jueves, 5 de marzo de 2026

CÓMO ISRAEL CONVIRTIÓ LA PROMESA «AMERICA FIRST» EN UNA GUERRA ETERNA PARA TRUMP.

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“Lo que ocurrió sobre el terreno en la madrugada del 28 de febrero revela hasta qué punto las prioridades estaban desalineadas. Si EE. UU. buscaba una operación quirúrgica para degradar la capacidad militar iraní y proteger sus bases en la región, los resultados hablan de otra cosa. Los satélites mostraban impactos en instalaciones navales y lanzaderas de misiles, sí. Pero también llegaban imágenes dantescas desde Minab, donde una escuela elemental cercana a una base militar fue alcanzada, matando a 150 niñas, ataques al Hospitales de Teherán, atestados de víctimas civiles. El sello de un ataque diseñado no para ser corto y ejemplarizante, sino para ser total y, sobre todo, irreversible. Eso no era una advertencia; era una declaración de guerra existencial. Era la firma de Israel, el socio que necesita que el conflicto se convierta en una ciénaga para que Irán no pueda levantar cabeza.

“Y en esa ciénaga es donde Trump corre el riesgo de quedar atrapado. Lo que él concibió probablemente como un «show of force» espectacular al estilo Trump —una explosión de grandeza que forzara a Irán a una negociación de rendición— ha sido interpretado por el mundo y por los mercados como la entrada en una trampa de costes infinitos. Irán no colapsó. Su liderazgo ha sido sustituido por líneas duras de la Guardia Revolucionaria que prometen venganza. El Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 25% del petróleo mundial, tiembla ante la posibilidad de un bloqueo total. Y mientras los petroleros empiezan a desviar sus rutas, el rendimiento del bono americano a 10 años se dispara: los inversores exigen más rentabilidad por el riesgo de una inflación que ya no ven transitoria, sino enquistada por la geopolítica.

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Fuentes: El tábano economista.

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CÓMO ISRAEL CONVIRTIÓ LA PROMESA «AMERICA FIRST» EN UNA GUERRA ETERNA PARA TRUMP.

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Por Alejandro Marcó del Pont | 05/03/2026 | Economía.

Fuente. Revista Rebelión jueves 5 fe marzo del 2026.

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La influencia extranjera es uno de los enemigos más perniciosos del Gobierno republicano (George Washington)

El 28 de febrero de 2026, las explosiones que sacudieron Teherán no solo alcanzaron los enclaves subterráneos del programa nuclear iraní, su onda expansiva viajó miles de kilómetros hasta fragmentar el cemento político sobre el que Donald Trump había construido su segunda presidencia. En una operación de una audacia y un riesgo extremos, la Fuerza Aérea de Estados Unidos, en supuesta coordinación con Israel, lanzó el ataque más contundente contra Irán desde la crisis de los rehenes de 1979.

El objetivo declarado por la Casa Blanca era quirúrgico y clásico: eliminar de una vez por todas la amenaza de las instalaciones nucleares y el arsenal de misiles balísticos de la República Islámica. Pero la magnitud de lo que se vivió en la madrugada —con informes que hablaban no solo de bombas sobre centrifugadoras, sino de un misil que alcanzó el búnker donde se refugiaba el líder supremo, Alí Jamenei— delataba una ambición mucho mayor: la decapitación del régimen y su colapso definitivo.

Sin embargo, la pregunta que flota sobre los escombros de Teherán y sobre los mercados de Nueva York no es tanto si Irán puede reconstruirse, sino si Estados Unidos y su presidente podrán sobrevivir a las consecuencias de su propio éxito militar. La paradoja posee una belleza trágica propia de un drama griego. Donald Trump, el presidente que llegó al poder prometiendo enterrar las «guerras eternas» y poner «América Primero», acaba de abrir la puerta a un conflicto de desgaste en Oriente Próximo que amenaza con devorar su legado, su base electoral y la estabilidad de la economía global. Y todo apunta a que no lo hizo solo, que fue conducido hacia allí, con la precisión de un relojero suizo, por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.



Para entender la magnitud del abismo al que se asoma Trump, hay que abandonar por un momento los mapas de los generales y poner la mirada en las gasolineras de Ohio y Pennsylvania. El corazón del movimiento MAGA late al ritmo del precio del crudo. Su núcleo electoral, la clase trabajadora blanca y la clase media manufactureras, fueron las grandes víctimas de la inflación post-pandemia. Cada dólar que sube el barril es un voto que se aleja de las urnas republicanas. Los analistas de Goldman Sachs y Barclays llevaban semanas advirtiéndolo en sus informes: un conflicto abierto con Irán dispararía el petróleo. El Brent y el WTI, superarían con facilidad la barrera de los 100 dólares, llevando la inflación de vuelta a territorios prohibidos, cerca del 5%. Las hipotecas se encarecerían, el crédito para el pequeño negocio del Medio Oeste se congelaría y el sueño de «America First» se desvanecería en un espejismo de estanflación.

La lógica elemental dictaba que Trump no podía permitirse ese escenario. Su instinto de supervivencia política, que siempre ha sido su principal brújula, debería haberle llevado a contemporizar, a amenazar quizá con un bombardeo simbólico sobre instalaciones militares abandonadas. Pero no a esto. No a un ataque que, según fuentes de inteligencia, citadas por Reuters y The Straits Times días antes de la operación, fue desaconsejado explícitamente por la CIA. La agencia advertía que un «golpe decapitador» contra Jamenei no provocaría el colapso del régimen, sino su relevo por figuras aún más radicales de la Guardia Revolucionaria (IRGC), dispuestas a una guerra de desgaste infinita. Si la inteligencia americana lo sabía, si los modelos económicos lo predecían, ¿qué nube tóxica nubló el juicio del presidente?

La respuesta, incómoda pero cada vez más aceptada en los círculos analíticos de Washington, tiene dos caras. Una, la más volcánica y pública, es la del propio Netanyahu, un superviviente nato que lleva décadas viendo en Irán una amenaza existencial que debe ser eliminada antes de que sea demasiado tarde. Su lógica era la del «ahora o nunca». Con un presidente americano impredecible y deseoso de demostrar fuerza, y con un análisis equivocado de los ayatolás más débiles por las protestas internas, la ventana de oportunidad se abría de par en par. La otra cara, la más turbia y que circula en los pasillos del poder bajo el sigilo del off the record, tiene nombre y apellido: el lobby israelí y los expedientes Epstein.


Se sabe, y no es un secreto para los servicios de inteligencia, que Jeffrey Epstein no trabajaba solo; su red de influencia y chantaje era una telaraña que conectaba con intereses israelíes, con el Mossad. La teoría que gana adeptos es que el material comprometedor que el Departamento de Justicia estadounidense guarda en sus cajas fuertes sobre figuras clave del establishment no es propiedad exclusiva del Gobierno federal. El Mossad, se argumenta, tiene una copia. Y en el momento crucial, cuando la maquinaria bélica dudaba entre la prudencia y la audacia, esa información pudo haber actuado como un sutil, pero eficaz, elemento de coerción. No hace falta un vídeo de Trump en una situación comprometida para doblegar su voluntad; basta con tener la capacidad de filtrar información sobre un colaborador cercano, un familiar o un donante clave para que la geometría de las decisiones empiece a torcerse.

Más allá de la leyenda negra de los videos y las fotos, la influencia del lobby israelí en Washington es una realidad tan tangible como el mármol del Capitolio. Académicos de la talla de John Mearsheimer y Stephen Walt lo documentaron hace años en «The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy». No es una conspiración, es un hecho político: el Comité Estadounidense–Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC) y sus satélites financian campañas, moldean discursos y condicionan votaciones en el Congreso con una eficacia aplastante. Ningún político que aspire a mantenerse en el poder quiere enfrentarse a una maquinaria de desprestigio multimillonaria financiada por el lobby. Esa coerción, la financiera y la política, es tan efectiva como cualquier chantaje. Así, cuando el Pentágono y el Departamento de Estado debatían la respuesta a Irán, las opciones que priorizaban la «ventaja militar cualitativa» de Israel pesaban más en la balanza que aquellas que defendían la estabilidad económica doméstica.

Lo que ocurrió sobre el terreno en la madrugada del 28 de febrero revela hasta qué punto las prioridades estaban desalineadas. Si EE. UU. buscaba una operación quirúrgica para degradar la capacidad militar iraní y proteger sus bases en la región, los resultados hablan de otra cosa. Los satélites mostraban impactos en instalaciones navales y lanzaderas de misiles, sí. Pero también llegaban imágenes dantescas desde Minab, donde una escuela elemental cercana a una base militar fue alcanzada, matando a 150 niñas, ataques al Hospitales de Teherán, atestados de víctimas civiles. El sello de un ataque diseñado no para ser corto y ejemplarizante, sino para ser total y, sobre todo, irreversible. Eso no era una advertencia; era una declaración de guerra existencial. Era la firma de Israel, el socio que necesita que el conflicto se convierta en una ciénaga para que Irán no pueda levantar cabeza.

Y en esa ciénaga es donde Trump corre el riesgo de quedar atrapado. Lo que él concibió probablemente como un «show of force» espectacular al estilo Trump —una explosión de grandeza que forzara a Irán a una negociación de rendición— ha sido interpretado por el mundo y por los mercados como la entrada en una trampa de costes infinitos. Irán no colapsó. Su liderazgo ha sido sustituido por líneas duras de la Guardia Revolucionaria que prometen venganza. El Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 25% del petróleo mundial, tiembla ante la posibilidad de un bloqueo total. Y mientras los petroleros empiezan a desviar sus rutas, el rendimiento del bono americano a 10 años se dispara: los inversores exigen más rentabilidad por el riesgo de una inflación que ya no ven transitoria, sino enquistada por la geopolítica.



La lógica de Netanyahu, fría y calculadora, ha funcionado a la perfección. Ha conseguido que el ejército más poderoso de la Tierra participe en la eliminación de su mayor enemigo estratégico sin tener que sacrificar la totalidad de sus reservas. Ha logrado que EE. UU. queme su crédito político y económico en un conflicto que, para Israel, es de vida o muerte. Para Trump, en cambio, el balance es un desastre absoluto. No solo ha roto su promesa fundacional de terminar con las guerras eternas, sino que lo ha hecho en un momento de máxima vulnerabilidad económica para su electorado. La fractura en su base leal, la profundamente antiglobalista que lo subió al poder, puede ser ya imborrable. Le ven como un presidente que fue engañado o chantajeado, o sencillamente traicionó sus principios por presiones externas.

La teoría de la «captura estratégica» que se estudia en las academias militares cobra aquí vida propia. Cuando un aliado menor logra que la potencia mayor ejecute acciones que sirven exclusivamente a sus intereses regionales, incluso a costa del bienestar interno de la potencia, la relación deja de ser una alianza para convertirse en una tutela invertida. Y eso es lo que ha sucedido. Netanyahu ha mirado a Trump a los ojos y le ha convencido de que asesinar a Jamenei era un regalo. Pero ese regalo venía trasmitido con la inflación, la subida de tipos y la certeza de una derrota en las elecciones de medio mandato.

Mientras el humo se disipa sobre Teherán y las primeras represalias iraníes golpean bases americanas en siete países, una pregunta sobrevuela el Despacho Oval: ¿quién gobierna realmente la política de defensa de Estados Unidos? La respuesta, por incómoda que resulte en un país que se precia de su soberanía, parece apuntar hacia Jerusalén. Donald Trump, el negociador que prometía no dejarse engañar, ha caído en la trampa más antigua del tablero de Oriente Próximo: creer que se puede usar la fuerza sin pagar un precio político. Su legado, el de «America First», yace ahora enterrado bajo las ruinas de un bombardeo que no traerá la paz, sino una guerra eterna diseñada en los despachos de Tel Aviv. Y la historia, una vez más, le recordará no como el presidente que acabó con las guerras, sino como aquel al que su aliado más astuto utilizó para empezar la más peligrosa de todas.

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VOLVEMOS A LA VIDA.

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VOLVEMOS A LA VIDA.

Lluvias en Arequipa, Torrenteras. Ausencia total de Planificación Urbana de la Ciudad.

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“VOLVEMOS A LA VIDA” FAMILIA, COLEGAS, AMIGOS, CIUDADANOS, HOY NUEVAMENTE ESTOY CON TODOS USTEDES. 13 DIAS SIN LUZ 10 DÍAS SIN AGUA. AYER EN LA TARDE NOS LLEGÓ LA LUZ- Apoyo y solidaridad inmensa de todos Ustedes. Gracias a nombre de mi familia y de todos los Vecinos de la Urbanización San Agustín, Barrio del Señor de la Caña. Yanahuara. Gracias también a los señores Periodistas que el día de ayer nos visitaron para una Entrevista, porque ya es mucho tiempo que continuemos dormidos, mientras algunos “seudo modernizantes” siguen destruyendo nuestra Blanca e Histórica Ciudad de Arequipa.

MI SALUD hoy se recupera con apoyo y solidaridad de los Buenos Profesionales y los Amigos- Pero el Seguro Social NI una sola palabra donde me trataron el domingo 17 Sabían y estaban enterados que NO teníamos Luz y No podemos solicitar una Consulta Profesional, No nos vencerán, Somos una Generación del 70 del siglo XX que a pesar de los años seguimos adelante.

MI OPINION con todos los Periodistas que visitaron mi domicilio, fue una Opinión como Ciudadano y Profesional que habitamos 35 años en la Urbanización San Agustín, vecinos con la Urbanización Los Abogados. Forjamos esta Urbanización hace 35 años Docentes Agustinos de la década de los 80’, compramos terreno y más de la mitad construimos de inmediato, con préstamos Oficiales de FONAVI

Nunca en estos 35 Años tuvimos esta tragedia, pero advertimos hace 10 años cuando Inauguraban el Puente De la Concordia. El Precio era muy elevado y la calidad de la construcción según nuestros Arquitectos de la Urbanización era muy simple, NO generaba Confianza, NO se presentó ninguno de los tres señores alcaldes de Cerro colorado, Cayma y Yanahuara. Y el puente siguió funcionando y no hubo interés en la obra.

El problema que debe investigarse es de hace unos 4 a 8 años con la compra de los terrenos agrícolas por parte del Colegio. Nosotros denunciamos como se apoderaron ante la vista y paciencia de todos del área libre que esta dentro de la Calle Grande. Fuimos al Municipio y la respuesta es “Modernidad”. Increíble.

Todo ahora pasa por una seria y profunda Investigación del Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo. Porque ahora todos se hacen los” Inocentes” Las Lluvias no se acabaron, estemos preparados como siempre. La UNION Y SOLIDARIDAD del PUEBLO de AREQUIPA es lo más GRANDE FRENTE a las MENTIRAS OFENSIVAS de la FALSA MODERNIDAD. Pablo Raúl miércoles 4 de marzo del 2026.

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jueves, 19 de febrero de 2026

EL FIN DEL IMPERIO TECNOESTATAL GRINGO Y LA LUCHA COOPERATIVA POR LA VIDA.

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“El desafío es crear una gran coalición para lograr impulsar nuevas políticas públicas y marcos regulatorios. Un punto de partida es aumentar sustancialmente los impuestos a la tecno-oligarquía para financiar la acción climática y redistribuir el dinero antes y después de que estalle la burbuja. También es necesario desarrollar ecosistemas de IA soberanos y cooperativos para evitar la dependencia de EE. UU. Hay que seguir frenando la construcción de centros de datos y hacer un uso responsable de la IA, entendiéndola como un recurso finito, y exigir a la UE y los Estados miembro un marco regulatorio estricto. Hay que presionar desde abajo para que la UE teja nuevas alianzas, se acerque a China y abandone el dólar como moneda de referencia Un Estado valiente tiene capacidad de acción. Malasia e Indonesia han bloqueado Grok, la IA de Musk, tras los escándalos por las imágenes falsas de menores desnudas. Y el Ministerio de la Juventud y la Infancia en España ha solicitado a la Fiscalía General una investigación sobre la plataforma.

“El objetivo último es poner la tecnología en manos de los trabajadores y los ciudadanos, de modo que las decisiones sobre cómo gestionar la IA se tomen de forma democrática, en condiciones laborales dignas, y por el bien común y del medioambiente. Todo ello, mientras se planta cara a las amenazas y prácticas mafiosas de Trump y la tecno-oligarquía. Hay que presionar desde abajo para que la UE teja nuevas alianzas, se acerque a China y abandone el dólar como moneda de referencia. Resistir, ganar tiempo, aislar a EE. UU. y empujarlo a caer con la vista puesta en un orden multipolar cooperativo.

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Fuentes: El Salto.

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EL FIN DEL IMPERIO TECNOESTATAL GRINGO Y LA LUCHA COOPERATIVA POR LA VIDA.

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Por Joan Pedro-CarañanaToby Miller | 19/02/2026 | Mundo.

Fuentes. Revista Rebelión jueves 19 de febrero del 2026.

Quieren desmoralizarnos, pero su imperio está débil. Es el momento de la resistencia y de construir alternativas al tecno-fascismo.

Aunque la mal llamada Inteligencia Artificial (IA) empieza a diseñarse desde la década de 1940, ha sido en los últimos años cuando los tecno-oligarcas han aumentado su poder y riqueza exponencialmente, haciéndose con la hegemonía a nivel sistémico: han tomado las instituciones estadounidenses de la mano de Donald Trump, puesto en marcha una campaña masiva de relaciones públicas para convencernos de sus bondades y expandido globalmente hasta convertirse en los actores más poderosos, al tiempo que la IA ha servido para acelerar exponencialmente la crisis climática y socioambiental, difundir desinformación en procesos electorales de medio centenar países y cumplir un papel estratégico en el genocidio palestino, las guerras, el control fronterizo, la vigilancia a gran escala y la represión por parte del ICE.

Es el aparato del imperialismo activando todos sus tentáculos: tecnológico, económico, anti-medioambiental, comunicativo-cultural, militar y político. El Financial Times, una biblia del capitalismo liberal que quiere estabilidad y equilibrio en el sistema, alerta sobre “el colonialismo de la IA estadounidense”: la clave no es la competencia con China, sino crear dependencia para coaccionar a los demás países. Este capitalismo tecnofeudal usa métodos peores que el vasallaje, porque el señor feudal ni siquiera ofrece protección, solo chantaje mafioso.

En el proceso expansivo de construcción de centros de datos (la “nube”) y crecimiento del mercado, los tecno-oligarcas tratan el ecosistema natural como terra nullius a sacrificar: extracción de minerales raros, consumo desmedido de agua, producción y refrigeración de semiconductores a gran escala, aceleración del consumo de energía, altas emisiones de dióxido de carbono, contaminación atmosférica por óxidos de nitrógeno y azufre, y producción de residuos.

Venezuela, Groenlandia, Irán, Colombia, México, Ucrania y otros países golpeados o amenazados por el imperio tienen los recursos para hacer funcionar la máquina.



Mantener la máquina en marcha depende de controlar más recursos naturales. Pero hay dificultades que evidencian el declive terminal del imperio

Ronald Lauder —heredero de Estée Lauder, dueño de holdings en Groenlandia y donante de 100.000 dólares a la campaña de Trump— fue quien dio la idea al rey de expandir el imperio hacia el Ártico hace ocho años. Y escribió: “Bajo el hielo y la roca se esconde un tesoro de elementos de tierras raras esenciales para la inteligencia artificial, el armamento avanzado y la tecnología moderna. A medida que el hielo retrocede, surgen nuevas rutas marítimas que están remodelando el comercio y la seguridad mundiales”. Un asunto “estratégico”.

En 2024, la empresa tecnolibertaria Praxis intentó comprar Groenlandia y, al fracasar, buscó apoyo en Trump. Su objetivo es escapar de la regulación gubernamental y fiscal, blindar fortunas y convertir el mundo en su paraíso de ciudades-Estado privadas. Se ha autoproclamado la “primera nación digital del mundo”. Una nación mundial, pues, para estos tecno-oligarcas el Estado-nación soberano no es una unidad organizativa adecuada para la era de la IA, según escribieron Henry Kissinger (exsecretario de Estado y arquitecto de la segunda parte de la guerra en Vietnam y de los golpes en Chile y Argentina), Craig Mundie (exdirector de Investigación y Estrategia de Microsoft) y Eric Schmidt (exdirector ejecutivo de Google). Y según Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir e inversor en Praxis, “la libertad [entiéndase, de los tecno-oligarcas] y la democracia ya no son compatibles” —como Elon Musk, creció con el apartheid en Sudáfrica y conoce bien las sociedades autoritarias, antidemocráticas—.

Respecto a Venezuela, grandes empresas han presionado a la Casa Blanca durante largo tiempo para hacerse con el control del petróleo y de minerales raros. Y el New York Times llamó a “sacar a Maduro del poder” mediante una “amenaza creíble” o por “la fuerza si es necesario”, algo que “no debería ser difícil de vender para el gobierno entrante”.



El fin del imperio.

Trump ha dicho que EEUU necesita Groenlandia “con mucha urgencia” y el Times que la propuesta de intervenir militarmente en Venezuela “responde a un interés nacional urgente y apremiante”. Tanta urgencia es sintomática de que el reloj corre para los tecno-oligarcas. Mantener la máquina en marcha depende de controlar más recursos naturales. Pero hay dificultades que evidencian el declive terminal del imperio.

Para empezar, la economía no da de sí para sostener y, mucho menos ampliar, el imperio militarmente, especialmente después de los sustanciosos recortes fiscales de Trump a los ricos. Además, hay divisiones entre las élites económicas (el director de la Reserva Federal o Exxon).

La crisis climática no supone un problema moral para el imperio, pero sí económico. EEUU lidera un aumento récord mundial en la energía a gas impulsada por las demandas de la IA: triplicó su capacidad de gas en desarrollo en 2025 y, si construye todas las plantas en desarrollo, la flota de gas crecerá un 50%, con un coste estimado de más de 416.000 millones de dólares en costes de capital.

Internamente, las estructuras políticas hegemónicas están en tela de juicio a medida que crece la oposición entre parte de las élites (congresistas y senadores republicanos opuestos a la toma de Groenlandia y algunas fuerzas transformadoras en el Partido Demócrata). Por otro lado, aumenta la resistencia entre las clases populares, con un 40% de la población que desea opciones más allá del bipartidismo. Además, la base de clase obrera blanca evangélica que apoyó a Trump tiene dudas sobre una IA que juega a ser Dios.

Desde el punto de vista de la comunicación, la propaganda de Trump es cada vez menos creíble. Los de abajo sufren y los otros países desconfían de sus palabras. La geocultura que ha sostenido la ideología de mercado también se desvanece. Cada vez es más evidente que el mercado no es libre, sino que lo que existe es capitalismo tecnofeudal, monopolista y contrario a los intereses de las mayorías.

El imperio tecno-oligárquico no es omnipotente, ni omnisciente, ni está omnipresente. Hay movimientos de resistencia en muchos países

Militarmente, el ejército más poderoso del mundo se ha llevado fiascos en Irak y Afganistán, por lo que Trump, que se comprometió a una política exterior no intervencionista, quiere evitar quedar atrapado en una guerra larga a la que buena parte de sus votantes podrían oponerse.

En el ámbito tecnológico, DeepSeek, la IA China, aventaja a sus competidores estadounidenses, a lo que se suma un próximo estallido de la burbuja de la IA: hay un problema de sobreinversión por altos costos respecto al valor del producto. El Financial Times señala que la tecnología se vuelve “obsoleta mucho más rápido de lo previsto, lo que requiere nuevas inversiones que reducen los beneficios para su propietario, o le obligan a venderla con descuento”. A pesar de los entre 30.000 y 40.000 millones de dólares de inversión empresarial en IA generativa, el 95 % de las organizaciones no registran ninguna mejora en su rendimiento. Las empresas farmacéuticas, que han estado a la vanguardia, dedicaron una década perdida a un enorme gasto en IA, con un resultado prácticamente nulo. El Banco de Inglaterra percibe similitudes con “el pico de la burbuja puntocom”, que podría verse agravado por los billones que las tecnológicas han pedido prestados. Además, la Reserva Federal ha advertido de que las aseguradoras y los bancos están concediendo enormes cantidades de crédito privado que están directamente expuestos al éxito o fracaso de las inversiones en IA.

A pesar de que las grandes tecnológicas han obtenido 22.000 millones de la represión fascista a migrantes y población estadounidense y siguen financiando a la extrema derecha europea, sus acciones están desplomándose. Se acabó la luna de miel; 2026 será el año más duro para la IA hasta ahora.

El crecimiento económico de EEUU muestra una alta dependencia del sector de la IA, por lo que un estallido de la burbuja probablemente destruirá a los actores pequeños y medianos, mientras que las grandes corporaciones previsiblemente pedirían ser salvadas con dinero público.



Cooperación por la vida.

Hay que evitar caer en la desmoralización y que la población cargue, de nuevo, con las consecuencias de un sistema fallido. El imperio tecno-oligárquico no es omnipotente, ni omnisciente, ni está omnipresente. Hay movimientos de resistencia en muchos países, especialmente por el impacto medioambiental y socioeconómico de los centros de datos. En EEUU, han conseguido frenar construcciones masivas y han solicitado moratorias. Como ha señalado Naomi Klein, personas muy diferentes —población local, trabajadores, ecologistas, colectivos sociales—se están organizando en una oposición que transciende líneas partidistas.

El desafío es crear una gran coalición para lograr impulsar nuevas políticas públicas y marcos regulatorios. Un punto de partida es aumentar sustancialmente los impuestos a la tecno-oligarquía para financiar la acción climática y redistribuir el dinero antes y después de que estalle la burbuja. También es necesario desarrollar ecosistemas de IA soberanos y cooperativos para evitar la dependencia de EEUU. Hay que seguir frenando la construcción de centros de datos y hacer un uso responsable de la IA, entendiéndola como un recurso finito, y exigir a la UE y los Estados miembro un marco regulatorio estricto.

Hay que presionar desde abajo para que la UE teja nuevas alianzas, se acerque a China y abandone el dólar como moneda de referencia

Un Estado valiente tiene capacidad de acción. Malasia e Indonesia han bloqueado Grok, la IA de Musk, tras los escándalos por las imágenes falsas de menores desnudas. Y el Ministerio de la Juventud y la Infancia en España ha solicitado a la Fiscalía General una investigación sobre la plataforma.

El objetivo último es poner la tecnología en manos de los trabajadores y los ciudadanos, de modo que las decisiones sobre cómo gestionar la IA se tomen de forma democrática, en condiciones laborales dignas, y por el bien común y del medioambiente.

Todo ello, mientras se planta cara a las amenazas y prácticas mafiosas de Trump y la tecno-oligarquía. Hay que presionar desde abajo para que la UE teja nuevas alianzas, se acerque a China y abandone el dólar como moneda de referencia. Resistir, ganar tiempo, aislar a EE. UU. y empujarlo a caer con la vista puesta en un orden multipolar cooperativo.

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miércoles, 18 de febrero de 2026

PEKÍN SE ACERCA A LOS ALIADOS DE EE. UU. ANTE LAS RABIETAS DE TRUMP CON SUS SOCIOS.

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“El giro hacia Pekín no es en absoluto sencillo. Song explica que los dirigentes de la Comisión Europea siguen siendo hostiles a la potencia asiática, algo que a las autoridades y líderes empresariales de China les cuesta encajar con el supuesto acercamiento entre China y los distintos países europeos. En su opinión, los principales obstáculos para mejorar las relaciones son la guerra en Ucrania y la frialdad general del bloque europeo. “Las relaciones entre China y Europa no experimentarán ninguna mejora significativa hasta que estos dos temas no se resuelvan”, dice. Ucrania fue una de las prioridades en el viaje del primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, que aterrizó el mes pasado en Pekín. “El apoyo de China a Rusia ha tensado sin duda las relaciones con los países nórdicos, y Finlandia no es una excepción”, dice Patrik Andersson, del Instituto Sueco de Asuntos Internacionales. Sin embargo, Andersson señala que las relaciones de Finlandia con China suelen ser más estables que las de Suecia y Noruega, y que es probable que la visita refuerce esos lazos.

En los meses que siguieron a la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022, muchos países europeos tuvieron que lidiar con su dependencia de Moscú para el suministro de materias primas clave, como los combustibles fósiles. Se argumentó entonces que Europa no podía generar una situación similar con China, el principal proveedor mundial de tecnologías de energía renovable. “China representa un riesgo a gran escala”, dijo ya en 2020 Simon Gass, presidente del Comité Conjunto de Inteligencia de Reino Unido. Es posible que estas cautelas estén siendo olvidadas ahora, con las potencias medias tratando de aferrarse al multilateralismo para enfrentar la bola de demolición puesta en marcha por el país que antes era su principal defensor. China insiste: el comportamiento de Trump no es motivo de celebración. Pero lo cierto es que sus acciones podrían reforzar la posición de Pekín en el escenario internacional.

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Fuentes: El diario [Imagen: Xi Jinping con Emmanuel Macron en 2023. EFE/EPA/XINHUA]

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PEKÍN SE ACERCA A LOS ALIADOS DE EE. UU. ANTE LAS RABIETAS DE TRUMP CON SUS SOCIOS.

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La ofensiva china del encanto

Por Amy Hawkins | 18/02/2026 | Economía

Fuente Revista Rebelión miércoles 18 de febrero del 2026.

En busca de estabilidad, algunas naciones occidentales están recurriendo a un país al que muchos en Washington consideran una amenaza existencial

Si una parte de la geopolítica se define por la cordialidad entre los líderes mundiales, China hizo, hace no mucho, una jugada inesperada para ganarse el favor de Irlanda durante la reciente visita a Pekín de su primer ministro. En el Gran Salón del Pueblo, Xi Jinping le dijo a Micheál Martin que una de sus novelas favoritas durante la adolescencia fue El tábano, escrita por la irlandesa Ethel Voynich y ambientada en el fervor revolucionario de la Italia de la década de 1840.

“Fue extraño que termináramos hablando de El tábano y de cómo nos había impactado, pero así fue”, dijo Martin a los periodistas en Pekín.

China está desplegando una estrategia de seducción con los líderes occidentales, un trabajo en el que le ayudan mucho las erráticas y desestabilizadoras maniobras de Donald Trump para tratar de acaparar poder en el mundo. Estados Unidos ya no parece un socio fiablepor mucho que Europa respirara aliviada cuando Trump retiró la amenaza de utilizar la fuerza militar en Groenlandia y dijo que no impondría aranceles a los que se resistían a sus planes para el Ártico.

Un editorial del periódico estatal chino Global Times dejó clara la postura de Pekín.

“Europa debería considerar seriamente la creación de una comunidad China-UE con un futuro compartido”, decía el artículo, donde se alertaba al mundo del riesgo de “volver a la ley de la selva”. China y la UE deberían cooperar en la construcción de “un futuro compartido para la humanidad”, añadía el texto.

Ningún país puede darse el lujo de romper relaciones, ni de enemistarse de verdad, con la principal economía del mundo. Pero los aliados tradicionales de Estados Unidos están buscando estabilidad en el país al que muchos en Washington perciben como una amenaza existencial: China.

“Los líderes europeos se están asegurando de mantener abiertos los canales con Pekín ahora que la política estadounidense vuelve a parecer impredecible, como han puesto de manifiesto las tensiones y amenazas arancelarias por Groenlandia”, dice Eva Seiwert, analista senior en el Instituto Mercator de Estudios sobre China. “El peligro de este enfoque es que se mantenga, o que incluso aumente, la dependencia con China en un momento en que el objetivo declarado de Europa era reducir el riesgo”.



De Carney a Starmer.

La pauta del reajuste de los países occidentales con relación a China la dio Mark Carney, el primer ministro de Canadá (elegido con la promesa de que plantaría cara a la intimidación estadounidense), durante su reciente viaje a Pekín.

“Canadá está forjando una nueva asociación estratégica con China”, dijo Carney antes de añadir que el orden mundial se encontraba en un punto de “ruptura, y no de transición”.

Siempre nos hemos creído los principales beneficiarios del orden internacional que se estableció tras la Guerra Fría. Nos cuesta admitir que este orden esté experimentando una transformación tan profunda (Song Bo — Investigador del Centro de Seguridad y Estrategia Internacional de la Universidad de Tsinghua)

La postura oficial de Pekín frente a este reajuste es de prudencia. En otro artículo publicado por los medios estatales, se rechazaba explícitamente la idea de que a China le viniera bien el caos actual.

Song Bo, investigador del Centro de Seguridad y Estrategia Internacional de la Universidad de Tsinghua, cree que las autoridades políticas chinas no

“Siempre nos hemos creído los están dispuestas a admitir en público que se haya producido un cambio fundamental en el orden mundial. principales beneficiarios del orden internacional que se estableció tras la Guerra Fría”, dice Song en referencia al rápido crecimiento económico chino, propiciado por la globalización en los 90 y los 2000. “Nos cuesta admitir que este orden esté experimentando una transformación tan profunda”.

“Al observar los intentos de Trump de hacerse con Groenlandia, Pekín parece seguir la máxima de Napoleón: ‘Nunca interrumpas a tu adversario cuando está cometiendo un error”, escribe en la red social X Ryan Haas, investigador sénior en el centro de estudios Brookings Institution. 

Aunque China prometa lealtad al orden internacional basado en normas, Xi lleva tiempo hablando de los

“grandes cambios, nunca vistos en un siglo”, que está experimentando el mundo, en línea con las declaraciones de Carney sobre una “ruptura” en el orden global. “Aunque no haya convergencia de valores, intereses o resultados, Pekín pude usar el lenguaje de Carney de forma retórica para sugerir que comparten el diagnóstico de la inestabilidad centrada en Estados Unidos”, dice Seiwert, del Instituto Mercator.

La postura de Carney sobre China se debe en parte a su tensa relación con Trump. Mientras divagaba con su discurso en Davos, Trump criticó duramente al premier canadiense por no estar “agradecido”. “Canadá vive gracias a Estados Unidos, recuérdalo, Mark”, le espetó.



En lugar de doblegarse ante su vecino del sur, Carney está tratando de reducir la dependencia con Estados Unidos. En Pekín acordó bajar aranceles a los vehículos eléctricos chinos, que pasarán del 100% hasta el 6,1%. Abandonaba así el alineamiento de Canadá con Estados Unidos, que había bloqueado casi por completo la entrada al mercado norteamericano de los coches eléctricos chinos, uno de los principales productos de exportación del gigante asiático.

Ahora los vehículos eléctricos chinos están en camino de representar una quinta parte de las ventas de vehículos eléctricos nuevos en Canadá, si no más. Aunque solo representen una pequeña parte de las exportaciones chinas de vehículos eléctricos, el acuerdo supone una victoria política importante para Pekín. En la agenda política canadiense parecen haber perdido importancia las antiguas preocupaciones sobre la dependencia económica con China, y hasta las injerencias chinas en las elecciones.

El primer ministro británico, Keir Starmer, visitó China en unas circunstancias ligeramente diferentes a finales de enero. Su relación con Trump es más cordial, aunque la retórica se haya endurecido por los enfrentamientos sobre Groenlandia y sobre el archipiélago de Chagos. Además, en su país esperaba que demostrara dureza con China en lo que se refiere a seguridad y a derechos humanos, dos cuestiones que avivaron la polémica por la mega embajada que China había solicitado construir en Londres, aprobada por el Gobierno de Starmer pese a la intensa oposición.

“Aunque no haya demostrado ser un primer ministro eficaz ni un gran conocedor de China, Starmer no es tonto”, dijo Steve Tsang, director del SOAS China Institute, antes de la visita. “Querrá mejorar las relaciones con China para mejorar la economía y el comercio de Reino Unido, pero no va a ver a China como un socio más fiable que Estados Unidos para Reino Unido”.

Pese a todo, Starmer buscó emular a Carney firmando acuerdos y captando para la economía del Reino Unido unas muy necesarias inversiones. Le acompañaron representantes de empresas británicas de primer orden y reavivó el organismo de diálogo empresarial UK-China CEO Council, pese a las preocupaciones crecientes en el Reino Unido por los riesgos que implican las inversiones chinas para la seguridad nacional.

Durante su visita, Starmer abogó por una mejor relación entre ambos países y consiguió la exención de visado para los ciudadanos británicos que viajen a China por un periodo de hasta 30 días. La respuesta de Trump a la visita del primer ministro británico fue decir que el acercamiento de Reino Unido con China es “muy peligroso”.



Un giro difícil

El giro hacia Pekín no es en absoluto sencillo. Song explica que los dirigentes de la Comisión Europea siguen siendo hostiles a la potencia asiática, algo que a las autoridades y líderes empresariales de China les cuesta encajar con el supuesto acercamiento entre China y los distintos países europeos.

En su opinión, los principales obstáculos para mejorar las relaciones son la guerra en Ucrania y la frialdad general del bloque europeo.

“Las relaciones entre China y Europa no experimentarán ninguna mejora significativa hasta que estos dos temas no se resuelvan”, dice.

Ucrania fue una de las prioridades en el viaje del primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, que aterrizó el mes pasado en Pekín.

“El apoyo de China a Rusia ha tensado sin duda las relaciones con los países nórdicos, y Finlandia no es una excepción”, dice Patrik Andersson, del Instituto Sueco de Asuntos Internacionales. Sin embargo, Andersson señala que las relaciones de Finlandia con China suelen ser más estables que las de Suecia y Noruega, y que es probable que la visita refuerce esos lazos.

En los meses que siguieron a la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022, muchos países europeos tuvieron que lidiar con su dependencia de Moscú para el suministro de materias primas clave, como los combustibles fósiles. Se argumentó entonces que Europa no podía generar una situación similar con China, el principal proveedor mundial de tecnologías de energía renovable.

“China representa un riesgo a gran escala”, dijo ya en 2020 Simon Gass, presidente del Comité Conjunto de Inteligencia de Reino Unido.

Es posible que estas cautelas estén siendo olvidadas ahora, con las potencias medias tratando de aferrarse al multilateralismo para enfrentar la bola de demolición puesta en marcha por el país que antes era su principal defensor. China insiste: el comportamiento de Trump no es motivo de celebración. Pero lo cierto es que sus acciones podrían reforzar la posición de Pekín en el escenario internacional.

Traducción de Francisco de Zárate.

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martes, 17 de febrero de 2026

ESCÁNDALOS ALIMENTICIOS A REPETICIÓN. LA NESTLÉ DE NUEVO EN LA MIRA.

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“Poco antes, en 2021, se denunció a Nestlé por la contaminación de una parte de sus Pizzas Buitoni, que causó graves enfermedades. Y en la década de 1970, en lo que constituye uno de los precedentes históricos del mal comportamiento de esta misma multinacional, cómo olvidar su campaña publicitaria en África desmotivando la lactancia materna para impulsar la venta de su leche en polvo infantil. La misma fue enérgicamente denunciada, en su momento por la organización suiza Declaración de Berna, convertida hoy en Public Eye. A lo largo de esta extensa serie de escándalos que marcan momentos críticos de unas de las principales empresas mundiales de la alimentación, Nestlé casi siempre ha tratado de dar respuestas. A veces, mostrándose cooperativa y transparente; a veces, incluso disculpándose por lo que pudieron haber sido “errores”. En algunos casos de serias acusaciones, o de demandas judiciales, logró que la sobreseyeran total o parcialmente. Sin embargo, ninguno de sus históricos reflejos y argumentos de autojustificación ha podido despejar las enormes dudas que amplios sectores de la sociedad civil internacional siguen teniendo con respecto a su tan mentada integridad y transparencia. Al igual que todas las multinacionales del sector, la rentabilidad continúa imponiéndose sobre la “ética” de producción y comercialización de la Nestlé.

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Fuentes: Rebelión [Imagen: Los cereales excesivamente azucarados que promueve la Nestlé en África están en la base de una denuncia pública en 2024. Foto Public Eye]

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ESCÁNDALOS ALIMENTICIOS A REPETICIÓN.

LA NESTLÉ DE NUEVO EN LA MIRA.

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Por Sergio Ferrari | 17/02/2026 | Economía.

Fuentes-. Revista Rebelión martes 17 de febrero del 2026.

Nestlé se encuentra nuevamente en el centro de un escándalo por la venta de leche infantil contaminada, con serias repercusiones en más de sesenta países.

El caso de la leche afectada por la toxina cereulida ha generado una cascada de denuncias a nivel internacional luego de que la organización de protección al consumidor Foodwatch revelara, a mediados de enero, que unas diez fábricas de la multinacional Nestlé en Países Bajos, Francia, España, Suiza y Alemania habían utilizado aceite de cacahuete contaminado con la bacteria Bacillus cereus en la fabricación de fórmulas lácteas para bebés. El bacilo culpable, que causa diarreas, vómitos y otros serios problemas entre los lactantes, contaminó un aceite rico en ácido araquidónico (una fuente de omega-6) procesado en China por Cabio Biotech. Además de los productos comercializados por Nestlé (Guigoz, Nidal), también se vieron afectados los de Danone (Blédilait, Gallia), Lactalis (Picot), Vitagermine (Babybio) y Popote, entre otros. En total, unos ochocientos productos en más de sesenta países, en su mayoría europeos, aunque también hay siete latinoamericanos (Argentina, Chile, Brasil, México, Perú, Paraguay y Uruguay).

El impacto mediático de esta revelación se ha dejado sentir de inmediato. En Francia, la misma Foodwatch está promoviendo una campaña de denuncia y exigiendo el rápido esclarecimiento de los hechos. Pero esto es solo una cara de la moneda. La otra, y seguramente la de mayores consecuencias, tiene que ver con la lentitud con que Nestlé, con sede en Vevey, Suiza, decidió retirar su fórmula del mercado. Según Foodwatch

“Nestlé sabía de la contaminación al menos desde principios de diciembre, e incluso les informó a las autoridades neerlandesas el 9 de ese mes”.

Y en Austria ya se habían producido retiros “silenciosos” de productos en torno a la Navidad, aunque sin informárseles a los consumidores. El retiro masivo de la fórmula recién comenzó en enero del año en curso (https://www.nestle.com/ask-nestle/products-brands/answers/infant-formula-product-advisory).

“Retardar la información a los consumidores sobre productos sensibles para bebés es inaceptable”, argumentó críticamente Foodwatch. Y explicó que se trata de hechos “particularmente graves” debido a que estas fórmulas contaminadas con cereulida se destinan mayormente a menores de seis meses –en algunos casos, prematuros– y, por lo tanto, particularmente vulnerables. Foodwatch le reprocha a Nestlé y a otros fabricantes del sector el que hayan demorado demasiado entre las primeras alertas emitidas y la decisión de retirar sus productos de las estanterías. (https://www.foodwatch.org/fr/accueil).



Proceso en marcha.

Según un artículo reciente del cotidiano suizo Le Temps, Foodwatch ha seguido muy de cerca la situación de nueve lactantes enfermos en ocho familias en diferentes sitios de Francia. Esos niños presentaron síntomas “alarmantes” que no desaparecían con un tratamiento “simple” contra la gastroenteritis, como vómitos, diarreas persistentes, fiebre y dolor abdominal. A fines de 2025, mucho antes del retiro masivo de la fórmula todavía en venta, algunos de ellos tuvieron que ser hospitalizados. Casos similares se dieron, además, en varios países europeos, como Gran Bretaña, España, Bélgica y Suiza.

Siempre según Le Temps, la denuncia de Foodwatch alega varias infracciones, como poner en peligro y afectar la integridad de los lactantes, cometer fraude agravado, comercializar productos peligrosos, no cumplir con requisitos de seguridad, no notificar y exportar alimentos en condición de riesgo. Y hace referencia a las declaraciones iniciales de François Laforgue, el abogado que representa a Foodwatch y las ocho familias involucradas:

“La responsabilidad de las empresas señaladas en la denuncia de [mis representados] nos parece establecida, pero la investigación lo confirmará. Estos fabricantes no podían ignorar sus obligaciones de seguridad sanitaria. Exigimos la mayor firmeza en este asunto que afecta la salud de los lactantes”.

En un caso separado, la fiscalía de la ciudad de Burdeos ha abierto una investigación criminal de la fórmula de Nestlé en el caso fatal de un bebé a principios de enero. Según el periódico suizo AGEFI

“una muerte tras el consumo de leche de [la marca] Guigoz retirada del mercado por posible contaminación con Bacillus cereus, aunque por el momento no se ha establecido ningún vínculo”. En paralelo, se está investigando en Angers el fallecimiento de un bebé en circunstancias similares.

Para Foodwatchel escándalo de la fórmula infantil plantea serios interrogantes sobre el cuidado con el que los fabricantes garantizan la seguridad sanitaria de los menores, controlan a sus proveedores, inspeccionan los ingredientes y, fundamentalmente, cómo responden cuando se hace imperioso retirar productos contaminados del mercado. La trazabilidad de los productos contaminados debe ser instantánea, insiste Foodwatch. En otras palabras, tolerancia cero, pues es inadmisible dejar que pasen meses antes de descontinuarlos, cuando el daño ya es irreparable.


¿Porque Nestlé ha tenido que retirar la lecha en polvo para lactantes, en más de 45 países?. 
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Semanas perdidas

Una cronología detallada de esta crisis refuerza el alegato de que los fabricantes de la fórmula actuaron irresponsablemente en varios frentes.

A fines de noviembre de 2025, según el cotidiano Le Monde, Nestlé detectó la presencia de cereulida en sus productos. Sin embargo, esperó un análisis de riesgos para la salud antes de notificar a las autoridades semanas más tarde. 

En Italia, el 1 de enero de 2026 las autoridades sanitarias ya contaban con resultados de laboratorio que confirmaban la presencia de esa bacteria en fórmulas infantiles, y doce días más tarde compartieron esa información con el resto de la Unión Europea.

El 9 de diciembre, Nestlé les informó a las autoridades neerlandesas acerca de la contaminación luego de controles internos en su fábrica de Nunspeet. Sin embargo, ni las autoridades ni Nestlé decidieron una retirada pública de productos ni alertaron a los otros países de la UE a través de la red europea de alerta. Las razones siguen siendo totalmente desconocidas. 

El Francia, el 11 de diciembre se retiró solamente un lote de leche de la marca Guigoz, producto a la venta desde mayo. Ese mismo día, Foodwatch alertó, por su parte, a las autoridades europeas e inició una investigación. Ya era evidente un nuevo escándalo en ciernes, y con serias repercusiones internacionales.

En Bélgica, el 12 de enero el periódico De Standaard informó que, según Nestlé, fue el 23 de diciembre cuando esta corporación recibió información más completa sobre la contaminación. “Fue la inspección alimentaria austríaca”, señaló el medio belga, “la que detectó la presencia de cereulida en la leche de otras fábricas”.  

El 24 de diciembre las autoridades francesas respondieron a las preguntas de Foodwatch y confirmaron la presencia de cereulida, especificando que Nestlé “había sido alertada por su proveedor e iniciado operaciones de retirada y recuperación”.  

Finalmente, la primera semana de enero se generalizó la descontinuación de fórmulas infantiles de Nestlé, con repercusión en más de sesenta países. Fue en esos mismos días que Foodwatch reveló la magnitud del problema: el ingrediente “culpable” –ácido araquidónico– se estaba utilizando en unas diez fábricas de la multinacional y los productos afectados se estaban distribuyendo por todo el mundo



Problemas que se repiten

En noviembre 2025, una investigación de la ONG suiza Public Eye (Mirada Ciudadana) sobre la adición de azúcar a los alimentos infantiles de Nestlé en África sacó a la luz un nuevo escándalo, prácticamente simultáneo con el de la fórmula infantil. Mediante una carta abierta del 17 de ese mes, una veintena de organizaciones de la sociedad civil de trece países africanos le reclamaba a Nestlé que pusiera fin al doble estándar denunciado por la ONG suiza.

“En África, los cereales infantiles que vende Nestlé contienen altos niveles de azúcar añadido, mientras que estos productos no contienen azúcar en Suiza y el resto de Europa. Todos los bebés tienen derecho a una alimentación saludable, independientemente de su nacionalidad o color de piel. Todos los bebés son iguales. Hagan lo correcto. No mañana. No el año que viene. Hoy. El mundo está observando” (https://www.publiceye.ch/fr/thematiques/consommation-critique/les-mensonges-pur-sucre-de-nestle).

Otro escándalo, no menos importante, se había denunciado un año antes sobre el tratamiento ilegal de agua “natural” que Nestlé comercializa en Francia, pero la multinacional argumentó que los tratamientos utilizados son necesarios para garantizar la seguridad del producto. Sin embargo, según especialistas y medios de prensa independientes, parte de esos tratamientos, algunos de los cuales datan de 1993, “no cumplen en absoluto con ‘las necesidades’ de seguridad sanitaria”.

También en 2024 diversas organizaciones, Public Eye entre ellas, habían denunciado la política abusiva de Nestlé con respecto a la adquisición de café producido por cafetaleros mexicanos. Según Public Eye, aun cuando Nestlé prometió que a partir de 2025 también ella sería

“líder del sector desde el punto de vista ético [ya que] el 100% de su producción iba a ser ‘responsable’”, de todos modos, continuó aplicando un régimen de compras despiadado, sobre todo de su café soluble, el famoso Nescafé. Pero nada ha cambiado para los agricultores locales, que tienen que aceptar precios bajísimos, aseguró Public Eye tras investigar el problema en la región cafetalera del Soconusco, al sur de México, donde se produjeron airadas protestas contra la multinacional suiza. La ONG tituló su investigación “Esperanza pulverizada. Cómo Nestlé está llevando a la ruina a los caficultores” (https://stories.publiceye.ch/nescafe-mexiko/).

Poco antes, en 2021, se denunció a Nestlé por la contaminación de una parte de sus Pizzas Buitoni, que causó graves enfermedades.

Y en la década de 1970, en lo que constituye uno de los precedentes históricos del mal comportamiento de esta misma multinacional, cómo olvidar su campaña publicitaria en África desmotivando la lactancia materna para impulsar la venta de su leche en polvo infantil. La misma fue enérgicamente denunciada, en su momento por la organización suiza Declaración de Berna, convertida hoy en Public Eye.

A lo largo de esta extensa serie de escándalos que marcan momentos críticos de unas de las principales empresas mundiales de la alimentación, Nestlé casi siempre ha tratado de dar respuestas. A veces, mostrándose cooperativa y transparente; a veces, incluso disculpándose por lo que pudieron haber sido “errores”. En algunos casos de serias acusaciones, o de demandas judiciales, logró que la sobreseyeran total o parcialmente. Sin embargo, ninguno de sus históricos reflejos y argumentos de autojustificación ha podido despejar las enormes dudas que amplios sectores de la sociedad civil internacional siguen teniendo con respecto a su tan mentada integridad y transparencia. Al igual que todas las multinacionales del sector, la rentabilidad continúa imponiéndose sobre la “ética” de producción y comercialización de la Nestlé.

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