&&&&&
¿Pero
a que logros se refieren? Veamos, Chile es hoy uno de los países con mayor
desigualdad en la región. El 10 por ciento más rico tiene un
ingreso 27 veces superior al 10 por ciento más pobre. Situación que empeora
si sumamos sanidad, educación y vivienda. Por otro lado, en medio siglo,
sus riquezas mineras están en manos de trasnacionales. Los recursos
hídricos, ríos, lagos y aguas subterráneas se han vendido a empresas
privadas. Es un firme aliado de Estados Unidos y manifiesta un desafecto
hacia los proyectos de identidad latinoamericana donde se reconozcan
el ideario de Simón Bolívar, Manuel Rodríguez o José Martí. Y si miramos
al siglo XX, Lázaro Cárdenas o Salvador Allende.
"Para
quienes tienen frágil memoria, recomiendo el libro Chile. Análisis del
primer año de la dictadura militar (1973-1974). Un texto
inédito hasta 2026. Editado inicialmente por Prensa Latinoamericana,
en Buenos Aires, y bajo seudónimo, no llegó a ser distribuido. Su
valor radica en ser testimonio directo, escrito con rigor e
información de época, y redactado para dar a conocer la lógica del
gobierno militar, captó el sentido del golpe de Estado. Ser un proyecto
de refundación del capitalismo dependiente. Su autor, Vicent Garcés.
En sus páginas se puede reconocer la traición de uniformados y
civiles, los orígenes de la operación Cóndor, las contradicciones
de la derecha y la represión a los militares constitucionalistas que
no siguieron el golpe de Estado. Es de lectura obligada.
/////
Bombardeo al Palacio de La Moneda durante el golpe de Estado en Chile de 1973. Foto Wikimedia Commons
*****
EL DUELO DE UN PUEBLO: CHILE, 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973.
*****
Por
Marcos Roitman Rosenmann.
Fuente.
Diario La Jornada Ciudad de México domingo m13 de septiembre del 2026.
Mientras
la burguesía chilena brindaba con champán la muerte del presidente Salvador
Allende, el pueblo chileno iniciaba su luto que perdura hasta
nuestros días. Han pasado 53 años, y el golpe de Estado cívico-militar
que derrocase al gobierno más democrático que ha conocido la historia
de Chile ha sido barrido por la posverdad. Los detenidos desaparecidos,
allanamientos de fábricas, universidades, centros de trabajo son fantasmas
que habitan las calles de ciudades y pueblos del país. Los fusilamientos,
torturas y detenciones arbitrarias se han difuminado al ser considerados
parte de una guerra inexistente que se libró en Chile entre el bien y
el mal. Libertad o comunismo.
El tiempo termina arrinconando la memoria en un museo. La vida segada de quienes formaron parte de un todo intergeneracional, hombres y mujeres que vibraron con el triunfo de la Unidad Popular y dedicaron su vida a construir un Chile más justo, igualitario, soberano y digno no han tenido descanso. Vuelven y gritan su desesperación. Exigen dignidad. Buscan aliados que recojan el testigo, pero la sociedad chilena los desautoriza. Intereses espurios generan ruido e impiden escuchar su reclamo de abrir las alamedas. Su muerte se ha transformado en mercancía. La cordura debe imperar. El palacio de La Moneda, bombardeado 11 de septiembre de 1973, se ha transformado en atracción turística. Y si trata del proyecto político de la Unidad Popular, se acota: no fue ni Unidad, ni Popular. El argumentario es grotesco. Sus responsables no buscaron el consenso ni el apoyo de los sectores medios. El sectarismo, la intolerancia y la trama oculta de instaurar la dictadura del proletariado llevó al fracaso y la derrota.
Quienes
traicionaron al pueblo se justifican, aunque los hechos vayan
en sentido contrario. Hablan de pérdida de libertades, ataque a la
familia, la propiedad privada y quebranto del Estado de derecho. Ha
sido, durante medio siglo, el discurso de quienes defienden el asesinato
de compatriotas y la actuación de las fuerzas armadas y carabineros
como una cruzada liberadora.
Quienes
perdieron la vida defendiendo el orden constitucional son reinventados como
enemigos de la patria. No hay nada por lo cual
arrepentirse. La libertad de mercado no se puede detener en los derechos
humanos. El expresidente Patricio Aylwin dirá, al
referirse a las mujeres violadas y quienes pasaron por los centros de
detención clandestinos y sobrevivieron, que son personas afortunadas.
De otra forma no se explica que el actual presidente, José Antonio
Kast, reivindique la dictadura y sus torturadores. Tampoco, que Chile
acoja el Foro de Madrid que agrupa a la ultraderecha
latinoamericana y mundial. Ni menos que se reivindique la figura del
dictador Augusto Pinochet como lo hizo Javier Milei. Celebrarlo
en septiembre no es casual, es un insulto y un desprecio a la dignidad
humana.
Pero
no es el único que lo ha reivindicado, ni todos se ubican a
la derecha. Los presidentes de la Concertación, más Gabriel Boric,
han tenido comportamientos similares. Todo sea por agrandar los
resultados del neoliberalismo y sus hacedores. En el fondo,
atribuir a la dictadura cívico-militar logros económico-sociales, cuya constitución
de 1978, reformada en 2004 por el expresidente Ricardo Lagos, producto
de la dictadura, configura la arquitectura de la economía de libre de
mercado que impera en Chile.
¿Pero
a que logros se refieren? Veamos, Chile es hoy uno de los países con mayor
desigualdad en la región. El 10 por ciento más rico tiene un
ingreso 27 veces superior al 10 por ciento más pobre. Situación que empeora
si sumamos sanidad, educación y vivienda. Por otro lado, en medio siglo,
sus riquezas mineras están en manos de trasnacionales. Los recursos
hídricos, ríos, lagos y aguas subterráneas se han vendido a empresas
privadas. Es un firme aliado de Estados Unidos y manifiesta un desafecto
hacia los proyectos de identidad latinoamericana donde se reconozcan
el ideario de Simón Bolívar, Manuel Rodríguez o José Martí. Y si miramos
al siglo XX, Lázaro Cárdenas o Salvador Allende.
Para
quienes tienen frágil memoria, recomiendo el libro Chile. Análisis del
primer año de la dictadura militar (1973-1974). Un texto
inédito hasta 2026. Editado inicialmente por Prensa Latinoamericana,
en Buenos Aires, y bajo seudónimo, no llegó a ser distribuido. Su
valor radica en ser testimonio directo, escrito con rigor e
información de época, y redactado para dar a conocer la lógica del
gobierno militar, captó el sentido del golpe de Estado. Ser un proyecto
de refundación del capitalismo dependiente. Su autor, Vicent Garcés.
En sus páginas se puede reconocer la traición de uniformados y
civiles, los orígenes de la operación Cóndor, las contradicciones
de la derecha y la represión a los militares constitucionalistas que
no siguieron el golpe de Estado. Es de lectura obligada.
Para
concluir, sin duda hay diferencias entre los presidentes que han gobernado
Chile tras el plebiscito de 1988, donde triunfó el No a
la continuidad de Pinochet. Pero Alywin y Frei apoyaron la dictadura
y compartieron su ideario cuando la junta militar se posesionó decidiendo
“combatir
frontalmente en contra del comunismo internacional y la ideología marxista que
éste sustenta”; afirmando que “mientras otros recién
avanzan con ingenuidad por el camino del diálogo y el entendimiento con el
comunismo, nosotros venimos de vuelta (…) el actual gobierno no
teme ni vacila declararse antimarxista”, “hay que extirpar el cáncer marxista
de raíz”.
A 53
años del asesinato de la democracia en Chile, José Antonio Kast
resulta el alumno aventajado de Pinochet. El pueblo chileno continúa
en duelo.
*****

.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario