viernes, 20 de enero de 2017

LA REVOLUCIÓN, A UN SIGLO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE.

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NUESTRA OPINIÓN POLÍTICA EN EL CONTEXTO DE UN ESCENARIO MUNDIAL MÚLTIPLE, COMPLEJO Y TURBULENTO.- Dos aspectos centrales en el artículo de Raúl Zibechi, como el Presidente Chino Xi Jinping es recibido con aplausos y a lo grande por la élite mundial del capital corporativo global en el presente Fórum Económico Mundial que cada año (en enero se realiza en Suiza) en la Ciudad de Davos, recepción “victoriosa” como consecuencia de la gran incertidumbre mundial que hoy existe sobre cuáles serán las Políticas de Estado que asumirá el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump. Es un ”terror” en vivo y en directo y en tiempo real de los poderosos del mundo, sólo si desde hoy se confirman las políticas proteccionistas, se ponen fin a los TLC – Estados Unidos, Canadá y México), si se ponen fin a la OTAN y cada país asume su propia defensa y protección o si hoy se expulsan a tres millones de ilegales entre mexicanos, musulmanes y latinos en general, Políticas sistémicas que sin duda fortalecen  al Brexit del Reino Unido y su retiro de la Unión Europea. Políticas que definitivamente ponen el punto final a una crisis estructural hoy de la globalización neoliberal?. Una mirada global seria, responsable desde el “pensamiento crítico latinoamericano”, nos presente un panorama mundial de guerra, violencia y  turbulento, un escenario global múltiple y complejo para los propios intereses de clase de la Gran Burguesía Transnacional, GBTn, (Monopolios y Corporaciones) hoy la dueña del 99% de la riqueza del mundo y responsable directa de haber producido – el parto estructural – más frío, violento, salvaje e inhumano, como es la DESIGUALDAD ECONÓMICO-SOCIAL-LABORAL ( por su propio carácter multidimensional).



Considero con todo respeto, que en el artículo de Raúl Zibechi, está ausente un acontecimiento histórico-político que marca en la historia de las Revoluciones Socialistas un nuevo aporte político e histórico, como es la Gran Huelga Universitaria París 68, que en forma definitiva forja y construye “un rumbo político” definido en la Historia de las Revoluciones del siglo XX. Responsabilidad, compromiso y fortaleza revolucionaria de los nuevos Movimientos Sociales Ciudadanos Mundiales, mirando hacia  Nuestra América, la Patria Grande, en un escenario mundial multipolar, que hoy camina hacia un “Cambio de Época Histórica”, definitivo, una nueva era Civilizatoria, Otro Mundo, SI es posible, Participativo, Democrático, Socialista y Sustentable.
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Segundo nos da una mirada sobre el carácter de las revoluciones socialistas – un siglo después - de la histórica Revolución Soviética, de octubre de 1917, de la revolución china, la revolución cubana y la propia experiencia revolucionaria del “zapatismo” en México en la última década del siglo XX. Su mirada comprende porque falló el poder de los “Soviets” en la Revolución Rusa, el poder de las “comunas” en las Revolución China, o el “poder popular” en la Revolución Cubana, crítica que la sistematiza en relación al Poder que concentra el Estado. Como manifiesta en forma directa, hace mucho tiempo que no se produce una polémica de  - batalla de la ideas –  o un proceso continuado de crítica y auto-crítica revolucionaria – para conocer en profundidad y de cara al tipo de Democracia que se forjó y construyó desde el Poder Revolucionario y en qué momento de la historia de las Revoluciones Socialistas, entró la burguesía – o sectores económico-sociales de la burguesía nacional – para capturar el Poder del Estado y desviar totalmente el carácter  de la Revolución. Es interesante el planteamiento político y la invitación que realiza el Colega Zivechi, con la finalidad de “rendir cuentas” democráticas y revolucionarias sobre el papel político de los Lideres Revolucionarios Lenin, Stalin, Mao, Fidel y los propios conductores, líderes de la “revolución zapatista”. Desde nuestra humilde, local y socialista ubicación política, aceptamos el reto e invitación, consideramos que ha llegado el tiempo político e histórico del “balance político” que los Socialistas del Mundo esperan en tiempos de crisis final del neoliberalismo y tiempos políticos cuando la globalización se encuentra al filo del abismo global.


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LA REVOLUCIÓN, A UN SIGLO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE.
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Raúl Zibechi.

La Jornada jueves 19 de enero del 2017.

Mentar la tormenta se ha vuelto casi rutinario. Hasta el presidente chino, Xi Jinping, abrió el Foro Económico Mundial de Davos diciendo que en el mundo hay una tormenta aunque, agregó, también hay luz. Es muy probable que Xi se refiriera al mundo empresarial que lo cobijó con una ovación, ya que es el tipo de alianzas que corteja la dirección de la potencia emergente.

Lo cierto es que ya pocos dudan que atravesamos una situación caótica, aunque el capital financiero y buena parte de los políticos progresistas se empeñan en atribuirla a Donald Trump, que es apenas el emergente y no la causa de los problemas actuales. La tormenta está mostrando que la capacidad de comprensión en medio de la borrasca se vuelve cada vez menor. Incluyendo a quien firma estas líneas, obviamente.

Consuelo de poco valor es que las clases dominantes sufren también dosis importantes de desconcierto, algo que se puede palpar en la profunda división entre los de arriba, empezando por la superpotencia, donde no atinan a consensuar si el enemigo principal es Rusia o China, para poner apenas un ejemplo.

Cuando las urgencias son tantas y apenas podemos responder las más apremiantes, intentando no desviarnos del camino emancipatorio, se vuelve necesario buscar signos que nos ayuden a no perder la brújula. A un siglo de la primera revolución socialista victoriosa, propongo sacar algunas conclusiones con la mirada puesta en la tormenta que nos empieza a sacudir.

Primero, constatar que es posible derrotar a las clases dominantes. Así se hizo en casi medio mundo, desde Rusia y China hasta Cuba, Argelia y Vietnam. Derrota que pasa inexorablemente por arrebatarles el poder político y recuperar los medios de producción y de cambio (tierras, fábricas y bancos, entre los más importantes) para que sean gestionados directamente por los trabajadores.

Segundo, es muy difícil construir una sociedad de nuevo tipo, mucho más que derrotar al enemigo, como se constata en cada uno de los procesos mencionados. La impresión es que las fuerzas revolucionarias no han sacado las conclusiones necesarias del fracaso en la construcción del mundo nuevo, que debería pasar por un serio balance del estalinismo, en sus diversas variantes nacionales, del maoísmo y de los procesos de liberación nacional. Si en el primer punto puede haber acuerdos más o menos generales, en el segundo la divergencia de análisis es lo más frecuente.

Tercero, la derrota de las clases dominantes fue posible, en todos los casos, por el despliegue de guerras interestatales o por guerras de liberación nacional, o por una combinación entre ambas, como en China. En cualquier caso, al ser las revoluciones hijas de las guerras, el triunfo rebelde implica que el poder resultante está asentado sobre el predominio de hombres armados, quienes se encuentran al frente de las fuerzas revolucionarias y a la vez del aparato estatal. Esta disposición de fuerzas, como destacó hace tres décadas el español Eugenio del Río, es un obstáculo para avanzar hacia una sociedad de nuevo tipo, donde el poder esté en manos de los campesinos y los trabajadores.

Cuarto, las intenciones de Lenin – claramente reflejadas en sus escritos y en el libro de John Reed Diez días que estremecieron al mundo – consistían en que el Partido Bolchevique derribara al gobierno provisional para entregar el poder a los soviets, que fueron la creación más notable de los soldados, campesinos y obreros rusos, nacidos durante la revolución de 1905 y renovados y ampliados desde febrero de 1917.

En este punto conviene hacer algunas precisiones. ¿Por qué el poder de los soviets, que funcionó realmente en 1917, fue erosionado y anulado en aras del poder de una nueva camada de dirigentes aferrados al Estado? Hay análisis de diverso tipo, algunos muy convincentes. ¿Por qué el poder de las comunas chinas fue erosionado y anulado pese a los intentos para remover a una nueva burguesía que se había adueñado del Estado? ¿Por qué los organismos de poder popular en Cuba fueron erosionados y anulados por el poder del partido y del Estado? En suma, ¿por qué el poder de abajo ha sido tan efímero?

Hay algo en común en todas las experiencias que, siguiendo el guion de la revolución rusa, debería ser motivo de reflexión. Las prácticas concretas para cambiar el mundo se hacen añicos en el espigón del poder estatal, esté en manos de una burocracia obrera (como señalaron Mandel y los trotskistas) o en manos de una nueva burguesía nacida al amparo del Estado (como analizaron Bettelheim y Mao). De paso, destacar el bajísimo nivel de los debates en los demás procesos, salvo en los primeros años de la revolución cubana, que les impide profundizar en las causas de los desvíos pos-revolucionarios.

Es muy penoso comprobar que desde la década de 1960 no hemos tenido debates de la profundidad necesaria y, sobre todo, observar la escasa atención que merecen los movimientos que han sacado conclusiones de los crímenes cometidos en nombre del socialismo. En nuestro continente, los movimientos indígenas y feministas parecen los más valiosos a la hora de remover la lápida del estalinismo, presente en casi todos los procesos.

Más notable aún es comprobar cómo el zapatismo ha conseguido superar algunas de las más poderosas limitaciones de las revoluciones precedentes. Veintitrés años después del ¡Ya Basta!, las juntas de buen gobierno son las que toman las decisiones e imparten justicia, funcionando como verdaderos órganos de poder. En 1940 o en 1972, en la Unión Soviética y en la República Popular China se había consolidado un poder contra-revolucionario, a pesar de los intentos de la revolución cultural y de propio Mao por modificar el rumbo.

Más allá de las consideraciones de cada quien respecto a la revolución zapatista, debería ser tomada muy en serio, ya que ha conseguido ir más allá que las que le precedieron. Algo imposible de comprender leyendo los comunicados, ya que requiere convivir con las bases de apoyo.

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