domingo, 19 de abril de 2026

¿CÓMO SE EXTERMINA UNA CIVILIZACIÓN?

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“Todos estos fracasos han enturbiado aún más la razón de la administración Trump, llevándola ahora a ensayar una concepción racial del poder. Apoyándose en Huntington -para quien el Estado es solo un vehículo de una unidad más elevada llamada “civilización” compuesta por la religión, la historia compartida, las costumbres, autoidentificación e idioma- y cuya superioridad frente a otras se mide en la “aplicación de la violencia organizada” (El choque de civilizaciones, pág. 58), concluyeron que para terminar con el “régimen” de gobierno iraní había que arrasar la “civilización” iraní. Y eso es lo que han anunciado Pero ¿cómo se aniquila “en una noche” la cultura, la historia, la forma de vida las instituciones y la religión de 90 millones de personas? Las formas tradicionales de colonialismo de catequesis y aculturación requieren décadas o siglos. Matarlos en campos de concentración llevaría años. Hacer desaparecer una civilización en una noche requiere inevitablemente una “solución final” atómica. Esa es la amenaza subyacente.

“Finalmente, el mismo 7 de abril, Trump anunció una tregua de dos semanas. Las acciones de Wall Street volvieron a subir, la llegada del Armagedón se guardó en el cajón y la tolerancia global a la barbarie, se escondió detrás de un hipócrita silencio. Pero, como en 1943, el mundo de lo “normalizado” ya se desplazó aún más hacia el abismo. Se dice que Trump, sus palabras y acciones, no serán duraderas y muestran la decadencia de un imperio y del viejo orden mundial. Si, pero también deben ser vistas como el temible estremecimiento del inicio de uno nuevo. Como nos lo recuerda Hegel, la historia siempre avanza a tropezones del lado malo de las pasiones y deseos egoístas. Por eso Trump es la mismísima personificación del tiempo liminal.

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(AFP/Getty Images via AFP)

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¿CÓMO SE EXTERMINA UNA CIVILIZACIÓN?

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Por Álvaro García Linera.

Sociólogo, UNAM, México. Docente Universitario.

Universidad Mayor de San Andrés. UMSA. Bolivia.

Otorgaron Varios Doctorados Honoris Causa.

Exvicepresidente de Bolivia- del MAS.

Fuente- Página /12 domingo 20 de abril del 2026.

El 7 de abril en su red social Truth, el presidente Trump sentenció a Irán: “Esta noche una civilización entera desaparecerá”.

Lo aterrador no es solo la intención de un presidente de una potencia nuclear de prepararse para exterminar a toda “una civilización”, sino también el silencio y morbo con el que esta monstruosa declaración ha sido recibida por la “opinión pública” dominante en el mundo entero.

Pocos se horrorizaron ante la amenaza pública y oficial de asesinar a millones de personas -niños, adultos, ancianos- y devastar su cultura, su historia, su religiosidad, su economía, su geografía, sus instituciones y su descendencia, pues todo eso es una “civilización”. Unos corrieron a ver cuánto había afectado ese ultimátum al precio internacional del petróleo y el gas que consumen en sus países. Otros, con indiferencia desplazaron el dedo de la pantalla del celular para ver un video más jocoso, en tanto una gran cantidad de psicópatas con poder colocaron el cronómetro para contabilizar el tiempo que restaba para presenciar el nuevo espectáculo: ver a Trump recular épicamente, o contemplar en vivo la apocalíptica extinción de una nación de 90 millones de personas. Les daba igual que fuese una u otra.

Si alguien se pregunta cómo fue posible que mientras que en 1944 en Auschwitz se cremaba una civilización y en la costa báltica las clases medias alemanas disfrutaban con desbordante alegría el caluroso verano, no tienen más que ver la displicente parsimonia de los actuales gobernantes de la mayoría de los países del mundo, y de sus representantes letrados, ante el genocidio en Gaza o las estridentes intimidaciones del presidente estadounidense.

La comparación no es forzada. En 1943, el jefe supremo de las SS A. Himmler, en un discurso en Polonia, trazó la forma operativa del “exterminio del pueblo judío” (yadvashem. org). Sustituyan la palabra pueblo por civilización y tendrán la misma sentencia genocida que hoy se ha lanzado sobre Irán. Con la diferencia de que Himmler señaló que de ello “no se hablaría en público”. En cambio, hoy se lo hace a través de todos los medios de comunicación.



Este desplazamiento de la frontera de lo normalizado públicamente, de lo indiferente o risible para los parámetros morales del votante, es llamativo. No tiene que ver únicamente con la cualidad personal de los presidentes que monopolizan la fuerza performativa del lenguaje oficial. Es, también, una predisposición social a lo impensable y a la abominación, propias de aquellos tiempos de colapso del sistema de creencias prevaleciente y la ausencia, temporal, de uno nuevo.

Pero ¿cómo pasó el presidente Trump de planificar la decapitación de los líderes de un país soberano a anunciar el posible exterminio de una nación? Se puede decir que, en menos de un mes, Trump y el gabinete que lo acompaña pasaron por tres concepciones del Estado, todas ellas fallidas a la hora de instrumentalizarlas para sus expectativas.

La primera, más cercana al absolutismo monárquico, que identifica el régimen de gobierno de un país con la persona del soberano. En este caso, decapitar al gobernante es descabezar la cohesión política de la sociedad, lo que la convierte en un conglomerado de personas derrotadas y sumisas hacia el soberano externo que detenta la capacidad de definir la vida, o la muerte, de cualquier otra persona del país. Por ello, matar al líder supremo iraní -Ali Jamanei-fue el principal objetivo del bombardeo norteamericano sobre Irán.

El éxito de este objetivo fue espectacular. Trump anuncia operaciones militares el 28 de febrero y el 1 de marzo, se confirma la muerte del líder iraní. Pero, contra todo lo esperado, el gobierno no cayó ni el pueblo iraní salió jubiloso a las calles para ondear banderas norteamericanas. Se suponía que muerto el líder, el gobierno se paralizaría y la sociedad iraní, que semanas atrás había salido a protestar contra el gobierno por la inflación y el colapso de los ingresos económicos, celebraría la muerte del gobernante. Pero nada de eso sucedió. La sociedad iraní se contrajo en un luto generalizado.



Fracasada la interpretación absolutista del cuerpo gubernamental, se pasó inmediatamente a una concepción weberiana del Estado. Según esta concepción, el Estado es el monopolio de la coerción por lo que, terminar con ese monopolio externamente, se presentó como la manera de colapsar cualquier tipo de gobierno e, incluso, de aniquilar la represiva maquinaria que supuestamente “impide” a los iraníes festejar la “liberación” estadounidense.

De esta forma, en los siguientes días aviones y misiles de EE. UU. e Israel acabaron con la aviación, la flota naval y los puestos de mando del ejército de Irán. Además, asesinaron a los mandos políticos y militares de la Guardia Revolucionaria Islámica, del Estado Mayor, de las milicias y a varios ministros. Pero, tampoco así el gobierno islámico cayó, ni se rindió y mucho menos desapareció.

Al contrario, en una sorprendente lógica descentralizada y diluida en la población, propia de las guerras de guerrillas -solo que ahora con drones, barcazas rápidas y RPG- los iraníes han neutralizado las sofisticadas baterías de defensa aérea de EE. UU. e Israel desplegadas en medio oriente. Han dañado y obligado a evacuar las 13 bases militares norteamericanas del golfo Pérsico llevando a los 40 000 militares allí asentados a trabajar en hoteles civiles o en las bases de Alemania e Italia (Wall Street Journal, 8 de abril).

Ese error de concepción le ha resultado muy caro a la administración de Trump. Para fines de marzo, el Financial Times calcula un costo de cerca de 30.000 millones de dólares, sin que se haya podido cambiar al “régimen” y controlar el estrecho de Ormuz. Luego está, la disparada del precio del petróleo que contraerá el crecimiento de la economía global. Y, en lo interno, el escandaloso incremento del precio de la gasolina en un 30 %, que ciertamente cobrará su factura política en las elecciones parlamentarias de noviembre.

Todos estos fracasos han enturbiado aún más la razón de la administración Trump, llevándola ahora a ensayar una concepción racial del poder. Apoyándose en Huntington -para quien el Estado es solo un vehículo de una unidad más elevada llamada “civilización” compuesta por la religión, la historia compartida, las costumbres, autoidentificación e idioma- y cuya superioridad frente a otras se mide en la “aplicación de la violencia organizada” (El choque de civilizaciones, pág. 58), concluyeron que para terminar con el “régimen” de gobierno iraní había que arrasar la “civilización” iraní. Y eso es lo que han anunciado



Pero ¿cómo se aniquila “en una noche” la cultura, la historia, la forma de vida las instituciones y la religión de 90 millones de personas? Las formas tradicionales de colonialismo de catequesis y aculturación requieren décadas o siglos. Matarlos en campos de concentración llevaría años. Hacer desaparecer una civilización en una noche requiere inevitablemente una “solución final” atómica. Esa es la amenaza subyacente.

Finalmente, el mismo 7 de abril, Trump anunció una tregua de dos semanas. Las acciones de Wall Street volvieron a subir, la llegada del Armagedón se guardó en el cajón y la tolerancia global a la barbarie, se escondió detrás de un hipócrita silencio. Pero, como en 1943, el mundo de lo “normalizado” ya se desplazó aún más hacia el abismo.

Se dice que Trump, sus palabras y acciones, no serán duraderas y muestran la decadencia de un imperio y del viejo orden mundial. Si, pero también deben ser vistas como el temible estremecimiento del inicio de uno nuevo. Como nos lo recuerda Hegel, la historia siempre avanza a tropezones del lado malo de las pasiones y deseos egoístas. Por eso Trump es la mismísima personificación del tiempo liminal.

Artículo publicado en simultáneo con Diario Red de España.

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sábado, 18 de abril de 2026

COMENZÓ LA CUMBRE PROGRESISTA MUNDIAL ORGANIZADA POR EL PRESIDENTE DE ESPAÑA, PEDRO SÁNCHEZ. En Barcelona también se habló de la libertad de CFK.

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“No hay fotografías de Donald Trump, pero sí de Javier Milei. Uno de los espacios dedicados al derecho a la educación le presta especial atención: el presidente argentino aparece con su característica motosierra en una imagen colocada en el stand. Debajo se lee: “¡Muerte al socialismo! —la consigna de Javier Milei— no es un simple exabrupto, sino un síntoma de la mutación de la política en un relato épico. El populismo sustituye la deliberación por el combate, convierte a las ideas en enemigos existenciales y desplaza la negociación por la confrontación. Cuando este marco coloniza la educación, el aula deja de ser un espacio de pensamiento crítico para convertirse en un escenario de guerra cultural. La respuesta no puede ser solo normativa, sino pedagógica: formar ciudadanos capaces de habitar el disenso, sostener el pluralismo y defender las instituciones democráticas frente a la lógica de aniquilación del adversario”.

“Adriana Hest, politóloga e influencer española, es una de las voces presentes en la primera mesa panel, titulada “Autoritarismo, negacionismo y desafíos del futuro”. Hest ha escrito libros y convoca frecuentemente a las juventudes progresistas a pronunciarse contra los fascismos desde sus redes sociales. “Animo a que se expresen porque hay que estar en acción”, dijo, y agregó: “El concepto de polarización hay que dejar de usarlo porque es de ultraderecha; nosotros no estamos polarizando, estamos compartiendo y discutiendo”. En otras mesas también se planteó la necesidad de dejar de hablar de polarización y atribuir ese término exclusivamente a los conservadurismos, como forma de simplificar las discusiones.

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COMENZÓ LA CUMBRE PROGRESISTA MUNDIAL ORGANIZADA POR EL PRESIDENTE DE ESPAÑA, PEDRO SÁNCHEZ.

En Barcelona también se habló de la libertad de CFK.

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La mexicana Claudia Sheinbaum posó con un cartel de “Cristina Libre”. Axel Kicillof se reunió Gustavo Petro, quien dijo que el gobernador “posiblemente será presidente de Argentina para sacarla de su colapso”.

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Por Nicolás Adet  Larcher.

Fuente. Página /12 sábado 18 de abril del 2026.

Desde Barcelona

La Global Progressive Mobilisation abrió ayer sus puertas en la Fira de Barcelona para reunir a todo el progresismo del mundo. El congreso impulsado por el presidente de España, Pedro Sánchez, reúne durante dos días a mandatarios, funcionarios, militantes, periodistas, influencers y representantes de partidos y organizaciones de más de 20 países para debatir alternativas frente al avance de la ultraderecha. En el encuentro, estuvo presente el reclamo por la injusta detención de Cristina Kirchner y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, volvió a expresarse contra la condena.

En la primera jornada del Congreso, el pedido por la libertad de la expresidenta argentina tuvo eco. Fue con un gesto de la mandataria mexicana, quien accedió a tomarse una foto con la imagen de CFK en uno de los pasillos de la cumbre mundial. Sheinbaum ya se había pronunciado sobre la condena y detención de Cristina el año pasado durante las ya clásicas conferencias de prensa mañaneras. “Toda nuestra solidaridad con Cristina Kirchner”, había expresado.

Sheinbaum (Capturas de Video).

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En el encuentro participa una delegación argentina encabezada por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, el senador Eduardo “Wado” de Pedro y los diputados Nicolás Trotta, Jorge Taiana y Lucía Cámpora.

Kicillof mantuvo una agenda cargada en las últimas horas. Presentó su libro De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento económico en el Ateneo de Madrid y afirmó que

“la idea de que el mercado y el capitalismo pueden funcionar sin Estado es una enorme estafa; en Argentina lo vemos claramente: el Estado está presente, pero para garantizar la rentabilidad del negocio financiero y privilegiar a los grupos concentrados”.

Por la mañana, ya en Barcelona, se reunió con Jaume Collboni -alcalde de la ciudad- para trazar líneas de cooperación conjunta. Después visitó la Biblioteca Gabriel García Márquez, una de las bibliotecas públicas más prestigiosas del mundo y conversó con el músico, Joan Manuel Serrat. Más tarde mantuvo encuentros con el expresidente de Chile Gabriel Boric y el actual mandatario colombiano, Gustavo Petro. Fue el propio Petro quien luego de la reunión escribió en sus redes que Kicillof “posiblemente será presidente de Argentina para sacarla de su colapso”. Y agregó:

“La unidad del progresismo argentino es fundamental para el mundo”.

La diputada nacional Lucía Cámpora lleva un pin en su saco que dice “Cristina libre” y habla frente a un micrófono rojo sobre la situación de Argentina. Llegó a Barcelona en la misma comitiva que Kicillof, Eduardo “Wado” de Pedro, Nicolás Trotta y otros legisladores de Unión por la Patria. Consultada por Página/12 sobre la importancia del congreso, destacó que es

“fundamental construir una agenda común entre los progresismos, compartir miradas y desarrollar líneas de acción colectivas. Las derechas se articulan de manera cohesionada, y lo hemos visto en América Latina cuando, tras la década ganada, hubo persecuciones políticas instrumentadas desde el poder judicial en Argentina, Brasil y Ecuador”.


Respecto al acceso de las ultraderechas al poder, Cámpora señaló que

“las fórmulas se desmantelan cuando llegan a los gobiernos: ganan elecciones, pero al momento de gobernar las condiciones de vida no mejoran”. En ese sentido, advirtió que “cada vez más personas duermen en la calle y más familias están endeudadas. Si las condiciones materiales no mejoran, se agotan las esperanzas. Quienes votaron con ilusión no tienen que desencantarse de la política: pueden encontrar en otras experiencias o movimientos un camino para reconstruir sus vidas y para reconstruir nuestro país”.

Por su parte, el senador De Pedro reiteró el pedido por la titular del PJ.

“Hoy tenemos a la principal dirigente de la oposición, Cristina Fernández de Kirchner, encarcelada injustamente y proscripta”. Además, remarcó que “la experiencia de Luiz Inácio Lula da Silva demuestra lo que significan el lawfare y la persecución judicial en la región”,

El Congreso.

Las comitivas japonesas se desplazan en bloques por los pasillos; también se cruzan sudafricanos, alemanes, colombianos, mexicanos, ingleses. “Zona Roja”, el stream oficial del Partido Socialista español, ocupa una buena porción del salón y transmite en vivo todo el cronograma desde una cabina iluminada. La historia del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), creado en 1879, está presente en cada uno de los stands, con una amplia participación de la Fundación Pablo Iglesias Posse, institución creada en homenaje al fundador del partido. El merchandising socialista también se comercializa en el Congreso: pines, gorras, remeras, carteras y libros, que se distribuyen por todo el recinto.

No hay fotografías de Donald Trump, pero sí de Javier Milei. Uno de los espacios dedicados al derecho a la educación le presta especial atención: el presidente argentino aparece con su característica motosierra en una imagen colocada en el stand. Debajo se lee:

“¡Muerte al socialismo! —la consigna de Javier Milei— no es un simple exabrupto, sino un síntoma de la mutación de la política en un relato épico. El populismo sustituye la deliberación por el combate, convierte a las ideas en enemigos existenciales y desplaza la negociación por la confrontación. Cuando este marco coloniza la educación, el aula deja de ser un espacio de pensamiento crítico para convertirse en un escenario de guerra cultural. La respuesta no puede ser solo normativa, sino pedagógica: formar ciudadanos capaces de habitar el disenso, sostener el pluralismo y defender las instituciones democráticas frente a la lógica de aniquilación del adversario”.



Adriana Hest, politóloga e influencer española, es una de las voces presentes en la primera mesa panel, titulada

“Autoritarismo, negacionismo y desafíos del futuro”. Hest ha escrito libros y convoca frecuentemente a las juventudes progresistas a pronunciarse contra los fascismos desde sus redes sociales. “Animo a que se expresen porque hay que estar en acción”, dijo, y agregó: “El concepto de polarización hay que dejar de usarlo porque es de ultraderecha; nosotros no estamos polarizando, estamos compartiendo y discutiendo”. En otras mesas también se planteó la necesidad de dejar de hablar de polarización y atribuir ese término exclusivamente a los conservadurismos, como forma de simplificar las discusiones.

Cerca de esa imagen aparece un banner con los rostros de Mark Zuckerberg (Meta), Jeff Bezos (Amazon), Elon Musk (X) y Sundar Pichai (Google). La foto fue tomada durante la asunción de Donald Trump y se presenta como una muestra del alineamiento del corporativismo de Silicon Valley con el proyecto político de MAGA (“Make America Great Again”). Al otro lado del salón, la Gates Foundation, de Melinda y Bill Gates, auspicia una de las charlas.

Ana María Archila, colombiana radicada en Nueva York desde los 17 años, está actualmente al frente de la Oficina de Asuntos Internacionales de la ciudad, dentro del gobierno del flamante alcalde Zohran Mamdani.

“Pasé mucho tiempo sintiéndome desorientada; solo cuando me encontré dentro del movimiento de inmigrantes sentí que pertenecía a ese país. Fue por la lucha de mis derechos”, afirmó en una mesa panel compartida con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. También sostuvo que “no es posible pensar en un cambio sin modificar la acumulación de la riqueza en manos de los más ricos”.

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viernes, 17 de abril de 2026

CHINA Y LA DESDOLARIZACION.

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“Los costos de cada sistema de pago. Más allá de la política o la estrategia, el ahorro económico está impulsando este cambio en los sistemas de pago. Realizar una transferencia internacional de gran volumen a través del sistema tradicional puede implicar costes elevados, en gran parte por los intermediarios y el tipo de cambio. En muchos casos, estos costes pueden superar los diez mil dólares en una operación de un millón. En cambio, utilizar yuanes a través de CIPS reduce de forma significativa ese coste. La diferencia puede situarse entre aproximadamente la mitad y dos tercios menos. Además, el tiempo de ejecución es mucho menor, pasando de varios días a menos de 24 horas. Para empresas que operan con grandes volúmenes, esta diferencia es determinante y afecta a la eficiencia operativa. El uso del yuan en las transacciones internacionales está ganando velocidad apoyado en un soporte económico real, en infraestructuras propias y en una red de socios cada vez más amplia. Este impulso no es coyuntural y responde a una lógica estructural en la que el peso financiero de una moneda tiende a reflejar el tamaño de la economía que la respalda. En ese contexto, resulta razonable pensar que la expansión del yuan continuará hasta acercarse al lugar que ocupa China en la economía mundial.

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Fuentes: Rebelión [Imagen: El Banco Popular de China]

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CHINA Y LA DESDOLARIZACIÓN.

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Por Pedro Barragán | 17/04/2026 | Economía

Fuentes. Revista Rebelión viernes 17 de abril del 2026.

Durante años, la expansión del yuan fuera de China se ha desarrollado dentro de un proceso lento y con muchas limitaciones. Sin embargo, desde 2023 y especialmente entre 2025 y 2026, ese panorama ha cambiado de forma notable. Lo que antes parecía una estrategia lenta y con mucha cautela se ha convertido en un avance del yuan decidido, coordinado y mucho más dinámico de lo que han podido anticipar muchos analistas en Europa y Estados Unidos.

Hoy, el yuan está ganando terreno en ámbitos clave del sistema financiero global y lo está haciendo con herramientas propias que están alterando el funcionamiento tradicional de los pagos internacionales.



Un cambio claro en la estrategia china.

La posición oficial de Pekín ha evolucionado. El Banco Popular de China y el XV Plan Quinquenal para el periodo 2026 a 2030 están marcando una hoja de ruta mucho más ambiciosa. El objetivo es avanzar hacia un sistema monetario donde el peso del yuan se vaya adecuando al de la economía china.

Esta nueva fase se apoya en varias líneas de actuación. Una de las más relevantes es el impulso del yuan digital o e-CNY, que desde enero de 2026 funciona también como un depósito digital con intereses y se está promoviendo activamente para operaciones internacionales. Esto permite realizar transacciones sin depender de infraestructuras financieras dominadas por países occidentales.

Al mismo tiempo, China está reforzando su propia red de pagos. El sistema CIPS (Sistema de Pago Interbancario y Transfronterizo -del inglés Cross-border Interbank Payment System-) sigue ampliando su alcance, con más bancos conectados fuera del país. También se incentiva el uso del yuan en el comercio de materias primas y en acuerdos con socios estratégicos, especialmente dentro de los BRICS y la iniciativa de la Franja y la Ruta.

En paralelo, se están facilitando las inversiones en yuanes mediante instrumentos como los llamados Bonos Panda (Títulos de deuda en yuanes emitidos por entidades extranjeras) y reformas para atraer capital extranjero. Todo ello acompañado de una política de estabilidad cambiaria para evitar fluctuaciones bruscas que desincentiven su uso.


El verdadero avance en el comercio internacional.

Si se observan los datos más conocidos como los de SWIFT, el papel del yuan puede parecer limitado. Su cuota ronda el 2,7 por ciento y ocupa la sexta posición global.

Pero esa imagen no refleja lo que está ocurriendo en la economía real

Recordemos que SWIFT es la principal red global de mensajería financiera, estrechamente vinculada al predominio del dólar y utilizada en la práctica como herramienta clave dentro de las políticas de sanciones impulsadas por las economías occidentales.

Volviendo al yuan, su crecimiento más significativo se está produciendo en la financiación del comercio internacional. En este ámbito ya es la segunda moneda más utilizada del mundo, con una cuota cercana al 8,5 por ciento a comienzos de 2026. Ha superado claramente al euro, aunque todavía se encuentra muy lejos del dólar, que domina con más del 80 por ciento.

Este dato es importante porque el comercio es el núcleo de la actividad económica global. China, como gran potencia exportadora, está utilizando su peso para fomentar el uso de su moneda en transacciones clave.

Además, el ritmo de crecimiento ha sido muy rápido. En pocos años, el yuan ha pasado de cifras marginales a ocupar una posición destacada. Esa aceleración es lo que ha sorprendido a muchos observadores.



Dos sistemas de pagos que conviven y compiten.

Para entender bien lo que está ocurriendo, es clave comparar directamente las dos infraestructuras principales de pagos internacionales.

SWIFT sigue siendo la red dominante a escala global, mientras que CIPS es el sistema impulsado por China para operar en yuanes. La diferencia de escala sigue siendo enorme, pero el ritmo de crecimiento de CIPS es claramente superior.

En términos de volumen, SWIFT procesa entre 15.000 y 18.000 millones de mensajes al año, frente a unos 7 a 8 millones de transacciones en CIPS. Sin embargo, el valor total liquidado reduce mucho esa distancia, con un promedio diario en SWIFT que mueve aproximadamente entre 400.000 y 500.000 millones de dólares, mientras que CIPS se sitúa entre 100.000 y 120.000 millones equivalentes. Mientras a nivel de mensajes SWIFT mueve dos mil veces más transacciones que CIPS, a nivel económico esta diferencia se reduce a tan solo cuatro veces.

Estos datos muestran una diferencia estructural importante. SWIFT funciona como una red de mensajería global que incluye todo tipo de pagos, desde operaciones pequeñas hasta grandes transferencias. CIPS, en cambio, se concentra en operaciones de alto valor, especialmente en sectores como energía, materias primas e infraestructuras.

Por eso, aunque el número de operaciones es mucho menor, el peso económico de cada transacción es significativamente mayor.



Más allá de los datos tradicionales.

Uno de los errores habituales al analizar este fenómeno es centrarse únicamente en SWIFT, porque, aunque esta red tiene un papel central, no recoge toda la actividad.

Una parte creciente de los pagos en yuanes no pasa por ese sistema. Se realiza a través de CIPS, acuerdos bilaterales o sistemas internos de grandes bancos. También empieza a influir el uso del yuan digital, que permite transferencias directas sin intermediarios.

Cuando se tienen en cuenta todos estos canales, la imagen cambia de forma clara. El yuan podría representar aproximadamente el 6 por ciento de los pagos internacionales, situándose entre las principales monedas del sistema global.

Expansión geográfica.

El uso del yuan se está extendiendo en distintas regiones. Rusia es uno de los casos más visibles, en parte por las restricciones que limitan su acceso a sistemas tradicionales. Pero no es el único.

En los países BRICS como Brasil o India se está incrementando su uso en el comercio bilateral. En Oriente Medio, algunos productores de energía ya lo utilizan en determinadas operaciones. En el sudeste asiático, su adopción crece de forma natural por la intensidad de los intercambios con China.

Europa también participa, con bancos en centros financieros relevantes que operan como intermediarios en yuanes. En América Latina, varios países están explorando su uso como forma de reducir presión sobre sus reservas en dólares.


Los costos de cada sistema de pago.

Más allá de la política o la estrategia, el ahorro económico está impulsando este cambio en los sistemas de pago.

Realizar una transferencia internacional de gran volumen a través del sistema tradicional puede implicar costes elevados, en gran parte por los intermediarios y el tipo de cambio. En muchos casos, estos costes pueden superar los diez mil dólares en una operación de un millón.

En cambio, utilizar yuanes a través de CIPS reduce de forma significativa ese coste. La diferencia puede situarse entre aproximadamente la mitad y dos tercios menos. Además, el tiempo de ejecución es mucho menor, pasando de varios días a menos de 24 horas.

Para empresas que operan con grandes volúmenes, esta diferencia es determinante y afecta a la eficiencia operativa.

El uso del yuan en las transacciones internacionales está ganando velocidad apoyado en un soporte económico real, en infraestructuras propias y en una red de socios cada vez más amplia. Este impulso no es coyuntural y responde a una lógica estructural en la que el peso financiero de una moneda tiende a reflejar el tamaño de la economía que la respalda. En ese contexto, resulta razonable pensar que la expansión del yuan continuará hasta acercarse al lugar que ocupa China en la economía mundial.

Pedro Barragán. Economista, asesor de la Fundación Cátedra China y autor del libro “Por qué China está ganando”

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jueves, 16 de abril de 2026

TRUMP COMO JESUCRISTO. Por el Dr. ATILIO A. BORON.

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“Además, las posturas de Trump en temas tales como la inmigración, la guerra y el empleo de la fuerza militar, o su nefasta premisa de “alcanzar la paz a través de la fuerza”, fueron reiteradamente fulminadas por León XIV. Algunos observadores coinciden en señalar que no existen antecedentes de un destrato tan reñido con las normas diplomáticas como el que Trump reservó para León XIV. Ni siquiera Iosif Stalin, duro crítico de Pío XII por su militante anticomunismo y su complicidad con el régimen de la Alemania nazi, llegó a los extremos del magnate neoyorquino que acusó al pontífice de “débil con el crimen”, “no estar haciendo un buen trabajo” y, en un rapto de desquiciada megalomanía, decir que “me debe el cargo”. Cuando un colaborador le informó a Stalin que Pío XII lo había acusado de ser un implacable dictador, cuentan que este se encogió de hombros y con calculado sarcasmo se limitó a preguntar: “¿Dígame cuántas divisiones tiene el Papa?” Pero Trump no es el único que ha ofendido a un papa. El energúmeno pendenciero que desde el gobierno está destruyendo a la Argentina insultó con palabras aún más soeces al Papa Francisco. Por razones de buen gusto me abstendré de reproducir las asquerosidades con que el “besatraseros” número uno del imperio (y admirador de genocidas como Netanyahu) calificó durante su campaña presidencial y también antes al Papa Francisco. Ambos, Trump y Milei, no tardarán mucho en transitar por las pestilentes cloacas de la historia contemporánea.

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Trump y la iglesia (Redes Sociales)

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TRUMP COMO JESUCRISTO.

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Por Atilio A. Boron.

Sociólogo y Dr. Ciencias Sociales

Maestro Universitario. Argentina.

Fuente. Página /12 miércoles 15 de abril del 2026.

La imagen que posteó Donald Trump en su red Truth Social no tiene desperdicio. Luego de estallada la polémica con su díscolo compatriota, el Papa León XIV, no tuvo más opción que retirar su mensaje de la red en medio de un vendaval de críticas y de generalizada indignación. Ahora son cientos los memes que ridiculizan al magnate neoyorquino, convertido en un hazmerreír mundial. Trump trató de dar vuelta a la página y bajó su publicación, pero el daño ya estaba hecho. Hay varias consideraciones que pueden hacerse sobre esa imagen. Veamos.

La primera es que aquélla refleja sin fisuras la obra de un megalómano, un hombre que se cree omnipotente, que sus deseos y su voluntad están por encima de las leyes, no sólo de las de su país, sino también las de la comunidad internacional, léase la Carta de la ONU, el Derecho Internacional Humanitario y las instituciones que velan por el cumplimiento de los principios contenidos en esos documentos. El límite a sus acciones, lo dijo cuando perpetró más de cien ejecuciones extrajudiciales de supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico y luego el bombardeo de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores; no es otro que el que le marcan sus (febles, cuestionables) principios morales.


 Esta es una ofensa  La Fe de los Cristianos y del Santo Padre el papa LEON XIV, que un dictador un masacrador de pueblos enteros y acusado de violación de niñas de menores de edad, se compare con el Señor Jesucristo. Respetos guardan respetos Señor Trump.
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Si fuera un ciudadano común y silvestre, esto sería una psicopatología aberrante, carne de diván para psicoanalistas, un peligro para la gente que lo rodea y nada más. Pero si quien padece ese trastorno es nada menos que el comandante en Jefe del mayor establishment militar del planeta, alguien que tiene el nefasto botón nuclear al alcance de su mano -y de sus infantiles caprichos-, el asunto ya se juega en otra dimensión. Si no se lo controla, un esperpento como ese podría iniciar una Tercera Guerra Mundial que destruiría toda forma de vida en este planeta. Ya amenazó con regresar a la Edad de Piedra a una milenaria civilización, como la que hoy palpita en Irán. No un país, sino una civilización. Trump es capaz de hacer eso y mucho más.

En la imagen que estamos comentando aparece como alguien que recorre el mundo para salvar vidas en peligro, o para ofrecer consuelo a los moribundos. Pero este ser tan piadoso, vestido con los atuendos de Jesucristo, aparece rodeado de una verdadera parafernalia militar: aviones de guerra, soldados y, difuminadas en el fondo, amenazantes figuras monstruosas a las cuales es tan afecto Hollywood. No falta el águila norteamericana, símbolo del imperialismo yanqui, y la Estatua de la Libertad. En su delirio, Trump se presenta como el mesías predestinado a traer la luz para iluminar el sendero de la humanidad hacia su salvación. Su mano derecha descansa sobre la frente del moribundo. Este gesto no tendría nada de especial, salvo el sorprendente parecido de aquél con el “suicidado” Jeff Epstein, algo que no puede dejar de llamar poderosamente la atención por la gran discusión que hay en Estados Unidos sobre los archivos de Epstein, en gran parte todavía secretos.

Es bien sabido que proliferan las conjeturas sobre una supuesta extorsión que el régimen racista israelí habría ejercido sobre Trump al tener conocimiento de ciertos materiales de ese archivo que, de hacerse públicos, podrían destruir su presidencia. Por eso, rematan algunos, Estados Unidos se metió en una guerra que no era suya, sino de Israel¿Cuál era la amenaza que representaba la República Islámica a los Estados Unidos? Ninguna. En fin, un error que tendrá un costo económico y político inmenso para el gobierno de Trump y, en general, para el pueblo de Estados Unidos.


Obviamente, esta imagen generó un escándalo, no solo dentro de Estados Unidos y la feligresía católica de ese país, sino también fuera de él. El pasado fin de semana será inolvidable para Trump. Su otrora aliada, Giorgia Meloni, no tardó en salir a respaldar al Papa. Un día antes, el domingo, Trump había perdido a uno de sus más importantes aliados en Europa: Víktor Orban, derrotado ampliamente en las elecciones húngaras. Un fin de semana fatídico para el magnate por varias razones: fracaso de las negociaciones en Islamabad; continuación del control iraní sobre el estrecho de Ormuz; derrota de su aliado en Hungría y Meloni tomando posiciones en defensa de León XIV; por su parte, Japón, Corea del Sur, Australia, Canadá y los países de Europa Occidental se negaron a respaldar el esfuerzo bélico estadounidense, siguiendo la línea trazada por Pedro Sánchez en España y luego adoptada por Francia, Gran Bretaña y otros países europeos que parece estar comenzando a poner en cuestión su larga historia de subordinación a los dictados de Washington.

Un dato no menor de esos días ha sido el endurecimiento de las posturas de China, elevando el tono de sus críticas a la “ley de la selva” que pretende instaurar Trump y la paradójica “ayuda económico-financiera” que la guerra trajo para Rusia, al levantarse algunas “sanciones” económicas de Estados Unidos y la Unión Europea que la abrumaban y encontrar, en cambio, a numerosos clientes europeos que mendigan por el suministro de petróleo y gas. Astuto, Putin dijo que retomaría los envíos, pero que esas exportaciones debían pagarse en rublos o yuanes chinos, carcomiendo aún más la menguada gravitación de los petrodólares en el mercado petrolero mundial.

En el terreno militar, la aventura iraní tuvo consecuencias muy negativas para Washington. Se estima que el rosario de 17 bases o instalaciones militares estadounidenses radicadas en los países del Golfo y que rodeaban por completo a Irán ha sido gravemente dañado o totalmente destruido por los misiles y drones iraníes, y sin posibilidades inmediatas de reconstrucción. Si bien Trump produjo una gran devastación en Irán, afectando no solo sus objetivos militares, el retroceso de la presencia militar de Washington en una región que alberga la mitad de las reservas de petróleo del planeta constituye una derrota que algunos analistas militares estadounidenses se atreven a caracterizar de catastrófica. Creo que fue Jeffrey Sachs quien comentó que ahora las monarquías del Golfo, que cedieron alegremente partes de sus territorios para la instalación de bases estadounidenses, cayeron en la cuenta de que estas, lejos de estar allí para defenderlas de ataques enemigos, obraron como un imán que atrajo hacia sus territorios la furia retaliatoria de Irán. Difícilmente vayan a autorizar la reconstrucción de aquellas bases luego de lo ocurrido.

Trump parece ignorar que la “superioridad estadounidense” en el mundo de la posguerra y por más de medio siglo no se basó tan solo en la capacidad disuasiva de sus fuerzas armadas, sino también en la eficacia de una política de alianzas y por el enorme prestigio internacional cuidadosamente cultivado por el “poder blando” y todos los dispositivos de la industria cultural de Estados Unidos, que hacían aparecer a este país como el “líder natural” e inexpugnable de Occidente. El prestigio de un país y su gobierno es un factor importantísimo en la escena internacional, y el de Estados Unidos ha venido dañándose a ritmo vertiginoso. En este sentido, el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, cuando simpatizantes de Donald Trump tomaron por asalto la sede del Congreso en Washington D. C., interrumpiendo el acto de certificación de la victoria electoral de Joe Biden, fue un acontecimiento traumático, inesperado, impensable en la cultura política estadounidense y que terminó con un saldo de cinco muertos, numerosos heridos y daños de consideración en el edificio del Congreso. Más grave que eso es el hecho de que, ni bien Trump inauguró su segundo mandato presidencial, en enero del 2025, firmó una orden ejecutiva concediendo un “indulto total, completo e incondicional” a unas 1.500 personas procesadas o condenadas por su participación en dicho evento. En otras palabras, se legalizó lo que en Estados Unidos se llama “mob rule”, el gobierno de las muchedumbres que se imponen por medio de la violencia y el caos. Con ese perdón presidencial se abre la puerta a la anarquía, el caos y la violencia como factores aceptables en la vida política



Para concluir, el enfrentamiento con León XIV habla de la desesperación del magnate, quien aún no digirió la elevación al pontificado de Robert Francis Prevost, nacido en Chicago, pero que pasó gran parte de su vida en Chiclayo, Perú. Su hermano mayor, Louis Martín Prevost, es un exmarine, residente en Florida y simpatizante de Trump y del movimiento MAGA. El Papa claramente está en las antípodas de Trump y se lo hizo saber de modo rotundo cuando rechazó la invitación del presidente para participar en los fastos conmemorativos de los 250 años de la independencia de Estados Unidos el próximo 4 de julio.

Además, las posturas de Trump en temas tales como la inmigración, la guerra y el empleo de la fuerza militar, o su nefasta premisa de “alcanzar la paz a través de la fuerza”, fueron reiteradamente fulminadas por León XIV. Algunos observadores coinciden en señalar que no existen antecedentes de un destrato tan reñido con las normas diplomáticas como el que Trump reservó para León XIV. Ni siquiera Iosif Stalin, duro crítico de Pío XII por su militante anticomunismo y su complicidad con el régimen de la Alemania nazi, llegó a los extremos del magnate neoyorquino que acusó al pontífice de “débil con el crimen”, “no estar haciendo un buen trabajo” y, en un rapto de desquiciada megalomanía, decir que “me debe el cargo”. Cuando un colaborador le informó a Stalin que Pío XII lo había acusado de ser un implacable dictador, cuentan que este se encogió de hombros y con calculado sarcasmo se limitó a preguntar: “¿Dígame cuántas divisiones tiene el Papa?” Pero Trump no es el único que ha ofendido a un papa. El energúmeno pendenciero que desde el gobierno está destruyendo a la Argentina insultó con palabras aún más soeces al Papa Francisco



Por razones de buen gusto me abstendré de reproducir las asquerosidades con que el “besatraseros” número uno del imperio (y admirador de genocidas como Netanyahu) calificó durante su campaña presidencial y también antes al Papa Francisco. Ambos, Trump y Milei, no tardarán mucho en transitar por las pestilentes cloacas de la historia contemporánea.

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