lunes, 25 de julio de 2016

ESTADOS UNIDOS: ¿ CUÁL VA USTED A ESCOGER: HILLARY O TRUMP?.

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¿DONALD O HILLARY, HILLARY O DONALD?.- ARTILIO BORON.- Estos días, después de la nominación de Donald Trump como candidato por el partido republicano, varios medios me preguntaron quién sería más conveniente para América Latina, si él o Hillary Clinton.

Mi respuesta: ninguno de los dos, porque lo que importan no son tanto las personas como la alianza social a quien ellos representan. Y esta alianza es la “burguesía imperial” o el “complejo militar-industrial-financiero”, al cual ambos responden si bien con características idiosincráticas propias. Por eso creo que la pregunta está mal formulada. Ningún presidente de Estados Unidos se ha apartado, desde George Washington hasta aquí, de las premisas fundantes que guían las relaciones hemisféricas y que condenan a nuestros países a la condición de inertes satélites del centro imperial:

(a) mantener América Latina y el Caribe como el “patio trasero” de Estados Unidos que no admite la intromisión de terceras potencias (Doctrina Monroe, 1823);

(b) fomentar la desunión y la discordia entre los países del área y oponerse con total intransigencia ante cualquier proceso de integración o unificación. Por eso, Washington sabotea a la UNASUR, a la CELAC, mismo al MERCOSUR, ni hablemos del ALBA-TCP, Petrocaribe, Banco del Sur o Telesur. Esta política arranca desde los tiempos del Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826 y continúa hasta hoy.

(c) el tristemente célebre “corolario de (Theodore) Roosevelt”, de 1904, en el que Estados Unidos se arroga el derecho a intervenir en los países del área sus gobiernos sean “incapaces de mantener el orden dentro de sus fronteras y se comporten con una justa consideración hacia sus obligaciones con el extranjero.” Y más adelante prosigue diciendo que: “siempre es posible que las acciones ofensivas hacia esta nación (Estados Unidos) o hacia los ciudadanos de esta nación (eufemismo por empresas norteamericanas) de algunos Estados incapaces de mantener el orden entre su gente, incapaces de asegurar la justicia hacia los extranjeros que la tratan bien, pudieran llevarnos a adoptar acciones para proteger nuestros derechos; pero tales acciones no se adoptarían con miras a una agresión territorial y serían adoptadas sólo con una extrema aversión y cuando se haya hecho evidente que cualquier otro recurso ha sido agotado”.


Fieles a estas premisas no tiene sentido alguno preguntarse si Trump ni Clinton serían más convenientes para América Latina. Quizás podríamos especular sobre quien sería menos malo. En tal caso creo que entre estas dos malas personas, inmorales y corruptas, tal vez la menos dañina podría ser Hillary, pero nada más que eso. Ella y Trump representan, con ligeros matices, lo mismo: la dictadura "legal" del gran capital en Estados Unidos.

Trump es más impredecible y esto no necesariamente sería malo. Hasta podría despegarse ocasionalmente del “complejo militar-industrial-financiero”, pero su compañero de fórmula –un cristiano evangélico de ultraderecha- es un troglodita impresentable.

Hillary es muy predecible, pero su record como Secretaria de Estado en la administración Obama es terrible. Recuérdese, entre muchas otras cosas, la carcajada con que recibió la noticia del linchamiento de Muammar El Gadaffi, gesto moralmente inmundo si los hay. Como senadora se consagró como una descarada lobbista de Wall Street, del complejo militar-industrial y del Estado de Israel.

América Latina no puede esperar nada bueno de ningún gobierno de Estados Unidos, como lo ha demostrado la historia a lo largo de más de dos siglos. Puede, ocasionalmente, aparecer algún presidente que marginalmente pueda producir situaciones puntualmente favorables para nuestros países, como ha sido el caso de James Carter y su política de Derechos Humanos, concebida para hostigar a la Unión Soviética e Irán pero que, indirectamente, sirvió para debilitar las dictaduras genocidas de los años setentas. Pero nada más que eso. Nosotros tenemos que forjar la unidad de nuestros pueblos, como lo querían Artigas, Bolívar y San Martín en los albores de las luchas por nuestra independencia. No tenemos nada bueno que esperar de los ocupantes de la Casa Blanca cualquiera sea el color de su piel o su procedencia partidaria.


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ESTADOS UNIDOS: ¿ CUÁL VA USTED A ESCOGER: HILLARY O TRUMP?.
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Yuri Weky Silva.

ALAI. Viernes 22 de julio del 2016.

Esa debe ser la pregunta que se formulan entre amigos y familiares los vecinos del norte. Están frente a un juego sin salida, en el cual el pueblo siempre pierde ya que las votaciones allá son sui generis. “Se  vota  por  un partido   y ese  partido  o  el  candidato designa  los  Grandes  Electores  que  a su  vez  conforman  un  Colegio  electoral que  al  final es  quien  elige  al presidente  sin  respetar  la  voluntad  electora  ni   el número  de  votos  que  obtenga   el candidato”.[1] El árbitro lo sabe, pero los participantes   se desentienden.  Juego al gato y al ratón y el gato gana. Cuando, diariamente, leemos las noticias internacionales y nos informamos de quienes son los personajes en la contienda electoral de EEUU, qué hacen, qué han hecho, qué dicen, pensamos en el pasado de nosotros - como país- y las votaciones que se sucedían aquí entre los partidos del puntofijismo. No suelo ocuparme de nombres cuando escribo sin embargo en este caso quiero contrastar, sólo  como ejercicio, de lo que declaran y  se reseña a través de las páginas de reconocidos diarios mundiales.

Las ofertas de los candidatos, que nos ocupan, no responden a un país que se encuentra en un estado de violencia, de crisis económica, de cuestionamiento moral por las sucesivas guerras que provocan, las invasiones e injerencias contra gobiernos legítimos. No leemos sus programas en los cuales se incluyan- con respeto- las mayorías (afroamericanos, latinos, pueblo). No leemos sobre un plan de salud, educación gratuita, vivienda, catástrofes. ¿Qué dicen sobre Guantánamo y el bloqueo a Cuba? ¿Qué dicen sobre el respeto a la Región y sus gobiernos progresistas?  El show es entre contrincantes que quieren poder. Avergüenza que la campaña se base en insultos y acusaciones entre los personajes ejemplo de ello, Donald Trump dijo: “La precandidata del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hilary Clinton, ha ladrado como un perro para ilustrar una de sus ideas”.

Leemos  las graves acusaciones por parte de la demócrata , favorita del poder financiero y los lobbies a quien ya llaman “Killary”, cuando públicamente señaló que los republicanos fueron los que organizaron, entrenaron y financiaron el estado islámico al igual que hicieron con Al Qaeda en Afganistán en 1985.  Las contradicciones de la candidata nos advierte de su compromiso con el terrorismo cuando en noviembre del 2015 declara: de ser elegida no apoyará una declaración formal de guerra contra el Estado Islámico. ¿Se contraría a si misma con respecto al tema? ¿Estamos ante un terrorismo planificado y financiado, desde su patio, para expoliar a Siria? Responde el Estado Islámico a una política de Estado de expansión y hegemonía de los EEUU? ¿Con ello han logrado petróleo barato con la complicidad de Turquía?

La aspirante -comprometida con el status quo- expuso en New Hampshire que: una declaración de guerra contra el Estado Islámico (EI) podría ser ineficaz por ser una organización extendida en todo el Oriente Medio. ¿Nos inquirimos es que acaso su país no es la primera fuerza militar en el planeta?   En septiembre del 2015 nos vuelve a sorprender con sus argumentos. Mientras defendió el acuerdo nuclear iraní [2]  afirmó que: no dudará en usar la fuerza militar si Irán intenta obtener un arma atómica.  Olvidó los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki ordenados por Harry Truman presidente de los Estados Unidos (6 y 9 de agosto del 45) La jefatura del mundo decide que deben hacer o no los países. ¿No es su país, su gobierno un supra poder?   ¿Habla de injerencia?  No olviden sus palabras referentes a Libia: “Fuimos, vimos y él murió” al referirse al asesinato de Gadafi.   Esto son sólo pocos ejemplos para conocerla. 

En tanto el multimillonario Donald Trump habla en Denver de construir un muro en la frontera con México para frenar las inmigraciones. Inevitablemente pensamos en.el territorio Mexicano (1846- 1848) y la política expansionista de EEUU que condujo a la pérdida de casi un 50 por ciento de Texas. Pensamos también en la cantidad de desplazados colombianos que han encontrado una patria en Venezuela (con todos los derechos en salud y educación) y todo el escándalo generado por la prensa internacional por el cierre de las fronteras para frenar el contrabando de extracción de combustible y alimentos, aunado al paramilitarismo proveniente de Colombia y su consecuente sicariato y desapariciones forzadas en nuestro país.

Nos escandaliza el empresario estadunidense, en un mitin en Ohio. Defiende la tortura para militantes del Estado Islámico y precisó que la técnica del ahogamiento simulado que fue utilizado durante el gobierno de George Bush con los sospechosos de terrorismo:

Me gusta mucho la idea. No creo que sea lo suficientemente dura”. Su conducta belicista se expresa cuando afirma que de ser elegido como presidente el 8 de noviembre: “Es muy posible que tengamos que utilizar para combatir el EI a las fuerzas militares de la OTAN". ¿Estamos en presencia de una conflagración mundial anunciada? ¿Qué ha pasado hasta ahora cuando EEUU ha luchado contra este grupo? ¿Es superior el EI o no se le ha combatido?

Ante esas dos fuerzas que se confrontan para llegar al poder, de obtener el triunfo cualquiera de los dos, nos preguntamos: ¿Por quién votaran los vecinos del norte? ¿Por cuál de dos candidatos si Trump insulta a los inmigrantes, a las mujeres, a los musulmanes, a los afroamericanos, a los judíos además de representar los intereses del gran capital? Por Hilary, guerrerista, expansionista, cómplice de las políticas del gobierno de B. Obama desde su ejercicio en la Secretaria de Estado desde el 2009 al 2013?

¿Qué se puede esperar de quien resulte electo para gobernar?

1)      ¿Hay esperanza de que cese la injerencia contra el País bolivariano?
2)      ¿Se derogará el Decreto de Obama con respecto a Venezuela?  
3)       ¿Continuarán, desde EEUU, minando la estabilidad en el mundo?
4)       ¿Prolongarán el financiamiento a la ultra derecha venezolana?
5)    ¿Habrá cambios positivos de orden sociopolíticos para la mayoría estadounidense?
6)       ¿Se evitará la guerra, se luchara por la paz y la justicia social?
7)      ¿Se pondrá fin a las sanciones contra Cuba y Rusia?
8)      ¿Propulsarán una política exterior pacifista y respetarán los gobiernos legítimos y las soberanías de las naciones?
9)       ¿Se retirarán las Bases militares esparcidas por el mundo?
10)   ¿Se respetarán los tratados internacionales para la preservación de la vida en el planeta?
11)   Cesará el racismo y la represión contra la población afroamericana en EEUU?
12)   ¿Dejaran de expoliar los pueblos?
13)   ¿Por qué estos candidatos no se han pronunciado con respecto a la recuperación -con el concurso de la Fuerza Aérea de Rusia- de la ciudad de Palmira, que permanecía tomada desde el año pasado por el EI?
14)  ¿Por qué se silencian contra la represión que ejerce la policía en su país?
15)  ¿Democratizarán la educación? 
16)  ¿Eliminarán la pena de muerte en los 31 estados que aún la practican?  Hago la siguiente acotación, entre los delitos federales por los que una persona puede ser condenada a muerte están: la traición a la patria, el espionaje, los crímenes de guerra, el uso de arma química. No puedo obviar un comentario: En Venezuela se pretendió este año 2016 desde la Asamblea Nacional-dominada por la derecha opositora al gobierno bolivariano- poner en vigencia una ley de amnistía que perdonaba todos los delitos contra la patria.

Ante las declaraciones de los candidatos entiendo por qué los vecinos se preguntan: Lemuel allez-vous choisir:   Hilary o Trump?,  Which will you choose: ¿Hilary o Trump?,

Cuál va usted a escoger: ¿Hilary o Trump?

Caracas, 4 de julio de 2016.

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[1] Weky Y. Breve parangón entre dos maneras de elegir. Caracas   2012.

 [2] Nota: China, EE.UU., Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania llegaron a un acuerdo para limitar el programa nuclear iraní a cambio de levantar las sanciones internacionales y multilaterales. Julio 2015.

Yury Weky Silva.

Profesora de castellano y literatura y licenciada en Letras 
Autora  de  “La  Revolución  es  un  camino  sin  tregua” (2003) “Por los  caminos” (2005) “Caminos  de  revolución” (2007) coautora de “El socialismo  en el siglo XXI” (2006).


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