jueves, 25 de junio de 2026

RUPTURA Y FRACASO. COLOMBIA. IRAN.

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"Pero es también algo reconocible, que la incapacidad de declarar un triunfo militar proviene de las mismas características difuminadas del tipo de confrontación. Las restricciones impuestas a la misma capacidad militar estadunidense juegan papel preponderante para no reconocer triunfo alguno. La no consecución de los objetivos planteados, para justificar la agresión original, determina la evaluación dominante.  Tal y como la misma coparticipación de Israel condiciona juicios (genocida) por doquier. La caída notable en las mediciones de opinión, llevadas a cabo recientes, sobre la presidencia de Donald Trump, es un factor condicionante de su margen decisorio. Irán, al haber logrado controlar y hacerse del mando y control del estrecho de Ormuz, funcionó como punto crucial del conflicto. El costo para el resto del mundo, en cambio, ha sido monumental y no se han extinguido sus múltiples daños. 

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Aspectos de la jornada electoral de Colombia. Foto Afp
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RUPTURA Y FRACASO.

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Autor Luis Linares Zapata

Fuente. La Jornada. Ciudad de México miércoles 24 de junio del 2026.

El muy reducido margen en el triunfo de la ultraderecha en Colombia, sin duda, vigorizará el aliento de sus guías nacionales. Por lo demás, bastante necesitados de ideas. Eso, por sólo decir lo evidente, poco habrá de contribuir a expandir sus posturas, atractivo y promesas. Parte de tal incapacidad ha estado fincada en sus ralas plataformas conceptuales. Los horizontes que podrían emerger de tales ideas son, por mucho, medianos en sus concreciones. 

Han carecido, en toda ocasión, del toque popular masivo que pudiera dotarlos de un músculo de apoyo decisorio mayoritario. No sólo en las votaciones conseguidas, que han ganado, no sin exhibir apoyos externos notables. Carecen de continuidad que vigorice esos votos con utilidades en derechos, bienestar y bienes sociales. 

Las notables ausencias de argumentos políticos, entre sus distintos liderazgos locales, los incapacitan para profundizar la calidad de sus ofertas. Eso centra sus pitazos en los errores o en los débiles y parciales atractivos que han descubierto en el progresismo opositor. El eje mismo de su centro de gravedad, alrededor del cual giran todos ellos, viene cargando un fardo de desprestigio que no logra dejar de lado y, menos, situar en el olvido. 


La creciente noción de haber sucumbido en la guerra iraní se esparce por confines impensados, toca hasta los mismos escalones superiores del Partido Republicano. Es casi uniforme, en los análisis de los centros de investigación y entre los muchos difusores mundiales, que ha sido Irán el verdadero triunfador de la desigual guerra. Mucho de esas suposiciones, a manera de conclusión, puede aceptarse. 

Pero es también algo reconocible, que la incapacidad de declarar un triunfo militar proviene de las mismas características difuminadas del tipo de confrontación. Las restricciones impuestas a la misma capacidad militar estadunidense juegan papel preponderante para no reconocer triunfo alguno. La no consecución de los objetivos planteados, para justificar la agresión original, determina la evaluación dominante. 

Tal y como la misma coparticipación de Israel condiciona juicios (genocida) por doquier. La caída notable en las mediciones de opinión, llevadas a cabo recientes, sobre la presidencia de Donald Trump, es un factor condicionante de su margen decisorio. Irán, al haber logrado controlar y hacerse del mando y control del estrecho de Ormuz, funcionó como punto crucial del conflicto. El costo para el resto del mundo, en cambio, ha sido monumental y no se han extinguido sus múltiples daños. 

El muy reducido margen en el triunfo de la ultraderecha en Colombia, sin duda, vigorizará el aliento de sus guías nacionales. Por lo demás, bastante necesitados de ideas. Eso, por sólo decir lo evidente, poco habrá de contribuir a expandir sus posturas, atractivo y promesas. Parte de tal incapacidad ha estado fincada en sus ralas plataformas conceptuales. Los horizontes que podrían emerger de tales ideas son, por mucho, medianos en sus concreciones. 

Han carecido, en toda ocasión, del toque popular masivo que pudiera dotarlos de un músculo de apoyo decisorio mayoritario. No sólo en las votaciones conseguidas, que han ganado, no sin exhibir apoyos externos notables. Carecen de continuidad que vigorice esos votos con utilidades en derechos, bienestar y bienes sociales



Las notables ausencias de argumentos políticos, entre sus distintos liderazgos locales, los incapacitan para profundizar la calidad de sus ofertas. Eso centra sus pitazos en los errores o en los débiles y parciales atractivos que han descubierto en el progresismo opositor. El eje mismo de su centro de gravedad, alrededor del cual giran todos ellos, viene cargando un fardo de desprestigio que no logra dejar de lado y, menos, situar en el olvido. 

La creciente noción de haber sucumbido en la guerra iraní se esparce por confines impensados, toca hasta los mismos escalones superiores del Partido Republicano. Es casi uniforme, en los análisis de los centros de investigación y entre los muchos difusores mundiales, que ha sido Irán el verdadero triunfador de la desigual guerra. Mucho de esas suposiciones, a manera de conclusión, puede aceptarse. 

Pero es también algo reconocible, que la incapacidad de declarar un triunfo militar proviene de las mismas características difuminadas del tipo de confrontación. Las restricciones impuestas a la misma capacidad militar estadunidense juegan papel preponderante para no reconocer triunfo alguno. La no consecución de los objetivos planteados, para justificar la agresión original, determina la evaluación dominante. 

Tal y como la misma coparticipación de Israel condiciona juicios (genocida) por doquier. La caída notable en las mediciones de opinión, llevadas a cabo recientes, sobre la presidencia de Donald Trump, es un factor condicionante de su margen decisorio. Irán, al haber logrado controlar y hacerse del mando y control del estrecho de Ormuz, funcionó como punto crucial del conflicto. El costo para el resto del mundo, en cambio, ha sido monumental y no se han extinguido sus múltiples daños. 

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