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“Sin
embargo, la agresión actual contra Venezuela y Cuba no
es solo por recursos. La postura de Cuba, Nicaragua y Venezuela de
tomar senderos antiimperialistas, de soberanía y autodeterminación, de luchar
por enviar el ALCA al carajo y a su vez haber creado con países hermanos
del Caribe el ALBA-TCP, su determinación de fortalecer el MNOAL, el
G77+China, la OPEP, su decisión de ayudar en la conformación de la OPEP+,
impulsar el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas y al BRICS+, todo ello enfocado en la construcción
de un mundo multipolar más justo y mejor para todos los pueblos del
mundo, son poderosas causas de la agresión imperialista.
“Bolívar, Sandino y Martí junto a Fidel, Chávez, Daniel, Díaz-Canel,
Nicolás, Cilia y miles de otros y
otras compañeras han demostrado que Nuestra América no es patio trasero de
nadie y que el pensamiento bolivariano y su propuesta de unión e
integración de nuestros pueblos, planteada en el Congreso Anfictiónico de
Panamá, sigue vigente y a sus 200 años demanda su plena ejecución para
garantizar una Patria Grande libre y soberana, asegurándonos así que el
monstruo que “parece destinado por la Providencia a plagar la América de
miserias en nombre de la libertad” sea definitiva y totalmente vencido.
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AMÉRICA PARA LOS NUESTROAMERICANOS.
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Por Vladimir
Castillo Soto | 13/02/2026 | América
Latina y Caribe
Fuentes Revista Rebelión viernes 13 de
febrero del 2026
Fuentes: Rebelión.
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La brutalidad hacia el mundo del
monstruo, como lo definió Martí, que se fue conformando en los territorios del
norte de América no es algo nuevo, se inicia desde el mismo momento en que
desembarcan allí europeos, principalmente provenientes de las islas Británicas,
con la intención de apropiarse de esas tierras. Racistas, supremacistas,
religiosos fundamentalistas, devinieron rápidamente en genocidas, esclavistas y
terrófagos inescrupulosos e insaciables. De esa simiente surgen las entidades
políticas que conformarán la nueva nación, los Estados Unidos de América (EE.
UU.), que en menos de cien años de existencia ya se había apoderado de muy
buena parte del vasto espacio septentrional americano haciendo adquisiciones
fraudulentas, robando la mitad de su territorio a México y en todos estos
espacios exterminando a los pueblos de las naciones indígenas, verdaderos
señores de estas tierras.
En 1786 Thomas Jefferson, el principal
redactor de la Declaración de Independencia de EE. UU., escribía » […]
cuidémonos de creer que interesa a este gran continente expulsar a los españoles. Por el momento aquellos países se encuentran en las mejores manos, y solo temo que estas resulten demasiado débiles para mantenerlos sujetos hasta que nuestra población haya crecido lo suficiente para írselos arrebatando pedazo a pedazo».
En 1823 el presidente James Monroe en un discurso ante el Congreso
plantea lo que se conocerá en adelante como Doctrina Monroe, que
se puede condensar en su frase más famosa, “América
para los americanos”, que plantea en
un principio la exclusión de las potencias europeas de los asuntos del
continente una vez liberadas las colonias del yugo español, pero que
devendría rápidamente en que todos los recursos y riquezas del hemisferio
estarían disponibles exclusivamente para los americanos que, en su acepción, es
símil de estadounidenses.
Sin distingo partidista, esta
intención de apropiación del continente ha sido asumida, en mayor o menor grado, por todos
los gobiernos de los EE. UU. Entre más racista, supremacista y cretino el
presidente de turno, más obsesiva, abusiva y descarada su posición y la de su
gobierno, lo cual tiene su culmen con el actual gobierno, que además de reconocerla
como vigente, la integra en su Estrategia de Seguridad Nacional y la pone
en práctica, brutalmente, amenazando de manera directa a Venezuela,
México, Colombia, Panamá, Cuba, Nicaragua, Canadá, Groenlandia,
interviniendo descaradamente en los asuntos internos de muchos países de la
región, imponiendo títeres a través de fraudes electorales,
profundizando el bloqueo a Cuba y agrediendo militarmente de
manera cobarde, vil y artera a la República Bolivariana de Venezuela el
3 de enero de 2026.
En los últimos meses han asesinado extrajudicialmente a decenas de ciudadanos caribeños, han pretendido bloquear marítimamente a la Patria de Bolívar, han asaltado y robado barcos petroleros que salen o se dirigen a puertos venezolanos, hasta llegar a la brutal e ilegal agresión militar del 3 de enero de 2026 contra infraestructura civil y militar y el vil secuestro del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro y la primera dama, diputada Cilia Flores, acción en la cual cayeron combatiendo decenas de soldados venezolanos y cubanos que protegían al presidente y a la primera dama, así como también fueron asesinados civiles en sus casas y sitios de trabajo.
Ahora pretenden asfixiar al heroico
pueblo cubano y a su Revolución amenazando a los países que le suministran petróleo
y derivados con la imposición de aranceles extraordinarios a sus productos
exportados a los EE. UU., lo que de nuevo viola la Carta Fundacional de las
Naciones Unidas y el Derecho Internacional.
Estos ataques no son solo contra Cuba
y Venezuela, son contra todas las naciones del continente, incluidas Canadá y
Groenlandia. Aquellos que creen que por lacayos, apátridas o serviles van a
estar a salvo, pueden estar seguros de que esto no será así. Los gobiernos vendidos, que no
muestren dignidad, que se arrastren, serán humillados y expoliados. Es
triste ver que buena parte de los gobiernos del hemisferio estén
entregados servilmente a los dictados del gobierno estadounidense y al servicio
de las empresas occidentales, situación que, más temprano que tarde,
tiene que ser revertida por sus dignos pueblos.
La injusticia no puede prevalecer, “la
paz por la fuerza” es
inaceptable, medidas unilaterales injustas e inhumanas deben ser declaradas
ilegales, amenazas con agresiones militares o comerciales no
pueden ser consentidas, organizar golpes de Estado desde una
embajada es intolerable, el secuestro de un Jefe de Estado es inadmisible.
En su lugar, deben primar la Carta de las Naciones Unidas y las demás convenciones y normas del derecho internacional. No podemos vivir en un mundo “basado en normas” impuestas según los intereses momentáneos del fortachón de turno y menos aún en uno basado en la (in)” moralidad” de un pederasta, misógino y mitómano ser, aunque este tenga mucho poder para matar.
Es evidente que el control sobre el
petróleo venezolano es muy importante para la geopolítica yanqui, principalmente por las limitadas
reservas petroleras de EE. UU., en contraste con las mayores del mundo, que
reposan bajo nuestro suelo; por la necesidad de mantener el petrodólar como
principal moneda de intercambio y por los confrontaciones bélicas
con que amenazan al mundo, que requieren mucho petróleo para movilizar su
maquinaria de guerra y, sobre todo, el conflicto planteado con la República
Islámica de Irán, que podría hacer colapsar el mercado energético al cerrarse
el Estrecho de Ormuz.
Sin embargo, la agresión actual contra
Venezuela y Cuba no
es solo por recursos. La postura de Cuba, Nicaragua y Venezuela de tomar
senderos antiimperialistas, de soberanía y autodeterminación, de luchar por
enviar el ALCA al carajo y a su vez haber creado con países hermanos del Caribe
el ALBA-TCP, su determinación de fortalecer el MNOAL, el G77+China, la OPEP,
su decisión de ayudar en la conformación de la OPEP+, impulsar el Grupo
de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas y al BRICS+,
todo ello enfocado en la construcción de un mundo multipolar más justo y
mejor para todos los pueblos del mundo, son poderosas causas de la agresión
imperialista.
Bolívar, Sandino y Martí junto a
Fidel, Chávez, Daniel, Díaz-Canel, Nicolás, Cilia y miles de otros y otras compañeras
han demostrado que Nuestra América no es patio trasero de nadie y que el
pensamiento bolivariano y su propuesta de unión e integración de nuestros
pueblos, planteada en el Congreso Anfictiónico de Panamá, sigue vigente y a
sus 200 años demanda su plena ejecución para garantizar una Patria Grande libre
y soberana, asegurándonos así que el monstruo que “parece destinado por la
Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad” sea
definitiva y totalmente vencido.
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