viernes, 3 de junio de 2016

EUROPA: LA CRISIS DE LOS REFUGIADOS.- PARÍS CREARÁ UN CENTRO DE REFUGIADOS.

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LA CRISIS DE LOS REFUGIADOS.

 Noam Chomsky.- En algunos países existe una verdadera crisis de refugiados. En Líbano, por ejemplo, donde al menos un cuarto de la población total consiste en refugiados de Siria, una ola de refugiados que le siguió a otra desde Palestina e Irak. Otros países de la región, pobres y golpeados por los conflictos, también han debido dar refugio a inmensas cantidades de personas. Entre ellos Jordania y la misma Siria, antes de que se hundiese en un suicidio colectivo.
Sin embargo, los países que han sobrevivido a la crisis de los refugiados no son aquellos que han tenido alguna responsabilidad en la creación de la crisis. El actual fenómeno de los refugiados es, en gran medida, consecuencia de las acciones de los países ricos y poderosos, esos mismos que ahora lloriquean por el terrible peso que les producen unas pocas víctimas de la miseria, a las que fácilmente podrían echar una mano abriéndole las puertas.
La conocida invasión de Irak por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña produjo el desplazamiento de cuatro millones de seres humanos, de los cuales la mitad huyeron a los países vecinos. Los iraquíes continúan huyendo de su propio país, un país que ahora es uno de los más miserables sobre la Tierra después de una década de sanciones criminales seguidas de la masacre de los ricos y poderosos que devastaron y arruinaron el país y, por si fuese poco, iniciaron un conflicto sectario que ahora está destrozando el país y la región en mil pedazos.
La crisis humanitaria.- Miles llegan a las costas de la "vieja" Europa, en un clima de guerra, pero cientos mueren en alta mar, víctimas del tráfico de piratas y barcazas inservibles y llenas de cientos de inmigrantes que salen huyendo de la guerra. La Globalización de la indiferencia,  es la respuesta sin nombre a la "globalización del sufrimiento" de los responsables políticos, los mismos que intervinieron sus países militarmente, con el cuento de la "democracia".

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No hay necesidad de volver a revisar el conocido rol que jugó Europa en África, que es de donde provienen las otras olas de refugiados, los que ahora deben pasar por el embudo creado por los bombardeos de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos sobre Libia, acciones que no solo destruyeron el país sino que además lo dejó en manos de milicias que ahora se combaten unas a otras.
Tampoco es necesario volver a recordar el historial de Estados Unidos en América Central, el que produjo terroríficas cámaras de exterminación de las cuales la gente ha intentado escapar desesperada, uniéndose ahora también a las víctimas mexicanas del Tratado de Libre Comercio que virtualmente destruyó la agricultura en ese país, haciéndola inviable en una abierta competencia con la producción de los conglomerados agrícolas estadounidenses, fuertemente subsidiados por el gobierno federal.
La reacción de uno de los ricos y poderosos, Estados Unidos, es presionar a México para mantener alejadas de su frontera a sus propias víctimas, enviándolas de regreso sin misericordia en aquellos casos en que la víctimas logran evadir los controles. La reacción del otro rico y poderoso, la Unión Europea, consiste en chantajear y presionar a Turquía para que mantenga a los sobrevivientes lejos de sus fronteras y arree como ganado aquellos que logren escapar del horror hacia campamentos donde son tratados con brutalidad.
Entre los ciudadanos hay honrosas excepciones. Sin embargo, la reacción de los gobiernos es una desgracia inmoral, aun dejando de lado sus responsabilidades en la creación de las circunstancias que han llevado a toda esa gente a huir de sus tierras para salvar sus vidas.
Toda esta vergüenza no es algo nuevo. Basta con considerar solo el caso de Estados Unidos, el país más poderoso y privilegiado de la tierra, rodeado de ventajas incomparables. A lo largo de su historia les dio la bienvenida a los refugiados europeos para que se asentaran en sus tierras, aquellas tierras que antes habían sido tomadas con brutalidad, eliminando a las naciones nativas que antes las ocupaban. Todo eso cambió con la ley de inmigración de 1924, diseñada para excluir a judíos e italianos. No es necesario entrar en detalles. Aún después de la guerra, se les negó la entrada a aquellos sobrevivientes que todavía permanecían en campos de concentración. Ahora los gitanos están siendo expulsados de Francia hacia condiciones desesperantes en la Europa del Este, es decir, están expulsando a los descendientes de las víctimas del holocausto, si es que a alguien le importa.
La vergüenza persiste y no tiene límites. Sin duda, el tiempo para ponerle un punto final a todo eso ha llegado, sin el cual no podremos nunca alcanzar un mínimo de decencia y de civilización. Página /12 jueves 2 de junio del 2016. Traducción de Jorge Majfud.
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La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, intenta desde hace meses desmarcarse de las políticas de Hollande.
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PARÍS CREARÁ UN CENTRO DE REFUGIADOS.
La Alcaldesa  ANNE HIDALGO dijo que “Francia no está a  la altura de la crisis”-
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Para poner fin a los precarios campamentos a los que la alcaldesa Hidalgo calificó de “indignos”, el gobierno municipal anunció que planea dar una respuesta concreta al flujo migratorio. La funcionaria dijo que el Estado será un socio en el proyecto.

Página /12 jueves 2 de junio del 2016.
Ante el drama de los migrantes, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, anunció ayer su intención de crear un campo de refugiados en la capital francesa, donde las autoridades desmantelan regularmente campamentos ilegales. “Hoy Europa no está a la altura de la crisis humanitaria de refugiados. Nuestro país tampoco. Nosotros instalaremos un campo humanitario según las normas de la ONU en París para hacer frente a la urgencia de la situación”, explicó la alcaldesa socialista quien, desde hace meses, intenta desmarcarse del ejecutivo de Hollande, con records de impopularidad.
“Quiero que el Estado sea un socio” en la construcción de un campo de refugiados en París, aseguró Hidalgo, citada por el portal de noticias local de la revista Le Nouvel Observateur. Otros socios del proyecto y los encargados de gestionar el campo serían las ONG Emmanus, France Terre d’Asile y Aurore. “La idea es que no veamos más campos indignos” y que “las personas que llegan sin nada no se vean obligadas a ir debajo del subte”, agregó la funcionaria. Fuentes cercanas a la alcaldesa dijeron a Le Nouvel Observateur que el campo de refugiados se ubicaría dentro de la ciudad de París, en el norte, en el barrio 18, y albergaría entre 500 y 1000 personas que “hoy viven de forma indigna en las afueras de la capital”.
Para los migrantes sirios, iraquíes o procedentes del Cuerno de África, Francia es sobre todo una zona de tránsito para llegar a Gran Bretaña. Sólo se registraron 80.000 solicitudes de asilo en 2015, frente al millón en Alemania. Aunque Francia no se encuentra en primera línea de la crisis de refugiados que atraviesa a Europa, París se ve confrontado desde hace más de un año “a un flujo migratorio sin precedentes”, según el ayuntamiento. Las autoridades desmantelan regularmente campamentos provisionales por razones de seguridad y de salubridad. Sus residentes son enviados a centros de acogida temporales. Poco tiempo después, vuelven para crear otro campamento.
Para poner fin a esos campamentos, la alcaldesa anunció la creación de un campamento de refugiados que siga las normas internacionales, con un mínimo de sanitarios por persona. Será parecido al único campamento de este tipo existente en Francia, creado en marzo en Grande-Synthe (norte), con el apoyo de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF). El espacio no verá la luz antes de un mes. El terreno, cuya ubicación todavía no está fijada, deber ser “suficientemente amplio para acoger a varios cientos de personas’’, agregó Hidalgo, sin dar más detalles.
El gobierno francés quiere evitar que los migrantes se reagrupen en un mismo lugar y tiene la intención de repartirlos por todo el territorio. Asimismo, el ejecutivo dio la orden a finales de febrero pasado de desalojar y destruir todas las casillas del principal campo de refugiados improvisado en esa potencia europea, Calais, en el norte del país. Inmediatamente empezó a crecer otro campo de refugiados al noreste de allí, en Grande-Synthe, cerca de la frontera con Bélgica. A diferencia de Calais, esa comunidad decidió mejorar las condiciones de ese campo y evitar una crisis humana y política como la que aún se vive en Calais.
De hecho, a sólo tres meses del desalojo masivo de finales de febrero, nuevamente más de 7.000 personas viven en carpas improvisados en Calais. En Grande-Synthe, la administración Hollande se opuso a la iniciativa del alcalde ecologista de esta localidad, que impulsó la creación del campamento después de que 1.500 personas se instalaran en una zona empantanada de la ciudad.
El anuncio de París se conoció apenas días después de que más de mil refugiados y migrantes murieran en el Mediterráneo, no muy lejos de la costa libia, intentando llegar al sur de Italia para construir una nueva vida en Europa, según informó ayer la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
El proyecto coincidió con la reapertura del tren que solía cruzar la frontera entre Grecia y Macedonia, hasta que este último país cerró el paso y dejó varados a decenas de miles de refugiados, muchos de los cuales improvisaron allí mismo un campo sin infraestructura, en el medio del barro. Esos refugiados se instalaron en las vías del tren regional y bloquearon su paso durante más de dos meses. Ayer, tras el desalojo de la policía griega al llamado campo de refugiados de Idomeni, el servicio ferroviario volvió a funcionar.
Hasta hace sólo unos meses esta frontera era una parte central de la llamada ruta de los Balcanes, que utilizaron más de un millón de refugiados el año pasado para subir desde Turquía hasta el norte más rico de Europa.
Los refugiados, especialmente que escapaban de la guerra en Siria y el continuo conflicto en Afganistán, entraban al continente desde Turquía, cruzaban en gomones unas 10 millas del Mar Egeo hasta Grecia y luego continuaban a través de los países balcánicos hasta alcanzar Hungría, luego Austria y, finalmente, Alemania y los estados nórdicos.
Tras un breve paréntesis de unas semanas en septiembre pasado, cuando todos los estados europeos abrieron sus fronteras, ofrecieron sus trenes y colectivos, y recibieron con emoción a cientos de miles de refugiados de Medio Oriente y África, uno a uno los estados levantaron vallas, restablecieron los controles fronterizos y frenaron, por todos los medios, la columna interminable de demandantes de asilo.
Más de 200.000 migrantes llegaron a la Unión Europea (UE) desde enero cruzando el Mediterráneo y más de 2500 fallecieron en el intento, según un recuento de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) publicado ayer en Ginebra.

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