viernes, 1 de julio de 2016

ALVIN TOFFER Y LAS HUELLAS DEL FUTURO.

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ALVIN TOFFLER (Nueva York, 3 de octubre de 1928-Los Ángeles, 27 de junio de 20161 ) fue un escritor y futurista estadounidense, doctorado en Letras, Leyes y Ciencia, conocido por sus discusiones acerca de la revolución digital, la revolución de las comunicaciones y la singularidad tecnológica. Sus primeros trabajos están enfocados a la tecnología y su impacto (a través de efectos como la sobrecarga informativa). Más tarde se centró en examinar la reacción de la sociedad y los cambios que ésta sufre. Sus últimos trabajos han abordado el estudio del poder creciente del armamento militar del siglo XXI, las armas y la proliferación de la tecnología y el capitalismo. Entre sus publicaciones más famosas destacan La revolución de la riqueza, El cambio de poder, El shock del futuro y La tercera ola. Estaba casado con ………, también escritora y futurista, con quien residió en Bel Air, Los Ángeles.

Toffler explicaba: «La sociedad necesita personas que se ocupen de los ancianos y que sepan cómo ser compasivos y honestos. La sociedad necesita gente que trabaje en los hospitales. La sociedad necesita todo tipo de habilidades que no son sólo cognitivas, son emocionales, son afectivas. No podemos montar la sociedad sobre datos». Se le suele atribuir la frase: «Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender.» Esta idea, sin embargo, es de Herbert Gerjuoy, citada por Toffler en El shock del futuro.

La Tercera Ola.- En su libro La tercera ola, Toffler introduce un concepto de ola que engloba todas las consecuencias biológicas, psicológicas, sociales y económicas que se derivan de cada una de las civilizaciones verdaderamente distintivas.
Dentro de estas civilizaciones describe:
  • La primera ola como la revolución agrícola. Una civilización basada en el autoabastecimiento que origina toda una ola de consecuencias culturales. Dura miles de años.
  • La segunda ola como la revolución industrial. Una civilización que escinde la figura del productor de la del consumidor. Las consecuencias culturales son la uniformización, la especialización, la sincronización, la concentración, la maximización y la centralización. El poder en esta segunda ola es ostentado por los que llama "integradores", que son aquellos que se ocupan de coordinar y optimizar los procesos de producción. En todas las sociedades en las que predomine la segunda ola, surgen de forma natural la burocracia y las corporaciones.
  • La tercera ola es la sociedad post-industrial. Toffler agrega que, desde fines de la década de 1950, la mayoría de los países se han alejado del estilo de sociedad de "segunda ola", tendiendo hacia sociedades "tercera ola". Acuñó numerosos términos para describir este fenómeno y cita otros como Era de la información creados por otros pensadores.
En una simplificación de la historia de la humanidad, sitúa en el centro de la evolución de cada sociedad la coexistencia y el reemplazamiento entre "olas".

Un analfabeto será aquel que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta. La persona formada no lo será a base de conocimientos inamovibles que posea en su mente, sino en función de sus capacidades para conocer lo que precise en cada momento                       

».Alvin Toffler (La tercera ola).


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ALVIN TOFFER Y LAS HUELLAS DEL FUTURO.

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Hugo Salinas.

ALAI.-  jueves 30 de junio del 2016.

En mi rodar por el mundo, en los años 80 conocí a Alvin Toffler. Además de que fue apasionante el encuentro, marchábamos en la misma dirección. Fueron días y noches de infatigables caminatas tratando de entender a dónde nos conducía esta senda que se perdía en el horizonte.

Comparto con ustedes dos frases que lo pintan de cuerpo entero. Alvin Toffler me decía, “la pregunta correcta es generalmente más importante que la respuesta correcta.” Un investigador no se preocupa tanto en los resultados de investigaciones correctamente realizadas, sino en formular la pregunta correcta que le conducirá a resolver el enigma que le quita el sueño.

Para el investigador es un logro esencial llegar a formular, a través de una serie de aproximaciones, la pregunta correcta para resolver un problema concreto. Y este afán de escudriñar el futuro, como en el caso de Toffler, no ha sido nunca una simple curiosidad.

“En una época de cambios explosivos, me decía, ampliar y profundizar sobre las cuestiones del futuro no es únicamente una cuestión de curiosidad intelectual. Es una cuestión de supervivencia.” Así es, ahí tenemos, por ejemplo, al cambio climático que, por no formular la pregunta correcta, la Humanidad se está jugando su futuro.

Luego, como si tuviera el hábito de hablar para sí mismo, dijo: “los economistas del oeste toman al mercado como una realidad puramente capitalista, y a menudo se usa el término como si fuera sinónimo de un ‘fenómeno hecho solamente para hacer ganancias’ […]. Pero el mercado, hablando correctamente, es como una central telefónica, un centro de distribución a través del cual los bienes y servicios, como si fueran mensajes, son orientados a sus correctas destinaciones. No tiene nada que ver con la noción de capitalismo.”

De esta forma, me dejó abierto el camino para lo que buscaba: una correcta interpretación de la economía. A partir de este momento pude establecer que, la actividad socio-económica tiene dos elementos. Por un lado, el proceso de trabajo mediante el cual se produce y distribuye (mediante el mercado) los bienes económicos y, por otro lado, la decisión socio-económica que precisa el tipo de repartición del resultado de la actividad económica. Es decir, el “mercado” es solamente un elemento del proceso del trabajo. No hay por qué mezclar lo con la repartición del resultado de la actividad económica.

En el curso de nuestra conversación, mi cerebro ya iba elaborando lo que luego sería la Teoría de los Procesos de Trabajo. Porque con toda claridad me describió el nuevo proceso de trabajo que la Humanidad está en curso de elaboración: el Proceso de Trabajo de Concepción.


Lo que me puso en la pista de la nueva forma de trabajar que la Humanidad está construyendo es esta frase: “Los conocimientos […] es el elemento central de la economía de la Tercera Ola” Pero, ¿qué es la Tercera Ola?, le pregunté.

El cerebro humano, me dijo, encierra dos memorias. Una es estrictamente personal, y la otra es social. Al morir las personas, las dos memorias desaparecen. Pero, en cierto momento de la historia humana, la memoria social logra salir del cráneo de las personas y se expande, deja huellas, se materializa. El resultado es un gran avance en la literatura, los medios de comunicación, la cartografía terrestre por medio satelital, etc. Esta es la Segunda Ola de la memoria social. Pero llegado el momento, estas formas de expresión de la memoria social cobran vida al interactuar. Es la Tercera Ola.

“El paso a la memoria social de la Tercera Ola, sin embargo, es mucho más que cuantitativo. Le estamos también dando vida a nuestra memoria social. Lo que hace el salto a la Tercera Ola es una situación histórica sin precedentes: hace que la memoria social sea, al mismo tiempo, extensiva y activa. Y esta combinación muestra ser creativa.”

Con ello, la noción del Proceso de Trabajo de Concepción había nacido. Es una forma de trabajar en donde los conocimientos actúan sobre conocimientos y generan nuevos conocimientos. Es la memoria en sus diferentes estados e interacciones. Además, la memoria social de la Tercera Ola no son simplemente conocimientos. Es el elemento central de la nueva forma de trabajar, así como la máquina lo fue de la revolución industrial, o la tierra cultivable de la agricultura primaria. Con este nuevo proceso de trabajo, la Humanidad está ingresando con toda su fuerza a lo que ahora se conoce como la economía inmaterial.

Y esta parte de nuestra conversación lo cierra con esta sentencia: “en vez de encontrarnos en el fin de la historia, estamos al final de la pre-historia.” Así es, estamos dejando atrás la pre-historia de la actividad económica, la economía que produce solamente bienes materiales, para ingresar a la economía inmaterial, la economía de los conocimientos, como forma de trabajar y crear bienes económicos.

Gracias Alvin Toffler, mi compañero de ruta, descansa en paz.

Lima, 30 de junio del 2016.

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