lunes, 4 de julio de 2016

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS: “LOS MÁS PODEROSOS SON QUIENES MÁS SALEN DEL JUEGO DEMOCRÁTICO PARA DESPUÉS IMPONERLO A LOS DE ABAJO”.

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EL SOCIÓLOGO DE LA EMERGENCIA.- Natalia Aruguete y Bárbara Schijman.- Referente indiscutido en el pensamiento político y social contemporáneo, el académico Boaventura de Sousa Santos se ha empeñado en proponer una “sociología de la emergencia” que recupere las experiencias humanas, la labor con las bases y las organizaciones sociales y de visibilidad a los “silenciados”. Discute, a su vez, la forma “autoritaria” que han tenido ciertos partidos de izquierda, que no son toda la izquierda –aclara– y que llevó a cabo una invisibilización de esa base participativa de organización, que se ve en las calles “cuando la gente sale a defender la democracia”.
Es profesor de Sociología de la Universidad de Coimbra, Portugal, y director del Centro de Estudios Sociales y del Centro 25 de Abril de esa misma universidad. En Buenos Aires, dio una charla magistral en el marco del curso “América Latina: Ciudadanía, Derechos e Igualdad”, organizado por la UMET, CLACSO, LA ELAP Y FLACSO-BRASIL. En esa oportunidad, dialogó con Página/12 sobre la necesidad de mantener viva una lucha por la igualdad que impulse un nuevo ciclo constituyente y haga frente a los intentos destituyentes a los que asiste actualmente América Latina.

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BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS: “LOS MÁS PODEROSOS SON QUIENES MÁS SALEN DEL JUEGO DEMOCRÁTICO PARA DESPUÉS IMPONERLO A LOS DE ABAJO”.

Analiza la envestida de la derecha en la Región y su relación con el “fascismo financiero”.

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En medio del actual proceso de transición regresiva en varios países de la región, como Argentina y Brasil, el reconocido jurista y sociólogo propone continuar con la lucha por la igualdad para impulsar un nuevo ciclo constituyente que haga frente a los intentos destituyentes. Los logros alcanzados en los últimos años y sus límites. Los errores de los gobiernos progresistas.

Natalia Aruguete y Bárbara Schijman.

Página /12 lunes 4 de julio del 2016.

Los logros en el nivel de consumo alcanzados en los últimos años en la región no se han podido sostener en el tiempo. La embestida de los sectores de derecha en distintos países de América Latina, asume el investigador portugués Boaventura de Sousa Santos, pone de manifiesto la “fragilidad” de tales conquistas. Frente al actual proceso de transición regresiva en países como Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela, el reconocido jurista y sociólogo propone continuar con la lucha por la igualdad. No una igualdad clásica, sino una agiornada, que define como “igualdad con diferencias”.
–¿Qué nuevas formas cree que toman las luchas por la igualdad en América Latina?
–Las luchas por la igualdad han sido luchas tradicionales en este continente, ya que es un continente muy desigual. Las desigualdades se han profundizado a lo largo de las últimas décadas, excepto quizás en los últimos 12 o 15 años, dependiendo de los países. Algunos gobiernos, salidos muchas veces de movimientos populares, lograron realizar alguna redistribución social aprovechando el boom de los commodities y el alza de precio de los productos primarios; con eso integraron en el consumo –aunque no en términos de ciudadanía, por lo menos en el consumo–, a millones de personas en el continente. Claro. Se está demostrando que estos logros son frágiles y reversibles. De hecho están siendo ya puestos en cuestión en varios países: Argentina es uno de ellos, Brasil puede ser el próximo, Ecuador también, y Venezuela. Dado que no ha sido un proceso sostenible, la lucha por la igualdad debe continuar. No se trata de una lucha clásica por la igualdad entre clases, sino que se trata de una “igualdad con diferencias”.
–¿En qué sentido “igualdad con diferencias”?
–Desde los años 90, pero sobre todo después de 2000, hay una lucha muy fuerte por el reconocimiento a la diversidad protagonizada, sobre todo, por los movimientos indígenas y afrodescendientes. Ya había obviamente una lucha de las mujeres por la diferencia, por la diversidad, pero estos dos movimientos –el afrodescendiente y el indígena–, tuvieron un impacto enorme sobre todo en algunas de las constituciones, como las de Bolivia y de Ecuador, para mostrar que la igualdad para ser incluyente debe tomar en cuenta las diferentes maneras de pertenecer a una cierta comunidad política que es el Estado. Esos fueron logros. Ahora, en este momento, estamos en un proceso de reversión, de transición regresiva.
–¿A qué se refiere cuando habla de que “asistimos a un nuevo ciclo constituyente”?
–Cuando hablo de procesos constituyentes me refiero a procesos que buscan intentar ver de qué manera se puede abrir otro ciclo una vez que éste está agotado o que se presenta como un proceso destituyente, en la medida en que los derechos conquistados se están destituyendo, a veces a través de cambios constitucionales, otras veces sin cambios constitucionales. Por eso también es que las constituciones se están revelando como un papel mojado y con poca eficacia; ellas, que fueron creadas fundamentalmente para crear la idea de seguridad y que podrían aguantarse momentos cíclicos complicados. Pero no es así. Tenemos un tipo de estado de excepción en el que no hay suspensión de las constituciones, no hay dictadura, todo parece hecho dentro de una normalidad democrática pero el hecho es que la democracia se está espaciando. Por eso el apego a un proceso constituyente es a un nuevo proceso que pueda blindarse en relación a las debilidades del proceso anterior.
–¿A qué atribuye el cambio de signo político de algunos gobiernos de la región?
–Creo que es producto de muchos errores por parte de algunos gobiernos, que en su parte final y producto de la degradación del ánimo político, tenían casi actitudes suicidas. Todos sabemos que quizás la presidenta Dilma Rousseff no fue necesariamente la mejor opción para suceder a Lula.
–¿Por qué lo cree?
–Fue una decisión personal suya postular a una persona que nunca se había presentado a elecciones en ninguna parte. Una buena técnica, pero quizás buena para gobernar en períodos de bonanza y no en períodos de turbulencia. Por eso digo que hubo un casi suicidio. Pienso que los gobiernos progresistas no prestaron la atención necesaria para ganar victorias contundentes. Para eso era necesario mantener una lealtad con los grupos sociales con los cuales trabajaron durante años; lealtad que no mantuvieron. Al final de sus mandatos implementaron políticas casi ofensivas.
–¿Por ejemplo? ¿A cuáles se refiere concretamente?
–Por ejemplo, en el caso de Dilma, el hecho de nombrar para ministra de agricultura a Kátia Abreu, la gran mujer representante de los agronegocios. Y así tantas otras cosas ocurrieron en otros países que hicieron parecer que se estaba traicionando todo lo que se había prometido en la campaña electoral. Fueron muchos errores. La gente no es estúpida. La gente quería esta redistribución, ¿quién no? Solamente la clase media puede ser muy crítica por temor a que se le recorte algún beneficio, pero sigue teniendo su salario, su coche... Pero la gente que estaba muy abajo y que finalmente pudo comer, ir al colegio, ir al supermercado… a esa gente le gustaría poder sostener esa política. El caso es que los gobiernos no fueron lo suficientemente elocuentes para que la gente pudiera advertir que lo que la derecha y los medios de comunicación decían era realmente falso.
–Usted atribuye estos cambios de signo político a la fragilidad de los logros alcanzados en los últimos 15 años. Sin embargo, en algunos países los cambios se dieron por la voluntad popular...
–Es una buena pregunta pero complicada de responder. Estos cambios de transformación y de políticas de redistribución social están siendo eliminados a través de procesos democráticos. Por eso puede decirse que es el pueblo el mayor beneficiario de estas políticas, el que se muestra ingrato y vota en contra. En ese sentido habría varias cosas que decir.
–¿Cómo cuáles?
–Primero, es claro que estos gobiernos progresistas cometieron muchos errores; hay quienes no consideran a estos gobiernos progresistas, yo los sigo denominando así en el sentido de que buscaron una redistribución social en un continente marcado por las desigualdades que venían desde la Colonia. Uno de esos errores fue no aprovechar la gran oportunidad que se les dio para transformar políticamente la sociedad: hacer reformas políticas, reformas del sistema fiscal, de los medios de comunicación, de la economía. Y al contrario, de una manera perezosa, aprovecharon el aumento de los commodities y el alza de precios de las materias primas para permitir, a partir de esto, una redistribución social que era dependiente de los precios. Al mismo tiempo, permitieron a las clases oligárquicas, a los sistemas financieros, a los ricos, enriquecerse como nunca. No aprovecharon la gran aceptación, casi hegemónica, que tuvieron en algún tiempo para transformar la política de manera de poder resistir a una situación más adversa. Por eso es que estas formas de inclusión no fueron realmente formas de inclusión democrática y ciudadana.
–¿Qué tipo de inclusión observa en estos procesos?
–Fueron formas de inclusión por el consumo. En ese sentido, estos nuevos sujetos políticos, que en muchos casos por primera vez podían comer tres veces al día, no fueron invitados a ejercer el control sobre las políticas públicas mediante mecanismos de democracia participativa, tampoco fueron invitados a debatir sobre el servicio que se daba en los hospitales y se quedaron, por así decirlo, como pasivos recipientes de un consumo que ahora les era permitido. Por eso esta inclusión es frágil, por eso permite que esta población que fue realmente beneficiada esté sujeta a influencias que pueden de alguna manera disfrazar y pervertir todo lo que se hizo.
–Puntualmente, ¿a qué influencias se refiere?
–Hay influencias sin las cuales no podemos entender qué está pasando. En primer lugar, la presencia de un fascismo mediático. En mi trabajo he distinguido diferentes formas de fascismo: el fascismo del apartheid social, el fascismo territorial, el fascismo paraestatal, el financiero y, obviamente, el fascismo mediático. El fascismo mediático es aquel que permite a los medios, a través de la concentración mediática, manipular de una manera grosera la realidad y las percepciones de la vida cotidiana, de la vida política, de manera que la gente se sienta traicionada por los que apoyó anteriormente y que piense que los que le dieron una nueva vida a través de la inserción en el consumo son los responsables de la crisis. Eso fue lo que ocurrió a través de una manipulación mediática muy inteligente y poderosa que se hizo en todo el continente.
–¿Qué otros elementos coadyuvaron a este tipo de influencias?
–El segundo factor es la presencia del imperialismo norteamericano. No se puede ocultar más que los errores internos que cometieron los gobiernos progresistas no serían tan graves si no hubiera una fuerza internacional muy fuerte proveniente del imperialismo norteamericano que opera por diferentes mecanismos, que por supuesto ahora no son las dictaduras militares pero que son las presiones del sistema financiero internacional y la financiación de organizaciones democráticas en varios países que son democráticos desde la fachada pero que aplican condiciones hostiles a los gobiernos progresistas. Sin ir más lejos, en Brasil está absolutamente documentada la presencia de los hermanos Koch, muy conocidos en Estados Unidos por ser de los más ricos y de los que más promueven políticas de derecha.
–¿En qué consistió el rol de los hermanos Koch en el impeachment llevado a cabo contra Dilma?
–Los Koch Brothers han financiado muchas organizaciones que están hoy en la calle pidiendo el impeachment de Dilma. El imperialismo norteamericano aprovechó los errores cometidos por los gobiernos progresistas para atacar con una violencia sin precedentes. Empezaron por los pequeños países: primero Honduras, luego Paraguay con el golpe parlamentario a Fernando Lugo. Y ahora están intentando con los grandes países: Venezuela, Brasil y Argentina, y debemos decir que lo están haciendo con bastante éxito y que por eso hay que empezar de nuevo.
–¿En qué consiste el “fascismo financiero”?
–Todas las formas de fascismo son formas infra-políticas, no son parte del sistema político, que es democrático, pero condicionan las formas de vida de los que están abajo a través de desigualdades de poder que no son democráticas, que son inmensas y permiten que los grupos que tienen poder casi obtengan un derecho de veto sobre las oportunidades de vida de quienes están más abajo. Si eliminan la escuela pública y la salud pública la gente con bajos recursos podrá enviar a sus hijos a la escuela si es que tiene un amigo o padrino. Ahora, si el padrino no quiere pagar entonces sus hijos ya no irán a la escuela. Es la filantropía: el veto sobre la oportunidad. Es la discrecionalidad, que ocurre de diferentes formas. Por ejemplo, la discrecionalidad de la policía ante los pibes que son negros o que usan gorra. Y que llaman “leyes de convivencia”, pero que no tienen nada de convivencia sino que cuestiona a cualquiera que tenga un comportamiento apenas distinto. Eso es fascismo. Es arbitrariedad. Lo mismo el fascismo del apartheid social. En todas partes hay zonas salvajes de la ciudad y zonas civilizadas, donde existen todos los requisitos de urbanidad, de seguridad y saneamiento básico, y otras zonas donde no hay electricidad, donde el agua está contaminada, etc. Todo esto en un marco de la legalidad. Una discrecionalidad por debajo de los procesos políticos, y por eso digo que vivimos en sociedades que son políticamente democráticas y socialmente fascistas.
–¿Qué rasgos distintivos encuentra en el fascismo financiero?
–El fascismo financiero tiene una característica especial: permite salir del juego democrático para tener más poder sobre el juego democrático. O sea, alguien con muchísimo dinero puede ponerlo en un paraíso fiscal. De este modo sale del juego democrático de los impuestos, pero al salir se queda con más dinero y más poder para poder influenciar el juego democrático y además darles consejos a los ciudadanos de que no deben gastar tanto, que están viviendo por encima de sus posibilidad, que el Estado está gastando más en salud, por supuesto, porque el Estado no está siendo financiado con los impuestos que podría recibir si esta plata estuviera en el país. Se crea una corrupción de la democracia a través de la cual hay dos reglas: los que huyen de las reglas democráticas son los que se quedan con más poder para imponer las reglas democráticas a los otros. Esa es la perversidad del fascismo financiero. Claro que también tiene otras formas como las “agencias de rating” y la especulación.
–¿Qué hay del fascismo político?
–Justamente, el problema radica en ver hasta cuándo se mantiene como fascismo social y cuándo se transforma en fascismo político. Porque hasta ahora, políticamente, las sociedades son democráticas. Hay libertad de expresión, relativa pero existe. Hay elecciones libres, por así decirlo, con toda la manipulación. Hay un mínimo de credibilidad democrática, pero los asuntos de los que depende la vida de la gente están cada vez más sustraídos al juego democrático y los más poderosos son quienes más salen de ese juego democrático para después imponerlo a los que están abajo. Esto a mi juicio es la situación en la que estamos y donde surge la necesidad de un otro proceso constituyente.
–El acceso al saber también es desigual. ¿Se puede hablar de un fascismo del conocimiento?
–Lo que diría es que estamos asistiendo a la mercantilización del conocimiento. Durante mucho tiempo el conocimiento científico valió por su rigor y por la curiosidad de los cientistas que se decidieron a investigar un tema y que llegaban a conclusiones útiles para los países. Hoy ya no es así. El valor del conocimiento es un valor de mercado: el conocimiento contribuye a la innovación, genera patentes. Las universidades están ante una presión enorme por generar recetas propias del conocimiento. Se mercantiliza el conocimiento y por eso las propias universidades están cada vez forzadas a funcionar como corporaciones mercantiles, como empresas, los profesores como proletarios que producen para revistas de impacto, y los estudiantes como consumidores. Hay una mercantilización general del conocimiento y es esto que ha dado impulso al trabajo que me domina hoy sobre las “epistemologías del sur”: intentar llevar a cabo una lucha radical en todo el conocimiento. Por eso trabajo tanto con los movimientos sociales, para mostrar que el conocimiento científico es importante y no se puede demonizar, que la ciencia demuestra que los transgénicos o los insecticidas contaminan el agua y destruyen la vida, que debemos usar esa ciencia, pero tener en cuenta que esa ciencia no es la única válida. En este sentido es necesario descolonizar el saber para poder democratizar la sociedad, despatriarcalizarla y desmercantilizarla.
–¿Es posible aplicar su concepto de “apartheid social” a las políticas segregacionistas hacia los refugiados que se despliegan en varios países europeos?
–Toda la razón en mencionar a Europa, que está bajo la misma presión. Los refugiados son un caso extremo de una política de exclusión, pero lo más significativo es todo el sistema de fascismo financiero, disciplinario, que se aplicó en Grecia, Portugal, España, y que se está aplicando en otros países para intentar exigir que todos los países sigan la misma línea conservadora, de privatización, de liberalización, de destrucción de servicios públicos como salud y educación, de privatización de los servicios que son rentables para el capital. Europa puede hoy con menos arrogancia reconocer y entender mejor lo que pasa en América Latina.
–¿Por qué?
–Porque durante mucho tiempo pensó que ciertas situaciones sólo sucedían en países menos desarrollados, pero hoy Europa está pasando por un proceso de subdesarrollo: algunos países que estaban más desarrollados ahora están siendo subdesarrollados (el caso de Grecia es muy dramático y, desde el año 2000, el caso de Portugal también). Portugal es el único país de la Unión Europea que tiene un gobierno de izquierda que puede ser destruido en cualquier momento por Bruselas porque no está muy interesada en gobiernos de izquierda. Pero es una lucha cada vez más común entre países latinoamericanos y europeos.
–¿Cuál es su mirada hacia los partidos de izquierda?
–Creo que es necesario que redefinamos qué son las izquierdas y cuál es su forma política. Primero, no se puede decir que las izquierdas no aprendan. Voy a dar el ejemplo de la izquierda portuguesa. Durante mucho tiempo los comunistas pensaron que jamás podrían aliarse a los socialistas porque los consideraban de derecha. Ante la posibilidad de que una derecha siguiera gobernando Portugal por cuatro años más decidieron unirse al partido socialista.
–¿Por qué las izquierdas tienden a la fragmentación?
–El problema es que la izquierda partidaria hizo lo que yo llamo “una sociología de ausencias”. Invisibilizó todo lo que no se designaba como izquierda y que no tenía la forma de partido. Por eso lo que falta, a mi juicio, es juntar estas diferentes dinámicas y, para eso, es necesario que las izquierdas abandonen la idea de que los partidos son la única forma de representación política. Los partidos tienen que pasar por una refundación donde la democracia participativa sea constitutiva de la formulación de las políticas, de los partidos, y de las elecciones de los candidatos.

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domingo, 3 de julio de 2016

BANGLADESH: EL PEOR DESENLACE PARA EL ATAQUE AL RESTAURANTE.

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En Estados Unidos, la Casa Blanca condenó ayer en los términos más enérgicos el ataque ocurrido en Daca y dijo que entre los muertos hubo un ciudadano norteamericano. La virtual aspirante demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, condenó el atentado y subrayó que se trata de un ataque contra todos, por lo que no hay que retroceder ante el miedo y el odio. “Las víctimas en Daca eran de todas partes, de Italia, de Japón, de la India, y, por supuesto, de Bangladesh. Hemos sabido que al menos tres asistían a la universidad aquí en Estados Unidos, incluyendo un ciudadano estadounidense. Hoy, decimos con una sola voz: esta campaña de miedo, odio y violencia no tendrá éxito”, subrayó en un comunicado. “No vamos a retroceder. No nos vamos a dar la espalda los unos a los otros. Estados Unidos se mantiene firme con nuestros amigos y aliados en la lucha para derrotar al Estado Islámico y al jihadismo radical en todo el mundo. Nuestros pensamientos y oraciones están con las víctimas, sus familias y el pueblo de Bangladesh”, agregó la aspirante demócrata.

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Hasta cuando gente inocente debe pagar los errores y ambiciones de los políticos y financieros, banqueros, así como la violencia desalmada e inhumana de los terroristas.- Un herido en el asalto al restaurante de Bangladesh que fue atacado por islamistas radicales, un policía se desangra a la espera de atención médica.

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BANGLADESH: EL PEOR DESENLACE PARA EL ATAQUE AL RESTAURANTE.
Tras doce horas de toma, mataron a veinte rehenes y a seis terroristas en el local de Chefs Argentinos en Bangladesh.
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Un total de 28 personas murieron en Daca, incluyendo a seis de los atacantes y a dos policías fallecidos el viernes en el asalto inicial, que fue reivindicado tanto por el Estado Islámico como por Al Qaida.

Página /12 domingo 3 de julio del 2016.

El grupo de jihadistas que atacó el viernes un restaurante de dos chefs argentinos en la capital de Bangladesh asesinó a 20 rehenes, entre ellos nueve italianos y un estadounidense, antes de que el Ejército irrumpiera ayer en el lugar y matara a seis atacantes tras un cerco de 12 horas.
Un total de 28 personas murieron en el ataque en Daca, incluyendo a seis de los atacantes y a dos policías fallecidos el viernes en el asalto inicial al ataque, que fue reivindicado tanto por el Estado Islámico (EI) como por la rama de Al Qaida en el subcontinente indio. El único de los dos argentinos que se encontraba en el lugar logró escapar ileso al inicio del ataque, saltando al vacío desde cuatro metros de altura pero sobreviviendo de esta manera a lo que ayer describió como una película de terror. La primera ministra del país, Sheikh Hasina, calificó la toma de rehenes de ataque terrorista, pero no nombró a ninguna organización como responsable. “No vamos a tolerar ningún acto terrorista en Bangladesh”, declaró.
El ataque marcó una dramática escalada en una campaña lanzada hace 18 meses por extremistas islámicos que hasta ahora había estado dirigida mayormente contra individuos que bregan por una forma de vida secular en este país musulmán y de 160 millones de habitantes. Los hechos comenzaron al atardecer cuando siete jóvenes provistos de granadas, pistolas, rifles y machetes ingresaron al restaurante, ubicado en la zona de la ciudad donde están las sedes diplomáticas. Una vez en el lugar, ordenaron a todos los bangladesíes identificarse antes de comenzar a matar a los que eran extranjeros o a los que no sabían recitar el Corán, dijeron ayer fuentes de seguridad y testigos citados por los medios locales.
Numerosos contingentes de diversos cuerpos de seguridad y tanquetas del Ejército se apostaron en torno al restaurante poco después de iniciado el ataque, dando comienzo a un largo sitio. Unas 12 horas después, efectivos del Ejército y de otras fuerzas irrumpieron finalmente en el local con los primeros rayos de luz y, a las pocas horas, la primera ministra comunicó a la nación que seis de los atacantes habían muerto y que uno fue capturado con vida. Trece rehenes, incluidos bangladesíes, el argentino y de otras nacionalidades como ceilandesa, india, italiana y japonesa, escaparon o fueron liberados durante el operativo, que sin embargo llegó demasiado tarde para otros 20 cautivos, acuchillados muchos de ellos por los extremistas, explicó ayer en rueda de prensa el general Nayeem Ashfaq, director de la operación. Lo hicieron tras comprobar quiénes sabían recitar el Corán, de acuerdo con la versión del padre de uno de los bangladesíes liberados que recoge el rotativo local The Daily Star.
“Algunos de los 20 rehenes muertos son bangladeshíes, otros son extranjeros. Hasta que la Policía traiga los cadáveres y sean limpiados, no podrán ser identificados”, aseguró el oficial Moahim, del Ejército. A las víctimas civiles y jihadistas se sumaron dos mandos policiales, que murieron en las primeras horas en tiroteos con los terroristas, y al menos otras 26 personas resultaron heridas, en su mayoría agentes. “¿Qué tipo de musulmanes son que en vez de rezar realizan ese tipo de actos?”, denunció la primera ministra Hasina tras varias horas de silencio oficial sobre un ataque ocurrido en las postrimerías del mes sagrado islámico del Ramadán.
En Estados Unidos, la Casa Blanca condenó ayer en los términos más enérgicos el ataque ocurrido en Daca y dijo que entre los muertos hubo un ciudadano norteamericano. La virtual aspirante demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, condenó el atentado y subrayó que se trata de un ataque contra todos, por lo que no hay que retroceder ante el miedo y el odio. “Las víctimas en Daca eran de todas partes, de Italia, de Japón, de la India, y, por supuesto, de Bangladesh. Hemos sabido que al menos tres asistían a la universidad aquí en Estados Unidos, incluyendo un ciudadano estadounidense. Hoy, decimos con una sola voz: esta campaña de miedo, odio y violencia no tendrá éxito”, subrayó en un comunicado. “No vamos a retroceder. No nos vamos a dar la espalda los unos a los otros. Estados Unidos se mantiene firme con nuestros amigos y aliados en la lucha para derrotar al Estado Islámico y al jihadismo radical en todo el mundo. Nuestros pensamientos y oraciones están con las víctimas, sus familias y el pueblo de Bangladesh”, agregó la aspirante demócrata.
En Italia, la Cancillería comunicó que nueve italianos fallecieron en el ataque, sobre un total de 11 que había en el restaurante. Además, siete japoneses y un indio también murieron, dijeron los gobiernos de sus respectivos países. El viernes, la Cancillería argentina condenó el ataque y expresó su solidaridad hacia el gobierno y el pueblo de Bangladesh, en especial hacia los familiares de las víctimas. Por su lado, el Consejo de Seguridad de la ONU condenó enérgicamente en un comunicado el atroz y cobarde ataque terrorista. El organismo reafirmó en un documento que el terrorismo constituye una de las amenazas más graves a la paz y la seguridad internacional. Mediante un comunicado difundido por su portavoz, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó el ataque y manifestó esperanza de que los responsables de este crimen sean identificados y llevados ante la justicia.
Inmerso en una ola de atentados selectivos de corte islamista desde 2013, Bangladesh no sufría grandes ataques extremistas desde la pasada década, aunque fuentes diplomáticas y expertos de seguridad habían alertado de la probabilidad de una acción coordinada de este estilo ante la deriva extremista. Las agresiones selectivas, generalmente a machetazos, se intensificaron en 2015 y han provocado la muerte de más de 40 personas en los últimos tres años, entre ellas fieles de minorías religiosas, seguidores de sectas no adscritas a la rama ortodoxa sunnita, activistas homosexuales, pensadores laicos o extranjeros. Algunas acciones han sido reivindicadas por el EI y otras por Al Qaeda, si bien las autoridades responsabilizan a grupos autóctonos.

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sábado, 2 de julio de 2016

EL PAPA FRANCISCO Y EL GENOCIDIO ARMENIO.

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El genocidio armenio (en armenio: Հայոց Ցեղասպանություն Hayoċ Ċełaspanuṫun; en turco: Ermeni Soykırımı o Ermeni Tehciri), también llamado holocausto armenio o Մեծ Եղեռն (Mec Yełeṙn, "Gran Crimen"), fue la deportación forzosa y exterminio de un número indeterminado de civiles armenios, calculado aproximadamente entre un millón y medio y dos millones de personas, por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio otomano, desde 1915 hasta 1923.  Se caracterizó por su brutalidad en las masacres y la utilización de marchas forzadas con las deportaciones en condiciones extremas, que generalmente llevaba a la muerte a muchos de los deportados. Otros grupos étnicos cristianos también fueron masacrados por el Imperio otomano durante este período, entre ellos los asirios y los griegos pónticos. Algunos historiadores consideran que estos actos son parte de la misma política de exterminio. Muchas comunidades de la diáspora armenia alrededor del mundo llegaron a existir como resultado directo del genocidio.

La fecha del comienzo del genocidio se conmemora el 24 de abril de 1915, el día en que las autoridades otomanas detuvieron a 235 miembros de la comunidad de armenios en Estambul; en los días siguientes, la cifra de detenidos ascendió a 600. Posteriormente, una orden del gobierno central estipuló la deportación de toda la población armenia, sin posibilidad de cargar los medios para la subsistencia, y su marcha forzada por cientos de kilómetros, atravesando zonas desérticas, en las que la mayor parte de los deportados pereció víctima del hambre, la sed y las privaciones, a la vez que los sobrevivientes eran robados y violados por los gendarmes que debían protegerlos, a menudo en combinación con bandas de asesinos y bandoleros.

Aunque la República de Turquía, sucesora del Imperio otomano, no niega que las masacres de civiles armenios ocurrieron, no admite que se trató de un genocidio, arguyendo que las muertes no fueron el resultado de un plan de exterminio masivo, sistemático y premeditado dispuesto por el Estado otomano, sino que se debieron a las luchas interétnicas, las enfermedades y el hambre durante el confuso periodo de la Primera Guerra Mundial. A pesar de esta tesis, casi todos los estudiosos —incluso algunos turcos— opinan que los hechos encajan en la definición actual de genocidio. Se lo considera, por lo general, el primer genocidio moderno; de hecho, es el segundo caso de genocidio más estudiado, después del Holocausto. Hasta la fecha, 26 países han reconocido oficialmente el genocidio.

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EL PAPA FRANCISCO Y EL GENOCIDIO ARMENIO.
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Osvaldo Bayer.

Página /12 sábado 2 de julio del 2016.
En las páginas de este diario, se informó y denunció en repetidas oportunidades sobre el genocidio cometido hace un siglo por Turquía contra el pueblo armenio y nunca reconocido. El mundo fue tomando conciencia y comenzó a reaccionar.
En los últimos días sucedió un hecho de vital importancia: el Papa ha visitado Armenia durante tres días y condenó al genocidio Armenio llevado a cabo por los turcos. Hasta ahora, durante un siglo, el Vaticano había callado y ahora, en boca de su máxima figura, ha producido una declaración bien clara.
Se trata de un genocidio inexplicable, como todo genocidio. Los hombres ahorcados en masa para no gastar balas y las mujeres con sus niños expulsadas de sus hogares y llevadas al desierto sin agua ni alimentos. Un crimen feroz e imperdonable cometido contra miles de personas.
Hace un siglo la mayoría calló. Luego, poco a poco y paso a paso fue quedando al descubierto y denunciado al mundo entero. Algunos países lo reconocieron, entre ellos la Argentina.
El Vaticano calló. Uno se pregunta: ¿por qué recién ahora? Un paso muy adelante del Papa argentino. Inmediatamente reaccionó el vice primer ministro turco Nurettin Canikil calificando de “desafortunadas” las declaraciones del Papa Francisco sobre el genocidio turco y lo acusó de tener “la mentalidad de las cruzadas”.
Nada de eso es cierto. El Papa ha denunciado un siglo después uno de los crímenes más atroces cometidos por la humanidad. Basta ver las fotografías de las madres muertas de hambre y de sed en el desierto y sus hijos sedientos y hambrientos observándolas.
La pregunta es: ¿Por qué el Vaticano reaccionó recién cien años después cuando ya el genocidio turco había sido repudiado por buena parte de los países del mundo? Y en esto queda claro el coraje del Papa argentino. Lo que queda es la Paz, limar todas las asperezas entre los pueblos y conseguir la necesaria colaboración entre ellos para lograr una existencia feliz de las poblaciones: sin hambre y sin conflictos.
Las minorías armenias, repartidas en varios países del mundo, luchan no solo para que se reconozca el genocidio sino también para que no se repitan los desencuentros entre otras etnias. Para que no se repita la conducta turca de diezmar con la muerte a sus minorías.
Lo están demostrando con sus acciones los armenios distribuidos en todos los rincones del mundo: no olvidar el genocidio armenio significa para ellos levantar la voz de la Paz, del encuentro entre los pueblos.
Tomar conciencia de que la violencia sólo trae violencia y no vida. Ese es el camino, el intercambiar los principios de pacificación y colaboración económica para conseguir una Paz definitiva entre los pueblos.
Turquía debe comprender definitivamente que con los pueblos que viven en sus fronteras debe desarrollar una política de hermandad y conciencia. Después del tratamiento que los turcos dieron en la primera guerra mundial a sus vecinos, los armenios, sólo cabe sacar una conclusión: la condena de lo sucedido y la reivindicación a futuro de la amistad entre los pueblos para eliminar los choques para siempre.
Eso se llama un gesto de nobleza y puede más que la tierra o el dinero. Comenzar una nueva época de intercambio en intercambios culturales, becas, muestras, espectáculos deportivos, campeonatos conjuntos y todo aquello que contribuya a mantener la mano abierta. Olvidar para aprender conductas nuevas. Abandonar el rencor indefinido que genera desasosiego y violencia, siempre.
Pero hasta ahora la información es diferente Se sabe que se juntaron armas y tropas en la frontera. Por eso ha sido tan importante dar a conocer que el Papa realizará un nuevo viaje a esa región: visitará a Georgia y Azerbaiján en setiembre próximo. Es muy buena noticia. Un Papa que se dedique a sembrar la paz entre los pueblos. Esa debe ser su misión.

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viernes, 1 de julio de 2016

ALVIN TOFFER Y LAS HUELLAS DEL FUTURO.

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ALVIN TOFFLER (Nueva York, 3 de octubre de 1928-Los Ángeles, 27 de junio de 20161 ) fue un escritor y futurista estadounidense, doctorado en Letras, Leyes y Ciencia, conocido por sus discusiones acerca de la revolución digital, la revolución de las comunicaciones y la singularidad tecnológica. Sus primeros trabajos están enfocados a la tecnología y su impacto (a través de efectos como la sobrecarga informativa). Más tarde se centró en examinar la reacción de la sociedad y los cambios que ésta sufre. Sus últimos trabajos han abordado el estudio del poder creciente del armamento militar del siglo XXI, las armas y la proliferación de la tecnología y el capitalismo. Entre sus publicaciones más famosas destacan La revolución de la riqueza, El cambio de poder, El shock del futuro y La tercera ola. Estaba casado con ………, también escritora y futurista, con quien residió en Bel Air, Los Ángeles.

Toffler explicaba: «La sociedad necesita personas que se ocupen de los ancianos y que sepan cómo ser compasivos y honestos. La sociedad necesita gente que trabaje en los hospitales. La sociedad necesita todo tipo de habilidades que no son sólo cognitivas, son emocionales, son afectivas. No podemos montar la sociedad sobre datos». Se le suele atribuir la frase: «Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender.» Esta idea, sin embargo, es de Herbert Gerjuoy, citada por Toffler en El shock del futuro.

La Tercera Ola.- En su libro La tercera ola, Toffler introduce un concepto de ola que engloba todas las consecuencias biológicas, psicológicas, sociales y económicas que se derivan de cada una de las civilizaciones verdaderamente distintivas.
Dentro de estas civilizaciones describe:
  • La primera ola como la revolución agrícola. Una civilización basada en el autoabastecimiento que origina toda una ola de consecuencias culturales. Dura miles de años.
  • La segunda ola como la revolución industrial. Una civilización que escinde la figura del productor de la del consumidor. Las consecuencias culturales son la uniformización, la especialización, la sincronización, la concentración, la maximización y la centralización. El poder en esta segunda ola es ostentado por los que llama "integradores", que son aquellos que se ocupan de coordinar y optimizar los procesos de producción. En todas las sociedades en las que predomine la segunda ola, surgen de forma natural la burocracia y las corporaciones.
  • La tercera ola es la sociedad post-industrial. Toffler agrega que, desde fines de la década de 1950, la mayoría de los países se han alejado del estilo de sociedad de "segunda ola", tendiendo hacia sociedades "tercera ola". Acuñó numerosos términos para describir este fenómeno y cita otros como Era de la información creados por otros pensadores.
En una simplificación de la historia de la humanidad, sitúa en el centro de la evolución de cada sociedad la coexistencia y el reemplazamiento entre "olas".

“Un analfabeto será aquel que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta. La persona formada no lo será a base de conocimientos inamovibles que posea en su mente, sino en función de sus capacidades para conocer lo que precise en cada momento                       

».Alvin Toffler (La tercera ola).


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ALVIN TOFFER Y LAS HUELLAS DEL FUTURO.

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Hugo Salinas.

ALAI.-  jueves 30 de junio del 2016.

En mi rodar por el mundo, en los años 80 conocí a Alvin Toffler. Además de que fue apasionante el encuentro, marchábamos en la misma dirección. Fueron días y noches de infatigables caminatas tratando de entender a dónde nos conducía esta senda que se perdía en el horizonte.

Comparto con ustedes dos frases que lo pintan de cuerpo entero. Alvin Toffler me decía, “la pregunta correcta es generalmente más importante que la respuesta correcta.” Un investigador no se preocupa tanto en los resultados de investigaciones correctamente realizadas, sino en formular la pregunta correcta que le conducirá a resolver el enigma que le quita el sueño.

Para el investigador es un logro esencial llegar a formular, a través de una serie de aproximaciones, la pregunta correcta para resolver un problema concreto. Y este afán de escudriñar el futuro, como en el caso de Toffler, no ha sido nunca una simple curiosidad.

“En una época de cambios explosivos, me decía, ampliar y profundizar sobre las cuestiones del futuro no es únicamente una cuestión de curiosidad intelectual. Es una cuestión de supervivencia.” Así es, ahí tenemos, por ejemplo, al cambio climático que, por no formular la pregunta correcta, la Humanidad se está jugando su futuro.

Luego, como si tuviera el hábito de hablar para sí mismo, dijo: “los economistas del oeste toman al mercado como una realidad puramente capitalista, y a menudo se usa el término como si fuera sinónimo de un ‘fenómeno hecho solamente para hacer ganancias’ […]. Pero el mercado, hablando correctamente, es como una central telefónica, un centro de distribución a través del cual los bienes y servicios, como si fueran mensajes, son orientados a sus correctas destinaciones. No tiene nada que ver con la noción de capitalismo.”

De esta forma, me dejó abierto el camino para lo que buscaba: una correcta interpretación de la economía. A partir de este momento pude establecer que, la actividad socio-económica tiene dos elementos. Por un lado, el proceso de trabajo mediante el cual se produce y distribuye (mediante el mercado) los bienes económicos y, por otro lado, la decisión socio-económica que precisa el tipo de repartición del resultado de la actividad económica. Es decir, el “mercado” es solamente un elemento del proceso del trabajo. No hay por qué mezclar lo con la repartición del resultado de la actividad económica.

En el curso de nuestra conversación, mi cerebro ya iba elaborando lo que luego sería la Teoría de los Procesos de Trabajo. Porque con toda claridad me describió el nuevo proceso de trabajo que la Humanidad está en curso de elaboración: el Proceso de Trabajo de Concepción.


Lo que me puso en la pista de la nueva forma de trabajar que la Humanidad está construyendo es esta frase: “Los conocimientos […] es el elemento central de la economía de la Tercera Ola” Pero, ¿qué es la Tercera Ola?, le pregunté.

El cerebro humano, me dijo, encierra dos memorias. Una es estrictamente personal, y la otra es social. Al morir las personas, las dos memorias desaparecen. Pero, en cierto momento de la historia humana, la memoria social logra salir del cráneo de las personas y se expande, deja huellas, se materializa. El resultado es un gran avance en la literatura, los medios de comunicación, la cartografía terrestre por medio satelital, etc. Esta es la Segunda Ola de la memoria social. Pero llegado el momento, estas formas de expresión de la memoria social cobran vida al interactuar. Es la Tercera Ola.

“El paso a la memoria social de la Tercera Ola, sin embargo, es mucho más que cuantitativo. Le estamos también dando vida a nuestra memoria social. Lo que hace el salto a la Tercera Ola es una situación histórica sin precedentes: hace que la memoria social sea, al mismo tiempo, extensiva y activa. Y esta combinación muestra ser creativa.”

Con ello, la noción del Proceso de Trabajo de Concepción había nacido. Es una forma de trabajar en donde los conocimientos actúan sobre conocimientos y generan nuevos conocimientos. Es la memoria en sus diferentes estados e interacciones. Además, la memoria social de la Tercera Ola no son simplemente conocimientos. Es el elemento central de la nueva forma de trabajar, así como la máquina lo fue de la revolución industrial, o la tierra cultivable de la agricultura primaria. Con este nuevo proceso de trabajo, la Humanidad está ingresando con toda su fuerza a lo que ahora se conoce como la economía inmaterial.

Y esta parte de nuestra conversación lo cierra con esta sentencia: “en vez de encontrarnos en el fin de la historia, estamos al final de la pre-historia.” Así es, estamos dejando atrás la pre-historia de la actividad económica, la economía que produce solamente bienes materiales, para ingresar a la economía inmaterial, la economía de los conocimientos, como forma de trabajar y crear bienes económicos.

Gracias Alvin Toffler, mi compañero de ruta, descansa en paz.

Lima, 30 de junio del 2016.

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