lunes, 4 de febrero de 2019

LA ENCRUCIJADA ECONÓMICA DE AMÉRICA LATINA.

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AMÉRICA LATINA EN EL ESCENARIO MUNDIAL DE UN MUNDO EN DESORDEN ABSOLUTO.- América Latina es el Continente de mayor Desigualdad Económico-social del mundo, el continente de Población más joven; el continente de Ciudades más violentas e inseguras del mundo; el continente de mayor número de Asesinatos de Dirigentes Populares, Periodistas, Universitarios, Políticos; el continente de mayor número de Feminicidios del mundo y hoy se "convierte" en el continente de mayor inseguridad Política - injerencia política y violación de la Soberanía Nacional - por parte de las políticas imperiales del señor TRUMP, y su intento de "transformar América latina en el "nuevo" Vietnam", con el cuento de "salvar la Democracia y la "Libertad de los Pueblos". Por su puesto cuenta con  el servilismo del Poder Mediático de toda la prensa latinoamericana, perteneciente o "militante" de la SIP. Sociedad Interamericana de Prensa. Los Medios de las Grandes Corporaciones.

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América Latina es el Continente de mayor Desigualdad Económico-social del mundo, el continente de Población más joven; el continente de Ciudades más violentas e inseguras del mundo; el continente de mayor número de Asesinatos de Dirigentes Populares, Periodistas, Universitarios, Políticos; el continente de mayor número de Feminicidios del mundo y hoy se "convierte" en el continente de mayor inseguridad Política - injerencia política y violación de la Soberanía Nacional - por parte de las políticas imperiales del señor TRUMP, y su intento de "transformar América latina en el "nuevo" Vietnam", con el cuento de "salvar la Democracia y la "Libertad de los Pueblos". Por su puesto cuenta con  el servilismo del Poder Mediático de toda la prensa latinoamericana, perteneciente o "militante" de la SIP. Sociedad Interamericana de Prensa. Los Medios de las Grandes Corporaciones.
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LA ENCRUCIJADA ECONÓMICA DE AMÉRICA LATINA.
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Hedelberto López Blanch.

Rebelión lunes 4 de febrero del 2019.

América Latina está envuelta en una gran encrucijada, con el predominio de un mundo globalizado, plagado de políticas neoliberales al que se unen las amenazas del regreso a la guerra fría impulsada por Estados Unidos contra Rusia y China.  

En este contexto y sin que aún el planeta se haya recuperado de la crisis económico-financiera que comenzó por Washington en 2008, ahora se suma el surgimiento en la región de regímenes ultra conservadores, los cuales impulsan privatizaciones y reducciones de programas sociales en detrimento de sus pobladores y sí apuestan por enriquecer más a las fuerzas oligárquicas criollas y a las compañías transnacionales.

El último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) indica que el año 2019 se vislumbra como un período en el que lejos de disminuir, las incertidumbres económicas mundiales serán mayores, provenientes de distintos frentes. Esto repercutirá en el crecimiento de las economías de América Latina y el Caribe las que, en promedio, se expandirían solo 1,7%, con grandes diferencias entre ellas.

Ese organismo regional prevé que los países de América Latina y el Caribe enfrentarán un escenario económico mundial complejo en los próximos años, con una reducción de del crecimiento, tanto de los países desarrollados como de las economías emergentes, acompañada por un aumento en la volatilidad de los mercados financieros internacionales. A esto se suma el debilitamiento estructural del comercio internacional, agravado por las tensiones comerciales entre los Estados Unidos y China.

Analicemos que sin agresiones ni imposiciones sino con una política de diplomacia, Beijing se ha ido introduciendo en América Latina, una región que por décadas Estados Unidos la controlaba como su traspatio trasero y ahora quiere recuperarla con políticas coercitivas y anexionistas.

Las relaciones comerciales entre el gigante asiático y América Latina han cambiado progresivamente en los años recientes y China hoy aparece como el principal socio comercial de Brasil, Chile, Uruguay y Perú y el segundo de México, Argentina, Cuba y Venezuela.

A esto se agrega que Beijing, por medio de su presidente Xi Jinping ha asegurado que se aumentará la inversión en la región en 250 000 millones de dólares para los próximos diez años así como el comercio que en una década llegará a los 500 000 millones de dólares.

Esa es la mala noticia para Washington cuyo presidente Donald Trump esta haciendo todo lo posible por tratar de contrarrestar a este fuerte contrincante para lo cual se ha lanzado a apoyar golpes de estado o parlamentarios en la región y campañas de descrédito contra lideres nacionalistas que pudieran alcanzar la presidencia en algún país.

Datos de organismos internacionales señalan que el comercio entre la región y China se multiplicó por 22 veces entre 2000 y 2013 y en 2017 alcanzó los 266 000 millones de dólares lo que significa un avance del 53 % respecto a la meta de 500 000 millones de dólares fijada para alcanzarla en 2025.

En 2018 la región aumentó sus exportaciones a China en 28 % superando los envíos de productos hacia cualquier otra parte del mundo y han crecido en 30 % las importaciones desde ese país.

Beijing ha proporcionado financiamiento en la última década a la región por un monto que alcanza los 141 000 millones de dólares, superior al recibido por instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo o el Banco Mundial.

Los gobiernos de derecha pro estadounidenses de Brasil, Argentina y Perú tendrán que pensar bien a la hora de tomar una decisión hacia Beijing pues el 80 % de la inversión del gigante asiático en minería e hidrocarburos en la región se destinó hacia esas naciones.

En su informe anual, la CEPAL titulado Panorama Social de América Latina, afirma que la pobreza extrema ha alcanzado su nivel más alto desde 2008, y la proporción de personas en situación de pobreza extrema continuó creciendo.

El nivel de pobreza pasó del 9,9 % de la población en 2016 al 10,2 % en 2017, equivalente a 62 millones de latinoamericanos, y la tasa de pobreza —medida por ingresos— se mantuvo en el 30,2 %, equivalente a 184 millones de personas.

También subrayó que pese a los avances entre la década pasada y mediados de la presente, desde 2015 se han registrado retrocesos.

Y no es para menos pues si a principios del siglo XXI tomaron impulso gobiernos progresistas y nacionalistas que llevaron adelante políticas sociales a favor de la mayoritaria población empobrecida como ocurrió en más de dos decenas de naciones de América Latina y el Caribe, en los últimos años la situación se ha revertido en algunos, cuyos gobiernos han vuelto a imponer regímenes que van en contra de los intereses de sus pueblos.

Bajo estas condiciones, lo más probable es que en los próximos años la pobreza alcance niveles más elevados en la región como ya está ocurriendo en Brasil, Argentina, Honduras o Perú. Esperemos que los pueblos puedan despertar de este lamentable letargo.  

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PECULIARIDADES DEL IMPERIALISMO ESTADOUNIDENSE EN AMÉRICA LATINA.

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"Circunstancias que favorecen las intervenciones imperiales Las circunstancias inversas que favorecen al imperialismo se pueden ver en tiempos más recientes. Estos incluyen cuatro condiciones:

1. El fin del auge de las materias primas
debilitó las economías de los aliados de centro-izquierda de Venezuela y llevó al surgimiento de regímenes de extrema derecha, peones dirigidos por los EEUU, así como a aumentar las actividades golpistas de los opositores respaldados por los EEUU del recientemente electo Presidente Maduro.

2. La falta de diversificación de las exportaciones, los mercados, los sistemas financieros y distributivos durante el período expansivo condujo a una disminución en el consumo y la producción y permitió que el imperialismo atrajera a los votantes, especialmente consumidores de clase media y media baja, empleados, comerciantes, profesionales y empresarios.

3. El Pentágono transfirió su enfoque militar de Medio Oriente a América Latina, identificando peones militares y políticos entre regímenes clave, a saber, Brasil, Argentina, Ecuador, Perú y Chile.

4. La intervención política de Washington en los procesos electorales de América Latina abrió la puerta a la explotación económica de los recursos y al reclutamiento de aliados militares para aislar y rodear a la Venezuela nacionalista y populista.

Las condiciones externas objetivas favorecieron la búsqueda imperial de dominación de Washington. Las configuraciones de poder oligárquicas domésticas reforzaron la dinámica de la intervención imperial, la dominación política y el control sobre la industria petrolera.

El declive de los ingresos petroleros de Venezuela, la movilización de la base electoral de la élite y su sabotaje sistemático de producción y distribución tuvieron un efecto multiplicador. Los medios de comunicación y la autoproclamada derecha electoral abrazaron el golpe de estado de extrema derecha de EEUU que manipuló la retórica democrática y humanitaria.

Washington incrementó las sanciones económicas para matar de hambre a los partidarios chavistas de bajos ingresos y movilizó a sus peones europeos y latinoamericanos para exigir la rendición de Venezuela mientras planeaba un sangriento golpe militar".

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PECULIARIDADES DEL IMPERIALISMO ESTADOUNIDENSE EN AMÉRICA LATINA.
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James Petras.

La Haine/ Rebelión.

Domingo 3 de febrero del 2019.


Entender el imperialismo como un fenómeno general pierde de vista su 'modus operandi' en cualquier contexto específico y significativo

Si bien el ejercicio del poder imperialista es una estrategia común, sus motivos, instrumentos, objetivos y participación varían, dependiendo de la naturaleza del gobernante imperial y el país objetivo.

Venezuela, el objetivo actual del presidente de EEUU, Donald Trump, es un caso que ilustra las "peculiaridades" de la política imperialista. Procederemos a delinear los antecedentes, las técnicas y el impacto de la toma de poder imperial.

Antecedentes históricos.

EEUU tiene una larga historia de intervención en Venezuela, principalmente para obtener el control de su riqueza petrolera. Durante la década de 1950, Washington respaldó una dictadura militar, dirigida por Pérez Jiménez, hasta que fue derrocada por una alianza masiva de partidos socialistas revolucionarios, nacionalistas y socialdemócratas. Washington no pudo y no intervino; en cambio, se alió con los partidos Acción Democrática (AD) de centro-izquierda y COPEI de centro-derecha, que procedieron a declarar la guerra contra la izquierda radical. Con el tiempo, los EEUU recuperaron la hegemonía hasta que la economía entró en crisis en la década de 1990, lo que condujo a levantamientos populares y masacres estatales.

Los EEUU no intervinieron inicialmente ya que consideraban que podían cooptar a Hugo Chávez porque no estaba afiliado a la izquierda. Además, los EEUU estaban militarmente comprometidos con los Balcanes (Yugoslavia) y el Medio Oriente y se preparaban para las guerras contra Irak y otros países nacionalistas que se oponían a Israel y apoyaban a Palestina.

Usando el pretexto de una amenaza terrorista global, Washington exigió la subordinación a su declaración de una "guerra mundial contra el terrorismo".

El presidente Chávez no se sometió. Declaró que "uno no lucha contra el terrorismo con el terrorismo". Los EEUU decidieron que la declaración de independencia de Chávez era una amenaza para la hegemonía estadounidense en América Latina y más allá. Washington decidió derrocar al presidente electo Chávez, incluso antes de nacionalizar la industria petrolera de propiedad estadounidense.

En abril de 2002, los EEUU organizaron un golpe militar-corporativo, que fue derrotado en cuarenta y ocho horas por un levantamiento popular respaldado por sectores militares. Un segundo intento de derrocar al presidente Chávez fue puesto en marcha por los ejecutivos del petróleo a través de un cierre patronal. Fue derrotado por los trabajadores petroleros y los exportadores de petróleo de ultramar. La revolución nacional-populista de Chávez procedió a nacionalizar las corporaciones petroleras que apoyaron el "cierre patronal".

Los fallidos golpes de estado llevaron a Washington a adoptar temporalmente una estrategia electoral fuertemente financiada a través de fundaciones y ONG controladas por Washington. Las repetidas derrotas electorales llevaron a Washington a cambiar a boicots electorales y campañas de propaganda diseñadas para deslegitimar el éxito electoral del presidente Chávez.


Los fallidos esfuerzos de Washington por restaurar el poder imperialista se desbordaron. Chávez aumentó su apoyo electoral, expandió el control estatal sobre el petróleo y otros recursos y radicalizó su base popular. Además, Chávez aseguró cada vez más el respaldo de sus políticas antiimperialistas entre el gobierno y los movimientos en toda América Latina y aumentó su influencia y vínculos en todo el Caribe al proporcionar petróleo subsidiado.

Si bien los comentaristas atribuyeron el apoyo y la influencia masiva del presidente Chávez a su carisma, las circunstancias objetivas propias de América Latina fueron decisivas. La derrota de la intervención imperialista por el presidente Chávez puede atribuirse a cinco objetivos y condiciones.

1. La profunda participación de EEUU en múltiples guerras prolongadas al mismo tiempo, incluso en Oriente Medio, el sur de Asia y el norte de África, distrajo a Washington. Además, los compromisos militares de EEUU con Israel socavaron los esfuerzos de EEUU para reenfocarse en Venezuela.
2. La política de sanciones de EEUU tuvo lugar durante el auge de las materias primas entre 2003 y 2011, que proporcionó a Venezuela los recursos económicos para financiar programas sociales nacionales y neutralizar los boicots locales por parte de aliados de los EEUU.
3. Venezuela se benefició de las crisis neoliberales de la década de 1990-2001 que llevaron al surgimiento de gobiernos populares nacionales de centro-izquierda en toda la región. Este fue especialmente el caso de Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia y Honduras. Además, los regímenes "centristas" en Perú y Chile se mantuvieron neutrales. Más aun, Venezuela y sus aliados aseguraron que EEUU no controlara las organizaciones regional. 
4. El presidente Chávez como ex oficial militar aseguró la lealtad de los militares, socavando los planes de EEUU para organizar golpes de estado.
5. Las crisis financieras mundiales de 2008-2009 obligaron a los EEUU a gastar varios billones de dólares para rescatar a los bancos. Las crisis económicas y la recuperación parcial fortalecieron la mano del Tesoro y debilitaron la influencia relativa del Pentágono.
En otras palabras, si bien las políticas imperiales y los objetivos estratégicos se mantuvieron, la capacidad de los EEUU para perseguir las conquistas se vio limitada por condiciones objetivas.
 

Circunstancias que favorecen las intervenciones imperiales


Las circunstancias inversas que favorecen al imperialismo se pueden ver en tiempos más recientes. Estos incluyen cuatro condiciones:

1. El fin del auge de las materias primas
debilitó las economías de los aliados de centro-izquierda de Venezuela y llevó al surgimiento de regímenes de extrema derecha, peones dirigidos por los EEUU, así como a aumentar las actividades golpistas de los opositores respaldados por los EEUU del recientemente electo Presidente Maduro.

2. La falta de diversificación de las exportaciones, los mercados, los sistemas financieros y distributivos durante el período expansivo condujo a una disminución en el consumo y la producción y permitió que el imperialismo atrajera a los votantes, especialmente consumidores de clase media y media baja, empleados, comerciantes, profesionales y empresarios.

3. El Pentágono transfirió su enfoque militar de Medio Oriente a América Latina, identificando peones militares y políticos entre regímenes clave, a saber, Brasil, Argentina, Ecuador, Perú y Chile.

4. La intervención política de Washington en los procesos electorales de América Latina abrió la puerta a la explotación económica de los recursos y al reclutamiento de aliados militares para aislar y rodear a la Venezuela nacionalista y populista.

Las condiciones externas objetivas favorecieron la búsqueda imperial de dominación de Washington. Las configuraciones de poder oligárquicas domésticas reforzaron la dinámica de la intervención imperial, la dominación política y el control sobre la industria petrolera.

El declive de los ingresos petroleros de Venezuela, la movilización de la base electoral de la élite y su sabotaje sistemático de producción y distribución tuvieron un efecto multiplicador. Los medios de comunicación y la autoproclamada derecha electoral abrazaron el golpe de estado de extrema derecha de EEUU que manipuló la retórica democrática y humanitaria.

Washington incrementó las sanciones económicas para matar de hambre a los partidarios chavistas de bajos ingresos y movilizó a sus peones europeos y latinoamericanos para exigir la rendición de Venezuela mientras planeaba un sangriento golpe militar.

La etapa final del golpe militar planificado y organizado por los EEUU requirió tres condiciones:

1. Una división dentro del ejército proporciona al Pentágono y a los planificadores del golpe de estado una "cabeza de puente" y un pretexto para una invasión "humanitaria" de los EEUU.

2. Un liderazgo político negociador, que persigue diálogos políticos con adversarios que se preparan para la guerra.

3. La congelación de todas las cuentas en el extranjero y el cierre de todos los préstamos y mercados de los que Venezuela sigue dependiendo.

Conclusión.

El imperialismo es un aspecto central del capitalismo global estadounidense. Pero no puede lograr sus objetivos y medios cuándo y cómo lo desee. Los cambios globales y de régimen en la correlación de fuerzas pueden frustrar y retrasar el éxito imperial.

Los golpes pueden ser derrotados y convertidos en reformas radicales. Las ambiciones imperialistas pueden ser contrarrestadas por políticas económicas exitosas y una alianza estratégica.

América Latina ha sido propensa a los golpes de Estado y las intervenciones militares. Pero también es capaz de construir alianzas regionales, de clase e internacionales.

A diferencia de otras regiones y objetivos imperiales, América Latina es terreno para las luchas de clase y antiimperialistas. Los ciclos económicos acompañan el ascenso y la caída de las clases y, como consecuencia, el poder imperial avanza y se retira.

La intervención de los EEUU en Venezuela es la guerra más larga de nuestro siglo (dieciocho años), superando la invasión estadounidense de Afganistán e Irak. El conflicto también ilustra cómo los EEUU confían en peones regionales y aliados en el extranjero para brindar cobertura a las tomas de poder imperiales.

Si bien los golpes son frecuentes, sus consecuencias son inestables: los peones son débiles y los regímenes están sujetos a un levantamiento popular.

Los golpes estadounidenses contra los regímenes populares conducen a masacres sangrientas que no logran asegurar una consolidación a gran escala a largo plazo.

Estas son las "peculiaridades" de los golpes de América latina.


Traducido para La Haine por José Luis Ríos Vera.

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