&&&&&
“Producción para la guerra. Lo planteado con referencia a los bienes de lujo se aplica enteramente a la producción de
armas, y de otros bienes que no vuelven a
entrar en el proceso productivo,
sea para
reproducir medios de consumo para la fuerza de trabajo, o medios de producción. Una bala, o un fusil,
se producen con vistas a un consumo improductivo. Los trabajos que
fabrican balas y fusiles son productivos, pero los balas y
fusiles son comprados con plusvalía, y son consumidos sin
ampliar la producción. Son “no reproductivos”. Naturalmente, estas
consideraciones se aplican a cualquier economía capitalista.1
“A modo de conclusión. La
teoría económica de Marx puede explicar el porqué de “la falta de oxígeno” que está sufriendo la economía en
Rusia. Además, destaca la importancia que tiene el trabajo productivo y
el excedente, y qué se hace con él. Una cuestión que
excede, naturalmente, a Rusia. La realidad es que, a nivel
global, centenares de miles de millones de dólares -valor generado
por el trabajo explotado- se vuelcan a la producción de medios para
la destrucción. En 2024 el gasto militar a nivel mundial superó los US$
2,7 billones (Informe 2025 Stockholm International Peace Research
Institute – SIPRI). Equivale al 2,5% del producto global. Como
contrapartida, el 8,2% de la población mundial -673 millones de
personas- sufría el hambre en 2024. El 22,6% padecía inseguridad alimentaria
aguda. Y casi 38 millones de niños menores de
cinco años sufrieron malnutrición aguda en 26 crisis
nutricionales (datos Informe Mundial 2025 sobre las Crisis
Alimentarias, GRFC, ONU). Trabajo explotado para desarrollar fuerzas
de destrucción, por un lado; necesidades humanas básicas
insatisfechas por el otro. De ahí la propuesta del socialismo:
la abolición de la propiedad capitalista y la organización
colectiva y democrática del trabajo en beneficio de la sociedad.
/////
Fuentes: rolandoastarita.blog/
*****
THE ECONOMIST,
LA ECONOMÍA DE GUERRA Y
LA CRÍTICA MARXISTA.
*****
Por Rolando Astarita | 18/03/2026 | Economía
Fuentes Revcista rebelión miércoles 18 de marzo del 2026.
“La economía rusa ha entrado en la
zona de muerte”, decía The Economist, 17/02/2026.
“A medida que la
guerra de Rusia contra Ucrania entra en su quinto año, la economía que la
sustenta se ha transformado de tal manera que será difícil, quizás imposible,
revertirla sin otra crisis. Los occidentales siguen esperando que la
economía rusa colapse. No lo hará.
Pero tampoco se recuperará”. Se está quedando sin oxígeno.
“La economía rusa está
estancada en lo que podría describirse como un equilibrio negativo: se
mantiene unida mientras destruye constantemente su propia capacidad futura.
Los ingresos por exportaciones están cayendo y la debilidad económica
significa que los déficits presupuestarios no pueden cubrirse con
ingresos fiscales adicionales. La economía creció solo un 1 % en 2025. Las
previsiones para este año son peores.”
Plantea más abajo que la economía rusa se ha dividido en dos sistemas.
“El primero comprende
las industrias militares y afines: los órganos vitales que reciben un
flujo sanguíneo prioritario. Estos sectores están creciendo, contratando e
invirtiendo. Tienen acceso prioritario a la mano de obra, el capital y las
importaciones.
El segundo sistema
contiene todo lo demás: la empresa privada, las pequeñas empresas,
las industrias de consumo. Estas son las extremidades que se quedan al
margen. El sector manufacturero ruso en su conjunto ha crecido un considerable
18,3 % en los últimos tres años. Pero todo ese crecimiento, y más,
provienen del sector militar (énfasis nuestro). La industria
manufacturera relacionada con la defensa creció lo suficiente por sí sola
como para impulsar un 20 % las cifras generales, lo que significa
que la industria civil se ha contraído en el mismo periodo”.
“La característica más
peligrosa de esta nueva estructura es el combustible que consume. La economía
rusa funciona ahora con lo que podría denominarse “renta militar”:
transferencias presupuestarias a empresas de defensa que generan salarios y
actividad económica. Funcionalmente, esto se asemeja a las ganancias
extraordinarias del petróleo de la década de 2000. Pero hay una diferencia
fundamental. La renta del petróleo procedía de fuera del sistema; los
extranjeros pagaban por un activo negociable y el dinero circulaba por la
economía con efectos multiplicadores reales. La renta militar es
una redistribución interna hacia activos diseñados para la destrucción. El
organismo está metabolizando su propio tejido muscular para obtener energía”.
Por eso en Rusia no estamos ante una recesión cíclica.
El sector de la defensa de
Rusia representa
actualmente alrededor del 8 % del PIB.
“El déficit
presupuestario se ha ampliado rápidamente hasta alcanzar los 5,6 billones
de rublos (73.000 millones de dólares), o el 2,6 % del PIB, para 2025, el
mayor desde la pandemia. Los pagos de intereses de la deuda pública este
año superarán el gasto en educación y sanidad juntos”.
Precisamos: al momento en que se publicó el artículo de The Economist los precios del petróleo estaban en caída. Con la guerra iniciada el 28 de febrero, han subido y mucho. Lo cual podría representar un alivio para Rusia. Sin embargo, el problema subsiste. La razón de fondo es que la producción armamentista se sostiene consumiendo plusvalía. Esto es, si bien el trabajo aplicado a la producción de armas crea plusvalía (y según esta determinación es productivo), es improductivo si se lo considera desde el punto de vista de la reproducción global del sistema. En este caso ocurre algo similar a lo que sucede con el trabajo aplicado a la producción de artículos de lujo (consumo de los capitalistas). Desde el punto de vista de la creación de plusvalor, son trabajos productivos; pero son improductivos cuando se considera la reproducción del capital de conjunto. Hemos discutido esta cuestión en una nota anterior (aquí). En esta entrada presentamos los argumentos principales.
Una interpretación desde el marxismo
Marx entiende por trabajo productivo en el capitalismo el trabajo que
genera plusvalía. O sea, para que sea productivo no basta con
que se aplique a la producción de valores de uso. Debe producir
plusvalía. Por lo tanto, de acuerdo con este criterio, es productivo el
trabajo aplicado a la producción de medios de producción (máquinas,
fábricas, materias primas, etcétera); a la producción de medios de
consumo salariales (comida, ropa, viviendas); así como el trabajo
que produce bienes de consumo de lujo o armas [a fin de simplificar
la exposición, no tratamos ahora los trabajos improductivos que, sin
embargo, son necesarios para la producción y realización de la plusvalía].
Todos los trabajos citados son
entonces productivos porque producen plusvalía. Sin embargo, desde el punto de
vista de la reproducción ampliada del capital, hay una diferencia
sustancial entre el trabajo aplicado a producir los bienes
que reproducen el capital constante y el capital variable, por un
lado; y por el otro, el trabajo vertido a la producción de bienes de
lujo o armas. Explicamos esto con la industria de bienes de lujo.
Marx divide a la producción
capitalista en dos
grandes sectores, el sector I que produce medios de
producción, y el sector II que produce medios de consumo.
Esta división se corresponde a las dos formas principales en que se
divide el capital: el capital constante y el capital variable.
Si la plusvalía se gasta enteramente en medios de consumo para el
capitalista, no hay posibilidad de que se amplíe la
producción, y estamos ante un caso de reproducción simple (estancamiento
de la economía). En cambio, si la plusvalía (o una parte de
ella) se reinvierte en adquirir más medios de producción, y más
producción de bienes de consumo para emplear más fuerza de trabajo,
estaremos ante una reproducción ampliada. En ese caso aumenta la masa
de medios de producción y de fuerza de trabajo, que genera
plusvalía, que puede acumularse para seguir ampliando la producción.
Aquí la clave es cuánta cantidad de plusvalía se destina a
ampliar el capital, contratando más medios de producción, y medios de consumo.
Por lo tanto, la plusvalía que gastan los capitalistas en su
consumo constituye una detracción de la plusvalía que se destina a
la reproducción ampliada. De manera que, si en una economía
capitalista se producen muchos yates de lujo, esto no
contribuye en nada a la reproducción ampliada; el consumo
de yates es puro consumo improductivo. Si en cambio en una
economía capitalista se producen máquinas, su consumo es
productivo, ya que permite producir más bienes, que contienen valor y
plusvalía. Lo mismo si se produce pan, o cualquier otro bien
salarial; su consumo es productivo, ya que permite reproducir la
fuerza de trabajo, que a su vez genera más valores de uso, y
plusvalía. Estos trabajos producen mercancías que se
consumen productivamente. Los bienes de lujo (también, en cambio, se consumen improductivamente.
Por eso Marx dice que “carecen de valor para el proceso de
producción”.
En la nota citada más arriba hemos
llamado la atención sobre el pasaje de El Capital. Libro I capítulo VI
Inédito (México,
Siglo XXI, 1983), en que Marx aborda la cuestión:
“Gran parte del
producto anual que se consume como rédito y ya no ingresa al proceso productivo
en calidad de medios de producción, está compuesto de los productos (valor de uso) más
nefastos, que satisfacen las pasiones, caprichos, etc., más deplorables. Este
contenido es del todo indiferente para la determinación del trabajo productivo
(aunque, naturalmente, al desarrollo de la riqueza se le aplicaría un
freno si una parte desproporcionada se reprodujera de esta suerte, en lugar de
convertirse nuevamente en medios de producción y de subsistencia que vuelvan a
entrar en la reproducción ora de mercancías ora de la capacidad laboral misma;
en pocas palabras, en lugar de consumirse productivamente), Este
género de trabajo productivo produce valores de uso, se objetiva en productos
que están destinados solamente para el consumo improductivo y que, en
su realidad, en cuanto artículos, carecen de todo valor de uso para el
proceso de reproducción…” (…)
“… Desde el punto de vista de la producción capitalista el lujo es condenable si el proceso de reproducción se ve obstaculizado, o cuando su progreso… tropieza con el empleo desproporcionado de ese sector productivo que se presenta en artículos no reproductivos, con lo cual se reproducen demasiado pocos medios de subsistencias necesarios o medios de producción, etc. Por lo demás el lujo constituye una absoluta necesidad en un modo de producción que crea la riqueza para los no-productores”.
Producción para la guerra.
Lo planteado con referencia a los
bienes de lujo se
aplica enteramente
a la producción de armas,
y de otros bienes
que no vuelven a entrar en el proceso productivo, sea para reproducir medios de consumo para
la fuerza de trabajo, o
medios de producción.
Una bala, o un fusil, se producen con vistas a un consumo
improductivo. Los trabajos que fabrican balas y fusiles son productivos,
pero los balas y fusiles son comprados con plusvalía, y son
consumidos sin ampliar la producción. Son “no reproductivos”.
Naturalmente, estas consideraciones se aplican a cualquier
economía capitalista.1
A modo de conclusión.
La teoría económica de Marx puede
explicar el porqué de “la falta de oxígeno” que está sufriendo la economía en Rusia. Además,
destaca la importancia que tiene el trabajo productivo y el excedente, y
qué se hace con él. Una cuestión que excede, naturalmente, a
Rusia. La realidad es que, a nivel global, centenares de
miles de millones de dólares -valor generado por el trabajo
explotado- se vuelcan a la producción de medios para la destrucción.
En 2024 el gasto militar a nivel mundial superó los US$ 2,7
billones (Informe 2025 Stockholm International Peace Research
Institute – SIPRI). Equivale al 2,5% del producto global. Como
contrapartida, el 8,2% de la población mundial -673 millones de
personas- sufría el hambre en 2024. El 22,6% padecía inseguridad alimentaria
aguda. Y casi 38 millones de niños menores de
cinco años sufrieron malnutrición aguda en 26 crisis
nutricionales (datos Informe Mundial 2025 sobre las Crisis
Alimentarias, GRFC, ONU). Trabajo explotado para desarrollar fuerzas
de destrucción, por un lado; necesidades humanas básicas
insatisfechas por el otro. De ahí la propuesta del socialismo:
la abolición de la propiedad capitalista y la organización
colectiva y democrática del trabajo en beneficio de la sociedad.
*****

No hay comentarios:
Publicar un comentario