jueves, 28 de agosto de 2025

MARCO RUBIO Y SU OBSESIÓN POR ACABAR CON LAS BRIGADAS MÉDICAS CUBANAS.

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“Y sí, han existido profesionales cubanos que han escuchado los “consejos” estadounidenses, convertidos en cantos de sirena, y han abandonado las misiones de forma irregular. Pronto se daría cuenta que todo era una artimaña para dañar a la revolución cubana y sus misiones humanitaria: en los países donde se encontraban no les han permitido practicar ya que el diploma no es válido. Y para hacerlo casi deberían volver a la universidad. Los que logran ingresar a Estados Unidos, luego de innumerables sacrificios, se encuentran con el mismo problema. Quien los incitó, los recibe con los brazos cerrados y hasta con muestras de fastidio: ya cumplieron su función requerida y ahora son unos simples migrantes. Mientras el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, ya está siendo visto como uno de los tantos obsesionados contra la revolución cubana de Miami. Cierto es que de ahí salió el “pequeño Marco”, como le dice Trump. Y Miami es considerada el platanal de Estados Unidos, por la actitud grotesca y violenta en que hacen política los contrarrevolucionarios cubanos. Quizás por eso Trump le dio a Cuba como una especie de hueso para que se entretenga y haga mal al pueblo cubano. ¿O conocen Ustedes que haya realizado algo político o estratégico, de dimensión mundial, que amerite su cargo?

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Fuentes: Venezuela News.

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MARCO RUBIO Y SU OBSESIÓN POR ACABAR CON LAS BRIGADAS MÉDICAS CUBANAS.

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Por Hernando Calvo Ospina | 28/08/2025 | Cuba

Fuentes. Revista Rebelión jueves 289 de agosto del 2025.

La ex alcaldesa de Crema, Stefania Bonaldi, sigue hablando de los médicos cubanos con una gran admiración y agradecimiento. Igual lo hacen residentes de esa ciudad italiana, pero también los de Torino. Desde Cuba llegaron en marzo y abril 2020, cuando más se necesitaban: se creía que el Covid-19 acabaría con todos, pues cientos morían en sus casas ante la falta de atención médica. Casi 100 médicos y enfermeros batallaron contra la pandemia sin descanso durante varios meses. La imagen que ha quedado de ellos es de “héroes”. Posteriormente, al ver su profesionalismo y entrega, otras regiones firmaron acuerdos con el gobierno cubano, especialmente Calabria, al sur del país. Hasta mayo de 2025, había en servicio aproximadamente 370 médicos cubanos en Italia.

El rico principado europeo de Andorra también realizó un convenio con el gobierno de Cuba para enfrentar al Covid. Así, en marzo 2020 llegó en tiempo récord un contingente de 39 profesionales.

Sorpresivamente, por decreto, el gobierno francés autorizó que, a Martinica, una de sus colonias en el Caribe, se desplazaran quince médicos cubanos durante tres meses para suplir la falta de personal médico especializado. En la Francia metropolitana vieron por la TV cómo los profesionales eran recibidos con la más grande esperanza. «Para mí, esto es una victoria, una gran alegría», expresó la senadora Catherine Conconne, quien luchó por ello.

La casi totalidad de europeos quedaron desconcertados ante este inesperado y valioso aporte médico. Era desconocida esa capacidad de humanismo y de entrega, ya que la gran prensa sólo ha sabido repetir que Cuba es una isla con una dictadura que subyuga a su pueblo.



Cuba, casi aislada política y económicamente en el mundo por decisión de Washington, envió sus brigadas de batas blancas a 38 países para combatir al Covid, siempre bajo acuerdo entre gobiernos. En varios casos con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, OMS.

El régimen estadounidense, que nunca brindó alternativas, hizo todo lo posible para evitar estos convenios, utilizando el chantaje, las amenazas y aludiendo pretextos poco creíbles. Mientras el mundo veía cómo la primera potencia del mundo no tenía medios suficientes para enfrentar a la epidemia, y más de medio millón de personas morían por falta de una mínima atención médica (aún hoy el virus se cobra semanalmente un promedio de 350 muertes en ese país).

En esos difíciles momentos para la humanidad, Donald Trump, cruelmente le negó a Cuba la posibilidad de adquirir tanques de oxígeno, tan extremadamente necesarios para atender a sus ciudadanos afectados. Aún así, Cuba logró crear dos vacunas que, en varios casos, donó a países sin recursos o las vendió a precio muy módico.

No era la primera vez que brigadas médicas cubanas iban al exterior para brindar sus servicios. Durante la lucha contra la epidemia del ébola, 2014-2016, principalmente en Sierra Leona, Liberia y Guinea Conakry, los profesionales cubanos tuvieron un papel de primer orden: casi 200 médicos y enfermeros trabajaron bajo la supervisión de la OMS. Léase bien: de manera increíble se habían ofrecido más de 15,000 trabajadores de la salud como voluntarios para ir a esta misión, en extremo arriesgada.

Desde las primeras luces de este siglo, el “ejército de batas blancas”, como algunos les dicen, organizados en 28 brigadas, han viajado para ayudar a aliviar los efectos de 16 inundaciones, ocho huracanes, ocho terremotos y cuatro epidemias. Ellos y ellas han ido donde nadie se atreve a ir. Han sido millones de mujeres y hombres en el campo, la selva, el desierto o el extremo frío, que han conocido por primera vez la existencia de un médico.



Lo testimonian en Pakistán, Honduras, Haití, Jamaica, Togo, Angola, Sierra Leona, Liberia, Guinea Conakry, Ecuador, Bolivia, Brasil, Barbados, Belice, Surinam… La lista es larga.

Entre 2015 y 2018, el gobierno cubano desplegó a más de 50.000 cooperantes (la mitad de ellos, médicos), en 68 países. Hasta marzo 2025 existían 28.729 colaboradores en 59 países, algunos tan diferentes social y políticamente como Arabia Saudita, Burkina Faso, Cabo Verde, Catar, Guatemala, China, Etiopía, Gambia, Mongolia, República Dominicana, Sudáfrica, Turquía, Venezuela, Vietnam o Zimbabue. Los acuerdos responden a las necesidades expresadas por los gobiernos que solicitan sus servicios.

Se calcula que más de 600 000 trabajadores de la salud cubanos han cumplido misiones de este tipo en 165 naciones. La primera fue en Argelia, recién independizada de Francia, en 1963.

Donde Estados Unidos y Europa han enviado tropas, Cuba envía médicos. Además de compartir los pocos medicamentos que ha tenido, como sucedió con Haití, por ejemplo. En muchas zonas de esta sufrida nación, solo los médicos cubanos son permitidos por las pandillas.

Quienes no la han visto, pueden buscar en internet aquella terrible fotografía donde una niña corre desnuda por una carretera vietnamita, llorando, con la piel quemada por los bombardeos con napalm del ejército estadounidense, y que impactó terriblemente al mundo. Fue en La Habana que ella, Kim Phuc, fue tratada. A Estados Unidos no le había importado ella ni los millones que quemó. Tampoco a sus cómplices europeos. También debemos recordar que 19,000 niños y niñas recibieron atención en Cuba luego de ser afectados por el accidente nuclear de Chernobyl, en 1986. Ni Europa, menos Estados Unidos, se preocupó por su salud: lo importante fue lanzar una campaña mediática contra el gobierno soviético.

Durante una sesión extraordinaria de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, sobre el sida, julio de 2001, Cuba ofreció

«los médicos, pedagogos, psicólogos y otros especialistas que se requieran para asesorar y colaborar con las campañas de prevención del sida y otras enfermedades”.

También los equipos y kits de diagnósticos necesarios para programas básicos de prevención del sida. Y si el proyecto fuera adoptado, dijo la delegación cubana,

«sólo sería necesario que la comunidad internacional aporte las materias primas para los medicamentos. Cuba no obtendría ganancia alguna y aportaría los salarios de su personal…».

La propuesta no prosperó. Seguro no convenía a las grandes transnacionales farmacéuticas. En esas fechas el índice de contagio en la isla era del 0,09%, frente a un 0,6% en Estados Unidos.



Al día de hoy, ningún gobierno, entidad privada, u organismo internacional ha logrado estructurar un programa médico mundial que dé respuesta efectiva y a gran escala a los necesitados, tal como ha hecho Cuba. Es una extensa red de cooperación médica internacional, con una capacidad de despliegue que ni la Organización Mundial de la Salud (OMS) puede asegurar.

Según datos recientes, Cuba cuenta con más médicos que cualquier país de Europa: casi 8 médicos por cada 1,000 habitantes, mientras que Grecia tiene 6,3 médicos; Austria, 5,5 médicos; Noruega, con alrededor de 5,2; España, con cerca de 4,6; Italia tiene 4,25 médicos; Francia e Inglaterra cuentan con unos 3,4 médicos por cada mil habitantes. Son los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE.

Y el régimen que más ataca al sistema político y de salud cubano, Estados Unidos, cuenta con tan solo 2.5 médicos por cada 1,000 habitantes. Esto implica que Cuba tiene aproximadamente tres veces más médicos por habitante que Estados Unidos.

A Marco Rubio le dieron con qué entretenerse.

Y a este maravilloso y humano sistema de salud es al que Estados Unidos se ha dedicado a terminar desde Bush hijo, aunque el régimen de Donald Trump lo viene haciendo con saña. Y para ello ha dejado manos libres a su secretario de Estado, Marco Rubio, pues parece que no lo necesita para otras cosas de política internacional.

Rubio, cuyos padres huyeron de Cuba debido a la pobreza existente antes de la revolución, ya estaba en ese camino desde que era senador, siguiendo los deseos de la extrema derecha de origen cubano en la Florida. En ese cargo se convirtió en el principal promotor del endurecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, arquitecto de la política de «máxima presión», durante el primer gobierno de Trump, que incluyó la reincorporación de Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo.

En enero de 2025, ya como secretario de Estado, Rubio anunció sin sutilezas ir contra el programa internacional de médicos cubanos. Reforzó el discurso que ya traía de que ello era «mano de obra forzada”, de “explotación”, que “enriquece al régimen” cubano “corrupto”. El programa, según repite y repite, no es una cooperación médica, sino un “sistema abusivo” donde el gobierno cubano cobra a los países que reciben estos servicios y paga muy poco o nada a los médicos, siendo un “alquiler de médicos a precios elevados”, casi “una forma de esclavitud moderna”.

Nunca ha mencionado que el dinero recibido por el gobierno cubano de otros gobiernos, además de pagarle a los profesionales lo convenido, también se invierte en mantener el sistema de salud pública.

Atacar las misiones también es parte de una agenda para debilitar a Cuba políticamente. Su expansión ha sido vista por Rubio, y así lo transmite, como una amenaza a la influencia de Estados Unidos en regiones del Caribe, América Latina y África. Para atacarlas utiliza las “denuncias” de presuntas violaciones a los derechos humanos y laborales que justifican las medidas punitivas, no sólo para Cuba. La misión esencial que asumió Rubio es desprestigiar, desestabilizar y acabar con una de las estrellas logradas por la revolución cubana.

Aprendiendo de su jefe Trump, especialista en aplicar aranceles, Rubio empezó amenazando en quitar las visas de ingreso a Estados Unidos e imponer sanciones a funcionarios de países que participen, o hayan participado, en estos programas. Inmediatamente varios líderes de países de la Comunidad del Caribe, Caricom, defendiendo la contratación de esos médicos como beneficio crucial para sus países.

En una conferencia conjunta con el Primer Ministro de Jamaica, Andrew Holness, el 26 de marzo 2025, Rubio fue cuestionado sobre su postura, respondiendo:

«No tenemos ningún problema con la asistencia médica ni con los médicos, es sobre el cumplimiento de las normas laborales internacionales y similares”.

Seguidamente repitió los mismos tres argumentos ya bastante conocidos, y muy tristemente defendidos. El Primer ministro, luego de contarle que los galenos cubanos han suplido el déficit de personal sanitario, le expresó:

“Nos aseguramos de que sean tratados conforme a nuestras leyes laborales y normas internacionales”. Rubio, sin saber qué hacer, debió decir que “tal vez” en Jamaica los estándares laborales para los cubanos “sean diferentes”. Para luego volver a la carga:

«Creo que todos podemos estar de acuerdo en que la trata de personas, ya sean médicos o trabajadores agrícolas (…) es una práctica atroz por parte del régimen cubano (…) Pero, en general, ese es el problema del programa”.

Aparte del discurso, amenazas y exigencias, que de seguro podrá repetir dormido, no habló de las alternativas que le pidieron para suplir el déficit de médicos. Ah, le recordaron que la cooperación médica entre Jamaica y Cuba ya tiene 50 años de existencia.

El 3 de junio 2025, Rubio anunció restricciones de visas, aunque sin dar nombres específicos, para altos funcionarios de Honduras, Nicaragua, Guatemala y El Salvador que estuvieron, o están, vinculados a misiones médicas cubanas. La medida aplicaría también a miembros de sus familias.

El 13 de agosto 2025, desde el Departamento de Estado se anunciaron restricciones de visados para funcionarios de países africanos, Brasil y de Granada, una nación insular del Caribe.

“Estas medidas promueven la rendición de cuentas de quienes apoyan y perpetúan estas prácticas explotadoras”, con los médicos cubanos, afirmó el comunicado.

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva expresó su posición sobre Cuba al defender el programa “Mais Medicos” (Más Médicos):

«Resulta importante que sepan que nuestra relación con Cuba se basa en el respeto hacia un pueblo que ha sido víctima de un bloqueo económico, comercial y financiero durante más de 60 años».

Washington acusa a Mozart Julio Tabosa Sales, secretario del Ministerio de Salud brasileño, y a Alberto Kleiman, exfuncionario gubernamental, de haber desempeñado «un papel en la planificación y ejecución» en el programa médico. Igualmente se revocaron las visas de la esposa e hija del ministro de Salud brasileño Alexandre Padilha. Tabosa y Kleiman trabajaron en el Ministerio de Salud de Brasil bajo el mandato de la expresidenta Dilma Rousseff, cuando se trajeron al país a miles de médicos cubanos para prestar asistencia médica en zonas remotas y empobrecidas. Ella destacó que

“el modelo de los médicos cubanos es muy humano, al tratar la enfermedad no solo como un problema, sino entendiendo al ser humano”. Ante la expulsión de las brigadas por parte del entonces presidente de extrema derecha, Jair Bolsonaro, Rousseff calificó la situación como una «catástrofe nacional» que dejaría sin atención primaria a millones de brasileños. Y así sucedió.


Están enfermos y con una "rabia" prolongada, nada positivo les sale en todo el mundo. Solo veneno de destrucción y amenazas con sus famosas visas. Cada día están más aislados. La crónica de una muerte anunciada del imperialismo. El país más endeudado del mundo. La Deuda los va a destruir.
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El Departamento de Estado incluyó a ex miembros de la Organización Panamericana de la Salud,

«por su complicidad en el plan de misiones médicas del régimen» de Cuba. «Utilizaron a la OPS como intermediaria con la dictadura cubana para implementar el programa sin cumplir los requisitos constitucionales brasileños, eludiendo las sanciones de Estados Unidos contra Cuba».

La oficina de Rubio también señaló que algunos funcionarios mexicanos facilitaron la presencia de médicos cubanos desde 2020 y por ello se les retiraría la visa. Esto había sido una decisión del entonces presidente López Obrador, ante la escasez de médicos «provocada por los gobiernos neoliberales» y para cubrir la demanda de atención en lugares lejanos o de difícil acceso a donde los profesionales mexicanos «no quieren ir», diría en su momento el mandatario. Ante ello, la presidenta Claudia Sheinbaum contestó a las declaraciones del secretario de Estado, sobre su advertencia del retiro de visas a quienes promuevan estas misiones: «Primero, no es trabajo forzado”. Agregó que las contrataciones son algo

“legal, es abierto y no tiene problema», pidiendo a Estados Unidos tener «colaboración, coordinación, pero no subordinación. México define su política exterior».

Entre los “castigados” por el Departamento de Estado se encuentran Luz Elena González Escobar (secretaria de Energía), Oliva López Arellano (exsecretaria de Salud de la Ciudad de México), Juan Antonio Ferrer Aguilar (exdirector del Insabi) y Jesús Antonio Garrido Ortigosa (exdirector general de Administración y Finanzas de la Sedesa).

Por los mismos días Dennis Cornwall, Ministro de Hacienda de Granada, perdió todas sus visas estadounidenses, así como su exesposa. El, y varios líderes granadinos declararon públicamente en el Parlamento que no les importaba perder el visado estadounidense.

Por el momento un país, Bahamas, anuló convenios con Cuba para misiones médicas y docentes, lo cual podría interpretarse como un efecto de la presión de Marco Rubio.

Y sí, han existido profesionales cubanos que han escuchado los “consejos” estadounidenses, convertidos en cantos de sirena, y han abandonado las misiones de forma irregular. Pronto se daría cuenta que todo era una artimaña para dañar a la revolución cubana y sus misiones humanitaria: en los países donde se encontraban no les han permitido practicar ya que el diploma no es válido. Y para hacerlo casi deberían volver a la universidad. Los que logran ingresar a Estados Unidos, luego de innumerables sacrificios, se encuentran con el mismo problema. Quien los incitó, los recibe con los brazos cerrados y hasta con muestras de fastidio: ya cumplieron su función requerida y ahora son unos simples migrantes.

Mientras el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, ya está siendo visto como uno de los tantos obsesionados contra la revolución cubana de Miami. Cierto es que de ahí salió el “pequeño Marco”, como le dice Trump. Y Miami es considerada el platanal de Estados Unidos, por la actitud grotesca y violenta en que hacen política los contrarrevolucionarios cubanos. Quizás por eso Trump le dio a Cuba como una especie de hueso para que se entretenga y haga mal al pueblo cubano. ¿O conocen Ustedes que haya realizado algo político o estratégico, de dimensión mundial, que amerite su cargo?

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miércoles, 27 de agosto de 2025

LA ANTÁRTIDA ESTÁ EN PELIGRO EXTREMO.

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“El calentamiento implacable de la Antártida y sus aguas es una tendencia de largo plazo —una especie de enfermedad crónica del extremo sur—, pero se ve agravado por ataques agudos, como la ola de calor de marzo de 2022 en la Antártida Oriental, que disparó las temperaturas 40 ºC por encima de lo normal, pulverizando récords y dejando atónita a la comunidad científica. “La intensidad de ese evento extremo”, explica Fogt, “puede empujar regiones ya vulnerables más allá de un punto de no retorno del que no se recuperarán en mucho, mucho tiempo”.

“La pequeña buena noticia es que cada año los investigadores recopilan más datos sobre cómo responde la Antártida al cambio climático provocado por el ser humano, lo que permite modelar con mayor precisión qué podría ocurrir en las próximas décadas. Y los científicos saben muy bien cómo tratar esa “enfermedad crónica”: reducir de forma inmediata y drástica las emisiones de gases de efecto invernadero, o afrontar las consecuencias. Cada fracción de grado de calentamiento que logremos evitar aumenta las probabilidades de escapar a estos cambios catastróficos”, advirte England. “Un aumento del nivel del mar de varios metros supondrá una inestabilidad política global que eclipsará lo que vemos ahora mismo”.

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Fuentes: Climática [Foto: Alexandre Meneghini/REUTERS]

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LA ANTÁRTIDA ESTÁ EN PELIGRO EXTREMO.

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Por Matt Simon | 27/08/2025 | Ecología social

Fuentes, Revista Rebelión miércoles 27 de agosto del 2025.

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En solo diez años, la Antártida ha perdido en invierno el mismo hielo marino que el Ártico en los últimos 46. Un nuevo estudio científico apunta a varios “cambios abruptos” que amenazan con llevar al continente más allá del punto de no retorno.

La Antártida registró el 18 de marzo de 2022 una anomalía de temperatura de 40 ºC. Un suceso que «reescribe la climatología antártica», según Stefano Di Battista. 

Vista desde el espacio, la Antártida parece mucho más simple que los demás continentes: una gran plancha de hielo en contraste con las oscuras aguas del Océano Austral que la rodea. Pero al acercarse, lo que aparece no es una simple capa de agua congelada, sino una extraordinaria y compleja interacción entre el océano, el hielo marino, las plataformas y las capas de hielo.

Esa relación está en grave peligro. Un nuevo artículo científico publicado en la revista Nature recopila cómo varios “cambios abruptos” —como la drástica pérdida de hielo marino en la última década— se están desarrollando en la Antártida y en sus aguas circundantes, reforzándose mutuamente y amenazando con llevar al continente más allá del punto de no retorno. El resultado: inundaciones en ciudades costeras de todo el mundo a medida que el nivel del mar se eleve varios metros.

“Estamos viendo toda una serie de cambios abruptos y sorprendentes en la Antártida, pero no ocurren de manera aislada”, señala la científica del clima Nerilie Abram, autora principal del estudio [realizó la investigación en la Universidad Nacional de Australia, aunque ahora es científica jefe en la División Antártica Australiana]. “Cuando alteramos una parte del sistema, se generan efectos en cadena que empeoran los cambios en otras partes. Y hablamos de transformaciones con consecuencias globales”.


Una supercolonia de Pingüinos Adelia aparece en la Antártida.
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Los científicos definen el cambio abrupto como aquel en el que una parte del entorno se modifica mucho más rápido de lo esperado. En la Antártida, estos cambios pueden darse en escalas de tiempo muy diferentes: días o semanas en el caso del colapso de una plataforma de hielo, y siglos o más en el caso de las capas de hielo. El problema es que, a medida que los humanos siguen calentando el planeta, estos cambios abruptos pueden retroalimentarse y volverse imparables.

“Son las decisiones que estamos tomando ahora mismo, en esta década y la siguiente, sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, las que determinarán compromisos a cambios de muy largo plazo”, advierte Abram.

Uno de los principales motores de las crisis encadenadas de la Antártida es la pérdida de hielo marino flotante, formada en invierno. En 2014 alcanzó su máxima extensión registrada desde que comenzaron las observaciones por satélite en 1978: 20,11 millones de km². Desde entonces, la cobertura ha caído de forma tan precipitada que ha retrocedido unos 120 kilómetros hacia la costa. Durante los inviernos, cuando el hielo marino llega a su máximo, la disminución en la Antártida ha sido 4,4 veces más rápida en la última década que en el Ártico.

Dicho de otra manera: en solo diez años, la Antártida ha perdido en invierno la misma cantidad de hielo marino que el Ártico en los últimos 46. 

“Siempre se pensó que la Antártida no estaba cambiando en comparación con el Ártico, pero ahora vemos señales claras de que eso ya no es así”, afirma el climatólogo Ryan Fogt, de la Universidad de Ohio, que no participó en el estudio. “Estamos viendo cambios igual de rápidos —y en muchos casos, más rápidos— en la Antártida que en el Ártico”.

Aunque los científicos necesitan más datos para confirmar si esto es el inicio de un cambio fundamental, las señales son preocupantes.  Estamos empezando a ver cómo se dibuja el panorama de que podríamos estar entrando en una nueva etapa de dramática pérdida de hielo marino antártico”, cuenta Zachary M. Labe, investigador de Climate Central.


Una ola de calor extremo afecta el Ártico, con una posible temperatura récord hasta 38°C y voraces incendios. ONU.
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Un círculo vicioso y puede que irreversible

Este declive extraordinario está activando un bucle de retroalimentación climática. El Ártico se calienta unas cuatro veces más rápido que el resto del planeta en gran parte porque ha perdido reflectividad. El hielo marino es blanco y brillante, y devuelve la energía solar al espacio, enfriando la región. Cuando desaparece, deja al descubierto aguas oscuras que absorben esa energía. Menos reflectividad significa más calentamiento, lo que derrite más hielo, lo que genera aún más calentamiento, y así sucesivamente.

“Esperamos que ese mismo proceso se active ahora en el hemisferio sur, porque hemos perdido una cantidad equivalente de hielo marino”, dijo Abram.

En torno a la Antártida, sin embargo, las consecuencias podrían ser aún mayores y más complejas que en el Ártico, y quizá irreversibles. Los modelos climáticos prevén que, si el clima global se estabilizara, el hielo marino ártico también lo haría.

“No vemos lo mismo en la Antártida”, advirte Abram. “Aunque estabilices el clima y dejes correr las simulaciones durante siglos, el hielo marino antártico sigue disminuyendo porque el Océano Austral continúa absorbiendo calor extra de la atmósfera”.

Esto puede ser desastroso para la enorme masa de hielo del continente. Consta de dos partes: las capas de hielo, apoyadas sobre tierra, y las plataformas de hielo, que flotan en el mar. El problema no es tanto el sol derritiendo desde arriba, sino las aguas cada vez más cálidas que erosionan las plataformas por abajo. Y cuanto más desaparece el hielo marino, más se calientan esas aguas. Además, el hielo marino funciona como un escudo, absorbiendo la energía de las olas que, de otro modo, golpearían los bordes de las plataformas hasta fracturarlas.


La Península Antártica registra la Temperatura más alta de su Historia.
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El hielo marino sostiene a las plataformas, y estas sostienen a las capas de hielo continentales.

“Cuando se derriten las plataformas, dejan de frenar a las capas de hielo detrás de ellas, y eso acelera el flujo de hielo hacia el océano”, detalla Matthew England, oceanógrafo y coautor del estudio. Una de esas capas, la de la Antártida Occidental, podría colapsar si la temperatura global alcanza los 2 ºC por encima de los niveles preindustriales, elevando el nivel del mar más de tres metros. Y aun antes de ese umbral podría colapsar parcialmente.

A medida que se derriten, las plataformas también alteran un sistema oceánico clave: la AMOC (Circulación de vuelco meridional del Atlántico). Cuando se forma hielo marino, expulsa sal, generando agua muy fría y salada que se hunde por su densidad y alimenta la circulación oceánica. Pero el deshielo la diluye, ralentizando el proceso y permitiendo que más agua cálida alcance las plataformas y el hielo marino.

“Esta retroalimentación amplificadora ocurre entre sistemas”, señala England. “Del océano al hielo, y del hielo de vuelta al océano, lo que puede desatar un cambio descontrolado y hacer que la circulación colapse por completo”.

Esa circulación también sube aguas profundas cargadas de nutrientes para el fitoplancton, diminutos organismos fotosintéticos que absorben carbono y liberan oxígeno. Son responsables de secuestrar la mitad del carbono de la fotosíntesis mundial y constituyen la base de la cadena alimentaria: alimentan al zooplancton, que a su vez alimenta peces y crustáceos. El hielo marino es además un hábitat clave para ellos, por lo que perderían tanto su refugio como sus nutrientes.

Los pingüinos emperador también crían sobre el hielo marino estable, donde sus polluelos desarrollan el plumaje impermeable que necesitan para nadar.

“Ese hielo está desapareciendo antes de que los polluelos puedan emplumar; cuando ocurre, toda la colonia sufre un fracaso reproductivo esa temporada”, dijo Abram. “Estamos viendo esos colapsos reproductivos catastróficos alrededor de todo el continente”.


Peligro extremo bajo el hielo antártico: metano y su impacto en el calentamiento global. Crisis Ambiental. Greenpeace. Argentina. Chile.

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El calentamiento implacable de la Antártida y sus aguas es una tendencia de largo plazo —una especie de enfermedad crónica del extremo sur—, pero se ve agravado por ataques agudos, como la ola de calor de marzo de 2022 en la Antártida Oriental, que disparó las temperaturas 40 ºC por encima de lo normal, pulverizando récords y dejando atónita a la comunidad científica.

“La intensidad de ese evento extremo”, explica Fogt, “puede empujar regiones ya vulnerables más allá de un punto de no retorno del que no se recuperarán en mucho, mucho tiempo”.

La pequeña buena noticia es que cada año los investigadores recopilan más datos sobre cómo responde la Antártida al cambio climático provocado por el ser humano, lo que permite modelar con mayor precisión qué podría ocurrir en las próximas décadas. Y los científicos saben muy bien cómo tratar esa “enfermedad crónica”: reducir de forma inmediata y drástica las emisiones de gases de efecto invernadero, o afrontar las consecuencias.

Cada fracción de grado de calentamiento que logremos evitar aumenta las probabilidades de escapar a estos cambios catastróficos”, advirte England. “Un aumento del nivel del mar de varios metros supondrá una inestabilidad política global que eclipsará lo que vemos ahora mismo”.

Este artículo, escrito por Matt Simon, fue publicado originalmente en inglés en GristLo publicamos en español en ‘Climática’ como parte de la alianza internacional ‘Covering Climate Now’, creada para ampliar la cobertura informativa sobre el cambio climático.

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