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“El imperialismo no es una calle de un solo
sentido, y sus clientes pueden manipular el hegemón. Los israelíes y los
sauditas entienden bien que Trump detesta gente pobre de color tanto
como ama al oro. La guerra contra Irán satisface ambos impulsos, la
codicia y la crueldad. Sin las alianzas europeas que sostuvieron el
llamado Siglo Americano y con su disminución como potencia económica, Estados
Unidos no tiene la capacidad de dominar el Golfo como ha controlado el
Caribe. “Esta guerra ha sido ganada”, declaró Trump; los iraníes
tienen otra postura y aceleran una crisis mundial si no logran
concesiones. El deseo de Trump de dominar el mundo como un gánster
podría ser una gran ilusión. La guerra no es sólo un ejercicio de
estrategia y mucho menos de doctrinas. Más de 2 500 civiles han muerto y
millones han sido desplazados por la guerra. Sin considerar el resultado, el
futuro del Golfo y del capitalismo gánster será pagado con la
sangre de las poblaciones del Líbano e Irán, como en América: es
sangre real, no metafórica.
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Fuente. La Jornada.
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CAPITALISMO DE GÁNSTERES, ¡NUEVO-VIEJO
¡ORDEN MUNDIAL!
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Por Miguel Tinker Salas, Víctor
Silverman. /27/03/2026/
EE. UU.
Fuentes: La Jornada, Ciudad de México, viernes 27 de marzo del 2026. Revista Rebelión.
En noviembre de 2025, el gobierno de Donald
Trump publicó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional planteando la
adopción de una doctrina llamada Donroe, nueva versión de la vieja
doctrina Monroe (1823), en la que Estados Unidos asumía el papel
de policía del continente americano. Mientras la doctrina Monroe excluía
a Europa de América Latina, la Donroe planteaba excluir a China
y declaraba que el Medio Oriente dejaría de ser el epicentro de la
política exterior de Estados Unidos.
Las acciones del régimen de Trump
en el otoño de 2025 parecían confirmar la doctrina. Bajo el pretexto de la
guerra contra el narcotráfico, el gobierno de Estados Unidos desplegó la
armada más grande que se ha visto en el Caribe, interceptaba tanqueros
que partían de Venezuela, destruyó docenas de lanchas y asesinó a sus
tripulantes sin ofrecer evidencias de algún tipo.
Trump también amenazó con tomar acciones
contra Brasil, Colombia, México, indicando que Cuba sería
“liberada” prohibiendo la venta de petróleo a la isla.
El capitalismo gánsters. El nuevo y el viejo Orden Mundial.
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La doctrina Donroe tuvo su
expresión máxima en la invasión de Venezuela y el secuestro de su
presidente y su pareja.
Pero como todo lo que transcurre en el
gobierno de Trump, la doctrina Donroe es otro espejismo que se
desvanece ante la realidad de los hechos. Estados Unidos nunca pretendía
reducir su presencia mundial como planteaba la doctrina Donroe y
lamentaban algunos comentaristas. En ningún momento Trump ordenó el
cierre de una de las 800 bases que Estados Unidos tiene en 80 países. En
ningún momento propuso reducir el presupuesto militar, más de 830 000 millones
de dólares, o el tamaño de su armada y sus múltiples portaviones o de las 20
divisiones militares que mantiene o su inmensa fuerza área de más de 5 000
aeronaves.
La guerra contra Irán demuestra
que Estados Unidos es y seguirá siendo un imperio que no tolera desafíos
a su poder global. Los dos negociadores por parte de Estados Unidos con Irán
son Steve Witkoff, viejo amigo de Trump, y su yerno Jared
Kushner, ambos especuladores de bienes raíces con poco conocimiento
sobre la región, su cultura ni mucho menos sobre el uranio o su
enriquecimiento. Estados Unidos e Israel manipularon el proceso de
negociación para iniciar su guerra contra Irán asegurando que el país
estaba al punto de crear una bomba nuclear. La realidad era otra.
Irán había acordado no enriquecer uranio,
abrir el país a inspecciones e invitar a compañías petroleras estadunidenses a
invertir. No obstante, a finales de febrero, Estados Unidos e Israel, animados
por Arabia Saudita, iniciaron una guerra contra Irán bombardeando
indiscriminadamente al país. Dado que Trump había criticado a la OTAN
y exigido que Dinamarca le cediera Groenlandia, los europeos,
incluso los británicos, han permanecido al margen del conflicto.
Lo que ha cambiado con la supuesta
doctrina Donroe es la forma en que Trump, su círculo familiar y
sus socios lucran abiertamente con la guerra.
Mientras Israel cometía un
genocidio en Gaza, Kushner y Trump planteaban la creación de un resort
de lujo en territorio palestino. Aun cuando negociaba con Irán, Kushner
solicitaba 5 mil millones de dólares de países en el Medio Oriente para
impulsar sus proyectos inmobiliarios. El lunes, 15 minutos antes de que Trump
extendiera su amenaza contra Irán sobre la apertura del estrecho de Ormuz,
inversionistas, con información previa, apostaron mil 500 millones de
dólares a que el precio del petróleo bajaría, lo cual ocurrió,
enriqueciéndolos aún más. Más allá de beneficiar el tradicional complejo
militar industrial de Estados Unidos (RTX,
Lockheed Martin, Northrop Grumman, Boeing y General Dynamics), la guerra
contra Irán también está siendo manipulada para enriquecer a sectores aliados
con Trump.
Sin embargo, las ganancias obtenidas
por medio de la corrupción son insignificantes cuando se comparan con la
verdadera riqueza de la región. A pesar del incremento en fuentes de
energía alterna, la economía mundial sigue dependiendo del petróleo,
el gas natural y sus derivados. Por más de un siglo, el petróleo ha
sido la sangre del capitalismo, y el Golfo Pérsico, su corazón
palpitante.
Desde la Segunda Guerra Mundial,
el Golfo ha sido el centro de la estrategia estadounidense para dominar el
sistema global. Estados Unidos –y antes el Reino Unido– obstruyeron
la unificación de los pueblos de la región y el control democrático de sus
recursos. Ambos imperios dominaron la región mediante una alianza entre
los poderes europeos y sus clientes: familias reales, dictadores militares e
israelíes. Como dijo un diplomático inglés en 1939, “llevaron una bolsa de
dinero en vez de un gran garrote”. Pero, al igual que en América Latina,
el garrote siempre estaba al alcance.
El imperialismo no es una calle de un solo sentido, y
sus clientes pueden manipular el hegemón. Los israelíes y los sauditas
entienden bien que Trump detesta gente pobre de color tanto como ama al oro.
La guerra contra Irán satisface ambos impulsos, la codicia y la crueldad.
Sin las alianzas europeas que
sostuvieron el llamado Siglo Americano y con su disminución como
potencia económica, Estados Unidos no tiene la capacidad de dominar el
Golfo como ha controlado el Caribe. “Esta guerra ha sido ganada”,
declaró Trump; los iraníes tienen otra postura y aceleran una crisis
mundial si no logran concesiones. El deseo de Trump de dominar el
mundo como un gánster podría ser una gran ilusión.
La guerra no es sólo un ejercicio de estrategia
y mucho menos de doctrinas. Más de 2 500 civiles han muerto y millones
han sido desplazados por la guerra. Sin considerar el resultado, el futuro del Golfo
y del capitalismo gánster será pagado con la sangre de las poblaciones
del Líbano e Irán, como en América: es sangre real, no
metafórica.
Los autores del artículo son
profesores eméritos, Departamento de Historia, Pomona College.
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