domingo, 29 de diciembre de 2013

COLOMBIA UN PROCESO REVELADOR.

&&&&&
Las instituciones apenas funcionan (a excepción de los entes de la represión), la corrupción no cesa y un descrédito enorme deteriora la escasa legitimidad del régimen, sustentada en elecciones supuestamente impecables pero corrompidas hasta la médula por los vicios del caciquismo, la manipulación, la exclusión sistemática de la oposición, la compra descarada del voto y, para que no falte, la violencia directa que se aplica cuando los demás mecanismos fallan. No sorprende entonces que Colombia registre una abstención permanente (ronda el 50% del censo electoral) y que últimamente crezca el colectivo que opta por el voto nulo o en blanco como forma de protesta. El desprestigio del poder legislativo no podría ser mayor. Un elevado número de parlamentarios está acusado o condenado por corrupción o vínculos criminales con la extrema derecha armada, algo impensable en cualquier nación civilizada. La justicia ha caído en total desprestigio, pocos confían en la policía y hasta el ejército -aunque la propaganda oficial insiste en elevarlos permanentemente al podio de los héroes- comparte la mala imagen del conjunto de las instituciones. No son pocos sus miembros que aparecen vinculados a casos sonados de corrupción, a la guerra sucia (la sistemática violación de los derechos humanos es una práctica oficial y no el comportamiento díscolo de algunos) o al narcotráfico, igual que sucede con jueces, fiscales, notarios y con tanto funcionario de una administración pública en la que nadie cree. Un mal instrumento éste para el gobernante que se aplique a las reformas que el país necesita.
/////

COLOMBIA UN PROCESO REVELADOR.
*****
Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info).

Domingo 29 de  diciembre del 2013.

El proceso social y político del año que culmina en Colombia muestra con toda su crudeza tanto las debilidades como las fortalezas de esta sociedad. En vísperas de cambios electorales en la primera mitad del 2014 se vislumbran los desafíos que tienen que enfrentar el gobierno y las fuerzas sociales para intentar su ingreso como colectividad nacional en un orden moderno y sobre todo democrático. El actual no es ni lo uno ni lo otro.

Los celebrados datos del crecimiento económico (alrededor de un 5%) no son una muestra de desarrollo. Se mantienen las desigualdades que hacen de este país uno de los más injustos de la región. Aunque la cifra oficial del desempleo abierto no es alarmante nadie desconoce que más que reflejo de un tejido económico sano la realidad es que la inmensa mayoría de quienes trabajan lo hacen en condiciones muy precarias.

La industria ha sufrido los duros embates de la competencia extranjera (propiciada por los tratados de libre comercio firmados por éste y anteriores gobierno) y enfrenta un pronóstico nada halagador tal como sucede con el sector rural donde el descontento es mayúsculo y ha llevado a cientos de miles de campesinos a movimientos de protestas que paralizaron el país y pusieron de manifiesto la inexistencia de mecanismos civilizados para el diálogo entre las autoridades y los sectores populares. Como es tradicional aquí, a la protesta se responde con la violencia -oficial o paramilitar-, un tándem siniestro que sigue funcionando a la perfección a pesar de las declaraciones oficiales que lo niegan.

Las instituciones apenas funcionan (a excepción de los entes de la represión), la corrupción no cesa y un descrédito enorme deteriora la escasa legitimidad del régimen, sustentada en elecciones supuestamente impecables pero corrompidas hasta la médula por los vicios del caciquismo, la manipulación, la exclusión sistemática de la oposición, la compra descarada del voto y, para que no falte, la violencia directa que se aplica cuando los demás mecanismos fallan. No sorprende entonces que Colombia registre una abstención permanente (ronda el 50% del censo electoral) y que últimamente crezca el colectivo que opta por el voto nulo o en blanco como forma de protesta. El desprestigio del poder legislativo no podría ser mayor. Un elevado número de parlamentarios está acusado o condenado por corrupción o vínculos criminales con la extrema derecha armada, algo impensable en cualquier nación civilizada.

La justicia ha caído en total desprestigio, pocos confían en la policía y hasta el ejército -aunque la propaganda oficial insiste en elevarlos permanentemente al podio de los héroes- comparte la mala imagen del conjunto de las instituciones. No son pocos sus miembros que aparecen vinculados a casos sonados de corrupción, a la guerra sucia (la sistemática violación de los derechos humanos es una práctica oficial y no el comportamiento díscolo de algunos) o al narcotráfico, igual que sucede con jueces, fiscales, notarios y con tanto funcionario de una administración pública en la que nadie cree. Un mal instrumento éste para el gobernante que se aplique a las reformas que el país necesita.

En este difícil contexto la iniciativa más destacada del presidente Santos es su apuesta por la paz en diálogo con las FARC-EP. Ha sido un paso valiente si se tienen en cuenta sus antecedentes (ministro de defensa del anterior gobierno), la resistencia a toda salida civilizada de la clase dominante del país (en particular del sector más tradicional, primitivo y violento encarnado por ganaderos y terratenientes) y la oposición de amplios sectores de las llamadas “clases medias”, literalmente intoxicadas durante décadas por la propaganda oficial (y por los medios de comunicación, todos ellos oficialistas) mediante las prácticas más conocidas de la manipulación mediática pintando a los insurgentes como fieras desalmadas, terroristas y narcotraficantes. Convencer ahora a buena parte de la población de la necesidad de sentarse a dialogar con tales “demonios” no es, por supuesto, tarea fácil.


Pero lo que más sorprende en este año es la vitalidad de la protesta popular. Recorrieron el mundo las imágenes de los indígenas exigiendo que no se utilicen sus resguardos como campo de batalla y en defensa de su identidad como pueblos; las calles se llenaron de estudiantes, profesores, maestros y público en general para exigir al gobierno el retiro de una ley de educación retrógrada (y lo consiguieron) y reclamar una política educativa acorde con las necesidades del país (el reciente informe PISA sobre educación en el mundo deja a Colombia en un pésimo lugar); los trabajadores del sector salud han hecho lo propio para oponerse a la privatización total del sistema sanitario y denunciar el robo y la corrupción existentes a manos de intereses privados y de políticos venales. Los campesinos, primero de la región de Catatumbo y luego de todo el país pusieron jaque a la administración y consiguieron una amplia solidaridad de los sectores urbanos, denunciaron los tratados de libre comercio como una entrega vergonzosa del trabajo nacional a la voracidad de las multinacionales y obligaron al gobierno a negociar cuando la represión oficial fracasó ante la resistencia de las gentes del campo y el clamor general de la ciudadanía. De igual modo se destaca la movilización de pequeños y medianos productores de la minería tradicional enfrentados a muerte con las grandes compañías mineras que saquean los recursos del país y dejan, además de dudosas ganancias a la nación, el panorama de campos desolados y comunidades arrinconadas o desplazadas. Huelgas obreras en varios sectores y grandes movilizaciones populares contra los proyectos de infraestructura que arrasan comunidades enteras y causan daños irreparables a la naturaleza culminan un año de luchas sociales muy intenso. El acontecimientos más reciente ha sido el cese del alcalde de la capital y su inhabilitación por 15 años (literalmente, condenado a muerte política), una maniobra de la extrema derecha tan burda y evidente que ha levantado la protesta más airada de la población.

Todo indica que Santos repetirá como presidente. Queda como incógnita saber qué tanta representación parlamentaria obtendrá la extrema derecha (para torpedear un posible proceso de paz) o el centro-izquierda (para apoyarlo). No menor es la incógnita acerca de la capacidad misma de Santos para llevar el proceso de la paz a buen puerto dadas sus limitaciones políticas (sus apoyos no son precisamente sólidos) y sus timideces manifiestas que lo llevan de las euforias pacifistas a salidas belicistas incongruentes. Pero sin duda, la incógnita mayor está en el futuro de los movimientos populares, los mismos que han conseguido hacer frente con cierto éxito a las políticas oficiales. Aunque sus reivindicaciones son bastante realistas y de inmediata aplicación aún se ven afectados por la dispersión, la falta para coordinar esfuerzos y la superación de la perspectiva territorial y reivindicativa particular que dificulta presentarse como una sola fuerza no solo social sino política. Un reto igualmente para los partidos de la izquierda (los pocos y menguados que ha dejado el exterminio físico llevado a cabo por el sistema en las últimas décadas) para insertarse de forma adecuada en este proceso ofreciendo su experiencia y conocimientos del quehacer propiamente político. Por su parte, los movimientos sociales deberán comprender que no basta con movilizarse (por importante que sea) y que en un momento dado es indispensable dar forma política a sus iniciativas, es decir, entender la reivindicación local y particular como parte integrante de un todo nacional y que avanzar en el control de los mecanismos del estado es el primer paso para tomarlo y, desde allí, transformar el orden social en armonía con las exigencias mayoritarias de la población.
*****

sábado, 28 de diciembre de 2013

BRASIL: Dilma expropia para la reforma agraria.

&&&&&
La semana pasada, un portavoz del Movimiento de Campesinos Sin Tierra (MST) criticó el estancamiento de la reforma agraria en 2013. “Este fue el peor año de la reforma agraria. Hasta la fecha, sólo 159 familias fueron asentadas en tierras en todo el país. Es una vergüenza”, lanzó entonces Joao Paulo Rodrigues, de la coordinación nacional del MST. Rodrigues había asegurado que el gobierno era rehén del poderoso e influyente lobby ruralista en el Congreso y denunciado la desigualdad en el trato a la agroindustria y a la agricultura en pequeña escala. “Para que tengan una idea, el plan de ayuda a la agricultura familiar para la cosecha 2013-2014 es poco más de 20 por ciento del dinero destinado a la agroindustria”, indicó el portavoz del MST. Según el movimiento, creado en 1984, había en 2010 más de 150.000 familias sin tierra en Brasil, que reclaman el derecho a explotar parcelas agrupadas en inmensas propiedades. Según el MST informan que sólo el 22,2 por ciento del territorio expropiado era aprovechado de forma plena en actividades productivas; mientras que el 50 por ciento de las propiedades se encontraba en estado de abandono.
////

Rousseff se informa de los daños causados por la lluvia esta semana en Minas Gerais. 
***
BRASIL: Dilma expropia para la reforma agraria.
Firmó ayer un Decreto que destina 92 Fincas a las familias de pequeños agricultores.
*****
A través de Twitter, la presidenta de Brasil expresó: “Cumplimos con nuestro objetivo de 2013 y nuestro compromiso de “ReformaAgraria”. Cerca de 200.000 hectáreas se repartirán entre 4670 familias de campesinos

Página /12 sábado 28 de diciembre del 2013.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, firmó ayer un decreto de expropiación de 92 fincas que serán destinadas a las familias de pequeños agricultores en el marco de la reforma agraria, informó el Ministerio de Agricultura. A través de su cuenta en la red social Twitter, la presidenta expresó: “Hoy firmé decreto expropiando 92 áreas #ReformaAgraria. Con las 8 zonas que ya habían sido expropiadas a lo largo de 2013 tenemos 100 expropiaciones. De este modo, cumplimos con nuestro objetivo de 2013 y nuestro compromiso de #ReformaAgraria”. En octubre, la mandataria había firmado el primer decreto de expropiación de 2013, sobre ocho grandes propiedades agrícolas. Estos decretos elevan a cien las áreas liberadas para el programa de reforma agraria este año, sumando 1935 kilómetros cuadrados (193.500 hectáreas) en 16 de los 27 estados del país, que serán distribuidas entre 4670 familias de trabajadores rurales, indicó el ministerio. Cifras del Instituto Nacional de Estadísticas indican que 43 por ciento de las tierras agrícolas del país pertenecen a uno por ciento de los propietarios.
Estos campesinos destinarán sus parcelas para pequeñas producciones agrícolas, de lácteos, frutas y hortalizas, entre otros. El Instituto Nacional de la Colonización y de la Reforma Agraria (Incra) pagará el equivalente a 116,1 millones de dólares en 2014 para indemnizar a los dueños de las áreas expropiadas, usadas hasta ahora para ganadería.
La mandataria continuó diciendo en la red social que “las 92 áreas para "ReformaAgraria beneficiarán a 4670 familias” y agregó que “a lo largo de los decretos de expropiación firmados por el MP (Ministerio Público) se facilita la liquidación de las deudas de los colonos y proporciona nuevas reglas para préstamos de Pronaf (Programa Nacional de Fortalecimento da Agricultura Familiar)”.
La semana pasada, un portavoz del Movimiento de Campesinos Sin Tierra (MST) criticó el estancamiento de la reforma agraria en 2013. “Este fue el peor año de la reforma agraria. Hasta la fecha, sólo 159 familias fueron asentadas en tierras en todo el país. Es una vergüenza”, lanzó entonces Joao Paulo Rodrigues, de la coordinación nacional del MST. Rodrigues había asegurado que el gobierno era rehén del poderoso e influyente lobby ruralista en el Congreso y denunciado la desigualdad en el trato a la agroindustria y a la agricultura en pequeña escala.
“Para que tengan una idea, el plan de ayuda a la agricultura familiar para la cosecha 2013-2014 es poco más de 20 por ciento del dinero destinado a la agroindustria”, indicó el portavoz del MST. Según el movimiento, creado en 1984, había en 2010 más de 150.000 familias sin tierra en Brasil, que reclaman el derecho a explotar parcelas agrupadas en inmensas propiedades. Según el MST informan que sólo el 22,2 por ciento del territorio expropiado era aprovechado de forma plena en actividades productivas; mientras que el 50 porciento de las propiedades se encontraba en estado de abandono.
El Instituto Nacional de Reforma Agraria (Incra), del Ministerio de Desarrollo Agrario, indicó que en 2011 y 2012 el gobierno de Rousseff asentó en tierras expropiadas por el gobierno a 44 mil familias. El resultado es menos de la mitad de lo hecho en los primeros dos años por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), que asentó 105 mil familias, y por el de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), con 117.500 familias ubicadas en tierras productivas en el mismo período analizado. Rousseff se defendió el año pasado de las críticas del MST, tradicional aliado del gobernante PT, al afirmar que su gestión se basará en una reforma agraria planificada, buscando mayor infraestructura y facilidades crediticias y edilicias antes de entregar tierras a los campesinos. “No tenemos el derecho de poner familias viviendo en un lugar donde ellas no tengan el derecho de generar renta”, declaró en ese momento.
Las expropiaciones ocurrirán en los estados de Ceará, Bahía, Goiás, Espíritu Santo, Distrito Federal, Sergipe, Sao Paulo, Piaui, Pernambuco, Paraíba, Santa Catarina, Maranhao, Mato Grosso, Minas Gerais, Rio Grande do Norte y Tocantins. Para que puedan ser asentadas, las familias deberán estar dadas de alta en el Registro Unico (CadUnico). Ante las presiones de los grupos como el MST y protestas indígenas, la jefa de Estado había señalado en la apertura del foro Producción Orgánica y Agroecología Nacional que antes de fin de año se firmarán cien decretos de expropiación de tierras.
/////

viernes, 27 de diciembre de 2013

CRECIMIENTO CON MÁS POBREZA: BALANCE DEL 2013.

&&&&&
Al interior de Estados Unidos y Europa se están generando transformaciones sociales significativas. El Medio Oriente sigue siendo la región más volátil por su enorme riqueza energética que no logra ser dominada por su propio pueblo y es anhelada por todas las potencias. Las riquezas africanas atraen a los grandes especuladores mundiales y sus ejércitos, que pretenden reconquistar el continente ‘negro’ por encima de la resistencia popular. América latina disfruta de un ‘veranillo’, producto de la demanda china de materias primas en una escala jamás experimentada antes. China es el principal socio comercial de muchos países de la región. Mientras que China importa materias primas para transformarlas en productos industriales, generando millones de empleos nuevos todos los años (y creando ganancias capitalistas enormes), América latina invierte los ingresos provenientes de las exportaciones agro-mineras en aventuras especulativas (políticas neoliberales de despojo) o en políticas sociales de redistribución de riquezas.
/////

CRECIMIENTO CON MÁS POBREZA: BALANCE DEL 2013.
*****
Marco A. Gandásegui (h) (especial para ARGENPRESS.info)
Viernes 27 de noviembre del 2013.

Realizar un balance de 2013 es de rigor. La recesión del sistema capitalista iniciado en 2008 sigue vigente.

No hay señales, por ahora, que se va a reponer. El sector social que más sufre con la falta de inversiones productivas y las altas tasas de desempleo son los trabajadores. En Estados Unidos son 20 millones y en Europa son casi 50 millones de familias golpeadas. En contraste, China sigue encendiendo más motores y su economía crece a un paso controlado bajo un estricto sistema de planificación. El experimento de los herederos de Mao, sin embargo, aplica planes quinquenales para impulsar una economía capitalista que crece sobre las espaldas de los trabajadores y el despojo de los productores agrícolas. La percepción generalizada durante 2013 fue que Estados Unidos enfrenta una crisis terminal de su hegemonía global. A su vez, el proyecto de una ‘nueva’ Europa, que se levantó sobre las cenizas dejadas por la segunda guerra mundial, parece enfrentar una calle sin salida. La correlación de fuerzas (geopolítica) a escala global cambió en 2013 con la ‘emergencia’ de nuevos polos de desarrollo capitalista e insurrecciones populares en los puntos más álgidos.

Al interior de Estados Unidos y Europa se están generando transformaciones sociales significativas. El Medio Oriente sigue siendo la región más volátil por su enorme riqueza energética que no logra ser dominada por su propio pueblo y es anhelada por todas las potencias. Las riquezas africanas atraen a los grandes especuladores mundiales y sus ejércitos, que pretenden reconquistar el continente ‘negro’ por encima de la resistencia popular. América latina disfruta de un ‘veranillo’, producto de la demanda china de materias primas en una escala jamás experimentada antes. China es el principal socio comercial de muchos países de la región. Mientras que China importa materias primas para transformarlas en productos industriales, generando millones de empleos nuevos todos los años (y creando ganancias capitalistas enormes), América latina invierte los ingresos provenientes de las exportaciones agro-mineras en aventuras especulativas (políticas neoliberales de despojo) o en políticas sociales de redistribución de riquezas.


En 2013 se agudizó la línea de demarcación entre ambos proyectos: ‘Alianza del Pacífico’ y ALBA/Mercosur. En el caso de Panamá, durante 2013 el crecimiento económico - concentrado, especulativo y excluyente -alimentó la creciente tendencia de empobrecimiento de sectores sociales cada vez más grandes del país. Según la FAO hay 300 mil panameños que pasan hambre. Los ingresos provenientes de los servicios del Canal de Panamá, de los puertos y de los almacenes de redistribución de mercancías (Zona Libre de Colón) - sin excluir el lavado de dinero controlado por la banca foránea - fueron invertidos en proyectos especulativos de tipo inmobiliario, turismo, obras públicas e importaciones. Las subvenciones a las inversiones capitalistas las calculo en un monto cercano a los US$ 10 mil millones en 2013. (Las subvenciones anunciadas por el gobierno a los sectores empobrecidos suman US$ 500 millones). La política económica del gobierno no generó nuevos empleos, tampoco un desarrollo que incorporara a las distintas regiones del país al crecimiento, ni contempló la realización de ahorros para cuando el ‘boom’ pasajero actual se agote. En 2013 sólo crecieron los sectores especulativos. Los sectores productivos experimentaron bajas. Preocupante fue la disminución de tránsitos y carga por el Canal de Panamá. Así mismo, el decrecimiento de los movimientos de contenedores en los puertos de ambos extremos de la vía acuática. La ampliación del Canal de Panamá, proyecto emblemático de inicios del siglo XXI, se encontró con un obstáculo ya anunciado con anterioridad. La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ‘apostó a ganador’ con un consorcio encabezado por una empresa española que probablemente quiebre a corto plazo. A fines de año el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, hizo una visita relámpago a Panamá para sentar las reglas del juego en torno al futuro del Canal.

Las gestiones fueron realizadas en secreto y el país quedó sin brújula en lo que se refiere al futuro del proyecto de ampliación del Canal. En 2013 se hizo patente la quiebra del sector agrario. Mientras que la siembra de arroz, por ejemplo, bajo de 85 mil hectáreas a sólo 18 mil en 2013, a fines de año se hizo la subasta acordada con Estados Unidos en el marco del tratado de libre comercio para importar más de 300 mil quintales de ese grano. A partir de 2013, Panamá compra en Estados Unidos el arroz que antes producían los agricultores panameños. Más aún, la familia del presidente de la República, Ricardo Martinelli, dueño de una cadena de supermercados, fue favorecido con el 30 por ciento de lo subastado. Políticamente, la campaña electoral que se destapó a principios de año y culmina en mayo próximo, promete más de lo mismo. El partido oficialista - Cambio Democrático - y los de oposición, PRD y Panameñista, no han presentado programas pero sus candidatos conservadores avalan las políticas neoliberales cercanas a la Embajada de Estados Unidos. Lo novedoso es la participación del nuevo partido de izquierda, el FAD, que celebró primarias para seleccionar su candidato presidencial. El candidato independiente progresista, Juan Jované, y otros dos aspirantes, también reunieron las firmas necesarias para oficializar su candidatura en enero.

*****

jueves, 26 de diciembre de 2013

CHILE. BACHELET.- LA GOBERNABILIDAD PARA EL CAMBIO.

&&&&&
"Es una nueva visión de la Gobernabilidad, desde la perspectiva de un conjunto de cambios estructurales - cambios que al final cambiarán definitivamente la estructura en su totalidad de sistema vigente -. Abordar el problema de la Educación Pública, el sistema de Tributación, así como una Nueva Constitución, en definitiva marcaran sin duda un escenario, donde en lo fundamental la Confianza, “goce de buena salud”, – la Ciudadanía debe confiar en la Agenda Social de su Presidenta, su Gobierno y su Alianza Política – pero a su vez los políticos esta vez no pueden fallar, traicionar las grandes expectativas que la Sociedad Civil está depositando en ellos. Hablar de una Gobernabilidad para el cambio, es entender como conjunto dialéctico, sistematizado de “pool” de cambios sociales, económicos y políticos, significa en la práctica una nueva, diferente y forma superior de  “hacer uso político” de la gobernabilidad, ahora como Política de Estado y siempre tomando como base la estabilidad política, La Confianza – como ámbito dialéctico personal, social e institucional - y la legitimidad de las Instituciones. El camino no será fácil, a pesar que la gran mayoría de electores han otorgado su Confianza personal y social en la Dra Bachelet,  si tenemos en  cuenta que la derecha no es “manca”, sorda ni ciega – también hará lo mismo desde el punto de vista político, en especial desde el frente de los medios de comunicación.

Si tomamos en cuenta, además complementariamente el conjunto de reformas – como cambios sociales importantes – en el ámbito laboral, las pensiones, - en especial trabajar el múltiple y  complejo ámbito de las AFPs - el fortalecimiento de la salud pública, la sustentabilidad energética y ambiental – realmente abordar esta problemática por su complejidad, pero dándole un enfoque desde el “mundo” de la sustentabilidad,  constituye y representa un cambio estructural, donde las políticas de Estado, sobre la Gobernabilidad, asumen un rol absolutamente diferente en relación al sistema democrático liberal y la visión política que tienen o hacen uso de la gobernabilidad – por lo general acuerdos de líderes – caudillos – para garantizar “estabilidad política” y forjar políticas de viabilidad, “confianza” al poder del “gran inversionista” – las corporaciones transnacionales – y además cuentan con el  “visto bueno” del inmenso poder de los medios de comunicación, que por lo general son actores importantes en la dinámica de la Agenda de Gobierno.


El movimiento Universitario deberá ser el actor principal en el gran cambio del sistema educativo en la vecina República de Chile. La Dra Bachelet como Nueva Presidente será la Líder Política que exigen los cambios sociales y políticos en Democracia.
***
“No queremos mejorar el sistema, el sistema hay que cambiarlo” expresaba la Líder Universitaria Camila Vallejo  - hoy elegida diputada por Nueva Mayoría y representante del Partido Comunista El problema de la Educación en su dimensión, no solamente por un cambio de la educación como sistema educativo, sino comprendido como conjunto de cambios sociales, además opinaba, “Hoy día somos los estudiantes, somos los jóvenes, somos los trabajadores, somos la sociedad completa, somos Chile, nuestro pueblo, los que gritan y manifiestan la necesidad de un cambio”, reformas sociales que significan y contienen, – calidad, performance de la políticas, responsabilidad, visión de futuro –; además comprender esta problemática educativa, como uno de los importantes problemas puestos en debate, es y sigue siendo un cambio del sistema económico social, sin lugar a dudas, en los últimos 5 años, forjando un movimiento social universitario ejemplo de lucha, unidad y perspectiva de futuro. En ese escenario turbulento, multipolar, epicentro de las clases y la lucha de clases, es el gran problema estructural y por su complejidad, difícil de darle una solución en el centro de un modelo neoliberal, es el mundo originario de los Mapuches, que reclaman su reconocimiento en base a la nueva Constitución así como la devolución de sus tierras y su reconocimiento como “nación” Mapuche y/o grupo étnico originario. Grandes desafíos, gran responsabilidad, fuerte compromiso con el futuro y sobre todo una Nueva Visión de la Gobernabilidad como instrumento democrático, como herramienta política en el gran proceso de los cambios sociales y transformaciones políticas en Democracia.
/////


Su gobierno deberá garantizar gobernabilidad para el cambio, de grandes reformas estructurales.
***
CHILE. BACHELET.- La gobernabilidad del cambio.
*****

Estamos hablando de reformas, no de revolución; de reformas estructurales, no de maquillajes.

Esto no significa renegar de los 20 años de la Concertación. Estos nuevos compromisos no serían posibles sin los cambios que hemos introducido en nuestra historia reciente.

Somos distintos en una serie de cosas. Y a pesar de todo eso, nos hemos puesto de acuerdo en un programa de gobierno y en una fórmula presidencial, parlamentaria y de cores.

La Tercera. Opinión Jueves 26 de diciembre del 2013.
Ignacio Walker.

EL PROGRAMA de la Nueva Mayoría corresponde en verdad a una agenda social contra la desigualdad y el abuso. Eso recoge el ethos de esta Nueva Mayoría, el compromiso de Michelle Bachelet y los anhelos de cambio de la inmensa mayoría de la ciudadanía como ha quedado de manifiesto en las últimas elecciones presidenciales y parlamentarias. Esa agenda social se puede resumir en tres compromisos fundamentales: reforma educacional, reforma tributaria y una nueva constitución.

Estamos hablando de reformas, no de revolución. Estamos hablando de reformas estructurales, no de maquillajes. Estamos hablando de muy altas expectativas por parte de la población y de un programa muy ambicioso.

Esas tres reformas no son excluyentes. Están también las cuestiones de los cambios en el ámbito laboral, las pensiones, el fortalecimiento de la salud pública, la sustentabilidad energética y ambiental, el nuevo trato con los pueblos indígenas, partiendo por su reconocimiento constitucional, entre otros aspectos fundamentales. Hemos dicho que se trata de un “nuevo ciclo” en términos de los nuevos desafíos que surgen producto de los profundos cambios que hemos llevado a cabo como país en el último cuarto de siglo. Ese nuevo ciclo no significa renegar de los 20 años de la Concertación. Muy por el contrario, muchos vemos que estos nuevos y ambiciosos compromisos no serían posibles sin los cambios que hemos introducido como país en nuestra historia más reciente. Se trata de un equilibrio entre continuidad y cambio, entre reforma social y estabilidad política, al interior de un acuerdo electoral -no alcanza a ser una coalición política, la que supone un acuerdo estratégico, de mediano y largo plazo, entre fuerzas políticas afines y convergentes- de centroizquierda. El tema de fondo y el desafío que tenemos por delante no es otro que el de la gobernabilidad del cambio.

La Presidenta Michelle Bachelet cuenta no sólo con una gran mayoría electoral reflejada en el 62% de los votos obtenidos en la segunda vuelta, sino que con un liderazgo transversal que va más allá incluso de la Nueva Mayoría. Ella encarna como nadie los anhelos de cambios de las grandes mayorías del país.

Siendo importante ese liderazgo y esa mayoría electoral son sólo una parte de la ecuación. La otra parte está constituida por la mayoría con que va a contar la Nueva Mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados. De allí la importancia de la Nueva Mayoría en cuanto base de apoyo político del gobierno de la Presidenta. No hay excusas para no hacer la pega. Aquí no sobra nadie, la Nueva Mayoría ha estado marcada desde su misma gestación por el signo de la inclusión y no de la exclusión.

La buena nueva es que sus integrantes no pensamos igual. Somos distintos en una serie de cosas. Y a pesar de todo eso nos hemos puesto de acuerdo en un programa de gobierno y en una fórmula presidencial, parlamentaria y de consejeros regionales. La incorporación del PC, del MAS y de la Izquierda Ciudadana a una fórmula que integra también a los partidos de la Concertación, es un nuevo desafío que nos va a tensionar y exigir como nunca antes. Lo que nos une, desde nuestra diversidad, es el programa de la Nueva Mayoría y nuestra misión es llevarlo a cabo de la mejor forma posible. En la cancha se verán los gallos, quién es quién, con qué grados de lealtad.

*****

miércoles, 25 de diciembre de 2013

ERA NEGRO PERO TAMBIÉN ERA ROJO. FIDEL Y MANDELA.

&&&&&
FIDEL Y MANDELA. ATILIO BORÓN.- La muerte de Nelson Mandela ha precipitado una catarata de interpretaciones sobre su vida y su obra, todas las cuales lo presentan como un apóstol del pacifismo y una especie de Madre Teresa de Sudáfrica. Se trata de una imagen esencial y premeditadamente equivocada, que soslaya que luego de la matanza de Sharpeville, en 1960, el Congreso Nacional Africano (CNA) y su líder, precisamente Mandela, adoptan la vía armada y el sabotaje a empresas y proyectos de importancia económica pero sin atentar contra vidas humanas. Mandela recorrió diversos países de África en busca de ayuda económica y militar para sostener esta nueva táctica de lucha. Cayó preso en 1962 y, poco después, se le condenó a cadena perpetua, que lo mantendría relegado en una cárcel de máxima seguridad, en una celda de dos por dos metros, durante 25 años, salvo los dos últimos años en los cuales la formidable presión internacional para lograr su liberación mejoraron las condiciones de su detención.


Mandela, por lo tanto, no fue un “adorador de la legalidad burguesa” sino un extraordinario líder político cuya estrategia y tácticas de lucha fueron variando según cambiaban las condiciones bajo las cuales libraba sus batallas. Se dice que fue el hombre que acabó con el odioso “apartheid” sudafricano, lo cual es una verdad a medias. La otra mitad del mérito le corresponde a Fidel y la Revolución Cubana, que con su intervención en la guerra civil de Angola selló la suerte de los racistas al derrotar a las tropas de Zaire (hoy, República Democrática del Congo), del ejército sudafricano y de dos ejércitos mercenarios angoleños organizados, armados y financiados por EEUU a través de la CIA. Gracias a su heroica colaboración, en la cual una vez más se demostró el noble internacionalismo de la Revolución Cubana, se logró mantener la independencia de Angola, sentar las bases para la posterior emancipación de Namibia y disparar el tiro de gracia en contra del “apartheid” sudafricano. Por eso, enterado del resultado de la crucial batalla de Cuito Cuanavale, el 23 de Marzo de 1988, Mandela escribió desde la cárcel que el desenlace de lo que se dio en llamar “la Stalingrado africana” fue “el punto de inflexión para la liberación de nuestro continente, y de mi pueblo, del flagelo del `apartheid`.” La derrota de los racistas y sus mentores estadounidenses asestó un golpe mortal a la ocupación sudafricana de Namibia y precipitó el inicio de las negociaciones con el CNA que, a poco andar, terminarían por demoler al régimen racista sudafricano, obra mancomunada de aquellos dos gigantescos estadistas y revolucionarios. Años más tarde, en la Conferencia de Solidaridad Cubana-Sudafricana de 1995 Mandela diría que “los cubanos vinieron a nuestra región como doctores, maestros, soldados, expertos agrícolas, pero nunca como colonizadores. Compartieron las mismas trincheras en la lucha contra el colonialismo, subdesarrollo y el “apartheid”… Jamás olvidaremos este incomparable ejemplo de desinteresado internacionalismo”. Es un buen recordatorio para quienes ayer y todavía hoy hablan de la “invasión” cubana a Angola. Cuba pagó un precio enorme por este noble acto de solidaridad internacional que, como lo recuerda Mandela, fue el punto de inflexión de la lucha contra el racismo en África. Entre 1975 y 1991 cerca de 450.000 hombres y mujeres de la isla pararon por Angola jugándose en ello su vida. Poco más de 2600 la perdieron luchando para derrotar el régimen racista de Pretoria y sus aliados. La muerte de ese extraordinario líder que fue Nelson Mandela es una excelente ocasión para rendir homenaje a su lucha y, también, al heroísmo internacionalista de Fidel y la Revolución Cubana. Atilio Borón.


ERA NEGRO PERO TAMBIÉN ERA ROJO.
*****
Eduardo González Viaña.

Quienes más honores le tributan han pintado a Nelson Mandela con los colores más diferentes. De negro, de rosado y hasta de blanco. Se han olvidado de que también era rojo. Era rojo no tan solo por su propia declaración sino porque era socialista, culto, luchador, rebelde...y porque era un verdadero cristiano ... como suelen ser los rojos.

Quienes más honores le tributan ahora- después de muerto- son aquellos que aplaudieron su captura, que durmieron en paz durante su carcelería y que cerraron los ojos cuando los racistas de Sudáfrica paseaban con las cabezas de los rebeldes partidarios del héroe.

Entre quienes ahora le llevan flores blancas destaca la insospechable organización "Amnistía Internacional". La palabra "amnistía" siempre se ha parecido mucho a la palabra "amnesia". Ahora se le parece más porque "AI" olvida que todo el tiempo durante el cautiverio rehusó concederle el estatus de preso político.

No lo hicieron, según ellos, porque el gobierno de los genocidas blancos de Sudáfrica lo había declarado "terrorista".

Un hombre de paz era golpeado y agonizaba en los calabozos mientras el gobierno torturaba a sus familiares para hacerlo sufrir aun más, y sin embargo Amnistía le negaba protección tan solo porque los verdaderos terrroristas lo declaraban "terrorista".

En Londres, la señora Thatcher no disimulaba su odio contra el militante antirracista. En Estados Unidos, se le mantuvo hasta hace poco en una lista de terroristas internacionales. En Europa, pocas voces se escucharon en defensa del justo. En la América Latina lo defendieron los internacionalistas, los socialistas, los rojos, y eso lo hizo sospechosos frente a las fieras encaramadas  en los gobiernos.

Lo pintan como un "negrito bueno", como un tío Tom, y olvidan que Mandela, además de negro fue un rojo hasta la médula. Como tal, fue líder del brazo armado del Congreso Nacional Africano e inició la lucha armada contra los malvados racistas. Y olvidan también que 350 mil cubanos socialistas se internaron en Angola para luchar contra el colonialismo. Ellos vencieron al ejército enviado por Sudáfrica y determinaron la liberación del héroe.

Mandela fue un socialista, y por eso, inauguró un pacífico gobierno popular, reconcilió a los antagonistas  y perdonó a quienes lo habían condenado a prisión perpetua.

Mandela fue un socialista y por eso a llegar al gobierno transformó con amor una sociedad que deshumanizaba a los negros y convertía en malditos abusivos a los blancos.  Por eso mismo, para expresar la doctrina socialista y cristiana del amor al prójimo, usó la palabra africana "Ubuntu" que significa "Yo solamente puedo ser yo mismo a través de ti y contigo"

Dentro de esa misma doctrina, humanizó las cárceles, las convirtió en centros educativos y eliminó el trato cruel y las condenas eternas. Lamentablemente, el ejemplo de Sudáfrica no ha sido asumido por otros países.

Mientras Mandela agonizaba, en Lima, el féretro de la madre de Víctor Polay tuvo que ser introducido a la cárcel para que el prisionero le diera su último saludo. Recién entonces nos enteramos de las infames condiciones de ese encierro, casi sempiterno calabozo y privado casi por completo hasta de las visitas familiares. Fue espantoso entender que las cárceles no habían cambiado desde la dictadura

"Ubuntu" -la doctrina de Mandela- se expresa en las palabras de su amigo, el arzobispo sudafricano Desmond Tutu: "Hemos superado lo bestial del pasado y ahora damos vuelta a la página, pero no para olvidarla, sino para construir una sociedad superior en la que el hombre recuerde que es verdadera imagen de Dios"

"Ubuntu" nos hace recordarles a los homenajeadores que Mandela no fue solamente negro y nunca fue rosado. Fue rojo y socialista, o sea de verdad cristiano.
*****

LA CONFIANZA, EL CAPITALISMO Y LA IDEOLOGÍA.

&&&&&
 Si bien la crisis demostró que la confianza no era el fundamento del sistema –los bancos en vez de fomentarla recurrían a estafas masivas, no existía “conocimiento pleno” que pudiera justificarla, etcétera–, según los ideólogos del capital el problema fue la “crisis de confianza”, y “se necesitaban recortes para restablecerla”. Así, la frenética búsqueda de algo inexistente se volvió una base real para la austeridad (eliminación de gastos sociales, elevación de la edad de jubilación, etcétera), que puso en riesgo la existencia de millones de personas. Fue un predilecto leitmotiv de economistas y políticos: en 2009, a principios de la crisis, el primer ministro polaco Donald Tusk, en su discurso de toma de posesión, haciendo una suerte de exorcismos –y repeliendo los ataques de los “fondos buitres”–, dirigiéndose principalmente a los mercados, no a los ciudadanos, usó la palabra confianza 43 veces
/////


!!! La Verdad ¡¡¡ La Ciudadanía Europea en su conjunto ha perdido al Confianza no sólo en el sistema capitalista, sino en general en la política, en las instituciones de la Democracia.En especial con relación a la  Troika, sus políticas y sus políticos.
***
LA CONFIANZA, EL CAPITALISMO Y LA IDEOLOGÍA.
*****
Maciek Wisniewski.
La Jornada lunes 23 de diciembre del 2013.

1) Según sus apologetas, el capitalismo –desde los “padres fundadores” (Locke, Smith, etcétera) hasta hoy– es un sistema basado en la “confianza”. No obstante, este argumento funciona fuera del contexto de la economía moderna, guiada no por la vieja ética mercantil o inversión a largo plazo, sino por la ganancia cortoplacista, especulación, volatilidad de mercados, “casino banking  y transacciones engañosas. En el capitalismo tardío la confianza no es un valor premiado, ni caracteriza las relaciones de trabajo o de mercado. Es un concepto vacío –parte de la mitología capitalista– y una herramienta ideológica en tiempos de crisis. 

2) Para Ulrich Beck los fundamentos de nuestra sociedad son el riesgo y la incertidumbre (La sociedad del riesgo, 1992). Igual para Zygmunt Bauman: la confianza era propia de los tiempos del capitalismo “sólido”, no “líquido” (La modernidad líquida, 2000). ¿Cómo confiar en “runaway capital  o en “runaway factory? Promover los conceptos anacrónicos, separados de la realidad, crear confusión sobre las bases y conflictos reales en el capitalismo fue la operación ideológica del “fin de la historia”. No en vano su gurú –Francis Fukuyama– también era uno de los ideólogos de la confianza (Confianza: los valores sociales y la creación de la prosperidad, 1995).

3) Si bien la crisis demostró que la confianza no era el fundamento del sistema –los bancos en vez de fomentarla recurrían a estafas masivas, no existía “conocimiento pleno” que pudiera justificarla, etcétera–, según los ideólogos del capital el problema fue la “crisis de confianza”, y “se necesitaban recortes para restablecerla”. Así, la frenética búsqueda de algo inexistente se volvió una base real para la austeridad (eliminación de gastos sociales, elevación de la edad de jubilación, etcétera), que puso en riesgo la existencia de millones de personas.

4) Fue un predilecto leitmotiv de economistas y políticos: en 2009, a principios de la crisis, el primer ministro polaco Donald Tusk, en su discurso de toma de posesión, haciendo una suerte de exorcismos –y repeliendo los ataques de los “fondos buitres”–, dirigiéndose principalmente a los mercados, no a los ciudadanos, usó la palabra confianza 43 veces (¡sic!).

5) El dogma “es una crisis de confianza y hay que restablecerla” infectó también a la izquierda keynesiana: según Larry Elliot – que invocaba las ideas de Paul Ormerod y su libro Positive Linking, 2012 – la crisis estalló por la “pérdida de confianza” y para salir de él hacía falta “más optimismo” (The Guardian, 8/7/12). No era un problema de modo de acumulación, ni la caída de la tasa de ganancia, sino un “pesimismo irracional que destruyó todo”, una “sicologización” de la economía, que cubría los mecanismos estructurales. La misma receta que se escuchaba de los sicólogos de negocios que poblaban los medios: “¡Tomémonos de las manos, mirémonos con confianza en los ojos y permitamos que el capitalismo nos haga felices de nuevo!”. Uff...

6) Hay incluso algunos liberales conscientes de que la visión del capitalismo basado en confianza y ética weberiana es un espejismo. Dice Michael Walzer que “hoy la peor forma de corrupción no proviene del ámbito político, sino económico, caracterizado por un mercado desregulado...” (Philosophie Magazine, nº 26/2009). Basta ver una encuesta realizada entre los gerentes de Wall Street, según los cuales la deshonestidad es la base del éxito (por ejemplo, la práctica de “producir” los derivados, que consistía en mezclar los activos seguros con tóxicos) y los altos salarios incitan a prácticas ilegales (La Jornada , 11/6/12).

7) El capitalismo es un sistema quasi-religioso basado en una serie de creencias, también en la creencia en él mismo (“es el mejor sistema-fuente de prosperidad que existe”). Los mercados se basan incluso “en creencias sobre creencias de otras personas” (Slavoj Zizek, First As Tragedy…, 2009). Pero a la vez es una religión basada en la negación de su decálogo (“Confiarás en…”, etcétera), y en que los que mejor prosperan, son los “herejes”.

8) Aunque los destacados keynesianos y premios Nobel critican el fetiche de la “confianza” y la austeridad como productos ideológicos –Stiglitz: “Los mercados y los economistas de derecha han entendido el problema al revés: creen que la austeridad produce confianza, y que la confianza produce crecimiento. Pero la austeridad socava el crecimiento, empeorando la situación...” (La crisis ideológica del capitalismo, en: Project Syndicate, 6/6/11); Krugman: “(…) el hada de la confianza no nos salvará de las consecuencias de nuestra locura” (El País, 28/3/11)– también acaban en la sicologización. Viéndolo todo como una “locura” e “irracionalidad”, fruto de nuestros “espíritus animales” (Keynes), fallan en identificar el verdadero origen de la crisis, de sus soluciones y objetivos: la caída de la tasa de ganancia y el ataque al mundo del trabajo para restablecerla (Michael Roberts, The Next Recession Blog, 12/9/12 y 20/11/13).

9) Dicha postura es llevada al extremo por otro keynesiano y otro premio Nobel (2013), Robert J. Shiller: representante de la “economía conductual” (“los acontecimientos en la economía se explican por las conductas irracionales de inversionistas y consumidores”), que a pesar de criticar la “confianza” (“su exceso ocasiona burbujas y crisis”, Polityka, 5/7/09), ve al mercado como una arena de puras emociones (Animal Spirits, 2009). Nada de la búsqueda de ganancia, explotación o papel de trabajo. A pesar de gozar de la fama de un crítico, es apologeta de mercado (“para los problemas de mercado, más mercado”) y su afán de “democratizar el capitalismo” lo pone al lado de sus ideólogos como Hernando de Soto (¡sic!).

10) Uno de los más patéticos intentos de restablecer la confianza –no tanto para hacer negocios, sino en el sistema mismo– fue El manifiesto capitalista   (¡sic!), de Fareed Zakaria (Newsweek International, 12/6/09). “El fantasma está recorriendo el mundo: el retorno del capitalismo…”, escribía su autor, asegurando que la causa de la crisis fue el “éxito del sistema” (Schumpeter), que éste saldrá reforzado y que la única falla estaba en el sector financiero, no en el resto de la economía (vieja práctica de separar el capitalismo “bueno” del “malo”, por la que Marx ya criticaba a Proudhon). Recordaba también que según el ya citado Shiller, para “hacer el mercado más estable se necesita incluso más derivados” (¡sic!). Y desde luego, más capitalismo. Y más ideología.

*****