miércoles, 2 de abril de 2025

LA CRISIS DE LA HEGEMONÍA ESTADOUNIDENSE.

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“Es el monstruo que nace cuando el viejo mundo agoniza y el nuevo tarda en aparecer». El efecto más visible de una crisis de hegemonía, elemento de actualidad, es la aparición en todos los contextos de verdaderas relaciones de poder, en estado puro, no mediadas por la superestructura, y el retorno a la economía pura de los procesos sin narrativas de apoyo.

“Estas relaciones de poder pueden percibirse bien yendo más allá de las actividades del testaferro Trump y estudiando las actividades políticas del secretario del Departamento de Defensa, Pete Hegseth, del Departamento de Estado, Marco Rubio, y las declaraciones del vicepresidente J.D. Vance, que están construyendo una red de acuerdos bilaterales, reconstruyendo la fuerza perdida, empezando por la necesidad de distanciar a Rusia de China. En el fondo, de hecho, permanece lo que John Pilger definió, en un maravilloso y actual documental suyo, «la guerra que vendrá», una nueva fase en la que los objetivos de EE.UU. estarán ligados a la contención a toda costa de la globalización ganar-ganar china, con la relativa concentración de los recursos de poder en el cuadrante indo-pacífico. Esta fase de profunda crisis podría ser una excelente oportunidad para repensar la construcción ordoliberal [2] de Europa y su papel internacional.

“Es una lástima que unas clases dirigentes insensatas, diplomáticamente incapaces y desconectadas de las necesidades de las poblaciones, se hayan metido en un callejón sin salida que condena a Europa a la irrelevancia en las relaciones internacionales y del que parece que ahora sólo podremos salir -nos dicen- con las armas y una guerra contra el invasor ruso. Sin embargo, los militares en nuestro territorio son estadounidenses, no rusos, lo que nos recuerda el viejo dicho:  La oveja pasa toda la vida con miedo al lobo. Al final, quien se la come es el pastor. En fin, el antiguo y artificial miedo a ver a los cosacos beber en la Fontana di Trevi parece destinado a volver a estar de moda.

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LA CRISIS DE LA HEGEMONÍA ESTADOUNIDENSE.

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Comencemos por definir la crisis de hegemonía como la dimensión político-ideológica de una crisis orgánica, es decir, de una fase transitoria en la que la distancia de los aparatos y relatos ideológicos funcionales a una determinada estructura económica (superestructuras), llega a ser tan grande en comparación con la propia estructura económica, que no puede sostenerse.

Por. Michele Berti, La Fionda

Fuente. Jaque al Neoliberalismo- miércoles 2 de abril del 2025.

 

En estos meses, con la llegada de Trump, el concepto de imperialismo ha reaparecido con fuerza en el discurso público como un término comodín para interpretar la fase internacional actual. Al término se le han unido adjetivos como agresivo, cruel y despiadado.

En realidad, ninguno de los adjetivos que se utilizan consigue precisar y definir correctamente el concepto de imperialismo, que por definición siempre ha tenido esas características.

Pero ¿qué se entiende por imperialismo en sentido histórico y político?

La génesis del término hay que atribuirla a Hilferding aunque su uso generalizado se debe a la obra de Lenin que lo definió como la etapa monopolista del capitalismo, correspondiente a una formación social y económica marcada por una enorme concentración de la producción y del capital en clave monopolista, la fusión del capital bancario con el capital industrial en capital financiero gestionado por una reducida oligarquía financiera, un uso extensivo de la exportación de capitales y el reparto del mundo entre trusts internacionales.

El imperialismo norteamericano es pues esto, una formación económica y social que no puede adscribirse como etiqueta a un presidente, sino que es una configuración predispuesta a dominar el espacio de los demás con métodos convencionales y no convencionales, asumiendo el papel de líder con los aliados y de dominante con los adversarios.



Así, no hay imperialismo Trump o Biden, sino imperialismo estadounidense que, dependiendo de la fase, asume determinadas características en la gestión de la relación entre gobernantes y gobernados en las relaciones internacionales.

La dinámica, a la que se refieren los adjetivos unidos al término imperialismo, resultante de la discontinuidad presentada por la elección de Trump, puede ser interpretada, en cambio, de manera eficaz y coherente, con algunas categorías gramscianas como el concepto de hegemonía, crisis de hegemonía y crisis orgánica.

Gramsci, en los Cuadernos de la Cárcel, aplica sus estudios sobre la dialéctica y la interacción entre distintos, y logra desarrollar algunos razonamientos útiles para decodificar los acontecimientos de esta confusa fase histórica.

Comencemos por definir la crisis de hegemonía como la dimensión político-ideológica de una crisis orgánica, es decir, de una fase transitoria en la que la distancia de los aparatos y relatos ideológicos funcionales a una determinada estructura económica (superestructuras), llega a ser tan grande en comparación con la propia estructura económica, que no puede sostenerse. Por lo tanto, las superestructuras deben en algún momento volver a unirse a las estructuras económicas, precisamente a través de una crisis orgánica.

La crisis orgánica estadounidense tiene distintos orígenes y entrelaza varios niveles; podemos enumerar algunos de ellos sin ninguna pretensión de exhaustividad.



En el ámbito de la economía financiera se asiste ciertamente a un repliegue de Estados Unidos, que en los últimos años ha sacrificado la economía real en favor de las rentas y los beneficios financieros. La desdolarización, es decir, el proceso iniciado hace años de sustitución de la moneda estadounidense como moneda de reserva en muchos intercambios comerciales, y la explosión de la deuda estadounidense.

La división internacional del trabajo que ha llevado a China a superar el estatus de manufacturera mundial y asumir un papel central económicamente y como referencia para el Sur global.

La crisis de identidad de una superpotencia sin alter ego y el fracaso del proyecto de ‘sheriff global’ universal y unipolar.

La crisis social en curso en Estados Unidos con la división entre costas ricas y zonas continentales desindustrializadas y empobrecidas, dinámica bien ilustrada por el análisis geográfico de los resultados electorales de noviembre.



Todos estos elementos conducen a la fractura entre la narrativa del sueño americano y del ‘mejor de los mundos’, libre y democrático, pero estrictamente unipolar y supremacista, y la realidad de una creciente dificultad para sostener el esfuerzo económico a escala global en términos de herramientas de proyección de poder y de presencia militar generalizada.

Todo ello se ha convertido, desde un punto de vista político-ideológico, en una profunda crisis de hegemonía, es decir, una crisis de consenso a escala internacional, que mina la credibilidad y la autoridad de EEUU y le obliga cada vez más a utilizar la coerción para perseguir sus intereses nacionales.

Esta tendencia lleva años produciéndose, pero se aceleró con el inicio de la operación militar especial de Rusia en Ucrania en febrero de 2022 y ahora asistimos a lo que cada vez parece más un realineamiento estratégico a nivel mundial de cara al desafío de los próximos años con China.

Emerge la necesidad de una recalibración de las esferas de influencia de EEUU, con el posible repliegue a un área imperial continental, el continente americano, con una nueva y actualizada Doctrina Monroe a una escala geográfica adecuada en términos de recursos y materias primas, en la que entran Canadá, Groenlandia, Cuba y Venezuela.

El caso del Canal de Panamá también es interesante, ya que entra dentro de esta dinámica y demuestra, para aquellos que aún tengan alguna duda, que multinacionales como Blackrock son ante todo instrumentos del poder estadounidense y que el mito del 1% de las multinacionales contra el 99% del mundo es sólo un sudario con el que ocultar la dirección del imperialismo estadounidense.

La única excepción a este razonamiento, una novedad a estas alturas es el papel de Musk que, al haber logrado una superioridad indiscutible en el juego espacial, dispone de grados de libertad inéditos en el pasado.

Para ello es necesario conocer y comprender a fondo los instrumentos de poder de los intereses nacionales estadounidenses, codificados en numerosas publicaciones de doctrina militar. Se trata de los DIMEFIL o brazos del sistema de dominación estadounidense:

Diplomacia, Información, Militar, Económico, Financiero, Inteligencia y Aplicación de la Ley. A cada uno de estos instrumentos corresponde una estructura organizativa y unas referencias precisas, y todos ellos se coordinan eficazmente entre sí para alcanzar los objetivos e intereses nacionales de EEUU.

Entrando en los detalles del instrumento económico (definido en los manuales como “guerra económica” o “armas económicas”), los recortes a agencias como USAID o fundaciones como la NED (National Endowment for Democracy) son indicativos de la necesidad permanente de reorganización y amputan drásticamente la capacidad de poder blando estadounidense.

Los grandes presupuestos asignados a estos instrumentos proporcionaron financiación a ONG, periodistas en países extranjeros, activistas y “aparentemente” incluso a algunos grupos terroristas utilizados como “apoderados” o “sustitutos”.

El ataque a la USAID tiene sin duda un componente vinculado a la presencia de elementos del Estado profundo demócrata en estas estructuras, pero sin duda también está vinculado a la necesidad de reducir los costes de estas actividades de creación de consenso, porque ya no son sostenibles.

Cambiando el enfoque hacia Europa, el viejo continente se verá obligado a aceptar estas dinámicas inventando una autonomía y un “imperialismo europeo” tras setenta y cinco años de OTAN dirigida por Estados Unidos y su brazo económico, la UE. Podemos definir este deseo de imperialismo europeo como un «imperialismo de castillos en el aire», retórico y pasional, pero sin base económica y financiera, tal como Gramsci definió el imperialismo italiano con Crispi.



En Europa está claro que los «Intelectuales al servicio del poder» de la fase histórica pasada, empleados en la maquinaria del consenso, arriesgan sus carreras, y esto puede llevar a dinámicas muy peligrosas, vinculadas a la supervivencia de una clase dirigente política y mediática y a su reacción belicista y guerrerista.

El papel de nuestro país, protectorado de facto y alineado obligatoriamente con la nueva cúpula estadounidense, queda fuera de juego, demostrando la soberanía verdaderamente limitada a la que estamos sometidos desde 1945.

La península itálica, portaaviones en el Mediterráneo, es un lugar de absoluto interés militar (los B61-16 acaban de llegar a Aviano y Ghedi) y se mantendrá cerca en comparación con otros emplazamientos en el contexto de la OTAN.

La crisis de hegemonía, que representa la fractura entre gobernantes y gobernados también a nivel internacional, como afirma Gramsci, puede remontarse a dos razones principales:

El fracaso de un proyecto político sobre el cual la clase dirigente había pedido consenso y/o la irrupción en el escenario político de nuevas fuerzas.

Ciertamente el fracaso del mundo unipolar y de la integración europea entran dentro de la primera esfera, la emergencia de los BRICS, a los que todo el Sur global mira con esperanza, entra dentro de la segunda causa posible.

La solución a una crisis de hegemonía puede ser precisamente el advenimiento de “el hombre providencial”, un Trump que, sin embargo, en este razonamiento se convierte en la consecuencia y el producto de un proceso, no en un elemento extraño y exógeno al que se pueda achacar todo el mal.



Es el monstruo que nace cuando “el viejo mundo agoniza y el nuevo tarda en aparecer».

El efecto más visible de una crisis de hegemonía, elemento de actualidad, es la aparición en todos los contextos de verdaderas relaciones de poder, en estado puro, no mediadas por la superestructura, y el retorno a la economía pura de los procesos sin narrativas de apoyo.

Estas relaciones de poder pueden percibirse bien yendo más allá de las actividades del testaferro Trump y estudiando las actividades políticas del secretario del Departamento de Defensa, Pete Hegseth, del Departamento de Estado, Marco Rubio, y las declaraciones del vicepresidente J.D. Vance, que están construyendo una red de acuerdos bilaterales, reconstruyendo la fuerza perdida, empezando por la necesidad de distanciar a Rusia de China.

En el fondo, de hecho, permanece lo que John Pilger definió, en un maravilloso y actual documental suyo, «la guerra que vendrá», una nueva fase en la que los objetivos de EE.UU. estarán ligados a la contención a toda costa de la globalización ganar-ganar china, con la relativa concentración de los recursos de poder en el cuadrante indo-pacífico.

Esta fase de profunda crisis podría ser una excelente oportunidad para repensar la construcción ordoliberal [2] de Europa y su papel internacional.

Es una lástima que unas clases dirigentes insensatas,

diplomáticamente incapaces y desconectadas de las necesidades de las poblaciones, se hayan metido en un callejón sin salida que condena a Europa a la irrelevancia en las relaciones internacionales y del que parece que ahora sólo podremos salir -nos dicen- con las armas y una guerra contra el invasor ruso.

Sin embargo, los militares en nuestro territorio son estadounidenses, no rusos, lo que nos recuerda el viejo dicho:

La oveja pasa toda la vida con miedo al lobo. Al final, quien se la come es el pastor.

En fin, el antiguo y artificial miedo a ver a los cosacos beber en la Fontana di Trevi parece destinado a volver a estar de moda.

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martes, 1 de abril de 2025

BRASIL: RESPUESTA HISTÓRICA A LOS GOLPISTAS Y CONSPIRADORES

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“En ese espacio de tiempo, la organización criminal puso en marcha un proceso metódico, planificado, con eventos encadenados para desestabilizar el ambiente político, provocar una crisis y desgaste institucional y, así, legitimar la intervención militar con Bolsonaro en el poder – los “aproximamientos sucesivos”, en palabras del general Mourão.“Esta organización utilizó violencia y graves amenazas con el objetivo de impedir el normal funcionamiento de los Poderes de la República y derrocar a un gobierno legítimamente electo”, describió el fiscal general. Lo descubierto es de una gravedad alarmante: el plan consistía, entre otros actos de barbarie, en asesinar al presidente y vicepresidente electos, Lula y Alckmin, y al ministro del STF y entonces presidente del Tribunal Superior Electoral, Alexandre de Moraes. Castigar a todos los implicados en el intento de golpe es una póliza de seguro y una protección de la democracia. La aplicación ejemplar de la justicia es la mejor vacuna contra la dictadura. Es completamente inaceptable y sin sentido hablar de amnistía para estafadores criminales.

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BRASIL: RESPUESTA HISTÓRICA A LOS GOLPISTAS Y CONSPIRADORES.

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Por Jefferson Miola. *

Fuente. Otra Mirada pe/Brasil. Martes 1 de marzo del 2025.

 

El expresidente brasileño Jair Bolsonaro y otras siete personas imputadas por la fiscalía general de la República por formaban parte del “núcleo crucial” de la “organización criminal armada” ahora son imputados.

Este primer grupo de 34 imputados incluye a dos policías federales y seis oficiales de las Fuerzas Armadas: un teniente coronel, un capitán retirado, tres generales del Ejército y un almirante de la Marina. La decisión de la Primera Sala de Primera Instancia del STF representa una respuesta sin precedentes de las instituciones democráticas.

Por primera vez en la historia de Brasil, militares de la más alta jerarquía de las Fuerzas Armadas, entre ellos ex comandantes, ex miembros del Alto Mando del Ejército y ex ministros de Defensa, serán juzgados ante la justicia civil por el intento de golpe de Estado.

Sin embargo, la investigación debe continuar. Es necesario investigar a todos los demás militares y civiles involucrados en la conspiración y que quedaron fuera de la investigación inicial de la Policía Federal. Aún quedan otras capas por descubrir del intento de golpe, como la participación de empresarios, agentes públicos, políticos, abogados y parlamentarios que financiaron y alentaron a la banda armada y defendieron el viraje.



El agronegocio, por ejemplo, además de financiar las etapas terroristas del plan, también se encargó de la infraestructura, el reclutamiento y el mantenimiento de los golpistas radicalizados en los campamentos dentro de los cuarteles del Ejército.

En todo caso, el juicio y condena de estos civiles y militares por la Corte Suprema de Justicia es un hito relevante para el proceso de memoria, verdad y justicia en Brasil. En Argentina, los comandantes militares involucrados en el terrorismo de Estado durante la dictadura fueron condenados a cadena perpetua. Algunos murieron en prisión.

Sin embargo, a diferencia del país vecino, en Brasil los criminales quedaron impunes y no respondieron por los crímenes cometidos durante la dictadura de 1964 a 1985. Normalmente reciben pensiones sustanciales pagadas por el pueblo brasileño. Y los que murieron impunemente legaron pensiones vitalicias a sus hijas y esposas, como los militares involucrados en el secuestro, desaparición y asesinato de Rubens Paiva. 

Los militares se autoconcedieron una amnistía en el contexto de la transición conservadora impuesta, controlada y supervisada por ellos mismos. La impunidad fue fatal. Confiados en la impunidad eterna, décadas después del fin de la dictadura, los jefes militares se lanzaron una vez más a un intento de golpe de Estado para implementar un proyecto de poder militar de largo plazo.

En 2018, los militares anunciaron su regreso al poder “democráticamente”, mediante la victoria de la fórmula militar Bolsonaro-Mourão en las elecciones fraudulentas sin la competencia de Lula.

En marzo de 2022 se publicó el «Proyecto de Nación”, un documento que plasmaba el proyecto de poder militar al menos hasta el año 2035. Sin embargo, en abril de 2021, cuando Lula recuperó sus derechos políticos suprimidos por la banda Lava Jato, recuperó la elegibilidad que le había sido cancelada debido a las presiones del general Villas Bôas sobre el STF.



Lula se convirtió, a partir de entonces, en la única alternativa en el campo democrático capaz de frenar la continuidad del proyecto de poder fascista-militar en marcha.

Como destacó el Procurador General de la República, Paulo Gonet, en la denuncia presentada ante la Corte Suprema, el golpe no fue sólo aquella “instantánea épica” del 8 de enero, porque fue un proceso continuo, prolongado en el tiempo y motivado por el cambio de situación provocado por la rehabilitación política de Lula.

Quem é Paulo Gonet, PGR que decidirá se vai denunciar Bolsonaro. En la denuncia, la PGR describe que los golpistas

“se integraron libre, consciente y voluntariamente a una organización criminal constituida desde al menos el 29 de junio de 2021 y que operó hasta el 8 de enero de 2023, con uso de armas”.

En ese espacio de tiempo, la organización criminal puso en marcha un proceso metódico, planificado, con eventos encadenados para desestabilizar el ambiente político, provocar una crisis y desgaste institucional y, así, legitimar la intervención militar con Bolsonaro en el poder – los “aproximamientos sucesivos”, en palabras del general Mourão.

“Esta organización utilizó violencia y graves amenazas con el objetivo de impedir el normal funcionamiento de los Poderes de la República y derrocar a un gobierno legítimamente electo”, describió el fiscal general.

Lo descubierto es de una gravedad alarmante: el plan consistía, entre otros actos de barbarie, en asesinar al presidente y vicepresidente electos, Lula y Alckmin, y al ministro del STF y entonces presidente del Tribunal Superior Electoral, Alexandre de Moraes.

Castigar a todos los implicados en el intento de golpe es una póliza de seguro y una protección de la democracia. La aplicación ejemplar de la justicia es la mejor vacuna contra la dictadura. Es completamente inaceptable y sin sentido hablar de amnistía para estafadores criminales.

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* Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE). Miembro del Instituto de Debates, Estudios y Alternativas de Porto Alegre (Idea), fue coordinador ejecutivo del V Foro Social Mundial. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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lunes, 31 de marzo de 2025

CHINA CONTINÚA AUMENTANDO SU INDEPENDENCIA DEL DÓLAR Y SU AUTONOMÍA FINANCIERA.

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“El fondo soberano China Investment Corporation.  El China Investment Corporation (CIC), con una cartera que gestiona alrededor de 1,35 billones de dólares en activos globales, no forma parte directa de los 3,3 billones de dólares en reservas internacionales de China, aunque parte de su capital inicial provino de ellas. Cuando el gobierno chino creó el fondo soberano en 2007, transfirió 200.000 millones de dólares desde las reservas oficiales administradas por el Banco Popular de China para financiar sus inversiones en el extranjero. Desde entonces, el CIC ha expandido su cartera, pero esta no se contabiliza dentro de las reservas internacionales de China.

“Las reservas oficiales, bajo el control del Banco Popular de China, están compuestas principalmente por bonos del Tesoro de Estados Unidos, euros, yenes, depósitos en divisas y oro. Su función principal es garantizar la estabilidad del yuan, proporcionar liquidez en caso de crisis financiera y respaldar la política monetaria del país. En cambio, el CIC opera como un fondo soberano con el objetivo de generar rendimientos a largo plazo invirtiendo en bolsas internacionales, infraestructura, bienes raíces y energía, actuando de manera más autónoma en sus estrategias financieras. Aunque el capital inicial del CIC se derivó de las reservas, la administración de sus activos es independiente, lo que significa que sus inversiones y rendimientos no se incluyen en el cálculo de las reservas internacionales de China. El gobierno chino ha utilizado esta estrategia para diversificar su exposición financiera global, separando la gestión de las reservas oficiales de la actividad de inversión a largo plazo del CIC.

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CHINA CONTINÚA AUMENTANDO SU INDEPENDENCIA DEL DÓLAR Y SU AUTONOMÍA FINANCIERA.

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Por Pedro Barragán | 29/03/2025 | Economía.

Fuente. Revista Rebelión lunes 31 de marzo del 2025.

 

Fuentes: Rebelión

Reduce a 759.000 millones de dólares sus bonos norteamericanos frente a los más de 1,3 billones que ha llegado a tener

China ha reducido progresivamente su tenencia de bonos del Tesoro de Estados Unidos como parte de una estrategia deliberada para fortalecer su autonomía financiera y reducir su dependencia del dólar. Durante años, la acumulación de estos activos ha sido una necesidad dentro de la gestión de reservas internacionales, pero el nuevo panorama económico y geopolítico ha llevado a Beijing a diversificar sus inversiones y a mitigar riesgos asociados a la inestabilidad financiera de Estados Unidos.

La economía china busca consolidar su crecimiento sin estar excesivamente expuesta a las políticas monetarias de la Reserva Federal, cuyos aumentos en las tasas de interés han reducido la rentabilidad de los bonos del Tesoro. Al mismo tiempo, las ya habituales crisis sobre el techo de la deuda en Washington han generado incertidumbre sobre la estabilidad de estos activos, lo que refuerza la necesidad de buscar alternativas. Beijing ha aumentado la compra de oro, diversificado su cartera de reservas con otras monedas y promovido el uso del yuan en transacciones internacionales, reduciendo la influencia del dólar en el comercio global.

Otro factor clave en esta estrategia es la creciente rivalidad de Estados Unidos contra China. A medida que las tensiones comerciales y tecnológicas se intensifican, China busca reducir su vulnerabilidad a posibles sanciones financieras o restricciones impuestas por Washington. Mantener una alta exposición a la deuda estadounidense implica depender de un sistema financiero que podría volverse adverso en cualquier momento, lo que hace necesaria una transición hacia una estructura más resiliente.

Sin embargo, la reducción de la tenencia de bonos no significa un abandono total de los activos estadounidenses. Beijing sigue utilizando cuentas de custodia en otros países y mantiene inversiones en otros instrumentos financieros de Estados Unidos. La estrategia no es de ruptura, sino de reequilibrio: reducir el peso de los bonos del Tesoro en favor de una cartera más diversificada que garantice mayor estabilidad y control sobre los recursos chinos en un entorno internacional cada vez más volátil.

 


Las reservas de divisas de China

China posee las mayores reservas de divisas del mundo, con aproximadamente 3,3 billones de dólares. Le sigue Japón, con reservas que rondan los 1,2 billones de dólares. Otros países con reservas significativas incluyen a Suiza, Arabia Saudita o Rusia, cada uno con cifras que oscilan entre 500.000 y 800.000 millones de dólares.

China ha gestionado sus reservas internacionales con el objetivo de garantizar la estabilidad financiera del país y fortalecer su soberanía económica en un entorno global cada vez más incierto. Con un volumen total que supera los 3,3 billones de dólares, estas reservas han sido fundamentales para respaldar la estabilidad del yuan, asegurar la liquidez en tiempos de crisis y proteger la economía de shocks externos. Durante años, los bonos del Tesoro de Estados Unidos han representado una parte clave de estas reservas, proporcionando rendimientos estables y liquidez, pero en los últimos tiempos su importancia ha disminuido en favor de una estrategia de diversificación más amplia. Actualmente, China posee aproximadamente 759.000 millones de dólares en estos bonos, una cifra mucho menor que los más de 1,3 billones que llegó a tener en 2013. Este ajuste responde a la necesidad de reducir la exposición a riesgos financieros asociados con la creciente deuda estadounidense y la inestabilidad de su política fiscal y monetaria.

Como parte de su estrategia de diversificación, China ha incrementado la proporción de sus reservas en otras divisas y activos financieros globales. La presencia de euros, yenes y libras esterlinas ha aumentado significativamente, reflejando la importancia de los lazos comerciales con Europa y Japón. La acumulación de reservas en monedas alternativas fortalece la capacidad del país para afrontar fluctuaciones en el dólar y reducir su dependencia de una única economía. Además, China ha incrementado su participación en bonos soberanos de mercados emergentes (Brasil y Rusia), fortaleciendo su cooperación con países estratégicos y promoviendo un sistema financiero multipolar. En este contexto, el oro también ha adquirido un papel central en la estrategia de reservas. En los últimos años, el Banco Popular de China (PBoC) ha acelerado la compra de oro, acumulando más de 2.100 toneladas, lo que representa alrededor del 4% de las reservas totales. Esta decisión busca reforzar la estabilidad del país ante posibles sanciones financieras y ofrecer una alternativa sólida a las reservas denominadas en dólares.



El fondo soberano China Investment Corporation

El China Investment Corporation (CIC), con una cartera que gestiona alrededor de 1,35 billones de dólares en activos globales, no forma parte directa de los 3,3 billones de dólares en reservas internacionales de China, aunque parte de su capital inicial provino de ellas. Cuando el gobierno chino creó el fondo soberano en 2007, transfirió 200.000 millones de dólares desde las reservas oficiales administradas por el Banco Popular de China para financiar sus inversiones en el extranjero. Desde entonces, el CIC ha expandido su cartera, pero esta no se contabiliza dentro de las reservas internacionales de China.

Las reservas oficiales, bajo el control del Banco Popular de China, están compuestas principalmente por bonos del Tesoro de Estados Unidos, euros, yenes, depósitos en divisas y oro. Su función principal es garantizar la estabilidad del yuan, proporcionar liquidez en caso de crisis financiera y respaldar la política monetaria del país. En cambio, el CIC opera como un fondo soberano con el objetivo de generar rendimientos a largo plazo invirtiendo en bolsas internacionales, infraestructura, bienes raíces y energía, actuando de manera más autónoma en sus estrategias financieras.

Aunque el capital inicial del CIC se derivó de las reservas, la administración de sus activos es independiente, lo que significa que sus inversiones y rendimientos no se incluyen en el cálculo de las reservas internacionales de China. El gobierno chino ha utilizado esta estrategia para diversificar su exposición financiera global, separando la gestión de las reservas oficiales de la actividad de inversión a largo plazo del CIC.



Recursos dedicados a financiar proyectos de infraestructura en la Iniciativa de la Franja y la Ruta

Otra medida clave para la reducción de los activos en dólares ha sido la asignación de una parte de las reservas a inversiones estratégicas en el desarrollo global. A través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, China ha destinado recursos a proyectos de infraestructura en Asia, África y América Latina, fortaleciendo su cooperación al desarrollo y reduciendo la necesidad de mantener activos estadounidenses. Con datos al cierre de 2023, la inversión acumulada en la Iniciativa de la Franja y la Ruta superó la marca de 1 billón de dólares (1,016 billones), con alrededor de 596 mil millones de dólares en contratos de construcción y 420 mil millones de dólares en inversiones no financieras.

La financiación proviene de diversas fuentes, incluyendo el Banco de Desarrollo de China (CDB) y el Banco de Exportación e Importación de China (China Exim Bank), que han otorgado miles de millones en préstamos para la construcción de carreteras, puertos, ferrocarriles y plantas de energía en países de Asia, África, América Latina y Europa. Además, el Fondo de la Ruta de la Seda, establecido en 2014 con un capital inicial de 40.000 millones de dólares, se creó específicamente para apoyar proyectos estratégicos dentro de la iniciativa.



La previsible reconfiguración de las reservas monetarias chinas

La reconfiguración de las reservas chinas no responde a una decisión aislada, sino a un análisis profundo de las condiciones económicas y políticas internacionales. La creciente inestabilidad en la política fiscal de Estados Unidos, marcada por un endeudamiento creciente y frecuentes crisis en torno al techo de la deuda, ha incrementado la percepción de riesgo sobre la fiabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense como activo seguro. A esto se suma el uso creciente del dólar como herramienta de presión geopolítica, lo que ha llevado a China a buscar alternativas que refuercen su autonomía económica y reduzcan su vulnerabilidad ante posibles sanciones financieras, como las impuestas a otros países en el pasado.

La estrategia de diversificación de reservas no solo implica una reducción paulatina de la tenencia de deuda estadounidense, sino también un aumento de la participación de activos en otras divisas, como el euro, el yen japonés y el franco suizo, así como una mayor apuesta por el oro, que se ha consolidado como un activo estratégico en el respaldo de la estabilidad monetaria del país.

Al mismo tiempo, la promoción del yuan como una moneda clave en el comercio internacional ha permitido reducir la necesidad de mantener grandes cantidades de dólares en reserva. China ha impulsado acuerdos de intercambio de divisas (swaps) con varios países, facilitando el comercio en yuanes y reduciendo la dependencia del dólar en transacciones bilaterales. Asimismo, la internacionalización del yuan se ha visto respaldada por su inclusión en la cesta de Derechos Especiales de Giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional, lo que refuerza su papel como moneda de reserva global.

Lejos de ser un abandono total de los activos estadounidenses, este ajuste representa un paso firme hacia un sistema financiero más equilibrado y resistente, alineado con los intereses estratégicos del país y con su visión de un orden económico global más estable y multipolar. Al diversificar sus reservas y reducir gradualmente su exposición a la deuda de Estados Unidos, China busca consolidar un modelo financiero menos dependiente del dólar, favoreciendo una estructura más descentralizada en la que el yuan juegue un papel más protagonista en el comercio internacional y en la estabilidad monetaria global.

(Artículo publicado originalmente en China información y economía)

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