martes, 23 de marzo de 2021

EL DERECHO HUMANO AL AGUA, AMENAZADO. OTRO MUNDO SI ES POSIBLE. 22 DE MARZO DÍA MUNDIAL DEL AGUA: “VALOREMOS EL AGUA.

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OTRO MUNDO SI ES POSIBLE. 22 DE MARZO DÍA MUNDIAL DEL AGUA: “VALOREMOS EL AGUA. LAS DESIGUALDADES HIDRICAS (AGUA) SE ACENTÚAN Y SE EXTIENDEN SIN CONTROL. LA PANDEMIA DEL CORONAVIRUS, EL CAMBIO CLIMÁTICO GLOBAL Y LA DESIGUALDAD ECONÓMICO-SOCIAL ESTRUCTURAL MUNDIAL, está en serio peligro, este DERECHO HUMANO, EL AGUA al control absoluto de las Corporaciones. Hoy con toda una CORRIENTE PRIVATIZADORA del AGUA (ya está en Wall Street) EL AGUA COMO DERECHO HUMANO, es hoy en la economía del libre mercado y el propio neoliberalismo criminal, es violentado y ya PRIVATIZADO. Al SER HUMANO, a la HUMANIDAD le están conculcando, pisoteando, asesinando el Derecho a la VIDA.

COMO VIENE SIENDO HABITUAL desde su aprobación en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el MEDIO AMBIENTE y el DESARROLLO celebrada en RÍO de JANEIRO en 1992, hoy lunes 22 de marzo, se celebra el Día Mundial del Agua. Este año 2021, el lema del día es El valor del Agua”. Sin embargo, este “VALOR” no vale el lema, no vale la Vida que es el AGUA y el AGUA en poder de los Billonarios como BILL GATES – el agricultor más rico y poderoso del mundo – de la Corporación AMAZON, el AGUA, la VIDA del SER HUMANO, ya está en la COTIZACIÓN de WALL STREET. A ellos les importa “un céntimo” la VIDA de las de 4 mil millones de Seres Humanos que hoy sufren o no tiene Agua.

 


SEGÚN REFLEJA LA DECLARACIÓN DE RÍO DE JANEIRO, en esta Conferencia se establecieron, entre otras, las bases del Desarrollo Sostenible, con el objetivo de preceptuar una nueva alianza mundial y equitativa mediante la creación de nuevos niveles de cooperación entre los Estados, los sectores claves de las sociedades y las personas, procurando alcanzar, acuerdos internacionales. Según esta Declaración y los principios del Derecho Internacional, los Estados tienen el derecho soberano de aprovechar sus propios recursos, mediante la implantación de sus correspondientes políticas medioambientales, con la premisa de no comprometer el desarrollo de las generaciones futuras.

UNO DE LOS RECURSOS más importantes que garantizan la VIDA humana es el AGUA, tanto es así que está considerado como un derecho fundamental de la vida. Sin embargo, en pleno siglo XXI hay muchas regiones del planeta en las que el acceso al agua potable supone un lujo. En otros. en especial, en el campo de la AGRICULTURA – para el control de los ALIMENTOS – ya esta en pleno proceso de privatización. Cuidado, en la siguiente década, quien controla la ALIMENTACIÓN global, controla el mundo con más del 60% de la población en sus MERCADOS Y VENTA DIGITAL.

¿A QUÉ SE DEBE ESTO?, Por un lado, hay que tener en cuenta que tan solo el 0,025 % del agua del planeta es potable y por otro que no toda la población del agua tiene el mismo acceso a este recurso, de forma que en la gran mayoría de los países del tercer mundo no tienen acceso al agua potable. Por eso, en el año 2015 los Estados miembros de la ONU aprobaron la Agenda 2030 que no es más que un plan de acción que incluye 17 OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE (ODS), entre los que se encuentra el número seis: AGUA LIMPIA Y SANEAMIENTOTal y como recoge este Principio, “La garantía del suministro de agua en cantidad y en calidad suficientes es fundamental para el desarrollo de la sociedad y para la lucha contra la pobreza y las enfermedades en cualquier parte del mundo”. Pablo Raúl martes 23 de marzo del 2021

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EL DERECHO HUMANO AL AGUA, AMENAZADO.

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Por Agustín Moreno |23/03/2021 | Ecología Social.

Rebelión martes 23 de marzo del 2021.

 

El 22 de marzo es el Día Mundial del Agua declarado por Naciones Unidas. Este año se dedica al «valor del agua»

-Hay que recordar que el agua y el saneamiento son derechos humanos para la ONU desde 2010. Para garantizarlos, en Madrid hay una campaña en marcha»

-Hace tiempo que el agua está el punto de mira de las políticas neoliberales. Directivos de grandes multinacionales expresan con brutalidad que el agua no es un derecho humano y que debería privatizarse»

El 22 de marzo es el Día Mundial del Agua declarado por Naciones Unidas. Este año se dedica al “valor del agua” y la campaña #Water2me busca dar a conocer su importancia vital y la necesidad de aportar soluciones para protegerla y conservarla. Porque hay dos grandes amenazas sobre el agua: el cambio climático y la ofensiva privatizadora.

No hace falta que veamos a la Estatua de la Libertad semienterrada en la arena de una playa para saber que el mundo en el que vivíamos se ha terminado. El cambio climático avanza galopante y golpea al agua, un bien esencial siempre, y más aún en tiempos de pandemias. La actual crisis sanitaria del coronavirus pone de manifiesto que la salud pública depende también de la higiene y del acceso al agua potable y al saneamiento.

 

La comunidad científica internacional lo viene advirtiendo: el proceso de calentamiento y de cambio climático tiene importantes repercusiones en el ciclo del agua. Se expresa a través de fenómenos meteorológicos extremos: grandes sequías e inundaciones, olas de calor y terribles incendios, inmensas nevadas, deshielo acelerado, etc. Si se hace un repaso de situaciones catastróficas recientes, vemos que las cosas van demasiado deprisa. Megaincendios en California y en Australia, con temperaturas por encima de los 50ºC. En la Antártida se han alcanzado temperaturas de 20ºC, cuando debería de estar bajo cero. La insólita gran nevada en Texas ha dejado al descubierto la falta de preparación de EEUU para hacer frente a estas situaciones. En nuestro país, sucesivas borrascas y DANAS vienen destrozando importantes zonas del litoral levantino, llevándose playas, paseos marítimos y construcciones. La lista de desastres es demasiado larga.

La radicalización de estos fenómenos reduce la disponibilidad de agua.

Las altas temperaturas producen una mayor evaporación, la reducción de la pluviosidad y sequías prolongadas, que refuerzan la tendencia a la desaparición de lagos y masas de agua; las lluvias torrenciales dificultan el aprovechamiento del agua por las riadas; se acelera el deshielo de los casquetes polares y de los glaciares de montaña.

En resumen, en los escenarios climáticos más previsibles, todo apunta a que va a llover menos, de forma más violenta y que el agua se evaporará más rápidamente. La conclusión de todo lo anterior es la tendencia a que haya menores recursos hídricos y que su disponibilidad sea menos predecible con lo que esto conlleva. La reducción del agua potable aumentará las tensiones sobre su uso y propiedad y hará que sean frecuentes las restricciones, especialmente en las grandes ciudades, y los conflictos sociales. Las previsiones por el menor volumen y calidad del agua, son pavorosas: se calcula que hacia 2050 la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua. Por ello es apremiante declarar la emergencia climática.

España, es un país especialmente vulnerable y se viene produciendo una disminución de los recursos hídricos. Según el Ministerio de Medio Ambiente, se han reducido un 14,3% los aportes en el período 1996-2006 respecto a la media del período del siglo y medio anterior. Y en cuencas como la del río Segura, ha sido de un 40%. La situación será insostenible si se reducen las aportaciones, no disminuye el consumo y se incrementa el agua de regadío en la agricultura. En el país hay 4 millones de hectáreas en regadío, que consumen el 80% del agua total, y se quiere incrementar el regadío en otras 400.000 hectáreas.

 

De ahí que, en paralelo a la lucha contra el calentamiento global y para evitar el colapso hídrico, sea necesario un nuevo modelo de gestión pública del agua que asegure su sostenibilidad y que debe ser transparente y participativo. Entre las medidas urgentes está la aplicación de planes de ahorro, el freno a nuevos regadíos y su modernización y progresiva reducción; la paralización de embalses y trasvases; el cumplimiento de las Directivas europeas en materia de lucha contra la contaminación; y el fomento del consumo del agua del grifo, como una de las formas más inteligentes y ecológicamente sostenibles de utilizarla.

Hay que recordar que el agua y el saneamiento son derechos humanos para la ONU desde 2010. Para garantizarlos, en la Comunidad de Madrid está en marcha una campaña apoyada por numerosas organizaciones ecologistas, sociales, vecinales y sindicales. Su objetivo es implementar estos derechos a través de una ley del Mínimo Vital, la prohibición de los cortes de suministro a los hogares y personas vulnerables, y su oferta obligatoria en los espacios públicos y comunes. Los partidos políticos progresistas deberían recoger estas propuestas en sus programas para las elecciones autonómicas del 4 de mayo.

Hace tiempo que el agua está el punto de mira de las políticas neoliberales. Directivos de grandes multinacionales expresan con brutalidad que el agua no es un derecho humano y que debería privatizarse. La última medida en esta dirección, es la salida a bolsa del agua en el mercado de futuros de materias primas de Wall Street, lo que abre la puerta a la especulación sobre el agua. Por ello, es fundamental la implicación ciudadana para que no se mercantilice con ánimo de lucro y para que se adopten medidas destinadas a reforzar el agua como derecho humano, su uso racional, la gestión pública y una participación transparente.

Hay que evitar que las élites que dominan el mundo controlen el agua y con ella nuestras vidas. Hagan el ejercicio de imaginarse simplemente estar todo un día sin agua. Es tan esencial que debería ser impensable que seamos capaces de ponerla en peligro o de permitir que alguien nos la pueda robar. El agua, es tan indispensable para la vida que debe ser un bien común y debemos empeñarnos en su defensa.

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