sábado, 2 de julio de 2011

¿Porqué el PCCh puede dirigir a China para el despegue pacífico?. ¿Es capaz de garantizar los Derechos Humanos?

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El principio de despegue pacífico ha sido formulado por el PCCh en consideración de la tendencia general mundial. La globalización avanza en el mundo, independientemente de la voluntad del hombre. Ningún país logra la modernización actuando a puertas cerradas. Es imperativo adaptarse a la corriente de globalización para el despegue pacífico. China ha iniciado su despegue pacífico y ha ingresado a la OMC contemporizando con la situación. Esto ha permitido a China lograr un vigoroso desarrollo.


El PCCh garantiza los derechos humanos debido a que se adhiere al principio de servir de todo corazón al pueblo, persistir en la lógica histórica concienzudamente, basarse en las condiciones reales de China y optar una acertada vía para garantizar el disfrute de los derechos humanos. En la revolución de nueva democracia, el PCCh promovió una gran campaña de los derechos humanos para derribar las tres grandes montañas (el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático que pesaban como montañas sobre el pueblo chino antes de la Liberación en 1949), para que el pueblo sea el dueño de sus propios asuntos.
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¿Porqué el PCCh puede dirigir a China para el despegue pacífico?.


¿Es capaz de garantizar los Derechos Humanos?


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Pueblo en Línea. 2 de julio del 2011.


El despegue pacífico constituye una importante medida estratégica propuesta por el Partido Comunista de China (PCCh) en momentos en que la economía nacional entró en su etapa de desarrollo acelerado tras la reforma y apertura del país.


Se trata de una política presentada por el PCCh palpitando el pulso de nuestra época. En la segunda mitad del siglo 20, el mundo fue entrando paulatinamente de la época de guerra y revolución a la época con la paz y el desarrollo como el tema principal. Este ha sido un cambio titánico, y una potente corriente mundial en busca de la paz, desarrollo y cooperación. El despegue pacífico corresponde a esta corriente mundial. Como dijo Su Yat-sen, el gran precursor de la revolución china, “los que actúan adaptándose a la impetuosa corriente mundial, triunfará, y los que está en su contra, fracasará”.


El principio de despegue pacífico ha sido formulado por el PCCh en consideración de la tendencia general mundial. La globalización avanza en el mundo, independientemente de la voluntad del hombre. Ningún país logra la modernización actuando a puertas cerradas. Es imperativo adaptarse a la corriente de globalización para el despegue pacífico. China ha iniciado su despegue pacífico y ha ingresado a la OMC contemporizando con la situación. Esto ha permitido a China lograr un vigoroso desarrollo.


El PCCh ha presentado el principio de despegue pacífico tras sintetizar las experiencias históricas.


En los últimos siglos, al realizar el despegue, las potencias occidentales perpetraron frenético saqueo y expansión en el mundo. Esto ha tropezado con la firme oposición por parte de los pueblos y naciones víctimas de la agresión y la expansión colonialista terminó en fracaso. El despegue pacífico no significa la expansión.


Con su despegue tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la ex Unión Soviética tomó el camino de carrera armamentista para disputar la hegemonía con los Estados Unidos y terminó en fracaso, lo que la condujo a la desintegración en 1991. El despegue pacífico significa no procurar la hegemonía.


En el trasfondo de la confrontación entre EEUU y la Unión Soviética, aparecieron dos grandes bloques militares antagónicos, la Organización del Pacto de Varsovia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, como el resultado de la época bipolar. Con la desintegración del Pacto de Varsovia, se puso fin a la época bipolar. El despegue pacífico significa el no alineamiento.


El principio de despegue pacífico ha sido elaborado por el PCCh en consideración de los intereses básicos de la nación china y los demás países del mundo. En el siglo 21, los pueblos del mundo entero siguen anhelando construir la paz duradera y el mundo armonioso con la prosperidad común. La humanidad siempre ha soñado con la paz y prosperidad. En el pasado era imposible hacer en realidad este sueño. Pero en el siglo 21, comienza a aparecer la posibilidad de hacerlo realidad. Actualmente hay un número de países en vías de desarrollo que está en el proceso de despegue. Esto presagia que la vida de centenares de millones de personas mejore considerablemente y que la vida con respeto ya no sea inasequible. Desde luego, todavía hay un considerable número de personas que no se han librado de la hambruna y pobreza. Sin embargo, con el avance de la corriente de paz, desarrollo y cooperación, se está incrementando la posibilidad de alcanzar la paz duradera y la prosperidad común en el mundo. China que busca el despegue pacífico es una importante fuerza para promover la paz, el desarrollo y la cooperación.


China ha trabajado durante 30 años por el despegue pacífico. Los hechos han corroborado que el camino de despegue pacífico es viable. Continuaremos avanzando por este camino para el resurgimiento de la nación china y su civilización, lo que beneficia a China y también al mundo entero.


¿Por qué el Partido Comunista de China es capaz de garantizar los derechos humanos?.


Cuando yo visitaba el Instituto de Asuntos de Asiá Oriental adscrito a la Universidad de Singapur, un estudioso local me dijo que indiscutiblemente el Partido Comunista de China (PCCh) ha logrado promover el desarrollo económico de su país, sin embargo, el Occidente ha puesto en duda la garantía de los derechos humanos en el país. “Entonces, ¿cómo el PCCh garantiza los derechos humanos?”, me preguntó.

Le contesté que todos los seres humanos gozan de los derechos humanos. De acuerdo con la declaración de los derechos del hombre de Francia de 1789, el disfrute de la libertad, propiedad, seguridad y oposición contra la opresión constituyen el derecho invariable. Hay tres vías para garantizar los derechos humanos. La primera, formada en la etapa de la revolución de EEUU y la de Francia, está destinada a promover las ideología individualista, abogar por la liberación del carácter individual y proteger la libertad ciudadana del arbitrariedad gubernamental. La segunda, formada en la etapa de la revolución rusa y del poder del Soviet, consiste en que el gobierno interviene activamente en la vida socio-económica. Y la tercera, formada en la etapa de la lucha tercermundista por la liberación nacional, la independencia y la prosperidad estatales, consiste en defender la independencia estatal y los derechos de su ciudadanía. Sin embargo, los derechos no deben exceder de la estructura económica social, ni del nivel de desarrollo cultural social restringida por esta última.


El PCCh garantiza los derechos humanos debido a que se adhiere al principio de servir de todo corazón al pueblo, persistir en la lógica histórica concienzudamente, basarse en las condiciones reales de China y optar una acertada vía para garantizar el disfrute de los derechos humanos.

En la revolución de nueva democracia, el PCCh promovió una gran campaña de los derechos humanos para derribar las tres grandes montañas (el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático que pesaban como montañas sobre el pueblo chino antes de la Liberación en 1949), para que el pueblo sea el dueño de sus propios asuntos.

Después de su fundación, la nueva China contaba con una población numerosa y una economía subdesarrollada y se enfrentaba a la presión del exterior. Lo primero que China debe hacer es garantizar los derechos colectivos de subsistencia y desarrollo. Esto no significa en absoluto desatender los derechos individuales de la ciudadanía, ni tampoco deben considerar los derechos humanos como los disfrutados exclusivamente por la burguesía. Entonces, ¿cómo el PCCh ha garantizado los derechos humanos en los últimos 30 años y tanto desde el inicio de la reforma y la apertura?


Primero, el PCCh ha reafirmado el principio de garantizar los derechos humanos. Señala enfáticamente que la voluntad y los intereses del pueblo constituyen la base para la construcción del partido y la administración del país. Toma en consideración como aspecto esencial los intereses fundamentales de la mayoría de la población. Sirve a la población de todo corazón y usa su poder para buscar beneficios para ella. El PCCh apoya al pueblo a ejercer el poder de gobernar y administrar el país, llevar a cabo las elecciones democráticas, elaborar políticas de manera democrática y realizar la administración y vigilancia democráticas, garantizando el disfrute de sus legítimos derechos y la democracia. En su XV congreso nacional, el PCCh definió el respeto y garantía de los derechos humanos como una meta de importancia primordial para el desarrollo del partido y del país en la nueva etapa del presente siglo.


Segundo, el PCCh administra el país según la ley y garantiza los derechos humanos con la construcción del país de legalidad socialista. El respeto y garantía de los derechos humano han sido incluidos en la constitución. Hay estipulaciones sistemáticas establecidas en las leyes de China sobre los derechos políticos, socio-económicos y culturales para garantizar a la ciudadanía el disfrute, en lo jurídico y sistemático, de los amplios, reales y universales derechos y la libertad básica.

Y tercero, el PCCh garantiza el disfrute de los derechos humanos con la promoción del desarrollo científico y la construcción de una sociedad armoniosa. Los partidarios del concepto tradicional sobre los derechos humanos los han contrapuesto a la opinión de poner la administración gubernamental por encima de todo. Sin embargo, de acuerdo con el concepto sobre el desarrollo científico, hay que sobrepasar el mencionado modo de pensar y pavimentar una vía completamente nueva y equilibrada de los derechos humanos, correspondiente a la lógica histórica y basada en las condiciones de China: respetar el principio universal de los derechos humanos, tomar como base las condiciones de China, poner en primer lugar la garantía del derecho de subsistencia y el derecho de desarrollo y garantizar a todos los miembros de la sociedad el derecho legítimo de participación y desarrollo igualitarios, basándose sobre el rápido desarrollo social; garantizar la libertad de la ciudadanía manteniendo el orden público; y considerar el ser humano como lo primordial, promover la armonía, impulsar el coordinado y sostenible desarrollo socio-económico y hacer realidad el desarrollo y la liberación completa de los seres humanos.

A medida de su desarrollo socio-económico, China continuará progresando en la causa de los derechos humanos.


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O te callas O te vas. "La prepotencia de los grupos "parasitarios" de poder salvaje interno".

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La derecha peruana, la más conservadora y reaccionaria de América latina, - una de las pocas que no ha logrado transformarse en clase dirigente – sino única y exclusivamente primero en oligarquía, después en grupos de poder mercantilistas, negociantes y hoy simplemente – como a fines del siglo XIX y principios del siglo XX –en aliados intermediarios de las corporaciones transnacionales, se considera que todo el poder es de su absoluta propiedad y está absolutamente a su servicio. Fracasó y perdió a pesar de sus millones invertidos en la elecciones últimas y como sigue fracasando al no lograr imponer un Primer Ministro, un Ministro de Economía o un Presidente del Banco Central, - por haberse apoderado - capturado -hace más de dos décadas del Estado con sus políticas neoliberales - a pesar de su “jugarreta” al día siguiente y su caída espectacular de La Bolsa. Hoy vuelve como durante el proceso, utilizando su “poder” ataca a los periodistas y confunde como siempre la libertad de empresa con la libertad de expresión a la cual tenemos derecho todos los peruanos como ciudadanos en ejercicio de nuestros derechos constitucionales. Hoy con su poder imponen, expulsan periodistas, cierran programas, escogen sicarios, compran voluntades y debemos estar preparados porque lo menos que aceptan es: cambios sociales y políticos en democracia, que 20 regiones del país lo exigen en este momento y por ello elegimos al nuevo Presidente. Simplemente queremos, “modernizar” el capitalismo salvaje, que el crecimiento económico, llegue a todos a través de buena educación, mejor asistencia en salud, pensiones a los mayores de 65 años, trabajo decente y aumento de salarios, mayor inversión en la niñez, ampliación del programa juntos, agua para todos, luz, servicios generales, seguridad ciudadana y otros cambios democráticos y humanos. En democracia queremos construir un Perú Nuevo en un Mundo Nuevo.


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Así como durante todo el siglo XX los Partidos Políticos, el sufragio electoral – el derecho al voto que se fue consiguiendo en el siglo XX – uno de los pilares y fortaleza principales de la Democracia Liberal y Representativa, desde el nacimiento del Estado Moderno en el siglo XIX post-Revolución Francesa la Libertad de Expresión se transformó en la columna vertebral de la Democracia. En pleno siglo XIX y XX se fue incorporando al Estado Moderno fortalezas como la empresa, la educación, las fuerzas armadas, la cultura y la identidad, los derechos constitucionales – económicos, civiles, sociales, políticos, laborales, culturales, étnicos, múltiples, etc.


Hoy ante la prepotencia de los poderes fácticos globales, así como la violencia, verticalismo, exclusión, asistencialismo, populismo, hiper-presidencialismo y otras prácticas sociales y políticas que el poder de turno utiliza, la libertad de expresión se transforma en el derecho de derechos ciudadanos que garantizan la confianza en las instituciones, otorgan credibilidad al sistema político y la opinión pública construye legitimidad en la Democracia es sin lugar a dudas la Libertad de Expresión como el derecho constitucional que nos garantiza el derecho a la vida, la seguridad, el respeto por el ser humano y vivir en un mundo civilizado.
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O te callas O te vas.


"La prepotencia de los grupos "parasitarios" de poder salvaje interno".


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Crónica Viva. Viernes 1 de julio del 2011.


Roberto Mejía.


A quienes tienen aún el poder omnímodo económico y político del país, les parece de mal gusto que las autoridades elegidas por mandato ciudadano y que expresan ideas diferentes sobre la gobernabilidad, hablen en tono alto. Según su supuesta sensibilidad auditiva hacen mucho ruido y eso puede provocar problemas sociales que no es del caso privilegiar en la agenda gubernamental. Esto cuando la preocupación debe estar centrada en la macroeconomía. ¿Para qué? se preguntan, adelantando respuestas tan cínicas como la de hacer recordar que en el Perú y en el mundo, a lo largo de la historia, "siempre ha existido una mayoría de pobres más que ricos" o ésta otra, tan fatal como la anterior: "¿crisis económica y pobreza? Los pobres no la sufren, porque ellos siempre han sido eso: pobres".

Las críticas desmesuradas contra la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, "por falta de obras" y "por transparentar la gestión municipal", así como al presidente electo, Ollanta Humala, "por no haber designado Primer ministro y ministro de Economía, para tranquilizar la bolsa de valores" y "por haber viajado a los países vecinos, en vez de dirigirse en primera opción a los más poderosos del mundo", constituyen parte del arsenal mediático que están utilizando a diestra y siniestra. La estrategia y el método de llevar adelante la misma están muy claros. Se trata de bajar a su mínima expresión cualquier posibilidad de éxito de gobernantes de esa talla, desde ahora, cuanto antes, "para que no se repita el error de los electores, de elegir a quienes jamás deben administrar el gobierno". Basta con recordar, al respecto, el comportamiento de un demencial escriba, que presa de la más grave paranoia, en las vísperas de los comicios para presidente, calificó de "estúpidos" a quienes no estaban de acuerdo con la candidata que suplía en esa función a quien hoy se encuentra encarcelado por delitos de lesa humanidad. Y a quien, dígase de paso, se pretende indultar más por razones de acomodo y protección política, que por otras causas que se puedan justificar.

Pero, ¿cuáles son las verdaderas razones de estas campañas? Es evidente que los poderosos de siempre no se dan por vencidos. Tienen la fuerza del dinero y un soporte colectivo de políticos y medios de comunicación que toda la vida les han sido operadores eficaces. Leáse en innumerables obras históricas, lo ocurrido en el país desde los inicios de la vida republicana. Primero se formó el Estado y después la sociedad, a la inversa de lo acontecido en otros lugares, en donde la sociedad participó activamente de la organización del Estado y lo sigue haciendo en la medida en que los problemas sociales van abriendo nuevos caminos para la estructuración de un mejor Estado de Derecho.

A la conclusión que llego es que les importa un rábano eso de la transparencia en la gestión pública. ¿Para qué? "Póngase a hacer obras materiales para la ciudad. Nada de cuentas claras, eso es una pérdida de tiempo", repiten sin fatiga. Llaman a la televisión y a otros medios a los presuntos causantes de la corrupción administrativa, para que respondan alegremente a un libreto precocinado y concluyan con un anuncio jalado de los cabellos: "hay que sacarla, porque es una haragana". Ignoran o pretenden ignorar que los tiempos han cambiado y que aun en la pobreza económica, ahora existe una ciudadanía mejor ilustrada, que exige respeto a los recursos fiscales y el buen uso de los mismos sin "coimisiones" ni "donaciones". Esa ciudadanía, que es parte del cuerpo sano de la moral del país, está conformada por jóvenes con ideales superiores y trabajadores, hoy casi todos en la eventualidad, que rechazan esa gobernabilidad que marca las dramáticas diferencias entre los que tienen mucho y los que no tienen o tienen muy poco para subsistir en un mundo que demanda ser decente.


Hablemos claro. Estos son tiempos de cambios. La misma globalización de información y comunicación nos lo advierte. Por eso debe tenerse presente que el intercambio de reflexiones, ideas, opiniones es cada vez más fructífero. La humanidad quiere acceder a una convivencia más armoniosa y para eso es necesario, es urgente, que acaben los males que son causa de la postración del país, de la desigualdad, de la corrupción, de la criminalidad, del negociado, de la politiquería. ¿Hasta cuándo continuará esta repudiable situación? Acaso ¿ya no es momento de forjar una patria, en donde la emoción nacional sea consecuencia de una convivencia ceñida por las reglas básicas de la honestidad, en todo orden de cosas?


Lo ocurrido en el canal 4, América Televisión, con un programa que se salió de los parámetros del grupo dominante en la empresa, es otra prueba de lo que ocurre en el Perú, respecto a estas campaña sin honor y sin dignidad. No tanto por lo que signifique la protagonista del desaguisado, sino por lo que representa el hecho en momentos en que el país requiere de informaciones y opiniones plurales, si es que verdaderamente se piensa que la libertad de prensa es fundamento de la democracia. En ese sentido, hay que recibir el pronunciamiento de la histórica Asociación Nacional de Periodistas del Perú, que ha sido la voz más acertada al señalar que: "Ante hechos que constituyen un menosprecio a la libertad de expresión y afectan seriamente el derecho ciudadano a informar y ser informado con el mayor grado de neutralidad, en asuntos que son de interés público y contribuyen al fortalecimiento de la aún frágil democracia del país, nuestro gremio se ve en el deber ineludible de llamar la atención de aquellos empresarios que explotan los servicios de comunicación masiva, para que pongan término al censurable método de acallar a quienes efectúan entrevistas, manifiestan opiniones y difunden informaciones no siempre coincidentes con los cambiantes intereses de orden comercial".


La ANP ha puesto el dedo sobre la llaga al precisar que lo ocurrido significa: "una actitud arbitraria que confirma el posicionamiento de una incultura propia de la intolerancia que se viene introduciendo en una actividad tan sensible, de por sí necesaria para el diálogo ciudadano y formación de la opinión pública.


En pocas palabras, el gremio de mayor trascendencia institucional de la prensa, exige que los medios de comunicación cumplan con su función social y no persistan en hacer las veces de simples alquilones o mascarones de los poderosos, a quienes se les va la vida en tanto hay todo un pueblo mayoritario que lucha por una democracia solvente, en capacidad de responder a la crisis de valores y acumular doctrina que levante al país en lo económico sí, pero de la mano con políticas de inclusión social y transparencia en la gestión.


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viernes, 1 de julio de 2011

El modelo minero canadiense: Saqueo e impunidad institucionalizados.

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Bajo la influencia política inevitable de este sector, las autoridades canadienses hacen esfuerzos por maximizar el flujo de los capitales públicos hacia la minería y minimizar los pagos en regalías e impuestos exigidos a las mineras. Esta ecuación conduce a la concentración de las riquezas minerales del país en pocas manos, mientras los costos socio-ambientales son transferidos al público canadiense casi sistemáticamente. Por todo eso, proponemos en este artículo la calificación de Mineralo-Estado para denominar al Canadá, inspirándonos en el concepto conocido como Narco-Estado. Sin embargo, mientras se siguen explotando a gran escala los yacimientos de este país-continente, alrededor del 50% de los proyectos mineros que poseen las empresas registradas en la Bolsa de Valores de Toronto (TMX) se ubican fuera de Canadá. Es más, muchas de las empresas registradas en la TMX ni siquiera son titulares de concesiones mineras en territorio canadiense. El 60% de las empresas mineras de exploración y explotación del planeta están inscritas en esta bolsa de valores, que representa el 80% de las transacciones del sector y el 36% del capital minero mundial. Esta concentración posiciona al Canadá como el líder mundial del
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El modelo minero canadiense: Saqueo e impunidad institucionalizados.


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William Sacher.


Argenpress.info Martes 28 de junio del 2011.



En este artículo, describimos al Canadá como potencia minera. A nivel doméstico, las leyes que rigen esta actividad son sumamente permisivas y las autoridades políticas proveen apoyos múltiples al sector. Por ello, calificamos a la jurisdicción canadiense de Mineralo-Estado, es decir un Estado que permite el enriquecimiento de una oligarquía minera poniendo el aparato estatal a su servicio.


Canadá, líder internacional del sector minero, busca difundir su modelo más allá de sus fronteras. En la Bolsa de Valores de Toronto, centenas de multinacionales encuentran una plataforma ideal para monitorear proyectos mineros que se realizan alrededor del Mundo. Un gran número de estos proyectos causan impunemente externalidades socio-económicas de gran magnitud. Estas multinacionales cuentan con un apoyo político, financiero y moral sostenido por parte del gobierno canadiense. Por todo ello, consideramos al Canadá un verdadero paraíso judicial para las empresas mineras.



Canadá es un país de fuerte tradición minera, pues desde hace 150 años ha construido su prosperidad económica en parte sobre esta industria, y cuenta en la actualidad con alrededor de 200 minas en actividad. Durante décadas y hasta el día de hoy, la industria minera se aprovechó del “dejar-hacer” de los gobiernos canadienses para enriquecerse abusivamente, a costa de daños socio-ambientales irreversibles. Es más, para los actores de la industria, las jurisdicciones canadienses1 se han vuelto la panacea por sus ventajas fiscales y el apoyo inagotable del gobierno al sector minero.



Bajo la influencia política inevitable de este sector, las autoridades canadienses hacen esfuerzos por maximizar el flujo de los capitales públicos hacia la minería y minimizar los pagos en regalías e impuestos exigidos a las mineras. Esta ecuación conduce a la concentración de las riquezas minerales del país en pocas manos, mientras los costos socio-ambientales son transferidos al público canadiense casi sistemáticamente. Por todo eso, proponemos en este artículo la calificación de Mineralo-Estado para denominar al Canadá, inspirándonos en el concepto conocido como Narco-Estado.



Sin embargo, mientras se siguen explotando a gran escala los yacimientos de este país-continente, alrededor del 50% de los proyectos mineros que poseen las empresas registradas en la Bolsa de Valores de Toronto (TMX) se ubican fuera de Canadá. Es más, muchas de las empresas registradas en la TMX ni siquiera son titulares de concesiones mineras en territorio canadiense. El 60% de las empresas mineras de exploración y explotación del planeta están inscritas en esta bolsa de valores, que representa el 80% de las transacciones del sector y el 36% del capital minero mundial. Esta concentración posiciona al Canadá como el líder mundial del



sector3 en donde las empresas mineras encuentran una plataforma ideal para desplegar sus actividades alrededor del mundo, particularmente en América Latina, Asia y África. En las últimas dos décadas, la presencia internacional de las mineras canadienses no ha cesado de crecer, sobre todo a través de las juniors (empresas que se dedican exclusivamente a la exploración) pero también de sus hermanas mayores, las majors. En ciertos países, el dominio de las empresas canadienses es aplastante. Por ejemplo, de las 263 empresas mineras activas actualmente en México, más del 75% provienen de este país.4 En este artículo identificamos una serie de razones que explican este hecho.



Además de extender las características de su modelo de Mineralo-Estado a nivel internacional, a través del apoyo político y financiero a las empresas transnacionales, el gobierno canadiense les proporciona un apoyo diplomático inagotable. A eso se añade un vacío jurídico abismal al momento de incriminar a las transnacionales por los abusos que éstas cometieran en el extranjero, y el hecho de que los tribunales canadienses actúan raramente en contra de los intereses mineros. Es más, la preeminencia del derecho a la reputación y la instrumentalización de la justicia permiten a las empresas enjuiciar a actores críticos como periodistas, académicos y ONG, atropellando su libertad de expresión.



Haciendo una analogía con los conceptos de paraíso fiscal y bancario, las características mencionadas anteriormente nos llevan a denominar al Canadá paraíso judicial. En este paraíso, las empresas gozan de impunidad de hecho, aun si enfrentan acusaciones de abusos graves en materia de derechos humanos, económicos o ambientales. Esta impunidad permite que el Canadá conserve su reputación de “buen gobierno” en la escena internacional, y que las ganancias récord de sus transnacionales se sigan multiplicando a costa de externalidades de graves consecuencias.



150 años de minería en Canadá: una herencia agobiante La minería es una actividad industrial que, debido a sus formas de operación, produce impactos socioeconómicos, sanitarios y ambientales de gran envergadura. Obviamente, la industria minera canadiense no es la excepción.



Antes de hablar del despliegue de las empresas mineras canadienses alrededor del planeta y de las múltiples controversias que lo acompañan, es preciso recordar el saldo socio-ambiental de 150 años de explotación intensiva del subsuelo en el propio territorio canadiense, donde se encuentran yacimientos de uranio, oro, amianto, cobre, níquel, zinc, plata, potasio y diamantes, etc. de calibre mundial. Antes de que se exporte al extranjero, el “saber-hacer” canadiense se constituyó y sigue constituyéndose en Canadá, causando una huella socio-ecológica irreparable, un acaparamiento de los grandes espacios del país y el despojo de los territorios ancestrales de los pueblos indígenas.



Medioambiente, la urgencia del tema



“En Canadá existen actualmente más de 10,000 minas abandonadas en donde pueden generarse niveles inaceptables de concentración de metales en las aguas subterráneas y superficiales, permaneciendo allí por decenas, e incluso cientos de años después de haber cesado la explotación”.5 En muchos casos, las empresas explotadoras se han declarado oportunamente, en bancarrota, dejando a cargo del Estado la gestión de estos desechos que necesitará de una inversión de cientos de millones, e incluso billones de dólares.6, 7 Sin embargo, según el verificador general de Canadá, en la mayoría de los casos, una limpieza completa y definitiva de estos sitios será imposible.8



En la actualidad, las minas canadienses siguen produciendo más de 650 millones de toneladas anuales de desechos,9 con “el riesgo de que el Estado deba asumir costos de restauración adicionales en el futuro”.10 Anualmente, el Estado canadiense entrega a las mineras un promedio de 50,000 a 100,000 km211 de territorio, mayoritariamente en el norte del país donde la actividad minera amenaza gravemente el equilibrio del bosque Boreal, al que algunos expertos no le dan más de “50 años de vida”.12



Al riesgo de contaminación por metales pesados, se debe añadir el drenaje ácido de mina,13 los derrames y la misma actividad de exploración minera, que afectan duramente a los ecosistemas circundantes y son capaces de generar catástrofes ambientales.14, 15, 16 En fin, no se puede omitir la catástrofe ecológica que representa la acumulación negligente17 y los trágicos derrames18 de desechos radioactivos, causados por la explotación masiva de uranio. Pese a ello, el Canadá sigue siendo el líder mundial en la producción de este mineral radioactivo.19



Los daños producidos por la actividad minera en el territorio canadiense son inconmensurables. A menudo, la complejidad de los equilibrios naturales no permite diagnosticar y/o prever, los impactos a gran escala sobre el aire, el agua y el suelo, en el espacio y el tiempo. Existen situaciones en las que no es posible desarrollar soluciones tecnológicas apropiadas para enfrentar la contaminación provocada.20



El desarrollo al estilo minero: fugaz y destructor



En cuanto a los supuestos beneficios producidos por las industrias extractivas en el ámbito socio-económico, las empresas mineras no han sido capaces de generar empleos numerosos21 y estables.22 Al contrario, además de ser altamente peligrosos, 23 la mayoría de empleos creados son efímeros, pues acaban cuando las minas cierran, una vez que el mineral se ha agotado o por los “caprichos” del mercado. En Canadá existen decenas de ciudades abandonadas pobladas de jubilados deprimidos o de jóvenes sin perspectivas.24 A esto se añade la poca presencia de mujeres e indígenas en los puestos de trabajo.25



A lo largo de los siglos XIX y XX, la explotación minera ha despojado progresivamente a muchos pueblos indígenas de sus territorios ancestrales sin haber obtenido su previo consentimiento, contribuyendo a la destrucción irreversible de sus lugares y sus culturas.26,27 Pese a sus repetitivas declaraciones de buenas intenciones, el gobierno canadiense sigue demostrando tener poco interés en actuar a favor de los pueblos originarios: el Canadá es uno de los tres países (de un total de 146) que no ha firmado la declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. Igualmente se abstuvo de firmar la Convención 169 de la OIT.



El saldo catastrófico de 150 años de minería en el Canadá es el resultado del “dejar-hacer” permanente por parte del Estado. Diseñadas a finales del siglo XIX bajo un régimen colonial brutal, para dar paso al desarrollo industrial del país, las legislaciones canadienses sumamente permisivas siguen vigentes hasta el día de hoy. Estos mismos métodos tienden ahora a expandirse al resto del planeta con el amparo financiero, político y jurídico del gobierno.



Canadá, un mineralo-Estado



Según revela una encuesta efectuada por el Instituto Fraser a 670 empresas y agencias de servicios del sector minero, en 72 países y Estados, Canadá es un verdadero El Dorado para las empresas mineras. Entre las 10 primeras jurisdicciones que la encuesta indica como ideales para la exploración minera, figuran seis provincias canadienses.28 En Canadá, la minería de exploración y explotación es de carácter exclusivamente privado, sin embargo, disfruta de un fuerte apoyo del sector público.



En el ámbito fiscal, varias medidas de asignación, créditos de impuestos, incentivos fiscales eximen a las empresas mineras del pago de impuestos y regalías. En la provincia de Québec, “en el período 2002 – 2008, 14 empresas pagaron cero regalías pese a que acumulaban valores brutos de producción anual de 4,2 billones de dólares”.29 A nivel federal, el promedio anual en regalías entregadas al gobierno entre 1966-2002 alcanzaba el monto irrisorio de 4,16 millones de dólares.30



Además de los beneficios ya mencionados, un conjunto de empresas del Estado, tanto a nivel provincial como federal, ofrecen apoyos múltiples a las empresas mineras que operan en territorio canadiense.31,32 En Québec, por ejemplo, el Estado se encarga de ofrecer asesoría a las empresas mineras privadas para que sepan aprovechar de manera óptima el entorno fiscal permisivo de la provincia. Estas entidades públicas ofrecen además otras formas de servicios: participan directamente del capital de las empresas, otorgan préstamos a tasas preferenciales, y proveen de garantías a la inversión, dándoles credibilidad financiera y sirviendo de trampolín a las empresas juniors. A esto se añaden apoyos indirectos, como el financiamiento público de las campañas de exploración geológica, de mega-infraestructuras de producción energética y de transporte.



En cuanto al acceso a los territorios, las empresas gozan de la ausencia de obstáculos legales. Las legislaciones mineras canadienses funcionan con el principio del llamado free mining, o free entry. Este principio, en vigor desde el siglo XIX,33 se basa en la premisa de que la explotación minera es la mejor forma de uso del territorio. Los derechos del detentor de un título minero tienen supremacía sobre los derechos territoriales de los propietarios de las tierras, las colectividades locales, e incluso de los pueblos indígenas.34,35,36



En cuanto a la legislación ambiental, las sucesivas desregulaciones de los últimos 20 años introdujeron una enorme flexibilidad,37,38 además de drásticos cortes en los presupuestos de los Ministerios del Ambiente.39 Todo esto ha dejado a las empresas un amplio margen de decisión para manejar sus desechos y el proceso de cierre de las minas.



Este conjunto de factores nos lleva a proponer el calificativo de Mineralo-Estado para el Estado Canadiense. En un Mineralo-Estado el comercio de los recursos minerales puede ser visto como el comercio de la droga en un Narco-Estado, es decir permite el enriquecimiento de las oligarquías poniendo al aparato estatal al servicio del comercio minero. Así, entendemos como Mineralo-Estado, un Estado que:



1. Posee un territorio con gran potencial geológico;



2. garantiza el acceso a recursos energéticos y agua al mejor precio (puede ser cero...);



3. garantiza con la fuerza militar y/o la ley un acceso privilegiado a los recursos minerales para los actores del sector minero;



4. garantiza una red de infraestructuras que permiten el transporte de recursos materiales y humanos, así como el mineral de una manera rápida y segura;



5. apoya financieramente a las empresas;



6. facilita la exportación de las ganancias, y minimiza el control fiscal;



7. reduce al mínimo las restricciones relativas al medio ambiente y las condiciones de los trabajadores;



8. se encarga de una propaganda agresiva a favor de la explotación minera, y permite la criminalización de los actores críticos;



9. a través de redes, permite al sector minero ejercer una influencia directa sobre las autoridades políticas y su acción. La permisividad de la legislación, las cuantiosas transferencias de fondos públicos hacia las empresas, la minimización de regulaciones fiscales, y la influencia indiscutible del sector minero en la política hacen que Canadá responda perfectamente a esta definición.


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Canadá, un paraíso judicial



Varios factores han incentivado el boom minero mundial de los últimos años. Al incremento de la demanda en minerales de todo tipo, provocado por crecimiento económico de China e India, se añaden el boom tecnológico, la crisis económica y el uso del oro como valor-refugio, la financiarización de la economía mundial y la búsqueda de nichos de especulación. A esto se suma el aumento de los gastos militares, el auge programado de la energía nuclear como fuente alternativa a los combustibles fósiles y la voluntad de las grandes potencias para asegurar el acceso a yacimientos económica y estratégicamente sensibles.



En este contexto, las multinacionales canadienses del sector minero con sus “saber-hacer” centenario, han extendido sus actividades por todos los continentes, en busca de nuevos yacimientos rentables durante los últimos 20 años. Estas empresas se han beneficiado de la aplicación del Consenso de Washington en un gran número de países endeudados de amplio potencial geológico bajo la presión del Banco Mundial. Esta instancia, a menudo con asesoría de origen canadiense, ha impulsado la elaboración de nuevos códigos mineros que favorecen la inversión extranjera agresiva y sin mayor regulación. Canadá ha participado a través de diversas instancias públicas, en la elaboración del nuevo marco de inversión minera en Colombia, Botswana, Zimbabwe, Guinea y Zambia, reproduciendo las características del Mineralo- Estado canadiense.



El ambiente es definitivamente favorable a la inversión en el sector minero, pero ¿qué hace que inversionistas mineros estadounidenses, suecos, alemanes, australianos o mauricianos escojan al Canadá para gestionar sus proyectos en África, América Latina, Indonesia o Asia? Proponemos responder a esta pregunta describiendo una serie de características que hacen de Toronto el lugar de predilección de los inversionistas, particularmente en cuanto a la exploración minera.



Un polo de atracción para los negocios mineros Históricamente, los mercados financieros canadienses han sido el teatro de numerosos escándalos vinculados a la empresas mineras, como el de “Wind Fall” en los años sesenta, o más recientemente el de la empresa junior Bre-X,40 que llevó al colapso de la Bolsa de Vancouver, y a la concentración de la totalidad del capital minero canadiense en Bolsa de Valores de Toronto (TMX). Desde su origen, a finales del siglo XIX, la reputación de las Bolsas de Valores canadienses es la de verdaderos casinos en donde reina la especulación, a tal punto que en mayo de 1989, la famosa revista económica Forbes, calificó a la Bolsa de Vancouver de “capital mundial de las estafas”.



Actualmente, las reglas del TMX permiten a las empresas cultivar la ambigüedad en cuanto al potencial real de un yacimiento. Así, el TMX sigue siendo un lugar de predilección para especuladores, que comercian títulos de numerosas empresas junior registradas allí, a tal punto que ciertas empresas tendrían esta actividad como única vocación.41 Es más, las regulaciones del TMX estipulan que las empresas no tienen la obligación de divulgar información que no sea de interés de los accionistas.42 En Toronto, se especula sobre las concesiones mineras que han sido adquiridas o que se explotan a costa de daños indescriptibles, pero las empresas no tienen obligación de rendir cuentas.



La disponibilidad de capitales en Canadá es otro aspecto que atrae a los inversionistas mineros. La población canadiense en su conjunto financia a las empresas mineras a través de inversiones personales y, sobre todo, de fondos públicos y privados de jubilación de una gran parte de la clase media colocados masivamente en la Bolsa de Valores de Toronto. Así, las jubilaciones de los canadienses dependen de las ganancias que reciben las empresas mineras; ganancias que, como hemos de señalar más adelante, enfrentan gravísimas acusaciones de abusos e irregularidades.



Otro factor importante es el apoyo multiforme que les prodiga el gobierno canadiense para proyectarse alrededor del mundo.



Primeramente, las ventajas fiscales considerables y de múltiple espectro, ofrecidas por las diferentes instancias gubernamentales del Mineralo-Estado, benefician también a las empresas activas al extranjero.



Es importante señalar el rol activo de instancias gubernamentales como la ACDI (Agencia Canadiense de Cooperación y Desarrollo Internacional) que ha servido de agencia de publicidad y promueve la exportación del Mineralo-Estado canadiense a escala internacional, pues ha “colaborado” con diversos países en la definición de sus políticas mineras de acuerdo a los intereses de la industria canadiense. En resumen, la ACDI “prepara el terreno” para las empresas mineras canadienses, que “tienen de este modo, acceso fácil a la información geológica del país, economizando tiempo y dinero, y encuentran al interior del gobierno, individuos formados en Canadá, o por canadienses, con un a priori favorable a las empresas y al know how canadiense”.43 Otra agencia, la Exportation Development Canada (EDC), una aseguradora poco transparente, provee préstamos y garantías públicas indispensables para la obtención de financiamiento de bancos privados.



Además, a través de su red de embajadas y delegaciones comerciales, el gobierno canadiense brinda un apoyo diplomático incondicional a sus empresas mineras activas en otros países y ejerce todo tipo de presión a sus autoridades, y no duda en asumir públicamente su rol de lobbysta.44 Para aumentar su red de influencia en el extranjero, las empresas multinacionales del sector extractivo contratan como “consejeros” a ex primeros ministros canadienses, como Joe Clark, Jean Chrétien, o Brian Mulroney.45 Pregunta: ¿qué hacen estos personajes, sino poner al servicio de las empresas mineras, sus contactos y la información acumulada a lo largo de su mandato?



Por último, es preciso mencionar que Canadá ofrece protección jurídica a sus empresas, pues el vacío jurídico hace difícil que las víctimas de abusos cometidos en el extranjero por empresas privadas lleguen a un tribunal canadiense.46 Además, anteriores decisiones de tribunales canadienses sobre estos asuntos demuestran que las autoridades judiciales han decidido no actuar en contra de intereses mineros.47 Una impunidad de hecho asegura a toda empresa canadiense que nunca será importunada por la justicia en Canadá a causa de abusos cometidos en el extranjero.



Por lo antes mencionado, Canadá se impone como paraíso judicial para las empresas mineras a escala mundial. En el momento de escoger una jurisdicción para registrarse, un inversionista minero optará lógicamente por Toronto. Al igual que un sinnúmero de empresas se registra cada día en los paraísos fiscales para evadir al fisco de los Estados de Derecho, las mineras se registran masivamente en el paraíso judicial canadiense para gozar de una protección jurídica, política y moral.48



Una letanía de abusos



Con este pedigree, el Canadá se ha convertido en la plataforma privilegiada de inversionistas de todo el planeta, desde la cual sus empresas pueden alcanzar una rentabilidad récord, externalizando impunemente los altos costos financieros, ambientales y sociales que generan sus actividades. La gravedad de estos costos se mide por las serias acusaciones de abusos que enfrentan las mineras registradas en Canadá, en todos los países en donde se encuentran activas. Las principales son: 49



• evasión fiscal u otras formas de criminalidad económica,


• expropiación brutal y violación de derechos humanos,


• contaminación, producción de residuos tóxicos y destrucción de los ecosistemas, envenenamiento de las poblaciones locales,


• complicidad en el asesinato de líderes opuestos a la actividad minera,


• complicidad en crímenes de guerra.



En situaciones de guerra civil, como en la República Democrática del Congo, multinacionales mineras del Canadá, como AMFI, Lundin Mining, First Quantum Minerals, Emaxon, o Banro no han tenido reparos en negociar contratos leoninos con jefes de guerra. Estos contratos han permitido a las mineras obtener a bajo precio derechos sobre yacimientos de calibre mundial,50 financiando indirectamente la guerra civil en esta región. Acusaciones de incentivo a la conflictividad en esta región africana son sumamente graves pues se calcula que en los últimos 15 años, esta guerra habría provocado más de cinco millones de muertos y al menos un número igual de desplazados.



La multiplicación de idénticas acusaciones, provenientes de fuentes independientes, en todos los continentes, es prueba de que no se trata de casos anecdóticos. Por el contrario, es necesario tratar estos hechos como evidencia de que existe un sistema propiamente canadiense de saqueo de recursos minerales, que se apoya en la propagación de su modelo de Mineralo-Estado y en la existencia de un paraíso judicial.



Ignorancia e impunidad



No podemos concluir sin mencionar del proyecto de Ley C-300,51 que fue rechazado por el parlamento federal de Ottawa en octubre del 2010, durante su tercera y última lectura. El principal punto de esta Ley era la posibilidad de suprimir el apoyo financiero que reciben las empresas cuando no cumplen una serie de estándares.



Sin duda, este proyecto representaba un “paso en la dirección correcta”, como afirmaron varios actores de la sociedad civil canadiense. En realidad, era un paso en extremo tímido. Pese a ser sujeto de críticas agresivas por parte del sector minero y sus aliados, la Ley no cuestionaba los fundamentos del paraíso judicial, es decir la impunidad de los múltiples crímenes que habrían cometido las empresas del sector extractivista. La timidez de este proyecto de ley y el rechazo del parlamento, son muestras de la enorme influencia de los intereses mineros en el Mineralo-Estado canadiense, así como de una ausencia de voluntad política para regular el sector.52



El africanista francés François-Xavier Verschave decía a propósito de la explotación neo-colonial francesa en África, el silencio y la impunidad están íntimamente vinculados.53 El silencio del gobierno y de los medios de comunicación sometidos a los intereses mineros, hace que los ciudadanos canadienses no cuestionen un sistema de explotación depredador y potencialmente criminal. A esto se añade que las empresas tienen derecho a seguir juicio a los actores críticos, bajo el pretexto de defender su reputación. Entre los atropellos recientes a la libertad de expresión figuran los casos de las mineras Barrick Gold54 y Banro que siguen juicios a los autores y la editorial del libro Noir Canada por un total de 11 millones de dólares. Estas amenazas a la libertad de expresión impiden que se desarrolle un verdadero discurso crítico en Canadá.



Décadas de construcción de una reputación de “buen gobierno”, tanto al interior como al exterior de las fronteras,55 han logrado la confianza ciega de una gran parte de la sociedad canadiense en sus instituciones. Mientras tanto, el sector minero no tiene límites para seguir instrumentalizando a las autoridades públicas y aumentando sus márgenes de ganancias, aun si todo eso implica la evasión fiscal, la destrucción de ecosistemas, el contrabando, la corrupción, la expropiación mortal de pueblos, el tráfico de armas, o la asociación con jefes de guerra sanguinarios.


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El Mundo en el 2036: un planeta como el camarote de los Marx. “Apostamos por un mundo sin barbarie ni totalitarismo,....

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Parece que nos hallamos ante una tendencia creciente e irreversible hacia la implantación generalizada de sistemas políticos basados en un régimen de libertades públicas (más o menos deficiente), elección periódica de representantes por parte del pueblo, y división de poderes (quizá sea éste el factor más difícil de realizar en lo que se ha avanzado hasta ahora). De cualquier forma, esto indica algo muy distinto a lo que ocurría en el primer tercio del siglo XX: que la democracia como sistema político se ha convertido en un modelo a imitar, y superior a cualquier otro conocido. Se hace buena la afirmación de Churchill de que la democracia es el más imperfecto de los sistemas, si exceptuamos todos los demás.


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El sistema político mundial está en plena efervecencia, el futuro de la democracia podría estar en juego.

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El Mundo en el 2036: un planeta como el camarote de los Marx.


“Apostamos por un mundo sin barbarie ni totalitarismo, sí, con mayores libertades”.


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Expansión.com Economía y Política. Jueves 30 de junio del 2011.


Ricardo Montoro.


Aunque la población seguirá aumentando, el bienestar de la sociedad crecerá. Lo peor será el terrorismo internacional.


En 1950, la población del mundo se situaba aproximadamente en algo más de 2.500 millones de personas. Sólo cincuenta años después, en 2010, ya había 6.830 millones, con un incremento del 270% y una subida de 4.300 millones de personas. La previsiones para 2050 son que haya en el mundo algo más de 9.000 millones de personas, con lo que la población mundial aumentaría en unos 2.300 millones de personas, lo que significa un 134% de crecimiento. Si los cálculos son correctos, el crecimiento poblacional del mundo habría empezado a disminuir si comparamos los crecimientos porcentuales en períodos de tiempo similares.


En España, en el período 2010-2020, la población residente en nuestro país podría crecer el 2,7%. Esto significa 1,2 millones de personas adicionales hasta alcanzar algo más de los 47 millones de habitantes. Así, pasaríamos de algo más de 40 millones de personas residentes en 2000 hasta los 45,9 de 2010 y los 47,2 de 2020.


La democracia, el mejor sistema


La segunda mitad del siglo XX, coincidiendo con la Guerra Fría y los procesos de descolonización, trajo consigo la expansión de los sistemas democráticos como regímenes políticos. En 1900 había sólo 49 países independientes, y sólo 6 eran democráticos. En 2000 eran ya 192 países, y 86 eran democráticos al tiempo que englobaban a la mitad de la población del mundo. De esos 86 países, en 22 hay continuidad democrática desde hace 50 años o más, y también entre ellos se sitúan los países más ricos de la tierra.


Parece que nos hallamos ante una tendencia creciente e irreversible hacia la implantación generalizada de sistemas políticos basados en un régimen de libertades públicas (más o menos deficiente), elección periódica de representantes por parte del pueblo, y división de poderes (quizá sea éste el factor más difícil de realizar en lo que se ha avanzado hasta ahora).


De cualquier forma, esto indica algo muy distinto a lo que ocurría en el primer tercio del siglo XX: que la democracia como sistema político se ha convertido en un modelo a imitar, y superior a cualquier otro conocido. Se hace buena la afirmación de Churchill de que la democracia es el más imperfecto de los sistemas, si exceptuamos todos los demás.


Realmente, la democracia representativa y parlamentaria no es un fin en sí misma. El fin real es la libertad de las personas, y el bienestar que se deriva de esa libertad. De hecho, hay democracias muy alejadas de la libertad, pero las hay también que concilian razonablemente ambas cosas. Aún con todas las limitaciones, el simple hecho de que la democracia liberal sea un modelo a imitar en tantas partes del mundo es un gran éxito para todos, e indica que no surgirán serios competidores al modelo por la única vía posible: el autoritarismo y el totalitarismo.


Guerra de religiones


La Guerra Fría fue un terrible período de calma tensa y de crueles guerras localizadas en espacios pequeños donde chocaban dos ideologías: la comunista y la liberal. Y, sobre todo lo que sucedía, el temor a un enfrentamiento entre las dos grandes potencias que provocase un holocausto nuclear. Desparecido el régimen soviético en 1989, desapareció también la terrible posibilidad de una guerra nuclear a gran escala. A la Guerra Fría ha sucedido una amenaza para Occidente en forma de terrorismo islámico; una agresiva ideología anclada en una religión que se muestra feroz y despiadada en sus discursos y sus acciones.


Su propuesta final se basa en la implantación de regímenes teocráticos tradicionales, resucitando en pleno siglo XXI un formato de guerra religiosa que creíamos que había quedado en el pasado. Guerra religiosa unilateral, habría que precisar, puesto que no hay equilibrio entre las partes; antes al contrario: enfrentada a la exigencia teocrática islámica se encuentra una sociedad muy secularizada.


Libertad de mercados y globalización


Este enfrentamiento, tan desigual en todos los sentidos, se produce en un mundo cada vez más abierto, intercomunicado y globalizado. A pesar de los esfuerzos proteccionistas de muy distinto signo que se registran en muchas sociedades del planeta, la tendencia global parece imparable, y traerá consigo una apertura de mercados generalizada. Es difícil imaginar en el futuro un mundo con países aislados y compartimentados.


El capital humano y los recursos disponibles pueden trasladarse a una gran velocidad buscando oportunidades de asentamiento y desarrollo allá donde se encuentren. Cada país y cada zona del mundo compiten a su manera y con lo que tienen; unas, con mano de obra barata; otras, con recursos materiales; otras, con cualificación especializada. La globalización traerá consigo una distribución de tareas a lo largo y ancho del mundo adecuada a las distintas situaciones, pero con un mercado cada vez más abierto y global.


El consumo no distingue de procedencias, sino de calidad y precios. Este principio otorgará oportunidades que nunca existieron a amplias zonas del globo. El localismo y la autarquía, sobre los que se asentaban países cerrados y faltos de oportunidades, es un fenómeno que se verá reducido rápidamente en todas partes.


Comunicaciones e Internet


En nuestro mundo, las comunicaciones reales y virtuales constituyen la materialización de esa globalidad. Se mueven al tiempo personas e información. Nada más que en España, en 2010, despegaron o aterrizaron en algún aeropuerto español casi dos millones de aeronaves, el mismo año en que, en el mundo, se enviaron por Internet 210.000 millones de correos electrónicos. Imágenes, noticias, personas e información recorren el globo a toda velocidad, y esto no ha hecho más que empezar.


En 2025 esta tendencia se verá reforzada todavía más con la combinación de vuelos baratos y frecuentes e Internet más veloz en soportes móviles. Esta rápida comunicación está tomando formatos sectoriales en las llamadas redes sociales, una oportunidad única para el ser humano de integrarse en vías de comunicación y de transmisión de información que son autónomas y temáticas. El tradicional sueño del ser humano de hacer conocer su pensamiento a otros tiene en Internet el soporte ideal, aunque necesariamente caótico por su propia identidad. Pero esa facilidad de comunicación alienta sueños de libertad por todo el planeta.


A fin de cuentas, los sistemas totalitarios se basan en impedir por la fuerza que las gentes que los soportan puedan comunicarse. A mayor comunicación, más posibilidades de liberación para las gentes. El caso chino es, sin duda, el más extraordinario por su tamaño poblacional, y, sobre todo, por la mezcla de libertad parcial de iniciativa económica y totalitarismo de Estado. Será difícil que la China comunista no colapse como sistema político antes de 2025, ante la incapacidad de combinar ambas cosas. No será una situación tan caótica como la ocurrida en la extinta Unión Soviética, pero, sin duda, provocará fenómenos políticos de desintegración interior con una clara repercusión hacia el exterior.


Conclusión
En 2025, y en términos generales, la situación social de nuestro planeta será mejor que la actual, como la nuestra es mejor que la de hace 25 años. Será mejor porque la riqueza mundial habrá aumentado, así como su reparto; porque más naciones habrán mejorado el bienestar de sus gentes a través de la globalización y de sus oportunidades; porque habrá retrocedido la barbarie, y el totalitarismo, dejando más espacio a las libertades.


Nuestra peor pesadilla será la que ahora tenemos: el terrorismo internacional, que usará los mismos ágiles medios de comunicación que darán bienestar a las naciones. Pero, con sus luces y sus sombras, sin duda será un mundo algo mejor que el actual.


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