lunes, 18 de junio de 2018

¿QUÉ SIGNIFICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE LA (S)ELECCIÓN DE IVÁN DUQUE EN COLOMBIA?

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Iván Duque, delfín de Uribe, se impuso en Colombia. La derecha que apuesta a la guerra ganó el ballotage Iván Duque venció por dos millones de votos al izquierdista Gustavo Petro. Una mayoría de colombianos no abraza el acuerdo de paz con las FARC y respalda la vía de la fuerza. “No voy a gobernar con odios”, aclaró Duque.

Desde Bogotá. Página/12.
Iván Duque es el nuevo presidente de Colombia. Un niño rubio con campera de Cambridge se abraza sus padres y llora. Dicen que gracias a Dios Colombia se salvó de ser otra Venezuela. Junto a cientos estos “duquistas” se congregaron para esperar los resultados en un centro de eventos de Bogotá. Está cayendo la tarde y los resultados del ballottage son definitivos. El candidato del Centro Democrático, el favorito de las encuestas, obtuvo el 53,9% de los votos. Sufragaron 18 millones de colombianos en todos los rincones del país incluidos los indígenas de Murindó, un pueblo aislado por ríos, que nunca antes podían subirse a una barca para ejercer su derecho al voto porque las guerrillas lo impedían. 
Esta vez, en las presidenciales más tranquilas en esta vieja democracia, ni “elenos” ni “farianos” dispararon. La democracia demostró, sin embargo, que las mayorías de los colombianos no abrazan el acuerdo de paz que logró el fin de la guerra sino que respaldan la vía de la fuerza y reforma del tratado de paz propuesta por la derecha, que en cabeza de Duque logró más de 10 millones de votos. En su discurso de la victoria el delfín de Alvaro Uribe lo dejó claro: “La paz reclama correcciones para que las víctimas de la verdad sean el centro del proceso”. La izquierda, liderada por Gustavo Petro, obtuvo 8 millones. Y según el caribeño, no se trato de una pérdida. Con el 41,8% de los votos, el ex guerrillero se pronunció en su twitter cuando el conteo llegó al 99%. Dijo aceptar los resultados, felicitó a su rival y aseguró: ¿Cuál derrota? Ocho millones de colombianos y colombianas libres en pie. Aquí no hay derrota. Por ahora no seremos gobierno”. Ayer se selló la avanzada más alta de la izquierda en unas elecciones para primer mandatario en Colombia.

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Elecciones en Colombia, ganó el ultraderechista-conservador, Señor Iván Duque. Surge la gran pregunta, ahora quién gobernará, será él, o en definitiva será el dueño y propietario del partido y del propio proceso electoral como es el Señor Uribe. El perdedor, el Señor Petro es un Político hoy que representa la Oposición Democrática desde la Izquierda Progresista.
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¿QUÉ SIGNIFICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE LA (S)ELECCIÓN DE IVÁN DUQUE EN COLOMBIA?

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Javier Tolcachier.

ALAI. Lunes 18 de junio del 2018.

La perspectiva histórica

Hace exactamente cien años asumió la presidencia de Colombia Marco Fidel Suarez, quien acuño el lineamiento de política exterior llamado Respice Polum (“miremos al polo” o “hacia el Norte”) o Doctrina Suárez. Desde entonces, y con pocas interrupciones como la del general nacionalista Gustavo Rojas Pinilla (1953-57) y de manera menos estridente, en el período de Ernesto Samper (94-98), Colombia ha actuado subordinada a los intereses expansionistas de los EEUU limitando la soberanía de sus relaciones internacionales. Poco antes, Colombia perdía su provincia centroamericana, que se independizó como Panamá en 1903 por el interés de EEUU de construir el canal interoceánico. Suárez fue actor principalísimo en la ratificación del Tratado Urrutia-Thompson, firmado en 1914, por el cual se otorgaban algunas compensaciones a Colombia por su pérdida territorial e intentaba “normalizar” la relación quebrada con EEUU por la secesión panameña.

El Acta de Chapultepec de 1945, la firma del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca en 1947 y la creación de la OEA en 1948 - justamente en Bogotá - constituyeron la implementación luego de la segunda guerra mundial de la Doctrina Monroe, dando juridicidad a la hegemonía y la posibilidad intervencionista de los EEUU en la región.

A la muerte del tribuno liberal Jorge Eliécer Gaitán siguió la guerra interna.

El Frente Nacional (1958-1974) y la misma guerra interior, fueron escudo y excusa de la plutocracia aliada con los EEUU contra todo intento progresista o de izquierda para cambiar las cosas. El mismo objetivo de control militar y civil, bajo la apariencia de la lucha contra el narco, tuvieron la Iniciativa Mérida y el Plan Colombia.

¿Novedades en el frente? El actual enemigo principal de EEUU.

En Enero de este año la administración Trump hizo pública la renovación de su estrategia de seguridad nacional – hasta ahora enfocada en la “lucha contra el terrorismo global” - poniendo como principales vectores de amenaza la competencia de Rusia y China en el tablero mundial. Lo que se quiere evitar es la pérdida de hegemonía estadounidense y el ascenso de Oriente como principal polo planetario.

EEUU ha logrado mejorar su posición geopolítica relativa en América Latina, luego de los golpes parlamentarios en Honduras, Paraguay y Brasil, la victoria de Macri y el partido colorado en Paraguay, la reelección de Piñera en Chile, el giro a la derecha de Moreno en Ecuador y el debilitamiento del gobierno del FMLN en El Salvador. El país del Norte ataca a Venezuela, a Nicaragua y a Bolivia para eliminar todos los focos de resistencia de izquierda a su hegemonía.

Sin embargo, la situación es precaria e inestable. En Perú ya echaron a PPK y el nuevo presidente Vizcarra está en posición endeble. En Brasil, el golpista Temer no cuenta con aprobación popular, lo mismo sucede con Juan Orlando Hernández en Honduras, reelecto en circunstancias fraudulentas. En Guatemala, se pide la renuncia de Jimmy Morales. En México, a todas luces va a ganar las elecciones el reformismo progresista de López Obrador. En Argentina, EEUU ha establecido un protectorado económico a través de fondos buitres y el FMI, lo que augura una enorme conflictividad social ante el ya evidente fracaso económico y social de Macri.

Colombia hoy.

En Colombia, luego de los Acuerdos de Paz las acciones bélicas han disminuido, aunque continúan los asesinatos selectivos a líderes campesinos y sociales que protagonizan la oposición local al feudalismo terrateniente, a los megaproyectos extractivistas y de infraestructura.

Por otra parte, Colombia continúa siendo el principal proveedor de droga del mercado estadounidense, aumentando la superficie de cultivos de coca en los últimos años, a pesar de fumigación indiscriminada, guerra institucional y foránea. Lo cual muestra – como mínimo – la ineficacia de tales planificaciones. O acaso, que las intenciones no declaradas de dichos planes nunca contemplaron una reducción efectiva del narcodelito.

Más allá de la veracidad estadística o no de esta cifra, esto constituye una argumentación propicia para continuar la acción militar y de seguridad de EEUU en territorio colombiano. En la última visita a Colombia del ahora ex secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, el Gobierno de Colombia aseguró su voluntad de conformar una fuerza de tarea conjunta para combatir el narcotráfico. EEUU, por su parte, anunció la renovación de la cooperación – una continuidad del Plan Colombia concebido durante la presidencia del conservador Pastrana – por cinco años más. O sea, más de lo mismo.

Por si fuera poco belicismo, “el premio Nobel de la Paz” Santos sumó recientemente a Colombia como socio global de la OTAN, ofreciendo al país como cabeza de playa en Sudamérica.

En términos regionales, Colombia ha suspendido sus actividades en UNASUR y conspira abiertamente contra el legítimo gobierno bolivariano de Venezuela en conjunto con la docena de países nucleados en el grupo de Lima.

Entonces, ¿qué significa para la región el resultado de la segunda vuelta?.

Si se mira el mapa de los actuales gobiernos, América Latina y Sudamérica están partidas, divididas por la influencia estadounidense, la propaganda de medios concentrados y una mezcla de acomodados y arribistas en cada país que se niega a solidarizarse con los sectores desposeídos y discriminados, la mayoría mestiza, negra y originaria de la región.

En este contexto y desde el punto de vista de la política exterior, el triunfo de Iván Duque representa un refuerzo de la actual política colombiana subordinada a EEUU, la elevación del riesgo de reavivar el conflicto social interno y de comprometer a Colombia en acciones bélicas contra Venezuela y en otras regiones del planeta.

La (s)elección de Duque por quienes lo respaldan, augura la permanencia de efectivos militares estadounidenses y el uso de bases colombianas por parte de EEUU, el retroceso de los procesos de integración soberanos y pone en riesgo la Declaración de América Latina como Zona de Paz lograda en la reunión CELAC de 2014.

Duque será un presidente débil en manos de la oligarquía y las fuerzas partidocráticas a su servicio, lo que producirá una acentuación del neoliberalismo y la propiedad concentrada de la tierra, las finanzas y los medios, alejando toda posibilidad de acotar o disminuir las enormes brechas de desigualdad.

En definitiva, en términos geopolíticos, todo indica que el nuevo presidente seguirá con la política del “partido único de dos cabezas” de ser apenas un satélite de los intereses estadounidenses en América Latina.

Petro, apoyado por gran parte del arco progresista colombiano - y sobre todo por mujeres y jóvenes, columna vertebral del activismo por la paz - hubiera constituido un fuerte impulso a conservar lo ganado en los Acuerdos de Paz y la posibilidad de una progresiva reconciliación. Hubiera sido el gobierno progresista que le faltó a Colombia, mientras otros países de América Latina avanzaban en la integración y las mejoras sociales con Lula, Cristina y Néstor Kirchner, Correa y aún más marcadamente con Chávez y Evo.

No hay dudas que en esta segunda vuelta triunfó la continuidad de la partidocracia, en cerrada coalición con la opinión de los medios de difusión hegemónicos, las iglesias retrógradas y la estrategia de la administración estadounidense. Ganó el candidato del bipartido único, de la oligarquía y la conservación.

Pero los guarismos muestran también que hay un importante sector de la ciudadanía que quiere una Colombia distinta. En este sentido, los ocho millones de votos conseguidos son una voz fuerte que sitúan a Gustavo Petro como líder de la oposición, quien junto a la resistencia ciudadana y rural dificultarán al nuevo gobierno ejecutar sin más su programa. Esto probablemente se hará manifiesto en la construcción territorial y en futuras elecciones municipales y nacionales. El poder no tiene asegurado el futuro.

La elección en Colombia puso de manifiesto, en coincidencia con procesos más generales, que el camino hacia una América Latina más humana es la articulación en la diversidad de las fuerzas humanistas de la izquierda y el progresismo social en el marco de una renovación de los proyectos transformadores y con el eminente protagonismo de las mujeres y los jóvenes.

Javier Tolcachier es un investigador perteneciente al Centro Mundial de Estudios Humanistas, organismo del Movimiento Humanista.

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domingo, 17 de junio de 2018

ARGENTINA: FONDO MONETARIO INTERNACIONAL Y EL ORDEN POLÍTICO.

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“No existe en el país el sólido salvoconducto político que todavía funciona en muchos países del mundo. Consiste en que las fuerzas de oposición que pueden llegar al gobierno, más allá del radicalismo con que puedan hablar desde la oposición, están estructuradas como soportes que alternan planteles y modalidades en el gobierno haciendo lo único que se puede hacer, o sea administrar el orden político neoliberal. No existe esa situación en Argentina. Todos reconocemos que la principal fuerza de oposición es el peronismo. La palabra remite a dos cuestiones que no son la misma aunque obviamente están enlazadas, la memoria política presente del peronismo y la representación institucional del peronismo. La memoria política presente se nutre de la mística de los orígenes y a la vez se carga de nuevos contenidos, referencias y prácticas. La representación institucional es lo que es toda institución debe ser, la garantía de la supervivencia de esa memoria como una fuente de legitimidad para su propio funcionamiento. Por eso el Partido Justicialista es y será el centro de las tensiones institucionales que el país vivirá en el próximo período. Es interesante agregar que no estamos hablando ni sola ni principalmente de las tensiones que trae necesariamente un período de definiciones político-electorales más o menos cercanas. No es solamente las candidaturas, las alianzas y divisiones, los reagrupamientos y los cálculos; es algo más existencial y permanente lo que se está jugando, es el lugar político en una Argentina que está entrando en una zona de alto riesgo como comunidad política. Porque todo insinúa que no habrá consenso con la nueva etapa del ajuste. Que habrá conflictos y movilizaciones. El gobierno ha ido elaborando una “doctrina de seguridad” que conlleva un grave cambio en el interior de la etapa democrática que recuperamos en 1983. Hasta la dupla Mauricio Macri-Patricia Bullrich la represión mortal por parte de la policía de la protesta social hacía caer a los gobiernos y sepultaba proyectos políticos personales. Lo saben De la Rúa y Duhalde. Y también Alfonsín que eligió salir anticipadamente del gobierno para evitar la pérdida de vidas. En estos meses se acentuó la violencia policial y de otras fuerzas de seguridad. Hubo muertos como consecuencia de este cambio. Se sobreprotegió a quienes quedaron comprometidos con actos de violencia y represión contra cualquier impugnación política o judicial Ya se insinúa una nueva ofensiva en la creación de un enemigo político interno. Quien lo dude, no tiene más que leer la nota de Eduardo Van der Kooy en Clarín del 12 de junio último. Allí se asegura que el kirchnerismo está detrás de la toma de colegios secundarios por la ley de despenalización del aborto, de las huelgas sindicales, de las protestas en Barcelona contra la realización del partido Argentina-Israel y de todos los hostigamientos que sufren los funcionarios del gobierno”. 
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ARGENTINA: FONDO MONETARIO INTERNACIONAL Y EL ORDEN POLÍTICO.

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Edgardo Mocca.

Página/12 domingo 17 de junio del 2018.

El Fondo manejará de acá en más la economía argentina. ¿Para qué hacen falta Macri y su equipo? ¿Será solamente por las razones formales que autorizan a que este gobierno pueda llamarse “democrático”, es decir las elecciones, el Congreso… y no mucho más? A Macri le queda, ante todo, sostener un cierto orden político. En la división global del trabajo, a los gobiernos de los países convertidos en campo de experimentación de la usura internacional, son los gobiernos locales y es la política local la encargada de custodiar ese orden. Y el custodio de ese orden significa controlar a los sujetos individuales y colectivos que son duramente perjudicados en sus condiciones materiales y morales de vida. 

El primer nivel de ese control es la conquista y/o defensa de un consenso político básico: nadie puede desafiar el orden neoliberal. Es decir nadie, políticamente autorizado, tiene que proponerse cambiar al plan del Fondo por ningún plan realmente alternativo. Están permitidos los gritos, las quejas y las broncas contra el Fondo; no así una alternativa antagónica. Eso debe ser conjurado. El consenso no significa que todos apoyen, o ayuden o quieran al gobierno. Puede caber todo lo contrario, mientras lo que se cuestione no sean los sacrosantos valores liberales, la “libertad de mercado” en el obvio primer lugar. Entonces el orden político no es solamente el gobierno, éste es circunstancial, lo que se necesita es un cierto ambiente en el sistema político, en el gobierno y en la oposición en condiciones de reemplazarlo. El ideal, que nunca puede alcanzarse en plenitud, es un orden político que mantenga claramente separados al palacio y a la calle. Hay un activo social que organiza a grupos que plantean demandas sectoriales que nunca se cruzan ni se funden en una iniciativa política. Los docentes no se preocupan cuando están en conflicto los empleados bancarios, ni éstos se solidarizan con activistas sociales reprimidos por la policía. El nexo más sólido entre el palacio y la calle es la encuesta. Unas cuantas preguntas bien hechas nos transmitirá con precisión en qué está “la calle”. Y a partir de ahí los partidos en disputa, el gobernante y los opositores, podrán ajustar su lenguaje a ese murmullo inorgánico y políticamente estéril que nos acercan los sondeos de opinión, los “focus groups” y toda la batería de productos novedosos que aportan los aparatos de psicólogos, sociólogos y muchas profesiones afines que asesoran esta floreciente industria. Después vendrá el momento de la publicidad. Cómo mostrar la “marca partido” para que crezca o por lo menos deje de debilitarse. 

Hasta hace poco parecía que Argentina se había acercado bastante a ese mundo feliz del neoliberalismo. Estamos hablando de la etapa anterior a la noche en que miles de personas se manifestaron en sus barriadas de la Capital y el conurbano, para después confluir una buena parte de ellos en la plaza del Congreso. Eran los tiempos del viaje multipartidario a Davos y de la creación de una extraña mayoría parlamentaria conseguida con el concurso de un importante sector de la oposición. Sin embargo esa descripción de la realidad correspondía más a la opinión publicada que a la opinión pública. Esos eran también tiempos de movilizaciones callejeras y gremiales, de plazas del pueblo, de intensidad política. Claro, la intensidad política siempre es reinterpretada por el marketing en términos de “minorías intensas”, habitualmente desconectadas de la opinión profunda de la sociedad, que es la que nos transmiten las encuestas. La verdad es que es muy frecuente la existencia de minorías desconectadas pero conviene contar con que las puede haber conectadas. Y en caso en la Argentina de aquella etapa esa conexión existía: una parte importante de los sectores que se manifestaban en la calle tenían lazos políticos con la experiencia política anterior al triunfo de Cambiemos. No era cierto que era el kirchnerismo el que estaba detrás de esas acciones, como se interpretaba y hoy nuevamente vuelve a interpretarse en clave conspirativa. Se trataba y se trata de que entre las personas y los sectores sociales enfrentados a Macri y su gobierno, la figura de Cristina es ampliamente predominante. El palacio –o buena parte de él– hicieron la vista gorda ante la extraordinaria presencia popular en las calles. Hasta que las encuestas fueron atravesadas por la calle. 
 
 
El macrismo sigue sin poder frenar su retroceso. Y más importante que eso, se ha detectado en las encuestas un plebiscitario rechazo al acuerdo con el FMI. De manera que el retroceso del gobierno no está en cualquier lugar, está en el corazón de la etapa política actual y de la que el país va a vivir durante un período que, en condiciones normales, no será breve. Con lo cual la política tiende hacia altos niveles de tensión. El gobierno no va a llevar al Congreso el acuerdo con el Fondo -como hizo, por ejemplo, Cristina con el memorándum de entendimiento con Irán hoy burdamente instrumentalizado para la persecución política. El Congreso podría pronunciarse sobre la cuestión, lo que permitiría conocer la opinión de cada uno de los diputados y senadores sobre un hecho político muy gravitante y muy sensible para la sociedad. Pero independientemente de esto, hay varios asuntos en el contenido del acuerdo que no pueden pasar sin acuerdos en el Congreso, como el futuro del Fondo de Garantías de Sustentabilidad creado por ley del Congreso promulgada en diciembre de 2008, o cualquier forma de “flexibilización” de las condiciones de trabajo. También el presupuesto debe discutirse en el Congreso, aunque ya sabemos el cumplimiento que de esa norma hace Macri. Seguramente, el palacio va a vivir en una fuerte tensión en los días que vienen. Los ruidos de la calle ya han entrado al recinto y modificando visiblemente algunas conductas. En estos meses nada indica que esos ruidos vayan a moderarse. Porque el orden político no es solamente el que rige entre los actores formales de la política. El orden político significa también un mínimo consenso social con las políticas que se ejecutan. Ese consenso se ha roto en el país. La CGT ha convocado un paro general para el lunes 25 de este mes. Todas las centrales y corrientes sindicales relevantes apoyan la medida y una parte influyente de ellas ha ido ganando las calles aun antes de la resolución cegetista. Ya no alcanzará con el sonsonete de las minorías intensas porque en la calle, cada vez más, está representada una mayoría social. 

No existe en el país el sólido salvoconducto político que todavía funciona en muchos países del mundo. Consiste en que las fuerzas de oposición que pueden llegar al gobierno, más allá del radicalismo con que puedan hablar desde la oposición, están estructuradas como soportes que alternan planteles y modalidades en el gobierno haciendo lo único que se puede hacer, o sea administrar el orden político neoliberal. No existe esa situación en Argentina. Todos reconocemos que la principal fuerza de oposición es el peronismo. La palabra remite a dos cuestiones que no son la misma aunque obviamente están enlazadas, la memoria política presente del peronismo y la representación institucional del peronismo. La memoria política presente se nutre de la mística de los orígenes y a la vez se carga de nuevos contenidos, referencias y prácticas. La representación institucional es lo que es toda institución debe ser, la garantía de la supervivencia de esa memoria como una fuente de legitimidad para su propio funcionamiento. Por eso el Partido Justicialista es y será el centro de las tensiones institucionales que el país vivirá en el próximo período. Es interesante agregar que no estamos hablando ni sola ni principalmente de las tensiones que trae necesariamente un período de definiciones político-electorales más o menos cercanas. No es solamente las candidaturas, las alianzas y divisiones, los reagrupamientos y los cálculos; es algo más existencial y permanente lo que se está jugando, es el lugar político en una Argentina que está entrando en una zona de alto riesgo como comunidad política. Porque todo insinúa que no habrá consenso con la nueva etapa del ajuste. Que habrá conflictos y movilizaciones. El gobierno ha ido elaborando una “doctrina de seguridad” que conlleva un grave cambio en el interior de la etapa democrática que recuperamos en 1983. Hasta la dupla Mauricio Macri-Patricia Bullrich la represión mortal por parte de la policía de la protesta social hacía caer a los gobiernos y sepultaba proyectos políticos personales. Lo saben De la Rúa y Duhalde. Y también Alfonsín que eligió salir anticipadamente del gobierno para evitar la pérdida de vidas. En estos meses se acentuó la violencia policial y de otras fuerzas de seguridad. Hubo muertos como consecuencia de este cambio. Se sobreprotegió a quienes quedaron comprometidos con actos de violencia y represión contra cualquier impugnación política o judicial Ya se insinúa una nueva ofensiva en la creación de un enemigo político interno. Quien lo dude, no tiene más que leer la nota de Eduardo Van der Kooy en Clarín del 12 de junio último. Allí se asegura que el kirchnerismo está detrás de la toma de colegios secundarios por la ley de despenalización del aborto, de las huelgas sindicales, de las protestas en Barcelona contra la realización del partido Argentina-Israel y de todos los hostigamientos que sufren los funcionarios del gobierno. 

Es muy peligroso hablar ese lenguaje. En el país sabemos por una repetida experiencia que eso nunca termina bien. Los mismos que hablan hasta por los codos de la ética del periodismo e impugnan que un periodista tenga opinión y militancia política están alimentando el fuego con nafta. Acaso el agotamiento del romance de una parte de la sociedad con Cambiemos termine arrastrando al sector del periodismo que colaboró activamente para que el país llegara a esta situación.

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sábado, 16 de junio de 2018

KIM, TRUMP Y LA NUEVA GEOPOLÍTICA MUNDIAL.

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LA CUMBRE DE SINGAPUR ABRIRA EL CAMINO HACIA LA PAZ ?. TRUMP Y KIM JON-UN Y SU COMPROMISO HISTÓRICO-POLÍTICO. PODEMOS REALMENTE CONFIAR EN AMBOS PERSONAJES?.- Los presidentes de la República Popular Democrática de Corea, KIM JONG-UN, y el de Estados Unidos, DONALD TRUMP, lograron bajar las tensiones al concretar una Cumbre en Singapur cuyo tema central fue el NUCLEAR. Por el momento los pueblos de las dos Coreas y los países que los circundan, desde Japón a Filipinas en el Pacífico pasando por más de la mitad de Asia, pueden dormir más tranquilos porque la amenaza de una catástrofe nuclear que los afecte directamente se aleja, aun cuando todavía no hay concretadas garantías definitivas. Según los trascendidos, tales puntos se refieren a lo siguiente: Estados Unidos y la República Popular Democrática de Corea (RPDC) se comprometen a:

1) ESTABLECER nuevas relaciones entre ambos países en correspondencia con el deseo de sus pueblos de alcanzar la paz y la prosperidad. 2) AUNAR esfuerzos para construir un régimen pacífico y estable en la península de Corea. 3) REAFIRMAR la Declaración Panmunjom del 27 de abril de 2018 según la cual Corea del Norte se compromete a trabajar en una desnuclearización completa de la península. 4) COMPROMETERSE en recuperar a los prisioneros de guerra y desaparecidos en combate, incluyendo la repatriación inmediata de aquellos que ya han sido identificados.
DE TODAS FORMAS ES MUY IMPORTANTE QUE LUEGO DE CASI 70 AÑOS de odios, rencores, amenazas y temores de todo tipo, se haya realizado una reunión al más alto nivel y aparentemente exitosa en relación con un contexto signado por una retórica muy agresiva en la que se desarrollaron las pésimas relaciones entre el gobierno de TRUMP y el de COREA DEL NORTE. Esta cumbre, realizada en un terreno neutro como SINGAPUR, fue posible gracias a una indeclinable política nuclear defensiva por parte de Pyongyang sin cuyo desarrollo y sostenibilidad una reunión de esa naturaleza. Indudablemente es un gran paso, y si se concretan será un aporte a la tranquilidad que el mundo necesita, pero no el último. Hacen falta más todavía. Si realmente hay una voluntad de paz global, TRUMP tiene otra gran oportunidad de demostrarlo: restablecer su compromiso con el acuerdo nuclear iraní, y retirar las nuevas y viejas sanciones al gobierno de Teherán.
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KIM, TRUMP Y LA NUEVA GEOPOLÍTICA MUNDIAL.

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Ángel Guerra Cabrera.

Rebelión viernes 15 de junio del 2018.

 
La cumbre coreano-estadounidense de Singapur parece significar un importante jalón hacia la distensión y la paz en la península coreana. El solo hecho de que haya iniciado un diálogo fluido entre los jefes de Estado de los dos archienemigos el acuerdo alcanzado entre ellos, también constituye un gran paso de distensión en el este de Asia y para el resto del planeta, pues ningún país, no importa cuán lejano se encuentre del conflicto, podría escapar a los terribles efectos de una guerra nuclear.

Desde luego, si esta cumbre pudo celebrarse y reencarrilar, tal vez por un buen tiempo, la deriva fatídica a la que parecía encaminarse el diferendo entre Washington y Pyongyang, se debe en primer lugar a la recomposición geopolítica que vive el mundo. Ya no existe más aquella hegemonía de Estados Unidos, que parecía incontestable hace poco menos de tres décadas. Es más, la alianza occidental surgida después de la Segunda Guerra Mundial se resquebraja por fallas tectónicas ya inocultables. De ello son ejemplos la brutal guerra comercial de Estados Unidos contra Rusia, China, la Unión Europea, Canadá y México y el sensacional derrumbe del G-7 en su reciente cumbre de Canadá.

En contraste, paralelamente se desarrollaba en Qingdao, China, una pujante cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, que agrupa a Rusia, China, India, Irán, Pakistán y Afganistán, a la mayoría de países asiáticos del espacio ex soviético y hasta 23 naciones en las distintas formas de membrecía. Ella era el marco de un nuevo encuentro entre Xi Jing Ping y Vladimir Putin, que adoptó importantes acuerdos entre las dos potencias, cuya alianza se profundiza más cada día.

Precisamente, Pekín y Moscú han desempeñado un papel decisivo, junto a Pyonyang y Seúl, en la configuración de un escenario favorable para que se concretara la cita en Singapur de Kim Yong-un y Donald Trump. Debe subrayarse el lúcido y perseverante protagonismo de Moon Jae-in, presidente de Corea del Sur para que pudiera celebrarse esta cumbre. Por su parte, Kim demostró saber sacarle provecho a la carta nuclear para forzar a Trump a dialogar, tal vez con excesos retóricos en determinados momentos, pero una bien concebida estrategia, combinada con indudable flexibilidad táctica, que le permitió conseguir lo que ha sido un anhelo de su país por décadas. Pionyang siempre pensó que el trato directo con Washington al más alto nivel era indispensable para lograr la paz y la prosperidad en el norte y la normalización de las relaciones con el sur. Kim fue también capaz de llegar a la cita con un sólido espaldarazo de China, para lo cual sostuvo dos reuniones en Pekín con Xi. Si este paso es muy favorable para el norte de Corea, también lo es para China, que necesita, de paz y estabilidad en la península coreana. Pero no deben obviarse como premisas de este desenlace las dos cumbres intercoreanas de este año y la histórica Declaración de Panmunjom, simbólicamente implicó una declaración de paz entren las dos Coreas, al proclamar que ambas cesarían todo acto hostil entre ellas y consideraban la desnuclearización y reunificación como importantes objetivos a lograr.

Para el norte la cumbre de Singapur significa también la posibilidad de recibir importantes flujos de inversión de la otra Corea, que le permitan modernizar su economía, romper el aislamiento e insertarse en la economía mundial. Paradojas de la política de nuestros días, del “fuego y furia” que recibiría Pyonyang y el “hombre-cohete” acuñados por Trump hace unos meses, Kim pasó a ser objeto de los elogios del inquilino de la Casa Blanca e invitado a visitarla. A la vez, el estadounidense era invitado a realizar en Pionjang la segunda ronda de la cumbre.

La desnuclearización “completa” de la península coreana, garantías de seguridad para Corea del Norte, el deseo de ambas partes de construir un “régimen de paz duradera y estable” y la repatriación de los cadáveres de los estadounidenses caídos en la guerra de Corea son puntos muy importantes acordados en Singapur. En efecto, son muy generales y necesitan de definiciones más claras y de un cronograma para su concreción. De eso se encargarán el secretario de Estado Mike Pompeo y un alto cargo coreano, según reza el comunicado firmado por Kim y Trump.

Creer en la palabra de Estados Unidos es muy riesgoso pero no hay otro camino viable para Corea del Norte y Estados Unidos que la diplomacia. Se inicia un largo y escabroso proceso, siempre mejor que el fuego nuclear.

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viernes, 15 de junio de 2018

EL “CULTIVAR, PROTEGER Y PRACTICAR” EL DIÁLOGO SOCIAL DE LA OIT, NO ES SUFICIENTE.

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ENTRAR A ANALIZAR EL “MUNDO DEL TRABAJO” EN EL TERCER MILENIO  representa en realidad el asumir una gran responsabilidad histórico-política, por las condiciones reales, cómo se encuentra el TRABAJO hoy en un sistema mundo, el de la Globalización Neoliberal, o la globalización de las élites, que en las4 décadas de vigencia ha logrado quebrar, fracturar, desconocer hasta silenciar las condiciones ECONÓMICO-SOCIO-LABORALES, en los distintos sectores sociales del Mundo del Trabajo. Supervivencia de Trabajadores, con Trabajo Legal y Salarios “dignos” y con organización Sindical. Amplio submundo laboral con “decenas” se formas de CONTRATOS de Trabajadores sin ningún DERECHO LABORAL. El mundo de los JÓVENES,  de los llamados “Nuevos Esclavos Asalariados”, No Conocen Derechos Laborales. Muy cerca el submundo de los trabajadores Subempleados, el Empleo informal y los millones de Desempleados.

Simplemente iniciemos nuestro análisis, por el comienzo, el inicio de la Globalización, década de los 70’ del siglo XX, y el pregón neoliberal de la Primer Ministro Inglés. Este modelo de Estado no sirve, El Estado no es la solución, es el problema; Presidente Reagan acabar con el PODER SINDICAL, porque el mundo empresarial – tiempos de los “30 años de oro del capitalismo” y de vigencia del Estado de Bienestar Socialla CLASE OBRERA organizada – con el apoyo de Gobiernos Socialistas, Social-Demócratas, consiguieron “grandes e históricas Reivindicaciones y Derechos Laborales” que consolidaron y fortalecieron la Democracia Liberal: Vacaciones de 30 días, 8 horas de trabajo o 38 a la semana, Organización Sindical, Derecho de Huelga y Negociación Colectiva, Descanso Dominical, Seguro de Desempleo Seguridad Social, Derecho de Jubilación. Derechos reconocidos, vigentes de los Trabajadores y Derechos Universales. Derechos Sociales que la Democracia Europea, exporta – regala – a todo el Mundo, reafirmando como columna vertebral de todo este “Sistema Social” la LIBERTAD de EXPRESIÓN

Una mirada general a lo que fue esta realidad del mundo laboral del siglo XX – tiempos del capitalismo industrial – que pasó realmente, porque el ingreso del capitalismo financiero-especulativo – la GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL – porque rompe, fractura y destroza esta realidad laboral y cómo la FLEXIBILIZACIÓN LABORAL – o la desregulación del mercado del trabajo, logra imponer, las “nuevas condiciones de esclavitud asalariada”. Realidad inhumana, que nos conduce a reflexionar profundamente desde el mundo del trabajo legal, si es que aún se respeta los Derechos Sociales de los TRABAJADORES que logran mantener – a pesar de las presiones político-patronales – el SINDICATO. Obviamente hoy en los tiempos de la Cuarta Revolución Industrial – la Era Digital – habrá o no trabajo?, disminuirá significativamente o solo necesitarán Mano de Obra Profesional, Especializada,  o como se manifiesta que entramos en forma definitiva al Mundo Sin Trabajo, la SOCIEDAD SIN TRABAJADORES o el Mundo de los ROBOTS. Especulaciones por ahora. Pero queremos tener en primera instancia, cual es la OPINIÓN de la OIT. Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas.

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O.I.T. Cumbre sobre el Mundo del Trabajo, 2018.
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EL “CULTIVAR, PROTEGER Y PRACTICAR” EL DIÁLOGO SOCIAL DE LA OIT, NO ES SUFICIENTE.

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Eduardo Camín.

ALAI.- miércoles 13 de junio del 2018.

La Conferencia Internacional del Trabajo  finalizó el 8 de junio con el llamado del Director General de la OIT Guy Ryder a “cultivar, proteger y practicar” el diálogo social, un rostro humano que encubre las clásicas medidas encaminadas a salvar el capitalismo, aplicando el clásico principio lampedusiano de que es necesario que todo cambie para que todo permanezca igual.

El tripartismo – que reúne a gobiernos, empleadores y trabajadores – “no sólo aporta un valor agregado al mundo del trabajo, sino que es un antídoto muy poderoso contra ciertas tendencias negativas que observamos en el discurso político y el debate público”, declaró.

Guy Ryder señaló los progresos alcanzados por los tres grupos en las negociaciones de nuevas normas sobre la violencia y el acoso en el mundo del trabajo y confió en un resultado positivo de esta discusión “debido a la importancia de lo que está en juego. En verdad, este problema es demasiado grande, no podemos fracasar”.

La Conferencia reanudará la discusión sobre la violencia y el acoso en el mundo del trabajo durante la Conferencia del centenario de la OIT, en junio 2019, con vistas a la adopción de un convenio, complementado por una recomendación.  Naturalmente cualquiera puede imaginar o advertir sentimientos del todo nuevos en estas conferencias sin una correspondiente experiencia empírica, cualquier mente puede formar ideas nuevas y originales, en la materia.

Pero este ejercicio dialéctico de mediación, de paz social, de dialogo es tan viejo como la propia injusticia que lo precede.

La mediación tratara de organizar y financiar ciertas actividades que mitiguen las tensiones que produciría una población marginada desatendida. Desde esta imagen de neutralidad, el Estado tratara de consensuar formas pacificas de convivencia entre la población propietaria, la población mercancía, y la población marginada, lo que en definitiva supone la legitimación y estabilidad del verdadero causante del caos.

Creemos que la precisión de su prosa hace cuasi imposible encontrar sinónimos explicativos de los términos en las palabras más actuales del lenguaje onusiano que pretende ocultar lo esencial del problema que es el propio sistema capitalista.

Ignorarlo en el debate parece ser la nueva misión de los intelectuales funcionales a estas corrientes de pensamiento. Pero ver la realidad es definir el mundo en que vivimos, sin contemplaciones.

Vivimos en medio de una enorme falacia, de un mundo desaparecido que nos empeñamos en no reconocer como tal y que se pretende perpetuar mediante políticas artificiales.

Bajo la égida del colonialismo globalizador vemos cómo se construyen y reconstruyen las historias nacionales. Con esa ilusión que nos hacen seguir administrando crisis al cabo de las cuales se supone que saldríamos de la pesadilla.

Distante de la mediocre parcialidad y la mutilación del conocimiento integrador que defiende la burguesía, podemos entender que el sistema capitalista es caótico, y que en su seno conlleva una crisis tras otra, que a su vez sólo aparece a los ojos comunes en el instante en que la gran burguesía empieza a hallar dificultades de rentabilidad y ganancia y por consecuencia se ahonda la contrata natural de la inmensa riqueza que se genera en el sistema, que no es otra, que las hambrunas, miserias, precariedad y violencia desquiciante. El sistema está diseñado para la acumulación de capital, no para la satisfacción de las necesidades de quienes trabajan.

La ganancia es el único motor de la actividad económica, por ello al capitalismo le es indiferente invertir en medicinas, drogas o tráfico de seres humanos, es un negocio como cualquier otro. El capital necesita incrementar la tasa de explotación al trabajo (su fuente de riqueza), forzado por la competencia global, lo que lo impele a depauperar y de esta forma continua a empeorar las condiciones de trabajo y existencia de los trabajadores en el mundo.

Cada vez más el poder económico y su institucionalización (las organizaciones políticas de la burguesía) dominan el planeta y deciden por millones su destino. La feroz competencia entre megacorporaciones y otras de menor importancia impulsa a la sobreproducción desesperada y absolutamente disociada de las necesidades sociales pertinentes a la humanidad.

Por este mecanismo de concentración se reduce la cantidad de trabajadores ocupados, lo que constriñe la demanda efectiva de los bienes y servicios que una franja obrera produce y que otra más pequeña puede consumir, en detrimento de millones de obreros expulsados al paro o transformados en  Ejército Industrial de Reserva donde su depauperación, servirá al sistema para el sostenimiento de bajos salarios y aumentará la competitividad entre obreros para mendigar empleos de condiciones laborales infamantes de precariedad.

Es de por sí evidente que dialécticamente coexisten en el sistema contra tendencias que frenan o amortiguan la evolución de estas bases funcionales, según períodos históricos de auge o retroceso de la lucha de clases. Sin embargo, la realidad nos muestra que a medida que se desarrolla el sistema, agudiza todas sus contradicciones y se muestra más reaccionario y salvaje.

Mientras que, en la realidad, los trabajadores son echados a la calle sin pena ni gloria por centenas de miles, las empresas quiebran, la inflación se dispara y hace imposible la subsistencia, la burguesía con sus órganos propagandísticos se dedica a explicitar subidas y bajadas de la bolsa de valores. Encubrir la crisis, y hacerla ver como un episodio externo al sistema es un éxito de los economistas de la burguesía que repiten aquellos que incluso se dicen socialistas y sólo corean con golpes de moral los manuales neoliberales y keynesianos.

Hoy es recurrente incluso en los países centrales del capitalismo; reformas laborales con la extensión de la jornada de trabajo, la precarización del empleo como políticas económicas que radicalizará el capital para abaratar los salarios, hambrear a la clase obrera y someterla, con el fin de salvar la tasa de ganancia y reflotar el sistema.

Sabemos que el rol de la OIT es relativo en la resolución de estos temas ya que los mismos dependen de los estados, pero los planteos realizados y las recomendaciones que derivan de estos -cultivar, proteger y practicar con el diálogo social- no nos convencen. Las medidas que se proponen van encaminadas a salvar el capitalismo aplicando el clásico principio lampedusiano de que es necesario que todo cambie para que todo permanezca igual.

Por mucho que se modifique se le dote de “rostro humano” o se le denomine con términos eufemísticos (capitalismo social, economía social de mercado) el capitalismo será siempre capitalismo y tendrá sus propias limitaciones.  Ahora bien, la falta de interés, la resignación, la apatía mundializada podrían permitir que se instaure lo peor. Y lo peor ya está en nuestras puertas.

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Eduardo Camín, desde Ginebra.- Periodista uruguayo, exdirector del semanario Siete sobre Siete. Miembro de la Asociación de Corresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

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jueves, 14 de junio de 2018

SUDÁFRICA: SOS, CIUDAD DEL CABO SE MUERE.

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"TESTIMONIO DE UN PERIODISTA DE LA BBC". DICE. "MI ESPOSA YA NI SE DUCHA", LAS DESESPERADAS ESTRATEGIAS DE LOS HABITANTES DE CIUDAD DEL CABO PARA NO QUEDARSE SIN AGUA.-  Un periodista sudafricano de la BBC cuenta como él y su familia han tenido que cambiar sus hábitos para intentar postergar el “Día Cero”, cuando ya sea la primera urbe del mundo sin suministro de agua. Mohammed Allie, periodista de la BBC, es uno de los millones de personas que están tratando de evitar el "Día Cero": la fecha en la que ya no saldrá agua de los grifos en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Aquí relata cómo es la vida cuando solo puedes utilizar 50 litros de agua al día.

Mi esposa ya no usa la ducha. En lugar de eso, hierve un litro y medio de agua, lo mezcla con un litro de agua de la canilla y así se limpia diariamente, mientras nosotros recogemos el agua con un balde y lo rehusamos en la cisterna. En cuanto a tirar la cadena del inodoro, que malgasta varios litros de agua en cada uso, solo lo hacemos cuando hay excrementos.
Como la mayoría de los residentes de Ciudad del Cabo, en mi familia de cuatro personas hemos tenido que cambiar nuestros hábitos para ahorrar agua. Un balde y una jarra se han convertido en herramientas esenciales para mis hijos y para mí a la hora de darnos una rápida ducha de dos minutos.
Una sequía severa ha obligado a la municipalidad local a limitar el consumo de agua a 50 litros por persona por día, en un esfuerzo por retrasar lo que se ha apodado el "Día Cero", estimado para el 12 de abril, (ya llegó y están en plena “hora cero”, cero agua) cuando ya no habrá suministro de agua. No es fácil reducir el consumo a 50 litros: la organización WaterWise estima que una ducha promedio utiliza 15 litros de agua por minuto mientras que un inodoro común consume otros 15 litros por descarga. Pero pasarse de ese límite tendrá una sola consecuencia: adelantar aún más la llegada del "Día Cero" en esta ciudad de más de cuatro millones de habitantes.

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Ciudad del Cabo rodeada por el mar

 

SUDÁFRICA: SOS, CIUDAD DEL CABO SE MUERE.
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Edmundo Fayanas Escuer.

Nueva Tribuna.
Rebelión jueves 14 de junio del 2018.

Se calcula que un millón de personas abandonará la ciudad en los próximos meses por la escasez de agua potable.

Como dice Leonardo da Vinci: “el agua representa lo que la sangre para nuestro cuerpo”.

Mucha gente piensa que el agua es infinita, la realidad es bien distinta. Es un bien finito y, por tanto, debemos cuidar su uso y calidad. Hoy hay en el mundo 850 millones de personas que no tienen acceso al agua potable.

A lo largo de mis años de docencia siempre he explicado el valor del agua y la energía, que son dos de los elementos vitales para la vida. Normalmente, al levantarnos, hacemos dos pequeños gestos que ni siquiera los valoramos y que son vitales para nuestras vidas. Al levantarnos lo primero que hacemos es dar la luz y después ir al baño y lavarnos ¿Qué pasaría si un día al levantarnos no hubiera luz ni agua? ¿Podríamos vivir sin estos dos elementos a los cuales no les damos importancia actualmente? Piénselo y analicen como sería nuestra vida en nuestras cómodas casas.

Cuando reflexionaba con mis alumnos sobre esto se empezaron a dar cuenta de su importancia, se acabaron los móviles, los ordenadores, nuestros cómodos wáteres, la comida caliente, la ropa limpia, las duchas interminables…

 
Un grifo sin agua.

¿Puede pasar esto? Evidentemente sí. La mano del hombre está destruyendo nuestro medio, nuestra naturaleza, nuestra agua y la mayoría no somos conscientes. La mano del hombre ha hecho desaparecer ya el mar Aral, (busquen información y se asombrarán), el lago Chad también ha desaparecido y provocado millones de emigrantes, algunos de los cuales se trasladan en las denostadas pateras. Todo esto apenas ha llegado a nuestra prensa y televisiones. Sin embargo, hay un hecho que ha hecho saltar las alarmas, Ciudad del Cabo (Sudáfrica) con sus cuatro millones de habitantes se muere de sed.

¿Qué pasa en Ciudad del Cabo?

La primera sorpresa es que una ciudad grande se está quedando sin agua. Todavía es más sorprendente cuando es una ciudad rodeada de mar. Como dice el escritor británico Samuel Coleridge, en su balada del viejo marinero, “Agua, agua por doquier, pero ni una gota para beber”. Esto mismo le sucede a Ciudad Del Cabo.

 
Ciudad del Cabo, la crisis del agua. La primera megalópolis del mundo en quedarse sin agua.

La mayor sequía de la historia desencadena por el fenómeno del Niño, la rápida urbanización de la ciudad y la corrupción, van a provocar que se quede sin agua, en tres meses los grifos ya no darán agua. Se calcula que un millón de personas van a abandonar la ciudad ya. Apenas ha llovido en la zona, llevan tres años de sequía profunda y en el año 2017 solo llovió 153,5mm.

La ciudad consume 1.200 millones de litros de agua. El abastecimiento de agua de la ciudad se basa en dos pilares, por un lado, los acuíferos que le proporcionan 140 millones de litros, pero que ya no dan más de sí, porque no se pueden recargar al carecer de lluvia. Por el otro lado, mediante presas que constan de seis embalses, el mayor es el de Theewaterskloof y el resto son muy pequeños, el problema está que se encuentran al 12,5% de su capacidad, pero debemos saber que cuando se llega al 10% de agua, esta ya no se puede sacar.

¿Cómo es posible que no se utilice la desalación?

Esto es debido a una nula planificación hídrica coherente. Lo estamos viendo de forma gigantesca también en España. La desalación en el caso de Ciudad del Cabo sería parte de la solución como lo estamos viendo en otras partes del mundo caso de Arabia o Australia, en ciudades como Sidney o Melbourne…. El iniciarse la construcción de desaladoras llevará un periodo de cuatro o cinco años.

 

Ciudad del Cabo tenía un consumo de agua por persona y día de 235 litros, muy por encima de los 173 litros de media a nivel mundial. Hoy el consumo en España es de 132 litros. Las primeras medidas se empezaron a tomar en Ciudad del Cabo a mediados del año 2016 y estas fueron profundizadas en 2017, lo que ha producido una reducción en el consumo del 50%, es decir consumen, 516 millones de litros de agua en febrero de 2018.

El consumo de agua se empezó reduciendo a 86 litros por persona/día, posteriormente a 50 litros diarios. Actualmente se ha reducido a 25 litros por persona/día. Se han señalado 180 puntos de agua en toda la ciudad para que puedan recoger los 25 litros de agua por persona. Tirar de la cadena del inodoro supone nueve litros de agua. Una ducha de dos minutos representa veinte litros de agua. Una lavadora en modo económico gasta entre 60/70 litros.

Se ha recortado también el agua a la agricultura en un 60% y al comercio en un 45% y se ha prohibido regar aceras y jardines.

El cierre de los grifos tendrá un efecto devastador en la economía de la ciudad y afectará a la vida cotidiana y a la salud de sus habitantes. El alcantarillado funciona por el agua y no la hay. Los inodoros dejarán de funcionar, lo que provocará problemas en el alcantarillado al no tener agua para arrastrarlos. La falta de agua ocasionará una deficiente higiene personal, así como la propagación de enfermedades mortales.

La escasez de agua puede predisponer a las personas a la deshidratación y a los golpes de calor.

Como podemos comprobar, la situación empieza a ser dantesca y la actuación del cambio climático muestra ya sus primeras consecuencias, además ayudado por la depredación del hombre sobre el medio ambiente. Nos debemos tomar muy en serio el cambio climático y empezar a entender que debemos cambiar los usos y costumbres dentro de nuestra cultura del despilfarro.

Como dice el sudafricano Ntshona: “Ciudad del Cabo es el foco de atención ahora mismo, pero en realidad es un problema global. El mundo tiene la oportunidad de aprender una gran lección de Sudáfrica: no deben esperar a que hay una crisis para modificar los hábitos de consumo”.

Australia que tenía un plan de desarrollo intenso para aumentar su población y en consecuencia su economía lo ha debido parar al constatar que no tenían agua para desarrollarse. Hoy, gran parte del agua que beben las ciudades australianas son de desaladoras y además la mayoría construidas por empresas españolas.

Ciudades como Los Ángeles, Sao Paulo o Pekín que son megaurbes en muy poco tiempo veremos cómo les sucede lo mismo que se está dando en Ciudad del Cabo.

En España ya hay varios centenares de pueblos que en verano deben ser atendidos por camiones. Este año ha sido muy lluvioso, pero todas las predicciones nos marcan que tendremos grandes sequías y además el agua de lluvia descenderá, así como el caudal de nuestros ríos. Por eso, todavía estamos a tiempo de realizar una política hídrica coherente que nos prepare para un futuro muy incierto con el agua y que cada uno de los españoles empecemos a cambiar los hábitos y costumbres en el uso de un bien tan escaso.

Desde aquí debe denunciar la política hídrica llevada a cabo por el gobierno de Rajoy, que no ha hecho nada en este campo y para más inri se ha reído del desarrollo de las desaladoras de todo el arco mediterráneo, donde sólo producen un escuálido 13%, cuando se han gastado casi tres mil millones de euros, en un 80% pagado por la Unión Europea. Ante la dejadez del PP Europa ya ha dicho que no dará un euro más en desaladoras.

El problema principal del agua en España está en la costa mediterránea y donde las desaladoras son parte de la solución. Además, es hora de empezar a evaluar el coste hídrico del turismo en la zona que empieza a generar problemas. Esperemos que la clase política tome conciencia de la situación gravísima que se nos viene encima y demos ya soluciones preventivas.


 
Colas en Sudáfrica para recoger el agua

 
Termino con una frase de Eduardo Galeano que dice: “Los sueños y las pesadillas están hechos de los mismos materiales, pero esta pesadilla dice ser nuestro único sueño permitido: un modelo de desarrollo que desprecia la vida y adora las cosas”.

 
Este es el futuro de nuestros embalses .
 
 
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