sábado, 31 de diciembre de 2016

QUE TAN REALISTA ES LA AUTOSUFICIENCIA CHINA?

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LA AUTOSUFICIENCIA CHINA EN LA ALIMENTACIÓN DE SU POBLACIÓN.- “En sus inicios —a principios de la década de 1960—, la estrategia de seguridad alimentaria en China fue concebida como respuesta a las limitaciones de una economía cerrada al exterior, tanto por designio propio como a causa del boicot promovido por países capitalistas, no sólo los desarrollados sino también algunos en vías de desarrollo, como resultado de la entrada de China a la Guerra de Corea. A lo anterior se sumó el rompimiento ideológico y político con la Unión Soviética, acaecido en 1960, con lo que China quedó casi aislada del resto del mundo. En ese entonces, la seguridad alimentaria se interpretó como autosuficiencia en básicos (cereales, otros granos y oleaginosas), misma que con altibajos se ha mantenido a lo largo de medio siglo. Sin embargo, dicha estrategia ha experimentado cambios sustantivos, que le han permitido a la República Popular operar en las cambiantes circunstancias por las que ha atravesado a lo largo del tiempo.

El gobierno chino ha llevado a cabo esfuerzos sistemáticos por adecuar la estrategia de seguridad alimentaria a los diferentes contextos interno y externo a los que se ha enfrentado esta nación a lo largo de casi 50 años, pues lo que nació como una medida para asegurar la sobrevivencia de una población, en condiciones de aislamiento casi total respecto del resto del mundo, fue transformándose en un conjunto de políticas tendientes a la preservación de la independencia en el aprovisionamiento de alimentos a escala nacional, ello a pesar de haberse reducido considerablemente la limitante externa que prevalecía en los años sesenta del siglo XX, y que en ese entonces actuó como detonante de la estrategia de autosuficiencia en alimentos básicos al nivel de aldea rural.

La economía positiva nos indica que el comportamiento racional es aquel que se adhiere al principio de las ventajas comparativas en un contexto de libre mercado; en la realidad de una nación, existen circunstancias ineludibles a las que hay que adaptarse, y es a partir de éstas que se determinan prioridades y se toman decisiones de política económica. En China se introdujo una estrategia tendiente a la preservación de la seguridad alimentaria, que definitivamente tuvo costos económicos y sociales.


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Dr. Inmanuel Wallerstein, Sociólogo y Científico Social, una verdadera Autoridad Académica-Intelectual en el mundo de las Ciencias Sociales.
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QUE TAN REALISTA ES LA AUTOSUFICIENCIA CHINA?
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Inmanuel Wallerstein.

Rebelión viernes 30 de diciembre del 2016.

Hoy los países tienen sentimientos encontrados acerca del futuro, pero claro, algunos están más seguros de sí mismos que otros. En la actualidad, son muy pocos los países en los que gane la auto-confianza. Me parece que esto le ocurre a Estados Unidos, a Europa Occidental y Oriental, Australia, Oriente Medio, y a la mayor parte de África y América Latina. La gran excepción al pesimismo reinante es China.

China se dice a sí misma que está llevando a cabo la mejor economía-mundo para la gente. China muestra seguridad porque creen que su modelo económico está funcionando mejor hoy en día que hace algunos años y, que lo están haciendo mejor que los demás.

China también se dice a sí misma que crece más fuerte y rápido que su entorno geopolítico; en el Este y Sudeste de Asia y en gran parte del resto del mundo.

China observa despectivamente la prioridad que Estados Unidos le está dando a su posición en Asia. Al parecer están seguros del grado de auto-control del gigante estadounidense. Y, ahora que el impredecible Donald Trump llega al poder, China piensan que puede manejar la arrogancia imperial de los Estados Unidos.

La pregunta es, ¿qué tan realista es esta auto-evaluación de China? Hay dos premisas implícitas en la auto-confianza de China, cuya validez deben ser investigadas.

La primera es, ¿los países, o más bien los gobiernos de los estados, pueden controlar lo que está sucediendo con la economía-mundo?

La segunda, ¿podrán los países contener eficazmente el descontento popular, ya sea por la represión o por concesiones a las demandas populares?

Si esto último fue parcialmente cierto, alguna vez, en el sistema-mundo moderno, estas afirmaciones se han vuelto cada vez más inciertas con la crisis estructural del sistema capitalista en la que el mundo se encuentra hoy en día.

Cuando nos fijamos en la primera premisa, comprobamos que los países no tienen capacidad para controlar lo que les sucede con el sistema-mundo moderno. La mayor evidencia es lo que ha venido sucediendo, en los últimos años, a la propia China.

Sin duda, ningún estado ha trabajado tan duro como China para garantizar la continuidad de su alto rendimiento. China no ha dejado sus actividades al funcionamiento del "mercado". El gobierno de China ha intervenido constantemente en la actividad económica.

De hecho, han dictado prácticamente lo que se va a hacer y cómo se va a hacer. Sin embargo, a pesar de todo lo que ha hecho el gobierno, China se ha encontrando con preocupantes retrocesos este último tiempo.

El gobierno ha enfrentado estos contratiempos lo mejor que ha podido, pero solo ha logrado moderar la crisis, no prevenirla. No niego las acciones del gobierno chino. Simplemente insisto en que hay que darse cuenta de los límites de su eficacia.

Si nos fijamos en la arena geopolítica, China ha logrado que otros estados reconozcan su política de "una sola China". Teniendo en cuenta lo que era su situación hace cincuenta años, China lo ha hecho excepcionalmente bien en este campo. No obstante, recientemente Taiwan parece haber recuperando algo de terreno en su lucha por la autonomía. Tal vez esto sea una ilusión momentánea o, tal vez no.

La segunda premisa es aún más dudosa. Aunque los levantamientos populares contra regímenes autoritarios o corruptos no son nada nuevo, últimamente estos levantamientos son más frecuentes, más repentinos, e incluso tienen más éxito que en el pasado.

El ejemplo está justo al lado de China, en Corea del Sur. La presidente Park Geun-hye ha caído violentamente, de un día para otro, en las preferencias de la población. En estos momentos está siendo sometida a juicio político a pesar de su impresionante victoria electoral y del control que tiene sobre el aparato administrativo del estado.

Un vistazo a estos levantamientos muestran que, mientras que a menudo tienen éxito derrocando el régimen que está en el poder, ningún movilización popular ha sido capaz de crear un nuevo régimen perdurable.

No es que el gobierno chino, y el Partido Comunista de China, no sean conscientes de estas realidades. ¡Todo lo contrario! Sin embargo están convencidos que van a superar los obstáculos y lograran en los próximos diez a veinte años ubicarse como la estructura económica dominante en el mundo. Y, teniendo en cuenta esto, esperan prevalecer geopolíticamente sobre los demás, y en particular sobre los Estados Unidos.

Nadie puede estar seguro lo que pasara con esta rivalidad geopolítica. He hecho de abogado del diablo al cuestionar las dos premisas de la auto-confianza de China. Como siempre digo yo, visualizo la situación actual del mundo como una rivalidad entre dos grupos que están combatiendo no acerca de cómo administrar el actual sistema mundial, sino más bien sobre la sociedad que debe sustituir a un sistema capitalista que ya no es viable tanto para sus super-élites, como para las clases sociales y pueblos oprimidos.


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