domingo, 4 de septiembre de 2011

Pleno Empleo y Trabajo Decente: Pacto Mundial, “una” salida a la crisis sistémica.

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El Perú, con la nueva Administración Política, debe retomar la senda de los años 70, contexto en el cual las políticas nacionalistas del General Velasco, logran un contenido de políticas laborales altamente avanzadas para su tiempo – tiempo político e histórico cuando en Europa se reconocían todos los derechos laborales y sociales de los trabajadores, como ciudadanos – Década de gran avance de los derechos laborales, como la jornada de 8 horas, negociación colectiva anual, derecho de sindicalización, derecho de huelga y lo más importante estabilidad laboral después de tres meses de trabajo continuado. La “Ciudadanía Laboral”, logró consolidarse en nuestro país, prueba de ello es que todo estos derechos más los sociales quedan consolidados e institucionalizados en la Constitución del 79.


El neoliberalismo y las políticas internas del “fujimorismo” después del golpe de estado del 92 destrozan y liquidan todos estos derechos. Volvemos a los tiempos aurorales del capitalismo, siglo XVII y XVIII donde no hay ni reconocen ningún derecho. Hoy está vigente la política del “cholo barato” como en todo el mundo donde está presente la globalización neoliberal, los “nuevos esclavos asalariados”, Ejemplos millones. China. India, Tailandia, Singapur, Hong Kong, Taiwan, y los países de Centro América y México donde hoy está presente “Las maquilas”, los “nuevos hornos de humanos”, - Palenques, Quilombos – “cámaras” de explotación de mujeres muy jóvenes sin derechos social o laboral alguno. Hoy que se plantea la inclusión social como política de Estado en América Latina “corre” la tendencia y la política de devolver los derechos laborales y sociales a los trabajadores, mientras que paralelamente la crisis hunde a Europa, y ahí están destrozando los derechos de los trabajadores. El gran aporte social y político que Europa dio al mundo desde el Estado de Bienestar hoy la derecha conservadora está demoliendo, tratando de encontrar una salida a la gran crisis que ellos mismos han creado. El mundo que nos pertenece y que en los 80’ el neoliberalismo nos expropió, hoy lo estamos recuperando, en el contexto de que Otro Mundo Socialista, si es posible.


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Dr. Pablo Raúl Fernández Llerena. Sociólogo. Politólogo, Ciudadano Mariateguista. Crítico de la globalización neoliberal. Como Sindicalista y co-fundador del SUDUNSA - . Es un convencido defensor de los derechos laborales, sociales y políticos de los trabajadores (as).

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Pleno Empleo y Trabajo Decente: Pacto Mundial, “una” salida a la crisis sistémica.


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Pablo Raúl Fernández Llerena.


Sociólogo. Politólogo.


“ No estoy de acuerdo con tus ideas, peo defiendo tu sagrado derecho a expresarlas”.


En la coyuntura mundial actual, cuando nos encontramos en el epicentro de la triple crisis sistémica, crisis multidimensional, la generalidad de los economistas – Premios Nobel -, académicos, sociólogos, politólogos, coinciden en una primera tarea-responsabilidad que deben asumir de inmediato para tratar o intentar salir de la crisis – pero con políticas de calidad, viables, oportunas y sobre todo respetables para todas las clases y sectores sociales hoy inmersos en la turbulencia social, política, cultural, ambiental, constituye sin duda alguna, la lucha frontal contra el desempleo. Que el Estado debe, en estas circunstancias proponer Políticas Públicas de Estado, responsables que garanticen la creación del Pleno empleo y Trabajo Decente –no cualquier trabajo de emergencia o de coyuntura, o informal o trabajo basura – y junto a ello aplicar políticas de salarios dignos y de calidad que reconozca, proteja y garantice los derechos laborales de los trabajadores.


Esta política global, con características básicamente locales-nacionales por lo general busca dinamizar y potenciar el mercado interno, primera alternativa que otorgue fortaleza y confianza de los trabajadores y ciudadanos, debe ir acompañada con otras políticas como disminución de los gastos superfluos, menos burocracia y lucha contra la corrupción, pago de mayores impuesto por los ricos,- mega y corporaciones transnacionales - mayor exportación y cada vez más competitivos en el mercado mundial, políticas claras y transparentes contra la economía criminal y los paraísos fiscales, mayor inversión por parte del Estado en asuntos sociales – educación, salud, vivienda, agua, luz, aguas residuales, y ahora seguridad ciudadana, etc.


La Organización Internacional del Trabajo – OIT – en parte ha venido reclamando un conjunto de políticas globales con incidencia nacional-local, contexto en el cual se está tomando conciencia clara de la importancia de dos nuevos instrumentos generales de la OIT, adoptados en los tres últimos años. La declaración sobre la Justicia Social para una Globalización Justa (DJS) del 2008 y el Pacto Mundial para el Empleo (PME) un año después. El Pacto ratifica el espíritu, orientación y los conceptos de la declaración que es la “reglamentación de la aplicabilidad” de la Declaración a los efectos laborales de la crisis financiera global.


El concepto de Trabajo Decente fue formulado por los mandantes de la OIT – gobiernos y organizaciones de empleadores y trabajadores – como una manera de identificar las prioridades de la Organización. Se basa en el reconocimiento de que el trabajo es fuente de dignidad personal, estabilidad familiar, paz en la comunidad, democracias que actúan en beneficio de todos y crecimiento económico que aumenta las oportunidades de trabajo productivo y el desarrollo de las empresas.


El trabajo decente refleja las prioridades de la agenda social, económica y política de los países y del sistema internacional. En un periodo de tiempo relativamente breve, este concepto ha logrado un consenso internacional entre gobiernos, empleadores y trabajadores y la sociedad civil sobre el hecho de que el empleo productivo y el trabajo decente son elementos fundamentales para alcanzar una globalización justa, reducir la pobreza y obtener desarrollo equitativo, inclusivo y sostenible.


El objetivo general del trabajo decente es provocar cambios positivos en la vida de las personas a nivel nacional y local. La OIT proporciona ayuda a través de programas nacionales de Trabajo Decente desarrollados en colaboración con los mandantes de la OIT. Las prioridades y objetivos se definen dentro de los marcos de desarrollo nacional con el propósito de superar los principales déficits de trabajo decente a través de programas eficientes que abarquen cada uno de los objetivos estratégicos.


La OIT ha desarrollado una agenda para la comunidad del trabajo, representada por sus integrantes, tripartitos – Gobiernos, empresarios y trabajadores – con el fin de movilizar sus considerables recursos. La puesta en práctica del Programa del Trabajo Decente se logra a través de cuatro objetivos estratégicos de la OIT, que tienen como objetivo transversal el género.


A.- Crear Trabajo.- En una economía que genere oportunidades de inversión, iniciativa empresarial, desarrollo de calificaciones, puestos de trabajo y modos de vida sostenibles.


B.- Garantizar los derechos de los trabajadores.- Para lograr el reconocimiento y el respeto de los derechos de los trabajadores. De todos los trabajadores y en particular de los trabajadores desfavorecidos o pobres que necesitan representación, participación y leyes adecuadas que se cumplan y están a su favor, y no en contra de sus intereses.


C.- Extender la protección social.- Para promover toda la inclusión social como la productividad al garantizar que mujeres y hombres disfruten de condiciones trabajo seguras, que les proporcionen tiempo libre y descanso adecuados, que tengan en cuenta los valores familiares y sociales, que contemplen una restricción adecuad en caso de pérdida o reducción de sus ingresos y que permitan el acceso a una resistencia sanitaria adecuada.


D.- Promover el diálogo social.- La participación de organizaciones de trabajadores y de empleadores, sólidas e independientes, es fundamental para elevar la productividad, evitar los conflictos en el trabajo, así como crear sociedades cohesionadas.


La OIT: Hacer del Trabajo Decente un objetivo global y una realidad nacional.


El progreso requiere de acciones a escala sistémica. El programa del Trabajo Decente establece las bases de un marco más justo y sostenible para el desarrollo global. La OIT trabaja para desarrollar políticas económicas y sociales con un enfoque orientado hacia el Trabajo Decente en colaboración con las principales instituciones y actores del sistema multilateral y de la economía mundial. La OIT trabaja, igualmente con otros interlocutores dentro y fuera de las Naciones Unidas para ofrecer experiencia consolidada e instrumentos políticos claves para el diseño y la aplicación de esos Programas. Además proporciona apoyo para formar las instituciones necesarias para llevarlas a cabo y medir los progresos. El contenido de estos programas difiere de un país a otro, al reflejar sus necesidades, recursos y prioridades.


1.- Luego de la creación del concepto de Trabajo Decente en 1999, la DJS lo institucionaliza y se lo sitúa en el centro de las políticas de la OIT. Se aclara además otro tema clave: que las cuatro dimensiones del trabajo decente son objetivos inseparables, interrelacionados y reforzados mutuamente. El Trabajo Decente es un concepto propuesto por la organización internacional del Trabajo para establecer las características que debe reunir una relación laboral para considerar que cumple los estándares laborales internacionales, de manera que el trabajo se realice en condiciones de libertad… El Trabajo Decente es esencial para el bienestar de las personas. Además de generar un ingreso, el trabajo facilita el progreso social y económico, fortalece a las personas, a sus familias y comunidades. Pero todos estos avances dependen de que el trabajo sea un trabajo decente, ya que el trabajo decente sintetiza las aspiraciones de los individuos durante su vida laboral.


Cuando el trabajo establece pautas y directivas con las que afrontar la crisis teniendo como eje y centro principal el trabajo decente, está modificando el enfoque ideológico previo, según el cual ante el retraso en el crecimiento o la depresión, se encontraba una escusa o motivo suficiente para reducir los derechos laborales, al plantearse que la preservación o creación de puestos de trabajo podía ser a costa del desconocimiento o degradación de los derechos. Era una lógica “empleo versus derechos”. Lo que ahora se afirma es que no basta con crear empleos basura sino que tienen que ser “empleos con derechos”.


2.- Se fortalece el papel de la OIT como productor de normas. Los dos instrumentos están ahora restableciendo los valores, conceptos e instrumentos propios de la OIT y con ello sus propias normas. Se dota de contenido jurídico al concepto de Trabajo Decente que antes era de difícil categorización en la teoría del derecho, identificándolo con la noción de Trabajo Digno, propio de las normas internacionales del trabajo. Además se habla de todas las normas y no sólo aquellas que la Declaración de 1998 consideraba fundamentales y que era limitada en su número. Política de empleo, Salarios, Seguridad Social, relación de trabajo, trabajadores migrantes. Condiciones de trabajo en el marco de los contratos públicos, Salud y seguridad en el trabajo, horas de trabajo y mecanismos de diálogo social.


3.- Lo dicho hasta aquí ya convertiría a ambos instrumentos en algo valioso y novedoso. Pero hay más: La Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas ( CTAL ) ha destacado este elemento en el Documento presentado a la XVII Conferencia Americana de la OIT sobre la Agenda Hemisférica de Trabajo Decente ( AHTS ) Santiago, diciembre del 2010. A eso se dirigen las características tercera y cuarta de estos instrumentos que se destacan a continuación.


4.- la Declaración y el Pacto son instrumentos de política global. Son una plataforma común para la gobernanza a nivel internacional, la cooperación al desarrollo y las políticas nacionales. Hacen un llamado a favor de iniciativas de políticas coordinadas a nivel mundial. Hay que recordar que el impulso de la DJS vino de consultas Tripartitas, luego del lanzamiento del Informe de la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización, del 2004. Por eso el concepto de “globalización justa”, es un avance. El pacto se ocupa de la crisis financiera global, que es un producto típico de la “globalización injusta”. Esto – expresan – es un cambio grande, para una historia de la OIT centrada en establecer normas comunes para los Estados nacionales. Ahora incluso establece la tarea de la OIT dirigida a evaluar desde la política comercial y la política de los mercados financieros, en cuanto a su repercusión en el empleo. Encomienda la responsabilidad de examinar y considerar todas las políticas económicas y financieras internacionales, tomando en cuenta el objetivo fundamental de la justicia social.


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5.- El Pacto ya no se mantiene dentro de los límites de la política laboral, y menos de la política social, sino que cubre toda política económica. El Pleno Empleo y el Trabajo Decente deben ponerse en el centro de las respuestas de política económica. “El programa se presenta en el contexto de la crisis mundial y se proyecta al futuro, más allá de la recuperación inmediata”. Promueve una recuperación productiva centrada en la inversión, el empleo y la protección social. Busca al mismo tiempo la sostenibilidad económica, social y medio-ambiental. Incluso avanza en la mención de las políticas económicas que podrían conseguir este objetivo, definiendo cuatro áreas:


a.- Marco regulador y supervisión financiera al servicio de la economía real, las empresas sostenibles y el trabajo decente.


b.- Comercio y mercados eficientes y bien regulados con beneficios para todos, sin proteccionismo pero con la debida consideración de la situación de los países de bajos ingresos.


c.- Transformación de la economía hacia actividades con baja emisión de carbono y respetuosas del medio ambiente. Y


d.- Senda de desarrollo sostenible que permita a todos los países, inclusive los países en desarrollo, poner el empleo y la protección social en el centro de sus políticas económicas, sociales y de reducción de la pobreza, con apoyo internacional.


Los acuerdos del FMI sobre la problemática. Y la “renuncia” de DSK. “Todo lo sólido se desvanece en la calle”.-


Dominique Strauss Kahn como Director General del Fondo Monetario Internacional,- FMI- “hizo” conocer al mundo, acuerdos y resoluciones sobre esta problemática en relación a la globalización. Obviamente, se considera, necesario conocer en el contexto “multidimensional”, complejo y turbulento que dichos acuerdos generan grandes y graves problemas para el francés – DSK – además se hizo conocer, que se acordó nuevas políticas globales que fundamentan y sustentan nuestra propuesta central Pleno Empleo y Trabajo Decente: Políticas del Fondo Monetario Internacional, que (in)surgieron en el escenario global, como todo lo sólido, pero a la velocidad de un rayo, se desvaneció en la calle, con el “problemón” en el cual fue protagonista central, actor y “delincuente” sin condena el Director General, acusado de violación y violencia a una modesta camarera en un Hotel 5 Estrellas. “Vaya” peliculina y psico-social que le fabricaron sus antiguos amigos, protectores y favorecidos con sus políticas.


Las “resoluciones” del FMI, aparecieron y desaparecieron el instante, realmente tuvieron serias consecuencias para el propio DSK sobre todo en Francia, con relación a Sarkozy, y su reelección en el próximo proceso electoral; igualmente, podemos considerar, que más conflictivo aún, fue en el escenario financiero global, para Wall Street y la Casa Blanca cuando anunció a inicios de abril, en la Universidad George Washington, la defunción del Consenso de Washington.


En ese mismo contexto de acuerdos y resoluciones, con respecto a la globalización expresó que "A largo plazo, el crecimiento sostenible está asociado con una distribución más igualitaria de la riqueza", insistió en que es necesaria una globalización "más justa" en la que no haya tan solo "unos pocos privilegiados" que acaparen los beneficios. "Necesitamos una nueva forma de globalización, una globalización más justa, una globalización con un rostro más humano". Pedir o pronunciarse desde la cúspide de un organismo supranacional y como máxima Autoridad, un cambio “radical” en la gestión y administración de la globalización neoliberal, conducción hoy que es de absoluta responsabilidad de los mercados – empresarios, corporaciones y mega corporaciones transnacionales, - es como pedir que el oscuro y tenebroso “Club de Bilderberg” centro y base hoy del poder mundial, se descubra ante la opinión pública mundial y nos señale sus integrantes, sus objetivos y metas económico-financieras, comerciales en el mundo del fundamentalismo neoliberal. Transparencia pública, accoutability, pedirle al Pentágono, es como pedir hoy que la CIA renuncie o deje de espiar en todo el mundo. Ahí creo que estaban algunos de los pecados “mortales” de DSK y su posterior linchamiento mediático y renuncia.


Todos conocemos, que durante décadas, el FMI enarboló las banderas del Consenso de Washington promoviendo privatizaciones, reducción del papel de los gobiernos en la economía, disciplina fiscal sin déficit, reformas impositivas, liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas, reordenamiento de las prioridades del gasto público, auge de los mercados financieros, liberalización del comercio exterior, desregulación para suscitar competencia, liberalización de las tasas de interés, la liberalización de las relaciones laborales y su progresiva liquidación de todos los derechos laborales y sociales, promulgación de tasas de cambio competitivas y el reconocimiento de derechos de propiedad. También, impuso los célebres programas de ajuste estructural (PAE) entre nosotros el “fuji-shock”, programas llamados a “apretar el cinturón” a los pueblos de los países endeudados para que sus gobiernos puedan pagar sus débitos a las naciones desarrolladas. El Consenso de Washington ha servido para abrir el mercado laboral de bajos ingresos de los países subdesarrollados a la explotación por parte de las empresas y corporaciones del primer mundo en detrimento de los intereses de la clase obrera en las naciones industrializadas.


“Pero todo esto se derrumbó con la crisis financiera global. Ya el Consenso de Washington es historia”, reconoció Strauss-Kahn, quien llamó a que el Estado ejerza mayor papel en la economía y controle los excesos del mercado. “El Consenso debe ser superado por una nueva política económica con acento en la cohesión social y el multilateralismo”, señaló. La expansión económica que el Consenso de Washington prometía a Latinoamérica no se ha traducido en un desarrollo significativo, sino en severas crisis económicas, incremento de la deuda externa y más subdesarrollo. Además lo que irritó a Obama y los ricos del “Tío Sam”, expresó que “Es necesario un impuesto sobre las actividades financieras para forzar a ese sector a asumir parte de los costes sociales de su actividad inherentemente arriesgada”. “No me malinterpreten: los viejos patrones de la globalización dieron muchas cosas buenas (…), pero la globalización tiene su lado oscuro: el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres. Mientras que la globalización en el comercio se asocia a la reducción de las desigualdades, en las finanzas la globalización las incrementa. Necesitamos una globalización con rostro más humano porque las desigualdades pudieran ser causas silenciosas de las crisis”. Haber declarado la muerte del Consenso de Washington, una globalización más social y con rostro humano y que lo ricos paguen impuestos, obviamente, fue la “chispa” que incendió el odio de los poderosos, usureros, banco-gánsteres, especuladores, financistas de Wall Street y otros operadores de la crisis y recesión mundial.


Los ciudadanos buscan una mayor libertad y una distribución más justa de las oportunidades y los recursos económicos, que para satisfacer esas necesidades serán necesarios grandes cambios en las instituciones políticas, económicas y sociales., cambios de esa magnitud requerirá tiempo y esfuerzo necesarios y fundamentales para preservar la cohesión social sin minar la estabilidad macroeconómica, pero asumiendo ahora la gran tarea y responsabilidad del Empleo Digno y el Trabajo Decente, importantes hoy en un escenario del “cambio de época” y cuando de manera seria y responsable se trata de encontrar “la luz al final del túnel” y comenzar a salir de la oscura profundidad de la crisis que al final sólo favorece a los verdaderos iniciadores y responsables de este drama y tragedia que hoy vive la humanidad.


Arequipa, patrimonio cultural de la humanidad.


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Fernando Iglesias: “Pensar que estamos blindados frente a la crisis es una demostración de ignorancia”.

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Con este marco de fondo, Iglesias vuelve a los procesos globales. “Entre 1994 y 2001, cayeron los mercados emergentes -México, Brasil, los tigres asiáticos, Rusia, Turquía y la Argentina- mientras Europa y los Estados Unidos estaban bien. Hoy, al contrario, surgen los países del desarrollo. Por algo ya se habla de los BRICS (N.de la R.: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)”, agrega. El alza en el precio de las commodities, sin dudas, jugó un rol preponderante en la recuperación argentina. “Durante la crisis de 2008, CFK dijo que ‘estábamos haciendo las cosas bien cuando de repente apareció el mundo y nos complicó’. No sé de dónde pensaba que salían los recursos que iban a la caja del Gobierno.


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Fernando Iglesias: “Pensar que estamos blindados


frente a la crisis es una demostración de ignorancia”.


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Fernando Iglesias, Diputado por la Coalición Cívica, analiza los nuevos ejes de la globalización


moderna, cuestiona la falta de límites del gobierno nacional y la carencia de liderazgo en la


oposición.


Laura Mafud.


Cronista.com Domingo 4 de septiembre del 2011.



Caminar por las calles de Creta, en Grecia, levantar la vista y leer “Buenos Aires” escrito en la vidriera de una exclusiva firma de indumentaria argentina que basa su identidad en el polo; ingresar, luego, y a pocos metros, en busca de un frapuccino en una cadena estadounidense de cafeterías y escuchar, desde la mesa de al lado, a los turistas ingleses que se refieren al escándalo de Dominique Strauss-Khan mientras el contingente asiático sigue posando ante los incansables disparos de la Canon G 12 made in Japan y un fanático del Barcelona, con camiseta del otro “10”, anhela ansioso la final de la UEFA que se jugaría, días después, en Londres. Globalización. Imparable. Inabarcable.


Fernando Iglesias, escritor, periodista y diputado nacional de Buenos Aires por la Coalición Cívica, se dedica al estudio de la globalización desde hace más de 15 años. El universo que constituyen los tiempos actuales en sus diferentes aspectos (político, económico, tecnológico y cultural) y la interrelación de estos campos son algunos de los temas sobre los que trata en su último libro, La modernidad global. “La comprensión del escenario actual es decisiva para los países, las empresas, los grupos sociales y las personas. Hubo un cambio tan veloz que tendemos a refugiarnos en las categorías del pasado. Es necesario pensar nuevos ejes para comprender la realidad”, sostiene Iglesias en diálogo con We. Desde el volumen, inicia un recorrido por los 10 paradigmas del escenario actual.


En este aspecto, resulta difícil desligar todo análisis de la coyuntura. Iglesias asegura que la sociedad y sus sistemas -económico, político y tecnológico- avanzan a velocidades diferentes y gestan un fenómeno asincrónico. El problema es que la velocidad del cambio tecnológico provoca situaciones de urgencia pero la política avanza más despacio que la “tecnoeconomía”. “Tenemos una tecnología del siglo XXI, una economía del siglo XX y una política del siglo XIX. El mercado financiero es global, pero las políticas siguen atadas al pasado y aparecen crisis derivadas de esa asincronía”, sostiene. Y completa: “En la volatilidad financiera internacional y en el cambio climático hay un fenómeno del tipo global, que intenta ser manejado desde los Estados nacionales o en mesas en las cuales los actores están más preocupados en no pagar los costos que en que se solucione el problema”. En este sentido, el diputado propone avanzar hacia formas democráticas de escala global, que incluyan el desarrollo nacional y regional, así como una reforma de las Naciones Unidas para tratar globalmente las grandes crisis “De lo contrario, vamos a encontrar escenarios catastróficos, ya sea por el recalentamiento global, la proliferación nuclear, el terrorismo y el descontrol sobre la tecnología”, advierte.


Entender los nuevos paradigmas de los tiempos corrientes se convierte en un ejercicio obligado para quien busque llevar adelante, y con éxito, un cambio profundo. Uno de los puntos que resalta Iglesias es formar un bloque regional consistente. Respecto al funcionamiento del MERCOSUR y de UNASUR, concede: “En nuestra región, son grandes los desequilibrios entre los discursos y las realidades. Se habla mucho de integración regional pero se hace poco”, agrega.


Llegó la tecno-economía.


A la luz de estos cambios, ¿es válido seguir hablando de derechas y de izquierdas? La globalización provoca una restructuración en el campo, aunque no su desaparición. “Cuando tenés una tecno-economía global y una política nacional, los márgenes de acción de los gobiernos nacionales se achican, así como la distinción entre izquierda y derecha. Hoy, un gobierno socialista, como el de Rodríguez Zapatero en España, no difiere mucho del de Sarkozy o Merkel”, contempla.


Con este marco de fondo, Iglesias vuelve a los procesos globales. “Entre 1994 y 2001, cayeron los mercados emergentes -México, Brasil, los tigres asiáticos, Rusia, Turquía y la Argentina- mientras Europa y los Estados Unidos estaban bien. Hoy, al contrario, surgen los países del desarrollo. Por algo ya se habla de los BRICS (N.de la R.: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)”, agrega. El alza en el precio de las commodities, sin dudas, jugó un rol preponderante en la recuperación argentina. “Durante la crisis de 2008, CFK dijo que ‘estábamos haciendo las cosas bien cuando de repente apareció el mundo y nos complicó’. No sé de dónde pensaba que salían los recursos que iban a la caja del Gobierno.


Y por qué China podía comprar alimentos como nunca si no tenía que ver con el aumento del consumo. En los Estados Unidos y en Europa hubo una burbuja de crédito que estalló por el lado de las hipotecas subprime. Hay un circuito de híper consumo, de objetos que fabrica China, que progresa y adquiere commodities alimentarios de la Argentina, como la soja”, dice. En este sentido, agrega: “Cuando eso nos favorece es porque hacemos las cosas bien y cuando funciona mal es porque el mundo complotó contra nosotros. No verlo y pensar que estamos blindados es una irresponsabilidad y una demostración de ignorancia. Si la crisis se prolonga, es difícil pensar que China va a seguir manteniendo niveles elevados de crecimiento. Eso podría afectar el precio de las commodities”.


En este sentido, Iglesias lee un presente complicado. “Este es un Gobierno incapaz de darse límites, avanza en todos los terrenos hasta donde puede. Si en octubre se reitera el voto del 14 de agosto, van a tener un aval para avanzar en todos los sectores”, dice. Asimismo, al diputado nacional le preocupa que no haya una oposición unida y fuerte. “Cuando se analizan los datos económicos duros, cada una delas variables está peor que en el gobierno anterior. La Argentina va a llegar, en algunos años, a un cuello de botella generado por causas internas, siempre que no cambie el escenario internacional y se complique antes”.


La Coalición Cívica, el partido liderado por Elisa Carrió, apenas superó el 3 % de aceptación durante las elecciones primarias. Respecto a la alta ventaja que sacó el oficialismo sobre su segundo, Ricardo Alfonsín, Iglesias responde: “El argentino vota de una forma extraordinariamente conservadora. Es un país de anarquistas que quiere un Estado fuerte que lo proteja. Pero siempre reproduce un orden conservador, encarnado en lo peor de la política argentina, que es el PJ”, asegura.


Asimismo, su lectura sobre los resultados de las últimas elecciones remite a los comicios de los ‘90. “Este voto es muy similar al del ‘95. La situación objetiva es mejor que la que había durante la crisis. La referencia al estallido anterior, de Menem respecto a la híper y del Gobierno respecto a 2001, es permanente. Hay bonanza en el medio de un país que está peor. Se han perdido ocho años”. En este sentido, señala que no se dieron pasos importantes en cuestiones como la pobreza, la infraestructura, los problemas energéticos, la reforma fiscal, la distribución demográfica, la educación o la salud. “Además, la gente no ha identificado ningún actor de la oposición capaz de liderar un cambio. Que tengan razón o no es otra discusión. Es lo que dice el voto”.


Históricamente, la Argentina ha modificado su ciclo político luego de un estallido económico. Pasó con el peronismo del ‘73, tras el Rodrigazo del ‘75. Pero también con los militares que, al principio, tuvieron un alto consenso “que incluía al genocidio alrededor de la plata dulce hasta que se terminó; con el radicalismo, hasta la hiperinflación, y con los ‘90, hasta 2001. Creo que este ciclo, que puede haber tenido elementos de razonabilidad en los dos primeros años, es la prolongación de un modelo agotado que se continuará hasta un próximo estallido. Me produce tristeza ver un país con ocho años de crecimiento que tiene similares niveles de pobreza a los de fines de los ‘90”, concluye.


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sábado, 3 de septiembre de 2011

ESPAÑA: De la reforma constitucional, el déficit democrático y la recesión económica.

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La reforma constitucional exprés pactada entre los dos grupos mayoritarios (gobierno y oposición) incluirá el objetivo de estabilidad presupuestaria en la Carta Magna, supeditando a una futura Ley orgánica en 2012 la concreción de las cifras del déficit público. Este pacto no es el desarrollo de ninguno de los programas electorales, ya que ni PSOE Partido Socialista Obrero español - ni PP - Partido Popular - la derecha política -lo incluyeron en su programa electoral; tampoco surge de un debate previo sobre la necesidad o conveniencia de la misma. Así pues, coincido con quienes como primera reacción a esta noticia lanzaron la pregunta de si era realmente necesario. Pues bien, lo cierto es que no, ni en el fondo ni mucho menos en la forma.


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ESPAÑA: De la reforma constitucional, el déficit democrático y la recesión económica.


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Carmen Castro García


singenerodedudas.com


Rebelión. Sábado 3 de septiembre del 2011.


¿Qué hace un gobierno socialdemócrata (o lo que queda) liquidando a corto plazo el Estado de bienestar embrionario de España, cercenando las posibilidades de recuperación futura y secuestrando las vías de participación democrática?


La reforma constitucional exprés pactada entre los dos grupos mayoritarios (gobierno y oposición) incluirá el objetivo de estabilidad presupuestaria en la Carta Magna, supeditando a una futura Ley orgánica en 2012 la concreción de las cifras del déficit público. Este pacto no es el desarrollo de ninguno de los programas electorales, ya que ni PSOE ni PP lo incluyeron en su programa electoral; tampoco surge de un debate previo sobre la necesidad o conveniencia de la misma. Así pues, coincido con quienes como primera reacción a esta noticia lanzaron la pregunta de si era realmente necesario. Pues bien, lo cierto es que no, ni en el fondo ni mucho menos en la forma.


La estabilidad presupuestaria ya es uno de los principios de buen gobierno incluidos en nuestro ordenamiento jurídico y, por lo tanto, sólo había que cumplirlo. Así que, si este no era el verdadero objetivo de la reforma, habrá que preguntarse de qué se trataba realmente. La explicación la aporta el propio texto del nuevo artículo 135 al establecer la prioridad absoluta del pago de los intereses y la devolución de la deuda (a inversores y especuladores del mercado). Es decir, que si en algún momento el déficit (diferencia entre gastos e ingresos) se evidencia de manera que el Estado no dispone de ingresos suficientes para hacer frente a todos sus compromisos de pago (servicios públicos de sanidad, educación, dependencia, prestaciones económicas por pensiones, por desempleo, por maternidad/paternidad, transferencias a las CCAA , devolución de la deuda pública, etc.) la prioridad sería el pago de los intereses y la devolución de la deuda antes que los servicios básicos que garantizan los derechos de la ciudadanía.


Es patético que en aras de intentar tranquilizar a ‘la voracidaad de los mercados’ se haya optado deprisa y corriendo por constitucionalizar el abandono del Estado de Bienestar sin permitir a la ciudadanía opinar al respecto de una decisión que tendrá consecuencias sobre las condiciones de vida de esta y próximas generaciones. Esta reforma significa: reforzar el gesto político iniciado hace ya más de un año , consolidar el desarrollo de las políticas neoliberales, a través de su imposición constitucional, y por supuesto alejar la posibilidad de que España pueda llegar a actuar como Islandia o como en su momento hizo Argentina negándose a pagar la deuda ante una situación de máxima gravedad económica.


Pero la ciudadanía social ha ido despertando su hambre de democracia económica , el 15M está siendo un convulsivo social importante y como tal está reaccionando ante esta democracia secuestrada . Cada vez son más las voces críticas que aportan argumentos políticos y económicos contra esta reforma que representa la culminación de un giro en la política económica hacia planteamientos neoliberales. El profesor Vicenç Navarro , impulsor de la campaña de recogida de firmas exigiendo la celebración de un referéndum para ratificar la constitución, habla de un suicidio económico y francamente, creo que no está exagerando. Esta reforma dejará al Estado sin política fiscal y, “al establecer un límite de gasto público, condenará a España a permanecer a la cola del gasto público social de la UE”, lo que, “además de debilitar en gran medida el Estado del Bienestar español, elimina de facto una herramienta del Estado para estimular la economía que requiere un crecimiento muy notable del gasto público”.


Han sido muchas las voces críticas partidarias de políticas fiscales contra-cíclicas, es decir, que en situación de caída de la actividad económica la expansión del gasto público, bien orientado, puede actuar como factor multiplicativo de la economía facilitando la creación de empleo, la inversión y el consumo; y el aumento de impuestos, contribuye a financiar el mayor gasto realizado. Sin embargo, salvo el rescate de la banca para evitar el ‘colapso financiero’ (Jean Claude-Trichet reconoce que los gobiernos, en Europa y Estados Unidos, habían movilizado el 27 % del PIB para este cometido) y una primera fase precipitada de políticas de gasto, la mayor parte de las políticas de ajuste se han realizado sobre la reducción del gasto público, un error recurrente y denunciado ampliamente por economistas nobeles como Paul Krugman y Joseph Stiglitz, reconocidos alter-economistas como Juan Torres y economistas feministas como Lourdes Benería, Carmen Sarasúa , Lina Gálvez , María Pazos , Bibiana Medialdea y yo misma , en mis propuestas de andar por casa .


Era de esperar que las políticas de ajuste realizadas no permitirían la salida de la crisis. Para que esto hubiera sido posible habría sido necesario, por una parte, facilitar la creación de empleo y el cambio de modelo productivo desde las políticas de gasto y, por otra, mejorar la recaudación de ingresos tributarios del Estado, a través por ejemplo de mayores impuestos para las rentas más altas y el capital, la recuperación del impuesto sobre el patrimonio, la eliminación de los paraísos fiscales y la economía sumergida, la articulación de una nueva tasa sobre las transacciones financieras o la regulación de las operaciones especulativas en los mercados financieros, por citar algunas de las propuestas. Y así estamos, como se dice, ‘de esos barros, estos lodos’.


Que no nos extrañe pues que los datos de evolución del crecimiento económico del segundo trimestre del año muestren el estancamiento de la economía. Es la consecuencia lógica de las decisiones de política económica adoptadas. En la Eurozona del 0,3 % de crecimiento del PIB durante el primer trimestre se ha pasado a un 0,2% en el segundo trimestre, anunciando una tendencia preocupante que se refleja en gran parte de los países incluyendo Alemania, que ha pasado del 1,1% al 0,1% e incluso Francia que ha pasado del 0,9% al 0,0%. En España el PIB ha pasado de crecer el 0,4% al 0,2% intertrimestral.


La perspectiva económica es preocupante, y más aún porque la reforma constitucional anunciada nos empujará a una dinámica perversa de recesión económica, mayor fractura democrática y fuerte conflictividad social.


En cambio, Islandia, que estuvo en bancarrota, decidió el impago de la deuda y estableció controles al capital está experimentando ya los resultados exitosos de su política de ajuste realizada al margen de las recomendaciones del FMI . El factor distintivo entre este y los países mencionados antes es que en Islandia se mantuvieron las bases de su estado de bienestar y la ciudadanía tomó el control de la situación incluso en la redacción de una nueva constitución.


¿Quieren que les diga más? #yo quiero votar ¿Y ustedes?


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viernes, 2 de septiembre de 2011

China y las nuevas potencias emergentes tejen el mapa económico del futuro.

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Los economías emergentes - Economías BRIChS - Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, en en la coyuntura mundial representan un buena alternativa, frente a las economías en crisis y bancarrota del mundo desarrollado, después de la explosiópn de las burbujas hipotecaria, automotriz, bancaria, financiera en el 2007 y 2008, no ha podido encontrar, menos formar y construir una política central, principal, estratégica que lo saque del atolladero de la crisis, de su descomposición y crisis estructural. Por eso es que desde entonces el planeta se ha visto sacudido por una fuerte crisis económica que, tras algunos indicios de recuperación, en los últimos meses se ha vuelto a recrudecer y sigue causando estragos en un gran número de países y mercados. Una crisis que, entre otras cosas, ha puesto aún más de relevancia la importancia de estos países emergentes en el liderazgo del futuro de la economía mundial.

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China y las nuevas potencias emergentes tejen el mapa económico del futuro.


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Internacional. Noticias Internacional.


Jueves 1 de septiembre del 2011.


La transformación del mapa económico en el mundo y la consolidación de nuevas potencias emergentes impulsaron que en 2007 se creara una edición veraniega del Foro Económico Mundial (WEF, en sus siglas en inglés), el Encuentro Anual de los “New Champions”, destinado sobre todo a debatir el papel a desarrollar en la globalización por parte de estos países y sus empresas de rápido crecimiento.


Desde entonces el planeta se ha visto sacudido por una fuerte crisis económica que, tras algunos indicios de recuperación, en los últimos meses se ha vuelto a recrudecer y sigue causando estragos en un gran número de países y mercados. Una crisis que, entre otras cosas, ha puesto aún más de relevancia la importancia de estos países emergentes en el liderazgo del futuro de la economía mundial.


Global Asia, la única publicación editada en español y chino mandarín dedicada a noticias sobre los países asiáticos e hispanohablantes y de las pocas empresas españolas que participa en el evento, incluye en su último número un reportaje sobre este encuentro celebrado en Dalian y que en su quinta edición girará en torno al lema “Mastering quality growth” (gestionar crecimiento de calidad). Serán más de 1.500 participantes provenientes de 80 países, entre ellos cientos de CEOs de socios y miembros del Foro junto a líderes de diversos ámbitos como el de los negocios, la política o el sector tecnológico y científico, que intentarán sacar conclusiones a preguntas en torno a tres ejes que, según los organizadores, están emergiendo como las nuevas realidades del siglo XXI: “complejidad, interconectividad y sostenibilidad”.


Global Asia también ha hablado en exclusiva para la ocasión con Rodolfo Lara Torres, Director de Afiliación para Europa y América Latina del WEF, quien afirma tajante que “las economías emergentes son indispensables en las soluciones de la agenda global”. Entre otros aspectos, Lara Torres comenta el rol de las economías emergentes desde la primera edición del Summer Davos: “Desde entonces han jugado un papel decisivo en la recuperación de la economía global y su importancia cada vez mayor en el campo de batalla global se refleja en el papel activo que desempeñan en entidades tales como el G20”. El directivo del WEF asegura que “a grandes rasgos, son los motores de crecimiento de la economía global” y prosigue: “si buscas futuras áreas de crecimiento, las encontrarás en economías emergentes como las que integran BRIC. Su relevancia ha crecido durante los últimos años y, hoy en día, han llegado a ser indispensables en los esfuerzos para desarrollar nuevas soluciones y enfoques sobre temas complejos de la agenda global”.


El último número de Global Asia también incluye un especial sobre el estado de las conexiones por aire entre España y China, tanto las directas - que han estado marcadas por altibajos desde que en 2005 Air Europa abriera la primera ruta entre Madrid y Beijing - como las que requieren escala. Para ello se cuenta, además de un artículo de análisis, con casos de estudio y entrevistas con Thierry de Bailleul, Director General de Air France KLM para la Península Ibérica, así como con Stephan Semsch, Director General de Lufthansa para España y Portugal.


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jueves, 1 de septiembre de 2011

ESTADOS UNIDOS: Nueva fase imperial. “Por la verdad única y verdad oficial existe la democracia, la libertad, la justicia y el respeto a los DD.HH.

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La invasión a Afganistán se inicia como una cruzada contra el terrorismo. La justificación fue el terrible, irracional e inadmisible ataque del 11 de Septiembre, 2001, en territorio de Estados Unidos, a las torres gemelas de New York, el Pentágono y el avión de American Airlanes en Pennsylvania. La OTAN tomó a su cargo la acción bélica con acuerdo de la ONU. Esta invasión y ocupación militar lleva diez años, Osama Bin Landen está muerto. Lo que sigue en discusión es si se necesita invadir, ocupar países soberanos y colocar gobiernos títeres, para acabar con el terrorismo y las organizaciones fundamentalistas como Al Qaeda. Y, ahora, a fin de entender la política del pragmatismo invasor-militar del imperialismo, cuya expresión principal se da en el Medio Oriente y África, debemos observar los mayúsculos intereses económicos que se mueven alrededor del control de la producción petrolífera mundial y de la energía. Téngase presente que en un desliz de sinceridad el congresista estadounidense del partido demócrata, Ed Markey, declaró a la cadena MSNBC: “Bueno, estamos en Libia a causa del petróleo.”


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ESTADOS UNIDOS: Nueva fase imperial.


“Por la verdad única y verdad oficial existe la democracia, la libertad, la justicia y el respeto a los Derechos Humanos”.


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Jueves 1 de septiembre del 2011.


Carlos Angulo Rivas (especial para ARGENPRESS.info)


¿Por qué no se llamó a los cascos azules de la ONU como buscadores de la paz en Libia? ¿Por qué la intervención de la OTAN y la destrucción mediante un bombardeo inmisericorde, y por qué nuestro silencio?


Lo peor es el silencio, la aceptación plena de las noticias sin haberse formado un criterio de lo que realmente ocurre. Las noticias llegan a nuestros hogares sin pedir permiso. Luego la costumbre es repetir la elaboración de medias verdades técnicamente difundidas. De esta manera “la verdad única” se impone, habla por nosotros y sólo entonces para los intereses imperialistas todo va en paz. Mediante esta especie de verdad oficial existe la democracia, la libertad, la justicia y el respeto a los Derechos Humanos. En consecuencia, Estados Unidos y las alianzas imperiales avanzan con la política de rapiña de los recursos naturales del mundo en medio de nuestro silencio. Y si no aceptamos esta realidad indiscutible, pues, simplemente, nos convertimos en los malos de la película y sin más ni más en sospechosos de terrorismo.


Tenemos dos males internacionales. Prevalecen la globalización neoliberal en la economía y el pragmatismo invasor-militar en la política; la lucha por las ideas está casi muerta. El primer mal nos ha llevado a una crisis económica insuperable a través de los mecanismos del “libre mercado,” donde la técnica de la especulación impuesta por los hombres más ricos del planeta y las empresas transnacionales significa más pobreza terrenal; tal avaricia usurera no llega a ser un sistema económico por cualquier lado que se le mire, sin embargo, rige por encima de los gobernantes. El segundo mal nos conduce a las guerras de la usurpación, el botín y el pillaje; del abuso injustificado, la ilegalidad y el neocolonialismo; como se observa esta agresión a los pueblos del mundo está basada en la superioridad de la alta tecnología militar y el poder financiero imperial. ¿Acaso, esta política es el Nuevo Orden Mundial? ¿Está la Comunidad Internacional perdida? ¿Debemos resignarnos a esta situación realmente existente?


La guerra de Irak comenzó con una mentira enorme, la existencia de armas de destrucción masiva nunca poseídas ni halladas. Sin aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, George W. Bush formó su propia coalición político-militar con anuencia del británico Tony Blair y el español José María Aznar, luego invadió Bagdad y ocupó el país entero sin medir consecuencias. Para centenares de miles de víctimas, entre asesinados, desaparecidos, refugiados y fugitivos, se usa el eufemismo de “daños colaterales.” Esta estratagema guerrera constituyó y constituye un negocio multimillonario pagado por los iraquíes en petróleo, donde el gobierno títere impuesto por la ocupación militar extranjera es calificado de patriótico, liberador y democrático. Hoy en día, el ex analista de la CIA, Ray McGovern, afirma que generales, políticos y contratistas del Departamento de Defensa son los beneficiarios de las guerras en Irak y Afganistán, y añade que el presidente Barack Obama es un “prisionero de este complejo industrial militar.”


La invasión a Afganistán se inicia como una cruzada contra el terrorismo. La justificación fue el terrible, irracional e inadmisible ataque del 11 de Septiembre, 2001, en territorio de Estados Unidos, a las torres gemelas de New York, el Pentágono y el avión de American Airlanes en Pennsylvania. La OTAN tomó a su cargo la acción bélica con acuerdo de la ONU. Esta invasión y ocupación militar lleva diez años, Osama Bin Landen está muerto. Lo que sigue en discusión es si se necesita invadir, ocupar países soberanos y colocar gobiernos títeres, para acabar con el terrorismo y las organizaciones fundamentalistas como Al Qaeda. Y, ahora, a fin de entender la política del pragmatismo invasor-militar del imperialismo, cuya expresión principal se da en el Medio Oriente y África, debemos observar los mayúsculos intereses económicos que se mueven alrededor del control de la producción petrolífera mundial y de la energía. Téngase presente que en un desliz de sinceridad el congresista estadounidense del partido demócrata, Ed Markey, declaró a la cadena MSNBC: “Bueno, estamos en Libia a causa del petróleo.”


Precisamente, Libia, otro país soberano, viene siendo invadido por fuerzas militares extranjeras. Estados Unidos a través de su instrumento militar llamado OTAN interpretó el encargo de mediar, en un supuesto conflicto interno en Libia, con la autorización a bombardear ciudades, destruir las defensas militares, apoyar y armar a los “rebeldes” y tomar la capital Trípoli eliminando a Muammar Al Gaddafi, el gobernante de la llamada revolución verde que terminó con una monarquía colonial en 1969. La resolución adoptada por Naciones Unidas a fines de marzo pasado, sin escuchar a los observadores internacionales, establecía la necesidad de un “bloqueo aéreo” en Libia, de ninguna forma la destrucción de la que es objeto para apoderarse de ese país por parte de Estados Unidos y sus aliados, potencias extranjeras con intereses económicos concretos en esa parte del continente africano. En realidad la intervención armada de la OTAN ha creado una “guerra civil” entre las fuerzas leales al gobierno y un conjunto de mercenarios y políticos oportunistas, listos a establecer un régimen títere al estilo de Irak o Afganistán, ya que el auto-titulado Consejo Nacional de Transición y los “rebeldes” dejan de existir si la OTAN se retira. Este es un escenario muy distinto al ocurrido en Egipto con el derrocamiento de Mubarak, en Libia no existe presencia activa de la población postulando el destronamiento de Gaddafi.


Ciertamente, la nueva fase imperial de Estados Unidos emerge nítida con la intervención armada en Libia. Y no se trata sólo de apropiarse del petróleo que ya lo tienen sino de establecer el AFRICOM - Comando Militar de Estados Unidos para África, actualmente con sede en Stuttgart, Alemania, tal como lo señaló, en una entrevista, el economista franco-egipcio, Samir Amin. Los medios de comunicación masiva en el mundo, todos bajo el control militar, de “seguridad” y económico, acompañan esta política de guerra de rapiña neocolonialista mediante una red de mentiras. Volverán a contar la historia de los “vencedores” con sus incontables “daños colaterales” y volverán a achacar los más horribles crímenes y las violaciones de los Derechos Humanos, por supuesto, al derrotado. Con esta política cada vez más descarada y cínica, la de una doble moral si aún existe alguna en la Casa Blanca, todos los países del mundo viven desprotegidos totalmente. En América Latina no debemos olvidar las agresiones imperialistas contra Cuba, Chile de Allende, Venezuela, Honduras, en la Nicaragua sandinista con los “contras”, como tampoco las invasiones en Panamá y Santo Domingo. Mucho cuidado con los conflictos artificiales creados por la CIA o las “guerras civiles” como por ejemplo en Colombia para establecerse con sus soldados y mercenarios. Siempre debemos estar alertas y nunca silenciosos.


Un nuevo orden mundial es posible, pero todavía esta expectativa no está en el camino deseado. Depende de nosotros mismos encontrar el camino.

Carlos Angulo Rivas es poeta y escritor peruano.


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