viernes, 15 de julio de 2016

BAÑO DE SANGRE EN LA FIESTA NACIONAL FRANCESA. DESGARRADORES TESTIMONIOS DE LOS SOBREVIVIENTES EL ATENTADO EN NIZA.

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“CAEN COMO PALOS DE BOWLING”. DESGARRADORES TESTIMONIOS DE LOS SOBREVIVIENTES EL ATENTADO EN NIZA. Al describir el atentado terrorista en el Paseo de los Ingleses durante el festejo por el feriado patrio en Niza, los testigos de la tragedia pintaron un panorama dantesco. Dicen que el chofer se bajó del camión y empezó a disparar. Un terrorista armado hasta los dientes y un camión descontrolado que embiste una y otra vez en contra de una multitud que entra en pánico al escuchar disparos. Al describir el atentado los testigos de la tragedia de Niza pintaron un panorama dantesco.

“Oímos ruidos. Como había fuegos artificiales, no nos preocupamos. Fue después que comprendimos lo que pasaba”, cuenta Auriane. Esta habitante de los altos de Boulevard Gambetta se quedó encerrada en su casa, siguiendo las indicaciones de la prefectura.
Damien Allemand, periodista del Nice Matin, había salido a buscar su moto, estacionada cerca de la playa. Le cuenta a un medio local: “El paseo estaba lleno de gente (...) Oigo a lo lejos un ruido, gritos. Lo primero que pensé fue: ‘Un tarado quiso tirar sus propios fuegos artificiales y no pudo controlarlos’. Pero no. Una fracción de segundo más tarde, un enorme camión blanco atropellaba, a una velocidad enloquecida, a la gente, dando volantazos para atinarle al máximo de personas (...) Vi cuerpos volando como palos de bowling a medida que el camión pasaba. Jamás olvidaré los ruidos, los aullidos”.
Mélina Macri, de 40 años, estaba en la playa, hacia el sur del Paseo de los ingleses. Se refugió en la entrada de un hotel y le contó a Le Monde: “De repente vimos a mucha gente correr por la playa en dirección al hotel Vieux Nice gritando: ‘¡Están disparando! ¡Corran!’. Entonces empezamos a correr sin saber por qué. Un ataque colectivo de pánico increíble (...) Tratamos de entrar en el Hotel Mercurio, pero habían cerrado las puertas, con gente refugiada adentro, entonces seguimos corriendo hasta la entrada del Vieux Nice, donde un hombre nos abrió las rejas de un depósito. Eramos más o menos 150. Nos quedamos una hora y media”.
Emilie Blain, de 27 años, estaba a la altura de la oficina de turismo. “Tengo un esguince en la rodilla –le cuenta a un diario local– pero en esas condiciones predomina el instinto de supervivencia y corrés a pesar del dolor”. Buscó refugio en un retaurante: “Había una mujer embarazada de casi 9 meses. Tuvo contracciones y se descompuso. Llamamos a los bomberos. Tardaron en contestarnos pero al final aparecieron”.
Un testigo dijo que cuando el camión embistió a la multitud “se llevó por delante todo lo que esta en su camino”. Otro testigo aseguró que un atacante salió del camión y empezó a disparar a la multitud. La policía llegó al lugar y se produjo un tiroteo. “El individuo que manejaba el camión ha sido neutralizado” tuiteó Pierre Henry Brandet, vocero del Ministerio de Interior.
El camión, que mató a decenas de personas el jueves por la noche en Niza (sureste de Francia), transportaba “armas pesadas’’, declaró el presidente regional, Christian Estrosi. “Había armas en este vehículo y armas pesadas. No puedo decir mucho más, ya que es responsabilidad del prefecto y del fiscal’’, declaró a la prensa Estrosi, quien indicó además en Twitter que el último balance “ascendió a 77 muertos’’. El camión “estaba lleno de armas y granadas”, agregó el vicealcalde de Niza por televisión.
Wassim Bouhlel, oriundo de Niza, dijo que después de embestir a la multitud, el chofer del camión salió del vehículo con un arma y empezó a disparar. “El Paseo de los Ingleses se conviritió en una carnicería, cadáveres por todas partes”, dijo Bouhlel. Otro testigo dijo que “vio sillas de rueda y cochecitos de bebé entre la fila de cuerpos que fue dejando el camión en su derrotero mortal. Había grupos de personas con familiares que esperaban la llegada de las autoridades sin saber qué hacer.”

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El camión utilizado en el atentado con el parabrisas acribillado por balas policiales después del atentado. Donde está el “servicio de Inteligencia” francés, de vacaciones o también están en “huelga” como toda la sociedad francesa, frente a la traición social y política del  Presidente Hollande.

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BAÑO DE SANGRE EN LA FIESTA NACIONAL FRANCESA.
Al menos ochenta (80) muertos en Niza, cuando un camión embistió turistas en el país más amenazado por Estado Islámico.
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El atentado se produjo el día en que Francia celebra el aniversario de la Revolución Francesa y a un horario en que decenas de miles de personas salen a la calle para presenciar los espectaculares fuegos de artificio con que se cierra este día festivo.

Eduardo Febbro
Página/12 En Francia.
Desde París viernes 15 de julio del 2016.

La fiesta nacional francesa del 14 de julio terminó en un baño de sangre luego de que un camión atropellara a la multitud a lo largo del famoso “Paseo de los Ingleses”, en la localidad de Niza, el corazón de la Costa azul francesa. Las informaciones llegan con mucha confusión pero las autoridades de Niza, a través de diversas fuentes, confirmaron dos cosas: uno, que se trata de un atentado: dos, según el presidente del Consejo Regional y e intendente de Niza, Christian Estrosi, “hay decenas de muertos”. El Fiscal antiterrorista, François Molins, también declaró que “todo tiende a probar que se trata de un atentado terrorista”. Hasta ahora, varias fuentes hablan de unos 80 muertos y cientos de heridos.
El atentado se produjo el día en que Francia celebra el aniversario de la Revolución francesa y a una hora en que decenas de miles de personas salen a la calle para presenciar los espectaculares fuegos de artificios con que se cierra este día festivo. El conductor del camión que atropelló a la multitud eligió la hora en la que más gente se encontraba reunida en El Paseo de los Ingleses, un largo recorrido a lo largo del Mediterráneo.
Fuentes policiales adelantaron que el conductor del camión fue abatido por las autoridades. Niza es, junto a Canes y Mónaco, uno de los destinos más visitados durante los meses de vacaciones de julio y agosto. Esta vez la información ha circulado con mucha dificultad. Varias horas después del atentado no se conocía ni siquiera una aproximación oficial de la cantidad de muertos ni heridos. Primero se habló de 30, después de 60, hasta que fuentes de la la Fiscalía adelantaron un complemento escalofriante: habría unos 80 muertos.
La justicia reveló además que el camión recorrió unos dos kilómetros arrastrando a centenas de personas a su paso. Decenas de testimonios de los sobrevivientes convergen en la descripción de los hechos: un camión enorme que desvía su trayectoria de forma intencional y arrasa con todo lo que encuentra a su paso.
Ninguna reivindicación ha llegado hasta el momento a las autoridades o a los medios. Si bien varias autoridades insistieron en señalar que se trataba “de un atentado”, el o los movimientos que están detrás de esta acto sangriento no han asumido la responsabilidad. Es lícito recordar que tanto el Estado Islámico o los grupos ligados a Al Qaeda tardan varias horas en enviar sus reivindicaciones.
Francia evitó que se produjeran actos terroristas en su territorio durante la Copa Europea de Futbol que terminó hace cerca de una semana. Este atentado en plena fiesta nacional confirma las reiteradas advertencias de los responsables políticos, aquellos ligados a la seguridad o a los servicios secretos: “lo peor no ha pasado”.
El modo operatorio de este acto terrorista perpetrado en Niza pone también en evidencia la peos pesadilla de los organismos consagrados a la lucha antiterrorista: se trata de actos asumidos por los llamados “lobos solitarios” que, aunque ligados a las corrientes islamistas radicales, actúan solos, cuando y cómo quieren.
Francia es hoy el país occidental más amenazado por el Estado Islámico y todo apunta a probar que París sigue en la mira de este grupo radical sunita. El debilitamiento militar del Estado Islámico en Siria e Irak lo llevó a modificar su estrategia y incrementar la exportación de la violencia como cortina de humo frente al retroceso de sus fuerzas en la región.
El Estado Islámico golpeó dos veces a Francia en 2015: en enero con el atentado contra el semanario Charlie Hebdo y el supermercado judío del Este de París y el 13 de noviembre con la sangrienta cabalgata de varios miembros del EI que sembraron la muerte en los barrios más de moda de París disparando contra bares, restaurantes y el teatro Bataclan.
El presidente francés, François Hollande, regresó de urgencia desde Avignonconvocó a una reunión de una célula especial de crisis en el Ministerio de Interior. A la hora del atentado muchos ministros del gobierno se encontraban en el Trocadero, lugar más que emblemático desde el cual, en Paris, se lanzan los fuegos artificiales del 14 de julio. Horas antes, en el tradicional discurso que el presidente francés ofrece cada 14 de julio, Hollande anunció el levantamiento, el próximo 26 de julio, del estado de excepción que entró en vigor desde los atentados de noviembre de 2015. “No se puede estar de forma permanente en estado de excepción”, dijo Hollande en la televisión.
Tal vez esta sangrienta jornada cambie la decisión presidencial. Un portavoz del Ministerio de Interior recalcó anoche que “nunca negamos la amenaza. El riesgo cero no existe”.

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