&&&&&
“Las brigadas médicas cubanas empezaron en 1960, tras la victoria de la Revolución
en 1959. Según las autoridades cubanas, han atendido a cientos de
miles de personas en más de 150 países y han permitido cubrir
necesidades médicas hasta incluso en zonas remotas. A todo ello subyace
–además de la manifiesta solidaridad internacionalista del pueblo cubano—
una realidad insoslayable: Mientras que en Estados Unidos la atención
sanitaria y la formación universitaria tienen unos costes
elevadísimos para cualquier ciudadano, en Cuba, por el contrario, la
Sanidad y la Educación –incluida la formación universitaria– son
totalmente gratuitas, con cargo al Estado cubano. Por eso, el envío
de médicos al extranjero durante un cierto periodo de tiempo puede
considerarse una contraprestación a su formación universitaria gratuita.
“Mientras unos envían bombas, misiles,
marines y portaviones
a otros países, Cuba envía profesionales médicos que, en lugar de
matar, salvan vidas. Una diferencia muy importante para quien quiera
ver, y que molesta al Tío Sam. Y por si no quedara suficientemente
claro, la Asamblea General de la ONU ha aprobado ya más de una
treintena de resoluciones exigiendo el fin del ilegal bloqueo yankee a
la Isla. Claro es que Trump se pasa esas resoluciones por
el forro, como hacen también Netanyahu y Mohamed VI de
Marruecos, este último, con la ocupación militar ilegal del Sáhara
Occidental.
/////
Fuentes: Rebelión [Imagen: El presidente de la Región de Calabria, Roberto Occhiuto, con un grupo de médicos cubanos]
*****
LOS MÉDICOS CUBANOS Y LA INJERENCIA «HUMANITARIA» YANKEE.
*****
Por Luis
Portillo Pasqual del Riquelme | 31/03/2026 | Cuba
Fuentes- Revista rebelión martes 31 de marzo del 2026.
El martes 3 de marzo, el diario El
País publicó un artículo firmado por Mariangela Paoney titulado “Las
presiones de Estados Unidos para asfixiar a Cuba llegan hasta los hospitales de
Calabria”. Me puse a leerlo con mucho interés y,
según iba avanzando en la lectura, iba subiendo el tono de mi cabreo. De modo
que entré en el apartado de “Comentarios” al
artículo y, sin siquiera leer los 11 que ya había de otros tantos lectores
del periódico, escribí el mío propio, tratando de sintetizar expresivamente mi
espontáneo cabreo: “Los yankees, ellos, siempre tan caritativos y
preocupados por el bienestar de la gente…”
El comentario quedó “pendiente de
aprobación por EL PAÍS” (más
tarde quedaría aprobado). Intuí que el artículo objeto de mi atención e
indignación podría pasar desapercibido para muchas personas, sobre todo para
quienes no leen y/o no tienen acceso a ese periódico. En mi opinión, la
información que proporcionaba la autora, Mariangela Paone, era muy
oportuna, y especialmente relevante para hacer visible –aunque fuera de forma
minúscula– la falaz propaganda trumpista-imperialista con la que se
pretende justificar más de medio siglo de bloqueo a Cuba, demonizar a
sus dirigentes y preparar el asalto final, como amenazan de forma frívola y
procaz de Donald Trump y Marco Rubio para contentar a sus bases de Miami.
Médicos Cubanos, llegaron a varios países del mundo en tiempos de la Pandemia- Alguna vez el Imperio Yanquee hará un servicio gratuito y de solidaridad por ejemplo en Salud o Educación. Pero que no vayan primero los agentes de la CIA.
*****
Una propaganda que se limita a ‘sacar la foto’ (inmediata y estática, por definición) de ‘la situación’ actual en Cuba, de la basura sin recoger en La Habana y la suciedad de sus calles, de los apagones, de una ciudad a oscuras y sin energía eléctrica, del hambre y malestar del pueblo cubano… Todo ello omitiendo el origen y la dinámica de los hechos que –desde hace más de 60 años– han abocado a esta situación. Y ocultando también la enorme responsabilidad de los mismísimos yankees, con su bendita injerencia en su ‘patio trasero’, como sucedió también en Panamá, en Chile, en Nicaragua, en Venezuela y en tantos otros países de América Latina. Y no solo allí, como estamos presenciando en estos mismos días.
Decidí que tenía que dejar de lado mi
previsto plan de
trabajo para esa misma tarde –mi lentitud y mis atrasos son ya
irremediables– y redactar estas líneas para difundir de alguna manera el
artículo de título tan expresivo como indignante. Ese titular lo decía
bien claro: “para asfixiar a Cuba” –y en ello están–, no para ayudar a
la población de Calabria. Esa población –como la de otros países– les
importa un pimiento a los supremacistas USA; no es su objetivo ni su
negocio.
La ‘entradilla’ del artículo era, sin maldad alguna, la denuncia de un
canalla y de una política miserable, rastrera, repugnante:
“La región del sur de Italia defiende la
contratación de 400 médicos cubanos, que llegaron hace tres años para
suplir la carencia de especialistas. Trump envió hasta allí [a Calabria,
en el sur de Italia] a su encargado de negocios para tratar la
cuestión”.
¡”Para tratar la cuestión…”! De manera
que Cuba, haciendo
ella misma un gran esfuerzo, envía a sus profesionales médicos para
paliar una carencia humanitaria en una precaria región necesitada y el mandatario
imperial yankee, en lugar de prestar todo su apoyo a esa tarea,
envía ¡a su encargado de negocios! a intentar deshacer esa aportación
‘comunista’ de una Cuba solidaria y a denigrar sus encomiables acciones
ejemplares también fuera de Cuba, la Isla que antaño fuera lupanar de
Estados Unidos en el Caribe, hasta que “llegó Fidel y mandó parar”. El
Tío Sam no se lo perdonó jamás. Y ahí sigue con sus amenazas
obscenas, su asedio medieval y su terrorismo de Estado.
Para Trump y los suyos, todo es negocio, tanto la vida como
la muerte. En cambio, Cuba y sus gentes,
a pesar de sus problemas y sus inmensas carencias, cuando tuvo lugar la
pandemia de coronavirus, desplegó por todo el mundo, desde México
hasta Andorra, en grupos numerosos o reducidos, a través de distintos acuerdos
o convenios, sus médicos y especialistas de la salud (El País,
25/04/2020), todo un ejemplo –convenientemente silenciado– para los países
ricos y ‘desarrollados’. Y, en particular, para el Imperio imperial USA,
que no se lo perdona.
Tal como relata Mariangela
Paone en su artículo,
desde 2022 un grupo de 12 médicos cubanos hace posible mantener
abierto el servicio de Urgencias -¡nada menos que, precisamente, las
Urgencias!– del hospital Juan Pablo II de Lamezia Terme (Calabria, en el
sur de Italia). Así lo confirma, de forma tajante, la responsable de ese
Servicio, que desde hace tres años tiene a esos médicos a su
cargo: “Sin ellos, el servicio de Urgencias
no podría seguir existiendo” (Calabria es una de las regiones más pobres de
Europa, con carencia crónica de médicos). Forman parte de un
contingente que llegó en 2022 a esta región para paliar una carencia crónica
de médicos que abocaba al cierre de unidades hospitalarias enteras.
Para algunos de esos médicos, Calabria no es su primer destino en el extranjero.
Antes, ya habían trabajado en otros países igualmente necesitados de estos
profesionales. Eran aquellas famosas misiones internacionales que
durante décadas han mostrado al mundo la solidaridad internacionalista de Cuba.
Una tarea que para sus detractores y enemigos es solo una fuente de
divisas y de propaganda ideológica, porque una parte de los
ingresos generados se envían a La Habana.
Con la escalada de las presiones de Estados Unidos para asfixiar económicamente a la
isla, esos
médicos han vuelto a estar en el punto de mira de la Administración Trump.
Hasta el punto de que el Encargado de Negocios estadounidense en Cuba, Mike Hammer,
se desplazó a finales de febrero hasta Calabria para –como se dice en la
entradilla– ‘tratar la cuestión’ con el presidente de la
región, Roberto Occhiuto, una visita, la de Hammer,
que ha levantado polvareda.
Los Médicos cubanos también llegaron al Perú. Ahí el recibimiento en la Región Moquegua. Y todos recordarán cuando el terremoto del 2006 a la región Ica. Pisco.
*****
Y es que, ante la situación límite del sistema sanitario de la
región y la escasa respuesta a las convocatorias para captar profesionales,
el presidente Occhiuto decidió contratar a los médicos
cubanos, teniendo en cuenta que ya antes, en 2020, profesionales cubanos habían sido empleados en el norte de
Italia (Lombardía) para paliar la grave situación creada
por la pandemia de COVID. Para ello, se firmó el correspondiente
contrato con la entidad –dependiente del Gobierno cubano— que gestiona
esos servicios médicos. El acuerdo se firmó en agosto de 2022 y
los primeros 51 médicos llegaron antes de fin de año.
“Los calabreses serán
felices de acogeros porque conocen vuestras calidades profesionales y la
calidad del servicio médico cubano”, dijo aquel día el presidente Occhiuto al
recibir a los recién llegados entre aplausos, señala en su artículo Mariangela
Paone.
La Administración estadounidense, incluso durante la presidencia
de Biden, nunca ha ocultado su… “falta de entusiasmo por esta
iniciativa”. El Gobierno de Calabria tenía previsto llegar a mil médicos
cubanos a lo largo de 2026. Pero, debido a las presiones estadounidenses
–que no se confiesan públicamente— publicó en enero una nueva convocatoria para
reclutar profesionales de países de la UE y terceros. Además, el deterioro
de la situación en Cuba, propiciado por la Administración Trump con el
endurecimiento del embargo petrolífero, también podría restringir la
salida de médicos de la Isla.
Para muchas personas, estamos ante una
injerencia o una
imposición de EE. UU., como pone de manifiesto la visita a Calabria
del mencionado Encargado de Negocios norteamericano en Cuba, Mike Hammer. Sobre
su encuentro con éste –relata la autora del artículo–, el presidente Occhiuto afirma:
“Le expliqué con
franqueza que los médicos cubanos presentes hoy son indispensables para
mantener operativos hospitales y urgencias. Aclaré que nuestro sistema de salud
está abierto a profesionales de todas las nacionalidades”. Y subraya que “el
Departamento de Estado de EE. UU. ha expresado su disposición a brindar
asistencia concreta en el proceso de contratación de médicos”, sin precisar en
qué consistiría dicho presunto apoyo…
¿Por qué la Administración Trump no
envía sus propios médicos, como viene haciendo Cuba desde hace décadas, en lugar de enviar
marines, misiles y portaviones por doquier…? El presidente calabrés
concluye afirmando que los 400 médicos que ya han llegado se quedarán al
menos hasta 2027. Sin ellos, afirman fuentes locales, “tendrían que
cerrar todos los hospitales”.
“En una región que aún
no cuenta con la escuela de especialización en medicina de urgencias, poder
disponer de médicos formados representa un recurso difícilmente sustituible”, comenta el general exjefe de
Sanidad del ejército italiano, que fue quien se encargó de la selección
de los profesionales. Fueron contratados mediante la prórroga de una
norma que se adoptó durante la pandemia para permitir la llegada de personal
extranjero. “He evaluado los currículos, las experiencias profesionales
y también he estudiado el sistema sanitario cubano, que es muy similar al
nuestro”, comenta el general, quien destaca la “competencia clínica” de
los médicos cubanos.
Por su parte, el jefe de Medicina
Interna del hospital
reconoce que
“su contribución se ha
notado no solo desde el punto de vista cuantitativo, sino [también]
cualitativo”. En este centro no quieren ni imaginar su posible salida. “No faltan
nunca, no piden vacaciones o días por enfermedad. Son un ejemplo de dedicación
y capacidad de trabajo. Si no estuvieran, primero echaríamos de menos a las
personas. Luego, como profesionales, tendríamos más problemas”, añade el jefe
de Cardiología.
Los médicos cubanos han mostrado su
preocupación ante las amenazas trumpistas para que no continúen su trabajo. El secretario de
Estado, Marco Rubio, anunció ya en febrero del año pasado la restricción de visados para funcionarios de gobiernos
extranjeros “implicados” en lo que EE UU define como “trabajo
forzoso”. Y esas presiones y amenazas de Washington ya han tenido
perniciosos efectos: Honduras acaba de anunciar que cerrará el programa,
como ya habían hecho Guatemala, Paraguay, Bahamas, Jamaica, Guyana, Antigua y
Barbuda, San Vicente y las Granadinas y recientemente Venezuela….
Las brigadas médicas cubanas empezaron
en 1960, tras la
victoria de la Revolución en 1959. Según las autoridades cubanas,
han atendido a cientos de miles de personas en más de 150 países y
han permitido cubrir necesidades médicas hasta incluso en zonas remotas.
A todo ello subyace –además de la
manifiesta solidaridad internacionalista del pueblo cubano— una realidad insoslayable:
Mientras que en Estados Unidos la atención sanitaria y la formación
universitaria tienen unos costes elevadísimos para cualquier ciudadano,
en Cuba, por el contrario, la Sanidad y la Educación –incluida la formación
universitaria– son totalmente gratuitas, con cargo al Estado cubano.
Por eso, el envío de médicos al extranjero durante un cierto periodo de
tiempo puede considerarse una contraprestación a su formación
universitaria gratuita.
Mientras unos envían bombas, misiles,
marines y portaviones
a otros países, Cuba envía profesionales médicos que, en lugar de
matar, salvan vidas. Una diferencia muy importante para quien quiera
ver, y que molesta al Tío Sam.
Y por si no quedara suficientemente
claro, la Asamblea
General de la ONU ha aprobado ya más de una treintena de resoluciones
exigiendo el fin del ilegal bloqueo yankee a la Isla.
Claro es que Trump se pasa esas resoluciones por el forro,
como hacen también Netanyahu y Mohamed VI de Marruecos,
este último, con la ocupación militar ilegal del Sáhara Occidental.
Luis Portillo es autor de ¿Alimentos para la Paz? La ‘ayuda’ de Estados
Unidos (IEPALA,
Madrid, 1987). Una síntesis del libro se ofrece en el artículo “Los
beneficios de la ayuda alimentaria para Estados Unidos. Un estudio del Programa
<<Alimentos para la Paz>>” (Información Comercial Española
(ICE). Revista de Economía, Nº 643, 1987, págs. 153-172).
*****

No hay comentarios:
Publicar un comentario