domingo, 26 de junio de 2016

CON EL BREXIT LLEGÓ EL HUNDIMIENTO DEL BRITANIC. ESCOCIA E IRLANDA EN EUROPA.- LAS RAZONES DEL VOTO. CINCO CLAVES PARA ENTENDER EL BREXIT.-

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ESCOCIA E IRLANDA EN EUROPA.- El triunfo del Brexit abrió ante los británicos el abismo del astillamiento, con una Escocia pro europea que exige un nuevo referéndum independentista, mientras en Belfast renacen los llamados a unirse con la limítrofe Irlanda para seguir en la Unión Europea (UE). El 51,9 por ciento de los británicos se pronunciaron el jueves en el plebiscito sobre Europa a favor de desligarse de Bruselas, frente a un 48,1 por ciento que quería seguir formando parte de la organización. Pero en Escocia, un 62 por ciento optó por seguir en la UE frente al 38 por ciento a favor de retirarse, y en Irlanda del Norte, un 56 por ciento eligió mantenerse en la unión -con la que limita por tierra en la frontera irlandesa- contra 44 por ciento que eligió romper. La ministra principal del Gobierno escocés y líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP), Nicola Sturgeon, no perdió un minuto para asegurar que “es altamente probable” que se convoque otro referéndum de independencia en Escocia, y advirtió que hará “todo lo posible” para mantener a Escocia en la UE. Sturgeon calificó el resultado en Escocia como “sólido e inequívoco”, e hizo hincapié en que el recuento “deja claro que los escoceses ven su futuro dentro de la Unión Europea”. Otra reacción rápida fue la del partido republicano norirlandés, el Sinn Fein. Tras la conclusión del letal conflicto en Irlanda del Norte, con el acuerdo del “Viernes Santo” de 1998, el abrumadoramente católico Sinn Fein comparte el ejecutivo de Belfast con el Partido Democrático Unionista (DUP), principal representante de la comunidad unionista-protestante. El Sinn Fein respondió al triunfo del Brexit pidiendo que Londres convoque un referéndum sobre la unidad irlandesa. En cambio a capital británica fue la única región inglesa que votó a favor de la permenencia en la UE. Tanto en Inglaterra como en Gales, los votantes se manifestaron en favor del Brexit.
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Una de las características centrales de la propaganda No política, pero sí anti-política fue centrar en las consecuencias sociales y políticas internas que hoy está generando el incontrolable proceso migratorio transcontinental. La xenofobia marcó una pauta en este proceso cargado de violencia. Ahora si vienen los verdaderos y profundos problemas estructurales que cargan pesadamente muchos de los países "poderosos" de la Unión Europea, o miembros del G-7 - los países globalizadores o países imperialistas.
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LAS RAZONES DEL VOTO. CINCO CLAVES PARA ENTENDER EL BREXIT.- El Reino Unido votó irse de la Unión Europea (UE) después de un referéndum sobre su membresía. ¿Por que ganó la campaña Brexit? Según el análisis de la cadena británica estatal BBC, el resultado obedece a múltiples explicaciones.

1. Las advertencias económicas de Brexit. El público fue bombardeado con advertencia sobre cómo serían más pobres si votaban salir de la UE, pero al final no fueron convencidos de lo que se les decía o creían era un precio que valía la pena pagar. Las grandes empresas financieras decían que el crecimiento económico se restringiría, aumentaría el desempleo, la libra se desplomaría y los negocios británicos quedarían en tierra de nadie fuera de la UE. El Banco de Inglaterra mencionó la perspectiva de una recesión mientras que el ministerio de Hacienda dijo que se vería obligado a aumentar el impuesto a las ganancias y recortar los gastos de educación y defensa. Como si esto fuera poco, Barack Obama sugirió que si se fuera de la UE, Gran Bretaña quedaría en la cola para negociar un tratado de libre comercio con Estados Unidos y varios líderes europeos anunciaron un futuro cataclismo si se producía el Brexit. Pero el hecho de que el público descartara tan rápidamente el consejo de los expertos apunta a algo más que sólo una revolución contra el establishment. Sugiere que mucha gente se sintió abandonada por su gobierno y que no le llegaron los beneficios económicos de cinco décadas de compromiso con la UE.
2. La afirmación que dejar la UE liberaría unos 350 millones de libras esterlinas extra para gastar en el Servicio Nacional de Salud es la clase de slogan político con el que sueñan los que hacen campañas. Golpea, es fácil de entender y atractivo para los votantes de edades e ideas políticas diferentes. No sorprende que el voto Brexit lo eligió como caballito de batalla.
3. Nigel Farage, líder de la extrema derecha de UKIP, hizo de la inmigración un tema definitorio. El asunto alimentó temas más amplios de identidad nacional y cultural, que le venía bien al mensaje de Brexit, especialmente para los votantes de bajos ingresos.
4. El público dejó de escuchar al primer ministro. David Cameron puede haber ganado una competencia de liderazgo, una o dos elecciones generales y dos referéndum en los últimos diez años, pero se le acabó la suerte. Al ponerse al frente de la campaña Remain, y enmarcando la decisión como una cuestión de confianza, se jugó su futuro político y su reputación personal en el resultado.
5. El laborismo no se conectó con los votantes. No sólo mal interpretó el laborismo el ánimo de sus partidarios, sino que cuando se dio cuenta que algo estaba mal en la campaña fue incapaz de repararlo. A pesar de enviar a grandes figuras como Gordon Brown y Sadiq Khan a hablar sobro los beneficios de la UE e insinuar que se necesitarían más controles con la inmigración, no pudo evitar la impresión de un creciente sismo entre los que gobiernan el partido y sus bases.

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En la capital británica, las pizarras de los bancos muestran fuertes caídas de la moneda y las principales acciones que cotizan en la Bolsa londinense. Se inician los verdaderos problemas de un proceso político mal conducido, sin liderazgo fuerte en la defensa en el seno de la Unión Europea, en cambio los separatistas sí se la jugaron totalmente. El hundimiento del "Titanic" (Britanic) lo estamos mirando.
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CON EL BREXIT LLEGÓ EL HUNDIMIENTO DEL BRITANIC.
El resultado del Referéndum gatilló una fuerte caída de la Libra Esterlina y de las Bolsas en todo el mundo.
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La conmoción por el resultado generó de inmediato el vacío político: renunció el Primer Ministro, David Cameron, y entró en crisis el laborismo. En el plano económico se derrumbaron la libra y las Bolsas europeas. Cualquier parecido con el Titanic no es coincidencia.
Marcelo Justo
Desde Londres.- Página /12 sábado 25 de junio del 2016.
El primer ministro David Cameron anunció su renuncia poco después que se conociera el resultado del referendo, el director del Banco de Inglaterra salió a calmar nervios hablando de una reserva de 250 mil millones de libras para apagar el incendio sin impedir que la libra y la bolsa siguieran bajando y bajando. La caída se hizo más pronunciada cuando poco después la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, dijo que sería necesario un nuevo referendo escocés para decidir si su país sigue formando parte de un Reino Unido que eligió salir de la Unión Europea.
Así fue la mañana y el baile recién empezaba. Poco después del mediodía, Wall Street se sumó a la caída de los mercados europeos que ya se precipitaban al vacío (pérdidas de 7% en Alemania, 8% en Francia, 12,35% en España, 13,42% en Atenas) mientras que las materias primas se sumaban a la debacle y comenzaba a revertirse la recuperación del precio del petróleo del último mes. A media tarde varias multinacionales y entidades financieras que operan en el Reino Unido dejaron trascender que tenían planes de relocalizarse parcialmente en otros lugares de la Unión Europea y advertían que había miles de puestos en peligro. Al vacío político y el agujero económico se le agregó poco después la crisis del principal partido de oposición, el laborismo, con un plan para descabezar a Jeremy Corbyn en los próximos días. Cualquier parecido entre este Reino Unido que decidió el jueves abandonar la Unión Europea después de 43 años y el Titanic no es coincidencia.
El mismo Cameron usó una analogía acuática al anunciar su renuncia. “Los británicos han tomado una decisión muy clara para cambiar de rumbo. El país necesita un nuevo líder que lo lleve en esta dirección. Yo haré todo lo que pueda como primer ministro para calmar el barco en las próximas semanas y meses, pero creo que no sería correcto que yo siga siendo el capitán de este barco y el encargado de llevarlo a su próximo destino. Creo que el país necesita tener un nuevo primer ministro para el comienzo de la conferencia del Partido Conservador en octubre”, dijo Cameron.
En Europa no tenían tan claro que el capitán provisorio del Titanic fuera políticamente relevante. Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, que reúne a los mandatarios de la UE, envió una carta a los otros miembros en la que Cameron cuenta solo a medias.


Se fue sin pena ni gloria. Renunció el Primer Ministro Cameron, aplastado por la derrota al salir el Reino Unido de la Unión Europea. Ahora sí se vienen verdaderos y tormentosos problemas internos. Escocia e Irlanda del Norte anunciaron mantenerse en la Unión Europa, pero a su vez salir - las autonomías separatistas - del Reino Unido. Se vienen días y meses de grandes definiciones geopolíticas.

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“No tengo dudas que a la luz del resultado negativo del referendo en el Reino Unido, debemos dedicar nuestra reunión la próxima semana a las consecuencias políticas de este tema. Quiero tener tiempo para que lo discutamos primero con el primer ministro Cameron y luego por separado, entre los 27 miembros. El martes terminará con una cena en la que Cameron explicará la situación en el Reino Unido”, señaló Tusk.
La reunión continuará al otro día, pero sin el Reino Unido. “El miércoles los 27 miembros discutiremos el llamado ‘proceso de divorcio’ contemplado en el artículo 50 del Tratado y el futuro de una Unión Europea de 27 países”, señaló Tusk en su carta. El artículo 50 establece un período de hasta dos años para llegar a un arreglo definitivo con un miembro que decida dejar el club europeo. Como el Reino Unido es el primer caso en más de 60 años de proyecto paneuroopeo, no hay precedente.
Primer potencial choque a la vista es que Cameron dejó en claro que él no va a accionar el artículo 50 porque, no tiene sentido “que yo siga siendo el capitán de este barco y el encargado de llevarlo a su próximo destino”. A pesar de que el Reino Unido votó dejar la UE, todavía es miembro del club y solo puede dejar de serlo al activar el artículo. En declaraciones a la cadena germana ARD, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, dejó en claro que las negociaciones tienen que empezar ya. “Los británicos votaron. No tiene sentido esperar hasta octubre. No va a ser un divorcio amigable, pero tampoco fue un gran amor”, señaló.
Barack Obama buscó calmar las aguas y, al igual que el FMI, urgió a ambas partes a trabajar conjuntamente. “Mantendremos nuestra relación histórica con el Reino Unido y con la Unión Europea”, aseguró el mandatario estadounidense. A fines de abril, en una polémica intervención durante una visita al Reino Unido, había advertido que no habría acuerdo comercial rápido si los británicos optaban por el Brexit.
El posible diálogo con un “pato rengo” como Cameron, que quedará en la historia como el primer ministro que allanó el camino para la separación de Europa, plantea muchos interrogantes sobre su viabilidad. El problema es que no será fácil reemplazarlo con una figura de consenso.
En el sistema parlamentario británico no se necesita convocar a elecciones para elegir a un nuevo primer ministro. El principal partido en la Cámara de los Comunes, en este caso el conservador, elige a un líder que se convierte automáticamente en el mandatario. El favorito es el ex alcalde de Londres, Boris Johnson, que lideró la campaña por el Brexit y que ayer elogió a Cameron en un intento de calmar la animosidad, resentimiento y polarización del referendo.
Muchos conservadores, sin embargo, no quieren ni oír de Johnson y están embarcados en una campaña de “anyone but Boris for leader”. La actual ministra del interior, Theresa May, sería una posibilidad, pero incluso el reticente apoyo que dio a permanecer en la UE, podría convertirse en un obstáculo insalvable. El gran peligro es que el forcejeo político conservador se termine convirtiendo en un potencial vacío de poder.
El único consuelo de los tories es que los laboristas parecen en una situación similar. El voto a favor del Brexit fue contundente en el cinturón industrial del norte de Inglaterra, otrora bastión laborista, hoy amenazado por los antieuropeístas del UKIP. Dos diputados responsabilizaron al actual líder Jeremy Corbyn por su “pobre campaña” y lanzaron una moción para sustituírlo que se trataría este lunes en la reunión del Partido Parlamentario (diputados laboristas) este lunes.
Los sindicatos y Momentum, un movimiento de base Corbynista, salieron a respaldarlo.
“La renuncia del primer ministro ha disparado una crisis en el interior de los conservadores. En este momento necesitamos unirnos ante un partido Tory que está sumergido en divisiones y peleas . Lo que menos necesitamos es divisiones en nuestro partido”, señaló un comunicado conjunto de 12 sindicatos.
En medio de este vendaval político, el impacto económico del Brexit no ofrece mucho tiempo o espacio para la negociación o la duda. Ayer la libra cayó a su nivel más bajo en 31 años y el FTSE 100, de las 100 compañías más importantes, registró una caída del 8%, similar a lo sucedido durante el derrumbe del Lehman Brothers en el estallido financiero de 2008. En la City, Jamie Dimon, CEO del JP Morgan, advirtió que entre 1.000 y 4.000 puestos podrían migrar al continente mientras que otra entidad estadounidense, Morgan Stanley, señaló que dos mil empleados de su oficina de Londres se mudarían a Dublin o Frankfurt.
En la industria, la fabricante de aviones Airbus y las automotrices Toyota y Ford advirtieron que estaban revisando su plan de inversiones en el Reino Unido. Ford, que tiene más de 14 mil trabajadores, señaló que “tomaremos las medidas que sean necesarias para permanecer competitivos”. Tom Enders, director de Airbus, que emplea a 15000 trabajadores en el Reino Unido, señaló que el resultado era lo opuesto del famoso “win-win” que recomiendan para los negocios. “Es un lose-lose para el Reino Unido y Europa. El mundo no se para. Tampoco lo hará Europa. Espero que el divorcio trate de minimizar el impacto a todos los afectados por el Brexit”, señaló Enders.
En medio de tanta ansiedad e incertidumbre había un rostro sorprendentemente feliz en el Reino Unido. Cartón lleno, el candidato presidencial Donald Trump, de visita en Escocia, no tuvo empacho en señalar que el Brexit es “maravilloso para el Reino Unido que ha tomado el destino en sus propias manos”.

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