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"El gobierno desarrolla una fuerte “creatividad” con las estadísticas. Pero, comparado con el segundo semestre de 2023, los datos actuales son en general peores que los que había en aquella fecha. El modelo sufre turbulencias. Incluso el mismo presidente reconoció “Los indicadores de Argentina no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento”. Atribuyó parte de las dificultades a un “shock externo” vinculado con los conflictos internacionales y el encarecimiento de la energía y los alimentos. “Hay más inflación, más tasa de interés y menor actividad. Argentina no es ajena a eso, está sufriendo las consecuencias”, sostuvo.
"En ese escenario, se visualiza un proceso que podríamos llamar de construcción del mileísmo sin Milei. El modelo nunca juega una carta sola. Si Milei no garantiza el triunfo, entonces se necesita construir una alternativa. Es ahí donde aparece la senadora Patricia Bullrich como la otra candidata del modelo para garantizar su continuidad. Para mí, no hay nada que festejar. Desde el punto de vista de los intereses populares, incluidos los sectores medios, Bullrich no es mejor que Milei. Son lo mismo, apenas con ciertas diferencias de estilo. Sigue siendo imprescindible fortalecer el espacio de oposición para que continúe tratando de convencer a la sociedad de que otro modelo es posible y tiene sentido luchar para conseguirlo.
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ARGENTINA. UN MODELO CON TURBULENCIAS.
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Por
Carlos Heller.
Fuente Página 23 domingo 25 de octubre del 2026.
La Cámara de Diputados de la Nación
aprobó y devolvió con modificaciones al Senado el proyecto de ley de inviolabilidad
de la propiedad privada. La iniciativa repone la vigencia de la Ley de Tierras
Rurales (Ley 26.737) impulsada y enviada al Congreso por la entonces presidenta
Cristina Fernández de Kirchner en abril de 2011. De este modo, se mantienen las restricciones
a la venta de campos a ciudadanos o empresas extranjeras y se da marcha
atrás con el artículo 154 del DNU 70/23, que pretendía derogarla. La votación
en general fue muy ajustada: 124 votos afirmativos, 119 negativos y 6
abstenciones. Pero el capítulo específico que restituye la Ley de
Tierras se sancionó por 239 votos a favor, 4 en contra y 6 abstenciones.
Se cumple lo que veníamos diciendo: en
la medida en que nos aproximamos a las fechas electorales, el gobierno tiene
más dificultades para sostener sus alianzas. En los próximos meses tendrá que
negociar mucho y hacer diversas concesiones para construir mayorías.
En la sesión en Diputados, entre otras iniciativas, también se le dio media sanción a la “Ley de Fortalecimiento, Sostenibilidad y Eficiencia permanente del sistema de discapacidad”. Además, los proyectos sobre endeudamiento volvieron a comisión sin aprobación por falta de consenso.
Mientras, el presidente en su visita a
España continuó ganando enemigos. En pocos días, protagonizó una saga de insultos
contra el primer mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente
del gobierno español, Pedro Sánchez, y varios periodistas argentinos y
españoles con los que interactuó en la visita.
En paralelo, se encontró en España con
una especie de vacío:
el Rey no lo recibió y Santiago Abascal, el líder de Vox,
se excusó de reunirse porque estaba de gira por el país. En la misma
línea, Alberto Núñez-Feijóo, candidato del Partido Popular a
presidente en las próximas elecciones, señaló: “Yo no comparto el
lenguaje ni la forma del lenguaje que utiliza el señor Milei”. Es muy
difícil ver los resultados positivos del viaje. Dentro del estilo rupturista
que le ha dado resultados, me da la impresión de que el presidente
no encuentra el punto de equilibrio. Tanto en Brasil como en España
pareció favorecer más a los equipos contrarios que a los que defiende.
El presidente y el ministro de
Economía venían insistiendo en que la Argentina atraviesa una experiencia de
crecimiento exponencial.
Hay dos países: por un lado, el que está en la mente del
gobierno y es el resultado de negar todos los datos de la realidad (no
existe el desempleo, las persianas cerradas en los centros comerciales del país
no son un indicador del cierre masivo de comercios, etc.). La actual gestión
ejerce una obstinada negación de lo que está a la vista de todos. Por
el otro lado, está el país de una buena parte de la población sin
trabajo o con trabajos precarios, con menos ingresos que los que les
permitirían llegar a fin de mes, con endeudamiento creciente,
con problemas para seguir alquilando o que terminan durmiendo en
la calle, entre otras calamidades.
No es que, en el marco de la actual
gestión, la economía no pueda crecer. Posiblemente podría hacerlo, sostenida en los
sectores que priorizan las políticas públicas, como combustibles, minería, agro
e industria del conocimiento. Pero hay que ver cuál es el beneficio
para las mayorías. Por ejemplo, si se produce una inversión
favorecida con franquicia impositiva, que puede traer maquinaria usada
desde el exterior, y que tiene libertad absoluta para llevarse
las utilidades una vez que concluye el ciclo productivo, la pregunta
clave es si, además de beneficiarse la empresa, hay algún derrame
para nuestro país y la ciudadanía.
Es totalmente posible tener una
economía con un PBI creciendo
y, al mismo tiempo, con aumento de la pobreza, la indigencia, la desocupación,
la desigualdad, etc. Pero con el actual modelo ni siquiera están
logrando eso: pasa todo lo segundo, pero muy poco de lo primero.
Cuando se trató el Presupuesto 2026,
en 2025, se proyectaba un crecimiento del 5%. Pero el Presupuesto 2027, el
que enviaron al Congreso en septiembre de este año, redujo esa
previsión al 3%. El Fondo Monetario Internacional y el JP Morgan
lo bajan aún más: al 2,1% el FMI y al 1,5% el JP Morgan.
Finalmente, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), una
encuesta mensual coordinada por el Banco Central de la República
Argentina (BCRA) en el que participan unas 45 consultoras económicas,
centros de investigación y entidades financieras locales e
internacionales, prevé un crecimiento menor: en el orden del
1,5%. Algunas consultoras el viernes pronosticaban un crecimiento aún
menor.
La síntesis podría ser: hubo crecimiento. Sin embargo, el dato más significativo es que la economía iba a crecer al 5% y va a terminar haciéndolo muy por debajo. En ese escenario, los ingresos caen en la misma proporción. Lo cual significa que, para mantener el equilibrio fiscal, desde la perspectiva del gobierno es necesario hacer más recortes del lado del gasto.
El gobierno desarrolla una fuerte
“creatividad” con las estadísticas. Pero, comparado con el segundo semestre de
2023, los
datos actuales son en general peores que los que había en aquella fecha.
El modelo sufre turbulencias.
Incluso el mismo presidente reconoció:
“Los indicadores de
Argentina no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos en un
primer momento”. Atribuyó parte de las dificultades a un “shock externo”
vinculado con los conflictos internacionales y el encarecimiento de la energía
y los alimentos. “Hay más inflación, más tasa de interés y menor actividad.
Argentina no es ajena a eso, está sufriendo las consecuencias”, sostuvo.
En ese escenario, se visualiza un
proceso que podríamos llamar de construcción del mileísmo sin Milei. El modelo nunca juega una carta
sola. Si Milei no garantiza el triunfo, entonces se necesita construir
una alternativa. Es ahí donde aparece la senadora Patricia Bullrich
como la otra candidata del modelo para garantizar su continuidad.
Para mí, no hay nada que festejar. Desde el punto de vista de
los intereses populares, incluidos los sectores medios, Bullrich no es mejor
que Milei. Son lo mismo, apenas con ciertas diferencias de estilo.
Sigue siendo imprescindible fortalecer
el espacio de oposición para que continúe tratando de convencer a la sociedad
de que otro modelo es posible y tiene sentido luchar para conseguirlo.
*Presidente del Partido Solidario.
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