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“María Pastukhova, directora del programa de transición energética
de E3G, afirmó que, mientras los hogares,
el transporte y la industria sigan dependiendo del petróleo y el gas,
el Reino Unido y otros importadores de combustibles fósiles
seguirán expuestos a las crisis de precios globales provocadas por conflictos,
cuellos de botella y el contagio del mercado. No importa si las
moléculas proceden del Mar del Norte o del extranjero; la exposición del Reino
Unido sigue siendo la misma (…) Por lo tanto, aumentar la producción de
combustibles fósiles en el Reino Unido es una respuesta débil a la inseguridad
energética.
“Un portavoz del Gobierno británico
declaró: El Gobierno está decidido a defender los intereses de la ciudadanía
en esta crisis. Estamos impulsando con mayor intensidad y rapidez una energía
limpia de origen nacional que podamos controlar para proteger al pueblo
británico y reducir las facturas de forma definitiva. También hemos tomado
medidas para evitar prácticas desleales como la especulación con los precios,
ayudar a quienes dependen del gasóleo de calefacción y garantizar que los
hogares y las empresas obtengan ahora un trato justo en sus facturas.
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Fuentes: Viento sur.
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30 MILLONES DE DÓLARES POR HORA: LOS BENEFICIOS DE LAS PETROLERAS
CON LA GUERRA.
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Por Damian Carrington | 22/04/2026 | Economía
Fuentes. Revista Rebelión miércoles 22 de abril del 2026.
Las 100 principales empresas
petroleras y gasísticas del mundo obtuvieron más de 30 millones de dólares cada
hora en beneficios no ganados durante el primer mes de la guerra de Estados
Unidos e Israel contra Irán, según un análisis exclusivo para The
Guardian. Saudi Aramco, Gazprom y ExxonMobil se encuentran entre los
mayores beneficiarios de esta bonanza, lo que significa que quienes más se
oponen a la acción climática siguen prosperando.
El conflicto incrementó el precio del
petróleo hasta una media de 100 dólares por barril en marzo, lo que supuso unos beneficios
extraordinarios por la guerra, estimados en 23.000 millones de dólares para
las empresas durante ese mes. Los suministros de petróleo y gas tardarán meses en volver a los niveles previos
a la guerra y las empresas obtendrán 234.000 millones de dólares a finales
de año si el precio del petróleo sigue rondando los 100 dólares de
media. Este análisis utiliza datos de un proveedor líder de inteligencia,
Rystad Energy, analizados por Global Witness.
Los beneficios extraordinarios provienen de los bolsillos de la gente corriente, que paga precios elevados para repostar sus vehículos y suministrar energía a sus hogares, así como de las empresas, que incurren en facturas de energía más elevadas. Docenas de países han reducido los impuestos sobre los combustibles para ayudar a los consumidores en dificultades, lo que significa que esos países, entre ellos Australia, Sudáfrica, Italia, Brasil y Zambia, están recaudando menos fondos para los servicios públicos.
La presión para que se apliquen
impuestos sobre los beneficios extraordinarios obtenidos por las empresas
petroleras y gasísticas gracias a la guerra está aumentando, y la
Comisión Europea está estudiando una solicitud de los ministros de Finanzas
de Alemania, España, Italia, Portugal y Austria para
“enviar un mensaje
claro de que quienes se benefician de las consecuencias de la guerra deben
aportar su granito de arena para aliviar la carga que recae sobre la población
en general”.
“Permitiría financiar
ayudas temporales, especialmente para las y los consumidores, y frenar el
aumento de la inflación sin imponer cargas adicionales a los presupuestos
públicos”, afirmaron los ministros en una carta del 4 de abril. La factura de la UE en
combustibles fósiles ha aumentado en 22.000 millones de euros desde el
inicio de la guerra de Irán.
Con diferencia, Aramco es la mayor beneficiaria, ya que se estima que obtendrá unos beneficios por la guerra de 25.500 millones de dólares en 2026 si el precio del petróleo se sitúa en una media de 100 dólares. Esto se suma a los enormes beneficios que habitualmente obtiene la empresa saudí, mayoritariamente de propiedad estatal: 250 millones de dólares al día entre 2016 y 2023. Arabia Saudí lleva décadas liderando con éxito los esfuerzos para bloquear y retrasar la acción contra la crisis climática internacional.
Tres empresas rusas –Gazprom, Rosneft
y Lukoil– podrían
obtener unos beneficios de guerra relacionados con Irán estimados en 23.900
millones de dólares a finales de año. El conflicto ha beneficiado las
arcas de Vladimir Putin para su propia guerra en Ucrania, ya que Rusia
recibió ingresos por exportación de petróleo de 840 millones de dólares al día en marzo, un 50
% más que en febrero, según un análisis del Centro de Investigación
sobre Energía y Aire Limpio.
ExxonMobil, que tiene un largo historial negacionista sobre el cambio
climático, obtendrá 1.000 millones de dólares en beneficios de guerra no ganados en 2026 si el
precio de 100 dólares se mantiene. Shell obtendrá un impulso de 6.800
millones de dólares. El valor de ambas empresas, al igual que el de
otras, ha aumentado significativamente debido a las subidas
de los precios de las acciones en el mes posterior al inicio de la guerra de
Irán: ExxonMobil vale 118.000 millones de dólares más, y Shell 34.000
millones de dólares más.
Chevron va camino de obtener unos
beneficios extraordinarios de 9.200 millones de dólares gracias a la guerra de
Irán. El director
ejecutivo de la empresa, Mike Wirth, también se ha beneficiado vendiendo
acciones de Chevron por valor de 104 millones de dólares entre enero y marzo.
Es probable que el impacto de la
guerra de Irán sea
duradero, y el director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih
Birol, la describió el lunes como el mayor shock de la historia para el
mercado energético mundial.
La escalada de los precios del
petróleo y el gas llevó al responsable de clima de la ONU, Simon Stiell, a advertir a mediados de marzo que:
“La dependencia de los
combustibles fósiles está socavando la seguridad nacional y la soberanía y
sustituyéndolas por servilismo y costes crecientes”. Afirmó que las energías
renovables podrían proteger a las personas y a las naciones de las subidas de precios:
“La luz solar no depende de estrechos marítimos angostos y vulnerables”.
Los beneficios de la guerra de Irán
para las empresas petroleras y gasísticas se suman a lo que ha sido durante décadas un negocio
sumamente lucrativo para los Estados petroleros y los accionistas.
Durante el último medio siglo, el sector del petróleo y el gas ha
obtenido una media de 1 billón de dólares al año en beneficios netos cada
año, y mucho más en años de crisis como 2022, cuando Rusia lanzó su invasión
a gran escala de Ucrania. El sector de los combustibles fósiles
también se beneficia de subvenciones explícitas que ascendieron a
1,3 billones de dólares en 2022, según el Fondo Monetario
Internacional.
Patrick Galey, director de
investigaciones periodísticas de Global Witness, afirmó:
“Los momentos de
crisis mundial siguen traduciéndose en beneficios extraordinarios para las
grandes petroleras, mientras que la gente corriente paga el plato. Hasta que
los gobiernos no superen su adicción a los combustibles fósiles, todo nuestro
poder adquisitivo seguirá siendo rehén de los caprichos de los hombres
fuertes”.
Jess Ralston, responsable de energía
de la Energy and Climate Intelligence Unit, afirmó:
Esta crisis del
petróleo y el gas ilustra una vez más el coste de nuestra dependencia de los
combustibles fósiles, tan volátiles. (…) Invertir en tecnologías de cero
emisiones netas no solo es el camino hacia la seguridad energética permanente,
sino también la única forma de restablecer el equilibrio del sistema climático.
Los llamamientos a aumentar la producción de combustibles fósiles y a dar
marcha atrás en las medidas de cero emisiones netas ante esta nueva crisis no
harían más que socavar nuestra seguridad energética y aumentar nuestra
exposición a los efectos perjudiciales del cambio climático.
Beth Walker, experta en política
energética del grupo de expertos E3G, afirmó:
“Los gobiernos
deberían utilizar los impuestos sobre los beneficios extraordinarios para
acelerar la transición hacia la energía verde, en lugar de profundizar la
dependencia de los combustibles fósiles”.
Saudi Aramco, Shell y TotalEnergies se
negaron a hacer comentarios y ExxonMobil, Chevron, Gazprom, Petrobras y ADNOC no respondieron a la solicitud de
comentarios.
Los beneficios de guerra estimados se
calcularon utilizando la base de datos UCube de Rystad Energy, que integra datos globales campo
por campo, noticias e inteligencia, y tiene en cuenta la demanda
de petróleo y gas para proyectar cuánto puede suministrar cada
yacimiento.
Los beneficios extraordinarios de la
guerra se calcularon comparando el flujo de caja libre generado por la producción de
petróleo y gas en marzo, cuando el petróleo se situó en una media de
100 dólares por barril, frente a los 70 dólares antes de la guerra
de Irán. Estos datos representan los beneficios estimados del
sector upstream, tras deducir impuestos y regalías, así como
los gastos de capital y operativos.
Los habitantes de los países que están
aumentando su capacidad de energía renovable están protegidos en parte de las subidas de
precios y de los beneficios de guerra. La energía eólica y solar
en el Reino Unido en marzo permitió evitar 1.000 millones de libras en importaciones de gas. Entre
2010 y 2025, la energía eólica ahorró a las y los consumidores
unos 100.000 millones de libras.
Maria Pastukhova, directora del
programa de transición energética de E3G, afirmó que, mientras los hogares, el transporte y
la industria sigan dependiendo del petróleo y el gas, el Reino Unido
y otros importadores de combustibles fósiles seguirán expuestos a las
crisis de precios globales provocadas por conflictos, cuellos de botella
y el contagio del mercado.
No importa si las
moléculas proceden del Mar del Norte o del extranjero; la exposición del Reino
Unido sigue siendo la misma (…) Por lo tanto, aumentar la producción de
combustibles fósiles en el Reino Unido es una respuesta débil a la inseguridad
energética.
Un portavoz del Gobierno británico
declaró:
El Gobierno está
decidido a defender los intereses de la ciudadanía en esta crisis. Estamos
impulsando con mayor intensidad y rapidez una energía limpia de origen nacional
que podamos controlar para proteger al pueblo británico y reducir las facturas
de forma definitiva. También hemos tomado medidas para evitar prácticas
desleales como la especulación con los precios, ayudar a quienes dependen del
gasóleo de calefacción y garantizar que los hogares y las empresas obtengan
ahora un trato justo en sus facturas.
Damian Carrington, editor de Medio
Ambiente de The Guardian
Texto original: The Guardian
Traducción: viento sur
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