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"La respuesta de Lula. En un primer momento, Lula respondió los primeros insultos recurriendo a la ironía. Cuando le preguntaron qué opinaba de esas agresiones, dijo que no sabía quién era ese “tipo”. Luego las calificó como disparate. Pero Milei volvió a los insultos. En la capital de Brasil siguieron con atención esas declaraciones televisivas de Milei. Es más, llegaron a contabilizar que consideró a Lula “ladrón” y “corrupto” en cuatro oportunidades.
"En el acto del PT donde quedó consagrada su candidatura presidencial, Lula tuvo un momento dedicado a Milei al sostener que él no necesita del apoyo externo, como el que el argentino le brinda a Flávio Bolsonaro, porque él recibe el apoyo del pueblo brasileño. “Quiero estar preparado para que nadie invada este país para llevarse al presidente, como han invadido. Quiero estar preparado para la paz, no para la guerra”, afirmó Lula en un doble mensaje a la Casa Rosada y la Casa Blanca. En rigor, con todo este apoyo que está recibiendo el hijo de Bolsonaro, tanto de parte de Milei como de Trump, queda claro que el hijo del golpista no tiene todo el apoyo popular que necesita para poder sacar a Lula de Brasilia. Todo se resolverá el próximo 4 de octubre, cuando algo más de 158 millones de brasileños elijan por cuarta vez a Lula o se sumerjan en las oscuras aguas de la ultraderecha.
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BRASIL. ARGENTINA. EL PRESIDENTE LULA ORDENÓ RETIRAR A SU EMBAJADOR
EN ARGENTINA.
La representación de Brasil quedó reducida a un encargado de
negocios.
“Un presidente convertido en un payaso belicoso”
*****
Luego de que Milei lo llamara
“ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”, el mandatario brasileño
suspendió por tiempo indeterminado el regreso de Julio Bitelli a Buenos Aires.
Por. Felipe Yapur.
Fuente. Página /12 miércoles 5 de agosto del 2026.
Todo tiene un límite. El presidente
Luis Inácio Lula da Silva
se cansó de los ataques e insultos de Javier Milei, que, en las últimas
tres apariciones mediáticas, se dedicó a agredir al mandatario brasileño.
Este martes, el canciller de ese país, Mauro Vieira, convocó al embajador
argentino Daniel Raimondi, a quien le entregó una protesta formal y un
anuncio: a partir de ahora Brasil rebaja su presencia diplomática y,
hasta nuevo aviso, al frente de la embajada en Buenos Aires quedará el encargado
de negocios. Es, sin duda, el peor momento de las relaciones
diplomáticas entre la Argentina y Brasil desde la restauración de
la democracia. Por el momento, la cancillería brasileña le indicó al
embajador Julio Bitelli que no regresará a Buenos Aires. En tanto, el Ministerio
de Relaciones Exteriores argentino no emitió opinión sobre lo acontecido.
El embajador Julio Bitelli junto a su presidente Lula da Silva. Ricardo Stuckert.
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Milei había viajado a São Paulo el 25
de julio pasado con
la intención de reunirse con el detenido Jair Bolsonaro. El juez
del máximo tribunal de justicia de Brasil, Alexandre de Moraes, se lo
impidió y desde ese momento, mientras compartía un acto con Flávio
Bolsonaro, candidato presidencial, insultó a Lula llamándolo ladrón y
hasta presidiario. También atacó al juez. Nadie en el programa le
recordó que Bolsonaro cumple prisión domiciliaria condenado por encabezar
un intento de golpe de Estado contra Lula. En sus apariciones
mediáticas de este domingo y martes, Milei afirmó que lo llama
presidiario porque supuestamente quedó libre por “un error administrativo”.
El error administrativo al que se
refiere Milei es, por
lo menos, una falacia, ya que en realidad Lula fue liberado
por la Corte de su país al comprobar que el entonces juez Sergio Moro
había actuado con parcialidad al condenarlo en 2019. La liberación
ocurrió en 2021 y Lula pudo ser elegido nuevamente presidente.
El domingo, Milei reiteró sus ataques
contra el presidente brasileño.
En un programa de televisión, sin interrupciones ni advertencias,
aseguró que la supuesta “campaña antiargentina” viralizada en redes
sociales durante la Copa Mundial de Fútbol fue motorizada “con recursos
e influencers” por Brasil, México, el Partido Demócrata de Estados
Unidos y el presidente Pedro Sánchez en España. Lo dijo sin presentar
una sola prueba. Tampoco se la pidieron.
El mandatario argentino llegó a
considerar que
no es comparable la campaña que tildó a los argentinos de racistas
con sus dichos sobre Lula durante su paso por São Paulo.
“Yo no ataqué a los
brasileños. Yo fui en defensa de los brasileños de bien”, aseguró Milei e
insistió: “Yo hablé de Lula, el corrupto, el ladrón, el presidiario”.
Luego de esas declaraciones en Brasil,
el gobierno de ese país llamó
en consulta a su embajador, Julio Bitelli. En algún momento en Itamaraty
se llegó a considerar que sería preciso demorar el retorno de Bitelli a
Buenos Aires. Sin embargo, se decidió guardar silencio y esperar que la
tensión diplomática desescale.
Julio Bitelli, embajador de Brasil en
Argentina. Adrián Pérez.
*****
Es más, durante el fin de semana
siguiente, el vocero presidencial, Adrián Ravier, llegó a decir que las diferencias
entre ambos mandatarios eran ideológicas. Un argumento raro para justificar
insultos, pero Ravier desde que asumió la vocería ha recurrido a
este tipo de argumentos para justificar lo que no puede explicar.
El canciller Pablo Quirno, en cambio, llegó a decir que las relaciones
se iban a restablecer. Una declaración que parecía que la buena vecindad
se podía recuperar. Quirno, al menos eso pareció, no contaba con que Milei
redoblara su apuesta y volviera a proferir sus insultos.
Ahora bien, el reinicio de las
agresiones contra Lula
está claramente enmarcado en un intento por incidir en la campaña
presidencial de Brasil, donde Lula lleva la delantera en las preferencias
electorales. Milei, que responde sin chistar a las órdenes de Donald
Trump y al que quiere halagar en todo momento para poder ser su
referente en América del Sur, insistió con los ataques al mismo momento
en que el gobierno de los Estados Unidos canceló la visa de la embajadora
de Brasil en Washington, María Luiza Viotti. El argumento esgrimido por la Casa
Blanca es una supuesta medida de reciprocidad por la demora del gobierno
brasileño en conceder el beneplácito al embajador estadounidense, Danny
Parson, designado para Brasilia.
“Es mucho más leve
decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar”, insistió Milei contra
Lula y manifestó que el objetivo de su injerencia política en Brasil fue
“cambiarle el signo” político.
“Por el bien de los
brasileños, sacarse a los corruptos y chorros de encima siempre es bueno.
Sacarse a los zurdos siempre es bueno, de encima”, sostuvo este martes durante
una entrevista con un canal de streaming. Además, insistió en que Lula
“estuvo preso” y lo acusó de haber intervenido en la campaña presidencial
argentina de 2023 para favorecer a Sergio Massa.
“Cuando yo arranqué
esta carrera en el 2021, había un solo país azul y todo era rojo. Hoy es
mayoritariamente azul y lo que pasa es que no se ve en el mapa porque Brasil
está rojo”, señaló el presidente argentino, que la semana pasada estuvo
presente en la asunción de Keiko Fujimori en Perú y ahora viajará a Colombia
para participar de la asunción del ultraderechista colombiano, Abelardo de la
Espriella.
La respuesta de Lula.
En un primer momento, Lula respondió
los primeros insultos recurriendo a la ironía. Cuando le preguntaron qué opinaba
de esas agresiones, dijo que no sabía quién era ese “tipo”. Luego las
calificó como disparate.
Pero Milei volvió a los insultos. En
la capital de Brasil
siguieron con atención esas declaraciones televisivas de Milei. Es más, llegaron
a contabilizar que consideró a Lula “ladrón” y “corrupto” en cuatro
oportunidades.
En el acto del PT donde quedó
consagrada su candidatura presidencial, Lula tuvo un momento dedicado a Milei
al sostener que él no necesita del apoyo externo, como el que el argentino le
brinda a Flávio Bolsonaro, porque él recibe el apoyo del pueblo
brasileño.
“Quiero estar
preparado para que nadie invada este país para llevarse al presidente, como han
invadido. Quiero estar preparado para la paz, no para la guerra”, afirmó Lula
en un doble mensaje a la Casa Rosada y la Casa Blanca.
En rigor, con todo este apoyo que está recibiendo el hijo de
Bolsonaro, tanto de parte de Milei como de Trump, queda claro que el hijo
del golpista no tiene todo el apoyo popular que necesita para poder
sacar a Lula de Brasilia.
Todo se resolverá el próximo 4 de
octubre,
cuando algo más de 158 millones de brasileños elijan por cuarta vez a Lula
o se sumerjan en las oscuras aguas de la ultraderecha.
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