundial de fútbol publicitado como el más grande de la historia (48 selecciones nacionales, 104 partidos, tres países organizadores).

Sin embargo, a unos cuantos días del inicio de la Copa Mundial el ánimo de las poblaciones de los tres países sede no precisamente expresan el propio de una gran fiesta deportiva. En un estudio realizado en Estados Unidos durante el mes de marzo por Pew Research Center, se señala que el 66% de la población encuestada no muestra interés alguno en seguir la justa mundialista, que el evento solo será probablemente seguido por el 28% y que solo el 14% mostrará un mayor interés y atención. De esa población encuestada y que muestra intereses por el Mundial 2026, el 54% son migrantes, destacando los asiáticos con un 44% e hispanohablantes con un 42% (https://shre.ink/3ott).



La Copa Mundial de la FIFA 2026 fue sistemáticamente diseñada y promovida por sus organizadores y patrocinadores como un macroevento elitista y excluyente en esencia. No solo por los altos precios de las entradas a los estadios y de los servicios anexos que requieren los turistas que acudirán a las sedes, sino porque la promoción se canalizó a sectores sociales privilegiados como los consumidores de alto poder adquisitivo, los ejecutivos de corporaciones, el turismo de alta gama, los personajes del medio del espectáculo, los directivos y exjugadores y los influencers. Ese es el nicho de mercantilización de la FIFA y sus socios comerciales, quedando el resto de los 1.500 millones de aficionados confinados, si bien les resulta, a la televisión de paga y atados al sofá de su casa. El mundial de fútbol no es más de los pueblos, no se vive en las calles, ni en los barrios y ni entre los aficionados de las clases sociales populares. Un mundial que se percibe como cuando el propio dueño de la casa no es invitado a la fiesta pese a que aportó –a través de sus impuestos– los insumos necesarios para su organización y realización.

Aunque en principio no será un fracaso financiero para la FIFA y sus socios y patrocinadores, existen varios imponderables que se vienen gestando desde meses atrás y otros que se harán presentes, de golpe, en cuanto inicie y avance el torneo.

Por ejemplo: a dos semanas para el inicio del Mundial, el 80% de los hoteles de las ciudades estadounidenses mundialistas se quejan de que las reservaciones de habitaciones están muy por debajo de lo previsto, incluso a niveles distantes de las habitaciones ocupadas en veranos de los últimos años. Se estima también que los boletos en condición de reventa para 90% de los partidos experimentan una caída de los precios marcados por la especulación en un inicio. Las altas temperaturas veraniegas –que afectarán el rendimiento físico de los jugadores en 97 partidos– y el “golpe de calor” (estrés térmico peligroso) que pesará sobre 26 de los 104 partidos y que afectarán especialmente a las sedes estadounidenses, se erigen como un factor condicionante del propio Mundial, donde los expertos de la World Weather Attribution recomiendan incluso reprogramar esos encuentros afectados por las condiciones climáticas (https://shre.ink/3ot8). Y los controles y las redadas migratorias que afectarán, incluso emocionalmente, a los turistas provenientes de aquellos países ideológicamente enfrentados con el Gobierno de los Estados Unidos. No menos importante será el previsible nivel de juego que rondará la mediocridad cuando menos en su fase de grupos y hasta la fase de octavos de final, debido en gran medida al incremento sustancial de las selecciones nacionales que acudirán a la competencia desde las distintas regiones del mundo.



Algunos de estos condicionantes del Mundial son estructurales, como el clima y el intenso y crítico calor. Si bien era algo imprevisto, surge en los últimos días como un imponderable que puede afectar drásticamente los encuentros de fútbol. Otros estás relacionados con las relaciones de poder y la ausencia de regulaciones estatales que subyacen en el sistema algorítmico de precios estipulado en condiciones monopolísticas por la FIFA. Otros tienen que ver con el propio cambio geopolítico contemporáneo y el proceso neoaislacionista que impulsa una facción de las elites plutocráticas estadounidenses –la que promueve y respalda a Donald Trump– y que se traducen en controles migratorios sobre jugadores, delegaciones y turistas provenientes de países con los cuales el Gobierno estadounidense guarde alguna enemistad.

Existen varios escenarios de cara a estos condicionantes que es necesario analizar:

a) Un Mundial en el que, al rodar el balón, todo salga como lo planeado por sus principales beneficiarios, opacándose la crítica y el descontento en cuanto los cracks realicen su mayor esfuerzo e invadan el firmamento con jugadas espectaculares y de antología, tal como lo fueron los mundiales anteriores a 1986. Estadios, por supuesto, a rebosar de aficionados gustosos de ese espectáculo y dispuestos a derrochar su poder adquisitivo. Lo cual evidenciaría el éxito del macroexperimento de la FIFA fundamentado en el fútbol/corporación y la elitización del fútbol a través del espectáculo/negocio global, fundamentados en la exclusión sistemática del aficionado tradicional.

b) Un Mundial sin cupos a tope en los estadios y en los hoteles disponibles para el evento y con un espectáculo en la cancha oprimido por la calidad deficitaria de más del 70% de los combinados nacionales que competirán. Con multitudes de aficionados sin mayor vínculo que el de la plataforma streaming y con la resignación de no poder ni acercarse a los recintos mundialistas debido a las restricciones impuestas por la llamada “última milla de la FIFA”. A este escenario se agregan los partidos disminuidos y detenidos por los “golpes de calor” entre los jugadores e, incluso, la posibilidad de tormentas eléctricas en algunas sedes tal como ocurrió en el Mundial de Clubes durante el verano de 2025. El negocio de la FIFA no se alteraría al existir amplios márgenes de ganancia vía los derechos de transmisión de los encuentros, la publicidad y la venta de merchandise, pese a amplios sectores de los estadios vacíos por los precios exorbitantes de las entradas.


c) Un tercer escenario sugeriría que además de la exclusión sistemática del aficionado tradicional y la extrema elitización del fútbol como espectáculo/negocio, se conjuguen una serie de condicionantes donde los factores geopolíticos jueguen en contra del propio Mundial al momento en que el turista decida no acudir a los Estados Unidos por los riesgos migratorios que ello suponga, incluida la negación del ingreso al país anfitrión, la expulsión o incluso la deportación de este. La racionalidad del turista privilegiará su seguridad y estabilidad y el no exponerse a actos arbitrarios de las autoridades migratorias. De hecho, ya se suscitan esos eventos a unos días de inaugurarse el Mundial: la selección de Irán, si bien sus miembros lograron sus visas, fueron obligados a instalar su campamento en un hotel de Tijuana (México) y a trasladarse a los estadios estadounidenses los días de los cotejos y volver de inmediato a la misma ciudad mexicana; Omar Artanárbitro somalí con gafete FIFAsufrió la denegación del ingreso a los Estados Unidos sin mayor razón que su nacionalidad; misma fortuna corren periodistas y aficionados provenientes de países non gratos, a quienes se les rechazó la visa o sufrieron detenciones al ingresar a los Estados Unidos. Entonces, si se suscitan estadios, hoteles y recintos turísticos sin los cupos esperados, y se generaliza un desdén por el Mundial desde múltiples sectores poblacionales internos y externos, más una expulsión masiva del aficionado hasta del mismo sofá de su casa tras los altos costes de las suscripciones a las plataformas que transmitirán los partidos, o incluso de los restaurantes y bares que no cuenten con los permisos y licencias correspondientes, entonces podría hacerse real el fantasma que el propio medio de Newsweek anunció en semanas pasadas, y que denominó como “el riesgo de convertirse en un fracaso colosal” (https://shre.ink/3otB).

Si este último escenario se presenta, la FIFA estaría obligada a dar un amplio giro de tuerca en torno a su estrategia de hipermercantilización. El sueño de Gianni Infantino de convertir al Mundial 2026 en “mil años de mundiales a la vez” y de contar con “104 superbowls” en un solo torneo, se desplomaría por su propio peso. Tan solo la asociación de hoteleros de la ciudad de Nueva York (AHLA, por sus siglas en inglés), estima pérdidas hasta por cien millones de dólares en cuanto a la ocupación hotelera en este verano.

Otro imponderable son los recientes anuncios de probables marchas y protestas en la Ciudad de México previstas para el próximo jueves 11 de junio y que desembocarían en las inmediaciones del Estado Azteca, recinto donde se realizará la inauguración de la Copa Mundial. En medio de la crisis de violencia, de la criminalización de los pobres y de las estrategias de “limpieza social” que caracterizan a México desde hace varios lustros, colectivos de docentes, transportistas, organizaciones campesinas, empleados del sector salud, pensionados del sector público, colectivos de colonos que radican alrededor del Estadio Azteca y madres buscadoras de desaparecidos, marcharán desde distintos puntos de la ciudad para llegar al recinto tres veces mundialista. La inconformidad social, si es que ésta tiene bases populares y no es mediada por agentes dedicados a cooptar la acción colectiva, no es para menos: tan solo en Monterrey, el gobierno local instaló lonas y vallas para encubrir las condiciones de vida en las que viven miles de habitantes alrededor de aquellos corredores y vialidades por las que cruzarán las delegaciones deportivas y los turistas en su camino al estadio (https://shre.ink/3otW). Misma fortuna experimenta la ciudad de Guadalajara con la privatización de facto de su centro histórico vía el territorio delimitado para el FIFA Fan Fest y las quejas ciudadanas por la exclusión padecida en este evento futbolístico.

Estos escenarios, sin lugar a duda, abren varias aristas para el análisis: la Copa Mundial de la FIFA 2026 se entrevera con las múltiples crisis del capitalismo, tanto la civilizatoria como con la relacionada con el agotamiento del modelo del crecimiento económico ilimitado, y que en aras de subsanarlo intensifica los procesos de hipermercantilización de la vida social. A lo que se suma una cruenta disputa en torno a la construcción de significaciones y al control respecto a la formación de identidades territoriales a partir de un fenómeno social como el fútbol. La disputa estriba en hacer efectivo o no el derecho al ocio y al esparcimiento. Una eficaz regulación del Estado, el riesgo es urgente, en aras de evitar que estas múltiples crisis se salgan de madre y que fenómenos como el fútbol se tornen cada vez más distantes de las clases sociales populares.

Académico en la Universidad Autónoma de Zacatecas, escritor y autor del libro “La gran reclusión y los vericuetos sociohistóricos del coronavirus. Miedo, dispositivos de poder, tergiversación semántica y escenarios prospectivos”. Twitter: @isaacepunam

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