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“Los obstáculos propios del
conflicto y la
escala de costos mundiales de alimentos, carburantes y fertilizantes “podría
privar a millones de familias de productos básicos, en particular en países
dependientes de las importaciones, como los de África subsahariana y Asia”,
expuso el responsable del PMA. Sudán, por ejemplo, importa alrededor de 80 % de
su trigo, y un precio más alto de este alimento básico empujará a más familias
al hambre. En Somalia, un país en medio de una grave sequía, el precio de
algunos productos básicos esenciales ha aumentado al menos 20 % desde que
comenzó el conflicto. Ambos son países con altos niveles de inseguridad
alimentaria y han sufrido hambrunas en años recientes.
“En África oriental y
austral, con 16
países analizados, el estudio estima que 17,7 millones de personas podrían
encontrarse en situación de inseguridad alimentaria aguda, aumentando también
en 17,7 %. En África occidental y central, con 12 países analizados, se calcula
que 10,4 millones de personas enfrentarían inseguridad alimentaria aguda, un
aumento de 21 %.
“Medio Oriente y Norte de
África: en 12
países analizados se considera que 5,2 millones de personas podrían enfrentarse
a una inseguridad alimentaria aguda, 14 % más que antes del conflicto que
sacude a la región. En Asia, con 10 países analizados, se agregan 9,1 millones
de personas que podrían encontrarse en situación de inseguridad alimentaria
aguda, un aumento de 24 %.
“Y en América del Sur y el
Caribe, donde se
revisó la situación de tres países, 2,2 millones de personas más podrían
enfrentarse a una inseguridad alimentaria aguda, es decir, un aumento de 16 %.
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Fuentes: IPS [Imagen: familias desplazadas por el conflicto en el Líbano instalan tiendas de campaña y una hoguera en una vía de Beirut, en espera de refugio y alimentos. Ali Yunes / PMA]
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LA GUERRA EN MEDIO ORIENTE AUMENTA
EL HAMBRE EN EL MUNDO.
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Por | 21/03/2026 | Economía
Fuentes. Revista Rebelión sábado21 de marzo del 2026.
La inseguridad alimentaria aguda, que
ya afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, crecerá con el actual
conflicto en el Medio Oriente y alcanzará a millones de personas mucho más allá
de la región que es el actual escenario de guerra, advierte el Programa Mundial
de Alimentos.
ROMA – Decenas de millones de personas
adicionales se enfrentarán a una hambruna aguda si la guerra en Oriente Medio
prosigue hasta junio próximo, advirtió en un
análisis el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones
Unidas.
“Si este conflicto
continúa, provocará una onda expansiva en todo el mundo, y las familias que ya
no pueden permitirse su próxima comida serán las más afectadas”, afirmó Carl
Skau, director ejecutivo adjunto y director de operaciones del PMA.
El análisis del PMA indica que la inseguridad alimentaria aguda ya afecta en el mundo a 318 millones de personas, una cifra récord, y otros 45 millones se agregarán este año si el conflicto persiste y los precios de petróleo se mantienen elevados.
Este miércoles 18 los mercados
reportaban nuevas alzas en los precios del petróleo, con el crudo Brent del mar
del Norte rozando los 110 dólares por barril (de 159 litros) cuando en
febrero se cotizaba alrededor de 70, y el West Texas Intermediate alcanzaba los
100 dólares, cuando hace tres semanas se vendía a 65.
Los ataques de Estados Unidos e
Israel contra Irán, que comenzaron el 28 de febrero y fueron seguidos por
una respuesta iraní en toda la región, están obstaculizando la producción y el
comercio de petróleo, de gas y de fertilizantes, y se bloquean vías esenciales,
en particular el estrecho de Ormuz, la salida desde el golfo Pérsico.
Según el PMA, el conflicto podría provocar además
la peor perturbación de las operaciones de socorro desde la pandemia covid-19
(2020-2023) y la guerra en Ucrania iniciada con los ataques de Rusia
en 2022.
“Más allá de las
repercusiones inmediatas en el Líbano (bajo fuertes ataques de Israel en su
confrontación con la milicia Hizbolá), el conflicto también ha tenido
repercusiones importantes en las operaciones humanitarias mundiales. Realmente
estamos sufriendo las consecuencias”, observó Skau.
Indicó que las operaciones de socorro
sufren alargamiento de los plazos de entrega y un aumento de los costos, con
inconveniente logísticos por la situación de conflictividad que envuelve a una
docena de países en el Medio Oriente.
“Nuestras cadenas de
suministro podrían muy bien estar al borde de la mayor perturbación desde la
pandemia de covid y la guerra en Ucrania. Esto llevaría el nivel del hambre en
el mundo a un récord histórico, y es una perspectiva terrible, realmente terrible»,
insistió Skau.
Durante la pandemia de covid las
operaciones humanitarias mundiales se enfrentaron a perturbaciones sin
precedentes: cierre de fronteras, hundimiento de los vuelos comerciales y
parálisis de las cadenas de suministro.
En un momento dado de 2020, el
tráfico aéreo mundial de pasajeros cayó más de 60 %, según la Organización de Aviación Civil Internacional, lo
que obligó a las Naciones Unidas a establecer puentes aéreos de urgencia
para asegurar el suministro de ayuda y vacunas.
Esta vez, mientras prosiguen las
hostilidades, los gastos de transporte del PMA han aumentado 18 % hasta
ahora
“y tenemos miles de
camiones en las carreteras cada día. Circulan ahora con un combustible mucho
más caro”.
El impacto del alza de
los costos “significa comprar menos alimentos o proporcionar menos dinero a los
beneficiarios”, agregó.
Por ejemplo, la agencia se ha visto
obligada a reducir las raciones alimentarias destinadas a las poblaciones
en situación de hambruna en Sudán, y solo puede ayudar a uno de cada
cuatro niños que sufren desnutrición aguda en Afganistán.
La paralización casi total del tráfico
marítimo en el estrecho de Ormuz y los crecientes riesgos en el mar
Rojo, elevando los costos de la energía, el combustible y los
fertilizantes, agrava el hambre más allá de Medio Oriente.
Los obstáculos propios del conflicto y
la escala de costos mundiales de alimentos, carburantes y fertilizantes
“podría privar a
millones de familias de productos básicos, en particular en países dependientes
de las importaciones, como los de África subsahariana y Asia”, expuso el
responsable del PMA.
Sudán, por ejemplo, importa alrededor
de 80 % de su trigo, y un precio más alto de este alimento básico empujará a
más familias al hambre. En Somalia, un país en medio de una grave sequía, el
precio de algunos productos básicos esenciales ha aumentado al menos 20 % desde
que comenzó el conflicto.
Ambos son países con altos niveles de
inseguridad alimentaria y han sufrido hambrunas en años recientes.
En África oriental y austral, con 16
países analizados, el estudio estima que 17,7 millones de personas podrían
encontrarse en situación de inseguridad alimentaria aguda, aumentando también
en 17,7 %.
En África occidental y central, con 12 países analizados, se calcula que 10,4 millones de personas enfrentarían inseguridad alimentaria aguda, un aumento de 21 %.
Medio Oriente y Norte de África: en 12
países analizados se considera que 5,2 millones de personas podrían enfrentarse
a una inseguridad alimentaria aguda, 14 % más que antes del conflicto que
sacude a la región.
En Asia, con 10 países analizados, se
agregan 9,1 millones de personas que podrían encontrarse en situación de
inseguridad alimentaria aguda, un aumento de 24 %.
Y en América del Sur y el Caribe,
donde se revisó la situación de tres países, 2,2 millones de personas más
podrían enfrentarse a una inseguridad alimentaria aguda, es decir, un aumento
de 16 %.
A-E/HM
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