lunes, 6 de julio de 2015

GRECIA VOTÓ POR UN CONTUNDENTE NO AL AJUSTE. EL TRIUNFO DE LA SOBERANÍA POPULAR.

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LA HÉRCULES.
"El primer ministro griego, Alexis Tsipras, tiene su mayor respaldo en los menores de 35 años. Ayer votó No al ajustazo el 67 por ciento de los griegos de entre 18 y 34. Una diferencia de alrededor de seis puntos en relación con el ya de por sí sólido apoyo al gobierno de Syriza, que obtuvo un 61 por ciento promedio. Los números caen drásticamente a medida que la edad avanza. Votó No el 49 por ciento de la población que va de los 35 a los 55 años y el 37 por ciento de los mayores de 55.
Con estos resultados en la mano, Tsipras bien podría fundar ya mismo un movimiento juvenil. ¿La Edipo? Muy psi. ¿La Demócrito/Epicuro? A Carlos Marx le hubiera gustado. Escribió sobre ellos su tesis doctoral. ¿La Xipolitakis? Demasiado lío de cabinas, demasiado ruido de empresario con Porsche cerca suyo. Para sorpresas, mejor La Pandora. Y para sexo y amor, La Afrodita. ¿La Sócrates? Suena bien pero le falta acción. ¿Y La Hércules? Sería el nombre ideal para Tsipras. En 2012, cuando concedió una entrevista a Página/12, dijo que en la mitología griega se identificaba con Hércules. “Cuando los dioses lo castigaron, una de las tareas de Hércules fue limpiar la mierda”, contó el entonces jefe de la oposición griega. Y agregó: “Hércules pasó meses y meses sacándola. Terminó su obra. Entonces le encargaron otra tarea: debía cortar la cabeza de la hidra. El problema es que cuando cortaba una cabeza salían otras dos nuevas”. Para que no quedasen dudas de que analizaba política y poder, aclaró: “Eso pasa con el sistema financiero internacional. Tenemos que limpiar la mierda y enfrentar a la hidra. Por eso queremos construir una gran fuerza política: porque no será fácil”.
Tsipras, que el 28 de julio cumplirá 41 años, ganó en enero con el 36,3 por ciento. Aquélla fue una elección parlamentaria que lo llevó a la jefatura de gobierno y el de ayer un referéndum. Estrictamente no son elecciones del mismo género. Pero en términos de legitimidad revelan que Tsipras aplica siempre la misma lógica: apuesta fuerte y luego trata de cambiar las relaciones de fuerza para negociar en mejores condiciones. Porque no será fácil.


Hércules, el legendario personaje griego, hoy simboliza, la fuerza, coraje y dignidad del pueblo helénico, que ha sabido hoy en – una coyuntura mundial sumamente grave por las contradicciones políticas de los poderes fácticos – una demostración de lo que realmente es la Democracia – el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo –(cuándo –nunca- comprenderán este concepto de la fuente y raíz histórica de lo que realmente es la Democracia. Hoy el pueblo helénico asumiendo la identidad histórica de Hércules se enfrenta a los demonios políticos a los “fantasmas” financieros – revestidos de venganza política – que  solo imponen miedo, terror y destrucción. Pero no pasarán. El pueblo Unido, jamás será vencido.
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Hoy, cuando el pueblo se levante después de haber bailado Zorba el griego en la Plaza Syntagma de Atenas como anoche, la deuda seguirá representando el 160 por ciento del Producto Bruto y la desocupación juvenil continuará por encima del 50 por ciento. Pero la canciller alemana Angela Merkel tendrá que ver cómo sale de esta gran derrota, la más importante desde que ocupa el poder en los últimos diez años. El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, deberá preocuparse por el efecto contagio hacia las próximas elecciones, con Podemos de estrella en ascenso. Y toda Europa discutirá una agenda distinta porque el referéndum transparentó como mínimo tres puntos.
El primero, que así como en la Argentina el gasto público se disparó en tiempos de Carlos Menem con la privatización de las jubilaciones –y no por inversión en planes sociales–, en Grecia el presupuesto hizo agua por la compra de submarinos, helicópteros y buques de guerra.
El segundo tema indica que Grecia será, como minimizan los conservadores, sólo el 2,5 por ciento del Producto Bruto europeo pero tiene una posición estratégica significativa. No sólo es parte de la Unión Europea y la zona euro, donde cualquier desprendimiento puede desatar un efecto dominó. También integra la Organización del Tratado del Atlántico Norte, alberga entre otras la base de Creta y un centro operativo de aviones de inteligencia en Aktion, al noroeste, y es un Estado al que Washington le presta atención sobre todo desde la crisis en Ucrania y la disputa con Rusia.
El tercer punto es que, sin una quita gigantesca, la deuda será impagable por más que el pueblo griego haga esfuerzos, destruya nuevos empleos y pulverice lo que resta del sistema de protección social, tres objetivos de la concepción buitre del sistema financiero que no gozan de afecto en Sudamérica y, como se ve, tampoco en Grecia. LA DEMOCRACIA NO PUEDE SER CHANTAJEADA”, DIJO EL PRIMER MINISTRO ALEXIS TSIPRAS". Martín Granovsky.
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Alexis Tsipras, su triunfo político reafirma y consolida la Democracia. Atenas la cuna de la Democracia – retorna después de 25 siglos el Ágora griega – hoy es la Plaza Syntagma donde se reúnen miles de Ciudadanos Helénicos para decirle NO (OXI) a la Troika europea que sus políticas de hambre, miseria, desempleo,  - las políticas de austeridad asesina de miles de miles de ciudadanos y sus familias en todo Europa -. El triunfo de los griegos con el 62% que le dice NO al chantaje, pero sí a continuar en Democracia en el seno de la Unión Europea. Esperamos que recapaciten – los dueños del mundo, los que se consideran todopoderosos, ahora que aún sobreviven con golpes y armas militares, espionajes y guerras – por encima de la democracia de los pueblos, caso contrario estarán “cavando  su propia tumba política”. Millones de europeos hoy brindan su apoyo a los griegos que dicen NO al chantaje de  la troika, al terror del neoliberalismo, al fascismo de los poderes facticos europeos y globales.
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GRECIA VOTÓ POR UN CONTUNDENTE NO AL AJUSTE.
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Miles de ciudadanos se congregaron anoche en la plaza Syntagma para celebrar el 61,3 por ciento de los votos que dijeron no a la austeridad. Tsipras hizo hincapié en que este veredicto no representa una ruptura con Europa.

Gabriel Díaz
Desde Atenas lunes 6 de julio del 2015.
En la plaza Syntagma de Atenas ondearon las banderas griegas, los tambores sonaron con fuerza y se escuchó una consigna: este no será el primero de muchos noes. Miles de ciudadanos se congregaron anoche en este emblemático lugar frente al Parlamento griego para celebrar el 61,3 por ciento de los votos que dijeron No al último plan de ajuste exigido a Grecia por la llamada troika, compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (un 38,7 por ciento dijo Sí). Tras el referéndum, esta semana será clave para el gobierno liderado por el primer ministro Alexis Tsipras, quien buscará alcanzar un acuerdo con el Eurogrupo. Luego de conocerse el resultado, el premier dijo que la consulta popular “no tiene vencedores ni vencidos”, sino que “es una victoria en sí misma, que ha probado que la democracia no puede ser chantajeada”. Tsipras volvió a hacer hincapié en que este veredicto no representa una ruptura con Europa: “Soy plenamente consciente de que el mandato que me entregaron no es de ruptura con Europa, sino un mandato para fortalecer nuestra posición de negociación para buscar una solución viable”. En la plaza Syntagma se vivió una inolvidable fiesta de la democracia, con una masiva presencia de jóvenes y familias que no cesaron de abrazarse cuando se conocieron los primeros datos. Y ese fue el tenor de una jornada que generó todo tipo de sentimientos, menos indiferencia.
Alex, de 32 años, atiende al público en un cibercafé situado en el corazón de Atenas, a pocos metros del Parlamento. Ayer votó por el No al acuerdo planteado por la denominada troika, redoblando la confianza que depositó en Tsipras en las elecciones de enero pasado. “En los últimos cinco años las cosas han ido de mal en peor. Perdí mi trabajo, dejé mi casa y volví a vivir con mis padres. Por eso voté a Tsipras”. Algunas horas antes del cierre de las urnas, no se atrevía a aventurar ningún resultado. “Los medios de comunicación privados tienen mucho peso, no quieren a este gobierno y por eso manipulan la información a favor del Sí.” Giró la pantalla de la computadora y abrió su Facebook donde tenía un pequeño muestrario de noticias manipuladas, imágenes trucadas y titulares escandalosos. “Intentan generar pánico y miedo, cuando en realidad a los que hay temer es a ellos y a los países más poderosos de Europa”, añadió.
En plena plaza Syntagma, el kilómetro cero de Atenas, Theo se paseaba con su bandera comunista a los pies de un balcón abarrotado por periodistas extranjeros. Tiene 26 años y milita por el doble No, que acabará transformándose en un voto nulo. No a las negociaciones con Europa por parte del gobierno y no a los planes de ajuste europeos. “Trabajo en una fábrica de papel que está a punto de cerrar. Este gobierno hace lo que puede, pero está dentro de un sistema que no me gusta, ajeno a los intereses de la gente. No quiero esta Europa, por eso voto dos veces no”, dijo. “Patético”, se escuchó por ahí cerca. Kostas, fotógrafo griego, criticó la posición de los marxistas cuando Theo se alejaba. “Siempre hacen lo mismo. Votan nulo y no vamos hacia ninguna parte. Yo apoyo a Tsipras porque creo que es un político honesto, no está salpicado por la corrupción. Los gobernantes anteriores siempre tenían que devolver favores a Europa y por eso terminamos hundidos. Tsipras no les debe nada”, aseguró este reportero gráfico de 30 años.
En la otra punta de la ciudad, Circe defendió las negociaciones y las medidas de austeridad exigidas por la troika. “Si uno tiene una deuda la tiene que pagar, aceptando las condiciones. Hemos perdido el tiempo. Tanto si gana el Sí como si gana el No tendremos que negociar. O sea, hemos perdido el tiempo desde que este partido llegó al poder”, insistió mientras se abanicaba con un folleto del Sí. Circe hizo campaña en su barrio, Kifisia, uno de los más caros y alejados del centro.
En Kallithea, un barrio golpeado por el desempleo, Mikel esperaba el colectivo. Este año cumplió 18, es griego y habla español con un marcado acento caribeño, heredado de su madre, una dominicana que llegó a Grecia hace casi dos décadas. “Mi madre limpia en un hotel, pero este mes ya no le pagaron. Yo me quiero ir. No sé a dónde pero me quiero ir. Tsipras tiene buenas intenciones, el problema es que le llevará mucho tiempo hacer cosas. Creo que hay que decir no. Yo no voto pero sé que el voto en blanco va para el ganador. Y va a ganar el No”, vaticinaba este griego dominicano. Algo parecido le ocurrió a Ileana, que con 18 años no tuvo ganas de ir a votar. Vive con sus abuelos, dejó de estudiar y ahora busca trabajo. “No creo que sirva para cambiar algo”, dijo. Agregó que sus abuelos no llegan a sacar los 60 euros diarios permitidos por el corralito bancario temporal, vigente desde la semana pasada, que pretende evitar la retirada masiva de depósitos. “Simplemente porque ganan 400 euros al mes. Todo se va en el alquiler y la comida. Vivimos con lo justo.”
En Chalandri, a 12 kilómetros de Syntagma, Renata dio su voto al No. Explicó que hace pocos días la empresa de marketing para la que trabajaba hizo un recorte de personal y la despidió. Ahora forma parte del 50 por ciento de los jóvenes que no tiene empleo y que debe recurrir a la familia para sobrevivir. “La verdad es que voy a votar No, pero no muy convencida. Estoy segura de que no quiero que vuelvan los del Sí, los que apoyan al Sí. A esa historia ya la conocemos: seguiremos pagándole a Europa mientras acá sube el desempleo”, remarcó la joven de 32 años.
Luego de votar, Dimitri acomodaba las mesas del bar que abrió hace 15 días con seis amigos en Petralona, un barrio que define como de clase media trabajadora. “No tenemos jefe, somos una cooperativa”, comentó, al tiempo que enarcaba las cejas y se reía. Reconoció que es un emprendimiento osado para los tiempos que corren. “La troika ha destruido la economía de este país en los últimos cinco años. Espero que gane el No. Mi voto es para el No. Si gana, para mí habrá un poco de esperanza.” Ahora es el turno del primer ministro Tsipras, quien ya mostró su voluntad de reabrir las negociaciones apenas se conoció este contundente respaldo de la ciudadanía.
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El pueblo griego, está junto a su Líder, Alexis Tsipras, hombre de izquierda. La Ciudadanía helénica le dijo NO al chantaje, al miedo, al terror de la Troika. La democracia griega reafirma y consolida históricamente la Soberanía Popular. Miles de miles de Ciudadanos se concentran en la “nueva Ágora”, la Plaza Syntagma – hoy epicentro de las luchas populares por una nueva  Democracia, respeto a los derechos de los pueblos, a la voluntad soberana de la Ciudadanía. Los neoliberales y fascistas de nuevo tipo – tienen que aprender – que primero es la Democracia Directa de los pueblos, escenario donde se concentran los Derechos Ciudadanos en el siglo XXI. Y después será su voracidad insaciable del capital corporativo global que hoy domina el mundo y secuestra violentamente a todas sus instituciones.
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GRECIA: EL TRIUNFO DE LA SOBERANÍA POPULAR.
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Eduardo Febbro

Desde París lunes 6 de julio del 2015.
La Nación le ganó a las instituciones europeas y financieras, la soberanía democrática a la tecnocracia, un pueblo a una camisa de fuerza cosida por una ideología devastadora e inhumana. El triunfo del “no” en Grecia consagra la legitimidad democrática de un país por encima de la vandálica dominación de un modelo colectivo cuya única ambición es someter y ganar dinero. Ni los agravios, ni las amenazas, ni las groserías, ni los chantajes, ni las agresiones a la historia y la identidad de un país y de un movimiento político trastornaron el rumbo de la voluntad popular en una Grecia que ingresó al espacio europeo en 1981 (Comunidad Económica Europea en ese entonces) y hoy, cuando su PIB apenas pesa el 2 por ciento de la Unión Europea, es el principal factor de cuestionamiento de ese sistema. Grecia midió sin confusión el impacto de los sucesivos planes de ayuda y austeridad que se abatieron sobre el país a partir de 2009.
En 2008, por ejemplo, el PIB griego era un 7 por ciento inferior al promedio de la UE. En 2013, el diferencial subió al 28 por ciento. El comandante supremo de los paraísos fiscales en Europa y actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se equivocó de mundo cuando, luego de la victoria de Syriza en enero de 2015, afirmó: “Decir que todo va a cambiar porque hay un nuevo gobierno en Atenas es tomar sus deseos por la realidad”. Luego, agregó: “No puede haber una elección democrática contra los tratados europeos”. ¿Y ahora qué? Las consultas democráticas son más que una comedia cuya gran función consiste en hacerle creer a la gente que es libre. Como dice un diplomático argentino en París: “¿Cómo le van a hablar a Grecia de democracia si el copyright de la palabra la tienen ellos?”.
Tal como está plasmada en los acuerdos europeos, la política monetaria está fuera del control de los Estados, es decir, del pueblo. Pero cuando éste vota “no”, ¿qué ocurre a partir de ahora? ¿Grecia afuera del euro y de la UE? Un pavoroso silencio se apoderó de los medios que, hace apenas 24 horas, vociferaban una calamitosa sinfonía de análisis e infamias. Algunas voces empezaron a pedir “solidaridad y responsabilidad” (justamente, el primer término desapareció del envoltorio del euro).
Parte del camino futuro se diseñará hoy en París durante un encuentro entre la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés, François Hollande. El palacio presidencial del Elíseo anunció que ambos dirigentes se reúnen “para evaluar las consecuencias del referendo en Grecia”. Los dos dirigentes también convocaron a una cumbre extraordinaria de la Zona Euro para mañana. Berlín dio una información complementaria clave. Según un comunicado difundido anoche, “los dos dirigentes están de acuerdo en que el voto de los ciudadanos griegos sea respetado”. No está sin embargo garantizado que Berlín mueva su postura, es decir, “la solidaridad a cambio de reformas”. Tal vez la aplastante victoria del “no” acerque ahora las posiciones de París y Berlín y trastorne un poco la relación de fuerzas. Merkel y Hollande se habían distanciado dos días antes del referéndum. Hollande quería que se llegara a un acuerdo antes de la consulta, mientras que Merkel lo congeló todo para después. Quizás, igualmente, el “no” masivo lleve a que la presidencia francesa saque del cajón con naftalina una de las propuestas formuladas por Hollande cuando era candidato: utilizar las reservas europeas para el desarrollo. Sin embargo, los nubarrones se mueven sobre el cielo europeo como ejércitos hostiles. Nada dice que, pese a las palabras más apaciguadas de unos y otros, se logre un acuerdo con los acreedores de Grecia y con la gran perdedora de esta fase, la troika. Prueba de ello, el número dos del Ejecutivo alemán y líder de los socialdemócratas, Sigmar Gabriel, dijo tajantemente que un nuevo proceso negociador con Grecia era “difícilmente imaginable”.
También trascendió que inmediatamente después de que se conocieran los resultados, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, habló por teléfono con Hollande. Ambos estuvieron de acuerdo en “tonificar las negociaciones” entre Atenas y sus acreedores. Sopla ahora un viento de pánico. Después de Tsipras, el hombre más citado era el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, quien repitió hasta el cansancio que la pertenencia a la Zona Euro era un proceso “irreversible”.
Ganó Tsipras, Grecia, otra fisonomía posible de Europa y perdió Angela Merkel. Las urnas griegas precipitaron a la canciller alemana hacia la peor derrota desde que llegó al poder, en 2005. La capitana de Europa, de la competitividad a cualquier precio, la gran defensora de su sistema bancario por encima de los intereses comunitarios, la militante extrema de la ortodoxia presupuestaria y de las reformas estructurales perdió ante la cuna de la democracia. Pero esa derrota puede trabar el camino de una negociación con Atenas, principalmente el desbloqueo de un tercer plan de ayuda por unos 30.000 mil millones de euros. Para ser aprobado, hace falta el consenso de los parlamentos nacionales, y el de Alemania, la Bundestag, es, al igual que la población alemana, mayoritariamente hostil. La Eurozona navega desde hace rato sin brújula y en medio de tironeos importantes debido a la confrontación de las posiciones. Las de Alemania, en particular, las de su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, pesan mucho. Schäuble es uno de los más tórridos partidarios de aceptar que la Eurozona se consolide sin Grecia. La partida de ajedrez entre los líderes europeos es apretada y muy incierta.
El “no” es un incontestable triunfo de la soberanía popular, pero no una garantía de justicia y solución para Grecia. Vapuleados y despechados, los países del sur de Europa –Portugal, Grecia, España, Italia– son objeto de una cruzada de menosprecio perfectamente retratada en las siglas con las cuales se los identifica en los círculos tecnócratas del Viejo Continente: PIGS (Portugal, Italy, Greece, Spain). PIGS, en inglés, quiere decir “cerdos”.
Ni los brujos más entrenados, ni los economistas más excelsos o los estrategas políticos más finos son capaces de vaticinar qué ocurrirá en adelante, con Grecia y con Europa. Salida de Grecia del euro, derrumbe bancario, crisis y camino sin salida con los acreedores. Es una hora llena de sombras donde la única luz proviene de las urnas griegas. Pero la decisión no es de los electores griegos, sino de quienes tienen el timón de un sistema perverso y asfixiante. A ellos no les importa el voto popular sino las cuentas. Anoche, la Place de la République, en París, se llenó de gente festejando. Grecia inundó la noche de esperanzas, pero con eso no se ablanda el caparazón de la troika (FMI, Banco Central Europeo, Comisión de Bruselas), ni se cambia el libreto de su biblia ortodoxa. Perdió la troika, desde luego, pero el poder de decisión final lo tienen ellos. El proceso de negociación con Grecia, las exigencias planteadas, la corresponsabilidad de Europa con la crisis, han sido un oprobio. La Unión Europea ya cifró su identidad moderna y su mensaje de cara al mundo cuando puso al frente de la Comisión Europea a un manipulador de paraísos fiscales y un experto en ayudar a empresas a evadir impuestos a costa de sus socios europeos. Como lo escribe Pascal Riché en un editorial del semanario Le Nouvel Observateur, “el rostro que ofrece Europa, en este año 2015, es espantoso”. Es el rostro de una Europa con el corazón seco, sin ambición, sin proyecto colectivo. Se entiende que, en Grecia, esta Europa dé ganas de votar no: no a esas humillaciones, no al egoísmo, a la ausencia de visión; no al tratamiento humillante a los países más frágiles, que pasa por sermones y castigos. Y no a esa Zona Euro de la que, desde hace años, se conoce el mal funcionamiento, pero cuya reforma se aplaza constantemente.
Grecia, a quien los alemanes, ingleses, franceses o los países nórdicos, tomaban por una colonia de vacaciones, sacó de sus entrañas ese “oxi” (no) con el cual, en la historia, los pueblos terminan por derribar las opresiones. Esta es financiera, consensuada, globalizada y aceptada por una aplastante cantidad de seres humanos que confunden la libertad y el bienestar con el consumo. Pero el “oxi” dio sus primeros pasos en Atenas. Allí empezó también esta historia humana común que es la democracia.

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domingo, 5 de julio de 2015

LULA, DE MAGO A FRANCOTIRADOR.

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Lo que está ocurriendo en Brasil es mucho más que una crisis económica aprovechada por la derecha para sacar a la izquierda del gobierno. Es la desarticulación del proyecto de poder elaborado por Lula y su entorno, que le rindió cuatro triunfos electorales. Ese proyecto se apoyaba en la alianza con un sector del gran empresariado, en cuadros de la administración federal (incluyendo la cúpula de las fuerzas armadas), de los sindicatos y del PT. Para hacerlo posible era necesaria la expansión permanente de la economía, o sea de las exportaciones de productos primarios y, muy en particular, la integración de la mitad pobre del país a través del aumento de su capacidad de consumo (la llamada “reducción de la pobreza”). Tanto las bases materiales como las alianzas sobre las que descansó el lulismo se han deteriorado, al punto que el colapso está cercano. Se registra una suerte de estrangulamiento gradual del gobierno, una desarticulación de la cadena productiva de Petrobras y un cerco judicial al PT en medio de una situación económica delicada que llevó al gobierno a imponer un severo ajuste fiscal que no hace más que aumentar su falta de legitimidad. La popularidad de Dilma, que no para de caer desde que asumió el gobierno por segunda vez, el 1 de enero, se derrumbó hasta el 10 por ciento en las últimas mediciones. Los problemas que enfrenta el cuarto gobierno del PT no pueden atribuirse a los ataques que recibe de los grandes medios y de la derecha. Eso sucedió siempre y nunca había calado tan hondo en la población, incluyendo a su propia base social. Joaquim Palhares, director de la publicación digital Carta Maior, asegura en un editorial que en Brasil se está “ante un proceso de derribo del gobierno democráticamente electo”. El director del medio que se define como “un espacio de reflexión de la intelectualidad brasileña” explica la situación actual como fruto del “golpismo”, en el que militan la extrema derecha estadounidense y regional, los medios y la derecha local, y de lo que considera el principal error del PT: haber dejado intocada “la hegemonía del aparato de comunicación en las manos de la derecha”.

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La corrupción lo persigue, cayeron los principales empresarios propietarios de las corporaciones que financiaron su campaña política. Suena bien feo y comprometedor.  Con posibilidades de arrastrar y destruir a su propio partido el P.T. El tiempo lo dirá?.
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LULA, DE MAGO A FRANCOTIRADOR.
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Raúl Zibechi.
Brecha, Montevideo
Sábado 4 de julio del 2015.

Lula busca despegarse de “su” Partido de los Trabajadores y del gobierno que contribuyó a elegir, para erigirse en líder de los indignados con la corrupción y la crisis. Si el fin del PT como alternativa de poder parece inminente, el fantasma mayor para el progresismo es la eventualidad de que el propio Lula sea detenido.

Cuando Marcelo Odebrecht, presidente de la principal constructora de Brasil y una de las 25 más grandes del mundo, fue arrestado el 19 de junio en el marco de las investigaciones sobre corrupción en Petrobras, se encendieron todas las alarmas en el gobierno de Dilma Rousseff, en el paralizado Partido de los Trabajadores (PT) y en el conjunto de la izquierda brasileña. El mensaje era claro: el próximo podía ser Lula. El ex presidente fue el primero en advertirlo y en reconocer que su cercanía con Odebrecht, cuya empresa le financió campañas electorales y viajes, lo colocaba inevitablemente en la línea de mira de los investigadores.

Una semana antes, el 13 de junio, en el marco del quinto congreso del partido, Lula formuló una dura crítica al PT. Contrastó el espíritu militante del período fundacional, hace apenas tres décadas, con el estilo imperante ahora. “Hoy sólo se piensa en el cargo, en el empleo, en ser electo, y nadie trabaja de forma militante.” Agregó que sería necesaria “una revolución interna” para atraer a la juventud.

Tres días después de que Odebrecht fuera detenido, la consultora Datafolha reveló que en una eventual disputa electoral el senador Aécio Neves, de la socialdemocracia y principal adversario del PT, le lleva diez puntos de ventaja a Lula (35 a 25 por ciento). Algo así nunca había sucedido ni entraba en los cálculos más pesimistas de los dirigentes petistas.

Lo que está ocurriendo en Brasil es mucho más que una crisis económica aprovechada por la derecha para sacar a la izquierda del gobierno. Es la desarticulación del proyecto de poder elaborado por Lula y su entorno, que le rindió cuatro triunfos electorales. Ese proyecto se apoyaba en la alianza con un sector del gran empresariado, en cuadros de la administración federal (incluyendo la cúpula de las fuerzas armadas), de los sindicatos y del PT. Para hacerlo posible era necesaria la expansión permanente de la economía, o sea de las exportaciones de productos primarios y, muy en particular, la integración de la mitad pobre del país a través del aumento de su capacidad de consumo (la llamada “reducción de la pobreza”).

Tanto las bases materiales como las alianzas sobre las que descansó el lulismo se han deteriorado, al punto que el colapso está cercano. Se registra una suerte de estrangulamiento gradual del gobierno, una desarticulación de la cadena productiva de Petrobras y un cerco judicial al PT en medio de una situación económica delicada que llevó al gobierno a imponer un severo ajuste fiscal que no hace más que aumentar su falta de legitimidad. La popularidad de Dilma, que no para de caer desde que asumió el gobierno por segunda vez, el 1 de enero, se derrumbó hasta el 10 por ciento en las últimas mediciones.

Los problemas que enfrenta el cuarto gobierno del PT no pueden atribuirse a los ataques que recibe de los grandes medios y de la derecha. Eso sucedió siempre y nunca había calado tan hondo en la población, incluyendo a su propia base social. Joaquim Palhares, director de la publicación digital Carta Maior, asegura en un editorial que en Brasil se está “ante un proceso de derribo del gobierno democráticamente electo”. El director del medio que se define como “un espacio de reflexión de la intelectualidad brasileña” explica la situación actual como fruto del “golpismo”, en el que militan la extrema derecha estadounidense y regional, los medios y la derecha local, y de lo que considera el principal error del PT: haber dejado intocada “la hegemonía del aparato de comunicación en las manos de la derecha” (Carta Maior, domingo 28).

Llama de todas maneras la atención que en el largo editorial no haya ninguna referencia a las manifestaciones de junio de 2013, que fueron el inicio de este proceso, al suponer un viraje radical en la política brasileña y segar la base del lulismo. El principal intelectual del PT, Emir Sader, insiste en los mismos tópicos, al responsabilizar de la crisis a “las ofensivas combinadas de los medios de comunicación, sectores del poder judicial y partidos opositores” (Alai, 15-VI-15).



Detenido y preso. Marcelo Bahía Odebrecht, Presidente del Odebrecht, el conglomerado de empresas de construcción más grande de América.
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Implosión

Además de ser una de las mayores empresas de América Latina, la constructora Odebrecht mantiene estrechos lazos con el PT y con Lula. No sólo es la encargada de muchas obras en América del Sur que forman parte del plan Iniciativa para la Integración de la Región Sudamericana (Iirsa), sino que es la principal responsable de la mayoría de las obras de infraestructura para los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro en 2016, como la Villa, el Parque Olímpico y el Puerto Maravilla, en la bahía de Guanabara, entre las más emblemáticas.

Cuando Lula firmó la Estrategia Nacional de Defensa, en 2007, que proponía la creación de un potente complejo industrial-militar, Odebrecht decidió participar en el negocio a través de Odebrecht Defensa y Seguridad, creada dos años después. La “translatina” juega un papel clave en el área de defensa, a la par de la aeronáutica Embraer. En 2011 Odebrecht compró la empresa Mectron, líder en la fabricación de misiles y productos de alta tecnología para el mercado aeroespacial.

Pero el paso clave fue la firma, en mayo de 2010, de un acuerdo con la European Aeronautic Defence and Space Company (Eads), empresa de la UE hoy parte de Airbus, para la fabricación de submarinos. Se trata de la segunda corporación del mundo en el campo de la defensa, con la que Odebrecht creó la sociedad Itaguaí Construcciones Navales, que levantó un astillero y una base para submarinos. En este momento se están construyendo tres submarinos convencionales, de los cuatro previstos, y el primer submarino nuclear.

El acuerdo con Eads contempla una amplia transferencia de tecnología, con lo que Odebrecht se sitúa en el corazón del mayor programa de defensa de Brasil. En efecto, al Programa de Desarrollo de Submarinos (Prosub) le corresponde la defensa de la plataforma marítima brasileña, donde se albergan las principales reservas de petróleo descubiertas en el mundo en la última década. Si alguien quisiera dinamitar la estrategia de defensa de una de las principales potencias emergentes, debería colocar a Odebrecht en la mira. Tal vez algo de eso esté sucediendo.

Odebrecht es la principal empresa privada integrada al proyecto del PT, pero no la única. La mayor parte de las constructoras (Camargo Correa, Andrade Gutierres, Oas, entre otras) juegan un papel destacado en el proyecto encabezado por Lula. Las cuatro citadas emplean a 523 mil personas en el mundo, y sólo Odebrecht factura el doble que el Pbi de Uruguay.

Dicho de otro modo: sin el concurso de las constructoras (a las que deben sumarse la propia Petrobras, la minera Vale, las cárnicas y siderúrgicas), un proyecto de desarrollo de Brasil como nación independiente no tiene viabilidad. O dicho de un tercer modo: si para frenar el ascenso de China la Casa Blanca pergeñó el “pivote hacia Asia”, desplazando hacia esa región importantes fuerzas armadas, y ante el ascenso de Rusia generó situaciones de inestabilidad como el golpe en Ucrania, ante Brasil parece haber optado por la estrategia de la implosión, habida cuenta de la calidad y variedad de aliados que la superpotencia tiene en ese país.

Sin embargo, de ahí a considerar que cualquier movilización social le hace el juego a la derecha, como sostiene buena parte de los dirigentes del PT, media un abismo. Precisamente el gran problema del oficialismo consiste en su incapacidad para leer correctamente las demandas de junio de 2013, que pueden ser sintetizadas en mejor calidad de vida (y de servicios), o sea, la necesidad de ir más allá de la inclusión vía mercado y consumo, para obtener derechos plenos. Algo que no se consigue sin tocar privilegios, cosa que nunca entró en los cálculos de Lula y su partido.


El Partido de los Trabajadores. P.T. Expulsará a los condenados por corrupción. Delitos en PETROBRAS llevaron a la detención del ex tesorero del P.T. Joao Vaccari Neto. Cuidado la corrupción en sus diversos formas y practicas visibles e invisibles está "asesinando" una  alternativa política muy "querida" y aceptada por los trabajadores y los Ciudadanos de América latina.
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Crisis del lulismo

Una contradicción fundamental atraviesa al proyecto lulista. Luego de una década virtuosa, signada por el crecimiento económico mundial, altos precios de los commodities, fuerte crecimiento de los países emergentes, factores que constituyeron un modelo de desarrollo basado en el consenso entre capital y trabajo, se suceden grandes manifestaciones protagonizadas por jóvenes que piden más. Superadas las facetas más dramáticas de la miseria y el hambre, surgen nuevas demandas “por izquierda”. Pero apenas inauguró su segundo gobierno, Dilma se propuso calmar al capital a través de un duro ajuste fiscal que ataca buena parte de las conquistas de la década anterior.

Esa contradicción le está permitiendo a la derecha (desde la mediática hasta la evangélica) capitalizar el descontento contra el gobierno. Con el ajuste fiscal el PT arriesga perder una base social laboriosamente construida, que se había mantenido fiel al partido durante las dos décadas anteriores de derrotas y represiones. Ni los tres fracasos electorales de Lula como candidato a la presidencia, ni la represión del período neoliberal, consiguieron dispersar a ese sector de la sociedad como lo está haciendo el ajuste de Dilma. “No es un fracaso, es un agotamiento, pues el lulismo proporcionó ganancias reales a la mayoría de los brasileños durante más de una década”, destaca Felipe Amin Filomeno, economista y sociólogo por la Universidad Johns Hopkins (IHUOnline, 25-VI-15).

El problema de fondo es que cuando algo se agota, nada menos que un modelo de desarrollo, no se puede seguir adelante poniendo parches. Es todo un período el que toca a su fin. Según Filomeno, lo que podría salvar las cosas sería un nuevo ciclo de reformas (tributaria y agraria, entre las más destacadas) y una onda de crecimiento global. Ninguna de las dos parece que vayan a suceder en el corto plazo.

A escala doméstica, se suma un hecho que no hace más que agravar las cosas. La gobernabilidad lulista se basaba en un amplio acuerdo entre partidos que se denominó “presidencialismo de coalición”, que sumaba más de una decena de partidos, la mayoría de ellos de centroderecha, como el Pmdb. Pero esa coalición está hecha añicos y es poco probable que iniciativas importantes del gobierno pasen por el parlamento más derechista de las últimas décadas.

Si el idilio con los partidos que formaron la base de apoyo del gobierno está roto, la sintonía con los empresarios está fracturada, más allá de los escándalos de corrupción. Paul Singer, secretario de Economía Solidaria en el Ministerio de Trabajo, destaca: “Hay una parte importantísima de la clase dominante, que nunca fue del PT ni de izquierda, con la que tenemos intereses en común. Para nosotros, del Partido de los Trabajadores, tener una industria creciendo sería importante. Por el contrario, esa industria está en proceso de contracción” (Carta Maior, 26-VI-15).

En efecto, la competencia china está encogiendo la que fuera la quinta industria del mundo. Ese solo hecho le crea al PT problemas con los trabajadores, un sector clave de su base social, y además con su aliado industrial. Pero los sucesivos gobiernos brasileños no han sabido reaccionar frente a la competencia china, ante la cual deberían gravar las importaciones provenientes de ese país, aun corriendo el riesgo de debilitar una de sus principales alianzas en el escenario geopolítico.

En síntesis: problemas con los partidos aliados, con su base social popular y empresarial, y demandas insatisfechas de la nueva clase media que no sabe cómo canalizar, generaron las condiciones para una ofensiva de la derecha y los medios que encuentra a Lula (como símbolo de un proyecto de poder) sin capacidad de respuesta.

Con la magia no alcanza.

La esperanza de quienes sueñan con un tercer mandato de Lula gira en torno a la construcción de una fórmula del tipo “unidad popular”, como la que plantea el español Podemos, que por lo menos no arrastre con el desprestigio que tienen los partidos políticos. En opinión de Singer, “debería crearse un frente en el que lo fundamental no serían los parlamentarios sino los movimientos sociales. Sería una forma para que el PT y sus aliados hicieran las políticas que la población está pidiendo”.

El despegue de Lula respecto del PT y del gobierno parece indicar que ese es el camino elegido. El analista de la edición brasileña de El País, Juan Arias, señala que “está naciendo una oposición nueva que no es la oposición institucional de los partidos, sino de la sociedad y de las calles” (El País, 25-VI-15). Parece evidente que la experiencia social que llevó a la creación de Podemos y del griego Syriza es una clave de lectura incluso en los grandes medios. Según esta interpretación, Lula podría volver a la oposición para encabezar el malestar social, para “ponerse al frente de la nueva protesta social para metabolizarla, presentándose como su líder”.

Pero las cosas no son tan sencillas. Los millones de brasileños que ganaron las calles en junio de 2013 en 355 ciudades del país sufrieron la brutalidad policial en carne propia, y con su presencia en la calle desnudaron la realidad del poder. En una palabra, se politizaron. Esa politización puede ser canalizada de diversas formas y, en efecto, una parte de la llamada “nueva clase media” puede seguir los pasos de los pastores evangelistas más reaccionarios. Otra parte, como ya quedó en evidencia, sigue en las calles o aprovecha la menor oportunidad para retomar las manifestaciones. Saben que la corrupción atraviesa a todos los partidos, que se robaron entre 2.000 y 3.000 millones de dólares de las arcas de la estatal Petrobras.

Esas multitudes, aun aquellos que volvieron a sus casas y nunca más salieron a las calles, no son arcilla blanda en manos de ilusionistas o de políticos habilidosos. Ni siquiera la magia de Lula puede hacerlos olvidar lo que aprendieron en junio de 2013: que para mejorar su situación necesitan pelear para reducir la desigualdad, en uno de los países más desiguales del mundo.


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sábado, 4 de julio de 2015

“EL EXTRACTIVISMO ES AUTORITARIO, CONTAMINADOR, DESTRUCTOR DE LA NATURALEZA”.

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RAUL ZIBECHI.- SOBRE EL EXTRACTIVISMO.- Nosotros los seres humanos somos un estorbo para la acumulación del capital. Y eso tenemos que tenerlo, a mi modo de ver, muy claro porque independientemente de quienes estén en los gobiernos si no  modifican esto van a seguir haciendo trabajo para poderosos. Este modelo, en segundo lugar tiene una cantidad de problemas. Yo los voy a enumerar nada más porque ustedes los sufren y los viven a diario y es parte del modelo.

En primer lugar: No hay extractivismo, no hay minería, no hay soja, no hay monocultivos sin militarización de la sociedad… Esto no es que sea un error, la militarización, es parte de modelo. No hay minería a cielo abierto, mega minería sin militarismo. Uno puede no verlo en la ciudad de donde vive, si vive en la ciudad, pero si se acerca un poco verá un entorno cada vez más militarizado. Y  en Paralelo a, la militarización va la criminalización de las protestas, que les voy a decir a ustedes aquí que tienen creo que alrededor de 200 personas criminalizadas por defender la tierra y defender la comunidad.

En segundo lugar genera una creciente polarización  social y económica. Esto es muy perverso porque la minería, o la soja, los monocultivos, como sea la cara del modelo en los diferentes países siempre genera esta polarización social. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada más pobres. Y esto es muy perverso y muy terrible. Los gobiernos sobre todo los llamados progresistas intentan esa polarización aminorarla o contenerla con las políticas sociales, No es casualidad que solo en Brasil haya cincuenta millones personas que reciben el Plan Bolsa Familia, el Plan Hambre cero. ¿Por qué? Porque no hay extractivismo sin políticas sociales, ósea sin dar migajas a los pobres para evitar el estallido social. No es que detrás de estas políticas sociales haya un interés en justicia social, en hacer un reparto de bienes, en que la desigualdad sea menor, no, lo que hay es solamente un interés en que la gente tenga lo mínimo para que no se revele.


El viejo y tradicional extractivismo - origen colonial - exportador de materias primas, hoy dominante y hegemónico en América Latina, recibe "jubiloso" las inversiones de las corporaciones transnacionales del neoliberalismo en tiempos de las Políticas del Consenso de los Commodities.
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Por eso las políticas sociales siempre van  acompañarlas con una enorme cargar de la publicidad, de discurso para la aminorar la protesta. Y cuando hay protesta, criminalización. Estamos entrando en una fase en varios países, yo diría en casi todos los de Sudamérica por lo menos, en la cual ni siquiera las políticas sociales y la criminalización que van juntas son capaces de frenar la protesta, entonces creo que en los próximos años vamos a ver un repunte de la protesta, ya  hay algunos elementos de eso en Bolivia fue muy claro en diciembre con el gasolinazo, en Argentina hay elementos claros de que se está desbordando las políticas sociales, los hermanos mapuches en Chile estos días también lo están haciendo. Y por supuesto, destruye la vida, destruye la naturaleza, contamina. Quizá la contaminación es lo primero que vimos y nos resistimos al modelo porque es inocultable la contaminación, que durante todo el tiempo focalizamos nuestra crítica en el tema ambiental que es muy importante, pero creo que hoy es necesario ampliar el debate a todos los demás aspectos que he mencionado.

¿Qué es esto? Esto es un nuevo colonialismo. Un colonialismo distinto al que hicieron los españoles, pero colonialismo al fin. Creo yo, no hay ningún documento ni del Banco Mundial, ni del Fondo Monetario, ni de ningún gobierno que diga cuál es el proyecto sociedad que tienen. Pero si nosotros vamos viendo que tienen reservado para nosotros, podemos intuir que detrás de esto, de este proceso extractivo, neocolonial hay un proyecto de sociedad que se está aplicando, ese proyecto de sociedad condena a los pobres primero que nada a seguir siendo pobres.
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“EL EXTRACTIVISMO ES AUTORITARIO, CONTAMINADOR, DESTRUCTOR DE LA NATURALEZA”.
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Gran Angular

Rebelión viernes 3 de julio del 2015.

Alberto Acosta, político de izquierdas, fue uno de los padres de la Constitución de Ecuador y ex ministro de Energía y Minas. Desde esta posición impulsó una iniciativa para no explotar petróleo en el Parque Yasuní, que fue finalmente archivada por el Ejecutivo de Correa en 2013. Fue presidente de la Asamblea Constituyente (hasta junio 2008). Sus divergencias con Correa provocaron su renuncia en el cargo. Tras este período, el economista se desempeña como profesor en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y ha publicado diversos libros donde critica el modelo económico imperante basado en la extracción de recursos naturales y materias primas en toda América Latina. En esta entrevista Acosta señala que Perú y Ecuador tienen muchas similitudes, ya que ambos son “países producto”, porque basan su economía en actividades extractivas, que traen como consecuencia múltiples conflictos sociales.

¿A qué se debe que los países con mayores recursos naturales tengan mucha pobreza? Los países que tienen una enorme dotación de recursos naturales, son los que tiene más dificultades para que crezca su economía, son países que se caracterizan por prácticas económicas rentistas, por una estructura social marcada por el clientelismo y por gobiernos autoritarios y represivos; entonces, ¿somos pobres porque somos ricos? Parecería que hay una suerte de maldición de la abundancia. Hay quienes dicen que sí se puede salir esa maldición, pero plantean una salida con una mayor utilización de los recursos naturales, abriendo la puerta a una mayor transnacionalización de las economías y creo que esa salida neoliberal no da respuestas adecuadas, tampoco la salida neo-desarrollista de los llamados gobiernos progresistas que, a la postre, lo que hacen es usar el extractivismo.

Además de la política autoritaria, ¿qué otros factores nos conducen a la maldición de la abundancia? El extractivismo en sí es autoritario, contaminador, destructor de la naturaleza, depredador de la vida y de las comunidades. No puede haber un buen extractivismo, no puede haber un extractivismo sustentable, ya que es un esquema que sofoca todo lo que tiene que ver con la vida, sea el trabajo, la comunidad o la naturaleza. Entonces el punto medular acá es que el autoritarismo es esencial dentro del extractivismo, debido a que no es democrático porque no hay democracia en un proceso que está depredando a la naturaleza, la Pachamama (Madre Tierra) y a las comunidades.


La postura de los gobiernos progresistas, como el de Ecuador, ha sido la de procurar un mayor acceso y control por parte del Estado sobre los recursos y beneficios que genera la actividad, sin cuestionarse el modelo extractivista en sí. ¿Cómo se ha puesto en práctica este reclamo? Bueno, de alguna manera, lo que hay es un discurso, pero no una práctica. Se habla de la necesidad de que el Estado tenga una mayor participación en la renta petrolera y en la renta minera, pero este es un discurso que en la práctica es muy difícil de poner en marcha, en la medida que el gobierno ecuatoriano sigue dependiendo de las empresas transnacionales para ampliar la frontera petrolera o para abrir la puerta a la megaminería. Adicionalmente, la propuesta del Gobierno ecuatoriano dice que debemos liberarnos del extractivismo, pero ampliando las actividades extractivas (petroleras, mineras, agrarias) y eso en sí lleva a una enorme contradicción; es como que un médico le proponga a un paciente-que tiene un grave problema de drogas-, salir de esa afección aumentando la dosis de estupefacientes que consume y diciendo que después vamos a necesitar menos drogas. Eso es una verdadera aberración, es ilógico.

¿El gobierno de Correa está implementando políticas públicas a favor del extractivismo? Lo que se ha hecho es una mejor redistribución del ingreso, pero a la vez se ha permitido que los grupos económico obtengan mayores beneficios; por ejemplo, se ha incrementado mucho la inversión en salud y está bien, pero no se llega todavía a la meta propuesta por la Constitución, aprobada incluso con apoyo de este gobierno que se caracteriza por ser el que mayor tiempo ha estado en función en toda la historia de la república ecuatoriana, y es el que mayor cantidad de ingresos económicos ha tenido; ningún gobierno ha tenido tanto dinero como este. Ecuador exporta petróleo desde agosto de 1972, son casi 43 años exportando. Si ponemos todos los ingresos petroleros en valor del año 2007 (año en que empieza el gobierno de Correa) para arriba y hacemos una comparación, este ejecutivo ha recibido más del 41 % de todos los ingresos petroleros; entonces, con tanto dinero, se ha realizado una importante inversión en educación, salud, obra pública, bienestar social, vivienda popular; pero si bien ha logrado reducir la pobreza medida a través de los ingresos, no ha reducido la excesiva concentración de la riqueza.

¿Se quiere imponer la megaminería metálica en Ecuador? Ecuador se caracteriza por ser un país producto, exportamos cacao, banano, espárragos, flores, frutas tropicales, petrolero, camarones, y ahora el Gobierno pretende transformarlo en un país minero. Aquí solo hubo la mediana, pequeña, y microminería artesanal; pero nunca la megaminería. Los gobiernos neoliberales no lograron abrirle la puerta; sin embargo, este gobierno progresista lo hace y es una de sus grandes contradicciones.

¿Por qué se quieren iniciar actividades extractivas mineras? Porque las reservas de petróleo están declinando y yo sostengo, como tesis para el debate, que hay una suerte de ‘ADN extractivista’ en la sociedad ecuatoriana y en las sociedades latinoamericanas, no somos capaces de imaginarnos un país que no sea dependiente.

¿La salida es la industrialización? No necesariamente la industrialización tradicional, sino la construcción de otro esquema de vida, lo que llamamos el “Buen Vivir”, que es en sí una alternativa al desarrollo y al progreso. El petróleo sigue siendo una fuente importante de financiamiento de la economía ecuatoriana, todavía el 50% y, a veces, el 60% de las exportaciones provienen del petróleo. El 13% del Producto Bruto Interno (PBI) se gesta a través del petróleo, un 30% de los ingresos fiscales tienen que ver con petróleo, y ahora el Gobierno está planteando la megaminería; es simplemente pasar de ser un país petrolero, a ser un país minero. Seguir siendo un país producto sin capacidad de dar respuestas de fondo, eso no va a resolver la pobreza ni la dependencia.

¿Qué consecuencias traería el extractivismo minero a grande escala en Ecuador? Sabemos que las actividades extractivas al ser depredadoras de la vida, provocan muchas luchas sociales, deterioro ambiental y más inequidad. El hecho aquí es que a través de una mayor explotación de los recursos naturales, no estamos dando una respuesta clara y categórica a los problemas. El caso peruano es paradigmático, la mayoría de conflictos sociales tienen que ver con cuestiones ambientales y con afectaciones de derechos humanos, provocadas particularmente por la minería y por el petróleo.

¿Cuál es el marco legal en Ecuador para proteger los derechos de las comunidades y el medio ambiente? En la constitución de Ecuador tenemos una serie de normas muy importantes; por ejemplo, el artículo 57 de nuestra Constitución establece con claridad que en aquellas zonas donde se determine la existencia de indicios de pueblos en aislamiento voluntario, se deben detener todas las actividades extractivas. El Gobierno no cumple esa norma, está abriendo la puerta para explotar el Yasuní, un parque natural donde hay evidencias de comunidades indígenas. Hay otras normas importantes que no se aplican como la que manifiesta que el agua es un derecho humano fundamental, por lo que se prohíbe toda forma de privatización del agua y acaparamiento de este recurso; es una situación realmente lacerante. Además, la Constitución prohíbe la importación y los cultivos de semillas transgénicas, pero se está abriendo la puerta paulatinamente a la llegada de los estos cultivos y de estas semillas, cambiando la norma constitucional.

El avance de la minería a gran escala en América Latina ha llevado a sus gobernantes a tener una política de criminalización de la protesta, en Perú los activistas ambientales vienen siendo calificados como terroristas antimineros… Lo que se hace en el Perú se hace en el Ecuador, hay un discurso de desprestigio de ataque en contra de quienes defienden la vida, se les acusa de terroristas, de infantiles, de locos, igual que en otras partes de América Latina, militarizan las zonas donde se quiere hacer actividad petrolera o minera; todavía no ha terminado la colonización, somos repúblicas, pero repúblicas colonizadoras y eso tiene que decirse con claridad.

¿Qué propone para que Ecuador no se base en el extractivismo sino en otras formas de economía? Tenemos que entender que se requiere un proceso de transiciones múltiples para salir del extractivismo; por ejemplo, no podemos suspender de la noche a la mañana la actividad petrolera, pero no se puede seguir ampliando la frontera petrolera. Ecuador extrae y exporta petróleo con alto costo social y ambiental, pero no tiene la capacidad suficiente de refinación y tiene que importar derivados de crudo para satisfacer la demanda interna. Gran parte de éstos, se destinan a la generación de energía térmica para electricidad, generada a través de diesel o de gas. Segundo, habría que aprovechar mejor las fuentes alternas de energía como la energía solar y la energía eólica. Tercero y fundamental, plantearnos para qué necesitamos tanta energía, hay que cambiar la forma de consumir energía. Por ejemplo en el caso peruano, leí un estudio que demuestra que gran parte de la mayor capacidad de energía que se está construyendo, no es para satisfacer la demanda de los seres humanos, sino para satisfacer las demandas de las empresas mineras que generan una enorme destrucción.

¿Qué se necesita para que Ecuador y Perú sean países desarrollados? Necesitamos comenzar a pensar en algo diferente al desarrollo, ya que éste es un mandato mundial que venimos persiguiendo desde hace mucho tiempo atrás igual que el progreso. En nombre del progreso y en nombre del desarrollo aceptamos todo, la destrucción de la naturaleza, la afectación de las comunidades. La pregunta que nos hacemos luego de tantas décadas de perseguir el desarrollo es: ¿Cuántos países se han desarrollado en el mundo? El asunto es mucho más complejo, incluso los países llamados desarrollados están mal desarrollados, tienen un estilo de vida depredador, que va más allá de su capacidad de incidencia sobre la naturaleza, están viviendo sobre sus capacidades ecológicas, son países que no han resuelto sus temas sociales ni sus niveles de inequidad. Además son países que están con elevados niveles de contaminación. Entonces, ¿hasta cuándo vamos a seguir persiguiendo ese fantasma que más parece un muerto viviente? La idea es liberarnos de las ideas de desarrollo y construir el Buen Vivir.


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