jueves, 22 de diciembre de 2016

LA AUTOCRÍTICA DE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA.

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UNA PRIMERA OPINIÓN DE AUTO-CRÍTICA POLÍTICA.- En varios de nuestros artículos de Opinión Política con respecto a la crisis política – para unos el fin del ciclo de la izquierda en Latinoamérica – de la izquierda democrática y progresista – incluso caminando políticamente más allá de la izquierda post-neoliberal – hemos señalado con mucha transparencia política – desde el mundo Académico, pero con conocimiento de la práctica democrática socialista – los grandes errores políticos que se han cometido durante la década política en América Latina, cuando nuestros pueblos, los Ciudadanos de América latina, entregaron su CONFIANZA a los políticos de la izquierda “revolucionaria”, que en varios países de Nuestra América, lograron abrir muchos caminos  de que la “revolución no era copia y menos calco, sino creación heroica de cada pueblo”. (In)surgieron en el escenario político continental, expresando públicamente fuerte y decidida crítica contra la CORRUPCIÓN metida en la “médula” – la estructura – de los gobiernos reformistas, populistas y sobre todo en los gobiernos con políticas NEOLIBERALES. Constituyó el arma e instrumento democrático que sirvió para “derrumbar” nefastos regímenes políticos que servían en “alma, vida y corazón” a los intereses del imperio (monopolios y corporaciones transnacionales) , Menen, Fujimori, Carlos Andrés Pérez, (la familia Somoza) etc.- pero se olvidaron del pueblo, en unos casos, y muy por el contrario estos gobernantes impusieron las venenosas, salvajes e inhumanas políticas neoliberales, que venían desde el Consenso de Washington desde los 90’ del siglo XX. Y después que pasó, porque se fracasó, porque la propia izquierda cayócomo niños de pecho” enredados en una maraña de corrupción y por supuesto traicionaron la CONFIANZA, que nuestro Pueblo les entregó, que los Ciudadanos en millones en calles y plazas públicas entregaron su vida por una causa revolucionaria, que en unos países fracasó, pero en otros aún se mantienen en pie y luchan como verdaderos gigantes de la Revolución Latinoamericana, defendiendo una alternativa Política de clase Histórica y se mantienen en pie como verdaderos revolucionarios, hijos de Bolívar, Sandino, Fidel, Hugo y cientos más de revolucionarios.

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Dr. Emir Sader, Sociólogo y Politólogo brasileño, representante del pensamiento crítico latinoamericano, en su artículo nos presenta una alternativa de lo que constituye la "auto-crítica" política desde el punto de vista de la izquierda democrática y progresista.
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LA AUTOCRÍTICA DE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA.
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Emir Sader.

La Jornada miércoles 21 de diciembre del 2016.

...la autocrítica no es una noria

Mario Benedetti.


Tiempos de crisis, tiempos de balances,   de autocríticas, de búsqueda de nuevos horizontes. Después de tantos años de éxito del modelo de desarrollo económico con distribución de renta, cuando surgen problemas, graves algunos, con sustitución de gobiernos en Argentina y Brasil, se oye el coro de: ¡balance autocrítico!

A veces da la impresión que el modelo no fue un éxito durante más de una década, antes de entrar en crisis. Que Argentina no fue rescatada de la peor crisis de su historia. Que Brasil no dejó, por primera vez en su historia, el mapa del hambre. Como si se tratara de hacer un balance de un gran error, de un malentendido, de un fracaso. Se unen la derecha y sectores de la ultraizquierda para intentar pasar la versión de que nada de fundamental ha pasado en esos países en este siglo. De que todo es una ilusión pasajera, de que la vida de millones de personas no ha mejorado mucho durante más de una década.

De hecho, quien en la izquierda más se ha equivocado y no ha hecho autocrítica hasta ahora han sido las ultraizquierdas. Esas corrientes han afirmado, allá en los comienzos de los gobiernos progresistas latinoamericanos, que serían una continuación de los gobiernos neoliberales, que habían traicionado a la izquierda, que fracasarían, serían desenmascarados por los pueblos y sustituidos, seguramente, por corrientes de ultraizquierda. Con variantes en cada país, esas posiciones valían para Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, el Frente Amplio de Uruguay, Evo Morales, Rafael Correa.

Pero la realidad quiso otra cosa. Las previsiones macabras no se han realizado, el pueblo ha reconocido las medidas de esos gobiernos, les ha elegido y relegido, consagrándolos como los más grandes líderes populares de la izquierda en este siglo.

El balance de la izquierda que ha comandado esos procesos parte de los avances logrados, de los problemas no resueltos por esos gobiernos, hace autocrítica de los errores cometidos, en la perspectiva retomada del modelo de desarrollo económico con distribución, a partir de las experiencias acumuladas, en las nuevas condiciones nacionales e internacionales. Es, asimismo, un balance concreto, porque son fuerzas que tienen capacidad de pasar de la crítica y la autocrítica a la acción concreta, en lugar de quedar, de forma narcisista, mirándose al espejo.

Dos elementos estructurales no fueron superados por esos gobiernos, afectando directamente su desempeño: el primero, la hegemonía del capital financiero, que canaliza hacia actividades especulativas gran cantidad de recursos que podrían estar dirigidos a actividades productivas, con generación de bienes y de empleos. Es un fenómeno general del capitalismo en su era neoliberal, pero que, en caso de que se aprovecharan los procesos de integración, en particular en el Mercosur, donde hubo más homogeneidad, se hubiera podido formular y poner en práctica un modelo de desarrollo productivo que neutralizara y superara los efectos de la especulación financiera.

El otro factor estructural de desestabilización de los gobiernos progresistas es el monopolio privado de los medios, que influye directamente en la formación de la opinión pública. En todos los países con gobiernos progresistas ese es un factor decisivo en la disputa político-ideológica.

El libro Las vías abiertas de América Latina, recién publicado en Argentina por la editorial Octubre –que tendrá pronto ediciones en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Brasil– reúne balances de los seis países latinoamericanos que han avanzado en la superación del modelo neoliberal, con una análisis general de Álvaro García Linera. El libro contiene balances desde dentro de esos mismos procesos, apuntando hacia sus éxitos y sus errores, que es la única forma de aprender de lo vivido. Son vías abiertas y no fin de ciclo, porque frente a los intentos de la derecha de retomar su viejo modelo neoliberal, el camino de la izquierda latinoamericana es el de profundizar las vías de ruptura de ese modelo, como ha comenzado a hacer en esos países, en el momento más virtuoso de la historia del continente.

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Autocrítica era el reconocimiento público de los propios errores al que estaban obligados los miembros de los partidos comunistas ante las autoridades del partido y en su caso de los regímenes comunistas, iniciado durante el leninismo, pero que tiene su origen en la propia dialéctica marxista (método para resolver las contradicciones entendidas como la fuerza dinámica que conduce a la transformación de la realidad, de origen hegeliano, expresado en la tríada tesis-antítesis-síntesis) y en tradiciones marxistas posteriores, como el revisionismo de Eduardo Bernstein.  El término se aplica de forma general a otros contextos, con o sin referencia explícita al de la autocrítica marxista.

Crítica y autocrítica.

Procedimiento para descubrir y superar los errores e insuficiencias en la actividad de los partidos marxistas y otras organizaciones de los trabajadores. Ya Marx indicaba que la revolución proletaria, con vistas a su desarrollo, se somete a autocrítica, y que ello constituye una de sus particularidades. Sobre la autocrítica como principio importantísimo del trabajo del Partido Comunista habló Lenin. Con la victoria de la revolución socialista, la crítica y la autocrítica se convierten en una de las principales fuerzas motrices del desarrollo de la sociedad. Aparecen como forma especial en que se manifiestan y se resuelven las contradicciones –no antagónicas– del socialismo. El papel creador de la crítica y de la autocrítica se revela con toda claridad en la emulación socialista, forma de la participación activa de los trabajadores en la edificación del comunismo. Cuando se ha entrado en la amplia fase de la construcción del comunismo, la crítica y la autocrítica desarrollan la iniciativa y la fuerza del pueblo con vistas al establecimiento de la base material y técnica del comunismo, incorporan a las masas a la dirección de la sociedad, sirven para educar al hombre de la sociedad comunista.

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