miércoles, 7 de marzo de 2012

El verdadero secreto del libre comercio. Debate contra la promesa neoliberal, de un mundo sin pobreza ni desempleo.

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“ La teoría y práctica del neoliberalismo generaron, con razón, una importante oposición de activistas, hacedores de política y académicos. Sin embargo, el neoliberalismo continúa siendo una importante influencia en las ciencias sociales, el sentido común y en los círculos políticos. En la práctica, las naciones poderosas y las instituciones que sostienen y difunden esta agenda fueron exitosas para expandir la ley del mercado. En consecuencia, por todo el mundo persisten enormes bolsones de pobreza y profundas desigualdades y las crisis siguen estallando. Acabamos de ingresar en la primera Gran Depresión del siglo XXI”.


“La base del neoliberalismo reside en la teoría ortodoxa del libre comercio, cuyo argumento central es que el libre comercio competitivo beneficiará a todas las naciones. Algunos críticos señalan que hoy en día el mundo está muy lejos de exhibir las condiciones de competitividad asumidas en la teoría económica estándar del libre comercio. Señalan que, si bien las naciones ricas predican el libre comercio, cuando ellas estaban subiendo por la escalera del desarrollo utilizaron ampliamente el proteccionismo y la intervención estatal. Incluso remarcan que ahora los países ricos ni siquiera siguen al pie de la letra sus prédicas. Los defensores del neoliberalismo ya respondieron a esas acusaciones: en el pasado no existían las condiciones de mercado competitivas que son necesarias para el libre comercio, por lo tanto el pasado no sirve como comparación. Sin embargo, argumentan que, con la ayuda de los organismos internacionales, se pueden alcanzar esas condiciones en todo el mundo. Cuando esto suceda, el libre comercio funcionará como prometieron y la pobreza mundial, el desempleo y las crisis económicas desaparecerán. ( Seguramente, será para la satisfacción de su “ego colosal”, en un “nuevo siglo de las luces” que no tiene ni día, ni año, ni siglo. Pero no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que la resista”).


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""Los pueblos sudamericanos hemos conseguido plantarle cara al modelo neoliberal. Aunque no conseguimos derrotarlo completamente, fue posible por lo menos deslegitimar sus aristas privatizadoras y crear una nueva relación de fuerzas que nos permite mirar el futuro con mayor esperanza".
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El verdadero secreto del libre comercio.


Debate contra la promesa neoliberal, de un mundo sin pobreza ni desempleo.


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El libre comercio no contribuye al desarrollo de por sí. Se necesitan políticas económicas diseñadas para promover la industria nacional a un nivel en el que sea globalmente competitiva. De lo contrario, el país terminará cubriendo su déficit con deuda


Anwar Shaikh *



Opinión. Página /12 Lunes 5 de marzo del 2012.


Vivimos en un mundo caracterizado por enormes riquezas y elevados niveles de pobreza. Ese escenario se repite en la mayoría de los países. El neoliberalismo domina el mundo. Se trata de una práctica aparentemente justificada por un conjunto de supuestos que tienen su raíz en la teoría económica convencional. Los mercados están representados por estructuras sociales óptimas y autorregulables que, si se las dejara funcionar sin restricciones, permitirían atender en forma óptima las necesidades económicas, utilizar eficientemente los recursos y generar automáticamente el pleno empleo para todas las personas que deseen trabajar. Por extensión, la globalización de los mercados sería el mejor mecanismo para extender los beneficios a todo el mundo.


La teoría y práctica del neoliberalismo generaron, con razón, una importante oposición de activistas, hacedores de política y académicos. Sin embargo, el neoliberalismo continúa siendo una importante influencia en las ciencias sociales, el sentido común y en los círculos políticos. En la práctica, las naciones poderosas y las instituciones que sostienen y difunden esta agenda fueron exitosas para expandir la ley del mercado. En consecuencia, por todo el mundo persisten enormes bolsones de pobreza y profundas desigualdades y las crisis siguen estallando. Acabamos de ingresar en la primera Gran Depresión del siglo XXI.


La base del neoliberalismo reside en la teoría ortodoxa del libre comercio, cuyo argumento central es que el libre comercio competitivo beneficiará a todas las naciones. Algunos críticos señalan que hoy en día el mundo está muy lejos de exhibir las condiciones de competitividad asumidas en la teoría económica estándar del libre comercio. Señalan que, si bien las naciones ricas predican el libre comercio, cuando ellas estaban subiendo por la escalera del desarrollo utilizaron ampliamente el proteccionismo y la intervención estatal. Incluso remarcan que ahora los países ricos ni siquiera siguen al pie de la letra sus prédicas. Los defensores del neoliberalismo ya respondieron a esas acusaciones: en el pasado no existían las condiciones de mercado competitivas que son necesarias para el libre comercio, por lo tanto el pasado no sirve como comparación. Sin embargo, argumentan que, con la ayuda de los organismos internacionales, se pueden alcanzar esas condiciones en todo el mundo. Cuando esto suceda, el libre comercio funcionará como prometieron y la pobreza mundial, el desempleo y las crisis económicas desaparecerán.


El libre comercio entre naciones funciona prácticamente de la misma manera que la competencia al interior de un país: favorece al (competitivamente) fuerte sobre el débil. Es esperable que la globalización genere daños colaterales. Esto también nos dice que los países desarrollados tenían razón al advertir, cuando estaban subiendo por la escalera, que el comercio internacional irrestricto era una amenaza a sus propios planes de desarrollo. Aquello que hoy el mundo desarrollado niega tan enérgicamente, era verdad entonces: el gran poder del mercado se utiliza mejor cuando está asociado a una agenda social más amplia.


En los libros de texto de economía, las introducciones a la teoría del libre comercio comienzan con una tergiversación deliberada. Esos manuales nos piden que analicemos a dos países como si fueran individuos que participan libremente de un trueque. Los individuos, nos dicen, entregarán lo que tienen a cambio de otra cosa solamente si cada uno considera que va a ganar algo en ese proceso. Y, si sus expectativas son correctas, efectivamente ganarán. Así, el libre comercio beneficiaría a todos los que participen de él. El resto son detalles. Pero como en cualquier truco de magia, este razonamiento incluye un engaño fundamental. En un mundo capitalista, el comercio internacional está guiado por empresas. Los exportadores locales les venden a los importadores extranjeros que luego venden esos productos a sus residentes, mientras que los importadores locales compran bienes a los exportadores y después nos los venden a nosotros. La rentabilidad es lo que motiva las decisiones empresarias en cada punto de la cadena.


La teoría del libre comercio tradicional descansa en el supuesto de que en un libre mercado financiero los flujos de dinero que surgen de un déficit comercial reducirán el precio real de la moneda del país (devaluarán el valor de la moneda). Así se achicará el déficit, ya que las exportaciones serán más baratas para el resto del mundo y las importaciones más caras, hasta que en un momento el balance comercial y la balanza de pagos encuentran el equilibrio. Un superávit comercial generaría el recorrido contrario hacia el mismo resultado.


Tanto Karl Marx como Roy Harrod ofrecen un contraargumento convincente: en un mercado financiero libre, las salidas de dinero disminuyen la liquidez y elevan las tasas de interés, mientras que el ingreso de capitales baja las tasas de interés. Ninguno de estos efectos altera el balance comercial. En cambio, inducen flujos de capitales de corto plazo que conducirán al balance de pagos a un equilibrio cubriendo un déficit comercial existente con endeudamiento externo y un superávit comercial impulsando una posición de acreedor externo. Bajo un esquema de libre comercio, un país que no es suficientemente competitivo en el mercado global terminará cubriendo su persistente déficit comercial con endeudamiento externo, terminará como un deudor internacional. A la inversa, un país muy competitivo poseerá un superávit comercial y se transformará en un acreedor internacional.


Este es el verdadero secreto del libre comercio: se necesitan políticas económicas especialmente diseñadas para desarrollar la industria de un país a un nivel donde sea globalmente competitiva. Esto explica por qué los países occidentales y luego Japón, Corea del Sur y los tigres asiáticos resistieron con tanta fuerza la teoría y las políticas del libre comercio cuando estaban subiendo por la escalera. Pero también nos permite darles sentido a las verdaderas políticas que utilizaron en su proceso de desarrollo: utilizando el acceso a los mercados internacionales, el conocimiento y los recursos como parte de una agenda social más amplia. El objetivo no debe ser equilibrar la cancha, sino más bien elevar el nivel de los jugadores desventajados. En este sentido, practicar el neoliberalismo en los lugares más pobres del mundo es un deporte cruel.


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* Profesor de Economía, New School for Social Research.


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martes, 6 de marzo de 2012

Los del Movimiento 15 de Mayo. ¿Grandes tareas y responsabilidad política ante el futuro?

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El Movimiento M-15- Movimiento social juvenil en primera instancia surgida en el centro de la crisis del sistema capitalista. El 15 de mayo del 2011 un grupo de Universitarios, Juventudes en general acamparon en la Histórica Portada del Sol en Madrid. Una semana después del desalojo violento ya no eran unos cientos, ahora eran miles y en varias plazas y calles de España. Meses después ya no solamente eran jóvenes, ahora estaban los despedidos, desempleados, en miles, sindicalistas, migrantes, y miles de ciudadanos en todo Europa. Llegó hasta Tel-Aviv en Israel, antes la histórica Democracia Árabe y posteriormente se consolidó en la calle, en la Plaza Pública, en lugares estratégicos y representativos, millones acamparon, se movilizaron, sus protestas fueron más intensas y cada vez emergía mayor compromiso. Llegó también América Latina – Chile miles de estudiantes se movilizaron todo el año del 2011 reclamando una gran transformación en el sistema educativo.


Incluso en varias calles y plazas del Mundo, el movimiento se consolida con la presencia de nuevas organizaciones. Democracia Real, Ya. Ni, nos representan. Ni somos, Ni, Ni. Ocupa Wall Street. Todos ellos en su conjunto en la plaza pública, en las calles, en lugares estratégicos, constituye y representa la forma más evidente de cómo están recuperando el espacio público que nos arrebataron en la década de los 80’ por el “poder” de los neoliberales. Están recuperando el Ágora Ateniense, después de más de 25 siglos. Además están construyendo una nueva Opinión Pública más libre, autónoma, democrática; una nueva Ciudadanía Múltiple – sobre la base del desarrollo y encuentro de varias formas de comunicación intercultural en la Plaza Pública -. Todo este proceso constituye el (in)surgimiento de la Nueva Sociedad Civil, Real, como el escenario de escenarios de las clases y la lucha de clases. Pero aún hay grandes ausencias y debilidades, como la Ideología y Política que debe orientar, dirigir, conducir, el movimiento en el futuro. Si logra o no fusionarse con el Foro Social Mundial, el Foro de Porto Alegre, el Movimiento Anti-globalización o Altermundistas a nivel mundial y el conjunto de los miles de movimientos anti-globalización o Conflictos Sociales. El futuro es nuestro como derecho al futuro que tenemos para construir una nueva civilización humana.


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Los del Movimiento 15 de Mayo.


¿Grandes tareas y responsabilidad política ante el futuro?


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Carlos Taibo.


Rebelión. Domingo 4 de marzo del 2012.



El futuro del movimiento del 15 de mayo depende de factores varios: si uno de ellos es la condición de las políticas de nuestros gobernantes, otro lo aportan circunstancias azarosas de muy difícil consideración. Pero, por encima de todo, el porvenir del movimiento depende de la capacidad de éste para hacer frente a un puñado de retos que se presentan en su horizonte inmediato. Identificaremos aquí diez de esos retos.


1. El movimiento debe combinar las grandes campañas -marchas, manifestaciones- con un trabajo local de carácter descentralizado. Las primeras contribuyen a fortalecer la imagen pública del 15-M, en tanto el segundo da sentido pleno a su presencia y amplía la base de apoyo. En la trastienda, l@s activistas del movimiento deben ser conscientes de que, aunque éste suscita una innegable simpatía entre la gente común, las más de las veces no provoca el acercamiento de esos simpatizantes declarados a asambleas y campañas.


2. Es urgente ratificar la deriva ideológica registrada desde la primavera y, al respecto, y en particular, hay que mantener la radicalidad sin exclusiones. En la mayoría de los lugares -claro que hay excepciones- el movimiento ha dejado atrás las propuestas de cariz meramente ciudadanista, que invitaban a contestar algún aspecto preciso del orden que padecemos, para adentrarse en otra de naturaleza orgullosamente anticapitalista, en franca y global contestación de la miseria que se nos ofrece. Cada vez se hace más necesario ir más allá de la crítica de los síntomas externos de la enfermedad -la corrupción, la precariedad- para apuntar al núcleo de los problemas: el capitalismo como un todo.


3. No pueden faltar los esfuerzos para conciliar las dos grandes posiciones que se hacen valer dentro del movimiento: si la primera aspira a formular propuestas que se espera sean atendidas por nuestros gobernantes, la segunda desea crear espacios de autonomía en los cuales, sin depender de nadie, procedamos a aplicar reglas del juego diferentes. Aunque esas dos posiciones arrastran raíces y métodos diferentes, tienen un largo camino común que recorrer.


Importa mucho, de cualquier manera, que el 15-M no se vea absorbido por el dramático cortoplacismo que hoy en día lo marca casi todo. En sus iniciativas deben estar presentes, siempre, la lucha antipatriarcal, la contestación del productivismo y la solidaridad internacionalista. Lo anterior implica trascender la mera defensa de una instancia, el Estado del bienestar, que política, económica y ecológicamente es inseparable del orden capitalista y a menudo da la espalda a los derechos de los pueblos del Sur.


4. Hay que trabajar denodadamente por el asentamiento del movimiento en los lugares en los que hasta hoy no ha estado presente. En paralelo, hay que revisar lo hecho en aquellos otros en los que el 15-M no ha funcionado a plena satisfacción. Con respecto a estos últimos, y dejando de lado los problemas vinculados con los escenarios más singulares -a menudo marcados por unas u otras manifestaciones de la cuestión nacional-, sobran las razones para concluir que el 15-M no se ha movido con soltura en los espacios en los que con anterioridad había poderosas y activas redes sociales. En esos lugares no ha sido percibido como una genuina novedad, ha tenido que enfrentar a menudo incomprensiones y, en su caso, ha heredado viejas polémicas y confrontaciones.


5. Conviene ahondar en la presencia del 15-M en las universidades. No se olvide que éstas, como tales, no se movilizaron en la primavera, aunque al cabo sí lo hicieran el otoño pasado. El impulso que las universidades pueden otorgarle al 15-M, y la imperiosa necesidad de dar réplica al plan de Bolonia y a la llamada Estrategia 2015, se antoja muy importante.


Está pendiente de fraguarse, por otra parte, la incorporación de los adolescentes al movimiento. Aunque las protestas del profesorado de enseñanza secundaria algún efecto han tenido en este terreno, la presencia de adolescentes en el 15-M sigue siendo infelizmente escasa.

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6. Salta a la vista que una carencia mayor del movimiento es su precaria penetración en el mundo del trabajo. No es difícil identificar la razón principal: la mayoría de los integrantes iniciales del 15-M eran jóvenes de clase media que, parados o precarios, se hallaban en incipiente proceso de desclasamiento. Aunque con posterioridad se han incorporado muchos trabajadores asalariados, en la mayoría abrumadora de los casos se trata de quincemayistas de fin de semana: no parece que hayan trasladado a sus centros de trabajo, en otras palabras, la contestación que nace del movimiento. Cabe situar dentro de la misma problemática, por cierto, la escasa incorporación de inmigrantes al 15-M.


El movimiento está obligado a perfilar, por lo demás, cuál está llamada a ser su estrategia en este terreno, con dos principales opciones: trabajar en solitario -algo que se antoja complicado- o hacerlo de la mano del sindicalismo alternativo y resistente.


7. Otra de las carencias visibles del 15-M es su escasa penetración en el mundo rural. Allí donde está presente lo es casi siempre a través de personas, comúnmente jóvenes, que han abandonado las ciudades y se han trasladado a vivir al campo. Esto aparte, resulta muy común que l@s activistas que viven en pueblos hayan renunciado a organizar el 15-M en éstos y se hayan sumado sin más a las asambleas de las capitales de provincia. Los problemas consiguientes son tanto más llamativos cuanto que la apuesta del movimiento por la vida local, la democracia directa y la autogestión tiene mucho que ver, por razones obvias, con el mundo rural.


8. Hay un riesgo que el 15-M no corre: el de su desaparición de resultas de la eventual aceptación de algunas de sus demandas por parte de nuestros gobernantes. Es evidente que estos últimos van a ratificar e incrementar, antes bien, las agresiones contra derechos y libertades, algo que en buena ley debe hacer que un movimiento como el del 15 de mayo sea aún más necesario que en el pasado. Claro es que en este escenario el 15-M debe hacer frente con talento e imaginación a los imprevistos. No olvidemos al respecto, y es un ejemplo entre otros, que en los primeros meses de historia del movimiento la represión sobre éste ejercida resultó ser paradójicamente beneficiosa.


9. El movimiento debe estar atento a un imaginable abrazo del oso articulado orgánicamente por el Partido Socialista, ahora en la oposición en la mayoría de los lugares. El PSOE podría propiciar una masiva incorporación de militantes al 15-M en la perspectiva de utilizar éste como un ariete contra el Partido Popular. L@s activistas del movimiento deben estar atent@s a contrarrestar el inevitable efecto de descafeinamiento ideológico que se derivaría de lo anterior y a evitar los consiguientes equívocos: no tendría sentido que en adelante nos opongamos a los recortes de la mano de quienes, desde el gobierno, alentaron esos mismos recortes hace unos pocos meses.


10. Al cabo el principal reto del movimiento del 15 de mayo es el que pasa por fundir dos realidades: la de los integrantes de las clases medias que se hallan en activo proceso de desclasamiento, por un lado, y la de los trabajadores asalariados que, paralizados por los sindicatos mayoritarios, aún no se han movilizado para hacer frente a las agresiones que padecen. Esa fusión debe materializarse en un amplísimo movimiento que en todos los órdenes de la vida plantee el horizonte de la asamblea y de la autogestión para hacer frente -para dejar atrás- al capitalismo que padecemos, y para hacerlo, como ya señalamos con anterioridad, desde la perspectiva de la lucha antipatriarcal, de la contestación del productivismo y de la solidaridad con los pueblos del Sur.


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Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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Extractivismo y Desarrollo. Casi ningún país del área escapa a este tipo de conflictos. "El volcán social y político explosiona en todo América Latina

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Tampoco debe extrañar que la población reaccione de manera tan radical y vehemente oponiéndose a estos proyectos mineros, petroleros, de grandes hidroeléctricas, de explotación de bosques y extensión febril de las grandes haciendas sobre la economía campesina tradicional o inclusive en contra de la construcción de vías de comunicación y otras obras de infraestructura. La amarga experiencia (pasada y reciente) y los hechos cotidianos de la actualidad muestran cómo las compensaciones a las comunidades -cuando se dan- siempre son infinitamente menores que los perjuicios ocasionados; los controles de las autoridades sobre las empresas (por lo general grandes multinacionales) son mínimos o sencillamente inexistentes, de forma que abusan de los trabajadores, envenenan el medio ambiente, evaden de mil maneras el pago de impuestos y la satisfacción de diversas obligaciones (solemnemente asumidas a la firma de los contratos de explotación), fomentan aún más la tradicional corrupción de los funcionarios, y cuando han saqueado a placer los recursos, se van en búsqueda de “nuevas oportunidades” dejando la naturaleza destruida, el paisaje desolado, los obreros silicosos, las poblaciones enfermas y el país huérfano de recursos con que emprender su propio desarrollo. Eso si, los beneficios de las empresas alcanzan niveles de escándalo y los cómplices locales (gobernantes, funcionarios y demás) enriquecidos a costa de los intereses de su propio país.


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Los grandes proyectos mineros para la extracción de oro, plata, níquel, carbón, coltan, litio, minerales estratégicos y similares, sin responsabilidad social empresarial y sin consulta a los pueblos, hoy son el origen de conflictos sociales y un proceso continuo de destrucción de la Madre Naturaleza.

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Extractivismo y Desarrollo.


Casi ningún país del área escapa a este tipo de conflictos. Desde México hasta Chile, Argentina, Perú, Ecuador. ¿Un nuevo proceso de colonialismo?.


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Lunes 5 de marzo del 2012.


Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info)



La oposición popular a determinados proyectos empresariales que se produce hoy en Latinoamérica y el Caribe tiene sus orígenes en su impacto negativo en la vida de las comunidades directamente afectadas y en los efectos negativos que tienen sobre la sociedad en general. En muchas ocasiones podría pensarse que se trata de una oposición de las formas tradicionales al avance de la modernidad (como suele ocurrir en un proceso de desarrollo) sobre todo cuando la manera como se legitima la protesta remite a elementos míticos y se hace uso de un lenguaje cargado de romanticismo, o cuando las justificaciones enfatizan sobre perjuicios particulares que, al menos en apariencia, resultan menores frente a los beneficios supuestos de las obras a emprender.



Casi ningún país del área escapa a este tipo de conflictos. Desde México hasta Chile, y Argentina, afectado a todos los gobiernos con independencia de su tendencia conservadora o progresista. Los lugares afectados comprenden desde grandes ciudades hasta apartados rincones de las zonas rurales y registran la movilización de comunidades indígenas y negras, campesinos y colonos y gentes de la más variada extracción social.



Se trata de grandes proyectos mineros para la extracción de oro, plata, níquel, carbón, coltan, litio, minerales estratégicos y similares, en particular mediante la llamada minería “a cielo abierto”; se producen conflictos igualmente en torno a la extracción de petróleo y gas natural, la explotación de bosques y fuentes de agua, el aprovechamiento de la biodiversidad y, por supuesto, en torno a las enormes haciendas dedicadas a la producción de alimentos y aceites destinados a la obtención de carburantes que acaparan tierras y desplazan poblaciones enteras.



En defensa de estos proyectos se aduce con frecuencia el ejemplo de Noruega y la exitosa explotación de sus yacimientos de petróleo, olvidando que cuando este país escandinavo lo encontró en su territorio ya era un país desarrollado y una democracia madura y estable, dos condiciones que están muy lejos de satisfacer las naciones latinoamericanas y que resultan definitivas para dar fuerza a los argumentos en favor del “extractivismo” como recurso para el progreso.



Es un hecho que esta región cuenta con grandes recursos de todo tipo y es cierto también que de forma coyuntural el precio de las materias primas ha alcanzado niveles muy elevados que sería necesario aprovechar. Así ha sido en años recientes permitiendo a muchos gobernantes presentar balances muy alentadores de crecimiento (aunque no de desarrollo) y aliviar los efectos más perniciosos de la crisis mundial; mientras a gobernantes progresistas les ha hecho posible dedicar muchos recursos al combate de la pobreza, a la disminución de las desigualdades y a una cierta recuperación del estado y del tejido económico propio que el neoliberalismo de las últimas décadas redujo a su mínima expresión.



Pero no es menos cierto que los elevados precios de las materias primas son tan solo un producto de la coyuntura y que la actual crisis amenaza con una recesión mundial que traería como consecuencia la disminución drástica de la demanda y la consiguiente caída en picado de las exportaciones. Volver esas exportaciones hacia el mercado interno solo es viable si existe un tejido económico de suficiente entidad que las pueda demandar como sucede parcialmente en Brasil y claramente en China, y tan solo en una medida modesta sucedería en países que en los últimos años han hecho un esfuerzo para fomentar su propia industria, como Argentina o Venezuela.



Como estrategia, jugarlo todo a exportar materias primas (y mano de obra) resulta demasiado arriesgado y cuenta con antecedentes nefastos. En el fondo, esa ha sido la dinámica principal desde siempre de estas economías de vocación complementaria, socios menores y desechables de las economías metropolitanas. La supuesta división racional del trabajo a nivel mundial entre países ricos y países pobres ha condicionado en buena medida la dependencia, el atraso y la pobreza de estos últimos y la prosperidad y desarrollo de los primeros. No por azar se habla de un proceso de nuevo colonialismo, producto de las políticas neoliberales impuestas por el capitalismo internacional a la periferia pobre del planeta. No hay motivos para pensar que ahora será diferente de entonces.


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INAMBARI. Parte de nuestra extraordinaria biodiversidad que pretende ser destruida por el nuevo capitalismo corporativo-empresarial brasileño, construyendo una Central Hidroeléctrica con la complicidad del anterrior gobierno e ignorando la consulta previa a los pueblos originarios.

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Tampoco debe extrañar que la población reaccione de manera tan radical y vehemente oponiéndose a estos proyectos mineros, petroleros, de grandes hidroeléctricas, de explotación de bosques y extensión febril de las grandes haciendas sobre la economía campesina tradicional o inclusive en contra de la construcción de vías de comunicación y otras obras de infraestructura. La amarga experiencia (pasada y reciente) y los hechos cotidianos de la actualidad muestran cómo las compensaciones a las comunidades -cuando se dan- siempre son infinitamente menores que los perjuicios ocasionados; los controles de las autoridades sobre las empresas (por lo general grandes multinacionales) son mínimos o sencillamente inexistentes, de forma que abusan de los trabajadores, envenenan el medio ambiente, evaden de mil maneras el pago de impuestos y la satisfacción de diversas obligaciones (solemnemente asumidas a la firma de los contratos de explotación), fomentan aún más la tradicional corrupción de los funcionarios, y cuando han saqueado a placer los recursos, se van en búsqueda de “nuevas oportunidades” dejando la naturaleza destruida, el paisaje desolado, los obreros silicosos, las poblaciones enfermas y el país huérfano de recursos con que emprender su propio desarrollo. Eso si, los beneficios de las empresas alcanzan niveles de escándalo y los cómplices locales (gobernantes, funcionarios y demás) enriquecidos a costa de los intereses de su propio país.



Al parecer, desde que comenzó en firme la explotación del petróleo hasta la crisis de 1973 cuando los países productores mediante la OPEP impusieron nuevas condiciones y nuevos precios, el barril del crudo se pagó a precios irrisorios (un dólar o menos) de manera que los países pobres estuvieron financiando generosamente el desarrollo de las grandes potencias industriales del siglo XX a costa de su propia pobreza. ¿Sorprende la dura oposición de Occidente a los gobiernos nacionalistas que intentaron -a veces con éxito- recuperar el control de sus recursos naturales?.



No se trata pues de oponerse al progreso. Los movimientos populares en todo el continente entienden muy bien cuál es la dinámica del “extractivismo” y en qué medida les amenaza. Es posible que no alcancen a formular de manera académica toda la complejidad del asunto pero la experiencia les enseña que nada bueno se avecina cuando llegan las grandes empresas con su discurso de “desarrollo” y sus amenazas de desplazamiento, cuando aparecen militares y policías (o paramilitares como en Colombia) asegurando “el orden”.



Solo la extensión y consolidación de las formas de gobierno democrático (tan recientes en algunos países y tan escasas en el resto) harán posible que se decida de manera adecuada la forma de explotar los recursos naturales de la región. Solo así podrá decidirse con criterio nacional en qué medida esos recursos van a fortalecer los proyectos de un desarrollo equilibrado y dinámico y cómo han de resolverse las inevitables contradicciones entre las formas concretas de la modernidad y las formas tradicionales, sin destruir el medio y sobre todo sin sacrificar a las poblaciones. En todos los casos, aquellos procedimientos estatales que generan los actuales conflictos dan razón al dirigente indígena panameño que afirmaba, “este desarrollo me empobrece”. Por desgracia para no pocos -sobre todo los pueblos originarios- no se trata tan solo de verse condenados a una mayor pobreza sino a su misma desaparición física.



Caballo Loco cabalga de nuevo.


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lunes, 5 de marzo de 2012

“CHINA Y ARGENTINA juegan un juego peligroso”. Según mensajes de la Agencia Global Stratfor, Argentina busca frenar la invasión de productos asiáticos

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Según la analista de Stratfor en China, las medidas del gobierno argentino apuntaban a mejorar su poder de negociación. “Argentina en cambio parece buscar un mejor posicionamiento al imponer nuevos aranceles antes de que una delegación comercial de Argentina visite a china el 31 de mayo para tratar de solucionar estos problemas.” Para la analista, Argentina llevaba las de perder: “Mientras Argentina podría buscar importadores alternativos en Estados Unidos, Japón, México y otros países para ayudar a compensar el declive del comercio con China, los granjeros argentinos tendrían que vender en el mercado diario, donde ya tienen muchos problemas de crédito por la prolongada crisis de la deuda y donde el precio de los granos argentinos sería menos competitivo”.


El texto de Richmond mereció una respuesta lapidaria del jefe de Análisis de Stratfor, Reva Bhalla: “Argentina juega un juego peligroso con China”, escribió. “China tiene alternativas para sus importaciones de soja. No creo que la Argentina tenga muchas alternativas a las exportaciones Chinas.” Sin embargo, los embarques de aceite de soja se reanudaron en octubre de ese año, tres meses después de la visita de la delegación argentina a Beijing. Stratfor siguió paso a paso los vaivenes de la relación bilateral. Tanto en la Argentina como en el resto de América Latina, el creciente intercambio y la incipiente relación política y militar con China motivó decenas de comunicaciones y análisis por parte de Stratfor, cuya clientela incluye a las principales multinacionales y organismos de seguridad de Occidente.
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“CHINA Y ARGENTINA juegan un juego peligroso”.

Según mensajes de la Agencia Global Stratfor, Argentina busca


frenar la invasión de productos asiáticos.

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Según correos Stratfor cedidos por Wikileaks a Página/12, la estrategia de las grandes comercializadoras de granos debilita la posición argentina en su intento por defender a la industria nacional de productos chinos baratos.

Por Santiago O’Donnell

Página /12 Lunes 5 de marzo del 2012.

ADM, Bunge, Cargill y Dreyfus, las cuatro grandes comercializadoras de granos que concentran el negocio de las exportaciones agrícolas en Argentina, a su vez realizan fuertes inversiones en China para reducir su demanda de aceite de soja argentino. Según correos electrónicos de la agencia de Inteligencia global Stratfor cedidos por Wikileaks a Página/12, la estrategia de las comercializadoras debilita la posición argentina en su intento por defender a la industria nacional de productos chinos baratos.

“La demanda de soja en China crece sostenidamente, y el gobierno chino está alentando a las firmas chinas a que busquen fuentes alternativas (a la Argentina) para productos de soja. Esas fuentes alternativas son principalmente Brasil y Estados Unidos, que ya exortan grandes volúmenes de soja a China y tienen capacidad para expandir ese intercambio. China también busca mejorar la cadena de valor agregado en la producción de soja y reducir importaciones de aceite de soja expandiendo la capacidad de procesamiento local, tarea en la cual las firmas estadounidenses ADM, Bunge, Cargill y Louis Dreyfus se han comprometido con fuertes inversiones”,señala un análisis de la jefa en China de Stratfor, Je-nnifer Richmond, del 19 de mayo del 2010.

El texto alertaba que los esfuerzos del gobierno argentino por controlar la invasión de productos chinos a través de barreras arancelarias pone en riesgo al principal mercado para los productos agrícolas que exporta el país.

En ese momento China había interrumpido hacía tres semanas la importación de aceite de soja argentino. Aducía motivos sanitarios, pero era claro que la medida era una respuesta a una serie de medidas antidumping impuestas por el gobierno argentino para proteger a la industria manufacturera local, señaló la analista de Stratfor. El 19 de mayo Argentina dobló la apuesta con una serie de medidas proteccionistas que motivaron el análisis de la agencia de inteligencia:

“En una movida que seguramente escalará la pelea comercial con China, el Ministerio de Industria y Turismo (sic) anunció el 19 de mayo que ha impuesto nuevas medidas anti-dumping a productos textiles de China e Indonesia. La nuevas medidas imponen una tarifa del 14,28 por ciento a la lana de poliéster de China y 7,52 por ciento la lana de poliéster de Indonesia. En medio de la crisis global del 2009, Argentina había impuesto 18 medidas anti-dumping a productos chinos, que van desde el acero a las tuberías y a los textiles, mientras buenos Aires vio cómo su superávit de balanza comercial se encogía por presiones domésticas y externas. En los primeros dos meses del 2010 el déficit comercial con China alcanzó los 600 millones de dólares”.

Según la analista de Stratfor en China, las medidas del gobierno argentino apuntaban a mejorar su poder de negociación. “Argentina en cambio parece buscar un mejor posicionamiento al imponer nuevos aranceles antes de que una delegación comercial de Argentina visite a china el 31 de mayo para tratar de solucionar estos problemas.”

Para la analista, Argentina llevaba las de perder: “Mientras Argentina podría buscar importadores alternativos en Estados Unidos, Japón, México y otros países para ayudar a compensar el declive del comercio con China, los granjeros argentinos tendrían que vender en el mercado diario, donde ya tienen muchos problemas de crédito por la prolongada crisis de la deuda y donde el precio de los granos argentinos sería menos competitivo”.

El texto de Richmond mereció una respuesta lapidaria del jefe de Análisis de Stratfor, Reva Bhalla: “Argentina juega un juego peligroso con China”, escribió. “China tiene alternativas para sus importaciones de soja. No creo que la Argentina tenga muchas alternativas a las exportaciones Chinas.”

Sin embargo, los embarques de aceite de soja se reanudaron en octubre de ese año, tres meses después de la visita de la delegación argentina a Beijing.

Stratfor siguió paso a paso los vaivenes de la relación bilateral. Tanto en la Argentina como en el resto de América Latina, el creciente intercambio y la incipiente relación política y militar con China motivó decenas de comunicaciones y análisis por parte de Stratfor, cuya clientela incluye a las principales multinacionales y organismos de seguridad de Occidente.

Stratfor había empezado a especular con que China reemplazaría a la Argentina como proveedor de aceite de soja el 4 abril del 2010, tres días después de que Beijing interrumpiera los embarques. Desde Texas, Estados Unidos, la analista Karen Hooper escribió: “¿Brasil tiene capacidad excedente como para reemplazar la exportaciones argentinas a China? Esto sería bastante devastador para el sector agrícola... Por otra parte, China es un mercado ENORME y hay sólo un puñado de países en el mundo que producen soja. Si Brasil incrementara su producción radicalmente, ¿hay otros mercados que puedan absorber la soja argentina? Parece plausible, porque todos los días se inventa algo nuevo con la soja”.

A lo que el analista Paulo Gregoire contestó desde Brasil: “Acá hay mucha tierra buena y barata disponible en los estados de Piaui, Tocantins, Mato Grosso du Sul y Mato Grosso. El gobernador de Mato Grosso es uno de los mayores productores de soja del mundo y también es del sur. Es un negocio creciente en Brasil...”.

A pesar de las tensiones existentes, los analistas de Stratfor se mostraron sorprendidos por la buena predisposición de la Argentina hacia las inversiones chinas, y la contrastaron con la creciente preocupación que recogieron de sus fuentes brasileñas por el daño que las importaciones chinas al aparato productivo de ese país. A propósito de un seminario en el CARI, una institución de relaciones internacionales vinculada a la Cancillería argentina, el analista Gregoire escribió:

“La reunión me sorprendió mucho porque pensé que el debate sobre cómo tratar a China iba a ser similar a los que presencié en Brasil, donde diplomáticos, académicos y tanques de pensamiento, etc. están repensando la relación con China, ya que las importaciones de productos chinos han empezado a crecer considerablemente. Eso no fue lo que vi en el CARI. Casi todos eran diplomáticos en actividad y prácticamente decían que China es la carta que puede usar en contra de Estados Unidos y que Argentina necesita fortalecer su relación con China. Dijeron que cada vez que viene un militar chino de alto rango a la Argentina, la embajada estadounidense se vuelve loca y al gobierno argentino, por supuesto, eso le encanta”.

Según el analista de Stratfor, los diplomáticos argentinos le dieron un mapa de la presencia militar china en la región. “Di-jeron que China en términos de cooperación en Defensa ha categorizado a Sudamérica en tres grupos. Uno es con el que se han firmado más acuerdos de cooperación militar: Brasil, Argentina, Chile y Uruguay. El segundo grupo es al que le venden armas: Venezuela, Ecuador y Bolivia. El tercero es con el que tienen más intercambios navales, los de la costa del Pacífico: Perú, Chile, Ecuador y Colombia. Un diplomático dijo que uno de los problemas es que hay muchos militares latinoamericanos entrenándose en China, pero los militares chinos no vienen a Latinoamérica para mantener intercambios con los militares de la región.”

En junio del 2011 un artículo de The Wall Street Journal sobre una ola de inversiones chinas en la Argentina motivó otro intercambio entre los analistas de Stratfor. “Parece que China está por todo el mapa de América latina. ¿Alguna vez nos ocupamos de esto? ¿Qué piensa hacer Estados Unidos?”, preguntó el analista Benjamín Preisler.
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Cargill como ADM, Bunge y Dreyfus, exporta aceite de soja desde Argentina, mientras invierte en aceiteras en China.
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Contesta Reva Bhalla, el analista jefe: “Es un buen tema, están en todas partes. Lo hemos tratado muchas veces en el pasado, pero siempre hay mucho para contar... Por ejemplo, China ha invertido diez mil millones de dólares en energía brasileña, ocho mil millones en Argentina (N. del R.: la anunciada inversión china de siete mil cien millones para comprar Pan American Energy se cayó en noviembre del año pasado). dos mil millones en Ecuador y, si recuerdo bien, siete mil millones en metales peruanos, tres mil millones en metales chilenos y un montón en Venezuela, especialmente en energía y transporte.”

Con respecto al futuro de la relación de China con la región, Stratfor advierte que una serie de fracasos, incluyendo inversiones chinas en el sector agrícola de Argentina, más los efectos de la crisis mundial, pondrán paños fríos en el 2012 a la voluntad de Beijing de expandir su presencia en la región. “Esto es lo que veo que va a pasar en el 2012: las compañías chinas se van a dar cuenta de que muchas de sus inversiones en Latinoamérica han fracasado. Ejemplo: Beidahuang en Argentina (Río Negro) (N. del R.: frenado por un amparo judicial en favor de ambientalistas). Ejemplo: Zijin Mining en Perú. Ejemplo: Shunde Ruixin en Chile.


La gente inteligente aprende de sus errores y hay muchas personas inteligentes manejando las empresas chinas”, escribió la analista Allison Fedirka desde Argentina en diciembre del año pasado.

Sin embargo, la creciente convergencia entre la necesidad de China de comprar commodities y el interés de América latina en venderlos asegura que el intercambio seguirá creciendo en el mediano plazo, arriesga la analista. “Este es un matrimonio en que ambas partes realmente se necesitan. China necesita adquirir recursos para crecer y América latina necesita vender recursos para crecer. Creo que el 2012 va a ser otro año de ‘asentamiento’ y las dos partes van a empezar a acostumbrarse al otro.”
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domingo, 4 de marzo de 2012

Renace el poder de los Estados pese a la globalización.

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Hace 3 décadas – 1980 – cuando emerge el neoliberalismo con la fuerza y fortaleza de las grandes revoluciones que estaban aconteciendo en el escenario del “viejo” capitalismo industrial: la revolución tecnológica, la comunicación electrónica y la revolución en el transporte, la Sra Thahcher anunció al mundo la crisis “final” del Estado, después reafirmado por el Presidente de los Estados Unidos el Sr. Reagan: El Estado no es la solución, el Estado es porte de la crisis. Desde septiembre negro del 2008, que explotó la burbuja hipotecaria, reaparecen en el escenario mundial unos personajes enemigos, pero enemigos jurados del Estado, gritando que era hora que el Estado interviniera para “´parar” y dar una solución a la crisis antes que esta explote a nivel global. Ahora el Estado no era parte de la crisis, sino era parte de la solución. Quienes defendimos por décadas la vuelta del Estado, una mayor presencia en lo económico-financiero-comercial, que era tiempo que el Estado regulara la economía, que el Estado “gobierne” la globalización, nos acusaron e insultaron con el poder “inmaculado” de los medios de comunicación – la verdadera dictadura en el centro de la democracia – de todos los epítetos, calificativos existentes y al final simplemente nos descalificaron.


Pero increíblemente desde ese septiembre negro hasta ahora cuantos miles de millones – billones- de dólares o de euros a entregado el Estado – no su dinero, sino dinero de todos los ciudadanos, contribuyentes – el Estado corrompido, inmoral, ineficiente, armazón elefantiásico, burocrático – ahora “muy suelto de huesos” salía en defensa de sus verdugos, a darle un respiro, primero y después a entregarle el dinero de los ciudadanos, para calmar la sed inmunda y brutal de la codicia de los banqueros, financistas, prestamistas, de bancos, aseguradoras, bolsas, corporaciones- Ahora sí el Estado era importante, ahora sí sus verdugos de ayer, eran y son hoy sus idolatrados defensores, porque el salvataje, los ajustes, reajustes y otras medidas son ya imposibles que calmen su sed de codicia que en definitiva los está conduciendo a un despeñadero y la destrucción de su propio sistema, y encima hoy están desmantelando social y políticamente la democracia, porque tampoco sirve para sus nefastos y salvajes intereses. Hasta cuándo durará este romance?


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Renace el poder de los Estados pese a la globalización.


Dani Rodrik.


La Nación. Domingo 19 de febrero del 2012.


CAMBRIDGE.- Uno de los mitos fundacionales de nuestra era es que la globalización condenó al Estado nación a la irrelevancia. La revolución en el transporte y las comunicaciones, oímos decir, vaporizó las fronteras y redujo el mundo. Nuevos modos de gobernancia, que van de las redes transnacionales de reguladores y las organizaciones internacionales de la sociedad civil hasta las instituciones multilaterales, están trascendiendo y suplantando a los legisladores nacionales. Los responsables de las políticas en los diferentes países, se dice, tienen escaso poder frente a los mercados globales.


La crisis financiera global sacudió este mito. ¿Quién rescató a los bancos, inyectó la liquidez, se comprometió a un estímulo fiscal y ofreció las redes de seguridad para los desempleados a fin de evitar una creciente catástrofe? ¿Quién está reescribiendo las reglas sobre la supervisión y regulación del mercado financiero para impedir que vuelva a ocurrir lo que pasó? ¿Quién carga con la mayor responsabilidad por todo lo que salió mal? La respuesta es siempre la misma: los gobiernos nacionales. El G-20, el Fondo Monetario Internacional y el Comité de Basilea sobre Supervisión Bancaria en general han sido actores secundarios.


Incluso en Europa, donde las instituciones regionales son comparativamente fuertes, el interés nacional y los responsables de las políticas nacionales, personificados en gran medida por la canciller alemana, Angela Merkel, fueron quienes dominaron la implementación de las políticas. Si Merkel hubiera estado menos enamorada de la austeridad para los países de Europa agobiados por la deuda, y si hubiera logrado convencer a su electorado de la necesidad de una estrategia diferente, la crisis de la eurozona hubiese sido diferente.


Sin embargo, aun si el Estado sobrevive, su reputación está hecha jirones. El ataque intelectual que sufre cobra dos formas. Primero, existe la crítica de los economistas que ven a los gobiernos como un impedimento para el flujo más libre de bienes, capital y personas. Si impedimos que los responsables de las políticas en los países intervengan con sus regulaciones y barreras, dicen, los mercados globales se ocuparán de sí mismos, y en el proceso crearán una economía mundial más integrada y eficiente. Pero ¿quién proporcionará las reglas y regulaciones del mercado, sino el Estado nación? El laissez-faire (una expresión francesa que significa "dejar pasar o dejar hacer") es una receta para más crisis financieras y un mayor retroceso político.


En segundo lugar, existen especialistas en ética que desprecian la artificialidad de las fronteras. Como señaló el filósofo Peter Singer, la revolución de las comunicaciones engendró una "audiencia global" que crea la base para una "ética global". Si nos identificamos con la nación, nuestra moralidad sigue siendo nacional. Pero si cada vez nos asociamos más con el mundo en general, nuestras lealtades también se expandirán. De la misma manera, el economista y premio Nobel Amartya Sen habla de nuestras "múltiples identidades" - étnicas, religiosas, nacionales, locales, profesionales y políticas -, muchas de las cuales atraviesan las fronteras nacionales.


La geografía sigue intacta.


Por importante que fue la caída de los costos del transporte y las comunicaciones, no se borró la geografía. La actividad económica, social y política sigue agrupándose sobre la base de preferencias, necesidades y trayectorias históricas que varían en todo el mundo.


La distancia geográfica es un determinante tan fuerte del intercambio económico hoy como hace medio siglo. Incluso resulta ser que Internet tiene fronteras: un estudio determinó que es mucho más factible que los norteamericanos visiten sitios web de países que están físicamente cerca que de países que están muy alejados, incluso después de sortear idioma, ingresos y muchos otros factores.


El problema es que todavía estamos atrapados por el mito de la decadencia del Estado nación. Los líderes políticos alegan impotencia, los intelectuales fabulan esquemas de gobernancia global impracticables y los perdedores cada vez más culpan a los inmigrantes o a las importaciones. Si se habla de volver a otorgarle poderes al Estado, hay gente respetable que corre en busca de resguardo, como si se hubiera propuesto revivir una plaga.


Sin duda, la geografía de los apegos e identidades no es fija. Eso significa que no deberíamos descartar por completo la posibilidad de que en el futuro se desarrolle una verdadera conciencia global, junto con comunidades políticas transnacionales.


Pero los desafíos de hoy no pueden ser encarados por instituciones que (aún) no existen. Por ahora, la gente todavía debe buscar soluciones en sus gobiernos nacionales, que siguen siendo la mejor esperanza para una acción colectiva. El Estado nación puede ser una reliquia que nos legó la Revolución Francesa, pero es todo lo que tenemos.



  • 14.400
    Son los millones de euros a los que llega el vencimiento de deuda que tendrá Grecia el 20 de marzo. El pago es uno de los temas que más preocupan a los países de la eurozona.

El autor es profesor de Economía Política Internacional en la Universidad de Harvard


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