viernes, 4 de septiembre de 2026

EL TALÓN DE HIERRO APLASTA A LOS TRABAJADORES DE OCCIDENTE.

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“La ultraderecha como nuevo Talón de Hierro. El propio Trump y la mayoría de los líderes europeos provienen de la oligarquía y sus acciones contrarias a las mayorías están encaminadas a fortalecer los privilegios de ésta utilizando la inacción de las masas como base para crear enemigos que hagan posible redoblar el poder de la minoría acaudalada y sus corporaciones, los paralelismos con El Talón de Hierro son indudables mientras imponen como el enemigo a vencer a Rusia, China e Irán. El desarrollo de la inteligencia artificial en Occidente es un escenario soñado por la oligarquía al poner en peligro los puestos de trabajo bajando el precio que pagan por éste, manteniendo a los trabajadores bajo una amenaza permanente, obligándoles a doblar el enfrentamiento fratricida por la sobrevivencia. La transnacional ultraderechista es la conexión internacional de la oligarquía que cubre a Occidente con un manto de reaccionarismo, asalta a los gobiernos con una fórmula exitosa repetida como un manual de acción al usar el miedo en la crisis de seguridad o la inmigración para lograr el apoyo electoral popular.

“Para denigrar a Rusia se usa el término de oligarcas para denominar a los capitalistas que se hicieron con las empresas privatizadas como si fuera exclusivo de países atrasados y antidemocráticos, pero para los súper millonarios de Occidente de las empresas tecnológicas, verdaderos representantes de la oligarquía, ese apelativo es considerado peyorativo. Para consolidar el poder, Putin tuvo que poner en su lugar a los oligarcas que destruyen la cohesión del Estado con el pueblo al inclinarse por el servicio de los intereses occidentales. En la lucha contra la oligarquía el marco mental de análisis de los partidos y la clase popular es siempre atávicamente legalista, les cuesta asumir que la ley ha sido superada, que el conflicto de clase es una realidad usada desde el poder para aplastar a los trabajadores en la versión del Talón de Hierro del siglo XXI.

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Fuentes: Rebelión.

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EL TALÓN DE HIERRO APLASTA A LOS TRABAJADORES DE OCCIDENTE.

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Por Ignacio Figueroa Foessel | 04/09/2026 | Opinión

Fuente. Revista Rebelión viernes 4 de septiembre del 2026,

El presidente socialista Salvador Allende en su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972 advirtió a los pueblos del poder corruptor y el latrocinio de las corporaciones, sus capacidades para determinar la política tanto como de hacer girar los intereses nacionales en torno de sus beneficios particulares:

“las grandes empresas transnacionales no sólo atentan contra los intereses genuinos de los países en desarrollo, sino que su acción avasalladora e incontrolada se da también en los países industrializados donde se asientan. Ello ha sido denunciado en los últimos tiempos en Europa y Estados Unidos, lo que ha originado una investigación en el propio Senado norteamericano. Ante este peligro, los pueblos desarrollados no están más seguros que los subdesarrollados”.

La advertencia de Allende se convirtió en clarividente al anunciar cuál sería el devenir de las corporaciones como actores fundamentales en la construcción de poder político/económico en los años subsiguientes, hasta nuestros tiempos donde las corporaciones se transforman en los aliados indispensables del poder imperial.

Los Estados Unidos construyen su agenda internacional siguiendo los intereses de sus corporaciones como un ariete que prepara el terreno político con una armadura económica que se vuelve militar cuando los países resisten a los postulados corporativos apelando a condicionantes nacionales o de soberanía. El acuerdo petrolero de EE. UU. con Venezuela firmado hace unos días es un ejemplo de aquello.

El caso chileno con el golpe de Estado que derrocó a la Unidad Popular con la muerte del presidente Allende fue un manual de cómo se produce la simbiosis entre corporaciones y poder desestabilizador imperial usando a las fuerzas militares nacionales en contra de su propia nación y pueblo.

En la misma línea de anticipación que presentó Allende en 1972 se encuentra en la novela de Jack London de 1908 llamada “El Talón de Hierro”, donde se plantea la toma del poder político y económica total por parte de la oligarquía en una guerra civil desde la plutocracia hacia el pueblo organizado en partidos políticos y sindicatos:

“con mano férrea y su talón de hierro, dominaba a millones; transformaba la confusión en orden; del mismísimo caos obtenía su forja, su estructura y fundamento”.

Las palabras de London parecen describir cómo el régimen de Trump gestiona la política interna y la geopolítica al imponer el caos como arma que favorece su posición hegemónica para mantener la supremacía del poder mundial.

La perspicacia de London viene de la mano con una capacidad de análisis de cómo el poder de la corporación aglutina la fuerza económica de la minoría oligárquica como rector absoluto de la sociedad tempranamente en los albores del siglo XX. La sociedad y el conjunto de la apariencia democrática dan paso a una dictadura brutal de la minoría de los acaudalados que disponen de todas las instituciones tanto como los poderes del Estado los que usan sin pudor para aplastar a los trabajadores.

La propia organización de los proletarios es usada para justificar las acciones antidemocráticas junto a la represión total de estos, en un escenario que prefigura el nazismo o el fascismo como la unidad política entre partido, Estado y corporación.

En la distopía de El Talón de Hierro se usa a los sindicatos para crear una “casta” de privilegiados para destruir al dividir el movimiento popular al favorecer a los trabajadores de las empresas imprescindibles para el funcionamiento de la maquinaria industrial como los ferrocarriles, el acero, el hierro y los obreros altamente cualificados que hacen funcionar las fábricas y las locomotoras. Se crea una “aristocracia obrera” (término acuñado por Mijaíl Bakunin y Friedrich Engels) que aniquila la posibilidad de unidad clave para la resistencia, mientras el grueso del proletariado es lanzado hacia los brazos de la miseria.



El Neoliberalismo preparó el terreno.

El modelo de las corporaciones como ariete de la fuerza económica del Estado comenzó temprano en la formación capitalista, ya en 1600 en Inglaterra la reina Isabel I otorgó licencia a la Compañía Británica de las Indias Orientales para la explotación de los países colonizados por la fuerza militar. La creación de la compañía significó la privatización como acto cofundador de la colonización de la India y un modelo que ha seguido profundizando debido al éxito en traspasar el capital desde el Estado a manos de la oligarquía.

El neoliberalismo puso una piedra más en la construcción de la corporación transnacional como detentadora del poder económico/político total. La oligarquía usa todas las prerrogativas del Estado, pero en una dictadura encubierta sin la presencia de un tirano, sino que con una apariencia de democracia manejada completamente por ellos. Usan el egoísmo para que el pueblo quiera ser como los privilegiados o pertenecer a la casta de los trabajadores elegidos, sean estos de las industrias claves o los que son promovidos a la clase de los capataces o a la gerencia.

El modelo de las empresas militares de contratistas ha sido un salto cualitativo del neoliberalismo para hacer de la guerra un negocio aún más lucrativo para el poder corporativo. Existió un boom de estas empresas en los EE. UU. desde 1990, en la Guerra del Golfo de 1991 o la invasión de Irak en 2003.

En Occidente, ya sea en los EE.UU., Europa o Latinoamérica el sistema democrático está siendo reemplazado abiertamente por el Talón de Hierro de la oligarquía aprovechando la destrucción del tejido social llevado a cabo por el neoliberalismo, esa visión extrema del capitalismo en conjunto con la aniquilación de los movimientos revolucionarios dejaron la puerta abierta para la toma del poder total por la plutocracia cuando Occidente se ve envuelto en una lucha existencial por mantener la hegemonía frente a la amenaza creciente de un oriente comunitario que se hace fuerte al ofrecer al Sur Global la esperanza de relaciones horizontales.



La ultraderecha como nuevo Talón de Hierro.

El propio Trump y la mayoría de los líderes europeos provienen de la oligarquía y sus acciones contrarias a las mayorías están encaminadas a fortalecer los privilegios de ésta utilizando la inacción de las masas como base para crear enemigos que hagan posible redoblar el poder de la minoría acaudalada y sus corporaciones, los paralelismos con El Talón de Hierro son indudables mientras imponen como el enemigo a vencer a Rusia, China e Irán.

El desarrollo de la inteligencia artificial en Occidente es un escenario soñado por la oligarquía al poner en peligro los puestos de trabajo bajando el precio que pagan por éste, manteniendo a los trabajadores bajo una amenaza permanente, obligándoles a doblar el enfrentamiento fratricida por la sobrevivencia.

La transnacional ultraderechista es la conexión internacional de la oligarquía que cubre a Occidente con un manto de reaccionarismo, asalta a los gobiernos con una fórmula exitosa repetida como un manual de acción al usar el miedo en la crisis de seguridad o la inmigración para lograr el apoyo electoral popular.

Para denigrar a Rusia se usa el término de oligarcas para denominar a los capitalistas que se hicieron con las empresas privatizadas como si fuera exclusivo de países atrasados y antidemocráticos, pero para los súper millonarios de Occidente de las empresas tecnológicas, verdaderos representantes de la oligarquía, ese apelativo es considerado peyorativo. Para consolidar el poder, Putin tuvo que poner en su lugar a los oligarcas que destruyen la cohesión del Estado con el pueblo al inclinarse por el servicio de los intereses occidentales.

En la lucha contra la oligarquía el marco mental de análisis de los partidos y la clase popular es siempre atávicamente legalista, les cuesta asumir que la ley ha sido superada, que el conflicto de clase es una realidad usada desde el poder para aplastar a los trabajadores en la versión del Talón de Hierro del siglo XXI.

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