&&&&&
"Ahí
es donde creo que radica la vigencia del caso de Pedro Huilca y lo que nos
permite conectar el pasado con el presente. La
sentencia señala la necesidad de evaluar adecuadamente el contexto en el
que se desarrolla el asesinato de Huilca, líder sindical excepcional
en el país, en un momento clave de la historia. Huilca fue un verdadero
opositor al régimen de Fujimori y un organizador de la resistencia ciudadana
frente a la imposición del autoritarismo neoliberal de Fujimori. Su
asesinato, señala la sentencia, no es un crimen más: se inscribe en una política
estatal de eliminación selectiva y, por tanto, en un contexto de lesa humanidad.
Si se demuestra la tesis fiscal, se desbarata el relato de una persecución
dirigida únicamente contra supuestos senderistas.
"Esta
sentencia desafía los nuevos intentos de impunidad normativa del fujimorismo,
como la Ley 32107, que promueve la prescripción de los
delitos de lesa humanidad. En el ejercicio de su potestad de control
de convencionalidad, los magistrados asumen una posición
garantista y señalan que este caso tiene repercusiones en el presente.
Así, el asesinato de Pedro Huilca en 1992 puede ser una pieza clave para poner
en evidencia la lógica autoritaria del nuevo régimen de la hija del exdictador.
/////
SER OPOSICIÓN A FUJIMORI, por Marisa Glave.
*****
Por
Marisa Glave.
Socióloga.
Fuente.
La Republica domingo 12 de julio del 2026.
"Esta
sentencia desafía los nuevos intentos de impunidad normativa del fujimorismo,
como la Ley 32107, que promueve la prescripción de los delitos de lesa
humanidad"
Estos
días se intensifican los rumores en torno a posibles alianzas, pactos o
prebendas para la conformación de las mesas directivas del
nuevo Congreso. En el caso de la Cámara de Diputados, se presume
—creo que con demasiada ligereza— que las fuerzas de oposición se harán
fácilmente de la presidencia. El número de diputados de Juntos por el
Perú (JPP), Obras y Ahora Nación (AN), que han anunciado
públicamente la conformación de una coalición se equipara al de las bancadas
de Fuerza Popular (FP) y Renovación Popular (RP). Ambos bloques contarían
con 56 diputados. Se espera que Buen Gobierno (BG), con 18, incline la
balanza hacia la oposición.
Sin
embargo, habría que poner aún entre comillas a la 'oposición'.
Este título no se obtiene al momento de la elección, sino que se gana conforme
se actúa frente al régimen. Cabría recordar la vieja mala práctica del
fujimorismo de cooptar parlamentarios de 'oposición' y volverlos útiles
a sus pretensiones, sea a través de votos explícitos o de inasistencias en
momentos clave.
En
el caso de la Cámara de Senadores, este riesgo es mayor. FP y RP tienen juntos
29 senadores —si es que López Aliaga cumple su
palabra y no se presenta a juramentar—, mientras que la
incipiente coalición parlamentaria de JPP, Obras y AN tiene 23
senadores. Los votos de BG, siete, permitirían un triunfo de la oposición
por un voto. Esta elección es central, pues, al existir un escenario de
empate permanente en esa cámara, el voto de quien presida el Senado
se vuelve dirimente.
Si
esto es así, es vital que la ciudadanía que votó en contra de
Fujimori —más de nueve millones de personas— interpele a las
fuerzas políticas que se han autoproclamado de oposición para que cumplan
con un mandato democrático central: asegurar un contrapeso en el
poder. El equilibrio de poderes se ha roto gracias al desempeño del
Congreso que se va y de los títeres que ocuparon el sillón presidencial.
Esta situación puede verse agravada si el fujimorismo logra capturar
nuevamente el control de las mesas directivas.
Oposición con memoria.
Los
autoritarismos, como el que encarna una fuerza política como el fujimorismo, buscan
imponer su dominación sobre la base del miedo represivo, pero también de la hegemonía
cultural. En otras palabras, esperan tener legitimidad en su acción.
Por eso necesitan instalar maneras de interpretar la realidad que les
convengan, al punto de transformar acciones violentas en necesarias para
la salvaguarda de la nación.
La
llamada posverdad, la distorsión antojadiza de la verdad, ha estado presente en
la política de los Fujimori: del padre en los noventa y de la
hija en la última década. Ser oposición democrática hoy en el Perú
requiere actuar con memoria. Requiere posicionarse contra las políticas
de olvido, de impunidad y de cinismo. Por tanto, junto con mantener un
mínimo de equilibrio de poderes, salvaguardando las mesas directivas del
nuevo Congreso, la oposición tiene que implementar una agenda de
desmantelamiento de las leyes de impunidad que buscan liberar de
culpa a policías y militares que hayan violado derechos
humanos, tanto en escenarios recientes de represión como respecto de
quienes hayan sido artífices o autores mediatos de graves violaciones
de derechos humanos en contextos de lesa humanidad.
La memoria que quieren borrar.
Hoy existe una oposición valiente a las políticas de impunidad en el Poder Judicial. Algunas magistradas y algunos magistrados han demostrado que la defensa de los derechos fundamentales está por encima de la imposición violenta de la impunidad, y sufren represalias.
Por ejemplo,
la última sentencia en el caso de Pedro Huilca Tecse, que
declara la nulidad de la absolución de Montesinos, Rivas y otros
miembros del Grupo Colina, debe ser leída con atención y saludada
como un esfuerzo de la Corte Suprema por defender el derecho a la
justicia.
La
sentencia señala que el juicio debe volver a
llevarse a cabo, pues los jueces que revisaron el caso en primera instancia
no fundamentaron adecuadamente las razones de la absolución y no
valoraron las pruebas aportadas por la Fiscalía
y la familia de Pedro Huilca.
La
sentencia rebate la supuesta desactivación del Grupo Colina a finales de 1992 y
recuerda que incluso en 1993 seguía operando de manera puntual al
servicio del régimen. También expresa extrañeza por la ausencia
de valoración del testimonio y de las misivas escritas por dos exagentes
de inteligencia, integrantes del Grupo Colina, quienes señalan que este
comando paramilitar recibió la orden de asesinar a Huilca por
ser un opositor al régimen.
Ahí
es donde creo que radica la vigencia del caso de Pedro Huilca y lo que nos
permite conectar el pasado con el presente. La
sentencia señala la necesidad de evaluar adecuadamente el contexto en el
que se desarrolla el asesinato de Huilca, líder sindical excepcional
en el país, en un momento clave de la historia. Huilca fue un verdadero
opositor al régimen de Fujimori y un organizador de la resistencia ciudadana
frente a la imposición del autoritarismo neoliberal de Fujimori. Su
asesinato, señala la sentencia, no es un crimen más: se inscribe en una política
estatal de eliminación selectiva y, por tanto, en un contexto de lesa humanidad.
Si se demuestra la tesis fiscal, se desbarata el relato de una persecución
dirigida únicamente contra supuestos senderistas.
Esta
sentencia desafía los nuevos intentos de impunidad normativa del fujimorismo,
como la Ley 32107, que promueve la prescripción de los
delitos de lesa humanidad. En el ejercicio de su potestad de control
de convencionalidad, los magistrados asumen una posición
garantista y señalan que este caso tiene repercusiones en el presente.
Así, el asesinato de Pedro Huilca en 1992 puede ser una pieza clave para poner
en evidencia la lógica autoritaria del nuevo régimen de la hija del exdictador.
*****

No hay comentarios:
Publicar un comentario