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"Asimismo, la Unión Europea aceptó comprar 750.000 millones de dólares en productos energéticos estadounidenses, principalmente gas natural licuado y energía nuclear, rechazar los adquiridos a mucho menor precio en Rusia, invertir 600.000 millones en la economía de Estados Unidos y obtener grandes cantidades de equipamiento militar del país norteamericano. A finales de junio de 2025 y bajo fuerte presión de Trump, los miembros de la OTAN acordaron en la cumbre de La Haya destinar para el año 2035 el 5 % de su Producto Interno Bruto (PIB) a la seguridad y el gasto militar lo que representará una erosión para esos países de 500.000 millones de euros anuales. Además, Washington seguirá como principal exportador de armas hacia Europa Occidental. Para Mario Draghi, exdirector del Banco Central Europeo y ex primer ministro de Italia, “la Unión se hunde en la recesión y el futuro de su economía tiene tintes sombríos”.
Como
colofón de estos hechos, Estados Unidos logró estancar a la Unión
Europea como competidor económico y político, pero contrariamente
no ha podido debilitar a Rusia, que continúa siendo una de las
principales potencias del orbe.
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Fuentes: Rebelión [Imagen: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estrechan la mano durante una reunión en el club de golf Trump Turnberry el 27 de julio de 2025 en Turnberry, Escocia. (Foto: Andrew Harnik/Getty Images)]
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LAS PÉRDIDAS ECONÓMICAS Y POLÍTICAS DE LA UNIÓN EUROPEA.
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Por Hedelberto
López Blanch. /24/06/2026/ Economía, Europa.
Fuente. Revista Rebelión miércoles 24 de junio del 2026.
La
subordinación a Washington que los dirigentes millonarios de Europa Occidental
han reforzado en la última década con el objetivo de debilitar a Rusia ha
costado a esas naciones un amplio deterioro económico, político y militar,
además del descrédito en el ámbito internacional.
El
diario inglés Financial Times calculó
recientemente que las numerosas “sanciones” antirrusas aplicadas por la Unión
Europea (UE) y Gran Bretaña a expensas de los dictados de la Casa
Blanca, han provocado que las empresas que tenían negocios en Rusia
hayan tenido pérdidas por más de 100.000 millones de euros,
específicamente las de petróleo y de gas, así como las compañías
financieras, aseguradoras, bancos, servicios públicos y de las industrias
automovilísticas.
Al seguir a Estados Unidos en los intentos por debilitar a Rusia, primero durante el Gobierno de Joe Biden y después con el de Donald Trump, Europa Occidental se ha visto obligada a abonar grandes sumas de dinero por los combustibles más caro que proceden de Washington y a la par romper importantes convenios y transacciones con el gigante euroasiático.
Un
informe publicado por la agencia Eurostat señala que el volumen de petróleo
ruso importado por los países de la UE disminuyó del 29.2 % (en
2021) al 1,4 % (en 2025), y de gas del 38,5 % al 7,9 %, para
el mismo período.
El
precio por “liberarse de la dependencia” del combustible ruso,
como lo exigió Washington desde el primer momento, es de alrededor de un
billón de euros, lo cual ha resultado un negocio calamitoso.
El
director del Departamento de Cooperación Económica del Ministerio de Exteriores
de Rusia, Dmitri Birichevski, durante una intervención
en el reciente Foro de San Petersburgo informó que las naciones de la Unión
Europea han perdido hasta un billón de dólares tras abandonar las materias
primas y los hidrocarburos rusos debido al aumento de los precios
y al hecho de que ahora compran más caro a otros proveedores.
La
Casa Blanca obligó a la UE a no adquirir hidrocarburos
rusos y comprarlos en Estados Unidos a un precio superior
bajo la “justificación” de que esos países no estuvieran atados económicamente
a Moscú.
Bajo
esas circunstancias, fueron cerrados los gasoductos
Yamal-Europa, el segundo ramal que corría a través de Ucrania
y destruidos los de Nord Stream 1 y 2, acciones que fueron
catalogada por el Kremlin como actos terroristas.
De
todas formas, según Rusia, quienes renunciaron a estos
recursos continúan comprando petróleo y gas rusos a través de
intermediarios a precios más elevados.
Recordemos
que el pasado año, la presidenta de la Comisión
Europea, Ursula von der Leyen, firmó con el presidente Trump un
acuerdo comercial leonino, totalmente desequilibrado, que constituyó
otro hecho de humillación europea.
Mediante
ese convenio, los productos de la UE que entren a Estados
Unidos pagarán un arancel del 15 % mientras los miembros del bloque no
cobrarán nada por los bienes estadounidenses que llegan a sus países. Así
de simple, como se dice, la ley del embudo.
Asimismo, la
Unión Europea aceptó comprar 750.000 millones de
dólares en productos energéticos estadounidenses, principalmente gas
natural licuado y energía nuclear, rechazar los adquiridos a mucho menor
precio en Rusia, invertir 600.000 millones en la economía de
Estados Unidos y obtener grandes cantidades de equipamiento militar del
país norteamericano.
A
finales de junio de 2025 y bajo fuerte presión de Trump,
los miembros de la OTAN acordaron en la cumbre de La Haya
destinar para el año 2035 el 5 % de su Producto Interno Bruto (PIB) a la
seguridad y el gasto militar lo que representará una erosión para
esos países de 500.000 millones de euros anuales. Además, Washington
seguirá como principal exportador de armas hacia Europa Occidental.
Para
Mario Draghi, exdirector del Banco Central Europeo
y ex primer ministro de Italia,
“la
Unión se hunde en la recesión y el futuro de su economía tiene tintes
sombríos”.
Como
colofón de estos hechos, Estados Unidos logró estancar a la Unión
Europea como competidor económico y político, pero contrariamente
no ha podido debilitar a Rusia, que continúa siendo una de las
principales potencias del orbe.
Hedelberto
López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano, especialista en
política internacional.
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