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“En este sentido, Navi Pillay ha exigido “responsabilidades a los Estados y a
los líderes nacionales y ha aportado esperanza a las víctimas de la violencia y
los conflictos”, valora el Comité Nobel. “En todos los cargos que ha ocupado,
ha hecho hincapié en la responsabilidad de las personas y los Estados de
respetar el Estado de derecho. También ha contribuido a definir las normas y
los principios jurídicos pertinentes. Cuando el Tribunal Penal Internacional
para Ruanda estableció que la violación y la violencia sexual podían constituir
un crimen contra la humanidad —además de un genocidio—, su influencia fue un
factor determinante. En el mismo caso, la señora Pillay desempeñó un papel
decisivo en otro avance jurídico: por primera vez, un acusado se enfrentó a
cargos de incitación al genocidio basándose únicamente en la difusión de
propaganda”, agrega.
“El director del Instituto de
Investigación para la Paz de Oslo, Haakon Gjerløw, considera que la concesión
del Premio Nobel de la Paz a Navi Pillay es “una elección acertada y
oportuna” por parte del Comité Nobel. “Pone de relieve la necesidad de
un orden mundial estable y basado en el derecho para promover la paz, y sitúa
la rendición de cuentas en el centro de los procesos de paz”, dice en un
comunicado. “En un momento en el que estos marcos jurídicos se ven sometidos
a una presión cada vez mayor, este premio envía un mensaje claro: la paz no
solo depende del liderazgo político, sino también de instituciones
internacionales sólidas y creíbles, y de las personas valientes que dedican su
vida a defenderlas”.
En medio de la catarata de
reacciones positivas,
la concesión del premio ha levantado ampollas en Israel, como es
habitual cada vez que una persona destacada o institución internacional
pone en tela de juicio sus acciones contra la población palestina, que han
provocado una condena generalizada. El Ministerio de Asuntos Exteriores
israelí ha asegurado que, con el reconocimiento, el Comité Nobel ha
premiado “la mayor mentira del siglo XXI” y “Joseph Goebbels (el otrora jefe
de la propaganda nazi) seguramente estará aplaudiendo desde el infierno”. “Si
existiera un premio a las mentiras, el odio y los libelos de sangre, Navi
Pillay no sería solo una aspirante. Sería la favorita”, reza su mensaje en la
red social X, en el que también acusa a la galardonada de desempeñar un papel
en la “implacable demonización de Israel, con motivaciones políticas”, y en la
supuesta promoción de lo que denomina la “genomentira”, un juego de palabras
entre genocidio y mentira. “Conceder a Pillay el Premio Nobel de la Paz no es
un reconocimiento de la justicia. Es la grotesca instrumentalización de un
premio para legitimar el odio y los prejuicios contra Israel”, añade.
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Fuentes: El diario [Foto: Imagen de archivo de Navi Pillay. Martial Trezzini / EFE]
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NAVI PILLAY, JURISTA Y EXPRESIDENTA DEL
GRUPO DE EXPERTOS DE LA ONU QUE ACUSÓ A ISRAEL DE GENOCIDIO, PREMIO NOBEL DE LA
PAZ 2026.
*****
Por. Por Icíar Gutiérrez | 10/10/2026
| Feminismos.
Navi Pillay, jurista y expresidenta del grupo de expertos de la ONU que acusó a Israel de genocidio, premio Nobel de la Paz 2026
Navanethem “Navi” Pillay, distinguida
jurista sudafricana con una dilatada carrera en instituciones en defensa del
orden jurídico mundial ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz
2026 “por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional”,
según ha anunciado este viernes el presidente del Comité Nobel Noruego, Jørgen
Watne Frydnes, que se ha referido a ella como “una de las grandes defensoras de
los principios jurídicos internacionales de nuestra época”.
Pillay, de 85 años, fue jueza de la
Corte Penal Internacional y presidenta del Tribunal Penal Internacional para
Ruanda. También fue Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos
Humanos (ACNUDH) y presidió de 2021 a 2025 la Comisión Internacional
Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio
Palestino Ocupado,
que concluyó el año pasado que
Israel había cometido genocidido en la Franja de Gaza. En
la actualidad, es magistrada de la Corte Internacional de Justicia en el
caso en el que Myanmar está acusado de genocidio.
“El Premio Nobel de
la Paz de 2026 se concede a una persona que, con una valentía e integridad
excepcionales, ha marcado el camino hacia un orden jurídico mundial más
completo. La galardonada de este año ha desempeñado un papel fundamental a la
hora de garantizar que se juzguen los crímenes de guerra, los crímenes contra
la humanidad y el genocidio”, ha destacado el presidente del Comité Nobel. “El
compromiso de Navi Pillay con los principios jurídicos universales y su firme
brújula moral han sido constantes a lo largo de su dilatada carrera”, ha
proseguido Jørgen Watne Frydnes, que ha destacado en primer lugar cómo la
galardonada nació en el seno de una familia de origen tamil indio bajo el
régimen del apartheid en Durban, en Sudáfrica, y se convirtió en abogada “y
pionera en el ámbito jurídico, enfrentándose a una profunda discriminación
estructural, segregación y exclusión”.
“Existe un hilo
conductor que va desde sus primeros trabajos en defensa de Nelson Mandela y
otras personas que se rebelaron contra el apartheid hasta su labor como jueza
en algunos de los casos judiciales internacionales más importantes de nuestro
tiempo”, ha añadido, antes de subrayar cómo “su independencia, su experiencia y
su firmeza” la han convertido “en una de las juristas internacionales más
respetadas de nuestro tiempo”.
“Si aplauden más fuerte, tal vez comparta este premio con Trump”
Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, ha compartido en X un vídeo de la reacción de Pillay al galardón. Ambas se encontraban nada menos que en Núrenberg.
Tras recibir una ovación, Pillay bromea,
provocando la risa de los presentes: “Si aplauden un poco más fuerte, tal
vez comparta este premio con Trump”. Un guiño a lo que ocurrió con el último Nobel
de la Paz, cuando el premio recayó
en la líder de la oposición venezolana María Corina Machado, quien
posteriormente entregó su medalla de oro del Nobel al presidente de EEUU. También
explica que ya le habían comunicado que había ganado. “Le dije: ‘Debe de ser
una broma”.
“Lo último que hice
fue el informe sobre Gaza en el que se calificaba lo que está ocurriendo allí
de genocidio. Una de las principales reacciones a ese informe [fue] que se me
elogiara por mi valentía… ¿por qué se necesita valentía para decir la verdad?”,
dice Pillay en el vídeo, entre aplausos.
Galardón en tiempos de presión contra el derecho internacional.
Con este galardón, el Comité Nobel ha
querido lanzar un mensaje en tiempos de turbulencias.
“En una época de
retos existenciales —entre los que se incluyen más guerras y conflictos de los
que el mundo ha visto en mucho tiempo—, el derecho internacional ya no es solo
un complemento de la paz y la seguridad. Es una necesidad absoluta. Y, sin embargo,
el sistema del derecho internacional se encuentra sometido a una presión
tremenda, y sus instituciones están siendo objeto de ataques. Observamos un
giro hacia la política del poder a expensas de los marcos jurídicos y del
respeto global por la ley y la justicia. Cada vez que la fuerza se impone al
derecho, se socava la estabilidad, la confianza y la coexistencia pacífica”.
“Al otorgar el
Premio Nobel de la Paz de este año, el Comité Noruego del Nobel quiere recordar
al mundo que el Estado de derecho —tanto nacional como internacional— sustenta
el sistema que hemos establecido para garantizar la paz y resolver los
conflictos de forma no violenta. La paz requiere justicia”, ha añadido el
presidente de la institución. “La historia ha demostrado que un mundo que
funciona sin el imperio de la ley es injusto, imprudente e inhumano. Los jueces
—aquellos que custodian la delgada línea roja entre el orden y el caos—
merecen, por tanto, todo nuestro reconocimiento. Pero hoy, cuando estos mismos
jueces son sancionados y sus instituciones son objeto de ataques, necesitamos
personas con valentía, visión y determinación, cualidades que Navi Pillay
demuestra en su labor como jueza”.
En un momento en el que estos marcos
jurídicos se
ven sometidos a una presión cada vez mayor, este premio envía un mensaje claro:
la paz no solo depende del liderazgo político, sino también de
instituciones internacionales sólidas y creíbles, y de las personas valientes
que dedican su vida a defenderlas
Haakon Gjerløw — director del
Instituto de Investigación para la Paz de Oslo
En este sentido, Navi Pillay ha
exigido
“responsabilidades a los Estados y a los líderes nacionales y ha aportado esperanza a las víctimas de la violencia y los conflictos”, valora el Comité Nobel. “En todos los cargos que ha ocupado, ha hecho hincapié en la responsabilidad de las personas y los Estados de respetar el Estado de derecho. También ha contribuido a definir las normas y los principios jurídicos pertinentes. Cuando el Tribunal Penal Internacional para Ruanda estableció que la violación y la violencia sexual podían constituir un crimen contra la humanidad —además de un genocidio—, su influencia fue un factor determinante. En el mismo caso, la señora Pillay desempeñó un papel decisivo en otro avance jurídico: por primera vez, un acusado se enfrentó a cargos de incitación al genocidio basándose únicamente en la difusión de propaganda”, agrega.
El director del Instituto de
Investigación para la Paz de Oslo, Haakon Gjerløw, considera que la concesión
del Premio Nobel de la Paz a Navi Pillay es “una elección acertada y
oportuna” por parte del Comité Nobel. “Pone de relieve la necesidad de
un orden mundial estable y basado en el derecho para promover la paz, y sitúa
la rendición de cuentas en el centro de los procesos de paz”, dice en un
comunicado. “En un momento en el que estos marcos jurídicos se ven sometidos
a una presión cada vez mayor, este premio envía un mensaje claro: la paz no
solo depende del liderazgo político, sino también de instituciones
internacionales sólidas y creíbles, y de las personas valientes que dedican su
vida a defenderlas”.
En medio de la catarata de
reacciones positivas,
la concesión del premio ha levantado ampollas en Israel, como es
habitual cada vez que una persona destacada o institución internacional
pone en tela de juicio sus acciones contra la población palestina, que han
provocado una condena generalizada. El Ministerio de Asuntos Exteriores
israelí ha asegurado que, con el reconocimiento, el Comité Nobel ha
premiado
“la mayor mentira
del siglo XXI” y “Joseph Goebbels (el otrora jefe de la propaganda nazi)
seguramente estará aplaudiendo desde el infierno”. “Si existiera un premio a
las mentiras, el odio y los libelos de sangre, Navi Pillay no sería solo una
aspirante. Sería la favorita”, reza su mensaje en la red social X, en el que
también acusa a la galardonada de desempeñar un papel en la “implacable
demonización de Israel, con motivaciones políticas”, y en la supuesta promoción
de lo que denomina la “genomentira”, un juego de palabras entre genocidio y
mentira. “Conceder a Pillay el Premio Nobel de la Paz no es un reconocimiento
de la justicia. Es la grotesca instrumentalización de un premio para legitimar
el odio y los prejuicios contra Israel”, añade.
Sucede a María Corina Machado.
La jurista sudafricana sucede así a la
política opositora venezolana María Corina Machado, una elección que vino rodeada de
polémica. En un gesto controvertido, Machado le entregó a Donald Trump su
medalla del Nobel de la Paz poco después de que Estados Unidos
secuestrara y encarcelara al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
La decisión recibió amplias críticas de la clase política noruega y llevó al
Instituto Nobel a aclarar que el premio es inseparable del ganador e
intransferible y que un laureado no puede compartirlo con otros ni
transferirlo una vez que ha sido anunciado. Trump, que ahora libra una
guerra contra Irán, lleva tiempo anhelando el premio y ha afirmado
repetidamente que lo merece.
Este año, el Comité Nobel noruego
había recibido 287 candidaturas para el premio de este año. Únicamente publica el número total
de aspirantes y no confirma nombres hasta pasado medio siglo, que sólo
se pueden conocer antes si los revelan quienes los han nominado. Los
analistas habían señalado como posibles candidatos la Estación Espacial
Internacional, los equipos de emergencia en Sudán, los defensores de los
derechos de la infancia en Ucrania y dos de los principales tribunales
internacionales.
La historia ha demostrado que un mundo
que funciona sin el imperio de la ley es injusto, imprudente e inhumano. Los
jueces
—aquellos que custodian la delgada línea roja entre el orden y el caos— merecen,
por tanto, todo nuestro reconocimiento. Pero hoy, cuando estos mismos jueces
son sancionados y sus instituciones son objeto de ataques,
necesitamos personas con valentía, visión y determinación, cualidades que
Navi Pillay demuestra en su labor como jueza.
El Comité Nobel Noruego.
Según el testamento de Alfred Nobel,
el magnate sueco creador de los premios, pueden designar candidatos al
premio de la Paz catedráticos de universidad en Derecho, Historia y Ciencias
Políticas, parlamentarios, antiguos laureados y miembros de tribunales
internacionales, entre otros.
El de la Paz es el único de los seis
premios Nobel que se otorga y se entrega fuera de Suecia, en Oslo, por deseo expreso del creador de
los premios. Su testamento estipuló que se concedería a la persona
“que más o mejor
haya trabajado por la fraternidad entre las naciones, por la abolición o
reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración y promoción de
congresos de paz”. Lo decide el Comité Noruego del Nobel, un organismo
independiente de cinco miembros designado por el Parlamento noruego.
En 125 años de historia, antes de esta nueva edición, el
Nobel de la Paz ha premiado a 28 organizaciones y 112 personas. De ellas, solo
20 eran mujeres.
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