jueves, 21 de abril de 2016

ARGENTINA. OTRO CURA QUE SE SUMA A UNA LARGA LISTA DE PEDOFILIA.. EL MAPA DE LA PEDERASTIA EN LA IGLESIA.

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EL MAPA DE LA PEDERASTIA EN LA IGLESIA.

El papa emérito, Benedicto XVI, expulsó a unos 400 sacerdotes durante su pontificado. Francisco ya ha relevado a tres obispos y a un sacerdote.
Elaborar un mapa sobre la incidencia de los escándalos de pederastia en el seno de la Iglesia Católica no es una tarea sencilla. En los últimos años se han destapado muchos casos, sobre todo a partir de un cambio de actitud por parte del Vaticano, que ha pasado de mirar para otro lado a contribuir activamente a desenmascarar los abusos hacia menores cometidos por el clero. Pero muchos de estos delitos siguen sin salir a la luz, bien porque los afectados no los denuncian, o bien porque las denuncias no pueden ser probadas.

Los primeros casos de pederastia cometidos en el seno de la Iglesia empezaron a conocerse en la década de los noventa del siglo XX en EEUU y en Irlanda, casi todos ellos en escuelas u orfanatos. En algunos casos, también surgieron escándalos de abusos sexuales en seminarios para la formación del clero. Animados por las denuncias de las primeras víctimas, se presentaron muchas más, tanto en esos dos países como en otros.

En Estados Unidos ha habido más de mil trescientos casos verificados desde la década de 1950. Cerca de trescientos sacerdotes se han visto implicados. Los casos más sonados afectaron a la archidiócesis de Boston, cuyo cardenal Bernard Law, tuvo que renunciar a su puesto por encubrir a 250 curas pederastas, y a la de Los Ángeles. También el cardenal de esta última diócesis, Roger Mahony, dejó el cargo y se trasladó a una parroquia, de la que fue finalmente destituido en 2013 cuando se probó que tuvo conocimiento de abusos y los ocultó deliberadamente. Las denuncias provocaron compensaciones millonarias y enormes pérdidas económicas. La archidiócesis de Boston, por ejemplo, se vio obligada a cerrar decenas de parroquias.

En Irlanda, varios informes revelaron que el abuso de menores en centros católicos eran una práctica común y constante. El Informe Ryan, el más desgarrador, elaborado por la comisión investigadora de abusos de los niños en ese país, denunciaba la connivencia de la Iglesia con la policía y la fiscalía para encubrir los casos de pederastia. Las estimaciones hablaban de miles de menores afectados por parte de la Congregación de los Hermanos Cristianos, encargados de gestionar las escuelas y orfanatos católicos de propiedad estatal. En 2009, los obispos Murray, Moriarty, Field y Walsh presentaron su dimisión, y meses después, el papa Benedicto XVI asumió las riendas de la investigación y publicó una extensa carta pastoral en la que expresaba su vergüenza por lo ocurrido en Irlanda.



Australia ha podido comprobar unos 620 casos de abusos sexuales a menores desde la década de 1930 hasta la actualidad, mientras que en Alemania se recibieron casi tres mil denuncias. Sólo doscientas de ellas se pudieron constatar en colegios de jesuítas donde 14 personas fueron acusadas, no sólo religiosos sino también profesores laicos. En el Reino Unido, el obispo de Aberdeen, en Escocia, Hugh Gilbert, llegó a pedir disculpas por los abusos sexuales que se cometieron en escuelas católicas escocesas. El mismo cardenal Keith O'Brien, un ferviente activista contra el matrimonio homosexual en su país, renunció a su puesto después de hacerse públicas sus relaciones con seminaristas británicos en la década de 1980. O'Brien dimitió poco antes del cónclave en el que salió elegido el papa Francisco, por lo que el Reino Unido no tuvo ningún representante en la elección.

España tiene a una decena de sacerdotes condenados por abusos sexuales a menores. En la actualidad se están investigando 5 denuncias en la archidiócesis de Granada, supuestamente cometidos por religiosos que, según la investigación, habrían actuado como una auténtica red. El papa Francisco ha intervenido directamente en el asunto y ha lamentado la poca contundencia del arzobispado en relación con los delitos denunciados. Otro caso destacado afectó al sacerdote José Ángel Arregui, detenido en Chile en 2009 (El caso de Fernando Karadima es emblemático, sacerdote de El Bosque, acomodado barrio capitalino de Providencia y además forjó un imperio con el aval de mandos eclesiásticos, entre los años 80’ y retirado el 2006) por una quincena de abusos sexuales contra menores españoles entre 1992 y 2005. En el momento del arresto, la policía encontró en su casa un ordenador con decenas de horas de pornografía infantil y vídeos en los que él mismo aparecía como protagonista de los abusos.

En México no hay una investigación general, pero su caso más conocido fue, sin duda, el que afectó al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Varias denuncias le implicaron en supuestos casos de abusos contra menores y contra seminaristas, pero Maciel falleció antes de que se pudiera tomar alguna medida legal contra él. No sólo la Iglesia, en aquel momento encabezada por Juan Pablo II, sino los propios Legionarios de Cristo, negaron sistemáticamente la culpabilidad de Marcial Maciel. Fue Benedicto XVI quien, después de un proceso canónico interrumpido, ordenó el retiro de Maciel en el año 2006, apartándolo del sacerdocio. Cuatro años después, la Legión de Cristo admitió los casos de abusos sexuales de su fundador y reconoció la existencia de varios hijos nacidos de relaciones secretas de Marcial Maciel en el pasado. Sigue en Perú el caso Sodalicio, actos perversos de pederastia realizados por su fundador el sr. Luis Figari  y la violación a mayores de 14 años y el silencio y protección que tuvo este “señor” con  el mismo Cardenal – el de los derechos humanos que son una cojudez - Ya denunciado en estos días en Roma y que debe investigarse hasta el final y los responsables ser sancionados de acuerdo a Ley y no tener ninguna protección y menos inmunidad como los políticos corruptos.


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Néstor Monzón (47) está en Reconquista desde mediados de 2015.. Foto gentileza El Litoral.
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ARGENTINA. OTRO CURA QUE SE SUMA A UNA LARGA LISTA.
Un Sacerdote fue detenido en la provincia de Santa Fe, Acusado de abuso sexual de dos niños.
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El religioso, de la ciudad de Reconquista, fue denunciado por el supuesto abuso de una nena de 3 años y su hermano de 5. Las sospechas comenzaron por los comentarios que hizo la pequeña a su madre. El director de una escuela provincial fue apresado también por pedofilia.

 Lorena Panzerini
Desde Rosario Página /12 miércoles 20 de abril del 2016.
Un sacerdote de la ciudad santafesina de Reconquista fue apresado por la Agencia de Trata de la provincia, acusado de someter a una niña de tres años y a su primo, de 5. Se trata del párroco de la iglesia Madre María de Dios, de la ciudad cabecera del departamento General Obligado. Néstor Fabián Monzón es un cura de 47 años que está en la localidad desde mediados del año pasado. Ayer se conoció también la detención del director de una escuela cercana a Reconquista, bajo el cargo de abuso sexual de menores.
El cura fue detenido e incomunicado ayer al mediodía, luego de que la madre de una nena de 3 años lo denunciara, ante los comentarios de su hija. “Mamá, el padre Néstor nos dejó tocarle el pito, y no se enojó”, reveló la niña. Las víctimas serían la niña y su primo dos años mayor. Inmediatamente la madre contactó a una profesional para intentar que su hija avanzara en el relato, y luego dijo: “El a nosotros también”, por los manoseos.
El cura de 47 años –que cobró notoriedad en la provincia cuando en 2014 le escribió una carta a la ex presidenta Cristina Fernández, en defensa del molino arrocero de Romang–, llegó a mediados del año pasado a la localidad de Reconquista. Desde entonces, cumple funciones y reside en la parroquia María Madre de Dios, donde habrían sido cometidos los abusos y de donde ayer salió esposado, bajo la lluvia del mediodía. A pocos metros hay casas de pasillo donde reside la abuela de los niños sometidos.
El fiscal Martínez detalló: “La denuncia fue realizada por la madre de la niña en el Centro de Orientación de Víctimas de Violencia Familiar y Sexual de la Unidad Regional 19ª de la policía provincial”.
Tras tomar conocimiento del hecho, “se le dio intervención al psicólogo y médico policial, y se realizaron diversos estudios a la menor, a partir de los cuales se confirmó que sufrió desgarro parcial de su himen y fue contagiada con el Virus del Papiloma Humano (VPH), una enfermedad de transmisión sexual”.
El fiscal adjunto Alejandro Rodríguez dijo a este diario que el acusado será imputado hoy y que el delito de abuso sexual contempla un agravante por tratarse de un representante del culto religioso; pero prefirió no adelantar la imputación formal que le harán esta mañana.
En relación a los abusos de los que habría sido víctima el niño, Martínez aclaró que “se evalúan los pasos a seguir desde la Fiscalía, a raíz de que el progenitor manifestó que no quiere realizar actos legales, ni exponer a su hijo hasta tanto se entreviste con un médico psicólogo particular”.
En tanto, otra investigación –iniciada hace cuatro meses– pesa sobre Lucio Cipré, un hombre de 59 años que dirige la escuela primaria Máximo Vicentín del barrio Padre Celso de la ciudad de Avellaneda y que está acusado de mantener contacto sexual con menores de entre 13 y 17 años, en situación de vulnerabilidad social, una de las cuales está alojada en un hogar. Según trascendió, el hombre contactaba víctimas por Facebook y pactaba encuentros. Ayer fue imputado por el fiscal Rubén Martínez.
El director de la primaria fue detenido el lunes, por la presunta comisión de los delitos de abuso sexual y corrupción de menores.
La denuncia fue concretada por una de sus presuntas víctimas. Su arresto se concretó tras un allanamiento realizado a su vivienda, donde fueron secuestradas una carabina calibre 22 largo con un cargador de nueve proyectiles y una escopeta de un caño calibre 16. Además, ocho celulares, dos pendrive, un módem, dos tarjetas de memoria, ocho chip para teléfonos celulares y una computadora. Es que las primeras informaciones dieron cuenta de que el hombre mantenía contacto vía redes sociales con sus víctimas, todas menores de 17 años. “Los detalles son escabrosos”, confesó una fuente.
“Estamos investigando la relación que mantenía el detenido con dos chicas de 13 y 16 años que son primas”, señaló el fiscal Martínez, a cargo de la investigación. “La menor de 16 años vive en el Hogar de Transición Doña Pina y, según informes de la institución, el acusado mantendría una relación con ella que incluye contactos sexuales y habría contribuido a que la adolescente se fugara en varias oportunidades”. Además, en la denuncia consta que Cipré le facilitó un teléfono a la joven para mantener contacto fluido con ella y otras adolescentes del internado.
En tanto, con respecto a la menor de 13 años –que vive en la localidad de Lanteri–, el imputado “la habría buscado en diversas ocasiones en auto o en moto y la lleva a su casa en Avellaneda, también aprovechándose de la situación de vulnerabilidad”. Según indicó el fiscal, “en una comunicación emitida el 23 de diciembre del año pasado, la Subsecretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia de la provincia informó a la delegada de la Agencia de Investigación sobre Trata de Personas que ‘profesionales de la localidad de Lanteri han manifestado que el acusado frecuenta el pueblo trasladando adolescentes al Puerto de Reconquista para prostituirse’”, por lo que habría más víctimas.
Martínez señaló que los delitos que se le achacan son “corrupción de menores de 18 años; abuso sexual con acceso carnal por los menos con respecto a una de las víctimas; y abuso sexual simple respecto de la otra”. A éstos se agregaría la “tenencia ilegal de arma de fuego”, ya que el detenido no pudo justificar la propiedad de las dos armas secuestradas.
En ambos casos, el del cura y el del director, se siguieron las recomendaciones de la Guía de Buenas Prácticas confeccionadas por la Subsecretaría de Persecución Penal de la Fiscalía Regional 4”, señaló Leandro Mai, a cargo de esa Subsecretaría. “Este documento pone especial acento en velar por el interés superior del menor víctima, intentando minimizar los efectos de la victimización que el proceso penal supone para un menor de edad”, concluyó.

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