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Consecuencia de un maltrato continuado. Salazar, la profesora de Móstoles, confirma que el estudiantado entiende el porqué de los paros. Su clase de tercero de la ESO así lo hace, al igual que los jóvenes que se enfrentan a segundo de Bachillerato. «Incluso siendo un curso complicado para ellos, conocen nuestros motivos para ir a la huelga y los apoyan», expresa. Por su parte, Raúl Araque, el orientador de Getafe, admite que le da cierto temor la fuerza con la que la huelga se mantendrá en el tiempo. «A mí me ha sorprendido muy positivamente el ánimo. A las asambleas de centro cada vez ha ido más gente. Nunca sabes a lo que te enfrentas en una huelga indefinida, no sabes cómo será la segunda o tercera semana, pero vamos con la idea de que se nos vea en todos los sitios posibles», se explaya Araque.
Esta primera jornada de huelga comenzará con piquetes informativos a las puertas de los centros educativos. Por la mañana, también se realizarán concentraciones a las puertas de los ayuntamientos de los municipios. Ya por la tarde, una manifestación que se espera masiva recorrerá el centro de Madrid, desde Atocha hasta Sol. Allí, en el kilómetro cero madrileños, confluirán con los acampados por una vivienda digna y asequible. «Que los gobernantes no sean capaces de garantizar el derecho a la educación, a la vivienda o a la sanidad pública es un ataque general a nuestros derechos, una devaluación del Estado del bienestar», opina la docente mostoleña0.0 Desde el Sindicato de Estudiantes defienden que «algunos quieren que volvamos a los tiempos en los que la educación era el coto privado de una élite». En este sentido, la huelga indefinida en la educación pública madrileña «es consecuencia de un maltrato continuado por parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid a los servicios públicos», concluye Salazar.
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Fuentes: La Marea.
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COMIENZA LA HUELGA INDEFINIDA EN LA EDUCACIÓN MADRILEÑA.
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Por Guillermo Martínez | 15/10/2026 | España
Tras años de reclamaciones
desatendidas por la Consejería de Educación, el colectivo docente inicia un
paro total. El profesorado pide volver a las condiciones previas a los recortes
de 2011 y la reducción de alumnos por aula y de horas lectivas, entre otras
demandas.
El profesorado de la Comunidad de
Madrid inicia hoy una
huelga indefinida después de años
intentándolo todo: paros parciales, manifestaciones, concentraciones y
solicitudes oficiales sin respuesta alguna por parte del gobierno regional. Este
miércoles, 14 de octubre, tiene lugar la primera jornada de esta protesta
(que se espera mayoritaria) debido al hartazgo de profesorado, familias y
alumnado, así como a la desidia que la Consejería de Educación ha
mostrado durante mucho tiempo ante sus demandas. Los docentes no solo reclaman volver
a las condiciones laborales previas a los recortes de 2011, sino que sus
salarios les permitan vivir con tranquilidad en una región con un coste de la
vida tan elevado como Madrid.
Entre las exigencias principales del
profesorado está la reducción
del número de alumnos en el aula y de las horas lectivas.
«No tenemos tiempo
para preparar las clases ni para redactar protocolos ni para atender a las
necesidades específicas del alumnado», ilustra Ana Salazar, profesora de
Geografía e Historia en un instituto de Móstoles.
Salazar forma parte de Menos Lectivas, plataforma de asambleas de docentes
que lleva más de tres años trabajando para la concienciación y la organización
de sus compañeros. Esa labor desemboca hoy en este paro indefinido.
«También pedimos que
inviertan más dinero en las infraestructuras de los colegios públicos, ya que priorizan
la construcción de nuevos centros concertados incluso en barrios nuevos»,
añade la profesora.
Existen centros educativos en la región con graves problemas de
humedades y sin climatización.
«Y queremos que se
acabe con la segregación educativa. La Comunidad
de Madrid es la región más segregada de España y una de las mayores de Europa»,
añade Salazar. Del mismo modo, los docentes exigen un aumento del salario: «No
pedimos ninguna locura, únicamente que se equipare el sueldo con el
encarecimiento del coste de la vida».
Más de 200 asambleas de centro se han
preparado durante
meses para este momento. Formadas por profesores y profesoras de colegios e
institutos públicos, su configuración les ha tomado horas y horas de su tiempo
personal. Salazar recalca que no son «sindicalistas liberados» y que el
gran esfuerzo realizado en este tiempo servirá para llegar con fuerza a la
negociación con la Consejería de Educación, que tiene a Mercedes Zarzalejo
a la cabeza.
Sin recursos para la educación especial.
Menos Lectivas tuvo un encuentro con
la Consejería hace
más de dos años. Les expusieron sus demandas y no se dio solución a ninguna. «Yo
creo que deberían atender a los docentes, que somos las personas que
garantizamos el derecho a la educación», valora Ana Salazar. Lo
mismo piensa Raúl Araque, integrante de la misma plataforma y miembro
del Equipo de Orientación Educativa de Getafe:
«La mayoría de las
regiones se han recuperado de los recortes que hubo con la crisis económica, pero
en Madrid seguimos en las mismas condiciones», adelanta.
Hasta el momento, las movilizaciones
que familias, docentes y estudiantado
han realizado han estado orientadas a recuperar esas condiciones anteriores a
los recortes. «Por primera vez, ahora gran parte de la tabla reivindicativa
está orientada a mejorar la realidad por encima de lo que teníamos», subraya
el orientador, quien incide que las horas lectivas a las que están obligado al
profesorado madrileño es de las más altas de España.
Araque ve en la política del Gobierno presidido por Isabel Díaz Ayuso
un recorte en los apoyos para los alumnos con necesidades educativas.
«Parece que abrir
centros de educación especial es una buena noticia, cuando eso es sinónimo de
que el personal de apoyo en los centros ordinarios no da más de sí», explica.
Las consecuencias son bidireccionales: a los chavales con necesidades especiales se les lleva a un sistema educativo paralelo alejado de la realidad social mayoritaria, y a los alumnos de la escuela ordinaria se les priva de conocer otras realidades a través de compañeros con autismo, discapacidad intelectual o motora.
Los estudiantes apoyan a sus profes.
La movilización también alcanza al
estudiantado.
«Nos jugamos
mantener las políticas de privatización y recorte del gobierno de Ayuso», dice
Carlos Ochoa, portavoz del Sindicato de Estudiantes. «Lo que quiere Ayuso es convertir nuestros institutos en auténticos guetos. Lo
que hace esta clasista es quitar el dinero público de los colegios de
Carabanchel y Vallecas, para los que nunca hay fondos, y dárselos a la Fórmula
1, Quirón y sus áticos en Chamberí», denuncia este estudiante de la UNED.
Prácticamente, todos los sindicatos se han sumado a la convocatoria de huelga indefinida,
que alcanza a las universidades el primer día de paros, el 14 de octubre, y el
4 y 5 de noviembre. CSIF, por su parte, ha convocado
únicamente huelga el 14, 15 y 16 de octubre y paros parciales
posteriores en la enseñanza no universitaria.
«Los que venimos de
familias trabajadoras sabemos el papel que juega la escuela pública y sabemos que este derecho se
conquistó en las calles», continúa Ochoa. La esperanza sigue encendida.
«Parecía imposible tomar medidas para remediar el problema de la vivienda y la
contestación social ha hecho que se adelanten las elecciones. También parecía
imposible convocar una huelga general y habrá una el 11 de noviembre. Todo esto
que tenemos lo han conquistado nuestros padres, madres, abuelas y abuelos. Hay
que salir a defenderlo», desarrolla el portavoz estudiantil.
La Federación de Asociaciones de
Madres y Padres de Alumnado de la Comunidad de Madrid (FAPA) Francisco Giner de
los Ríos «respeta»
la huelga. Así lo ha expresado a La Marea su presidenta, María
Carmen Morillas, quien ha calificado de «legítimas» las peticiones
de los docentes, aunque ha señalado que desde el ámbito de las
familias proponen añadir algunas demandas no incluidas.
«Deseamos que
consigan todas sus reivindicaciones porque ya son muchos años de lucha los que
llevamos. Nos preocupa que se empiecen a normalizar situaciones que no deberían
ser normales», apunta.
Por ejemplo, Morillas denuncia que
la lista de espera
de pequeños que necesitan recibir atención temprana supera los 1.000 niños. «La
situación requiere de un análisis profundo y de un posterior debate con todas
las partes implicadas», opina la presidenta de la FAPA.
En su caso, la relación con la
Consejería que lidera Zarzalejo
no es mejor que la que mantiene el profesorado.
«Vimos a la consejera tras su nombramiento hace más de un año. Hemos solicitado dos reuniones después por distintos motivos y no ha habido respuesta. Hemos pedido un encuentro por tercera vez, y nada. Parece que han cambiado la dinámica en cuanto a la relación con las organizaciones del ámbito educativo», se queja Morillas.
Consecuencia de un maltrato continuado.
Salazar, la profesora de Móstoles, confirma que el estudiantado
entiende el porqué de los paros.
Su clase de tercero
de la ESO así lo hace, al igual que los jóvenes que se enfrentan a segundo de
Bachillerato. «Incluso siendo un curso complicado para ellos, conocen nuestros
motivos para ir a la huelga y los apoyan», expresa.
Por su parte, Raúl Araque, el
orientador de Getafe,
admite que le da cierto temor la fuerza con la que la huelga se mantendrá
en el tiempo.
«A mí me ha
sorprendido muy positivamente el ánimo. A las asambleas de centro cada vez ha
ido más gente. Nunca sabes a lo que te enfrentas en una huelga indefinida, no
sabes cómo será la segunda o tercera semana, pero vamos con la idea de que se
nos vea en todos los sitios posibles», se explaya Araque.
Esta primera jornada de huelga
comenzará con piquetes
informativos a las puertas de los centros educativos. Por la mañana,
también se realizarán concentraciones a las puertas de los ayuntamientos de los
municipios. Ya por la tarde, una manifestación que se espera masiva
recorrerá el centro de Madrid, desde Atocha hasta Sol. Allí, en el kilómetro cero madrileños, confluirán con
los acampados por una vivienda digna y asequible.
«Que los gobernantes
no sean capaces de garantizar el derecho a la educación, a la vivienda o a la
sanidad pública es un ataque general a nuestros derechos, una devaluación del
Estado del bienestar», opina la docente mostoleña0.0
Desde el Sindicato de Estudiantes defienden que
«algunos quieren que
volvamos a los tiempos en los que la educación era el coto privado de una élite».
En este sentido, la huelga indefinida en la educación pública madrileña «es
consecuencia de un maltrato continuado por parte del Gobierno de la Comunidad
de Madrid a los servicios públicos», concluye Salazar.
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