viernes, 3 de enero de 2014

OTRA MIRADA A LOS TRATADOS COMERCIALES. EL TPP: MÁS QUE UN ACUERDO COMERCIAL.- EL TPP, UN ACUERDO QUE PODRÍA CAMBIAR SU VIDA A PEOR.

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“En el verano de 2013 se iniciaron conversaciones entre la Unión Europea y Estados Unidos sobre una Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) a la vez que muchos dirigentes comerciales y políticos saludaban el acuerdo como el santo remedio contra la difícil recuperación económica que incide en ambos lados del Atlántico. La consolidación de las relaciones comerciales entre los dos socios en un solo mercado transatlántico se ha vendido a los ciudadanos estadounidenses y europeos como un vehículo poderoso para estimular el crecimiento económico y algunos de sus defensores predecían hasta un uno por ciento de incremento del PIB. Los funcionarios de Estados Unidos y la Unión Europea insisten en que la eliminación de los aranceles a la importación y la armonización reglamentaria a los dos lados del Atlántico incrementarán el comercio entre las dos regiones, lo que creará millones de nuevos empleos. Sin embargo, como sugiere este análisis preliminar de las implicaciones geopolíticas, medioambientales y socioeconómicas de un acuerdo comercial transatlántico, no sólo se ha colocado en el lugar equivocado la fe en la liberalización y la desregulación comerciales –lo que caracteriza las negociaciones actuales–, sino que también se han juzgado mal los beneficios económicos pronosticados a la vez que se han minimizado –cuando no ignorado– los riesgos más amplios. Lo que aflora, por tanto, es que la TTIP es el proyecto político de una elite política y corporativa transatlántica que, basándose en la promesa infundada del aumento del comercio y la creación de puestos de trabajo, intentará invertir la protección reglamentaria social y medioambiental, desviar los derechos legales de los ciudadanos hacia las corporaciones y consolidar el liderazgo global europeo y estadounidense dentro de un orden mundial cambiante”.
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Los representantes políticos ( y los lobbies, son los que mejor se movilizan hoy) de la Casa Blanca están metidos en este "nuevo" ensayo del ALCA o el "gran mercado del comercio libre de las Américas).
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I.- OTRA MIRADA A LOS TRATADOS COMERCIALES.
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ALAI. América latina en Movimiento.

Perú. OtraMirada 26 de noviembre del 2013.

El Perú se encuentra en una situación crítica en términos de exportaciones. Actualmente, aproximadamente 2100 Mypes han dejado de exportar en lo que va del año, es decir que hay una pérdida en la capacidad exportadora. Han descendido en países con los que se han firmado acuerdos comerciales, como por ejemplo China (8.5%), Unión Europea (20%) y Canadá (24%), Venezuela (41%), Japón (17%), al EFTA (41%), Tailandia (51%) y la Comunidad Andina (2.4%).

La Cámara de Comercio de Lima es quien sostiene que 11 de los 17 acuerdos no son aprovechados. Estos tratados de libre comercio han beneficiado a muy pocos y ha puesto en riesgo la sobrevivencia de muchas empresas, sobre todo las pequeñas y medianas y los puestos de trabajo que estas generan. Si nos comparamos con Ecuador, este país no posee un TLC con EEUU y tiene la mitad de la población que el Perú, sin embargo sus cifras de exportación hacia el país del Norte son aproximadamente las mismas que las nuestras. “Esto se debe, principalmente, a que las instituciones del Estado no actualizan su sistema de gestión e infraestructura con los requerimientos de la situación tanto nacional como internacional”, asegura el presidente de ADEX, Eduardo Amorrortu.

De acuerdo al ex ministro de Economía, Luis Carranza, este tema tiene más que ver con el hecho que el mercado peruano no es competitivo. La competitividad del país está estancada, y en declive, en el ranking internacional1. Nos hemos vuelto menos competitivos institucionalmente y en innovación de factores y negocios, por otro lado, nos encontramos casi estancados en eficiencia y preparación tecnológica, así como en infraestructura con una brecha que se aproxima a los 90 mil millones de dólares para el 2020. Es decir, las exportaciones disminuyen porque no somos capaces de entrar al mercado de otros países y competir con sus empresas, además factores como el aumento del costo de los puertos, y un tipo de cambio que no favorece a las exportaciones no tradicionales porque son menos competitivas, encarece la actividad.

Agregando a lo anterior, esto también se debe a que el Ministerio de Comercio Exterior, encargado en realizar políticas y estrategias de promoción e inteligencia comercial para aumentar la capacidad de exportación del país, demuestra su ineficiencia al no tener jefes de oficinas comerciales en 16 de 35 países, en ciudades claves como Nueva York o Londres, entonces cómo se espera que provea de estrategias competitivas para mejorar la situación que atraviesa el sector exportador.

Un punto controversial conversado por expertos es la dificultad que tienen las exportaciones con valor agregado, en especial las no tradicionales. Detrás de esto se encuentra el escalamiento arancelario  a los que estamos sujetos en varios de los países con los que se ha firmado TLC. El escalamiento arancelario es un tributo que aumenta a medida que el producto haya sido procesado. La eliminación del escalamiento arancelario sobre estos productos estimularía su procesamiento en países en desarrollo, como el Perú, generando nuevas industrias e inversiones en tecnología e innovación. Sin embargo, al entrar en nuevos tratados y acuerdos internacionales mantenemos las tendencias obstaculizando este tipo de desarrollo de industrialización.

De la misma manera, Marcos Robledo, asesor de Michelle Bachelet, afirma que los TLC al igual que el TPP, ya cumplieron un ciclo, en el que pocas empresas se vieron beneficiadas y que el aumento de mercados explotables sería mínimo pues la región ya posee tratados con la mayoría de los participantes de este acuerdo. El TPP se caracteriza por negociarse de forma secreta y no incluir a países tan relevantes como lo son China y Brasil, tiene polémicos acuerdos de patentes y derechos de autor, además no tiene aprobación en el congreso de los EEUU y ha sido rechazado durante el “fast track”2. Esta “miopía geopolítica” nos aferra a su moneda, así como genera dependencia hacia su presente y futura (probable) crisis.

¿Tiene sentido seguir firmando acuerdos de libre comercio cuando Perú no ha superado su capacidad de oferta exportadora y seguir firmando acuerdos con grandes economías como la de India, Turquía e Israel, manteniendo la estructura del TPP, que seguirá protegiendo a países desarrollados frente a los países emergentes?

Notas
1 Fuente: WEF: Ranking Mundial de Competitividad
2 Fast Track: Con la Autoridad de Promoción Comercial (fast track) el Congreso otorga al presidente autorizaciones para negociar acuerdos comerciales. Una vez presentado el Congreso debe aprobarlo o rechazarlo en bloque, sin realizarle enmiendas. 


La Sociedad Civil, el Poder Local, es el pueblo organizado el que comienza a movilizar y protestar contra el "nuevo ALCA" que el imperio en alianza con los europeos, buscan por varios caminos salir de la crisis, pero con las mismas políticas de dominación económica y sometimiento político.
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II.- TPP: MÁS QUE UN ACUERDO COMERCIAL.

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ALAI. América Latina en Movimiento.

OtraMirada.-  4 de diciembre del 2013.

El TPP que por sus siglas en inglés significa Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica tiene como objetivo reunir a 12 naciones Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, y los latinoamericanos México, Perú y Chile para supuestamente impulsar el libre comercio.

Marcos Robledo, asesor de Michelle Bachelet, afirma que los TLC al igual que el TPP, ya cumplieron un ciclo, en el que pocas empresas se vieron beneficiadas y que el aumento de mercados explotables sería mínimo pues la región ya posee tratados con la mayoría de los participantes de este posible acuerdo. El TPP se caracteriza por negociarse de forma secreta y no incluir a países tan relevantes como lo son China y Brasil, tiene polémicos acuerdos de patentes y derechos de autor, además ha sido rechazado para el “fast track”(1) en el congreso de los EEUU.

La “vía rápida” del congreso de los Estados Unidos autoriza a los funcionarios del poder ejecutivo el poder tomar decisiones comerciales, por eso es un golpe fuerte a las negociaciones este rechazo al “fast track” para el TPP, pues demuestra la falta de confianza de estos legisladores a las pautas que tiene el acuerdo y anuncia las próximas dificultades que afrontará para que sea aprobado dentro del Congreso. Esta negociación conlleva intereses específicos de grandes corporaciones que contrariamente al nombre del tratado no buscan un libre comercio, sino mayor proteccionismo.

Dentro de las propuestas negociadas, dadas a conocer, se encuentran las de, la propiedad intelectual, comercio electrónico, empresas estatales, telecomunicaciones y compras gubernamentales. Estas fueron filtradas por WikiLeaks y demuestra como facilita que las compañías farmacéuticas obtengan patentes, incluso en los países en desarrollo. El hecho que se tenga estas patentes durante un mayor tiempo limita el acceso masivo y que se hagan nuevas investigaciones científicas. Por increíble que parezca, dentro de las negociaciones EEUU quiere que se patente incluso los procesos quirúrgicos.

Otra de las propuestas filtradas que han generado descontento es la que limita el acceso a música, películas, libros y conocimiento en general. Esto se debe a que se desea aumentar el plazo de protección a 90 años, con lo que se tendrá que esperar casi el doble del tiempo para que materiales de estos rubros puedan ser usados por los ciudadanos comunes sin necesidad de pedir o pagar derechos de autor. Asimismo las sanciones contra estas infracciones serán más duras y limitarán el material de información cultural disponible, generará que las compras por internet se limiten.

Otros temas sensibles son “los proyectos que se deben abrir a la competencia extranjera en contratación pública, el sistema de solución de diferencias entre inversionistas y estado –en el que los inversores extranjeros de otros países del TPP pueden demandar a los gobiernos anfitriones en un tribunal internacional- y nuevas normas que rijan lo que pueden y no pueden hacer las empresas de propiedad estatal” (2)

Más allá de firmar más tratados cuya principal ventaja es la protección en términos de condiciones de seguridad jurídica en nuestros mercados de destino y respecto de nuestras importaciones críticas (3), se debería tener en mente una estrategia geopolítica para reforzar los lazos con los países latinoamericanos.

El Perú debe evaluar seriamente si seguir el camino del TPP en el que quedará excluido el probable principal inversionista extranjero que tendrá en los próximos años: La República Popular China. Asimismo, quedará excluido también el integrador geopolítico de la región, Brasil. Además, nos volveríamos a involucrar con protecciones inadecuadas a la industria farmacéutica, especialmente a la de EEUU, y sufriríamos las probables restricciones de libertad de expresión en los medios de comunicación modernos (internet). Cabe destacar que el medio de crecimiento no se basa en firmar acuerdos –considerando que ya existen acuerdos de libre comercio con la mayor parte de los países que estarían en el posible tratado del TPP, sino en estar preparados con políticas comerciales e industriales para poder entrar en los nuevos mercados y cubrir la oferta con la que llegarían a nuestro territorio.

Notas

1)Fast Track o Vía Rápida: Con la Autoridad de Promoción Comercial (fast track) el Congreso otorga al presidente autorizaciones para negociar acuerdos comerciales. Una vez presentado el Congreso debe aprobarlo o rechazarlo en bloque, sin realizarle enmiendas.

2 ) Martin Khor: “Dos golpes contra el TPP” Red del Tercer Mundo.

3) El Otro Modelo (2013): Atria, Couso, Larraín, Benavente y Joignant.
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III.- EL TPP, UN ACUERDO QUE PODRÍA CAMBIAR SU VIDA A PEOR.
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ALAI. América Latina en Movimiento. 15 de noviembre del 2013.
Francesca Emanuele.

Probablemente usted nunca haya oído hablar del Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico (TPP, por sus siglas en inglés). Y aunque este tratado de “libre comercio” siga negociándose a sus espaldas, le aseguro que, si se aprobase, una porción importante de su vida se vería afectada y, desde luego, las esperanzas de un Perú mejor sufrirían una gran envestida.

El TPP es el acuerdo comercial más amplio que jamás haya conocido la historia del Perú, y uno de los más grandes de la humanidad. Son 12 los países que vienen negociándolo a puertas cerradas desde hace tres años. Perú, Estados Unidos, Chile y México son algunos de ellos.

Hasta el momento, ciertas secciones de los 29 capítulos del tratado han sido filtradas. Cada una de ellas más aterradora que la otra. Una novedad de esta semana fue la publicación de Wikileaks de uno de los capítulos más importantes del documento, el de “propiedad intelectual”. En él se muestra cómo este acuerdo beneficiará a las grandes farmacéuticas dándoles la posibilidad de ampliar sus patentes, perjudicando así a millones de personas, cercenándoles la capacidad de acceder a medicamentos genéricos, los que son sustancialmente más económicos.

Para que se haga usted una idea, en Estados Unidos –donde las farmacéuticas tienen más poder que en ninguna otra parte del mundo– la población gasta alrededor de 300 billones de dólares al año en medicinas. Sin el monopolio de las patentes, esta suma sería diez veces menor: 30 billones.

El escenario que se dibuja para el Perú, en caso de suscribir el documento, sería absolutamente devastador. Un país en vías de desarrollo como el nuestro estaría firmando la sentencia de muerte de miles de peruanos, incapaces de costear los altos precios de medicamentos de enfermedades tan letales como el cáncer. En consecuencia, el TPP es un ataque frontal contra cualquier política pública que intente ampliar los servicios de salud.

Pero este no es el único “hachazo” que plantea el tratado. Con su aprobación, los derechos corporativos crecerían aún más, en detrimento del poder estatal y de sus medidas de regulación al sector privado. Las empresas privadas tendrían el firme apoyo para demandar directamente a los Estados –saltándose los sistemas judiciales nacionales–, acudiendo directamente a tribunales internacionales, tales como el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones del Banco Mundial. Se incrementarían situaciones tan esperpénticas (amparadas por nuestro TLC con EEUU), como la demanda que hizo Doe Run al Estado peruano (por US$800 millones) sobre el argumento de que nuestro gobierno ejercía un trato injusto al exigirle el cumplimiento de las normativas medio-ambientales en La Oroya (una de las zonas más contaminadas del mundo).

La segunda novedad de la semana es que cerca de 170 diputados estadounidenses han enviado una carta al Representante de Comercio de EEUU expresando su disconformidad con que el TPP sea aprobado por un procedimiento que se conoce como “vía rápida” (a través del cual se han aprobado acuerdos comerciales en los últimos 20 años en este país).

La “vía rápida” brinda la única posibilidad al Congreso norteamericano de aprobar o rechazar un acuerdo comercial en su totalidad. De concretarse el rechazo de los 170 diputados a la “vía rápida”, el Congreso de EEUU podría llevar a cabo numerosas enmiendas al tratado. Esto significaría que países como el nuestro habrían hecho una serie de concesiones a cambio de nada. En otras palabras, que de nada valdría que hayamos renunciado a ciertas cuestiones (por ejemplo, a subsidios en el sector cultural) con el fin de obtener “algo a cambio”. Así, habría serias dudas de que ese “algo a cambio” apareciera en el texto final del TPP, dejándonos incluso en una posición de mayor desventaja.

Son 620 millones las personas que serían afectadas por el TPP. No obstante, solo son partícipes de las negociaciones altos funcionarios del gobierno de los 12 países implicados, junto a 600 asesores de diversas corporaciones. Incluso nuestros congresistas no han tenido la posibilidad de acceder al texto, a pesar de los reclamos de algunos de ellos. Me pregunto, ¿cómo es posible que un tratado que constituye una gran amenaza contra la vida de millones se negocie con tanto recelo?, ¿dónde está la democracia en la que supuestamente vivimos?, ¿o es que acaso esta es una mera ilusión? Si así fuese, nunca es tarde para recuperarla. Una manera de empezar sería exigiendo a la canciller Rivas y al presidente Humala un debate público acerca del TPP.



IV.- CHILE. TPP- PEOR QUE LOS TLC.
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ALAI América Latina en Movimiento, 10 de noviembre del 2013.

Emilio Sardi.

Los tratados de comercio no son buenos o malos en abstracto. Sus beneficios o daños dependen de lo que se pacte en ellos y de los objetivos y fortalezas relativas de las partes. Desde este punto de vista, es muy grave que Colombia se haya dedicado a firmar TLC a la carrera, sin estudios serios que identifiquen las implicaciones de lo que está pactando ni, mucho menos, los beneficios específicos que busca o los daños que puede sufrir con ellos. Todos han sido firmados sin objetivos concretos, sobre la base de especulaciones teóricas de índole general sin sustento en la realidad, y por eso, contienen infinidad de cláusulas lesivas para el país.

Pero si la firma irreflexiva de los TLC es mala, la corona de la irresponsabilidad se la lleva ahora nuestra solicitud de admisión al TPP (Trans Pacific Partnership). Este acuerdo busca fijarle reglas a todo, desde la calidad de la comida o el manejo de los mercados financieros hasta los precios de los medicamentos o la libertad en la Internet, y solo 5 de sus 29 capítulos cubren aspectos relacionados con el comercio. Liderado por EE.UU., cobija a 12 países ubicados en la cuenca del Pacífico, todos ellos ubicados por encima de Colombia en el escalafón mundial de la competitividad. Lleva 19 rondas de negociación, adelantadas en secreto, sin ninguna participación ni de los parlamentos nacionales ni de la sociedad civil ni de los sectores directamente afectados, aislando totalmente a la opinión pública, lo que le ha valido el calificativo de “la negociación comercial más secreta y menos transparente de la historia”.

A pesar del secreto que ha cubierto las negociaciones, hay filtraciones suficientes para generar preocupación en temas tan diversos como el acceso al conocimiento o el acceso a los medicamentos. Sobre este último, Médicos sin Fronteras ha afirmado que “El TPP está en camino de convertirse en el tratado más dañino de todos los tiempos para el acceso a medicamentos en los países en desarrollo”, pues busca evitar la competencia y mantener sus precios en niveles prohibitivos. El acuerdo busca además limitar desde la posibilidad de los gobiernos de fijarles precios a los medicamentos hasta la de negociar mejores condiciones en las compras estatales.

Son tan graves las amenazas del TPP que recientemente el senado chileno aprobó por unanimidad solicitarle al Presidente un “debate público, técnico y político, oportuno y veraz, sobre las implicaciones que dicho acuerdo podría tener para Chile en materia económica y de relaciones internacionales”. Con esto estaba acogiendo la preocupación nacional nacida de los reparos de personas como el exdirector de la Direcon (oficina que maneja los TLC chilenos), sobre las implicaciones que el TPP podría tener en las limitaciones de políticas públicas, y el ex jefe negociador de Chile en el TPP, sobre cómo afectaría los derechos digitales y el acceso de los ciudadanos a la cultura y a la salud.

¡Y mientras esto pasa en Chile, un país que se ha distinguido por su apertura al comercio, Colombia solicita a ciegas su ingreso, sin haber sido parte de las discusiones y sin conocer con exactitud las obligaciones que éste conllevaría! Vale la pena que quienes hoy empiezan a reconocer los peligros para el futuro del país de la firma irreflexiva de un TLC tras otro le pongan atención a lo que puede suceder con el TPP. Por malos que sean los TLC, el TPP es peor.
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jueves, 2 de enero de 2014

SOCIÓLOGO. POLITÓLOGO. ATILIO BORON. 2013 UN BALANCE PROVISORIO.

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Por supuesto, en el 2013 pasaron muchas otras cosas, imposibles de examinar en detalle aquí. Permítasenos simplemente mencionar la importancia de los diálogos de paz entre el gobierno de Juan M. Santos y las FARC, alentados por el clamor popular que en Colombia exige el fin del conflicto armado y las expectativas en torno a las elecciones presidenciales de Mayo del 2014; la crisis domínico-haitiana, desatada por las racistas normas denegatorias de la nacionalidad a los hijos de haitianos nacidos en la República Dominicana; las elecciones del pasado 27 de Octubre en Argentina, sembrando de dudas la continuidad del proceso abierto en el 2003; el triunfo de Michelle Bachelet, regresando a la presidencia de un Chile desquiciado por el holocausto social del neoliberalismo; la persistencia y profundización de la crisis en México, a veinte años del “grito” de los Zapatistas en Chiapas;

La vigorosa e inesperada irrupción de grandes manifestaciones de masas en Brasil, a poco más de un año de las presidenciales de Octubre de 2014, conmoviendo la estolidez de un orden social profundamente injusto y rabiosamente oligárquico; la aplastante victoria de la Alianza País en las elecciones legislativas del Ecuador, que le permitieron a Rafael Correa obtener una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional; la lenta pero irreversible implementación de los nuevos “lineamientos” en la economía cubana, orientados a actualizar y fortalecer los fundamentos materiales de la Revolución; la consolidación del liderazgo de Evo Morales en Bolivia, de cara a las elecciones del próximo Octubre; la integración plena de Venezuela al Mercosur, ya con el voto favorable del Senado paraguayo, y la valerosa resistencia de los pueblos ante los estragos de la gran minería a cielo abierto, el “fracking” y el auge del agro-negocio mono-productor (soja, caña de azúcar, palma africana, etcétera) son datos que también marcaron la agenda del año que finaliza y que merecerían un análisis detallado que no podemos hacer aquí.
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Dr. Atilio Boron. Sociólogo. Politólogo. Académico Argentino. "Militante" histórico de la Revolución Cubana.
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SOCIÓLOGO. POLITÓLOGO. ATILIO BORON. 2013 UN BALANCE PROVISORIO.
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Atilio A. Boron.
Jueves 2 de enero del 2014.

El año que terminó fue pródigo en acontecimientos que dejaron profundas huellas en el sistema internacional. A la hora de reseñarlos la mirada del analista siempre es situada; no existe una observación que pueda independizarse de los condicionamientos que la geografía y el tiempo histórico ejercen sobre el observador. Nuestra mirada, desde el “aquí y ahora” de Nuestra América, seguramente será diferente de la que pueda tener alguien situado en Europa, Asia o África.

Hecha esta necesaria salvedad metodológica previa digamos que el acontecimiento más trascendente que marca con tristeza el año que finaliza fue la muerte del Comandante Hugo Chávez Frías. El líder bolivariano fue una verdadera fuerza de la naturaleza: un huracán que con su fervor antiimperialista, su visión estratégica de la lucha que debía librarse contra el imperio y su incansable protagonismo reconfiguró decisivamente el mapa sociopolítico del área. Chávez fue el gran mariscal de la batalla del ALCA, derrotando al principal proyecto de Estados Unidos para completar el sometimiento de América Latina y el Caribe a sus intereses. Y fue también el hombre que llenó de propuestas lo que hasta su irrupción en la vida política de la región era una agradable pero inofensiva retórica latinoamericanista, huérfana de contenidos concretos. Para Chávez esta tenía que ser una convocatoria a la unidad de América Latina y el Caribe, unidad y no tan sólo integración; debía ser, tras las huellas de la Revolución Cubana, el ámbito de creación de un internacionalismo solidario que se traduciría en proyectos concretos como el Banco del Sur, Petrocaribe, TeleSUR, UNASUR y la CELAC, entre tantos otros. Su muerte, en circunstancias que aún no han sido aclaradas, llenó de júbilo al imperialismo y sus aliados, pensando que con ella se acabaría el chavismo. Sin embargo, y esta es una de las notas más positivas del año, la desaparición física de Chávez no impidió que el chavismo volviera a triunfar en las elecciones presidenciales del 14 de Abril -consagrando a Nicolás Maduro como presidente- y nuevamente, por una rotunda diferencia de más de un millón de votos, sobre la coalición opositora en las municipales del 8 de Diciembre. Parece que tendremos Chávez para rato.

Otra noticia muy importante fue la sorpresiva elevación del Cardenal Jorge Bergoglio al papado. Personaje complejo, la consagración de este jesuita motivó un áspero debate que está lejos de apagarse en la Argentina. Jerarca de una iglesia que fue cómplice de todos los crímenes de la dictadura, hay quienes lo fustigan por sus actitudes tibias y ambivalentes, sobre todo si se las compara con las que tuvieron otros obispos como los monseñores Enrique Angelelli –que pagó con su vida su osadía-, Jaime de Nevares, Jorge Novak o Miguel Hesayne. Esta sinuosidad de su conducta, síntoma de lo que Antonio Gramsci definiera como “jesuitismo”, explica las razones por las que junto a sus críticos emergiera desde las filas de la izquierda, los derechos humanos y la teología de la liberación un fogoso contingente de defensores de Francisco prestos a señalar las formas sigilosas con las que el por entonces provincial de los jesuitas protegía a su rebaño. Más allá de este irresuelto debate, los temores que muchos tenían en el sentido de que Francisco pudiera convertirse en una ominosa re-encarnación de Juan Pablo II (quien junto a Ronald Reagan y Margaret Thatcher conformara el más formidable tridente reaccionario del siglo veinte) hasta ahora han demostrado ser injustificados. Es más, cierto cambio en el léxico del Pontífice (como por ejemplo hablar de la “Patria Grande” en ocasión de la visita de Cristina Fernández de Kirchner al Vaticano) o su insistente “opción por los pobres” demuestran que ha percibido con fino olfato los datos de este “cambio de época” y que Venezuela no es Polonia, ni Ecuador Checoslovaquia. Si aquellos gobiernos de Europa Oriental sucumbieron ante la arremetida que convergía desde el Vaticano, Washington y Londres fue porque su déficit de legitimidad los tornaba altamente vulnerables. 


El amo imperialista, toma el mundo como su propiedad. Sin embargo, desde América Latina, los pueblos estamos dando una lección revolucionaria. La revolución no es calco, ni copia, es creación histórica de nuestros pueblos. El imperialismo al final será derrotado, pero, ahora en democracia.
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Bien distinta es la situación de los gobiernos de izquierda en Sudamérica, donde Bolivia, Ecuador y Venezuela cuentan con una legitimidad popular incomparablemente superior a la que jamás gozaron sus supuestas contrapartes europeas. En pocas palabras: el Vaticano no ignora que los cambios acaecidos en Latinoamérica y el Caribe desde los albores del siglo veintiuno ya no tienen vuelta atrás. En El 18 Brumario de Luis Bonaparte Marx evoca la intervención del Cardenal Pierre d'Ailly en el Concilio de Constanza (1414-1418) cuando ante las quejas de los puritanos por la vida licenciosa de los papas respondiera con voz tonante “¡Cuando sólo el demonio en persona puede salvar a la Iglesia católica, vosotros pedís ángeles!” La situación actual de la Iglesia es mucho peor que la que tanto preocupara a d’Ailly: interminable hemorragia de la feligresía, escándalos por pederastia, millonarios juicios de las víctimas y bancarrota de las iglesias abrumadas por el pago de enormes indemnizaciones, manejos mafiosos del banco del Vaticano, el papel de la mujer en la Iglesia y el cuestionamiento cada vez más militante del celibato sacerdotal configuran una agenda que difícilmente le dejen tiempo a Francisco para organizar la dispersa y confusa derecha latinoamericana, suponiendo que quisiera hacerlo. Pero para eso está “la embajada.”


Otro acontecimiento de gran trascendencia fue la re-emergencia de Rusia como un principal actor de la política mundial. La Unión Soviética lo había sido en el casi medio siglo transcurrido desde finales de la Segunda Guerra Mundial. El “orden bipolar” de la época le asignaba un protagonismo fundamental, pero cuando se produjo el hundimiento de la URSS en 1991-92 el estado sucesor, Rusia, quedó completamente marginado de los principales escenarios de la política internacional. Esto dio pie a que algunos publicistas del imperio se solazaran con la ilusión de que allí comenzaba el “nuevo siglo (norte)americano” y no ahorraron descalificaciones humillantes, incluso algunas de tono racista, en contra de los rusos, como Vladimir Putin se encarga de recordar una y otra vez. El sueño del “nuevo siglo americano” duró muy poco y con los atentados del 11-S se convirtió en una insoportable pesadilla. Rusia, que nunca había dejado de ser una potencia atómica –nimiedad olvidada por los apologistas del “nuevo orden mundial” alentado por George Bush padre- y que venía acumulando fuerzas desde comienzos del siglo, irrumpió abruptamente en el escenario mundial otorgándole asilo político nada menos que a Edward Snowden, el enemigo público número uno de Washington y, después, torciéndole el brazo a Barack Obama y su escudero, John Kerry, haciéndoles abortar sus planes de bombardear Siria. Por si lo anterior fuera poco, su claro apoyo a Teherán aventó también un desenlace bélico por la cuestión del programa nuclear iraní, en una crisis alentada hasta el paroxismo por el régimen israelí y sus impresentables compinches en el área, especialmente Arabia Saudita. Con tres gestos Moscú demostró que las bravuconadas de Washington carecían de sustancia real y podían ser neutralizadas en beneficio de la paz y el imperio del derecho internacional.

La impetuosa re-emergencia de Rusia sumada a la ya consolidada gravitación de China en la economía y la política mundiales terminó por cristalizar significativas modificaciones en el gran tablero geopolítico internacional. Cambios éstos que favorecen los proyectos emancipatorios de Nuestra América porque el derrumbe del unipolarismo norteamericano y la acelerada –y por lo que parece, irreversible- edificación de una estructura multipolar de poder mundial abre nuevos e inéditos márgenes de maniobra para los países de América Latina y el Caribe, tradicionalmente sometidos al yugo estadounidense. Al evidente debilitamiento del poderío global de los Estados Unidos -reconocido nada menos que por el más significativo intelectual del imperio, Zbigniew Brzezinski- y del cual el cierre de sus oficinas gubernamentales por dos semanas es apenas uno de sus muchos síntomas se le suma el agotamiento del proyecto europeo, sacrificado en el altar de la banca alemana, todo lo cual hace del mundo un espacio mucho más abierto e indeterminado cuyos resquicios y contradicciones ofrecen una magnífica oportunidad para que los pueblos de Nuestra América avancen resueltamente hacia la conquista de su segunda y definitiva independencia.

Nuestro saludo fraterno, solidario y revolucionario en el 55 Aniversario de la Histórica y Gloriosa Revolución Cubana. el 1 de enero de 1959, Fidel, el Che y los revolucionarios cubanos escribían una página de gloria para la humanidad. Su ejemplo, lucha, unidad y compromiso revolucionario siempre permanecerán como pedestal histórico en nuestras vidas.
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Por supuesto, en el 2013 pasaron muchas otras cosas, imposibles de examinar en detalle aquí. Permítasenos simplemente mencionar la importancia de los diálogos de paz entre el gobierno de Juan M. Santos y las FARC, alentados por el clamor popular que en Colombia exige el fin del conflicto armado y las expectativas en torno a las elecciones presidenciales de Mayo del 2014; la crisis domínico-haitiana, desatada por las racistas normas denegatorias de la nacionalidad a los hijos de haitianos nacidos en la República Dominicana; las elecciones del pasado 27 de Octubre en Argentina, sembrando de dudas la continuidad del proceso abierto en el 2003; el triunfo de Michelle Bachelet, regresando a la presidencia de un Chile desquiciado por el holocausto social del neoliberalismo; la persistencia y profundización de la crisis en México, a veinte años del “grito” de los Zapatistas en Chiapas;

La vigorosa e inesperada irrupción de grandes manifestaciones de masas en Brasil, a poco más de un año de las presidenciales de Octubre de 2014, conmoviendo la estolidez de un orden social profundamente injusto y rabiosamente oligárquico; la aplastante victoria de la Alianza País en las elecciones legislativas del Ecuador, que le permitieron a Rafael Correa obtener una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional; la lenta pero irreversible implementación de los nuevos “lineamientos” en la economía cubana, orientados a actualizar y fortalecer los fundamentos materiales de la Revolución; la consolidación del liderazgo de Evo Morales en Bolivia, de cara a las elecciones del próximo Octubre; la integración plena de Venezuela al Mercosur, ya con el voto favorable del Senado paraguayo, y la valerosa resistencia de los pueblos ante los estragos de la gran minería a cielo abierto, el “fracking” y el auge del agro-negocio mono-productor (soja, caña de azúcar, palma africana, etcétera) son datos que también marcaron la agenda del año que finaliza y que merecerían un análisis detallado que no podemos hacer aquí.

A lo anterior hay que agregar la continuación de la agresión imperialista y la guerra civil en Siria, donde Al Qaida, con la bendición y el apoyo de la Casa Blanca (perdón, ¿no había sido esta organización la que tramó y ejecutó el atentado del 11-S?) lucha codo a codo con los mercenarios sauditas, yemenitas e israelíes que procuran acabar con el régimen de Bashar al-Assad; tomar también nota del golpe militar pro-norteamericano en Egipto, en contra del gobierno de Mohammed Morsi y la Hermandad Musulmana, no suficientemente pro-norteamericano según el gusto de Washington; la intervención armada de tropas francesas en Mali para contener a los fundamentalistas islámicos aliados de Al Qaida (¡a la vez que París apoya a esta organización en Siria y François Hollande se ofrece impúdicamente a colaborar con Estados Unidos en el bombardeo de ese sufrido país!) y, finalmente, la muerte de Nelson Mandela, comunista de toda su vida que liquidó el “apartheid” sudafricano utilizando, según las circunstancias y el momento histórico, tácticas violentas y pacíficas, siendo por eso incorporado a una lista de “terroristas” por Estados Unidos hasta Julio del 2008. Después de su muerte Mandela tuvo que resistir una tremenda operación mediática que se quiso apropiar de su memoria y presentarlo como un ingenuo y conciliador pacifista, un “adorador de la legalidad” de un estado racista y ocultando groseramente los datos históricos que jalonan su impresionante biografía de lucha por todos los medios que fueran idóneos para el éxito de su empresa liberadora.

Para concluir, hoy, ya en vísperas del 2014, debemos celebrar con inmensa alegría el 55º aniversario del triunfo de la Revolución Cubana -un acontecimiento “histórico-universal”, como seguramente lo hubiera caracterizado el viejo Hegel- que inauguró una nueva era en la lucha de los pueblos de América Latina y el Caribe, África y Asia por su definitiva emancipación. Una Cuba que resiste y resistirá cuanto bloqueos y sabotajes le aplique Estados Unidos, y que demuestra cada día, cada hora, que el imperialismo no es invencible y que puede ser derrotado. Por eso su papel en los procesos de liberación de los pueblos del tercer mundo coloca a la isla caribeña en un sitial semejante al que Francia supo ocupar, luego de la Revolución Francesa, como el faro orientador de quienes luchaban por sacudirse el yugo del absolutismo dinástico. Cuba es la Francia de nuestros días y tiene todo el derecho del mundo para celebrar con alegría un nuevo aniversario de la triunfal jornada del 1º de Enero de 1959. ¡Salud Cuba, y hasta la victoria siempre!
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Atilio A. Boron es Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.
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miércoles, 1 de enero de 2014

EN QUE MOMENTO SE JODIÓ EUROPA.

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Para  mí, modestamente Europa se jodió a finales de los 60 y entrando a los 70’. Aquí está la clave histórico-política, si realmente formulamos un análisis científico. El fracaso y derrota del imperialismo norteamericano en Vietnam, la guerra interna por los derechos de los negros y millones de jóvenes que se "rebelan" y se niegan a ir a Vietnam. La Revolución Universitaria del Mayo París 68’ genera una inflexión histórico trascendental en el inicio del “Cambio de Época Histórica” en el mundo de la Modernidad. La crisis posterior de la Socialdemocracia, la influencia de la Revolución Cultural China, el desastre que se inicia con la captura por la burguesía de la dirección política de la Revolución Bolchevique; La guerra de los seis días entre Judíos y Palestinos, la consecuencia económico-social más importante: El petróleo pasa a definir el carácter del mundo capitalista. Europa es escenario del surgimiento de los Nuevos Movimientos Sociales – Verdes, ambientalistas, Derechos Humanos, Feministas, Derechos Civiles – derechos de los negros – Pacifistas, Contra-culturalistas, Derecho de los Niños, Movimiento de los Gays y Lesbianas, etc.. (Está (in)surgiendo una Nueva Sociedad Civil en el mundo de la modernidad. El Movimiento Sindical se convierte en un “verdadero poder” político al conseguir grandes y significativas reivindicaciones y derechos que aportan para la construcción del Estado de Bienestar, teniendo como fortaleza social y política los derechos Ciudadanos – Educación, salud, trabajo y salarios de calidad -. Se construye el Nuevo Ciudadano garante de la Democracia del Siglo XX.


La globalización neoliberal, es el resultado de este "Cambio de Época Histórica" más importante de esta década de cambios y transnformaciones.
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En este misma década, de los 70’ el “viejo” capitalismo industrial con más de 4 siglo de hegemonía, ingresa en su crisis “final”, en sus propias “entrañas está naciendo un nuevo Modelo, sobre la base de tres revoluciones de carácter estructural: la revolución del transporte, la revolución Tecnológica y la Revolución de la comunicación electrónica, sumado a ello la universalización de un modelo único de economía de mercado, políticas que favorecen la apertura de los mercados del mundo y mundialización del capital financiero en todos los mercados, bancos, bolsas del mundo. Nace la Globalización. Pero igualmente, otros cambios estructurales aportan de manera significativa en este “Cambio de Época Histórica”, el proceso de institucionalización democrática de las Instituciones  principales del sistema Democrático, la crisis final de la institución básica como es la familia, la revolución sexual, la mujer ingresa al trabajo – con calidad y profesión – Es necesario un Nuevo Contrato Social. ( Pendiente hasta ahora, 2014). El Senado norteamericano nombra la Comisión Trilateral, preside el Dr. Samuel Huntington. Se formulan nuevas políticas, Políticas de Estado y Democráticas: La Gobernabilidad. Se cierra esta década entre los grandes cambios político-sociales con la elección de la Sra. Thatcher como Primer Ministro en Inglaterra, el Sr. Reagan en Estados Unidos y el Sr. Helmut Kohl Como Canciller de Alemania, consolidándose el poder del G-7, los países capitalistas y la Democracia Liberal Representativa. Esta es la década cuando se JODIÓ EUROPA, es decir, cuando se quebró, se inicia su descomposición histórico-política, que sin duda “florecerá” por 3 décadas más, pero al final de la Primera década del nuevo milenio, al elección de los “líderes” connotados de la ultra derecha europea, termina ahora sí por sepultarla. Y ahí, la encontramos ahora jodida – quebrada, destruida – al modelo de un barco encallado en alta mar, en manos de una banda de piratas.
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 La Sra Thatcher, el sr. Reagan y el sr. Kohl. Inglaterra, Estados Unidos y Alemania, con sus Líderes políticos de ese entonces - 1980 - consolidaron los cambios sociales y fortalecieron los  cambios políticos, pero dejando una gran decepción política.
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EN QUE MOMENTO SE JODIÓ EUROPA.
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Emir Sader.

Página /12 miércoles 1 de enero del 2014.

Al inicio de la novela de Vargas Llosa, Conversación en la Catedral, un peruano le pregunta a su amigo:
–¿Y cuándo se jodió Perú?

Dan por sentado que Perú se jodió, está jodido. Se trata de saber desde cuándo, a partir de cuándo, para intentar entender el porqué y el para quiénes.

Hoy se da por sentado que Europa está jodida, que se jodió. Hay distintos diagnósticos. Unos dicen que se debe a la pereza de los del Sur, que el aire mediterráneo y la siesta los hizo vivir por encima de sus posibilidades (eso que hemos oído hace tanto tiempo ya en América latina). Otros dicen que fue por la rigidez del Banco Central de Alemania, que domina la troika y se impone a las otras economías. Los medicamentos se diferencian un poco, pero al fin y al cabo son todos amargos. Porque todos aceptan que Europa se jodió.
Lo cual es un fenómeno de inmensas dimensiones, representa un retroceso de dimensiones civilizatorias, porque el estado de bienestar europeo fue una construcción solidaria que se había convertido en referencia a escala mundial. Terminar con él implica un vuelco a tiempos de exclusión social y abandono que Europa había dejado atrás.

¿Cuándo se jodió Europa? Podría ser durante la explosión que apareció con la Primera Guerra Mundial, cuando se confirmaron dramáticamente las contradicciones interburguesas que Lenin dijo que comandarían la historia mundial entrado el siglo XX. Europa se había vuelto escenario de la más brutal de las guerras que la humanidad había conocido hasta ese momento.
Se podría también ubicar aquel momento en la división de la socialdemocracia entre belicistas y pacifistas, abandonando oficialmente en la II Internacional el pacifismo y el internacionalismo que la había caracterizado, abriendo heridas que no volverían a cicatrizarse.

Se podría igualmente ubicar el momento en que se jodió Europa cuando no logró impedir el brote de las distintas formas de dictaduras de derecha –fascismos, nazismo– y, además, no fue capaz de derrotar ese fenómeno sin apoyos externos.

Pero nada de eso explicaría el viraje actual. Porque, después de todo eso, Europa occidental fue capaz de construir estados de bienestar, y que a lo largo de tres décadas fue una de las más generosas construcciones sociales que la humanidad haya conocido.

Entonces fue después de eso que Europa dio un giro que la llevó a estar jodida. Yo ubicaría ese momento en la transición entre el primer y el segundo año del primer gobierno de François Mitterrand, en Francia. La victoria, finalmente tan conmemorada de la izquierda francesa de la posguerra, propició a Mitterrand un primer año centrado en las nacionalizaciones, en la consolidación de los derechos sociales, en una política externa solidaria y volcada hacia el Sur del mundo.

Pero el mundo había cambiado. Reagan y Thatcher imponían un nuevo modelo y una nueva política internacional. Francia sufrió las consecuencias del nuevo escenario. Podría haber estrechado alianzas con la periferia, con el Sur del mundo, con América latina en particular, liderando a los países que más directamente sufrían los cambios globales. Sin embargo, hubo un cambio radical en la orientación del gobierno socialista francés. Adaptándose a la nueva ola neoliberal a su manera, Francia se sumó como aliado subordinado al liderazgo del bloque Estados Unidos-Gran Bretaña.

Ese giro, que consolidó la nueva hegemonía, de carácter neoliberal, inauguró la modalidad de gobiernos y fuerzas socialdemócratas asimilados a la hegemonía de los modelos centrados en el mercado y en el libre comercio. La España de Felipe González no tardó en sumarse y fue seguida por otros gobiernos, abriendo camino para que, en Latinoamérica también, esa vía se extendiera a países como México, Venezuela, Chile y Brasil, entre otros.

Esa nueva orientación predominante ya apuntaba a la condena del Estado de bienestar –un modelo contradictorio con el Consenso de Washington–, que tarde o temprano sufriría las consecuencias. La unificación europea se dio bajo esa orientación. Las consultas nacionales no se centraban en la unificación europea, sino en la moneda única (el euro), dando un carácter centralmente monetario a esa unificación.

La crisis iniciada en 2008 agarró a Europa absolutamente frágil, inmersa en los consensos neoliberales, lo cual le impidió reaccionar positivamente frente a la crisis como los gobiernos latinoamericanos, que se han inspirado en los modelos reguladores que habían sido hegemónicos en Europa en las tres décadas llamadas “gloriosas” que sucedieron la Segunda Guerra Mundial.

Así llegamos a la fisonomía actual de Europa de destrucción del estado de bienestar, echando nafta al fuego, tomando medicamentos neoliberales para la crisis neoliberal, que sólo se ahonda y se prolonga.
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