SOCIOLOGIA Y CIENCIAS POLITICAS.

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miércoles 11 de noviembre de 2009

Bla, bla, bla. INVESTIGACION Ganancias record y mercados concentrados en la telefonía celular.

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Argentina es el país de con mayor penetración del servicio de telefonía móvil de Latinoamérica, región que ya cuenta con 438 millones de celulares. A pesar del fuerte aumento de sus utilidades, la fortaleza de la demanda, la concentración y la débil regulación estatal del sector, esas empresas ajustaron sus precios en un promedio del 20 por ciento a partir de noviembre.
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Los balances de Movistar y Personal, las dos empresas de mayor facturación, muestran un incremento en sus utilidades del primer semestre del 37 y el 42 por ciento, respectivamente. La razón de esta fantástica performance en medio de la crisis global se encuentra en la enorme demanda local y la concentración del servicio en tres operadores: Personal, Movistar y Claro, que acaparan el 94 por ciento de la facturación. En el país ya hay 43 millones de aparatos en funcionamiento, más de uno por persona. Y el tráfico de mensajes de texto (SMS) creció un 30 por ciento en lo que va del año. En septiembre se registraron 8400 millones de mensajes.
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TELEFONOS CELULARES: La Ganancia del Siglo a pesar de la Crisis Global.


Bla, bla, bla.

INVESTIGACION Ganancias record y mercados concentrados en la telefonía celular.
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La telefonía móvil no sufrió el impacto de la crisis internacional en el mercado local. Por el contrario, la facturación de este año crecerá un 26 por ciento con respecto a 2008, hasta llegar a 17 mil millones de pesos. Este fabuloso negocio se concentra en tres compañías: Personal (Telecom), Movistar (Telefónica) y Claro (Telmex), que reúnen el 94 por ciento de la facturación. Esas empresas ajustaron sus precios en 20 por ciento promedio a partir de noviembre. El servicio de celular es entre un 957 y un 4481 por ciento más caro que la telefonía básica.



Por Roberto Navarro. Página/12, Domingo 8 de Noviembre del 2009.


La telefonía móvil logró esquivar el impacto de la crisis internacional en el mercado local y la desaceleración del consumo local en materia de servicios. Según datos de la consultora TBI Unit, la facturación de este año crecerá un 26 por ciento con respecto a 2008, hasta llegar a 17 mil millones de pesos. Los balances de Movistar y Personal, las dos empresas de mayor facturación, muestran un incremento en sus utilidades del primer semestre del 37 y el 42 por ciento, respectivamente. La razón de esta fantástica performance en medio de la crisis global se encuentra en la enorme demanda local y la concentración del servicio en tres operadores: Personal, Movistar y Claro, que acaparan el 94 por ciento de la facturación. En el país ya hay 43 millones de aparatos en funcionamiento, más de uno por persona. Y el tráfico de mensajes de texto (SMS) creció un 30 por ciento en lo que va del año. En septiembre se registraron 8400 millones de mensajes. Argentina es el país de con mayor penetración del servicio de telefonía móvil de Latinoamérica, región que ya cuenta con 438 millones de celulares. A pesar del fuerte aumento de sus utilidades, la fortaleza de la demanda, la concentración y la débil regulación estatal del sector, esas empresas ajustaron sus precios en un promedio del 20 por ciento a partir de noviembre.


El cimbronazo internacional no tuvo impacto local, como en la crisis de 2001, cuando se dieron de baja 700 mil líneas de celulares. “Ahora el celular está arraigado y es algo básico. A lo sumo alguien pasará a prepago o mandará menos mensajes, pero no hay bajas”, explicó a Cash Enrique Carrier, de la consultora Carrier y Asociados. La Comisión Nacional de Telecomunicaciones acaba de informar que en el país funcionan 41.736.898 celulares y viven 40.134.425 personas: más de un aparato per cápita. El uso de celulares crece tan vertiginosamente en el país que Microsoft eligió a Argentina para que sea el primer sitio en contar con mensajes de texto en su servicio de mensajería Windows Live Messenger, conocido popularmente como MSN.

claves.
celulares expansión
* La telefonía móvil logró esquivar el impacto de la crisis internacional en el mercado local.
* La facturación de este año crecerá un 26 por ciento con respecto a 2008, hasta llegar a 17 mil millones de pesos.
* La concentración del servicio es en tres operadores: Personal, Movistar y Claro, que acaparan el 94 por ciento de la facturación.
* En el país ya hay 43 millones de aparatos en funcionamiento, más de uno por persona.
* El tráfico de mensajes de texto (SMS) creció un 30 por ciento en lo que va del año.

Divisas

Minorista Comp. Vend.
Dólar $ 3,790 $ 3,830
Real $ 2,140 $ 2,230
Euro $ 5,650 $ 5,750

Indices de mercado.

Merval 2.279,69 -0,39%
Nasdaq 2.151,08 -0,14%
Bovespa 66.303,49 0,13%
DowJ. 10.246,97 0,20%


Argentina encabeza el mercado latinoamericano en el ítem consumo de servicio de datos, como SMS e Internet en teléfonos móviles. Según un informe de la organización 3G Américas, que impulsa el desarrollo de la tecnología de punta GSM en la región, el país acapara el 29 por ciento de los mensajes de texto de Latinoamérica. En la Argentina el 60 por ciento de los equipos permite la descarga de aplicaciones de entretenimientos, que ya generan más ingresos que la descarga de “ringtones” y “wallpapers”. Y estiman que crecerá la demanda gracias a terminales con interfase táctil, como el iPhone. El país también es líder en la región en estos servicios adicionales o de valor agregado.

Un reciente estudio de la consultora Nielsen arrojó que la mayor concentración de los usuarios de servicios de valor agregado se daba en los jóvenes y en los niveles socioeconómicos A y B. El C es señalado por Nielsen como “una importante oportunidad para el mercado”. Además, este estudio mostró que el gasto promedio de los usuarios de Servicios de Valor Agregado es un 20 por ciento mayor al promedio de los usuarios exclusivos de voz. Según Nielsen existen cuatro grandes grupos funcionales, que se dividen de la siguiente manera: el 16 por ciento de los usuarios usan el celular exclusivamente para comunicaciones de voz; el 28 por ciento lo utiliza para comunicaciones de voz y envío de SMS; el 37 por ciento aplica features (cámaras, radio, etc.) y el 19 por ciento restante son usuarios de algún servicio de Valor Agregado. En relación con este último segmento de los usuarios, los features más utilizados son las cámaras, la radio FM y el MP3 Player. Un 36 por ciento descarga ringtones y un 29 por ciento, temas musicales. Respecto de sitios web visitados por estos usuarios, los de música y juegos son los más elegidos, a diferencia de las redes sociales, que aparecen todavía con incidencia muy baja.
Un relevamiento realizado por la Defensoría del Pueblo revela que los precios del servicio de telefonía celular son entre un 957 y un 4481 por ciento más caros que la telefonía básica, según el horario, la empresa y el plan. Si se compara el valor de la telefonía fija en horario pico con el plan más barato de telefonía móvil en esa franja horaria, la diferencia es del 957 por ciento: 0,028 del fijo contra 1,11 del celular. Pero la diferencia mayor aparece en la comparación entre el valor del minuto de telefonía fija en horario no pico y el plan más caro en esa misma franja: 4481 por ciento, del Personal Turbo 150, con 0,65 peso el minuto de comunicación. Otra diferencia es que en el caso de telefonía móvil, el horario pico se extiende de lunes a viernes hasta las 22 horas, en vez de las 20 horas, como en el caso de la telefonía fija.

Cuando Movicom (hoy Movistar) comenzó el servicio, la diferencia con la telefonía básica era de un 500 por ciento. Pero la elasticidad de la demanda permitió que las compañías fueran elevando sus precios a la vez que incrementaban sus ventas. Es decir que aunque el precio del servicio aumentó casi todos los años muy por arriba de la inflación, los consumidores seguían aumentando el consumo. A pesar de que la telefonía móvil se convirtió en el principal servicio de comunicación y la mayoría de los analistas augura la reducción a una mínima expresión de la telefonía básica en menos de una década, el servicio continúa con escasa regulación estatal. Por otra parte, en el país no existe la portabilidad numérica, que consiste en poder cambiar de compañía manteniendo el mismo número de teléfono. Esto es un obstáculo a la hora de querer buscar una compañía de mejores precios. La portabilidad numérica existe en 80 países del mundo. En Latinoamérica sólo se aplica en Brasil y República Dominicana. Movistar (Telefónica), Personal (Telecom) y Claro (Telmex) comparten el servicio de mayor crecimiento del país en la última década. También opera Nextel, que posee una porción menor del mercado, concentrada en el negocio corporativo. A la vez se trata del segundo negocio de mayor grado de concentración, luego del de hidrocarburos.


Un importante ejecutivo de una de estas empresas, que pidió mantener su nombre en reserva, señaló ante una consulta de Cash sobre el reciente aumento de precios: “No sé por qué se preocupa; el negocio de la telefonía móvil se mueve dentro de un mundo feliz: los consumidores disfrutan de una excelente oferta de servicios de primera calidad y las empresas ganan mucho dinero y así pueden seguir estando a la vanguardia en Latinoamérica”. Según las empresas, las subas en las tarifas se deben a mayores costos. Los clientes de Claro que combinan tarjetas con un abono pagarán en adelante un 7,9 por ciento más el minuto y un 13 por ciento más el SMS. Los que se manejan sólo con abono registrarán un impacto del 5 por ciento en el minuto y 12 por ciento en el SMS. Los clientes de Movistar sufrirán un aumento del 5 por ciento el minuto y un 22 por ciento el SMS. La empresa ya había subido el importe de los abonos entre 12 por ciento y 16 por ciento a comienzos de año. Personal concretará sus incrementos el 6 de diciembre: será de 10 por ciento para todos los servicios prepagos y menos para los que reciben factura. Es la segunda suba del año.



RELEVAMIENTO DE ASOCIACION DE CONSUMIDORES

Líderes en reclamos.

En 2009 el servicio de telefonía móvil se convirtió en el sector que mayores reclamos genera ante las asociaciones de consumidores. “Tanto en nuestra asociación como en el resto de las que funcionan en el país, pudimos observar que en este período los reclamos sobre celulares han pasado a estar en primer lugar cuando el año pasado ocupaban el segundo”, señaló a Cash Stella Carniel, de Consumidores Argentinos. Precisó que “los motivos de los reclamos son del mismo tenor y, en su mayoría, las quejas de los usuarios se refieren a la mala atención que les brindan las compañías de celulares”.


En los cinco últimos años se cerraron más del 50 por ciento de las sucursales de atención al cliente de telefonía móvil. La intención de las empresas es que los usuarios realicen sus reclamos mediante el mismo aparato celular. La atención telefónica, según señalan las asociaciones de consumidores es lenta, impersonal y no le da la posibilidad al cliente de hacerse de un recibo que pruebe que el reclamo fue recepcionado.


El 25 por ciento de todos los reclamos que reciben las asociaciones de defensa del consumidor son de servicio de telefonía móvil, con similar cantidad de reclamos entre Claro, Movistar y Personal. Las principales quejas refieren a mala atención en el call center, dificultad para dar la baja, para pasar el celular con abono a la modalidad de tarjeta, e incumplimiento de ofertas.


MERCADO QUE FACILITA LA CARTELIZACION

Apenas tres grandes jugadores.


Movistar cuenta con 14,3 millones de clientes, Personal, 14,2 millones y Claro, 11,1 millones de usuarios. La forma en que está repartido el mercado es una invitación para los acuerdos de precios, lo que en la jerga de defensa de la competencia se denomina cartelización. Así, Argentina, que tiene el mayor grado de maduración del negocio de Latinoamérica, es el tercer país más caro de la región.


Más allá de los constantes aumentos de precios, uno de los problemas para los usuarios es que las compañías arman promociones de distinto tipo, que son muy difíciles de comparar para los clientes. Además, no les informan a los usuarios cuál es la forma de darle un uso más eficiente al celular. Héctor Polino, de Consumidores libres, explicó a Cash que “hay abusos de todo tipo. Por ejemplo, nadie le explica al usuario que llamar de un teléfono fijo a un celular es mucho más caro que si uno hablara de un celular a otro. Otro caso es que si se recibe un mensaje de texto y se responde saliendo del mensaje entrante, si el que envió el mensaje de texto pertenece a otra empresa, le sale más caro y nadie le dice que en ese caso conviene enviar un mensaje de texto nuevo”.


En promedio, en Estados Unidos es un 60 por ciento más barato hablar por celular. Y en la Unión Europea (UE), un 68 por ciento más barato. La solución que le encontraron en la UE a la generación de competencia es la separación entre la infraestructura y comercialización del servicio. Es decir, la desintegración vertical del mercado. Se realizó mediante la entrada de los operadores móviles virtuales (OMV). A este tipo de operadores se les llama virtuales porque, físicamente, no están en el espacio radioeléctrico. Normalmente, los OMV operan sin una infraestructura de red propia. Ofrecen servicios de telefonía móvil a sus clientes a través de las redes de las operadoras existentes, a quienes compran capacidad de red para revenderla a sus propios clientes. Se trata de una figura que ya existe en telefonía fija y que en el acceso a Internet se materializa en el proveedor de servicios o ISP (Internet Service Provider). La entrada de estos agentes añade competencia al sector y se traduce en una fuerte rebaja de las tarifas. Pero la decisión de la entrada de estos jugadores está cerrada en el país y su ingreso debe ser legislado mediante un decreto del Ejecutivo.

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lunes 9 de noviembre de 2009

ALEMANIA: Veinte años sin el Muro pero con diferencias.

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Despúes del 9 de noviembre, el ambiente de luna de miel que llevó a la reunificación duró poco tiempo. Como la industria del estado socialista no estaba en condiciones para competir en una economía de mercado, muchísimas fábricas tuvieron que cerrar dejando cientos de miles de personas sin trabajo. La actitud soberbia de muchos empresarios y representantes del gobierno occidental que llegaron al Este como a un mercado de pulgas, para hacer los negocios de su vida, hizo lo suyo para fomentar profundos resentimientos en gran parte de la población oriental.
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La noche del 9 de noviembre de 1989 la noticia sobre la caída del Muro llegó a cada barrio, recordada como “la noche más increíble”.


Veinte años sin el Muro pero con diferencias.



El Mundo. Berlín es una sola. Aunque sus habitantes

se perciban aún hoy.

Página 12. Argentina. 9 de Noviembre del 2009.

En el 20º aniversario de la caída del Muro los indíces de educación, productividad económica, salarios, ingreso per capita y tasa de desempleo hablan una lengua muy clara: el Este sigue siendo la parte desfavorecida de Alemania. Final del formulario

Matti Steinitz.- Desde Berlín

“Es una locura, ¡está abierto el Muro!”. Así se pasaba la noticia en los barrios de Berlín en la noche del 9 de noviembre 1989, la que todos los que estuvieron coinciden en describir como “la noche más increíble en nuestras vidas”. Hoy se cumplen los 20 años de la llamada caída del Muro, que no solamente marcó el fin de la separación de Alemania, sino también la derrota definitiva del bloque socialista en la Guerra Fría. El Muro que separaba las dos Alemanias y que hizo de Berlín Occidental una “isla capitalista” en el medio de la República Democrática Alemana (RDA) fue construido en 1961 para poner fin al éxodo de los alemanes que vivían en la zona oriental, controlada por la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial.

En los años previos a la instalación del Muro por las autoridades de la RDA cientos de miles de orientales, entre ellos muchos profesionales altamente educados habían emigrado a la zona occidental, dominada por los aliados EE.UU., Gran Bretaña y Francia, donde esperaban encontrar una vida mejor. Como la construcción del Muro fue efectuada sin aviso previo, muchísimas familias quedaron separadas de un día al otro. Durante los 28 años de la existencia de la valla, aproximadamente mil personas murieron en el intento de cruzar clandestinamente la llamada “franja de la muerte”. Se trataba del símbolo principal de la Guerra Fría y si hubiese sido por Erich Honecker, el penúltimo gobernador de la RDA, habría durado por “100 años más”, como dijo pocos meses antes de la caída. La historia tomó otro rumbo, entre muchas otras causas por el equívoco transcendental de un funcionario del gobierno de la RDA.

El régimen estaba bajo mucha presión: se le iban los ciudadanos por los agujeros que la Cortina de Hierro empezaba a tener en Hungría y otros lados, los reclamos de cambio en la calle sonaban cada día más fuertes. El 9 de noviembre hubo una conferencia de prensa internacional, en la cual el vocero del gobierno socialista, Günter Schabowski, estaba encargado de informar sobre los resultados de una sesión de la cúpula del gobernante Partido Socialista. Cuando fue preguntado sobre una posible liberalización de las leyes de tránsito hacia el Oeste empezó a manosear los papeles sobre la mesa y al final leyó un documento en voz alta que él mismo parecía desconocer: “La salida hacia la Alemania Occidental es posible sin cualquier requisito en todos los pasos de fronteras.” Preguntado a partir de cuándo estaba vigente esa reforma dijo: “Me parece que enseguida, sí, sí... desde ahora.” Al principio los periodistas reunidos no percibían el significado de sus palabras, pero dentro de muy poco tiempo la novedad espectacular estaba en todos los medios. Miles de berlineses fueron hacia los pasos de fronteras para ver si era verdad.

Como Schabowski equivocadamente había recitado de un documento que contenía una reforma de las leyes migratorias cuya publicación todavía no había sido autorizada por la dirigencia, nadie en el estado estaba preparado, menos los guardas en la frontera que no sabían nada.

Una vez al aire la noticia, ya no había vuelta atrás. Al paso de frontera Bornholmer Strasse en el barrio de Prenzlauer Berg en Berlín Oriental llegaron tantas personas que insistían en pasar al otro lado, que al oficial de turno solamente le quedaban dos opciones: dar la orden de tirar o abrir la frontera. Tras horas de discusiones, gritos e insultos, el oficial, enojado porque ninguno de sus superiores le había avisado de lo que se venía, ya no tenía ganas de dejarse insultar e hizo historia: abrió la barrera y dejó que pasaran las masas. En otros pasos de frontera de la ciudad, donde también se juntaban miles de curiosos, las fuerzas armadas siguieron el ejemplo del oficial –empezaba una noche de celebración, lágrimas de alegría, reencuentros de familias separadas, abrazos con desconocidos—. Gracias al error de Schabowski, lo que en principio era pensado por el régimen como una medida para aliviar la presión de la calle y poder seguir gobernando tranquilamente, terminó como “caída del Muro”, y en menos de un año llevó al fin de la RDA, que dejó de existir el 3 de octubre de 1990, día de la reunificación alemana.

“Cuando pasamos por primera vez al lado Oeste de la ciudad, nos sentíamos como los niños que entran a una juguetería gigante. Todo era tan grande y colorido. Los avisos gigantescos de chocolate Milka, McDonald’s y Mercedes Benz nos hicieron llorar de emoción. La alegría fue corta, sólo duró hasta que nos dimos cuenta de que no teníamos dinero para poder consumir todas estas cosas maravillosas”, recordó a este diario Arne Norek, un berlinés del Este que tenía 17 años en aquel noviembre histórico. A pesar de los escasos recursos económicos de la gran mayoría de los orientales, cuya moneda no valía nada en el Oeste, el sentimiento dominante fue el de haber sido parte de un gran paso hacia la libertad. Obviamente, había muchos ciudadanos de la RDA para los que la noche del 9 de noviembre no tenía el sabor a libertad sino el de una derrota histórica. Contó Jürgen Lohmeyer, ex miembro del Partido Socialista en la RDA, quien hoy tiene 54 años: “Me daba vergüenza ver a mis compatriotas pelearse por un kilo de bananas o un paquete de café, que fueron divulgados como regalos de bienvenida por algunas cadenas de supermercados del Oeste. Fue como si todo en lo que habíamos creído de repente estaba en venta de liquidación, una sensación de impotencia y de humillación. En los primeros meses después de la caída me negaba a visitar la parte occidental de la ciudad.”

Veinte años después, la pregunta “¿de qué parte sos?” sigue siendo bastante común, incluso hay muchos que pretenden darse cuenta si uno es del Oeste o del Este sin preguntar, por el hábito, la manera de hablar o la vestimenta. Lo que no se puede cuestionar son las profundas diferencias socioeconómicas y políticas entre Alemania Occidental y el territorio de la ex RDA que sigue habiendo hasta el día de hoy. En el 20º aniversario de la caída del Muro los indíces de educación, productividad económica, salarios, ingreso per capita y tasa de desempleo hablan una lengua muy clara: el Este sigue siendo la parte desfavorecida de Alemania. Desde 1989 casi un quinto de la antigua población de la RDA (16 millones) se mudó hacia el Oeste y los que se van son los jóvenes y los profesionales. En muchas ciudades del Este se están derrumbando barrios enteros porque no quedan habitantes.

Despúes del 9 de noviembre, el ambiente de luna de miel que llevó a la reunificación duró poco tiempo. Como la industria del estado socialista no estaba en condiciones para competir en una economía de mercado, muchísimas fábricas tuvieron que cerrar dejando cientos de miles de personas sin trabajo. La actitud soberbia de muchos empresarios y representantes del gobierno occidental que llegaron al Este como a un mercado de pulgas, para hacer los negocios de su vida, hizo lo suyo para fomentar profundos resentimientos en gran parte de la población oriental. También hubo mucha gente que gozaba de privilegios o por lo menos de un empleo seguro bajo el régimen socialista. En suma, la cantidad de gente que se sentía como perdedor del proceso de cambio fue bastante elevada. De un lado, esto llevó a que los sucesores del antiguo Partido Socialista (hoy: la izquierda), que jugaron el papel de defensor de intereses de los orientales, sean hoy la fuerza principal en muchas zonas del Este, mientras que en el Oeste sólo recaudan entre 5 y 10 por ciento de los votos. De otro lado, el proceso de reunificación causó un fuerte crecimiento de nacionalismo y xenofobia en toda Alemania, pero sobre todo en Alemania Oriental, donde ataques contra extranjeros, jóvenes de izquierda, homosexuales y judíos están a la orden del día. El partido neonazi NPD está representado en dos parlamentos regionales del Este.

Razones para celebrar el aniversario las hay, porque la fecha marca el fin de un régimen, pero el legado del proceso de reunificación que instigó es, a lo mejor, ambiguo.
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CAIDA DEL MURO DE BERLIN. Cayó el Socialismo realmente existente. Hubo Socialismo en los 80' en la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas. URSS.

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Hace dos décadas, el 9 de noviembre 1989, los alemanes de ambos lados de la dividida ciudad de Berlín, derrumbaban estrepitosamente el llamado, para unos, “Muro de Contención Antifacista” y para otros, “Muro de la Vergüenza”. Culminaban así, varias semanas de movilizaciones en contra del gobierno de la República Democrática Alemana (RDA) y el mundo asistía, sin imaginárselo aún, al simbólico nacimiento de una nueva era.
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CAIDA DEL MURO DE BERLIN. Cayó el Socialismo
realmente existente.
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Hubo Socialismo en los 80' en la

Republicas Socialistas de Europa Oriental y la. URSS.


Sábado 7 de noviembre de 2009.


Víctor Gálvez Borrell (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hace dos décadas, el 9 de noviembre 1989, los alemanes de ambos lados de la dividida ciudad de Berlín, derrumbaban estrepitosamente el llamado, para unos, “Muro de Contención Antifacista” y para otros, “Muro de la Vergüenza”. Culminaban así, varias semanas de movilizaciones en contra del gobierno de la República Democrática Alemana (RDA) y el mundo asistía, sin imaginárselo aún, al simbólico nacimiento de una nueva era. Para empezar, la del fin de la bipolaridad y del terror nuclear que la “Guerra Fría” sintetizara durante 40 años. ¿La “caída del muro” fue también el fin del socialismo? Sí y no. En 1989, cayeron sucesivamente varios regímenes políticos y económicos de lo que, eufemísticamente se había acuñado como “socialismo realmente existente”. Pero otros, como China, aceleraron ajustes económicos manteniendo el autoritarismo político, hasta hoy. No obstante, las ideas y principios de la “utopía socialista” se mantuvieron, atenuados en un principio por el cataclismo de 1989 para renovarse posteriormente.


¿Qué sucedió con el granítico régimen comunista? Nadie se imaginó en 1985, cuando M. Gorbachov asumió la conducción del Partido Comunista de la URSS (PCUS), que cuatro años más tarde, sería el principio del fin. Sin embargo, los problemas venían acumulándose desde la década de 1970. La economía crecía tan poco que casi se estancaba, al igual que la productividad del trabajo y el ingreso real per cápita. Sin cambios profundos, el sistema colapsaría por su ineficiencia e inflexibilidad económica y política, fundamentalmente porque en el caso de la URSS, ésta no podría soportar las exigencias de ser superpotencia militar, con una economía en decadencia (Hobsbawm, E. 2008). Las reformas se habían retrasado demasiado, pero cuando aparecieron a mediados de la década de 1980, su aplicación resultó devastadora. Cuando el reformador Gorbachov combinó perestroika o reestructuración económica y política, con glasnost o liberalización de la información, “el país se movió hacía una política electoral pluralista al mismo instante que se hundía en la anarquía económica. En 1989, nadie gobernaba o más bien, nadie obedecía en la URSS” (Ibid).


No obstante lo anterior, fue paradójicamente en la periferia del sistema: la Europa del Este, en donde se inició el colapso. Uno a uno, los antiguos gobiernos comunistas fueron abdicando, casi pacíficamente y Moscú renunció a intervenir militarmente, como lo había hecho antes en Hungría (1956) o en Checoslovaquia (1968). Así, para 1991, más de la mitad del “bloque socialista” -incluyendo la URSS- había desaparecido. No dejaba de sorprender la rapidez y escasa resistencia con la que disolvió el régimen comunista, lo que llevó a pensar que su implantación, quizás había sido más superficial y delimitada de lo que se había pensado y temido tanto en Occidente.


Por otra parte, al diluirse la confrontación Este-Oeste, la interpretación de los hechos, que había permanecido obscurecida por décadas de una feroz propaganda entre ambos bloques, fue más objetiva. Surgió así, una concepción muy crítica sobre lo que había sido el “socialismo realmente existente”. Éste apareció como un régimen más de dominación, que lejos de promover la eliminación del Estado, como lo preveía el socialismo, lo había consolidado, al igual que a una nueva clase social -la nomenklatura o burocracia del partido- que disfrutaba de todos los privilegios. Se hizo justicia a la crítica de León Trotsky -uno de los más honestos líderes de la revolución rusa de 1917 y asesinado en su exilio de México en 1940- cuando denunció la teoría de Stalin sobre la “construcción del socialismo en un sólo país” de 1924, como una estrategia que ocultaba intereses hegemónicos y nacionales, para consolidar un nuevo régimen de dominación, que poco tenía que ver con el socialismo. La década de 1920 fue de grandes discusiones internas entre la dirigencia bolchevique, sobre las orientaciones que asumiría la revolución rusa y los riesgos y peligros de su desviación y burocratización futura: la Revolución Traicionada. Discusiones que el estalinismo prontamente ahogaría, en función de un pensamiento oficial y único
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Las críticas a la desviación bolchevique inicial, al “socialismo realmente existente”, al engaño y fracaso de la URSS y del bloque socialista, han permitido también, separar la “utopía socialista”. Se trataría en efecto, de la confianza y posibilidad en un mundo mejor para todos y todas, que no sólo puede, sino que debe construirse. Y ello sería lo que aparentemente, nunca cayó con el Muro de Berlín o volvió a renacer. El crecimiento actual de la miseria, la exclusión, la desigualdad y la injusticia en el mundo; la esperanza de humanizar el mercado para atenuar el “capitalismo salvaje y las ganancia sin límites ni responsabilidad”; las expectativas de hacer avanzar una democracia participativa más real, mantendrían vigente la “utopía socialista”. Y sobre la utopía, hay que recordar, como escribió Eduardo Galeano que “Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar”.

Víctor Gálvez Borrell, sociólogo, ha sido consultor de organismos internacionales, investigador social y profesor en varias universidades de Guatemala
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INTELECTUALES: Entre charlatanes de feria y bastiones del Pensamiento Crítico.

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¿Qué define entonces hoy el “ser intelectual”? Por supuesto ha de ser algo más que ciertos lugares comunes, ciertos estereotipos prejuiciosos: un bohemio que anda por las nubes, mezcla rara de artista y filósofo, con barba y fumando en pipa (curioso: el primer estereotipo que surge es masculino; ¿no hay imagen estereotipada de intelectuales mujeres? ¿Aquí también se presentifica el machismo?) A partir de ese prejuicio, es fácil terminar considerando al clan de los intelectuales ora como superior, una “raza” con cierta aureola que llama a su reverencia, ora como unos inservibles diletantes sin incidencia práctica real: “sociólogos vagos”, como los llamara un candidato presidencial ecuatoriano alguna vez, o “gente con el privilegio de poder dudar”, según se expresó un militar argentino. Lo cierto es que hay mucho de difuso prejuicio en su apreciación, y menos de una clara y precisa delimitación.
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“La tarea más difícil del mundo es pensar”,

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INTELECTUALES: Entre charlatanes de feria y bastiones del Pensamiento Crítico.

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Martes 3 de noviembre de 2009


Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

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Un día, los intelectuales apolíticos de mi país
serán interrogados por el hombre sencillo de nuestro pueblo.
Se les preguntará, sobre lo que hicieron
Cuando la patria se apagaba lentamente,
como una hoguera dulce, pequeña y sola.
(…) ¿Qué hicisteis cuando los pobres
sufrían, y se quemaban en ellos,
gravemente, la ternura y la vida?
Intelectuales apolíticos de mi dulce país,
no podréis responder nada.
Os devorará un buitre de silencio las entrañas.
Os roerá el alma vuestra propia miseria.
Y callareis, avergonzados de vosotros.

Otto René Castillo.


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Aunque según Antonio Gramsci todo ser humano “despliega cierta actividad intelectual, es decir, es un “filósofo”, un artista, un hombre de buen gusto, participa en una concepción del mundo”, no hay dudas que los intelectuales “de profesión” constituyen un grupo especial. “Especial” no con un sentido peyorativo; en todo caso: grupo especializado, grupo con una tarea especial, particularizada, con una misión bastante sui generis. Ahora bien: ¿cuál es exactamente esa misión?

La pregunta en torno a qué es un intelectual y a su función es eterna. Desde que alguien se puso a pensar (y de esto hace ya un buen tiempo sin dudas), desde ahí hay “intelectuales”. De todos modos, la pregunta sigue siendo válida. Y no sólo válida. Por lo que queremos decir ahora en el desarrollo del presente artículo podría afirmarse que dilucidar esa pregunta puede ser imprescindible, vital. Al tener claro qué es y qué hace un intelectual, se puede tener claro por dónde caminar en este siempre problemático ámbito del interrogarnos, del querer saber, en esta pulsión de conocimiento que parece definir a nuestra especie.

Un intelectual piensa. Verdad de Perogrullo por cierto. Como decía Gramsci, todos pensamos, todos somos algo filósofos. También piensan –mucho por cierto– quienes se dedican al campo de las llamadas “ciencias duras” (ciencias exactas, aquellas que, al menos en principio, no dejan mayor espacio a la duda), aunque nadie dedicado a estas disciplinas (ciencias puras o aplicadas: física, química, telecomunicaciones o ingeniería genética, para poner algunos ejemplos) sería considerado un intelectual en sentido estricto.

¿Qué define entonces hoy el “ser intelectual”? Por supuesto ha de ser algo más que ciertos lugares comunes, ciertos estereotipos prejuiciosos: un bohemio que anda por las nubes, mezcla rara de artista y filósofo, con barba y fumando en pipa (curioso: el primer estereotipo que surge es masculino; ¿no hay imagen estereotipada de intelectuales mujeres? ¿Aquí también se presentifica el machismo?) A partir de ese prejuicio, es fácil terminar considerando al clan de los intelectuales ora como superior, una “raza” con cierta aureola que llama a su reverencia, ora como unos inservibles diletantes sin incidencia práctica real: “sociólogos vagos”, como los llamara un candidato presidencial ecuatoriano alguna vez, o “gente con el privilegio de poder dudar”, según se expresó un militar argentino. Lo cierto es que hay mucho de difuso prejuicio en su apreciación, y menos de una clara y precisa delimitación.

Con Javier Biardeau se los podría considerar, al menos, jugar alguno de estos papeles:

“a) custodios de valores permanentes de la “civilización”,
b) comprometidos con las luchas de su tiempo con base a un proyecto revolucionario,
c) articuladores de la queja común,
d) portavoces de los débiles,
e) contradictores del poder,
f) aseguradores del saber-experto,
g) servidores de Amos de turno”.

Sin dudas no es fácil precisar con exactitud qué es y qué hace un intelectual; pero quizá más a base de intuiciones que de precisiones lógico-formales, estamos seguros de lo que no es. Pero, ¿por qué todas estas elucubraciones? No oculto el motivo de escribir estas líneas: es la reacción –visceral en buena medida ¿por qué negarlo?– a lo escuchado recientemente en una conferencia: que “ante el avance imparable de las ciencias los intelectuales están llamados a su desaparición” (sic).
La idea (o más bien el prejuicio) en juego en esta afirmación es que la acción de los intelectuales es puro humo destinado a desvanecerse o, en todo caso, es algo colateral, sin mayor importancia, incomparable con la “seriedad” de las ciencias (léase para el caso: ciencias duras); es decir: algo así como pasatiempo banal. Está tan plagado de inconsistencias este discurso ideológico que ni siquiera vale la pena intentar desmontarlo parte a parte. No es esa la intención de este breve escrito; pero sí, a partir de una formulación tan ricamente cargada de formaciones político-culturales, podemos aprovechar la ocasión para puntualizar y definir de qué estamos hablando: ¿qué aportan los y las intelectuales? ¿De verdad van a desaparecer? ¿Por qué?

Buena parte de quienes leen este artículo, y habitualmente leen el medio en que aparece, podrían considerarse “intelectuales”. ¿Qué los definiría así? Seguramente no el tener barba ni el fumar en pipa (es probable que esas características superficiales no las tenga ninguno –ni ninguna– de quienes ahora están leyendo esto). Se es “intelectual” por una posición en la vida, por una actitud y no tanto por una especialidad profesional. En esta era de hiper especializaciones donde los grados universitarios van quedando “pasados de moda” y se exigen post grados como carta de presentación –ya estamos en los post doctorados– para un mercado laboral cada vez más descarnadamente competitivo, mundo, valga recordar, que al mismo tiempo presenta un 15% de su población planetaria analfabeta, en esta era de (supuesta) excelencia académica creciente, no hay carrera de “intelectual”. Nadie se gradúa de tal. ¿Dónde se estudia eso? Jorge Luis Borges, sin dudas uno de los grandes intelectuales del siglo XX, erudito como nadie, tenía por todo título académico un bachillerato en Suiza; y Nicanor Parra, el gran poeta chileno, intelectual de fina sensibilidad humana y social, tenía por grado de sus estudios formales… profesor de matemáticas. ¿Cuándo se empieza a ser intelectual entonces? La historia está llena de intelectuales sin título profesional.

La pregunta insiste: ¿cuándo se comienza a ser un intelectual? ¿Qué cosa da esa categoría? El periodista Ignacio Ramonet, por ejemplo, el director de Le Monde Diplomatique, sin dudas es un intelectual. ¿Lo son también los otros periodistas que trabajan en ese medio? ¿Qué diferencia a un periodista de un intelectual? ¿O no hay diferencias? Aunque exista esa cierta inexactitud en la definición, así sea a tientas intuimos de qué se habla cuando se dice que alguien es un intelectual: es alguien que piensa, que piensa creativamente. Si bien puede tener directa ligazón con lo político, no es un político. La práctica política se relaciona directamente con el poder, en tanto lo intelectual tiene que ver, antes bien, con la búsqueda de la verdad, con la creatividad.

Al hablar del poder tocamos el corazón del asunto: un intelectual es alguien que, o funciona como servidor del Amo de turno, o es un contradictor del poder. En esa dinámica se despliega toda su actividad: como “profesional” de la cultura, del hecho civilizatorio en sentido amplio, le toca definirse por una de las dos alternativas: mantiene el orden dado, o lo cuestiona. No hay trabajo intelectual neutro. Hay intelectuales que actúan en la esfera política propiamente dicha, poniendo el cuerpo en forma directa: Lenin, Mao Tse Tung, Fidel Castro, o por el lado del pensamiento no-crítico, fundador y defensor del sistema: los iluministas franceses (Voltaire, Rousseau, Montesquieu, etc.), George Washington, Mario Vargas Llosa, pero esa no es la generalidad. Los intelectuales hacen su aporte modestamente desde un trabajo silencioso, no desde la tribuna pública.


Ahora bien: la idea aquella por la que “la” ciencia hará a un lado a los intelectuales desplazándolos por inservibles, esconde una visión prejuiciosa (ideológica) de las ciencias, idea no crítica por cierto: idea que las asimila a instrumentos a favor de los poderes constituidos, sin cuestionamiento, el saber como servidor del Amo de turno. ¿De qué se ciencia se está hablando? De cualquier actividad que sirva para mantener el orden establecido, desde las modernas tecnologías comunicacionales de manipulación social a la psicología militar, desde las técnicas de mercadeo a eso que en Estados Unidos se llamó alegremente “ingeniería humana”, hoy esparcido por todo el globo. Si ese cúmulo de saberes es lo que reemplazará al pensamiento crítico sobre lo humano, sobre lo social y sobre la historia, la perspectiva es muy preocupante. Y sabemos que esa es la tendencia en marcha, por eso se torna imprescindible seguir levantando voces a favor de un humanismo crítico y cuestionador. Es decir: de una intelectualidad comprometida con la verdad.

Por supuesto que un intelectual puede ser parte vital del sistema. Ahí están los llamados “tanques de pensamiento”, los ideólogos que “piensan” los escenarios del mundo, que diseñan el orden cultural, los engranajes vitales al sistema que, ciencias de por medio, consolidan el estado de cosas. La “ingeniería humana” no es sino eso.

Pero un intelectual también puede optar por otro proyecto. La función del intelectual es ayudar a abrir los ojos. Aunque en esto hay que tener cuidado: tampoco un intelectual es un iluminado que conduce al rebaño de zombies hacia la sabiduría. Esa es la otra versión del intelectual –y lo que alimenta esa visión, igualmente estereotipada y también errónea– de su aureola mágica. Si alguna responsabilidad ética le toca, es la de ayudar a quien no ha tenido la posibilidad de un desarrollo intelectual a poder ver lo que le está vedado. Si la cuota de saber de que dispone le sirve sólo como mero regodeo, supuesto tesoro del que se ufana terminando muchas veces en bizantinas discusiones estériles para demostrar cantidades de saberes en juego, eso justifica ese otro estereotipo que circula socialmente donde se lo ve como “alejado de la realidad, enfrascado en sus propias elucubraciones”. Esa actitud, con un tácito llamado a una “discusión teórica permanente” que esconde una parálisis en la acción concreta, es lo que ha llevado a desconfiar de su importancia, de su utilidad, considerándolo entonces un “vago inservible”.

Pero ni lo uno ni lo otro: así como un pragmatismo ciego sin teoría no puede sino estrellarse contra la pared, un devaneo teórico por el puro goce de especular no aporta nada. En definitiva, tanto uno como otro son inconducentes.

Las ciencias de las que nuestro conferencista se jactaba –aunque no sólo él, sino en buena medida la conciencia término medio que ha creado la modernidad– produce efectos, sin dudas. Si, por ejemplo, consumimos todo lo que consumimos es porque hay saberes técnicos que posibilitan operar y decidir los “gustos” de los consumidores: ¿por qué los logotipos de las marcas más conocidas mundialmente llevan todos, invariablemente, los colores rojo, amarillo y blanco? Un cierto saber técnico (disfrazado de científico) lo certifica. Y no hay dudas que eso es cierto, que produce impactos. En definitiva: que sirve para vender. Utilizar ese conocimiento para mercadear es, en la lógica de nuestro conferencista, lo que marca el rumbo de las ciencias sociales contemporáneas. ¿Lo podemos aceptar? Ahí es donde nace entonces el pensamiento crítico (o si se quiere decirlo de otro modo: la misión de la intelectualidad como contradictora del poder).

Justamente el problema que se le presenta hoy al pensamiento crítico, el que intentan desarrollar los intelectuales en tanto contradictores al sistema, es la forma en que el saber “oficial” de ese sistema va tomando forma. Como dijo Ralph Emerson, podemos estar de acuerdo con que “la tarea más difícil del mundo es pensar”, pensar críticamente se entiende. Sin dudas, puesto que se trata de remar contra la corriente. Eso no es nuevo; siempre ha sido así, y cada pequeño avance en las ideas, en las teorías –¿podremos decir: en la civilización?– costó sacrificios indecibles, pagados con muerte, sufrimiento, escarnio, destierro. Pero ahora las cosas se complican porque el grado de “impacto” (palabra tan de moda) de esos saberes que recorren el mundo es tan fenomenal (por ejemplo, lo que más arriba presentábamos como demostración de la “infalible” psicología de la percepción, las “ciencias” de nuestro conferencista), y junto a eso la cantidad inconmensurable de datos y más datos que se producen con velocidades vertiginosas es tan inmanejable, que formular visiones globales y críticas de esos procesos se torna muy complicado.

Ser un intelectual crítico en un mundo manejado por poderes descomunales que hacen uso de cada pequeño avance tecnológico (se dice, por ejemplo, que vivimos en guerra perpetua, “guerra de cuarta generación” la llaman los ideólogos de la derecha, guerra psicológico-mediática, aunque no nos demos cuenta), abrir una visión alternativa ante ese “impacto” fabuloso que evidencian las ciencias sociales –ingeniería humana– que no se avergüenzan de ser las sirvientes del Amo de turno, es difícil, entre otras cosas, porque no se dispone de “éxitos” que mostrar desde este lado. Y además, manejar el grado casi infinito de datos e información que recorre el mundo es ya una tarea imposible en términos prácticos.

Pero para quienes siguen apostando por la visión humanista y crítica del mundo, para quienes no se fascinan con esa ingeniería humana tan “exitosa” y de tan alto impacto, algo nos puede dar esperanzas, al mismo tiempo que llena de sentido el trabajo intelectual, hoy cuestionado por este conferencista (y por tanta propaganda que, o lo sataniza, o lo denigra). Permítasenos presentarlo con un breve parangón histórico: la Revolución Francesa de fines del siglo XVIII no fue el origen del mundo moderno, de la burguesía como clase dominante con toda su ideología liberal de libre mercado; fue, por el contrario, la culminación de un proceso que se venía gestando desde siglos atrás, que arranca ya con la Liga Hanseática en el siglo XIII y es desarrollado por toda la intelectualidad europea que comenzó a promover ideas nuevas que posibilitaron el Renacimiento y el surgimiento de la ciencia moderna tal como hoy la podemos conocer.; ideas-fuerza, valga decir, que se fueron transformando en los ideales político-filosóficos que para 1789 logran forma acabada. Pero lo que posibilitó la toma de la Bastilla y el guillotinamiento de la nobleza francesa como símbolo del inicio de una nueva era política, de nuevas relaciones de poder, fue el trabajo intelectual de innumerables pensadores que fueron creando las bases de esa “asalto al poder” dieciochesco.

En ese sentido podemos decir que el experimento socialista, del que conocimos en el siglo XX sólo los primeros balbuceos –extraordinarios en algunos casos, condenables en otros, pero siempre eso: primeros pasos– no es un punto de llegada: es un punto de partida, y sólo el trabajo intelectual de revisión crítica –no el debate estéril para el propio pavoneo, que quede claro–, sólo la lectura constructiva y la reformulación teórica profunda, honesta, buscadora de la verdad, podrá hacer de estos primeros pasos un momento en la construcción de esa sociedad menos injusta que sigue siendo el ideal del socialismo, aunque hoy se lo quiera hacer pasar por fenecido.

En ese sentido, entonces, los intelectuales tienen un gran reto por delante: seguir pensando y dándole forma a esa utopía que nos sigue haciendo caminar. Sin ser la guía, la vanguardia esclarecida –¡pobres de aquellos que se lo creen!–, los intelectuales no son “charlatanes de feria”. Son, por el contrario, bastiones de un pensamiento crítico que no ha muerto ni se puede dejar morir.

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sábado 7 de noviembre de 2009

MUERE CLADE LÉVI-STRAUUS. Padre de la Antropología Moderna.

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El famoso antropólogo Claude Lévi-Strauss falleció la madrugada del domingo en París cuando le faltaban unos pocos días para cumplir 101 años, según ha confirmado la Escuela de Altos Estudios Sociales. Había nacido en Bruselas, en 1908, de padres judíos franceses y dedicó toda su vida a explicar y explicarse el mundo desde la antropología. No sólo fue la principal figura en el mundo de la etnología a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, sino también un extraordinario escritor y un filósofo de primera magnitud.
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En 1973 ingresó en la Academia Francesa. Fue el primer antropólogo que lo hizo. El año pasado, el mundo cultural francés le rindió un homenaje al cumplir 100 años: fueron múltiples los suplementos, los documentales y las exposiciones consagradas a su persona y a su obra.
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MUERE CLADE LÉVI-STRAUUS. Padre de la Antropología Moderna.


CIENCIAS SOCIALES HOY – Weblog

Actualidad sobre política, sociología, economia, cultura…


Padre de la antropología moderna El anuncio del fallecimiento de Lévi-Strauss conmociona a Francia. Sus obras de etnología le sitúan como uno de los pensadores clave del siglo XX


ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - París – 04/11/2009


Dedicó toda su vida a explicar y a explicarse el mundo desde la antropología. Y con sus obras lúcidas y sensibles iluminó la Francia de la segunda mitad del siglo XX. Hasta que la madrugada del domingo pasado el filósofo y antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, pensador clave del siglo XX, falleció, cuando estaba a punto de cumplir 101 años. Su muerte se hizo pública ayer, y causó una enorme conmoción en Francia, después de que se celebrasen sus exequias en Lingerolles, en la Costa de Oro. "Hace dos años se rompió el fémur; desde entonces estaba muy fatigado, ha muerto de la edad", aseguró Philippe Descola, su sucesor en el Colegio de Francia.


Había nacido en Bruselas en el seno de una familia de intelectuales franceses de ascendencia judía. Su padre era pintor. Él se inclinó por la filosofía. Desde 1935 a 1939 residió en Brasil, pasando grandes periodos de su vida alojado en las tribus amazónicas de los bororo y los nambikwara. Esa experiencia serviría para revolucionar para siempre los principios y los métodos de la antropología.

Tras su estancia en Brasil volvió a Francia. Fue movilizado. En la línea Maginot, mientras servía como oficial de enlace y como intérprete de inglés, intuyó el secreto del estructuralismo, la ciencia que iba a modificar el estudio de las disciplinas humanas, según él mismo explicó: "Mientras esperábamos una batalla que no comenzaba, observé con detalle cómo, detrás del aparente azar de la belleza de un campo de flores, existía una organización estricta en cada una de ellas".

Tras la invasión, huyó del régimen de Vichy a Estados Unidos. Allí, en Nueva York, conoció al lingüista Roman Jacobson, cuyo trabajo sobre las lenguas le impresionó. Bajo esa luz nueva completó el método estructuralista, el que había intuido en el frente de la II Guerra Mundial. En 1959, ya en Francia, es nombrado catedrático de Antropología Social del Colegio de Francia, cátedra que ocupó hasta su jubilación, en 1982.

Mientras tanto, habían empezado a sucederse obras destinadas a cimentar un pensamiento determinante del siglo pasado: La vida familiar y social de los indios nambikwara, Estructuras elementales del parentesco, los cuatro volúmenes de Mitológicas, El camino de las máscaras y La mirada lejana, entre otros.

En 1954 publicó un libro especial, a caballo entre el estudio científico y el relato de viajes. Se titulaba Tristes trópicos, y en él se descubre a un viajero preocupado ya por la deriva de la destrucción medioambiental del planeta, así como a un escritor lúcido y sensible. En 1973 se convirtió en el primer etnólogo en entrar en la Academia Francesa. Un colega de institución, el escritor Jean d’Ormesson, le definió como "una persona a la que espantaba toda afectación, de una sabiduría interminable".

El año pasado, para conmemorar el centenario de su nacimiento, Francia le rindió una serie de homenajes que recordaron su altura intelectual.

Ayer, toda Francia volvió a recordar a este sabio que vivió un siglo entero y que comenzó su libro más famoso, Tristes trópicos, con una frase célebre: "Odio los viajes y a los exploradores".








Muere a los 100 años el antropólogo

francés Claude Lévi-Strauss



Se trata de uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX en el campo de las ciencias sociales.


ANTONIO JIMÉNEZ BARCA / EL PAÍS - París – 03/11/2009


El famoso antropólogo Claude Lévi-Strauss falleció la madrugada del domingo en París cuando le faltaban unos pocos días para cumplir 101 años, según ha confirmado la Escuela de Altos Estudios Sociales. Había nacido en Bruselas, en 1908, de padres judíos franceses y dedicó toda su vida a explicar y explicarse el mundo desde la antropología. No sólo fue la principal figura en el mundo de la etnología a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, sino también un extraordinario escritor y un filósofo de primera magnitud.

El profesor de antropología, Manuel Delgado, recordaba precisamente en un artículo publicado en EL PAÍS , los logros que había transmitido en este campo. "Lo que Lévi-Strauss nos ha transmitido es un conocimiento que no es sólo resultado de una honda reflexión sobre la convivencia humana, sino de los testimonios que una determinada ciencia social ha podido establecer acerca de hombres y mujeres concretas, cuya vida concreta -en tiempos y lugares no menos concretos- otros hombres y mujeres fueron a conocer de cerca".


Desde 1935 a 1939 pasó largas temporadas con los indios del Amazonas, en Brasil, en una zona remota de la selva. Esta experiencia le marcaría, vital y profesionalmente, durante toda su vida. Transformó la etnología contemporánea al elaborar un método original que aunaba el estructuralismo, el psicoanálisis a la hora de interpretar los mitos. Éste fue el método usado para estudiar la organización social de las tribus de Brasil y la de los indios del norte y sur de América. Sus primeras obras fueron La vida familiar y social de los indios Nambikwara y Las estructuras elementales de parentesco.


"El viaje del etnógrafo tiene muy poco que ver con la aventura romántica que pude imaginarme antes de marchar hacia Brasil", diría tiempos después en un libro de Catherine Clément sobre aquella experiencia . También recordaba como se había metido en el apasionante mundo de la antropología. "Nació de un telefonazo. Marcel Mauss y su equipo reclutaban entre los licenciados en filosofía gente que quisiera trabajar en el recién creado departamento de etnografía, una ciencia que acababa de adquirir rango universitario y que hasta entonces había dependido de misioneros y administradores coloniales. Yo hacía sólo dos años que ejercía como profesor de filosofía, en Mont-de-Marsan y en Laon, en 1932 y 1933. El primer año es apasionante, tienes que construirte todo un programa, pero los cursos siguientes te limitas a retocarlo. Estaba claro que no era eso lo que iba a dar sentido a mi vida. Tenía ganas de descubrir el mundo. Y de ahí que aceptase un puesto en la universidad de São Paulo y comenzase mis viajes de etnólogo".


Otras obras suyas determinantes fueron El pensamiento Salvaje o Lo crudo y lo cocido.
En 1973 ingresó en la Academia Francesa. Fue el primer antropólogo que lo hizo. El año pasado, el mundo cultural francés le rindió un homenaje al cumplir 100 años: fueron múltiples los suplementos, los documentales y las exposiciones consagradas a su persona y a su obra.
Lévi-Strauss y el lugar de la antropología.

El gran investigador francés acaba de cumplir 100 años y su forma de mirar el mundo sigue cargada de una fuerte dimensión ética: pensar y dar a pensar el valor de la pluralidad humana, y la necesidad de defenderla


MANUEL DELGADO 08/01/2009

Pocas serán las instancias culturales y académicas de todo el mundo que no estén celebrando de algún modo estos días el centésimo cumpleaños de Claude Lévi-Strauss, sin duda uno de los autores más influyentes del siglo XX. Todas las ciencias sociales, la crítica literaria, el psicoanálisis, la lingüística, la historia, la filosofía…, llevan medio siglo dialogando con él, incluso contra él, sin que ninguna haya podido sortear su ascendente. Sería vano intentar añadir desde estas páginas algo a lo ya dicho por tantos y en tantos sitios. Cientos de libros, artículos, monográficos, exposiciones, programas y ciclos especiales, en decenas de idiomas, lo están haciendo o lo harán mejor que lo que se intentaría aquí. Un rasgo merece, no obstante, ser destacado: el autor de Tristes trópicos y El pensamiento salvaje no es propiamente un pensador o un intelectual, aunque haya sido reconocido como tal. Claude Lévi-Strauss es, sobre todo, un antropólogo.


He ahí un elemento de la personalidad del ahora homenajeado en el que merece la pena detenerse. Lo que Lévi-Strauss nos ha transmitido es un conocimiento que no es sólo resultado de una honda reflexión sobre el vivir juntos humano, sino de los testimonios que una determinada ciencia social ha podido establecer acerca de hombres y mujeres concretas, cuya vida concreta -en tiempos y lugares no menos concretos- otros hombres y mujeres fueron a conocer de cerca. Seres humanos estudiando seres humanos, conociendo y dándose a conocer, recolectando tecnologías y sabidurías ajenas y lejanas, aprendiendo de gentes que siempre sabían más que quienes les estudiaban. Una disciplina -la antropología- que nació y existió para que pudiéramos instalar nuestra sociedad entre todas las demás sociedades y elaborásemos, con el conjunto producido, algo parecido a una cartografía de la condición humana en toda su amplitud.

Pero si Lévi-Strauss ha podido enseñarnos tanto y marcar nuestra época es porque pudo desempeñar su tarea como investigador y como docente en un contexto en el que la ciencia que ejercía merecía un reconocimiento, en una sociedad para la que la antropología era importante y que escuchaba lo que se le decía desde ella. Ése ha sido el caso francés y el de su área de influencia cultural, como lo ha sido el de la mayoría de países anglosajones, con el Reino Unido o los Estados Unidos a la cabeza. Otra cosa es lo que vaya a ser en el futuro -y de ello hablan las protestas estudiantiles "anti Bolonia" de estos días en toda Europa- de aquellas áreas académicas que no se demuestren lo bastante rentables o serviles. Pero, al menos hasta ahora, la antropología ha estado ahí, en esos países y en otros, viendo atendida públicamente su forma de dar con las cosas humanas, mirándolas de cerca y comparándolas entre sí.

Por desgracia, ese no es el caso de la antropología española. Una disciplina que había nacido en el último cuarto del siglo XIX se incorporaba con ánimo crítico al ámbito universitario español a principios de la década de los años 70 del siglo pasado, pero ha permanecido encapsulada en él hasta ahora. A pesar de la proyección internacional de algunos de sus exponentes -Julio Caro Baroja, Carmelo Lisón Tolosana, Claudi Esteva Fabregat-, miles de estudiantes y licenciados en antropología no pueden desarrollar plenamente lo que son o van a ser: antropólogos. Por ello, en un momento en que se abre la perspectiva feliz de un grado de Antropología en algunas universidades españolas, se entiende la preocupación de esas mismas universidades para que la disciplina que enseñan logre trascender su actual acuartelamiento académico. Es en esa dirección que todas ellas trabajan en orden a la creación de un colegio profesional que regule la práctica de una profesión tan necesaria como inexistente, en la medida en que sus miles de licenciados actuales y quienes obtengan la nueva titulación se van a ver obligados a aplicar lo que han aprendido bajo todo tipo de denominaciones profesionales, que, salvo pocas excepciones, podrán ser de cualquier cosa menos la de antropólogos.

Y lo que sorprende es que esa invisibilidad forzada de los antropólogos españoles en tanto que tales contrastes con la pertinencia y hasta con la urgencia de una mirada como la suya para observar y entender cuestiones centrales para los tiempos que corren. La antropología almacena décadas de trabajo en áreas como la de la vivencia de la enfermedad y de la muerte o la de los estilos que adoptan los diferentes grupos de edad -jóvenes, ancianos…-, siempre desde una perspectiva que recoge su variabilidad histórica y cultural. Los antropólogos han advertido hasta qué punto los objetos son fundamentales para entender la cultura que los ha creado y usado, por lo que tienen un papel que jugar en la protección y la divulgación del patrimonio cultural, defendiendo lo que de él se mantenga vivo y custodiando y haciendo accesible su pasado en museos. Su preocupación por la práctica y la concepción del espacio convierte en fundamental la perspectiva que les es propia en temáticas territoriales, tanto rurales como urbanas, en contextos en los que las grandes dinámicas de transformación no suelen tener en cuenta el precio social a pagar. La comprensión del sentido que los seres humanos otorgan al medio que los rodea y a sí mismos dentro de él, hace de los antropólogos interlocutores necesarios en los debates medioambientales y ecológicos.

Una experiencia abundante en el campo del estudio de los mitos y los símbolos rituales le permite al antropólogo detectar qué funciones y a qué demandas satisfacen las prácticas religiosas vigentes en nuestra sociedad, tanto las tradicionales como otras que hasta hace poco podrían habernos resultado exóticas. El mercado y los hábitos de consumo no son ajenos al conocimiento que los antropólogos tienen de la dimensión económica de la vida social y ni siquiera las recién nacidas tecnologías de la comunicación se escapan a la competencia que han demostrado a la hora de estudiar los lenguajes humanos. Tanto la diversificación creciente que conoce la institución familiar como el aumento de los contactos entre formas de ser y de estar derivados de los flujos migratorios o del turismo deberían hacer idónea una visión como la suya, especialmente entrenada para encarar la heterogeneidad. No se olvide que la antropología ha sido estratégica en orden a desautorizar todos los argumentos que han intentado mostrar como "natural" la desigualdad humana y continúa siendo fuente de recursos teóricos contra las nuevas y las viejas formas de racismo, xenofobia y sexismo.

La antropología se antoja ahora más que nunca útil en orden a entender las lógicas y las dinámicas que organizan nuestro presente, reconociendo en él cambios constantes, pero también repeticiones e inercias. Ese es su trabajo: ver de qué están hechas la diversidad y la complejidad sociales y mostrarlas no, como se pretende, en tanto que motivos de alarma, sino al contrario: como la materia primera de que se nutre la capacidad de las sociedades humanas para mejorarse a sí mismas.

Esa es la virtud fundamental de Claude Lévi-Strauss. Mirar como mira un antropólogo, contemplando lo remoto como ordinario y sorprendiéndose ante lo cotidiano, ejerciendo un oficio en el que la competencia y la versatilidad explicativas nunca han ido separadas de una fuerte dimensión ética, preocupada por pensar y dar a pensar el valor de la pluralidad humana y la necesidad de defenderla. Celebrar la vida de Lévi-Strauss es celebrar su vida de antropólogo. Pero se hace el elogio del sabio, sin hacer lo propio con la naturaleza misma de su saber, su fuente y su sentido. Al tiempo que multiplican las alabanzas al maestro, bien estaría que se reconociera el esfuerzo y la singularidad de quienes han decidido seguir su camino.

Manuel Delgado es profesor de Antropología en la Universidad de Barcelona y prologuista y traductor de Claude Lévi-Strauss.


Habla Claude Lévi-Strauss

OCTAVI MARTÍ 11/01/2003



EL ETNÓLOGO francés Claude Lévi-Strauss (Bruselas, 1908) acaba de ver cómo su vida y obra son objeto de divulgación masiva a través de un libro de la popular colección Que Sais-je?, escrito por una antigua alumna suya, Catherine Clement, al tiempo que Campus, la más importante de las emisiones literarias de las televisiones francesas, le entrevistaba. La conversación con el autor de Tristes trópicos es sólo un apunte, un mero asomarse a un continente inmenso. Lévi-Strauss, aunque parece seguir gozando de una memoria prodigiosa y una gran capacidad para relacionar saberes, es un hombre muy mayor al que -son sus propias palabras- "cansa el primitivismo de la televisión".


En su día, Lévi-Strauss, que vivió entre 1935 y 1939 largos periodos en compañía de diferentes tribus del Mato-Grosso, sorprendió al arrancar Tristes trópicos escribiendo: "Odio los viajes y los exploradores". Hoy recuerda que "el viaje del etnógrafo tiene muy poco que ver con la aventura romántica que pude imaginarme antes de marchar hacia Brasil". Sobre su vocación es muy claro y conciso: "Nació de un telefonazo. Marcel Mauss y su equipo reclutaban entre los licenciados en filosofía gente que quisiera trabajar en el recién creado departamento de etnografía, una ciencia que acababa de adquirir rango universitario y que hasta entonces había dependido de misioneros y administradores coloniales. Yo hacía sólo dos años que ejercía como profesor de filosofía, en Mont-de-Marsan y en Laon, en 1932 y 1933. El primer año es apasionante, tienes que construirte todo un programa, pero los cursos siguientes te limitas a retocarlo. Estaba claro que no era eso lo que iba a dar sentido a mi vida. Tenía ganas de descubrir el mundo. Y de ahí que aceptase un puesto en la universidad de São Paulo y comenzase mis viajes de etnólogo".

A Catherine Clément le impresiona la capacidad de su maestro para sacar conclusiones de lo que, para otro, sería anecdótico. Del gesto y el vestuario de unos monjes budistas aprende "que Occidente ha perdido su oportunidad de seguir siendo mujer porque el islam se ha interpuesto entre Oriente y Occidente" y hecha en falta "esa lenta osmosis con el budismo que nos hubiera cristianizado". Para Lévi-Strauss, el islam es "desconcertante" porque "su preocupación por fundar una tradición se acompaña de la necesidad de destruir todas las tradiciones anteriores". De ahí que se indigne ante el hecho de que se haya querido condenar judicialmente al novelista Michel Houllebecq por afirmar que "el islam es la más estúpida de las religiones". Para el antropólogo, "ese proceso hubiera sido inconcebible hace medio siglo porque se tiene todo el derecho a criticar la religión y a decir lo que se piensa. Hemos sido contaminados por la intolerancia islámica. Hablan de reintroducir la enseñanza de la historia de las religiones en la escuela. Es una nueva concesión hecha al islam, a la idea de que la religión debe penetrar en dominios que no son los suyos. Me parece que la laicidad pura y dura había dado buenos resultados".
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Estudioso de sociedades llamadas primitivas, Lévi-Strauss es considerado por Clément como un "precursor de la ecología", juicio que tamiza bajo la luz del pesimismo propio del etnólogo pues la biógrafa recuerda ese pasaje de Tristes trópicos en que leemos que "la humanidad se instala en la monocultura; se dispone a producir civilización en masa, como cultiva la remolacha". Lévi-Strauss dice hoy que "es imposible no sentir nostalgia ante la tribu de los bororos, una sociedad que abolía el tiempo. ¿Qué deseo más profundo que el de querer el vivir en una suerte de presente que es un pasado revivificado sin cesar y mantenido tal como era a través en los mitos y las creencias?". Para él, "la sabiduría, de entrada, consiste en saber que su sociedad, para ser viable, tiene que ser poco numerosa. Cuando eran demasiados la tribu se dividía en dos. Y en comprender que el hombre no es predominante en la naturaleza, que comparte el mundo con otras especies del reino animal y vegetal. Nosotros bautizamos de supersticiosas, prácticas que no son otra cosa que su forma de expresión del respeto hacia el mundo que les rodea".

Las cuestiones demográficas determinan la mirada de Lévi-Strauss. "Después de mi viaje a Brasil se ha confirmado lo que yo intuí, a saber, que esas tribus reducidas a grupos de 50 individuos habían sido mucho más numerosas, que no eran primitivos sino restos de sociedades y civilizaciones mucho más importantes que no resistieron la llegada de los europeos".

En su corto pero sustancioso librito, Clément hace referencia a Lévi-Strauss como uno de los padres del movimiento estructuralista y recuerda la irritación del etnólogo al descubrir, en casa de ella, sus libros puestos en el mismo estante que los de Michel Foucault, Roland Barthes, Louis Althusser o Jacques Lacan. "Los únicos estructuralistas al lado de los cuales acepto figurar son Émile Benveniste y Georges Dumezil". Pero ese furor ante sus "malas compañías" de biblioteca no debe hacer pensar en un hombre malhumorado, sino en alguien que quiere ser preciso. Y eso no le impide perder el sentido del humor. "Para mantener vivo mi inglés hubo una época en que leía Playboy y un día descubrí un comentario sobre un libro mío en el que quedaba claro que no lo habían entendido. Les escribí una carta recordándoles que para comprender cómo funciona una sociedad antes hay que saber de qué está compuesta. Y les añadí que ellos, visto el tipo de revista, debieran saber que antes de la fisiología está la anatomía".

Las estructuras del parentesco y las reglas matrimoniales de diversas civilizaciones han sido uno de los centros de interés de la obra de Lévi-Strauss. "Hoy las normas de matrimonio y el peso del parentesco no desempeñan el mismo papel que en las sociedades tradicionales. Pero los mitos sobreviven bajo otras formas. Por ejemplo, la Historia. Al conocimiento del pasado le atribuimos la capacidad de permitirnos comprender el presente y ese presente nos sirve para hacer previsiones sobre el futuro".

La edad le ha devuelto también la nostalgia por los viejos oficios de artista. El arte -la música y la pintura en especial- es una expresión humana que escapa al tiempo. "Pero si a André Breton le interesaron tanto las máscaras africanas no se debe no sólo a que coincidían con sus deseos de surrealista, sino también a que, por su precio moderado, estaban al alcance de sus posibilidades de coleccionista. No hay duda de que era una forma de arte que tendía puentes hacia el mundo sobrenatural, pero los artistas modernos encontraron ahí ejemplos, que no modelos. La liberación formal de la modernidad no nace de ahí. Picasso es genial, pero no puede decirse que destaque por su talento como paisajista. Hace pocos años, al ver esa exposición que iba de David a Delacroix, comprendí que en ese lapso de tiempo se habían perdido saberes preciosos del oficio de pintor, que secretos físicos y químicos no habían sido transmitidos".

Escrito por Eduardo Aquevedo
4 noviembre 2009 a 19:30



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viernes 6 de noviembre de 2009

TEORIAS DE LA GLOBALIZACION: Pensadores Contemporáneos. Un Enfoque Multidiciplinar.

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La globalización neoliberal,
es una postura política que apoya el
libre comercio en todo el mundo, permite que las empresas se ubiquen en cualquier parte del planeta, que fomenta la liberalización de los servicios públicos permite el traspaso libre de flujos monetarios, reduce o elimina los impuestos y apoya el capitalismo como economía de mercado.
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La globalización tecnológica es la difusión de la tecnología a través del mundo, de las culturas, de las naciones; atravesando fronteras sin importar las características de las naciones o de las culturas a las que llegara. Asi como el intento por conseguir que las noticias que ocurren en cualquier lugar del mundo sean conocidas en el resto del mundo a escasos momentos de que ocurra el acontecimiento.Están presentes aquí la Teoría del "Tiempo Real" existente en el centro de la "Aldea Global".

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Resumen presentado de la Primera parte del Capitulo Primero.


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TEORIAS DE LA GLOBALIZACION: Pensadores Contemporáneos. Un Enfoque Multidiciplinar.

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Partes: 1, 2, 3, 4, 5

Monografías.com Publica trabajo de Docente Agustino sobre la GLOBALIZACION NEOLIBERAL, junto a otros grandes Maestros Universales del Pensamiento Político y Social de la Modernidad.
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Presentamos a todos ustedes, un resumen del Primer Capitulo del Trabajo de investigación y publicado por <http://www.monografías.com> el pasado 8 de Octubre en la Sección Política e Internacionales. con el Título. TEORIAS DE LA GLOBALIZACIÓN: Pensadores contemporáneos. Un enfoque multidiciplinar. El trabajo también esta asociado a nuestro Blogger.

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CAPITULO PRIMERO.

Teorías de la globalización: pensadores contemporáneos.

Para poder obtener una mayor comprensión de las "Teorías de la Globalización" es imprescindible definir primero que es Globalización y antes de ello sus antecedentes históricos.

1.- DEFINICIÓN DE LA GLOBALIZACION

La palabra "globalización" está profundamente introducida en nuestra vida cotidiana, ya que es costumbre escucharla, ni siquiera nos damos cuenta de que en la mayoría de los diccionarios la palabra globalización no existe con un significado exacto. Global, etimológicamente, se deriva de globo, haciendo referencia al Globo Terráqueo, en el sentido de que lo abarca todo.

Con ello, globalización la definimos como, una generalización, un intento de hacer un mundo que no esté dividido, sino que este generalizado, en el, que la mayor parte de las cosas sean iguales o signifiquen lo mismo. Un mundo, sin fronteras geográficas, sociales, culturales, económicas y políticas.

Entonces "Globalización" es el proceso político, económico, social, cultural y ecológico que está teniendo lugar actualmente a nivel mundial, gracias al cual cada vez existe una mayor relación económica entre los diferentes países, por alejados que estos estén, siempre bajo el control de las grandes empresas transnacionales. Estas empresas, formadas o construidas por los países primer mundistas, pretenden crear un mundo a su imagen, creando instituciones propias para inculcar su ideología, y apoderarse de las riquezas de los países dominados (tercer mundistas).

Cada vez más ámbitos de la vida son regulados por la ideología que transmiten los países dominantes, cuyo objetivo es el de obtener ganancias, ampliar su mercado por medio de la venta de productos y servicios, quitando las barras entres las naciones para establecer el libre comercio.

Desde la llegada del tratado del libre comercio a nuestra Nación se permitió a las fuerzas del mercado imponer su poder sobre nosotros.

Pero si cada país se dedicara a producir aquellos productos en los cuales está mejor preparado que los demás, se evitaría que las empresas dominantes rigieran poder sobre las otras. Es decir si un país tiene una población sumamente preparada, seguro que se dedicará a la producción de productos de alta tecnología, como la electrónica; si tiene una gran industria pesquera deberá desarrollar la pesca y si dispone de un clima con ciertas condiciones especiales, podría sembrar uvas para fabricar vinos, maíz, y entre otros productos. De esta forma, si cada país se dedica a producir aquello en lo que tiene más ventaja puede exportar sus productos e importar los otros bienes que necesita para el consumo. Así, al final todos los consumidores del mundo se beneficiarían, porque cada uno se dedica a producir donde tiene mayor eficiencia y, a costos más bajos, al ir incrementando poco a poco su economía, evitando que otros países se apoderen de sus recursos naturales o manufactureros para el interés propio.

2.- ANTECEDENTES HISTORICOS DE LA GLOBALIZACION.

La complejidad del estudio de este fenómeno ha llevado a diversas ciencias a contradecirse y a buscar el origen de este fenómeno. ¿Existió siempre o es la fase final del capitalismo en el cual vivimos? La globalización tiene una connotación incorrecta ya que siempre se la vincula con la económica, pero tiene también repercusiones sociales, tecnológicas y culturales. Analicemos el pasado y remontémonos a la antigüedad. En sí la globalización cultural ya tenia sus orígenes 3000 años antes de Cristo cuando los pueblos antiguos avanzaban par conquistar nuevas tierras e imponer su cultura, por lo que podríamos afirmar entonces que desde ese momento ya nos encontrábamos ante la presencia de una globalización que empezaba a iniciarse y crecer. Sigamos avanzando en nuestro análisis, ¿cuántos países hay que hablan el mismo idioma? Eso se debe también a la globalización cultural que influyó a esos países en las lenguas que hablan en común.

Veamos también a grandes conquistadores como Cristóbal Colon que descubrió América mas allá de las teorías existentes que nunca supo que lo había hecho, y ¿la tecnología existió siempre? Desde ya que si. Podemos tomar las grandes guerras, como por ejemplo la de Troya, que fue conquistada con grandes naves que no poseía el pueblo invadido.

Desde ahí, hasta llegar a la revolución industrial que fue el gran pasó hacia la modernidad. Podemos entonces definir qué es tecnología porque suena hoy en día a algo que solo se vincula a Internet, lo digital, un concepto que es totalmente erróneo. La Tecnología se define como el conjunto de conocimientos y técnicas que, aplicados de forma lógica y ordenada, permiten al ser humano modificar su entorno material o virtual para satisfacer sus necesidades. Esto es un proceso combinado de pensamiento y acción con la finalidad de crear soluciones útiles.

Si bien la globalización tiene aparejado varios escenarios como lo cultural, tecnológico, social y económico, a mi entender, conforma una cadena de factores vinculados entre sí que no pueden ser analizados de forma independiente sino que es todo lo contrario. Veamos un ejemplo, tenemos la Unión Europea donde si bien la mayoría de países tienen idiomas distintos y culturas diferentes, existe cada vez más una homogeneidad de poder unificar distintos criterios de los países que componen la europeidad. La globalización es un fenómeno que siempre va a existir y que va a continuar porque es dinámico y no para de crecer.

3.-PRINCIPALES TEORICOS DE LA GLOBALIZACIÓN.

Diferentes autores y sus respectivas teorías sobre la globalización:

3.1.-Octavio Ianni (sociólogo brasileño; posiblemente el más importarte teórico latinoamericano sobre temas globales).
"El mundo ya no es exclusivamente un conjunto de naciones, sociedades nacionales, estados naciones, en sus relaciones de interdependencia, dependencia, colonialismo, imperialismo, bilateralismo, multilateralismo. Simultáneamente, su centro ya no es principalmente el individuo, tomado singular y colectivamente, como pueblo, clase, grupo, minoría, mayoría, opinión pública. (...En la época de la globalización, el mundo comenzó a ser taquigrafiado como "aldea global", "fábrica global", "tierra patria", "nave espacial", "nueva Babel" y otras expresiones. Son metáforas razonablemente originales, que suscitan significados e implicaciones y llenan textos científicos, filosóficos y artísticos."

3.2.-Immanuel Wallerstein (historiador y sociólogo que desarrolla la idea de los "sistemas mundiales").
"En primer lugar, encuentro que el término 'globalización' es en gran parte un slogan y una mistificación, y no una realidad".

3.3.-Anthony Guiddens (Politólogo inglés, promotor de la idea de la Tercera Vía, y un estudioso de los impactos de la globalización).
"La mundialización puede portante definirse como la intensificación de las relaciones sociales en todo el mundo por las que se enlazan lugares lejanos, de tal manera que los acontecimientos locales están configurados por acontecimientos, que ocurren a muchos kilómetros de distancia o viceversa. Este es un proceso dialéctico puesto que esos acontecimientos locales pueden moverse en dirección inversa a las distantes relaciones que les dieron forma."

3.4.-Chakravarthi Raghavan (Analista de la Red del Tercer Mundo)
"Globalización es en realidad un eufemismo utilizado en lugar de "transnacionalización", es decir, la expansión sin
límites de las corporaciones transnacionales en la economía mundial, en particular en los países en desarrollo. Instituciones multilaterales como la OMC, el FMl y el Banco Mundial juegan un papel clave en este proceso. En la esfera de los cambios económicos mundiales, o del nuevo orden económico "globalización" adquiere una gran variedad de usos: el surgimiento de una nueva y asimétrica división internacional de la mano de obra junto con una mayor dispersión de la actividad económica, dirigida por la planificación estratégica de grandes corporaciones, que ha sustituido la planificación gubernamental o estatal en varios países. También parece utilizarse para definir la actual situación política mundial, es decir, el desgaste de la dominación de Estados Unidos sobre la economía mundial de posguerra, debido a la creciente competencia de Europa occidental y Japón, y al surgimiento de ámbitos regionales de influencia.
Teorías de Globalización; Siglo XXI Editores, 1996, pgs. 3 y 5A ruina do capitalismo; Diario Folha de Sao Paulo, domingo 17/10/99

Consecuencias de la Modernidad; Alianza Editorial España; 1990; pg. 68 término se emplea para descubrir la propagación mundial del capitalismo, en el contexto del colapso de las economías de planificación central y la dominación del sistema capitalista en la mayor parte del mundo. Globalización también se utiliza como sinónimo de "liberalización" tanto interna como externa y "mayor apertura" de las economías. Cuando se habla de globalización en el sector económico, se habla de estructuras económicas o relacionadas con la economía entretejidas a través de los países."

3.5.-Ulrich Beck (sociólogo alemán, uno de los más importantes teóricos sobre la globalización).
"La globalización significa los
procesos en virtud de los cuales los Estados nacionales soberanos se entremezclan e imbrican mediante actores transnacionales y sus respectivas probabilidades de poder, orientaciones, identidades y entramados varios. El concepto de globalización se puede describir como un proceso, que crea vínculos y espacios sociales transnacionales, revaloriza culturas locales y trae a un primer plano terceras culturas..."

3.6.-Pablo Raúl Fernández Llerena (Sociólogo y Politólogo Arequipeño, Máster en Comunicación y Doctor en Sociología Docente de la Universidad Nacional de San Agustín)
Aquí pues el nos dice que la globalización es considerada hoy en el mundo académico solo como ejemplo un tema sumamente complicado , caliente, puede ser desde el mas grande de los villanos hasta el mayor de los héroes . La globalización lleva
imágenes poderosas en si mismas: países sin fronteras, acceso inmediato a bienes de todo el orbe, comunicaciones instantáneas, transporte limitado, libre flujo de ideas y mucho mas, libros y libros se escriben




Sobre la globalización exaltándola como una realidad que, la verdad, ha sido exagerada .No tengo dudas, además, de que ella es asimétrica. No todas tienen el mismo nivel de globalización.
El sociólogo analiza la tensión entre un mundo tecnológico y científico en constante transformación, al que se opone un sistema político que ya no responde a las necesidades sociales de la actualidad. Para el, solo una nueva forma de poderes organizados mundialmente podrán erradicar los múltiples problemas:

· Deterioro atmosférico
· Crisis energética
· Escasez de agua
· El desempleo que sufre el planeta

Los gérmenes de ese nuevo orden mundial podrían verse en la Unión Europea o Tribunal Penal Internacional, intentos de construir una sociedad civil global, intensamente interconectada, pero no integrada..

El ultimo trama del siglo XX marca el inicio de una época de transición que se manifiesta por el pasaje de la hegemonía de los Estados-nación a la de un nuevo orden global y en lo económico en el desplazamiento de una producción de bienes durables por otra, pos-industrial, basada en el conocimiento, la información, la comunicación y la prohibición de servicios.

Vivimos la globalización de un mundo constituido por Estados-naciones. Y nadie vislumbra hoy, excepto las utopías mas generosas o peligrosas de ciencia ficción la desaparición de estos Estados-nación a favor ""gobierno mundial"" el mundo esta fragmentando segmentado, ""partido"" dividido, no de un modo artificial, aun cuando existen muchas fronteras-si no espontánea por la necesidad de hombre de vivir en sociedad. Esa necesidad fundamenta la misión más importante de los estados de proteger a su población. Como entre los estados hay híper-potencias, súper-potencias a secas, algunas son más débiles que otras y por ende esa protección se ejerce de manera asimétrica, diversa, compleja, injusta, impositiva.

En otras palabras el mercado global es también de hecho el ""lugar ""donde se enfrentan formas de poder y protección.

Este estado del mundo esta muy lejos del liberalismo de manual dado que potencias y protección, en teoría no se llevan bien con el mercado. Cuantas veces escuche que si estados unidos se permite semejante déficit externo es por de hecho adquirido el derecho de emitir moneda a escala internacional. Los ejemplos abundan: Tales países prefieren los productos de otro por causa que no tienen que ver con una realidad económica si no con una racionalidad mundial que abarca externalidades ligados al poder. La globalización no es como algunos creen, una tendencia política confundida con el neoliberalismo; se trata de algo más sustancial de un cambio mas profundo e irreversible, una nueva etapa históricas de la que no se puede volver atrás. Es de lamentar que muchos intelectuales y políticos , no hayan entrado aun en el siglo XXI siguen aferrados a las categorías de un mundo ya desaparecido .esos políticos y gobernantes deben hacer un giro copernicano en su manera de pensar abandonar su mirada meramente localista que los lleva al aislacionismo

Desde temprano la humanidad a pesar de la precarizad de las comunidades tendió a la universidad; lo hizo por medio de las conquistas o del comercio, o de las grandes religiones que se extendieron a través del mundo. Ampliaron ese panorama los viajes oceánicos, los consiguientes descubrimientos geográficos y una enorme cantidad de invento y descubrimientos científicos técnicos adoptados simultáneamente por todas las sociedades. Hubo que esperas sin embargo ,hasta el ultimo cuarto del siglo pasado para que la globalización se extendiera a todo el planeta gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación que unen instantáneamente los puntos mas distantes .

Esta revolución fue posible por las grandes innovaciones electrónicas: los chips los satélites la fibra óptica, la informática la World Wide Web. Las transformaciones son tan radicales que han modificado la vida cotidiana de todos y no han dejado a nadie en el mismo lugar para algunos el cambio trajo mas libertad para otros solo desamparo . por el planeta entero influye libremente los capitales pero también seres humanos :emigrantes exiliados , refugiados ,vagabundos circulan como nunca antes , de un extremo al otro ; unos hacia algo que anhelan otros huyendo de algo que temen nadie puede eludir o resistir aislándose encerrándose a la globalización. Los individuos que van y vienen son sujetos claros de ese fenómeno pero lo son asimismo los seres solitarios y sedentarios La globalización los cerca cuando penetra en su interioridad en la intimidad de sus anónimos domicilios ; esta presente en la computadora , en Internet en el correo electrónico , en la televisión por cable y si bien esos servicios , en un acto de resistencia pueden evitarse , mas difícil es eludir otros productos imprescindibles como los medicamentos que provienen de distintas partes del mundo .

La globalización ha trastocado hasta la percepción del tiempo y del espacio. el aquí y el ahora sufre dos rupturas : en el espacio por la conexión que tenemos con los lugares mas lejanos y en el tiempo por la instantaneidad de las comunicaciones . Es verdad que en el mundo globalizado existen agujeros negros donde comunidades enteras apenas son rozadas por la globalización o solo conocen sus consecuencias negativas por los que se encierran en particularismos culturales , etnias ,religiones ,tribus , sectas, que provocan luchas sangrientas , tal como ocurre en el África negra , en medio oriente y aun en los márgenes de Europa , en los Balcanes.
Y en algunos países de América latina .en algunos casos se llega al absurdo de usar los instrumentos mas sofisticados de la alta tecnología al servicio de ideologías teocráticas e irracionales , tal el caso del terrorismo fundamentalista islámico.
Esto muestra que a medida que las tendencias globalizadoras se afianzan provocan como reacción un resurgimiento de las formas retardatarias que solo expresan la desesperación de lo que esta destinado a morir. Las deficiencias de la globalización se deben a que es solo parcial y unilateral, porque su principal escenario es el de las áreas científicas y técnicas a las que se han adaptado muy bien la economía y las finanzas. En cambio el ámbito de lo político ha quedado afuera de su influjo al seguir en manos de los estados nacionales encerrados en sus fronteras y, por lo tanto, impotentes frente a fuerzas mundiales.

Este desequilibrio señala el límite de la globalización, porque ni la tecnología ni el mercado pueden resolver los problemas sociales, ni la política cercada por el orden nacional puede garantizar la estabilidad económica ni poner freno a los peligros de una tecnología sin control. Las organizaciones internacionales como la ONU, por otra parte, representan ante todo los intereses particulares y con frecuencia contradictorios de cada uno de sus miembros, también estados nacionales .sin embargo, la Carta de las Naciones Unidas apunta hacia una nueva frente del derecho, efectiva en una escala mundial y en ese sentido es un antecedente insoslayable en el paso de lo internacional a lo transnacional.


Los grandes males que aquejan a la humanidad no son, como pretenden los antiglobalizadores, causados por la globalización: vienen de antes, y a lo sumo la globalización ha contribuido a profundizarlos; pero, en cambio, u solución no puede ser sino global.

· a) El deterioro atmosférico
· b) Peligro nuclear
· c) Escasez de agua
· d) Explosión demográfica
· e) Las epidemias como el sida
· f) El narcotráfico
· g) El tráfico de armas
· h) Las mafias
· i) La inseguridad
· j) Terrorismo nacional e internacional
· k) El desempleo
· l) El nuevo trabajo de esclavitud global encubierto
· m) La violación de los derechos humanos
· n) Las guerras y la invasión militar
· o) El militarismo
· p) La xenofobia (neo –fascismo y neo-nazis)
· q) La pobreza
· r) El hambre
· s) La miseria
· t) La explotación inhumana
· u) La exclusión social
· v) El tráfico de seres humanos como esclavos
· w) Y otros, cientos más… etc.

Los políticos locales y los Estados nacionales, aun los más poderosos, están incapacitados para encontrar una solución y esa importancia los vuelve cada vez menos confiables para la sociedad civil.

Aquellos que, en busca de remedios, apelan a los viejos esquemas del nacionalismo económico en nombre de la defensa de una supuesta soberanía están fuera del tiempo, destinados a quedar al margen de la historia, girando en el vacío.

Una alternativa, hasta hoy viable, es una nueva forma de organizaciones mundiales transnacionales ¿Qué? Podrá en el futuro erradicar los problemas de los que adolece el planeta.
Los gérmenes de ese orden mundial, vistos desde los países centrales altamente desarrollados y fuerte –representativa y legitimada-democracia liberal-cargado de europeísmo-se observan en la Unión Europea así como también en instituciones más incipientes como el Tribunal Penal Internacional que, con todas sus limitaciones, representan intentos de construir una sociedad global .Una hipotética Unión Sudamericana podría ser un paso en ese sentido.- el ALBA y el BANCO del SUR es otra propuesta en el camino del SOCIALISMO DEL SIGLO XXI siempre que no se quede en la mera alianza comercial como lo es el declinante MERCOSUR.

Nuestro tiempo, como todos los periodos de transición, está plagado de contradicciones, incertidumbres y riesgo, que engendran temor ante el futuro, nostalgia por un pasado idealizado, añoranza de un paraíso perdido que nunca existió. Sin embargo ,el mundo global ofrece enormes posibilidades gracias a la tecnología de avanzada y a los nuevos hábitos que permiten un conocimiento, una libertad como nunca se había conocido, para un sector muy reducido –no más del 10% de la población mundial-como son los grupos y clases de poder transnacional. Es preciso, pues, darse cuenta de que para lograr un cambio profundo en lo social, político y cultural es imprescindible un desarrollo democrático y racional del proceso de globalización, acaso no como alternativa la conducción política de la globalización dentro del proceso global de fortalecimiento de los Estado-nación- que, de no realizarse, llevara a la humanidad a nuevos tiempos oscuros.

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jueves 5 de noviembre de 2009

LA DICTADURA DE LOS BANQUEROS. El Poder Político real es ejercido a nivel mundial.

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Los ciudadanos asisten estupefactos al espectáculo de unos gobernantes que esquilman las arcas públicas para salvar a una banca que no responde ante ellos, ni ante nadie, sobre el destino del dinero que reciben; unos gobernantes que parecen impotentes o resignados ante ella. La razón de esa parálisis-sumisión es porque, en su inmensa mayoría, están puestos ahí por ella, que los coopta o financia sus campañas electorales......La indignación no se circunscribe a las clases populares, sino que abarca también a pequeños y medianos empresarios, víctimas directas del recorte del crédito.
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La banca estadounidense, que en la última década corrompió a los políticos para que evitasen cualquier regulación o control de su actividad, propiciando la aparición de burbujas especulativas.
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La dictadura de Los Banqueros

B y ERB .

LUIS ALSÓ. REBELION.



“El poder político real es ejercido a nivel mundial por un pequeño grupo de individuos sin escrúpulos que se encuentra en EE.UU., un país gobernado por dirigentes de sociedades secretas, que coincide que son los dueños de los seis principales bancos. Este pequeño grupo dirigente constituye el cerebro que domina el mundo”.

-Louis de Brouwer, consultor de la ONU-UNESCO-.


En las manifestaciones con motivo de la huelga general del pasado 19 de marzo en Francia, la pancarta de cabecera rezaba: “El pueblo antes que los banqueros”. En EE.UU. la furia popular se ha desatado hasta el punto de que se aconseja a los dirigentes de bancos y de AIG que no salgan a la calle con nada que les pueda identificar. En Inglaterra también se ha desatado la caza del banquero: Fred Goodwin, consejero delegado del Royal Bank of Scotland, se halla en paradero desconocido después de recibir amenazas. El pueblo, empobrecido y airado, empieza a identificar al enemigo.


Los ciudadanos asisten estupefactos al espectáculo de unos gobernantes que esquilman las arcas públicas para salvar a una banca que no responde ante ellos, ni ante nadie, sobre el destino del dinero que reciben; unos gobernantes que parecen impotentes o resignados ante ella. La razón de esa parálisis-sumisión es porque, en su inmensa mayoría, están puestos ahí por ella, que los coopta o financia sus campañas electorales (Sarkozy y Gordon Brown son protegidos de la banca Rostchild; y Obama está virtualmente secuestrado por Wall Street); los pocos restantes están estrechamente “vigilados”. Son los gobiernos, pues, los que responden ante la banca y no al revés. Por otra parte, los bancos centrales, supuestamente independientes, son, en realidad, tentáculos del clan banquero para consolidar su poder mundial, y tampoco responden ante nadie ni son elegidos democráticamente (el analista mexicano Alfredo Jalife Rhame se refiere a ellos como “la dictadura centralbanquista”).

No existe en las constituciones ni en los programas electorales de los países con economía de mercado ninguna ley o principio que diga que cualquier empresa privada puede quebrar excepto los grandes bancos, ya que -hayan hecho lo que hayan hecho- “son demasiado importantes para dejarlos caer”. Una declaración semejante supondría una arbitrariedad y una vulneración de las reglas de dicha economía de mercado, salvo que se considerase a los bancos rescatados como empresas semipúblicas, bajo control, por tanto, del Estado; pero en el neoliberalismo la nacionalización de la banca está, por principio, excluida. Y sin embargo el lema -no declarado- “la banca primero” ha estado como una regla de oro detrás del comportamiento de todos los gobiernos occidentales, que saquean sin pudor los fondos públicos (¿no deberían ser procesados por malversarlos?) como si el reflotamiento de la banca privada constituyese una prioridad sobre cualquier otro problema económico o social. Las reticencias para salvar a la General Motors, empresa emblemática de la industria estadounidense, contrastan con la ayuda inmediata e incondicional recibida por el Citibank, ejemplo perfecto de banster (banco ganster). Este inicuo salvamento de los victimarios con dinero de las víctimas, dejando a éstas en el más completo desamparo, no tiene precedentes en la historia de las modernas democracias y desvela que los gobiernos neoliberales son meros instrumentos de una, hasta ahora camuflada, dictadura de Los Banqueros (con mayúscula, para referirnos a la gran banca, pues la pequeña está siendo absorbida por ésta).

El crédito bancario asequible es fundamental para el funcionamiento de la economía productiva capitalista. Su corte brusco y prolongado –y la inoperancia de los gobiernos- está dejando miles de pequeñas y medianas empresas quebradas y millones de trabajadores en paro. Cuando, tras un largo rescate -el Banco de Inglaterra prevé una década de resaca bancaria- vuelva a fluir habrán desaparecido muchos de los que lo necesitaban y los daños económicos y sociales serán cuantiosos e irreversibles. La reciente reunión del G-20 que, presidida por los que crearon la crisis (¡la zorra al cuidado de las gallinas!), se autoarroga la representación del planeta, mantiene el principio de “la banca primero” entre otras medidas para, previo maquillaje, reflotar el sistema y empobrecer más aún a la gente. Como dice Lyndon Larouche, las recetas del G-20 “acabarán con el paciente”. Todo ello justifica el calificativo de Juan Torres López de “crimen contra la humanidad” aplicado a esta política.

Un poco de Historia.

La cita que encabeza este artículo corresponde a unas declaraciones hechas hace más de una década. Sin embargo, pese a la caída de Lheman Brothers (mas bién una estratégica “demolición controlada”) y la absorción de Merrill Lynch, no ha perdido actualidad: el clan de los grandes banqueros sigue siendo, básicamente, el mismo; y a la siniestra secta Bildelberg, presidida por ellos, se la señala como “gobierno mundial en la sombra”. Recientemente, Daniel Kaufman y Simón Johnson, ex economistas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional respectivamente, denunciaban un “golpe de Estado” de la banca estadounidense, que en la última década corrompió a los políticos para que evitasen cualquier regulación o control de su actividad, propiciando la aparición de burbujas especulativas. Pero la historia de ese “golpe” viene de mucho más atrás.

Hay que remontarse al nacimiento de la FED (Reserva Federal Estadounidense) en 1913, una asociación de bancos privados que consigue asumir en régimen de monopolio importantes prerrogativas del Estado. Previamente, en el siglo XIX , la familia europea de los Rostchild había desembarcado en EE.UU. para asociarse con John Rockefeller I y formar un poderoso lobby de grandes banqueros e industriales en aquel país. A principios del siglo XX este clan ya había instalado allí diversas sucursales de lo que llamaron Federal Reserve Banks (conocida como la FED), una asociación de bancos privados con tal capacidad de presión que en aquel año consiguió del presidente Woodrow Wilson la autorización para emitir en exclusiva papel moneda con garantía del Estado y manejar los tipos de interés. Se dice que algún presidente que trató de revertir esta insólita situación murió en el intento. Cuando, después de la segunda guerra mundial el dólar sustituye al oro y deviene moneda-patrón, el poder económico-financiero de ese grupo de banqueros privados se expande internacionalmente. Este poder se multiplica hasta convertirse en la cúpula del poder capitalista mundial cuando, a partir de la crisis de los años setenta, la economía se financieriza y liberaliza (consenso de Washington) y el capital financiero pasa a dominar toda la economía productiva.
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Como decíamos en otro trabajo, todo poder económico acaba convirtiendose en un poder político. En estrecha alianza con el poderoso complejo industrial-militar, la FED, en efecto, ha acabado controlando la política interior y exterior de la potencia mas grande del mundo: los Estados Unidos de Norteamérica. Ya lo predecía en el siglo XIX, con profética lucidez, uno de los padres de la patria norteamericana, Thomas Jefferson, cuando, a la vista de las intrigas de los banqueros, avisaba: “Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a ellos privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo sobre la tierra que sus padres conquistaron”. En esas estamos: millones de estadounidenses duermen en carpas o en automóviles en las afueras de las grandes ciudades.

Para desarmar la dictadura.

Como si de un anti Robin Hood se tratara, el G-20 busca, con sus recetas, perpetuar la criminal succión de riqueza de abajo hacia arriba; es decir, robar a los pobres para ayudar a los ricos. Ello nos acabaría abocando, como avisan algunos analistas, a una situación neofeudal: todos los derechos y todo el poder económico concentrado en unos pocos que someten a la servidumbre a la inmensa mayoría de la humanidad. Creen poder ahogar su previsible rebelión con sofisticadas técnicas de control social y eliminando a una buena parte de ella con un “caos controlado”. Antes de que estos nuevos señores feudales -que, como los de la Edad Media, son tambien “señores de la guerra”- lleven a cabo sus criminales propósitos y consoliden su dictadura, tenemos que derribar los pilares en que asientan su poder. Esos pilares son cinco: la erradicación de la banca pública, la red de bancos centrales seudoindependientes, los paraísos fiscales, el patrón-dólar y, en última instancia, el poder militar.
Empecemos por los más problemáticos: los paraísos fiscales fueron objeto de una condena formal en la última reunión del G-20, pero, en la práctica, seguirán funcionando en los centro del poder financiero, Estados Unidos e Inglaterra. No obstante, la conciencia de su carácter criminal se extiende por el mundo y, si persistimos en su denuncia, cada vez será mas difícil seguir operando con ellos. En cuanto al dólar, atraviesa también una profunda crisis (China, alarmada, pidió sustituirlo por “derechos especiales de giro” del FMI en el G-20) y, a la larga, su papel es insostenible por su falta de respaldo y la proliferación de monedas regionales u otros medios de intercambio. Algunos analistas -como el citado Jalife Rhame- piensan que la banca “anglosajona-israelí” desencadenaría una tercera guerra mundial si viese la hegemonía del dólar directamente amenazada. No obstante, ésta sería inevitable con la deshumanizada mentalidad de estos banqueros-guerreros. Como dice Danielle Bleitrach, comentando un trabajo de Rémy Herrera en la revista Afrique-Asie, “las dimensiones económicas y militares de la crisis están estrechamente relacionadas: la guerra agrava los desequilibrios de la economía estadounidense que las altas finanzas tratan de resarcir por medio del saqueo y la guerra perpetua..”.

Mas viable, de forma inmediata, sería una ofensiva contra los otros dos pilares, empezando por la reivindicación de una banca pública sin ánimo de lucro y democráticamente controlada. Como decíamos al principio, la conciencia de la responsabilidad de la banca privada respecto a la grave crisis que padecemos se extiende por todos los países occidentales. La indignación no se circunscribe a las clases populares, sino que abarca también a pequeños y medianos empresarios, víctimas directas del recorte del crédito. Pese a que, previsiblemente, los gobernantes lacayos presentarán una resistencia numantina, no podrían mantenerla por mucho tiempo, pues, a medida que avance la penuria, la presión social les desbordaría: se trata simplemente de exigir que el dinero de nuestros impuestos venga en nuestra ayuda y no en la de la odiada banca. Se trata, como dice Michel Husson, de reivindicar el crédito como un servicio público. La consecución de este objetivo -para el que habría que desplegar y combinar todas las formas de movilización ciudadana- supondría un torpedo en la línea de flotación de la dictadura de Los Banqueros. Facilitaría, además, la ofensiva contra los bancos centrales “independientes”, con los cuales una banca nacionalizada devendría incompatible; y, posteriormente, contra los paraísos fiscales y los gastos militares. En la UE esta movilización debería hacerse en dos frentes, el nacional, el europeo; para intentar coordinarse después con EU, donde la indignación ciudadana es aún mayor.

Decía recientemente el ex congresista y ex candidato presidencial Ron Paul, uno de los pocos políticos estadounidenses que se ha pronunciado por el cierre de la FED, afirmando que es una organización secreta insconstitucional: “Nos acercamos no a un fascismo al estilo Hitler, sino a otro de apariencia más suave, que se manifiesta en la pérdida gradual de libertades civiles, en el que las corporaciones lo dirigen todo… y el gobierno está en la misma cama con el gran dinero”. Le faltó señalar una similitud con el hitleriano: con una confianza ciega en su siniestra “agenda oculta”, este neofascismo sueña también con un imperio que dure mil años. Pero como aquél -y como todos los imperios- nos llevará, si no lo desarmamos, a un escenario de barbarie y destrucción.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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