domingo, 28 de noviembre de 2010

Rodríguez Zapatero promete Reformas y ajustes a los grandes Ejecutivos de España. Protestas en Irlanda e Italia.

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Rodríguez Zapatero explicó a los empresarios los planes del gobierno para impulsar la economía y les solicitaría que incrementen sus exportaciones e inversiones a fin de crear empleos. La reunión volverá a realizarse dentro de tres meses para revisar la evolución de la situación. Trascendió que los empresarios le pidieron a Rodríguez Zapatero que “no le tiemble el pulso para aplicar las reformas a fondo”. Insistieron también en que se pongan en marcha enseguida las medidas para estimular las exportaciones. /////

Ortodoxia. Rodríguez Zapatero a la derecha, con el Presidente de Telefónica César Alierta y su Ministro Rubalcaba.
Zapatero promete Reformas y ajustes a los grandes Ejecutivos de España.
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Reunió a jefes de las 37 compañías líderes tras una semana muy difícil en los mercados.
Por Juan Carlos Algañaraz.  Madrid. Corresponsal
Clarín.com Mundo. Domingo 28 de noviembre del 2010.
El gobierno de España continuó ayer con la ofensiva que lanzó el viernes para enfrentar el acoso de los mercados financieros, que hicieron colapsar un 7% la Bolsa de Madrid en una semana y obligan a aumentar los intereses y seguros de los bonos soberanos.  El mensaje que quiere dar es firme: España está en una situación económica que nada tiene que ver con Grecia e Irlanda ni con la también zarandeada Portugal.
El viernes, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero plantó cara a los mercados y también a quienes especulan contra la capacidad de España de enfrentar el pago de su deuda soberana.
El líder socialista reunió a los representantes de las 37 principales empresas españolas , muchas con intereses en Argentina, a las que aseguró que se ha comprometido “a seguir con las reformas estructurales y a realizarlas con la mayor celeridad”. Las 37 compañías reunidas con el presidente del Gobierno facturan el 40% del PBI de España, emplean a cerca de un millón de trabajadores y tienen una fuerte presencia internacional.

El encuentro tuvo lugar en la sede de la Presidencia del Gobierno, el Palacio de la Moncloa. “Los compromisos pasan por respetar los principios de austeridad y de reducción del déficit público . Las reformas tienen como objetivo aumentar con la competitividad y atraer inversiones”. También se estimularán las exportaciones.

Zapatero confía en que se reforzará la confianza en España. “Vamos a ganar ante los mercados, los organismos y los inversores internacionales”, aseguró. Al parecer hubo acuerdo en que la reducción del déficit y planes para el incremento de la competitividad consolidarán una actitud internacional positiva hacia España.

La durísima recesión ya se prolonga dos años y ha generado una desocupación que representa más del 20% de la población ocupada . Estas 4.600.000 personas necesitan importantes gastos del estado para mantener los susidios.

Pero pasan los meses y la economía tiene débiles señalas de remontar y mucho menos de llegar a una cifra que implique la creación de empleo. El jefe del ejecutivo presidió la reunión con los directivos, entre ellos Emilio Botín, del banco Santander; César Alierta, de la gigante de las telecomunicaciones Telefónica, y Florentino Pérez, de la constructora ACS y presidente del equipo de fútbol del Real Madrid. También estuvieron presentes los grupos financieros como el BBVA, la Caixa, Caja Madrid, Banco Popular y el Banco de Sabadell.

La ministra de Economía, Elena Salgado, dijo que estas empresas han sido los tractores de nuestra economía, en una reunión que fue llamada para el análisis de las perspectivas de crecimiento y las posibilidades de estimularlo.

El Producto Interno Bruto tuvo un crecimiento nulo durante el tercer trimestre después de dos trimestres de crecimiento débil, aunque registra uno anual de 0,2%, el primero en siete trimestres.

Rodríguez Zapatero explicó a los empresarios los planes del gobierno para impulsar la economía y les solicitaría que incrementen sus exportaciones e inversiones a fin de crear empleos. La reunión volverá a realizarse dentro de tres meses para revisar la evolución de la situación. Trascendió que los empresarios le pidieron a Rodríguez Zapatero que “no le tiemble el pulso para aplicar las reformas a fondo”. Insistieron también en que se pongan en marcha enseguida las medidas para estimular las exportaciones.

Luego, en rueda de prensa, el mandatario dijo que “si es necesario acelerar reformas, lo haremos” , y se refirió a sus planes en jubilación (aumento de edad inclusive, de 65 a 67 años) y en bancos y cajas de ahorro, que serán reorganizadas por el Banco central de España. Las cajas fueron el flanco débil del sistema bancario español por su exposición al estallido de la burbuja inmobiliaria. Alentadas a fusionarse, hoy de de las 45 cajas de ahorros, 39 han participado en 12 procesos de fusión.
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Miles de Trabajadores y Estudiantes protestan en Italia contra Berlusconi.

Protesta en Irlanda contra los recortes.
Clarín.com Mundo. Domingo 28 de noviembre del 2010.
Unos 150.000 irlandeses se manifestaron ayer en Dublín en contra de un plan de ajuste de la economía de rigor draconiano que anunció el gobierno, presentado como una condición indispensable para beneficiarse de un vasto programa de ayuda internacional.

El cortejo con un grupo de gaiteros en cabeza, salió de los muelles del río Liffey hacia la GPO (General Post Office), lugar simbólico del centro de la ciudad donde fue leída en 1916 la Declaración de la Independencia.

Pese al frío intenso y a las nevadas intermitentes, la movilización fue importante si se tiene en cuenta que la población total del país es de unos 4 millones de habitantes. Los manifestantes denunciaron en calma pero con determinación el plan del gobierno que debería someter al país a un régimen de austeridad severa con aumento de la edad de jubilación, reducción de salarios, aumentos masivos de impuestos (menos a la empresas). Unos 700 policías y un helicóptero fueron movilizados para mantener el orden.

Poco tiempo después del final de la principal manifestación, un centenar de personas, algunas pertenecientes al movimiento anarquista “Workers Solidarity Movement”, se agruparon ante el Parlamento irlandés, lanzando algunas botellas de cerveza, o bolas de nieve, a las fuerzas de policía. El grupo se dispersó luego.

“Se trata de salvar a la gente, pero no a aquellos que encabezan los bancos”, lanzó poco tiempo antes, en un gigantesco podio levantado ante la GPO, Jack O’Connor, presidente del Siptu, primer sindicato irlandés. El país entro en virtual quiebra tras estallar una inmensa burbuja inmobiliaria armada por la banca.

Italia.  Repudio a Berlusconi.
Domingo 28 de noviembre del 2010.
Decenas de miles de trabajadores, estudiantes y jubilados bloquearon ayer el centro de Roma en una gran manifestación de protesta contra el gobierno conservador de Silvio Berlusconi convocada por la mayor central obrera que controla la oposición de centroizquierda.

Los estudiantes quemaron un muñeco de Berlusconi. El premier dijo luego: “Quieren eliminarme pero no lo lograrán”. Il Cavaliere afirmó que es “una irresponsabilidad” querer hacer caer al gobierno, pues Italia podría sufrir una inestabilidad tal como la situación de Grecia, Irlanda y Portugal.
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sábado, 27 de noviembre de 2010

Irlanda: ¡hurra a las fronteras!. La Crisis de Irlanda. La Unión Europea y el FMI presentes.

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No resistió el peso de la creciente especulación. La tensión en los bancos aumentó y en un acto de populismo en 2008 el gobierno garantizó al cien por ciento los depósitos en los bancos y no sólo eso, sino buena parte de sus deudas. Aun así no se frenó el deterioro ni se pudo evitar la quiebra. El gobierno ya ha destinado 50 mil millones de euros de los ingresos por impuestos para tratar de tapar el hoyo, es decir, una tercera parte del PIB. El déficit fiscal es del orden de 35 por ciento del producto.
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La crisis de Irlanda. Irlanda paraíso perdido.

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Irlanda: ¡hurra a las fronteras!


Este es el segundo episodio de crisis financiera, monetaria y soberana en Europa en lo que va del año, anteriormente fue Grecia. La Unión Europea y el FMI deberán poner una cantidad estratosférica para el tamaño de la economía irlandesa (con 4.5 millones de personas y un PIB de 11 por ciento del mexicano) del orden de 100 mil millones de euros para rescatar a los bancos.

Por: León Bendesky.

TELESUR. La Habana. Viernes 26 de noviembre del 2010.

La crisis se ha instalado de lleno en Irlanda. Se le ha llamado crisis soberana, pero este término debe replantearse conforme a las condiciones en las que evoluciona el proceso de la globalización financiera. Además, este caso pone en evidencia la extensión y, al mismo tiempo, los límites del acuerdo económico de la Unión Europea y de su expresión más visible que es la moneda única: el euro.

Este es el segundo episodio de crisis financiera, monetaria y soberana en Europa en lo que va del año, anteriormente fue Grecia. Son todavía los reacomodos de la crisis financiera provocada en Estados Unidos en septiembre de 2008. No se puede decir que sean los últimos.

En Portugal sigue la incertidumbre sobre la capacidad de resistencia de la economía y en España no acaba la presión del desempleo, la fragilidad de algunos bancos y la incapacidad de sostener la recuperación. El nuevo gobierno británico ha impuesto fuertes ajustes en el gasto público; en Francia se ha revisado el sistema de retiro de los trabajadores. Alemania, que tiene la economía más fuerte de la región, ha logrado ir imponiendo sus criterios de ajuste en la zona del euro.

Pero la situación ha provocado nuevas fricciones. Surgen de la política monetaria y su efecto sobre los tipos de cambio, de ahí, en las corrientes de inversión y de comercio y, finalmente, en la dinámica del crecimiento del producto. El yuan y el dólar protagonizan hoy la disputa, pero repercute en las demás monedas por medio de las corrientes de capitales en los mercados de deuda. Las reverberaciones se sienten ya en México.

La economía irlandesa tuvo una fuerte expansión desde la década de 1990 y se le denominó el Tigre Celta (había tigres asiáticos, algunos de los cuales luego fueron algo famélicos). En la década de 2000 tuvo su propia burbuja inmobiliaria, cuyo valor se estima que alcanzó una proporción de la quinta parte del producto generado.

No resistió el peso de la creciente especulación. La tensión en los bancos aumentó y en un acto de populismo en 2008 el gobierno garantizó al cien por ciento los depósitos en los bancos y no sólo eso, sino buena parte de sus deudas. Aun así no se frenó el deterioro ni se pudo evitar la quiebra. El gobierno ya ha destinado 50 mil millones de euros de los ingresos por impuestos para tratar de tapar el hoyo, es decir, una tercera parte del PIB. El déficit fiscal es del orden de 35 por ciento del producto.

Entran los acreedores. Los créditos que proveían los bancos irlandeses para financiar los negocios inmobiliarios no pudieron sostenerse. Pero los fondos no venían del ahorro de los ciudadanos, de las empresas o del gobierno, sino esencialmente de los bancos que operan a escala internacional. Ahí el asunto era global. Para que cobren se necesita que intervengan los gobiernos y el problema se transfiere a las fronteras nacionales.

La Unión Europea y el FMI deberán poner una cantidad estratosférica para el tamaño de la economía irlandesa (con 4.5 millones de personas y un PIB de 11 por ciento del mexicano) del orden de 100 mil millones de euros para rescatar a los bancos. Los ajustes fiscales serán bárbaros para garantizar el pago de la deuda y comprometen una gran parte de lo que se produzca en ese país en los próximos años. Un profesor irlandés ha definido la situación con una ironía que pone de manifiesto que la historia europea tiene raíces muy hondas, que no se debilitan incluso con la flamante unión económica y el euro; ha dicho que esta es una confrontación entre el gobierno y los herederos de Bismarck y Richelieu, en alusión al papel preponderante de los poderes políticos de la región.

Así que las crisis son en principio globales, según explican los políticos, los funcionarios de organismos internacionales y los banqueros, así funciona el mercado mundial de deuda, pero sólo hasta que se tiene que pagar; entonces el asunto se vuelve nacional y se habla de soberanía.

Esta es una contradicción relevante que conocemos muy bien en México luego de los desaguisados de 1982 y 1995. En ambos casos este país era cliente favorito de los bancos comerciales y de inversión, hasta que hubo que cobrar la deuda y transferir durante años recursos internos, o sea, riqueza para pagar.

Mientras se expande el crédito y hay auge en la economía, los mercados globales son eficientes y los gobiernos callan aquellos cuyas economías se endeudan o las que prestan. Al estallar la crisis todos se vuelven probos, se indignan por los excesos cometidos y que se cargan sobre la gente y tan sólo algunos bancos y sus accionistas. Las monedas no tienen vida propia, expresan relaciones concretas en la economía y la sociedad, son un fenómeno político. Los chinos se exceden en ardor ideológico al llamar a la suya renminbi, la moneda del pueblo.

De qué soberanía se habla entonces y cómo se expresa la relación entre las naciones. Los ajustes significan una muy desigual redistribución de las cargas que se imponen. La moneda única, el euro, sirve para muchas cosas pero está sujeto a las cargas fiscales que se imponen dentro de la frontera de cada país. De lo que se trata es de salvaguardar esta forma de operación del capitalismo financiero, ese es hoy el dilema. *****

viernes, 26 de noviembre de 2010

América Latina. La Triada golpista ya no es tan poderosa.

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Creer que se agotaron o “desaparecieron” los poderes golpistas tradicionales, nos lleva a tener una Nueva Mirada Política en América Latina. En la coyuntura de la Triple Crisis Sistémica, de los nuevos poderes políticos descentralizados – multilateralismo – y el nuevo modelo de acumulación del capitalismo a nivel mundial, en la coyuntura emergen nuevos poderes, aparentemente invisibles que juegan al golpismo, simplemente por criticar, discrepar o plantear políticas públicas diferentes y distintas a las políticas hegemónicas hoy vigentes en un modelo político neoliberal que “hace agua” y “tiene fango” por todos los poros de la cabeza a los pies. Hoy discrepar con el sistema democrático vigente, es ser anti-sistema, anti-patriota, “comunista reciclado”, “medio-ambientalista renegado” y otra cantidad de insultos producto de una derecha que siempre ha sido incapaz de plantear algo nuevo, diferente, realmente moderno. Hoy el camino más claro y transparente para nosotros donde se “cocinan”, “planifican” los “golpes de estado” – si no revisemos los últimos actos político-demenciales – de la última década en América Latina, es nada menos en los lujosos salones o “nuevos cuarteles” invisibles de los “nuevos” poderes fácticos de los Medios de Comunicación. Pablo Raúl.

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América Latina. La Triada golpista ya no es tan poderosa.


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Miércoles 24 de noviembre del 2010.


Manuel E. Yepe (especial para ARGENPRESS.info).



La repudiada triada oligarquía-militares-embajada americana que por tanto tiempo ha ejercido dominio sobre las naciones de Latinoamérica luego de haber conquistado éstas su independencia de España hace dos siglos, no ha cesado como realidad ni como inminente peligro en este hemisferio; pero ya no es invencible.

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El golpismo tiene hondas raíces, tanto en Latinoamericana como en la política de dominación hemisférica de Estados Unidos.

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Juega un papel sobresaliente en la cadena de intervenciones y agresiones de Estados Unidos contra América Latina y el Caribe que comenzó en 1822 cuando Washington decretó que la región era su esfera de influencia. Tal ambición quedo plasmada en la Doctrina Monroe, promulgada en 1823, según la cual las naciones que emergían a la independencia en Hispanoamérica serían territorio vedado a los apetitos imperiales europeos y espacio natural de influencia estadounidense.

Poco después enunciaron el principio del Destino Manifiesto y lanzaron la guerra de 1848 contra México, al que despojaron de los territorios de los actuales estados de California y Nuevo México.

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En 1898, la voladura del acorazado estadounidense Maine en puerto habanero -acción considerada por muchos historiadores una autoagresión-, fue el pretexto para entrar en guerra contra España, con la vista puesta en la conquista de sus territorios coloniales remanentes: Filipinas, Hawai, Puerto Rico y Cuba.

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En el curso de las siguientes tres décadas, Estados Unidos invadió treinta y cuatro veces a los países de la cuenca del Caribe y ocupó a México, Honduras, Guatemala, Costa Rica, Haití, Cuba, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. La fuerte competencia británica, por su presencia comercial, financiera y de infraestructura, impidió a Washington extender entonces su penetración imperial a América del Sur.

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Al llegar a la Casa Blanca Franklin Delano Roosevelt a inicios de la década de los años treinta, en medio de una muy profunda depresión económica, con el prestigio estadounidense afectado por su sucia campaña contra Augusto Cesar Sandino en Nicaragua y con un fuerte movimiento nacionalista latinoamericano incitado por la Revolución Mexicana, Estados Unidos proclamó la “política del buen vecino”.

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Washington anunció una estrategia de no intervención en Latinoamérica y retiró las fuerzas de ocupación en el Caribe.

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Al concluir la II Guerra Mundial con Estados Unidos como su máximo beneficiario frente a la enorme devastación que dejó tanto en el resto de los vencedores como en los vencidos, se inició la Guerra Fría, que conformó un mundo bipolar con América Latina como retaguardia de la superpotencia norteamericana.

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Sobrevino entonces un período en el que América Latina se debatió entre la obediencia y la rebeldía reprimida con invasiones o acciones intervencionistas militares directas o encubiertas contra Guatemala (1954, 1966-67), Panamá (1958, 1964, 1989), Cuba (1961, 1962), República Dominicana (1965-66), Chile (1973), El Salvador (1981-92), Granada (1983-84), Honduras (1984), Bolivia (1986), Nicaragua (1981-90) y Haití (1994).

.Luego vendría una guerra secreta contra el independentismo que se extendía por la región. La Operación Cóndor fue un vasto operativo de inteligencia y coordinación de los servicios de seguridad de los regímenes militares en Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia impulsado y patrocinado por la CIA.

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Cóndor constituyó, de hecho, una organización clandestina internacional para practicar el terrorismo de Estado contra los movimientos populares de Latinoamérica. En casi todos los países suramericanos, dejó miles de asesinatos, torturados, desaparecidos y otras fechorías ejecutadas por intermedio de las fuerzas militares locales, entrenadas y orientadas por asesores estadounidenses.

Cuando, finalizada la Guerra Fría, el Consenso de Washington decretó la sustitución de la dominación autoritaria por la hegemonía económica, se planteó dentro de la superpotencia una confrontación entre una corriente que pretendía imponerse mediante sutilezas en el terreno económico y otra que exigía el ejercicio del poder imperial sin equívocos ni consentimientos.

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De ahí que no cesaran los métodos violentos para derrocar a los desobedientes. Tentativas golpistas han habido en Venezuela (2002), Bolivia (2008), Honduras (2009) y Ecuador (2010). Todas contra países que viven procesos de transformación económica y social con fuerte apoyo popular, unidos por su integración al ALBA.

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Solo que, a diferencia de los tradicionales golpes de la triada que solo hallaban resistencia más o menos dispersa de núcleos de obreros, campesinos y estudiantes desarmados que pagaban con sus vidas la osadía o resultaban apresados, golpeados y torturados, ahora han encontrado pueblos alertas y con un mayor nivel de organización para la auto-defensa. Solo en Honduras el imperio logró sus fines y, aún allí, no ha podido obtener un reconocimiento pleno de los golpistas y ha debido soportar un alto costo político.

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Nadie puede dudar que América Latina haya cambiado. Ya la triada oligárquico-militar-hegemónica no parece tan poderosa ni tan omnipresente... y los pueblos más alertas para la defensa de sus soberanías.
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jueves, 25 de noviembre de 2010

Boaventura de Sousa Santos . La historia de la austeridad.

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La política de clases conduce inevitablemente a la confrontación social y la violencia. Como bien muestran las recientes elecciones en los Estados Unidos, la crisis económica, en lugar de instar a las diferencias ideológicas a disolverse en el centro político, las profundiza y las empuja hacia los extremos. Los políticos de centro (entre los que se incluyen los inspirados en la socialdemocracia europea) serían más prudentes si pensaran que en la vigencia del modelo ahora dominante no hay lugar para ellos. Al abrazar este modelo, se están suicidando./////


La historia de la austeridad.

"El G-2 y la polarización de la lucha política mundial".

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Por Boaventura de Sousa Santos *

PDTG. Boletín de noviembre del 2010.


La reciente reunión del G-20 en Seúl fue un fracaso total. Llegó a ser desgarradora la pérdida de credibilidad de los Estados Unidos como supuesta economía más poderosa del mundo, así como la forma en que intentó acusar a China de comportamientos monetarios finalmente tan proteccionistas como los de los norteamericanos. La reunión mostró que el "orden" económico financiero, creado a fines de la Segunda Guerra Mundial y ya fuertemente afectado tras la década de 1970, está colapsando y que se prevé la aparición de graves conflictos comerciales y monetarios. Pero, curiosamente, estos conflictos no tienen eco en la opinión pública mundial y, en cambio, casi por todas partes los ciudadanos están siendo bombardeados por las mismas ideas de crisis, de tiempos de austeridad, de sacrificios compartidos. Es necesario analizar lo que se esconde detrás de esta unanimidad.

Quien tome por real lo que ofrecen los discursos de los organismos financieros internacionales y de la gran mayoría de los gobiernos nacionales de las diferentes regiones del mundo tenderá a tener las siguientes ideas sobre la crisis económico financiera y sobre cómo se ve afectada su vida: todos somos culpables de la crisis porque todos, ciudadanos, empresas y Estados, vivimos por encima de nuestras posibilidades y endeudándonos en exceso; las deudas deben ser pagadas y el Estado debe dar el ejemplo; como subir los impuestos agravaría la crisis, la única solución es recortar los gastos estatales reduciendo los servicios públicos, despidiendo empleados, bajando salarios y eliminando prestaciones sociales; estamos en un período de austeridad que alcanza a todos y para enfrentarlo debemos aguantar el sabor amargo de una fiesta en la que nos arruinamos y que ahora terminó; las diferencias ideológicas ya no cuentan, lo que cuenta es el imperativo de la salvación nacional, y los políticos y sus propuestas tienen que unirse en un amplio consenso, bien al centro del espectro ideológico.

Esta "realidad" es tan evidente que constituye un nuevo sentido común. Y, sin embargo, sólo es real en la medida en que encubre otra realidad, de la que el ciudadano común tiene, como mucho, una idea difusa y que reprime para no ser llamado ignorante, antipatriota o incluso loco. Esta otra realidad nos dice lo siguiente. La crisis fue provocada por un sistema financiero desproporcionado, desregulado, escandalosamente lucrativo y tan poderoso que, cuando explotó y provocó un inmenso agujero en la economía mundial, consiguió convencer a los Estados (y, por lo tanto, a los ciudadanos) de que lo salvaran de la bancarrota y le llenaran las arcas sin pedirle cuentas. De esta manera, los Estados, ya endeudados, se endeudaron aún más, tuvieron que recurrir al sistema financiero que acababan de rescatar y éste, como entretanto las reglas de juego no fueron modificadas, decidió que sólo prestaría dinero bajo condiciones que le garantizaran fabulosas ganancias, hasta la próxima explosión.

La preocupación por las deudas es importante, pero, si todos son deudores (familias, empresas y Estado) y nadie puede gastar, ¿quién va a producir, crear empleo y devolver la esperanza a las familias? En este escenario, el futuro inevitable es la recesión, el aumento del desempleo y la miseria de casi todos. La historia de los años ’30 del siglo pasado nos dice que la única solución es la inversión del Estado, la creación de puestos de trabajo, los impuestos a los más ricos y la regulación del sistema financiero. Y hablar del Estado es hablar de conjuntos de Estados, como la Unión Europea y el Mercosur. Sólo así la austeridad será para todos y no apenas para las clases medias y trabajadoras que más dependen de los servicios estatales.

¿Por qué esta solución no parece posible hoy? Por una decisión política de quienes controlan el sistema financiero e, indirectamente, de los Estados. Esa decisión consiste en empobrecer aún más al aparato estatal, liquidar al Estado de bienestar donde todavía existe, debilitar al movimiento obrero hasta que los trabajadores tengan que aceptar las condiciones laborales y los salarios unilateralmente impuestos por los patrones. Como el Estado tiende a ser un empleador menos autónomo y como las prestaciones sociales (salud, educación, jubilaciones, seguridad social) son implementadas a través de servicios públicos, el ataque debe centrarse en la función pública y en quienes más dependen de ella. Para los que en este momento controlan el sistema financiero es prioritario que los trabajadores dejen de exigir una cuota decente de la renta nacional y, para eso, necesitan eliminar todos los derechos conquistados tras la Segunda Guerra. El objetivo es volver a la política de clase pura y dura, o sea, al siglo XIX.

La política de clases conduce inevitablemente a la confrontación social y la violencia. Como bien muestran las recientes elecciones en los Estados Unidos, la crisis económica, en lugar de instar a las diferencias ideológicas a disolverse en el centro político, las profundiza y las empuja hacia los extremos. Los políticos de centro (entre los que se incluyen los inspirados en la socialdemocracia europea) serían más prudentes si pensaran que en la vigencia del modelo ahora dominante no hay lugar para ellos. Al abrazar este modelo, se están suicidando.

Debemos prepararnos para una profunda reconstitución de las fuerzas políticas, para reinventar la movilización social de resistencia y para proponer alternativas; en última instancia, para la reforma política y la refundación democrática del Estado.

* Doctor en Sociología del Derecho; profesor de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Wisconsin (EE.UU.). Traducción: Javier Lorca.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Crisis Mundial se transforma en guerra política a tres bandas.

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En el cuarto año de la crisis mundial, todos los Estados se encuentran lidiando con el tema del rescate del capital. Irlanda es ejemplar en este aspecto, porque el paquete de ‘ayuda’ que le ofrece la Comisión Europea viene a ocupar el lugar de los fondos que el BCE no puede seguir aportando. En Estados Unidos, desde antes del reciente triunfo electoral de los republicanos, se ha reforzado la presión hacia la austeridad fiscal, que tiene que ver, en definitiva, con el temor al derrumbe de la deuda pública y a la descalificación del dólar en el mercado mundial.
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Si surge una crisis política internacional - hoy las dos Coreas -, definitivamente amenaza la seguridad y la paz mundial. Intervendrá NN.UU. el G-2, el "poderoso" G-20 o dejarán el camino abierto para que Estados Unidos como siempre, imponga su poder y su voluntad???.
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Crisis Mundial se transforma en guerra política a tres bandas.

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Martes 23 de noviembre del 2010.
Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

El derrumbe financiero internacional alcanzó su punto más alto en septiembre de 2008, cuando el gobierno de Bush dejó caer al banco de inversión Lehman Brothers -con activos por 650 mil millones de dólares-. Esa decisión, una ofrenda a su rival Goldman Sachs y a la concentración del negocio bancario, paralizó el crédito mundial y congeló el comercio internacional.
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El mismo monto suman, ahora, los vencimientos de los tres principales bancos de Irlanda -un país cuyo producto interno es de poco más de 180 mil millones de dólares. Estaríamos asistiendo, por lo tanto, al equivalente de un Lehman Brothers en Europa. Es obvio que quienes han dicho que la ‘recuperación’ está en pleno desarrollo estaban mirando otro planeta. Lo mismo cabe para quienes la bancarrota capitalista les suena como una caracterización un poco subida de tono. Pero a seis meses de la convocatoria de acreedores de Grecia, es claro que la quiebra de Irlanda vuelve a poner a la Unión Europea al borde de la bancarrota. Grecia misma no ha podido cumplir con las metas que le fueron impuestas en su rescate: su déficit fiscal ha crecido en relación con el PBI, que entretanto cayó un 5% y desencadenó una desocupación oficial del 12% y una real del 20%; o sea que el rescate agravó la crisis griega y la puso más cerca de la declaración de insolvencia.

Portugal, por su lado, admite sin ambigüedades que su situación financiera está al límite y que podría pedir un retiro ‘transitorio’ del euro, o la emisión de una moneda local paralela. De acuerdo con el comentarista económico Ambrose Pritchard, la deuda total de Irlanda (pública y privada) es del 330% del PBI y su déficit de cuentas externas del 12% del PBI, mientras que los bancos portugueses dependen del financiamiento interno para el 40% de sus activos. En todo caso, los especuladores internacionales han llevado la sobretasa de interés que paga Portugal a los 800 puntos. Un retiro de Portugal del euro se llevaría puesta a España -su principal acreedor.

Italia, a su vez, que se ufana de su política de rigor fiscal, no tiene condiciones de suscribir un rescate a Irlanda -la gota de agua que acabaría con las aventuras de Berlusconi, que es acusado por la gran industria por falta de socorro estatal. Irlanda, la víctima en esta ocasión, no podría de ninguna manera rescatar a sus grandes bancos, en los cuales ya metió 60 mil millones de euros, incurriendo, para 2010, en un déficit fiscal del 32% de su producto -un porcentaje jamás visto, salvo en guerras mundiales, y una deuda pública del 150%. El Tesoro irlandés se encuentra, por lo tanto, quebrado, precisamente en el momento en que debe honrar las garantías totales que estableció, a fines de aquel mismo 2008, para los grandes bancos locales; por eso la sobretasa de interés de su deuda se acerca a los mil puntos.

El otro afectado es el Banco Central Europeo, que ha destinado a los bancos irlandeses la tercera parte de todos los euros emitidos para socorrer a la banca europea. A Irlanda se le acabó la cuerda; por eso la UE ha decidido forzarla a aceptar un rescate, que esta vez tendrá el aporte de una nación extra euro - Gran Bretaña, lo que no había ocurrido con Grecia. Las razones no son difíciles de imaginar: los bancos celtas le deben a los bancos británicos casi 200 mil millones de dólares, y aún más que eso a Alemania. La tinta de la cesación de pagos de Islandia, votada por un 90% de los electores en un referendo, aún está muy fresca como para que los ingleses miren para otro lado. Cuatrocientos años de rebelión contra los terratenientes anglo-escoceses, primero, y contra el capital financiero británico, después, constituyen, en el caso de Irlanda, una tradición de independencia que podría deparar sorpresas.

A Dios rogando.

La crisis de las deudas pública y bancaria de Irlanda fue precipitada por una declaración Angela Merkel, la "cancillera" de Alemania (así llama Chávez a las ministras de exteriores), apoyada por el francés Sarkozy, a favor de que los rescates de deuda incorporen una quita de capital a los acreedores privados. Aunque el conjunto de la propuesta era prevenir los defaults -autorizando a los acreedores a imponer cambios a la política económica existente en caso de semejante riesgo-, fue interpretada, en el contexto de la crisis irlandesa, como una posible penalización a los acreedores. La intención de Merkel era clara: imponer un rescate en sus propios términos.

La Comisión Europea le ha ofrecido a Irlanda un rescate de su deuda pública y de los bancos -en este último caso en forma directa, no a través del gobierno de Irlanda. Es claro que se pretende imponer un comité de vigilancia con mayores prerrogativas que el que opera en Grecia. Por lo pronto, Alemania exige que Irlanda abandone su condición de ‘paraíso fiscal’, o sea que los capitales operan con bajísimos impuestos en su competencia financiera. Es de suponer que el propósito es más amplio: quedarse con las hipotecas y, en su defecto, con las propiedades inmobiliarias cuyos impagos han provocado el derrumbe bancario irlandés, e incluso quedarse con los propios bancos. El gobierno irlandés ha resistido esta intervención, que supondría colocar la legislación financiera y el sistema financiero bajo la tutela de Estados extranjeros. La capitulación es, sin embargo, inminente.

Como quiera que la condición de ‘paraíso fiscal’ fue impuesta, en Irlanda, para servir a la competencia de los fondos financieros anglo-norteamericanos en la Unión Europea y en la zona euro, el planteo tedesco-francés implica el desmontaje de esa zona de privilegio y una expresión de la guerra financiera de Alemania y Francia versus Estados Unidos e Inglaterra. El secretario del Tesoro norteamericano urgió a la Comisión Europea a rescatar a Irlanda, pero no avaló los términos del rescate dictados por Alemania.

Los movimientos políticos y financieros en torno a la bancarrota de Irlanda dejan al desnudo las tendencias que operan a la desintegración del euro. Es cierto que los llamados rescates son un negocio para los rescatistas, no para los rescatados, porque el dinero que prestan rinde tasas de interés elevadas, cuyo eventual retorno implica una transferencia de ingresos de los países rescatados a los rescatistas.

Pero esto es un negocio para los Estados rescatistas dentro de ciertos límites; su extensión a otros países o prolongación en el tiempo sería fatal. Por otro lado, cada operación de rescate plantea una lucha de intereses que enfrenta a capitales e incluso a Estados, o sea a enfrentamientos políticos. Lo más significativo, sin embargo, es que la tendencia a imponer un protectorado germano a distintos Estados europeos es irrealizable a mediano plazo sin provocar rebeliones y hasta guerras -lo que, en su defecto, podría llevar a un desmantelamiento del euro por iniciativa alemana, lo cual devolvería a Alemania una libertad completa de acción, claro está que en alianza con una potencia extra europea-China (el principal mercado de Alemania) o Japón. La crisis de las últimas semanas pone en evidencia una guerra política, cuyo eje son Estados Unidos y China.

QE-2.

La sigla de arriba no es una fórmula química ni un ‘password’, sino la denominación del segundo plan de compra de títulos de la deuda pública de Estados Unidos por parte del Banco Central de ese país, que, todo sumado, alcanza a cerca del billón de dólares. La mayor parte de los comentaristas interpretó la medida como un intento, por un lado, de devaluar el dólar y ganar ventajas en el comercio exterior y, por el otro, de mejorar los precios de los bonos del Tesoro y bajar aún más su tasa de interés de mercado. Sin embargo, después del anuncio, el dólar se revalorizó, los precios de los títulos cayeron y las Bolsas se hundieron en otro martes negro. Es que en el medio había metido la cola la crisis de la deuda irlandesa, la correspondiente salida de capitales de Europa y la devaluación del euro. En este punto, se podría decir que la señora Merkel eligió un momento oportuno para detonar el derrumbe de Irlanda y desatar la depreciación del euro y la revalorización del dólar.

Pero más allá de esta ‘guerra de monedas’, lo cierto es que la deuda más explosiva es la norteamericana, catorce billones de dólares (más de un ciento por ciento del PBI) y que casi un 40% de ella se encuentra en manos de China, Japón y Alemania. Además, está la deuda de estados y municipios, por unos cinco billones de dólares, que en muchos casos ha debido ser rescatada para que no cayera en default. La compra de deuda pública por parte del Banco Central es, por eso, antes que nada, una operación de rescate, lo que se demuestra precisamente en el hecho de que no opera comprando títulos o bonos al gobierno, sino a los tenedores privados de ellos. Pero el rescate de la deuda con emisión perjudica al tenedor externo de esa deuda, porque ella desvaloriza al dólar ante otras monedas. El derrumbe del martes último en los mercados de acciones y de deuda pública marca los límites del Banco Central para defender la deuda norteamericana.

Esa emisión, asimismo, exporta la crisis norteamericana hacia el resto del mundo, porque sirve para la especulación en otros países con financiamiento de costo casi nulo. En consecuencia, países como Brasil, Corea del Sur o China han visto el desarrollo de una burbuja especulativa en el consumo, inmobiliaria o bancaria, que está atada por un hilo al ingreso de dólares. Si como ha ocurrido esta semana, el dólar, en lugar de debilitarse, sube y las tasas norteamericanas aumentan en lugar de caer, los especuladores se apurarán a deshacerse de sus inversiones financieras en el exterior y a provocar una fuga de capitales que podría derribar el edificio especulativo así montado.

En forma inversa, una crisis especulativa en los mercados receptores de dólares podría producir el mismo resultado, que es lo que ha ocurrido con la crisis irlandesa. Pero no sólo. El aumento de las tasas de interés en China en este período -también para frenar la especulación inmobiliaria y el alza de precios- provocó una fuga de los capitales que especulan con materias primas, de las cuales China es la mayor demandante. El derrumbe del precio de la soja, de mantenerse, pondrá fin a la ‘euforia’ económica de Brasil, Argentina y aun del sector agrícola norteamericano. En definitiva, la nueva emisión de dólares programada en Estados Unidos no tiene la capacidad para reactivar su economía, sino que responde a un intento de salvataje parcial de la deuda pública norteamericana y a un default de esa deuda en el caso de los tenedores extranjeros, por la víade la devaluación del dólar.

G-20.

En este contexto, el fracaso de la reunión del Grupo de los 20, en referencia a los países designados para supervisar la crisis mundial, ha sido la antesala de una guerra política. No ha habido acuerdo en ‘rebalancear’ la economía mundial, es decir en repartir los costos de los rescates del capital. Ese ‘reequilibrio’ deberá alcanzarse mediante pruebas de fuerza, incluso militares, como lo advierten las amenazas contra Irán o las disputas en el mar de China. Europa y China enfrentan, por ahora, más que el resto de los Estados, una tendencia a la rebelión popular -incluso en Irlanda, donde 25 mil estudiantes chocaron con la policía contra el aumento de las tarifas de las matrículas. Europa es una encrucijada de tendencias disolventes: la presión de Asia y Estados Unidos; el desequilibrio de la estructura política y económica de la UE y de la zona del euro; el ascenso de las luchas. La orientación política dominante -austeridad social, rescate del capital- es la línea de resistencia que ha encontrado para neutralizar esa presión especial de fuerzas y, en especial, la de la clase obrera.

En el cuarto año de la crisis mundial, todos los Estados se encuentran lidiando con el tema del rescate del capital. Irlanda es ejemplar en este aspecto, porque el paquete de ‘ayuda’ que le ofrece la Comisión Europea viene a ocupar el lugar de los fondos que el BCE no puede seguir aportando. En Estados Unidos, desde antes del reciente triunfo electoral de los republicanos, se ha reforzado la presión hacia la austeridad fiscal, que tiene que ver, en definitiva, con el temor al derrumbe de la deuda pública y a la descalificación del dólar en el mercado mundial. La derrota de Obama, banalizada por muchos como algo frecuente en elecciones de medio término, señala la velocidad con que la crisis ha agotado la expectativa ‘reformista’ en menos de dos años.

Los derrumbes financieros de la última semana, en especial el de las materias primas, pone de manifiesto la volatilidad de las economías de Sudamérica y desmiente su alegada fortaleza. A un plazo relativamente corto, Sudamérica volverá a ocupar un puesto destacado en la bancarrota mundial.
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Los riesgos del desendeudamiento. Festejar porque, como buen pagador que pone los billetes sobre la mesa. ¡ Es un riesgo???.

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El final de la película europea es entonces predecible: al menos desde F. D. Roosevelt y J. M. Keynes se sabe que la reactivación no nace del ajuste: A los países europeos en crisis sólo les cabe esperar deterioro de las condiciones sociales, alto desempleo y caída del poder de negociación de los asalariados. A ello se sumará la afectación de los sistemas previsionales y del patrimonio público. Se trata de los efectos archiconocidos de las políticas de ajuste dictadas por los organismos financieros internacionales, sufrimiento autoinfligido que ni siquiera garantiza la luz al final del túnel.
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El acuerdo se presenta como "soberano" porque no obligaría al país a ser auditado por el FMI. Pero lo cierto es que concretar esta medida, aún en una incierta situación internacional como la de estos días, significa tender la alfombra roja al capital extranjero, ansioso por estos días de poner en movimiento el dinero barato lanzado por la FED norteamericana

Los riesgos del desendeudamiento.

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Festejar porque, como buen pagador que pone los billetes sobre la mesa, el país escape a los ojos de los auditores fondomonetaristas, es conformarse con premio consuelo.

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La crisis europea muestra paralelismos crecientes con la debacle de la convertibilidad y reafirma el problema cambiario de algunos países de la Eurozona. A la vez, la política monetaria expansiva de Estados Unidos indica una comprensión distinta de la crisis, una “tercera vía” entre keynesianos y ortodoxos puros. En un escenario de aumento de la liquidez internacional, la continuidad de la política de desendeudamiento argentina, con el nuevo anuncio de pago al Club de París, entraña riesgos.



Por Claudio Scaletta


Argentina. La Mañana de Neuquén. Domingo 21 de noviembre del 2010.


La globalización de la información pública permite que desde un remoto lugar del extremo sur del planeta puedan seguirse online los debates que genera la crisis económica europea, que algunos definen como financiera. Para el lector local la experiencia es fuerte. Es imposible no descubrir en Grecia, en Irlanda, en España, constantes analogías con la experiencia argentina de fines del siglo XX.

No sólo por los “tipos de cambio que no expresan las productividades de las economías”, sino por los consejos de especialistas y organismos internacionales.

Aunque hoy los economistas tienen grandes discusiones teóricas, no está en debate el carácter científico de la disciplina. Ello implica, entre otras cosas, relaciones causa efecto entre política económica y realidad. El final de la película europea es entonces predecible: al menos desde F. D. Roosevelt y J. M. Keynes se sabe que la reactivación no nace del ajuste: A los países europeos en crisis sólo les cabe esperar deterioro de las condiciones sociales, alto desempleo y caída del poder de negociación de los asalariados. A ello se sumará la afectación de los sistemas previsionales y del patrimonio público. Se trata de los efectos archiconocidos de las políticas de ajuste dictadas por los organismos financieros internacionales, sufrimiento autoinfligido que ni siquiera garantiza la luz al final del túnel.

Y aunque en la superficie todo parezca financiero, el verdadero problema de Europa sólo se debate marginalmente: Dentro del Euro muchos países tienen un tipo de cambio que no expresa las productividades de sus economías.
Llevado a nivel global la “guerra de divisas” no es más que una extensión de esta problemática. En un trabajo difundido esta semana por el Observatorio Económico de la Red Mercosur, el economista José Mará Fanelli expone las alternativas teóricas en pugna en Estados Unidos. Repasando el típico debate entre keynesianos y ortodoxos, que se sintetiza a gran escala en estimular la demanda o favorecer la oferta, Fanelli se pregunta: “¿Cuál de estos caminos opuestos tomar para salir de la recesión? ¿Se debería aumentar la demanda agregada vía gasto público aún a costa del riesgo de incrementar el déficit y la deuda pública más allá de lo sostenible? O, por el contrario, ¿se deberían reducir gastos e impuestos para incentivar la producción aún a riesgo de impulsar una deflación y deteriorar la distribución del ingreso?
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Ambos bandos no pueden estar en lo cierto”. Para responder la pregunta del millón, el economista explora una “tercera vía”: ¿Existe una política capaz de inducir incrementos simultáneos en la demanda de productos locales y en la rentabilidad empresaria de forma de incentivar la oferta? La observación de las experiencias de ajuste que realizaron otros países ante situaciones de stress financiero similares durante lo que va de la segunda globalización sugiere que sí. “Esa tercera alternativa consiste en incentivar las exportaciones utilizando como instrumento básico la depreciación de la moneda nacional”.
Cuando se observa el panorama desde esta perspectiva, la iniciativa de la FED de inyectar 600.000 millones de dólares admite otra lectura. Al parecer en la FED piensan, como los economistas keynesianos, que sin aumentos de la demanda agregada, la economía no saldrá de la recesión. A su vez, comparten también la visión más ortodoxa de que no es posible seguir aumentando la deuda pública.

Para los países emergentes esta política entraña un severo riesgo. La mayor liquidez inducida por Estados Unidos puede exacerbar la entrada de capitales y, con ello, inducir revaluaciones cambiarias. Fanelli concluye que “Argentina, por supuesto, no está libre de estos riesgos como lo muestra la creciente pérdida de competitividad asociada a un dólar quieto en un contexto de aceleración inflacionaria”.

Nada de lo expuesto puede separarse de los acontecimientos de la economía local, donde el tema central de la semana no fue la acción opositora, con denuncias delirantes y capítulo pugilístico incluido, de trabar la sanción de la Ley de Presupuesto, movida que en la práctica no generará ninguna traba efectiva para el 2011, sino el anuncio del pago al Club de París sin la intervención del FMI.

Aunque puede considerarse un triunfo mantener al poder financiero internacional, expresado por el Fondo, afuera de las decisiones de la política económica, existe un temor manifestado por muchos economistas cercanos al Gobierno; un reparo frente a la lógica que está por detrás del concluido canje de deuda con los bonistas que rechazaron la propuesta de 2005 (porción de la deuda que, en consecuencia, ya estaba regularizada) y con el pago al Club.

Siguiendo la “tercera vía”, Argentina combinó la oportunidad abierta por el ciclo alcista de las commodities con políticas internas activas. Ello le permitió obtener un balance externo positivo y avanzar hacia la eliminación de la histórica condicionalidad impuesta por el endeudamiento público. Pero si completar la salida del default tras una década sirve efectivamente para que vuelvan a abrirse los mercados voluntarios de crédito, no se trata automáticamente de una buena noticia. Contar con este recurso, por ejemplo para refinanciar deuda existente, puede ser un extra, pero las políticas que generaron una rápida salida de la crisis tras la debacle de la convertibilidad y que permitieron la continuidad del crecimiento económico se debieron, en buena medida, a la imposibilidad de seguir tomando recursos del exterior; al imperativo de desarrollarse únicamente con recursos propios. Mirando desde el presente, el nivel de reservas y la liquidez del sistema financiero no parecen demandar recursos del exterior para financiar la inversión privada. Antes bien, la mejora en la financiación de la inversión parece depender más de factores internos que externos, como la reforma de la vetusta ley de entidades financieras o la creación de un banco de desarrollo

En un contexto de mayor liquidez internacional la tentación a tomar el atajo del financiamiento externo suma un riesgo, no una ventaja. Y un dato más; suponiendo un altamente improbable cambio de signo de la política económica después de 2011, podría ocurrir que el ciclo actual sólo haya servido de impasse entre ciclos de endeudamiento. Esto último, claro, es sólo un mal sueño.

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