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“Un nuevo objetivo. La actual gestión,
ahora bajo la llamada ‘Doctrina Donroe’, plantea a China como su principal rival, posicionándola
por encima de Europa, como ocurrió en gestiones pasadas. Mediante
la aplicación de aranceles o sanciones, Estados Unidos
inició una nueva escalada, obligando a los países a elegir entre
los intereses de mantener una alianza con Washington por encima de
sus vínculos con el gigante asiático. “No hay duda de que la presión existe y
los países son vulnerables a ella”, reveló Jorge Heine, exembajador de
Chile en China, para CNN. No obstante, la segunda economía más grande
del mundo no muestra señales de retirarse del suelo
americano, a pesar de la presión. De hecho, China mantiene una extensa red de vínculos
en América Latina y el Caribe, relación
que despegó a principios de la década del 2000, según CNN. Solo
a principios de este mes, el país asiático anunció el mayor
superávit comercial de la historia del mundo, con US$ 1.200 millones en
2025, con un aumento del comercio con la región del 8 %, esto pese
a los aranceles impuestos por Trump.
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La idea nació exactamente en 1823 bajo el presidente James Monroe. Foto: Composición LR.
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DE MONROE A DONROE:
LA DOCTRINA CON LA QUE TRUMP JUSTIFICA SU INTERVENCIÓN Y BUSCA
ALEJAR A CHINA
DE AMÉRICA LATINA.
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El nuevo enfoque, denominado 'Doctrina Donroe', busca limitar el acceso de
competidores como China a activos estratégicos,
especialmente en la industria petrolera venezolana.
Por Mauricio Guevara. Periodista.
Fuente. La República viernes 6 de febrero del 2026.
América para los americanos’: La doctrina Monroe pasó a ser, después de
más de 200 años, la
línea de política exterior que el nuevo gobierno de Donald Trump decide
implementar en Estados Unidos. La idea nació exactamente en 1823 bajo
el presidente James Monroe, quien la utilizó como justificación para
sus acciones intervencionistas, como la realizada en Venezuela el pasado 3 de enero bajo el
segundo mandato Trump.
Según cita CNN, la estrategia de seguridad
nacional publicada en diciembre comprometía a la administración a
“negar a
competidores no hemisféricos”
el control de “activos estratégicamente vitales” en el hemisferio
occidental y a “hacer todo lo posible para expulsar a las empresas
extranjeras que construyen infraestructura en la región”. Este discurso
sería aplicado en el control del comercio del petróleo de Venezuela, un
aliado de largo plazo de China, quien invirtió durante años en los
yacimientos petrolíferos y la infraestructura, pero hoy se ve obligado a
negociar los acuerdos con EE. UU.
Acciones como el interés por Groenlandia, las críticas contra la Organización
de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN), sumado a la descalificación constante del poder
de Europa, forman también parte de esta línea que Trump decidió
implantar en su administración, renombrándola como ‘doctrina
Donroe’.
"Es un asunto
importante, pero la hemos superado en mucho, muchísimo”, exclamó el mandatario
tras la captura del dictador venezolano
Nicolás Maduro,
y en alusión a esta reinvención.
"El término Doctrina Donroe ya suena a Don Corleone, a algo mafioso", describió al respecto Bernd Greiner, politólogo y experto en estudios estadounidenses, al periódico Süddeutsche Zeitung. Además, Greiner explica que así es como maneja la política el líder republicano, siendo la “imprevisibilidad” su principal “divisa”, la cual suele estar acompañada de “chantaje e intimidación”, características similares a las de las “bandas mafiosas”.
¿Qué es la doctrina Monroe?
Expuesta en un discurso el 2 de
diciembre de 1823 por el presidente Monroe frente al Congreso de Estados Unidos, la doctrina fue parte de una advertencia a
las potencias europeas para que se mantuvieran fuera del
continente americano.
“Por la condición de
libres e independientes que han asumido y mantienen, no deben ser considerados
en adelante sujetos de futura colonización por ninguna potencia europea”, dijo
el entonces mandatario estadounidense.
La BBC relata que el histórico hecho se dio años después de que en Europa se formara la llamada Santa
Alianza (1815),
integrada por Rusia, Austria y Prusia, la cual tenía como objetivo
defender las monarquías absolutistas, además de combatir los
movimientos revolucionarios.
“Monroe y su secretario
de Estado, John Quincy Adams, formularon una política que establecía que
EE. UU. asumiría la defensa de la soberanía de América con el apoyo del
poderío naval británico, del que carecía su país”, recuenta el medio.
No obstante, esta “solidaridad” terminó por derivar en una política
expansionista y de protección de los intereses económicos
estadounidenses. Alex Bryne, especialista en historia estadounidense,
resalta que estas
“discrepancias varían
dependiendo de cómo individuos específicos la han interpretado en los últimos
200 años”. Un hecho que se ejemplifica en el accionar de
Trump durante su segunda administración.
La doctrina fue parte de una
advertencia a las potencias europeas. Foto: History.
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"El patio trasero de Estados Unidos"
Cabe indicar que esta no es la primera vez que la visión de política
exterior fue moldeada por un presidente estadounidense. Theodore Roosevelt la
amplió en 1904 mediante el “corolario Roosevelt”. Con esto, Estados Unidos se otorgaba el derecho
a intervenir en países de América Latina para prevenir lo que, en aquel
momento, describió como “mala conducta crónica” e “inestabilidad”.
De esta manera, según el medio Deutsche Welle (DW), Latinoamérica pasó a
ser considerada como “el patio trasero” del gobierno estadounidense.
Asimismo, en 1954, el mandatario estadounidense
Dwight D. Eisenhower anunció una nueva extensión, esta vez llamada “teoría
del dominó”. Fue concebida con el fin de evitar que los países
cayeran bajo la influencia de la Unión Soviética y, por ende, el
comunismo. Esta justificación sirvió para sus enfrentamientos posteriores,
como la guerra contra Vietnam del Norte y las diversas intervenciones
a manos de servicios secretos, como en Nicaragua, Cuba, República Dominicana, Haití, Guatemala,
Chile y Granada.
“La CIA intervino para debilitar fuerzas consideradas contrarias a los intereses de Estados Unidos: gobiernos reformistas, movimientos sindicales, procesos de reforma agraria o fiscal. En muchos casos, apoyó golpes militares, como el derrocamiento de Jacobo Árbenz. Pero todo esto era encubierto”, afirma la politóloga Evelyne Huber, profesora de la Universidad de Carolina del Norte, para Enlace Latino NC.
La doctrina apoyó golpes militares,
como el derrocamiento de Jacobo Árbenz en Guatemala. Foto: BBC.
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Un nuevo objetivo.
La actual gestión, ahora bajo la llamada ‘Doctrina
Donroe’, plantea a China como su
principal rival, posicionándola por encima de Europa,
como ocurrió en gestiones pasadas. Mediante la aplicación
de aranceles o sanciones, Estados Unidos inició una nueva
escalada, obligando a los países a elegir entre los intereses de
mantener una alianza con Washington por encima de sus vínculos con
el gigante asiático.
“No hay duda de que la
presión existe y los países son vulnerables a ella”, reveló Jorge Heine,
exembajador de Chile en China, para CNN.
No obstante, la segunda economía más grande del mundo no muestra señales de retirarse del suelo americano, a pesar de la presión. De hecho, China mantiene una extensa red de vínculos en América Latina y el Caribe, relación que despegó a principios de la década del 2000, según CNN. Solo a principios de este mes, el país asiático anunció el mayor superávit comercial de la historia del mundo, con US$ 1.200 millones en 2025, con un aumento del comercio con la región del 8 %, esto pese a los aranceles impuestos por Trump.
China presente en América Latina.
Las empresas chinas canalizaron una
inversión total de US$ 302.000 millones en América Latina entre 2000 y 2023, según un informe de AidData, un laboratorio de investigación de la Universidad
William & Mary. Este capital fue destinado a proyectos de infraestructura
clave como puertos, carreteras, centrales eléctricas, parques
eólicos y solares, además de la construcción de líneas de metro y la
explotación de minas.
Los proyectos fueron financiados
principalmente con el
excedente industrial de China y
la ambición de su líder, Xi Jinping, de expandir la influencia
global de Beijing. En este sentido, las empresas chinas
están profundamente involucradas en la extracción de recursos naturales
estratégicos, como el cobre en Perú y el
litio en Argentina y Chile, este último esencial para la
fabricación de baterías recargables para vehículos eléctricos. Además,
se están preparando para expandir sus operaciones a Bolivia.
También fortaleció su presencia en el
sector energético de
la región. Empresas respaldadas por el Estado chino operan partes
de las redes eléctricas en países como Perú,
Chile y Brasil. En
el sector de telecomunicaciones, compañías como Huawei
y ZTE, a pesar de las restricciones impuestas en Estados
Unidos por preocupaciones de seguridad, suministran
infraestructura digital en varios países sudamericanos. Entre
sus logros destaca la instalación de más de 8.000 kilómetros de fibra
óptica en la selva amazónica.
El sector automotor es otro frente clave. El gigante
chino BYD inauguró el año pasado una fábrica en
Brasil en terrenos que anteriormente ocupaba Ford.
Asimismo, Great Wall Motors inició su producción en Brasil,
utilizando una planta adquirida a Mercedes-Benz.
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