jueves, 23 de julio de 2026

TRIUNFO ELECTORAL DE LULA SIGUE CONSOLIDÁNDOSE.

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“El vídeo que difundió Michelle en las redes sociales cayó como una bomba en el Partido Liberal, al cual pertenece, y fue presionada para renunciar a su cargo de presidenta del PL Mujer. Este puesto le había permitido obtener mayor protagonismo en la política brasileña, poniendo en riesgo los intereses electorales de Flavio en estas elecciones y comprometiendo su liderazgo como el heredero legítimo del espolio electoral de Jair Bolsonaro. Las huestes bolsonaristas que destilan su odio en las redes sociales han llamado a Michelle de “fanática feminista”, cuando ella se ha definido durante toda su trayectoria pública como una mujer conservadora, obediente y sierva de Dios.

“Fragmento del vídeo de Michelle Bolsonaro en la muestra sus diferencias con su hijastro Flavio Bolsonaro. Créditos: @michellebolsonaro “Los ataques recibidos por Michelle después de la difusión del vídeo fueron respondidos por una onda de solidaridad por parte del mundo evangélico y del electorado femenino, lo cual debería disminuir aún más el apoyo a Flavio Bolsonaro en estos segmentos de votantes en la próxima contienda. Es decir, la estrategia errática del candidato Flavio y las divisiones internas de su base política, sumada a las diversas cuentas pendientes que posee con la justicia brasileña (rachadinhas, vínculo con milicianos, caso Banco Master), diseña un escenario cuesta arriba para el representante de la derecha en la recta final del pleito electoral. Sin un programa claro de gobierno, sus participaciones en la esfera pública se han reducido a la defensa de su padre y a presentarse como una víctima de los intereses políticos de una izquierda radical, en una narrativa poco convincente, excepto para el bolsonarismo raíz. Pensando a nivel nacional, muy poco para un aspirante a presidente. Por estos y otros motivos, consideramos que, de no suceder algo extraordinario en los próximos dos meses, la tendencia hacia la reelección del actual presidente Lula se va afianzando cada vez con mayor contundencia.

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Fuentes: Rebelión / Socialismo y Democracia [Imagen: Lula en su ruta por Brasil el 20 de julio de 2019 a su paso por Corumbau. Créditos: Ricardo Stuckert]

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TRIUNFO ELECTORAL DE LULA SIGUE CONSOLIDÁNDOSE.

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Por Fernando de la Cuadra | 23/07/2026 | Brasil

Fuente. Revista Rebelión jueves 23 de julio del 2026.

En este artículo el autor analiza, en base a las encuestas de opinión que marcan una brecha cada vez mayor entre Lula y Flavio Bolsonaro, la evolución política del candidato Bolsonaro en los últimos meses.


Las encuestas de opinión electoral de los últimos meses están confirmando el triunfo del presidente Lula tanto en la primera como en la segunda vuelta. Por ejemplo, en el estudio del mes de julio realizado por la agencia Quaest, se refleja que la distancia entre Lula y Flavio Bolsonaro viene aumentando gradualmente en las sucesivas mediciones. Si en mayo ambos candidatos estaban técnicamente empatados -con 42 y 41% respectivamente-, en esta reciente encuesta Lula da Silva abre una ventaja de 8 puntos sobre su adversario, con un 45% de apoyo para el actual mandatario y un 37% para Bolsonaro.

Según diversos analistas, la tendencia es que dicha preferencia del electorado brasileño se siga robusteciendo, sobre todo después de la conducta errática que ha demostrado Flavio Bolsonaro con relación a temas relevantes para los ciudadanos de este país. En su último viaje a Washington, el candidato de la extrema derecha tuvo una participación lamentable frente al Escritorio de la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR), exponiendo en un breve discurso que no sería conveniente que el gobierno de Donald Trump aplique sus alzas tarifarias al Brasil antes de las elecciones, pues ello acabaría beneficiando la candidatura del actual presidente Lula da Silva.

El absurdo de este discurso es que la mayoría de los electores saben que fue el propio Flavio y su hermano Eduardo Bolsonaro, quienes sugirieron la aplicación de mayores tarifas al gobierno de Lula como una manera de presionar al Poder Judicial para que dejara sin efecto la condenación contra su padre, Jair Bolsonaro. Usando los datos de algunas empresas de estudios de opinión, Flavio señala que Lula estaría ampliando su ventaja cada vez más sobre él, en función de la aplicación de las nuevas tarifas anunciadas por la administración norteamericana.

Entonces, el senador sugiere que el gobierno Trump sería el principal culpable de su declino sistemático en las preferencias de los electores brasileños desde que anunció la aplicación de nuevas tarifas hace un par de meses. Y ahora desea aparecer como el mentor de una solución al problema tarifario que el mismo ha creado, junto con su hermano y un grupo de lobistas brasileños radicados en Estados Unidos. En síntesis, el argumento del hijo mayor de Bolsonaro no es que el aumento de las tarifas sea negativo porque compromete la economía y el intercambio comercial de Brasil, sino que es nefasto porque está ayudando a que Lula se reelija para un cuarto mandato.


"El Clan Bolsonaro, La derecha brasileña".

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Además, en su discurso de Washington, Bolsonaro le achaca al gobierno brasileño todos los males y desafectos creados entre ambos países, como parte de un proyecto para desprestigiar y atacar a las instituciones de Estados Unidos. Entre las iniciativas “agresivas” de Brasil, estaría la defensa del etanol o las disputas creadas en torno a la existencia del sistema de pagos alternativo (Pix), elaborado por técnicos del Banco Central hace años atrás. También entran en estas desavenencias la regulación de las big techs, las que, en rigor, han sido aplicadas fundamentalmente por la Justicia brasileña y no por la actual gestión del presidente Lula. Otras acusaciones del gobierno estadounidense para aumentar aún más los aranceles serían la violación de los registros de patentes, la utilización de trabajo esclavo y el aumento de la desforestación en Brasil, todos ellos argumentos claramente reñidos con la realidad.

La impostura sobre estas cuestiones por parte de un oportunista Flavio Bolsonaro es tan fragrante, que una mayoría significativa de los ciudadanos ven en estas acusaciones un simple “volador de luces” que busca camuflar los casos de corrupción que involucran al clan Bolsonaro con las estafas del Banco Master y las estrechas relaciones entre Flavio con su dueño, el empresario Daniel Vorcaro, actualmente en un presidio Federal (Flávio Bolsonaro, el desplome de un corrupto). De hecho, se popularizó el concepto de Tariflávio para atribuir la primera responsabilidad de esta sanción comercial al hijo mayor del expresidente.

Misoginia bolsonaristas también compromete la campaña de Flavio.

La apuesta del bolsonarismo por captar la adhesión de gran parte del mundo evangélico se asentaba en el presupuesto básico de que los llamados “creyentes” se inclinan preferencialmente por candidatos conservadores y escasamente votan por representantes de la izquierda. Lo cierto es que dicha apuesta simple y directa le ha dado frutos electorales, hasta ahora, a los grupos de extrema derecha que dicen enarbolar las banderas de defensa de los valores basados en la triada Dios, Patria y Familia.

Sin embargo, las disputas al interior del bolsonarismo, entre la ex primera dama, Michelle, y el hijo primogénito del patriarca de la familia Bolsonaro, han venido mermando sostenidamente el apoyo del candidato Flavio. Las declaraciones misóginas del senador y algunos de sus asesores provocaron la ruptura dentro del clan, y la propia Michelle Bolsonaro ha acusado recientemente al hijo mayor del ex capitán de despreciarla públicamente, no tomar en cuenta sus opiniones y boicotear sus políticas de alianzas en los diversos reductos electorales existentes a lo largo del país.

Las afirmaciones de un importante asesor de Flavio Bolsonaro que reside en Estados Unidos, Paulo Figueiredo –nieto del último dictador militar Joao Batista Figueiredo- puso más leña en esta embestida misógina de la extrema derecha. Según él, las mujeres no saben votar o votan muy mal, especialmente las solteras que no están bajo el alero y la influencia de los maridos que orientarían oportunamente a las mujeres casadas para votar mejor. Estas ideas se inspiran en viejas premisas planteadas por un pastor pentecostal norteamericano, Douglas J. Wilson, defensor del denominado “patriarcado bíblico”, quien sostiene que el voto individual debería ser substituido por el voto domiciliar, es decir, el voto debería ser emitido por el conjunto de la familia bajo el liderazgo y la orientación del marido o “jefe del hogar”.

Esta norma que parece anecdótica y extemporánea en nuestra época es asumida bizarramente por parte de esa derecha retrógrada que desea ver a las mujeres todavía dedicadas exclusivamente a tareas de la casa y la reproducción, ocupando un papel subalterno y decorativo dentro de la familia. El bolsonarismo aspira a que las mujeres sean aquel sustento dócil, recatada y obediente que apoya incondicionalmente a los hombres que toman las decisiones, aunque dichas decisiones sean completamente erradas. Esta teología patriarcal no busca más que mantener el sometimiento de las esposas y garantizar el predominio sin contestación de la dominación masculina. El proyecto es tan atrasado que, hasta un fuerte adherente al mundo pentecostal y conservador como Michelle Bolsonaro, encontró que estaba siendo humillada y menospreciada políticamente por ser mujer. Los sondeos realizados posteriormente destacaron que la mayoría de las electoras mujeres y evangélicas concordaron con la posición de Michelle y reprobaron la falta de respeto de Flavio.

El vídeo que difundió Michelle en las redes sociales cayó como una bomba en el Partido Liberal, al cual pertenece, y fue presionada para renunciar a su cargo de presidenta del PL Mujer. Este puesto le había permitido obtener mayor protagonismo en la política brasileña, poniendo en riesgo los intereses electorales de Flavio en estas elecciones y comprometiendo su liderazgo como el heredero legítimo del espolio electoral de Jair Bolsonaro. Las huestes bolsonaristas que destilan su odio en las redes sociales han llamado a Michelle de “fanática feminista”, cuando ella se ha definido durante toda su trayectoria pública como una mujer conservadora, obediente y sierva de Dios.

Fragmento del vídeo de Michelle Bolsonaro en la muestra sus diferencias con su hijastro Flavio Bolsonaro. Créditos: @michellebolsonaro

 


Los ataques recibidos por Michelle después de la difusión del vídeo fueron respondidos por una onda de solidaridad por parte del mundo evangélico y del electorado femenino, lo cual debería disminuir aún más el apoyo a Flavio Bolsonaro en estos segmentos de votantes en la próxima contienda. Es decir, la estrategia errática del candidato Flavio y las divisiones internas de su base política, sumada a las diversas cuentas pendientes que posee con la justicia brasileña (rachadinhas, vínculo con milicianos, caso Banco Master), diseña un escenario cuesta arriba para el representante de la derecha en la recta final del pleito electoral.

Sin un programa claro de gobierno, sus participaciones en la esfera pública se han reducido a la defensa de su padre y a presentarse como una víctima de los intereses políticos de una izquierda radical, en una narrativa poco convincente, excepto para el bolsonarismo raíz. Pensando a nivel nacional, muy poco para un aspirante a presidente. Por estos y otros motivos, consideramos que, de no suceder algo extraordinario en los próximos dos meses, la tendencia hacia la reelección del actual presidente Lula se va afianzando cada vez con mayor contundencia.

Fernando de la Cuadra es doctor en Ciencias Sociales, editor del blog Socialismo y Democracia, autor del libro De Dilma a Bolsonaro: itinerario de la tragedia sociopolítica brasileña (editorial RIL, 2021) y coeditor del libro EP Thompson en Chile: solidaridad, historia y poesía de un intelectual militante (Ariadna Ediciones, 2024).

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miércoles, 22 de julio de 2026

LA PRIMERA HUELGA OBRERA AREQUIPA. MOLLENDO 1902. LOS PRIMEROS MARTIRES DE LA CLASE OBRERA.

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En lo Cultural religioso. Arequipa de 1900. “La Roma de América” era muy fuerte y dominante el poder religioso, respetable en la absoluta mayoría de la población. En la elección Municipal de diciembre de 1900, irrumpió el Liberal-Socialismo en los obreros-Artesanos como en los Estudiantes Universitarios de San Agustín- Meses antes, julio, un Meeting Popular, presenta, una pequeña corriente de aire limpio, juvenil y primaveral (diciembre-enero 1900-1901) saludo desde la Plaza de Armas, la Juventud Universitaria se concentró para un agradecimiento – la Juventud Católica, y horas después, la Juventud, “Los Libre Pensadores” para un agradecimiento público a la Juventud Universitaria Argentina. La cantidad de participantes rebasó el control de los primeros organizadores y en esta concentración popular, surgieron los “verdaderos Líderes del Pueblo” que canalizan por años las reivindicaciones y derechos del pueblo de Arequipa. MITIN popular, donde se “rompieron cadenas feudales y medievales” y la Plaza de Armas y su Tribuna La Pontezuela se transformaron en la verdadera Ágora de la Democracia Popular, la Ciudadanía Política y “el nacer” de los Líderes Comunitarios.

En este escenario, de las clases y la lucha de clases, - al revisar y leer, comparar, analizar, consultar con otros trabajos de investigación – me siento, estoy pleno y alegre, en el “corazón del pueblo arequipeño” de ese tiempo, la “cruda realidad” de una Lucha Política extrema, polarizada, racista, violenta, desigual – “nos grita” desde lo más profundo, como creció y se desarrolló, la oposición – con fuertes raíces de miseria y explotación, sin embargo adornados alegremente, por la profunda fe de un pueblo, por su lucha en los frentes de batalla y Revoluciones por la República y la naciente “Democracia”, pero la DIGNIDAD de nuestro pueblo NO tiene procesos similares comparables nacionales, supo mantener ese Orgullo arequipeño, en el centro de una terrible, feroz y salvaje explotación. (Y en el sector Agrario Regional sur, es aún más salvaje, vil y criminal, de allí la fuerza como explosionaron los Movimientos Campesinos en la Zona Sur Andina del Perú, del gamonalismo más inhumano y salvaje). El desarrollo de las elecciones Municipales, diciembre 1900, las elecciones electorales de 1901, los primeros Mártires Artesanos, jóvenesEn lo Cultural religioso. Arequipa de 1900. “La Roma de América” era muy fuerte y dominante el poder religioso, respetable en la absoluta mayoría de la población. En la elección Municipal de diciembre de 1900, irrumpió el Liberal-Socialismo en los obreros-Artesanos como en los Estudiantes Universitarios de San Agustín- Meses antes, julio, un Meeting Popular, presenta, una pequeña corriente de aire limpio, juvenil y primaveral (diciembre-enero 1900-1901) saludo desde la Plaza de Armas, la Juventud Universitaria se concentró para un agradecimiento – la Juventud Católica, y horas después, la Juventud, “Los Libre Pensadores” para un agradecimiento público a la Juventud Universitaria Argentina. La cantidad de participantes rebasó el control de los primeros organizadores y en esta concentración popular, surgieron los “verdaderos Líderes del Pueblo” que canalizan por años las reivin que fueron asesinados, en la Calle, movilizados por sus Derechos y baleados al calor del poder de las armas que utilizaron los grupos políticos dominantes. En esta casa local, católica, ciudad de los Leones del Misti, ciudad de los grandes acontecimientos político-sociales- inicio del siglo XX y 100 años de lucha Gremial, Sindical y Política - se producen las Primeras Huelgas Obreras y los Primeros Mártires de la clase Obrera- Arequipa -Mollendo.1902.

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LA PRIMERA HUELGA OBRERA AREQUIPA. MOLLENDO 1902. LOS PRIMEROS MARTIRES DE LA CLASE OBRERA.

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Autor. Pablo Raúl Fernández Llerena.

Maestro Uniuversitario.

Dr. en Sociología.

Pas. Decano Nacional. Colegio del Sociólogos del Perú. CSP. 2023-2025.

Textp Publicado en nuestro Libro:

"HISTORICA REVOLUCION CIUDADANA. AREQUIPA 1890-1920.

Una Visión Multidimensional, Tiempos de la República Aristocrática". 


LA HUELGA Y LOS TRABAJADORES.

VERSION del PERIODICO “EL PUERTO” de MOLLENDO.


La actitud que no hace muchos días tomó los operarios de la empresa del ferrocarril de Arequipa, encontró simpático eco en el mismo gremio de este puerto, y a las 11 1/2 de la mañana del día 14 de julio, el silbato de la locomotora del tráfico y la campana de la estación anunciaban al vecindario que algo extraordinario sucedía, lo que no tardó en confirmarse, porque grupos más o menos numerosos de obreros acudían presurosos al sitio designado. Una vez congregados y ya en cantidad respetable dirigiéndose en correcta formación, después de oír a sr. Subprefecto que había llegado momentos antes al despacho de este donde se presentó el diputado Dr. Jesús Teófilo Núñez, en su carácter de delegado para exponer las pretensiones de sus representados antes sus inmediatos jefes y ante la autoridad política que después de oír al Dr. Núñez aconsejó a los huelguista al respeto al orden público y ofreció en cambio el mismo respeto al derecho de asociación y justas protestas. Presentó el sr. Zegarra, jefe de la Estación y expuestos los motivos de la huelga que no eran otras, que lo escases de jornales, el sr. Zegarra ofreció un aumento del 20% sobre lo que actualmente ganan siempre que esa oferta que él apoyaba encontrase aceptación en la superintendencia.

Con esto quedaron satisfechos los obreros, que ya no estaban solos, pues se les había unido a ellos, engrosando considerablemente sus filas de la huelga, los operarios del muelle y los del gremio de lancheros, que siguiendo el sistema empleado por los primeros pedían lo mismo que ellos y nombraron delegado para exponer sus razones al sr. Julio Struque. El sr. Roberto Turnes, jefe del muelle, ofreció aumentar 5 centavos al jornal que señalaba la actual tarifa para cada tonelada de desembarque siempre que el trabajo sea nocturno, negándose en lo absoluto a hacer la misma casación para el trabajo de día. El sr Patricio Smart, gerente de la compañía de lanchas, accedió a la petición de sus subordinados acordándoles un 10% sobre lo que hoy ganan por tonelada de desembarque de determinadas mercancías. Retirándose los últimos afiliados a la huelga, satisfecho con el resultado obtenido, quedando los obreros tanto del ferrocarril como del muelle, esperando los primeros la aceptación de la propuesta del Sr. Zegarra y gestionando los segundos la ampliación de la oferta del Sr. Turner para el trabajo diurno. 

En la tarde de ayer y robustecida la huelga del ferrocarril, los operarios de la Estación, de la ensenada, se tuvo conocimiento que el sr. Superintendente señor Mac Cord, se negó a toda concesión ocasionando esta negativa la nueva excitación que el sr. Subprefecto ha tratado de calmar gestionando directamente con la prefectura del departamento, la que hasta el momento en que suscribimos estas líneas discute con el sr. Mac Cord, la forma más equitativa de poner fin a la huelga, con la condición según no dice el sr. subprefecto de que la actitud de los obreros sea esencialmente pacífica y que por lo mismo no intervengan en ella sino los mismo interesados, ideas y deseos confirmados con el siguiente telefonema dirigido al pueblo:

Al pueblo de Mollendo:

Exijo respeto a la autoridad. Manténgase tranquilos mientras yo gestiono aquí, facilidades para el pueblo. He dado pruebas a la clase obrera, pero todo dentro del más absoluto respeto. Esperen con calma mi última palabra, pues yo hago aquí labor en favor del país, pero también exijo del pueblo absoluta tranquilidad.

Os saluda. Parra (PREFECTO)

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“LA TRAGEDIA DE LA SEMANA”

Como dijimos en nuestro número anterior, finalizada el día 14 la huelga de playeros y lancheros con la solución favorable que les dieron sus respectivas empresas, quedó pendiente de los obreros del ferrocarril, con la rotunda negativa que el superintendente hiciera de conceder el aumento solicitado de 20% en el salario, procedimiento que dejó profundamente contrariado el ánimo no solo de los huelguistas sino del pueblo en general, que desde el momento hizo causa propia con la de los interesados

En la mañana del día siguiente, o sea el 15, se veía en las calles de la población diferentes grupos que comentaban la resistencia del sr. Mac Cord, como una terquedad deprimente para el obrero, de carácter injustificado. Supuesto que, en Arequipa, donde la vida no es tan cara como la de este pueblo, había concedido a los trabajadores el aumento del 15%.  

Serían las 11.30 am cuando se sintieron los toques de la campana de la estación a donde muy pronto se congregó el pueblo en número considerable y casi simultáneamente parte de la fuerza del escuadrón “HÚSARES DE LA GUARDIA N°9”, que cinco horas antes había llegado de Arequipa al mando de su jefe el coronel Guillermo Zavala. Una vez la fuerza en el lugar, trató de impedir que sonase la campana y que fue aquello lo que ocasionó la protesta de los huelguistas que deseaban continuar reuniendo al pueblo. Entre el mandato de la fuerza y la resistencia del obrero, se deslizaban palabras más o menos duras y uno que otro guijarro que llegaba a los soldados, los que apelando a medidas enérgicas, sablearon a dos de los que se resistían a dejan la campana conduciéndolos en calidad de presos. Esta actitud redoblo la excitación popular, que desde ese instante veía en los guardianes del orden a los enemigos del pueblo y que siguiéndoles con la más atronadora rechifla podía a voz en cuello, la libertad de los presos. Cuando el pueblo llegó a la Plaza Grau insistiendo en la soltura de los presos, tratando de arrancarlos de manos a la fuerza, el sr. Subprefecto que también estuvo en el lugar primitivo del desorden, sacó su revolver para imponer al pueblo; acto impremeditado que atrajo mayor indignación, la que calmó un tanto, tan luego como él ordenó la libertad de los mismos, pues minutos antes las masas en número de 500 ciudadanos iban acorralando a la tropa haciéndola retroceder hasta la vereda de la subprefectura, lo que pudo suscitar un grave conflicto  a no ser la intervención oportuna y expuesta de algunos caballeros que trataban de tranquilizar al pueblo y de retirarlo al centro de la plaza mientras gestionaba con el subprefecto la referida soltura.

Cuando aún no se había restablecido la calma totalmente y se prosiguieron con las interpolaciones a la autoridad, los srs. Ezequiel Bustamante y Benigno Caro llamaron la atención subiéndose a la glorieta de la Plaza en actitud de dirigir la palabra lo que efectivamente llevaron a cabo, expresando la razón que existían a los obreros para el reclamo de sus legítimos derechos, pero que era de menester usar la compostura y de mayor orden a fin de dar buena nota de la cultura del pueblo de Mollendo, proponiendo que, con tal fin, se firmara un ACTA para elevarla por el conducto de la autoridad.

Presen, así como en los sucesos anteriores, el Sr. García Bedoya, director del “El Puerto”, fue determinado para formularla y con este fin se sacó una mesa del Cuartel de la Compañía de Bomberos, en donde obligados dicho sr. director.

Parece encima de allá y dijo que la redacción de “El Puerto” que había defendido los derechos del obrero en Arequipa, cumpliría su deber sosteniendo los del obrero de Mollendo, y que como se daba el pretexto de no haberse concretado las exigencias de los huelguistas, creía necesario poner a la consideración general el acta que a continuación insertamos, la que se elevaría al sr. Prefecto del departamento, manifestando que los obreros de Mollendo correspondían su saludo del día anterior y que perteneciendo a un pueblo laborioso y culto, respetaría siempre el principio de autoridad esperando de él que gestionaría con la superintendencia de los ferrocarriles del sur, el aumento solicitado por los obreros.

He aquí el tenor del acta:

En Mollendo al 15 de julio de 1902, reunidos en la Plaza pública, los obreros de la empresa del ferrocarril de este Puerto y los de la Estación de la Ensenada con el objeto de deliberar acerca de la manera de mejorar la retribución de los salarios y teniendo en consideración:

1.- Que el que percibe actualmente es demasiado exiguo para atender a las más apremiantes y urgentes necesidades del hogar

2.- Que es público y notorio que, entre los diversos gremios de trabajadores existentes en este puerto, el del ferrocarril es el más escasamente retribuido, sin embargo, del considerable número de horas de ruda labor diaria

3.- Que habiéndose acordado por la citada empresa un aumento del 15% sobre los salarios a los obreros de Arequipa, no es justo no se le conceda ninguno a los de este Puerto, en el que la vida es más difícil y cara

4.- Que los accidentes desgraciados sobrevenidos a los obreros en el servicio de la empresa traen como consecuencia fatal la indigencia más horrible para sus respectivas familias.



ACORDARON:

1.- Solicitar al superintendente de los Ferrocarriles del sur de la República, un aumento del 20% sobre el jornal de hoy

2.- Que la empresa se comprometa a atender a sus servidores con la atención facultativa, medicinas y subsistencia diaria mientras dure el impedimento comprobado para poder trabajar.

3.- Que se eleve la presente por conducto de la Prefectura del Departamento suplicando a esta gestionar con quien corresponda la resolución favorable en tan justo pedido

El Dr. Teófilo Jesús Núñez, presente entonces en la glorieta y dirigiéndose al pueblo que rodeaba la mesa donde se iba a firmar el Acta, manifestó que como delegado de los huelguistas del Ferrocarril, ya había gestionado desde el día anterior el punto en cuestión con el sr. Prefecto del departamento y que dentro de breves instantes se tendría la constatación de estar aceptadas la condición de los obreros.

Pocos momentos después se repartía en la puerta de la casa subprefectura una hoja suelta en la que se dejaba constancias de los telefonemas cambiados entre el sr. Diputado de la provincia y sr prefecto del departamento.

Poco después parte del pueblo se dirigió de la plaza a recorrer las calles de la población quedándose otra repartida en diferentes agrupaciones que apreciaba los hechos, estaba a la expectativa de la respuesta del Sr. Mac Cord, que se hacía esperar demasiado tiempo.

Minutos antes de las 3 y 30 pm hora en que llegan los trenes de Arequipa, la voz de ¡A la estación ¡arrastró a esta junta con los huelguistas a una pavada de palomilla y a muchísimos curiosos de todas las edades y condiciones. Cuando se avistó el convoy los obreros de la huelga y los que por comunidad de ideas e intereses los acompañaban, salieron a encontrarlo, y deteniéndolo más o menos a 200 metros de la estación, obligaron al maquinista a descender de su máquina y subidos los carros, agitando banderas y pañuelos, vivando únicamente a la huelga haciendo sonar el silbato con estertores e intermitencias agónicas a veces y simulando otras, desesperados gritos de socorro condujeron el convoy hasta la estación donde se apearon los pocos pasajeros que traían con el susto consiguiendo en la escena que presenciaban y la explosión que momentos antes hizo en lugares cercanos un torpedo de dinamita colocado ahí por algún chusco malintencionado.

En estos momentos se representó en la Estación y en actitud meramente observadora un piquete del escuadrón al mando de alférez Pintado y compuesto imprudentemente de solo 8 hombres, mientras tanto y ya desocupado el convoy de pasajeros e indiferentes era llevado por los huelguistas con los mismos gritos y toque de campana al cambio donde dejaron los carros y continuaron solo la maquina a la tornamesa para apagar guardar aquella. Todos estos actos se hacían en medio del mayor bullicio, pero sin una sola frase ni palabra hiriente y comprometedora, haciendo más bien la diversión de la inmensa cantidad de espectadores que había acudido a presenciar de cerca la escena y como dijimos antes, se componía de todos los elementos sociales de la localidad, desde el funcionario público, el representante de alto comercio y el modesto artesano. El diputado por la provincia Dr. Jesús Teófilo Núñez, se presentó en aquellos momentos y dirigiendo la palabra a los individuos cerca atrajo, sobre sí la atención general, y en pocos instantes se vio rodeado de aquella importante masa que ansiosa y creyendo se trataba de una solución favorable, pretendía oír lo que el referido Dr. Hablaba en ese momento con el sr. J. libertado Soto, persona muy adicta a él y que se le había acercado hace un rato.

En este estado las cosas, algún solo individuo observó la presencia a pocos pasos del mismo piquete que se había quedado en la estación y que sigilosamente se había acercado hasta colocarse a espaldas del pueblo parodiando, aunque la comparación resulte grotesca al fantasmón aquel del loguito de “LOS MADGYARES”, pero sin abandonar, hablando en justicia, la actitud seria y de espera de que hablábamos al referirnos a su llegada a la estación. Oír al pueblo que los soldados le acompañaban contra su voluntad hasta aquellos sitios y pedir todos a una voz que se retiraran a su cuartel, fue cosa tan rápida como el pensamiento, como rápido fue lo que sucedió enseguida, lo que Mollendo jamás pudo esperar lo que hasta hoy hace pesar sobre todos los ánimos, la profunda consternación y la indignación más justa y lo que pasamos a relatar con el mayor desapasionamiento y con toda la verdad de que nos creemos capaces.

Al observar el oficial Pintado que el pueblo exaltado con la presencia de sus soldados pretendía hacerlo retroceder, ordenó desplegar yendo cuatro individuos en dirección a la plaza, con cara al grupo y arma preparada y marchando él con los otros cuatro a resguardarse frente a la carbonera. Parte de los obreros siguió a estos, arrojándoles pequeños carbones y piedrecitas; otros con las mismas rechiflas fuesen tras los primeros y lo demás presenciaban el acto como meros espectadores. Los cuatro individuos que en la forma ya indicada que retrocedían hacia la playa, vieron se pronto rodeados por el pueblo que estrechaba cada vez más las distancias, sin emplear a pesar de eso otra cosa que la boca y guijarros. Cuando el oficial vio la situación de su gente hizo, no sabemos si ocasional o premeditadamente, una señal con la espada y …. …. sonó la primera descarga. El efecto no se hizo esperar, el pueblo enfurecido y sin más armas que sus manos, se lanzan sobre los soldados que después de una segunda descarga, habían logrado unirse y continuaban siempre en retroceso y disparando siempre, hacia la casa del cambiador, al llegar este punto el pueblo contaba con una víctima: MARIANO ADRIAZOLA, honrado y antiguo trabajador de la empresa, que en los momentos en los que se pretendía hacer firmar el acta era uno de los más ardientes defensores de ella, por ser, según él, único recurso que devolvería la tranquilidad y recordando que hacía 15 años servía en el ferrocarril sin percibir un solo aumento en sus haberes. Nuestra atención se contrajo en este infeliz al que cargaron 4 de sus compañeros, mientras soldados y huelguistas, luchando cuerpo a cuerpo algunos y otros disparando sobre determinados grupos, practicaban la ascensión al cerrito o morro situado al costado de la Carbonera para buscar huida por aquel lado.



Hasta ese momento solo se había oído los tiros que más o menos aislados hacían, en distintas direcciones, los individuos de tropa de que nos ocupamos pero cuando contristados con el trágico fin del infeliz ADRIAZOLA acompañábamos  con otras muchas personas el cadáver, camino a la estación y haciendo reflexiones que por los duras no es posibles trascribir; descargas cerradas de todas direcciones hechas sobre nuestro fúnebre cortejo y sobre las multitudes que locas de terror huían sin encontrar puertas de escape o se escondían bajo los carros del ferrocarril, nos hicieron comprender que en Mollendo el pueblo que se distinguió siempre por su virilidad; el pueblo que dio como el primero muestra de su hacendado patriotismo, siempre que ese terreno se le llamó, el pueblo que jamás desmintió sus nobles antecedentes de cultura y civismo, se daba el primer ejemplo en el Perú de una carnicería espantosa y sin precedentes en la historia del mundo civilizado, a no ser que recordemos las vísperas sicilianas en las que a pesar de injusta había causa. Las balas cruzaban por doquier y no, así como al principio aisladas y temerosas o encontrarse con un cuerpo humano en nacionalidad con el que las hacía salir, no. Eran dirigidas premeditadamente sobre los indefensos, sobre los que ninguna participación había tenido, ni en la huelga ni en sus antecedentes. Esto duró unos minutos o siglos que no sabemos a quién se le ocurre contar, tiempo en esos momentos, lo cierto es que cuando nos fue posible ascender a la plaza cuando ya los soldados de la nación se cansaron de ensayar en los ciudadanos Mollendinos sus adelantos en el tiro al blanco nuestra indefensa y pacífica ciudad, veía con el llanto en los ojos y en todos los organismos, algo así como la tensión de innumerables cuerpos opresores de los nervios, desfilara ante ella y por su plaza más central a las siguientes víctimas:

FRANCISCO FIASCUNARI anciano pescador de nacionalidad italiana, fundador de este pueblo y de una numerosa familia y victimado innoblemente cuando no creyendo seguro su escondite bajo un carro, salió en busca de otro mejor; TORIBIA V de BOSSIO, infeliz mujer  a la que hemos visto asesinar cuando corría desolada en busca de refugio o del sostén de un hogar; un muchacho cuyo nombre no hemos podido averiguar y siete individuos más del pueblo heridos, más o menos gravemente y cuyos nombres daremos en su oportunidad y que en menos infortunados que los primeros  han tenido tiempo para maldecir a sus asesinos y execrar con todo el pueblo a los causantes de su victimización, de estos tres están heridos de piedra, uno de ellos según opinión facultativa, gravemente.

PERDONESENOS; pero nos permitimos una digresión algo así como una frase laudatoria, como el non plus ultra del agradecimiento de un pueblo, no de un pueblo inconsciente y manejado por unos cuantos politiqueros según la expresión de no sabemos quién, sino del pueblo íntegro, del pueblo en su más genuina expresión altos y bajos, ricos y pobres, peruanos y extranjeros, mezclados y abstencionistas en política, jóvenes y viejos radicales y conservadores, militares y paisanos, burgueses y obreros, aristócratas y socialistas, solteros, casados y viudos y seglares y frailes, en fin, hombres y mujeres todos. 

EL TENIENTE RISCO, oficial del escuadrón que tantas victorias ha conquistado en el campo del honor; el soldado pundonoroso que en su valor e hidalguía supo vencer el solo a millones de enemigos en guerras nacionales y civiles, a fusilado notablemente a los que huían. Ha hecho gala de su disciplina militar, desobedeciendo las órdenes de su superior el coronel que le ordenaba cesar los fuegos y bajar del techo de la subprefectura desde donde efectuaba su match con buen Barrote de un Club de Tiro. Amenazado con rifle en mano y con puntería fija a los que le increpaban su infame conducta. Y, por último, y como nota culminante de su patriótico proceder, ha ofrecido morir, (¡sarcasmo cruel ¡) en el sitio que se le había designado para cuidar el orden. Perdón otra vez lectores, no estamos seguros que hasta ahora nada ni nadie puede tildar de parcial o injusta la relación que estamos haciendo.- pero cuando recordamos las lágrimas de este individuo, con la nota de digresión que hemos dado a esta parte, nos olvidamos de todo y en vista de la justicia que nos asiste, no como simples redactores de un periódico sino como intérpretes de la opinión general nos permitimos también en nombre de todos protestar con las pocas fuerzas que aún nos quedan para ello del infame comportamiento de ese militar. 

No pedimos su destitución ni su enjuiciamiento, Que ese sería inútil si, el valiente Risco que cuando próximamente y por su heroica acción de armas, se le ascienda a coronel, no venga por Mollendo sin su batallón sus entorchados podrían hacerle daño y si aún queda en este puerto un solo de los espectadores o actores del “15 de Julio”, recordará lo mucho que él hizo en favor del pueblo y de los jefes de su cuerpo y lo bendecirán de rodillas. Ahora sigamos. 

Según puede comprenderse, nada más triste que la traslación y curación de los heridos que se hizo en la Botica del Pueblo; esposas afligidas hijos con la inocente ignorancia de su tierna edad y así por el estilo cuadro más o menos conmovedores a los que hacían frente los heridos con el brillo de la indignación en los ojos a través de las lágrimas que le arrancaba el sufrimiento y el médico titular Dr. Parodi, multiplicándose para atender sin preferencias a los que creía dignos de su pronta asistencia.

También vimos y que conste al reverendo dominico M Naranjo, que ayudado por el señor cura de la parroquia repartía sus bendiciones, otorgaba absoluciones y ofrecía paz eterna con llanto y fervor místicos a los desgraciados que suponía en vísperas de morir.

La noche de aquel día fue sin duda la más lúgubre que Mollendo registra en sus Anales y la traslación de los tres cadáveres al siguiente día, la más solemne protesta por lo inmenso del concurso y lo sombrío de su aspecto, de los fluctuosos acontecimientos que con absoluta independencia hemos narrado. Suplicando rectificaciones subscritas, porque somos capaces de error u omisión y esperando el fallo sagrado e imparcial de la opinión pública que trataremos de interpretar con la imparcialidad a que nos obliga nuestro programa. 

Al fin llegó la mañana de 16, después el de la noche tan angustiosa para las familias a que nos hemos referido, pues dada la cólera del pueblo algunos temían un ataque nocturno a la fuerza pública, pero según sabemos no faltaron personas reflexivas que trataban de calmar las pasiones convenciendo a los obreros para que hicieran lujo de prudencia y moderación. 



EL FERROCARRIL 1910, AREQUIPA.. MOLLENDO. 

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A las 6 a.m. se presentaron por el desvío del ferrocarril 60 hombres del Batallón de Línea N°11 comandados por el Sargento Mayor Sr. Canales, quien desde los primeros momentos se captó las simpatías generales por sus declaraciones de venir como garantía del orden y sin prevenciones para el pueblo fuera de la compostura que se notaba en sus oficiales y soldados a pesar de la indignación que podía caberles por el accidente que pasamos a relatar. 

En el kilómetro 2 y sin que sepamos quienes, guiados por un espíritu no copartícipe del que predomina en el pueblo de Mollendo, destruyeron alguna pieza de la línea del ferrocarril, causando una abertura en los rieles que dio como resultado el descarrilamiento del convoy que traía 60 servidores de la Nación, los que continuaron su marcha tranquila y a pie hasta la población, habiéndolo recibido el señor subprefecto de la provincia, sin que nadie les interrumpiera en su marcha.

Refiriéndonos ahora a la conducta observada por las instituciones de la localidad, después de los escandalosos acontecimientos que anteriormente hemos narrado, debemos recordar al Consejo Provincial, Sociedad Beneficencia, Cuerpo Consular y Cuerpo de Bomberos.

EL Sr. teniente alcalde D. Manuel Martínez, encargado de la alcaldía por su ausencia del Sr. Portugal, se dirigió al sr prefecto el día 15, momentos antes de que se realizara la ya anunciada tragedia, suplicándoles renovara sus esfuerzos, para que accediendo al sr. Mac Cord la petición de los obreros pusiera fin a la Huelga que ya amenazaba serias consecuencias. Iniciada de ese momento la intervención de los personeros del pueblo, la prefectura entró en relación telegráfica con ellos y vimos con agrado la decisión de los municipales e interés de la alcaldía para poner pronto remedio a la situación aflictiva por la que atravesaba la población. Convocado el Concejo se reunió en sesión extraordinaria con asistencia de los srs. Koster, Núñez, Elías, Caro, Nacarino, Verdaguer y Arenas, bajo la presidencia del citado teniente alcalde y se cruzaron los telegramas siguientes:

PREFECTO AREQUIPA:

Concejo nombró Comisión para practicar inspección ocular, sitio suceso convoy, informando acuerdo peritos judiciales. No ser verdad denuncia voló tren sino descarrilamiento causa abertura rieles, sin desgracia alguna. Corriendo tren 192 pies fuera línea. Interpretando municipio justo sentimiento pueblo por víctimas habidas ayer, ruego a Uds. Como medida retírese, subprefecto, escuadrón húsares, encareciendo por tranquilidad vecindario, accede empresa aumento 15% igual Arequipa, comprometiéndonos gestionar con pueblo vuelva trabajo. Playeros, lancheros, desde lunes que convinieron con superiores. Pueblo Manifestase siempre honrado respetuoso principio autoridad. Agradecemos Ud. Esfuerzos.

ALCALDE

“……AL PARTIDO LIBERAL y a ese mismo ARIETE, somos deudores del primer asomo de altivez popular, que en julio de 1902 dio por resultado el aumento de nuestros salarios y con él algún alivio a la miseria de nuestros pobres pero honrados hogares El Ariete N°60.

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martes, 21 de julio de 2026

NELSON MANDELA, UN ESPEJO PARA LA HUMANIDAD QUE NOS ENSEÑÓ LO QUE SIGNIFICA LA SOLIDARIDAD.

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“Todas estas son fuerzas diseñadas para separarnos. Para alejarnos unos de otros. Pero ¿acaso no eran estas las mismas condiciones que superó Madiba? Cuando Madiba llegó a la Isla Robben, azotada por el viento, con su conexión con el mundo exterior cortada, ¿acaso eso propiciaba la solidaridad? Cuando Madiba soportaba décadas de dominación racial y deshumanización, ¿acaso eso propiciaba la solidaridad? Cuando gobiernos y corporaciones movilizaban una riqueza y un poder extraordinarios para preservar el apartheid, ¿acaso eso propiciaba la solidaridad? La verdad es que la solidaridad quizás se nutra mejor en medio de las condiciones que tratan de destruirla. Los trabajadores se levantan cuando los jefes restringen sus derechos. Los ciudadanos se unen cuando los autoritarios imponen represiones brutales. Toda lucha por un futuro mejor comenzó en un momento en el que ese futuro parecía inalcanzable. Como dijo Martin Luther King la noche antes de su asesinato: «Sólo en la oscuridad se pueden ver las estrellas».

“Sin duda, hoy hay suficiente obscuridad. Pero sin duda, juntos en esta sala, podemos ver las estrellas. Esos pequeños focos de luz que son los trabajadores unidos para exigir dignidad. Que son los manifestantes manifestándose con calor y frío para pedir el fin de la guerra, del sufrimiento. Que son aquellos que, sin apenas nada, extienden sus manos para compartir lo poco que tienen con quienes tienen aún menos. La solidaridad no es perfección. La solidaridad no es pureza. La solidaridad es que las personas se elijan unas a otras, a veces hasta por encima de sí mismas. La solidaridad, amigos míos, parece a menudo imposible, como si fuera algo que sólo una figura mítica podría hacer realidad. Y, sin embargo, tal como nos recuerda Madiba, a través de su vida, su liderazgo y sus palabras: «Siempre parece imposible hasta que se consigue». Logrémoslo juntos.

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Fuentes: Sin permiso.

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NELSON MANDELA, UN ESPEJO PARA LA HUMANIDAD QUE NOS ENSEÑÓ LO QUE SIGNIFICA LA SOLIDARIDAD.

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Por Zohran Mamdani | 20/07/2026 | África, Otro mundo es posible

Fuentes, Revista Rebelión martes 21 de julio del 2026.

Discurso de Zohran Mamdani ante el “Foro de Liderazgo Global Nelson Mandela” de la Fundación Nelson Mandela

Buenas tardes.

Antes de decir nada, permítanme en primer lugar darles las gracias. Qué privilegio es estar aquí juntos para rendir homenaje a la dirección de la Fundación Nelson Mandela. A lo largo de 27 años, esta organización ha defendido que el legado de Madiba no pertenece sólo a los museos, sino también a los movimientos por la libertad. Me gustaría rendir homenaje a un hombre cuyo legado perdura en los millones de personas a las que sirvió de inspiración.

Madiba vive en cada protesta por la justicia, en cada llamamiento a la democracia, en cada marcha con una reivindicación justa. Madiba vive en cada barrio marginal y cada barrio pobre en el que la dignidad sigue siendo inalcanzable, y vive en cada persona que lucha por alcanzar esa dignidad, que trabaja toda la jornada y vuelve luego a casa con alimentos para los hambrientos y medicinas para los enfermos. Madiba vive cada vez que alguien es testigo de la opresión, la privación o la miseria, y no lo acepta como algo inevitable, sino como algo contra lo que puede luchar cada uno de nosotros. Muchos de nosotros sólo estamos donde estamos hoy —sólo podemos concebir lo que se basa en principios como algo posible— porque Madiba nos mostró el camino.

En todos los sentidos, Madiba fue el primero. El primer presidente negro de Mzansi [“Sur” en lengua xhosa, término para designar a Sudáfrica]. El primer jefe de Estado de Sudáfrica elegido en unas elecciones democráticas, cuando le votaron sudafricanos de todos los colores de piel. Pero para un niño de cinco años que, en 1996, en Ciudad del Cabo, vio el rostro de Madiba en las pancartas que ondeaban en las fachadas de los edificios, representaba él un tipo de «primero» completamente distinto. Madiba fue el primer presidente que conocí: un hombre que, por lo que parecía, tenía el poder de cambiar el mundo.

Resulta difícil explicar lo que eso significaba para un niño, de manera que permítanme expresarlo así: junto a los imanes de nevera de mi infancia, de David Seaman, Sylvain Wiltord y la plantilla del Arsenal, había un imán de Madiba con la camiseta de los Bafana Bafana. Cuando vuelvo con la memoria a aquellos primeros años de mi vida, la lección que más recuerdo es que la justicia debe constituir algo más que un ideal; debe ser algo tangible. Y recuerdo a un líder, más grande que la vida misma, que veía el mismo mundo que yo apenas empezaba a vislumbrar y que intentaba, intentaba siempre, utilizar su poder para cambiarlo.

En los años previos a su muerte, elevaron a Madiba a un panteón más allá de los simples mortales. Hoy en día, el Centro Nobel para la Paz lo describe como «un mesías para millones de personas». Si alguien merecía semejante reverencia, ese era Madiba. Quizás era en él en quien pensaba Riky Rick cuando rapeaba: «Todo lo que yo hago, quieren ellos hacerlo / Todo lo que yo digo, quieren ellos decirlo».

Y, sin embargo, esta noche, al reunirnos para renovar nuestro compromiso con lo que el liderazgo de Madiba demostró que era posible, también debemos reconocer que tratarlo más como un mito que como un hombre significa hacerle un flaco favor. Significa santificar a un hombre que, como es bien sabido, declaró en cierta ocasión: «No soy un santo, salvo que consideremos que un santo es un pecador que sigue intentándolo».

Era un hombre, tan propenso a las dudas como cualquiera de nosotros. Formaba parte de un movimiento tan dado a las luchas internas como cualquier colectivo en una marcha larga y sinuosa hacia un noble objetivo. Fue un líder que logró victorias trascendentales y, sin embargo, la lucha por conquistar la Sudáfrica con la que soñaba sigue pendiente.



Qué gran regalo es que Madiba tuviera defectos como todos nosotros, pues resulta imposible emular a un Mesías; lo único que podemos hacer es venerarlo. Y es su humanidad la que nos permite mirar a la próxima generación de líderes y decirles con sinceridad: también vosotros podéis ser Madiba.

Nos reunimos esta noche para lanzar el Foro de Liderazgo Global de la Fundación Mandela, para continuar la lucha por la dignidad que guio a Madiba durante casi un siglo. Nos reunimos para trazar un rumbo a través de las turbulentas aguas que se abren ante nosotros: un panorama global convulsionado por dictadores y corrupción, donde los derechos se hurtan en la oscuridad de la noche y donde persiste el apartheid en sus diversas formas. Estamos todos juntos, buscando respuestas, tratando de comprender estas fracturas, esforzándonos por hacer de líderes en medio de la agitación.

A menudo, en ocasiones como esta, quien tiene la fortuna de estar donde estoy yo ahora mira al público y les pide que imaginen qué habría dicho y hecho Madiba si estuviera hoy aquí. ¿Por qué no nos preguntamos, en cambio: cuando estuvo aquí, ¿qué dijo?? ¿Y qué le respondimos nosotros?

No hace falta ir muy lejos para encontrar la respuesta. Abrid estas puertas, caminad dos minutos hasta la estación de metro B o D en la calle 42 y tomad el tren hasta la calle 125. Caminad luego diez minutos y os encontraréis frente al Aaron Davis Hall de CUNY (City University of New York). Fue allí, el 21 de junio de 1990, apenas cuatro meses después de su liberación de Robben Island, donde acudió Madiba a un encuentro con el público presentado por Ted Koppel, de ABC News. Los ojos del mundo habían estado fijos en Madiba desde que saliera de prisión en febrero, como lo habían estado durante décadas; pero por primera vez, pudo reflexionar y responder si era todo aquello en lo que se le había convertido. Muchos estaban interesados ​​en dejar claro que no lo era. Koppel había disfrazado una emboscada de encuentro con el público. Entre el público, además de los que participaban vía satélite desde Sudáfrica, se encontraba gente con preguntas preparadas para atacar y aislar a Madiba.

Ken Adelman, un comentarista conservador que más tarde se convertiría en uno de los defensores más acérrimos de la invasión de Irak, interrogó a Madiba sobre su relación con líderes mundiales considerados enemigos por los Estados Unidos. Madiba rechazó la provocación y respondió: «Uno de los errores que cometen algunos analistas políticos es creer que los enemigos suyos deben ser enemigos nuestros».

Koos Van Der Merwe, líder del Partido Conservador Sudafricano, sermoneó a Madiba como si fuera un colegial malcriado, diciéndole: «Deje de lado la campaña violenta, siéntese, compórtese como una persona normal y hablemos; y, ya para terminar, olvídese del comunismo». Madiba sonrió. Luego, en afrikáans, respondió: «Me alegra conocerle. Espero que algún día tengamos la oportunidad de hablar de los asuntos de nuestro país».

Ya se pueden imaginar cómo transcurrieron los 80 minutos restantes. Una y otra vez, Madiba se veía tratado con condescendencia y tachado de terrorista, extremista violento y obstáculo para la paz. Después de cada pregunta hostil, Koppel metía el dedo en la llaga, esperando a ver si Madiba cedía. Y en cada ocasión, Madiba respondía a las preguntas con calma y sosiego.

Una hora después de iniciado el acto, Koppel volvió a preguntar sobre el apoyo de Madiba a la causa palestina. ¿Acaso esa solidaridad, preguntó, significaba que Madiba estaba dispuesto a enemistarse con la comunidad judía?

Era una pregunta tan rebuscada que Madiba tuvo que preguntarle a Koppel qué quería decir exactamente. Es también una pregunta que, francamente, resulta familiar —una pregunta que a mí mismo me han hecho muchas veces de modo similar—: si oponerse a los crímenes de guerra israelíes y a las violaciones del Derecho internacional te convierte de alguna manera en una persona que odia a un pueblo.

Madiba rechazó esa premisa. Muy al contrario, la transformó en una pregunta distinta: si puede existir una política de universalismo que esté plagada de excepciones. Si puede ser libre cualquiera de nosotros si hay quienes no lo son.

Hacia el final de su respuesta, dijo: «Pueden considerarlo una cuestión política o moral, pero ¿quién cambia sus principios según con quién trate? No es el caso de un hombre capaz de liderar una nación».



La hipocresía, la conveniencia política: estas fuerzas ejercen una gran atracción. Con frecuencia, es más fácil ceder, renunciar a una creencia arraigada, abandonar un principio, que mantenerse firme.

Ese fue el caso cuando el mundo le pidió a Madiba que transigiera sobre el partheid. Lo fue cuando muchos le pidieron que abandonara la lucha palestina por la libertad. Y sigue siendo verdad hoy.

Pero en ese momento, mientras Ted Koppel lo presionaba bajo los focos, Madiba nos mostraba el poder de la solidaridad universal e inquebrantable: una solidaridad que se extiende a todos, aun cuando se cuestiona la injusticia, aun cuando hay muchos que intentan negar la verdad. La solidaridad, como nos decía el Papa Francisco, es incómoda. La solidaridad, como demostró Madiba a lo largo de 95 años, no es sólo un valor, es una estrategia.

En esa exigencia suya de solidaridad, tanto para sí mismo como para cada uno de nosotros, Madiba se convierte en algo más que un hombre, más que un Mesías: se convierte en un espejo.

Cuando escuchamos su negativa a abandonar a aquellos con quienes compartía una causa común, ¿nos reconocemos? Cuando escuchamos su disposición a renunciar al poder antes que a sí mismo, ¿nos reconocemos? Cuando escuchamos su devoción por la solidaridad, no como un concepto abstracto sino como un llamamiento a la acción, ¿nos reconocemos? ¿O sólo reconocemos la versión de Mandela que no nos exige nada? Son demasiados los que lo hacen.

Pienso en los conservadores del Reino Unido, quienes, tras su muerte, describieron a Madiba como un «verdadero héroe mundial», a pesar de haberse dedicado en la década de 1980 a oponerse a las sanciones, al CNA (Congreso Nacional Africano) y a su liberación.

Pienso en quienes ocupaban los más altos cargos de nuestro gobierno federal, que decían venerar a Madiba, pero lo mantuvieron en las listas de vigilancia antiterrorista hasta 2008, cuando tenía 90 años de edad.

Pienso en los carceleros que abusaron de Madiba, que le causaron daños permanentes en la vista al trabajar sin protección en una cantera de cal, y que aun así asistieron a su funeral.

Pienso en cada una de estas personas, en cada uno de estos momentos de hipocresía, y me siento impotente. Y entonces recuerdo a Madiba: un hombre con la capacidad de perdonar, un hombre que mostraba solidaridad con todos.

Sólo gracias a esa solidaridad pudo Sudáfrica vislumbrar un futuro diferente al pasado. Sólo gracias a esa solidaridad podemos hacer lo mismo.

Dentro de tres días, el mundo conmemorará el Día de Nelson Mandela. Los niños de primaria harán presentaciones, los líderes mundiales emitirán declaraciones y serán millones los que se congreguen para honrar el legado de Madiba.



También conmemoraremos aquí el Día de Mandela, en la ciudad de Nueva York. Los neoyorquinos de los cinco distritos reflexionarán sobre la incansable lucha de Madiba por la libertad.

Pensaremos en organizaciones como Judíos por la Justicia Racial y Económica (JFREJ), que se reunieron por primera vez la semana del foro público de Ted Koppel para demostrar, de hecho, la gran cantidad de judíos neoyorquinos que se solidarizaban con Madiba y para celebrar un servicio de Shabat que recaudó 50.000 dólares para la lucha contra el apartheid.

Y al recordar a Madiba, el hombre, algunos, entre los que me incluyo, nos haremos una pregunta más profunda: ¿a quién tratamos hoy como se trató a Madiba antes de que la historia lo proclamara mesías? Por cada palabra de elogio que hoy usamos para describir a Madiba, ¿a quién se describe hoy tal como lo describió Ted Koppel entonces?

¿Quién más ha visto su humanidad condicionada, a quien le han dicho que su libertad puede esperar? ¿Quién más lidera una causa que glorificaremos en retrospectiva, pero que está siendo vilipendiada en el presente? ¿Quién más necesita nuestra solidaridad?

Pienso en Omar El Akkad, autor del libro  One Day, Everyone Will Have Always Been Against This[Algún día todo el mundo habrá querido estar siempre en contra, Libros del kultrum, 2025]. Esa frase resume una de las costumbres más crueles y recurrentes de la historia. Con el tiempo, casi todos afirman haberse opuesto al apartheid. Con el tiempo, casi todos afirman haber apoyado a Madiba, a Martin Luther King Jr. Con el tiempo, casi todos afirmarán haberse opuesto a gran parte de la injusticia que hoy justifican.

Pero la justicia no se mide por nuestra posición después de que la historia haya emitido su veredicto, sino por nuestra posición mientras aún se está dictando.

¿Por qué tenemos que esperar a que entierren miles de padres más a sus hijos, a que miles más pierdan sus extremidades, sus hogares y su futuro, para unirnos e insistir en la libertad palestina?



¿Por qué el doctor Hussam Abu Safiya debe esperar más de 18 meses para verse liberado de su detención en Israel —una detención que continúa hoy— después de que el mundo presenciara su secuestro al salir del hospital y cómo languidece en prisión?

¿Por qué tenemos que esperar mientras Umar Khalid entra en su sexto año de cautiverio en Delhi, un preso político encarcelado bajo las mismas acusaciones inventadas de terrorismo que se le imputaron a Madiba?

¿Por qué tenemos que esperar para solidarizarnos con los inmigrantes que son blanco de ataques y abusos, como Joan Sebastián Durán Guerrero, asesinado de un disparo en la cabeza por el ICE en Biddeford, estado de Maine, el lunes, o Amaramiro Emmanuel y Ekpeyong Andrew, dos nigerianos asesinados la semana pasada en las calles de Sudáfrica, por donde se ha extendido la xenofobia? ¿Por qué debemos esperar a poner en práctica la solidaridad hasta que ya no nos cueste nada?

La responsabilidad de responder a estas preguntas, con honestidad y plenitud, recae sobre cada uno de nosotros. Es la responsabilidad de integrar la solidaridad aún más en nuestras vidas, en nuestra política, en nuestra forma de interactuar con el mundo.

No es esta tarea fácil. El mundo en el que vivimos está diseñado para separarnos. El afán de lucro y los algoritmos están concebidos para enfrentarnos unos contra otros. Unos pocos con mucho explotan a muchos con poco. Seguimos lidiando con el genocidio en Gaza y la guerra en todo el mundo. Y, como siempre, se ganar dinero y se conquista poder demonizando a los pobres y avivando las llamas del odio racial.

Todas estas son fuerzas diseñadas para separarnos. Para alejarnos unos de otros. Pero ¿acaso no eran estas las mismas condiciones que superó Madiba? Cuando Madiba llegó a la Isla Robben, azotada por el viento, con su conexión con el mundo exterior cortada, ¿acaso eso propiciaba la solidaridad? Cuando Madiba soportaba décadas de dominación racial y deshumanización, ¿acaso eso propiciaba la solidaridad? Cuando gobiernos y corporaciones movilizaban una riqueza y un poder extraordinarios para preservar el apartheid, ¿acaso eso propiciaba la solidaridad?

La verdad es que la solidaridad quizás se nutra mejor en medio de las condiciones que tratan de destruirla. Los trabajadores se levantan cuando los jefes restringen sus derechos. Los ciudadanos se unen cuando los autoritarios imponen represiones brutales. Toda lucha por un futuro mejor comenzó en un momento en el que ese futuro parecía inalcanzable. Como dijo Martin Luther King la noche antes de su asesinato: «Sólo en la oscuridad se pueden ver las estrellas».

Sin duda, hoy hay suficiente obscuridad. Pero sin duda, juntos en esta sala, podemos ver las estrellas. Esos pequeños focos de luz que son los trabajadores unidos para exigir dignidad. Que son los manifestantes manifestándose con calor y frío para pedir el fin de la guerra, del sufrimiento. Que son aquellos que, sin apenas nada, extienden sus manos para compartir lo poco que tienen con quienes tienen aún menos.

La solidaridad no es perfección. La solidaridad no es pureza. La solidaridad es que las personas se elijan unas a otras, a veces hasta por encima de sí mismas. La solidaridad, amigos míos, parece a menudo imposible, como si fuera algo que sólo una figura mítica podría hacer realidad. Y, sin embargo, tal como nos recuerda Madiba, a través de su vida, su liderazgo y sus palabras: «Siempre parece imposible hasta que se consigue». Logrémoslo juntos.

Muchas gracias.

Zohran Mamdani, miembro de los Democratic Socialists of America, desempeña desde el 1 de enero de 2026 el cargo de alcalde de la ciudad de Nueva York

Fuente: Oficina del Alcalde de la Ciudad de Nueva York, 16 de julio de 2026

Traducción: Lucas Antón

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