lunes, 13 de enero de 2014

AMÉRICA LATINA. BOLIVIA. LA GLOBALIZACIÓN Y LA ECONOMÍA INDÍGENA CAMPESINA.

&&&&&
La pobreza no pudo ser erradicada con los agresivos programas que se emprendieron en los ochenta; al contrario, la pobreza se hizo más aguda en el periodo neoliberal que precedió a la era de la globalización, pues el ajuste estructural fue aprovechado por la pequeña élite para concentrar más riqueza, acentuando la pobreza en el resto de la población”. Lo que ocurre históricamente es que en Bolivia, dada la profundidad y extensión de la crisis, - hiper-inflación una de las más grandes del mundo, sólo comparables con la de Nicaragua y Perú de los 80’ y 90 del siglo XX – los sucesivos golpes de Estado, -un desfilar de militares en el gobierno, y la propia inestabilidad política y debilidad social de los gobiernos “democráticos”, el Fondo Monetario Internacional,- FMI - al igual que el Banco Mundial –BM - y el propio Banco Interamericano de Desarrollo BID, impusieron las políticas neoliberales no sólo en Bolivia, lo hicieron también en Brasil, Argentina y Chile, escenarios políticos profundamente polarizados, terror interno, inflación, inestabilidad política, dictaduras militares – época del aumento geométrico de la deuda externa, la corrupción, la ausencia de liderazgo, de violación sistemática de los DD-HH; destrucción, liquidación y paralización industrial – de los intentos presentes a inicios de los 60’ con la Industrialización por Sustitución de las Importaciones – ISI -. Este escenario latinoamericano de la llamada “Década Perdida”, resultado de la violencia, hiper-inflación, persecución, violación de los DD.HH.- fue bien utilizado por los organismos internacionales para aplicar, imponer violentamente los programas neoliberales – con el asesoramiento de la Escuela de Chicago -. No olvidemos que todo escenario de violencia, crisis, destrucción, muerte, favorece íntegramente la imposición del programa neoliberal.


Así con violencia, con dictaduras, con violación de derechos humanos, con hiper-inflación, con fuertes niveles de corrupción, partidos políticos, "clase política" y la política en crisis y descomposición ética y moral  ingresó con violencia, terror y destrucción entró el neoliberalismo en América Latina.
***
Pero esta realidad de América latina de los 4 países en especial, incluso diríamos Uruguay y Paraguay (son dictaduras) – y posteriormente en la década del 90’ se generalizó en todo el Continente, ante el fracaso de los gobiernos populistas, reformistas y sus políticas de subsidios en general – No significa que el neoliberalismo sea una periodo antes en la Historia y diferente de la globalización. La globalización es el resultado histórico de la propia crisis final del viejo capitalismo industrial, en su propia estructura se producen tres grandes revoluciones: La revolución tecnológica, de la comunicación electrónica y del transporte, contando para ello con Leyes, Normas de carácter universal que generalizan el mercado de economía libre, paralelamente apertura los mercados del mundo, mundializan el capital financiero en todos los bancos, mientras se construía teorías, - ideología y política única, universal – el catecismo universal del neoliberalismo. (Esta política fue impuesta en primer a instancia en varios países de América Latina) Al iniciarse la década de los 90’ la globalización tiene ahora su propia ideología y política, que es el neoliberalismo que se fundamenta en bases de extrema codicia, la ganancia fácil y rápida y el fundamentalismo consumista. Esta es la globalización neoliberal fundamentada en su propia ideología el llamado Consenso de Washington.

La lucha por la Democracia en América Latina, es un proceso constante y permanente, entre gobiernos democráticos y dictaduras civiles y militares. En los últimos tiempos ha logrado fortalecer la Democracia electoral con fuerte resistencia por la crisis de las Instituciones, la corrupción, la falta de confianza y legitimidad en la opinión pública.
***

“La respuesta del sistema es la globalización que es un proceso de integración económica a escala planetaria, basado en la ampliación de mercados gracias al desarrollo de la informática y la comunicación; pero es un proceso multidimensional, donde la cultura es una de las dimensiones de mayor transformación”. Precisamente al generarse la integración económica a escala plantearía, origina un proceso multidimensional, donde los países de economías del Tercer Mundo – después países en vías de desarrollo y hoy países en desarrollo – asumen políticas internas de defensa  y protección de sus culturas locales, su identidad cultural colectiva, ante la terrible avanzada tecnológica de cambios e innovaciones permanentes de las industrias culturales – área de las redes sociales de la comunicación -. Es la globalización y su pretendida universalización cultural del mundo, la occidentalización del mundo o el imperialismo cultural, el mundo de los países en desarrollo – el llamado G-77 – los No Alineados -  (hoy con más de 130 países (120 miembros titulares y más de 11 observadores al año 2012). – responden unidos ante esta ofensiva de dominación y nuevas formas de colonialismo cultural. El Desenclave Cultural es la respuesta universal de todos los pueblos del mundo para presentar, hacer conocer y entrar al mundo competitivo a nivel global con su propia cultura, su propia identidad, sus tradiciones, costumbres, música, danzas y distintas formas originarias de organización, trabajo, representación, presentar sus fiestas populares y religiosas que guardan internamente un gran tesoro de cultura local y al mismo tiempo la resistencia cultural significa también defender y valorar ante el mundo la importancia de nuestros Conocimientos Ancestrales. Ese es el punto y el tiempo de inflexión en América latina, forjar y construir Nuestra América en un Mundo Nuevo.
/////


El Presidente de Bolivia Evo Morales en una Concentración Popular, con campesinos y poblaciones originarias, columna vertebral de su gobierno "Socialista Comunitario".
***
AMÉRICA LATINA. BOLIVIA. 
LA GLOBALIZACIÓN Y LA ECONOMÍA INDÍGENA CAMPESINA.
*****
Miguel Ángel Morales Sánchez.
Rebelión lunes 13 de enero del 2014.

En un céntrico restaurant de Sucre el televisor anuncia que el mes pasado en Estados Unidos hubo sesenta mil despidos en el sector industrial. Se indica que es un número alto, pero pequeño en comparación con lo que sucedía hace diez años. Pero esta noticia no parece importar a los comensales, que siguen comiendo y conversando animadamente.

En una mesa se encuentra Pedro V., indígena yampara, sirviéndose un plato de pollo frito al tiempo que lamenta que los pollos de la ciudad no sean tan sabrosos como los pollos del campo. Pedro llama la atención por su colorido poncho a rayas y su pantalón blanco, tan típico de su cultura. Años atrás hubiera sido imposible que él entre a un restaurant del centro de la ciudad, no sólo porque no tendría el dinero para pagar sino porque hubiera sido rechazado por el apartheid camuflado que atravesaba la sociedad boliviana.

Mientras come, suena el celular. Pedro contesta y conversa en quechua, pues casi no sabe hablar el castellano. Pedro recibe muchas llamadas pues es el presidente de la Asamblea Legislativa Departamental de Chuquisaca, uno de los más altos cargos políticos del departamento. Luego cuelga el teléfono y de su bolsillo saca otro celular con el que llama directamente a Evo Morales, el presidente de Bolivia.

El estado y el aislamiento indígena.

El que un indígena tenga dos celulares y pueda hablar directamente con el presidente del país no es algo que fuera común en el pasado, al contrario. Hasta hace una década, Pedro, como la mayor parte de los indígenas de Bolivia, vivía escapando del Estado y de la sociedad boliviana, evitando ser visto, para eludir los abusos de las autoridades. Y es que el temor y desconfianza indígena hacia el Estado viene desde la época colonial cuando los pueblos indígenas fueron despojados de sus tierras más fértiles y confinados a lugares inhóspitos y aislados. Durante siglos, aun después de que los conquistadores fueran expulsados, los indígenas se protegieron en el aislamiento, padeciendo hambres y enfermedades, pero protegidos de los abusos del orden colonial y racista que perduraba en Bolivia.

En el aislamiento los indígenas se vieron forzados a constituir una economía sin dinero, una economía de trueque, basada en el autoconsumo. La economía indígena campesina sólo producía unos pocos excedentes que los intercambiaba en las ferias rurales.

¿Qué ha sucedido en Bolivia para que en pocos años se haya transformado completamente la actitud indígena hacia la sociedad y el Estado? ¿Cómo, de ser prácticamente unos fugitivos y proscritos del Estado, se han convertido en los gobernantes del país?

Para entender este cambio es necesario mirar lo que pasa en el mundo capitalista a escala mundial. 


La pobreza en especial de la población originaria en América Latina, hoy es parte de la desigualdad económico-social, el continente más desigual del mundo.
***
Las crisis del capitalismo y la globalización.
El sistema capitalista, desde sus orígenes, tuvo que someterse a lo que la economía clásica y marxista llamaron la ley de la caída de la tasa de ganancia, que indica que las ganancias del capitalista tienden a decrecer sin límite cuando hay competencia.

Los buenos negocios del empresario no duran mucho porque rápidamente los vecinos, al ver que hay buenos negocios, le abren la competencia. Para enfrentar la llegada de los competidores, el empresario debe invertir, bajar los costos, mejorar la calidad, incrementar la productividad; es una verdadera guerra para mantenerse en el mercado, para sobrevivir como empresario. Y en esta lucha el empresario tiene permanentemente que mecanizar, automatizar, en otras palabras, tiene que despedir gente para bajar sus costos. Parece un círculo vicioso: para poder seguir vendiendo en el mercado, el empresario tiene generar desempleo y, al hacerlo, reduce la demanda solvente, lo que conduce inevitablemente a la sobreproducción y la crisis del sistema.

Esta crisis no es terminal, pero es dolorosa para la sociedad en su conjunto, pues implica la pérdida de grandes capitales y la destrucción de muchas fuentes de trabajo.

Una de las formas para prevenir esta crisis es la globalización. La idea es muy simple, para enfrentar la sobreproducción es necesario crear un mercado a la escala planetaria, es necesario incluir a los están excluidos del mercado, no importa si son comunistas, si son hindús, si son musulmanes, si son indígenas, no importa si no son capitalistas, lo que importa es que todos se integren al mercado, que vendan y compren.

La globalización y la lucha contra la pobreza.

En Bolivia, como en varios países pobres del tercer mundo, las únicas personas que tenían suficientes recursos para consumir los bienes del capitalismo eran las pertenecientes a las élites locales, grupos reducidos de familias que durante siglos concentraban las riquezas a costa de miles y millones de bolivianos que vivían en la pobreza.

La pobreza no pudo ser erradicada con los agresivos programas que se emprendieron en los ochenta; al contrario, la pobreza se hizo más aguda en el periodo neoliberal que precedió a la era de la globalización, pues el ajuste estructural fue aprovechado por la pequeña élite para concentrar más riqueza, acentuando la pobreza en el resto de la población.

A lo largo de siglos las elites locales habían construido un Estado a su imagen y semejanza, con normas e instituciones que les aseguraban la concentración de toda la riqueza del país. Construyeron un Estado que, en todos sus niveles, desde la capital hasta el municipio rural más lejano, era un Estado excluyente y discriminador.

En esta realidad, si verdaderamente se quería erradicar la pobreza era necesario cambiar las relaciones de poder, era necesario romper el orden establecido. Surgió entonces en los años noventa el discurso del empoderamiento, la gobernanza, la descentralización y la inclusión social: había que fortalecer las capacidades de los pobres para exigir al Estado el cumplimiento de sus derechos. Los organismos internacionales, la cooperación internacional, las ONG orientaron sus programas de financiamiento hacia el empoderamiento de los pobres. 


Economía solidaria y vivir bien.
***
Del empoderamiento a la toma del poder.

Esta nueva moda en la cooperación encontró un terreno fértil en las clases empobrecidas del país. Rápidamente estas mayorías se apoderaron del empoderamiento; ya no querían ser solo informados, querían dirigir las ONG; no se limitaron a exigir el cumplimiento de sus derechos a los gobernantes, quisieron gobernar; ya no querían ser solo incluidos, quisieron refundar el país. Y, por primera vez conscientes de su mayoría, tomaron el poder mediante el voto democrático y constituyeron un gobierno.

Las viejas élites elevaron el grito al cielo al ver a los indios en el poder, tuvieron miedo del despertar del gigante dormido. Temieron por la venganza, temieron que les quiten todo y los expulsen del país.

Pero nada de eso sucedió. El gobierno indígena nunca pretendió cambiar el modo de producción, solo quería gobernar a favor de los pobres, democratizar la riqueza y el poder. No instauró el socialismo, sino que respetó la propiedad privada y la acumulación privada del capital. Impulsó la redistribución económica mediante novedosas políticas públicas en favor de los más pobres, pero sin despojar a los ricos de sus riquezas.

Las políticas redistributivas impulsadas por el gobierno dispusieron transferencias directas de recursos públicos a los sectores más empobrecidos bajo la forma de bonos que se pagan en dinero en efectivo. Pero la redistribución más importante se hizo a partir de los ministerios; en todos los ministerios sin excepción se emprendieron políticas específicas en favor de los pobres, políticas económicas, políticas de inversión, políticas de tierras, políticas de salud, políticas educativas pensadas principalmente en los pobres. Otra de las medidas redistributivas estratégicas fue la profundización de la descentralización, los gobiernos sub-nacionales vieron cuadruplicados sus presupuestos, lo cual implicaba una importante dinamización de las economías locales.

Esta forma de redistribución de la riqueza despertó muchas críticas en los sectores radicales del espectro político boliviano, que esperaban una acción más contundente contra las oligarquías. Pero el gobierno sostiene que en una revolución democrática hay que respetar la economía plural, lo cual hace que no se pueda ir muy rápido, pero que permite avanzar.

Lo cierto es que el gobierno está erradicando la pobreza a pasos acelerados. La redistribución del ingreso en favor de los pobres ha generado una dinamización de la demanda interna sin precedentes, la economía es saludable y crece a ritmo sostenido. Se ha generado una bonanza económica de la que disfrutan tanto los trabajadores como el empresario.

El sector empresarial se beneficia particularmente, pues es la principal unidad de acumulación, y, por lo tanto, la base del desarrollo de las fuerzas productivas en el país. El crecimiento se traduce en mayores ganancias para ellos. 


El trueque, una actividad de la economía campesina originaria.
***
El vivir bien y el socialismo comunitario.

Pero a pesar de hacer buenos negocios, el sector empresarial desconfía profundamente del gobierno indígena. Y no es porque tenga un color de piel diferente, sino porque es el gobierno de su enemigo de clase, porque es un gobierno con una ideología antiimperialista, anticolonial, anti elitista. El indígena no tomó el poder para fortalecer el capitalismo con el argumento del vivir bien, sino para construir el socialismo comunitario, que podrá ser muy indígena, pero es, al final de cuentas, socialismo.

El modelo de sociedad que pretenden construir los pobres e indígenas se inspira en sus valores ancestrales, en su cosmovisión, pero también en un pensamiento libertario forjado a lo largo de siglos de lucha contra el explotador, una lucha contra el colonizador, una lucha en busca de justicia. Es un modelo que se inspira también en el pensamiento de numerosos líderes indígenas y campesinos que se formaron políticamente en la izquierda marxista, con ideas revolucionarias.

Por ello, el gobierno de Evo Morales, a pesar de estar logrando erradicar la pobreza, generando condiciones para un acelerado desarrollo de las fuerzas productivas, a pesar de generar condiciones para más y mejores negocios para los empresarios, es un gobierno que incomoda y preocupa al sistema.

Transformación de la economía indígena campesina.

¿Con tantos avances en la inclusión social y la redistribución económica, que pasó en la economía indígena campesina?

En Bolivia, los indígenas y campesinos viven el tránsito violento e incontrolable de sus economías de auto-subsistencia hacia una economía integrada al mercado, están pasando de una economía de trueque a una economía monetizada. Una pequeña parte de los indígenas ha debido migrar a las ciudades para incorporarse a un empleo, se ha convertido en asalariado. Pero la gran mayoría, ha debido permanecer en la comunidad, o ha debido migrar a las ciudades constituyendo unidades de autoempleo, engrosando el denominado ‘sector informal’.

Aunque permanezcan en sus comunidades o aunque se trasladen a las ciudades para constituir talleres artesanales familiares, los indígenas y campesinos se incorporan al mercado como unidades nuevas. Son unidades que tienen que dotarse de nuevas armas y aprender rápidamente las reglas del mercado para enfrentarse cotidianamente contra unidades con mentalidad empresarial, que gestionan riesgos y razonan en términos de competencia. Estas nuevas unidades económicas, para sobrevivir deben ser competitivas, y deben hacerlo a pesar de su gran y principal falencia: la insuficiencia de capital. 


Campesinos empoderados discutiendo en asamblea sobre los problemas principales de su comunidad.
***
A pesar de sus limitaciones, y contrariamente a lo que afirma la teoría, estas nuevas unidades resultaron ser más competitivas que las unidades capitalistas, a quienes progresivamente van arrebatando el mercado pues no son tan vulnerables a las variaciones de precios y costos.

Resulta que las nuevas unidades son tremendamente competitivas gracias a que, a pesar de ser unidades familiares o individuales, funcionan con lógicas comunitarias, basadas en sistemas de autoayuda, reciprocidad, solidaridad tan propias del pensamiento indígena campesino. Son lógicas diferentes a la lógica empresarial donde lo más importante es maximizar la tasa de ganancia, minimizar costos, maximizar el uso de los recursos.

En cambio en estas nuevas lógicas, la ganancia es importante pero es secundaria frente a otras prioridades, como la estabilidad de la unidad familiar, el fortalecer la red familiar ampliada, el ayudar al que lo necesite, el ganar prestigio, el redistribuir en la comunidad la acumulación individual, el ser autoridad respetada en la comunidad, el estar bien con dios y la pachamama, etc.

Para muchos intelectuales, esta economía está basada en la auto-explotación, pues los trabajadores no tienen horario y están mal remunerados; critican que son economías informales que no respetan la ley de trabajo ni pagan impuestos. Esta visión revela cuan incomprendida es esta nueva forma económica, revela el profundo desconocimiento de la economía indígena que le dio origen y, sobre todo, un desconocimiento de los valores que gobiernan estas nuevas lógicas económicas.

Un nuevo actor político.

En términos políticos, los campesinos indígenas, los que se quedaron en el campo y los que emigraron a las ciudades, los que tuvieron que integrarse violetamente al mercado, son la verdadera base social del gobierno de Evo Morales. Son una fuerza política muy importante, no sólo porque son numerosos, sino también porque, a pesar del incremento de sus ingresos, forman parte de los explotados del sistema, al carecer de capital y estar insertos en el mercado. A ellos también el capital les expropia la plusvalía y les deja ganar sólo el mínimo de subsistencia, como al trabajador asalariado. En esta medida, ellos invitan a repensar el concepto de proletariado.

El haber incorporado en la nueva Constitución de Bolivia el reconocimiento de la economía plural, tiene sentido para los empresarios, pues garantiza que se respetará la inversión privada. Pero también tiene sentido para los campesinos indígenas pues obliga al Estado a implementar políticas específicas para potenciar y desarrollar esta nueva forma económica, la economía social comunitaria, el nuevo actor político. 


Forjar la Integración regional para dinamizar y apostar por el desarrollo local.
***
En conclusión.

Para concluir se debe señalar que los despidos masivos en Estados Unidos tienen relación estrecha con los celulares del indígena en Bolivia, y no es porque estemos ante una nueva paradoja de la teoría del caos; ambos fenómenos forman parte de un mismo problema, la inevitable caída de la tasa de ganancia en el sistema capitalista y la lucha de clases.

La respuesta del sistema es la globalización que es un proceso de integración económica a escala planetaria, basado en la ampliación de mercados gracias al desarrollo de la informática y la comunicación; pero es un proceso multidimensional, donde la cultura es una de las dimensiones de mayor transformación.

El acceso de los indígenas campesinos al celular, al mercado, al internet y la TV podrá traer efectos positivos y negativos en sus culturas, inclusive podrá provocar transformaciones profundas en sus valores éticos y estéticos; pero no hay duda que la incorporación de estos pueblos a ciudadanía boliviana está teniendo una enorme incidencia en la construcción del Estado Plurinacional.

*****

[1] Artículo publicado en “Le Monde Diplomatique”, edición boliviana de diciembre de 2013
[2] Economista, integrante del Círculo de Estudios Karl Marx y de la Red Boliviana del Pensamiento Económico Crítico miguemo@gmail.com

*****

No hay comentarios: