domingo, 23 de octubre de 2016

ESCENAS DE UN PAÍS A LA DERIVA Y DE SU GOBIERNO GOLPISTA.

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DETUVIERON A CUNHA, EL CEREBRO DEL GOLPE CONTRA DILMA.-  Por orden del juez federal Sergio Moro, Eduardo Cunha, miembro del centroderechista Partido Democrático del Movimiento Brasileño (PMDB), fue arrestado por la Policía Federal en Brasilia acusado de recibir 1,5 millón de dólares de coima, mientras que su casa, en el barrio de Barra da Tijuca, en Río de Janeiro, fue allanada en el marco de la operación "Lava Jato". El ex legislador está acusado de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas. Según la denuncia, habría recibido coimas para liberar recursos de la Caixa Económica Federal, el banco federal del país. Según la estatal Agencia Brasil, al ex diputado le fue confirmada la prisión preventiva y fue llevado a Brasilia, desde donde será trasladado a la ciudad de Curitiba, donde están siendo llevadas las investigaciones.
Moro expresó que la libertad del ex diputado representaba un riesgo a "la instrucción del proceso, el orden público, como también la posibilidad de fuga en virtud de la disponibilidad de recursos ocultos en el exterior, además de su doble nacionalidad (Cunha es brasileño e italiano)". "Mientras no haya rastreo completo del dinero y la total localización de su ubicación actual, existe un riesgo de disipación del producto del crimen, lo que hará inviable su recuperación", afirmó el juez y destacó el "carácter serial" de los supuestos crímenes efectuados por Cunha. De acuerdo al pedido de prisión, "permanece oculto un patrimonio de aproximadamente 13 millones de dólares". Ese monto está congelado en Suiza y debe retornar a Brasil al final del proceso. El patrimonio de Cunha localizado en Suiza es de 7,5 millones de reales. Moro también autorizó el bloqueo de los bienes del ex político en Brasil.
Cunha es uno de los principales acusados en la mayor causa por corrupción en la historia de Brasil, por la que están siendo investigados más de 50 políticos de diversos partidos. El eje de la investigación se relaciona con el presunto pago de sobornos por parte de terceras empresas para obtener un trato de favor en sus negocios con Petrobras, una de las compañías energéticas más grandes de América Latina. El proceso de investigación estaba a cargo del Supremo Tribunal Federal brasileño, pero desde el 12 de septiembre, cuando el plenario de la Cámara de Diputados aprobó la destitución de Cunha, su caso descendió a primera instancia, a la Justicia Federal del estado de Paraná. Durante el proceso que llevó a la destitución de Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), Cunha se convirtió en uno de los principales nombres de la política de Brasil. Luego fue abandonado por la mayoría de los partidos políticos de Brasil, que buscan despegarse de su figura.

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Corrupción: la fiscalía general de Brasil pidió detener a un ex presidente y tres líderes políticos.- El jefe del Senado, Renan Calheiros; el ex presidente José Sarney; Romero Jucá, ex ministro del Gobierno de Michel Temer, y el ex presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, son sospechosos de intentar obstruir las investigaciones de corrupción en la petrolera estatal.

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ESCENAS DE UN PAÍS A LA DERIVA Y DE SU GOBIERNO GOLPISTA.
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Eric Nepomuceno.

Página /12 domingo 23 de octubre del2016.

El viernes por la mañana, por órdenes del juez de primera instancia Vallisney Oliveira (foto), de Brasilia, fueron detenidos en la capital cuatro integrantes de la Policía del Senado. Se trata del órgano encargado de la seguridad, servicio de inteligencia inclusive, de los integrantes del Senado y que responde directamente al presidente de la Casa. Entre los arrestados está el jefe de la corporación, Pedro Ricardo Carvalho.
Terminó así la semana que devolvió a su apogeo la turbulencia desenfrenada de un país a la deriva y que se llama Brasil.
Si el miércoles la prisión del ex diputado Eduardo Cunha, cuyo potencial de denuncias hizo cundir el pánico en el gobierno, a punto de Michel Temer anticipar el regreso de su viaje a Japón, hubo un sismo de proporciones, el viernes lo que se vio ha sido el encontronazo entre los poderes Judicial y Legislativo.
El juez Oliveira acusó la Policía del Senado de obstaculizar la Operación Lavado Rápido, porque integrantes de la corporación realizan periódicamente barreduras en oficinas y residencias de senadores tratando de detectar micrófonos secretos.
Para el precipitado magistrado, buscar micrófonos secretos sería una evidente acción para perjudicar investigaciones contra sus excelencias.
Existe un detalle que el juez olvidó: diputados y senadores sólo pueden ser monitoreados por órdenes expresas del Supremo Tribunal Federal, que únicamente autoriza a las operadoras de telefonía a realizar grabaciones en líneas fijas y móviles de investigados que tienen foro privilegiado asegurado por la Constitución, como es el caso de los miembros del Congreso. Y para cumplir esa clase de medida, las operadoras de telefonía no necesitan, para nada, instalar pinchos secretos en ninguna casa, ningún despacho.
Por lo tanto, eventuales micrófonos secretos son ilegales y es precisamente para impedir su uso que la Policía del Senado realiza barreduras periódicas, rutinarias y legales.
Los argumentos de los fiscales, prontamente aceptados por el juez Vallisney en una iniciativa tan inusual como su nombre de pila, no tienen sentido ni base. Se trata pura y llanamente de una demostración de fuerza, al margen de cualquier amparo legal. Pero en este país a la deriva, así andan las cosas.
La reacción del presidente del Congreso, senador Renan Calheiros, del mismo PMDB de Michel Temer, fue vehemente: recordó al juez que “las instituciones están obligadas a guardar los límites de sus atribuciones legales”, lo que no ocurrió.
Como parte de la obsesión del Poder Judicial contra el PT, rápidamente se filtró a la prensa, entre otros nombres de caciques aliados al golpe institucional que resultó en el gobierno de Temer, el de la senadora Gleisi Hoffman como una de los que se beneficiaron de las acciones ilegales de la Policía del Senado. De inmediato ella asumió que la barredura en su residencia y en sus oficinas en el Senado fue efectivamente realizada a pedido suyo, y que no se encontró ningún micrófono clandestino. Ha sido la única a admitirlo.
Es fácil constatar que nada de lo que pasa en Brasil es casual. Y lo ocurrido el viernes pone en evidencia dos cuestiones preocupantes.
La primera: es cada vez más avasallador el protagonismo de jueces de primera instancia que, junto a fiscales de idéntica jerarquía, atropellan preceptos legales, violan la ley y exacerban sus funciones mientras buscan fama inmediata. Hay una especie de espíritu mesiánico que parece asegurarles el derecho divino de hacer lo que les dé la gana, sin que importen las consecuencias. Además, resulta cada vez más alarmante la inercia de la Corte Suprema frente a la prepotencia ilimitada de esas figuras, cuyo ejemplo más concreto es el juez responsable por la “Lavado Rápido”, Sergio Moro.
La segunda: consumado el golpe institucional que destituyó a Dilma Rousseff, para sus artífices y beneficiarios el paso siguiente es reducir el PT a guijarros y eliminar Lula da Silva de la vida política. Para todo eso, la acción del Poder Judicial, aliado de (cuando no directamente manejado por) los grandes conglomerados de comunicación es esencial. Ocurre que hay renovados indicios de que la cosa está a punto de escapar del control de los golpistas instalados en el gobierno.
La detención de Eduardo Cunha era inevitable, gracias al océano de denuncias y pruebas en su contra. En la cabeza de Moro y sus pares, detenerlo sería una forma de intentar desmentir su obsesión por Lula.
Sin embargo, las consecuencias de la iniciativa podrán herir de muerte al gobierno, a menos que algo inesperado ocurra para impedir que él abra la caja de Pandora de sus denuncias. Qué, nadie sabe.
Mientras, el país sigue a la deriva. La economía insiste en oscilar entre la parálisis y el retroceso, pese a las patéticas declaraciones del equipo económico. La opinión pública insiste en demostrar que no confía en el gobierno. Y Temer sigue buscando, en vano, una legitimidad inalcanzable.
La busca dentro del país, donde enfrenta el descrédito popular. La busca afuera, donde enfrenta un aislamiento cuya mejor imagen está en la foto oficial de la reunión de los Brics (grupo que reúne a Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica): los cuatro legítimos jefes de Estado se dan la mano, mientras que la de Temer cuelga, intocada, en el aire.
Hay, por fin, otro peligro que acecha: la retomada de los tiempos de bruma en que la Constitución era objeto decorativo y el incentivo al atropello de las bases del Estado de Derecho estaba en el orden del día.
Esta semana, por ejemplo, el ministro de Educación, Mendonça Filho, determinó que todos los directores de colegios públicos denuncien a los alumnos de secundaria que se manifiesten contra la medida que pretende un corte drástico de recursos a la salud y a la educación.
Así actúa, en las sombras, el gobierno que se dice “de salvación y unión nacional”.
Habría que ver cómo sería el de traición, destrucción y desunión…

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