martes, 17 de julio de 2018

AMÉRICA LATINA: LA IZQUIERDA COMO AVE FENIX.

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UNIDAD DE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA.- LA IZQUIERDA, ANTE EL FRACASO DE  GOBIERNOS DE BURGUESÍAS POLÍTICO-EMPRESARIALES Y SU DEMOCRACIA DE MERCADO.- El Foro de Sao Paulo. Inaugurado en La Habana, Cuba, representa hoy una instancia Política de primera categoría, con la finalidad de analizar la situación actual de la Izquierda Progresista y Democrática en América Latina. Foro que se inauguró el día domingo 15 de julio, con asistencia de Delegaciones de América Latina y otros  Continentes. Con la ausencia de los Comandantes FIDEL, HUGO y otros grandes y memorables revolucionarios, presente RAÚL, se Inauguró el “Foro de Sao Paulo”, o encuentro Continental de Partidos y Movimientos Políticos de izquierda, presentes en el continente, siendo el objetivo central, principal, como construir una estrategia principal de “UNIDAD” POLÍTICA de la Izquierda Democrática hoy cuando en el escenario político latinoamericano, la Izquierda ha logrado atomizarse, fracturarse, en pequeños “feudos”, parcelas, “cenáculos”, de “patriarcas” caudillos, caciques. “Personalidades Históricas”.

AHORA, NECESARIO Y OBLIGATORIO ES PARA LA IZQUIERDA SUPERAR estas tradiciones aurorales, primigenias de los albores del siglo XX, pero conservando ciertas prácticas y teorías de la “vieja” y tradicional Izquierda, aún con fuertes rasgos “marxistas-leninistas”, que se mantienen y en muchos países, hoy son verdaderas “Escuelas del Pensamiento Político de la Izquierda Revolucionaria”. En  ese mismo escenario marcado por la vil, violenta, salvaje e inhumana DESIGUALDAD económico-social – característica central de América latina, aún está presente el Movimiento de la Izquierda Democrática – o el Progresismo latino-americano, que ya fue y es Gobierno en varios países. Este proceso político marcó un CAMBIO DE ÉPOCA HISTÓRICA en todo América latina, el mismo que fue consolidado fuerte y en paralelo, por la Gran Crisis mundial del capitalismo 2008, Poli-crisis que hasta hoy no encuentra y menos es capaz de forjar un camino diferente y superior. La ALTERNATIVA Política de clase.

LOS GOBIERNOS PROGRESISTAS: LA IZQUIERDA DEMOCRÁTICA LATINOAMERICANA, nos presentan un cumulo de experiencias, que son muy importantes, para analizar profundamente al calor de las clases y la lucha de clases – la Nueva Sociedad Civil, emergente, popular, plural y democrática - aprender de los errores así como enriquecer y desarrollar lo positivo y trascendental de la década que fueron gobierno y otros como BOLIVIA, URUGUAY, nos permite hoy aprender de sus experiencias. Es importante este análisis sobre todo abordando temas centrales como la Ausencia de PARTIDO POLÍTICO, que canalice y unifique las reivindicaciones y derechos de los trabajadores y de los Pueblos; el problema de la CORRUPCIÓN que ha destruido gobiernos, envenenado movimientos y enviado a la cárcel a sus gobernantes;  abordar igualmente porque los gobiernos de la Izquierda Democrática se quedaron totalmente en los ámbitos de las POLÍTICAS SOCIALES y no fueron capaces de “caminar” unos pasos más allá,- un salto democrático- dialéctico - asumir decisiones políticas y enfrentar el problema de ESTADO, con la finalidad de forjar “Políticas de Consenso Nacional”,
 
 
POLÍTICAS PÚBLICAS DE ESTADO, mirando la realidad nacional, y darle una SALIDA VIABLE, DEMOCRÁTICA a los múltiples problemas estructurales que exigían – cruzar la frontera neoliberal – sobre todo si Histórica y Políticamente – se posicionaban en las décadas del CAMBIO DE ÉPOCA, HISTÓRICA”. Mirada centrada en la coyuntura, marcada por la profunda crisis Política - en un escenario complejo y  multipolar, más allá y al frente la DECADENCIA DE OCCIDENTE, - se fractura el G-7. La globalización neoliberal en su “crisis final”, los nuevos populismos de derecha, el proteccionismo generan un “Nuevo Desorden Mundial”, la crisis Humanitaria, con raíces migratorias u en lo principal la “guerra comercial mundial” impuesta por el presidente Trump, contra China, la Unión Europea, Canadá y otros – y en nuestro Continente continúa, LULA -. A pesar de la represión- el LÍDER de Izquierda y el Partido de los Trabajadores en BRASIL;  ARGENTINA en procesa la “UNIDAD” del movimiento Peronista y CRISTINA sigue incólume, como LÍDER a pesar de la represión. Importante, en este escenario complejo, multipolar, además han  (in)surgido  Nuevos Movimientos de la Izquierda Democrática, participantes en los últimos procesos electorales. El Poderoso Movimiento de Izquierda Progresista en México, el MORENA, LÓPEZ OBRADOR, nuevo Presidente; en Colombia, Petro –aunque no ganó las elecciones, la “COLOMBIA HUMANA“, el FRENTE AMPLIO en Chile, NUEVO PERÚ en Perú, etc.

EN LAS TRES “PARCELAS” DE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA, hoy existe y se han construido LIDERAZGOS representativos, democráticos y de fuerte presencia y “CONFIANZA social” en la sociedad latinoamericana desigual, violenta, insegura y multipolar. Obviamente, si consideramos que existen condiciones Políticas, Organizativas y Liderazgos, así como Planes de Gobierno, Programas Políticos, Plataformas Representativas que en el fondo, animan y enriquecen el PROYECTO POLÍTICO, nos enseñan, que si es posible FORJAR la UNIDAD de la IZQUIERDA LATINOAMERICANA, y el Foro de Sao Paulo es una excelente oportunidad – incluso por respeto a lugar donde se realiza el FORO, - la Histórica Plaza de la Revolución Cubana consideramos necesario de primer orden que la “UNIDAD POLÍTICA” si es posible, hoy más que nunca, porque los PUEBLOS de Nuestra América, exigen y trabajan diariamente por recuperan la “CONFIANZA Política”, desde la Participación Ciudadana, reconstruir Valores personales y colectivos, defensa de nuestra Cultura Local e Identidad Cultural, siempre forjando y empoderando tiempos y escenarios en el proceso socio-cultural-político de construcción de la CIUDADANÍA Política, en Nuestra América, la PATRIA GRANDE.

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AMÉRICA LATINA: LA IZQUIERDA COMO AVE FENIX.

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Eduardo Montes de Oca.

Rebelión martes 17 de julio del 2018.

A todas luces, se equivocaron los empeñados en expedir el certificado de defunción de la izquierda latinoamericana. Veamos si no el hecho de que más de la mitad de los votantes mexicanos renegó de los partidos “consagrados” y escogió un representante de la fracción “zurda” del espectro político: Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Pero, en “descargo” de pesimistas, errados de buena fe y derechistas confesos, apuntémoslo: verdaderamente el panorama suponía la cumbre de la restauración conservadora, proceso que, como nos recuerda el conocido sociólogo Emir Sader en La Jornada, comenzó en Honduras en 2009, con el golpe que destituyó al mandatario Manuel Zelaya, quien se aprestaba a proponer una reforma a la Carta Magna que le permitiera postularse una vez más al cargo.

(Anotemos con la fuente que en su momento “el presidente actual, Juan Orlando Hernández, se ha candidateado a la reelección sin cambiar la Constitución, la cual le impide hacerlo”, porque “lo que interesa a las oligarquías dominantes es la continuidad del proyecto neoliberal, que vende parte importante del territorio hondureño como zonas de desarrollo económico para grandes corporaciones internacionales”).

En el contexto de ese “quítate tú para ponerme yo”, el segundo modelo de nefasto restablecimiento se produjo en Paraguay, en 2012, con la defenestración de Fernando Lugo, bajo la imputación de una masacre campesina cuya investigación posterior lo exoneró.

Si estos dos casos revistieron un barniz institucional, aunque sin cumplir con los trámites legales, el tercero se dio por la vía electiva en Argentina.

“Mauricio Macri integró un [gabinete] de ejecutivos de empresas privadas y de economistas vinculados con ellas para poner en práctica el ajuste fiscal que había negado que realizaría. Se constituye, hasta ahora, en el más exitoso proceso de recomposición neoliberal, por lo menos hasta que las crueles consecuencias de su política de ajuste ocupen el centro del escenario político, desplazando las acusaciones en contra del kirchnerismo de que se vale todavía Macri para mantener niveles de apoyo y volverse la nueva cara de la derecha argentina”.

Según el leal saber y entender del estudioso, el cuarto ejemplo lo constituyó (lo constituye) Brasil, donde se ha puesto en práctica un proyecto que desmonta todos los avances del Partido de los Trabajadores (PT), y que, encuestas sólidas mediante, dispone de solamente el tres por ciento de asentimiento de la población, cuando el espaldarazo al vilipendiado y encarcelado -sin pruebas- Lula da Silva sobrepasa el 40 por ciento.

Quizás lo más triste de la situación haya sido, sea, lo que Emir Sader considera “desarticulación del frente social y político que había implementado las más extraordinarias transformaciones que Ecuador había vivido”. Para el ensayista, se han introducido divisiones profundas en el movimiento Alianza País, al tiempo que las nuevas autoridades se han acercado no solamente a entidades que tenían divergencias con Rafael Correa, sino a rancios sectores tradicionales, antes derrotados por este.

Conjuntamente, se

“pasó a desarrollar un diagnóstico similar al de la derecha sobre la situación económica heredada, que justificaría la puesta en práctica de un ajuste fiscal, tirando sobre el Gobierno [anterior] las responsabilidades sobre la situación que vive” la nación. Ruptura, que no continuidad. Ello, si nos adscribimos al juicio del pensador consultado, o si la vida, a la larga, no demuestra lo contrario.

Como señala el aludido colaborador de La Jornada, se trataba (se trata) de un desafío que implica la reconfiguración de las fuerzas populares y democráticas para frenar la contraofensiva y retomar el camino del desarrollo con inclusión universal.

Y donde la primera exigencia consiste en reagrupar las golpeadas huestes revolucionarias, mientras la segunda devendría levantar un programa alternativo al de la reposición neoliberal, reanudando los vínculos con amplios sectores de las masas, y finalmente la estructuración de un haz de oposición al presente estado de cosas –la divisa de Fidel y Chávez-.

Mas lo conceptuado no se deja apreciar como mero anhelo, pues al parecer, reiteremos, está ocurriendo el “milagro” de la resurrección del progresismo, que al decir del observador Manuel Cabieses D., en la digital Rebelión, encuentra su “oxígeno” precisamente en el clamoroso laurel recién alcanzado en México.

No duda el comentarista cuando escribe que

“el primer triunfo de un candidato de izquierda en la historia de ese país constituye el inicio de un nuevo ciclo en la lucha social y política de América Latina. Los más de 20 millones de López Obrador el 1 de julio estuvieron precedidos por los ocho millones de votos de Gustavo Petro en las elecciones del 17 de junio en Colombia. Un segundo lugar también histórico que entrega a la izquierda colombiana la responsabilidad de impedir las intenciones belicistas contra Venezuela del Gobierno oligárquico Duque-Uribe y de preparar la definitiva victoria popular en cuatro años más”.

Por cierto, resulta simbólico que el triunfo ocurriera a pocas horas de la gira de Mike Pence, vicepresidente de EE.UU., por Brasil, Ecuador y Guatemala, en la cual trató de comprar voluntades para un “cuadrillazo” específicamente sobre la tierra bolivariana, considera Cabieses.

Este subraya que, en ese ámbito, López Obrador ha sido claro en señalar que retornará a la tradicional y respetada actitud de no intervención en los asuntos internos de otros y de respeto a la soberanía de los Estados. Definición que se erige en una valiosa defensa de naciones que se ven acosadas por el imperialismo –ayer y hoy-, como Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua.

Empero, ¿qué representaría la estrategia del emergente estadista en la palestra latinoamericana?

Amén de otras aristas, y en sintonía con el planteamiento de estos renglones, la flamante ejecutoria debilitaría de modo irremediable –coincidamos con el especialista- al Grupo de Lima, “pastoreado” por EE.UU. Los comicios en Colombia y México, el insignificante “arrastre” de Temer en Brasil y el deterioro de Macri en Argentina podrían obligar a los miembros de la retrógrada asociación a repensar su obediente beligerancia contra Caracas.

Lógico, esto hace del actual período, hasta la toma del poder por AMLO, el 1ro de diciembre, y el sufragio de octubre en Brasil, el tramo más peligroso para el chavismo. “Es ahora cuando se debe incrementar la solidaridad con la patria de Bolívar para mantener a raya la agresividad imperial”.

Habremos de comulgar también con aseveraciones del colaborador de Rebelión tales como que tanto López Obrador, admirador de Salvador Allende, como el ex guerrillero Gustavo Petro, devoto de Hugo Chávez, son líderes de una línea moderada y prudente.

“No podría ser de otra manera, dada la experiencia histórica contemporánea. Sin embargo, eso no quita un adarme a la impresionante acumulación de fuerzas sociales y políticas alcanzada en Colombia y México. Millones de voluntades respaldan ambos proyectos. Su eje rector es la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y el crimen organizado que se han adueñado de ambos países. Se trata de derribar barreras oligárquicas y mafiosas para asegurar el paso a conquistas de justicia social permanentes”.

Algo que, no faltaba más, insuflará aire a todo aquel que se inserte en una verdadera transformación al enfrentar las provocaciones del César Trump, y tras él del Imperio. De manera que cobrará mayor sentido de responsabilidad histórica la hasta el momento proclamada alicaída, impotente, en fin diezmada, izquierda continental.

Que se sobrepone a las etiquetas. Porque, aparte México, incluso en aquellos lugares donde enseñoreó la derecha este año, los partidos de vanguardia se granjearon notables peldaños, que llevan a pensar en un escenario más reñido de cara al próximo ciclo.

¿Ejemplos? En Chile, la noticia en la primera vuelta fue el 20 por ciento de papeletas con el Sí logrado por el Frente Amplio, de Beatriz Sánchez, ubicada en tercer lugar y a las puertas de una segunda ronda… Reiteremos que, aunque en el gigante sudamericano Lula da Silva, líder del PT, resultó enrejado, se mantiene como favorito en las encuestas, determinando que, aun si la derecha se anotara otro “tanto” sin la participación del “execrado”, la estabilidad y la legitimidad del Gobierno quedarían en entredicho… En Argentina, los meses que restan hasta las elecciones de octubre de 2019 pueden “jugar” a contrapelo de Macri, en la medida en que la economía no acaba de mostrar los resultados esperados, pues ni el acuerdo con el FMI, ni los pagos a los fondos buitres, ni los recortes y las concesiones al capital privado convencieron a los inversores foráneos de aportar dinero, lo que parece una sentencia de muerte para la moneda propia.

Todo lo cual, y más –aquí constaría el 24to Encuentro del Foro de Sao Paulo, celebrado en La Habana-, que no cabría en el espacio editorial, nos hace sentenciar que, literalmente, en vez de certificado de defunción, como ansiaron ciertas aves agoreras, la izquierda en América Latina se ha agenciado una fe de vida.

Es el renacimiento de un fenómeno que durante más de una cercana década –no lo olvidemos- marcó el destino de un hemisferio.

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lunes, 16 de julio de 2018

FORO DE SAO PAULO: NUEVOS DEBATES DEL CAMBIO DE ÉPOCA.

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AYER DOMINGO SE INAUGURÓ EL XXIV ENCUENTRO POLÍTICO FORO DE SAO PAULO EN LA CIUDAD DE LA HABANA. CUBA. Con la ausencia de los Comandantes FIDEL, HUGO y otros grandes y memorables revolucionarios, se Inauguró el Foro de Sao Paulo, o encuentro Continental de los Partidos y Movimientos Políticos de IZQUIERDA, presentes en el continente, siendo el objetivo central, principal, como construir una estrategia principal de “UNIDAD” POLÍTICA de la IZQUIERDA DEMOCRÁTICA hoy cuando en el escenario político latinoamericano, la Izquierda ha logrado atomizarse en pequeños “feudos”, “cenáculos” y “patriarcas” caudillos, que hoy es necesario y obligatorio, para la Izquierda SUPERAR estas tradiciones, pero conservando ciertas prácticas y teorías de la “vieja” y tradicional Izquierda, aún con fuertes rasgos “marxistas-leninistas”, que se mantienen y en muchos países son verdaderas “Escuelas del Pensamiento Político de la Izquierda Revolucionaria”. En  ese mismo escenario marcado por la violenta, salvaje e inhumana DESIGUALDAD económico-social – característica central de América latina – está presente el Movimiento de la Izquierda Democrática – o el Progresismo latinoamericano, que ya fue y es Gobierno en varios países. Este proceso político marcó un CAMBIO DE ÉPOCA HISTÓRICA en todo América latina, el mismo que fue consolidado fuertemente por la Gran Crisis mundial del capitalismo del 2008, crisis que hasta hoy no encuentra y menos es capaz de forjar un camino de ALTERNATIVA.

Los Gobiernos progresistas de la Izquierda Democrática latinoamericana, nos presentan un cumulo de experiencias, que son muy importantes, para analizar profundamente al calor de las clases y la lucha de clases y aprender de los errores así como enriquecer y desarrollar lo positivo y trascendental de la década que fueron gobierno y otros como BOLIVIA aprender de sus experiencias. Es importante este análisis sobre todo abordando temas centrales como la Ausencia de Construcción de PARTIDO POLÍTICO, que canalice y unifique las reivindicaciones y derechos de los trabajadores y de los Pueblos; el problema de la CORRUPCIÓN que ha destruido gobiernos, movimientos y enviado a la cárcel a sus gobernantes;  abordar igualmente porque los gobiernos de la Izquierda Democrática se quedaron totalmente en los ámbitos de las POLÍTICAS SOCIALES y no fueron capaces de “caminar” unos pasos más allá, asumir decisiones políticas y enfrentar el problema de ESTADO y forjar Políticas Públicas de Estado con la finalidad de darle una SALIDA VIABLE, DEMOCRÁTICA a los múltiples problemas estructurales que exigían – cruzar la frontera – sobre todo si Histórica y Políticamente – se posicionaban en las décadas del CAMBIO DE ÉPOCA HISTÓRCA.
 
 

Finalmente como hoy, la coyuntura de profunda crisis Política -. En un escenario  MULTIPOLAR de clara y visible DECADENCIA DE OCCIDENTE,  en nuestro continente han  surgido  nuevos movimientos de la Izquierda Democrática, participantes en los procesos electorales. El Poderoso Movimiento de Izquierda en México y el Morena, en Colombia –aunque no ganó las elecciones, la “Colombia Humana“, el Frente Amplio en Chile, Nuevo Perú en Perú. En las tres “parcelas” de la Izquierda latinoamericana, hoy existe y se han construido LIDERAZGOS representativos, democráticos y de fuerte presencia en la sociedad latinoamericana desigual y multipolar. Obviamente, si consideramos que existen condiciones Políticas, Organizativas y Liderazgos, así como Planes de Gobierno, Programas Políticos, Plataformas Representativas que en el fondo del PROYECTO POLÍTICO, nos enseñan, si es posible FORJAR LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA, y el Foro de Sao Paulo es una excelente oportunidad – incluso por respeto a lugar donde se realiza el FORO, - la Histórica REVOLUCIÓN CUBANA – consideramos necesario de primer orden que la UNIDAD si es posible, hoy más que nunca, porque los PUEBLOS de Nuestra América, trabajan diariamente por recuperan la CONFIANZA Política, desde la participación Ciudadana, reconstruir Valores, defensa de nuestra CULTURA LOCAL E IDENTIDAD CULTURAL siempre forjando y empoderando tiempos y escenarios en el proceso socio-cultural-político de construcción de la CIUDADANÍA, en Nuestra América, la PATRIA GRANDE.

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FORO DE SAO PAULO: NUEVOS DEBATES DEL CAMBIO DE ÉPOCA.

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Katu Arkonada.

La jornada lunes 16 de julio del 2018.


Guerra de posiciones.   Ese concepto gramsciano es el que mejor ilustra la situación continental después del cambio de época inaugurado por el comandante Hugo Chávez en 1998, que llevó a que una izquierda aglutinada en el Foro de Sao Paulo, que hasta ese año sólo gobernaba (eso sí, desde 1959) la Cuba socialista, pasara a gestionar hasta 11 gobiernos latinoamericanos (Venezuela, Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Paraguay y un Perú que comenzó con signo progresista y terminó con un claro carácter conservador). Sin embargo, tras una ofensiva de carácter conservador, fue perdiendo por la vía electoral (Argentina) o de los golpes de Estado (Honduras) y parlamentario-judiciales (Paraguay o Brasil) las posiciones conquistadas. Otras veces la contrarrevolución llegó desde dentro, como es el caso de Ecuador, donde la derecha ni siquiera tuvo que ganar electoralmente al correísmo para hacerse con el poder.

La reciente victoria del uribismo en Colombia y del lopezobradorismo en México, junto con los vaivenes judiciales en torno a la liberación de Lula en Brasil, todo ello en menos de un mes, ilustran a la perfección esa especie de empate catastrófico en la que se encuentra América Latina, empate entre los proyectos progresistas y los intentos de restauración conservadora.

Es en este contexto que entre el 15 y 17 de julio se celebra el 24 Foro de Sao Paulo en La Habana, Cuba. Un foro ideado por Fidel Castro y Lula da Silva allá por 1990, cuando caía el mundo y se imponía el fin de la historia. Foro que siempre ha recogido en su seno las correlaciones de fuerza existentes en cada país y momento histórico. Al fin y al cabo, de eso se trata la política. Por eso también no es casualidad un FSP en la Cuba post Castro, con Díaz Canel como presidente, y el PCC, de Raúl, de anfitrión del evento.

Y todo ello en un momento de crisis.

Crisis del capitalismo que sólo puede seguir el proceso de acumulación profundizando el despojo, en un proceso de financiarización de la economía, con Trump y el Brexit poniendo en jaque la globalización neoliberal, y China y Rusia haciendo jaque mate al mundo unipolar.

Crisis del imperialismo, que sin embargo continúa su ofensiva en todo el planeta, haciendo lo único que sabe hacer, y aprovechando también errores ajenos. En el caso de América Latina y el Caribe, ha cambiado el enemigo externo, Cuba por Venezuela, pero continúan las mismas viejas prácticas en un nuevo tablero de juego.

Crisis política de la que no se salvan ni los gobiernos de izquierda ni los de derecha. Ahora mismo el escenario continental tiene incendios en Nicaragua, El Salvador, Ecuador, Brasil, Colombia y Argentina.

Al igual que en 1990, el foro nació en un escenario tremendamente complejo. En 2018 el foro se reunirá en Cuba en otro momento complejo. Del fin de la historia al fin del ciclo progresista es el relato que quieren imponer. Quieren (re) imponer una versión tecnocrática de la política, dejando como mucho espacio para un progresismo light.

Para ello la ofensiva mediática, judicial e incluso religiosa es abrumadora. Quieren vencer culturalmente y cuentan para ello con la potencia de fuego mediática, con el avance de la derecha evangélica entre los sectores populares y la herramienta del lawfare cuando es necesaria, especialmente contra los líderes de la izquierda.

Los riesgos son grandes, la ventana de oportunidad que supuso el FSP, tal como la define el politólogo y ex diplomático cubano Roberto Regalado, uno de sus fundadores, puede abrirse, pero también cerrarse, con el riesgo de que del pos neoliberalismo se pase a una socialdemocracia con características latinoamericanas.

Por eso los desafíos de esta edición del Foro de Sao Paulo son probablemente los mayores en la historia de esta herramienta de confluencia y unidad para la izquierda latinoamericana.

Todo ello en medio de un proceso de integración en retroceso: un ALBA ralentizado, una UNASUR en crisis y una CELAC estancada.

Y con debates viejos, pero que necesitan de nuevas respuestas, como la relación partido-movimiento-gobierno-Estado. Para ello es imprescindible el diálogo con las nuevas fuerzas de izquierda y/o progresistas latinoamericanas, desde Nuevo Perú a Colombia Humana, del Frente Amplio de Chile a Morena de México.

Y, sobre todo, repensar los límites de los proyectos progresistas construidos hasta el momento. Repensar los límites para catapultarse hacia adelante en la edificación de un proyecto nuevo y más ambicioso que ya tiene un punto de partida, el Consenso de Nuestra América, documento de proyecciones para un programa político de acuerdos de la izquierda, los partidos y movimientos populares de América Latina y el Caribe.

Y, sobre todo, unidad, la que proclamaba Fidel Castro en su discurso en la clausura del cuarto Foro de Sao Paulo celebrado en La Habana el 24 de julio de 1993: Vean cómo a pesar de la diversidad de organizaciones tenemos un gran número de puntos en común y luchas en común, y esa declaración, que puede tener una coma más y una coma menos, una palabra más y una menos, una que nos satisfaga más y otra que nos satisfaga menos, es prácticamente un programa de lucha.

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domingo, 15 de julio de 2018

LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS. Entrevista al Sociólogo y novelista Richard Sennett.

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“¿Cómo se puede pensar la relación entre meritocracia e individualismo?  –Hay una conexión directa. En el siglo XVIII la meritocracia tenía un significado muy diferente al que existe ahora. La meritocracia era: todos tienen algún tipo de talento y la sociedad o las instituciones son las encargadas de liberar esos talentos reprimidos, que estaban reprimidos por el Antiguo Régimen. En la actualidad la meritocracia habla de una escasez, es decir que sólo unos pocos tienen ese talento para llegar a lograr algo.  El rol de las instituciones es lograr una educación en este sentido y encontrar ese don que unas pocas personas tienen. Actualmente para mí la meritocracia es una nueva legitimación de la desigualdad. De la creciente desigualdad. Se perdió la noción de que todos tienen algo bueno para dar y que todos pueden llegar a ser buenos, no genios, pero buenos en algo. Es una justificación para hacer que uno de cada veinte estudiantes logra algo o uno de cada cien trabajadores tiene un ascenso. Entonces se crea un sistema de desigualdad personalizado”.

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LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS.

Entrevista al Sociólogo y novelista Richard Sennett.

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Acaba de visitar Buenos Aires, donde brindó una conferencia sobre las ciudades y el uso del espacio urbano. Recibió un doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires y otro en Córdoba. Sociólogo y novelista, Richard Sennett ha trabajado temas de enorme actualidad como las relaciones laborales, los cambios permanentes del capitalismo, el diseño de las ciudades y las corrientes migratorias. En esta entrevista, Sennett repasa sus tópicos recurrentes, aborda la despenalización del aborto y explica por qué Virginia Woolf es un buen ejemplo de literatura social.

Por Carla del Cueto.

Página/12 domingo 15 de julio del 2018.

Richard Sennett es uno de los pensadores más lúcidos de la actualidad. En Carne y piedra, se interesó por analizar el papel de los cuerpos humanos en las relaciones espaciales desde la sociedad antigua occidental hasta la modernidad. Es un agudo intérprete del capitalismo flexible y se ha ocupado además de las transformaciones en el mundo del trabajo en uno de sus libros más conocidos: La corrosión del carácter. También ha sido un profundo analista de las transformaciones del espacio público en El declive del hombre público. El abanico de temas es amplio y Sennett es prolífico, sin embargo, es posible identificar algunos temas recurrentes: la ciudad, la cultura, el espacio público, la cooperación y el mundo del trabajo. Nació en Chicago en 1943, se graduó en la Universidad de Chicago y se doctoró en Harvard. Se dedicó no sólo a la academia: fue cellista y también autor de varias novelas. Actualmente da clases de sociología en la London School of Economics y en la New York University. 

Recientemente Sennett visitó Buenos Aires invitado por la Fundación Medifé, que organiza desde 2016 el Ciclo Conversaciones: encuentros con reconocidos intelectuales que realizan análisis de problemas sociales, culturales y científicos. En este marco, Sennett ofreció el 22 de junio una conferencia en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. En ese acto fue distinguido con el título de Doctor Honoris Causa, título con el que también le fue entregado en la Universidad Nacional de Córdoba en el marco de su participación en el Tercer Congreso de Vivienda y Ciudad que se realizó en la capital cordobesa. También fue nombrado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires. 

Entre los temas de preocupación actuales se destaca la idea de “ciudad abierta”, tema de su conferencia, en donde propone pensar un uso del espacio urbano que genere oportunidades, que permita la conexión entre sus habitantes con los recién llegados, liberar de la tradición. En contraste, las ciudades modernas se caracterizan por lo contrario: la inequidad urbana que restringe las oportunidades; la segregación espacial que aísla a las personas en grupos homogéneos; finalmente, los espacios públicos ya no son lugares de innovación política.

En esta entrevista reconoce que su recorrido fue diferente de la mayoría de las trayectorias académicas: “mi camino fue un poco distinto de lo que podemos llamar los sociólogos tradicionales o la sociología tradicional, yo tomé un camino diferente”. Si puede afirmarlo es porque trabajó hace 30 años para las Naciones Unidas en diferentes proyectos en diferentes países.

“Esto fue porque necesitaba tener experiencias en ciudades y que esas experiencias no fueran a través de la academia, sino experiencias reales en esas ciudades. Lo que logró esto fue hacerme pensar mucho más de lo que podría pensar siendo profesor universitario y nada más”. 

Con respecto al tipo de análisis, se destaca una mirada particular que reconoce el arte como forma de aproximación al análisis de los fenómenos sociales. Utiliza las obras de arte para estudiar la vida social y en ese gesto se rescata la tradición sociológica de Georg Simmel: el desafío de captar la totalidad a partir del fragmento. Cuando comenzó su trabajo de escritura su trabajo se dividió entre escribir novelas y escribir sociología.

¿De qué modo la literatura puede ser una forma interesante de reflexión de los procesos sociales?

  –En mi opinión la manera en que la literatura reconoce los procesos sociales se lleva a cabo, pero no sólo por un motivo ideológico ni siquiera por un motivo descriptivo. Sino que yo creo que al escribir sobre estos procesos sociales con mayor ingenuidad se logran mejor los objetivos. Cuando uno lo describe desde un punto de vista de mayor ingenuidad y no desde un punto de vista intelectual. 

¿Quiénes son ejemplo de esta mirada en tu opinión? 

  –Es un poco lo que siento cuando analizamos lo que sucede con Virginia Wolf en contraposición a un escritor del que probablemente no hayas escuchado hablar que se llama George Gissing. Mientras Virginia Wolf era una novelista social mucho más que otras y otros novelistas contemporáneos que probablemente fueron olvidados. Gissing escribía novelas para criticar a la burguesía pero tenía demasiada intencionalidad. En cambio, Virginia Wolf tenía una sensibilidad de clase, describía una época, su tiempo en Londres, pero sin intentarlo, y eso es lo que la distingue. La escritura más social es la que es menos socialmente consciente.

¿Esto ocurre sólo con la literatura?

  –Creo que también es lo que sucede con el arte pictórico. Quisiera agregar algo más, también sucede algo similar en relación con el arte abstracto, se produce una paradoja que tiene que ver con lo que mencioné antes y es que el arte abstracto puede lograr ser expresivo sin representar nada en particular. En el caso de Mark Rothko. ¿Los cuadros de Mark Rothko qué hacen? Muestran la fragilidad y la forma pero sin tratar de mostrar la fragilidad de la vida. Sin embargo, una persona se para frente a un cuadro de Rothko y siente todas esas cosas. Siente la fragilidad de la vida.

¿Cómo relacionas este abordaje de la literatura y el arte con la reflexión sociológica?

–Creo que en toda la expresión humana, dentro de toda la expresión humana, lo más poderoso es lo indirecto, no lo directo. En la sociología tenemos números para determinar cuán alienada está una persona, eso es ridículo. Porque no puede ser tan lineal. Las etnografías que llevan adelante muchos de los colegas, hablan mucho más y son más poderosas que las estadísticas para hablar de la alienación de las personas, nos permite comprenderla de forma mucho más global. Para mí el tema es tener una sociología más evocativa que una sociología utilitaria. 

Nuevo capitalismo y trabajo flexible

Desde sus primeros análisis Richard Sennett se interesó por el mundo del trabajo. Como escritor de ensayos y ficciones su reflexión sobre el lenguaje también le permitió pensar las narrativas y los modos de relatar el trabajo y sus problemas. Mientras en los años setenta las historias de vida de las personas a quienes Sennett entrevistó le impresionaban por su consistencia y su estructura, en el último cuarto de siglo, el capitalismo moderno ha cambiado esta organización de los relatos sobre el trabajo y las trayectorias laborales, volviéndolos más débiles e inciertos. “Nada a largo plazo” es el lema que rige para los trabajadores en el nuevo capitalismo. Las nuevas tecnologías, los mercados globales, las nuevas formas de organización burocrática constituyen fuerzas muy profundas que desregularon la experiencia temporal de las personas. Todas ellas orientan la actividad económica al corto plazo; desafían la continuidad y duración de la experiencia laboral, su percepción subjetiva y social.

“La primera cuestión tiene que ver con que en el liberalismo la construcción del tiempo es secuencial y acumulativa, de esta manera se desarrollan habilidades y la identidad del trabajador”, señala Sennett. “Ese camino es lineal. Todo pasa por una razón”. 

¿Y qué ocurre en el nuevo capitalismo?

  –En el caso del nuevo capitalismo, esta narrativa del trabajo pasa a ser una historia en donde aparece una nueva temporalidad donde el trabajador ya no es el agente del trabajo. El trabajador termina asimilándose más a la literatura que a la vida. Es un capitalismo de corto plazo pero también es el efecto de que es en el capitalismo en donde se invierte más en el trabajo que en los trabajadores. Se pueden comprar las habilidades para ser un contador en India o en Gran Bretaña indistintamente. Eso es porque la tecnología te permite desconocer de dónde proviene ese conocimiento. De esa forma el trabajador tiene un par de manos pero no es agente, ni un trabajador. El clásico problema del proletariado en relación al trabajo hoy en día es un problema de la clase media y de clase media alta. 

Venías sosteniendo que en las sociedades que construye el capitalismo se debilitan las organizaciones políticas intermedias, sobre todo gremios y sindicatos. Teniendo en cuenta que es un diagnóstico de hace unos años, ¿qué ha cambiado respecto de entonces a esta parte, nuestro tiempo?

  –No cambió mucho. El capitalismo neoliberal es una fuerza de enorme potencia, aún en 2012 cuando se produjo el supuesto colapso, no fue un verdadero colapso. Los bancos y los gobiernos están apoyando y están detrás del capital. Entonces cuando se dice que es una cosa temporaria es peligroso pensar esto porque eso lo fortalece más. Hace 10 años escribí esto, que el sistema no se estaba debilitando sino todo lo contrario, se estaba haciendo más fuerte.

¿Se daría por tierra con el diagnóstico sobre el fin del capitalismo?

  –Lo que sucede es algo que Marx para mí comprendió erróneamente o en algo en lo que se equivocaba era que el capitalismo iba a colapsar por sus propias contradicciones y eso quizás podía aplicarse en el siglo XIX pero hoy en día el capitalismo no va a colapsar por sus propias contradicciones. Lo único que realmente puede marcar una diferencia es crear instituciones que resistan y que se enfoquen en la persona del trabajador y no en los sistemas. Estas instituciones intermedias que mencionaste por eso son tan importantes para mí y por esos se debe protegerlas. 

 
¿Cómo se puede pensar la relación entre meritocracia e individualismo? 

  –Hay una conexión directa. En el siglo XVIII la meritocracia tenía un significado muy diferente al que existe ahora. La meritocracia era: todos tienen algún tipo de talento y la sociedad o las instituciones son las encargadas de liberar esos talentos reprimidos, que estaban reprimidos por el Antiguo Régimen. En la actualidad la meritocracia habla de una escasez, es decir que sólo unos pocos tienen ese talento para llegar a lograr algo. 

El rol de las instituciones es lograr una educación en este sentido y encontrar ese don que unas pocas personas tienen. Actualmente para mí la meritocracia es una nueva legitimación de la desigualdad. De la creciente desigualdad. Se perdió la noción de que todos tienen algo bueno para dar y que todos pueden llegar a ser buenos, no genios, pero buenos en algo. Es una justificación para hacer que uno de cada veinte estudiantes logra algo o uno de cada cien trabajadores tiene un ascenso. Entonces se crea un sistema de desigualdad personalizado.

Preparen los pañuelos (verdes)

Richard Sennett también es un agudo observador de su entorno y de su presente. En su visita fugaz por el país se entera que en Argentina estamos discutiendo desde hace varios meses en el Congreso la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo con una visibilidad inédita del movimiento de mujeres. “Como en Irlanda”, señala rápidamente. La intérprete se suma al relato de la vigilia del 13 de junio, cuando se discutió en la Cámara de diputados, que el proyecto ya tiene media sanción, y de los pañuelos verdes de la Campaña Nacional por el Derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Escucha atento y dice: “no sabía que la iglesia católica era tan fuerte aquí como en Irlanda. ¿Por qué recién ahora el debate sobre el aborto?”. Le contamos que la iglesia es fuerte en el país y en toda Latinoamérica. “Entonces tenemos una imagen errónea del catolicismo en cómo se da en Latinoamérica por todas las acciones sociales que vemos por ejemplo a través de los curas villeros”. Le contamos que el movimiento feminista tiene una larga historia en la Argentina, pero lo que ha ocurrido recientemente es la irrupción de las jóvenes –muy jóvenes– como protagonistas de las movilizaciones. “Maravilloso. Y eso es distinto que en Irlanda”

¿Cuál es entonces tu interpretación de lo sucedido en Irlanda respecto de la legalización del aborto?

  –Es muy diferente porque en Irlanda las mujeres que fueron a protestar fueron mujeres de una edad que cuando eran jóvenes nunca habían podido acceder a un aborto seguro. Entonces había muchísimo apoyo, obviamente de muchos sectores, pero sobre todo de mujeres más grandes. 

Señalabas la necesidad de un fortalecimiento de las instituciones intermedias, pero ¿se puede pensar en otros actores o en otros tipos de agrupamientos que no estén necesariamente organizados a partir del trabajo? 

  –Sí, y con el tema del aborto creo que puedo darte un buen ejemplo como respuesta a la pregunta. Sin importar si el aborto es legal o no. Un ejemplo de una institución intermedia que se pone el equipo al hombro es un hospital que recibe a una mujer que se quiere hacer un aborto y se lo hace de todos modos, independientemente si es legal o no. Es un hospital que dice: no me importa lo que diga la ley, vení porque por supuesto que te vamos a hacer un aborto seguro. Después, si la policía decide mandarlo a prisión al médico, cosa que probablemente no harán, es otro tema. Justamente se trata de hacer las cosas no en base a la ley sino en base a una serie de obligaciones diferentes que se enfoquen en la persona y no en el sistema. 

No tiene que ver con la ley poder dar respuesta a estos problemas…

  –Hay muchas actividades ilegales que podemos pensar al respecto. Por ejemplo, durante la crisis del sida en los ochenta, en Estados Unidos al menos, en los hospitales eran ilegales algunas prácticas como darles marihuana a los pacientes para aliviar su sufrimiento. Éste es el tipo de acciones que pueden hacer las instituciones intermedias para en cierta forma ir más allá y pensar de nuevo en las personas y no en los sistemas. 

¿Se puede pensar que esas transformaciones del mundo del trabajo acerquen a un electorado más de derecha o a opciones políticas que enfatizan el individualismo? 

  –Oh, bueno, no hay relación, no hay ninguna relación (risas). En el Reino Unido lo que está sucediendo por ejemplo con el Brexit es que tanto mujeres como hombres de mi edad o de mayor edad votaron muchos a favor del Brexit. ¿Por qué? Porque hay una posición muy extendida de estar en contra de los extranjeros: votar por Brexit es estar en contra de los extranjeros. Eso se sustentaba en la expectativa de lograr cierta estabilidad laboral. 

¿Qué sucedió con estas expectativas?

  –Dos años después de que se votó por el Brexit y se investigó lo que está ocurriendo, se descubrió que estos anti extranjeros eran los que peor historia laboral habían tenido. Los más afectados por el neoliberalismo eran también los que tenían este rechazo por los extranjeros y veían el Brexit como una forma de estabilizar su carrera laboral. Puede llegar a darse en países como Hungría o Polonia, en donde hay una especie de obsesión por los inmigrantes como si fuera algo impuro. Pero en realidad es como una fachada psicoanalítica si se quiere. Lo que piensan es que, con más homogeneidad, si somos todos iguales, entonces vamos a tener menos inestabilidad en el trabajo. En donde yo trabajo en el Reino Unido hacemos como una especie de ejercicio de psicología grupal en donde decimos: “si no hubiera extranjeros en tu lugar de trabajo, ¿trabajarías mejor?”. Esta es una forma más personal de encarar el tema. Lo que descubrimos en estos estudios es que en el Reino Unido este sentimiento anti extranjero se disminuye o baja cuando uno pregunta: “¿pero odiás a José que trabaja al lado tuyo en la planta?” Y ahí dicen: “no, no, no, José es diferente”. Entonces cuando hacemos la pregunta con más cercanía, cambia el modo de expresarlo. Por eso para mí lo mejor es enfocarse en el lugar de trabajo que en el lugar en donde vive la gente. Porque si les hablamos de aquellos extranjeros que trabajan con ellos el nivel de tolerancia aumenta muchísimo. No se trata de acusarlos de racistas porque están a favor del Brexit. Tiene que haber una discusión más allá de esto. u 

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