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Así, la candidata de RN, Marine Le Pen, y los exprimeros ministros Édouard Philippe y Gabriel Attal, de la centroderecha, coinciden en rechazar la violencia que consideran injustificada de los jóvenes y la necesidad de mantener el orden público, destaca Le Monde. El secretario nacional del Partido Socialista, Oliver Fauré, acusa al poder de haber despreciado a la juventud y respondido con la fuerza, mientras el jefe de los diputados socialistas, Boris Vallaud, llama a prohibir granadas utilizadas contra los liceístas. Lo cierto es que las protestas estudiantiles, que en 1968 confluyeron con una huelga general que llegó a movilizar a millones de trabajadores y pusieron en jaque al gobierno de Charles de Gaulle, constituyen una sacudida al tablero político, difícil de ignorar.
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Fot. Prensa latina.
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PROTESTAS SACUDEN TABLERO POLÍTICO FRANCÉS.
LA EDUCACIÓN.
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Por
Antonio Rondón.
Fuente. Prensa latina sábado 10 de octubre del 2026.
París,
11 oct (Prensa Latina) Tres semanas de protestas estudiantiles constituyen hoy
una sacudida para el tablero político francés, con la amenaza de “posarse” como
un problema social más amplio, en medio de la situación económica nacional.
El
presidente francés, Emmanuel Macron, se mantuvo más bien al margen de la crisis
de los estudiantes, para, en su lugar, dedicarse a buscar cómo asegurar los
suministros energéticos de su país, mientras delegó responsabilidades al primer
ministro Sébastien Lecornu.
La
coincidencia en dos ocasiones, el 29 de septiembre y el 6 de octubre, de las
manifestaciones en los liceos con dos llamados de huelga de centrales
sindicales del sector público y el paro convocado para el 13 de este mes,
hablan, precisamente, de señales inquietantes.
El
politólogo Frédéric Dabi, director general de la firma Ifop, interpreta el
fenómeno como una crisis más amplia de escucha política, no únicamente como una
protesta contra el mandatario, cuyo nombre apareció en las demostraciones
juveniles con un sentido bien negativo.
Tal descontento se alimenta de la falta de recursos educativos y de la incertidumbre sobre el futuro, en un país sometido a tensiones presupuestarias, pérdida de poder adquisitivo y conflictos laborales, considera Dabi.
La
fusión de esos elementos constituye un motivo clave de preocupación para las
autoridades galas, más allá de los innegables excesos de vandalismo observados
en varias decenas de instituciones de todo el territorio francés.
El
caldo de cultivo está en la falta de climatización en las aulas y de personal
docente, las clases sin cubrir, las condiciones materiales de los centros, la
incertidumbre sobre el futuro y la percepción de que las instituciones no
escuchan a los jóvenes.
Más
allá de que en el presupuesto para 2027 figuren reducciones de educadores del
nivel primario y secundario, como afirma el diario Le Monde, un reclamo que
sale cada vez más a relucir en las protestas es el futuro de los adolescentes,
un punto difícil de resolver en breve.
El
caso es que cuando se habla del futuro de la juventud, se llega al asunto
estratégico sobre oportunidades del futuro de la fuerza laboral en Francia y
ello se acerca a las reclamaciones que hace, por ejemplo, el sector público
contra recortes del presupuesto.
La cadena continúa con las demandas cada vez más frecuentes de una clase obrera que se resiste a aceptar recortes en el presupuesto de 2027 de 54 mil millones de euros que atañen a la pensión de los jubilados, además de las reducciones para el sector público.
Francia
enfrenta grandes dificultades con el alza de los combustibles que se une a un
verano catastrófico para la economía nacional: sequía sin precedentes,
incendios forestales y una canícula que dejó daños por unos 15 mil millones de
euros, comenta BFMTV.
Todo
ello presiona a la inflación, con un aumento de los precios que lleva a la
sociedad gala a hacer, cada vez con más frecuencia, cuestionamientos sobre
pasos en política exterior del ejecutivo, señalan expertos del canal France 24.
Por
otro lado, las protestas tienen una interesante acogida en la opinión pública
gala: una encuesta de Ipsos-BVA para el diario Le Parisien mostró que el 54 por
ciento de los interrogados apoya las manifestaciones estudiantiles.
Las
demandas de reducir el número de alumnos por aula y renovar los centros
educativos reciben el respaldo del 82 por ciento y el 79, respectivamente.
Además,
el 69 por ciento prefiere que el Gobierno dialogue con los liceístas antes que
limitarse a terminar las movilizaciones.
Tal
disposición de la opinión pública y el carácter abarcador de las demostraciones
convirtió ese asunto en un punto inevitable en la campaña electoral
presidencial, lo cual obligó a los diferentes candidatos a pronunciarse sobre
un problema sin resolver.
La
Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchom se vio implicada en las protestas, al
respaldar en las calles el reclamo de los estudiantes, un hecho convertido en
diana de partidos de la derecha como la ultraderechista Alianza Nacional (RN) y
la centroderecha.
Así,
la candidata de RN, Marine Le Pen, y los exprimeros ministros Édouard Philippe
y Gabriel Attal, de la centroderecha, coinciden en rechazar la violencia que
consideran injustificada de los jóvenes y la necesidad de mantener el orden
público, destaca Le Monde.
El
secretario nacional del Partido Socialista, Oliver Fauré, acusa al poder de
haber despreciado a la juventud y respondido con la fuerza, mientras el jefe de
los diputados socialistas, Boris Vallaud, llama a prohibir granadas utilizadas
contra los liceístas.
Lo
cierto es que las protestas estudiantiles, que en 1968 confluyeron con una
huelga general que llegó a movilizar a millones de trabajadores y pusieron en
jaque al gobierno de Charles de Gaulle, constituyen una sacudida al tablero
político, difícil de ignorar.
ro/to
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