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“Resistencias cotidianas. Cuando el 24 se recuerde el aniversario del golpe de
Estado cívico-militar,
importantes sectores sociales argentinos realizarán centenas de
actividades públicas en todo el país: plazas, escuelas,
universidades, sitios de memoria, frente a las prisiones (como la de Coronda
en Santa Fe). Solo en la provincia de Santa Fe se realizan en marzo
más de un centenar de actividades en 22 ciudades y pueblos. Repitiendo
así una dinámica anual
de particular trascendencia desde el retorno a la democracia
ya incorporada en la agenda ciudadana: las movilizaciones
multitudinarias con concentraciones principales, pero con actos
dispersos en todo el territorio nacional. Este año, al igual que
en 2024 y 2025, estas protestas incorporan a sus ejes
tradicionales de defensa y promoción de la Memoria, Verdad y
Justicia, la denuncia de las políticas negacionistas y de
agresión frontal del Gobierno Milei contra los derechos humanos.
“La pulseada entre amplios sectores
sociales y el Gobierno
ha sido una constante en estos últimos 27 meses. De ella hablan no
solo las cuatro huelgas nacionales convocadas en este
periodo sino los centenares de conflictos grandes, medianos o
pequeños contra las políticas antisociales del gobierno. Las
cada vez más participativas manifestaciones y protestas de mujeres,
feministas y de la diversidad. Así como miles de pequeños gestos e iniciativas
locales de resistencia que hacen de Argentina un país en
constante ebullición. Que se confronta a un modelo cada vez más
sofisticado y expandido de represión, la otra cara de la estrategia
de la derecha en el poder. Según un informe de la Comisión
Provincial por la Memoria, organismo que forma parte del
Sistema Nacional de Prevención de la Tortura, durante el segundo año
del Gobierno Milei la represión contra la protesta social se duplicó
con respecto al año anterior. También aumentó el número de
detenidos y heridos).
“Emblemática fue, por ejemplo, la
manifestación por el Día Internacional de la Mujer
que en Argentina se convocó el lunes 9 de marzo con decenas de
miles de personas en la calle. La protesta fue tan amplia que los mismos
medios de información conservadores debieron reconocer que las manifestantes
“llenaron la Plaza de Mayo” frente a la Casa de Gobierno, en Buenos
Aires. El cotidiano progresista argentino Página 12 en
la tapa de su edición del 10 de marzo titulaba: “La
marea vuelve. Unir las luchas contra el FMI y Milei” fue la consigna que
enarboló una multitud, “convencida que los feminismos son hoy unas de las
principales fuerzas de la resistencia”. Las participantes “llamaron a
combatir a un Gobierno que niega la figura del feminicidio y desmantela todas
las herramientas para prevenirlo”.
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Fuentes: Rebelión [Imagen: Ronda de las Madres de Plaza de Mayo el pasado mes de diciembre de 2025 con el apoyo de movimientos sociales y sindicatos. Foto Sergio Ferrari]
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EL PROYECTO DE MILEI REACTUALIZA LOS AÑOS OSCUROS DE LA DICTADURA.
1976-2026, A 50 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO.
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Por Sergio Ferrari | 25/03/2026 | Argentina, Economía
Fuentes Revista rebelión miércoles 25 de marzo del 2026.
A medio siglo del último –y más
brutal– golpe militar de la historia, la democracia argentina confronta hoy
otro tipo de embate: el Gobierno de Javier Milei. A pesar de haber surgido de
las urnas, el suyo es portador de un proyecto económico, social e ideológico en
sintonía con el que implementó la dictadura en los años 70. Sin embargo, aunque
muchas veces ignoradas por los grandes medios de información, son casi
cotidianas las expresiones de resistencia popular contra dicho proyecto
antisocial.
Radiografía de la parálisis
productiva.
Más de 22.000 empresas,
fundamentalmente medianas y pequeñas, aunque también muchas grandes, cerraron sus puertas los últimos dos
años. Con una pérdida de 300.000 puestos de trabajo: 200.000 en el sector
privado y el resto en el sector público.
Una lectura más fina de las
estadísticas oficiales revela más de 550.000 personas desplazadas de empleos
formales. De ellas,
casi 386.000 categorizadas como monotributistas sociales,
es decir, trabajadoras y trabajadores independientes. El Gobierno
impuso nuevas normas excluyentes que empujaron a miles y miles de monotributistas a
renunciar a esa categoría pasando así a engrosar el sector informal,
cada vez más amplio y desregulado (https://www.infobae.com/economia/2026/02/12/desde-el-inicio-del-gobierno-de-milei-se-perdieron-300000-empleos-asalariados-registrados/).
Precios europeos, salarios de hambre.
Desde la asunción del nuevo Gobierno
fueron dos años muy complejos tanto para el sector asalariado como para los independientes,
y el futuro no se vislumbra mejor. En febrero, el Gobierno logró que
el Parlamento aprobara la nueva Ley del Trabajo, reforma laboral
de corte neoliberal con similitudes a la legislación que
prevaleció durante la última dictadura entre 1976 y 1983. La Confederación
General del Trabajo (CGT) anunció que cuestionará judicialmente
esta Ley. Fundamentalmente producirá el debilitamiento intencional de la organización
sindical y de derechos esenciales, como las negociaciones
paritarias por sectores y el de huelga. Esta nueva ley, que Milei
presenta como de “modernización laboral”, implica la pérdida de
conquistas históricas, como los contratos de trabajo y el reconocimiento
de las horas extras, además del aumento de jornadas laborales, vacaciones
fraccionadas a capricho del patrón y la flexibilización de los
despidos.
En términos macroeconómicos, se trata de una transferencia
multimillonaria de recursos de los trabajadores y jubilados hacia el sector
empresarial. A partir de la aplicación de la Ley, por ejemplo, los
empresarios (grandes, medianos y pequeños) contribuirán
mensualmente a un Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para subsidiar
los despidos laborales, que seguramente se multiplicarán
vertiginosamente. Irónicamente, este fondo, que se constituye con un
3,5% de la masa salarial bruta, el sector patronal podrá descontarlo
de su aporte obligatorio a las jubilaciones y previsión social. Este
traslado gigantesco del ingreso nacional de los trabajadores y pensionados
hacia el empresariado representa nada menos que un castigo inmerecido a
los jubilados, que ya están padeciendo el congelamiento de sus magras
pensiones y la pérdida irreversible de su poder adquisitivo. (https://centrocepa.com.ar/informes/727-la-precarizacion-avanza-analisis-de-la-reforma-laboral).
Para poner rostro humano a estas
cifras, basta mencionar que la pensión mínima actual (incluyendo un bono suplementario
especial) equivale a 305 dólares mensuales, en tanto que el salario
mínimo inicial se ubica alrededor de los 239 dólares. Por su parte, el salario
de un empleado de comercio con diez años de antigüedad apenas
alcanza los 774 dólares mensuales. En resumidas cuentas, ingresos
deprimidos al máximo en un país cuyos precios son de por sí exorbitantes.
Donde un kilo de pan cuesta entre 2,50 y 3 dólares y un litro de
leche en torno a 2 dólares, mientras que un kilo de arroz ronda los 3
dólares, el de harina más de 1 dólar y cualquier corte de queso
común supera los 10 dólares. La ropa, al igual que los servicios
públicos, como el agua corriente, el gas y la electricidad, cuestan
tanto como en España, Francia o Italia. El costo mensual de la salud
privada también alcanza niveles europeos: una “prepaga” (seguro
privado de salud) de cobertura básica y sin lujos para un grupo
familiar de cuatro personas puede oscilar en 400 dólares, alcanzando
más de 1.000 dólares mensuales las que ofrecen mejores servicios
de base. En otras palabras: para evitar caer en situación de
pobreza, como la que padece más del 40% de la población (según estadísticas no
oficiales, según el Gobierno menos del 30%), una familia
necesita un mínimo de cuatro salarios básicos.
Un renglón aparte estos dos últimos
años lo ocupa el desfinanciamiento de la educación, la ciencia y la cultura a
todo nivel. Este año,
el Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional (FONETP)
sufrirá un recorte histórico, aproximadamente de un 93% con respecto a los
fondos empleados el 2023. (https://centrocepa.com.ar/informes/729-desfinanciamiento-del-sistema-educativo-el-retroceso-de-la-etp-las-universidades-y-la-cyt).
La abrupta caída del poder adquisitivo
de los trabajadores, así como de su participación en el ingreso nacional, fue uno de los objetivos principales
de la dictadura de los años 70. En 1974, esta participación
representó el 45% del presupuesto nacional, pero en 1982,
casi a fines de la dictadura, apenas un 22%. Con el kirchnerismo
en el Gobierno, llegó al 51%, y en la actualidad oscila alrededor del 36%.
Similitudes entre ambos modelos que se
expresan, también, en
la priorización absoluta del capital financiero, el castigo a la producción
nacional al privilegiarse la importación libre e indiscriminada
de productos, y la explosión del ciclo de endeudamiento (https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/265247).
Además, la política mileísta, que
procura disciplinar con rigor a los sindicatos, arrebatarles poder a sus estructuras y
desregular los derechos laborales coincide con la de los
dictadores de la década de los 70. Significativamente, dos proyectos
similares bendecidos desde Washington -en la actualidad
expresada en la subordinación de Milei a la política de Trump-
y patrocinados por los organismos financieros internacionales, en
especial el Fondo Monetario Internacional FMI.
Ambos proyectos –ayer y hoy– fundamentando
sus políticas de represión, si bien con diferencias de métodos y niveles
de brutalidad, en concepciones conservadoras y discursos
“anticomunistas”, en el desmantelamiento del Estado social y
el imperio del capital por, sobre todo. Así como en un mayor control
de la migración y de una parte importante de los grandes medios de
prensa (ayer y hoy) y de activas redes sociales promotoras
de fakes y bulos (hoy).
Desgaste económico sin correspondencia política.
Según una encuesta de febrero de la
consultora Proyección, 70%
de los respondientes dijo que la economía sigue igual de mal o
peor con respecto a diciembre de 2025, poco antes de la llegada
del nuevo Gobierno, debido al “ajuste” económico y financiero
introducido por Milei. Otro dato crucial surgido de la encuesta es
que un 57% admitió haber recurrido al endeudamiento para cubrir
gastos domésticos mediante préstamos entre familiares, tarjetas de
crédito, billeteras virtuales, créditos bancarios o financieros.
Pese al malestar económico, el escenario electoral sigue mostrándose
auspicioso para el oficialismo. Si hoy hubiera elecciones
nacionales, La Libertad Avanza obtendría el 43,6% de los
votos, mientras que el peronismo/kirchnerismo (enfrascado en inexplicables
peleas internas y con la expresidenta Cristina de Kirchner
proscripta y en prisión) alcanzaría el 35,9%. Muy por detrás,
otras fuerzas con apenas un 3%. A pesar del desgaste social causado
por el proyecto Milei, estas proyecciones permiten pensar que, por el
momento, el electorado no ve una alternativa de gobierno y que además
les sigue pasando una factura muy cara a los dos gobiernos
anteriores, tanto el neoliberal de Mauricio Macri como el peronista
de Alberto Fernández, por no haber cumplido sus promesas de mejora
social. (https://www.infoplatense.com.ar/costo-social-del-plan-milei-siete-de-cada-diez-argentinos-dicen-que-su-economia-empeoro/).
Resistencias cotidianas.
Cuando el 24 se recuerde el
aniversario del golpe de Estado cívico-militar, importantes sectores sociales
argentinos realizarán centenas de actividades públicas en todo el país:
plazas, escuelas, universidades, sitios de memoria, frente a las prisiones
(como la de Coronda en Santa Fe). Solo en la provincia de
Santa Fe se realizan en marzo más de un centenar de actividades en 22
ciudades y pueblos.
Repitiendo así una dinámica anual de particular trascendencia
desde el retorno a la democracia ya incorporada en la agenda
ciudadana: las movilizaciones multitudinarias con concentraciones
principales, pero con actos dispersos en todo el territorio
nacional. Este año, al igual que en 2024 y 2025, estas protestas
incorporan a sus ejes tradicionales de defensa y promoción de la Memoria,
Verdad y Justicia, la denuncia de las políticas negacionistas y
de agresión frontal del Gobierno Milei contra los derechos humanos.
La pulseada entre amplios sectores
sociales y el Gobierno
ha sido una constante en estos últimos 27 meses. De ella hablan no
solo las cuatro huelgas nacionales convocadas en este
periodo sino los centenares de conflictos grandes, medianos o
pequeños contra las políticas antisociales del gobierno. Las
cada vez más participativas manifestaciones y protestas de mujeres,
feministas y de la diversidad. Así como miles de pequeños gestos e iniciativas
locales de resistencia que hacen de Argentina un país en
constante ebullición. Que se confronta a un modelo cada vez más
sofisticado y expandido de represión, la otra cara de la estrategia
de la derecha en el poder.
Según un informe de la Comisión
Provincial por la Memoria,
organismo que forma parte del Sistema Nacional de Prevención de la
Tortura, durante el segundo año del Gobierno Milei la represión
contra la protesta social se duplicó con respecto al año anterior.
También aumentó el número de detenidos y heridos (https://eldebate.com.ar/milei-reprimio-casi-la-mitad-de-las-manifestaciones-del-2025-segun-la-comision-provincial-por-la-memoria/).
Emblemática fue, por ejemplo, la manifestación
por el Día Internacional de la Mujer que en Argentina se convocó
el lunes 9 de marzo con decenas de miles de personas en la calle.
La protesta fue tan amplia que los mismos medios de información conservadores
debieron reconocer que las manifestantes “llenaron la Plaza de Mayo”
frente a la Casa de Gobierno, en Buenos Aires. El cotidiano progresista
argentino Página 12 en la tapa de su edición del 10 de
marzo titulaba:
“La marea vuelve. Unir
las luchas contra el FMI y Milei” fue la consigna que enarboló una multitud,
“convencida que los feminismos son hoy unas de las principales fuerzas de la
resistencia”. Las
participantes “llamaron a combatir a un Gobierno que niega la figura del
feminicidio y desmantela todas las herramientas para prevenirlo”.
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