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“Esa falta de respeto a la ley ha sido recordada esta semana por el
ministro de Transportes, Rafael Rey (al que no
acusarán de comunista, caviar o agente de Soros), cuando volvió a
señalar lo que siempre dijo y muchos señalamos: la Municipalidad
de Lima pagó un precio de venta a Caltrain por los trenes. ¿Por qué esto desata
la ira de López Aliaga? Primero, porque
es verdad y, segundo, porque si es verdad, la MML estaba impedida
legalmente de hacer esa compra. En el colmo de la desesperación ante la
inminencia de las denuncias penales, la MML ha informado que “el JNE los
autorizó”. ¿Qué tiene que ver el JNE, un tribunal electoral, en la
compra de unos trenes? Nada. Tan grotesco es el
argumento que los amigos del JNE ya le pusieron el pare con una breve
respuesta en X al candidato Allison: “El JNE no determinó que
la operación de Caltrain fue una donación ni definió su naturaleza jurídica. La
resolución 0647-2025- JNE resolvió únicamente el pedido de vacancia de 21
regidores y concluyó que no se configuraban las causales invocadas”. Mentira,
sobre mentira.
"¿Qué hacemos si los llamados a
defender la Constitución no la defienden? ¿Si nuestras
autoridades no respetan las reglas básicas del equilibrio de poderes? Solo nos queda el voto. Es la última línea de
defensa contra la trampa. El
pasado 12 de abril los peruanos rechazaron a 7 de los 10 partidos que estaban
en el Congreso con el lema #PorEstosNo en castigo al abuso de
poder. Este 4 de octubre, renovemos la política otra vez, con el lema
#PorEstosTrampososNo.
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#PorEstosTrampososNO, por Rosa María Palacios.
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"Sus víctimas tienen que litigar en el
Poder Judicial para que se les reconozca algo, tan elemental en una democracia,
como el derecho de propiedad"
Por Rosa María Palacios.
Abogada y Máster por la PUCP,
Periodista.
Fuente La República lunes 17 de agosto
del 2026.
El artículo 194 de la Constitución no puede ser más claro:
“No hay reelección
inmediata para los alcaldes. Transcurrido otro periodo, como mínimo, pueden
volver a postular, sujetos a las mismas condiciones”. ¿Qué parte no se entiende? ¿Qué
oscuridad tiene que ser esclarecida con una legión de doctores Truquini? El
asunto es bien sencillo. Si eres alcalde, no puedes volver a ser alcalde.
Tienes que esperar 4 años, que es lo que dura el periodo.
¿Es una mala idea? Puede ser debatido. ¿Se puede cambiar? Sin duda. ¿Se puede cambiar para las elecciones del 4 de octubre? No. Esa inmutabilidad también es sencilla de entender. La prohibición de reelección de alcaldes y gobernadores se aprobó por la vía de la reforma constitucional, en dos legislaturas con más de dos tercios de votos en el Congreso. ¿La razón? La enorme corrupción en reelecciones donde quien estaba en el poder no respetaba la neutralidad electoral. Experiencias, tuvimos y de las peores. La reforma constitucional tarda tiempo y logra consensos amplios. Hoy, con un sistema bicameral, necesitas dos votaciones en cada cámara. Un proceso mucho más largo. Eso no va a cambiar pronto.
Si la Constitución es tan clara y toda
ley se subordina a la Constitución,
¿por qué tenemos un conjunto de alcaldes esmerándose en violarla? Porque
han decidido hacer trampa. Los alcaldes no postulan a la alcaldía
(eso ya sería mucho), pero postulan como primer regidor, lo cual
no está prohibido. Luego, hacen renunciar al candidato a alcalde.
Para cualquier ciudadano, eso significa que, si la lista gana, ese primer
regidor asume la alcaldía. Pero el alcalde no es cualquiera. Obviamente
está exceptuado aquel que cae en la prohibición constitucional de reelección.
Ese nunca podrá ser alcalde. ¿O eso creíamos?
Para hacer trampa se necesitan dos. El que la hace y el que se
lo permite. El JNE tenía que decir, con toda claridad, que en el
caso de una lista en la que gane un regidor constitucionalmente impedido,
asume la alcaldía el siguiente regidor. ¿Ha dicho eso el señor Burneo,
presidente del JNE? No. Ha escrito una columna para debatir el
cambio de la norma constitucional. La trampa de Rafael López
Aliaga y unos cincuenta más a nivel nacional está bendecida
desde el poder electoral. Esperemos que a la hora de las
impugnaciones veamos en sus resoluciones cómo votan los 5 miembros del
JNE. Ojalá que no se repita el penoso caso de diciembre de 1999.
Esto ya no es una reelección encubierta como la de ser primer regidor, con otro candidato a alcalde sin impedimento o dejar de candidato a la esposa, la hija, el hermano. De esto hay por montones. El nepotismo y el clan familiar, sustituyendo al partido, ya es algo endémico en la política peruana. Pero esto (la renuncia del candidato a alcalde para colocar al impedido) es el descaro absoluto y total. ¿Le importa al elector? Al renunciar Luis Rubio a la alcaldía de Lima, Rafael López Aliaga se coloca como candidato a alcalde (así, sin maquillaje) en las encuestas y estas le han sido muy favorables.
Cierto es que el JNE, por mayoría, ya había trazado una
línea de beneficios para López Aliaga. De nuevo, la Constitución es absolutamente
clara: “el mandato legislativo de senador es irrenunciable”. Pues para
López Aliaga, sí es renunciable. ¿Por qué? Les reto a leer
la resolución que le permite renunciar y que encuentren un solo
argumento jurídico que justifique tremenda violación a la
Constitución. No lo hay. El mandato de senador nace de la votación
del 12 de abril. De ahí en adelante, es irrenunciable. Cualquier
galimatías de doctor Truquini no puede superar esa verdad.
Cierto es que el JNE no es el único
organismo que desconoce
la Constitución en estos días. Hace pocas semanas comentábamos cómo el Tribunal
Constitucional, violando el texto expreso de la Constitución, había
concedido al Congreso facultades del Poder Ejecutivo, autorizándolos a
tener iniciativa de gasto. El daño político y fiscal ha sido de tal
magnitud que, en menos de cuatro años, y días antes de la juramentación
de 28 de julio, resolvieron que “variaban su criterio jurisprudencial”
antes de que el Parlamento termine de quebrar la caja fiscal y a
Fujimori le fuera imposible conseguir un ministro de Economía que
acepte jurar el cargo sosteniendo esa monstruosidad.
La falta de respeto al orden legal de
López Aliaga tampoco
es novedad. Su no reconocimiento de contratos le va a costar millones
a los peruanos. Rutas de Lima ya ganó dos laudos y va a ganar todos
los demás. No reconoce propiedad privada, confiscando terrenos sin pago
de justiprecio en efectivo (como también manda la Constitución) para
hacer obras incompletas. Sus víctimas tienen que litigar en el Poder
Judicial para que se les reconozca algo, tan elemental en una democracia,
como el derecho de propiedad. Sus respuestas son violentas y
agresivas, incluso con la autoridad que hoy lo beneficia. Nadie
puede olvidar que se inventó un fraude en abril y amenazó con sodomizar
con una tortuga (disculpen la vulgaridad) al presidente del JNE, hoy su
benefactor.
Esa falta de respeto a la ley ha sido
recordada esta semana por el ministro de Transportes, Rafael Rey (al que no acusarán de comunista,
caviar o agente de Soros), cuando volvió a señalar lo que siempre
dijo y muchos señalamos: la Municipalidad de Lima pagó un precio de
venta a Caltrain por los trenes. ¿Por qué esto desata la ira de López Aliaga?
Primero, porque es verdad y, segundo,
porque si es verdad, la MML estaba impedida legalmente de hacer esa
compra. En el colmo de la desesperación ante la inminencia de las denuncias
penales, la MML ha informado que “el JNE los autorizó”. ¿Qué tiene que
ver el JNE, un tribunal electoral, en la compra de unos trenes? Nada.
Tan grotesco es el argumento que los amigos del JNE ya le pusieron el
pare con una breve respuesta en X al candidato Allison:
“El JNE no determinó
que la operación de Caltrain fue una donación ni definió su naturaleza
jurídica. La resolución 0647-2025- JNE resolvió únicamente el pedido de
vacancia de 21 regidores y concluyó que no se configuraban las causales
invocadas”. Mentira, sobre mentira.
¿Qué hacemos si los llamados a
defender la Constitución no la defienden?
¿Si nuestras autoridades no respetan
las reglas básicas del equilibrio de poderes?
Solo nos queda el voto. Es la última
línea de defensa contra la trampa.
El pasado 12 de abril los peruanos
rechazaron a 7 de los 10 partidos
que estaban en el Congreso con el lema #PorEstosNo en castigo
al abuso de poder. Este 4 de octubre, renovemos la política otra vez,
con el lema #PorEstosTrampososNo.
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