domingo, 19 de junio de 2016

CRECE LA CRISIS EN RÍO Y PELIGRAN LOS JJ.OO. BRASIL.- SE ACERCA EL CERCO A TEMER.

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LA SALIDA DEMOCRÁTICA.- Emir Sader.- Brasil no será el mismo país después de esta profunda y prolongada crisis, que no ahorró a ninguna institución política, pero sobretodo cuestionó la legitimidad del mismo sistema político. Brasil saldrá mejor o peor, más democrático o más autoritario. Saldrá peor si el golpe se consolida, porque el período democrático de la historia brasileña tendría un cierre de ruptura, con una banda de políticos aventureros asaltando al Estado sin votos, sin legitimidad, buscando deshacer todos los avances logrados en los últimos años. Habrá sido la consagración del método del golpe, de la falta de respeto a la voluntad democrática de la mayoría. Pero Brasil saldrá mejor si se impone una solución democrática de la crisis. Si se une a las más grandes movilizaciones populares y a los argumentos irrefutables en contra del golpe y a favor de la democracia, con una solución política que combine respeto a la democracia con la legitimación de la consulta popular.
En entrevistas a programas de televisión y blogs alternativos, Dilma reafirmó su derecho a retomar en su plenitud la presidencia de Brasil, para la cual fue elegida democráticamente, pero, al mismo tiempo, revelando comprensión de la dimensión de la crisis brasileña, reiteró que “Brasil necesita de un nuevo pacto social por medio del voto”. No un voto que sustituya el mandato legítimamente conquistado por ella, pero sí uno que reafirme los caminos que Brasil debe seguir a partir de una crisis tan profunda como esta. Lo cual supone una derrota del golpe en la votación en el Senado, el 16 de agosto, esto es que no logren los 2/3 de los votos, para que Dilma reasuma plenamente la presidencia del país para, a partir de ahí, consultar al pueblo sobre los caminos a seguir. En lo esencial, si el pueblo quiere nuevas elecciones o no.
Dilma se ha reunido con los movimientos sociales para discutir el sentido de cada una de las alternativas planteadas. Ella se dispone a hacer una carta compromiso con el programa que desarrollaría en la continuidad de su gobierno, que contaría con Lula como su coordinador y tendría, como principal cambio respecto de lo que ella estaba desarrollando, la retomada de la política económica típica de los gobiernos del PT, de desarrollo económico con distribución de renta. Lo más importante es buscar y encontrar una salida política democrática a la crisis, mostrar que el golpe no es camino para el país, que no aguanta los retrocesos que se quieren imponer. Mostrar que, más allá de las movilizaciones y de los argumentos, hay capacidad de articulación política para imponer una salida democrática a la crisis, que parece interminable.
Se trata de impedir el plan de los golpistas, que consiste en obtener dos tercios de los votos en el Senado y seguir, de forma acelerada a partir de ahí, el desmonte del patrimonio público nacional, de los derechos de los trabajadores, de los recursos para las políticas de educación y salud, de la política externa soberana, de todo lo positivo que se logró en estos años, llegando al 2018 con un país desecho, reordenado según los dictámenes estrechos del mercado controlado por el capital especulativo. Se vislumbra así una vía de derrota de los golpistas en el Senado, en caso de que la propuesta del plebiscito agregue a senadores en número suficiente para impedir que el golpe vuelva a tener dos tercios de los votos, lo cual permitiría el retorno de Dilma a la presidencia y la convocatoria del plebiscito, que tendría que ser aprobada por el Congreso. Es una posibilidad, la única concreta que se puede vislumbrar, de derrota del golpe y de reafirmación de la democracia en Brasil. En caso de darse, el país saldría más fuerte, la democracia renovada, el pueblo más confiado y decidido a tomar otra vez en sus manos el destino de Brasil.

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La crisis económica que vive la ciudad de Río de Janeiro amenaza la realización de los Juegos Olímpicos.

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CRECE LA CRISIS EN RÍO Y PELIGRAN LOS JJ.OO.
El Gobierno Estadual decretó el “Estado de calamidad pública”, por razones financieras.
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Temer anunció un aporte, en régimen de urgencia, de unos 830 millones de dólares. Será el primero de una serie con el objetivo no sólo de asegurar la realización de los Juegos Olímpicos, sino de impedir un colapso total.

Eric Nepomuceno
Desde Río de Janeiro domingo 19 de junio del 2016.
El gobierno del estado de Rio de Janeiro decretó hace dos días “estado de calamidad pública”, a raíz de la profunda crisis económica que enfrenta desde principios de año. El decreto menciona la imposibilidad de “honrar compromisos asumidos para la realización de los Juegos Olímpicos”, que serán inaugurados dentro de 46 días.
El presidente interino, Michel Temer, se dispuso a ayudar. De inmediato, anunció un aporte, en régimen de urgencia, de dos mil 900 millones de reales (unos 830 millones de dólares). Será el primero de una serie, con el objetivo no solo de asegurar la realización de los Juegos Olímpicos, como impedir un colapso total.
Es la primera vez en la historia que un gobierno estadual decreta el “estado de calamidad pública” por razones financieras. La insólita medida fue adoptada cuando la mirada internacional está dirigida principalmente a la ciudad de Rio de Janeiro, quizá la más conocida tarjeta postal de Brasil, justo en vísperas de la realización de los Juegos Olímpicos.
El alcalde de la ciudad, Eduardo Paes, aclaró que su gestión dispone de recursos para honrar su parte en los compromisos asumidos. El problema es el estado, en virtual quiebra. El mismo decreto autoriza que los responsables por cada sector del gobierno estadual adopten ‘medidas excepcionales’, sin detallar cuáles podrán ser.
La verdad es que la iniciativa era previsible. El segundo estado económicamente más fuerte del país que tiene la mayor economía de América latina ya había adoptado una secuencia de medidas indicando claramente la escasez extrema de recursos. El déficit previsto para 2016 ronda la casa de los 19 mil millones de reales (alrededor de cinco mil 600 millones de dólares). Desde marzo los sueldos de funcionarios, bien como las jubilaciones y pensiones, sufren seguidas demoras. Los hospitales públicos y las escuelas se encuentran en situación de abandono, al borde de un colapso de dimensiones gravísimas.
La raíz más visible de la crisis inédita enfrentada por Rio de Janeiro está en la caída abrupta de recaudación de impuestos estaduales, gracias a la crisis que sacude al país, agravada por la merma contundente en los royalties referentes al petróleo producido en su jurisdicción, cuyo precio cayó en picada desde el año pasado. Hace al menos cuatro meses que el gobierno estadual enfrenta crecientes dificultades en la prestación de servicios públicos en las áreas de salud, educación, movilidad y gestión ambiental. También la seguridad está amenazada: faltan recursos para mantener las rondas policiales y para adquirir combustible para los patrulleros. Los índices de criminalidad crecieron desde febrero, cuando la crisis surgió en su asustador esplendor. Tan pronto se conoció la medida el secretario de Hacienda, Julio Bueno, hizo un comentario contundente: ‘Si en vez de un estado fuese una empresa, lo que estamos haciendo sería pedir judicialmente una suspensión de pagos, para impedir que se decrete la quiebra irreversible’.
Rio de Janeiro no es el único de los 27 estados brasileños a enfrentar dificultades. Una de las razones para esa crisis generalizada está en el porcentual de la recaudación que es destinado al pago del funcionalismo público. Si otros estados adoptan medida similar a la de Rio, las consecuencias serán imprevisibles. Analistas políticos y económicos, por su vez, creen que son muy escasas las posibilidades de que la iniciativa se reproduzca en otros lados.
Juristas y especialistas en gestión pública cuestionan, con más o menos vehemencia, la constitucionalidad de la medida. Los Juegos Olímpicos son un evento privado, argumentan, y no es admisible que la administración pública anuncie que para apoyar su realización se sacrifiquen obligaciones establecidas por ley.
Otros analistas dicen que, en realidad, el decreto es una manera de presionar, a base de cuchillo en el cuello, al gobierno interino de Temer a abrir la chequera y liberar recursos.
Brasilia venía estudiando, desde mayo, la posibilidad de conceder préstamos de urgencia a los gobiernos de Rio, Minas Gerais y Rio Grande do Sul, cuyas crisis fiscales son más agudas. El argumento utilizado –no disponer de recursos necesarios para realizar los Juegos Olímpicos– sería, en este caso, una jugada magistral para no esperar que Brasilia impusiese condiciones para liberar los préstamos que están bajo estudio.
A tiempo: decretar “estado de calamidad” suele ocurrir cuando se enfrenta catástrofes naturales, como los aluviones e inundaciones, y permite que se determine el destino de recursos en carácter excepcional. Permite, además, que el gobernador o alcalde determine corte en los sueldos, dimisión de funcionarios, suspensión de servicios obligatorios y otras iniciativas obligatorias por ley.
Pero esta vez, el huracán y la tempestad no se formaron en los aires, sino –y muy concretamente– en errores de gestión. La cuenta recaerá sobre todos los brasileños. Pero los dueños del meganegocio llamado Juegos Olímpicos podrán respirar tranquilos, o casi.

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Mira la Historia de los últimos tiempos políticos, como terminan los corruptos y golpistas. En el basurero de la historia, porque los tiempos son cada vez más cortos, categóricos y rotundos, mientras los espacios socio-políticos se acercan y ponen a los golpistas y su mafia de corruptos no sólo contra la pared, sino contra el desprecio político de la historia.
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BRASIL.- SE ACERCA EL CERCO A TEMER.

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Eric Nepomuceno.
Página /12 domingo 19 de junio del 2016.
El pasado domingo, 12 de junio, cuando se cumplió un mes de su gobierno interino, ejercido con aires imperiales, el interino presidente Michel Temer se reunió con sus hombres de interina confianza.
No se trataba de celebrar el Día de los Enamorados, conmemorado en esta fecha en Brasil, sino de evaluar, por enésima vez, si valía o no la pena hacer un pronunciamiento a la nación por una cadena de radio y televisión.
A lo largo de ese largo y agitado mes, Temer no osó aparecer públicamente ni una única y miserable vez. Sus ministros son abucheados por donde caminan, tanto en Brasil como en el exterior. Los gritos de ‘golpista’ y ‘entreguista’ componen la banda sonora de sus andanzas por donde sea.
Aquel domingo no se llegó a ninguna conclusión. Ni en el lunes, menos el martes. El miércoles, por fin, surgió la solución: un pronunciamiento denunciando todos los errores y equívocos de la mandataria temporariamente apartada, Dilma Rousseff, y de su desastroso gobierno, del cual, nunca está de más recordar, el mismo Temer fungió como vicepresidente decorativo y su voraz partido, el PMDB, fue el principal aliado.
Sería un discurso duro, convocando a la urgente unión nacional, augurando mejores días, el fin de la corrupción desenfrenada y otras propuestas tan genéricas como vacías. Poniendo énfasis, claro, en un foco: de las impolutas manos de Temer nacería un futuro claro, cristalino, casi virginal. Habría un precio –alto precio– a pagar, pero al final todos seríamos felices, o casi.
La fecha para el pronunciamiento por cadena nacional de radio y televisión fue fijada para el pasado viernes, 17 de junio, a eso de las ocho de la noche.
Bueno, ni modo. En la víspera del pronunciamiento bombástico, se supo que fue atrapado el ministro de Turismo, Henrique Alves, cuya trayectoria de bandolero contumaz es pareja con la de otras luminarias del interino gobierno del interino emperador. Cuentas secretas en Suiza, en fin, el mismo currículum de otros cómplices que conforman el golpe institucional cuyos brazos de pulpo se extienden por todos los asociados, desde el ex refinado y elegante presidente Fernando Henrique Cardoso al playboy de provincias Aécio Neves, derrotado por Dilma en 2014, para no mencionar al PMDB de Temer y toda su pandilla.
Y más: el mismo Temer aparece denunciado como parte del esquema de corrupción instalado en la Petrobras.
En lugar de luminoso pronunciamiento a la nación, lo que se vio fue el tercero ministro ser catapultado de su sillón. El tercero en 35 días, un promedio inédito. El ministerio de Turismo tiene importancia apenas relativa, pero Henrique Alves integraba el núcleo duro del golpe institucional.
Ayer, sábado, se supo que otro, el de Educación, Mendonça Filho, vástago de una dinastía podrida de la política brasileña, también será denunciado.
Hay que reconocer: no siempre se registra, en la historia del mundo, un gobierno que reúne tantos acusados de ser corruptos promoviendo un golpe institucional en nombre de la moralidad.
Cada día que pasa se hace más claro que todo esto no pasa de una farsa barata, patética, disfrazada de acto constitucional.
Temer, el ilegítimo, no osa aparecer en público, a menos, claro, que se trate de un público especialmente domesticado. Ni siquiera se atreve a una cadena nacional de radio y televisión.
Las clases medias, idiotizadas por los medios oligopólicos de comunicación, están atónitas: se dieron cuenta de haber sido manipuladas como masa de maniobra por parte de lo peor y más antiguo que existe en la podrida clase política brasileña.
La izquierda, a su vez, trata de resistir, y resiste. Sin embargo, la gran incógnita está centrada en el ex presidente Lula da Silva, quien se retrae - excepto por breves apariciones públicas, siempre multitudinarias - como quien espera que el escenario se aclare aunque sea un poquito para entonces decidir cómo actuar.
Las denuncias de corrupción se suceden en monótono aluvión. Y más, mucho más vendrá cuando se conozcan las confesiones de los grandes empresarios detenidos.
Lo único que parece funcionar son los avances del equipo económico, un bando de neoliberales extremistas dispuestos a exterminar el Estado en el menor plazo posible. Conquistas sociales alcanzadas a lo largo de los últimos trece años caminan céleres hacia la guillotina.
A cada día que pasa queda más y más claro que Temer, el ilegítimo, no logrará mantenerse en el poder.
El juicio a Dilma Rousseff sigue en el Senado, cumpliendo los requisitos constitucionales. Pero hasta ese trámite defrauda a los golpistas: en cada sesión queda claro que no existe el menor justificativo para todo ese enredo. Hasta los que declaran como testigos de la acusación a la mandataria apartada reconocen que no hay crimen de responsabilidad cometidos, o sea, que no hay justificación para removerla.
Mientras, Temer, el ilegítimo, luce aires imperiales, destroza la política externa de los últimos 13 años, las políticas sociales alcanzadas, amenaza con una fiebre de privatizaciones, y así estamos.
Hubo, sí, una buena noticia por estos días: Dunga ya no es el entrenador de la selección nacional.
Hay que admitir, en todo caso, que frente al caos instaurado por el golpe institucional, se trata de un alivio apenas relativo…
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