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LA XENOFOBIA DESTRUYE EL SUEÑO PANAFRICANO.
"Mientras en abril Pretoria reivindicaba haber deportado a más de 100.000 personas en los dos años previos, el pasado lunes anunciaba la ejecución de 53.000 deportaciones, solo en unas semanas. La reforma en las políticas migratorias, esta endurece los requisitos de entrada en el país, prioriza a las personas extranjeras que puedan invertir, y favorece la migración cualificada. Respecto a la reforma en las políticas migratorias, esta endurece los requisitos de entrada en el país, prioriza a las personas extranjeras que puedan invertir, y favorece la migración cualificada, introduciendo nuevas fórmulas como las residencias para nómadas digitales. Otra pata de la nueva legislación es el control a través de la toma de información biométrica en la estela de otros actores como la UE.
"En este marco, a principios de julio se anunciaba que el Ministerio del Interior de Sudáfrica está trabajando en un sistema biométrico de gestión de expedientes, que incluirá dispositivos para que los inspectores de inmigración puedan verificar la situación administrativa de los ciudadanos extranjeros en los controles que realiza sobre terreno. Para ello Pretoria busca un contratista que suministre este tipo de tecnologías en un tiempo récord, con el 24 de julio como límite. No son pocas las voces de alarma ante lo que consideran una vuelta de tuerca de vigilancia que puede conducir a errores y vulnerar más los derechos humanos de las personas migrantes. Cientos de miles de personas que temen enfrentarse un jueves más a la violencia de las patrullas de vigilantes que han popularizado la persecución racial en el país que venció el apartheid.
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Fuentes: El salto0 [Imagen: Manifestación antiinmigración en Sudáfrica. Captura de video]
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SUDÁFRICA: De la lucha contra el apartheid a la cruzada popular
contra la inmigración africana.
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Por Sarah Babiker | 16/07/2026 | África
Fuentes Revista Rebelión jueves 16 de julio del 2026.
En las últimas semanas el país se ha
convertido en escenario de violentas movilizaciones contra las personas
extranjeras africanas exigiendo su deportación. El Gobierno ha endurecido su
política migratoria, anunciando un récord de expulsiones.
La canción se llama Abahambe, y su versión
oficial supera el millón de visualizaciones en youtube y
cuenta con numerosos comentarios que explican cómo el tema les emociona y
comparten el mensaje. ¡Que se vayan!, es el título del hit, y
refleja un lema popularizado durante los disturbios antipersonas inmigrantes
que han tomado Sudáfrica en las últimas semanas. En estilo Amapiano,
un género musical urbano surgido en Sudáfrica en la pasada década,
popular ya por todo el continente, tres personas cantan en inglés y lengua
zulú: son Jacinta Ngobese-Zuma, Ngizwe Mchunu y Phakelumthakathi.
La primera de las intérpretes de esta canción, Jacinta
Ngobese-Zuma es conocida por hechos ajenos a la música: se trata de
la fundadora de March to March, la organización que está detrás de una
campaña contra las personas inmigrantes de otros países africanos que tuvo el pasado
30 de junio su punto álgido. El movimiento de Ngobese-Zuma junto a
otros actores afines, como la Fundación para el Desarrollo Insizwa Nobusizwa
habían fijado una fecha límite para que los extranjeros sin
documentación, de países como Malaui, Mozambique, Zimbabue, Nigeria y
Ghana, abandonaran el país.
“Gracias por compartir este himno, pues no podré ir a la marcha”, lamenta un usuario de youtube sobre la canción, que llama a luchar por el país frente a las personas extranjeras, e invoca la memoria de Nelson Mandela para justificar su objetivo de “limpiar el país”. La marcha del día 30 dejó decenas de escenas de persecución y acoso a personas extranjeras por todo el país. Una semana después, el jueves 9 de julio, una nueva marcha se convirtió en una redada popular puerta a puerta para expulsar a las personas que se consideraban migrantes irregulares. En ciudades como Johannesburgo, los manifestantes sacaban directamente a las personas de sus domicilios y las entregaban a la policía.
La líder de March to March Jacinta
Ngobese-Zuma aseguraba el 30 de junio que se
manifestarían cada jueves hasta conseguir que el gobierno tome en serio sus
demandas. Así, el jueves 16 de julio se esperaba con cierta tensión, aun
cuando no hay grandes movilizaciones anunciadas. La persecución a extranjeros
ha sembrado el terror en las últimas semanas, con multitudes tomando las
calles en ocasión del mencionado ultimátum.
Las personas migrantes se han convertido en el chivo
expiatorio ante un desempleo que supera el 30%, con dos
tercios de su población viviendo en situación de pobreza. OJO (Raíz estructural de la Inmigración. Población de países
en extrema pobreza migran ahora hacia un país de los BRICS. Sudáfrica de
economía emergente, con fuerte predominancia del neoliberalismo).
Según Médicos
Sin Fronteras, durante las últimas semanas de junio y primeras de julio
se registraron al menos cuatro muertos y miles de personas huyeron del país.
Las principales zonas urbanas afectadas serían las provincias de
KwaZulu-Natal, donde se ubica la ciudad de Durban, Cabo Occidental, cuya
capital es Ciudad del Cabo, y Gauteng, donde se encuentran Johannesburgo
y Pretoria. La organización denunciaba que, si bien los grupos
agresores dicen perseguir solo a las personas indocumentadas, muchos de
quienes habían sido atacados no estaban en situación de irregularidad
administrativa.
El 3,9% de la población sudafricana (unos 2,4 millones de personas) ha nacido en el extranjero (frente a más de 10 millones en España que representan en torno a un 20% de la población). En los últimos meses miles de personas migrantes han sido retornadas por sus países o han dejado ellas mismas una Sudáfrica en la que se han convertido en el chivo expiatorio ante un desempleo que supera el 30%, con dos tercios de su población viviendo en situación de pobreza.
Una
historia de beligerancia antiinmigración.
March to March es heredero de otro importante actor
contra las personas migrantes, la Operación Dudula,
un movimiento que se generó en 2021, aún en plena pandemia, en
las calles de Soweto, las mismas de las que proviene Nelson Mandela. Dudula
significa “expulsar” y sus prácticas en este sentido se hicieron ya
visibles en aquella época en la que cientos de personas arrasaron negocios
de extranjeros e instauraron el terror entre la población migrante.
Los discursos antinmigración han
prevalecido en el país desde el fin del apartheid, pero han
tomado particular fuerza en los últimos años. La comunidad virtual Put South
African First, que tomó impulso en la pandemia con una campaña
online, comparte temores con otros movimientos similares en el resto del
mundo, agitando la teoría del gran reemplazo y viendo cómo sus
discursos se viralizan. Pero el último empujón a la crisis actual
llegaría en abril, cuando Mazwi Kubheka, propietario de una Spaza
Shop (pequeños colmados en los que se venden bienes de
primera necesidad) desapareció durante dos meses. Desde estos
movimientos apuntaban a que el secuestro se debía a la negativa de Kubheka
de vender su negocio a extranjeros.
La campaña online #BringMazwiBack que se presentaba como una forma de coordinar
a las comunidades para conseguir la liberación del joven, derivó en “un
ecosistema de movilización contra la inmigración coordinado digitalmente”,
según denunciaron algunos
críticos, que señalaban cómo referentes en las redes en la línea de
Jacinta Ngobese-Zuma construyeron una narrativa contra la migración a
partir del caso.
El suceso, que seguía a la muerte de
otro dueño de unos de
estos establecimientos en Soweto, puso patas arriba el país, con
patrullas de vigilantes persiguiendo a las personas extranjeras, en un
marco de señalamiento contra los nacionales de otros países. Naciones
Unidas denunciaba en abril, alarmada, la situación. La
reaparición del joven, dos meses después, no aplacó los ánimos.
Declaraba que había sido secuestrado y torturado, y acusaba a personas
etíopes como autores. El gobierno sigue investigando, señalando que
aún se desconoce la causa del secuestro, y que habría también ciudadanos
sudafricanos implicados.
Tras el fin del apartheid, Sudáfrica abrazó el neoliberalismo, cristalizándose
la desigualdad económica agravada por la privatización y el alza del paro
Lasspaza shop brotan en suburbios y en
barrios populares, y son una parte importante de la economía local,
y una forma de supervivencia para los sectores más
empobrecidos de la sociedad. Como explican autores como David Harvey, tras el fin del apartheid,
Sudáfrica abrazó el neoliberalismo, cristalizándose la desigualdad
económica agravada por la privatización y el alza del paro. Las spaza
shops se convirtieron en una opción para muchos ciudadanos,
considerados ahora iguales por ley, pero excluidos por el abandono
estructural y la pérdida de sus fuentes de subsistencia. También las personas
migrantes entraron en este sector económico, lo que sembró tensiones.
En el universo anti migraciones sudafricano caben también formaciones políticas como el partido Action SA, encabezado por quien fuera el alcalde de Johannesburgo y que pide mano dura contra las personas africanas. Este espacio político antiinmigración pedía protección al gobierno en los últimos días tras el asesinato de uno de los líderes de March to March: Andile Mvuyelwa Somgxada, quien fue disparado a finales del pasado mes cuando salía de su casa. Pese a que la causa de su muerte sigue bajo investigación, sus seguidores ya lo han convertido en referente, definiendo al crimen como un “Acto de represalia”, y describiéndolo como: “un asesinato orquestado, del tipo que cometen los sicarios”.
La xenofobia, destruye el sueño panafricano.
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Endurecimiento
de la ley migratoria y biometría.
El estallido de violencia en Sudáfrica
ha causado el temor
entre las personas migrantes que se han visto asediadas y convertidas en
el chivo expiatorio de las dificultades del país. Cientos de
ciudadanos han
sido evacuados por sus gobiernos durante las últimas semanas y muchos
otros han abandonado sus hogares por miedo a las represalias.
La persecución tomó tal dimensión que diversos gobiernos africanos han
pedido explicaciones por el ataque a sus nacionales, provocándose
una crisis diplomática con países como Nigeria,
que acusan a Pretoria de inacción ante el racismo. En Pretoria,
el presidente Ciryl Ramaphosa, ofrecía un discurso a
la nación el pasado 9 de junio en el que manifestaba su comprensión
hacia la frustración de la ciudadanía ante el desempleo los problemas económicos
pero recordaba que las personas migrantes no eran culpables de esta
situación, para poco después, describir la migración irregular
como un gran desafío y prometía dejar atrás una época de políticas
migratorias “débiles”, mientras que recordaba que solo el estado tenía
potestad de perseguir la migración irregular.
El gobierno ha optado por una cierta
ambigüedad. Con
motivo de las marchas del 30 de junio, Ramaphosa se
encontró con dos de los líderes de los movimientos antiinmigración,
mostrando comprensión hacia sus demandas e insistiendo en que el
gobierno estaba por ello endureciendo sus leyes migratorias, y pidiendo
a los líderes que las manifestaciones fueran pacíficas. Además,
pocos días después recordaba que solo las fuerzas de seguridad del estado
están habilitadas para pedir la documentación o retener a las personas
y ha insistido en la necesidad de respetar los derechos de las personas
migrantes, de otro lado, ha hecho eco de los argumentos que relacionan
la presencia de personas migrantes con la inseguridad o el desempleo.
No se ha tratado solo del discurso, el pasado abril se aprobaba
una reforma
legislativa más restrictiva presentada como una forma de
mejorar el control de los flujos migratorios. Bajo el nombre de “Libro
blanco”, la ley se propone como objetivo
“poner freno al
fraude y los abusos, reforzar la seguridad y digitalizar los servicios, al
tiempo que se atrae talento e inversión. Estos cambios sitúan a Sudáfrica en
línea con las tendencias mundiales”, explica una agencia informativa dependiente del
gobierno.
Mientras en abril Pretoria reivindicaba haber deportado a más
de 100.000 personas en los dos años previos, el pasado lunes
anunciaba la ejecución de 53.000 deportaciones,
solo en unas semanas.
La reforma en las políticas
migratorias,
esta endurece los requisitos de entrada en el país, prioriza a las
personas extranjeras que puedan invertir, y favorece la migración
cualificada.
Respecto a la reforma en las políticas
migratorias,
esta endurece los requisitos de entrada en el país, prioriza a las personas
extranjeras que puedan invertir, y favorece la migración cualificada,
introduciendo nuevas fórmulas como las residencias para nómadas
digitales. Otra pata de la nueva legislación es el control a
través de la toma de información
biométrica en la estela de otros actores como la UE.
En este marco, a principios de julio
se anunciaba
que el Ministerio del Interior de Sudáfrica está trabajando en un sistema
biométrico de gestión de expedientes, que incluirá dispositivos
para que los inspectores de inmigración puedan verificar la situación
administrativa de los ciudadanos extranjeros en los controles que
realiza sobre terreno. Para ello Pretoria busca un contratista que suministre
este tipo de tecnologías en un tiempo récord, con el 24 de julio como
límite.
No son pocas las voces
de alarma ante lo que consideran una vuelta de tuerca de
vigilancia que puede conducir a errores y vulnerar más los
derechos humanos de las personas migrantes. Cientos de miles de
personas que temen enfrentarse un jueves más a la violencia de
las patrullas de vigilantes que han popularizado la persecución racial
en el país que venció el apartheid.
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