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“Los costos de cada sistema de pago. Más allá de la política o la
estrategia, el ahorro económico está impulsando este cambio en los sistemas de
pago. Realizar una transferencia internacional de gran volumen a través del
sistema tradicional puede implicar costes elevados, en gran parte por los
intermediarios y el tipo de cambio.
En muchos casos, estos costes pueden superar los diez mil dólares en una
operación de un millón. En cambio, utilizar yuanes a través de CIPS
reduce de forma significativa ese coste. La diferencia puede situarse
entre aproximadamente la mitad y dos tercios menos. Además, el tiempo de
ejecución es mucho menor, pasando de varios días a menos de 24 horas. Para
empresas que operan con grandes volúmenes, esta diferencia es determinante y
afecta a la eficiencia operativa. El uso del yuan en las transacciones
internacionales está ganando velocidad apoyado en un soporte
económico real, en infraestructuras propias y en una red de
socios cada vez más amplia. Este impulso no es coyuntural y responde
a una lógica estructural en la que el peso financiero de una moneda
tiende a reflejar el tamaño de la economía que la respalda. En
ese contexto, resulta razonable pensar que la expansión del yuan
continuará hasta acercarse al lugar que ocupa China en
la economía mundial.
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Fuentes: Rebelión [Imagen: El Banco Popular de China]
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CHINA Y LA DESDOLARIZACIÓN.
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Por Pedro Barragán | 17/04/2026 | Economía
Fuentes. Revista Rebelión viernes 17 de abril del 2026.
Durante años, la expansión del yuan
fuera de China se ha desarrollado dentro de un proceso lento y con muchas
limitaciones. Sin embargo, desde 2023 y especialmente entre 2025 y 2026, ese
panorama ha cambiado de forma notable. Lo que antes parecía una estrategia
lenta y con mucha cautela se ha convertido en un avance del yuan decidido,
coordinado y mucho más dinámico de lo que han podido anticipar muchos analistas
en Europa y Estados Unidos.
Hoy, el yuan está ganando terreno en ámbitos clave del sistema financiero global y lo está haciendo con herramientas propias que están alterando el funcionamiento tradicional de los pagos internacionales.
Un cambio claro en la estrategia china.
La posición oficial de Pekín ha
evolucionado. El Banco Popular de China y el XV Plan Quinquenal para el periodo
2026 a 2030 están marcando una hoja de ruta mucho más ambiciosa. El objetivo es avanzar hacia un sistema
monetario donde el peso del yuan se vaya adecuando al de la economía china.
Esta nueva fase se apoya en varias
líneas de actuación. Una de las más relevantes es el impulso del yuan digital o
e-CNY, que desde
enero de 2026 funciona también como un depósito digital con intereses
y se está promoviendo activamente para operaciones internacionales.
Esto permite realizar transacciones sin depender de infraestructuras
financieras dominadas por países occidentales.
Al mismo tiempo, China está reforzando
su propia red de pagos.
El sistema CIPS (Sistema de Pago Interbancario y Transfronterizo
-del inglés Cross-border Interbank Payment System-) sigue ampliando su
alcance, con más bancos conectados fuera del país. También se incentiva
el uso del yuan en el comercio de materias primas y en acuerdos con
socios estratégicos, especialmente dentro de los BRICS y la iniciativa
de la Franja y la Ruta.
En paralelo, se están facilitando las inversiones en yuanes mediante instrumentos como los llamados Bonos Panda (Títulos de deuda en yuanes emitidos por entidades extranjeras) y reformas para atraer capital extranjero. Todo ello acompañado de una política de estabilidad cambiaria para evitar fluctuaciones bruscas que desincentiven su uso.
El verdadero avance en el comercio internacional.
Si se observan los datos más conocidos
como los de SWIFT, el papel del yuan puede parecer limitado. Su cuota ronda el 2,7 por ciento y
ocupa la sexta posición global.
Pero esa imagen no refleja lo que está
ocurriendo en la economía real
Recordemos que SWIFT es la principal
red global de mensajería
financiera, estrechamente vinculada al predominio del dólar y utilizada
en la práctica como herramienta clave dentro de las políticas de
sanciones impulsadas por las economías occidentales.
Volviendo
al yuan, su
crecimiento más significativo se está produciendo en la financiación del
comercio internacional. En este ámbito ya es la segunda moneda más
utilizada del mundo, con una cuota cercana al 8,5 por ciento a
comienzos de 2026. Ha superado claramente al euro, aunque todavía
se encuentra muy lejos del dólar, que domina con más del 80 por
ciento.
Este dato es importante porque el
comercio es el núcleo de la actividad económica global. China, como gran potencia exportadora,
está utilizando su peso para fomentar el uso de su moneda en
transacciones clave.
Además, el ritmo de crecimiento ha sido muy rápido. En pocos años, el yuan ha pasado de cifras marginales a ocupar una posición destacada. Esa aceleración es lo que ha sorprendido a muchos observadores.
Dos sistemas de pagos que conviven y compiten.
Para entender bien lo que está
ocurriendo, es clave comparar directamente las dos infraestructuras principales
de pagos internacionales.
SWIFT sigue siendo la red dominante a
escala global,
mientras que CIPS es el sistema impulsado por China para operar en yuanes.
La diferencia de escala sigue siendo enorme, pero el ritmo de
crecimiento de CIPS es claramente superior.
En términos de volumen, SWIFT procesa
entre 15.000 y 18.000 millones de mensajes al año, frente a unos 7 a 8 millones
de transacciones en CIPS. Sin embargo, el valor total liquidado
reduce mucho esa distancia, con un promedio diario en SWIFT que mueve
aproximadamente entre 400.000 y 500.000 millones de dólares, mientras
que CIPS se sitúa entre 100.000 y 120.000 millones equivalentes.
Mientras a nivel de mensajes SWIFT mueve dos mil veces más transacciones
que CIPS, a nivel económico esta diferencia se reduce a tan
solo cuatro veces.
Estos datos muestran una diferencia
estructural importante. SWIFT funciona
como una red de mensajería global que incluye todo tipo de pagos,
desde operaciones pequeñas hasta grandes transferencias. CIPS, en
cambio, se concentra en operaciones de alto valor, especialmente en sectores
como energía, materias primas e infraestructuras.
Por eso, aunque el número de operaciones es mucho menor, el peso económico de cada transacción es significativamente mayor.
Más allá de los datos tradicionales.
Uno de los errores habituales al
analizar este fenómeno
es centrarse únicamente en SWIFT, porque, aunque esta red tiene un papel
central, no recoge toda la actividad.
Una parte creciente de los pagos en
yuanes no pasa por ese sistema. Se realiza a través de CIPS, acuerdos bilaterales o sistemas
internos de grandes bancos. También empieza a influir el uso del yuan
digital, que permite transferencias directas sin intermediarios.
Cuando se tienen en cuenta todos estos
canales, la imagen cambia de forma clara. El yuan podría representar aproximadamente el
6 por ciento de los pagos internacionales, situándose entre las principales
monedas del sistema global.
Expansión geográfica.
El uso del yuan se está extendiendo en
distintas regiones. Rusia es uno de los casos más visibles, en parte por las
restricciones que limitan su acceso a sistemas tradicionales. Pero no es el
único.
En los países BRICS como Brasil o
India se está
incrementando su uso en el comercio bilateral. En Oriente Medio, algunos
productores de energía ya lo utilizan en determinadas operaciones.
En el sudeste asiático, su adopción crece de forma natural por la intensidad
de los intercambios con China.
Europa también participa, con bancos en centros financieros relevantes que operan como intermediarios en yuanes. En América Latina, varios países están explorando su uso como forma de reducir presión sobre sus reservas en dólares.
Los costos de cada sistema de pago.
Más allá de la política o la
estrategia, el ahorro económico está impulsando este cambio en los sistemas de
pago.
Realizar una transferencia
internacional de gran volumen a través del sistema tradicional puede implicar
costes elevados, en gran parte por los intermediarios y el tipo de cambio. En muchos casos, estos costes
pueden superar los diez mil dólares en una operación de un millón.
En cambio, utilizar yuanes a través de
CIPS reduce de forma significativa
ese coste. La diferencia puede situarse entre aproximadamente la mitad
y dos tercios menos. Además, el tiempo de ejecución es mucho menor,
pasando de varios días a menos de 24 horas.
Para empresas que operan con grandes
volúmenes, esta diferencia es determinante y afecta a la eficiencia operativa.
El uso del yuan en las transacciones
internacionales está ganando
velocidad apoyado en un soporte económico real, en infraestructuras
propias y en una red de socios cada vez más amplia. Este impulso
no es coyuntural y responde a una lógica estructural en la que el peso
financiero de una moneda tiende a reflejar el tamaño de la
economía que la respalda. En ese contexto, resulta razonable pensar
que la expansión del yuan continuará
hasta acercarse al lugar que ocupa China en la economía mundial.
Pedro Barragán. Economista, asesor de
la Fundación Cátedra China y autor del libro “Por qué China está ganando”
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