miércoles, 27 de abril de 2022

CASTILLO “CUMPLE TUS PROMESAS”

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Carácter de las movilizaciones Entonces, qué está pasando en el país, cuál es el carácter de las movilizaciones, ya hemos hablado de las marchas por demandas puntuales, que se han levantado con la firma de una nueva acta de compromisos, esas acciones de fuerza, le han exigido a Castillo que cumpla sus promesas. Ha habido sectores en Junín, Ayacucho y Cusco, que han solicitado el cierre del Congreso y nueva Constitución, aun en aquellas zonas, la medida de fuerza se ha levantado con la firma de un acta que atiende demandas puntuales. En Cusco ha habido un anuncio por parte del presidente sobre la presentación de un proyecto de Ley al Congreso para la realización de un referéndum para consultarle al pueblo si quiere o no una nueva Constitución juntamente que las elecciones regionales y locales de octubre de este año. Seguramente la mayoría congresal, lo archivará.  Las demandas de la ciudadanía no tienen aún un cariz altamente político, lo que sí permitiría la unificación de las plataformas a nivel nacional, sí existe un rechazo al Congreso de la República, a la llamada clase política en general y esto incluye al Ejecutivo, pero la consigna es aún: “cumple tus promesas”.

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“CUMPLE TUS PROMESAS”

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Yorka Gamarra Boluarte*

Otra Mirada Lima miércoles 27 de abril del 2022.

Para explicarse el complejo contexto político peruano desde la conflictividad social, es necesario entender el carácter de las movilizaciones que han tenido y tienen lugar en el Perú de hoy. Es preciso acercarse lo más posible a la naturaleza de las acciones de fuerza.

Para ello, se debe distinguir qué sectores se han movilizado, cuál es el perfil de los liderazgos, cuáles son sus demandas e incluso qué ubicación, política y geográfica, tienen. 

Se han manifestado sectores ya movilizados desde hace varias gestiones gubernamentales, son dirigentes conocidos y, a su vez, ellos conocen el mecanismo de cada conflicto: acción de fuerza, reacción del Congreso, reacción del Ejecutivo, constitución de espacios de diálogo, firma de actas y reuniones de seguimiento de los acuerdos y, en la mayoría de los casos, una nueva manifestación. Tal es el mecanismo de un conflicto social en el país, algunas veces hace crisis y luego vuelve a desescalar, pero siempre está latente. 

La imposibilidad de prever lo que se venía, sólo se puede explicar por la inexperiencia de las jefaturas que tienen a su cargo hoy, el manejo de los conflictos sociales en las diferentes carteras gubernamentales, sumado a la situación de crisis económica mundial y de los combustibles producto de los hechos en Europa del este, la permanente voluntad vacadora del Congreso de la República y la ausencia de norte en el Ejecutivo.

Se han movilizado comunidades amazónicas, sectores agrarios de la costa y la sierra, parte de los gremios del transporte de carga pesada, trabajadores del sector agro exportador, asociaciones de regantes, organizaciones históricas del agro, sindicatos como el de controladores aeroportuarios, poblaciones aledañas a la minera Cuajone, comunidades cercanas a lo que será el aeropuerto de Chinchero, poblaciones del corredor minero y se ha sumado la ciudadanía de Junín, Ayacucho y Cusco, con plataformas específicas o demandas desatendidas por décadas.


Mención aparte, merece la marcha de sectores de la derecha desarrollada en Lima el día que el Gobierno declaró la inmovilización ciudadana en Lima y El Callao. Siendo la única manifestación política vista en este período, que terminó en desmanes e incendios en edificios del Poder Judicial y el Ministerio Público.

En Junín, Ayacucho y Cusco, los gremios se han movilizado por sus demandas puntuales, aun cuando en algunas convocatorias ha participado la CGTP, las acciones de fuerza no han involucrado a gremios nacionales, tampoco existe una agenda estructurada o una plataforma aglutinadora. Cada sector y localidad, ha realizado su acción de fuerza por demandas sectoriales, regionales, locales, puntuales.

Nada que no pueda superarse con la instalación de una mesa de diálogo que recoja las demandas de cada cual, la firma de un acta y la promesa de cumplir lo pactado, en otros casos, con la realización de Sesiones del Consejo de ministros Descentralizadas y la participación del propio presidente de la República.

Diríamos que lo que define a las acciones de fuerza reciénteme desarrolladas en el país, más tienen que ver con exigir al presidente Castillo que cumpla sus promesas.
El Gobierno debería
tomar muy en cuenta ello porque, no significa necesariamente que la población apoye al actual gobierno, sino que, pese a todo, sigue siendo el mal menor, el pueblo no es desavisado.


Los compromisos en las mesas de diálogo

Una tarea en la que debería enfocarse el Gobierno, si quiere realmente atender a las poblaciones que se han manifestado las semanas pasadas, es poner a las diferentes oficinas de diálogo de las instituciones del Estado, a evaluar cuánto de los compromisos asumidos en las mesas de dialogo, desde la creación de la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad en octubre de 2012, se han concretado y cuantas siguen estando pendientes de atención, estas últimas son las causas de las constantes acciones de fuerza por parte de la población, todos estos años.(Caso concreto, las Comunidades del Corredor Minero del Sur que comprende 2 Regiones Apurímac y Cusco. La cantidad de escritos, arreglos, acuerdos firmados, por varios gobiernos, Humala – y sus ministros; PPK y sus ministros; Vizcarra y sus ministros, Castillo y sus ministros y la Minera MMG Las Bambas.)


Es necesario ver qué tipo de trabas existen tras de este incumplimiento: trabas de orden administrativo en los tres niveles del Estado y comenzar a darles salida.

Hay que evaluar también las capacidades técnicas que se requiere en el aparato estatal y generar mecanismos más eficientes para una capacitación constante sobre los procesos de cada sector y acordar un compromiso de los diferentes niveles de gobierno en ese sentido.

Sinceramiento de la viabilidad de los compromisos asumidos en las mesas de diálogo

Algo que complica aún más el panorama de la conflictividad social, es la inviabilidad presupuestal de muchos de los compromisos que ha asumido el Estado en las mesas y espacios de diálogo. Se han firmado acuerdos que luego no han sido dotados de presupuesto y ni siquiera se encuentran en los planes quinquenales (para ser presupuestados algún día) y otros, son imposibles de ser cumplidos.

Un gobierno que realmente quiere servir a las poblaciones, debería comenzar por hacer un sinceramiento de la situación de los compromisos asumidos por los gobiernos anteriores en los espacios de diálogo e informar de este balance a las poblaciones con toda transparencia.

No es necesario que el presente gobierno asuma nuevos compromisos, bastaría con comprometerse a hacer este sinceramiento y esforzarse por cumplir la mayor cantidad de los compromisos ya asumidos por el Estado en anteriores gobiernos, con ello se podría comprometer la voluntad de los dirigentes y autoridades locales y regionales y a todas las poblaciones, en una voluntad de trabajo conjunto.

Al mismo tiempo, hay algunos ajustes que se debería hacer: generar mecanismos legales para abreviar (lo que se pueda abreviar) en el trámite y elaboración de expedientes técnicos, acelerar los proyectos ya encaminados, (existen compromisos con expediente técnico avanzado, sin viabilidad presupuestal) y algo sumamente importante: que el MEF, por fin, sea parte de las reuniones en las mesas de diálogo.

Aquí es importante señalar que una zona altamente conflictiva es el corredor minero. El Gobierno actual ha tenido alta votación en las provincias y distritos de esta importante zona del país, ahí precisamente se concentra gran cantidad de mesas de diálogo que han tenido el objeto de “destrabar” la inversión minera, no así destrabar el desarrollo de las poblaciones. Ahí hay que prestar especial atención.


Carácter de las movilizaciones

Entonces, qué está pasando en el país, cuál es el carácter de las movilizaciones, ya hemos hablado de las marchas por demandas puntuales, que se han levantado con la firma de una nueva acta de compromisos, esas acciones de fuerza, le han exigido a Castillo que cumpla sus promesas.

Ha habido sectores en Junín, Ayacucho y Cusco, que han solicitado el cierre del Congreso y nueva Constitución, aun en aquellas zonas, la medida de fuerza se ha levantado con la firma de un acta que atiende demandas puntuales. En Cusco ha habido un anuncio por parte del presidente sobre la presentación de un proyecto de Ley al Congreso para la realización de un referéndum para consultarle al pueblo si quiere o no una nueva Constitución juntamente que las elecciones regionales y locales de octubre de este año. Seguramente la mayoría congresal, lo archivará. 

Las demandas de la ciudadanía no tienen aún un cariz altamente político, lo que sí permitiría la unificación de las plataformas a nivel nacional, sí existe un rechazo al Congreso de la República, a la llamada clase política en general y esto incluye al Ejecutivo, pero la consigna es aún: “cumple tus promesas”.

El malestar puede crecer rápidamente y aglutinar a varios sectores de un momento a otro, por hoy, el escenario de la reciente segunda vuelta electoral, donde la población prefirió votar por un candidato desconocido en vez de la otra propuesta ultraconocida, sigue vigente, pero, el reclamo de “cumple tus promesas” también puede ser el inicio de una toma de distancia. 

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*Abogada y periodista, especialista en conflictividad social.

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martes, 26 de abril de 2022

MISERIA CRECIENTE EN EL HORIZONTE GLOBAL. LA INFLACIÓN, FLAGELO MUNDIAL

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En este contexto complejo en que los costos derivados del COVID-19 siguen golpeando las economías de los países en desarrollo, la riqueza de los milmillonarios se incrementó desde el inicio de la pandemia más que en el conjunto de los 14 años precedentes. Por otra parte, los gobiernos siguen dudando en cuanto a la posibilidad de aumentarles los impuestos a los sectores más enriquecidos de sus respectivos países. Según Oxfam Internacional, si se aplicara un impuesto anual sobre el patrimonio–comenzando tan solo con un 2% para las fortunas millonarias para llegar al 5% en el caso de las milmillonarias– se generarían más de 2 billones de dólares anuales, suficiente para sacar de la pobreza a 2.300 millones de personas. Aunque las soluciones parecen estar a la mano de los gobiernos, especialmente en el Sur, las relaciones de fuerza no siempre favorables y la falta de voluntad política conspiran para que no se las implemente. La torta terrestre es una y solo una mejor redistribución de las porciones podría asegurar que todas y todos puedan sentarse a la misma mesa para compartirla.  

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MISERIA CRECIENTE EN EL HORIZONTE GLOBAL.

LA INFLACIÓN, FLAGELO MUNDIAL.

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Por Sergio Ferrari | 26/04/2022 | Economía

Fuente Rebelión martes 26 de abril del 2022.

 

La brecha económico-social planetaria se acrecienta y 260 millones de nuevos pobres podrían caer en el barranco de la marginación antes de que finalice el 2022. De cumplirse este vaticinio, en diciembre de este año, 860 millones de personas podrían padecer una situación de extrema pobreza –al contar con menos de 1,90 dólares diarios– y más de 800 millones, desnutrición, revirtiéndose así los tibios avances de las últimas dos décadas.

Adicionalmente, la amenaza de una hambruna masiva se cierne sobre millones de personas que ya de por sí sufren graves niveles de marginación, en particular en África Oriental, el Sahel, Yemen y Siria.

Las consecuencias de la pandemia y el aumento del precio de los alimentos, así como el incremento de las desigualdades a nivel global, son algunas de las causas de este desbarranco social mundial, agravado a partir del pasado 24 de febrero por la explosión del conflicto ruso-ucranio.

Tal es el pronóstico escalofriante que lanzó la segunda semana de abril la Organización No Gubernamental (ONG) Oxfam Internacional. Su informe Tras la crisis, la catástrofe, publicado solo en inglés, (https://www.oxfam.org/en/research/first-crisis-then-catastrophe) buscó aportar una voz desde la sociedad civil internacional de cara a las reuniones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional del primer cuatrimestre del año las cuales concluyeron el 24 de abril.


Nadie se libra de la inflación explosiva

Diferentes medios europeos de comunicación retomaron la tercera semana de abril algunos elementos del informe de Oxfam Internacional y privilegiaron el enfoque sobre el impacto de la inflación, que inquieta en particular a los sindicatos europeos.

El 20 de abril, la Unión Sindical Suiza (USS), la principal confederación de los trabajadores helvéticos, exigió al Gobierno tomar medidas urgentes para paliar los nubarrones inflacionarios luego de una década de control casi absoluto del índice de la misma (https://www.uss.ch/themes/politique-sociale/detail/le-pouvoir-dachat-risque-de-baisser-de-plus-de-3000-francs).

Según la USS, si no se compensa el encarecimiento del costo de la vida, las familias suizas arriesgan de perder este año más de 3.000 francos (igual monto en dólares): 2.200 por la caída real de ingresos y 1.000 como resultado del encarecimiento programado del seguro médico el cual podría aumentar hasta un 10% con respecto a la prima actual.

La inflación explota en la Unión Europea y bate récords nunca vistos desde la creación del euro, alcanzando un incremento promedio del 7,5% en marzo y con perspectivas más altas para abril. La guerra entre Rusia y Ucrania y el aumento de un 44,7% de los precios de la energía aparecen como dos de los factores detonantes.

Según un análisis del 1 de abril del cotidiano español El País, el batacazo bélico se deja sentir sin excepción en todo el continente, donde se registran índices inflacionarios sin precedentes (https://elpais.com/economia/2022-04-01/la-inflacion-se-desboca-en-la-zona-euro-y-bate-records-al-alcanzar-el-75-en-marzo.html).

Es el caso de Alemania, que con un alza del 7,6% con respecto a marzo de 2021 y de 2,5% con respecto a febrero de 2022, debe referirse a 40 años atrás –antes de la reunificación–, para encontrar una cifra comparable. Por su parte España, donde la inflación interanual creció un 9,8% (3,9 puntos en marzo con respecto a febrero), se acerca a marcas nunca vistas desde 1985. En Italia, en marzo la inflación subió un 6,5% con respecto al mismo mes del año pasado y un 1% en comparación a febrero de este año. Los Países Bajos registran en este mismo periodo una de las tasas de inflación más altas de la Unión Europea con 11,9%, superada por Lituania (15,6%), Estonia (14,8%) y Letonia (11,2%).

El flagelo inflacionario no solo golpea a Europa. También se convierte en un fenómeno mundial que profundiza la brecha de la desigualdad. En los Estados Unidos, por ejemplo, el 20% de los grupos familiares más pobres destina un 27% de sus ingresos a la compra de alimentos, en tanto que el 20% más rico solo invierte un 7% en ese rubro.


El sufrimiento del Sur global

El Banco Mundial estima que 198 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema este año como resultado del COVID-19 y la profundización de las desigualdades. Sobre la base de esta estimación — a la que le suma la proyección del impacto del aumento de los precios de los alimentos–, Oxfam Internacional calcula que otros 65 millones de seres humanos se desplomarán en la miseria. Lo que representará un total de 263 millones de nuevos pobres, cantidad equivalente a las poblaciones del Reino Unido, Francia, Alemania y España juntas.

Comentando sobre esta tendencia al presentar el informe, Gabriela Bucher, directora de la ONG afirmó que, si no se toman medidas radicales e inmediatas,

“podríamos estar ante el mayor aumento de los niveles de la pobreza extrema y sufrimiento de la humanidad del que se tiene constancia”. Para dicha organización este panorama es aún más desolador si se tienen en cuenta los billones de dólares acaparados por un puñado de multimillonarios que no demuestran ningún interés en frenar esta escalada.

Adicionalmente, la deuda externa representa una espada de Damocles cada día más pesada para las naciones y las poblaciones empobrecidas. Muchas ya se confrontan con la imposibilidad material de pagar la parte correspondiente al 2022 de dicha deuda.

Las personas en situación de pobreza son las más perjudicadas por estas crisis. A modo de ejemplo: el incremento del precio de los alimentos — superior al de la crisis del 2011– representa el 17% del gasto de los consumidores en los países ricos, pero representa el 40% en el África subsahariana.

En paralelo, las grandes multinacionales dedicadas a la producción y comercio del petróleo y el gas registran beneficios récord, al igual que las transnacionales del sector de alimentos y bebidas. 


Corolarios nefastos de la pandemia

El informe de Oxfam Internacional también muestra que la crisis económico-social pandémica impactó y sigue afectando a nivel global. Sin embargo, los desafíos económicos que deben afrontar los países en desarrollo son mayores. Debieron enfrentar el acceso no igualitario a las vacunas; se vieron obligados a agotar fondos de reservas (muchas veces sumamente escasos) para aplicar planes sociales de contención; han tenido que asumir los corolarios de economías semiparalizadas durante meses con un impacto directo tanto en sectores formales como informales y se han visto obligados a aplicar severas medidas de austeridad. 

En este contexto complejo en que los costos derivados del COVID-19 siguen golpeando las economías de los países en desarrollo, la riqueza de los milmillonarios se incrementó desde el inicio de la pandemia más que en el conjunto de los 14 años precedentes. Por otra parte, los gobiernos siguen dudando en cuanto a la posibilidad de aumentarles los impuestos a los sectores más enriquecidos de sus respectivos países. Según Oxfam Internacional, si se aplicara un impuesto anual sobre el patrimonio–comenzando tan solo con un 2% para las fortunas millonarias para llegar al 5% en el caso de las milmillonarias– se generarían más de 2 billones de dólares anuales, suficiente para sacar de la pobreza a 2.300 millones de personas.

Aunque las soluciones parecen estar a la mano de los gobiernos, especialmente en el Sur, las relaciones de fuerza no siempre favorables y la falta de voluntad política conspiran para que no se las implemente. La torta terrestre es una y solo una mejor redistribución de las porciones podría asegurar que todas y todos puedan sentarse a la misma mesa para compartirla.  

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lunes, 25 de abril de 2022

LAS CAUSAS Y CONSECUENCIAS DEL RETORNO DE LA INFLACIÓN GLOBAL.

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La crisis epidemiológica global que tuvo sus principales manifestaciones en los años 2020 y 2021, por sí sola, no es suficiente para explicar estas espirales inflacionarias inéditas a lo largo de las últimas tres y cuatro décadas. Aunque tenemos que hacer referencia a la cantidad de dinero circulante impreso por los principales bancos centrales del mundo –principalmente de los Estados Unidos y de la Unión Europea– para afianzar la transferencia de recursos públicos a manos privadas bajo el pretexto de la quiebra de grandes empresas y bancos en esas naciones. De tal manera que la pandemia fungió como la justificación del híper-endeudamiento de estos sectores públicos y como un dispositivo de re-concentración de la riqueza en manos privadas y de desgravación de las deudas del sector bancario/financiero movido por el rentismo y cuyos pasivos ascienden a más de 2 billones de dólares. Los llamados “derivados financieros” que fueron la raíz de la crisis económico/financiera del 2008/2009 aún hacen sentir sus consecuencias. Después del 2010 no cesó en los Estados Unidos la adopción, por parte de la Reserva Federal, de una expansión monetaria ligada a las bajas tasas de interés. Ello se agravó en los dos últimos años con la emisión monetaria más grande en la historia de esa nación: el 22% de los dólares que circulan en esa economía se imprimieron en el año 2020. 

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LAS CAUSAS Y CONSECUENCIAS DEL RETORNO DE LA INFLACIÓN GLOBAL.

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Por Isaac Enríquez Pérez | 25/04/2022 | Economía

Fuentes: Rebelión lunes 25 de abril del 2022.

 

Que la economía mundial experimente comportamientos de la inflación como no se observaba desde hace cuatro décadas es el signo de la perpetuación de la crisis estructural del capitalismo, de su modelo rentista y parasitario, y del fracaso de las políticas de austeridad fiscal también adoptadas desde los años ochenta.

Los Estados Unidos cerraron el año 2021 con una inflación del 7%, en tanto que la Unión Europea cerró ese mismo año con un 5,3% y el Reino Unido con un 5,4%. Para febrero del 2022 los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) promediaron 7,7% anual, siendo su tasa más alta desde 1990. México, por su parte, se colocó por debajo de ese promedio con un 7,3%. En sectores como los energéticos los miembros de la misma OCDE promediaron el 26,6% en el aumento de los precios. El problema también se extiende a los precios de los productos básicos, principalmente alimentos. 

Aunque se atribuye con regularidad que estas espirales inflacionarias se deben a la pandemia del Covid-19 y al confinamiento global que paralizó la actividad económica a lo largo de dos años, así como a la invasión a Ucrania por parte de Rusia –iniciada el pasado 24 de febrero–, la explicación no es del todo fiable pues el problema de fondo tiene larga data y responde a acontecimientos acumulados a lo largo de varias décadas. Si bien la ruptura de la cadena global de suministros suscitada desde marzo de 2020 encareció el acceso a insumos y bienes manufacturados, y si bien las sanciones económicas que pesan sobre Rusia y que afectan con la escalada de precios, directa e indirectamente, a unos 74 países que concentran cerca de 1 200 millones de habitantes, se impone también una lógica especulativa y depredadora entre las grandes corporaciones que acaparan insumos manufacturados, energéticos, granos básicos y fertilizantes. No pocas de ellas favorecidas con la transferencia de recursos públicos hacia sus arcas durante los dos años previos 

Que el arroz y el trigo aumentasen sus precios alrededor del 22% y la cebada un 31% hacia marzo del 2022, ello habla precisamente de los mecanismos especulativos dispuestos por los grandes acaparadores de los granos básicos que aún desahogan las cosechas del ciclo agrícola pasado y no las del presente año que están en vías de producción. 



La crisis epidemiológica global que tuvo sus principales manifestaciones en los años 2020 y 2021, por sí sola, no es suficiente para explicar estas espirales inflacionarias inéditas a lo largo de las últimas tres y cuatro décadas. Aunque tenemos que hacer referencia a la cantidad de dinero circulante impreso por los principales bancos centrales del mundo –principalmente de los Estados Unidos y de la Unión Europea– para afianzar la transferencia de recursos públicos a manos privadas bajo el pretexto de la quiebra de grandes empresas y bancos en esas naciones. De tal manera que la pandemia fungió como la justificación del híper-endeudamiento de estos sectores públicos y como un dispositivo de re-concentración de la riqueza en manos privadas y de desgravación de las deudas del sector bancario/financiero movido por el rentismo y cuyos pasivos ascienden a más de 2 billones de dólares. Los llamados “derivados financieros” que fueron la raíz de la crisis económico/financiera del 2008/2009 aún hacen sentir sus consecuencias. Después del 2010 no cesó en los Estados Unidos la adopción, por parte de la Reserva Federal, de una expansión monetaria ligada a las bajas tasas de interés. Ello se agravó en los dos últimos años con la emisión monetaria más grande en la historia de esa nación: el 22% de los dólares que circulan en esa economía se imprimieron en el año 2020. 

Aunado a ello, la Reserva Federal desde la crisis financiera del 2008 mantuvo prácticamente en cero el precio del crédito bancario, como parte de la creación de dinero en ese banco central que adquirió el endeudamiento de la banca comercial. 


A su vez, la coartada de la invasión de Rusia en Ucrania funge también como una justificación de la economía de guerra impulsada por el bloque de los Estados Unidos, la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Beneficiarias de las inversiones públicas en armamentos, las grandes empresas fabricantes de armas no resienten la crisis de la economía mundial, sino que se alzan como parte destacada de las grandes beneficiarias. El mismo gobierno de los Estados Unidos, desde la Presidencia de Harry Truman, afianzó esta economía de guerra como mecanismo anti-recesivo y generador de empleos; ello pese a sus consecuencias inflacionarias. Años después, hacia 1960, el Presidente Dwight D. Eisenhower –alarmado– denominó a esto como el “complejo militar-industrial”.  

Los actuales alcances globales de la inflación se explican por la elevada interconexión de la economía mundial y por el efecto multiplicador generado por el aumento de los precios de los energéticos en las cadenas globales de suministro. De ahí que la escalada de precios no afecte a los países de manera aislada. 

El ineficaz y pernicioso manejo de la política monetaria en los Estados Unidos y Europa a lo largo de los últimos dos años es lo que explica la tendencia alcista de los precios. La emisión monetaria descontrolada y la disminución de las tasas de interés en aras de estimular el consumo y el beneficio de las grandes corporaciones –particularmente farmacéuticas, digitales y armamentistas–, completa el cuadro. Los amplios estímulos fiscales y monetarios aplicados en estas economías nacionales no funcionaron y se entreveraron con la reducción del crecimiento económico, hasta colocar a la economía mundial a las puertas de la recesión y a lo que Paul Krugman denominó en el pasado reciente como “el retorno de la economía de la depresión”. 

Lo que subyace en las escaladas inflacionarias es la pauperización de las clases medias y el empobrecimiento masivo de la clase trabajadora en un contexto más amplio de re-concentración de la riqueza y el ingreso entre quienes se benefician de esos ataques especulativos en torno a bienes y servicios básicos como los hidrocarburos, los alimentos y demás bienes y servicios de consumo masivo. Si la escalada de precios continúa afectando a los graos básicos, las hambrunas generalizadas no se harán esperar en amplios territorios del mundo, teniendo como consecuencia la emergencia de nuevas conflictividades. Por tanto, el retorno de la inflación global funciona como un dispositivo para ensanchar las desigualdades en el marco de un ataque masivo hacia las clases populares en el mundo. No es la pandemia ni la invasión rusa en Ucrania las causas automáticas de estas espirales inflacionarias, sino la persistencia de un patrón de acumulación rentista, extractivista y depredador que succiona la riqueza y la concentra en pocas manos. 


Más allá de los intereses creados, es pertinente pensar en otras explicaciones en torno a fenómenos como la inflación sin sujetarnos a los grilletes de la teoría económica convencional que reduce el fenómeno a un aspecto puramente técnico y monetario. Es un fenómeno también político y ético a la vez, muy relacionado con los nuevos mecanismos de concentración de la riqueza y de desigualdad que afecta sobre todo a las clases sociales desposeídas. Esa es la verdadera “guerra”: la que se libra contra la clase trabajadora depauperada de todo el mundo. 

ISAAC ENRÍQUEZ PÉREZ. Académico en la Universidad Autónoma de Zacatecas, escritor y autor del libro La gran reclusión y los vericuetos sociohistóricos del coronavirus. Miedo, dispositivos de poder, tergiversación semántica y escenarios prospectivos. 

Twitter: @isaacepunam 

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domingo, 24 de abril de 2022

VOLVER A CASA BORRACHA Y ACOMPAÑADA. Abuso sexual & Violencia machista.

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"Contra un clima de miedo En los últimos años, el #Metoo y la insistencia en poner en primer plano la violencia sexual han tenido resultados ambivalentes. Por un lado, hemos puesto en la agenda la violencia sexual y los abusos en el ámbito laboral de los que nadie hablaba. Cosas que estaban normalizadas por fin se verbalizan, por fin dejan de excusarse. Probablemente este cambio cultural es uno de los mayores logros de este último ciclo de movilización feminista. Sin embargo, quizás hemos construido sin querer un imaginario de pánico sobre la sexualidad. Quizás la hemos dibujado como un ámbito solo de peligro y no de disfrute. ¿Cómo puede afectar esto a las más jóvenes? Nos ha faltado (y mucho) hablar del placer, de lo que implica conquistar ese espacio siendo mujeres, de lo que ganamos en libertad, en autonomía, en disfrute de la vida. Nos ha faltado reivindicar la sexualidad como un espacio propio para que la amenaza no se cierna como una sombra sobre nuestras vidas y nos acabe desempoderando mientras engrandecemos el poder masculino –aunque sea como amenaza e imagen de omnipotencia–. No hemos hablado apenas de cómo el sexo también es nuestro espacio, de que a las mujeres nos gusta el sexo, lo queremos, lo buscamos activamente y lo disfrutamos –asumiendo todos los problemas o riesgos que se dan en ese campo para nosotras–. La búsqueda responsable del placer y la experimentación son la clave para el empoderamiento sexual de las mujeres y para llevar adelante la lucha por sus libertades sexuales, en palabras de Laura Macaya".

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VOLVER A CASA BORRACHA Y ACOMPAÑADA.

Abuso sexual & Violencia machista.

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Por Nuria Alabao | 23/04/2022 | Feminismos

 

Fuente rebelión domingo 24 de abril del 2022.

 

La concepción pasiva de la sexualidad de las mujeres es un pilar que sujeta el orden de género y refuerza los marcos de la violencia machista. A ellos se les presupone el deseo y el pleno dominio de su voluntad y su sexualidad. A nosotras, lo contrario.


Un influencer ha prendido fuego a las redes por hacer apología de ligar con mujeres borrachas “porque es mucho más fácil”. Se ha escrito bastante ya de lo problemático de este enfoque y no voy a perder mucho tiempo contestando a incels o gente que tiene tan poca consideración de sí misma que piensa que solo podría ligar con una mujer borracha. Voy a intentar reflexionar sobre el marco más general, porque las cuestiones de sexualidad son centrales para el feminismo.

En este caso creo que se está dando una visión cuestionable de lo que supone beber y tener relaciones sexuales, algo muy habitual para muchísimas mujeres, de todas las edades, pero sobre todo para las jóvenes en contextos de ocio nocturno. Naira Davo lo ha explicado en un reciente artículo, donde dice que no se puede responder a la cultura de la violación con un regreso al puritanismo en el que se castigue a las mujeres que beben reproduciendo viejos estigmas basados en ideales de respetabilidad.

“Ha habido una cierta tendencia a afirmar que una mujer que bebe un par de copas no es capaz de seleccionar con quién se acuesta, para dibujar algo así como una nueva oposición entre el celibato de la mujer sobria contra la promiscuidad de la mujer ebria”, dice Davo. 



Si elegimos beber alcohol, ¿Cuándo perdemos la capacidad de decidir que queremos una relación sexual? Evidentemente no me refiero aquí a un estado de inconsciencia o seminconsciencia donde es evidente que no puede haber consentimiento y, por tanto, hay violación. Este ha sido uno de los elementos alrededor de los que han girado las demandas de eliminación de la actual distinción entre abuso y agresión sexual en el Código Penal para poner el acento en la ausencia o no del consentimiento. (Hasta hoy si la mujer está borracha o drogada se considera abuso porque “no hay violencia”, incluso cuando se le suministra una sustancia para conseguir anular su voluntad o que pierda la conciencia con el fin de agredirla.) 

Es un tema complejo, pero tenemos que atrevernos a tratar estas cuestiones. Del debate de estos días, aprendemos que, si se tienen dudas de la capacidad de consentir de una persona borracha, es mejor no forzar la situación. (Mucho se podría decir también del tipo de sexo que se tiene cuando media el alcohol,  y su relación con los debates sobre el deseo y la empatía al follar que Beatriz Gimeno definía como el “preocuparse por el otro o la otra, por su bienestar” en la cama para atender y respetar su deseo). 

Escucho voces diciendo que los tíos no deberían irse nunca con una mujer borracha, pero ¿cuánto de borracha? No se puede asociar automáticamente borrachera con incapacidad de tomar decisiones. Primero, porque resulta problemático una vez más colocar el peso del deseo y la capacidad de obrar en ellos. Aquí incluso ponemos en su tejado el discernir sobre nuestra propia capacidad de consentir. ¿Otra vez son ellos los que van a decidir por nuestra sexualidad? Este es un marco que nos infantiliza, que nos quita agencia. Hay que decir bien claro que las mujeres salimos, nos emborrachamos y ligamos porque queremos e incluso que a veces bebemos expresamente para ligar con más facilidad porque eso nos desinhibe. Sí, muchas veces queremos irnos a casa así, borrachas y acompañadas. 


Creo que vale la pena abrir el debate porque esta concepción pasiva de la sexualidad de las mujeres también es un pilar que sujeta el orden de género, enquista sus lógicas y refuerza los marcos estructurales de la violencia machista. A ellos se les presupone el deseo, que siempre existe, y el pleno dominio de su voluntad y su sexualidad. Aunque a veces esta se representa también como algo salvaje que no puede ser contenido, un argumento que ha servido históricamente para legitimar la violación. A nosotras, lo contrario, que la excepción es que queramos, una especie de premio que guardábamos celosamente para recompensar con ella a un varón –un varón que nos da algo a cambio, ya sea afecto, poder o recursos–. De ahí provienen algunas objeciones feministas a la Ley del Sí es Sí: que tal y cómo está formulada nos ata a esta concepción de la sexualidad femenina, mientras sitúa la agencia y el deseo en el terreno masculino.

“Nos envía un mensaje inequívoco: el sexo es un terreno de los hombres y para ti siempre será hostil. Nos aleja del aprendizaje a manejarnos sin complejos, ni miedos en un ámbito de la vida que les dejamos a ellos”, como dice Mónica Oltra. Pero todo nos pertenece, el ancho mundo es nuestro y nada nos es ajeno. También el sexo.

Todavía hoy dicen que la “naturaleza” sexual femenina y la masculina son esencialmente distintas, incluso algunas feministas. ¿Acaso estas diferencias no responden más bien a configuraciones de roles culturales e históricos específicos que además se encuentran en profundo proceso de transformación desde hace años? ¿No existe hoy en las mujeres una pluralidad de formas de desear y de vivir el sexo? ¿Qué sentido tiene desarrollar discursos que contribuyen a esencializar y fijar de nuevo nuestra sexualidad a viejos esquemas? Esquemas que, además, son los que, cuando se produce una agresión, sirven para que nos culpabilicemos a nosotras mismas, por beber, por estar en un sitio donde no deberíamos haber estado a esas horas, por andar sola por la noche, por querer sexo ocasional… Todo al servicio del control de nuestra sexualidad. La manera de conducir según qué debates, aunque no sea nuestra intención, puede contribuir a reforzar este marco.


Buenas/malas mujeres

Estos son además los mismos argumentos que se usan en los juicios para desestimar las declaraciones de las mujeres si estas tienen una vida sexual activa antes, o incluso después de haber sido violadas. Si su pureza queda en entredicho, si esa misma noche iba buscando sexo, pueden ser argumentos sociales y legales para dudar de su testimonio. Se nos obliga así a encajar también en la imagen de “buena víctima” que, más que proteger a las mujeres, les exige el cumplimiento de la normativa hegemónica de género como condición para ser reconocidas como víctimas, como explica Laura Macaya. “Imposible violar a una mujer tan viciosa”, dice Virginie Despentes en Teoría King Kong. Estos discursos que no reconocen la pluralidad de vivencias, que haya mujeres que beban y busquen sexo con desconocidos, por ejemplo, refuerzan de manera indirecta tanto los argumentos que sirven a la reproducción de la violencia institucional, como al control social expresado en la cultura hegemónica y ejercido a través de los que nos rodean.

Las malas víctimas a veces no encajan en lo que se espera de ellas. No se les ve suficientemente traumatizadas, quizás hacen vida aparentemente “normal”. “Fuma, sale de marcha, toma café con los amigos”, escribían los detectives privados sobre la víctima de la Manada para demostrar que no había sido violada. Parece que ninguna mujer que haya sido violada debería poder hacer vida normal. El patriarcado presupone que es lo peor que le puede pasar a una mujer y que después debe quedar “dañada”. Solo las buenas mujeres no lo superan, dice Despentes. 

Aunque evidentemente la responsabilidad de una agresión sexual siempre es del agresor, el peligro es generar un relato en el que si una mujer sale de noche y se emborracha se pone al alcance de los “depredadores sexuales”. El imaginario que podemos crear es, no solo culpabilizador para las mujeres, sino uno que quizás limite nuestras posibilidades de vida y autonomía. Nerea Barjola lo explica bien en Microfísica sexista del poder a partir del caso Alcàsser: las campañas de terror sexual desatadas en los medios después de violaciones y asesinatos son funcionales a la limitación de los comportamientos y movimientos de las mujeres, a su contención, personal y sexual. El miedo nos hace más pequeñas, nos encierra. Pero no queremos tener que elegir entre nuestra libertad y nuestra seguridad.

Porque salir al mundo, sobre todo borrachas, es “ponerse en riesgo” y a veces, no sale bien, pero no queremos encerrarnos en casa. Después de su violación, Despentes tuvo una epifanía leyendo un texto de Camille Paglia:

“Sí, habíamos salido afuera, a un espacio que no era el nuestro. Sí, habíamos sobrevivido en lugar de haber muerto. Sí, estábamos en minifalda solas sin un tío que nos acompañara, de noche, (…) Habíamos corrido el riesgo, habíamos pagado el precio, y más que sentir vergüenza por estar vivas podíamos decidir levantarnos y recuperarnos lo mejor posible. Paglia nos permitía imaginarnos como guerrilleras, no tanto responsables personalmente de algo que nos habíamos buscado, sino víctimas ordinarias de algo que podíamos esperar cuando se es mujer y se quiere correr el riesgo de salir al exterior”. 



Contra un clima de miedo

En los últimos años, el #Metoo y la insistencia en poner en primer plano la violencia sexual han tenido resultados ambivalentes. Por un lado, hemos puesto en la agenda la violencia sexual y los abusos en el ámbito laboral de los que nadie hablaba. Cosas que estaban normalizadas por fin se verbalizan, por fin dejan de excusarse. Probablemente este cambio cultural es uno de los mayores logros de este último ciclo de movilización feminista. Sin embargo, quizás hemos construido sin querer un imaginario de pánico sobre la sexualidad. Quizás la hemos dibujado como un ámbito solo de peligro y no de disfrute. ¿Cómo puede afectar esto a las más jóvenes? Nos ha faltado (y mucho) hablar del placer, de lo que implica conquistar ese espacio siendo mujeres, de lo que ganamos en libertad, en autonomía, en disfrute de la vida. Nos ha faltado reivindicar la sexualidad como un espacio propio para que la amenaza no se cierna como una sombra sobre nuestras vidas y nos acabe desempoderando mientras engrandecemos el poder masculino –aunque sea como amenaza e imagen de omnipotencia–. No hemos hablado apenas de cómo el sexo también es nuestro espacio, de que a las mujeres nos gusta el sexo, lo queremos, lo buscamos activamente y lo disfrutamos –asumiendo todos los problemas o riesgos que se dan en ese campo para nosotras–. La búsqueda responsable del placer y la experimentación son la clave para el empoderamiento sexual de las mujeres y para llevar adelante la lucha por sus libertades sexuales, en palabras de Laura Macaya.

No podemos oponernos a la violencia con la contención sexual. Sino que

“el único camino posible pasa por la reivindicación de la propia sexualidad libre, gozosa y dispuesta de todas nosotras. Por comprender que lo que define una agresión no son las circunstancias o el tipo de prácticas sexuales, sino la ausencia de consentimiento explícito. Por construirnos como seres deseantes, anhelantes, dueñas de nuestra sexualidad, con capacidad para decir no y para decir que sí”, escribe Julia Cámara.

Por tanto, seguiremos saliendo de noche, yendo a sitios poco indicados para señoritas, seguiremos emborrachándonos y follando. Y para sentirnos más seguras, el feminismo nos ha dado un arma poderosa: el cuidado y acompañamiento colectivo. En los bares y en las discotecas, nos cuidan nuestras amigas que ponen a nuestro alcance un nuevo concepto de “seguridad” a la hora de enfrentarnos a los riesgos implícitos en el terreno sexual. Y si nos pasa algo, también nos acompañaremos para poder levantarnos y seguir caminando, mientras luchamos juntas para que se acaben todas las agresiones.

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DENUNCIAN QUE UNA CHICA DE 14 AÑOS FUE ABUSADA EN PINAR DE ROCHA. Le habrían dado una bebida que le hizo perder el conocimiento, señaló la madre Una mujer denunció que su hija de 14 años fue abusada sexualmente en el boliche "Pinar de Rocha”, ubicado en Villa Sarmiento. 

La denuncia fue radicada en la Comisaría Vecina 14 A de la Policía de la Ciudad por la madre de la adolescente, quien fue asistida en el Sanatorio Güemes, de Palermo. La mujer relató que su hija se escapó con varias amigas, para ir al boliche bailable Pinar de Rocha, ubicado en avenida Rivadavia al 14700, en la zona oeste del conurbano. 

Una vez en el interior del local bailable, declaró la madre en la denuncia, la adolescente ingirió una bebida que le hizo perder el conocimiento. Tras despertar, la chica advirtió que presentaba lesiones compatibles con un abuso sexual, por lo que su madre la llevó al Sanatorio para que la evaluaran y brindaran auxilios. 

A partir de la denuncia se le dio intervención al fiscal en lo Criminal y Correccional 58 Jorge Fernández, aunque se espera que en las próximas horas las actuaciones pasen al Departamento Judicial Morón, con jurisdicción en Villa Sarmiento.

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