jueves, 3 de septiembre de 2015

¿NUEVA RECESIÓN ECONÓMICA MUNDIAL?

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“Respecto a América Latina y el Caribe, la contracción de la demanda mundial de materias estaría ya provocando el estrangulamiento de sus exportaciones y la depreciación generalizada de sus monedas debido a la fortaleza del dólar, lo que se traducirá en aumentos de los costes de producción, pérdida de competitividad, tasas de inflación desbocadas e incrementos espectaculares de la Deuda Exterior que podrían terminar dibujando un escenario de estancamiento económico secular que obligará a una gran parte de su población a vivir por debajo del umbral de la pobreza. Así, según la Directora Gerente del FMI, Lagarde, “la fortaleza del dólar junto con la debilidad de los precios de los productos crea riesgos para los balances y financiación de los países deudores en dólares”, de lo que se deduce que las economías de América Latina y Caribe estarán más expuestas a una posible apreciación del dólar y la reversión de los flujos de capital asociados, fenómeno que podría reeditar la “Década perdida de América Latina” (Década de los 80), agravado por un notable incremento de la inestabilidad social, el aumento de las tasas de pobreza y un severo retroceso de las libertades democráticas”.

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¿NUEVA RECESIÓN ECONÓMICA MUNDIAL?
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Germán Gorraiz López.

Alainet.- Jueves 3 de septiembre del 2015.

Jaque al Neoliberalismo.

La entrada en escenarios de recesión de países como Noruega, Canadá, Brasil, Rusia y Finlandia debido al desplome de las commodities y ciertos indicadores macroeconómicos recientes de países como China o EEUU han alertado del riesgo de que el estancamiento económico se adueñe de la economía mundial en el 2016 lo que aunado con una posible subida de tipos de interés del dólar, hará que los inversionistas se distancien de los activos de renta variable y que los bajistas se alcen con el timón de la nave bursátil mundial, derivando en una psicosis vendedora que terminará por desencadenar el estallido de la actual burbuja bursátil. Dicha burbuja sería hija de la euforia de Wall Street (y por extrapolación del resto de bolsas mundiales) tras las políticas monetarias de los grandes bancos centrales mundiales que han inundado los mercados con centenares de miles de millones de dólares y euros con la esperanza de relanzar la economía, más aún cuando las colocaciones sin riesgo ( deuda de EEUU o de Alemania), no retribuyen nada a los inversionistas lo que aunado con un posible repunte del precio del crudo debido a factores geopolíticos desestabilizadores (Ucrania, Libia, Siria e Irak), podría producir un nuevo crash bursátil.

En el escenario europeo, si la Deuda Pública y privada prosigan su vuelo por la estratosfera, los salarios permanecen congelados o con incrementos inferiores al IPC, el crédito bancario sigue sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales a pymes, autónomos y particulares y no se aprovecha la bajada del precio del petróleo y la dilación en los plazos para reducir el déficit público de los países para implementar medidas keynesianas de inversión en Obra Pública y reducir el desempleo, la economías europeas se verán abocadas a un peligroso cóctel explosivo,(el DDD), cuyos ingredientes sería una deflación en los precios que impedirá a las empresas conseguir beneficios y a los trabajadores incrementar sus sueldos así como a una subida de las tasas de interés reales que agravarían los problemas de sobreendeudamiento público y privado aunado con un desempleo rayando el 11%, lo que podría generar una década de estancamiento rememorando la Década perdida de la economía japonesa.

Respecto a EEUU, la previsible subida de tipos de interés por la Fed podría provocar un nuevo crash bursátil mundial pues el nivel suelo de las Bolsas mundiales, (nivel en el que confluyen beneficios y multiplicadores mínimos), se movería en la horquilla de los 11.000-12.000 en Mercados Bursátiles como el Dow Jones, a años luz de los estratosféricos techos actuales. Dicho estallido provocará la consiguiente inanición financiera de las empresas y tendrá como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil del 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras.

En cuanto a los países emergentes (BRICS, México, Corea de Sur y Tigres asiáticos), sufrirán un severo estancamiento de sus economías, con la entrada en recesión de países como Brasil y Rusia y raquíticos crecimientos anuales del PIB (rozando el 4% en el caso de India y China) tras un decenio espectacular con tasas de crecimiento superiores a los dos dígitos), debido al desplome del precio del crudo y a la brutal constricción de las exportaciones por la contracción del consumo mundial , lo que conllevará la devaluación de sus monedas para incrementar sus exportaciones así como una drástica reducción de sus Superávit que acelerará la agudización de la fractura social, el incremento de la inestabilidad social y un severo retroceso de sus incipientes libertades democráticas.

Mención especial merece China que estaría inmersa en una crisis económica identitaria al tener que implementar una amplia batería de reformas estructurales. Así, entre las fragilidades de su economía se encuentran la todavía limitada integración financiera internacional, su aislamiento y control del aparato estatal en el ámbito interno, así como una asignación de recursos económicos poco eficiente provocada por el paternalismo público y un insuficiente nivel de desarrollo de las redes de distribución, marketing y venta. Los desafíos están centrados en vencer la alta dependencia de China respecto de la demanda de las economías desarrolladas y la incierta capacidad de la demanda privada para tomar el relevo una vez que se agoten los estímulos públicos.

Respecto a América Latina y el Caribe, la contracción de la demanda mundial de materias estaría ya provocando el estrangulamiento de sus exportaciones y la depreciación generalizada de sus monedas debido a la fortaleza del dólar, lo que se traducirá en aumentos de los costes de producción, pérdida de competitividad, tasas de inflación desbocadas e incrementos espectaculares de la Deuda Exterior que podrían terminar dibujando un escenario de estancamiento económico secular que obligará a una gran parte de su población a vivir por debajo del umbral de la pobreza. Así, según la Directora Gerente del FMI, Lagarde, “la fortaleza del dólar junto con la debilidad de los precios de los productos crea riesgos para los balances y financiación de los países deudores en dólares”, de lo que se deduce que las economías de América Latina y Caribe estarán más expuestas a una posible apreciación del dólar y la reversión de los flujos de capital asociados, fenómeno que podría reeditar la “Década perdida de América Latina” (Década de los 80), agravado por un notable incremento de la inestabilidad social, el aumento de las tasas de pobreza y un severo retroceso de las libertades democráticas.

Finalmente, un posible rally alcista de los precios del crudo debido a factores geopolíticos ( Siria, Libia, Irak), aunado con inusuales sequías e inundaciones y la aplicación de restricciones a la exportación de los principales productores mundiales para asegurar su autoabastecimiento, podría desabastecer los mercados mundiales de productos agrícolas básicos para la alimentación (trigo, maíz, mijo, sorgo y arroz), elevar sus precios hasta niveles estratosféricos y provocar una nueva crisis alimentaria mundial que irá "in crescendo" hasta alcanzar su cenit en el horizonte del 2.020 y afectará especialmente a las Antillas, América Central, México, Colombia, Venezuela, Egipto, Corea de Norte, India, China, Bangladesh y Sudeste Asiático, ensañándose con especial virulencia con el África Subsahariana y pudiendo pasar la población atrapada en la hambruna de los 1.000 millones actuales a los 2.000 millones estimados por los analistas.


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miércoles, 2 de septiembre de 2015

LA ECONOMÍA VERDE NO SALVA AL CAPITALISMO. Desafío desde los movimientos de justicia Ambiental.

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ECONOMIA VERDE O ECONOMIA FÚNEBRE.
Sumidos en una múltiple crisis global, financiera, económica, alimentaria y de devastación ambiental y caos climático, oímos desde los gobiernos y las empresas que la ‘solución’ será una nueva ‘economía verde’. O como dijo Obama parafraseando a Franklin Roosevelt frente a la crisis de 1929, se trata de un ‘green new deal’ (un nuevo acuerdo verde), donde todos serán escenarios de ganar-ganar. Según esto, se podrán recuperar los inversionistas del capital financiero, gracias a la creación de nuevos mercados financieros con la naturaleza (ampliando la venta de servicios ambientales y los mercados de carbono), y se podrán recuperar los capitalistas de la producción gracias al uso de nuevas tecnologías que servirán para producir en forma más ‘verde’, lo cual también remediará los problemas ambientales. Con más tecnología, nos dicen, se podrá aumentar la producción agrícola y dar de comer a la población mundial. Veamos qué se esconde.


La apuesta por la ‘economía verde’

Ninguno de los escenarios descritos trata de revisar las causas de las crisis, ni de cuestionar los patrones de producción y consumo que están en sus raíces. Y las ‘ganancias-ganancias’ a las que se refieren, son para los mismos que ha provocado las crisis y se han lucrado con ellas. Son las mismas viejas empresas transnacionales contaminantes, las que ahora también controlan las tecnologías y los nuevos mercados, las que abren esta llamada ‘economía verde’ buscando nuevas fuentes de negocios con los desastres.

Sin embargo, para muchas personas y organizaciones, ‘economía verde’ tiene un significado positivo, asociado a producción agrícola orgánica, energías renovables, tecnologías limpias. En efecto, existe una diversidad de propuestas de economías alternativas, socialmente justas, culturalmente apropiadas y ecológicamente sustentables. Pero esta nueva noción de ‘economía verde’ que se está manejando desde los gobiernos y empresas, va por un camino distinto. Se trata básicamente de renovar el capitalismo frente a las crisis, aumentando las bases de explotación y privatización de la naturaleza.

Para ello, integra al discurso parte de las reivindicaciones de los movimientos sociales, pero re-apropiadas por las corporaciones. Por ejemplo, es verdad que, como una opción más, promueve la agricultura orgánica –la cual es mejor que la química, sin duda– pero bajo el supuesto de que para hacerlo ‘masivamente’ se necesitarían grandes extensiones o hasta monocultivos ‘orgánicos’, certificados y controlados por transnacionales que puedan abastecer grandes cadenas de distribución y mercados centralizados. Paradójicamente, así se hará mucho más insegura la soberanía alimentaria. Al depender de transnacionales, hoy podrán producir orgánico pero mañana producirán, como siempre, lo que les dé más dinero, sea orgánico, transgénico o químico. Ya sin opciones locales, sin soberanía en las semillas, sin campesinas y campesinos que defiendan sus derechos en cada localidad, su monopolio está asegurado.

De todos modos, el planteamiento de la ‘economía verde’ es mucho más amplio e incluye un gran empuje a nuevas tecnologías arriesgadas (como nanotecnología, biología sintética, geoingeniería), una apropiación aún mayor de la naturaleza (rebautizada como ‘biomasa’ cuando en muchos casos es ‘agromasa’), y una nueva forma de hacer que la gente común y el dinero público vuelva a financiar a las grandes empresas en crisis.

Los negocios del negocio verde

Básicamente, esta nueva ola de ‘economía verde’, se basa en tres pilares: una mayor mercantilización y privatización de la naturaleza y los ecosistemas, integrando sus funciones, -redefinidas como ‘servicios’- a los mercados financieros; la promoción de nuevas tecnologías y la vasta expansión del uso de biomasa; y un marco de políticas que permitan y subsidien con recursos públicos esos desarrollos privatizadores.

En general, estas propuestas de “economía verde”, funcionan como un paraguas de muchas tecnologías y propuestas que se basan o usan recursos biológicos, queriendo crear la ilusión de que serán una transición de una economía basada en combustibles fósiles a otra más ambientalmente amigable y que las tecnologías permitirán superar cualquier problema, sin cambiar las causas ni los patrones de consumo y producción. Esto no sucederá jamás, porque son las mismas empresas globales, con las mismas intenciones. Las petroleras no dejarán, por voluntad propia, de explotar petróleo hasta se acabe la última gota. Solamente agregarán otras fuentes de energía a los negocios que ya tienen en marcha, y cobrarán además créditos de carbono por ello.------- Silvia Ribeiro.- Soberanía Alimentarias. Rebelión abril del 2012.

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LA ECONOMIA VERDE NO SALVA AL CAPITALISMO.
Desafío desde los movimientos de justicia Ambiental.
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Ashish Kotari, Federico Demaría  y Alberto Acosta.

Rebelión miércoles 2 de septiembre del 2015.

“El buen vivir (es) una oportunidad para construir otra sociedad sustentada
en una convivencia ciudadana en diversidad y armonía con la Naturaleza,
a partir del conocimiento de los diversos pueblos culturales existentes en el país y el mundo”
José María Tortosa

Ante el empeoramiento de las crisis civilizatoria –social, ecológica y económica- en las últimas décadas han emergido con cada vez más fuerza dos grandes tendencias: la una persigue la justicia ambiental, y la otra, la justicia social. Dos fuerzas, por lo demás, complementarias.

Estas fuerzas enfrentan los enfoques del desarrollo sostenible y la economía verde, que dominarán la próxima cumbre sobre el clima de París, así como la construcción de los objetivos de desarrollo sostenible post-2015. Sabemos que estas tan publicitadas opciones no han logrado ni van a lograr una armonización del crecimiento económico, con el bienestar social y la protección del medio ambiente. Esta es una ecuación por lo demás imposible desde cualquier punto de vista.

Los paradigmas de la ecología política, sustentados en la justicia ambiental y en la justicia social, comprometidos con la vida de la Tierra y de la Humanidad, por el contrario, abogan por cambios estructurales. Desafían el predominio del desarrollo, cuestionando especialmente el crecimiento económico y la irracionalidad de una economía basada en los combustibles fósiles. Enfrentan el capitalismo, cuyas aberraciones sociales y ambientales se han agudizado en su versión extrema: la neoliberal. Simultáneamente proponen una radicalización de la democracia, que no puede reducirse exclusivamente a la democracia representativa.

Los límites de la economía verde-

Si nos fijamos en la política ambiental internacional de las últimas cuatro décadas, sus principios renovadores, expuestos en la década de los años setenta, han desaparecido.

Así las cosas, hace poco, el documento final de la Cumbre Río 2012 + 20, El Futuro Que Queremos, no identificó las raíces históricas y estructurales de la pobreza, el hambre, la insostenibilidad y la inequidad. No se dice nada de los efectos nocivos derivados de la centralización del poder del Estado, los monopolios capitalistas, el colonialismo, el racismo y el patriarcado. Sin diagnosticar de quién es o a qué se debe esa responsabilidad, es inevitable que cualquier solución propuesta no sea suficiente frente a los graves retos de la crisis civilizatoria que enfrentamos.

Aún más, el informe no reconoce que el crecimiento económico infinito es imposible en un mundo finito. Conceptualiza el capital natural como un “activo económico fundamental”, abriendo aún más las puertas para la mercantilización de la Naturaleza, vía el llamado capitalismo verde. No rechazó el consumismo desenfrenado. Por lo contrario, se puso muchísimo énfasis en los mecanismos de mercado, en la tecnología y simplemente en una mejor gestión como base para los cambios políticos, económicos y sociales que el mundo demanda. Lo que, como es fácil comprender, no rendirá los frutos esperados.

En contraste, una diversidad de movimientos por la justicia ambiental y social, recogiendo conocidas y nuevas visiones del mundo, proponen soluciones eficaces, que necesariamente tendrán que ser estructurales. Estas respuestas forman parte de una larga búsqueda de alternativas de vida fraguadas en el calor de las luchas de la Humanidad por la emancipación y la vida misma en diversas regiones del mundo. A diferencia del desarrollo sostenible, que cree falsamente que puede ser de aplicación universal, estos enfoques alternativos no pueden ser reducidos a un solo modelo. Estas nociones de vida, en consecuencia, son heterogéneas y plurales. Representan posibilidades para una vida en armonía de los seres humanos en la comunidad, de las comunidades con otras comunidades, de individuos y comunidades en y con la Naturaleza.
Incluso el Papa Francisco en la “Encíclica Laudato Si” -al igual que otros líderes religiosos como el Dalai Lama- ha sido explícito en la necesidad de redefinir el progreso:

“Para que surjan nuevos modelos de progreso, necesitamos «cambiar el modelo de desarrollo global», […] No basta conciliar, en un término medio, el cuidado de la naturaleza con la renta financiera, o la preservación del ambiente con el progreso. En este tema los términos medios son sólo una pequeña demora en el derrumbe. Simplemente se trata de redefinir el progreso. [...] muchas veces la calidad real de la vida de las personas disminuye –por el deterioro del ambiente, la baja calidad de los mismos productos alimenticios o el agotamiento de algunos recursos– en el contexto de un crecimiento de la economía. En este marco, el discurso del crecimiento sostenible suele convertirse en un recurso diversivo y exculpatorio que absorbe valores del discurso ecologista dentro de la lógica de las finanzas y de la tecnocracia, y la responsabilidad social y ambiental de las empresas suele reducirse a una serie de acciones de marketing e imagen.”

Igualmente explicita es la reciente Declaración islamica sobre el cambio climatico globalcuando dice: “Reconocemos la descomposición (fasād) que los humanos han causado en la Tierra debido a nuestra incesante búsqueda del crecimiento económico y el consumo.”

Decepciona la incapacidad o falta de voluntad política de las Naciones Unidas para reconocer los defectos fundamentales del sistema económico y político dominante en la actualidad y para prever una agenda verdaderamente transformadora hacia un futuro sostenible y equitativo. Sin embargo, es entendible. El todo no podrá ser mejor que las partes, sobre todo en una organización representada por gobiernos –en su mayoría- al servicio del capitalismo. A pesar de eso, y conscientes de las limitaciones existentes en este escenario, valoramos que la sociedad civil siga presionando para incidir en la agenda de los objetivos del desarrollo sostenible objetivos de desarrollo sostenible post-2015, imaginando y promoviendo visiones y caminos fundamentalmente alternativos.

Alternativas radicales, alternativas de vida.

La crítica no es suficiente. Necesitamos nuestras propias narrativas. Es urgente desmontar el concepto de desarrollo y abrir la puerta a una multiplicidad de ideas y visiones del mundo, sean nuevas o viejas.

En este empeño surgen propuestas -con diversos nombres y variedades que vienen desde los pueblos indígenas de diversas regiones de América del Sur- como el Buen Vivir (sumak kawsay o suma qamaña), una cultura de vida en armonía del ser humano consigo mismo, de los seres humanos en sus comunidades, de las comunidades entre si, y de los seres humanos y sus comunidades con la Naturaleza. El Ubuntu en Sudáfrica, con su énfasis en la reciprocidad humana: “Yo soy porque nosotros somos, y ya que estamos, por lo tanto yo soy”. De la democracia radical ecológica o swaraj ecológico en la India, con su enfoque en la autonomía y el autogobierno. Y por cierto, del decrecimiento que propone la posibilidad de poder vivir bien con menos y en equidad en todo el mundo, sin sostener los privilegios de pocos grupos humanos.

Estas visiones del mundo difieren marcadamente de la noción actual de l tradicional concepto del progreso y del desarrollo, tanto como del crecimiento económico . Proponen en su lugar la noción del buen vivir o vivir bien, que no puede ser confundido con la dolce vita de unos pocos a costa del sacrificio de la mayoría y de la Naturaleza. Estas opciones de vida pueden tener elementos diferentes, pero expresan valores fundamentales, valores comunes, como la solidaridad, la armonía, la reciprocidad, la relacionalidad, la diversidad, la integralidad y la unidad con la naturaleza.

Existen valores, experiencias, pero sobre todo miles de iniciativas que ponen en práctica elementos de lo que podría ser dicha gran transformación socio-ecológica. Podríamos mencionar la recuperación de los territorios indígenas y de las formas de vida ancestrales en América; los movimientos zapatista y kurdo por el autogobierno; las múltiples y diversas formas de economía solidaria y popular, como son las cooperativas de productores y consumidores; las ciudades en transición y sus propuestas para construir un Buen Vivir urbano; las monedas comunitarias como opciones de emancipación del centralismo econominicista; el manejo comunitario de la tierra, el agua y los bosques; los movimientos de democracia directa en América Latina y en el sur de Asia; la agricultura (agro)ecológica y la construcción de sistemas de energía renovable descentralizada en todo el mundo, entre otros.

Muchos de estos proyectos forman una base para la política de transformación concreta como el que pudo haber impulsado SYRIZA en Grecia o que podría alentar sobre todo desde los gobiernos autónomos descentralizados PODEMOS en España. Son elementos de un proyecto revigorizado, de abajo hacia arriba, sustentado en la solidaridad comunitaria, en la redistribución de la riqueza y en la desmercantilización de los bienes comunes y de la Naturaleza, empezando por el agua. Estos elementos configuran la base para construir una alternativa al perverso plan de austeridad neoliberal e inclusive al plan de crecimiento keynesiano.

Seguir por la senda capitalista agudizará crisis multifacética y sistémica. Las respuestas planteadas desde el poder, como las de la economía verde, no solo que no brindan soluciones reales, sino que agudizan los problemas. Por lo que como no puede ser de otra forma, la gente en todas partes de la Tierra se resistirá y seguirá construyendo alternativas válidas. De allí surgirá la gran transformación, con la que, por su potencial político movilizador, podremos dar vuelta la página definitivamente.

En síntesis, es imperioso disolver el tradicional concepto del progreso en su deriva productivista-consumista-extractivista y del desarrollo en tanto dirección única, sobre todo con su visión mecanicista de crecimiento económico. Por eso precisamos alternativas al capitalismo, que aunque parezcan hoy un sueño imposible, deberán servir de base para construir democráticamente una civilización democrática.

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Nota sobre los autores:

- Ashish Kothari es miembro de Kalpavriksh (Pune, India) y co-autor de “ Churning the Earth ” (Penguin, 2012).
- Federico Demaria es miembro de Research & Degrowth , investigador del ICTA de la UAB (Barcelona, España) y co-editor de “ Decrecimiento: vocabulario para una Nueva Era ” (Icaria, 2015).
- Alberto Acosta es investigador de la Flacso (Quito, Ecuador), expresidente de la Asamblea Constituyente (2007-2008) y autor de muchos libros, como “ El Buen Vivir ” (Icaria, 2013).
(Este artículo ha sido traducido al inglés, francés, turco, polaco, italiano…)


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martes, 1 de septiembre de 2015

PERÚ. BRUNO SEMINARIO: “Seguir con el modelo significaría ir hacia el desastre”.

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Candidatos políticos “ a la vista”, todos sin excepción, comprometidos –unos en carne y hueso –otros muy conectados al imperio, otros corruptos completos y más allá – la esperanza de un sector medio emergente – un “predestinado” o “outsiders”, muy difícil encontrar un candidato con su movimiento político, que en las elecciones del año siguiente proponga en su Programa de Gobierno – en su Plataforma Política – algo diferente, distinto, NO, nosotros los peruanos en la anterior elección votamos por quién nos prometió una programa de gobierno que rompía con el modelo existente: La Gran Transformación”, propuesta por el Movimiento Político “Gana Perú”, hace 4 años si era posible en una coyuntura favorable, tanto interna como externa, en las actuales circunstancias nacional-mundial, muy difícil “romper” con el modelo neoliberal, que tiene como soporte social-político el “viejo modelo – de herencia colonial – como es el extractivo tradicional exportador de materias primas, devastador del medio ambiente y de la propia Madre Naturaleza.

La elite financiero-político gobernante, la única beneficiada con los resultados del modelo neoliberal, la década de crecimiento macro-económico, funcionó en los 12 años del nuevo milenio –y en último gobierno – del Presidente Humala, funcionó con “ Piloto Automático” – incluso, los años difíciles de la Gran Crisis sistémica del capitalismo – 2007-2008 – y la explosión de las hipotecas basura,  resistió el embate, pero a cambio de “comernos” todos que los “Programas Sociales” eran alternativas en camino hacia la “Gran Inclusión”. Los primeros temblores – económico-sociales y políticos –ya estuvieron presentes a lo largo del año 2014, sin embargo se impusieron nuevos programas sociales, tendientes a calmar el hambre por un momento, pero solución definitiva NO. Año 2015, por fin explotó la burbuja del crecimiento macro-económico, los precios de los metales y en general de los Commodities en el mercado global, se vinieron en “caída libre”, sin que nadie pudiera detenerlos. El piloto automático ingresó en grave deterioro, producto aún de fuertes “temblores económico-financieros”. Las bolsas del mundo, comenzando por la de Shanghái se desplomó, el terrible “Lunes negro” (24 de agosto), recién comienza a presentar sus terribles consecuencias sociales, económico-financieras (Ya el dólar se disparó). El modelo económico peruano –el espejo del mundo” – parecido, recuerdan hasta diciembre de 1999 el modelo argentino – en 20 días se hizo pedazos – porque sus bases eran fantasmagóricas, muy parecidas a la de varios países hoy – nos incluyen – porque solo vendemos materias primas a un mercado como el chino que hoy está en desaceleración “olímpica” – nadie lo contiene -, por los propios intereses de los actores centrales del mercado global.


Para mayor asombro de lo que estaba ocurriendo con el “piloto automático” – en grave crisis, ya no funciona tan “brillante” como los años anteriores de prosperidad, se declaró el presente el año 2015 como “El Año de la Diversificación Productiva y el Fortalecimiento de la Educación”, pero increíblemente no se hizo absolutamente nada – los patrones modernos de la economía, las finanzas y la oligarquía comercial exportadora – presente en la CONFIEP – con su propia Agenda dominante y hegemónica, no hizo nada y se opuso a cualquier intento de salir del viejo modelo de origen colonial. Ahora se comienzan a sentir los primeros golpes en el rostro de los neoliberales, radicales y conservadores opuestos a cualquier forma, alternativa o propuesta de salir del modelo.

Pero lo que incluso es más preocupante es que ninguna de la organizaciones políticas y menos sus caudillos (o Líderes de pacotilla) nos hayan hablado de qué tipo de país queremos tener y construir con miras al Bicentenario Nacional – si frente a una realidad, como es el Lote 192 del petróleo de la Región Loreto – han traicionado todos, todos se acusan de haberse “auto-secuestrado a nivel del Congreso y no asumir una responsabilidad política e histórica frente a un hecho que significa defender la Empresa Estatal – como odian los anti-estado, los anti-Velasco y otros áulicos de empresas transnacionales -. Los hechos y acontecimientos nos demuestran que esta “generación” de políticos y sus movimientos – partidos – están definitivamente en contra de salir del modelo neoliberal, están de espaldas absolutamente frente a la realidad que demanda hoy defender la Soberanía Nacional. Al final de la “película” actual 2015, y el inicio del Drama Cómico del proceso electoral 2016, quién intenta salir de este mundo subterráneo de injusticia, salvajismo y de nuevas formas de explotación, que su mejor resultado ha sido crear, consolidar y ampliar la Desigualdad Económico-social.

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PERÚ. BRUNO SEMINARIO: 

“Seguir con el modelo significaría ir hacia 

el desastre”.

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Entrevista:  Ana Núñez.

Bruno Seminario (*) no tiene concesiones ni medias voces para hablar de la situación económica de nuestro país. La situación es complicada y no es transitoria, afirma. Urge un cambio de modelo y cualquiera de los candidatos que gane las elecciones el 2016, deberá hacerlo, agrega.

Las secciones económicas de los medios han hablado de un “lunes negro” esta semana. ¿Cómo explicaría en términos sencillos lo que pasó con la bolsa China?

Lo que ha ocurrido es que la bolsa de Shangai cayó. Pero en realidad esto no es nuevo, la bolsa de Shangai lleva cuatro o tres meses cayendo…

¿Y por qué el alboroto del lunes, entonces?

Lo del lunes fue diferente porque antes esas caídas estaban básicamente concentradas en China y ahora se han indicado reacciones en otros países. Prácticamente en todo el mundo han caído las bolsas: en Asia, en Estados Unidos, en Europa, en África… En América Latina hubo un descenso generalizado de la bolsa. Esto ocurre por una sucesión de eventos y le han echado la culpa a la bolsa China.  

¿No fue todo eso a consecuencia de lo de China?

No, no, esta cosa es una acumulación de shocks negativos en el tiempo. El precio de las materias primas está cayendo desde el 2007, 2008. En el caso del Perú, desde el 2011. El precio del petróleo se fue a 40 dólares desde el año pasado. Las devaluaciones en casi todos los países ya llevan por lo menos 8, 12 meses. Lo novedoso es que, efectivamente, estas devaluaciones han ajustado a los inversionistas.

Las primeras predicciones eran que casi casi se venía el apocalipsis y que esto podría terminar siendo peor que el 2008.

No, no. Si esto hubiese ocurrido en Estados Unidos, estaría de acuerdo, pero ha ocurrido en China. Estados Unidos no tiene ningún problema financiero. Comparar lo que ha pasado con lo del 2008 es errado, esto es más parecido a la crisis Asiática. Tiene poco impacto sobre Europa o Estados Unidos.

¿Lo del lunes no es un evento que va a persistir? ¿no van a seguir cayendo las bolsas?

No. ¡Ya se han recuperado! Algunas empresas de las bolsas de Estados Unidos o de las bolsa de Europa, obviamente, son sensibles a China y esas acciones no se han recuperado, pero hay otras empresas que no tienen nada que ver con China. Ahora, como te digo, concentrarse mucho en la bolsa de China, es errado. China puede, si quiere, cerrar su bolsa y no pasa nada.

Porque es distinta la bolsa China que la economía de China.

Son cosas absolutamente distintas. La economía China es otra cosa. Casi todo el crédito de China es manejado por el Estado. Acuérdate que China es un país comunista. La bolsa china es una diversión para las empresas chinas. Tiene poca importancia. Ahora, es cierto que China está desacelerándose, pero no por la bolsa china, sino por otras razones. La desaceleración de la industria china tiene otras razones.

Claro, por eso desde el lunes se habla de cómo va a afectar esa desaceleración. Se dice que la situación en China va a afectar a los países primario-exportadores, como el nuestro, porque además de que seguirán cayendo los precios de las materias primas, nos van a comprar aún menos. 

Pero eso está ocurriendo hace tres años. O sea…

O sea, ¿económicamente, esta semana no hay mucha novedad para el Perú?

Para el Perú, que va a caer un poco más el precio del cobre. Pero el precio del cobre ya ha caído 30 por ciento. Caerá cinco por ciento más, digamos… Si siguen así las cosas, el precio del cobre va a seguir cayendo, pero no es un proceso nuevo. Esta cosa ya lleva tres años. El precio del petróleo está a 40 dólares hace seis meses. Una cosa adicional por China, no va a ocurrir, porque ya todos los eventos los ha estado viendo la gente. El problema es que los precios de los commodities no se van a recuperar y, en el mediano plazo, ese es el problema que la gente no quiere reconocer. Ahora, que en el Perú todavía no se han sentido todas las consecuencias de la caída de los precios de las materias primas, eso es algo que también es importante aclarar. Este año comenzó a sentirse el efecto de los recortes, pero esos recortes van a seguir el próximo año. Ustedes notarán que la inversión pública se está deteniendo y eso se debe a la caída de precios. El gobierno central está tratando de amortiguar la caída, pero las cifras asignadas de canon van a seguir cayendo el próximo año; por tanto, los niveles de inversión pública van a seguir cayendo.

¿Más que la caída de la bolsa de China, qué debería preocuparnos, entonces?

Los eventos que comenzaron a principio del segundo gobierno de García, con fuerte incremento de los precios de las commodities, ya terminó. Esa coyuntura favorable de crecimiento ya terminó y el gobierno todavía no lo acepta. Seguimos con esquemas de políticas fiscal y monetaria basados en un crecimiento que ya no tenemos. Hemos iniciado un período de estancamiento y tendremos diez años de precios estancados. En los últimos años, gran parte del dinamismo en construcción se generó por el gasto de gobiernos regionales, porque tuvieron todos estos recursos de aumentos de los precios. Eso ya terminó, los gobiernos regionales ya no tienen plata.

¿Y por qué me dice que el gobierno no lo quiere aceptar?

El gobierno y la gente piensa que este descenso es transitorio y que el próximo año los precios se van a recuperar. Esa es una lectura equivocada de la coyuntura internacional. Eso va a demorar diez años. Esto quiere decir que este esquema de crecimiento que inauguró García, basado en inversiones regionales, en infraestructura, ya no funciona, pues. Entonces, te tienes que inventar una nueva forma de crecer. La otra cosa importante es el tipo de cambio. El tipo de cambio en el Perú no se está devaluando por China, se está devaluando porque todo este boom de crecimiento generó muchas importaciones y los precios que habían subido, han caído como 20 o 30 por ciento. Además, hubo una masiva desdolarización. El tipo de cambio debería estar a 3.50, pero el Banco Central insiste en mantenerlo. 

Pero se pronostica que va aseguir subiendo, ¿no?

Sí, pero el gran problema es que esas son las expectativas que hay que cortar, porque mientras se pronostique que va a seguir subiendo el dólar, la gente va a seguir comprando dólares y, por lo tanto, va a seguir subiendo. Lo que debería hacer el Banco Central es llevarse el dólar, sin que nadie lo espere, de 3.30 a 3.50. Una vez que el dólar esté a 3.50, quién va a pensar que el dólar va a seguir subiendo, y la mayor parte de estos inversionistas que ha comprado dólares, porque escuchaba que estaba subiendo, venderían esos dólares y comprarían activos en soles. Solucionado el problema. Eso implica una fuerte revisión de la política monetaria.

¿Que es necesaria?

Sí, hay que cambiar radicalmente la política monetaria y la política fiscal porque están basados en presupuestos que ya no existen. La política económica peruana no es funcional a la coyuntura internacional. El crecimiento que tuvimos a partir del 2005, en gran parte se debió a estas circunstancias internacionales sumamente favorables para el Perú. Eso ya no existe. Entonces, se necesita revisar la política macroeconómica. 

¿Se hubiera podido evitar llegar a esta situación?

No, porque acá se eligió ese modelo de crecimiento. En todo caso, el que tiene la culpa es (Alan) García, que es el que puso las bases de ese modelo. Cuando entra Humala, en realidad (Luis Miguel) Castilla no modificó la cosa. El gran problema está en el esquema que puso García y que solamente funciona con precios internacionales altos. El cambio del modelo debió hacerse hace 4 o 5 años, en el momento en que estaban los precios altos. Hubiese sido menos difícil la transición si es que las inversiones mineras se hubiesen ejecutado con mayor velocidad, pero ni siquiera se hizo eso.

Entonces, este gobierno pudo haber hecho ese cambio. Humala tuvo la oportunidad.

Tuvo la oportunidad, pero no lo quiso hacer. A él (Humala) le correspondería haber previsto este descenso de precios. No lo hizo porque pensó que no iban a descender.

¿Y ahora, qué toca hacer?

Ahora hay que aguantar el descenso, porque no hay mucho qué hacer. Y si eligen a García, va a ser el despelote, porque el tipo va a querer replicar lo que hizo el 2006, y no hay condiciones internacionales. En realidad, García ni se ha dado cuenta por qué fue tan exitoso en el segundo gobierno y tan malo en el primero. La gente piensa que García cambió, pero no tuvo nada que ver con él. García sigue siendo el mismo, la que cambió fue la situación del mundo. 

¿Qué queda? ¿Aguantar nomás que pase la ola?

Las condiciones externas no van a retornar al nivel que estaban antes por lo menos en diez años más. Las políticas más apropiadas son las que comenzaron a ejecutarse con lentitud durante la época de Toledo. Lo que se tiene que hacer es buscar cuáles son los sectores dinámicos que te pueden dar dólares y crecimiento en el corto plazo. Ese crecimiento lento que hubo durante la época de Toledo, con creación de nuevas actividades económicas, eso es lo que se tiene que hacer.

Diversificar la economía…

Diversificar la economía. Ahora, si quieres diversificar, lo más urgente es que el ministerio de la Producción revise su lista de proyectos de inversión, priorice y ejecute, porque eso es creación de nuevas actividades. Eso ayudaría. Si lo comienzan a hacer ahora, en dos o tres años estaría listo. Una de las cosas que puede darte plata con relativa facilidad es el turismo, y el cuello de botella son los aeropuertos. El aeropuerto de Cusco y el Jorge Chávez deben tener prioridad, porque de esa manera puede aumentar fuertemente el número de turistas. También se tiene que impulsar el desarrollo de la agroindustria, que tiene ciertas posibilidades. Una segunda medida es que tienes que neutralizar el probable efecto negativo que tendrá el (fenómeno) Niño, eso es crucial.

Que se dice que va a ser muy fuerte, además…

Que se dice que va a ser muy fuerte y la cantidad de plata que han dado es ridícula… Uno tiene que hacer todo para que El Niño te afecte lo menos posible y aprovechar el hecho de que después de un Niño, la productividad natural de tierras fluye mucho. Además, se necesita un plan urgente para recuperar la industria textil, que está prácticamente destruida. Debemos recuperar la competitividad que hemos perdido en fibras textiles. Esa es una industria que está desapareciendo… 

Entonces, lo único posible es una recuperación lenta.

Lenta y de largo plazo, pero segura y no dependiente de commodities. Ya no va a estar basada en construcción, ya no va a haber plata para eso…

Ni en el sector minero.

No, porque eso depende de los precios y los precios están en los suelos. Seguro va a crecer un poco la producción minera, pero el Estado no va a recibir muchos ingresos adicionales. Eso no significa que no se tenga que desarrollar, porque si no, no vamos a poder crecer. Pero la base del crecimiento no va a ser esa coyuntura. Ya se cerró y el sector minero ya no es interesante.

Con todo esto que me cuenta,  me queda claro que el tema económico va a ser un gran reto para quien asuma el 2016.

Sí, yo no sé por qué hay tantos candidatos… No es un buen momento para ser presidente. El que gane se va a quedar ensartado. Debería ganar alguien de derecha para que el neoliberalismo termine, definitivamente (ríe). Todo esto hace que urja un cambio de los esquemas y objetivos de las políticas macroeconómicas. Seguir con el mismo modelo significaría que vamos hacia el desastre.
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(*) Profesor Principal del Departamento Académico de Economía de la Universidad del Pacífico.

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